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Rocavarancolia Rol » Rocavarancolia » Área Este » Faro

Faro

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1 Faro el 02/08/11, 06:25 pm

Rocavarancolia Rol

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Recuerdo del primer mensaje :

Construido en piedra blanca, de una sola pieza, mide 150 metros de alto, terminado en una linterna que atrae a los barcos para hacerlos naufragar.

Descripción del interior:
La puerta del faro da a un vestíbulo. Allí se encuentra una trampilla que conduce a una bodega repleta de maromas, herramientas y barriles. A todo esto se les suman unos rollos de papel fino, granuloso, apilados en el suelo. Cada uno mide más de dos metros y en cada extremo hay ceñida una arandela metálica.

Al fondo del vestíbulo también comienza una gran escalera de caracol robusta, con escalones de madera y una barandilla oxidada y poco fiable. Esta les conduce hasta la parte alta del faro, compuesta por dos pisos habitables y un tercero para la linterna.

La escalera acaba frente a un arco sin puerta tras el cual se abre paso una sala de estar muy sencilla, con muy poca coherencia a nivel estético. Pegado a una pared hay un sofá y, a ambos lados de este, un par de muebles entreabiertos, desordenados y más vacíos que llenos. Cada pieza de la decoración es de un color y formas diferentes, parecen no ser del mismo lugar o de la misma época; esto incluye los cajones de los muebles, que nisiquiera cierran bien. Dentro de ellos pueden encontrar algún que otro amuleto y ropa en desuso de varios mundos vinculados. Una mesa coja preside el salón, con la pata corta apoyada sobre un par de revistas de Frivowaldanny y la Tierra. Cuatro sillas  de diferente tamaño la rodean.

En la pared frente al arco de entrada se abren dos puertas: una da a una cocina ligeramente más moderna que las de los torreones e igual de disparatada que la sala de estar. La otra da a un pasillo por el cual continúan las escaleras hasta el siguiente piso.

La segunda planta está ocupada enteramente por un baño y dos habitaciones. La primera es una estancia grande con cama de matrimonio, frente a esta hay un gran ventanal que ocupa toda la pared. Destacan un par de mesitas de noche en mitad de la habitación y un espejo rectangular, de cuerpo entero, apoyado en la misma pared que la cabecera de la cama. La segunda habitación es mucho más pequeña, apenas tiene una cama individual y un armario diminuto. La luz entra en ella por una ventana mucho más modesta, apenas mide el metro cuadrado.

El pasillo que une ambas habitaciones y el baño tiene unas escaleras que conducen al último piso. Esta planta es completamente circular: en el centro está la habitación de la linterna, a la cual se accede por una arcada. A un lado de esta arcada descansa un arpón clavado en la pared, sobre una vieja mancha de sangre. Desde la habitación de la linterna se puede salir a una balconada que rodea toda la planta y que permite asomarse al exterior. El suelo está repleto de mantas y toallas con motivos variopintos, entre las que destacan algunas con aspecto de banderas piratas.

Hechizos disponibles:
-Hechizo térmico
-Levitación
-Inmovilizar
-Curación superficial



Última edición por Rocavarancolia Rol el 04/08/17, 07:38 pm, editado 1 vez


397 Re: Faro el 02/09/18, 05:57 pm

Bellota


La risa de la roquense hizo que el fino autocontrol de la humana se viniera abajo rápidamente, y ella también se unió a las risas. El alivio cada vez se hacía más grande en Mon, ya que aunque habían cambiado, sus amigos seguían siendo sus amigos. Iguales que siempre en lo importante. Un pequeño ramalazo de decepción se coló entre el alivio al volverse a mirar y verse igual, pero lo desechó rápidamente. Así Jonás la reconocería cuando volviera a verlo. Porque está claro que volvería a verlo.

Al estar pensando en eso, no estaba prestando mucha atención a sus amigos, y no fue hasta que Sinceridad dijo que no se veía hasta que no conectó de nuevo con el mundo.

