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Ulterania

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1 Ulterania el 12/08/12, 06:26 pm

Rocavarancolia Rol

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Recuerdo del primer mensaje :

Ulterania

Portal suspendido en medio del océano en el trópico Norte.


25 Re: Ulterania el 24/11/13, 07:07 pm

Red


Vac empezaba a estar harto de aquel olor nauseabundo que les envolvía como un sudario, y cuando  Toima se detuvo y colocó unas cargas de explosivos en una de las paredes después de aquel interminable paseo a través de porquería desechada, el hado estuvo a punto de arrojarse al exterior de cabeza. La brisa marina despejó sus fosas nasales, y agradecido, se mostró mas dispuesto a escuchar lo que tenía que decir el argos. Se pusieron en marcha y caminaron por un acantilado cercano, y al cabo de un rato llegaron a un pequeño puerto privado. El ulterano les coló sin muchos problemas, y después de escoger una embarcación y hacerle un puente, salieron a mar abierto. El objetivo era una isla pequeña de aquel archipiélago, una especie de club de campo pijo (conclusión del griego tras la explicación del argos). Vac asintió y se echó una cabezada tras eliminar los restos de su paseo por las alcantarillas con un rápido hechizo. A pesar de los vaivenes del barco, frutos del temporal y del propio Toima, el sueño del hado fue profundo, y para cuando su compañero le despertó se encontraba mas despejado.

La isla en cuestión estaba cerca, se podía ver en la distancia, pero el argos aprovechó para darle al griego una “clase” apresurada de disparo con armas de fuego. El chico se abstuvo de comentar nada, aunque internamente estaba poniendo los ojos en blanco, estaba claro que el albino no era un entendido en materia de humanos. Cogió el rifle entre sus manos cuando se lo tendió y le echó un vistazo rápido, identificando las partes importantes. El diseño era un poco raro, pero en lo funcional era muy similar a un arma humana. Asintió hacia su compañero y se pusieron de nuevo en marcha, dispuestos a enfrentarse al primer obstáculo que se encontraran.

Este no tardó en aparecer, en las figuras de un ulterano bajito y tres watarhé enormes. Vac no dijó nada mientras Toima hablaba, mirando fijamente al mas grande los tres albinos, que no le quitaba el ojo de encima. El hado le dirigió una amplia sonrisa cuando el argos llegaba al final de su discursó, y cuando el argos reveló su rostro, Vac se lanzó hacia delante con velocidad sobrehumana, reduciendo la distancia con su objetivo a apenas unos centímetros. Con un gesto casi descuidado apartó el arma que su presa alzaba hacía él, para después afianzar los pies en el suelo y encajar el cabezazo como buenamente pudo. A pesar de no estar bendecido por la Luna, el enorme ulterano era fuerte, pero no lo suficiente. El hado proyectó su mano hacía el cuello enemigo y hundió sus dedos en la garganta desprotegida, abriéndose paso entre músculos y tendones hasta romper la traquea y partir la columna con un tirón brusco. Tenía el brazo empapado en sangre cuando se giró hacía Toima, que ya había dado cuenta del resto.

Se pusieron en movimiento, agujereando con los rifles a los guardias que se encontraron por el camino, y cuando el argos le pidió que defendiera un punto y evitara el avance del resto del personal de seguridad mientras el se ocupaba de lo que había venido a hacer, el griego se atrincheró en una esquina y empezó a acribillar a todo imprudente que se acercaba. Si fuera por el habría preferido lanzarse con su espada, pero no era plan de llamar mucho la atención sobre aquel que investigara lo que allí había pasado, así que se limitó a matar a la manera ulterana. No tardó en unirsele Toima cuando hubo puesto en orden sus asuntos, y hombro con hombro se abrieron paso hasta la salida.

Antes de subirse a la embarcación que les había llevado hasta allí, Toima voló la casa por los aires en un último gesto dramático. La tormenta se les echaba encima, y la travesía de vuelta a la costa no fue complicada debido al agua revuelta y al mareo del argos. Vac hizo lo posible por ayudar, y cuando por fin llegaron a tierra, ambos se bajaron del barco aliviados. Después de dejar el yate a la deriva, ambos monstruos se internaron en el bosque, caminando hasta que encontraron un refugio para pasar la noche. Vac no discutió lo de irse a dormir, y el cansancio lo sumió en un sueño profundo vacío de sueños. La luz del alba entrando por la entrada del refugió lo despertó, y cuando salió al exterior se encontró a Toima echó una piltrafa. No había dormido nada, y para colmó le decía que lo que quedaba de hacer lo quería hacer solo.

Vac lo observó unos minutos sin decir nada, sopesando la posibilidad de discutirle, pero sabía que no llegaría a nada, así que sin que le diera tiempo a reaccionar, realizó un hechizo sobre él por segunda vez en aquella expedición. El hado metió la mano por la frente del albino y la sacó por la parte posterior de su cabeza con una pelota de aspecto gomoso y de color gris en la palma de la misma. El sortilegio de vela había eliminado el cansancio del cuerpo del ulterano.
-Vas a necesitar estar en plena forma para hacer lo que sea que quieres hacer -comentó, deshaciéndose de la bolita gomosa con la ayuda de otro hechizo-. Te esperaré cerca del portal a casa, en la isla donde cazamos la última vez, porque no creo que te dejen entrar con una de esas naves voladoras que tanto te gustan, y sería contraproducente que te arrojaran una cuerda desde el cielo, ¿no crees? -rió con suavidad- De cualquier modo recuerda esto: si por cualquier cosa te llegan a atrapar, usa el comunicador -dijo, señalándose su propia muñeca-. No lo recibirán al otro lado del portal, pero lo haré yo, y si se da el caso destrozare a quien sea o lo que sea que se interponga en mi camino hasta encontrarte -aclaró en tono sombrío, para después sonreír con gesto mas relajado-. Ha sonado demasiado solemne, me parece -comentó riendo de nuevo, aunque en el fondo lo había dicho muy enserio-. Procura no tardar -se despidió, antes de recoger sus cosas y ponerse en marcha.

Voló durante un largo rato, poniendo distancia entre Toima y él, alejándose mas y mas del lugar donde había dejado al ulterano hasta que estuvo seguro de que ya no podía verle. Le importaba un carajo que quisiera hacer las cosas solo, no iba a permitir que se matara en su cruzada particular por hacerse el machote. Aterrizó en una ladera montañosa y se sentó sobre un risco, tejiendo un hechizo de niebla mágica antes sus ojos y observando que estaba haciendo el albino. A parir de ese momento lo seguiría a una distancia prudencial, asegurándose de que había suficientes cosas entre ellos para que interfirieran con la visión del argos, preparado para darle alcance si las cosas se ponían feas.

26 Re: Ulterania el 26/11/13, 12:55 am

Leonart


Toima

Suspiró, cansado, más de espíritu que físicamente cuando notó el hechizo del hado. No dijo nada, ni si quiera se despidió del griego cuando este remontó el vuelo y se marchó y, entonces, comenzó una carrera contra el reloj.
Vac podia observar como Toima se desplazaba marcialmente a través del terreno, sin pararse a descansar ni una sola vez, el ulterano recorrió así varios kilómetros de salvaje antes de llegar a una carretera, sin tomar un respiro, detuvo y requisó el primer vehículo que pasó a punta de pistola y, entonces su carrera aumentó de velocidad. Condujo hasta quedarse sin gasolina, habiendose saltado dos controles arrollando los pasos y matando a los soldados que los vigilaban. Actualmente, gran parte de las fuerzas militares Neuvlm le buscaban como un terrorista peligroso y temerario. Aquello quizás jugase a su favor, pues pensaban que era un simple ulterano tan mortal como los demás.
A decir verdad sus ojos le ayudaron bastante a que no le localizaran en absoluto. Guiado por mapas y su visión, el ejercito no logró cercarle ni una sola vez y para cuando se bajó del vehículo, le habian perdido el rastro. De nuevo a la carrera. Cruzó dos fronteras a través de bosques, neutralizando a todas las patrullas locales que mandaban tras él, dejando un rastro de cadáveres y pertrechandose con cada uno que asesinaba a sangre fría.

Para cuando cruzó la segunda frontera, adentrandose de nuevo en territorio Neuvlm, nevado, el cordón militar era tan fuerte que tuvo que evitar cualquier enfrentamiento y esperar a un momento de flaqueza en la seguridad para colarse. Aquello no pasó hasta la noche, en la que un Toima muerto de frío y entumecido se escabulló de nuevo en nación Neuvlm con tan solo unas orugas tostadas en el estómago cuya obvia vacuidad era molesta para él.

Y entonces empezó otra carrera, en mitad de la noche, interceptó a dos militares con un buggy y, tras deshacerse de ellos usó el vehículo para avanzar por las heladas carreteras del pais, hasta que finalmente llegó a un bastión, de aspecto inexpugnable. Normalmente, tendria tres veces más de soldados custodiandolo, pero debido a los estragos que habia estado causando en todo el hemisferio norte la mayoria habian sido despachados en misiones de búsqueda. Sin duda, si tenia alguna ventaja para realizar aquella misión suicida, era que no le esperarian ahí. Si le juzgaban como un terrorista, lo más seguro seria que le esperasen custodiando edificios, monumentos y personalidades más importantes que las que contenian el antiguo castillo de piedra reforzado con cemento armado. Tallado en la piedra de la montaña, hacia siglos que aquella zona habia dejado de ser una zona peligrosa, pues todos los Terran habian sido expulsados del norte hacia ya tiempo, así que era más un punto de abastecimiento y concentración para diferentes unidades del ejercito Neuvlm.

Aun así, el lugar estaba duramente guardado y los soldados que habia dentro podrian contarse entre las decenas y centenas, y eso deberia de considerarse "casi vacio". Toima se apostó en el soto bosque helado, tirandose al suelo. Rebuscó en su mochila y entre los objetos garrapiñados logró extraer unos prismáticos. La tormenta de nieve no le ayudaba mucho para su visión y aquel utensilio tenia las aplicaciones necesarias para poder estudiar a continuación los patrones. Y así se pasó horas, mirando por los prismáticos y estudiando los movimientos, las guardias, los relevos, cuando recibian nuevos camiones con provisiones, las idas y venidas de bloques militares que salian en su búsqueda en alguna tierra lejos de ahí. Para cuando tuvo un plan bien trazado, ya era mediodía del día siguiente. Se moria de hambre pero dudaba si moverse en plena luz del día seria una buena opción. Por suerte, un conejo estaba olisqueando en una zona cercana y logró abatirlo sin hacer el más mínimo ruido. Tras limpiarle las barbas y el pelaje se lo comió crudo, bocado a bocado, mientras repasaba mentalmente su plan y miraba por los prismáticos.
En cuanto cayó el sol, entrada la tarde, el ulterano hizo su movimiento. Escalando la escarpada roca, con los dedos morados del frío, logró acceder a la zona menos custodiada de la muralla exterior. Logró una muerte limpia y silenciosa con el guardia que, cada tres minutos patrullaba la zona y arrojó su cadaver al otro lado del muro, haciendose que se despeñara entre la ventisca y la caida, para perderle de vista hasta él. Entonces empezó el contrarreloj. La persona que estaba buscando deberia encontrarse en uno de los torreones más altos de la fortaleza. Colocó los silenciadores en sus armas y avanzó. Dos tiros limpios atravesaron los dos cascos de los dos guardias en el puesto. Repitiendo el mismo proceso, se deshizo de los cadáveres. Y entonces, entró al puesto.

Dentró estaba caliente, gracias a unas estufas pegadas a los muros de cemento armado y a un fuego en el que una olla parecia preparar una especie de sopa de pescado que humeaba y olia a pura gloria para el hambriento ulterano, aun cubierto de la sangre del conejo de antes. Pero no tenia tiempo para pararse a probar el guiso. Abrió una trampilla y se bajó las escaleras de caracol en una exhalación hacia las mazmorras. Ahí, encontró a dos reclutas limpiando las celdas, todas desocupadas. Debido a su inexperiencia o quizás a la pura ingenuidad, tenian la guardia bajada y a Toima no le costó mucho deshacerse de ellos sin tener que esconderse mucho.
Las mazmorras tenian una salida a una de las plazas céntricas de la fortaleza, si lograba acceder a esta sin problemas, podria encontrar la torre que llevase directamente a su objetivo. Subió por un set gemelo de escaleras de caracol para abrir otra trampilla. Una ulterana con el uniforme a medio quitar dormia frente a un sillón al fuego. No hubo piedad para ella tampoco.
Abrió la puerta del puesto unas pocas pulgadas y dejó que un ojo espia mirase a través de esta. La plaza estaba desierta, o casi, tan solo habian dos pequeñas patrullas de tres soldados que desaparecian constantemente. Se fijó en los edificios que rodeaban la plaza. Casi todos, estaban reforzados con gruesas planchas de metal con parapetos, comprensible, ya que aquella plaza comunicaba directamente con las puertas de la fortaleza y si el enemigo llegase a entrar, esta seria una segunda línea de defensa para contenerles. Un vehículo se encendió y abandonó la plaza, dejandola absolutamente vacia. Entonces Toima localizó el portón que abria a aquella torre, tras un pequeño porche. El ulterano, en toda su experiencia, no se impacientó y esperó a que pasasen las dos guardias antes de moverse, entre las sombras se dirigió al portón y forcejeó con él. La cerradura no se inmutaba ante el acoso del ulterano que empezaba a montar un escándalo. Sus ojos comenzaron a captar numerosos movimientos indefinidos en los edificios cercanos y el albino entró en pánico. Sacó un cuchillo e intentó forzar la cerradura con él. No logró desbloquearla del todo, y para cuando se dió cuenta cuatro punteros láser le apuntaban a la nuca. Se giró lentamente y entonces contempló el espectáculo militar desplegado tan solo para él.

