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Libo

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1 Libo el 12/08/12, 06:27 pm

Rocavarancolia Rol

avatar
Recuerdo del primer mensaje :

Libo

Portal situado en una escarpada montaña lejana a la capital.


85 Re: Libo el 16/09/14, 11:30 pm

Jack


Pese a cómo me había sentido desde que me avisaran de la fiesta, ahora con los resultados de la demostración mágica me sentía de forma totalmente contraria. Todos nos miraban, expectantes. La condesa ayudó a que no nos atosigaran, pero por mi parte eso no habría sucedido. Quería demostrarles de qué éramos capaces, de qué era capaz. ¿Y había temido que me rechazaran? Idiota.

Rápidamente, Shiz y yo volvimos a organizar otra demostración, aunque le siguieron varias, tanto en grupo como por separado. Cosas vistosas, de colores vivos, nada peligrosas, con alguna que otra persona levitando a apenas unos centímetros del suelo. Yo hice una pequeña demostración-explicación de lo que podía hacer con mis uñas, por llevarme un poco de protagonismo: lanzar llamaradas de las inofensivas hacia arriba. Y cuando Lima se nos acercó, me "apagué", dedicando mi atención a cualquier pregunta que tuviera.

Si antes de la fiesta tenía claro que quería volver a reintegrarme en la ciudad y poder trabajar en mi propia forja mágica libense, después de la fiesta lo tendría más claro aún. No quería limitarme a saciar la curiosidad de estas gentes ajenas a la magia. Quería ser útil a mis dos casas. Pero tenía que tener cuidado con el Consejo, pues no creía que vieran con buenos ojos cualquier tipo de acercamiento mágico ajeno a sus intereses. Por mucha alianza que hubiera... creía saber lo suficiente de la política de la ciudad como para entender que los intereses de Rocavarancolia no eran tan benignos como de momento parecía.

86 Re: Libo el 18/09/14, 01:06 am

Naeryan


Shizel no paró en toda la noche. Izó a personas para que caminaran en el aire, sirvió copas levitando, hizo demostraciones con fuego mágico, jugó a adivinar a base de mentalismo en qué estaban pensando algunos voluntarios. Cuando Karime regresó aplicó niebla mágica sobre ambos, y con los ojos vendados bailaron dando vueltas amplias por toda la zona de mesas, esquivándolas a ellas y a los invitados con elegancia de forma que parecía milagrosa. Regaló luces mágicas a quien se lo pidió y se petrificó y despetrificó a sí mismo para no despertar recelos eligiendo un voluntario.

El skrýmir estaba en su salsa, encantado de estar recibiendo atención y de que fuese gracias a algo en lo que había puesto tanto empeño en mejorar y hacer parte de él como la magia. Gastó mucha más energía de lo habitual, pero cada segundo de ello valió la pena. "Podría pasarme toda la vida haciendo esto."

Respondió a cualquier pregunta que le dirigieron y procuró conocer al mayor número de personas posible. Cuando se le planteó el interrogante de si regresaría a Libo más veces, respondió que sí sin dudarlo. La noche estaba siendo insuperable, y la experiencia de conocer a fondo una cultura tan diferente le estaba gustando mucho.

87 Re: Libo el 13/03/15, 01:34 am

Muffie



Karime siguió a su hermano hasta el lugar donde el resto de andróginos de la Reina esperaban, entre nerviosos y curiosos, a que Ilol les presentara a su hermana, uno de los milagros, tal y como les había prometido. La verdad era que la vida en el palacio, ya de por si fantástica, había mejorado para Ilol desde el mismo momento en que había sido informado de que su hermana había sido una de las elegidas. Todo el mundo reclamaba su atención y le bañaba en agasajos esperando que les hablara de Karime y del extraño mundo que había visto, lo que hacía inmensamente feliz al andrógino, pues había pocas cosas en el mundo que disfrutara más que hablar de su heroína.

Por su parte, Karime disfrutaba enormemente de la compañía y la felicidad de su hermano sin preocuparse de sus amigos. Atol estaría ahí, con ellos, velando porque no se salieran del protocolo y, aunque habían ido hasta ahí para estar con ella, debían entender su situación. Tenía tan poco tiempo para pasar con Ilol y tantas ganas de acapararlo para sí…

El pequeño Ilol procedió a presentarle a sus nuevos amigos andróginos con una amplia sonrisa una vez llegaron a ellos. Aunque el más joven era su hermano, una gran parte de los andróginos no habían dejado todavía la adolescencia y, los que ya lo habían hecho, no parecían comportarse como adultos. Los más valientes le pidieron que volviera a transformarse, ya que no habían tenido oportunidad de verla de cerca la anterior vez. Karime cumplió sus peticiones a pesar de que lo que más deseaba era echarse a Ilol al hombro y llevárselo a corretear por los jardines, los dos solos, riendo y jugando, como cuando eran unos críos. “Todavía somos unos críos”. Pensó la loba y se sorprendió ante la realidad de ese hecho. Habían vivido demasiado y todavía eran unos niños. Ilol ahora pertenecía a la Reina y ella, a Rocavarancolia. Realmente, ya no eran unos críos, al menos no como lo habían sido hasta entonces. Hasta que él había sido vendido y ella llevaba a través del portal.

