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Libo

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1 Libo el 12/08/12, 06:27 pm

Rocavarancolia Rol

avatar
Recuerdo del primer mensaje :

Libo

Portal situado en una escarpada montaña lejana a la capital.


49 Re: Libo el 01/06/14, 01:18 am

Jack


La espera dio sus frutos y pronto estuvo la cena lista. K tampoco se hizo esperar y apareció al rato. Después de haber conocido a su padre y haber disfrutado del relato de la anécdota, sentía curiosidad por verles juntos. Nada más fijarme en la chica, vi algo fuera de lugar, pero como ella no lo mencionó, decidí callarme por si acaso. También tuve que cuidar las formas al comer, acostumbrado como estaba a engullir, casi literalmente, en la Sede. Tenía otro motivo de peso para cuidarlas y para no comer tanto, así como para felicitar a Ekasel por la comida cuando acabara, cosa que haría rápido.

—Ah, K, le he contado lo del torneo—y mirando a Ekasel—Respecto a lo que dijo antes, sí, yo vendré a Libo de vez en cuando. Quizá, y sin ánimo de molestar, en alguna podríais enseñarme esta magia culinaria tan deliciosa.

Ese cuidado de las formas no evitó que me diera un ataque de risa a la vez que tragaba, al escuchar el relato de la pelea contra el trasgo. Volví a disculparme mientras recuperaba el aliento y entonces se me ocurrió pensar en qué sentiría Bran al escuchar algo así. Pero no le dediqué más que unos segundos pues no era mi problema. Poco después, su padre se dio cuenta de la mejilla enrojecida pero K zanjó la cuestión rápidamente. No sabía qué había podido pasar mientras no estaba con nosotros, ni si su tropiezo había tenido realmente la culpa, así que no le di mayor importancia. Más que nada porque si ellos no trataban el tema, yo no indagaría. Menos aún cuando sentía que sobrábamos en la velada, no por nada, ya que era su primer encuentro tras haber sido cosechados.

50 Re: Libo el 01/06/14, 06:30 pm

Naeryan


Tras su relato Shizel no hizo ningún comentario más. Lo pretendieran o no sus compañeros estaban poniendo a Karime por las nubes, y eso parecía obrar el efecto de tranquilizar a Ekasel. Escuchó la anécdota con una sonrisa en los labios: tenía el nombre de la libense escrito por toda la historia.

-Nosotros también nos hemos llevado algún susto de ese tipo con ella- admitió cuando el libense finalizó, desviando la mirada educadamente cuando Ekasel se emocionó-. Para nosotros ese tipo de heridas tienen una dimensión diferente, y ciertamente no habríamos tenido energías para presumir de ellas los días siguientes- comentó con diversión-. Otra cosa no, pero desde luego su hija no ha pasado desapercibida.

>>Confabular no
- matizó cuando Karime hizo acto de aparición por la puerta. Se percató de la rojez de la licántropa en la mejilla, pero tuvo los reflejos suficientes para añadir la siguiente frase como si nada-. Estábamos chivándonos a tu padre de todas las cosas malas que hiciste mientras estabas fuera de casa.
Estaba tomando el último sorbo del té y casi se atragantó al oír la versión de los hechos hipertrofiada de Karime.
-¿Veinte qué, veinte moscas?- se burló, riendo entre dientes, antes de que Ekasel se diese cuenta de la marca roja en la cara de su hija. La mentira de Karime flotó a ojos idrinos en el aire como una bandera, pero era obvio que Ekasel eligió seguirle el juego y desde luego Shizel no iba a hacer lo contrario.

Kirina no estuvo presente durante el transcurso de la cena, algo que Ekasel les aclaró con una disculpa por su parte. Shizel elogió la comida cuando le tocó, interesándose por los detalles del día siguiente y por los de su alojamiento. No había mucho sitio en la casa, de modo que todos pasarían la noche en la habitación de Karime, que había sido acondicionada para tal fin.
-No pasa nada. Será como en los viejos tiempos- comentó cuando Ekasel volvió a presentar sus excusas por la falta de sitio. Omitió mencionar que para él no, ya que durante la cosecha se había apropiado del estudio para él solo-. Yo también estaría encantado de volver más veces a Libo- añadió cuando Skarog confirmó que volvería-, pero preferiría no estorbar, así que en principio buscaría alojamiento propio.
Al final de la cena se ofrecería a lavar los platos. Con magia, por descontado.

51 Re: Libo el 03/06/14, 08:49 pm

Zarket


GM
—Sólo hablábamos de la adicción que tienes a sufrir rasguños y heridas varias de poca a moderada gravedad. Cualquiera diría que en realidad eres una bruja maldita —respondí con burla. Fruncí el ceño ante la señal de la mejilla, pero al ver que nadie decía nada me quedé en silencio. Aun así, la molestia y una leve irritación con la que podía ser la única autora de aquello se instalaron en el fondo de mi mente.

La comida era... Extraña. Me imaginaba que se parecería un poco a comer ceniza para los demás. En comparación con la jugosidad de la carne fresca y todavía palpitante aquella no tenía ni una pizca de sabor, cocinarla se lo había arrebatado todo, lo que no podía dejar pensar que era una pena. La salsa casi era lo que menos me gustaba. No tenía ni la textura ni la delicia de la sangre que salía disparada al arrancar la acarne. Y ese calor tan artifical... Nada se puede comparar a comer directamente de un cuerpo caliente y vivo» concluí vilmente.

Aun así no dejé que nada trascendiera mi cara. No estaba realmente mala, más bien entraba en la categoría de decentemente comestible, así que podía fingir con relativa facilidad que me gustaba. Felicité a Ekasel por la comida, pero no respondí a si volvería. No lo haría por un sinfín de razones, pero ninguna de las cuales era algo que fuese a interesar al libense. Y, en cualquier caso, muy pocas eran algo que pudiese conocer.

Escuché el relato de Karime masticando en silencio, mirándola de forma intensa y pensativa. «Que típico de ti...». Me hacía algo de gracia la extraordinaria narración, y con la ironía de la última frase solté una tétrica risita.

