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Libo

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1 Libo el 12/08/12, 06:27 pm

Rocavarancolia Rol

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Recuerdo del primer mensaje :

Libo

Portal situado en una escarpada montaña lejana a la capital.


85 Re: Libo el 16/09/14, 11:30 pm

Jack


Pese a cómo me había sentido desde que me avisaran de la fiesta, ahora con los resultados de la demostración mágica me sentía de forma totalmente contraria. Todos nos miraban, expectantes. La condesa ayudó a que no nos atosigaran, pero por mi parte eso no habría sucedido. Quería demostrarles de qué éramos capaces, de qué era capaz. ¿Y había temido que me rechazaran? Idiota.

Rápidamente, Shiz y yo volvimos a organizar otra demostración, aunque le siguieron varias, tanto en grupo como por separado. Cosas vistosas, de colores vivos, nada peligrosas, con alguna que otra persona levitando a apenas unos centímetros del suelo. Yo hice una pequeña demostración-explicación de lo que podía hacer con mis uñas, por llevarme un poco de protagonismo: lanzar llamaradas de las inofensivas hacia arriba. Y cuando Lima se nos acercó, me "apagué", dedicando mi atención a cualquier pregunta que tuviera.

Si antes de la fiesta tenía claro que quería volver a reintegrarme en la ciudad y poder trabajar en mi propia forja mágica libense, después de la fiesta lo tendría más claro aún. No quería limitarme a saciar la curiosidad de estas gentes ajenas a la magia. Quería ser útil a mis dos casas. Pero tenía que tener cuidado con el Consejo, pues no creía que vieran con buenos ojos cualquier tipo de acercamiento mágico ajeno a sus intereses. Por mucha alianza que hubiera... creía saber lo suficiente de la política de la ciudad como para entender que los intereses de Rocavarancolia no eran tan benignos como de momento parecía.

86 Re: Libo el 18/09/14, 01:06 am

Naeryan


Shizel no paró en toda la noche. Izó a personas para que caminaran en el aire, sirvió copas levitando, hizo demostraciones con fuego mágico, jugó a adivinar a base de mentalismo en qué estaban pensando algunos voluntarios. Cuando Karime regresó aplicó niebla mágica sobre ambos, y con los ojos vendados bailaron dando vueltas amplias por toda la zona de mesas, esquivándolas a ellas y a los invitados con elegancia de forma que parecía milagrosa. Regaló luces mágicas a quien se lo pidió y se petrificó y despetrificó a sí mismo para no despertar recelos eligiendo un voluntario.

El skrýmir estaba en su salsa, encantado de estar recibiendo atención y de que fuese gracias a algo en lo que había puesto tanto empeño en mejorar y hacer parte de él como la magia. Gastó mucha más energía de lo habitual, pero cada segundo de ello valió la pena. "Podría pasarme toda la vida haciendo esto."

Respondió a cualquier pregunta que le dirigieron y procuró conocer al mayor número de personas posible. Cuando se le planteó el interrogante de si regresaría a Libo más veces, respondió que sí sin dudarlo. La noche estaba siendo insuperable, y la experiencia de conocer a fondo una cultura tan diferente le estaba gustando mucho.

87 Re: Libo el 13/03/15, 01:34 am

Muffie



Karime siguió a su hermano hasta el lugar donde el resto de andróginos de la Reina esperaban, entre nerviosos y curiosos, a que Ilol les presentara a su hermana, uno de los milagros, tal y como les había prometido. La verdad era que la vida en el palacio, ya de por si fantástica, había mejorado para Ilol desde el mismo momento en que había sido informado de que su hermana había sido una de las elegidas. Todo el mundo reclamaba su atención y le bañaba en agasajos esperando que les hablara de Karime y del extraño mundo que había visto, lo que hacía inmensamente feliz al andrógino, pues había pocas cosas en el mundo que disfrutara más que hablar de su heroína.