- Ey, Gatito, tengo algo que darte.

La licántropa sacó de entre sus pechos un colgante con un tallado, cuyos ojos eran pequeñas piedras violetas. Por el momento, era un simple lobo de madera sin ningún tipo de hechizo en él, pues no había tenido tiempo de prepararlo más específicamente, pero la libense ya había decidido que, la próxima vez que volviera a verlo, traería preparada alguna cualidad especial con el que alguno de sus amigos pudiera hechizarlo. Otra oportunidad tendría. Ella pretendía volver, al menos, tanto como pudiera, tanto como Cica, la Reina y las circunstancias se lo permitieran. Aunque, por el momento, disfrutaría del tiempo que se le había permitido pasar con su hermano.

Ilol chilló emocionado ante el regalo de su hermana y enseguida le pidió que se lo pusiera, mostrándolo orgullosamente a sus amigos andróginos. A Karime le hubiera gustado darle su regalo en otras circunstancias, pero no se arrepintió de haberlo hecho en ese momento, su hermano parecía brillar de la emoción.

No había pasado mucho tiempo cuando vio aparecer a Lima con un precioso vestido verde que acentuaba sus curvas en los puntos clave y un semirecogido a un lado, con algunos adornos de plumas.

- ¡oh! ¡Qué bien! Por fin ha llegado mi cena- teatralizó Karime al ver a su amiga acercarse-. Empezaba a morirme de hambre.
- Siempre has tenido un estomago insaciable y apremiante.
- Entre otras cosas.
- Tu tampoco estas nada, nada mal. La tía Kren se ha lucido contigo. Estas incluso más buena de lo normal y eso ya es decir. Por cierto, chapó la ironía de los tacones, muy tu- apreció la libense de ojos verdes. Su vista entonces dio con Ilol y su sonrisa se ensanchó-. ¿Pero qué es lo que ven mis ojos? ¡Si es mi ratita favorita!- exclamó a la par que abrazaba fuertemente al hermano pequeño de su mejor amiga.

Ilol miró sorprendido a Lima, pues, aunque de su hermana lo esperaba, no era propio saltarse el protocolo de esa manera con un andrógino por muy fuerte que hubiera sido la amistad antes del cambio. Por un momento, los tres pudieron sentir en sus espaldas la mirada de la señora Voltia reprendiendo a su hija mayor.

- ¿Creías acaso que ibas a dejar de ser mi pequeña ratita?- siguió hablando Lima, ignorando deliberadamente la mirada de su madre.

Ilol siempre había odiado el mote que le había puesto Lima, peor incluso que el hecho de que Karime le llamara “Ilolilo”, aunque se seguían de cerca, pero en ese momento aquel mote le evocó a tiempos distintos, no mejores ni peores, sino distintos. Donde él solo era el hermanito de Karime y su hermana solo una recluta.

Lah, a la que ninguno de los hermanos había visto por el momento, y al contrario que su hermana mayor, se acercó al andrógino y lo saludó como dictaba el protocolo.

- Buenas noches, Ilol. Me alegra volver a verte.

Por un momento, el rostro del andrógino decayó un poco, aunque rápidamente vistió su cara con una sonrisa y saludó de la misma manera. Karime conocía lo suficiente a su hermano como para saber que se sentía decepcionado ante la aparente falta de interés de Lah sobre su persona. “Todavía está enamorado de ella.”

Karime dejó de pensar en ello cuando Lah desapareció e Ilol pasó a reclamar de nuevo su atención, pidiéndole que volvieran con el resto de rocavarancoleses. Cuando llegaron junto a ellos los encontraron haciendo demostraciones de magia para el disfrute de las nobles libenses y sus andróginos.

- ¿Qué hacéis, guapos? ¿Ganando fans?- bromeó con ellos al acercarse.

Ilol empezó a corretear entre los amigos de su hermana impresionado por toda aquella magia. Lima los saludó con un guiño y una sonrisa picara y se acercó sin disimulo alguno a Alder, con quien empezó a coquetear.

Karime bromeó y rió complacida con la noche. Por un momento, deseo que nunca terminara y que no tuviera que volver al día siguiente de nuevo a la ciudad. “En realidad, lo que deseo es llevarme a Ilol y Lima conmigo.” Pero sabía que eso no podría ocurrir nunca.

Shizel, en su afán de demostrar su magia, le invitó a un baile especial y Karime, que en ese momento comentaba obscenamente en voz baja con Lima sobre lo que podría encontrarse bajo la falda del príncipe, asintió con una sonrisa y se disculpó con su interlocutora.

- Si me disculpas, querida, un chico fresco y guapo me ha solicitado un baile, ¿Quién soy yo para negarle mi fantástica presencia?

Durante toda la noche, no faltaron ni las risas ni la bebida. Karime no tenía muy seguro si esto último se debía al juego que habían comenzado al principio o directamente era culpa de la iniciativa propia. La verdad era que poco le importaba. Ella se lo estaba pasando en grande con su hermano y sus amigos, disfrutándolo como nunca. Al fin y al cabo, no volvería a tener la oportunidad de mezclar su vida pasada y presente de aquella manera.


