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Anfiteatro

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1 Anfiteatro el 02/08/11, 06:26 pm

Rocavarancolia Rol

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Recuerdo del primer mensaje :

Construido en piedra, ahora abandonada y sucia, su interior está repleto de objetos desechados o robados, y sus sótanos infestados de hienas. La arena mide 75 x 44 metros.


37 Re: Anfiteatro el 15/04/13, 02:44 am

Giniroryu


GM
Cuando Pablo apenas acababa de terminar de hablar, a oídos de los cosechados llegó un agudo chillido que recordaba a una risa. Lo siguió el murmullo de varias pisadas. A través de una abertura en el suelo la cual descendía bajo tierra en una suerte de rocas que recordaban vagamente a toscos escalones, emergió la cabeza de una hiena. Y luego otra, y otra, hasta alcanzar un total de nueve. Una de ellas tenía unas protuberancias en la cabeza. Aquel grupo acababa de dar buena cuenta de otra hiena que no se había podido valer por sí misma y habían olfateado la presencia de los cosechados en el anfiteatro.

Los animales se agruparon cuando terminaron de salir por completo de los sótanos, y observaron con sus ojillos brillantes a los Letarguinos. No tardaron mucho más en echar a correr en dirección a ellos mientras seguían emitiendo aquel sonido carcajeante y algún que otro gruñido.

38 Re: Anfiteatro el 15/04/13, 03:52 am

Yber


GM
Por obra y magia del destino habían seguido las pistas del libro hasta acabar dentro de un panal enorme y de vejez imponente. Como si el tiempo hubiese dado a las arrugas de la edad un cariz amenazador. Aún con eso, la razón por la que a Tap no le gustaba un pelo ese edificio y le hacía erizarse era bien sencilla: no tenía puertas. Solo un par de agujeros por los que podría entrar cualquier cosa y escombros, muchos escombros.

El sonido de unas risas lo alertó y Tap se agazapó entre el pelo de Pablo al tiempo que se giraba para mirar. Vio a las primeras hienas emerger de lo que parecían ser unas escaleras y casi sonrió y todo. <<Tenemos comida>>. Alzó la cerbatana con un brazo, mientras preparaba con otro un segundo dardo y se sostenía sobre la cabeza del gigante con las extremidades sobrantes. Sin embargo, cuando vio que seguían saliendo más se estremeció y se dio cuenta de que se quedarían con hambre. <<¡Joder!>> Las hienas eran las que tenían comida.

Disparó un primer dardo con somnífero en los escasos segundos que los animales tardaron en correr hacia ellos y apenas le dio tiempo a preparar el segundo cuando sintió la necesidad de agarrarse bien al pelo de Pablo y tirar de él para llamar su atención. Si hubiese ido en su avispa habría disparado sin miedo mientras esta volaba. Pero la avispa estaba muerta y Tap estaba a expensas de lo que hiciera el gigante torpe.

-¡Corre, Pablo!-no es que el Moscardón, Metálico, Pechito o Blanco le dieran igual, sino que Tap, de primeras, casi ni se acordó de ellos. Pero incluso con los que se había olvidado a la hora de mandar a correr, no saldrían indemnes si plantaban cara a tantos animales. Mucho menos dentro del edificio. <<Estamos jodidamente emparedados...>>. Tap no entendería nunca por qué los gigantes tenían tanto amor a este tipo de panales. <<Estúpidas paredes y estúpidos obreros...>>. La única opción con término positivo que se le ocurría al repoblador era que los gigantes corrieran cagando leches.

39 Re: Anfiteatro el 15/04/13, 06:00 pm

Jack


La edificación en ruinas se fue haciendo visible a cada metro, aunque ya la veíamos desde lejos. Aún en semejante estado de abandono era impresionante

-Imaginad este sitio en mejores épocas... Cuántas y cuántos habrán luchado y perecido aquí...-pienso en voz alta, perdiendo la mirada en las ruinas.

A medida que entramos en el silencioso espacio, mis botas empiezan a mancharse con los restos de arena del sitio y una sonrisa se dibuja en mis labios.
-¿Oís las aclamaciones, los vítores, gritos? Las bestias rugiendo, el entrechocar del acero...-me agacho y cojo un poco de arena que se escurre entre mis dedos.-Y sangre. Maldita ciudad de locos que deja este sitio a merced del clima.-gruño, indignado.

Después de un rato, Serok da la voz de alarma sobre el libro y nos reunimos en torno a él. <<¿Qué es eso?>> Mirándolo más atentamente se entiende lo que el ulterano dice antes que nadie <<Un libro para cazarnos...>> Y otro fenómeno relacionado con un torreón, "Sendar", inexplorado de momento. ¿De momento? Mi cabeza gira hacia Pablo, quien nos informa que lo conocen de cuando volvieron con Alder. Asiento entonces y me giro hacia la salida.