Por su parte, Karime disfrutaba enormemente de la compañía y la felicidad de su hermano sin preocuparse de sus amigos. Atol estaría ahí, con ellos, velando porque no se salieran del protocolo y, aunque habían ido hasta ahí para estar con ella, debían entender su situación. Tenía tan poco tiempo para pasar con Ilol y tantas ganas de acapararlo para sí…

El pequeño Ilol procedió a presentarle a sus nuevos amigos andróginos con una amplia sonrisa una vez llegaron a ellos. Aunque el más joven era su hermano, una gran parte de los andróginos no habían dejado todavía la adolescencia y, los que ya lo habían hecho, no parecían comportarse como adultos. Los más valientes le pidieron que volviera a transformarse, ya que no habían tenido oportunidad de verla de cerca la anterior vez. Karime cumplió sus peticiones a pesar de que lo que más deseaba era echarse a Ilol al hombro y llevárselo a corretear por los jardines, los dos solos, riendo y jugando, como cuando eran unos críos. “Todavía somos unos críos”. Pensó la loba y se sorprendió ante la realidad de ese hecho. Habían vivido demasiado y todavía eran unos niños. Ilol ahora pertenecía a la Reina y ella, a Rocavarancolia. Realmente, ya no eran unos críos, al menos no como lo habían sido hasta entonces. Hasta que él había sido vendido y ella llevaba a través del portal.

- Ey, Gatito, tengo algo que darte.

La licántropa sacó de entre sus pechos un colgante con un tallado, cuyos ojos eran pequeñas piedras violetas. Por el momento, era un simple lobo de madera sin ningún tipo de hechizo en él, pues no había tenido tiempo de prepararlo más específicamente, pero la libense ya había decidido que, la próxima vez que volviera a verlo, traería preparada alguna cualidad especial con el que alguno de sus amigos pudiera hechizarlo. Otra oportunidad tendría. Ella pretendía volver, al menos, tanto como pudiera, tanto como Cica, la Reina y las circunstancias se lo permitieran. Aunque, por el momento, disfrutaría del tiempo que se le había permitido pasar con su hermano.

Ilol chilló emocionado ante el regalo de su hermana y enseguida le pidió que se lo pusiera, mostrándolo orgullosamente a sus amigos andróginos. A Karime le hubiera gustado darle su regalo en otras circunstancias, pero no se arrepintió de haberlo hecho en ese momento, su hermano parecía brillar de la emoción.

No había pasado mucho tiempo cuando vio aparecer a Lima con un precioso vestido verde que acentuaba sus curvas en los puntos clave y un semirecogido a un lado, con algunos adornos de plumas.

- ¡oh! ¡Qué bien! Por fin ha llegado mi cena- teatralizó Karime al ver a su amiga acercarse-. Empezaba a morirme de hambre.
- Siempre has tenido un estomago insaciable y apremiante.
- Entre otras cosas.
- Tu tampoco estas nada, nada mal. La tía Kren se ha lucido contigo. Estas incluso más buena de lo normal y eso ya es decir. Por cierto, chapó la ironía de los tacones, muy tu- apreció la libense de ojos verdes. Su vista entonces dio con Ilol y su sonrisa se ensanchó-. ¿Pero qué es lo que ven mis ojos? ¡Si es mi ratita favorita!- exclamó a la par que abrazaba fuertemente al hermano pequeño de su mejor amiga.

Ilol miró sorprendido a Lima, pues, aunque de su hermana lo esperaba, no era propio saltarse el protocolo de esa manera con un andrógino por muy fuerte que hubiera sido la amistad antes del cambio. Por un momento, los tres pudieron sentir en sus espaldas la mirada de la señora Voltia reprendiendo a su hija mayor.

- ¿Creías acaso que ibas a dejar de ser mi pequeña ratita?- siguió hablando Lima, ignorando deliberadamente la mirada de su madre.

Ilol siempre había odiado el mote que le había puesto Lima, peor incluso que el hecho de que Karime le llamara “Ilolilo”, aunque se seguían de cerca, pero en ese momento aquel mote le evocó a tiempos distintos, no mejores ni peores, sino distintos. Donde él solo era el hermanito de Karime y su hermana solo una recluta.

Lah, a la que ninguno de los hermanos había visto por el momento, y al contrario que su hermana mayor, se acercó al andrógino y lo saludó como dictaba el protocolo.

- Buenas noches, Ilol. Me alegra volver a verte.

