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1ª Incursión de Azura, Noel, Gael, Giz y Nia:Nubla

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Alicia

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Recuerdo del primer mensaje :

Acompañada por sus amigos y la chica medusa, Azura salió al fin, dispuesta a cruzar, después de más de un año confinada en la ciudad, el portal hacia otro mundo. Persistía el cosquilleo a la altura del pecho, el nerviosismo y la actividad que se había apoderado del grupo después de comer; tanto, que casi sin notarlo, caminaban anormalmente rápido. No tardaron apenas en encontrarse frente al que custodiaba el portal, que los miró reacio ante un grupo tan numeroso. Les preguntó sus planes, que ella contestó, adelantandose a las palabras de sus compañeros, de manera parca, y a la vez apremiante. No tenía tiempo que perder con trámites que ni si quiera interesaban al que hacía las preguntas.
Respecto a su sospecha acerca de la naturaleza del condimento que tan alegremente habían echado en su almuerzo, había quedado desplazada y olvidada, porque Azura estaba muy ocupada urdiendo planes con los que desenmascarar a un ladrón suficientemente hábil. Aun no había dicho nada de esto a los demás.
Les colocaron unos brazaletes para localizarlos, y ella se dejó hacer cada vez más nerviosa.
Salieron en mitad de una extensión de campo, donde la pradera verde, cubierta de hierba esponjosa por recientes lluvias, se perdía en el horizonte. El cielo estaba encapotado por nubes, pero la luz se colaba grisacea por ellas. Un tipo de palidez distinta a la de Rocavarancolia, y más parecida a la de la tierra natal de Azura. En realidad, casi idéntica. Abandonando de repente la compostura, se dejó caer sobre el suelo y rodó como si hubiese olvidado la sensación de aquel suelo, queriendo abrazar a una vieja amiga perdida. Se quedó unos segundos quieta, bocarriba, mirando las nubes con placer, y con el cosquilleo y el picor que acompañan a la hierba que roza piel desnuda. Sus compañeros de viaje la miraban. Azura que no había nacido como una persona muy extrovertida, se había vuelto una desequilibrada emocional en la ciudad, y tras la transformación, era tan solo como una niña, mucho mas pasional de lo que había pretendido ser nunca. Ella se daba cuenta de esto, y no le sorprendía que sus amigos la mirasen con extrañeza porque era la primera que no estaba acostumbrada a esas reacciones. Pero empujada de nuevo por la especie de cafeína que tenía en el cuerpo, se levantó y caminó.

Azura tenía un aspecto muy cómico. Cubierta con una larga capa con capucha que había cogido de la torre, andaba a ratos lento, a ratos rápido. No podía evitar acelerar, pero luego recordaba que le apetecía saborear el momento, e iba más despacio. Por eso, rara vez iba al mismo paso que el resto.
Las primeras chozas aparecieron ante ellos, pero no quiso detenerse en ellas, sin dar ningun motivo concreto. Los ladronzuelos, los pícaros, se mueven entre la gente, porque necesitan alguien a quien robar, no aran tierra y plantan... no sé... calabazas.
Por fin llegaron a una ciudad. A la capital, algo que algunos sospecharon, pero ninguno sabía con seguridad, porque no habían caído en que necesitaban un mapa.
Las calles se sucedieron mientras ellos caminaban tratando de ser discreto. Azura se había recogido el pelo rubio y escondido. Todos los transeuntes, vestidos con ponchos coloridos, solían ser bajitos, pocos más altos que la propia Azura. El pelo negro y los ojos un poco rasgados les daba aspecto de asiáticos pálidos, excepto por los cuernos de los adultos. Azura pidió disculpas y se separó del grupo, prometiendo regresar pronto. Había repasado hechizos la noche anterior. A ella no se le acababa la fuente de magia, y aunque resultaba cansado, podía practicar durante más tiempo. Todos los hechizos eran ilusorios. Se hizo ensanchar hasta parecer un nublino más fuerte y robusto de lo normal. Y una bolsa colgaba de su capa con un tintineo de monedas que no existían. Cualquiera se vería tentado por semejante frotuna imaginaria, pero se necesitaba ser valiente para exponerse a que aquel tipo que en realidad era Azura te cogiese.
Se sentó en un banco de una concurrida plaza, y se fingió dormido. La gente la miraba con creciente curiosidad, pero como no hacía nada y parecía intimidatorio, dejaban pronto de prestar atención y se iban. No es que Azura no estuviese llamando la atención, como les había prohibido el guardia, pero como iba disfrazada, tampoco le pareció un gran crimen.
El cordon de la bolsa estaba encantado, y cuando un muchacho jovencito probó a cortarlo con un habil movimiento de cuchillo, se encontró con que el cuchillo no hacia ni cosquillas a la cuerda. Ligeramente sorprendido, se quedó quieto el tiempo justo como para que la mano de Azura lo aprisionara junto a ella. El chico cada vez más asustado la miró con ojos de horror cuando la mano grande y peluda paso a ser una delicada mano de mujer que le aferraba con igual fuerza. Azura se llevó una mano a los labios- esta todavía gruesa y varonil, porque solo la mano que sujetaba al muchacho estaba libre de la ilusión - esperando que fuese un signo universal, y el chico dejó de intentar huir. Quizás, atrapado como una mosca por la curiosidad, o por el miedo, o porque intuía la verdadera forma de su captor. Azura lo arrastró hasta un callejón oscuro, lejos del tránsito de las personas. Cuando estuvo segura de que nadie observaba, se quitó la capucha y deshizo el hechizo. El chico cayó de culo en el suelo, atónito. Azura, que había oido hablar a Jack mas de una vez con Elunin, y que también sabía más o menos sobre su primer encuentro, no le dejó tiempo a hablar y actuo con firmeza:
- Estas frente a mi, bruja escindida de Rocavarancolia, ¿que tienes que decir?
Pero el chico no tenía palabras. En cambio se arrodilló, repentinamente devoto. No temblaba como hacía la chica de Toima, y eso le gustó aun más.
- ¿como te llamas, y donde está tu familia?
- Yloh, huerfano, señora.
- Huerfano y ladrón.- esto pareció asustarlo proque pego un respingo – pero yo busco un ladrón que me sirva. A donde te llevo, si aceptas, la persona a quien debes robar es igual de temible que yo. Si eso te echa para atrás...- dejó la frase inacabada.