-Pues vámon... ¿De qué os reís?-me interrumpo, ya que había oído una risilla.-No sois vosotros...-recapacito, mirando a mis compañeros mientras escucho el sonido.

Y escucho pasos. Risas y pasos aproximándose, cercanos. Respiraciones y más risillas estridentes. Me giro al origen de los ruidos y veo a una decena de hienas mirándonos como a sus presas. Acaricio mis armas, desenvainando la cimitarra con la diestra y montando las garras en la zurda rápidamente mientras, por el rabillo del ojo, veo a Pablo salir corriendo. <<Más le vale tener puntería esta vez>> Pero no quito ojo del agujero del que han salido, por si saliesen más aunque no de momento. Dedico una rápida mirada a los que quedamos aquí y vuelvo a centrarme en las hienas.

-Yrio y Stefan, espalda contra espalda. No os separéis. E Yrio, si te da tiempo, la magia vendría bien. ¡Y a la mierda las rencillas que tengáis!-mascullo, recordando conflictos varios. A Serok no tengo que decirle nada. A Pablo...-¡Cuando os canséis de correr, usa ese arco sin matarnos!-grito al cielo y después preparo un hechizo de parálisis directo hacia la hiena que tengo más cerca.-Saldremos de esta, ¡vamos!

Lanzado este, recojo la cimitarra del cinto y empiezo a aproximarme a un par de hienas, cimitarra en ristre y garras apunto. <<El niño aquél tenía fuerza inesperada, estas hienas pueden no ser como las de Libo, cuidado y concentración. Vigila sus gruñidos, sus patas y su cabeza. Bloquea con la cimitarra y ataca con las garras. Controla la respiración...>>
Sin más preámbulo, me lanzo al ataque a tiempo de ver una flecha de Pablo con el rabillo del ojo. <<Bien>> Al segundo siguiente ya estoy repartiendo cortes y zarpazos, interponiendo la cimitarra entre fauces varias y yo, fintando, saltando, gruñendo y saboreando el momento. Literal y metafóricamente.

40 Re: Anfiteatro el 15/04/13, 06:33 pm

Serokrai


Por lo visto Pablo conocía al existencia de aquel torreón y nos íbamos a dirigir hacia allí cuando las risas estallaron. Hienas. Me basto una mirada para contar que eran nueve. Vi como Pablo, azuzado por Tap pasaba corriendo a mi lado. Cobardes, ya tendría luego unas palabras con ellos.

Atol se me adelanta y grita las ordenes a los demás. Evalúo la situación mientras elijo mis armas. Desenvaino la guadaña izquierda mientras cojo la cuchilla giratoria derecha. Además los tentáculos de mi pelo se arman con cuatro dagas del cinturón. Y comienza la batalla.

Con un grito me lanzo en dirección a las hienas. Lo primero que hago es lanzar la cuchilla giratoria al centro del grupo, seguido de las dagas. No puedo ocupar mi mano derecha con otro arma, pues tengo que recoger la cuchilla cuando vuelva, pero dejo al descubierto el filo oculto de mi guantelete. Mi guadaña gira en mis manos buscando la carne de uno de los animales, mientras que mi mano derecha hiende el aire con velocidad, buscando hundirse en el cuello de otro de los seres.

Una sonrisa brilla en mi rostro. Por fin una batalla. Por fin una oportunidad de luchar contra la ciudad. Un nuevo enfrentamiento que sumar a mis recuerdos. Había que ganar.

41 Re: Anfiteatro el 15/04/13, 07:09 pm

Dal


Llegamos al anfiteatro y Atol se ve muy emocionado, como si hubiese esperado llegar a este lugar para dar rienda suelta a sus cosas. Viéndolo así me recordó a las películas de gladiadores que había visto y así se lo dije:

-Me recuerdas a los gladiadores de la antigua Roma, cuando luchaban en un lugar parecido a este para dar espectáculo y sangre a la gente.

La sorpresa nos la llevamos con el libro de Serok, que se empezó a rellenar cuando entramos en el anfiteatro, hablaba sobre un torreón y hacia allí nos dirigíamos cuando comenzaron los problemas. Hienas, nueve en total, nos superaban en numero de eso no cabía duda.

Nos preparamos para luchar y Atol comenzó a dar ordenes, desenvaine la espada y afiance mi escudo, preparado para usar magia también si era necesario. << Quizás no debería haber curado a Pablo, ha sido un gasto de energía que me podría venir bien ahora.>>
Hablando de Pablo lo vi correr hacia una esquina y prepararse para usar el arco. <<Recapacito, si no lo hubiera hecho quizás ahora seria inútil. Al menos tiene claro lo que debe hacer un arquero, mantener las distancias y disparar>>.

Me puse cerca de Yrio y le dije en voz baja:

-Yrio, haga lo que yo haga o diga no te desconcentres, buena suerte.