Pues… —comenzó Mónica, preguntándose cómo decirlo. Al final decidió que a lo bestia mejor. Como quien quita una tirita—. Es curioso que digas que no te ves bien. Tienes ojos por todo el cuerpo. Menos por la cara. Ahí es como si estuvieran cubiertos. Escondidos. Es extraño. Pero es guay.
»Al principio me asusté al verte. Bueno, no asustar como tal. Fue más por la impresión, y sobre todo porque pensé que la cosa esa que se llevó a Fahran os había matado y luego no, y… bueno, no sé
—comentó con franqueza, quitándole importancia— pero sigues siendo Sinceridad.

Y mientras decía eso, una voz resonó por la ciudad. Mónica entendió lo suficiente. Les echaban del faro. A la chica le cambió la cara. ¿Irse? ¿De allí? Su primera reacción fue de negación. No. No se podían ir. ¿Quién recordaría a Lebra si se iban?

398 Re: Faro el 03/09/18, 05:42 pm

Jack


La roquense esperó, aunque inquieta, la respuesta de su amiga. Notó la pausa e intentó no pensar en las infinitas posibilidades horribles que se le ocurrían... Pero no le dio tiempo a abrir ese abismo. La chica habló de nuevo y Sinceridad le miró perpleja. Ojos. Ojos por todo el cuerpo. No tenía ningún sentido pero al mismo tiempo encajaba con sus mareos, los borrones y la sensación de irrealidad.
Ojos... ¿Y los de la cara no están? ¿Solo eso? —No sabía qué pensar sobre ella, aunque al menos no era tan monstruosa como había temido. Después se le ocurrió algo y miró a ambos según hablaba—. Entonces el pobre se ha llevado lo peor... Tú no has cambiado que sepamos y yo me he ganado ojos por doquier...

>>Esto es una locura.

Pero por fin podía darle un sentido a todo lo que estaba experimentando. Estaba claro para ella: tenía que acostumbrarse a su nueva visión, a sus nuevos ojos. Tenía que aprender a usarlos como ventaja. Tenía que vivir con ellos. Pero primero tenía que verlos. Recuperó el paño húmedo que había estado usando antes y empezó a palparse el cuerpo con cuidado para buscarlos. Definitivamente, todos los dolores de hacía un rato los habían causado "ellos" al salir <<Y no quiero ni pensar en que hayan estado en mi interior toda mi vida>> y si quería ver, tenía que limpiarlos.
Creo... creo que me voy a poner una de vuestras camisetas o uno de vuestros pantalones. O podría envolverme en una manta... Sí, mejor. Necesito acostumbrarme a estos y creo que son demasiados para usarlos a la vez tan pronto.

Su manta del despertar seguía por allí, solo tenía que recogerla del suelo dondequiera que estuviese, pero Mónica se le adelantó. Se lo agradeció mientras se envolvía con la tela y sacó una de las manos. Por probar, se agachó en la silla y se tapó hasta la cabeza. Empezó a reírse desde el interior, tanto por lo absurdo de la situación como por desahogo.
¡Esto es súper raro! Lorenzo y yo estamos casi igual: él tiene patas nuevas y yo un montón de ojos. Tengo todo el cuerpo cubierto... ¡Pero veo... cosas!

Seguía viendo borrones de negrura por no saber cerrarlos todavía, y seguía viendo alteraciones a su alrededor, pero al menos había logrado algo más de definición. Definitivamente debía tener uno o dos ojos en la mano, porque veía en la dirección que la moviera. Intentaría cerrar esos párpados, también, por lo que podrían verla guiñando con torpeza y agitando la mano de vez en cuando.

También recordaba con fastidio la voz que les había sorprendido antes, pero no iba a salir de su casa sin saber apañarse.
¿Eso que han dicho iba en serio? Si no consigo aclararme con los ojos, no esperarán que atraviese la ciudad a ciegas. Están locos estos rocavarancomosellamen, ¡por todas mis plumas! —exclamó desde su ovillo de manta.

399 Re: Faro el 06/09/18, 01:09 pm

Bellota


Sinceridad no parecía muy preocupada por salir del faro a toda velocidad, y Mónica se tranquilizó un poco al verla hacer pruebas tapándose con mantas y riendo por la situación, de modo que aparcó por unos segundos su ansiedad.

