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Jardines de la Memoria

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1 Jardines de la Memoria el 02/08/11, 06:39 pm

Rocavarancolia Rol

avatar
Recuerdo del primer mensaje :

Rodeados de un muro de ladrillos hexagonales de color violeta, poseen cincuenta conjuntos escultóricos (algunos construidos en piedra ingrávida) que representan momentos y personajes de la historia de la ciudad.
Descripción más detallada sacada de la saga:
Los muros que rodeaban los Jardines de la Memoria pronto resaltaron entre el
resto de los edificios. Eran altas paredes de diminutos ladrillos hexagonales, de color violeta claro, con arcadas ojivales en el lado norte.

Aquel solar amurallado era uno de los recintos más grandes que habían encontrado hasta entonces: en extensión igualaba a la superficie que cubría el torreón Margalar y su patio. Varias estatuas se repartían por el lugar, grandiosas y magníficas. Algunas, labradas en piedra ingrávida, flotaban a varios metros de altura, inmóviles en el aire. De los cincuenta conjuntos escultóricos que habían contenido los jardines, sólo quedaban diez completos y fragmentos de una docena más. Y ya no había ni lastro de los espectaculares vergeles que habían adornado el lugar, algunos flotando también sobre extensas capas de tierra volante. Pero aunque fuera un pálido reflejo de lo que una vez fue, los Jardines de la Memoria seguían siendo
impresionantes.

Ver a Marina y Rachel, señalando extasiadas la maravillosa estatua de piedra azul de dama Escalofrío, envuelta en su extenso chal de seda y pedrería, postrada como si pidiera clemencia, le llenó de alegría. O contemplar a Bruno flotando junto a Maronet el hechicero, mientras éste se enfrentaba con su cayado y su hacha de doble hoja al rey gigante de Esfronax. La estatua del mago, esculpida en piedra ingrávida, estaba suspendida a más de quince metros de altura, justo frente al rostro del monstruoso gigante, con el cayado adelantado en la mano izquierda y el hacha en la derecha, disparada en horizontal hacia la cara de su adversario que ya mostraba en varios puntos el mordisco del arma. El rey de Esfronax, vestido con una armadura que parecía fabricada con conchas de galápago, tenía los brazos extendidos y parecía a
punto de desplomarse.

La mayor de las estatuas supervivientes era la de dama Irhina, la reina sangrienta y su espectacular montura, el dragón vampiro Balderlalosa. Medía treinta metros de largo y ocho de alzada. El dragón negro estaba representado en vuelo rasante, con sus cuatro alas extendidas. Sus colmillos, grandes como cimitarras, relucían oscuros en la penumbra de sus mandíbulas entreabiertas. Montada sobre su lomo estaba ella, la primera reina vampira de Rocavarancolia. El autor de aquella maravilla había conseguido que la majestuosa montura no eclipsara a su jinete. Había esculpido a dama Irhina de tal forma que era el centro de atención en la pieza. Tenía la mano izquierda apoyada en el lomo de la bestia en un ademán tan vigoroso que parecía decir: «No tengas miedo del dragón que monto. Témeme a mí que soy quien lo
domina».

—¡Ricardo! ¡Esto nos lo has contado tú! —gritó Rachel.
Estaba junto a Lizbeth ante un conjunto de estatuas situadas en el mismo centro de los jardines. Allí, sobre un pedestal en forma de media luna, una docena de encapuchados rodeaba a un hombre escuálido que levantaba una mano en señal de invitación mientras su rostro expresaba tal desprecio que daban ganas de apartar la mirada. Llevaba puesto lo que en un principio se podía tomar por un collar de perlas, hacía falta un segundo vistazo para comprender que era un macabro collar de ojos. Del centro exacto de su frente surgía un cuerno afilado de unos veinte centímetros de longitud.
—Es Hurza —dijo Ricardo, y luego añadió con un susurro—: El Comeojos…
Mistral asintió con la cabeza. No sabía qué artista había esculpido ese momento crucial en la historia de Rocavarancolia, pero había logrado que Hurza pareciera mucho más peligroso que los hechiceros que se disponían a darle muerte.
—La ejecución del primer Señor de los Asesinos —murmuró el cambiante.

Enfrentada a la media luna en la que se veía aquella escena había existido otra plataforma idéntica, sobre la que se escenificaba la muerte del primer rey de Rocavarancolia. A Harex lo habían matado mientras dormía. Icaria, su amante, había sido la encargada de verter en su oído un chorro de Penuria, el veneno más letal conocido, hechizado además de tal modo que atravesó todas las protecciones mágicas del rey como si no existieran.


157 Re: Jardines de la Memoria el 11/01/16, 11:56 am

Dal


No parecía que a nadie le sonase el nombre de Ataxia y el chico perdió interés en él, sobre todo cuando Mónica admitió conocer el de Altabajatorre.