No había lugar para mas pues las hienas comenzaban a acercarse. Solo esperaba que el haber entrenado fuese suficiente para salir vivo de allí.

Un grito surgió de mi boca antes justo de trabar combate:

-¡Ave Cesar, los que van a morir te saludan!

42 Re: Anfiteatro el 15/04/13, 08:20 pm

NH

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No habñia comida. Por alguna razón las cestas no estaban y no tenían comida. Y en lugar de volver al torreón se iban de excursión siguiendo el libro en blanco de Serok, en el que había aparecido mágicamente un mapa. << Claro, porque es una idea muy razonable seguir un mapa mágico de un área que no conocemos de nada...>> Para colmo el libro se reveló como una especie de guía para cazar niños. A Yrio se le pusieron los pelos de punta. No solo podían atacarles monstruos, sino también seres mucho más inteligentes y que estaban dispuestos a saltarse las normas de la ciudad para darles caza y usarlos en experimentos grotescos. En momentos como aquel Yrio prefería incluso estar con su edeel...

Atol parecía muy ilusonado con el edificio. Le sonaba haberle oido hablar de algo parecido en su mundo, lo que no tenía muy claro era qué utilidad tenía. No tuvo mucho tiempo de plantearselo.

-Mierdaaa...

Unas criaturas parecidas a perros salvajes, solo que mucho más feos, surgieron de un agujero en el suelo riendo siniestramente. Yrio temió que se pusiesen a hablar en cualquier momento, incluso lo veía razonable, pero al parecer era su forma particular de gruñir. Estaban atrapados, no tenían donde escapar. Atol empezó a dar órdenes y a Yrio le importó tres pimientos el hecho de que odiaba que le diesen órdenes e hizo lo que le pidió. Se ajustó el escudo y soltó una de sus cuchillas. Entonces tuvo una idea. Pablo acababa de pasar por su lado con Tap en el hombro. Agarró al repoblador y lo puso encima de su escudo, que hizo levitar sobre su cabeza.

-Tap, ¿puedes cubrirnos desde arriba? - pidió. Soltó la otra cuchilla e invocó un hechizo de fuego sobre ambas. Las hizo girar. Las llamas auyentaban a las hienas y las hacían retroceder. Aun no sabía como invocar un hechizo diferente en cada cuchilla, pero estaba preparado para cambiar rápidamente a uno de parálisis en caso de que fuese necesario.

43 Re: Anfiteatro el 15/04/13, 10:35 pm

Giniroryu

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GM
El primer dardo de Tap acierta a una hiena en una pata, pero el efecto no es inmediato. La hiena apenas se resiente del pequeño pinchazo que le supone y continua corriendo hacia su objetivo más próximo, que resulta ser Atol, quien consigue interponer su cimitarra a tiempo entre él y el animal. Así mismo el libense consigue realizar alguna herida en otras hienas, pero mientras clavaba el filo de su arma en una de las criaturas, la hiena con el dardo en la pata se lanza directa a su pierna desde atrás, cogiéndolo desprevenido. La herida es bastante profunda pero podría haber sido mucho peor de no ser porque en ese momento el somnífero del repoblador al fin hace efecto y la hiena se desploma inevitablemente al suelo, profundamente dormida, liberando así la pierna del chico.

Por su parte Serokrai se estaba enfretando a ejemplares especialmente feroces. Cuando lanzó la cuchilla giratoria, la agilidad de las hienas les permitió esquivarla en buena medida, aunque algunas resultaron dañadas. Sin embargo, su guadaña logra decapitar a una hiena previamente herida por Atol.

Stefan e Yrio, por su parte, se vieron acosados por tres hienas en total. Dos de ellas se amedrentaron por el fuego que conjuró el sinhadre en la cuchilla y, aunque lo habían rodeado, no se atrevían a acercarse. La otra saltaba e intentaba alcanzar a Stefan, quien se cubría con su escudo. Sin embargo, tras darse un golpe en la cabeza con el escudo decidió centrar su atención también en Yrio, quedando a espalda de este, buscando una oportunidad para saltarle encima. Así mismo las otras dos hienas, amedrentadas por el fuego, también cambiaron su objetivo. Una flecha disparada por Pablo logró acertar en el costado de una de las dos y esta tuvo que retirarse, malherida y gañendo de dolor. La otra, en cambio, consiguió morder la mano izquierda de Stefan de un salto.

Mientras tanto, Atol y Serokrai habían conseguido matar a una hiena más cada uno, aunque el ulterano había recibido un zarpazo en la cara en medio de la escaramuza. Pero el olor de la sangre tanto de los cosechados como de las hienas habían atraído paulatinamente a más de estos animales que se encontraban cerca de la entrada subterránea por donde habían aparecido las demás. A las cinco que aún quedaban, no tardaron en sumarse otras tantas, la mayoría de ellas cercando al libense y al ulterano que eran quienes se hallaban más cerca del agujero. Una de ellas, sin embargo, había olfateado una presencia más lejos y se separó. Pablo pronto pudo oír como uno de esos animales se le acercaba peligrosamente.