No, tus ojos de la cara sí que están… bueno, eso creo, pero parece que están cubiertos. Como empañados, como por una película… No sé. Por ellos no ves, ¿no?
»Y sí, esto es raro. Pero no parecéis monstruosos. Solo que a lo mejor Lorenzo es quien peor lleva el cambio, porque ahora ¡es enorme! Yo casi me siento decepcionada por estar igual que siempre… Al final el monstruo seré yo por ser la misma —jugueteó con sus cristales nerviosamente, riendo desganada de su propia broma.

Luego se acercó de nuevo a la ventana, de nuevo seguida de los espejitos que aún no había recogido, pero sin prestarles atención, y miró hacia fuera.
Pero podemos salir afuera. ¿No queréis ver la luna? Yo tengo curiosidad.

«Y a Lebra le gustaría que saliéramos en lugar de quedarnos aquí como ermitaños» se dijo con una sonrisa. Quería, por un momento, olvidarse de todo lo malo, de todo lo que habían perdido, de la incertidumbre que les aguardaba. Quería disfrutar del momento.

400 Re: Faro el 06/09/18, 07:35 pm

Jack


No, no era consciente de ver nada a la altura de su cabeza, así que negó con esta a la pregunta de Mónica. Su descripción de su cara encajaba con las sensaciones: piel nueva sobre piel vieja, original, y cosquilleos por toda la zona de los ojos que dio paso a una sensación de vacío, como si hubiera perdido no solo la capacidad de ver con ellos sino de moverlos o sentirlos.
Creo que sencillamente no están... ¡Pero no sé a dónde han ido! Igual que no sé de dónde salieron los nuevos —Era curioso verla parlotear, usando la mano como si fuera un periscopio mientras intentaba no gesticular con ella—. Me recuerda a los insectos que endurecen la piel un tiempo y después se abre la crisálida y tienen otra forma distinta. Solo que a nosotros nos ha pasado a lo bestia y por culpa de la Luna...

Sus pensamientos en voz alta y las propias palabras de su amiga coincidieron. Se levantó con cuidado, envuelta en la manta, y alzó la mano derecha para tantear a su alrededor. Veía. Si se esforzaba, podía cerrarlo y experimentar la negrura de los que estaban cubiertos.
Quiero ver la Luna esa... —Pero cayó en algo y de improvisto agarró el brazo de Mónica. Titubeaba al hablar—: ¿Pero... Pero estás segura? ¿Y si, no sé, y si te transformas al verla? Quizá te has librado por estar en el espejo...

La soltó rápido, no obstante, porque el asirla le había molestado. Ahora además tendría que adaptarse a manejar sus manos con los ojos ahí. Se removió bajo la manta y cambió de mano mientras esperaba. Estaba preocupada, la verdad, pues no entendía que su amiga no se hubiera transformado. No quería más sorpresas ni tragedias.

401 Re: Faro el 10/09/18, 10:49 am

Bellota


No lo sé. Pero en algún momento vamos a tener que salir de aquí, ya has oído lo que ha dicho la voz… y si voy a transformarme, prefiero que estéis conmigo, porque si me vuelvo loca podéis noquearme con facilidad —trató de bromear, aunque había una sombra de duda en su voz—. Además, no podemos quedarnos aquí encerrados para siempre. Y seguro que Lorenzo prefiere estirar las piernas… las patas… en otro sitio que no esté tan limitado de espacio como este.

Se giró de nuevo para volver a mirar la luz que entraba por la ventana. Quería salir. Quería dejar que la Luna la bañara en su luz. Quería verlo todo reflejado en sus espejos. El escozor de sus manos, ahora que la tensión se disipaba, llamó su atención, por lo que aparcó ese tren de pensamiento por unos instantes, se dirigió a la pila y se lavó las manos heridas con jabón, poniendo especial cuidado, antes de curarse los raspones superficiales con el hechizo.

¡Y, además, así podemos volver a ver al grupo! A lo mejor incluso encontramos a Ina y Eorlir, ¿os imagináis? ¿No sería genial? Y les preguntamos si no vieron nuestros carteles. Que me los curré mogollón.