-¿Dices que la persona que te trajo viene de ahí? - preguntó el chico emocionado.- ¿Crees que será un edificio de la ciudad? Lo digo por que podríamos probar a encontrarlo así podríamos conseguir alguna respuesta.

Eriel continuó mirando la estatua, le parecía increíble que las piedras flotaran y por supuesto sabía que debían de estar encantadas. Ésa era su primera oportunidad de tener contacto con algo de magia, el chico no se lo pensó dos veces y se encaramó al pedestal. Con esfuerzo alcanzó una de las pequeñas figuras que rodeaban al demiurgo estatua y la cogió, saltó al suelo con la figura en la mano y de pronto notó que algo no iba bien con la piedra. Era como si la misma estatua estuviese reclamando lo que era suyo y tirase de la que tenía Eriel en las manos, como si la atrajese por arte de magia.

Encantado con su descubrimiento el nublino quiso comprobar como funcionaba y se alejó un par de pasos de la estatua. Cuanto más se alejaba más tiraba ésta reclamando lo que era suyo. Fue en ese momento cuando se oyó el gruñido, al mirar y ver al cíclope Eriel desvió la mirada a su piedra, a la estatua y de vuelta al cíclope. <<No jodas que la estatua ha pedido ayuda>>. El nublino soltó la piedra que salió volando de su mano y se puso en el lugar que había estado siempre.

-Perdón - se disculpó, aunque ni él mismo sabía si se lo decía a la estatua del demiurgo o a la del cíclope.- Quizá deberíamos irnos chicos - comentó reculando lentamente hacia atrás.

El chico era valiente, pero era consciente de que no tenía ninguna posibilidad de vencer a aquella mole.

158 Re: Jardines de la Memoria el 11/01/16, 02:35 pm

Naeryan


Asintió ante la primera parte de la hipótesis de Sinceridad. Él había llegado a conclusiones similares, y así lo dijo. La segunda no le sonaba ya tan sólida, ¿pero qué lo era en ese lugar? Desde que habían llegado solo habían trabajado con suposiciones y certezas fantasma.

—Puede ser. Tendría sentido con el hecho de que lo que saben los de Nubla no coincide con el estado de la ciudad. Pero si teletransportar a gente ya es caro mágicamente, no me puedo imaginar el coste de enviarla a otro mundo. Me parece demasiado gasto para hacerlo solo por reírse —pequeños tirones rítmicos al mechón largo de su cabello, dando cuerda a sus pensamientos—. Lo otro lo veo más plausible, pero aún así hay cosas que no encajan. Puede que nos estén haciendo un seguimiento con magia, pero sigue teniendo menos sentido que experimentar personalmente con nosotros. Al fin y al cabo, si la ciudad ya no es lo que era, las condiciones ya no son las mismas que en los secuestros pasados. No tiene sentido dejarnos sueltos a ver qué pasa.

Aunque solo habían pasado dos días, y les habían tomado muestras al inicio... Si los hipotéticos secuestradores no obtenían nada de ellas, cabía la posibilidad de que su situación cambiara en cualquier momento y el siguiente lugar donde despertaran fuese un laboratorio.
Las posiblidades se desdoblaban, la cantidad de datos también. Sox echó de menos un cuaderno donde esquematizarlo todo. La tarjeta holográfica estaba llena de texto ilegible ahora para él, y que tendría que borrar tantando a ciegas comandos que no entendía ya. Para no olvidar todos aquellos factores y respuestas tendría que depender de su memoria, pero era consciente de que no era infalible. Por eso creía más importante aún que el tema circulase por el grupo.

—Al contrario —contradijo a la roquense—. A más cabezas que piensen en esto más posibilidades de sacar algo en claro. Y endulzarles las cosas a los demás no nos va a ayudar en nada si algo de todo esto resulta ser verdad. Tú lo has dicho: se han tomado el tiempo, la magia y los criterios para seleccionarnos. Si nos han traído aquí, es porque podemos con lo que hay.
"Sea lo que sea", añadió internamente. El resto eran imprevistos, pero podrían con eso también. Él no había ido allí a ofrecer unos resultados mediocres.

El diálogo fue entonces interrumpido por una suerte de chisporroteo cercano. Sox había estado de espaldas a las estatuas, y giró bruscamente sobre sus talones.
—¿Qué ha sido eso? —sus ojos barrieron la zona de donde presumía que se había producido el sonido, sin encontrar nada fuera de lo normal. Sólo sus compañeros y las estatuas.

159 Re: Jardines de la Memoria el 11/01/16, 11:03 pm

Cain


Hubo un segundo gruñido, algo más alejado de la boca del cíclope, que se alargó y se combinó con las primeras manchas de una figura. Seis ojos amarillentos se abrieron y, escama a escama, una criatura tan grande que cubría con facilidad el antebrazo de la estatua se hizo visible. Tenía la cabeza plana y una boca ancha llena de dientes diminutos. Se sujetaba a la roca con tres pares de patas con más articulaciones de las que debían ser necesarias y una cola enroscada. En su lomo, una cresta cartilaginosa se abría y cerraba.