—¿Y cuándo te dejaron el ojo hecho un cristo, con las flechas o con las espadas?

La temperatura cayó varios grados cuando el padre de mi amiga se dio cuenta de la rojez de la cara. Volví mi cara al plato y no volví a hablar, aunque cuando Shizel dijo que sería como en los viejos tiempos le envié una mirada y una sonrisa burlona cuyo significado estaba claro. «Para ti no».

52 Re: Libo el 16/06/14, 08:03 pm

Red


Saren reconoció a Ka en la historia que les contó Ekasel sin ningun problemas, era muy propio de su amiga hacer aquel tipo de cosas, y el idrino habría pagado por estar presente cuando aquel suceso tuvo lugar, ver a una pequeña Ka saltando por una ventana debía de haber sido fascinante.

El norteño respetó el pequeño momento del intimidad del libense guardando silencio, y luego escuchó con atención las intervenciones de sus compañeros mientras el padre de la licántropa empezaba a preparar la cena. El selkie estaba deseoso de levantarse para observarle trabajar de cerca, pues siempre era bueno aprender cosas nuevas, pero lo considero demasiada invasión personal para ser la primera vez que se veían, así que decidió dejarlo para otra ocasión.

Ka llegó al cabo de un rato, preguntando que estaban confabulando en su ausencia. El inicio de una sonrisa asomó en las comisuras de la boca del norteño, así como una réplica apropiada, pero nada llegó a ver la luz, pues al percatarse del bofetón que traía la muchacha. Nadie dijo nada sobre el tema, sin embargo, y todos lo ignoraron en mayor o menor grado, incluida la libense, que se escudó tras una mentira barata.

Saren no podía creerse aquellos, y su expresión, alarmada al principio, pasó a ensombrecerse, perdiendo repentinamente las ganas de participar en la conversación. Tuvo que morderse la lengua para no replicar en tono mordaz, pues a fin de cuentas no era su casa, pero su entrecejo fruncido el resto de la velada era muy revelador. Después de tanto tiempo el selkie seguía sin asumir que la mentira fuera algo tan recurrente en las distintas sociedades, pero había terminado por ignorarlas la mayor parte de las veces. Casos como aquel, sin embargo, le crispaban, y que hubiera que enmascarar algo como la violencia (por muy pequeña que fuese, teniendo en cuenta que era una regañina materna) con una trola, se le antojaba irreal.

Cenó en silencio, y una vez terminó, se disculpo y alegó que se iba a dormir, no tenía ganas de hacer nada mas. Siguió las indicaciones para llegar a la habitación de la licántropo, y una vez en ella, se acercó a la ventana y salió afuera, sin fijarse en los detalles de alrededor. Prefería estar solo, y dada su condición, el tejado era una buena opción. Ascendió sin muchas dificultades, y una vez estuvo arriba se trasformó para pasar la noche, acomodando su corpachón para cuando cayera dormido.

Le costaba conciliar el sueño, sin embargo, y un par de horas mas tarde, cuando ya todo el mundo estaba dormido, Ka salió por la misma ventana que había usado él. El roc entreabrió uno de sus ojos al oír el roce de la tela contra el marco de madera, y no le costó demasiado distinguir la figura de la libense entre las sombras. La muchacha se movía con sigilo, claramente sin querer llamar la atención, y por esa razón el enorme pájaro continuó haciéndose el dormido, observando como la chica se alejaba hasta que la perdió de vista.

---
Despertó relativamente temprano, y tras desperezarse con un par de aleteos, volvió a su forma normal, repitiendo el proceso para desentumecer sus extremidades. Ejecutó el hechizo de intangibilidad y atravesó el tejado, dejándose caer hasta la habitación de la libense. Todos estaban durmiendo, pero Ka no estaba a la vista, así que salió en silencio al pasillo y se dedicó a hacer un poco de ejercicio en cuanto localizo la puerta que daba al jardín.

Un par de horas después, cuando todos parecían estar ya en pie y llamaron para desayunar, el chico se enjuagó el sudor y se aseó con un hechizo de limpieza, poniéndose la camiseta y encaminándose hacia la cocina. Ka apareció en ese momento, con el pelo cubierto de hojas y ramitas, y arañazos en la piel, saludando alegremente. Al norteó no le sorprendió su aspecto, pero le costaba imaginar donde había estado.
¿Podemos hablar un momento antes de desayunar? —preguntó tras devolverle el saludo, señalando el pasillo.

La libense aceptó, y una vez lejos de los oídos de los demás, el idrino le dijo que no iba a poder asistir a la fiesta. Ka parecía decepcionada, pero Saren se lo explicó lo mejor que pudo, indicándole también que tenía un compromiso de trabajo.
Seamos realistas, Alfiletero, yo no pinto nada en una fiesta de clase alta, sabes que soy un bocazas —alegó con una media sonrisa, apoyándose contra la pared—. No estoy muy de acuerdo con una alianza así, una opinión personal como otra cualquiera—dijo, cambiando al rocavarancoles por si acaso—, pero cuando se trata de mi eso es un peligro. Podría hacer un comentario inadecuado a la persona menos indicada, y entonces te buscaría problemas a ti y a la ciudad. Lo mejor es que no asista, te ahorraras muchos quebraderos de cabeza y lo sabes —concluyó con una sonrisa cansada.

53 Re: Libo el 17/06/14, 08:19 pm

Muffie




Karime sacó la lengua a sus amigos cundo comentaron sobre la falsedad de su relato, luego se sentó a engullir su plato favorito. Ante las miradas satisfechas de su padre casi lloró del placer.

- ¿No os lo dije? ¿No lo hice?- les reclamó a sus amigos.- El mejor alce rojo con salsa de setas de este mundo y de todos los habidos y por haber.- dijo orgullosa. En ese momento, recordó algo.- ¡oh! Papá, descubrió un dulce que te encantará. Te traeré la próxima vez que venga. Ya verás, esta riquísimo, es casi aditivo. Se llama chocolate.