Mónica se animaba por momentos. ¿Que ella era el bicho raro ahora porque seguía siendo igual? Bueno. Sus amigos la apreciaban igual. Y además, qué narices, ella era fabulosa estuviese como estuviese. Y tenía sus espejos, tan brillantes, hermosos y reflectantes. Se agachó a recoger unos cuantos fragmentos más y los acarició con cariño, evitando los bordes cortantes. Y fue entonces cuando se vio los ojos. Todos sus espejos se le cayeron de las manos y un chillido de asombro se le escapó de la garganta.

402 Re: Faro el 12/09/18, 12:48 am

Jack

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La muchacha tenía razón. En todo. Odiaba pensar igual en aquellas circunstancias, pese al miedo y las dudas, pero no había otra. La luz de la Luna le daría en cualquier momento, mejor si estaban ellos delante. El aviso de abandonar el refugio seguía ahí, además...

La vio alejarse y pudo discernir que se estaba lavando, por el ruido, y después por fijar su mirada en ella. Estaba torpe con la mano como catalejo y no terminaba de asimilar que tendría que mover la parte del cuerpo que estuviera usando en ese momento... Ahora en concreto, el dorso de la mano. El dorso porque tenía otro en la palma, pero si la abría serían tres en activo en diferentes direcciones. Mucho lío.

Mónica terminó de lavarse y volvió a dirigirse a ella. La pilló por sorpresa por partida doble. Hacía tiempo que no dedicaba sus pensamientos a los sinhadres perdidos, pero tampoco a sus compañeros de Maciel. ¿De veras creía que la pareja seguía viva? ¿Y qué habría sido de los otros? ¿Seguirían vivos? ¿Se habrían transformado? ¿Estarían bien? ¿Necesitarían ayuda? ¿Por qué no se habían acordado antes? Tenían que salir en su búsqueda cuanto antes, en cuanto se recuperasen.

Pero fue tal el torrente de pensamientos y de realidades a las que enfrentarse que dejó caer la manta y miró fijamente a la humana. No se había fijado en lo que hacía ella, ni en que había cogido un trozo del espejo. No se fijó hasta escucharla.
¡Eh, eh! ¿Qué pasa? ¿Qué has visto?

Se acercó a trompicones e inclinó la mano sobre el espejo del suelo <<¿Y si ha vuelto a ver a Lebra ahí dentro?>> pero allí no había nada más que su reflejo fragmentado. No obstante, pensó que se habría asustado por algo relacionado con la nublina y su propio incidente con el espejo, así que miró a la chica y la quiso atraer hacia sí con un abrazo. <<¿Dejarán de pasar cosas hoy en algún maldito momento?>>
No sé qué ha pasado, pero estás bien, todo está bien, tranquila.


_________________________________________

Die wahre Macht, die uns beherrscht, ist die schädliche, unendliche, verzehrende, zerstörende, unstillbare Gier...
Spoiler:
El verdadero Poder que nos controla es la vergonzosa, interminable, desgastante, destructiva e insaciable Sed...

403 Re: Faro el 12/09/18, 11:33 am

Bellota

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Mon no se dio cuenta de que Sinceridad se le había acercado, ya que se estaba observando los ojos muy fijamente, hasta que no vio por el rabillo su mano acercarse al fragmento de espejo que tenía a su lado.

Cuidado, no te cortes —dijo en un acto reflejo, apartando su mano del cristal. No quería saber el daño que podía provocar un corte en el ojo. ¡Já! Aunque ella ahora tenía espejos en los ojos. «¿Serán espejos normales? ¿Duros?». Mónica parpadeó, pero se notaba como siempre, y cuando se frotó con la mano, no sintió aristas de cristal, sino un ojo blando. Como siempre. «No entiendo nada. ¿Por qué tengo espejos en los ojos? ¿Para verme mejor?».

Cuando por fin levantó la vista hacia la roquense, le dio el abrazo que esta le ofrecía, cuidando de no achucharla mucho para no hacerle daño en sus propios ojos, y sus palabras la devolvieron a la realidad. Estaba todo bien. Realmente lo estaba. Respiró.