Los niños frente a él llamaban su atención. Los seguía con la mirada, bajando de su refugio lentamente, cambiando el color de su piel dependiendo de qué cosechado estuviese mirando.

160 Re: Jardines de la Memoria el 12/01/16, 01:42 am

Jack


No se quedó convencida del todo con lo último. No es que quisiera endulzarles nada sino evitar que entraran en pánico y el buen ambiente o las ganas de seguir adelante, sobre todo esto, se fueran a paseo. Pero se encogió de hombros y le dio la razón, en parte. La parte que coincidía era parcial, mentalmente, y la que toda, mentira oral.

—Tienes razón. Mejor muchos pensando que solo dos...

Y entonces lo escuchó. Una especie de gruñido. Se envaró por instinto y aguantó la respiración. Ninguno de su grupo parecía capaz de semejante sonido, así que allí había algo ajeno. Si fuera alguien amistoso, habría saludado, no gruñido. Se asomó en la dirección del ruido y acabó por detrás del resto del grupo, que antes hablaban sobre algo y ahora miraban a una estatua colosal. Otro bicho raro, este con un solo ojo... Y demasiado poco amistosa.

—¿De dónde ha venido...? —inquirió en voz baja, pero no tuvo que acabar.

Otro gruñido. Parecía la respuesta ideal. Venía claramente del bicho de un solo ojo, pero su origen sí que se dejó ver esta vez. Eso era tan bueno como malo. O bien había una sola criatura gruñendo de vez en cuando o había dos. Pero decididamente lo que vio a continuación jugaba a favor de lo malo. En aquel brazo había camuflada una criatura un tanto amenazante... Demasiados dientes para el gusto de la roquense. Sus patas eran muy raras, y también tenía cola y crestas. <<Que no vuele, que no vuele, que no vuele...>> pensó para sí. Tuviera o no, no iba a quedarse a descubrirlo. Ni plantaría cara, pues no sabía cuántos había camuflados y aquella lanza no haría mucho contra una horda.

—Si vais a correr, más os vale saber el camino de vuelta.

Ella sí lo sabía. Solo tenía que decidir si dejarles allí del todo o largarse. Pero lo pensó en unos segundos y echó a volar hacia la entrada, donde se quedó aleteando a un par de metros sobre el suelo. No creía que pudieran camuflarse en el aire; no entraba en lo que le era "lógico". Pero prefería observar la situación desde lo alto antes que "encerrada" en el jardín a ras del suelo y rodeada por a saber cuántas amenazas.

161 Re: Jardines de la Memoria el 12/01/16, 04:48 am

Reifon


Estos días estaba hablando bastante, más de lo que le gustaba por lo que después de soltar todo lo que tenía que decir prefería no tener que volver a abrir la boca más de lo necesario.

-Tienes razón. -Le dijo sin más a Sakrilt. -No durarán demasiado.

A sus ojos ahora mismo Sinceridad era fundamental para todos, esperaba que no cometiera alguna locura o suicidio pues su personalidad viraba más hacia la de su hermano que a la suya, si el levitante hubiera sido una trampa ahora ella no estaría aquí, o al menos, no entera.
Por suerte no era el caso y tras saber que había destacado por los alrededores él votó por lo verde, por si encontraban agua potable.

Cuando llegaron allá quedó sombríamente sorprendido. No le cuadraba, se esperaba una zona de vegetación no un jardín como los de algunas casas de la ciudad solo que mas grande y por lo que dijo Sox imbuidos en magia. Era bello, no podía negarlo, se notaba que estaba bien cuidado y veía de sobra que el deterioro de las estatuas era principalmente por el paso del tiempo, pero no le cuadraba. ¿Qué hacía un jardín allí? Una  ciudad en ruinas y decadencia, perfecta para probar a los elegidos... ¿pero esto?

Se alejó algo del grupo inmerso es sus pensamientos hasta que le llamó la atención una escultura que tenía un pequeño desnivel respecto al suelo, como un peldaño. Se acercó despacio mientras iba observando alrededor donde de cerca reconoció una parcela con plantas de su propio mundo, aunque eran simplemente decorativas, como cabría de esperar, pero quizás con alguna podría preparar algo de medicina, luego se acercaría a comprobarlo. La escultura presentaba una plataforma con una cúpula sujeta por cuatro arcos cuya forma le recordaba a las nubes y columnas adornadas con dibujos florales.

Al acercarse del todo se sorprendió de la estatua que se hallaba en el centro subida a un pedestal. Era una joven algo más baja que él cuyas piernas eran de algún tipo de animal que acababan en pezuñas y en cuya cabeza había una cornamenta. Era hermosa y por alguna razón el pelo estaba sumamente bien esculpido haciendo ondas y distinguiendo los mechones unos de otros. Estaba haciendo un gesto con un brazo levantado y sus dedos hacían una forma extraña.