Por un momento, el rostro del andrógino decayó un poco, aunque rápidamente vistió su cara con una sonrisa y saludó de la misma manera. Karime conocía lo suficiente a su hermano como para saber que se sentía decepcionado ante la aparente falta de interés de Lah sobre su persona. “Todavía está enamorado de ella.”

Karime dejó de pensar en ello cuando Lah desapareció e Ilol pasó a reclamar de nuevo su atención, pidiéndole que volvieran con el resto de rocavarancoleses. Cuando llegaron junto a ellos los encontraron haciendo demostraciones de magia para el disfrute de las nobles libenses y sus andróginos.

- ¿Qué hacéis, guapos? ¿Ganando fans?- bromeó con ellos al acercarse.

Ilol empezó a corretear entre los amigos de su hermana impresionado por toda aquella magia. Lima los saludó con un guiño y una sonrisa picara y se acercó sin disimulo alguno a Alder, con quien empezó a coquetear.

Karime bromeó y rió complacida con la noche. Por un momento, deseo que nunca terminara y que no tuviera que volver al día siguiente de nuevo a la ciudad. “En realidad, lo que deseo es llevarme a Ilol y Lima conmigo.” Pero sabía que eso no podría ocurrir nunca.

Shizel, en su afán de demostrar su magia, le invitó a un baile especial y Karime, que en ese momento comentaba obscenamente en voz baja con Lima sobre lo que podría encontrarse bajo la falda del príncipe, asintió con una sonrisa y se disculpó con su interlocutora.

- Si me disculpas, querida, un chico fresco y guapo me ha solicitado un baile, ¿Quién soy yo para negarle mi fantástica presencia?

Durante toda la noche, no faltaron ni las risas ni la bebida. Karime no tenía muy seguro si esto último se debía al juego que habían comenzado al principio o directamente era culpa de la iniciativa propia. La verdad era que poco le importaba. Ella se lo estaba pasando en grande con su hermano y sus amigos, disfrutándolo como nunca. Al fin y al cabo, no volvería a tener la oportunidad de mezclar su vida pasada y presente de aquella manera.


88 Re: Libo el 28/10/15, 12:24 am

Tak


GM
Cuando se había enterado de que se la llevaban, durante la fiesta de la cosecha, casi no se lo había podido creer. Convencerla para marcharse no fue difícil, ni siquiera lo fue con su familia, a pesar de que no les hacía gracia que se la llevasen a tan corta edad. Los rumores hablaban de gloria y magia, de duras pruebas que demostrarían la valía de quien se enfrentase a ellas. A Nime eso no le asustaba, porque tampoco era del todo consciente de que aquella aventura iba a ser muy diferente de las que narraban sus juegos. Ella sola se encargó de decir una y otra vez que quería ir, hasta convencer a su familia, vaticinando que cuando volviese convertiría el negocio de sus padres en el más próspero de la zona.

El viaje hasta la capital fue pura excitación para la niña, que no se apartó ni un momento de las ventanillas del carro volador en el que la habían metido. Cuando puso el pie en tierra, cuando recorrió lugares desconocidos, la excitación seguía ahí, pero poco a poco el vacío y la soledad empezarían a hacer mella en su ánimo. Nunca había estado lejos de casa. Nunca había estado sola. Incluso se estaba portando mejor que de costumbre, pero era imposible no hacerlo. Se encontraba en el palacio de la Reina Madre, y nunca antes se había sentido tan intimidada. Nime habría deseado estar allí con al menos algún miembro de su familia. ¿Por qué no podía llevarse con ella a Sisek para tener con quien jugar? ¿O a Ivel, para que cuidase de ella? De ser así, probablemente en aquel momento estaría disfrutando tremendamente de conocer la capital, un lugar que no podía evitar admirar. Se avergonzaba un poco de sí misma por tener una aventura épica a su alcance y estar echando de menos su casa.

Aún no se había cansado de contemplar a lo lejos las ciudades abovedadas y la arquitectura que hacía palidecer la casa de la mater de su ciudad cuando la hicieron enfrentarse a un banquete. Uno largo y tedioso para la niña, que ni siquiera sabía guardar las formas pero al menos era consciente de ese hecho. Veía más cubiertos de los que eran necesarios, comida que no había probado nunca antes, y un ambiente que, para ser festivo, le parecía muy pesado. Las carantoñas de aburrimiento fueron frecuentes, pero se puso las botas con las comidas más exóticas y al terminar se le escapó un eructo que no pudo disimular ni cerrando la boca. Se habría puesto colorada, pero estaba acalorada y no se apreció ninguna diferencia.