Son mis ojos —explicó—. No quería asustarte, perdona, me he sobresaltado. Todo está bien. Veo, antes de que lo preguntes. Tampoco me ha saltado una esquirla al ojo. Y no he vuelto a ver a… Lebra —agachó la cabeza recordando lo que había pasado hacía apenas unas horas—. Es que… ¡veo espejos en mis ojos! —los abrió mucho y se acercó la mano de Sinceridad a ellos—. ¿Los ves? ¿Los ves? ¿Me he vuelto loca? —sin dejarla responder, se giró al centauro—. Lorenzo, ¿tú los ves?

«No entiendo nada. ¿Este es mi superpoder? ¿Ser un puto tocador con patas? Doce Punto, te voy a matar» pensó, volviéndose a distraer.

404 Re: Faro el 14/09/18, 09:12 am

Jack

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Los... —pero se interrumpió al verla alejarse de golpe.

Pero sonrió. Lo había visto. Se había asustado al principio pero se había visto, y por extraño que fuera, Mónica mantenía la vista y no tenía ningún problema. Si ese era su aspecto nuevo... Bueno. No habían salido tan mal. Entendía que actuara así ante el descubrimiento. <<En una ciudad de monstruos, ¿serán monstruos los que no se transformen?>> El cambio no saltaba a la vista, como lo suyo o Lorenzo, pero ahí estaba.

Recogió la manta y se giró a ambos mientras se cubría de nuevo.
Los vi. Eres un monstruito como nosotros ahora. Así que como ya da igual si te baña la luz de la Luna o no...

Dio un salto con las alas hacia la puerta y la abrió de golpe. La lluvia en la cara la sacó del ligero mareo por los ojos de las alas, y el frío y la corriente eléctrica que estiraba sus músculos se intensificó y la despertaron, por así decirlo. Solo tuvo que mirar ligeramente hacia arriba para ver aquel enorme astro rojo sobre sus pequeñas cabezas. Todo estaba bañado en carmesí.

Se moría de ganas por quitarse la manta y dejar que la tormenta le limpiase, pero temía los mareos. Temía los mareos y la ciudad, pues escuchaba temblores y jaleo en el barrio más cercano.
Ya no nos protege ninguna ley... —susurró.

Quizá por eso les mandaban a los "refugios". ¿Pero es que acaso eran refugiados dentro de la misma ciudad? ¿Refugiados de las bestias hambrientas que habitaban allí? ¿Por qué lo permitían los gobernantes si les necesitaban vivos? No tenía sentido, no con lo poco que sabía. Pero sí sabía que no lo averiguaría allí en ese momento.

¡Está diluviando y la luna es inmensa, brilla mucho! ¡Todo está rojo! ¡Venid!

Después de llamarles, destapó sus dos brazos con cuidado. Podía cerrar cada vez más ojos y le ayudaba identificarlos primero. Por eso les siguieron las patas y, tras colgar la manta en la puerta, el cuerpo entero. Les esperó fuera bañándose en la luz de la Luna y la lluvia, que aprovechó para frotarse la sangre y suciedad en general. Estaba tan desastrosa que empezó a reírse. Con ganas. Había sobrevivido y la Luna le había recompensado con ojos de sobra y un cuerpo mejor para ayudar a los suyos contra el Coro.

Quien saliera con ella la vería riendo y llorando a la vez, pero en calma.


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405 Re: Faro el 14/09/18, 11:09 am

Bellota

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Pues vaya mierda de monstruito —masculló, aunque con una sonrisa que dejaba claro que estaba de broma, sobre todo al ver la reacción tan entusiasta de la roquense.

