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Faro

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1 Faro el 02/08/11, 06:25 pm

Rocavarancolia Rol

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Recuerdo del primer mensaje :

Construido en piedra blanca, de una sola pieza, mide 150 metros de alto, terminado en una linterna que atrae a los barcos para hacerlos naufragar.

Descripción del interior:
La puerta del faro da a un vestíbulo. Allí se encuentra una trampilla que conduce a una bodega repleta de maromas, herramientas y barriles. A todo esto se les suman unos rollos de papel fino, granuloso, apilados en el suelo. Cada uno mide más de dos metros y en cada extremo hay ceñida una arandela metálica.

Al fondo del vestíbulo también comienza una gran escalera de caracol robusta, con escalones de madera y una barandilla oxidada y poco fiable. Esta les conduce hasta la parte alta del faro, compuesta por dos pisos habitables y un tercero para la linterna.

La escalera acaba frente a un arco sin puerta tras el cual se abre paso una sala de estar muy sencilla, con muy poca coherencia a nivel estético. Pegado a una pared hay un sofá y, a ambos lados de este, un par de muebles entreabiertos, desordenados y más vacíos que llenos. Cada pieza de la decoración es de un color y formas diferentes, parecen no ser del mismo lugar o de la misma época; esto incluye los cajones de los muebles, que nisiquiera cierran bien. Dentro de ellos pueden encontrar algún que otro amuleto y ropa en desuso de varios mundos vinculados. Una mesa coja preside el salón, con la pata corta apoyada sobre un par de revistas de Frivowaldanny y la Tierra. Cuatro sillas  de diferente tamaño la rodean.

En la pared frente al arco de entrada se abren dos puertas: una da a una cocina ligeramente más moderna que las de los torreones e igual de disparatada que la sala de estar. La otra da a un pasillo por el cual continúan las escaleras hasta el siguiente piso.

La segunda planta está ocupada enteramente por un baño y dos habitaciones. La primera es una estancia grande con cama de matrimonio, frente a esta hay un gran ventanal que ocupa toda la pared. Destacan un par de mesitas de noche en mitad de la habitación y un espejo rectangular, de cuerpo entero, apoyado en la misma pared que la cabecera de la cama. La segunda habitación es mucho más pequeña, apenas tiene una cama individual y un armario diminuto. La luz entra en ella por una ventana mucho más modesta, apenas mide el metro cuadrado.

El pasillo que une ambas habitaciones y el baño tiene unas escaleras que conducen al último piso. Esta planta es completamente circular: en el centro está la habitación de la linterna, a la cual se accede por una arcada. A un lado de esta arcada descansa un arpón clavado en la pared, sobre una vieja mancha de sangre. Desde la habitación de la linterna se puede salir a una balconada que rodea toda la planta y que permite asomarse al exterior. El suelo está repleto de mantas y toallas con motivos variopintos, entre las que destacan algunas con aspecto de banderas piratas.

Hechizos disponibles:
-Hechizo térmico
-Levitación
-Inmovilizar
-Curación superficial



Última edición por Rocavarancolia Rol el 04/08/17, 07:38 pm, editado 1 vez


385 Re: Faro el 08/08/18, 11:22 pm

Leonart


Lorenzo

El español que apenas podia darse cuenta de lo que pasaba a su alrededor, logró percibir al individuo que habia echado la puerta abajo cuando escuchó su voz en la nuca. Girandose repentínamente, sus pezuñas dieron un vuelco y lograron salir del agarrote con el que habian nacido. Sacudiendolas salvajemente, sintió descargas de dolor intensificadas cada vez que intentaba poner algún orden a los espasmos. Tan solo logró poner control sobre estos nuevos apendices cuando se mordió el carrillo y la boca se le llenó con el sabor de la sangre.
Mónica, quien habia salido del espejo en algún momento, parecia querer guarecerse del individuo.
Febril y mareado, el diestro tan solo supo de coger a la chica y acercarla para si, abrazandola fuertemente mientras el dolor le daba palpitaciones. Intentaria fijar la vista en quien era. Podia notar el pelo purpura y sus palabras casi llegaban más claras de lo que podia entenderse en una conversacion. Pero Lorenzo estaba gritando a ratos. El dolor de desgañitarse se habia apoderado de su garganta y ahora cada vez que sentia un nuevo surco de dolor este se replicaba cuando forzaba la garganta a gritar.
A grito mudo, se quedó afónico.

Abrazando a Mónica con un brazo intentó interpelar contra el individuo levantando su otra mano en señal de paz, pero sus palabras afónicas fueron enmudecidas por alguna magia. Intentaba ahora hablar con Mónica, pero tan solo oia silencio. Ni si quiera notaba su garganta vibrar. Llamaba a Sinceridad, nada. Era la afonia completa y de alguna forma esto le asustaba más al diestro que los apendices cubiertos en sangre que ahora le temblaban colgando de su nueva posterior.