Se agacho para ver lo que había inscrito en la placa del pedestal.



<<L u  .  i a c  i  .  ,   . . r . . . . . .    .  .  .    b . . . t . .   de  L . . m . . k . . , c o n . . . . . . . . . .   . .   . s c i . . .   y    m .   d . . c .   . . a . . r . a>>



Como en el resto de estatuas, estaba bastante desgastada. Seguía estando incómodo, mientras observaba los detalles de la estatua pensaba en que un jardín como este en esta situación no cuadraba nada.

<<La única razón para que esto este así es que sea una...>>

Sin acabar de pensarlo vió a aquella cosa, o cosas mejor dicho en frente de su grupo. Con estas armas la probabilidad de que murieran todos intentando hacerle un rasguño era muy alta. Vió que Sox estaba apartado y que Sinceridad había echado a volar a la salida permaneciendo ahí, una decisión inteligente a su parecer. Su corazón se aceleró al pensar que su hermano se encontraba ahí, si era necesario intentaría distraer a aquellas cosas, estaba en mejor forma que la mayoría del grupo, podría atraer su atención y luego correr.

-¡¡¡SALID DE AHÍ!!! -Gritó desde lejos, no entendía a que estaban esperando para salir corriendo de ahí. Sujetó su piedra en su mano dominante, la zurda y su navaja en su derecha y se dirigió hacía ellos.

162 Re: Jardines de la Memoria el 12/01/16, 07:20 pm

Lupin

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Sakrilt, aunque no había sido más que una rebelde sin causa, en muchos aspectos era claramente una clinger de la cabeza a los pies. Entre ellos, el considerar como algo extraño y falto de sentido el conservar y cuidar un espacio natural en medio de una ciudad. «¿Por qué? ¡No tiene puto sentido!», de tal forma se podían resumir sus pensamientos a medida que observaba el jardín y sus estatuas. «¿Y para qué tallar figuras de… de cosas, en pedruscos?»

—Ah, que representa que son peña… —se respondió en voz alta después de que analizaran unas cuantas estatuas—. ¿Peña de por aquí? Jo-der. Son más feos que el zurullo de un triceratops con cagarrinas.

De esta guisa prosiguió la contemplación del jardín la bicha insensible ante semejante espectáculo visual en una ciudad ruinosa como la Rocavarancolia de aquel entonces. «Este sitio es un coñazo insufrible».

Tal pensamiento fue barrido por el sonido emitido por… «¿Ha gruñido ese zurullo de piedra?» ¡No, atontada! Mira al reptil ese. «Oh, mierda». Sí, cágate. Sakrilt se quedó paralizada en el acto de puro miedo, a pesar de que su sentido común —apéndice muy poco desarrollado, como bien sabéis sobradamente— le instaba a correr sin mirar atrás.

Finalmente, el grito de Barael la hizo reaccionar y empezó a correr. Ayudada con las alas —aunque estas no le permitan volar—, su velocidad supera con creces a la de cualquier compañero. Corrió y corrió y, si le dejaban seguir corriendo, seguiría a toda velocidad hasta el límite de su resistencia.

163 Re: Jardines de la Memoria el 12/01/16, 11:04 pm

Merodeador

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Nadja se dedicó a mirar y a decidir mentalmente cuáles eran las estatuas más feas de entre todas las presentes. Prestando poca atención a la conversación sobre Altarajatorre pero fingiendo que lo hacía, más distraída en sus cavilaciones que en otra cosa. Y aunque tuvo que darle la razón a lo que decía el bicho fingió que lo miraba con horror ante lo malo del comentario “esas cosas no se dicen, es de mala educación” hubiese dicho su madre.

Por lo que estaba distraída cuando el primer gruñido rompió el ambiente, sorprendiéndola y provocando que dejase caer la piedra-cuchillo que Mónica le había procurado antes. Miró en todas direcciones antes de encontrar una gran criatura de piedra con un único ojo que parecía ser la fuente del sonido. Se agarró a Mónica con el rostro conquistado por un gesto de espanto y terror y le suplico que se marchasen de allí ya, comenzaba ya a tirar de ella cuando un segundo gruñido la hizo voltear la cabeza para ver aparecer un lagarto de colores cambiantes con demasiadas extremidades y dientes para su gusto. Y mientras que el grito de Barael la dejo helada del miedo sólo pudiendo devolverle una mirada de pánico durante unos segundos, en cuanto el monstruo posó sus ojos sobre ella y cambio su color al naranja la niña abandono los zapatos de princesa y a Mónica y salió corriendo todo lo rápido que pudo, que no era mucho, gritando como cualquier niña normal haría ante un monstruo salido de las pesadillas. No llegaría muy lejos si se decidía a seguirla aquella criatura, pero al menos intentaría escapar y siguió al bicho en su huida.