Una ráfaga de aire fresco y húmedo se coló en el faro al abrir Sinceridad la puerta de golpe, y Mónica se hizo coro a sus risas. Por un momento olvidó todo lo malo que podía pasar y todo lo malo que ya había pasado y, haciéndole un gesto a Lorenzo, salió corriendo a la puerta, arrastrando tras de sí sus espejos solo por el placer de ver también en ellos reflejado lo mismo que reflejaban sus ojos: la luz roja de la luna. Se contuvo un momento, conteniendo el aliento a la espera de cambiar como sus amigos, pero nada sucedió más que estar rebosante de alegría. La chica echó la cabeza hacia atrás, dejando que la lluvia le pegara el pelo a la cara y empapara sus ropas, y se sintió llena de energía. En un arrebato, lanzó un grito de felicidad, abrazó a Sinceridad de nuevo y bailoteó bajo el diluvio.

Lo hemos conseguido —gritó. Luego señaló al cielo—. ¡Mira, Since! ¡La ballena! —saludó con la mano, en su dirección, y bailoteó un poco más.

Se detuvo un momento y se puso de frente al mar, mirando allá donde Lebra descansaba, y volvió a agarrar la mano de su amiga. Absurdamente, se sentía feliz de que uno de sus espejos estuviera con ella. Hizo un gesto de respeto hacia el mar, con los ojos llenos de lágrimas repentinamente pero el alma ligera, y gritó de nuevo. Un grito de libertad.

406 Re: Faro el 20/09/18, 02:34 pm

Jack

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Mónica la acompañó y le abrazó varias veces. La mente de Sinceridad no estaba allí. Había intentado cerrar todos los ojos y se había abrazado a los fragmentos de oscuridad de los que consiguió cerrar. Podía fijar la vista en esos, o en su amiga, o en la Luna, o en la ballena que se alejaba...

O en los recuerdos. Recordó a Lebra, las aventuras con ella y su muerte. Recordó las semanas buscando a la pareja de sinhadres, sin sosiego ni descanso, ni resultados. Recordó los ¿meses? con los demás en Maciel, con sus más y sus menos, las cositas que aprendió de sus mundos, y lo inferior culturalmente, tecnológicamente y... cualquier aspecto de la vida en general que se sentía con respecto a todos...

No fue un flash. Fue un acto consciente y con un motivo. Siempre había tenido un motivo para estar allí, para sobrevivir, para llegar a la Luna Roja de una pieza <<... O con todas las "piezas" posibles, no como el pobre Barael>> Y eso le llevó de vuelta a Tierra Bruja. ¿Podría volver, tal y como supuestamente le había asegurado el que la trajo? ¿Le acompañarían sus amigos? Nunca habían dicho que su mundo natal les necesitase, pero su tribu le necesitaba más que nunca ahora que tenía sus nuevos ojos. Podría ayudar de verdad. Podrían golpear al Coro con más ímpetu.

La voz de Mónica la devolvió a la ciudad de los monstruos momentáneamente. Hablaba de la ballena... La buscó de nuevo con la mirada, pero volvió a la negrura después de otro abrazo. ¿Y si ese era el último? ¿Y si no le acompañaban? Lorenzo no podía volver a su hogar, pero Mónica podría reintegrarse sin problema. ¿Quizá habría un mundo adecuado para el diestro con otros seres como él? <<¿Y los demás?>> Los demás... No había conseguido unirse a ellos tanto como para que le doliera alejarse de ellos tanto como le habría pasado con Lebra, o le podría pasar con sus dos fareros. Fah se salía de cualquier ecuación, por descontado, más ahora que había desaparecido. <<Tierra Bruja me necesita...>> Pero no quería separarse de sus amigos. Ya lo había hecho al aceptar venir a la ciudad, pero no esperaba que el viaje fuese a ser tan intenso.

Pero los gritos le hicieron dar un bote hacia atrás, sorprendida, y abriendo todos los ojos posibles. Buscó a Mónica, entre el mareo y la preocupación, pero la encontró ilesa. Gritaba. A la roquense le entró la risa y se acercó a trompicones. <<¡En pie, soldado, ni que hubieras estado bebiendo toda la noche!>> se dijo a sí misma con diversión.
¡Vas a asustar a todos los monstruos con esos gritos, chica!

Pero se unió. Gritó con ella. Lanzó los brazos al cielo y gritó. La tormenta que agitaba el mar a sus pies le pareció un marco sorprendentemente familiar. Llevaban oyendo el romper de las olas desde que conocieron a Lebra, y le encantaban las tormentas. Pero sin olvidar dónde estaban.