Basilisco

El xolnita habia sido demasiado lento o descuidado con la chica. Mientras se habia distraido olfateando su ropa interior usada, vamos, lo que era una cuestion de parpadear, se habia intentado levantar y se dió de bruces contra el suelo. Con la cara ensangrentada y llena de espuma, la Cizaña se inclinó para recogerle el cuerpo. Chasqueando con la lengua, sacaria un pañuelo bordado con sus iniciales con un gesto amargo para limpiarle la cara.
-¡Mira lo que te has hecho, Torpe!-la regañó suavemente a medida que le limpiaba la cara.
Habia perdido dientes que ni eran esenciales ni una gran pérdida, así que todo considerado, su cara todavia era follable. Que alivio.
-Será mejor que nos vayamos entonces. Cuanto antes lleguemos a casa y te meta en tu nueva bañera antes lograrás encontrarte agusto.- le indicó y, tras besar su frente, el ulterano se inclinó y la cogió de la espalda y cadera, cargando con ella como si se tratase de una novia en la noche de bodas. E iban a tener una suerte de noche de bodas, así que era propio aquello, pensó.

Abriendo la puerta de una patada, el ulterano llevaba a la chica drogada en sus brazos. Sangre espumosa virtiendose por toda su ropa muy a su pesar y con un paseo pesado se dirigió a la escalera, bajando por esta con algo de dificultad. En parte porque tampoco estaba físicamente muy capacitado, su protesis temporal era inconveniente de usar y que la chica estaba cubierta por resbaladiza espuma de sangre.
A medida que pasaron de largo de los otros chicos transformados, Roaxen alzaria una ceja y le diria a la xolnita en voz alta:
-Dile adios a tus amiguitos, querida.-

Sin embargo, la nereida no pareció estar de acuerdo, negando fuerte con la cabeza y optando por acurrucarse más en sus brazos, sintiendose la felicidad hecha carne.
-¿No? Está bien, no son la gran cosa después de todo...-
Y con eso, salieron del faro para nunca volver. Al instante que desaparecieron por el umbral de la puerta esta se recompuso en su lugar, reparandose perfectamente como una vez habia estado antes de que el ulterano la habia tirado abajo. Y a su vez cuando esta estuvo completamente reparada, el hechizo de insonorización se levantó y lo supieron porque el grito ronco de Lorenzo desgañitó el aire de nuevo.

386 Re: Faro el 10/08/18, 01:51 am

Jack


No veía... No veía nada concreto. Tan solo borrones, flashes, sombras, curvas, alteraciones sin sentido ni forma. Le dolían los ojos de apretar los músculos que los solían cerrar, pero no los... No los... ¿No estaban? Sabía que algo los cubría, lo había palpado con las manos, pero... No sabía qué le estaba pasando en la cara y mucho menos podía ponerle palabras. Sus ojos simplemente habían dejado de responder. ¡Pero seguía viendo... cosas! Y seguía gritando de dolor y de frustración. Seguía. Seguiría.

Hasta que el golpe de la puerta la acalló. Intentó guardar silencio y centrarse en el ruido ajeno, pero lo poco que pudo escuchar no servía de nada. Alguien había entrado. Lorenzo también guardaba silencio... ¿Acaso su tortura habría terminado ya? Se vio con fuerzas para preguntar qué sucedía, pero no salió sonido alguno de su garganta. Asustada, gritó. Y gritó. Y acabó tosiendo, pero sin ruido. Tenía más ganas de llorar por pura desesperación que del propio dolor. Pero no pudo. ¿No podía tampoco? Le habría venido de lujo esa sensación de alivio, aunque fuera temporal. Aunque fuera por tener algo limpio encima, no tanta sangre, plumas pegadas y tantos restos de las heridas.

Lo que fuera que había entrado se perdió escaleras arriba. Allí solo quedaba la ulterana, o al menos no la había escuchado bajar. ¿Eso era lo que le deparaba la ciudad ahora? ¿Sobrevivir sin su visión, aguzando el oído? Así fue como escuchó una serie de crujidos de cristales. ¿Cristales? ¡Cristales! Consiguió escurrirse de debajo de la mesa con la esperanza de distinguir a Mónica entre los borrones que percibía, pero no vio ni escuchó nada, solo quejidos. Quiso llamar a sus amigos, pero, de nuevo, solo se hizo daño al gritar. ¿Por qué había perdido la voz si se estaba rajando la garganta?

Pasos. Voces. Una la conocía bien, aunque no supiera nada de su dueña. La otra, desconocida por completo. Sinceridad se arrastró bajo la mesa de nuevo, asustada por la presencia misteriosa que descendía, pero descubrió algo al hacerlo: ya no se abrían más heridas, ya solo quedaba la molestia de los bultos que recorrían su cuerpo así como los dolores de la cara. ¿Estaba terminando? Al menos pudo centrarse en las voces... Hablaban como si se conociesen. Notaba fascinación en la ulterana. ¿Quién sería?

Les habló. Bueno, al menos le habló de ellos. "Amiguitos". No eran nada suyo, solo apéndices sin los que no habría podido sobrevivir. Solo les había traído problemas, aunque no directamente. No se "despediría" de ellos, ¿verdad? No. La ulterana cumplió, y la roquense gruñó y estrelló uno de los puños contra un tablón de la mesa.

Se fueron y ella salió a golpes de su escondite. ¿Qué más daban un par de moratones después del calvario que acababa de pasar? Escuchó cómo la puerta volvía a sus goznes y también les volvió la voz. Le escocía la garganta, pero lo intentó otra vez.
¡Lorenzo! ¡Mónica! No os veo, no os veo —sollozaba y tosía a partes iguales—. Mónica, dime que estás ahí, por favor, ¡por favor!