88 Re: Libo el 28/10/15, 12:24 am

Tak


GM
Cuando se había enterado de que se la llevaban, durante la fiesta de la cosecha, casi no se lo había podido creer. Convencerla para marcharse no fue difícil, ni siquiera lo fue con su familia, a pesar de que no les hacía gracia que se la llevasen a tan corta edad. Los rumores hablaban de gloria y magia, de duras pruebas que demostrarían la valía de quien se enfrentase a ellas. A Nime eso no le asustaba, porque tampoco era del todo consciente de que aquella aventura iba a ser muy diferente de las que narraban sus juegos. Ella sola se encargó de decir una y otra vez que quería ir, hasta convencer a su familia, vaticinando que cuando volviese convertiría el negocio de sus padres en el más próspero de la zona.

El viaje hasta la capital fue pura excitación para la niña, que no se apartó ni un momento de las ventanillas del carro volador en el que la habían metido. Cuando puso el pie en tierra, cuando recorrió lugares desconocidos, la excitación seguía ahí, pero poco a poco el vacío y la soledad empezarían a hacer mella en su ánimo. Nunca había estado lejos de casa. Nunca había estado sola. Incluso se estaba portando mejor que de costumbre, pero era imposible no hacerlo. Se encontraba en el palacio de la Reina Madre, y nunca antes se había sentido tan intimidada. Nime habría deseado estar allí con al menos algún miembro de su familia. ¿Por qué no podía llevarse con ella a Sisek para tener con quien jugar? ¿O a Ivel, para que cuidase de ella? De ser así, probablemente en aquel momento estaría disfrutando tremendamente de conocer la capital, un lugar que no podía evitar admirar. Se avergonzaba un poco de sí misma por tener una aventura épica a su alcance y estar echando de menos su casa.

Aún no se había cansado de contemplar a lo lejos las ciudades abovedadas y la arquitectura que hacía palidecer la casa de la mater de su ciudad cuando la hicieron enfrentarse a un banquete. Uno largo y tedioso para la niña, que ni siquiera sabía guardar las formas pero al menos era consciente de ese hecho. Veía más cubiertos de los que eran necesarios, comida que no había probado nunca antes, y un ambiente que, para ser festivo, le parecía muy pesado. Las carantoñas de aburrimiento fueron frecuentes, pero se puso las botas con las comidas más exóticas y al terminar se le escapó un eructo que no pudo disimular ni cerrando la boca. Se habría puesto colorada, pero estaba acalorada y no se apreció ninguna diferencia.

Quería preguntar cuándo se iban. Cuándo empezaría la aventura de magia y pruebas. La impaciencia la puso a jugar con las sobras de comida en el plato, buscando utilidades imaginativas para los utensilios que había a su alcance en la mesa. Inevitablemente, terminó por venir un hombre a retirar las esculturas de masa que tomaban un baño en la salsa de su plato, y advirtió que fue la primera a la que le retiraron el servicio. No le quedó más remedio que aguardar con los codos apoyados en la mesa y la cara en las manos, poniendo morritos y balanceando las piernas por debajo del mantel. La fiesta de su ciudad le parecía mucho más divertida que aquello.

También empezaba a estar agotada. Si se mantenía despierta era gracias a todas las emociones fuertes que había vivido durante ese día, pero se le escaparon varios bostezos que la hicieron restregarse los ojos, arruinando el maquillaje que tanto le gustaba. Sus padres por fin habían accedido a hacerle un trabajo más elaborado de lo habitual para aparentar delante de la nobleza, pero una vez más no había sido capaz de mantenerlo intacto. Nime adoraba tanto el maquillaje como olvidaba que lo llevaba puesto, y ni a su padre le gustaba perder el tiempo arreglándola en vano, ni a su madre que desperdiciase las pinturas. Cuantísimas veces se las había ingeniado para encontrarlas allá donde las escondieran, solo para acabar arruinando buena parte de los colores que se probaba, o probaba en otras cosas.

La cosechadora fue quien la sacó de su ensimismamiento. Nime recuperó repentinamente la actitud obediente y la siguió sin quejas ni preguntas. Un escalofrío de excitación recorrió su espalda a la vez que un pinchazo de miedo y nervios se instalaba en su tripa. No tardaron en proporcionarle una bebida, que la niña confundió con infusión dulce y se llevó a los labios con ilusión.
¡Sabe a rayos! —soltó al probarla.
Nime llegó a pensar que no debía haber insultado el gusto mediocre de sus anfitriones. Pero aun arrepentida de haber abierto la boca, no llegó a plantearse si pedir disculpas o cómo hacerlo, porque no tardó en quedarse dormida.