Poco después se unió encontró al grupo, y apareció acompañada de Yloh, que iba cabizbajo a su lado, sumiso. Sin embargo se entreveía que estaba excitado, porque apretaba los puños junto al cuerpo, como si solo la fuerza de voluntad le impidiese dar saltos o montar un numerito. Pero en general, resultaba muy discreto.
- Yo he hecho lo que vine a hacer – informó resuelta. Por dentro, un gran peso se le había quitado, y sustituido solo por una vaga duda de si se habría equivocado. Volvía a llevar la capucha calada casi hasta la nariz.- Os acompaño a donde querais. Este es Yloh, por cierto.

El chico miró con cara de haber sido golpeado con una sartén en la cara, aparentemente, su nueva señora le concedía el honor de ser presentado a sus semejantes. Otro quizás habría hecho una gran reverencia, pero como había sido advertido, inclinó la cabeza y no pronunció palabra. Luego se llevó una mano al pelo, y retorció un corto mechón, pensativo.



Última edición por Alicia el 05/07/12, 04:02 pm, editado 1 vez


_________________________________________

-

Jack


Deslizándome por las calles, volví a las afueras de la capital, donde antes detecté los rastros, y desde ahí lo seguí hasta que uno se separaba del grupo completo. Pero al mismo tiempo, un nublino se unió al grupo. <<< Así que han venido a por uno de estos? ¿Uno para cada o...? A ver, sigamos... >>>

Así pues, sigo al grupo dejando el otro de lado, y acabo llegando a donde estuviera la multitud contemplando la espectacular caída del tercer fragmento. Allí fue casi imposible dar con el grupo, así que me encaramé a una torre y, en forma de humo siempre, ascendí para tener una mejor panorámica.

Escudriñando la noche, de pronto un grupito llama mi atención, apartados de los nublinos y en ropas oscuras. Me acerco descendiendo en diagonal hasta que la visión de Dama Liviana me detiene en el aire, pero acabo bajando al suelo por si acaso, y me encamino hacia el grupo aún en forma de humo. Pero cuando escucho la conversación, todo lo que haya sentido al prender el fuego anterior, se desploma con las palabras de Dama Liviana.