Última edición por Giniroryu el 16/04/13, 01:41 am, editado 4 veces

44 Re: Anfiteatro el 15/04/13, 11:32 pm

Poblo

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Todos estábamos de acuerdo y a punto estábamos de dirigirnos a la salida, cuando una risa nos puso a todos alerta. Y entonces las vi, saliendo de un agujero. No hacía falta pensárselo mucho para saber que eran hienas. “Mierda ¿y ahora qué hacemos?”

Tap fue el primero en reaccionar, disparando y diciéndome que corriera.
“Nos cogerían, son más rápidas”

No quedaba otra, tendríamos que luchar. Salí corriendo en dirección contraria, cogiendo distancia para poder disparar sin preocuparme de que me pillaran en el proceso, y tensé el arco.

Desde donde estaba podía ver todo lo que sucedía. Atol y Serokrai habían embestido directamente al grupo. Vi como Atol recibía una dentellada en la pierna. En un intento de ayudarle disparé mi primera flecha contra esa Hiena, pero fallé y la flecha se clavó limpiamente en el suelo sin herir a nadie, ni amigo ni enemigo. Por suerte esa hiena era a la que había disparado Tap al principio, y el veneno hizo su trabajo, dejándola dormida.

Por su lado, Yrio, Stefan y... ¿Tap? Este último sobre un escudo flotante, fruto de un hechizo, lidiaban con tres hienas que los habían rodeado.
“Cuando ha acabado Tap allí”

El sinhadre mantenía a raya a dos hienas con fuego. La otra atacaba a Stefan, que se cubría como podía. Decidí apoyarles a ellos. Atol y Serokrai eran guerreros y esperaba que pudieran apañárselas.
Justo cuando estaba a punto de soltar la flecha contra la hiena, estas intercambiaron objetivos, y las dos que antes se alejaban de las llamas de Yrio se echaron sobre Stefan. Cambié de objetivo y disparé sobre una de las dos, acertandole en el costado e incluso haciendo que se retirara.
La sonrisa que había comenzado a esbozar por mi éxito se quedó congelada en mis labios cuando las fauces de su compañera se cerraron sobre la mano de Stefan.
“Mierda, mierda, mierda”

Tan rápido como pude tensé otra flecha dispuesto a acabar con la otra, pero unas risas que sonaron peligrosamente cerca me hicieron desviar la mirada.
Comprobé, para mi horror, que ahora había más hienas que antes. Llegaban por el mismo agujero por el que habían salido las primeras, y una de ellas me había visto, y ahora avanzaba directa hacia mi. Stefan tendría que arreglárselas solo, ahora tenía mis propios problemas.

-!Siguen llegando más! No vamos a poder con todas. Hay que irse. ¡Ya!-
Con el arco aun tensado encaré a mi objetivo y disparé, a la vez que comenzaba a desplazarme hacia la salida. Seguiría disparando a todas las que se me acercaran mientras pudiera mantener las distancias. Si no podía soltaría el arco y lucharía con la espada en una mano, y la flecha paralizante en la otra.

45 Re: Anfiteatro el 16/04/13, 03:16 am

Yber

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GM
El agarrón de Yrio lo pilló por sorpresa y, cuando fue consciente de lo que había sucedido, estaba volando sobre un escudo. Aunque en un principio se le hizo extraño, no tardó demasiado en sentirse cómodo ahí arriba. <<Le debo una a Pechote>>. Mientras preparaba un dardo, pudo ver como Sero se llevaba un arañazo, mientras que Atol y Stefan, sendos bocados. Disparó contra la hiena que acababa de morder al Moscardón, que le pareció el menos apañado de entre esos tres, y preparó un segundo proyectil.

Sin embargo, entonces visualizó las cuchillas en llamas de Yrio y dio un respingo sobre el escudo, olvidándose por un momento de lo que estaba haciendo. La visión del fuego le había hecho acelerarse y casi podía sentir como el corazón se le quería fugar del pecho. Tuvo que hacer acopio de su escasa fuerza de voluntad por mantener el tipo. <<Aquí el peligro son las hienas>>. Y era cierto, incluso aunque le asustaran más las cuchillas ardiendo que el hecho de haber sido tan tontos de colarse de lleno en una madriguera de bestias carnívoras.

Apuntó a otra, respiró hondo y disparó el segundo dardo. Le falló el pulso. <<Acabo de desperdiciar el veneno>>. Resopló y se dio cuenta de que si seguían aquí, se le acabaría gastando igualmente.

-¡Deberíamos irnos!-gritó-. Estamos locos si creemos que los chuchos estos nos darán tregua.