_________________________________________

"Mientras no tengan conciencia de su fuerza no se rebelarán, y hasta después de haberse rebelado no serán conscientes. Éste es el problema." G.O.

164 Re: Jardines de la Memoria el 13/01/16, 01:01 am

Bellota

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Mónica estuvo tratando de escuchar lo que hablaban Doña Plumitas y Vampy ya que, aunque no era muy buena descifrando las expresiones de las aves, le parecía que el semblante de la roquense estaba algo más sombrío que de costumbre, pero no lograba aguzar tanto el oído. Se distrajo un momento por la pregunta de Cenizo, que la llenó de alegría, a pesar de lo cual no dejó de prestarle atención a la parejita “secretitos al oído son de viejas sin sentido”.

-¡Sí! Él me dijo que era de allí, exactamente que era un “demiurgo”, sea lo que sea eso. ¡Y sí! Seguro que es un edificio- palmoteó- ¿De verdad querrías ir conmigo a encontrarlo? ¡Yupi!- de no haber sido porque aún le daba algo de reparo le había abrazado, pero llevaban mucho tiempo sin ducharse, por lo que se contentó con apretarle una mano.

Justo cuando se iba a acercar a ver qué tramaban sus dos compañeros escuchó algo parecido a los ronquidos de su padre mezclado con un escape de gas. Solo que bastante más amenazador. Al levantar la vista se encontró con la imponente mole de un cíclope que se erguía ante ellos con intenciones nada benévolas. Mon pegó un chillido del susto, dando un bote y soltando una retahíla de palabrotas que habrían avergonzado hasta a un camionero. Retrocedió muy lentamente, agarrando con fuerza la mano de la pelirroja belga, que temblaba de terror, y aferrando la navajita sin quitarle el ojo de encima a la estatua. Un nuevo gruñido estremeció el aire, y acto seguido un bicho espantoso se apareció encima del brazo de la estatua. “Punto positivo, no era el cíclope. Punto negativo, esa cosa tiene pinchos y dientes y patas y… ¿y se ha vuelto rosa por un momento? ¡Pero si ese no es un color amenazador!”.

Mon oyó por encima un revoloteo, y supuso que Doña Plumitas había salido pitando del sitio. Una centella vomitando insultos también salió de allí a la carrera: Krit. Ella, sin embargo, no podía moverse, hipnotizada como estaba por ese extraño monstruo.

-Hoy no es día de hacerse las heroínas- masculló mientras empujaba suavemente a Zana, que no necesitó nada más que eso para salir corriendo como alma que llevaba el diablo. "¡Cobarde, no me abandones aquí!" pensó de modo irracional. Ella, clavada en el sitio por el miedo y sin dejar de mirar a la criatura se agachó con lentitud para coger las cosas que la niña había dejado por el suelo, negándose a dejarlas atrás.

-Son mis cosas- dijo en voz alta, desafiante, sin pensar en absoluto y sin coherencia alguna. -Y por mucho miedo que des, bicho que se ha puesto rosa por un momento, me las llevo. Así que te esperas a que las coja antes de hacer algo más raro que gruñir, ¿estamos? Paz y amor.

En cuanto las tuvo en las manos se irguió dispuesta a salir corriendo de allí, casi sin tocar el suelo de lo rápido que estaba moviéndose, olvidando por una vez el dolor de los pies, sólo con el miedo ocupando su cerebro.

-¡MOVEOS, MOVEOS, MOVEOS!- gritó con un alarido digno de entrenador personal a los que quedaban atrás, súbitamente aterrada de que les pasara algo. -¡SALID DE AHÍ INMEDIATAMENTE!

165 Re: Jardines de la Memoria el 13/01/16, 08:50 pm

Cain

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La criatura vio su oportunidad con el ''discurso'' de Mónica. El tiempo que tardó en reaccionar la marcó como una presa definitiva, y cuando empezó a correr ya era demasiado tarde. El monstruo proyectó una lengua grisácea y viscosa con unas finísimas púas en el extremo que se adhirieron al vestido de la humana, tirando de ella hacia su boca.

.----

Mientras, Sarna observaba la escena desde detrás de un pedestal con la cadena rota en la mano, visiblemente poco impresionada pero con cierta duda en la mirada.


_________________________________________

Y con este nombre yo te maldigo, y ni tan siquiera la muerte podrá librarte de tu condena, pues todo aquel que intente matarte recibirá siete veces tu castigo.

166 Re: Jardines de la Memoria el 13/01/16, 10:08 pm

Dal

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No era la estatua, cosa por la que Eriel respiró aliviado, era un lagarto enorme, cosa que lo volvió a preocupar. El nublino veía al ser de un color azul eléctrico y aunque vio gente salir disparada el retrocedió de forma lenta, no iba a marcharse sin sus compañeros y parecía que Mónica quería tomarse su tiempo.

Vio que el animal se preparaba para algo pero no se esperaba que hiciese aquello. Su lengua debía de estar hecha para atrapar por que no tardó agarrar a la humana y tirar de ella.