Entonces es cuando, tras hablar con Nia, me materializo y saludo
-¿Buenas?-no trato de ser amable, <<< si estos han llamado la atención, ¿yo? Pfff >>>

Yber


GM
Observo el intento fallido de broma o susto por parte de Nia a la alquimista. No me ha costado mucho advertir el hechizo de invisibilidad conforme se acercaba, pero siempre es mejor mantener la boca cerrada. Incluso ahora mismo, que me muero de ganas por hacer preguntas sobre todo lo que ocurre aquí a Dama Liviana. Pero esta no me acaba de inspirar confianza. De hecho, después de hablarse a la muñeca, comunicandose con alguien que supongo sería del consejo, nos explica que va a limpiar nuestro rastro de magia y trato de responderle de la manera más educada posible.

-Lo estamos, Dama Liviana. Gracias-en realidad ni me va ni me viene, pero eso es otra historia. Poco después aparece Jack- ¡Hombre!, ¿tú por aquí?-le pregunto sorprendido. Tenía la idea de que andaría por Rocavarancolia, pero veo que no- ¿Nos queda algo por hacer todavía?-pregunto con curiosidad al grupo. No me apetece quedarme quieto, la presencia de la alquimista me pone nervioso, y si nos tenemos que quedar un rato más, me gustaría echar un mejor vistazo al lugar. Seguro que es una ciudad interesante, a pesar de la obsesión que todos con los rocavarancoleses y las lunas.

Sepalian Xila


-Vaya, Jack, así que tú también. No me dirás que has estado alimentándote de gente de Varanublia, ¿no? -esbozó una sonrisa que se torció al notar un efluvio de olor a quemado en la ropa del vampiro- Oh, mierda. ¿Pero qué te han hecho estos pobres idiotas? Menos mal que he llegado a tiempo. Os estoy salvando el culo a todos, que os quede bien claro -dijo señalándolos con el dedo.
Fue entonces cuando llegó la creación de Doce. Dando un rodeo para no acercarse a la ciudad, la cómoda con alas de abanicos aterrizó en un pequeño bosque cerca de allí.
-Vamos, corred -dijo la bruja-. No vamos a desplegar el equipo de alquimia aquí, ¿verdad? -se volvió a llevar la muñeca a la boca- Gracias, Doce, te debo una. ¿Qué ha dicho Sepalian? Vale, perfecto, menos mal que a ti te cree más que a mí.
Dama Liviana flotó junto con el grupo hacia el pequeño bosque. Estaba muy cubierto de musgo, y sobre una roca les aguardaba la cómoda con alas de abanico. La alquimista sacó un cubo muy alto de metal y unas piezas de carbón naranja. Las colocó en un compartimento en el fondo del cubo y las puso a arder. Era como un raro caldero en forma de jarrón.
-Giz, ¿ves esa planta? Pues corta piezas que contengan exactamente la misma magia que se emplea para lanzar el hechizo de consunción moderado de Radilan tres veces y media. Supongo que lo conoces, ¿no? Es muy famoso -luego se dirigió a Nia-. Náyade, necesito cuatro volúmenes zecarpinos de suero variado de quinto grado mezclado a partes iguales con elixir mineral número II. No lo calientes ni la manosees demasiado. Luego hacemos la filtración de Nataran y entonces sí que hay que ponero a calentar.

Leonart


Nia
La ulterana actuó asustandose cuando la mujer la agarró de la muñeca y comenzó a apretarla. Pero en cuanto se la soltó, se echó la capucha por encima de la cabeza y se integró silenciosamente en el grupo tratando desesperadamente de peinar su tentáculo torcido.
No fue hasta intercambiar un par de palabras con los demás cuando la mujer se volvió a dirigir a Nia. La niña dio un respingo y respondió tartamudeando.
-¿¡S-Si!?-
Le preguntó que si le gustaba la alquimia. Nia ya sabia de sobra que la mayoria de rocavarancoleses denominaba a su habilidad con plantas y medicamentos como "alquimia". Nia lo le veia el punto de llamarle a eso por ese nombre. Toda su vida habia sido "química y biologicas" y asi siempre se referia a ello en sus apuntes. Nerviosa, tragó saliva y le contestó a la mujer.
-Bueno... Gustarme me gusta pero no me gusta "intoxicar" a la gente porque si...-dijo con una amplia sonrisa forzada, sabiendo que mentia pues habia sido regresar y casi que habia drogado a todas las personas con las que se habia cruzado. Al parecer, la mujer iba a intentar preparar alguna receta para quitarles motivación a los nublinos. Nia atendio con otros ojos a la mujer, en quien vio una persona versada en esa ciencia. Quizás seria su enlace para hablar con el consejo, quizás seria capaz de que le enseñara algo más de quimica y biologicas. Sus apuntes y notas eran muy incompletos.
De prontó, los ojos de la ulterana captaron la melena rubia de un conocido.
-¡Jack!-gritó de alegria mientras se lanzaba contra él, placandole en el pecho con quizas una fuerza desmedida. Después comenzó a flotar, a ras de suelo, en círculos alrededor del vampiro, parloteando.
-¡Hacia mucho que no nos veiamos! ¿Como estás? ¿Están todos por el burdeos bien?-preguntaba enérgicamente mientras iban en la direccion en la que la mujer les guiaba, finalmente llegaron. Nia tomó apuntes de lo que comenzó a preparar la alquimista y a lo que le mandó hacer tanto a Giz como a ella. Comprobó los ingredientes, apenas conocia ninguno, sus propiedades, o si quiera su nombre. Se giró hacia la mujer ráscandose la cabeza.
-Verá es que yo... Estoy más familiarizada con ingredientes marinos... Y estos me son un poco ajenos... Ni si quiera se sus nombres. Si me pudiera decir cual es cual, la ayudaria con mucho gusto.-dijo mientras garabateaba en su cuaderno, esta vez siendo aquella mujer su modelo, el nombre y algunos datos estaban por escribir.

