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Rocavarancolia Rol » Rocavarancolia » Área Sudeste » Jardines de la Memoria

Jardines de la Memoria

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1 Jardines de la Memoria el 02/08/11, 06:39 pm

Rocavarancolia Rol

avatar
Recuerdo del primer mensaje :

Rodeados de un muro de ladrillos hexagonales de color violeta, poseen cincuenta conjuntos escultóricos (algunos construidos en piedra ingrávida) que representan momentos y personajes de la historia de la ciudad.
Descripción más detallada sacada de la saga:
Los muros que rodeaban los Jardines de la Memoria pronto resaltaron entre el
resto de los edificios. Eran altas paredes de diminutos ladrillos hexagonales, de color violeta claro, con arcadas ojivales en el lado norte.

Aquel solar amurallado era uno de los recintos más grandes que habían encontrado hasta entonces: en extensión igualaba a la superficie que cubría el torreón Margalar y su patio. Varias estatuas se repartían por el lugar, grandiosas y magníficas. Algunas, labradas en piedra ingrávida, flotaban a varios metros de altura, inmóviles en el aire. De los cincuenta conjuntos escultóricos que habían contenido los jardines, sólo quedaban diez completos y fragmentos de una docena más. Y ya no había ni lastro de los espectaculares vergeles que habían adornado el lugar, algunos flotando también sobre extensas capas de tierra volante. Pero aunque fuera un pálido reflejo de lo que una vez fue, los Jardines de la Memoria seguían siendo
impresionantes.

Ver a Marina y Rachel, señalando extasiadas la maravillosa estatua de piedra azul de dama Escalofrío, envuelta en su extenso chal de seda y pedrería, postrada como si pidiera clemencia, le llenó de alegría. O contemplar a Bruno flotando junto a Maronet el hechicero, mientras éste se enfrentaba con su cayado y su hacha de doble hoja al rey gigante de Esfronax. La estatua del mago, esculpida en piedra ingrávida, estaba suspendida a más de quince metros de altura, justo frente al rostro del monstruoso gigante, con el cayado adelantado en la mano izquierda y el hacha en la derecha, disparada en horizontal hacia la cara de su adversario que ya mostraba en varios puntos el mordisco del arma. El rey de Esfronax, vestido con una armadura que parecía fabricada con conchas de galápago, tenía los brazos extendidos y parecía a
punto de desplomarse.

La mayor de las estatuas supervivientes era la de dama Irhina, la reina sangrienta y su espectacular montura, el dragón vampiro Balderlalosa. Medía treinta metros de largo y ocho de alzada. El dragón negro estaba representado en vuelo rasante, con sus cuatro alas extendidas. Sus colmillos, grandes como cimitarras, relucían oscuros en la penumbra de sus mandíbulas entreabiertas. Montada sobre su lomo estaba ella, la primera reina vampira de Rocavarancolia. El autor de aquella maravilla había conseguido que la majestuosa montura no eclipsara a su jinete. Había esculpido a dama Irhina de tal forma que era el centro de atención en la pieza. Tenía la mano izquierda apoyada en el lomo de la bestia en un ademán tan vigoroso que parecía decir: «No tengas miedo del dragón que monto. Témeme a mí que soy quien lo
domina».

—¡Ricardo! ¡Esto nos lo has contado tú! —gritó Rachel.
Estaba junto a Lizbeth ante un conjunto de estatuas situadas en el mismo centro de los jardines. Allí, sobre un pedestal en forma de media luna, una docena de encapuchados rodeaba a un hombre escuálido que levantaba una mano en señal de invitación mientras su rostro expresaba tal desprecio que daban ganas de apartar la mirada. Llevaba puesto lo que en un principio se podía tomar por un collar de perlas, hacía falta un segundo vistazo para comprender que era un macabro collar de ojos. Del centro exacto de su frente surgía un cuerno afilado de unos veinte centímetros de longitud.
—Es Hurza —dijo Ricardo, y luego añadió con un susurro—: El Comeojos…
Mistral asintió con la cabeza. No sabía qué artista había esculpido ese momento crucial en la historia de Rocavarancolia, pero había logrado que Hurza pareciera mucho más peligroso que los hechiceros que se disponían a darle muerte.
—La ejecución del primer Señor de los Asesinos —murmuró el cambiante.

Enfrentada a la media luna en la que se veía aquella escena había existido otra plataforma idéntica, sobre la que se escenificaba la muerte del primer rey de Rocavarancolia. A Harex lo habían matado mientras dormía. Icaria, su amante, había sido la encargada de verter en su oído un chorro de Penuria, el veneno más letal conocido, hechizado además de tal modo que atravesó todas las protecciones mágicas del rey como si no existieran.