Le pasó un brazo por los hombros a Mónica y se pegó a ella. Estuvo así un poco hasta que empezó a sentir más frío de la cuenta.
Deberíamos volver dentro, que nos vamos a enfriar. Ayudar a Lorenzo y recoger. Si hay que irse, mejor irnos a que nos echen.


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407 Re: Faro el 28/09/18, 09:37 pm

Bellota

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Al final Sinceridad puso la voz de la razón y, tras retozar bajo la lluvia, bajo la luz de la luna, volvieron al faro.

Fue entonces cuando Mónica se vio enfrentada al hecho de que tenían que dejar el hogar en el que habían unido lazos, y se le enturbió un poco la mirada. Sin embargo, trató de apartar esos sentimientos y, lo primero, recogió el piso, que estaba desastroso, tratando de borrar todo el paso del trauma de la transformación y el de la llegada de la cizaña que les había robado a Fahran. Guardó todos los pedazos de espejo en su bolsito, incapaz de separarse de ninguno, y limpió lo mejor que pudo todo. Luego, preparó algo calentito para todos. No tenía hambre exactamente, pero les vendría bien. Le ofreció un plato a Lorenzo, asombrándose todavía con su altura y su transformación («Hmmm… ¿preferirá alfalfa ahora?»), y otro a Sinceridad, y se sentó.

¿Tenemos que irnos hoy? —preguntó, reticente—. ¿No podemos irnos mañana? Hoy no estoy preparada para marcharme.

No es que le apeteciera mucho dar un paseo hacia vete tú a saber dónde bajo la lluvia, de nuevo expuestos a los peligros de la ciudad. Que sí, que ahora uno de ellos estaba lleno de ojos y el otro era un caballo, pero… no es que se muriese de ganas. Se resistiría a todo intento de convencerla de marcharse de allí esa noche. Y, además… ¿qué iba a pasar ahora? ¿Podían volver a sus mundos? ¿Con quién había que hablar para poner orden a todo este lío?

Cuando al fin acabaron de charlar, recoger sus escasas pertenencias y, en el caso de Mónica, asearse, se fueron a dormir. Su última noche en el faro. Mon no sabía cómo sentirse. Triste, desde luego. Le envió un pensamiento a Lebra y sopló un beso hacia el mar, y luego se arrebujó en sus mantas.

Esa noche soñó, y contra todo pronóstico, fue un buen sueño. Al despertar, sonriendo, no recordaba nada de lo que en él había ocurrido, pero se sentía bien. A salvo. Fuerte.

408 Re: Faro el 30/09/18, 07:06 pm

Jack

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Entraron juntas en silencio. Mónica se puso a cocinar y la roquense, de nuevo envuelta en su manta, se ofreció para ayudar a Lorenzo. Tenía mucho en lo que pensar pero muy poca posibilidad de actuar en base a lo que decidiera, así que decidió centrarse en el presente. Cenarían, charlarían, se irían a dormir, y a la mañana siguiente recogerían. Había olvidado las veces que se habían mudado en Tierra Bruja. Al menos en Rocavarancolia parecía que por fin iban a tener un sitio fijo por mucho tiempo, aunque no le hacía gracia que ahora de la nada tuvieran refugios señalados por las autoridades de la ciudad y no antes. <<¿Por qué no podemos quedarnos en el Faro si estaba abandonado cuando Lebra lo encontró? ¿Quiénes son los que mandan aquí? ¿De qué va esto?>>

Demasiados interrogantes sin respuesta. Los de sus amigos por lo menos sí podía responderlos. Se sentó a cenar con su amiga y le sonrió al hablarle. Sabía a qué se refería demasiado bien. No era el primer sitio al que la roquense había considerado "hogar" y tampoco era el primer hogar mancillado con sangre de amistades.
No, ni hablar, nos iremos mañana. Lorenzo tiene que acostumbrarse a su cuerpo y yo a mis ojos. Hoy dormiremos y mañana nos despediremos de... de esto —le dio un apretón suave en la mano.