Sepalian Xila


Dama Liviana rápidamente le pasó un pequeño folleto que tenía por título "Guía básica de alquimia mineral en clave de contaminación número III".
-Esto creo que lo explica bastante bien. Eso sí, no dice que tienes que evitar la cristalización de la sal de ámbito morado. No permitas que cristalice.
Le extendió también una nota en la que había garabateado algunos puntos bajo el título de "Trucos de mineral CCIII"
-Bueno, se supone que esto vamos a tener que echarlo en el agua cuando terminemos. El problema es que con la lluvia, los acuíferos se limpian muy pronto, así que va a haber que usar una invisibilidad y un sigilo perfecto para llegar a todos los depósitos de agua de lluvia de cada casa.
La bruja vertió un barril de alcohol transparente en el extraño caldero alargado y lo removió un poco con una varilla. Absorbió una brisa que pasaba por allí para formular un hechizo esterilizador. Luego vertió una gota de un líquido negro que guardaba en un pequeño recipiente.
Mientras seguía removiendo y apartaba en el aire los vapores que iban hacia su cara, no pudo evitar pensar que el Consejo había sido demasiado hermético en cuanto a los planes exactos con Nubla. "Y nunca reconocerán su culpa. Al menos la mayoría. Ya me gustaría a mí ver a Cicatriz o a Garoni aceptándolo. Seguro que Libra tampoco es capaz."

Yber

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GM
Poco a poco va desapareciendo la reticencia que había adoptado frente a la aparición repentina de Dama Liviana. Sus propósitos, independiente de cómo y cuales sean, parecen coincidir con nosotros y el rastro que hemos dejado y nos está echando un cable en condiciones a ocultarlo. La alquimista nos da unas instrucciones muy mágicamente precisas tanto a Nia como a mí y las acato sin rechistar.

El hechizo que menciona es muy sencillo, aunque no estoy acostumbrado a escuchar su nombre "oficial". Me acerco hasta la planta que me señala y me agacho al tiempo que despliego la gola. Me concentro para tratar de medir la cantidad exacta y, tras un par o dos de minutos (no estoy acostumbrado a usar la gola como medidora de magia para ingredientes), corto la la planta con la cantidad que me ha pedido. Se la acerco, observando con atención los pasos que sigue para realizar la sustancia. Al final no puedo reprimir la pregunta.

-¿Por qué es tan importante ocultar nuesto rastro de magia? No somos los primeros ni los últimos que venimos a la ciudad, no tiene mucho sentido... ¿por qué debería el rey echarnos una reprimienda? ¿Es también por todo lo de hoy con los fragmentos de las lunas o hay algo más?-las preguntas salen disparadas, sin tomarme casi ni tiempo para respirar. Espero no haberla agobiado, pero ya me resultaba imposible aguantarme las ganas de formularlas en voz alta.


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No llores por no poder ver tu pierna,
las lágrimas te impedirán ver los cadáveres de tus amigos.