89 Re: Libo el 13/03/17, 06:39 pm

Giniroryu


GM
Aunque existían herreros en la ciudad, Saren le había hablado del negocio que había montado Atol en Libo y había decidido darle una oportunidad al helión ya que al menos se trataba de un conocido. Con el pacto que tenían con Rocavarancolia, ir hasta aquel mundo no le suponía mucho más ajetreo que realizar el encargo en la propia ciudad, además, y siempre le gustaba conocer nuevos mundos. Si aquel aún no lo había visitado, teniendo en cuenta todas las facilidades existentes, era porque no podía cazar allí y por tanto descendía inmediatamente puestos en su lista de prioridades sobre mundos a los que ir. El vuelo desde las montañas en las que se encontraba el portal hasta la ciudad le resultó agradable, aquello no era algo que pudiese hacer en la ciudad con frecuencia debido a que no solía interesarle ir demasiado lejos. Poner pie en mitad de la civilización no tanto, porque inevitablemente su apariencia y tamaño lo convirtieron en el centro de atención allá por donde se desplazaba. Por suerte aunque alguien intentase hablarle no podía entenderle, ya que a fin de cuentas iba a ver a un rocavarancolés y no necesitaba entender a los libenses teniendo indicaciones claras de dónde encontrar a Atol, así como no podían comprender sus comentarios más o menos ácidos según cuánto de poco le gustase la actitud de cualquiera que se le acercase. De todas formas, la mayoría se limitaba a observar de lejos.
No, gracias, vuelve por dónde has venido. No estoy aquí para meterme en líos —dijo tajante y sin detenerse a una persona que se le acercó farfullando algo y que, a todas luces, parecía enfadada por algún motivo que no podía comprender.
Una vez perdió finalmente de vista a aquel incordio no tardó mucho más en dar con el local que estaba buscando.

Abrió la puerta y se asomó, queriendo estar seguro de que había dado con el sitio corrector. Por suerte no tardó en comprobar que no se había equivocado al ver las inconfundibles uñas del helión, a pesar de que este se encontraba de espaldas.
Buenas, Atol, ¿tan a disgusto te encontrabas en Rocavarancolia que has decidido volver a tu tierra natal? —Preguntó en un tono claramente bromista—. Me han comentado que te habías montado un buen negocio de forja por aquí y decidí venir a proponerte un trabajo. —Fue directo al grano, su trato con el helión había sido bastante reducido, de todas formas.

90 Re: Libo el 14/03/17, 09:59 am

Jack

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Conocía esa voz. Le sorprendió oírla allí, pero rápidamente entendió el motivo. A veces temía que el Consejo enviara a alguien a cerrarle el establecimiento, porque aunque aún no había sobrepasado límite alguno, la desconfianza estaba ahí. Podían hartarse de la alianza en cualquier momento, encima.

Aquí el negocio es bueno y seguro... Y si alguien intenta robarme, se arriesga a que se le eche Libo encima —bromeó a su vez—. Enseguida te atiendo.

No sabía si aquello era cierto, pero creía que no se equivocaba al suponer que no le sentaría muy bien a la alianza entre ambos mundos que un rocavarancolés atacase un negocio libense de un transformado libense. Eso sí, su forja no estaba desprovista de protecciones. Dejó la funda de cuero que estaba cosiendo y se giró hacia el draco. Una especie de escaparate-mesa les separaba, con cuchillos de mayor o menor tamaño, navajas, herramientas domésticas... El taller estaba detrás del helión y alrededor de ellos, en paredes y techo, se podían ver todas las armas y piezas de armadura, todo muy rudimentario, que tenía a la venta. Obviamente, todo lo que fuera de mucha mejor calidad o, ya puestos, a la altura de Rocavarancolia, estaba oculto a la vista. No lo comentó; si el draco había ido hasta Libo era por algo.

Tú dirás. Si necesitas discreción, avisa —no dijo más, no quería arriesgarse a que entrara otro cliente justo cuando mencionaba hechizos concretos.


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El verdadero Poder que nos controla es la vergonzosa, interminable, desgastante, destructiva e insaciable Sed...


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91 Re: Libo el 14/03/17, 11:06 pm

Giniroryu

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GM
El sueco se había percatado de que la calidad de lo que había allí expuesto no se encontraba a la altura de las expectativas, pero se podía imaginar el motivo o de otra forma Saren no le hubiese recomendado la herrería del helión.
¿Discreción…? —La sombra de la duda empezó a asomar escasos segundos antes de que se diese cuenta de a qué se refería—. Ah, no. Yo mismo voy a encargarme de grabar las runas, tengo algo de práctica con eso —comentó en tono jocoso.
Las horas que llevaba dedicadas al estudio de runas, especialmente durante cierta época de alarma, le agotaban con solo recordarlo, pero prefería ser él mismo quien las colocase y no por una cuestión de dinero, únicamente, o porque no se fiase del helión. Su empleo requería la máxima alerta posible en todo momento, y había aprendido de la forma más dura que en el mundillo todas las precauciones que se le ocurriesen a uno jamás eran suficientes.
>>En cambio sí que te voy a encargar otro tipo de runas —añadió no mucho después mientras se llevaba la mano a uno de los amplios bolsillos de la gabardina. Extendió ante Atol un trozo de cuaderno en el que había unos dibujos que probablemente cualquier terrestre reconocería—. Son runas nórdicas, una antigua forma de escritura de donde yo vengo. Quisiera que grabases estas de aquí en la cabeza del arma —señaló con un dedo. A continuación cambió la hoja por la que estaba debajo—. Quiero un hacha con este diseño.
Él mismo había dibujado el arma que quería: un hacha de dos manos y doble hoja, con grabados de runas en la cabeza, tal y como le había explicado al libense.
>>Confío en que sabrás cuál tiene que ser el peso correcto, pero en cualquier caso te puedo orientar acerca de cuánto puedo blandir sin que sea un problema —añadió.