Se acercó siguiendo los alaridos del diestro, con las manos en alto. No sería una imagen nada agradable, con todas esas heridas abiertas, las plumas húmedas de fluidos viscosos, sudor y sangre. Y ojos, ojos por doquier, cerrados, abiertos, bizqueando, mirando aquí y allá. Pero eso ella no lo sabía. Ni quería saberlo.

387 Re: Faro el 15/08/18, 01:49 am

Bellota


Lorenzo la abrazó con fuerza, y Mon sollozó, todavía aturdida. Le pesaba la cabeza, le palpitaban las manos y sentía los pensamientos lentos.

Notó al diestro tratar de gritar y el silencio salir de su boca, y sollozó de nuevo. Y fue en ese momento en el que se oyó, después de lo que había parecido una eternidad en silencio. La humana gimió con suavidad mientras el ser amenazador desaparecía escaleras arriba y mientras este reaparecía con lo que parecía Fahran en brazos. Mónica pensó que alucinaba, ya que ella solo vio una sirena con la cara de la ulterana, pero escuchó claramente al monstruo decirle que se despidiese de ellos. «No. Otra pérdida no. No» pensó. Puede que la ulterana no le gustara, pero era de ellos.

Mónica respiró hondo e hizo lo único que se sentía capaz de hacer: comenzó a gritar, un grito agudo, molesto, interrumpido solo por los momentos en los que tomaba aire para no ahogarse. Asimismo, aunque ella no se dio cuenta de esto, en los cachos de espejo rotos en el suelo aparecieron réplicas de la escena que estaba sucediendo delante de ella vista desde el punto de vista de la humana. «Déjala», «Devuélvenosla», «No te la lleves» y variantes similares fueron lo único que pudo proferir antes de que el ser se marchara y el grito de Lorenzo se uniese al suyo. Y después, la voz de Sinceridad, que se acercaba a ellos.

¡Sinceridad! —gritó Mónica mientras se retorcía para salir del abrazo del centauro. Fue entonces cuando la vio. Ojos. Sangre. Líquido. Una arcada recorrió el cuerpo de la humana y, de la impresión, se volvió a caer al suelo, sintiéndose mareada, por lo que aferró sin darse cuenta un trozo de espejo roto, lo que pacificó un poco su corazón. Miró a Lorenzo y, de nuevo, la sensación de vacío, de irrealidad. Luego se miró las manos ensangrentadas pero, en apariencia, iguales que siempre, ignoró sus reparos, se arrojó en brazos de la roquense y comenzó a llorar. No parecía justo que ellos hubieran… cambiado y ella estuviera igual.

388 Re: Faro el 19/08/18, 08:49 pm

Jack


Por fin escuchó a la chica. Gritó su nombre y vio un borrón con sus colores moverse un poco más adelante. Avanzó un par de pasos más, pero ocurrieron dos cosas. La primera: notó un cosquilleo por todo su cuerpo al moverse, pero era lo de menos porque parecía que sus pasos eran más largos, o sus patas. La segunda: a punto estuvo de trastabillar hacia atrás cuando su amiga se le echó encima

La abrazó al recuperar el equilibrio, aunque le temblaban las piernas.. Hizo un ademán de tocarle los brazos o la cara, buscando desperfectos, heridas, cambios, pero se detuvo: se sabía sucia... y se notó torpe. Le pesaban más las extremidades. Cada segundo que permanecía de pie o cada movimiento que hacía le pesaba, como si tuviera agujetas. ¿De retorcerse, quizá?
Mónica, Mónica, ¿eres tú? ¿Cómo has salido? ¿Có... cómo estás?

Se refería a algo más que estar herida o ilesa, bien o mal, cansada o indiferente. No, todo eso daba igual. Tenía miedo de que estuviera cambiando como ellos, pero a lo mejor se había salvado al haber quedado atrapada en el espejo.

Abrió la boca para preguntarle por su propio aspecto esta vez, pero un sonido extraño le hizo girar la cabeza hacia la puerta. Llevaba un rato oyéndolo, realmente, pero solo ahora en la "semi-calma" de su propio dolor pudo escucharlo de verdad.
¿Has oído eso? Debe ser enorme para hacer ese rui...—Un calambrazo recorrió su cuerpo y se tensó entera—Ay... Necesito sentarme. Lo que sea que me pase no ha terminado —sentenció antes de intentar buscar una silla.

389 Re: Faro el 20/08/18, 11:35 am

Bellota


Soy yo —le aseguró a Sinceridad—. No… ¿no me ves? ¿No ves a… Lorenzo?—preguntó con cierta aprensión, mirando los ojos nuevos de su amiga. ¿No funcionaban?

Mónica seguía asustada por todo lo que había sucedido (y seguía sucediendo) en la cocina, pero parecía que Sinceridad, a pesar de ser ahora un… ¿djinn? seguía siendo la misma Sinceridad de siempre y no uno de los monstruos espantosos que habían amenazado sus vidas anteriormente. Volvió a mirar a Lorenzo sin saber qué hacer, pero decidió que no podía ocuparse de los dos a la vez, por lo que antes de responder a las preguntas de la roquense, la ayudó a llegar a una silla, sorteando los fragmentos de espejo, y, una vez allí, volvió a mirarla con preocupación, al tiempo que volvía de nuevo la mirada también hacia Lorenzo, que seguía tendido en el suelo.