-¡Eh, suéltala! - exclamó el nublino dirigiéndose al animal. Eriel agarró a la humana por el brazo y tiró en dirección contraria al lagarto.- Deja esas cosas Mon, no merecen tu vida - le dijo tirando con más fuerza y buscando algo donde sujetarse para que el animal no los arrastrase a ambos.

El chico se había olvidado del tosco cuchillo que su hermano le había fabricado.


_________________________________________

Soy Dal, hijo del Estío y el Crepúsculo. Señor del Vacío y Amo del Infinito. Destructor de Mundos y Artífice de Infiernos. Conde de la Nada y Duque de los Océanos. Rey del Purgatorio y Terror del Cielo. Marqués del Inframundo y Barón de la Muerte. Por todos estos titulos, Invitado, reclamo tu vida para mí .

167 Re: Jardines de la Memoria el 13/01/16, 10:19 pm

Bellota

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Mónica notó a través de las finas capas de tul y gasa del vestido algo viscoso y húmedo que la aferraba, cosa que la aterrorizó por completo. Cenizo la agarró del brazo inmediatamente pero ese ser tiraba fuerte, por lo que la chica cayó al suelo de espaldas con un fuerte golpe, soltando uno de los zapatos por el sobresalto. Fue al sentirse arrastrada hacia atrás y al sentir cómo se soltaba de la mano de su compañero cuando comenzó a gritar llamando a su hermano y a su padre, completamente fuera de sí, revolviéndose una y otra vez tratando de liberarse de la presa de esa lengua muerta sobre su vestido.

En un momento de desesperación consiguió darse la vuelta y martillear esa lengua con uno de los zapatitos de plástico, olvidando por completo las navajas debido al miedo.

-¡NO ME VA A COMER ALGO QUE LLEVA MILENIOS SIN LAVARSE LA BOCA, JODER, Y MENOS CUANDO ACABO DE CONSEGUIR QUE ALGUIEN ME ACOMPAÑE A BUSCAR A DOCE PUNTO! ¡NO! ¡NO! ¡NO! ¡NO!- aulló con los ojos llenos de lágrimas de pánico y rabia, y sin dejar de golpear con el tacón puntiagudo la lengua de ese engendro.

Mientras se notaba arrastrada hacia atrás inexorablemente y mientras chillaba como una descosida, sabiéndose perdida, dos neuronas, entre todo el miedo que abotargaba su cerebro, hicieron conexión. “¡EL CUCHILLO, EL CUCHILLO, EL CUCHILLO!

Mónica dejó de golpear la lengua del ser con los zapatos, y agarrando la navaja con fuerza con un movimiento rápido desgarró su ropa cortando también las asas de su bolsito (al que no pensaba abandonar a su suerte en el estómago del monstruo) y rodando por el suelo en ropa interior, libre de su prisión de gasa rosa. En cuanto dejó de rodar volvió a correr (mucho más deprisa de lo que pensó que podría correr en su vida) sin mirar atrás, alcanzando a Cenizo, a quien agarró de la mano arrastrándolo tras de sí en la carrera.

168 Re: Jardines de la Memoria el 14/01/16, 12:20 am

Cain

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Sarna frunció el ceño cuando vio que la niña sacaba un cuchillo, pero el hechizo que empezó a formarse alrededor de sus dedos no llegó a completarse. La tela del vestido se rajó, y la lengua volvió a la boca de la criatura, que se tuvo que contentar con masticar tul barato y purpurina.

Con un amarillo chillón centelleando en sus escamas que se fue apagando conforme descendía de la estatua, el monstruo se dispuso a ir tras los niños que aún quedaban. Sin embargo, algo lo detuvo. Sarna lo había paralizado con magia, y se aproximaba lentamente correa en mano. Los cachorros podrían huir, y ella no tendría que renunciar a su mascota.


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Y con este nombre yo te maldigo, y ni tan siquiera la muerte podrá librarte de tu condena, pues todo aquel que intente matarte recibirá siete veces tu castigo.

169 Re: Jardines de la Memoria el 14/01/16, 02:00 am

Naeryan

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Animales. Sox no sabía nada de animales. Los conocimientos teóricos que hubiera adquirido en Carabás sobre biología se convertían en peso muerto en aquel lugar. Los engranajes de su mente giraban a toda velocidad pero no producían ninguna respuesta a cambio.

Su primer impulso fue empezar a retroceder lentamente, y dando un respingo tuvo ganas de estamparle algo en la cara a Barael al oírle pegar un grito. Era cierto que no sabía cuál era el protocolo adecuado cuando uno estaba en la cercanía de un animal salvaje, pero estaba muy seguro de que sobresaltarlo berreando NO era el correcto. Su lado abierto a empatizar con el proceso de pensamiento de los demás se cerraba con candado estando bajo presión.
En escasos segundos había más gente gritando, y dejó de importar.