92 Re: Libo el 15/03/17, 09:32 am

Jack

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Los oídos del helión parecían captar solo aquellas palabras con un significado relevante, como "no", "yo mismo" y "grabar". No dijo nada al respecto, no hacía falta, Tan solo asintió, más para indicar que le seguía, porque a veces parecía que no escuchara y ya se lo habían hecho notar. Su reacción más notable fue agarrar el papel y mirarlo con el ceño fruncido. <<No me suenan, ¿otro tipo de...? Ah, no, escritura terrícola. Curioso>> Esperó a que terminara de explicarse para preguntarle.

¿Qué significan? Has dicho "antigua", pero dudo que las quieras poner solo por estética —bromeó. Imaginaba que no era así, pero se notaba cierto desprecio hacia la palabra "estética". Solo entendía tanta decoración en armas si eran de gala o para nobleza. Después, miró el otro dibujo y asintió con energía varias veces. Habló rápido, pues quería empezar cuanto antes—. Yo me encargo de todo. Lo que sí necesito es qué material quieres y si es un encargo urgente. Tengo tratos con Irraria y podría conseguir otros si hiciera falta.


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93 Re: Libo el 16/03/17, 01:14 am

Giniroryu

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GM
Sí y no, en realidad —dijo en respuesta a la pregunta del helión sobre el motivo de grabar las runas nórdicas—. En parte es porque quería algo simbólico en el arma, pero además utilizaré los grabados como puntos de anclaje para hechizos que pueda querer colocar más tarde —explicó sin entrar en muchos detalles.
Además del mensaje rúnico, también había incluido un valknut: un símbolo que representaba la muerte le parecía bastante adecuado para su hacha.
>>El mejor metal que puedas conseguir en un periodo razonable de tiempo —contestó entonces a la pregunta más relevante—. No es que suela forjar un arma nueva cada día ni tenga muchos gastos; además se trata de una de mis herramientas de trabajo, así que me puedo permitir un desembolse considerable. Quiero que sea de gran calidad. Supongo que el metal irrense es el mejor, de todas formas. Aunque el mango puede ser una mezcla un poco más barata siempre y cuando no afecte al equilibrio del arma… —Permaneció pensativo unos instantes antes de proseguir—. No tengo especial prisa, y puedo volver en más ocasiones si necesitas consultar algo durante el proceso.

94 Re: Libo el 16/03/17, 09:34 pm

Jack

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Se le había pasado que pudiera ser esa razón. Es más, podía hasta añadirlo a su "repertorio". <<Tiene utilidad aun quedando vistoso... Hum>> Aún era reacio a algo así, por cabezota, pero no podía negar que tenía sentido y que eran ideas compatibles.

Entiendo.

No volvió a preguntar por las runas, ya lo investigaría él mismo. Siempre tenía tiempo para aprender algo nuevo y así tendría un rato de "ocio" a su manera. Escuchó los detalles del material y el tiempo, asintió un par de veces mientras atendía, y una final con energía.

Perfecto, dalo por hecho. Avisaré.

Se frotaba las manos mientras hablaba. Tenía un encargo y quería empezar cuanto antes. Es más, en cuanto se despidieron, puso en la puerta un cartel que leía "en el taller" y se puso manos a la obra.


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95 Re: Libo el 21/10/18, 04:04 am

Nihil

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Zmey


El burdel estaba situado en uno de los barrios altos de la Capital. Se trataba de un palacete alto y estrecho techado con tejas azules. El interior había sido decorado al estilo de Rocavarancolia, todo era una amalgama de muebles, alfombras y objetos decorativos de diversos mundos vinculados, así como detalles mágicos discretos como las lámparas de fuego mágico. A Zmey se le había concedido una habitación de invitados en la última planta, lejos de los clientes y de los problemas. Casi no le dejaban salir del edificio, y cuando lo hacía siempre debía ser acompañado. Aquel encierro habría sido un verdadero infierno para el piromante de no ser por los dos nuevos amigos que había hecho en su estancia allí. Trabajaban en el burdel, aunque solo uno de ellos tomaba clientes; el otro, un año menor que Zmey, aún era un aprendiz y su trabajo consistía en asistir a los otros prostitutos y servir bebidas. Ambos habían sido asignados al piromante en su primera semana de estancia y por alguna misteriosa razón habían congeniado. Los chicos parecían fascinados por su naturaleza y Zmey había dejado que alimentasen su ego, a falta de un mejor entretenimiento. Luego había resultado que tenían bastantes gustos en común.

Era la una de la tarde y los tres dormían la siesta en la cama de Zmey. Veren, el mayor, rodeaba al piromante en sus brazos mientras que Nai estaba acurrucado sobre su pecho. Era extraño lo rápido que se había acostumbrado al contacto físico de los chicos. No lo sentía como la necesidad enfermiza que tenía con Ariven ni la inseguridad que le había despertado cualquiera de sus amigos en Rocavarancolia, era algo totalmente natural. Aquellos chicos habían conseguido que se sintiera tranquilo y a salvo. Ignoraba qué había llevado a su maestra a echarlo de la ciudad con tantas prisas y a ponerlo bajo la custodia de Cain pero, la verdad, iba a permitirse que le importase un comino y a disfrutar de sus inesperadas vacaciones. Aunque siguiera sin poder soñar, podía dormir.