Centenas de soldados se habian desplazado a la plaza y entonces le apuntaban con sus armas. Pero no solo en la plaza, sinó que en los edificios contiguos, balcones, terrazas y ventanas habia apostados francotiradores e incluso alguna que otra arma pesada. Toima escupió al suelo y permaneció inmovil y cabizbajo. Se habian escondido entre los numerosos parapetos de metal, inmoviles y, gracias a eso, ignorantes de ello, habian escapado de la mirada del argos. Aquello enfureció al albino.
Entre los soldados reunidos en la plaza con armas preparadas para dispararle en cualquier momento, se alzó un ulterano. De raza Xol'Noth, tenia parte del pelo en tres trenzas y llevaba un megáfono. Se empujó las gafas contra la cara antes de hablar por él.

-Estás atrapado, escoria rebelde.-comenzó diciendo. Su tono denotaba un ego notable y un tono de superioridad omnipresente.-Depón las armas y ruega perdon a Ul, porque esta noche va a ser tu última con vida.-

Toima habia considerado esa posibilidad. La posibilidad de que se viese rodeado ante una muerte segura. Solo le quedaba por hacer una cosa. Lentamente, alzó las manos, trazando arcos vagos por encima de su cabeza hasta que afiló las manos para hacerlas parecer como garras y entonces rugió, como un animal acorralado, vació con potencia sus pulmones haciendo gala de sus afilados dientes. Y entonces, alzó la voz para que todos le oyeran.

-¡Yo soy la pantera negra! ¡El holocausto cerniente! ¡Soy la pesadilla de todo hombre mujer y niño! ¡Me llamo Unabara, y deseareis no haberme enfadado!-

Aquellas palabras, en cualquier otra situación, hubieran pasado por una farsa sin sentido, fruto de un loco, pero dichas por el ulterano y conociendo lo que habia hecho hasta el momento, el miedo se presentó en los ojos y corazones de muchos de los ahí presentes. Sumidos en susurros entre ellos, mientras no dejaron de apuntarle. De entre todos los susurros solo habia una palabra inteligible, una palabra que se repetia con tanto miedo como respeto y admiración y esa era "Unabara" o, traducido "Pantera Negra"

El ulterano con el megáfono, no solo no les mandó callar, sino que se limitó a contestarle, usando un tono de voz muy monótono, como cuando alguien lee una enciclopedia en voz alta.
-Negativo.-comenzó diciendo.-Unabara, el título que se le da al primero de los hijos de Ul, fue asesinado hará más de ocho años. Yo mismo vi el cadaver en mi juventud. No eres más que escoria rebelde.-

Toima se sumió entonces en una carcajada tan seca como amenazadora.
-¿Y porqué será eso? Yo le maté. Maté al anterior Unabara y me convertí en él. ¿Necesitais más pruebas aparte de los hechos y mis palabras?-

-Negativo.-dijo el ulterano, meditando un momento.-Pero, si fuese así e intentases actuar como lo haria el verdadero Unabara, vaya ironia, ¿no? Eso me convertiria a mí en el proximo primer nacido de Ul.-el xol'noth se sumió entonces en una chillona risa que fue acompañada por otras tantas de sus hombres. A los pocos segundos, la risa murió abruptamente y el ulterano volvió a comunicarse con el megáfono. - No me harás repetirme. Depón las armas o serás aniquilado.-

Toima no pensaba soltar sus preciadas armas y sabia que no llegaria a dar un paso sin que su cabeza fuese reventada a pulpa por los francotiradores. Pero aún así, lo intentaria. No se rendiria ni por un instante. Sus pensamientos entonces se llenaron entonces de pena y tristeza mientras el cuchillo se deslizaba lentamente hacia su palma abierta. Una pena abrumadora le invadió y le temblaron las piernas. Justo antes de abalanzarse ante la que seria su muerte segura, murmuró por lo bajo en rocavarancolés.
-Lo siento.-

Fue hacer el primer paso y un dardo tranquilizante le impactó con fuerza en el cuello. Arrancándoselo con furia, contempló como el ulterano con el megáfono le observaba con aire de superioridad y una sonrisa victoriosa. Aquello le enfureció. No sentia muy bien sus extremidades y el cuerpo comenzaba a pesarle, alzó el brazo en un arco, dispuesto a arrojarle un cuchillo al creido cuando otros dos dardos le impactaron, uno en el brazo y otro en el costado. Entonces, calló de rodias contra el entablado del porche. Su boca estaba abierta de par en par y un hilo de baba se resbalaba desde su comisura. Gracias a su tamaño y condición habia logrado aguantar las toxinas de los dardos, pero hasta él acabaria cayendo por la ponzoña. La vista se le nublaba y perdia el control completo de su cuerpo, mientras cada vez sus párpados le pesaban más y más. El ulterano no sabia porque le estaban durmiendo, porque no le mataban y estaba seguro de que no volveria a despertar. Antes de finalmente caer bajo el efecto de la droga, pegó un grito en el cielo con sus últimas fuerzas usando un claro rocavarancolés para ello.

-¡NI SE TE OCURRA VENIR A POR MI! ¡VETE DE AQUÍ AHORA!-le gritó a Vac que se encontraba a una distancia considerable.

Y entonces, el ulterano perdió la consciencia.


Cuando volvió a abrir los ojos, tenia nieve en la cabeza y hombros y los huesos helados. La celda en la que se encontraba era peculiar. Tallada en la montaña, la puerta de barrotes y las dos paredes que componian la celda no ofrecian mucha posibilidad de retencion ante el ulterano, de no ser porque la enorme abertura de esta fuese hacia el vacio una larga y enorme caida le esperaba al ulterano si intentaba fugarse de esa celda por otro lado que no fuese la puerta. Todavia estaba algo adormilado por los efectos de la droga pero comenzaba a recuperar la noción de su cuerpo. Mientras recuperaba el control de sus dedos, escuchó una conversación por encima.

-[...] claramente, tenia por objetivos al círculo más interior de amistades de su excelencia Tenvrai el alto. No estabamos tratando con el terrorista habitual.-

-Es usted un genio.-

-Por favor, me halaga, pero ya habrá tiempo para eso más tarde, primero dejeme continuar. Para empezar, tiene un claro conocimiento de como funcionan las cosas. Segun nuestras fuentes, pudo comenzar sus fechorias desde el L-72 en Mesara y halla estado rastreando a su excelencia Tenvrai el alto desde ahí. Sin duda viene de algún lugar salvaje, con ese acento tan cerrado y horrendo pero sin duda no era incivilizado. Al conocer al ejercito logró esquivar todos los cordones militares que pusimos en las fronteras sin esfuerzo, casi demasiado perfectamente, mi opinion es que tuvo ayuda desde dentro.-

-¿Sugiere que hay miembros podridos dentro del cuerpo?-

-No lo sugiero, lo tengo bastante claro que si. Y usted deberia tenerlo claro tambien ¿Como sino ha podido esquivar a las fuerzas del emperador con tanta facilidad?-

-Oh si, sin duda, sin duda. No era mi intención blasfemar con mi estupidez.-

-Creame, le entiendo. Ni yo mismo pude creer en la eficacia de semejante bárbaro a la hora de desbaratar nuestro sistema. Y-

-Permitame que le interrumpa y le pregunte, ¿qué hay de su cara? ¿Se sabe ya porque no tiene ojos?-

-Es un especimen particular, su tamaño, su musculatura, su fuerza y velocidad... Creame, si no fuera una herejia, seria el primero que creyese toda la historia que escupió sobre ser Unabara. Mi apuesta es que lo de los ojos debe ser algun ritual de los de su tribu. He oido que hay terran muy exigentes para aceptar a "rostros pálidos" en sus circulos barbáricos de guerreros. Quizás, le pidieron que renunciase a sus ojos, lo que le da, si acaso, más mérito para lograr tales resultados ciego.

>> De todas formas, he hecho llamar a un equipo especializado de médicos para tratarle y abrirle en canal una vez le hayamos sacado las respuestas que queramos.


-Una excelente idea, si se me permite decirlo. Oh, y, permítame preguntarle ¿Que hay del Maese Tenvrai? ¿Que opina de todo esto?-

-Su excelencia Tenvrai el alto ha comandado que yo me encargue de absolutamente todo el proceso, puesto de captura, interrogación y disposición del prisionero. Confia claramente en mis habilidades y ahora mismo esta con las manos llenas comandando desde el puesto de mando la caza y captura del otro traidor que se separó en algun punto de los bosques de Nejatm con el que ya tenemos.-

-Era de esperar, no hay lealtad entre traidores.-

Entonces solo hubo risas chillonas de parte de los dos interlocutores. Toima se habia cansado de escuchar. No dudaba de su voluntad con sus amigos que no diria ni una sola palabra. No iba a dejar que Ulterania descubriese sobre Rocavarancolia. No se lo perdonaria nunca, si les llegara a afectar a cualquiera de sus amigos por culpa de su impotencia y su estupidez. Debido a que le habian cacheado a fondo, no tenia ninguna de sus armas a mano y por lo tanto, no tenia ninguna forma de disponer de una manera limpia de su vida, salvo saltando al vacio. Arrastrándose lastimosamente, se acercó al precipicio. Contemplando el vacio tormentoso en mitad de la ventisca, tragó y se dispuso a saltar por este. Pero algo captó sus ojos en la distancia.
-Te dije que no vinieses a por mi...-murmuró, débil.

27 Re: Ulterania el 07/12/13, 12:50 am

Red


Vac siguió el rastro de Toima de forma metódica, lo que no le costo demasiado debido a la enorme señal de neón que era la matanza que iba dejando a su paso, maldiciendo al albino por los problemas que les iba a causar cuando volvieran a la ciudad y tuvieran que explicar aquel asunto al Consejo. No hacer nada que no llamara la atención era una de las normas básicas que se aplicaban a mundos vinculados como Ulterania, norma que el descerebrado gigantón había empezado a pisotear sin pensar en las posibles repercusiones.

El inexorable y poco sutil avance del argos había puesto en jaque a todo el ejército de pescados, y aunque el hado había tratado de volar rápido para ocultar el rastro de Toima, siempre se le adelantaba alguna patrulla a la hora de llegar hasta la última carnicería del ulterano, lo que le impedía intervenir sin dejarse ver. Viajaba todo lo rápido que le permitían sus alas, a bastante altura para pasar desapercibido, y utilizando el amuleto de ilusión para terminar de ocultarse. El gasto de magia, que en un principio apenas había acusado, empezaba a ser preocupante, y tuvo que asegurarse de guardar una reserva para un caso de emergencia, algo le decía que iba a necesitarla pronto.

En un momento dado de aquella extraña persecución los soldados cercaron al albino, y este se vio obligado a ocultarse hasta la noche, momento en el que aprovechó un falló en las defensas para escabullirse. Se le veía cansado y hambriento, y temblaba de frío, pero su cabezonería lo seguía impulsando hacia delante, conduciéndolo hacía solo él sabía donde. Vac deshizo el hechizo de niebla mágica para ahorrar reservas y continuó tras la pista de Toima, siguiendo su rastro de forma mas convencional, tratando de utilizar lo menos posible el conjuro de visión a distancia.

En un momento dado, el chico encontró a los últimos dos soldados que el argos se había topado, muertos en la cuneta de la carretera a pocos pasos de un bosque cubierto de nieve. El griego aterrizó junto a los cadáveres y los examinó rápidamente, comprobando que llevaban horas allí y confirmando que el albino ya los había saqueado. Le habrían venido bien un par de granadas o algo de munición por si Toima se metía en algún lio, pero no había nada. Masculló algo y se sentó sobre uno de los cuerpos, tejiendo una vez mas el hechizo de niebla ante sus ojos para ver que estaba haciendo el ulterano.

El argos estaba en un patio, rodeado de sombras, y avanzaba furtivamente hacia una puerta que resultó estar cerrada. Al resistirsele la cerradura se empezó a poner mas y mas nervioso, y cuando los focos iluminaron el lugar, dio un bote, dándose la vuelta y encarándose a sus enemigos con la fiera expresión de un monstruo acorralado. Vac, rodeado de nieve y ajeno a su entorno, modificó el hechizo para que entrara en su rango de visión el que parecía ser el líder de aquel destacamento. No podía oír nada, pero si podía leer los labios y enterarse de que decían. La conversación no le gusto nada, aunque se guardó algunos datos conscientemente, datos que podrían serle de utilidad mas adelante. No creía que fueran a liquidarle sin mas, seguro que estaban mas interesados en enterarse como podía haber llegado tan lejos sin que lo capturaran, y aunque la conversación no daba eso a entender, el griego confió en su propio criterio, arriesgándose a estar equivocado. Aquel jodido pelirrosa cada vez le caía mas mal, y viendo su sonrisa de superioridad le dieron ganas de arrancarle los dientes uno a uno. Fue al único que no le causó impresión el nombre con el que se presentó Toima, Unabara, y poco después los dardos tranquilizantes empezaron a perforar la piel del argos. Vac maldijo en silencio, viendo impotente como el enorme ulterano caía al suelo, y sobresaltándose cuando su comunicador se activó y le trasmitió el mensaje del albino a todo volumen.

El griego deshizo el sortilegio de niebla mágica rápidamente y se quedó paralizado al ver a un soldado a apenas diez metros. El militar había dejado a su compañero en un buggy, junto a la carretera, y se había apeado a vaciar la vejiga. La oscuridad había ocultado al hado y a su improvisado asiento, pero el comunicador le había delatado. Durante unos interminables segundos, el ulterano y el rocavarancoles se miraron fijamente, midiéndose mutuamente, y cuando el primero se llevó la mano a la cartuchera  de su arma, Vac se movió mas rápido, recorriendo la distancia que los separaba a velocidad de vértigo y atenazando el cuello del desdichado con ambas manos. El griego apretó mas y mas fuerte, con una sonrisa sádica en el rostro, cortando la respiración del soldado hasta que con un crujido, sus sacudidas se detuvieron completamente. El chico recogió las lágrimas que se habían deslizado por el rostro retorcido del cadáver con los dedos y se las llevó a los labios, notando como sus reservas empezaban a cargarse nuevo. No tenía demasiado tiempo, pero dedicó los siguiente minutos a secar al otro militar, acumulando la máxima cantidad de magia y arrojándolo con su compañero junto a los cadáveres que previamente había dejado Toima. El chico prendió fuego a la pila de cuerpos y se subió al buggy, poniéndolo en marcha y conduciendo hacia la fortaleza en la que retenían a su amigo. Había saqueado los cuerpos de sus víctimas e iba bien pertrechado, y la ilusión que eligió para la incursión le pareció apropiada tras la conversación entre el argos y el pelirrosa. No tardó mucho tiempo en llegar a las inmediaciones de la fortaleza, y para crear una distracción, prendió fuego al buggy y lo dejó en medio de la carretera, a un kilómetro de la edificación.