No sé cómo salí —decidió empezar por ahí ya que parecía más sencillo—. Esa cosa entró y os silenció y yo pensé que estabais muertos y me asusté y enfadé tanto que simplemente… lo atravesé.
Se movió nerviosamente y comenzó a recoger los cristales con cuidado, sintiéndose extrañamente feliz al tenerlos en las manos, y comenzó a acumularlos en sus bolsillos. Sin ella darse cuenta, los pedacitos que no recogió de inmediato se fueron acercando a sus pies.
La pena es que lo tiré al salir y se ha roto. Ten cuidado, porque hay cristales por todas partes. Y estoy… normal —un sentimiento parecido a la culpa tiñó su voz—. O al menos eso creo…

No le quiso decir que aún no había tenido el valor de mirarse en sus nuevos espejos. Luego se arrodilló junto a Lorenzo, que parecía seguir luchando, y se le llenaron los ojos de lágrimas de nuevo. ¿Por eso les habían traído aquí? ¿Para hacerlos sufrir? ¿Para ver muertes? ¿Para transformarlos en seres monstruosos? Y sin embargo ella, con las manos llenas de espejos, se sentía bien.

Lo que oyes es Lorenzo —bajó un poco la voz—. Ha sido horrible. Le duele. Mucho. No sé cómo ayudar. Ahora es medio caballo y… —le apoyó suavemente una mano en el comienzo del lomo, manchado de sudor y sangre, y se estremeció, luchando contra el asco y las ganas de lavarse las manos. De meterse en una bañera y no salir hasta dejarse reluciente. Pero no podía dejar que sus amigos vieran sus reparos. Se incorporó de nuevo y dudó. ¿Qué hacer?

390 Re: Faro el 20/08/18, 03:12 pm

Jack

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Agradeció en silencio el gesto de ayudarle a buscar una silla porque tenía mucho en lo que pensar, además de en los cambios que aún estaba sufriendo. Crecía. No podía creerlo, pero los calambres no eran más que su cuerpo trabajando lo que no había trabajado en años. Los roquenses no crecían mucho más de lo que ella era, pero podía sentir cómo su cuerpo se estiraba. Despacio, muy despacio, y quizá fuera difícil verlo a simple vista desde fuera.
Veo... borrones. Veo demasiadas cosas. Ese loco o vosotros no habéis revuelto los muebles, ¿no? Es que os veo difuminados pero también veo borrones de cosas fuera de su sitio... y a la vez las veo en su sitio —se llevó las manos a la cabeza, mareada.

Sin embargo, el gesto solo empeoró su situación. Cada movimiento, además de tensarle el cuerpo por el cambio general, le hacía ver borrones nuevos. Todo se movía a su alrededor en cuanto ella se movía lo más mínimo y cuando intentaba darle sentido a lo que veía, el suelo le temblaba y las paredes le daban vueltas. No podía ver la mesa si estaba a su espalda, pero la veía como si la tuviera delante y detrás al mismo tiempo. Realmente, la veía detrás de sí, pero acostumbrada como estaba a tener los ojos delante, su cerebro parecía intentar ponerlo todo delante de ella. Cuando tanto ella como su organismo se rendían a la evidencia, sobrevenían los mareos. Si pensaba en ello lo más mínimo, empeoraba.

Así que se dedicó a intentar escuchar a su amiga, asimilando todo lo que podía, que no era mucho, y levantó la cabeza cuando mencionó el estado de Lorenzo. No la entendía y solo podía ver que el diestro también crecía de tamaño.
¿Qué es un caballo?


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391 Re: Faro el 22/08/18, 05:34 pm

Leonart

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Lorenzo

Pronto el español sintió los músculos de sus nuevas extremidades contraerse. Coceando al aire, sus ardientes patas buscaban alivio, pasando por violentas sacudidas a intentos de trote. Y mientras el español lloraba de dolor.
Apenas notó la presencia de Mónica desaparecer, sus ojos enjugados en sudor y lágrimas non dejabanle ver mucho. Y mientras que se sacudia dió con la pared. Jadeando, agarrose a esta y descansó la cabeza, cayendole los cabellos empapados en sudor por la testa.
Un suspiro, ¿Habira acabado ya?

Miró pra atrás y horrorizose.

Era bastante obvio en que habiase convertido. Un centauro. Mitad hombre, mitad caballo. Frunciosele el ceño de tamaña tristeza y desesperación. Solo pensaba en como lamentaba aquella noche el cruzarse con el extraño en su cuarto. Como deberia haberle ensartado sin aviso alguno y haber cortado sus problemas de raiz.

Secose el sudor de la cara y contempló a los otros dos. Non podia vaticiar exactamente en que habianse transformado ellos. Sinceridad, atopada de ojos salvo los de su cara que faltaban y Mónica... Mónica parecia non haber sufrido cambio alguno, hasta que vió el horror en sus ojos.
El diestro quejose con un aliento exhausto.
¿Por que yo...?— preguntaba, delirante. Agarrose de la pared e intentó subsanar de postura más indigna.

Sin embargo, diose con el menton contra la dura piedra al momento de dar con fuerzas. No solo estaba cansado, sino que aquel cuerpo tan cambiado y corrompido requeria una táctica distinta, pues cuatro patas non levantabanse como dos.