Con esa habilidad especial que ella tenía, Karime consiguió que la cena resultara amena para todos. Deleitó a su padre con anécdotas de la ciudad tergiversadas a placer, algunas de forma muy cantosa y otras de forma más sutil. Acusó a Saren de dormilón cuando este decidió irse a dormir primero.

Ekasel se disculpó tanto por la ausencia de Kirina en la cena como la falta de habitaciones para sus invitados, aunque insistió en ser su anfitrión siempre que volvieran a Libo, asegurándoles que no molestarían, al contrario, sería un honor. Finalmente, se despidió de sus invitados no sin antes pedirle a Karime unos minutos a solas. La libense no tardó en volver a la cocina con sus amigos, pero a padre e hija les dio tiempo a tocar varios temas, siempre ignorando deliberadamente todo lo referido a Ilol.

Ekasel conocía a su hija lo suficiente como para saber que le gustaba y prefería resolver sus problemas personalmente, por lo que no volvió a mencionar en toda la noche la rojez de la mejilla de su hija, aunque no disimuló su preocupación. Aunque no pretendía decirle nada a su hija, si esperaba que su esposa le diera una explicación.

El resto no tardó en irse a dormir demasiado. Lo primero de lo que se percató al entrar en la que fue su habitación no fue en el hecho de que el idrino no se encontraba ahí, sino en que su habitación estaba tal cual la había dejado el día en que Nihil la cosechó, excepto por el exceso de camas colocadas por toda la habitación. Lo que más destacaba de ella era una vitrina con armas que había entre dos armarios delgados. Todas las armas expuestas tenían una placa con fechas y acontecimientos escritos ordenados cronológicamente. Había algunos sitios vacios en los huecos de las placas en blanco, supuestamente, donde debían ir sus armas futuras. De las fechas más antiguas solo había un sitio vacio que durante 5 años había ocupado la espada de madera negra que sus padres le regalaron en su último cumpleaños antes del nacimiento de su hermano. La susodicha se encontraba en la habitación continua metida en un bonito baúl junto a los objetos más preciados que alguna vez tuvo un niño de 9 años.

Karime, al no encontrar a Saren en la estancia, asomó la cabeza por la ventana que estaba abierta y, al mirar al tejado, pudo ver plumas aletear. Con una sonrisa, se volvió al resto de sus amigos.

- El pájaro esta en el nido. Repito, el pájaro esta en el nido.- les dijo en voz baja como si fuera un secreto.

No tardaron mucho en echarse a dormir y, cuando Ka creyó que todos lo estaban, saltó por la ventana como había hecho tantas otras veces desde que conoció a Lima.

A la mañana siguiente, mientras todos desayunaban, Ka apareció por la puerta principal con una sonrisa enorme, la ropa del día anterior y el cuerpo infestado de arañazos, hojas y ramitas. Sin decir nada, se sentó a la mesa, cogió un bollito y lo masticó alegremente.

- Buenos días, Karime.- la saludó su padre sirviéndole una taza de té.- ¿Cuántas veces os tengo que decir que esos encuentros vuestros los podéis tener en cualquiera de las dos casas? Andar peleándoos en plena noche es peligroso, incluso para vosotras. ¿Y cómo se os ocurre haceros eso cuando esta misma noche tenéis que asistir a una fiesta? Porque supongo que Lima estará igual, ¿no es así?- ante el asentimiento feliz de su hija, Ekasel resopló.- Estas niñas… me lleváis por la calle de la amargura.

Karime se hizo con tres bollitos antes de salir al pasillo a hablar con Saren y los comió ansiosamente durante la conversación. No con intención de ofender al idrino, ni mucho menos, sino porque había pasado la mitad de la noche perdiendo todas sus energías en una intensa pelea y debía recobrar fuerzas si quería rendir aquel día. A Karime no le molestó tanto que Saren no fuera a la fiesta como que no fuera a conocer a Ilol. Luego de replicarle y conversar un rato, finalmente cedió.

- Bueno, acepto, pero con la condición de que me prometas darme un hueco para volver y conocer a mi chico.- le pidió la licántropa.- Es muy importante para mí, ¿Sabes? Vosotros ahora ocupáis la lista por la que antes se paseaban a sus anchas Ilol y Lima, tienen derecho a conoceros.- dijo con una sonrisa.


54 Re: Libo el 18/06/14, 05:42 pm

Alicia

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Alder se desperezó. Durante unos segundos, respiró mirando al techo. Recordaba estar en un mundo distinto, en la casa de Ka. Con su familia - se incorporó, con el dolor en el pecho característico de la nostalgia- y la fiesta aquella. Se frotó la mejilla distraída. ¿La golpearía su madre, a su vuelta? ¿lloraría Verei? Con el sol colandose por la ventana, Alder todavía tenía la sensación de despertar con insomnio en un momento en el que se supone todos duermen. Pero no en Rocavarancolia. Y no en Libo. Suspiró. No podía estar triste pero le estaba costando. A veces, quería olvidar. Olvidarlo todo.

En la entrada, Ka tenía un aspecto horrible. Alder le sacó la lengua y sonrió burlona. Y se dejó arrastrar por las cosas que tenían que hacer y los chistes en el desayuno.


_________________________________________

-

55 Re: Libo el 18/06/14, 06:25 pm

Red

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Ka terminó cediendo, lo cual el norteño agradeció en silencio, pues de haber continuado replicándole posiblemente le habría convencido, no le gustaba decepcionar a la muchacha. La libense aceptó con una condición, algo bastante justo a ojos del selkie, y no le costó responderle afirmativamente.
Es un trato entonces, esta vez yo me escaqueo a cambio de reservarte un hueco para volver de visita —dijo con una media sonrisa, aunque a continuación permaneció en silencio unos segundos.

Había mencionado a su hermano y a su amiga, y el idrino con el primero no tenía ningun problema, pero Lima resultaba inquietante, y dos caracteres como el de Ka en la misma habitación podían resultar incómodos.
La ojos verdes me mira raro, de todos modos, aunque no me conoce de nada —comentó—. No se yo si es muy buena idea que la vuelva a ver...