Localizó al albino en una celda que daba a un precipicio, semiinconsciente, y al otro lado de la puerta encontró al pelirrosa hablando con un oficial neuvlm. La conversación no le gustó un pelo, y mientras volaba entre la ventisca hacía el argos, el griego rechinó los dientes. No se le pasó por alto como el ulterano se acercaba al borde de su celda, con claras intenciones de poner fin a su vida, pero el hado no tuvo que intervenir, pues fue el propio Toima el que le vio acercarse.
-Y yo te dije que tuvieras cuidado, pero parece que nos hemos ignorado mutuamente -dijo en voz baja, aterrizando con suavidad en el suelo inclinado de la celda y evaluando rápidamente el estado del argos.

Estaba famélico y bajo de energía, pero eso tenía solución. Al parecer los soldados no se habían percatado de que su cuerpo estaba plagado de ojos, lo cual era buena señal, pero había que asegurarse de que aquellos actos fueran atribuidos a los rebeldes. La ilusión que ocultaba al hado de los ojos indiscretos, era la de un ulterano enorme, de pelo negro y piel oscura. Sus ojos eran de un gris tormentoso, y la mirada que dirigió a la puerta podría haberla derribado. Parecía un rebelde, y tenía que asegurarse de que alguien lo viera. La puerta salió despedida hacia el pasillo cuando la golpeo un potente hechizo de impacto que imbuyó en su bota derecha, y el hado salió tras ella con rapidez, acercándose a zancadas hacía los dos sorprendidos oficiales.
-No tenéis ni puta idea de lo que significa la lealtad entre traidores, tragasangres -dijo en ulterano, y con un rugido se lanzó sobre el pelirrosa, sujetando su cabeza con una mano sin que le diera tiempo a reaccionar y estampandola con fuerza contra el muro de piedra.

El cráneo del ulterano se hizo añicos bajos sus dedos, y el hado dejó que el cuerpo resbalara por la pared, dirigiéndole una mirada furibunda al neuvlm. El oficial estaba aterrorizado, pero superó su parálisis y desenfundó su arma, disparando dos tiros hacia el griego. Vac se movió con rapidez, y esquivó el primer tiro, aunque el segundo le alcanzó en uno de los hombros. Contuvo un gruñido de dolor y lanzó el puño cerrado contra el estómago del militar, haciendo que se doblara hacia delante y aprovechando el movimiento para degollarle con su cuchillo. Estaba salpicado de sangre, y por un segundo permaneció inmóvil, observando a su alrededor. Se puso en movimiento de nuevo y no tardó mucho en encontrar la sala donde guardaban los objetos personales del argos. De camino se encontró con unos cuantos guardias, pero los fue despachando uno a uno sin usar magia, sirviéndose únicamente de sus habilidades físicas. La mayoría de los soldados estaban en la muralla, vigilando el fuego en la distancia que era el vehículo, en estado de alerta ante un ataque frontal. No se esperaban un ataque desde el interior, y el hado se aseguró de que ninguno de los inconvenientes con los que se topo diera la alarma antes de exhalar su ultimo aliento.

Tras recoger las pertenencias de Toima, Vac enfiló la puerta de la habitación pero se quedó inmóvil, observando fijamente la figura del joven guardia que hacía todo lo posible por encogerse y parecer mas pequeño, apretujado contra una esquina. El griego le dedicó una amplia y siniestra sonrisa plagada de dientes de tiburón gracias al amuleto de ilusión y salió de la estancia sin acercarse a él, sería bueno que quedara un testigo de la furia rebelde.
-Vamos, tenemos que salir de aquí -le dijo al argos en cuanto regreso a su celda, ayudándolo a ponerse en pie y cuidándose de no forzar su hombro herido.

Antes de saltar al vacío, el hado quitó la anilla a una granada y la dejo caer en una bolsa repleta de ella que había dejado en la puerta, activando después un hechizo de levitación para el argos y alejándose por el aire a gran velocidad, abrigados por la oscuridad. Ya se habían alejado suficiente cuando las granadas hicieron explosión, y aun así les golpeo una oleada de calor. El humano estabilizó su vuelo y se aseguró de que Toima lo estaba, ganando después suficiente altura para no ser detectados y poniendo rumbo hacia el portal sin decir nada, no tenía ganas de conversar.



Última edición por Red el 07/12/13, 03:58 am, editado 1 vez

28 Re: Ulterania el 07/12/13, 01:10 am

Leonart


El argos esbozó una sonrisa débil ante el comentario del griego.
-Eso es porque eres un cabezota.-le contestó con una risa que acabó en un tosido. Vac no tardó en destrozar la puerta y tintar las paredes con la sangre de los dos desgraciados que habian estado de chachara tan contentos antes. Asomándose al pasillo, debilmente agarrado al marco de la puerta, miró la escena que habia desatado el griego. Contempló la pared en la que el xol'noth se habia dejado los sesos y se quejó hacia un Vac muy laborioso que llevaba a rastras sus cosas.
-Ese me lo habia pedido yo.-le dijo de un modo que casi sonó infantil. Entonces, tan solo se sumió en una tos.

Estándo todo listo, el griego encantó al argos para que este levitase, cosa que normalmente se habria ganado alguna queja por parte del albino, pero que esta vez se encontraba demasiado débil para hacer nada. Al salir, la tremenda explosión que dejaron en las mazmorras nubló la vista del ulterano unos segundos antes de darse cuenta de que por todo lo que habia ido, por todo lo que habia trabajado, aquello habia sido inútil pues aunque intentarsen ir a por él, ahora mismo Tenvrai estaria pies en polvorosa, abandonando el bote el primero. Maldijo por lo bajo y no corrigió a Vac en la ruta de vuelta a rocavarancolia. Tan solo, comentó una última cosa, antes de perder la consciencia.
-Has dicho algo muy hiriente ahí atrás. No se si te podré perdonar.-dos carcajadas secas y todo se volvió negro.

Continua en ¡Casita!.

29 Re: Ulterania el 30/12/13, 04:59 pm

Leonart


Los Reinos Olvidados

Nia

A la hora acordada, los tres rocavarancolenses habian cruzado el portal. Quizás, de los tres, la ulterana era la que estaba más excitada. Tuvo que convencerse más de una vez a si misma que aquel no era una incursión de placer, sino que le estaba haciendo un favor a Cain y, más importante a algún desdichado Terra. La niña no quiso pensar mucho en que tipo de trabajo tenia planeado que hiciera el invocador al que eligieran, pero sabia que el italiano le trataria bien, le daria de comer y más importante, lo mantendria seguro. Mirandolo desde ese punto de vista, la náyade habia aceptado sin vacilar el guiar a los que fueran a por el susodicho, que resultaron ser Noel y Wen. Aquello le parecio perfecto, pues sabia que ellos dos serian bastante responsables y asi no tendrian problema alguno si se dejaban guiar.

Las restricciones en el portal habian aumentado exponencialmente gracias a la ultima incursion que habian hecho Vac y Toima, tiempo atrás. Como era considerable, no solamente los del portal, sino que las aduanas y fronteras del mundo se habian endurecido hasta el tedio y por ello, la Intara siempre maldecia en voz baja a los dos chicos. Aquella vez no fue una excepción y, cuando tuvo que exponer el propósito de su viaje tuvo que presentar además bastantes credenciales por ella y por los dos terrícolas que les acompañaban. Tras momentos que parecieron alargarse eternidades, el guardian del portal les concedió acceso y la ulterana se lo agradeció con cierto toque de sarcasmo en su voz.

-Preparaos para volar.-les avisó antes de sumergirse en la superficie del portal.


Ya en ulterania, levitando, tomaron el sureste. Mientras descendian con el viento del mar color esmeralda acariciandoles el rostro. Nia tomó aire lentamente y lo expulsó con una expresión más relajada, entonces, explicó a los dos terrícolas donde se encontraban.
-Estais sobre el Océano Mes'a'hrn. Es uno de los más extensos en este hemisferio del planeta y es rico en biodiversidad y recursos, casi como cualquier otro. Ahora tenemos que ir al sureste.-añadió, señalando la direccion de memoria, sin tener que mirar una brújula.-Al poco encontraremos un pequeño archipielago que recorreremos en tierra y... tendreis que activar esos colgantes de camuflaje. De ahí, cogeremos un ferry hasta Nuova y finalmente de ahi haremos transbordo a una deslizadora hasta el norte de Neuvlm, cruzar un par de fiordos salvajes y ...el resto dependeria de si tenemos suerte.-dijo la ulterana con una sonrisa conciliadora mientras se encogia de hombros.-Si quereis parar o teneis alguna duda, consultadme lo que sea.-añadió mientras sacaba un pequeño libro de su morrón. Era bastante grueso y la cubierta estaba en francés. Aunque Noel y Wen podrian no saber francés, la cruz en la contraportada podria bastar para darles a saber que el libro que estaba leyendo Nia se trataba de, en efecto, la biblia. Retomó su lectura de un pequeño marcapáginas de seda dorada y comenzó a leer en voz muy baja, más bien un susurro para su cuello, en un francés muy desastroso. Cada dos por tres se alejaba el libro de la cara y lo miraba extrañado y a veces se equivocaba en una frase o se saltaba otra y tenia que volver a leerla de nuevo. Pero la mayoria de tiempo se lo pasó con la nariz pegada a este y devorando sus páginas lenta pero continuadamente. Pareceria que no estaba prestando atención a donde estaba conduciendoles, atravesando una porción de jungla verdosa mientras levitaba y pasaba las páginas, pero de vez en cuando cambiaba el curso y hacia giros en el camino con la confianza de alguien que habia hecho ya el camino bastantes veces.
Llegando a la playa, recorrieron unos pocos kilómetros de arena color pistacho y olas color esmeralda mientras Nia seguia con su lectura cuasi silenciosa. De la nada, alejó la cabeza del libro y se giró hacia los dos terrícolas, mientras levitaba de espaldas, siguiendo el camino de la playa.
-Una pregunta... ¿Sigue habiendo lapidaciones entre los humanos por llevar ropa de dos materiales distintos?-soltó, muy confusa.

30 Re: Ulterania el 12/01/14, 04:16 pm

Muffie

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Wen se había decidido finalmente por la lucha armada, ya que a su parecer era la decisión más lógica dadas las circunstancias. A nadie le parecería extraño que una bruja maldita que no quisiera estar en contacto con su dominio no se viera capacitada para el duelo mágico, que se hubiera intentado especializar en lucha armada con fines defensivos y que quisiera probarse a si misma.

El día indicado, que fue poco después de la visita a Serpentaria y el desagradable encuentro, y ya con todo lo necesario, se acercaron a la explanada de los portales, donde les retuvieron bastante tiempo por culpa de las formalidades, que habían aumentado tras la incursión de Toima y Vacuum. Finalmente, cuando consiguieron pasar, Nia comenzó a explicarles dónde se encontraban y los lugares por donde iban a pasar hasta llegar a su destino. Wen siguió a la ulterana disfrutando de las maravillosas vistas que tenían desde su posición y arrugó la nariz cuando reconoció el libro que leía.

- ¿Por qué la biblia? - le preguntó de vuelta.-  Los humanos no hemos sacado nada bueno del cristianismo, si quieres mi opinión, excepto la Abadía de Westminster o quizás el Eros de Piccadilly Circus. - comentó la vouivre nombrando dos de sus monumentos favoritos de Londres.

No tardaron en llegar al lugar indicado por la náyade y Wen se dispuso a activar su talismán. Su apariencia cambió a la de una joven ulterana de 1’80 de ojos rojos y pelo azul eléctrico. Ante la mirada de Noel, que se percató del cambio de altura, la vouivre sonrió y se encogió de hombros.

- Me apetecía experimentar. - se excusó con una sonrisa inocente. En ese momento, Wen vio el cambio de Noel, que no había sido muy grande, excepto por la falta de barba.-  Mírate, qué cambio. Aunque a mí me gustas más con barba, no te queda nada mal. Pareces un niño. - rió la británica, aunque en un principio solo quiso decir que parecía más joven.



Última edición por Muffie el 03/03/14, 11:51 pm, editado 3 veces

31 Re: Ulterania el 12/01/14, 05:00 pm

Giniroryu

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GM
Pocos días después de la visita a Serpentaria, Noel se dirigió a Ulterania con Wen y Nia para cumplir el encargo de Cain. Le habían pedido a Vac sus amuletos ilusorio y logomántico, pero les hacía falta un ingenio para cambiar la apariencia más. Por fortuna, el draco sabía donde conseguir uno gratis. Gratis relativamente, ya que en realidad el dinero para pagarlo había salido del bolsillo de Giz. Por ello, le pidió al asreniano que fuese a pedirle al vampiro aquella pulsera por la que habían estado pujando contra los de Gar ya que sabía que él mismo no sería muy bien recibido por Pablo.

En cuanto atravesaron el portal el sueco observó cada detalle que tenía a la vista del hermoso paisaje que se les presentaba, ya que era la primera vez que visitaba Ulterania. Siguió a Nia volando hasta la isla que les señaló la ulterana y una vez aterrizaron tuvieron que cambiar su apariencia. Noel no se complicó demasiado y, siguiendo las instrucciones básicas de Nia, cambió su tono de piel a uno blanquecino así como su pelo y ojos por tonos azules brillantes. El resto lo daba el hechizo por sí solo, detalles como el largo y naturaleza del cabello y el hecho de que todo rastro de vello, plumón en su caso, debía desaparecer.