En escasos segundos también caos, todo reaccionando más rápido que él. La mitad estaban fuera de su vista ya. El carabés estaba empezando a reaccionar, sus piernas preparándose para estallar en movimiento (su mente funcionaba tan rápido y el resto de su cuerpo tan lento. ¿Por qué? No debería. "Espabila, imbécil.") cuando el reptil movió ficha. Salir corriendo ya era viable. De los que quedaban ya solo gritaba Mónica.

"¡Rápido, idiota!" Su monólogo interno era cortante como un látigo, y hasta cierto punto surtió efecto. Al menos ahora se estaba moviendo. Acciones que alguna parte de su mente había pensado, procesado y enviado a sus músculos sin ser consciente de ello. Se había agachado lentamente y vuelto a levantar. Tenía un pedrusco muy pesado sujeto entre ambas las manos.

De haber tenido la presencia de mente para ello Sox habría felicitado internamente a la terrícola cuando Mónica renunció al vestido.  Una solución eficaz.
"Lo que no estás haciendo tú. Mueve el culo, inútil."

El peso le cortaba la respiración. Empezaban a dolerle los nudillos. Vigilaba los movimientos del lagarto que ahora se acercaba a ellos. Su puntería con magia era una cosa pero con objetos arrojadizos, pesados y sujetos a duras penas otra. El momento adecuado, o la cagaría.

Un nuevo latigazo mental ante el repentino parón de la criatura. "¡Ya! ¡¿A qué coño esperas?!"
Estuvo a una fracción de segundo de ello. Reconoció justo a tiempo la inmovilidad antinatural, la forma en que los músculos del ser dejaban de moverse pero aún así no se asfixiaba.
Alguien había paralizado a la criatura, a todas luces con un hechizo. Pero no había sido él.
Buscó frenéticamente con la mirada al agresor, y lo encontró en la forma de una figura que se acercaba despacio desde un punto lejano de los jardines. No cuestionó por qué había paralizado a la criatura. Animal salvaje suelto, se le hechizaba para controlarlo. Secuencia lógica.
—¿Quién eres? ¿También te han traído aquí?

Soltó la mole de piedra. Cayó sobre la tierra con un sonido pesado, y no fue lo único en posarse sobre el suelo cerca de él. Sinceridad había regresado, advirtió de forma algo distante.


_________________________________________

"And if you gaze long enough into an abyss, the abyss will gaze back into you."
Al veros conspirar... (CLICK):


Al poner un evento... (CLICK):
Durante el transcurso del evento... (CLICK):

170 Re: Jardines de la Memoria el 14/01/16, 02:15 am

Reifon

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Barael corría para acercarse al grupo y si  hiciera falta distraer a esa cosa cuando vio que disparaba su lengua. Casi le da un infarto al ver lo cerca que había estado su hermano de ser atrapado por eso, pero no tenía tiempo para lamentaciones sabía perfectamente que hacer mientras que Mónica gritaba, lógico, hasta que esta consiguió liberarse y el reptil volvió a guardar la lengua.

<<Tsk, por poco, oportunidad fallida.>> -Pensó.

Ya había logrado llegar y estaba entre Mónica y su hermano y aquella cosa, en guardia, preparado para lo que fuese, retrocediendo a la espera de que haría el reptil. Oír la carrera de ambos a su espalda le tranquilizó. Estaban poniéndose a salvo sin hacer locuras, cosa que no podía decirse de el mismo.

Esto último le hizo sonreír.

<<Bueno, ¿y ahora que harás?>> -Se preguntó mentalmente. -<<¿Te quedarás ahí o empezarás tu caza?>>

Entonces ocurrió algo que le desconcertó, el reptil por un momento tomó claramente la opción dos pero entonces se paró en seco, de forma que a Barael le resultó totalmente antinatural.

<<Durmientes sin sentido, un jardín sin sentido y un reptil sin sentido. ¿Algo más?>>

Buscó con la mirada alrededor algún indicio o pista sobre porqué se había parado y lo único que encontró fuera de lugar fue a una persona a lo lejos que llevaba puesto algo marrón claro y llevaba algo en las manos.

<<¿Será un rocavarancolés o un elegido?>>

Fuera lo que fuera, no podía saber cuánto tiempo iba a estar parado el reptil, podría estar ayudándoles, ser propiedad de aquella persona o no tener nada que ver. Así que había que hacer esto rápido. "¡¿Quién eres?!" hubiera gritado si Sox no se le hubiese adelantado. Aprovechó para coger las cosas de Mónica y la navaja de Nad guardándolas como pudo. No se fiaba de que la calma durase demasiado así que tocó el hombro de Sox independientemente de lo que respondiera aquella persona.

-Deberíamos seguir moviéndonos, no es seguro.

171 Re: Jardines de la Memoria el 14/01/16, 02:45 am

Dal

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Eriel apretó los dientes para controlar el enfado consigo mismo cuando Mónica se le escapó de las manos. No tuvo mucho tiempo para culparse ya que la chica fue inteligente y cortó con su cuchillo su ropa, acto seguido le agarró de la mano y tiró de él en dirección a la salida.