56 Re: Libo el 18/06/14, 07:16 pm

Muffie

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Cuando Saren nombró a Lima, Karime se echó a reír.

- Oh, tranquilo, lo único que quiere es follarte salvajemente durante horas. No le des importancia.- comentó como si estuviera hablando de algo vanal.


57 Re: Libo el 18/06/14, 07:30 pm

Red

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Saren volvió a callar, pensativo, durante unos segundos, sopesando su respuesta.
¿Eso significan esas miradas raras? —fue lo primero que preguntó, en el mismo tono que la libense— Tu también me miras de esa forma a veces, aunque desconozco el motivo, ¿no es descortés entonces por parte de tu amiga o algo así? Tu estabas antes, y a ella no la conozco de nada.

Al selkie se le escapaban ciertos matices, y por eso estaba enfocando aquello como una conversación normal mas.

58 Re: Libo el 18/06/14, 08:03 pm

Muffie

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Karime sonrió ampliamente ante la contestación de Saren.

- Por eso no te preocupes, Burbujita. yo me meteré en tus pantalones mucho antes de que ella intente morderte una de tus adorables orejitas de pez.- dijo simplemente.


59 Re: Libo el 18/06/14, 08:19 pm

Red

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El norteño frunció el ceño confuso, extrañado ante la réplica de Ka. Lo curioso es que parecía hablar enserio, o al menos ella no estaba mintiendo.
¿Como se supone que te vas a meter en mis pantalones? —preguntó—, no son los suficientemente anchos para que entren dos personas. Ademas, los tuyos te sientan muy bien, no veo la necesidad de usar los míos —era sincero, a la chica le quedaban mejor los pantalones cortos, y aunque no eran apropiados para todos los climas, sus piernas resultaban agradables a la vista—. Da igual, no hace falta que respondas, seguramente no lo entienda. Los libenses sois muy raros —sentenció, negando ligeramente con la cabeza.

Cualquiera que hubiera presenciado la conversación habría elegido ese momento para darle una colleja.
Supongo que me iré después de comer —aclaró, regresando al tema previo—, pero aun es pronto. ¿Te apetece entrenar un rato? Me vendría bien ir calentando para el trabajo que tengo que hacer, pero si tienes que estar pendiente de ellos puedo hacerlo solo —concluyó, señalando hacia la cocina.

60 Re: Libo el 19/06/14, 01:37 am

Muffie

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Karime bufó y sonrió ante la contestación de Saren. Por ahora era divertido ese comportamiento, pero algún día tendría que cogerle por banda y explicarle como eran las cosas en realidad. Aun así, ese momento no sería el elegido.

- Déjame decir tan solo una cosa, Burbujita mía.- dijo rodeándole el hombro para atraerle a él y poner sus caras paralelas.- Llegará el día, pajarito querido, en el que mirarás atrás, a esta y otras conversaciones de las que yo, especialmente, he sido participe, y tus plateadas mejillas se colorearan como nunca las de uno de los tuyos lo han hecho.- le dijo señalando el horizonte como si le estuviera contando algo muy místico y trascendental. Luego, lo soltó para ponerlo frente a ella.- Si es que los de tu raza sois capaces de tal hazaña, porque todavía no he visto a ningún idrino sonrojarse. Aunque a menudo par conozco.- terminó con una sonrisa.

Karime negó rotundamente cuando oyó a Saren decir que se iba después de la comida y le hizo una oferta que no pudo rechazar: quedarse hasta después del balneario. El planing para aquella mañana iba a ser corto, pero intenso, por lo que iban a disfrutar aquella tarde de algunas horas de relajante balneario, además que les ayudaría a estar listos y perfectos para la fiesta.

Karime saltó emocionada ante la perspectiva de entrenamiento. Ver de nuevo sus antiguas armas y haber entrado en su academia le había hecho tener mono de coger de nuevo una espada.

- Ven, Saren.- le indicó.- No sé si te fijaste ayer. Vamos a usar mis antiguas armas.- le dijo arrastrándole del brazo guiándole a su habitación. Al pasar por la cocina, donde todos, excepto su madre, desayunaban, gritó a su padre.- ¡Papá, desayuno de combate, por favor!

Ekasel sonrió ante la emoción de su hija y sacó de una alacena una bandeja sobre la que colocó una taza de té, un vaso de zumo, ambos con pajita, unos cuantos bollitos y dejó un hueco para poner el bocadillo de huevos fritos y panceta que se dispuso a hacer en ese momento. Antes de hacer el desayuno, les había preguntado a todos sus invitados de sus preferencias, por lo que sus desayunos no eran menos ricos y abundantes que el de su hija.

Saren y Karime estuvieron entrenando, uniendose más tarde Atol, hasta que el padre de la segunda apareció por la puerta, ya arreglado para ir a la ciudad, y le indicó a su hija que en una hora quería verla en la boutique. Mientras selkie, helión y licántropa entrenaban, Ekasel les había indicado al resto de invitados donde podían asearse y prepararse para salir, por lo que ninguno no tuvieron que esperar para hacer uso del baño. Aunque lo normal hubiera sido traerse algo de ropa de Rocavarancolia para pasar el día, Karime pretendía hacer todo lo contrario: pretendía llevarse toda la ropa de su armario a la ciudad. Al menos, la que le siguiera yendo bien.

Karime salió de casa seguida de todos sus amigos vestida con un sujetador y falda larga de tela transparente verde con detalles rojos y una raja desde la cadera al suelo, bajo la falda podían verse unas braguitas rojas. La historia de ese conjunto era curiosa, ya que, sin saberlo, Lima y Karime se habían comprado ese mismo conjunto, pero en distinto color: una verde y roja, y la otra roja y verde. El que llevaba en ese momento Karime era el que había comprado Lima, ya que se los intercambiaban. Ese día, había decidido recogerse el pelo en una cola de caballo alta y adornar su cuello con algunos collares que le había hecho su hermano.