Después recogieron y cada cual hizo su ritual antes de acostarse. Sinceridad por su parte preparó su "bolsa de viaje", la misma que hizo cuando salieron del torreón. Había ido a Rocavarancolia solo con lo puesto y prácticamente había estado allí igual, con las mismas pertenencias. Lo que sí recuperaría al día siguiente serían sus pulseras y tobilleras, que no se las ponía por temor a perderlas. Aparte de ella misma, eran lo único original de Tierra Bruja.

Se acostó tarde. Había hecho un descubrimiento de su transformación que la dejó mareada un buen rato en una silla del salón, pero que les sería útil a rabiar. ¡Veía a través de los muros! Podía ver a sus amigos durmiendo en sus camas o donde estuvieran. No veía los colores de su ropa, por ejemplo, pero ni falta que hacía. Veía sus formas, sus siluetas. Y podía verles a la vez que ver todo el salón a su alrededor si se sentaba allí y abría muchos de sus ojos. Pero tenía que practicar mucho, muchísimo, y adaptarse a tantos ojos. Practicaría con ellos al día siguiente en su viaje por las calles. Pero no podría si no se acostaba, por mucha que fuera la emoción por conseguir dominar sus habilidades nuevas.

Y soñó. Volvió a Tierra Bruja. Volvió con su tribu, con sus amistades nómadas. Celebraron su regreso. Se sintió de nuevo en casa, querida y aceptada, útil con sus nuevos ojos, útil en las ciudades del Coro en su primera misión tras regresar. Útil al liberar condenados y presas. Radiante en las festividades en su honor por el drástico cambio: habían pasado de refugiados a ser un enemigo que el Coro temía. Serían libres. Y lloraba de alegría, dentro y fuera del sueño.

Pero de pronto, en mitad de la celebración, un rayo golpeó la hoguera y la Luna Roja rompió el cielo estrellado. Gritaba su nombre. Gritaba instrucciones para volver, para ir a su verdadero hogar. Del suelo salían monstruosidades infinitas. Iban a por ella, pero masacraron a todos los roquenses que estaban allí ante sus ojos sin poder hacer nada. Su visión le granjeó la pesadilla de ver tantos muertos como nunca. Y así, Rocavarancolia recuperó a su transformada, al milagro de la Luna Roja, por la fuerza.

Y Sinceridad despertó al desaparecer bajo la tierra, boqueando como si se asfixiara. ¿Acaso sus ojos veían algo más que el presente oculto a su alrededor? ¿Y si era cierto lo que acababa de ver? ¿Llevaría la muerte a los suyos si volvía para ayudar? La ciudad no le había transformado sin nada a cambio y de momento se llevó sus lágrimas.

Se abrazó a la almohada, sollozando en silencio por el torrente de emociones del sueño. Además, una voz, seguramente un resto del sueño, aún le dejaba caer una repetición de instrucciones para llegar a algún sitio: los nuevos refugios. No podía sacarse ni la voz ni el sueño de la cabeza, ni mucho menos huir de la sombra de la Luna Roja, y acabó durmiéndose mareada hasta que el amanecer la sacó de entre las mantas. Despertó como si le hubieran pegado una paliza así que bajó a trompicones a por agua, a echarse agua en la cara, más, ¡más! y a mirar su reflejo en el cubo. No solo necesitaba tiempo para sus ojos sino para asimilar toda la realidad a su alrededor, tiempo para averiguar cuál era el futuro que tenían por delante y para sí misma, para encajar todo lo que habían pasado y les quedaba por pasar. Llevaba tiempo esquivando esa tarea, esa "organización emocional", a falta de otro término mejor conocido por ella. Pero de momento debía actuar como si estuviera bien, como si no pasase nada, como si no creyera haber visto un futuro horrible.
¡Si hay alguien despierto, estoy en el salón!


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Die wahre Macht, die uns beherrscht, ist die schädliche, unendliche, verzehrende, zerstörende, unstillbare Gier...
Spoiler:
El verdadero Poder que nos controla es la vergonzosa, interminable, desgastante, destructiva e insaciable Sed...

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