Al escuchar su propia voz, se le ocurrió una idea tan estúpida que decidió llevarla a cabo: comenzó a golpear el escudo y chilló con estridencia. Con un poco de suerte las hienas se asustarían; con un poco menos, se acercarían e intentarían atacarlo mientras sus compañeros las finiquitaban. Lo peor que podía pasarle era que le ignoraran o bien las bestias o bien los gigantes y aún así tampoco habría mucha diferencia en el resultado final. <<Si salen más estamos bien jodidos...>>. Y la intuición del repoblador le decía que saldrían más.


_________________________________________

No llores por no poder ver tu pierna,
las lágrimas te impedirán ver los cadáveres de tus amigos.

46 Re: Anfiteatro el 16/04/13, 12:41 pm

NH

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Cada vez había más hienas. A Yrio le pitaban los oidos y sentía el pulso acelerado, el hechizo de fuego consumía demasiado así que las hizo desaparecer y peleó con las cuchillas al desnudo. Mala idea, tenía a tres hienas pendientes de él y Stefan herido. << Piensa Yrio, piensa...>> Una hiena se abalanzó sobre él y por inercia usó un hechizo de inmovilización. Retrocedió para que no le cayese encima.

Tap empezó a hacer ruido, no sabía muy bien si para ahuyentar a las hienas o para atraerlas y servir de distracción. Parecía hacer más bien lo segundo, y eso le dio una idea.

-¡Tap, sigue así! ¡Atráelas! - buscó a Atol con la mirada mientras seguía manteniendo a raya a las hienas- ¡Atol, el escudo está hechizado, voy a contar hasta tres y habrá una explosión de luz, con suerte nos dará tiempo para escapar! ¡Asegúrate de sacar a Tap de ahí!

Hizo que el escudo se alejase de ellos, intentando que llamase la atención de las hienas, incluso haciéndolo bajar un poco para tentarlas.

-Uno...

Algunas de las hienas se acercaron al escudo, y eso facilitó a las demas lidiar con las que quedaron.

-Dos...

Empezó a retroceder algunos pasos. Le resultaba difícil concentrarse en el escudo y pelear a la vez.

-¡Tres!

Dejó caer el escudo sobre las hienas y gritó la orden que activaba el hechizo de luz. Apartó la mirada. La explosión aturdió a las hienas, confundiendo ligeramente a las más alejadas del escudo,

-¡Corred!- gritó

Empezó a correr todo lo que sus piernas le permitieron. Le palpitaba la cabeza, la visión se le nublaba pero tenía que seguir corriendo. No le quedaba más mágia. << Por favor que funcione...>>

47 Re: Anfiteatro el 16/04/13, 01:22 pm

Dal

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Se me encaró una hiena y no me costó gran cosa defenderme de ella, únicamente no quería matarla, aunque sabia que ella no tendría tanta consideración conmigo, así que la golpeaba con el escudo con intenciones de dejarla inconsciente, pero parecía que me había tocado la que tenia el cráneo duro.

En algún momento debió de aburrirse de chocar contra mi escudo y fijar su atención en Yrio, el cual estaba de espaldas a ella, quise aprovechar para abrirle una herida con la espada y así poder espantarla, sin embargo una hiena que saltó desde mis espaldas me mordió la mano obligándome a soltar el arma. El dolor era increíble, pero ahora no tenía tiempo para pensar en eso, no tenía tiempo para pensar en nada. Era hora de actuar.

Yrio quería darnos una salida, pero si la hiena le saltaba encima no habría salida alguna, así que hice lo que tenía que hacer, aún a costa de mi propio cuerpo, ya que si golpeaba a la hiena que saltaría a por él la otra me vendría de frente, debía desenfundar una de las dagas que llevaba en las botas.

Mi movimiento habría sido la envidia de un personaje en un juego de rol, me agaché para tomar impulso a la vez que dirigía mi mano hacia la bota y me aferraba a la daga, la desenfundé e interpuse entre la hiena que tenía enfrente y yo, a la vez que mi escudo salía disparado buscando el bajo vientre de la que estaba a las espaldas de Yrio, alcanzándola mas por suerte que otra cosa, aunque no sabia el daño que podría haberle causado.

Volví a centrar mi atención en la hiena que restaba y vi un dardo aparecer en mi rango de visión en dirección al animal. Breves segundos después Tap se puso a hacer ruidos estridentes, unos instantes después una luz intensa bañó por completo el anfiteatro, menos mal que Yrio había avisado de antemano, olvidé la espada en el suelo y corrí hacia la salida tan rápido como pude al lado de Yrio.


_________________________________________

Soy Dal, hijo del Estío y el Crepúsculo. Señor del Vacío y Amo del Infinito. Destructor de Mundos y Artífice de Infiernos. Conde de la Nada y Duque de los Océanos. Rey del Purgatorio y Terror del Cielo. Marqués del Inframundo y Barón de la Muerte. Por todos estos titulos, Invitado, reclamo tu vida para mí .