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Y con este nombre yo te maldigo, y ni tan siquiera la muerte podrá librarte de tu condena, pues todo aquel que intente matarte recibirá siete veces tu castigo.

96 Re: Libo el 12/12/18, 12:29 am

Nihil

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La sensación al cruzar el portal era como cuando no ves un escalón y pisas en vacío, ese pequeño salto en el estómago, y luego el pie se encuentra con suelo firme. Al otro lado había una enorme plataforma de piedra y metal, a medio camino entre embarcadero y andén de ferrocarril. La barcaza ya las esperaba, se zarandeaba suavemente sobre el vacío, como si el fuerte viento que soplaba no le afectase. El aire estaba electrificado, sin duda se acercaba una tormenta. Mánia respiró hondo y sonrió, le encantaba el olor de la lluvia.

-Sube rápido o nos lloverá -le dijo a Varsai. -Ponte cómoda.

No había más pasajeros en la barca, estaba techada y protegida de los elementos con magia. La barquera aguardaba en popa, con la cabeza cubierta por una capucha y un velo tapándole la boca. A una orden de Mánia desamarró la barca y empezaron a deslizarse por el aire.

El paisaje era gris y oscuro, apenas se distinguían vetas de verde entre la piedra. A lo lejos, como una hoguera en medio de la noche, brillaba la Capital. El viaje no fue muy largo, la barcaza se deslizaba entre las nubes en completo silencio. Según se aproximaban las formas de la ciudad se iban haciendo más claras; decenas de torres y picos se vislumbraban a través de la cúpula de cristal que las cubría. Un andén, similar al que habían dejado, las recibió a las afueras de la ciudad. Una pequeña multitud se congregaba a los pies de la escalinata que la unía al suelo. Mánia bufó, había informado solo a unas pocas personas claves de su visita, pero debía suponer que los ciudadanos curiosos estarían atentos a cualquier barcaza que llegase a la Capital.

-Ahora tienes que ser discreta. No te transformes y si puedes oculta la cola y las orejas, no debemos llamar la atención por el momento -le pidió a Varsai.

Una carroza se detuvo al otro lado de la multitud. En cuanto Mánia comenzó a bajar las escaleras los ciudadanos le abrieron paso. Los hombres se arrodillaron, con la mirada fija en el suelo mientras que las mujeres inclinaron la cabeza a su paso. Si acaso alguna niña valiente se atrevió a levantar la mirada llevada por la curiosidad.


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Y con este nombre yo te maldigo, y ni tan siquiera la muerte podrá librarte de tu condena, pues todo aquel que intente matarte recibirá siete veces tu castigo.

97 Re: Libo el 12/12/18, 05:21 pm

Dal

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Varsai negó con la cabeza cuando la bruja preguntó si le había hecho esperar mucho. En realidad no había sido tanto tiempo pero la expectación de la licántropa había hecho que pareciese más.

Con tranquilidad la siguió por el portal y se encontró a sí misma en una plataforma flotante. Curiosa se asomó al borde y comprobó que se hallaban a bastante altura. No se hizo de rogar y subió al bote.

"No te preocupes" le dijo. "Soy bastante resistente al frío. Además en mi ciudad natal también había bajas temperaturas" le explicó.

Por supuesto la leoparda se asomaba por los bordes de la barca para contemplar el paisaje bajo ellas. Según se acercaban a la ciudad su cola se movía con nerviosismo. No se giró cuando la bruja le pidió ser discreta, sólo orientó su oreja hacia donde estaba ella para oírla mejor.

"De acuerdo" respondió y se transformó completamente en su forma original. Se sentía rara sin las orejas y la cola, pero no tardaría en acostumbrarse otra vez. Lo único que mantuvo fueron sus sentidos animales y sus ojos felinos, Mánia había dicho que no la mirarían mucho a los ojos así que...

Por supuesto la ropa le apareció por arte de magia. A día de hoy la varmana seguía orgullosa de haberse puesto aquella runa lo primero. Vestía unas botas negras, pantalones vaqueros negros también y un jersey de color morado a juego con el final de su pelo.

"Eres bastante famosa" le comentó cuando vio a los hombres arrodillarse y al resto de las mujeres bajar la cabeza. La varmana le sonrió a una niña que pasaba y le guiñó un ojo antes de subir a la carroza.

"¿Directas a Palacio?" le preguntó una vez se hubo acomodado.


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Soy Dal, hijo del Estío y el Crepúsculo. Señor del Vacío y Amo del Infinito. Destructor de Mundos y Artífice de Infiernos. Conde de la Nada y Duque de los Océanos. Rey del Purgatorio y Terror del Cielo. Marqués del Inframundo y Barón de la Muerte. Por todos estos titulos, Invitado, reclamo tu vida para mí .

98 Re: Libo el 14/12/18, 02:45 am

Nihil

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-Soy la embajadora de Libo y soy una andrógina, es natural que se arrodillen ante mí. -respondió Mánia -Y no, primero iremos a mi residencia de la Capital, no puedes ir así a ver a la Reina Madre.