Orgullo herido, el español procedió a intentar controlar sus cuartos traseros, plantandolos sobre el suelo con dudosa estabilidad. Sin mucho éxito pues resbalaron casi al instante. Demasiado peso puesto en tan poca superficie. Coceó el aire de pura frustración en intentolo de nuevo, rodando sobre el reverso de su parte bestial y posando las cuatro patas contra el suelo, intentando hacer fuerza y así empujarse al pie, o más bien, la coz.

Y en un principio pareció que funcionaba, el diestro temeroso, non osaba erguir la su parte humana  mientras que lentamente levantaba semejante kilotonaje como el que habiase convertido su cuerpo. Y justo cuando pareciale que las cosas ibanle bien, abriose de patas y cayó al suelo con semante estruendo que su ronca y gastada voz elevó una maldición al cielo.
¡Será hideputa estas!


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392 Re: Faro el 23/08/18, 11:17 am

Bellota

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Mónica se volvió a levantar y observó a Sinceridad en silencio, sin saber muy bien a qué ojos mirarla (desde luego, a los de la cara no, porque ya no estaban. La humana contuvo otro escalofrío), y con expresión preocupada. Sin decir palabra, mojó un trapo en agua y se lo tendió.

A lo mejor el frío del agua te calma…

Al tiempo que la roquense preguntó qué era un caballo, Lorenzo, jadeando y gimiendo, comenzó a preguntarse lo mismo que Mónica se había estado preguntando todo ese tiempo: ¿por qué ellos? Mónica sintió ganas de apretarse las orejas y tararear. No sabía qué hacer, no sabía cómo ayudar. La chica le dio vueltas al cristal que tenía entre manos. Parecía que el caos se estaba calmando, pero ella seguía llena de tensión y ganas de llorar… y bajo estas, latía un conato de alegría salvaje. ¿Alegría? ¿Cómo podía sentirse bien en ese momento? «Estoy enferma» se dijo, dándole vueltas todavía más rápido a su espejo.

Un caballo es un animal de cuatro patas muy grande, Since —respondió en voz muy baja frotándose los ojos con las manos.

Miró a sus compañeros, sintiéndose como un estorbo y machacándose a sí misma por sentirse bien, y se dirigió a la ventana, reflexionando.
Fahran. Tenían que rescatar a Fahran. ¿Tenían que hacerlo? Era de los suyos, aunque no le hubiesen visto el pelo realmente por meses, aunque fuera una mimada insoportable y esnob. Algo… alguien se la había llevado. Pero en este momento sus compañeros estaban… mal. Y a ella le aterrorizaba salir sola. Y Fahran no parecía haberse ido en contra de su voluntad…
Mónica gimió y la tensión clavó sus garras más fuerte en ella. Respirando hondo, miró por la ventana… y todos sus dilemas se le olvidaron por un momento. «Debo de estar alucinando» se dijo, boquiabierta. Después de todo lo que había pasado esa noche, ver a una ballena volar por el cielo no debería sorprenderle, pero lo hacía.

Al girarse para decírselo a sus compañeros, vio a Lorenzo revolcándose sobre las baldosas, cayéndose al suelo como un potrillo recién nacido y maldiciendo como si estuviera en una película de Piratas del Caribe. Por un momento la situación fue tan surrealista que la tensión aflojó su agarre y, siendo Mónica quien era, no pudo evitarlo y se echó a reír.

393 Re: Faro el 23/08/18, 07:41 pm

Jack

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La idea de Mónica tuvo efecto doble: la sensación fría del agua en la piel le vino bien y además podía limpiarse, aunque fuera lentamente, renqueante, y entre quejidos, tanto de desagrado como por las molestias. Así que se lo agradeció y empezó a frotarse con lentitud. Empezaba a entender que su visión se debía haber trasladado a ciertas partes de su cuerpo, pues los vaivenes y borrones iban y venían según se moviera.

Lorenzo habló justo después de ella y lo hizo con una pregunta. <<¿Acaso él también se ha quedado ciego y por eso no ve nuestros cambios...?>> Pero al pensar eso ladeó la cabeza en dirección a la humana: ella seguía igual, decía.

Le preocupaba que empezase a cambiar en cualquier momento, pero al menos empezaba a haber cierta calma y podría atenderla. Por fin Lorenzo parecía estable, aunque los gritos y alaridos dejaron paso al sonido de golpes contra el suelo. Muchos golpes. Le recordó a un animal encabritado por el sonido, porque la roquense solo conseguía verle aquí y allá, borrón arriba, borrón abajo. Había crecido bastante y si se esforzaba podía distinguir sus nuevas extremidades. Cuatro había dicho Mónica. ¿Y sus patas originales? ¿O sus brazos? ¿Cómo podía coger un humano la forma de un "caballo"? Apenas veía un borrón en forma de L con patas en la base horizontal... ¿Y más extremidades arriba? <<¿Eso de lo alto puede ser la cabeza?>>

Y entonces su amiga empezó a reírse. La escena debía resultarle cómica, pero a la roquense le preocupaba.
Lorenzo, chico, si no consigues levantarte, descansa en el suelo un momento. O te podemos ayudar, pero yo no veo bien —buscó a Mónica con la mirada y le puso una mano en el brazo, como si fuera a la vez una petición (¡no te rías!) y una pregunta (¿podemos ayudarle?). Es más, consiguió mirarla con casi todos los ojos, solo que ella no lo sabía aún.