48 Re: Anfiteatro el 16/04/13, 05:04 pm

Jack

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La cimitarra cumplió su función y me evitó alguna dentellada que otra mientras seguía repartiendo zarpazos con mi zurda. A una en concreto logro clavarle la cimitarra pero un mordisco me alcanza en la pierna izquierda. No me detengo y sigo atacando hacia delante hasta que noto cómo la hiena me suelta. Sigo repartiendo cortes y cortes mientras veo al ulterano decapitando a una de las que herí previamente y entonces veo a mi derecha a una saltando hacia mí. La esquivo con una finta al tiempo que lanzo las garras a su costado en el salto. Al caer a unos metros, gañendo y malherida, la remato con rapidez clavándole la cimitarra en la cabeza, para luego buscar más oponentes.

<<¡Maldita sea! Vienen más...>> Cerca de mí veo a Serok herido en la cara pero aún en pie y para rato. Un vistazo rápido a la pierna me destroza la esperanza de que no fuese grave, pero aguantaré. <<¿Y los demás? Tocan a retirada... Si estuviésemos mejor preparados, podríamos con ellas, ¡joder!... Sea pues>> Salto hacia atrás, alejándome de Serok y las hienas y preparo un hechizo de impulso que lanzo contra las que tiene más cerca. Mientras escucho a Tap chillando me giro rápidamente para comprobar el estado de los demás. Pero justo escucho a Yrio gritando y reacciono volviendo a mirar a Tap <<¿Luz? Claro. Pero cogerle... Nada puede salir de planes locos...>> Sigo al escudo con la mirada mientras esquivo y reparto ataques y algún que otro hechizo de impulso y, cuando cae, lanzo uno de levitación al repoblador, atrayéndolo hacia mí mientras me cubro la cara de la luz.

-Agárrate como puedas.-le digo mientras lo dejo en el hombro y retrocedo hacia el grupo, corriendo.

<<Pero la pierna... Pronto se entumecerá. Puedo correr hasta entonces y luego valerme de magia o levitar ahora? Corre. Levitar ahora no me quitará la herida luego y encima gastará magia>>

-¡Serok! ¡Vámonos!-grito por última vez, corriendo hacia la salida, mirando hacia atrás de vez en cuando, desconfiado.


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Die wahre Macht, die uns beherrscht, ist die schädliche, unendliche, verzehrende, zerstörende, unstillbare Gier...
Spoiler:
El verdadero Poder que nos controla es la vergonzosa, interminable, desgastante, destructiva e insaciable Sed...

Compis de Sinceridad:
De momento, estos son los deseos/nombres que Sinceridad coloca a sus compis:
Sox= Chamán
Nadzieja = Silencio
Mónica = SinGritos
Tay = Directo
Eorlir = Mapa
Ina = Tímida
Eriel = Fanático 1
Barael = Fanático 2
Dafne = Cría
Lorenzo = Enrevesado
Sakrilt = Sakosa
Siete = Dudoso
Rádar = Callado/Carabés
Fahran = Madura

Warning: estos nombres están sujetos a cambios según el parecer de Sinceridad.

49 Re: Anfiteatro el 16/04/13, 05:36 pm

Giniroryu

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GM
La hiena que se dirigía hacia Pablo saltó justo cuando el chico disparaba la flecha y no le alcanzó. Sin embargo, la trayectoria del proyectil al pasar por su lado consiguió distraerla lo suficiente como para que calculase mal y no pudo derribar a Pablo como pretendía.

El dardo de Tap acertó en la hiena que había mordido a Stefan, que debilitada por el corte que le hizo este, no tardó demasiado en desplomarse dormida.

La treta de Tap tuvo efecto con algunas de las hienas más cercanas al escudo y muchas se congregaron a su alrededor, intentando saltar hacia él. El hechizo de impulso de Atol lanzó al animal despedido, llevándose por delante a otra de las hienas e hizo que algunas de las más cercanas se distrajesen, lo que permitió al libense y el ulterano, junto a la distracción proporcionada por el repoblador, encargarse con más fácilidad de algunas de ellas. Sin embargo, de seguir así mucho tiempo, sólo conseguirían atraer a más animales que se encontraban en los sótanos del anfiteatro.

El plan de Yrio consiguió su efecto, cegando a las hienas que se encontraban en el campo de acción del hechizo. Tap cayó al suelo junto al escudo, pero los animales todavía no habían recuperado su visión y se hallaban desorientados. El repoblador fue rescatado por Atol sin más problemas que las magulladuras que se hubiera podido hacer al caer.

Mientras los Letarguinos corrían, las hienas más alejadas al núcleo de la batalla habían comenzado a perseguirlos. Aquella con la cual había tenido que lidiar Pablo todavía seguía acosando al chico y otro par de ellas, aunque visiblemente malheridas, se lanzaron en una desesperada carrera hacia los cosechados. El resto, cuando recuperó completamente su visión, parecieron interesarse más por la comida fácil y cercana que suponían los cadáveres de las otras hienas.