193 Re: Jardines de la Memoria el 26/09/17, 12:24 am

Reifon


Empezaba a resultarle nerviosamente gracioso, parecían tenerse un miedo mutuo muy similar y ahora aquel ser lo rodeaba sin parar. No tenía mucho tiempo, si oscurecía intentar volver al torreón sería pedirle a la ciudad que lo matase, pero a la vez no quería volver, no le esperaba nada especial allí y ni siquiera podía saber si su hermano estaría. La única razón para volver era comprobar que su hermano estaba bien, pero a la vez si ya estaba allí no cambiaba nada que él fuera, sería un simple alivio para sí mismo.

De todas maneras prefiero resguardarme del anochecer en alguna parte.

El nublino avanzó un paso lento extendiendo con suavidad el brazo del escudo, había tratado con aevas evasivas o linacs miedosos y no con reptiles más grandes que él pero de alguna manera tenía que asegurarse de que no se lo iba a comer para poder ir a... donde decidiera.

194 Re: Jardines de la Memoria el 26/09/17, 06:22 pm

Zarket


GM
El falso dragón siguió mirándolo unos segundos, pero no tardó mucho en volver a moverse. Unos pasos atrás, una última mirada, a medias cauta y a medias curiosa, y por último las alas tensadas, preparadas para romper a volar. No tardaría mucho en perderse en el cielo.

195 Re: Jardines de la Memoria el 26/09/17, 06:31 pm

Reifon


Tras unos momentos, aquel animal extendió sus alas y se fue dejando descansar al corazon del nublino. Miró al cielo, el sol desaparecería dentro de nada y con el su luz, además estaba demasiado cansado como para recorrer toda la distancia que quedaba entre el torreón y los jardines antes de que eso sucediera. Se encaminó a las calles, debía entrar en algún edificio y resguardarse en alguna habitación los más pronto posible.

Sigue en Torreon Maciel

196 Re: Jardines de la Memoria el 28/07/18, 07:21 pm

Yber


GM
A diferencia del resto de ciudadanos, Dirke disfrutaba de unos sueños espléndidos. Sus pesadillas estos últimos meses no eran distintas de las de hace años: el mundo se acaba, un tiranosaurio ha invadido Colonia, los gigantes de hielo quieren destruir Rocavarancolia, Dirke llega tarde a un examen final de matemáticas... Nada con lo que no pudiese lidiar. Esa mañana se había despertado con un regusto agradable, había soñado con la Luna Roja, y ahora recorría las calles, desnudo como siempre, sobre sus patines. La expectación por la llegada del astro lo tenía eufórico.

Las estatuas del jardín no eran nuevas, pero Dirke abría bien los ojos ante todas y cada una de las que cruzaba. Cuando llegó a la zona con su tierra preferida, se descalzó y realizó varios estiramientos. Luego echó un vistazo a las plantas del jardín, como tenía por costumbre, y finalmente hundió los dedos en la tierra. Otros se llenaban de adrenalina y corrían como locos, pero para él la Luna Roja era algo distinto. Una sensación de júbilo sereno, la calma más gratificante.

Un arbol de corteza blanca ocupó su lugar y extendió las ramas hacia el cielo. Centenares de hojas se abrieron, transparentes, y llenaron de brillos iridiscentes el rincón de Ramas. Aquella transformación se trataba de un truco nuevo que se había traído del Macetero, un traje adecuado para dar la bienvenida al fulgor rojo. Tal vez no usara mucha ropa, pero a Dirke le gustaba vestir bien en ocasiones especiales.

Ahora, sin embargo, tocaba relajarse y digerir los mejores rayos de sol, los que precedían la llegada del astro.

197 Re: Jardines de la Memoria el 06/08/18, 07:14 pm

Dal


Enredo atravesó los jardines observándolo todo. Hacía unos meses que Sepalian había muerto y el brujo se había echado un poco en la espalda la responsabilidad de cuidar de las plantas. Que el médico supiera Sepalian y él habían sido los únicos brujos vegetales de la ciudad.

Con un suspiro le echó un vistazo a las plantas. No podía ir siempre, pero cuando disponía de un ratito de libertad se acercaba para ver si las plantas necesitaban algo. Por supuesto con la cercanía de la Luna todo era más exuberante. Tal era el poder del astro rojo que todas las plantas abrían más sus hojas para tratar de capturar la luz.