Sepalian Xila

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La bruja estaba partiendo unas virutas de algo parecido a grasa o jabón cuando escuchó las preguntas de Giz.
-Necir confiaba bastante en Rocavarancolia. Llegó aquí antes de la batalla que destruyó casi por completo nuestro reino. Estaba experimentando con una esclava nublina y según algunas fuentes consideró que, para que sus prácticas funcionaran bien, tenia que llevarla a su mundo natal por razones de sintonía y esas cosas. El caso es que ocurrió la batalla mientras él seguía aquí, y se quedó atrapado al cerrarse el portal. Su esclava acabó por subírsele a las barbas y les prometió a todos los nublinos un nuevo Rocavaragálago en su planeta. Evidentemente, esa mujer no tenía ni idea de cómo funcionaban los ciclos de la Luna Roja. Pero aun así, acabó engatusando a toda la población. La mosquita muerta se había convertido en la reina de las masas, y decidió que su Varanubliagálago estaría construido con fragmentos de las doce lunas, ya que muchos nublinos discutían por decidir cuál de ellas era la más importante.
Dama Liviana tomó un respiro para verter la grasa (o el jabón) al caldero alargado. Luego cogió lo que Giz había partido con un hechizo de levitación y lo hizo caer al líquido burbujeante. Atenuó un poco el fuego y siguió removiendo.
-Koval, ¿verdad? -se dirigió al fuego fatuo- Te reconozco porque eras el cosechador de Asrena. Necesito que desvirtúes el fuego del caldero hacia el ámbito índigo en cuatro grados. Es decir, que lo cambies a la forma del suspiro tramorano por el método rápido. Tú ya me entiendes, es básico -rápidamente regresó al tema anterior-. El caso es que Necir confiaba en que Rocavarancolia volviera antes de que su esclava, Brinael, lo obligara a construir aquella chapuza. Solía hacer un rastreo rutinario cada cinco días o así por si algo iba raro. Tuvimos que ocultar muy cuidadosamente el portal, que está tan cerca de aquí. Asimismo, los exploradores de Doce iban con capas y capas de protección cuando nos enteramos de la vigilancia del nigromante. Afortunadamente, ahora está demasiado ocupado recolectando pedruscos como para gastar su magia en más detecciones. Espero que esto os lo haya terminado de aclarar todo, porque estoy hasta las narices de esta historia. Cuando nos hagamos con Nubla cuando esté madura, podremos pasearnos por aquí como los semidioses que somos.
Aparte de todo esto, el rey se enfadaría bastante si no sale todo perfecto y si vamos manchando nuestra imagen en vez de entrar en el momento justo. Y no creo que muchos consejeros estén por admitir la culpa de no haber informado lo suficiente a los transformados.

La poción estaba empezando a emitir vapores en violeta opaco, así que dama Liviana se apresuró en encerrarlos y condensarlos dentro de una botella que tenía a mano.


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Giniroryu

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GM
La aparición de Jack me cogió por sorpresa. No había comentado nada sobre su incursión a Nubla y él parecía tan sorprendido como nosotros de vernos. Claro, no había estado en el entrenamiento la noche anterior y no sabía nada. Hablando sobre la noche, esta había llegado sin previo aviso y por eso Jack podía pasearse tranquilamente por las calles de Varanublia.
-Hey, Jack, qué casualidad encontrarte aquí -lo saludé después de que Nia se abalanzase sobre él-. Creo que todos hemos venido en un momento un tanto... problemático -dije mirando de reojo a Dama Liviana.

Tras unas indicaciones de la alquimista, Nia y Giz comenzaron a ayudar a Dama Liviana a borrar todo rastro de magia en el lugar. Me estaba preguntando para qué tantas molestias cuando Giz expresó exactamente lo mismo en voz alta y la mujer nos explicó la situación en Nubla. Con su explicación quedó bastante claro todo: el entusiamos de los nublinos, la preocupación de Dama Liviana, su reprimenda por haber llamado la atención... También recalcó en varias ocasiones que nos había salvado de comparecer ante el rey de Rocavarancolia. No pude evitar sentirme aliviado y ¿decepcionado? al mismo tiempo. Sentía curiosidad por lo que hubiera pasado si hubiésemos tenido que responder ante el rey. << Creo que me estoy volviendo un temerario... Un sádico temerario, mala combinación. Para los demás especialmente. >>, sonreí nuevamente de forma siniestra.
-Si es como dices entonces te estamos muy agradecidos, Dama Liviana. Seremos más cuidadosos la próxima vez -dije mirando sonriente a Nia en concreto.
Algo más en el discurso de la mujer había llamado mi atención.
-¿Semidioses, eh? Precisamente eso es lo que no me gusta de este lugar... No me gusta que me traten como un dios, y por eso antes pregunté aquello... Lo siento si fui muy brusco.