Guió a sus amigos por las calles más concurridas de la capital donde, otra vez, la gente les observaba al pasar. Como ya había hecho el día anterior, Karime les fue señalando y mostrando todos los sitios que conocía, hasta que llegaron a una pequeña tienda situada en la esquina de una gran y concurrida calle comercial. La tienda se llamaba “El vestido de K” y en su escaparate había expuestos, principalmente, bonitos vestidos libenses, aunque el repertorio de la tienda abarcaba más estilos. Karime abrió con fuerza la puerta con una amplia sonrisa y se escuchó un grito proveniente de una mujer y una reprimenda del padre de Ka. Cuando todos entraron en la tienda, pudieron ver como Karime abrazaba efusivamente a la que debía ser la dueña del lugar, que llevaba un metro colgado del cuello.

- Chicos, os presento a la mejor modista de la Capital. Mi tía Krene.- presentó a la mujer que sonreía cohibida a los visitantes, a cada cual más espeluznante.

La Señora Krene restó importancia hacia su comentario, ya que, obviamente, no era la mejor modista de la Capital, por mucho que su sobrina lo creyera, y saludó a los milagros que, gracias a que Karime también era uno de ellos, habían visitado su tienda.

- No le hagáis caso.- siguió Karime.- La tía Kren es un hacha con la aguja y el dedal.

Krene volvió a quitarse importancia y guió a sus famosos clientes a la trastienda, mientras su hermano le prometía cuidar del mostrador en su ausencia. La hermana de Ekasel había preparado muchos y diversos modelos de trajes y vestidos para Karime y sus amigos, de diferentes tamaños y estilos al no conocer las medidas de sus nuevos clientes. El trabajo le había llevado tanto tiempo como días hacía que conocía la noticia de la llegada de su sobrina y los otros portentos, ya que sabía que sería la elección de Karime para la fiesta. El trabajo había emocionado de sobremanera a la tía de la licántropa, ya que aquella sería la primera vez que sus diseños serían vestidos en una fiesta de ese calibre y por milagros, nada menos.

Que Kren no fuera la mejor modista de la Capital no quería decir que sus diseños fueran menos bonitos. Indicó a sus clientes que podían elegir la tela, el color y la forma que prefirieran y que no importaba si no estaba creado o no era de su talla, que lo arreglaría enseguida. Luego, cogió a su sobrina de las manos, emocionada, y le indicó que tenía un regalo para ella. De un armario sacó un vestido protegido por una funda que destapó para su sobrina con una sonrisa. Era un precioso vestido rojo, un diseño más propio de una noble que de una militar. El pecho estaba cubierto por tiras de tela que dejaban a la vista gran parte de su pecho y pezones, la tela continuaba ciñéndose a su cintura y vientre y cayendo de forma suelta a partir de las caderas, dejando una prominente raja abierta desde su entrepierna al suelo. El regalo lo completaba un tocado negro de plumas y sinamay.

Un sonoro chillido de felicidad se oyó en toda la tienda. Karime saltó sobre su tía dándole mil besos y alabando su trabajo. No tardó nada en probárselo todo, incluso el tocado haciéndose un rápido recogido con algunas pinzas. Su tía le ajustó con alfileres el vestido, ya que sus medidas habían cambiado después de un año. Decidió no enseñarles el vestido a sus amigos para que fuera una sorpresa. Además, todavía le quedaba un detalle y sabía exactamente donde conseguirlo.

Cuando volvió al lugar en el que se encontraban sus amigos, les recordó que podían elegir lo que quisieran, incluso Saren, aunque no fuera a asistir a la fiesta.

- Durante toda la mañana podréis comprar lo que queráis. Tenéis crédito ilimitado.- les informó, luego miró a Shizel.- Excepto tu, Perlita escarchada. Tu no, que nos conocemos.

Cuando todos terminaron de elegir su traje perfecto para la fiesta, Kren se despidió y les prometió que estarían listos para la noche y puso manos a la obra. Ekasel también se despidió de ellos, ya que se quedaría en “El vestido de K” para ayudar a su hermana. Quedó con Ka en encontrarse con ellos antes de la comida, que sería en un lujoso restaurante del centro. No habían sido ellos los que habían elegido el lugar, sino que el restaurante, por si mismo, había decidido invitarlos por ser quienes eran. Puesto que era uno de los más famosos, Karime no dudo en ningún momento en aceptar la invitación.

El primer sitio al que fueron fue a una tienda de zapatos que, aunque no lo supieran, era la más famosa de toda la Capital. Cuando entraron, pudieron apreciar a la perfección como el recepcionista los miraba con alivio, como si por un momento hubiera pensado que no sería su tienda la que eligieran para confeccionar sus zapatos para la fiesta. El hombre se levantó enseguida informándoles de que tenían una selección del mejor calzado elegido especialmente para ellos. El recepcionista les guió a la trastienda, a una habitación especial donde habían colocado unas preciosas estanterías que exponían la selección de zapatos. Mientras todos elegían, Karime le pidió al recepcionista ver a la gran modista o a alguno de los zapateros de la tienda, ya que quería un diseño especifico para sus zapatos. El recepcionista se puso en movimiento enseguida y la llevó a otra habitación, que resultó ser el despacho de la propietaria del local. Ahí, le describió minuciosamente los vertiginosos zapatos de tacón que quería, guardando silencio cuando era necesario para que la modista pudiera apuntarlo todo.

Cuando salieron, Karime les informó que las compras obligatorias ya estaban hechas y que podían ir por donde quisieran. Atendiendo a las posibles peticiones de sus amigos o a sus propias necesidades, recorrieron durante toda la mañana la zona comercial de la Capital. Karime les enseñó los lugares más emblemáticos, los objetos más comunes y característicos, y les hizo probar la comida más típica.

Cuando el estomago ya empezaba a rugir, a pesar del picoteo, se dirigieron al restaurante en el que iban a comer, donde les recibieron con todas las ceremonias. Algunos de sus amigos se encontraban incómodos con el trato dado por los libenses, pero el padre de Karime les tranquilizó diciéndoles que, al final, ellos salían más beneficiados ya que era una estupenda publicidad para sus establecimientos. Durante la comida, a la cual no solo les acompañó Ekasel, sino también Krene, hubo una amena charla, monopolizada en parte por las preguntas de la tía de Ka a sus amigos sobre sus mundos y la cultura de estos.