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394 Re: Faro el 27/08/18, 12:12 pm

Leonart

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Lorenzo

A su frustracion, non hizole bien el sonido de la risa de Mónica. Aunque no muy ofendido, el español sentia el su orgullo herido, y, peleandose con sus nuevas extremidades y, ayudandose de la pared de nuevo, hizo de otra intentona.
¡Reid vos, reid!—invitoles con un gruñido.—Más teneis suerte que non troveis con un extra de piernas que doblanse del reves. Reidos del pobre desgraciao.

Por supuesto, que necesitaba ayuda para aquello, pero ni muerto el Centauro iba a pedirla entonces. Demasiado orgulloso, aunque por fin en un cuerpo que comprendia el orgullo. Y además, estaba agotado.
En su intentona, casi cayó de nuevo, pero logró agarrarse y poco a poco recuperar lo perdido, para acabar en una postura que, aunque completamente estática y débil en naturaleza, mantúvolo en pie.

Temblandole las patas, giró con el torso humano para mirar a los sus compañeros, una sonrisa de incredulidad avergonzadamente apareciendo en sus labios a medida que intentaba no marearse. Lo primero que diose cuenta de, entonces, fue de la considerable altura que ahora tenia.
Habiale cambiado el punto de vista considerablemente, más non lograba habituarse propiamente, debido al terrible tembleque de sus patas, intentando mantenerle en pie.
Vacilaba de un lado luego al otro, pero aun non atraviase a dar el primer paso.

Fue que entonces diose cuenta de los restos de sus zapatos y pantalones, tirados en el suelo, manchados de sangre y completamente destrozados. Giro el su torso humano con tanta fuerza que casi cayose de lado, apoyandose en la pared para poder tenerse en pie.
Estaba efectivamente desnudo con su parte de caballo.

Ojos como platos, el español sintiose incrediblemente incómodo, sobretodo porque estaba todo a la vista para sus amigos.
¡Ay Dios!—musitó, su cola sacudiendose a espasmos energéticos.

Doblose sobre su parte bestial y alcanzó a un mantel sobre una mesa. Tirando de este como quien tiraba de las cortinas de la ducha al irrumpir alguien foraneo al baño, el español tiró los contenidos sobre la mesa al suelo por accidente, pero non pareció molestarle tanto, pues tardó bien poco por poner el su mantel sobre los cuartos traseros de su nuevo cuerpo, pésimamente tapando sus partes expuestas.
¡Que verguenza, que sopor que desalivio! Virgencita mia...—seguiase murmurando.—Es un no parar...


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395 Re: Faro el 27/08/18, 11:13 pm

Bellota

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El brazo de la roquense sobre el suyo y el leve reproche de Lorenzo consiguieron calmar un poco el ataque de risa de Mon. Sobre todo el ver que Sinceridad enfocaba casi todos sus ojos en ella. «Qué mal rollo. Pero qué guay» se dijo en un pensamiento traicionero.

Lo siento, perdón. No he podido contenerme, parecías un potrillo pequeñín. Como en la escena de Bambi en la que este no puede levantarse, muy mono.

Dándole un apretón a la mano de Since, se acercó al centauro, vacilante. Era muy grande. Muy… ¿alto? Y ¿cómo ayudaba uno a un centauro a levantarse? ¿Cómo rayos se hacía eso? Mónica se limitó a permanecer cerca, por si este necesitaba su ayuda o podía echarle una mano. Sin embargo, el pudor de este al darse cuenta de que estaba desnudo y su retahíla de ayes, como una abuela al haberse perdido la misa del domingo y el té de la tarde, por así decirlo, hizo que contenerse la risa de nuevo fuera una tarea colosal. La situación cada vez era más absurda y, de tanto aguantarse las carcajadas, la cara se le puso como una remolacha.
Con la barbilla temblando y los ojos brillantes de las lágrimas de risa no derramadas, le puso una mano sobre la suya.

Lorenzo —comenzó con voz estrangulada de todo lo que se tenía que estar conteniendo—, no te preocupes por eso ahora, que no afectas en nada a nuestro honor ni nada de eso. Ni al tuyo, si vamos al caso. ¿Sabéis que hay una ballena volando por el cielo? —comentó cambiando de tema como si nada, tratando de no volver a reír.

396 Re: Faro el 30/08/18, 01:04 am

Jack

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Mónica se disculpó, pero Sinceridad sonrió al escucharles. Pese a lo gore de la situación, escucharles de esa guisa le alegró un poco. Habrían cambiado por fuera, pero seguían siendo ellos.

No se levantó a ayudar, sin embargo, pues de poco habría servido su ayuda con sus borrones y calambres. Notaba más pesado su cuerpo, sus brazos, sus patas. Incluso sus alas parecían más fuertes. ¿La luna le había dado más musculatura a cambio de sus ojos? No. Cada vez conseguía distinguir mejor la realidad a su alrededor, por lo que no había perdido la visión como tal... ¿Quizá era capaz de ver todo a su alrededor sin necesidad de ojos y ahora estaba acostumbrándose? Eso tenía sentido, más aún si añadía la magia a la ecuación.