No lo dijo con intención de que sonase ofensivo, había preparativos que hacer antes de presentarse ante la monarca. Dio dos golpes con el tacón en el suelo de la carroza y se pusieron en marcha. La ventanas tenían cortinas de gasa para proteger a las viajeras de miradas indiscretas del exterior. Las calles pasaron rápidamente de las casas amontonadas y toldos raídos de la periferia a las enormes galerías techadas del centro. Había bastantes cuestas y rampas en espiral para acceder a los niveles superiores pues la ciudad estaba construida en la misma ladera de la montaña. Giraron por una callejuela algo estrecha cuyo techo era todo teja y metal para salir a una pequeña plaza con una fuente en medio.

El carruaje paró ante la puerta de un palacete alto y estrecho, con la fachada decorada con azulejos rojos y las rejas de las ventanas pintadas de negro y dorado. Era la más llamativa de la plaza y se notaba que tenía ciertas influencias de otros mundos en su arquitectura. La cochera se bajó de su puesto para abrirles la puerta. Dos sirvientes salieron a toda prisa del palacete para descargar el equipaje. Mánia no se molestó en usar ningún hechizo de levitación para ayudarles.

-Tendrás que disculparme, mi residencia aquí no es tan grande como la de Rocavarancolia. Podríamos habernos quedado con mi mater pero pensé que preferías tener un sitio donde poder relajarte.

Sabía que mantener una máscara era agotador, era la razón por la que se había construído su propia casa en la Capital. Mánia guió a Varsai al interior del edificio. Lo primero que se veía era un recibidor que daba a un pasillo larguísimo. Olía a rosas frescas y de hecho había varios jarrones con rosas libenses, que eran pequeñas y rojas.

Un sirviente les ofreció quitarles los abrigos para guardarlos. Bajo el suyo Mánia llevaba un conjunto de seda rojo con lazos a ambos lados de la cadera. Era muy revelador, como toda la ropa que solía llevar la bruja, pero la casa estaba tan caldeada que bien se habría podido andar desnudo sin problema.

-Te enseñaré tu habitación -dijo.

Subieron un par de pisos. Las dependencias personales de Mánia estaban en la tercera planta.

-Aquí está tu habitación -dijo abriendo una puerta según dejaban la escalera a la derecha -La mía está al otro lado del pasillo. Ahora subirán tus cosas y podrás instalarte. Esa puerta es tu baño, creo que en Varmania y en Libo son más o menos iguales así que no tengo mucho que explicarte pero si igual tienes alguna duda puedes preguntarme.

El dormitorio tenía unos techos altísimos y estaba bien iluminado a pesar de tener solo una ventana. Había una enorme cama con dosel y un arcón a los pies y pocos muebles más, aunque todos ellos eran recargados y denotaban un fino trabajo de artesanía. Destacaba el tocador con superficie de mármol y su espejo enmarcado en oro. Los cajones tenían pequeñas filigranas pintadas a ambos lados de los pomos. El suelo de madera estaba cubierto por una alfombra mullida con panteras rampantes tejidas.

-La cita con la Reina Madre es por la tarde. Ahora nos servirán un tentempié en la salita de abajo, por si tienes hambre, y si quieres puedo llevarte a dar una vuelta por la ciudad o si no puedes descansar. Tenemos tiempo de sobra.


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Y con este nombre yo te maldigo, y ni tan siquiera la muerte podrá librarte de tu condena, pues todo aquel que intente matarte recibirá siete veces tu castigo.

99 Re: Libo el 16/12/18, 06:50 pm

Dal

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"Oh, de acuerdo" respondió Varsai. No se había dado cuenta de que no estaba presentable para visitar a la realeza. Las cosas en la ciudad eran más sencillas.

La licántropa no pudo si no asomarse a la ventanilla del carruaje. Deseaba ver más de la ciudad y absorbió todo lo que pudo mientras los edificios pasaban ante ella.

Cuando llegaron observó lo bonito de la mansión y se giró hacia la bruja con una sonrisa en la cara.

"¿Te disculpas porque no es grande? Yo sigo viviendo en la Sede Mánia, lo más a que aspiro ahora mismo es a un cuarto con cama. No necesito más" la risa de Varsai se hizo eco en la mente de la bruja. "Te lo agradezco" respondió sin embargo cuando la libense mencionó que se podrían haber quedado con la madre de ésta.

Siguió a la embajadora por la casa empapándose de todo lo que veía y oía. La habitación era preciosa y a la chica le encantó la alfombra.

"Preferiría ver más de la ciudad si puede ser" respondió con ansia en la voz mental cuando la embajadora le propuso dar un paseo.


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Soy Dal, hijo del Estío y el Crepúsculo. Señor del Vacío y Amo del Infinito. Destructor de Mundos y Artífice de Infiernos. Conde de la Nada y Duque de los Océanos. Rey del Purgatorio y Terror del Cielo. Marqués del Inframundo y Barón de la Muerte. Por todos estos titulos, Invitado, reclamo tu vida para mí .

100 Re: Libo Hoy a las 03:25 am

Nihil

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-¡Perfecto! - Mánia no quería atosigar a Varsai pero tenía muchas ganas de enseñarle la ciudad -Voy a llamar a un transporte y mientras llega... vamos a arreglarte un poquito.