Luego de la comida y de despedirse de Krene y Ekasel, que volvieron a la tienda, Karime les guió al balneario, donde pasarían horas siendo mimados por los mejores especialistas de Libo. Luego, en el mismo lugar, serían peinados y maquillados antes de volver a casa para vestirse para la fiesta. Karime, en todo momento, les dijo que podían elegir, tanto el maquillaje como la ropa, a su propio gusto, pero que quizás fuera conveniente que siguieran la línea de estética libense.

Baños, burbujas, masajes (con algunas reticencias por los especialistas en algunos casos), más baños,… Los rocavarancoleses dedicaron toda la tarde a relajar y embellecer sus cuerpos al estilo libense. Cuando se acercaba la hora de la fiesta, se despidió de Saren, no sin antes hacerle prometer de nuevo que volvería para conocer a Ilol.

Peinados y maquillados a su gusto, volvieron a casa donde Ekasel ya les esperaba con los vestidos listos. Los chicos se cambiaron en la habitación de los padres de Karime, mientras que ella y Alder se cambiaban en su habitación. No es que fuera una razón de pudor, sino de aprovechar el espacio. Karime dejó que Alder se vistiera primero y bajara a la sala donde todos esperaban, para luego bajar ella enfundada en su ajustado vestido rojo, con su recogido coronado por el tocado de plumas, su maquillaje y de pie sobre sus escandalosamente altos tacones con lobos enfurecidos dibujados.

- ¿Qué tal estoy?

61 Re: Libo el 19/06/14, 05:19 pm

Naeryan

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Shizel se levantó esa mañana en el término medio exacto de tiempo: lo bastante temprano para no ser tachado de remolón, y lo bastante tarde como para no resultar una inconveniencia a los habitantes de la casa. No se unió a los entrenamientos de la mañana: estaba bastante desentrenado en esgrima y no deseaba hacer el ridículo. Se tomó el desayuno con calma, advirtiendo la ausencia de Kirina pero no haciendo ningún comentario al respecto. Imaginaba que Ekasel aún no debía sentirse del todo cómodo a solas con sus invitados, de modo que intentó dirigir la conversación a temas familiares.

Saren les comunicó más tarde que no tenía intención de asistir a la fiesta en sí, y Shizel se sorprendió ante la previsión del selkie al querer quitarse de en medio anticipando decir algo inoportuno. Aquello le dejó pensativo durante una buena parte de la mañana, dándole vueltas a la mentalidad norteña.

En la calle desde luego Shizel no era el que más llamaba la atención del llamativo grupito, lo que le permitía observar a la multitud con curiosidad más descarada de la que habría sido apropiado mostrar de haber estado pendientes de él. Alzó una ceja incrédulo al ver el nombre del comercio que era el destino de la salida, el cual quedó explicado en cuanto la tocaya del nombre les explicó qué relación tenía con la dueña, y que la "K" del nombre venía a cuento de la propia dueña, y no de Karime.

No le resultó nada extraño ni fuera de lo normal que les hiciesen trajes a medida. Estaba acostumbrado al procedimiento, de modo que se esforzó en estorbar lo mínimo posible y colaborar cuando le llegó el turno. Se aseguró de preguntar a los empleados sobre la estética libense todas las dudas que se le ocurrieron, para asegurarse de que elegía algo propio de allí, pero con buen gusto. Bufó fingiéndose ofendido ante el comentario de Karime, apostillando que había vivido un año entero como un mártir del ahorro en Rocavarancolia y que no pensaba extender aquella penitencia un minuto más. Lo mismo sucedió con el resto de establecimientos que visitaron: Shizel era consciente de que le estaban tratando como a un señor y en consecuencia estaba complacido.

Tras las compras obligatorias asaeteó a preguntas a Karime, y más tarde durante la comida a Ekasel y Krene, sobre la capital y sus costumbres: si había algún lugar emblemático él quería verlo; si había alguna historia detrás de algún edificio, construcción o hábitos de los habitantes él quería saberla. Disfrutó como un enano al saber que iban a pasar el resto de la tarde en un balneario con termas pero constató una vez allí, un poco desilusionado, que el agua caliente ya no le gustaba tanto como antes. Discretamente preguntó, al cabo de un tiempo, si sería posible acondicionarle una terma de agua helada, en la que se sintió mucho mejor.

Una vez ya en casa de la licántropa de nuevo el skrýmir no tardó mucho en vestirse: la estética libense no se caracterizaba precisamente por un exceso de prendas. La perspectiva de una fiesta de alto copete no le despertaba nerviosismo, dado que no le era un ambiente extraño, pero el que se tratase de las altas esferas de una sociedad completamente nueva y exótica sí que le añadía un tinte de anticipación que el idrino estaba disfrutando enormemente. Ya estaba esperando en la sala cuando bajó Karime.
-Estupenda- le aseguró con una sonrisa.


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"And if you gaze long enough into an abyss, the abyss will gaze back into you."
Al veros conspirar... (CLICK):


Al poner un evento... (CLICK):
Durante el transcurso del evento... (CLICK):

62 Re: Libo el 20/06/14, 07:24 pm

Red

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Saren observó a Karime con la confusión pintada en la mirada, sin saber porque debería suceder lo que ella estaba diciendo. Se encogió de hombros, sin embargo, y siguió a la libense a la cocina, donde esta le pidió un desayuno de combate a su padre. El norteño no sabía en que consistía, pero pidió lo mismo cuando Ekasel le preguntó, iniciando después el entrenamiento con la licántropa. Atol también se unió, y una hora mas tarde se pusieron en marcha guiados por la chica, que estaba bastante entusiasmada. La licántropa lo había convencido de que se quedara un poco mas en Libo, y Saren había postergado su marcha unas horas.