Había invitado a Irdil a ir con él asegurándole que estaría a salvo pero el idrino se había negado. "Esta noche es la más peligrosa, me quedo tras las protecciones de la mansión" fue lo que dijo. Volvió a suspirar preguntándose cuando el idrino se decidiría a volver a pisar fuera de la casa.

A apenas un par de minutos de la salida de la Luna el brujo ya sentía el poder inundándolo. Respiró hondo el húmedo aire de los jardines tratando de serenarse.

Al dar la vuelta se encontró con algo extraño. Resuelto se acercó al árbol.

-O alguien ha conseguido traer un árbol de cristal del macetero - le dijo al árbol.- O un transformado ha decidido la tranquilidad de los jardines para pasar la Luna Roja.

A Enredo aquella escena le trajo recuerdos. Un recuerdo del bofetón de un árbol cuando aún era cosechado. Por supuesto el nombre de Ramas le sonaba de algo, no en vano había pasado más de una vez por la Sede cuando aún vivía en los refugios. Esperaba que el otro chico no tuviera problema en compartir espacio para compartir la llegada de la Luna.

198 Re: Jardines de la Memoria el 06/08/18, 08:33 pm

Yber

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GM
Dirke estaba disfrutando de la paz de aquel momento, del espectáculo de luces que formaba el resplandor rojizo al cruzar sus hojas de cristal y que extendía en torno a él un velo carmesí. La corteza del árbol se arrugó a la altura del viandante y formó algo similar a la cara del alemán.

Espero que no acuses de impostor a cada árbol que llega nuevo o les acabarás cayendo mal a todos —bromeó a modo de saludo.

A pesar de su actitud distendida, Dirke no logró reconocer al chico de verde. Su cara le quería sonar, pero entre sus idas y venidas a mundos vinculados y la cantidad de gente que podía cruzarse al día en la sede, no atinaba a saber de qué. Había aprendido que Rocavarancolia nunca era un lugar seguro, no del todo, y, aunque deseaba que no fuera necesario, el hombre árbol estaba preparado para golpear y correr. O incluso algo peor si su vida dependía de ello. Dar leñazos era su superpoder, al fin y al cabo.

¿Quién eres tú? Veo que a mí ya me conoces —le habló con el tono alegre que usaba para dirigirse a todo el mundo. Su suspicacia no le restaba la felicidad que le brindaba la salida de la luna y eso le servía para mantener su fachada. Hablar a través de un rostro en relieve sobre la superficie de un tronco también ayudaba—. ¿Estás aquí por la señora de ahí arriba?

Varias de sus ramas señalaron al cielo.


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No llores por no poder ver tu pierna,
las lágrimas te impedirán ver los cadáveres de tus amigos.

199 Re: Jardines de la Memoria el 06/08/18, 09:53 pm

Dal

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Enredo sonrió por la broma del hombre árbol.

-No, no a todos los árboles nuevos les digo lo mismo. Pero no has elegido un árbol precisamente común ni fácil de trasladar y transplantar - le respondió risueño mientras la Luna Roja bañaba su figura.- Aunque hace tiempo que no me paso por allí, quizá debería volver.

-No te conocí personalmente nunca, pero sí arbóreamente - le dijo sonriente. En ninguno de los actos del brujo había maldad, Enredo nunca buscaba problemas.- O al menos creo que eras tú. Hace unos años en Letargo un niño tonto intentó hacerle unas marcas a un árbol y éste le abofeteó. ¿Te suena de algo? - el brujo se rió de sí mismo.

-Me llamo Enredo, por cierto - se presentó tardíamente.- Soy médico y tengo una clínica en la ciudad, no sé si habrás oído hablar de mí. Y sí, he venido a contemplar la Luna desde aquí en compañía de las enredaderas y las demás plantas.

De pronto el brujo se empezó a reír sólo.

-Perdona, pero acabo de darme cuenta de que me parezco a Pocahontas hablando así contigo - le dijo al hombre árbol.


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Soy Dal, hijo del Estío y el Crepúsculo. Señor del Vacío y Amo del Infinito. Destructor de Mundos y Artífice de Infiernos. Conde de la Nada y Duque de los Océanos. Rey del Purgatorio y Terror del Cielo. Marqués del Inframundo y Barón de la Muerte. Por todos estos titulos, Invitado, reclamo tu vida para mí .