Una vez hubo terminado con sus propios cambios, observó los de Wen, quien de pronto era unos diez centímetros más alta. Le dirigió una mirada jocosa debido al cambio e iba a decirle algo cuando la vouivre siguió hablando. Frunció el ceño ante el comentario aunque sin perder un tinte divertido en su expresión.
¿No me queda mal o parezco un niño, en qué quedamos? —se quejó esbozando una sonrisa sarcástica—. No, creo que no me gustaría ser ulterano... —comentó de pasada mientras echaba a andar en la dirección que les había indicado la náyade.

Por el camino se fijó en el libro que leía Nia. A pesar de que estaba en algún idioma que ya había olvidado por completo, ya que inglés sabía que no era porque como Wen había estado aprendiendo de nuevo su idioma igual que hacía él con el sueco también le había pedido que le enseñase porque tenía conocimientos de ese idioma antes de beber de la fuente, estaba claro qué libro estaba leyendo la náyade. Se acercó a ella cuando les formuló una pregunta que le hizo soltar una breve risa con cierto aire sarcástico y habló tras la británica.
A lo mejor es que todavía no pasó del Antiguo Testamento que es la parte divertida. ¿Has visto cómo le gusta a Dios matar gente y hacernos la vida imposible a los humanos, en general? Pero los religiosos de nuestro mundo predican que es todo bondad y amor. Yo también sé repartir amor de esa manera, si me preguntas. También puedes pasar directamente a leer el Apocalipsis, que es un producto de la imaginación de alguien que había ingerido sustancias similares a las que tú vendes bastante molón —continuó sin perder una expresión de diversión en ningún momento—. Pero ahora en serio... Si quieres una buena obra de ficción humana, ¿por qué no lees... El Señor de los Anillos, por ejemplo?



Última edición por Giniroryu el 23/06/14, 12:18 am, editado 2 veces

32 Re: Ulterania el 12/01/14, 06:29 pm

Leonart

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Nia

La ulterana frunció el ceño ante las respuestas de los dos humanos. Algo perpleja por su significado, miró al libro una vez y de vuelta a los dos humanos, todavia sin girarse de nuevo hacia donde flotaba. Empezó, contestando con otra pregunta, algo insegura.
-¿No es este el libro más importante y esparcido por todo el planeta Tierra?-dijo, marcando la página y cerrando el libro, mostrando su portada. Estaba algo gastado, pero aun era bastante legible y la cubierta era dura.-Y, no se si estaré en lo cierto, pero este libro acondicionó la manera de vivir y pensar de la humanidad durante milenios. Es una pieza importante de vuestra cultura... No me...-dudó sobre como expresarse.-No me agradaria en absoluto ser irrespetuosa con vuestra cultura, por eso estoy leyendolo aunque claramente es un libro bastante cargado de dogmatismos y en general, historias demasiado fantasticas para ser verdad, incluso para el estandar que vemos en Rocavarancolia.-
Ignoró la descarada acusación de Noel que la metia en el mismo saco que un mero traficante de drogas estimulantes, pero si que tomó nota del titulo que dijo a continuación el sueco.
-Tan solo espero que ese tenga algun personaje femenino interesante porque este...-dijo encogiendose de hombros con desidia.-Tiene una prostituta y una mujer que creo que es hermafrodita, porque sino no me lo explico lo de su embarazo. Eso me pega bastante más que... una especie de fantasma de la concepción... Y estas dos no tienen una buena representación de todas formas.-chasqueó la lengua y volvió a su lectura y a enfilar el camino.

Pasó un tiempo del paseo en silencio y, cuando pudieron divisar aquella estación rodeada de carriles que podria parecerle una montaña rusa al ojo ajeno, Nia avisó a los dos humanos que entraran en camuflaje. Siguiendo sus consejos, Noel adoptó la apariencia completa de neuvlm mientras que Wen escogió aparte los ojos de una ibolense. Un pequeño refunfuño por debajo del aliento de la niña se pudo oir.
-No se que tienen de especial...-comentó, fingiendo estar algo dolida. Aunque por dentro algo si que lo estaba.

Por su parte, Nia usó un simple hechizo de ilusión y lo ancló a su pelo y piernas, haciendo que el color de este se tornase azul cielo y creando unas falsas piernas. Además, comenzó a levitar más bajo, dejando la larga falda caer hasta el suelo, como si detras de esta se ocultasen piernas. Aunque simple, era completamente efectivo pues lograba engañar hasta la tecnologia de grabacion y escaner más avanzada. Sin embargo, no compartió el motivo por el cual hizo eso con los otros dos y tampoco es que tuviese pinta de querer hablar de ello. Se giró hacia los humanos que estaban comentando afectuosamente sobre sus nuevas apariencias. Sintiendose un poco apartada por la pareja, esperó a que terminasen antes de hablar.
-Bueno, si estamos todos listos ¿Nos ponemos en marcha ya?-

Y se acercaron a la estación. Las vias parecian conducir en todas las direcciones, algunas metiendose bajo el mar, otras en las montañas cercanas, otras seguian por la isla y otras se dispersaban por encima de sus cabezas. El susurro que creaban los trenes al moverse por estas era casi inaudible y mientras que bastantes trenes se movian a toda velocidad por las vias, sin llegar a pararse nunca en la estación. El edificio era claramente de paso y estaba verjado por anchas vigas de algún metal verdoso. Para entrar, habia que pasar por una taquilla. Haciendo una pequeña cola, Nia logró acceder al taquillero y compró billetes para los tres, usando para ello tres monedas de diferente valor. Mientras Nia habia ido a por los billetes, la pareja de humanos disfrazados como ulteranos podian apreciar que la mayoria de personas que se bajaban en aquella estación o estaban de vacaciones, llevando maletas enormes, o eran campesinos locales, la inmensa mayoria de ellos eran Mesara y el encontrar a tres Neuvlm tan llamativos en aquella zona tan remota atrajo más de una mirada.
Nia se reunió con los otros dos y pasaron a las vias de la estación. La náyade les explicó cada una de las funciones y normas de seguridad, haciendo ejemplo con las que conocia de la Tierra. Sin embargo, quizás porque la ulterana sabia de ambos idiomas por propio logro, en más de una ocasión se resbaló y bailó entre idiomas, hasta que uno de los humanos la corregia y entonces prestaba más atención en que idioma estaba hablando. El método para subirse al tren era simple. Cada billete tenia una banda metálica que se leia al subir al tren y cada numero determinado de paradas, los billetes debian ser comprobados de nuevo.
Nia habia comprado asientos de primera clase, dos sillones contiguos para los humanos y uno opuesto para ella, al lado de la ventana. Todo el interior de su estancia estaba bañado por heráldica esmeralda, que tambien podia apreciarse por el resto del tren, pero se acentuaba en las cabinas de primera clase. Por el camino, Nia les explicó que podian pedir cualquier tipo de refresco o aperitivo, pues estaba incluido en el precio del billete. Ella pidio unos frutos secos salados una pequeña bebida rosada que le sirvieron en una tetera. Cuando el azafato se fue, Nia rebuscó entre sus pertenecias una pequeña bolsita transparente y vacio su contenido sobre la tetera. Pequeños cubitos de alguna sustancia amarillenta como el azucar moreno se precipitaron a la tetera y al instante un olor a melocotón llenó la cabina. Bebiendo lentamente de su tacita y picoteando sus frutos secos, la náyade contemplaba con asombro y nostaliga las tierras por las que se movian. El tren, por suerte, era casi directo y apenas se requerrian paradas para llegar en pocas horas a su destino. Por el camino a veces Nia les hacia una breve guia turistica de por donde estaban pasando, más por propia pasión por su tierra que por que los humanos lo necesitasen o lo pidiesen, pero la gran parte del tiempo se lo pasó en silencio picoteando y leyendo plácidamente.
Sin embargo, cuando una voz que sono solo en su cabina les informó que en menos de tres cuartos de hora llegarian a su estación de destino, un revisor algo nervioso y haciendo muchas reverencias torpes se disculpó con los integrantes de la cabina y les informó así.
-S-siento molestarles en su reposo este viaje. P-Pero van a tener que abandonar esta cabina de inmediato.-
Nia alzó una ceja, mientras una pequeña sospecha comenzó a bullir dentro de ella y habló.
-¿Y porqué motivo? He pagado bastante por esta cabina.-dijo la ulterana mientras se le encrespaba el pelo.
El revisor tartamudeó aún más mientras Nia se ponia lentamente "de pie" y se enfrentaba al revisor cuya presencia se hacia cada vez más pequeña por la imposición de la niña.
-S-Su E-Eminencia A-Ahstad el M-Magnífico ha r-requerido esta p-precisa c-cabina p-para s-su vuelta al f-frente de Ihstal, señora. D-Disculpe. E-En el n-nombre de la c-c-compañia le damos el m-más s-sincero-
La ulterana le cortó ahí. Se giró hacia los dos humanos, notablemente cabreada, pero aun conservando los modales.
-Tenemos que salir de esta cabina antes de que el tren llege a la próxima estación.-girándose ante el revisor que estaba algo extrañado porque la pequeña neuvlm tuviese que explicarselo todo con pelos y señales a los otros dos, de pinta más adulta, la náyade continuó hablando.-Por lo menos nos moverán a otra cabina de primera clase, ¿no?-
-P-Por s-supuesto, señorita. U-Usted y s-sus...-
-Acompañantes.-aclaró Nia.
-C-Claro. Usted y s-sus acompañantes pueden dirigirse a la cabina B-27, s-situada a la mano derecha de e-este pasillo s-saliente...-
Una Nia notablemente indignada hizo una señal a los dos humanos con la cabeza para que salieran. Mientras lo hacian el revisor se disculpó personalmente con cada uno de ellos, haciendo reverencias torpes que se acentuaron cuando comprobó el tamaño de Noel, enormemente intimidado por él y añadió.
-S-Si d-desean hacer una r-reclamación, p-pueden hacerlo en la o-oficina de at-tención al c-cliente que d-dispone nuestra c-compañia en c-cada sucursal en...-
Nia explotó ahí.
-¡Vamos que voy a hacer una reclamación! ¡Y voy a informar de esto a la embajada! ¡Jamás volveran a tener a otro neuvlm en este monton de chatarra andante, tenganlo por seguro!-exclamó Nia, cerrando la puerta corrediza de su nueva cabina con tanta fuerza que rebotó y necesitó ser cerrada de nuevo. Por dentro la cabina era igual, salvo que los cojines estaban bastante más gastados y los sillones estaban considerablemente más duros. Nia se arrojó por el suyo y soltó todo tipo de improperios en ulterano, revolviendose el pelo, hecha una furia. Con el tiempo, recobró la compostura y se disculpó ante los dos humanos, arreglandose de nuevo.
-Siento que hayais tenido que ver esa escena. Como podeis comprobar, es una regla que hay en mi mundo. Siempre hay alguien por encima de ti.-comentó de manera asqueada, dejando la puerta entreabierta cuando el tren se detuvo en la nueva estación donde el "Magnífico" se tenia que subir.-Y eso que tenemos el derecho por nacimiento de ser neuvlm.-dijo alzando un mechón azulado de su pelo.-Llegamos a ser Mesaras o peor y a lo mejor ni nos daban otra cabina y tendriamos que hacer el resto del viaje a pie...-comentó, mordiéndose el labio.
Al final del pasillo, un corpulento ulterano con una considerable panza se pudo apreciar. Llevaba un turbante en la cabeza adornado con multiples joyas rojizas. Llevaba el pelo rojizo en dos trenzas que le caian por la espalda. Escortandole, habia dos ulteranas de aspecto amenazador con uniforme militar y armas de aspecto terrible. Nia chasqueó la lengua cuando vio que se encerraban en su cabina, como todos los demás.
-Militar, tendria que haberlo sabido... ¡Con ese nombre!-se quejó Nia, resoplando. Cerrando la puerta y cruzándose de brazos, se centró de nuevo en el paisaje en un intento de calmarse de nuevo. Poco después, a la media hora, se bajaron en la estación y andaron por delante de la oficina de atención al cliente. Nia al final no hizo la reclamación.
-No tenemos los datos para hacerla, despues de todo. Ni pasaportes ni documentos ni nada...-chasqueando la lengua una vez más, añadió.-Y tampoco es que fueran a escucharnos ¡Era la voluntad de un noble contra personas de a pie!-dijo con un tono ridiculizando.

Y entonces llegaron a la ciudad. Se trataba de una ciudad portuaria construida en la loma de una montaña al pie del mar. Podria recordarle a los humanos presentes a la isla de Santorini. Las zizagueantes calles estaban llenas de ulteranos de todo tipo, casi todos los colores podian apreciarse, pero los Intara, de pelo amarillento, seguian siendo evitados por las multitudes y la mayoria de los Xol'noth y otros Neuvlm que se podian ver iban en largas camillas portados por sirvientes o en vehiculos de aspecto bastante caro.
-La ciudad de Nuova. Bonita, pero no le quiteis los ojos a vuestras bolsas hay muchos... ladrones. Recordad, dirigid la mirada al frente, no intenteis hablar con nadie. Sois Neulvm, técnicamente, estais por encima de todos los que estan aquí presentes. Pero sobretodo, procurad no llamar la atención... de más...-les recordó la náyade mientras se abrian paso por las calles. Muchos ulteranos se abrian, dejandoles pasar, algunos por respeto, otros por desprecio y otros porque no tenian mucha idea. Nia parecia en su salsa. Con la barbilla bien alta, se paseaba por la calle como hija de alguna pequeña nobleza y la gente respondia como tal con ella y con quien creia que eran sus dos guardaespaldas. Finalmente llegaron al puerto. Un enorme puerto. Habia barcos allí donde podia llegar al vista y la salida del mar estaba llena de pequeños ferrys y lanchas de todos los tamaños que salian al mar o bien para pescar o bien transportando personas o objetos. Ocasionalmente, algun barco de mayor tamaño se abria paso, con lo que cortaban la circulación de las más pequeñas, pero en general el tráfico era bastante fluido para ser marítimo. Nia volvió con malas noticias tras comprobar los letreros.
-Parece ser que algún tipo de maniobra militar esta deteniendo la salida del barco que tenemos que coger y aun no saldrá hasta dentro de una media hora. Se que es largo, pero sed pacientes. Mientras, voy a comprar algunas tonterias por la ciudad, nada importante. ¿Os apuntais?-


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Spoiler:

inglés quien lo lea

33 Re: Ulterania el 21/01/14, 01:28 am

Muffie

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- Te queda bien y además pareces un niño. - rió la vouivre.- No es que parezcas exactamente un niño, sino que pareces más joven. Pero, claro, parecer más joven de lo que eres está muy cerca de parecer un niño. - intentó explicarse, pero desistió al minuto.- Dejémoslo en que estas muy guapo, pero que prefiero las barbas.