Volví a centrarme en observar las tareas de la alquimista y mis amigos. A Gael también le había pedido ayuda con algo que no alcancé a comprender del todo.
-Umm... yo no es que sepa mucho sobre estos temas, pero si hay algo en lo que pueda ayudar... -vacilé.
Me sentía un poco inútil sin hacer nada mientras los demás se dedicaban a alguna tarea. Me acerqué a Jack y a Azura ya que tampoco habían sido solicitados para ayudar, esperando a que los demás finalizasen sus tareas.

Sepalian Xila

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Dama Liviana terminó de verter el líquido que le pasó Nia y los demás ingredientes, y guardó pertinentemente el último vapor, de un azul intenso. Si hubiese permitido que este humo tocara la nariz de alguien, habría olido a hierro y pimienta vomitivamente fuerte. Pero lo comprimió hasta la última brizna.
-Muy bien, ya está. Ahora tendréis que arreglároslas solos para que se beban esto diluido en el agua. Hacedlo con absoluta discreción -con un cazo con punta, repartió el contenido del caldero entre varios frascos. Era un líquido casi transparente con un matiz verdoso-. Apenas tiene sabor, pero se siente algo raro al beber mucho a la vez. Una gota basta para las sospechas leves de una persona. Aquí, con dos gotas tenéis de sobra para cada nublino.
En total había ocho frascos de un cuarto de litro llenos. Suficientes como para hacer a Varanublia entera volver a su ingenuidad.
-Suelen tener recipientes que recogen el agua de lluvia, y si no buscad conservas o lo que sea pero por favor que no os vean aunque... -un sonido en su muñeca la interrumpió. La alquimista se la llevó al oído y luego frente a la boca-. ¿Y ni si quiera dama Puntada? ¿Y la terrícola? ¿Esa tampoco? Está bien, ahora voy de vuelta con tu cómoda, Doce. Que sí, que lo digo en serio, lo que quieras siempre y cuando no me perjudique a mí. Anda, pero si esto a ti no te ha perjudicado nada. ¡No, si no dices nada es porque lo sabes muy bien! Entretén a Garoni mientras -volvió a colocar su muñeca en posición normal-. Perdón. Decía que bajo ninguna circunstancia os dejéis ver o percibir porque luego es peor. Esto borra la sospecha, pero no los recuerdos. A los recuerdos solamente los deja en la posición de irrelevantes y listos para olvidar, que es ya algo más complicado -suspiró-. Me reclaman en el Consejo. No es muy normal que pase tanto tiempo aquí y lo saben. Pero seguro que podéis arreglároslas solos.
Y dama Liviana se elevó como una bolsa arrastrada por el viento y luego cayó en picado, alejándose rápidamente hacia el portal.


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Yber

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GM
Dama Liviana nos reparte la poción y nos da las instrucciones de uso con el tiempo justo, antes de tener que irse de urgencia de nuevo a la ciudad. Tuerzo la comisura de la boca y mi pie izquierdo comienza a golpear el suelo en un movimiento nervioso.

-Pues genial...- << Ocho frascos, a un par de gotas por persona, a repartir por toda la ciudad >>-. Algo me dice que nos vamos a quedar más tiempo del que habíamos previsto-niego con la cabeza mientras intento parar el tic nervioso de la pierna y trato de pensar cual sería la mejor forma de repartirnos los frasquitos. En total somos siete personas, Alicia, Yloh, Noel, Nia, Gael, Jack y yo. << Si vamos cada uno por separado quizá no nos convenga, tendríamos que usar magia para alcanzar los tejados. Jack además no puede exponerse al sol, pero es ágil y no necesita magia y Yloh podría ser una carga, o tal vez no... >>. Tras calibrar todas las opciones, acabo teniendo una idea sobre como organizarnos para dejar el menor rastro y repartir la sustancia con la mayor eficacia-. Creo que tengo algo-cojo aire antes de hablar-, a ver que os parece: Tenemos que utilizar la menor cantidad de magia posible para evitar llamar la atención, así que he pensado organizarnos en varios grupos-me dirijo primero a Jack-. Tú irás por separado, no tendrás problemas en subir a lo alto de las casas para repartir las gotas sin usar magia. Esta es tu parte a repartir-le doy dos frascos, pero luego decido retirar uno-. Mejor prevenir que curar. Con un frasco tienes suficiente, que no estoy seguro de cuánto dura la noche y no quiero que te nos achicharres al sol. Este que te sobra para Alicia y Yloh-tiendo a Alicia el frasco que le he quitado a Jack y otros dos más-. Yloh, supongo que conocerás bien la ciudad y dónde hay reservas de agua generales para los nublinos, ¿no? Pues esta misma noche tienes la oportunidad de sernos útil. Alicia y tú os encargaréis de verter esos tres frascos bien repartidos en ellas-le sonrío, tratando de transmitirle algo de confianza al recién llegado y enseguida vuelvo a centrarme en la cuestión que me ocupa. Doy a Noel un frasco-. Tú puedes volar-entrego otro a Gael-y tú levitar, así que ninguno de los dos dejaría rastro alguno de magia. Si acaso, Gael, usa algún hechizo aislante térmico, para no poner la poción a hervir cuando abandones el cuerpo para elevarte. Ah, y no llameis la atención, que aunque la gente debe de estar durmiendo, siempre puede sorprenderos alguno con insomnio.