200 Re: Jardines de la Memoria el 08/08/18, 02:16 am

Yber

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GM
Dirke rió de vuelta. Parecía que el viandante no era peligroso. Cuando le contó la historia del árbol que abofeteó al niño, no pudo evitar estallar en carcajadas. Las ramas se agitaron por los espasmos involuntarios.

Me quiere sonar la historia. Creo que el niño se merecía el ramalazo, si me preguntas, pero también sospecho que el árbol luego se siente un poco mal. —Le trastabilló el idioma al final de la frase. Ya más serio, añadió—: Siento que empezaramos con tan malas raíces, Enredo.

Ahora sí lo reconocía. Su nombre y su trabajo le habían ayudado a unir puntos. Recordaba haber oído hablar de él hace poco en las cocinas de la Sede, junto a novatos (el hombre árbol había dejado de saber quiénes eran recientes y quienes no, entre aquellos con los que no se hablaba). La mención a Pocahontas hizo que el árbol riera de nuevo, esta vez a la vez que las ramas decrecían y el tronco adelgazaba. El cambio fue rápido, apenas duró unos segundos. Dirke desenterró los pies de la tierra removida por sus raíces y se estiró.

Iba desnudo, pero esta vez un arbusto con flores rojas tapaba su entrepierna. Su pelo desordenado tenía aquí y allá unas hojas de parra, oscuras y en contraste con su piel verde, que brillaba como cada noche.

Ahora entiendo por qué me gustaba tanto Pocahontas cuando era pequeño, estaba destinado a ser abuelo —se carcajeó de nuevo, eso sí que era un buen chiste. La luz de la luna lo imubía de energía y buen humor, no quería hacer otra cosa salvo reírse en lo que durara aquella noche—. ¿Cuántos años llevas aquí? —preguntó de pronto—. Y la pregunta más importante: ¿Cuál fue la última película que viste?

El cine era algo que echaba de menos, se había dado cuenta ahora. Mientras esperaba respuestas, señaló en una dirección aleatoria del jardín, ofreciéndole un paseo al brujo.


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No llores por no poder ver tu pierna,
las lágrimas te impedirán ver los cadáveres de tus amigos.

201 Re: Jardines de la Memoria el 08/08/18, 04:43 pm

Dal

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-Sí, sí que se merecía el ramazo - contestó entre risas. El hombre árbol era divertido y una compañía agradable con la que Enredo no contaba antes de entrar al jarín.

-No te preocupes, no fue culpa tuya. Aún tenía que crecer - dijo con el pensamiento puesto en los últimos años.

Aceptó la invitación de Ramas de caminar por los jardines. Por donde pasaba el brujo las enredaderas cobraban una nueva vida, sus flores florecían más brillantes, como si quisieran impresionar al humano.

-Cuando comience la próxima cosecha llevaré aquí cuatro años - respondió.- ¿Tú? ¿Hace cuanto que estás por aquí?

-Mi última película fue Harry Potter - comentó con una sonrisa.- Hace no mucho que la vi además. Fui a la Tierra y traje mi portátil - explicó.- Y aunque ya no entiendo el italiano recuerdo casi a la perfección el diálogo de la película. No podía dormir así que me puse en plan maratón.


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Soy Dal, hijo del Estío y el Crepúsculo. Señor del Vacío y Amo del Infinito. Destructor de Mundos y Artífice de Infiernos. Conde de la Nada y Duque de los Océanos. Rey del Purgatorio y Terror del Cielo. Marqués del Inframundo y Barón de la Muerte. Por todos estos titulos, Invitado, reclamo tu vida para mí .

202 Re: Jardines de la Memoria el 08/08/18, 07:25 pm

Yber

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GM
Dirke caminaba distraído, mirando a veces las estatuas y a veces a la propia Luna Roja. El jardín se ponía de gala como cada año en estas fechas y las vistas le quitaban el aliento. Cientos de flores de colores, hojas nuevas, plantas que el resto del año se escondían tímidas... El jardín parecía otro sitio, una suerte de bosque que había logrado hacerse un hueco en el corazón de la ciudad.

Sonrió al descubrir que el brujo había hecho las paces con aquel ramalazo. Era mejor así.

Te gano —dijo con orgullo fingido—. Yo haré siete años.

Durante unos segundos se sintió viejo. Más aún cuando salió Harry Potter mencionado. Dirke tenía trece años cuando le llevaron a ver la última peli. ¡Trece! Fue el verano antes de que lo trajeran a Rocavarancolia y ahora iba camino de los veinte. Menos mal que era un hombre árbol y no un humano normal, o sospechaba que le habría dado la crisis de los veinte. Tarareó el tema de Hedwig mientras Enredo acababa de hablar.