La vouivre escuchó en silencio a la ulterana mientras hacía su análisis de la Biblia, que resultó bastante acertado.

- Verás, Nia, tienes razón en lo de que es uno de los libros más importantes en la historia de la Tierra y de gran importancia en nuestra cultura, aunque no en la de toda la Tierra. El argumento de uno de los más esparcidos… bueno, ese no quiere decir nada que le sigue de cerca la saga de Harry Potter y no es una religión, ni mucho menos. - la británica continuó explicándole a su amiga, intentándole hacer entender lo que significaba el libro en su cultura.- Es un libro muy antiguo que cuenta más de una historia fantástica. Entretenido, si me lo preguntan. El problema es que hubo un grupito de personas que creyó que las historias habían pasado de verdad y empezaron a convencer a otros hasta que convencieron a la mayoría de la población mundial. Se creó la Iglesia, que era la institución representante de esta religión. Tergiversó a su gusto el libro y las leyes morales que debían seguir los fieles si querían ir al cielo. Esta religión ocasionó un sinfín de guerras, incluso entre sus seguidores. La Iglesia se aprovechó de la ignorancia de los incautos, que eran la mayoría. En fin… Todavía hay gente que es cristiana, un gran número de hecho. Pero la verdad es que el mayor número de adeptos en la historia de la cristiandad coincide con una de las mayores tasas de analfabetismo desde que se creó la escritura. Para mí, eso lo dice todo.

La británica caminó junto a la náyade y siguió sus indicaciones. No querían destacar, aunque lo hicieron por culpa de su camuflaje. Por lo visto, era eso o no ser tratados con ningún respeto. Wen se mantuvo en todo momento en silencio, sin fijar la vista en nadie en particular, pero viéndolos a todos, controlando el terreno en todo momento. Escuchó y siguió a Nia hasta el interior del vagón donde habló por primera vez pidiéndole consejo a la ulterana sobre que bebida típica de su tierra debía escoger. Tranquilamente, se recostó en el asiento, saboreó lo que había pedido y fue comentando algún aspecto del paisaje con sus compañeros, especialmente con Noel, quien lo encontraría igual de extraño que ella. Tardarían en llegar y nada le impedía disfrutar del viaje.

Cuando ya les faltaba poco para llegar, un revisor visiblemente nervioso les informó de que debían cambiarse de cabina. Por lo visto, en ese mundo, no importaba el dinero que tuvieras porque siempre habría alguien con un status superior cuyos privilegios no podrías comprar. Wen bufó al levantarse y le lanzó una mirada amenazante al revisor, pero cuando la náyade explotó, tuvo que contener una risa que luchaba por salir. Cuando estuvieron en su nuevo compartimento, Wen intentó tranquilizar a la niña, que comenzó a despotricar contra las leyes de su mundo, el militar y la compañía de trenes.

No tardaron mucho en llegar a Nuova, donde Nia les advirtió que estuvieran alerta por los ladrones. Wen rió socarronamente y comentó algo como “Ellos son los que deberían tener cuidado.” Y siguió a la niña sin problema, observando cómo la gente se abría a su camino. Finalmente llegaron al puerto donde Wen esperó encontrar pronto un barco que los llevara a su destino, ya que tenía ganas de comenzar la misión, pero Nia les informó enseguida de que el barco tardaría en zarpar. Un poco desilusionada, aceptó a propuesta de la niña, esperando encontrar algo brillante que poder comprar.


34 Re: Ulterania el 21/01/14, 07:02 pm

Giniroryu

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GM
Noel dejó escapar una leve risa ante la explicación de Wen sobre el asunto de parecer un niño, pero prefirió no darle más vueltas. En lo que a él respectaba, se veía demasiado raro sin barba después de habersela dejado crecer desde hacía ya un par de años.

Escuchó atentamente la explicación que le había dado la vouivre a Nia acerca de la Biblia que fue bastante precisa a su parecer y no consideró que hubiese que añadir mucho más al respecto.
Por no hablar de que el cristianismo provocó que la humanidad se atrasase siglos —añadió sin embargo al escuchar el final de la explicación—. Aunque sin duda si lo que quieres es conocer hasta qué punto somos gilipollas en la Tierra es una de las partes más representativas de nuestra historia —le dijo a la náyade esbozando una sonrisa sarcástica y asintiendo con jocosidad.
>>Bueno... El Señor de los Anilos no es que se caracterice por sus abundantes personajes femeninos por el tipo de historia qué es, pero sí son interesantes los que aparecen —le aseguró a la ulterana una vez dejaron de lado el tema de la religión—. De todos modos puedes preguntarme cuando quieras acerca de recomendaciones...

Conversando llegaron a su primer destino y se subieron a un lujoso vagón en un tren que los llevaría a la ciudad donde tendrían que coger un barco según lo que les contó la náyade.
Cómo te cotizas, Nia, yo no había viajado en primera clase jamás ni pensaba hacerlo si hubiese seguido viviendo en la Tierra como una persona normal —comentó mientras, a pesar de ello, probaba todas las bebidas ulteranas que le fue posible. Al fin y al cabo no tendría muchas oportunidades como aquella.

Igualmente, no perdió detalle de los diversos paisajes que se les presentaron a lo largo del trayecto y no resultó un viaje aburrido. De hecho no tuvieron tiempo de aburrirse porque en cierto momento un tipo que no paraba de retorcerse de nerviosismo y de hacer reverencias teatrales fue a decirles algo. El draco no entendía la conversación pues en ese momento era Wen quien llevaba el amuleto logomántico, pero debido al evidente cabreo de la ulterana terminó comprendiendo que los estaban echando del vagón por algún motivo.

Una vez se cambiaron de vagón pudo preguntarles a las chicas qué había pasado exactamente. Bufó socarronamente ante la historia antes de realizar un comentario ácido.
Parece que no solo los humanos somos gilipollas.

Finalmente llegaron a la ciudad, llena de ulteranos de toda clase. El sueco conocía solo de forma muy superficial los detalles sobre la sociedad ulterana, pero tras observar el comportamiento de los habitantes unos con otros y la forma en la que los miraban a ellos mismos, no le costó mucho notar las evidentes diferencias sociales que existían.
Estoy empezando a odiar esta apariencia. Si no fuera porque esos dos idiotas ya armaron suficiente jaleo aquí me la cambiaba ahora mismo —comentó en algún momento del paseo que dieron mientras hacían tiempo, justo después de que un grupo de gente se hubiera apartado de ellos con una especie de temor reverencial que lo desagradó sobremanera.



Última edición por Giniroryu el 23/06/14, 12:24 am, editado 2 veces

35 Re: Ulterania el 22/01/14, 09:14 pm

Leonart

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Nia

[Este post tiene un salto temporal por conveniencia marcado con ";-;".]

La ulterana atendió a ambas explicaciones de los dos humanos. Cierto era, que habia leido libros sobre el tema, pero nunca desde un punto de vista objetivo como el de sus dos amigos. Consideró muy bien sus palabras, pero acabó por no añadir nada más, pues aun estaba masticando lo que le habian dicho (que era bastante) y, no queria ni ofender ni molestarles más con el tema.

;-;

Una vez en la ciudad de Nuova, internandose por sus calles, haciendo tiempo para que llegase el ferry, la ulterana se fijó en como reacionaron cada uno con lo que veian, lo que veian de su civilizacion. Ella no se habia criado en un lugar así, asi que, ciertamente, podia entender sus reacciones. Aunque Wen no dijo nada al respecto, Noel, algo más temperamental, si que comentó sobre su situación.
-Seria mejor que no lo hicieras aunque esos dos idiotas no hubiesen llegado a montar el jaleo que montaron.-le dijo al sueco con un tono frio mientras le dirigia una mirada reprobatoria.-Sea cual sea la apariencia que quisieras tomar, esta es la que más ventajas y menos problemas nos daria, creeme. Lo he vivido.-y entonces la ulterana dirigió la mirada al suelo y comenzó a juguetear nerviosamente con su pelo.
Cruzaron las calles cercanas al puerto, llenas de barriadas de todo tipo, desde casas antiguas a muy modernas, intercaladas. Niños jugaban en las calles, varios adultos los vigilaban en la distancia. Varios bañistas iban y venian de la playa, la mayoria de ellos turistas de pelo azul o rojo, algunos con algun guardaespaldas que otro. Ocasionalmente, una pequeña reducida patrulla militar armada desfilaba por las calles y todo el mundo les abria el paso, independientemente de su etnia, tuvieron que hacerlo dos veces antes de por fin llegar a donde Nia tenia planeado llevarles.
-Por aquí.-les dijo, con una cara ligeramente más ilusionada mientras torcian la calle.

Delante de ellos, se abrió un bazar con infinitud de puestos llenos de bartulos, comida y tenderetes mas allá de donde alcanzaba la vista. Los telajes de cada puestos, estaban adecuados que productos servian, siendo los de las etnias más elevadas más caros y de mayor calidad. Sin embargo, no habia ningun puesto amarillo, azul o morado y tan solo habia ocasionales puestos color rosa como máximo de exoticidad donde se vendian perfumes y otros lujos varios. Nia procedio a explicarles que aquellos rastros se hacian cada semana y reunian a comerciantes de muchas otras ciudades mercantes y se consideraba un verdadero destino obligado para cualquier turisa. Como era de esperar, aquella calle, estaba infestada de ellos. Algunos llevaban souvenirs de diferentes tamaños, otros portaban animales exóticos en jaulas, otros llevaban humeante comida servida.
Un burbujeo de color, voces, risa, mercadeo y comida era la mejor manera de definirlo. Nia compró a un hombre de aspecto mayor tres pequeños roscos de pan de arroz rellenos de calamar rebozado por dentro. Eran de color verde pasto, pero por dentro eran de un verde más claro. Pasandoles la pequeña bolsa de papel, la ulterana les invitó a probarlos con una sonrisa.
-Comedlo mientras esten calientes.-parecia estar apunto de seguir el trayecto por el bazar cuando se giró en seco y se dirigió a los dos humanos.-Si veis algo que os guste, no dudeis en pedirmelo ¿vale?-añadió, para retomar el paseo.
Pasaron por unos cuantos puestos y Nia se paró primero en uno de libros, donde compró dos pequeños libros de bolsillo y segundo en la tienda de telones rosas donde Nia compró además dos frascos del mismo rosa pálido llenos de una especie de líquido transparente.

En un momento del paseo un ladron le habia robado el bolso a un ulterano y le detuvieron dos agentes de la policia militar enfrente de ellos tres. Tras reducirle, arrancarle el bolso y devolverselo a su legítimo propietario, el de mayor rango de los dos policias, se acercó al reducido grupo de Neuvlms que eran en verdad rocavarancolenses y les hizo una educada reverencia, seguido de unas disculpas.
-Perdon por que hayan tenido que ver un espectáculo tan deleznable.-dijo el ulterano pelirrojo.
-No importa, Sargento, puede retirarse.-le contestó Nia, casi al instante. Tras hacer un modesto saludo militar, el policia se reunió con su compañero y retomaron la patrulla.

-No me importaria si se hubiesen disculpado tambien con el resto de presentes, pero ya deben de estar acostumbrados.-dijo Nia cuando se hubieron marchado. Comprobando la hora, vieron que ya les tocaria volver.

Una vez volvieron al puerto, Nia con dos paquetes de más y el rostro más alege, pudieron apreciar que habia una gran conmoción entorno al elevador del ferry que iban a tomar. Habia un pequeño cordón militar apartando a los curiosos de los pasajeros del enorme barco metálico. Y hasta donde podia alcanzar la vista, se podian ver una o dos tiendas de campaña de caracter sanitario al lado del elevador, casi bloqueando la entrada a este. Quizás para los dos humanos no era lo más llamativo pues, en ese instante, habia un enorme y tosco barco de un color verdoso-esmeralda de más de doscientos metros de eslora atracado en el puente y que, aun a pesar de que era un "transporte" tenia una buena cantidad de armas y cañones a la vista, aunque algunos tapadas con mantas estampadas de la heráldica de la marina. Nia frunció el ceño y se adentró en la multitud, instando a los dos humanos que la siguieran.