Entre tanto, algo nuevo aconteció en el salón. La conversación de sus amigos le llamó la atención y se giró hacia ellos. A Lorenzo le pasaba algo... ¿Algo que le daba vergüenza? ¿Algo que afectaba a "su honor" como decía Mónica? La roquense arrugó el ceño poco antes de entenderlo. Se echó a reír. <<Por todas mis plumas, ¿no se ha fijado en que yo no llevo ropa como ellos?>>
¡Por favor! Lorenzo, sea la forma que sea que te haya dado la Luna, yo nnunca he llevado esas telas y nadie se ha avergonzado por ello! ¡No es para tanto! —consiguió decir entre risas.

La pregunta de su amiga la distrajo y se calló. Llevaba escuchando un rato un sonido que bien podía hacerlo esa "ballena" de la que nunca había oído hablar, pero bien podía tener un origen distinto.
No sé qué es una ballena, ojalá pudiera verla —se lamentó.

>>Que... por cierto. Hablando de ver. ¿Me podéis decir qué ha cambiado en mi cuerpo? Me noto pesada, fuerte, pero no veo bien... No me veo bien.


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397 Re: Faro el 02/09/18, 05:57 pm

Bellota

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La risa de la roquense hizo que el fino autocontrol de la humana se viniera abajo rápidamente, y ella también se unió a las risas. El alivio cada vez se hacía más grande en Mon, ya que aunque habían cambiado, sus amigos seguían siendo sus amigos. Iguales que siempre en lo importante. Un pequeño ramalazo de decepción se coló entre el alivio al volverse a mirar y verse igual, pero lo desechó rápidamente. Así Jonás la reconocería cuando volviera a verlo. Porque está claro que volvería a verlo.

Al estar pensando en eso, no estaba prestando mucha atención a sus amigos, y no fue hasta que Sinceridad dijo que no se veía hasta que no conectó de nuevo con el mundo.

Pues… —comenzó Mónica, preguntándose cómo decirlo. Al final decidió que a lo bestia mejor. Como quien quita una tirita—. Es curioso que digas que no te ves bien. Tienes ojos por todo el cuerpo. Menos por la cara. Ahí es como si estuvieran cubiertos. Escondidos. Es extraño. Pero es guay.
»Al principio me asusté al verte. Bueno, no asustar como tal. Fue más por la impresión, y sobre todo porque pensé que la cosa esa que se llevó a Fahran os había matado y luego no, y… bueno, no sé
—comentó con franqueza, quitándole importancia— pero sigues siendo Sinceridad.

Y mientras decía eso, una voz resonó por la ciudad. Mónica entendió lo suficiente. Les echaban del faro. A la chica le cambió la cara. ¿Irse? ¿De allí? Su primera reacción fue de negación. No. No se podían ir. ¿Quién recordaría a Lebra si se iban?

398 Re: Faro el 03/09/18, 05:42 pm

Jack

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La roquense esperó, aunque inquieta, la respuesta de su amiga. Notó la pausa e intentó no pensar en las infinitas posibilidades horribles que se le ocurrían... Pero no le dio tiempo a abrir ese abismo. La chica habló de nuevo y Sinceridad le miró perpleja. Ojos. Ojos por todo el cuerpo. No tenía ningún sentido pero al mismo tiempo encajaba con sus mareos, los borrones y la sensación de irrealidad.
Ojos... ¿Y los de la cara no están? ¿Solo eso? —No sabía qué pensar sobre ella, aunque al menos no era tan monstruosa como había temido. Después se le ocurrió algo y miró a ambos según hablaba—. Entonces el pobre se ha llevado lo peor... Tú no has cambiado que sepamos y yo me he ganado ojos por doquier...

>>Esto es una locura.

Pero por fin podía darle un sentido a todo lo que estaba experimentando. Estaba claro para ella: tenía que acostumbrarse a su nueva visión, a sus nuevos ojos. Tenía que aprender a usarlos como ventaja. Tenía que vivir con ellos. Pero primero tenía que verlos. Recuperó el paño húmedo que había estado usando antes y empezó a palparse el cuerpo con cuidado para buscarlos. Definitivamente, todos los dolores de hacía un rato los habían causado "ellos" al salir <<Y no quiero ni pensar en que hayan estado en mi interior toda mi vida>> y si quería ver, tenía que limpiarlos.
Creo... creo que me voy a poner una de vuestras camisetas o uno de vuestros pantalones. O podría envolverme en una manta... Sí, mejor. Necesito acostumbrarme a estos y creo que son demasiados para usarlos a la vez tan pronto.

Su manta del despertar seguía por allí, solo tenía que recogerla del suelo dondequiera que estuviese, pero Mónica se le adelantó. Se lo agradeció mientras se envolvía con la tela y sacó una de las manos. Por probar, se agachó en la silla y se tapó hasta la cabeza. Empezó a reírse desde el interior, tanto por lo absurdo de la situación como por desahogo.
¡Esto es súper raro! Lorenzo y yo estamos casi igual: él tiene patas nuevas y yo un montón de ojos. Tengo todo el cuerpo cubierto... ¡Pero veo... cosas!

Seguía viendo borrones de negrura por no saber cerrarlos todavía, y seguía viendo alteraciones a su alrededor, pero al menos había logrado algo más de definición. Definitivamente debía tener uno o dos ojos en la mano, porque veía en la dirección que la moviera. Intentaría cerrar esos párpados, también, por lo que podrían verla guiñando con torpeza y agitando la mano de vez en cuando.