La tía de Karime sería la encargada de confeccionar los trajes de sus amigos, por lo que el selkie se mantuvo apartado mientras la susodicha tomaba medidas, sonriendo divertido cuando se tuvo que subir a un taburete para tomar las de Bran. Exceptuando a Kirina, a la cual solo había visto durante un instante fugaz, la familia de la libense era bastante agradable, y el selkie sentía de verdad no poder conocer a Ilol.

Mas tarde los arrastraron de compras, y la licántropo tuvo que acosar al selkie para que este se decidiera a comprar algo. No le gustaba recibir dinero a cambio de nada, y aunque la muchacha insistiera en que era un regalo, el chico no terminaba de estar convencido. Terminó cediendo, sin embargo, y se decantó por una estilográfica de buena calidad y un par de cuadernos en blanco con tapas de cuero negro, siempre venía bien tener material de escritura.

Comieron con Ekasel y su hermana en uno de los mejores restaurantes de la ciudad, y después de eso fueron a un balneario. Les trataron bastante bien, y aunque a él no le hacía falta porque no iba a asistir a la fiesta, supo agradecer las atenciones. Fue una tarde agradable, pero todo tiene que acabar, y poco antes de que la hora de la cena el selkie se despidió de Ka y de sus compañeros, trasformándose en roc y alzando el vuelo.

Continúa en Rocavarancolia.

63 Re: Libo el 29/06/14, 03:11 am

Jack

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Al día siguiente me desperté con las baterías bien cargadas y un tanto... Desorientado no era la palabra, pero estuve a punto de buscar y despertar a los demás, así como de bajar a la cocina a ayudar con el desayuno como hacía cuando estaba en el orfanato. Luego habría ido a la escuela, a la biblioteca, gimnasio... Pero eso ya era historia. Sin embargo, me alegró enterarme de que Saren y K iban a entrenar, así que no lo dudé ni un instante. Lo que no era historia del todo era ayudar con el desayuno, cosa que... vale, no, lo intenté, pero como invitado que era no pude. No me importaba que nos mirasen desde abajo por ser lo que éramos, pero no dejarme ayudar en la cocina... <<Jum. Siéntate, habla con los demás y olvida el tema, bobo>> Por otro lado, me sorprendió que Saren no quisiera asistir a la fiesta, y casi le puse mala cara cuando lo dijo porque me parecía una ofensa, pero realmente ellos eran nuestros invitados, no se les había invitado directamente, así que acabé encogiéndome de hombros. Él se lo perdía.

No había preguntado qué haríamos con el resto del día y realmente lo había olvidado, pero casi que mejor. Estando en un plan casi de vacaciones, en mi mundo natal, me dejaría llevar sin preocuparme por los planes. Así que pasé en grande el resto del día. Excepto por la parte de la ropa. Había traído conmigo varias piezas de la vestimenta hechas por mí, pero entrar en una tienda  con ropa tan —obviamente— libense... Pf. ¿Cuánto hacía que no vestía como un libense? Desde que me transformé, solo había llevado ropa lo más simple posible y sin fijarme en los colores, solo en que fuese fresca y ligera (excepto cuando llevaba piezas de armadura). Me embargó un poco la situación, más aún cuando me enteré de que nos harían los trajes a medida, lo cual era algo totalmente nuevo para mí. También era nuevo lo de tener libertad para comprar lo que quisiera y... no me acababa de convencer. Cultura aparte, acepté las palabras de K pero me aseguré que comprara lo que comprase no sería caro. Y, si veía la oportunidad, quizá y solo quizá, más tarde le diría de compartir gastos al menos en lo mío. Lo que no me gustó ni un pelo fue la reacción de Shizel, que me sonó a "me invitan así que me aprovecho", pero si K estaba a gusto con ello, yo no diría nada... <<Venga ya, sabes que el chaval no hará eso. Además, listillo, reconoce que comprarías lo que se te cruzara por delante, así que...>> ¿Shh? <<Shh>>

También tuve cuidado con fijarme mucho en el tratamiento que me daban, no quería que se me subiera a la cabeza. Al final, sí que salió bastante barata la compra, cuyo resultado se adaptaba a lo que solía llevar en Rocavarancolia, con el añadido libense por supuesto. Eso sí, los dependientes se quedaron un poco patidifusos cuando saqué de mi mochila varias piezas de metal de la ropa, pero les expliqué cómo iban, maquillé un poco su origen, y conseguí prendas que encajasen con estas.

Poco después, nos llevaron a un restaurante que me hizo parpadear varias veces por el lujo que despedía todo su interior. <<Cómete lo que te ofrezcan, pide lo barato o poco caro>> pensé. Nos sentamos a comer mientras charlábamos animadamente. Participé de vez en cuando cuando Shizel preguntaba algo que supiera, así como atendí a las respuestas que pudieran servirme de entre las que nuestros anfitriones le daban. Si alguien esperaba que recordara el protocolo libense a rajatabla estaba muy equivocado, así que atendí —tanto a Krene, Ekasel y K como al resto de la gente— como si me fuera la vida en ello a la forma de hablar, los gestos, los tonos de voz... Cualquier cosa.

La tarde la pasamos en unas termas donde a punto estuve de dormirme, debido a que era la primera vez y lo mucho que me gustaba el agua caliente. En el masaje sí que me quedé un poco traspuesto, tumbado como estuve, pero lo solventé entre bromas de ser novato. Hacía poco más de un año que miraba a estos lugares con envidia desde la calle, con un par de monedas en los bolsillos. Tenía que repetirlo, aunque no sabía si en Rocavarancolia habría lugares así. <<Siempre puedo volver a Libo>>

De vuelta en la casa, o "en casa" porque gracias a Ekasel casi lo parecía, llegó la hora de vestirse. Tardé lo mínimo con la ropa pero un poco más con el maquillaje, el cual también era sencillito. Luego fui a reunirme con los demás y a esperar a las chicas. Cuando aparecieron, negué ligeramente con la cabeza al escuchar a Shizel y dije:

Bah, chaval, estupenda es poco. Fantástica. Y tengo que decir que me encantan esos tacones—<<Son geniales, por favor>> A eso añadí, tras fijarme en los atuendos de los demás—Estáis todos muy elegantes.