Tras llegar al cordón militar, Nia blandió los pasaportes como una fusta hasta que la hicieron paso a ella y a los otros dos rocavaranolenses. Ya, sin gente de por medio, podian ver en una de las tiendas al mismo noble que se habia subido al tren y les habia robado el camarote, horas antes. Parecia estar en un gran dolor y varios sanitarios danzaban a su alrededor atendiendo hasta el último de sus caprichos.
-¡Donde están los malditos tanques! ¡Dejad que se acerquen! ¡Les quiero dar con mi espada!-balbuceaba entre aullidos de dolor el noble blandiendo una espada imaginaria entre delirios mientras algun sanitario que otro se llevaba un golpe de revés por aquello. Nia se mordió el labio y se giró hacia el soldado de mayor rango que establecian el cordón militar y, dirigiendose a él, le hizo una pregunta.
-¿Cuánto tardaremos en zarpar, marine?-
El soldado que era poco más que un jefe de escuadra de origen Intara pero pelo teñido para parecer un Mesara, se puso nervioso mientras se dirigia hacia la náyade, adoptando la postura más rígida y seria que podia esbozar.
-¡Señora! ¡Nuestras ordenes son esperar si el camarada Ahstad el Magnífico recupera fuerzas para subir abordo, señora!-

La ulterana entonces se mordió el labio y le dio la espalda al soldado que notó un enorme alivio entonces y volvió aun a postura más relajada. Si los humanos se fijaban, varios de los soldados que descansaban con él procedian a hacerle burla de como habia manejado el asunto, mientras la ulterana no le dedicaba una segunda mirada. Acercándose a ellos, hablando casi en susurros.
-Esperadme cerca del elevador. Tengo un error que corregir.-

La ulterana entonces se escaqueó detrás de una de las tiendas y se lanzó un hechizo de invisibilidad discretamente. Entró levitando en la tienda, sin hacer ningun ruido y se escabulló a una de las esquinas, donde una gran parte del material médico estaba reunido, la mayoria para operaciones militares y saneamiento de heridas, claramente no era el caso por el que estaban pasando. Los médicos parecian debatirse sobre que hacer al respecto.
-¡Parece algún tipo de veneno animal, pero no es nada que hayamos visto hasta ahora!-
-¡Argh! ¡Mattey, enciendeme un puro, pero esta vez no uses el lanzallamas, mamonazo!-exclamó el padeciente noble mientras se retorcia entre aquejadas carcajadas.
-Los delirios solo se intenisfican...-
-¿Habeis desinfectado y mandado a analizar los restos que encontramos en la herida?-
-S-Si, estan de camino al laboratorio.-mintió el nervioso ulterano mientras escondia algo a su espalda. El jefe en médico parecia estar apunto de sospechar de él cuando se escuchó un raspido y algo comenzó a humear.
-¿¡Qué diablos haces Luisse!?-exclamó el jefe en médico mientras le retiraba el puro de la boca del paciente donde una sonrisa feliz que habia aparecido comenzó a desvanecerse.
-¡N-No lo se! ¡El Magnífico dijo que-
-¡Agh! ¡Inepta! ¡Recluta tenias que ser!-exclamó el jefe.-¡Si los delirios siguen así, solo nos queda sedarle y mantenerle con vida hasta que pueda ser trasladado a un centro sanitario que no este lleno de IDIOTAS!-exclamó enfurecido.
Al noble, le habian empezado a entrar convulsiones mientras echaba espumarajos por su boca y les contaba las aventuras que habia tenido en su barco llamado "Corcho de Botella", entre otros delirios.
-¿¡Qué haces que no estás preparando el sedante, inutil!? ¡Por las Barbas! ¿¡Es que quieres que se muera y nos fusilen a todos por tu ineptitud!?-
La ulterana, muy joven y con muy poca voluntad o aprecio propio, estaba tardando en preparar la jeringuilla de sedantes en parte por el shock en el que se encontraba y por un temblor que se estaba apoderando de sus extremidades. Sangre comenzó a manar de la lengua del paciente cuando este se comenzó a morder la lengua lentamente. El jefe en médico sujetaba su mandíbuja con fuerza mientras extendia una mano hacia atrás.
-¡LUISSE! ¡SEDANTES! ¡YA!-
Una vez se plantó la jeringa en su mano, el doctor la introdujo en la via y, casi al instante el noble comenzó a relajar su cuerpo, hasta finalmente caer relajado sobre la mesa con una sonrisa estúpida cruzando su rostro.

Nia salio de la tienda, todavia invisible. Si la jeringa de la chica hubiera sido que la que se hubise administrado probablemente el noble estaria teniendo una parada cardiaca en estos momentos debido a una burbuja de aire en la jeringa. Y aun así, no llegaria a tiempo ninguna cura, pues no existia ninguna en todo el planeta y solo ella podria curarla, ya que para algo habia creado el veneno de primera mano. Quemó detrás de la tienda unos papeles adjuntos de una pequeña probeta que destruyó hasta hacerla polvo. Desde dentro de la tienda una sonora risotada se pudo oir, proveniente del noble, alabando el trabajo de los doctores, de entre los cuales el jefe en médico se atribuyó toda la responsabilidad. Nia rodó los ojos, cansada. Deshaciendo el hechizo de invisbilidad, se dirigio al elevador donde se reunió con los dos humanos de nuevo.
-¿Listos para zarpar?-les dijo mientras el elevador les subia en el aire hacia la cubierta del ferry.


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36 Re: Ulterania el 23/01/14, 07:47 pm

Muffie

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La vouivre siguió a la náyade por el bazar y observó todos los puestos con fingida indiferencia, ya que por dentro se moría por acercarse a todos los que exponían piedras brillantes y abalorios. Aceptó el regalo de Nia y lo probó, primero con suspicacia y luego complacida con el sabor. Cuando comenzaron a moverse de puesto en puesto, Wen arrastró a Noel a los que ofrecían los objetos más brillantes de entre los más pequeños, haciéndose con muchas cuentas y alguna que otra joya por el camino.

Cuando presenciaron el espectáculo policía, Wen no pudo reprimir una mueca de desagrado. En la Tierra, en los peores momentos, ella misma había sido una ladronzuela y el trato que la policía le daba no era muy diferente del que veían.

- Hubiera preferido que se metieran sus disculpas por el orificio ulterano que más les doliera. - comentó por lo bajo la vouivre.

Se acercaba la hora de partida de su barco y no tardaron en volver al puerto, donde embarcaron enseguida. Cuando pasaron ante la tienda de la que salían berridos de dolor y reconocieron al militar que les había quitado su camarote, Wen escondió una sonrisa con su mano y se acercó al oído de Noel para susurrarle.

- ¿Cuánto te apuestas a que ha sido ella? - le sugirió.- A veces parece bondad y buenas intenciones, pero hay días en los que no deberías cruzarte en su camino. - rió.

La vouivre observó gracias a la niebla mágica lo que hacía Nia para resolver el error que, si no los estuviera dejando en tierra, no lo sería. La ulterana no tardó en volver y enseguida zarparon.

- ¿Qué? ¿Probando tus nuevos juguetes en tus congéneres? - le preguntó no sin ironía.


37 Re: Ulterania el 23/01/14, 08:09 pm

Giniroryu

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GM
Noel tan solo resopló con fastidio ante el comentario de Nia sobre el asunto de la apariencia y se limitó a seguir por las calles a la náyade mientras Wen lo arrastraba a unos y otros puestos. Aceptó el rosco que les dio a probar Nia y manifestó su aprobación al sabor. Lo que no le agradó fue la escenita con la policía la cual y para su frustración tuvo que limitarse a observarla con mala cara, probablemente transmitiendo sensaciones erróneas a las que en realidad le producía debido a aquella estúpida apariencia de ulterano privilegiado. Gruñó como aprobación al comentario de la vouivre al respecto antes de centrar su atención en otra cosa.

A parte de eso, el draco se entretuvo observando los diferentes utensilios y mercancía que se vendían por todas partes hasta que por fin parecía que podían continuar con el viaje. Pero solo lo pareció ya que al parecer el mismo noble de antes iba a volver a importunar su marcha.

Puede que tengas razón, estaba furiosa cuando nos echaron del vagón —respondió divertido al comentario de la británica sobre la ulterana.
>>Es gracioso, dudo que la Nia que conocí cuando la vi por primera vez hubiera hecho algo así —comentó un rato después enarbolando una sonrisa divertida mientras observaban las acciones de la náyade en la tienda.

¿Ya le has arreglado la tripa que se le había roto al arruina travesías ese? —añadió tras Wen sonriendo con jocosidad —¿Cuándo llegaremos a nuestro destino? —continuó preguntando mientras se subían, por fin, al ferry.

38 Re: Ulterania el 04/02/14, 02:36 pm

Leonart

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Nia

Nia no contestó a los dos humanos, pero tampoco negó sus acusaciones. Tan solo se limitó a sonreir abiertamente, mientras les dirigia una mirada cargada de misticismo. Pronto el noble montó con los demás de su séquito, además de los numerosos médicos que le seguian como moscas pidiendole precaucion mientras el noble les ignoraba y reia ruidosamente. Nia les alejó del jolgorio y el ruido con una cara algo amarga, casi de arrepentimiento. Llevándoles a la cubierta de proa, pudieron apreciar como zarpaba el barco y luego contestó a Noel.
-En unas horas, cuatro, puede que tres.-dio un pequeño respingo al acordarse de algo.-¡Ah! Lo que me recuerda que...-rebuscó en su bolsa y sacó un ticket verde y se lo tendió para que uno lo cogiera.-Aquí tambien teneis barra libre, tan solo presentadles este ticket y decid que vais juntos. Comed algo, reponed fuerzas, porque el viaje de verdad empezará cuando desembarquemos. Pero no os vayais muy lejos, en cosa de una hora o asi, entraremos en los fiordos y son una vista que no quereis perderos.-les informó con una sonrisa.

Pasó el tiempo. Nia habia bajado al mar más de una vez, y se habia procurado su propia comida. A decir verdad, pasó bastante tiempo en el mar, más que en la cubierta, hasta la hora que, como quedó con los otros dos, quedaron en la proa para observar la entrada a los fiordos. Quizás como en los paises al norte de europa, los fiordos eran una vista impresionante, de un claro azul cristalino, los pastos, las piedras y los ocasionales animales salvajes todos estaban teñidos de turquesa, añil y otros tonos cerúleos. El agua que se rompia debajo del barco, tan azul como un detergente, se mecia con cierta gentileza. Pudieron apreciar el atardecer desde ahí, mientras atravesaban los fiordos. Hablándoles de la historia del lugar, de las batallas, de la fauna y flora y de las leyendas que tenia aquel lugar mistico, Nia les entretuvo durante un rato, como una verdadera guia turística. Tras un rato atravesándolos, Nia se volvió al mar, a darse un chapuzón helado y no volvió a la cubierta hasta que llegó la hora de abandonar el barco. Asómandose por debajo de las barandas de seguridad, les llamó la atención.
-Vámos, tenemos que bajarnos aquí, pronto vamos a salir de los fiordos de Vinze, tenemos que atravesar la estepa boreal antes de que caiga la noche.-les instó, para que estuviesen más seguros, les explicó.-Acabo de crear una distracción, es el momento, ¡Vamos!-dijo señalandoles que desembarcasen antes de volver a lanzarse al agua con una grácil zambullida. Nia brilló intermitentemente en el agua para que la siguiesen, como un faro y llegaron a una pequeña cueva baja entre los fiordos, ahí esperaron un buen rato a que el ferry terminase de pasar, por suerte para ellos, parte de la cueva no estaba sumergida y no tendrian que mojarse todo el rato. Nia sin embargo, permaneció en el agua, asomándose ocasionalmente para controlar la distancia en la que se encontraba el ferry. No fue sino, al pasar unos breves minutos que les dio el visto bueno y pudieron salir.

Nia finalmente les guió hacia el final de los fiordos, el atardecer se cernia sobre ellos y comenzaba a refrescar mayúsculamente. Cuando llegaron a la orilla, pudieron observar como ante ellos, se abria una enorme estepa cubierta por una niebla tan gruesa que una vez dentro no podrian ver ni a un palmo de su cara. Nia les miró, como comprobando sus reacciones. Aquello era peligroso, muy peligroso. Habia una razon por la que este reino no habia sucumbido al Imperio y era esa misma niebla. Se escondian en ella y ningun aparato tecnológico funcionaba en aquella zona, culpa de los fuertes campos magnéticos. Por ello, habian adoptado el sobrenombre de Cazadores de la Niebla. Nia les contó todo esto, un poco dificultada, ya que pensaba que se echarian atrás debido al pico que habia tornado aquella incursión. Se enfrentaba a una fuerza de soldados que atacaban desde la niebla, niebla tan espesa y extensa que ni la magia les ayudaria y lo peor de todo, era lo que estaba por venir.

-Con alquimia, podria guiarme de vuelta a la última vez que vine aquí, pero...-se encogió de hombros, algo apenada.-No creo que sigan instalados donde la última vez que me recibieron. Además, ya no soy muy bien recibida aquí, vereis, son muy supersticiosos, aunque se consideran aliados de rocavarancolia, cosa que la ciudad no sabe y espero que así siga. La ciudad les devoraria, creen que la crueldad de los mios es lo que peor que se pueden encontrar y, por la regla de "El enemigo de mi enemigo es mi amigo" se guian. Espero que podais guardarles el secreto, independientemente de lo que pase dentro de esa niebla o como os traten.-dijo con una voz algo débil. Por su tono, parecia que estaba llevando a los dos humanos a su San Martin personalizado. Les señaló para que la siguieran. Anduvieron una escasa media hora antes de que pasase algo. Con la niebla, tuvieron que andar muy juntos para no perderse el uno del otro.
Se rascó algo insegura el antebrazo, antes de finalmente anular el hechizo sobre su pelo, devolviendole el color amarillento habitual.
-Vosotros permaneced así. Necesitamos que creean que somos los tres hijos de Ul. Eso es porque...-en la lejania se podia oir como un susurro que helaba la sangre, un susurro que arrastraba palabras cargadas de odio y violencia. Una persona con mundo diria que es el viento, una persona sensata diria que el viento no decia palabras tan dictas y una persona con experiencia se prepararia para lo que fuera que estuviese entre la niebla.-...nos tienen que llevar ellos mismos hacia su Reino. Tenemos...-dudó como expresarse, se le notaba visiblemente más nerviosa.-...Tenemos que ser cazados.-acabó por soltar y comenzó a trazar varios hechizos de protección, mientras renovaba sus propios colgantes con nueva energia, así como sus tatuajes mágicos.
-Hagais lo que hagais, no peleis con ellos, no los provoqueis. Rendiros a la primera de cambio. Si luchamos y acabamos con ellos, nunca volveremos a encontrar este reino y estos guerreros moririan antes que traicionar a sus patrias y decirnos donde se encuentran.-les explicó algo acelerada. Se podian oir pasos. Pasos que les rodeaban en la traicionera niebla que, en ocasiones, gracias a la luz de la luna, podian apreciar sus aviesas siluetas, como danzando a su alrededor. Veinte, treinta o más guerreros blandian lanzas, su piel, negruzca como la pizarra misma, estaba decorada con numerosos tatuajes hechos con cortes, así como unas plumas tan oscuras como las de Noel mismo. Todos los guerreros llevaban máscaras enormes, que podrian recordar a los humanos a las máscaras tiki tradicionales, con caras cargadas de violencia, odio y dolor diseñadas sobre ellas. Algunos guerreros llevaban tridentes, otros espadas otros redes. Todas aquellas eran armas. Iban vestidos con escasas prendas hechas de piles de animales e iban descalzos. Sus cabelleras, tan largas como sus primos pálidos, iban recogidas de diferentes maneras con huesos que tenian toda la pinta de ser humanos o, en este caso, ulteranos. Si se fijaban, los huesos parecian indicar el rango entre los guerreros.