>>Nia, tú vienes conmigo-le doy el penúltimo recipiente y me guardo yo uno conmigo-. Nosotros dos necesitamos usar magia para alcanzar cualquier tejado, por baja que sea la casa, y si utilizas los hechizos para elevarme a mí, la gola absorbería la mayor cantidad de magia posible y apenas dejaríamos rastro. Y con esto, ya están los grupos repartidos-pongo los brazos en jarra y cojo aire, que ya me faltaba de tanto hablar-, ¿qué os parece?-mi cara debía de estar a medio camino entre la determinación y la sorpresa, pues hasta a mí me cuesta creer que estoy dando órdenes al grupo. << No sé que me pasa hoy... >>. Entre la hiperactividad y el repentino mandoneo, parezco un asreniano diferente. En otras circunstancias probablemente habría llegado a la misma conclusión en cuanto al reparto, pero me habría esperado a que otros expusieran ideas antes que yo. Pero hoy, no sé si por el hecho de que la orden venga de la alquimista del reino o por lo que sea que me lleva pasando en particular, estoy patas arriba-. Ya solo tendríamos que repartirnos las zonas de la ciudad, para no coincidir y listo-esta última decisión la delego a cualquiera de ellos. Ya he tomado yo demasiadas en tan poco tiempo.


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No llores por no poder ver tu pierna,
las lágrimas te impedirán ver los cadáveres de tus amigos.

Jack

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No puedo hacer otra cosa más que atender a lo que Liviana dice y hace, las instrucciones que les da a los demás y lo que nos dice de la situación en Nubla <<< Así que era eso... Maldito estúpido, la he liado bien... Pero si hubiesen dicho algo los de arriba, lo habría entendido antes, diablos... >>>

Eso sí, el saludo de Nia me deja sin habla aunque riendo un rato, sin inmutarme apenas por el placaje.
-¿En el burdel? Pues bien, están bien. Como siempre.- <<< Ni hablar de nada privado, tsk >>>

Permanezco callado todo el tiempo, hasta que Giz empieza a hablar y a decirnos qué hacer.
<<< ¿Problemas para escalar sin magia? Jaja >>> Asiento sin mostrar emoción alguna, secamente, a cada frase que dice, y luego me quedo con el frasco maloliente. <<< Podría hablar con Nia sobre lo de usar mi sangre en alquimia... >>>
-No me pillará el sol, tranquilo. Y siempre puedo esconderme en algún sitio hasta la noche... Vale, nos vemos en la salida.

Y sin más preámbulos, me disuelvo en humo y asciendo para luego buscar las corrientes de aire que me devuelvan a la capital, donde vuelvo al suelo y en cuanto veo un edificio con reserva de agua, trepo sin apenas esfuerzo ni tiempo y vierto la cantidad indicada en el agua.

Cuando acabe, volveré al portal y si el amanecer llegara antes que los demás, obviamente volveré al Burdel...


_________________________________________

Die wahre Macht, die uns beherrscht, ist die schädliche, unendliche, verzehrende, zerstörende, unstillbare Gier...
Spoiler:
El verdadero Poder que nos controla es la vergonzosa, interminable, desgastante, destructiva e insaciable Sed...

Compis de Sinceridad:
De momento, estos son los deseos/nombres que Sinceridad coloca a sus compis:
Sox= Chamán
Nadzieja = Silencio
Mónica = SinGritos
Tay = Directo
Eorlir = Mapa
Ina = Tímida
Eriel = Fanático 1
Barael = Fanático 2
Dafne = Cría
Lorenzo = Enrevesado
Sakrilt = Sakosa
Siete = Dudoso
Rádar = Callado/Carabés
Fahran = Madura

Warning: estos nombres están sujetos a cambios según el parecer de Sinceridad.