También recordaba con fastidio la voz que les había sorprendido antes, pero no iba a salir de su casa sin saber apañarse.
¿Eso que han dicho iba en serio? Si no consigo aclararme con los ojos, no esperarán que atraviese la ciudad a ciegas. Están locos estos rocavarancomosellamen, ¡por todas mis plumas! —exclamó desde su ovillo de manta.


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399 Re: Faro el 06/09/18, 01:09 pm

Bellota

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Sinceridad no parecía muy preocupada por salir del faro a toda velocidad, y Mónica se tranquilizó un poco al verla hacer pruebas tapándose con mantas y riendo por la situación, de modo que aparcó por unos segundos su ansiedad.

No, tus ojos de la cara sí que están… bueno, eso creo, pero parece que están cubiertos. Como empañados, como por una película… No sé. Por ellos no ves, ¿no?
»Y sí, esto es raro. Pero no parecéis monstruosos. Solo que a lo mejor Lorenzo es quien peor lleva el cambio, porque ahora ¡es enorme! Yo casi me siento decepcionada por estar igual que siempre… Al final el monstruo seré yo por ser la misma —jugueteó con sus cristales nerviosamente, riendo desganada de su propia broma.

Luego se acercó de nuevo a la ventana, de nuevo seguida de los espejitos que aún no había recogido, pero sin prestarles atención, y miró hacia fuera.
Pero podemos salir afuera. ¿No queréis ver la luna? Yo tengo curiosidad.

«Y a Lebra le gustaría que saliéramos en lugar de quedarnos aquí como ermitaños» se dijo con una sonrisa. Quería, por un momento, olvidarse de todo lo malo, de todo lo que habían perdido, de la incertidumbre que les aguardaba. Quería disfrutar del momento.

400 Re: Faro el 06/09/18, 07:35 pm

Jack

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No, no era consciente de ver nada a la altura de su cabeza, así que negó con esta a la pregunta de Mónica. Su descripción de su cara encajaba con las sensaciones: piel nueva sobre piel vieja, original, y cosquilleos por toda la zona de los ojos que dio paso a una sensación de vacío, como si hubiera perdido no solo la capacidad de ver con ellos sino de moverlos o sentirlos.
Creo que sencillamente no están... ¡Pero no sé a dónde han ido! Igual que no sé de dónde salieron los nuevos —Era curioso verla parlotear, usando la mano como si fuera un periscopio mientras intentaba no gesticular con ella—. Me recuerda a los insectos que endurecen la piel un tiempo y después se abre la crisálida y tienen otra forma distinta. Solo que a nosotros nos ha pasado a lo bestia y por culpa de la Luna...

Sus pensamientos en voz alta y las propias palabras de su amiga coincidieron. Se levantó con cuidado, envuelta en la manta, y alzó la mano derecha para tantear a su alrededor. Veía. Si se esforzaba, podía cerrarlo y experimentar la negrura de los que estaban cubiertos.
Quiero ver la Luna esa... —Pero cayó en algo y de improvisto agarró el brazo de Mónica. Titubeaba al hablar—: ¿Pero... Pero estás segura? ¿Y si, no sé, y si te transformas al verla? Quizá te has librado por estar en el espejo...

La soltó rápido, no obstante, porque el asirla le había molestado. Ahora además tendría que adaptarse a manejar sus manos con los ojos ahí. Se removió bajo la manta y cambió de mano mientras esperaba. Estaba preocupada, la verdad, pues no entendía que su amiga no se hubiera transformado. No quería más sorpresas ni tragedias.


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401 Re: Faro el 10/09/18, 10:49 am

Bellota

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No lo sé. Pero en algún momento vamos a tener que salir de aquí, ya has oído lo que ha dicho la voz… y si voy a transformarme, prefiero que estéis conmigo, porque si me vuelvo loca podéis noquearme con facilidad —trató de bromear, aunque había una sombra de duda en su voz—. Además, no podemos quedarnos aquí encerrados para siempre. Y seguro que Lorenzo prefiere estirar las piernas… las patas… en otro sitio que no esté tan limitado de espacio como este.

Se giró de nuevo para volver a mirar la luz que entraba por la ventana. Quería salir. Quería dejar que la Luna la bañara en su luz. Quería verlo todo reflejado en sus espejos. El escozor de sus manos, ahora que la tensión se disipaba, llamó su atención, por lo que aparcó ese tren de pensamiento por unos instantes, se dirigió a la pila y se lavó las manos heridas con jabón, poniendo especial cuidado, antes de curarse los raspones superficiales con el hechizo.

¡Y, además, así podemos volver a ver al grupo! A lo mejor incluso encontramos a Ina y Eorlir, ¿os imagináis? ¿No sería genial? Y les preguntamos si no vieron nuestros carteles. Que me los curré mogollón.

Mónica se animaba por momentos. ¿Que ella era el bicho raro ahora porque seguía siendo igual? Bueno. Sus amigos la apreciaban igual. Y además, qué narices, ella era fabulosa estuviese como estuviese. Y tenía sus espejos, tan brillantes, hermosos y reflectantes. Se agachó a recoger unos cuantos fragmentos más y los acarició con cariño, evitando los bordes cortantes. Y fue entonces cuando se vio los ojos. Todos sus espejos se le cayeron de las manos y un chillido de asombro se le escapó de la garganta.

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