Antes de que pudiesen reaccionar a los guerreros en la distancia, la niebla se probó traicionera de nuevo cuando, de aparentemente todos los lados, el suelo, sus espaldas sobre sus cabezas, numerosas armas de silicio y metales de baja calidad se acercaron peligrosamente a sus gargantas, amenazadoramente. Fue entonces cuando el resto de guerreros en su frente avanzaron y les cercaron usando armas más largas. Todo ello en silencio. Les rodeaban tantas armas que habria sido imposible librarse de todas ellas con un movimiento y su objetivo de inmovilizarles a costa de su vida habia surtido efecto. Nia susurró entre dientes. Tenia las manos levantada y estaba muy sorprendida, casi aterrada.
-No. Os. Movais. Dejadme. Hablar. A. Mi.-dijo en un rocavarancolés tan claro y pausado como pudo. Parecia que, de todas las cosas que la náyade podria esperarse de aquellas gentes, no habia pensado ni por un momento en esta opción.

Entre las filas de lanzas, cuchillos y máscaras amenazadoras, surgió un solo individuo que rivalizaba en tamaño con el mismo Noel. Por orden jerárquico, sin duda debia ser algún tipo de jefe. Llevaba numerosos huesos como brazales, un casco que era una calavera de alguna serpiente gigantesca adornado con plumas negras así como orejas pendiendo de su pecho como collares. En las piernas, hombros y pecho llevaba una especie de armadura tachonada hecha de escamas de algún lagarto de escamas oscuras, curtido con más cuero para reforzarlo y más metal de pobre calidad, muy primitivo. Lo que más chocaba de él, sin embargo, es como llevaba la carne por todo el cuerpo atravesada por garfios de aspectos maléficos y, pendiendo de ellos, pequeños esqueletos, como miniaturas de humanos. Más tarde entenderian que no eran miniaturas y que eran, efectivamente, esqueletos de bebés, pobremente unidos con hilos en un amasijo de huesos. Haciendo muestra de una descarada hipocresia ulterana, la niña comentó algo en voz alta dirigida hacia el supuesto cacique de los cazadores.
-Salvaje.-le soltó con una feroz voz con odio en un duro ulterano.

El cacique, sin embargo, pareció ignorar a la niña y centró su atención hacia los dos humanos, ahora disfrazados de ulteranos pálidos. La caza parecia haberle sorprendido al mismo cacique, que exhaló con placer sobre Wen. Su aliento olia a algo peor que podrido y, aunque Wen no era dentista, ni biologa ulterana, sabia que su dentadura no estaba en sus mejores dias. Metió una de sus manos, como una garra con uñas curvadas entre el pelo de la chica, como peinandolo hacia atrás con el cariño de un amante para finalmente agarrarlo fuertemente y tirar de él, exponiendo su cuello. Sacó su propio cuchillo, tallado de hueso tambien y acarició sin llegar a cortar la garganta de la chica con él, para finalmente pasar a otra parte su cuerpo que le interesaba: Sus orejas. Apartando el pelo, examino las orejas de la chica con curiosidad, como si dudase de cual llevarse consigo.

No fue entonces hasta que se dió cuenta de Noel que, notablemente enfadado, acabó por llamarle notablemente la atención más que la chica. Con un saltito, se puso de cara a cara con él y soltó una risa seca, vomitando más de su aliento sobre él. Con ambas manos, levitó a pocos centímtros de su cara, como dudando si acariciarla, con una delicadeza impropia de su apariencia, para finalmente poner las manos en sus pectorales y palparlos con una mezcla de interés y lujuria. Los ojos dentro de las fauces de la calavera brillaban rojos con hambre.

-Dass ehh verkadesser...-le susurró con un tono algo seductor al draco en un idioma que no era claramente ulterano. Parecia divertirle lo enfadado que estaba, pero no llegaba a relacionarlo con Wen. Nia por su parte, se compadecia por el draco pero temia que su mal genio se apoderase de él en aquella situación e inconscientemente comenzó a pedirle en voz baja "Paciencia".
Otra risa seca, como la de un cuervo se escapó de la garganta del cacique.
-Galakaria, esser den.-se dirigio a uno de los guerreros que sostenia las redes que pronto comenzó a toquetearlas para preparar sogas con las que atarles.-¡Dass Esser gan vegaken!-dijo, alzando el puño haciendo que el resto de guerreros vitoreasen con él, sin bajar sus armas ni un instante. Una guerrera procedio a hablar, entre las filas de los demás guerreros. Tenia una lanza apuntada debajo de la barbilla de la británica.
-¡Anibafen! ¡Esser des tel sa dein! Urrut va des valoren...-dijo para acabar en una risa cacareante. Habia sonado igual de seductora que su cacique, segundos atrás en su trato con Noel. Parecia que solo Nia se estaba enterando de lo que decian y por su rostro no pintaba nada bien. La niña estaba aterrada y contemplaba a sus dos amigos con indecisión. No sabia que hacer. Aquello no era nada como lo habia planeado, nunca habian sido tan violentos y directos.

No podian seguir así. Queria avisarles, a los otros dos, de lo que habian dicho, de las cosas que estaban planeando hacerles. No iba a tolerarlo. Habia acordado guiarles y en su propio libro, eso implicaba devolverles sanos y salvos de vuelta a la ciudad. Fue entonces cuando los soldados, que estaban con un aura de siniestras risas, mientras más comentaban entre ellos mientras señalaban con sus armas a sus prisioneros, provocando más cachondeo general en el cual el cacique parecia estar en el centro. Finalmente, se unieron en un cántico cacareante, mientras bailoteaban a su alrededor, una danza macabra, mientras hacian cortes de diversa índole sobre sus prisioneros. Del cántico, una frase que se repetia, podian entender una de las palabras y el resto no eran muy dificiles de sacar del contexto.
-¡Ulteranos des Esser! ¡Ulteranos des Esser! ¡Ulteranos des Esser!-cantaban. Ataron de manos y pies a Wen en un abrir y cerrar de ojos y fueron a hacer lo mismo con los otros dos.
El cacique lamió su arma y se acercó con ojos cargados de vicio y odio hacia la británica, cogiendola por la oreja izquierda, se dispuso a cortarla por lo sano mientras a los otros dos parecian estar apunto de correr la misma suerte.

Aquello fue suficiente. Sabia que si no hacia algo pronto, Noel o Wen lo harian y ya no habria posibilidad de vuelta atrás y habrian viajado por nada.
-¡Basta ya!-
Rápidamente, dirigió sus tentáculos hacia los guerreros que se dispusieron a atarla, fuera de la vista de los demás que guerreros que detuvieron el cántico al instante cuando cayeron inconscientes por los cnelidos ponzoñosos de la náyade. Muy sorprendidos, el cacique soltó a Wen y esprintó hacia Nia, agarrándola del pescuezo y levantándola en el aire, soltando más palabras cargadas de odio, esta vez acentuadas sobre la ulterana. Nia le suplicó a Noel con la mirada que la liberase, pues empezaba a faltarle el aire.

Noel dio buena cuenta del cacique. Justo, segundos antes, todavia conmocionados por lo que habia hecho la náyade bajo sus propias narices, la muerte de su jefe les pareció de todo menos real, sobretodo con la rapidez que lo despachó el draco y fue entonces que Nia, pudiendo volver a hablar, les dijo.
-¡Quitaos los disfraces! ¡Atacad a su supersticion! ¡No mateis a más!-y procedió a lanzar un hechizo cegador, una luz que les deslumbrase a todos mientras Noel y Wen se preparaban para mostrarles quien era Rocavarancolia.


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39 Re: Ulterania el 06/02/14, 05:27 am

Muffie

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Wen disfrutó del viaje en ferri, sus vistas y las historias de Nia. Comió, bebió y descansó junto a Noel, hasta que tocó ponerse verdaderamente en marcha. Aunque por el camino tuvo que echar mano del algún hechizo térmico, no tardaron demasiado ni tuvo mayor complicación. En seguida estuvieron en la estepa. La niebla que a cubría era realmente densa, pero aun así a la británica le dio algo de nostalgia de su tierra. Era londinense, sabía moverse en la niebla. O al menos eso creía ella mientras se adentraban en ella.

Mientras andaban, atendió a las explicaciones de la náyade invocando y desinvoncando sus armas nerviosamente. Saltaba a la vista la incomodidad de la vouivre ante la situación y la desconfianza que todo eso le daba. En cuanto oyó el primer susurro, se quedó completamente quieta y, segundos después, imitó a la niña y comenzó a renovar sus hechizos de protección. Asintió con fastidio a las últimas explicaciones de la ulterana y quedó completamente quita mientras el enemigo se acercaba. No le agradó lo que vio. La vouivre le había prometido a la niña que no se movería, pero eso no quería decir que no pudiera maldecirles en rocavarancolés y mirarles de la forma más terrorífica que su cara podía mostrar. Aunque no se esperaba la atención que el que parecía ser el jefe puso en ella. “Repugnante, asqueroso, vomitivo.” Eran las palabras que rondaban la cabeza de la británica mientras el jefe se acercaba a ella y la tocaba. No se movió por mucho que lo deseara, pero saltaba a la vista su desagrado por las muecas que ponía. Cuando tiró de su pelo, la vouivre estuvo a punto de escupirle a la cara como acto reflejo, pero se reprimió al ver la cara de Nia.

- Espero que haya una buena razón para justificar que no esté ensartándolo ahora mismo en mi guadaña. - murmuró en rocavarancolés.

La vouivre no pudo reprimir un siseo cuando sintió el frio hueso en la garganta. Cualquiera podría haber notado que no era humano ni ulterano, en ese caso, sino que sonaba más bien ofidio, aunque nadie pareció darle importancia. La vouivre casi podía notar como del enfado sus pupilas se volvían una línea negra de forma intermitente. Saltaba a la vista para cualquiera que la conociera que estaba haciendo uso de toda su fuerza de voluntad para controlarse. Y más aun cuando el jefe dejó caer su interés en Noel.

La vouivre se encontraba muy cabreada y su cabreo no mejoraba con las risas. Rozaba con los dedos sus tatuajes, pero sin llegar a activarlos. Si invocaba las armas no podría estarse quieta. Lo que más irritaba a la británica, y lo hacía profundamente, era saber que sus escandalosas risas morirían en sus gargantas si a ella la dejaran desatarse.

- Voy a ensartarte el cuello con una de mis flechas a ver como ríes entonces. - le escupió en la cara a la guerrera que le apuntaba al cuello.

Cuando el jefe se acercó a ella y la agarró de la oreja, Wen solo le mantuvo la mirada, desafiante, diciéndole silenciosamente que si seguía por ese camino se arrepentiría. Y casi no le dio tiempo a arrepentirse segundos más tarde cuando ya estaba muerto en el suelo. Por fin Nia se había hartado y los había liberado de su promesa de mantenerse quietos. En el momento en el que Noel había dado el primer paso para salvar a la niña, Wen había invocado definitivamente sus armas por si alguno de esos guerreros se atrevía a acercarse a ellos.

Nia les advirtió que no mataran a más, ante lo que la vouivre resopló con fastidio. “Con lo mucho que lo hubiera disfrutado.” Se quejó mentalmente, pero enseguida se recuperó. Estaba deseando hacer lo que iba a hacer.

- ¿Queréis superstición? ¡Yo os daré algo a lo que temer! - y, al instante, todos aquellos ulteranos pudieron ver a la perfección como la joven a la que su jefe casi mutila se transformaba ante sus ojos en una serpiente alada gigante.- ¿Todavía queréisz misz orejasz?

Los ulteranos eran derribados a decenas por la poderosa cola de la serpiente. Sin saber exactamente que flanco debían proteger, les llovían mordiscos punzantes, coletazos y alazos, y poco habían tardado en aprender que no debían mantenerse mucho tiempo en el suelo o kilos y kilos de reptil caían sobre ellos desinteresadamente. Quizás la vouivre no pudiera matarlos como deseaba, pero la realidad era que esos guerreros iban a volver a casa con más moratones y dolores de los que sus cuerpos podrían soportar.


40 Re: Ulterania el 07/02/14, 02:44 am

Giniroryu

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GM
Noel pasó casi todo el viaje en ferry en cubierta, observando el mar y las vistas que se les presentaban a medida que se acercaban a su destino y tan solo entró en un par de ocasiones para beber y comer algo cuando sintió hambre. El viaje transcurrió rápido entre las historias de Nia y la compañía de Wen, pero el draco se alegró cuando la náyade les indicó que ya era hora de abandonarlo. Por fin empezaba la parte interesante.

Quizás demasiado interesante por como lo pintaba la ulterana. Según se adentraban en aquella niebla tan espesa, el sueco fruncía cada vez más el ceño ante lo que les estaba explicando la náyade, tanto por el contenido de sus palabras como por el nerviosismo que trasmitía con ellas. El draco bufó mientras mascullaba entre dientes, pero asegurándole a Nia que haría lo que ella decía a pesar de todo.

Esto último se probó aún más difícil de cumplir de lo que parecía cuando aquel grotesco individuo se acercó a ellos y comenzó a interesarse por la vouivre. Noel apretó los dientes con fuerza, hasta que aquel desgraciado tiró del pelo de la británica y el draco dio un paso bruscamente en su dirección. Sus ojos destellaban con furia y, aunque nadie podía verlo debido al hechizo ilusorio, su cola se golpeaba contra el suelo en violentas sacudidas.
¿Qué cojones estás haciendo, escoria? ¡Suéltala ahora mismo si no quieres que te rebane el pescuezo! —gritó finalmente sin poder contenerse más.
Y efectivamente la soltó, aunque el sueco sabía que no había sido por lo que había dicho, al fin y al cabo no podía entenderlo. Enseguida supo que la había soltado para poner entonces su atención en él. Una mueca de asco se abrió pasó entre su expresión cuando olió aquel aliento podrido que exhalaba aquel repugnante hombre.
¡Nia, recuérdame por qué no debería dejarle sin manos! —rugió cuando le tocó en el pecho—. ¡La paciencia se me acabó hace mucho rato! —le aseguró cuando oyó lo que la náyade le pedía.