La ropa de Varsai estaba bien para Rocavarancolia pero no para Libo, aun así quería que mantuviese algo suyo para que se sintiera más cómoda así que decidió trabajar en el jersey que llevaba. Se la llevó a su propio dormitorio, al otro lado del pasillo y vació el armario sobre la cama.

-Muy bien, esos vaqueros fuera, no vamos a una mina. Ponte esto -le dió unas medias negras con bordes de encaje y buscó un liguero que fuera a juego -No sé qué ropa interior llevas pero igual te voy a dejar algo mío. Usaremos tu jersey de vestido.

Le puso un arnés de cuero con tachuelas doradas encima del jersey para ceñirle el pecho y no añadió mucho más aparte del maquillaje y recogerle el pelo en dos coletas bajas.

-Esta vez puedes llevar las orejas y la cola – le dijo -Y puedes usar mis adornos de las orejas. Van con clip, no te preocupes, no hay que perforarte nada.

A Mánia le había sorprendido lo reacios que eran muchos rocavarancoleses de otros mundos a perforarse así que había aprendido a ser prudente con el tema.

Le dejó una capa ligera y un bolso y estuvieron listas. Un rickshaw las esperaba en la puerta llevado por un hombre fornido con el pelo negro lustroso recogido en alto con adornos de calaveras. Llevaba un velo similar al que llevaba la barquera que las había llevado a la ciudad.

Antes de que pudiesen subirse un sirviente de Mánia salió a la carrera a su encuentro y le susurró algo a la bruja la oído. Mánia maldijo por lo bajo.

-Mi mater insiste en que tengamos escolta así que envía a dos de sus guardaespaldas para que nos acompañen. Dice que es por las apariencias -bufó. -Estarán esperándonos en el centro comercial.

Subieron al rickshaw, que solo tenía la capota por lo que la gente con la que se cruzaban podía verlas. El hombre que las llevaba se movía a toda velocidad por el suelo de adoquines y Mánia tuvo que pedirle que aminorara para que Varsai pudiese ver bien el paisaje. Pasaron por avenidas amplias, todas techadas con entramados de acero y cristal. Las casas eran altas y estrechas, de ventanas pequeñas la mayoría salvo algunas excepciones que serían los palacetes como el de Mánia. Aquí y allá había esculturas, obeliscos conmemorativos y fuentes de agua humeante, pero casi nada de verde.

Llegaron a la galería comercial, con sus dos plantas atestadas de escaparates y carteles de tiendas. En cuanto bajaron, dos mujeres fibrosas y altas fueron a su encuentro; las guardaespaldas que había enviado su mater. Mánia las conocía de cara.

-Cuatro pasos por detrás de nosotras. Una sola palabra y volvereis a vuestro pueblo a cultivar remolacha -les advirtió la bruja en libense. Ambas asintieron.

Mánia tomó a Varsai de la mano para guiarla. Había bastante gente aunque era temprano, muchos hombres haciendo los recados del día y damas retiradas disfrutando de la mañana. Desde allí les llegaba el olor de las infusiones calientes y los bollos recién hechos.

-Ya que no pudimos tomar el aperitivo en mi casa, ¿qué te parece si te llevo a mi tetería favorita? Ven, te encantará.

La condujo por la galería principal con las dos guardaespaldas detrás como si fueran sus sombras. Todo el complejo era impresionante, con suelos de mármol y ascensores de hierro para ir a las plantas superiores. Aquí y allá había pequeñas terrazas con mesas y sillas de hierro forjado llenas de lugareños tomando su segundo desayuno o un antojo de mañana. Mánia condujo a Varsai hasta un pórtico recargado con panteras de forja adornándolo: El Real. Le dijo algo a la camarera de la entrada antes de que la pobre chica se tirase al suelo en una reverencia hacia Varsai. ''Discreción'' era la palabra clave. La camarera asintió enérgicamente y les invió a entrar con un gesto.

La tetería era todo espejos, relieves y lámparas de araña. Los techos eran altísimos y estaban decorados con imitaciones de frescos. La camarera las llevó a una mesa en la balconada de la planta superior, colocada estratégicamente para que pudieran ver a la gente abajo y la calle a través de los ventanales.Las guardaespaldas se quedaron de pie a una distancia prudencial. A esa hora no ponían música en directo pero tenían de fondo el sonido de las conversaciones ajenas, que más que jaleo parecía un murmullo.

-Me gusta este sitio, es tranquilo y puedo comer en paz sin que nadie venga a traerme ofrendas o pedirme que sus hijas crezcan fuertes -comentó. Le pasó una carta a Varsai -Siento decir que aquí no tenemos chocolate, pero hay infusiones, té, vino dulce... También hacen unos pasteles riquísimos. Mira, estos son parecidos a los que me trajiste el otro día -Lo señaló en la carta -Y estos están rellenos de una mermelada que no he encontrado en ningún otro mundo. Es parecida a la frambuesa pero al mismo tiempo no tiene nada que ver. Están muy ricos.


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Y con este nombre yo te maldigo, y ni tan siquiera la muerte podrá librarte de tu condena, pues todo aquel que intente matarte recibirá siete veces tu castigo.

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