El nublino creyó que el animal los estaba persiguiendo pero no oyó ruido de pisadas, lo que si oyó fue a Sox preguntando algo.

-Mónica, Mónica, Mónica - dijo frenando su carrera.- No nos persigue - comentó con falta de aliento.

Miró a la chica y su piel se oscureció ligeramente. Se quitó el poncho y lo sacudió antes de ofrecérselo a la chica.

-Ten póntelo. No es que tu figura esté mal, que no lo está - se oscureció otro poco,- pero no quiero que cojas frío. Siento que esté un poco sucio, pero será mejor que pasar frío ¿no? - le sonrió ligeramente.- Oye, voy a acercarme a ver que pasa, estoy un poco preocupado por mi hermano. ¿Vienes conmigo o te quedas? - el chico esperaba que fuese con él, dejarla allí sola no era algo que le gustase.


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Soy Dal, hijo del Estío y el Crepúsculo. Señor del Vacío y Amo del Infinito. Destructor de Mundos y Artífice de Infiernos. Conde de la Nada y Duque de los Océanos. Rey del Purgatorio y Terror del Cielo. Marqués del Inframundo y Barón de la Muerte. Por todos estos titulos, Invitado, reclamo tu vida para mí .

172 Re: Jardines de la Memoria el 14/01/16, 10:08 pm

Cain

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Sarna dirigió una mirada vacía a los cachorros que se le acercaban. Ahora se podían ver bien los detalles de su atuendo, como el gran colgante con forma de cienpiés que llevaba al cuello, o que su boca no era tal, sino que estaba dibujada sobre la piel. Su boca real estaba literalmente borrada de su rostro.

Ignoró descaradamente las preguntas y centró su atención en el monstruo, aún paralizado. Rodeó su cuello con la cadena y la reparó con un chispazo mágico. El animal recuperó la movilidad, y trató de avanzar hacia su presa fallida, pero su ama no se lo permitió. Sarna se dispuso a marcharse.


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Y con este nombre yo te maldigo, y ni tan siquiera la muerte podrá librarte de tu condena, pues todo aquel que intente matarte recibirá siete veces tu castigo.

173 Re: Jardines de la Memoria el 14/01/16, 10:46 pm

Merodeador

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Nadzieja en cuanto escapó del lado de Monica corrió como si su vida dependiese de ello, no era una velocidad muy impresionante, la verdad sea dicha. Además, los tropiezos que casi la hacen caer un par de veces no ayudaban mucho a hacer una retirada con dignidad. Sólo el grito de la española la hizo detenerse y mirar atrás, pero en seguida siguió su huida por donde la había dejado “¡Corre o tú serás la siguiente, Nad! Mejor ella que tú. Adiós Mónica, fue un placer haberte conocido.” Todo esto acompañado de horribles imágenes de descuartizamiento sobre la chica del vestido de princesa.

Pero en cuanto llego a la salida del jardín de estatuas se detuvo, una cosa era escapar y otra escapar sola. Miro intermitente entre la salida y sus compañeros un rato, incapaz de decidirse sobre si quedarse o huir. “Ese monstruo es horrible, pero y si sola me encuentro con algo peor y mucho más grande. Y si me quedo y me comen. Y si me voy y me atrapa un hombre malo. Y si al final me alcanza el lagarto…”. Entonces vio como la española se arrancaba el vestido y no pudo reprimir un grito horrorizado, que podría parecer una reacción ante el peligro en el que se encontraba su amiga, pero que en realidad era de puro ultraje ante la descabellada acción de romper semejante vestido “¡¿Pero como se atreve a romper ese precioso vestido?! ¿está loca? Con lo bonito que- ¡OH DIOS MIO, ESTA CORRIENDO CASI DESNUDA! ¡QUE VERGÜENZA! ¡Pero! Pero… no me lo puedo creer, pero ¡¿qué tiene esta chica en la cabeza?!” y a pesar de todo ello siguió a la española y al nublino haya donde fueron, pero solo consiguió alcanzarles cuando este último ya proponía el regreso. Nad le odiaba por eso, se estaba ahogando del esfuerzo de seguirlos y ahora quería volver por la estúpida preocupación por su hermano, la pequeña hizo todo lo que pudo para sonar contenta.

-Al fin os alcanzo, corréis muy rápido… supongo que están bien ¿no? No se han oído gritos ni nada parecido, estoy… convencida de que tu hermano está bien… espero- Habló entrecortadamente, con el respirar acelerado y tragando saliva varias veces, pero se esforzó en sonreír para infundirle ánimos al nublino aunque en realidad ni los pensase.


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"Mientras no tengan conciencia de su fuerza no se rebelarán, y hasta después de haberse rebelado no serán conscientes. Éste es el problema." G.O.

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