Yo todavía recuerdo la última parte, la vi en el cine, el último verano que pasé en la Tierra. —No había lástima en su voz—. ¿No la tendrás por casualidad en alemán o con subtítulos en inglés? Me encantaría volver a ver alguna un día de estos.


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203 Re: Jardines de la Memoria el 09/08/18, 01:35 am

Dal

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Enredo paseó escuchando las palabras del alemán. Siete años... el brujo se preguntó cuánto cambiaría él dentro de tres años más. ¿Sería distinto? De seguro habría acumulado más conocimientos, seguro que también habría ayudado a más personas.

-No podría dejarte la película, lamentablemente está dentro de mi portátil - empezó a explicar el brujo pero se cortó rápido.- Se me ocurre sin embargo que podrías venir a mi casa y nos ponemos en plan maratón juntos. Podemos hacer palomitas y cosas así.

-Por supuesto si tienes algún amigo que esté interesado en rememorar buenas películas es bienvenido también - se apresuró a decir Enredo, quizá el hombre árbol pensase que era algún tipo de trampa y no era nada por el estilo. El ofrecimiento de Enredo era sincero, la única con la que podía compartir aquello era Yttria de todos sus amigos y últimamente casi no la veía.


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204 Re: Jardines de la Memoria el 11/08/18, 12:57 am

Yber

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GM
Dirke se estiró, observando la luna. Le hacía sentir bien tenerla ahí arriba, como si velara por él (¿no era su hijo al fin y al cabo? Aunque fuera de forma retorcida). Sus articulaciones hicieron un ruido feo, como de ramas partiéndose, pero el alemán continuó el paseo sin signo alguno de dolor. Había pasado toda la tarde convertido en árbol y su cuerpo aún estaba calentando.

Me parece un buen plan, pero mejor sin las palomitas. Para mí sería como ver que te comes a un primo mío. —Su tono evidenciaba que era una broma—. Avisaré a mis amigos, seguro que a alguno le gusta la idea.

>>¿Tienes un jardín? —Ramas imaginaba que sí, teniendo en cuenta su dominio—. Podríamos proyectarla al aire libre y así os muestro mi habilidad para imitar al sauce boxeador. —Prefería ver películas convertido en árbol. Por algún motivo, le resultaba muchísimo más cómodo que sentarse en el sofá durante dos horas—. Aunque tú ya tuviste un teaser.

El alemán soltó una carcajada sonora. En noches como esta, su buen humor era mayor que la sombra del árbol más largo.


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205 Re: Jardines de la Memoria el 14/08/18, 12:32 am

Dal

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-Genial - repuso el brujo entre risas.- Puedo incluso desempolvar unas botellas de cocacola.

-Sí, tengo un jardín bien provisto de plantas - le respondió al hombre árbol,- creo que te va a gustar.

Enredo se rió con ganas imaginando su escena con Ramas como el trailer de una película.

-Yo te habría dado el oscar a la mejor actuación - comentó riendo con ganas. Miró su reloj y se dio cuenta de lo tarde que era. Claramente el tiempo volaba cuando te divertías.- Dios santo, tengo que irme - le dijo. No iba muy apurado pero prefería ir con tiempo de sobra.- Pásate un día por la clínica y seguimos planeando. Avisa a tus amigos también.


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206 Re: Jardines de la Memoria el 17/08/18, 12:39 am

Yber

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GM
Hacía mucho tiempo que Dirke no hablaba de las cosas viejas, de los pequeños placeres que echaba de menos de la Tierra. Aquella charla con Enredo fue agradable y le hizo recordar películas, series, juguetes... También a la familia, aunque el hombre árbol enseguida desechó ese pensamiento.

Eso está hecho. ¡Pásalo bien! —se despidió del brujo.

Dirke se alegraba de aquel encuentro breve, Enredo le había caído bien. Según el hombre árbol, faltaban brujos de vegetales y a Rocavarancolia le venía que ni pintado cada uno de ellos. El rojo estaba genial, él mismo disfrutaba como un niño con la llegada de la luna, pero la ciudad necesitaba verde, mucho verde.

Como ya se había desperezado del todo, decidió dar media vuelta, recoger sus patines y salir a dar un paseo. ¿Qué maravillas guardarían las calles? ¿Se toparía con algún niño nuevo? ¿Alguna criatura cavernaria salida de su letargo? Cualquier cosa llamaría su atención. La curiosidad que había traído de casa todavía no la había perdido.


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