Y las risas, las condenadas y repugnantes risas que no hacían sino echar más leña al fuego. Por eso ni siquiera hubiera hecho falta que Nia le pidiese ayuda con la mirada cuando el cacique intentó estrangularla. En cuanto habían atado a Wen, Noel le había propinado varios puñetazos a los que intentaban hacer lo mismo con él y de no ser porque las acciones de la náyade hicieron que soltasen a la británica, el draco habría actuado incluso antes. Ni siquiera se molestó en invocar alguna de sus armas. Agarró a aquel desgraciado por la cabeza y, ejecutando una ténica de lucha, se la golpeó contra una roca afilada que ya había localizado anteriormente, partiéndole el cuello por completo en el proceso. El draco le dio una patada sin interés al cuerpo sin vida de aquel desgraciado y dirigió una mirada desafiante al resto de salvajes, como retándoles a que tomasen represalias.

¿Qué no los matemos? No me jodas...
La náyade no había terminado de hablar cuando, al mismo tiempo que la vouivre se transformaba, el draco deshizo la ilusión e invocó su hacha. Ensartó su filo en el ulterano que tenía más cerca, teniendo que contenerse para no terminar con su miserable vida y a continuación comenzó a conjurar. Encadenó una maldición abrasiva, un relámpago negro y plata y un hechizo fulminante contra objetivos aleatorios para inmediatamente después echar a volar y comenzar a disparar plumas en todas direcciones, evitando darles a Nia y a Wen en lo posible, aunque si se le desviaba alguna sabía que las protecciones que llevaban rechazarían los proyectiles. Atravesó la zona volando a toda velocidad, riéndose desquiciadamente mientras se deleitaba con los gritos de aquellos desgraciados, sin dejar de lanzar proyectiles a diestro y siniestro y en un momento dado se detuvo manteniéndose en el aire sobre el grupo de ulteranos.
¡Wen, Nia! Si me hacéis el favor de apartaros hacia un lado a unos cuantos metros de ellos os estaría muy agradecido —les hizo saber a sus compañeras empleando un tono calmado, contrastando con la sonrisa sádica que adornaba permanentemente su expresión en aquellos instantes—. Voy a proceder al colofón final.

Segundos después, un potente hechizo de consución llenó el aire de violentas explosiones que restallaban entre los ulteranos ruidosamente, ahogando en parte sus desgarradores gritos pero no lo suficiente como para no permitir al draco alimentarse adecuadamente de ellos. Noel sobrevoló la zona sonriendo con satisfacción antes de aterrizar cerca de la náyade y la vouivre mientras seguía observando el efecto del potente sortilegio.

El polvo que se había levantado impidió ver durante unos instantes lo que había sucedido pero poco a poco se fue disipando. Los salvajes se encontraban en su mayoría tirados en el suelo, sangrando y emitiendo toda clase de sonidos lastimeros, aquejados debido al dolor y desesperación que debían estar sufriendo. Noel observó satisfecho el resultado. Había realizado un gasto mágico muy elevado y probablemente su energía no daría para mucho más, pero también había recargado sus reservas como pocas veces podía permitirse.
Tranquila, me aseguré de que no muriese ninguno —le dijo a Nia girándose hacia ella todavía con la macabra sonrisa pintada en su rostro—. ¿Para qué matarlos, al fin y al cabo, si son mucho más útiles cuando todavía disponen de una garganta con la que gritar? —su expresión, sin embargo, se volvió seria tras unos segundos de silencio— ¿Y ahora qué?

41 Re: Ulterania el 07/02/14, 06:48 pm

Leonart

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Nia

Y entonces se desató el caos. La náyade podia imaginar que sus amigos estaban muy enfadados, aunque no entendiesen lo que habian dicho o los nombres que les habian llamado, pero, por una vez, Nia pudo VER cuan enfadados estaban. Los soldados estaban en pánico, normalmente confiados y sádicos entre las nieblas, guerrreros que habian desollado a otros mucho más fuertes, rompieron a gritar entre agonia y terror, mientras los que podian escapaban. Nia, por su parte, se encargó de paralizar a todos los que fueron huyendo. Logró hacerlo con relativa efectividad, pues todos los ojos estaban puestos en la enorme serpiente que intentaban abatir o el torbellino de dolor y hechizos cargados de dolor y sadismo que era Noel.

Entre el caos y él pánico, los más valientes se abalanzaron al combate, buscando una muerte con honor, mientras que los más jovenes yacian en el suelo con dolor agonizante o habian intentado huir inutilmente, para caer bajo la paralisis que enviaba la ulterana.

Cuando toda la conmoción se calmó, tan solo se oian lamentos y gritos de dolor, algun llanto, pero sobretodo, el omnipresente silencio pegajoso que acompañaba un campo de batalla. A Nia se le revolvieron las tripas. Desde moratones, brazos rotos, los habia mucho peores. A uno se le habia partido la pierna y se le podia ver el hueso. Cuando Nia se acercó lentamente para curarle, pegó un grito ahogado y comenzó a morderse la lengua con saña, en un intento de acabar con su vida y llevarse el secreto a la tumba. Nia no lo iba a permitir. Paralizandole, procedió a curarle la herida, restituir el hueso y vendarle. Mientras lo hacia, avisó a los demás humanos que otros intentarian acabar con sus vidas tambien, que tuvieran cuidado.

-Curadles si hace falta. No podemos dejar que ninguno de ellos muera.-dijo, tirando fuertemente de las vendas, para asegurar la pierna, pero pronto se corrigió.-Ninguno más.-dijo, dirigiendo una mirada de asco al despojo que era el cadaver del ulterano con la armadura de huesos.

Sintió que deberia disculparse. Tendrian que haber reaccionado mucho, mucho antes y no haberles tolerado lo más mínimo, pero la situación se le habia ido completamente de las manos. Normalmente no tocaban a las presas hasta llegar a la ciudad y, entonces, ahi ya podrian quitarse los disfraces y causarles una buena impresión. La niña se mordió el labio y volvió a dirigir su voz hacia los dos humanos, pero no la mirada, pues estaba ocupada arreglandole una fractura en la frente a otro herido.
-Lo siento. Yo... No se que ha pasado. Normalmente no son así... así de violentos. Esta vez han sido muchisimos más y muchisimo más rápidos y violentos que de costumbre. Era como si supiesen que veniamos y nos estaban esperando... Yo...-su voz se hundió de pronto.-Os he puesto en peligro y os he fallado...-comentó, sobrecogida de una pena y culpabilidad tremenda.

Para cuando podrian haberla contestado, uno de los guerreros, en concreto la guerrera que antes se habia pronunciado por Wen, comenzó a borbotear sangre por la boca, como en erupción, mientras se agarraba la garganta. Nia acudió rápida a su auxilio. Tenia la garganta completamente enrojecida y todas las venas que se dirigian hacia el pecho marcadas en un color bermellón brillante. Le abrió el chaleco de cuero curtido exponiendo el resto del pecho y comprobó como las venas comenzaban a marcarse por toda la piel.
-Veneno.-murmuró.-Esta ha intentado envenenarse...-maldió por lo bajo, mientras la guerrera comenzaba a sufrir fuertes convulsiones y comenzaba a vomitar más sangre. No le costó mucho retenerla con un hechizo de paralisis. Fuera lo que fuera ese veneno, la estaba destrozando por dentro, como unas viciosas termitas. La ulterana tenia que actuar rápido.
Además de las heridas que tenia por la pelea: Un par de costillas, un brazo y una clavícula rota, ahora peligraba su vida, pues el veneno estaba atacando directamente a sus pulmones, asfixiandola. Nia tenia que actuar muy rápido. Rebuscó entre su bolsa y sacó un frasco de un verde oscuro decorada con los motivos de una calavera esmeralda. Lo abrió y, al instante, una neblina verdosa brotó de él, envolviendo las cercanias. Usando el tapón como una pequeña taza, sirvió algo de líquido verde claro y la boticaria se lo metió en la boca. Haciendo gárgaras con él unos segundos, le abrió la boca a la agonizante guerrera y juntando sus labios con los suyos, lo vertió en su boca. Una vez se aseguro que lo tenia todo dentro, le anuló el hechizo de paralisis y la forzó a beber. Y cerró entonces el frasco.

Cuando la guerrera tragó, comenzó a sentir la mejora al instante, mientras un brillo verdoso se extendia por todo su pecho, naciendo en la garganta. Nia se limpió la sangre de las manos y luego se limpió los labios manchados de sangre y de la poción verdosa con la manga y una expresión de asco. El aliento de la mujer no le tenia nada que envidirar al del cadaver un par de pasos más atrás.
La guerrera comenzó a toser e inconscientemente se llevó las manos a la garganta. Ambas. Para su sorpresa, su brazo, clavícula y costillas volvian a estar curadas y se podian mover a gusto. Su sorpresa duró bien poco cuando la niña se le plantó a escasos palmos de su cara y le habló.
-Messe va Nossim. Ga tara. Sve.-
La guerrera soltó una risa muy fingida, cargada de orgullo y sobriedad guerrera.
-Nossim tras to vesse, Ulterana.-Y, a continuación, le escupió algo de sangre resca a la niña. La sangre se plantó en su mejilla y se resbaló impune por su rostro. Como reaccionando lentamente, la niña se lo barrió con la manga y una mirada de odio cruzó sus ojos color océano. Acto seguido, se plantó encima de ella y le soltó un fuerte puñetazo con la derecha en la cara. Tras ese puñetazo vino otro. Y otro. Y otro. Pudieron perder la cuenta de cuantos fueron, pero a partir del tercer o cuarto, los sonidos de carne y sangre se habian vuelto mucho más tiernos y para cuando la ulterana se incorporó de nuevo, reuniendose con los otros dos, la cara de la mujer era completamente irreconocible como un amasijo de dientes, sangre y demás, completamente KO por la "medicina práctica" de la ulterana.

Sacudiendo su mano derecha, algo inflamada y pringada de sangre de nuevo, la ulterana murmuró entre dientes en ulterano.
-Salvajes.-y entonces se limpió el puño con un pañuelo.

Entonces se reunió con los dos humanos, que ya habian acabado de curar por encima a los demás prisioneros. La situación habia cambiado, la niña tenia un plan y pensaba compartirlo con ellos dos.
-Tengo una idea de como vamos a tener que entrar y le involucra a ella.-dijo señalando a la guerrera inconsciente en el suelo, con el rostro como un cuadro surrealista.-Y a él.-señaló a continuación al cadaver.

-Primero dejadme que os cuente algo sobre su sociedad.-dijo, sonando formal, como solia, al hablar de la historia o los mitos de un lugar.-Sus gente se basan en el culto de la vida. Un Animus, un alma, Madre Tierra, la naturaleza; como lo querais llamar. Este ser se desprende en diferentes trozos y le cede cada uno a un ser vivo. Cuando el ser vivo muere, este trozo se pierde para siempre si no se une a otro en poco tiempo. Entre los suyos, una de las actividades más penadas es la caza con motivo de deporte o el asesinato por diversión. Matar para cazar es aceptable, sin importar que se cace.-dijo, tomandose una pausa.-No se si me estais entendiendo. Cualquier cosa es aceptable a la hora de cazar. Otros ulteranos, otros miembros de su especie... En resumidas cuentas, son caníbales, pero por su religión. Antes estaban discutiendo entre ellos la mejor manera de cocinaros, por cierto.-dijo, para luego añadir en un susurro.-Entre otras cosas.-

Volvió al punto.
-Esto significa dos cosas. Una buena y una mala.-dijo Nia.-La buena, como me hicisteis caso, es que no hemos cometido el mayor de los agravios que habria sido matar a todos estos guerreros y no tendiramos que... que comerlos.-dijo con dificultad.-La mala es que si se ha matado a alguien. Y va que haber que hacer algo, pero de eso me encargaré yo, no os preocupeis. Tengo que pediros algo a los dos, que estoy seguro que estareis encantados de hacer y que yo absolutamente no puedo.-
Señaló a la guerrera.
-Al tratarla del veneno que casi la mata, me di cuenta de una cosa. Si os fijais en su pecho izquierdo, tiene el tatuaje de una araña gris. Está hecho con tinta. Es decir, que pertenece a una casa noble, por asi llamarlo. Conmigo no ha querido intercambiar una palabra, pero sin embargo, he descubierto algo importante. Se intentó suicidar con veneno, uno muy potente. Eso quiere decir una cosa: Tiene miedo hacerlo ella misma, es decir, le tiene un miedo terrible a la muerte, cosa muy repudiada en su sociedad. Probablemente acabe revelandonos la localización del reino con un poco de... encanto de draco y de... abrazos de vouivre... No se si me entendeis.-dijo muy aparatosa, como si le tuviese miedo a siquiera sugerir la tortura, cuando era exactamente lo que pretendia.-Está aún bajo el efecto de la poción, asi que podeis pasaros con la cantidad de sangre que pierda, siempre que lo considereis durante... yo diria que una media hora.-les informó. Si se fijaban, la guerrera habai recuperado las facciones de su cara y sus dientes y solo estaba empapada de sangre y seminconsciente. Lo que le habian hecho a sus amigos estaba ya a otro nivel. La ulterana sentia en esos instantes poco aprecio o pena por las penurias, el genocidio o la persecución que habia sufrido aquella tribu. Más tarde con la cabeza fría volveria a cambiar de opinión. Pero en ese momento, sabia que usarian cualquier método para llevar acabo la incursión con éxito. Habiendolo acordado así, Wen y Noel se encargarian de que la noble cantase y Nia se encargaria de simular el ritual por el cual habian devuelto en Animus a su equilibrio.


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