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Die wahre Macht, die uns beherrscht, ist die schädliche, unendliche, verzehrende, zerstörende, unstillbare Gier...
Spoiler:
El verdadero Poder que nos controla es la vergonzosa, interminable, desgastante, destructiva e insaciable Sed...


New Sincy:

64 Re: Libo el 03/07/14, 01:01 am

Zarket

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GM
Al día siguiente fui de los últimos en levantarme, aunque probablemente fuese el primero en despertarme. Preferí quedarme en la cama en un intento de hacer olvidar a Ekasel mi presencia en esta casa. Tampoco estaba seguro de si esas miradas temerosas me agradaban o me amargaban. Probablemente era una mezcla extraña entre esos dos sentimientos, con un predominio de cada uno en función de cómo estaba en ese momento.

Las horas acurrucado en la cama las pasé pensando en Nubla. O más bien las pasé intentando no pensar en Nubla. No soportaba recordar esa estúpida e idealista etapa de mi pasado, ni pensar que muchos nublinos seguían pensando como una vez pensara yo. Un par de veces me sorprendí queriendo ir allí y mostrarme como era, hacerles abrir los ojos. Sabía que jamás lo haría. Yo ya no pertenecía a ese mundo, y contento estaba de ello. Y, en cierta manera, era al revés: ellos, en virtud de sometidos a la ciudad del horror, me pertenecían a mí. Y a toda Rocavarancolia.

Decidiendo que ya estaba bien de hacer de buen monstruo, me levanté. La educación de nuestro anfitrión me permitió comer carne poco hecha, pero tan sosa e insípida como el día anterior. Eso sí, era de agradecer que pudiese masticar algo en vez de casi sentir que la comida se deshacía sola en la boca.

Una vez más era yo el que más miradas atraía. Intentaba parecer completamente natural, con un suave balanceo de cola y miradas de reojo a la gente. Cada vez que contactaba directamente con alguien indiscreto sonreía, divertido ante sus reacciones.

Era la primera vez que visitaba un local de ropa a medida. No era algo que existiese en Nubla, y en Rocavarancolia ciertamente no tenía grandes necesidades que no fuesen cubiertas por mi posición. pero con poco interés en esa parte concreta del recorrido dejé hacer a los expertos. No grabé prácticamente ningún detalle de estas primeras tiendas y compras, poco atraído por ellas.

Era la primera vez que visitaba, no obstante, algo como dichas aguas termales. Había que admitir que eran relajantes, y dejaban a uno placenteramente tranquilo. Probablemente fue el primer momento del día en el que estuve a gusto con la mente completamente en blanco. No hacía falta nada más en aquel lugar: sólo no pensar y dejarse llevar por las tentaciones.

Después llegó el momento de prepararse. Pude aprovechar un momento a solas para pedir a Nihil un pequeño temtempié con el que andar completamente sosegado. Durante este breve intercambio le dediqué un pensamiento, preguntándome si estaría aburrida, entretenida o hastiada de vigilarme. Recordando las palabras que me dirigió sobre Karime no pude evitar sentir algo de satisfacción sabiendo que por mi causa tenía que soportar aquello.

—Preciosa —fue lo único que contesté a mi amiga, con una sonrisa en los labios. Se la veía maravillosamente alegre.

Y así, entre unas cosas y otras, llegó el momento de la fiesta. Para ser honestos, sentía una moderada curiosidad por cómo saldría la noche.

65 Re: Libo el 04/07/14, 10:26 pm

Muffie

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Karime se congratuló con los piropos que le lanzaban sus amigos. No los necesitaba para saber que estaba fabulosa, pero le encantaba que otros se fijaran en lo que para ella era evidente. Dio una vuelta sobre los vertiginosos tacones haciendo que la falda de su vestido volara entorno a ella justo a tiempo para ver entrar a su padre. Ekasel vestía sus mejores galas, lo que hacía que su belleza natural resaltara más aun. El padre de Karime no tardó en alagar a sus invitados, así como a su hija.

Cuando ya todos estuvieron listos, Kirina, la madre de Karime, apareció por la puerta vestida con su nuevo uniforme militar de gala, ya que se trataba de un evento oficial, y pasó la vista por sus invitados como dando su aprobación a sus atuendos y luego abrió la marcha de camino al palacio real. A Karime, cuya mirada se había ensombrecido con la aparición de su madre, no le pasó por alto el hecho de que, inconscientemente, su madre se había colocado la primera del grupo, como en tantos otros eventos a los que habían asistido en los que Kirina le informaba severamente y con algo de prepotencia que debía mantenerse tras ella, pues su estatus y su posición así lo requerían. La licántropa sonrió socarronamente y en unos pasos algo más largos se colocó frente a su madre cortándole el paso.

- Madre, recuerde que tiene que ir tras nosotros.- le dijo con suficiencia.- Al fin y al cabo, la Reina Madre celebra esta fiesta en nuestro honor.

Con esas palabras, Karime indicó a sus amigos que se colocaran a su par y emprendió la marcha. La acción de su hija, obviamente, enfureció a la militar, pero nada podía hacer, ya que lo expuesto por su hija era verdad, por mucho que a ella le pesase. A decir verdad, y aunque pocos lo sabían, Kirina no aprobaba la unión entre ambos mundos, independientemente de que su hija se encontrara en medio del conflicto. No le gustaba la idea de aliarse con un mundo tan amenazante, bélico y rico en recursos que además estaba en contacto constante con otros mundos y que, para más inri, tenía a bestias y monstruos espantosos y letales como ciudadanos. Y no era el hecho de la alianza en si lo que no le gustaba, sino la idea de que aquello podría darles la facilidad y los medios para destruirlos desde dentro. Pero, a pesar de su posición, ella no era nadie para cuestionar las decisiones de la Reina Madre, por muy descabelladas que le parecieran a su leal y fiel súbdita.


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