Tak

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GM
Lo que solo era una excursión (más o menos) acabó complicándose hasta tan punto que terminamos siguiendo las órdenes de dama Liviana para enmendar todo lo que habíamos hecho en la ciudad. Mientras escuché atentamente las historias sobre Nubla y lo que pretendían hacer prácticamente no participé en la conversación, sin embargo me interesaba mucho lo que la antigua nublina contaba, y también lo que sucedió después, al ponerse a hacer la poción. Atendí para aprender cosas nuevas y ayudé en lo que pude cuando dama Liviana me lo pidió. Cuando finalmente se fue, me pregunté si no sería demasiada responsabilidad para nosotros, tal vez. El único que conocía bien la ciudad era Yloh, y quizá Jack tuviera más nociones de cómo moverse por ella que nosotros.

El primero en reaccionar y organizar la tarea fue Giz. Lo escuché sorprendido por lo rápido y eficazmente que había planeado todo y le sonreí agradecido.
-Pues... si somos cinco grupos... lo mejor será repartirnos entre las zonas Este, Oeste, Norte, Sur y centro, ¿no? Aunque igual deberíamos limitar un poco las zonas primero para no superponerlas sin querer. Pero sería difícil sin mapas...
Aun así nos las arreglamos entre todos para empezar con la tarea. El primero en marcharse fue Jack, seguramente el que más prisa tendría por culpa de la salida del Sol. Los demás le seguimos, cada grupo en una dirección.
Yo opté por dejar el cuerpo que "vestía" en un tejado y buscar los depósitos de agua colintantes. La capa estaba hechizada de antemano para no arder, pero tenía que taparme con un hechizo de todas formas. No podía dejar que nadie viese un solo brillo azulado. Con mucha cautela y sigilo levité sobre algunas calles y edificios, siempre asegurándome de no ser visto, hasta que creí haber cubierto toda la zona que me tocaba y quizá un poco más.
Empezaba a clarear ya cuando me dirigí, de nuevo en el cuerpo, andando hacia el punto de encuentro. Me cubrí con la capa y caminé despacio hasta allí, sencillamente tratando de no llamar la atención.

Alicia

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Nadie escuchó con tanta atención las palabras de Dama Liviana con Yloh. Iba a tener mucho sobre lo que reflexionar cuando, como Dama Azura le había prometido, lo llevara a Rocavarancolia. Especialmente, hasta que punto merecían adoración aquello seres con tantas artimañas. Giz repartió estupendamente el trabajo que les ha encargado Dama Liviana e Yloh miró con confianza a su señora. Las calles eran su dominio. Ella parecía consciente de aquello, y se dejó guiar por el chico de arriba a abajo. tan solo oculta por la capa.
Fue él quien se deslizó como una sombra entre un deposito y otro, haciendo el trabajo con muda eficacia. Henchida de orgullo y expectativas, Azura se reunió al finalizar con los demás.
Dejó una mano sobre el hombro de su adquisición, y le sonrió cuando el se giró hacia ella.
Yloh no necesitaba ser creyente o especiamente sumiso para ser fiel a su señora. Ella lo estaba sacando de la vida insegura de las calles. Su lealtad era la lealtad del perro callejero.
Y ahora, con dudas sobre la naturaleza de los Dioses, pero impaciente por descubrir el aspecto de la ciudad de las leyendas, aguardaba ansioso a la marcha del grupo.


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Giniroryu

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GM
Tras las últimas instrucciones de Dama Liviana, Giz asume el reparto de tareas y nos da unas indicaciones de lo que tenemos que hacer. Sonrío al verle tan seguro de sí mismo.
-A sus órdenes, capitán Lagartijo -le digo a Giz con tono exageradamente formal para después proferir una pequeña risotada.
Cuando Gael nos asigna una zona a cada uno, salgo volando y me dirijo al tejado mas cercano para cumplir con mi tarea.
Nos lleva un rato terminarlo todo, pero como somos un grupo algo numeroso no nos demoramos en exceso. En cuanto termino salgo volando hacia el portal, ya que vi que algunos de mis compañeros se habían dirigido hacia allí.
-Misión cumplida, cero bajas y cero alertas -comunico a Giz siguiendo la misma broma de antes.
Cuando estamos todos listos, entramos en el portal y volvemos, por fin, a Rocavarancolia.

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