Quería preguntar cuándo se iban. Cuándo empezaría la aventura de magia y pruebas. La impaciencia la puso a jugar con las sobras de comida en el plato, buscando utilidades imaginativas para los utensilios que había a su alcance en la mesa. Inevitablemente, terminó por venir un hombre a retirar las esculturas de masa que tomaban un baño en la salsa de su plato, y advirtió que fue la primera a la que le retiraron el servicio. No le quedó más remedio que aguardar con los codos apoyados en la mesa y la cara en las manos, poniendo morritos y balanceando las piernas por debajo del mantel. La fiesta de su ciudad le parecía mucho más divertida que aquello.

También empezaba a estar agotada. Si se mantenía despierta era gracias a todas las emociones fuertes que había vivido durante ese día, pero se le escaparon varios bostezos que la hicieron restregarse los ojos, arruinando el maquillaje que tanto le gustaba. Sus padres por fin habían accedido a hacerle un trabajo más elaborado de lo habitual para aparentar delante de la nobleza, pero una vez más no había sido capaz de mantenerlo intacto. Nime adoraba tanto el maquillaje como olvidaba que lo llevaba puesto, y ni a su padre le gustaba perder el tiempo arreglándola en vano, ni a su madre que desperdiciase las pinturas. Cuantísimas veces se las había ingeniado para encontrarlas allá donde las escondieran, solo para acabar arruinando buena parte de los colores que se probaba, o probaba en otras cosas.

La cosechadora fue quien la sacó de su ensimismamiento. Nime recuperó repentinamente la actitud obediente y la siguió sin quejas ni preguntas. Un escalofrío de excitación recorrió su espalda a la vez que un pinchazo de miedo y nervios se instalaba en su tripa. No tardaron en proporcionarle una bebida, que la niña confundió con infusión dulce y se llevó a los labios con ilusión.
¡Sabe a rayos! —soltó al probarla.
Nime llegó a pensar que no debía haber insultado el gusto mediocre de sus anfitriones. Pero aun arrepentida de haber abierto la boca, no llegó a plantearse si pedir disculpas o cómo hacerlo, porque no tardó en quedarse dormida.

89 Re: Libo el 13/03/17, 06:39 pm

Giniroryu


GM
Aunque existían herreros en la ciudad, Saren le había hablado del negocio que había montado Atol en Libo y había decidido darle una oportunidad al helión ya que al menos se trataba de un conocido. Con el pacto que tenían con Rocavarancolia, ir hasta aquel mundo no le suponía mucho más ajetreo que realizar el encargo en la propia ciudad, además, y siempre le gustaba conocer nuevos mundos. Si aquel aún no lo había visitado, teniendo en cuenta todas las facilidades existentes, era porque no podía cazar allí y por tanto descendía inmediatamente puestos en su lista de prioridades sobre mundos a los que ir. El vuelo desde las montañas en las que se encontraba el portal hasta la ciudad le resultó agradable, aquello no era algo que pudiese hacer en la ciudad con frecuencia debido a que no solía interesarle ir demasiado lejos. Poner pie en mitad de la civilización no tanto, porque inevitablemente su apariencia y tamaño lo convirtieron en el centro de atención allá por donde se desplazaba. Por suerte aunque alguien intentase hablarle no podía entenderle, ya que a fin de cuentas iba a ver a un rocavarancolés y no necesitaba entender a los libenses teniendo indicaciones claras de dónde encontrar a Atol, así como no podían comprender sus comentarios más o menos ácidos según cuánto de poco le gustase la actitud de cualquiera que se le acercase. De todas formas, la mayoría se limitaba a observar de lejos.
No, gracias, vuelve por dónde has venido. No estoy aquí para meterme en líos —dijo tajante y sin detenerse a una persona que se le acercó farfullando algo y que, a todas luces, parecía enfadada por algún motivo que no podía comprender.
Una vez perdió finalmente de vista a aquel incordio no tardó mucho más en dar con el local que estaba buscando.