50 Re: Anfiteatro el 17/04/13, 08:37 pm

Dal

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Nos lanzamos en una carrera desenfrenada, una carrera para sobrevivir. El corazón me martilleaba en el pecho y la sangre corría por mis venas codo con codo a la adrenalina.

Delante vi a Pablo huyendo de una hiena, y detrás nuestro teníamos a otras dos, si esto seguía así no duraríamos mucho, no podíamos escapar de las hienas, era físicamente imposible.

Desesperado miré en derredor para ver como estaban los demás, Pablo no podia usar el arco, no con una hiena tan cerca, Yrio a mi lado parecía completamente agotado mágicamente, un cacho mas allá Atol con Tap en su cabeza avanzaban como podían. Cuando miré la pierna de Atol se me cayó el alma a los pies, estaba destrozada, seguramente un mordisco. Serok estaba un poco más atrás.

Recuperé la compostura y puse mi cerebro a trabajar como nunca buscando una salida, y la inspiración me llegó como un latigazo cuando volví a mirar a Pablo y recordé su accidente de esta mañana. Magia. Era ahora o nunca, si no la usaba moriríamos todos, o si no todos la gran mayoría.

Primero tenia que quitar de encima aquella hiena a Pablo, ya que si la hiena decidía volverse contra nosotros lo llevábamos claro.

-Esquivad a esa hiena de delante,- grité, y sin más explicaciones comencé a preparar un hechizo de inmovilización.

Hacer gestos y hablar no es fácil mientras corres, aun así lo conseguí. Noté como la magia se acumulaba en mis manos y como salía disparada en dirección a la hiena. Vi con satisfacción como la hiena se recubría de una película viscosa y se quedaba pegada al suelo. Deseé fervientemente que todos me hubieran hecho caso y se apartaran.

<<Bien, una menos, quedan dos>>. Comencé a preparar otro hechizo igual para lanzarlo hacia atrás, estaba vez fue más sencillo, ya que acompasé el ritmo al que hablaba y hacía los gestos al que corría, cuando el hechizo estuvo listo me giré momentáneamente para lanzárselo a una hiena. El desgaste mágico era brutal, aun así notaba que me quedaba suficiente energía para más hechizos en caso de necesidad. Pero para no gastar mas energía decidí darle un uso más al escudo.

Al más puro estilo capitán américa lancé el escudo con toda la fuerza que pude con el brazo derecho hacia la hiena que quedaba, esperaba que fuese suficiente aunque no me hice ninguna ilusión.

No me detuve a mirar si le había dado o no, lo prioritario ahora era seguir corriendo.


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Soy Dal, hijo del Estío y el Crepúsculo. Señor del Vacío y Amo del Infinito. Destructor de Mundos y Artífice de Infiernos. Conde de la Nada y Duque de los Océanos. Rey del Purgatorio y Terror del Cielo. Marqués del Inframundo y Barón de la Muerte. Por todos estos titulos, Invitado, reclamo tu vida para mí .

51 Re: Anfiteatro el 18/04/13, 05:34 pm

Yber

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GM
Tap siguió las órdenes de Yrio más que nada porque no le quedaba otra opción. Eso y porque había confiado en que Atol lo sacaría de ahí antes de que el escudo volante en el que iba cayera al suelo. Pero no fue así. El repoblador no supo si por Atol llegó a intentar usar magia o qué pasó exactamente, pero el porrazo se lo llevó. Apenas se hizo unas magulladuras y Metálico vino a recogerlo por fin, aunque fuera del suelo.

El repoblador le dedicó una mirada áspera y trepó casi a regañadientes a la cabeza. <<Encima voy sobre el gigante cojo..>>. No es que le molestara demasiado, puesto que de momento parecía correr sin problemas, pero le preocupaba que la herida fuera peor y Atol se acabara frenando. No quería que le comieran las hienas, que además parecían burlarse de ellos con tanta risa floja, y en el fondo tampoco quería que Atol corriera la misma suerte.

Vio como Stefan paralizó a la hiena que tenían delante y probó a hacer parecido con una de detrás. No se sorprendió mucho de que hiciera magia, básicamente porque Tap no había prestado mucha atención a los frutos que daba el libro de hechizos en sus compañeros. Después vio un escudo salir volando hacia la segunda hiena y a su cara asomó un gesto de circunstancia. <<Cuánto nos cuesta hacer las cosas bien..>>.

No esperaba que la estrategia del Moscardón tuviera mucho éxito, así que hundió la punta de uno de sus dardos en su saco de somnífero y se preparó para dispararlo en caso de que sus predicciones fueran correctas.


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No llores por no poder ver tu pierna,
las lágrimas te impedirán ver los cadáveres de tus amigos.