Abrió la puerta y se asomó, queriendo estar seguro de que había dado con el sitio corrector. Por suerte no tardó en comprobar que no se había equivocado al ver las inconfundibles uñas del helión, a pesar de que este se encontraba de espaldas.
Buenas, Atol, ¿tan a disgusto te encontrabas en Rocavarancolia que has decidido volver a tu tierra natal? —Preguntó en un tono claramente bromista—. Me han comentado que te habías montado un buen negocio de forja por aquí y decidí venir a proponerte un trabajo. —Fue directo al grano, su trato con el helión había sido bastante reducido, de todas formas.

90 Re: Libo el 14/03/17, 09:59 am

Jack

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Conocía esa voz. Le sorprendió oírla allí, pero rápidamente entendió el motivo. A veces temía que el Consejo enviara a alguien a cerrarle el establecimiento, porque aunque aún no había sobrepasado límite alguno, la desconfianza estaba ahí. Podían hartarse de la alianza en cualquier momento, encima.

Aquí el negocio es bueno y seguro... Y si alguien intenta robarme, se arriesga a que se le eche Libo encima —bromeó a su vez—. Enseguida te atiendo.

No sabía si aquello era cierto, pero creía que no se equivocaba al suponer que no le sentaría muy bien a la alianza entre ambos mundos que un rocavarancolés atacase un negocio libense de un transformado libense. Eso sí, su forja no estaba desprovista de protecciones. Dejó la funda de cuero que estaba cosiendo y se giró hacia el draco. Una especie de escaparate-mesa les separaba, con cuchillos de mayor o menor tamaño, navajas, herramientas domésticas... El taller estaba detrás del helión y alrededor de ellos, en paredes y techo, se podían ver todas las armas y piezas de armadura, todo muy rudimentario, que tenía a la venta. Obviamente, todo lo que fuera de mucha mejor calidad o, ya puestos, a la altura de Rocavarancolia, estaba oculto a la vista. No lo comentó; si el draco había ido hasta Libo era por algo.

Tú dirás. Si necesitas discreción, avisa —no dijo más, no quería arriesgarse a que entrara otro cliente justo cuando mencionaba hechizos concretos.


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91 Re: Libo el 14/03/17, 11:06 pm

Giniroryu

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GM
El sueco se había percatado de que la calidad de lo que había allí expuesto no se encontraba a la altura de las expectativas, pero se podía imaginar el motivo o de otra forma Saren no le hubiese recomendado la herrería del helión.
¿Discreción…? —La sombra de la duda empezó a asomar escasos segundos antes de que se diese cuenta de a qué se refería—. Ah, no. Yo mismo voy a encargarme de grabar las runas, tengo algo de práctica con eso —comentó en tono jocoso.
Las horas que llevaba dedicadas al estudio de runas, especialmente durante cierta época de alarma, le agotaban con solo recordarlo, pero prefería ser él mismo quien las colocase y no por una cuestión de dinero, únicamente, o porque no se fiase del helión. Su empleo requería la máxima alerta posible en todo momento, y había aprendido de la forma más dura que en el mundillo todas las precauciones que se le ocurriesen a uno jamás eran suficientes.
>>En cambio sí que te voy a encargar otro tipo de runas —añadió no mucho después mientras se llevaba la mano a uno de los amplios bolsillos de la gabardina. Extendió ante Atol un trozo de cuaderno en el que había unos dibujos que probablemente cualquier terrestre reconocería—. Son runas nórdicas, una antigua forma de escritura de donde yo vengo. Quisiera que grabases estas de aquí en la cabeza del arma —señaló con un dedo. A continuación cambió la hoja por la que estaba debajo—. Quiero un hacha con este diseño.
Él mismo había dibujado el arma que quería: un hacha de dos manos y doble hoja, con grabados de runas en la cabeza, tal y como le había explicado al libense.
>>Confío en que sabrás cuál tiene que ser el peso correcto, pero en cualquier caso te puedo orientar acerca de cuánto puedo blandir sin que sea un problema —añadió.