52 Re: Anfiteatro el 19/04/13, 10:45 pm

Jack

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En la huida nos empiezan a perseguir varias, no sé cuántas de momento, pero las escucho gruñir y correr tras nosotros. El colmo llega cuando veo a Pablo siendo acosado por otra y ambos van en cabeza. <<Rodeados otra vez... ¿Pero qué es esto...?>> pienso, mosqueado con todo lo que ha pasado, aún convencido de que de haber estado preparados podríamos haber lidiado con todas. <<Y la pierna... ya noto cansancio en la zona...>> Pero no podía detenerme, no hasta habernos alejado lo suficiente del anfiteatro.

De delante nos llegó, al rato, la voz de Stefan, quien a continuación lanzó un hechizo hacia la hiena de delante. <<Eh... ¿Magia? Maldito embustero. Más le vale seguir seguir usándola, diablo de chico>>pienso rápidamente, sin dedicarle mucho tiempo ni ganas. Aprieto el paso y llego a su altura con cierta intención quizá malsana hacia él.

-Dame todo el tiempo que puedas, necesito curar esto.-le digo al pasar por su lado.

Luego sigo adelante, sobrepasándole y dejando atrás a las hienas. <<¿Sólo usa la magia en caso de riesgo? Pues ambas para él>> Pero, realmente, Serok también está cerca de él así que no debería correr mucho peligro.

Después me detengo y examino la pierna sosteniéndome sólo sobre la otra.
-Podría ser peor. Podría ser peor y que nos comiesen a ambos, ¿eh, Tap? ¿Estaré bueno? ¿Y tú? Oh, quizás sirvas de especias.-le digo riendo.-Van listas. Hoy no comemos ni nosotros ni ellas.-mascullo en referencia a lo de las bañeras.

Acto seguido preparo y lanzo un hechizo de curación sin pensar en los riesgos aunque una vocecilla me recuerde el altercado con Seon curando a Macak. Hago caso omiso y al poco ya tengo la herida cerrada y el interior sano.
-Listo. Y ahora...-busco con la mirada a la hiena que inmovilizó Stefan y me dirijo hacia ella, cimitarra en mano y presto para acabar con ella.

<<A ver si volvemos de una vez al Torreón y no nos ataca nada por el camino más allá de la Cicatriz... Y las cestas... podríamos explorar la zona luego de recuperarnos...>>


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Die wahre Macht, die uns beherrscht, ist die schädliche, unendliche, verzehrende, zerstörende, unstillbare Gier...
Spoiler:
El verdadero Poder que nos controla es la vergonzosa, interminable, desgastante, destructiva e insaciable Sed...

Compis de Sinceridad:
De momento, estos son los deseos/nombres que Sinceridad coloca a sus compis:
Sox= Chamán
Nadzieja = Silencio
Mónica = SinGritos
Tay = Directo
Eorlir = Mapa
Ina = Tímida
Eriel = Fanático 1
Barael = Fanático 2
Dafne = Cría
Lorenzo = Enrevesado
Sakrilt = Sakosa
Siete = Dudoso
Rádar = Callado/Carabés
Fahran = Madura

Warning: estos nombres están sujetos a cambios según el parecer de Sinceridad.

53 Re: Anfiteatro el 20/04/13, 12:03 am

Poblo

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A pesar de tener a la hiena justo delante erré el tiro, y esta no me cayó encima de milagro. Solté el arco y empuñé la espada con una mano, mientras con la otra tanteaba el carcaj en busca de la flecha con la runa paralizante.
Me habría gustado que lo que pasara a continuación fuese por lo menos una pelea decente, pero me temo que la única palabra para describirlo todo sería “patético”.
Aunque al final a base de entrenar había acabado manejando el arco de forma pasable, no podía decir lo mismo de la espada.
El “enfrentamiento” por llamarlo de alguna forma consistió en que le lancé varios tajos uno detrás de otro, que la hiena no tuvo problema alguno en evitar. Por si no fuera bastante un cansancio que no era normal se apoderó de mí tras soltar un par de mandobles. La hiena debió darse cuenta de que mis movimientos eran más lentos y cansados, porque en uno de los golpes fallidos me embistió.
No tenía forma de protegerme del ataque, y de no ser por el hechizo de inmovilización que lanzó Stefan no lo cuento.
La Hiena se quedó clavada en el suelo a poco más de un palmo de mí, pero aunque no podía moverse, si que podía hacer ruido, y eso me desquició totalmente. Sin acercarme más empuñé la espada y la clavé en la carne.
Había estado a punto de morir, estaba vivo por los pelos y ahí estaba el bicho soltando risitas. No eran risas de verdad pero no me importaba, solo quería que se callara. Saqué la espada manchada de sangre y volví a clavarla, y otra vez, y otra. Ya no pensaba con claridad.
“Cállate, ¡cállate! ¡CALLATE!”

Seguí así un rato, aunque la hiena ya tenía que estar muerta. Y todavía tardé más en recuperar la calma.

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