92 Re: Libo el 15/03/17, 09:32 am

Jack

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Los oídos del helión parecían captar solo aquellas palabras con un significado relevante, como "no", "yo mismo" y "grabar". No dijo nada al respecto, no hacía falta, Tan solo asintió, más para indicar que le seguía, porque a veces parecía que no escuchara y ya se lo habían hecho notar. Su reacción más notable fue agarrar el papel y mirarlo con el ceño fruncido. <<No me suenan, ¿otro tipo de...? Ah, no, escritura terrícola. Curioso>> Esperó a que terminara de explicarse para preguntarle.

¿Qué significan? Has dicho "antigua", pero dudo que las quieras poner solo por estética —bromeó. Imaginaba que no era así, pero se notaba cierto desprecio hacia la palabra "estética". Solo entendía tanta decoración en armas si eran de gala o para nobleza. Después, miró el otro dibujo y asintió con energía varias veces. Habló rápido, pues quería empezar cuanto antes—. Yo me encargo de todo. Lo que sí necesito es qué material quieres y si es un encargo urgente. Tengo tratos con Irraria y podría conseguir otros si hiciera falta.


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93 Re: Libo el 16/03/17, 01:14 am

Giniroryu

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GM
Sí y no, en realidad —dijo en respuesta a la pregunta del helión sobre el motivo de grabar las runas nórdicas—. En parte es porque quería algo simbólico en el arma, pero además utilizaré los grabados como puntos de anclaje para hechizos que pueda querer colocar más tarde —explicó sin entrar en muchos detalles.
Además del mensaje rúnico, también había incluido un valknut: un símbolo que representaba la muerte le parecía bastante adecuado para su hacha.
>>El mejor metal que puedas conseguir en un periodo razonable de tiempo —contestó entonces a la pregunta más relevante—. No es que suela forjar un arma nueva cada día ni tenga muchos gastos; además se trata de una de mis herramientas de trabajo, así que me puedo permitir un desembolse considerable. Quiero que sea de gran calidad. Supongo que el metal irrense es el mejor, de todas formas. Aunque el mango puede ser una mezcla un poco más barata siempre y cuando no afecte al equilibrio del arma… —Permaneció pensativo unos instantes antes de proseguir—. No tengo especial prisa, y puedo volver en más ocasiones si necesitas consultar algo durante el proceso.

94 Re: Libo el 16/03/17, 09:34 pm

Jack

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Se le había pasado que pudiera ser esa razón. Es más, podía hasta añadirlo a su "repertorio". <<Tiene utilidad aun quedando vistoso... Hum>> Aún era reacio a algo así, por cabezota, pero no podía negar que tenía sentido y que eran ideas compatibles.

Entiendo.

No volvió a preguntar por las runas, ya lo investigaría él mismo. Siempre tenía tiempo para aprender algo nuevo y así tendría un rato de "ocio" a su manera. Escuchó los detalles del material y el tiempo, asintió un par de veces mientras atendía, y una final con energía.

Perfecto, dalo por hecho. Avisaré.

Se frotaba las manos mientras hablaba. Tenía un encargo y quería empezar cuanto antes. Es más, en cuanto se despidieron, puso en la puerta un cartel que leía "en el taller" y se puso manos a la obra.


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95 Re: Libo Hoy a las 04:04 am

Nihil

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Zmey


El burdel estaba situado en uno de los barrios altos de la Capital. Se trataba de un palacete alto y estrecho techado con tejas azules. El interior había sido decorado al estilo de Rocavarancolia, todo era una amalgama de muebles, alfombras y objetos decorativos de diversos mundos vinculados, así como detalles mágicos discretos como las lámparas de fuego mágico. A Zmey se le había concedido una habitación de invitados en la última planta, lejos de los clientes y de los problemas. Casi no le dejaban salir del edificio, y cuando lo hacía siempre debía ser acompañado. Aquel encierro habría sido un verdadero infierno para el piromante de no ser por los dos nuevos amigos que había hecho en su estancia allí. Trabajaban en el burdel, aunque solo uno de ellos tomaba clientes; el otro, un año menor que Zmey, aún era un aprendiz y su trabajo consistía en asistir a los otros prostitutos y servir bebidas. Ambos habían sido asignados al piromante en su primera semana de estancia y por alguna misteriosa razón habían congeniado. Los chicos parecían fascinados por su naturaleza y Zmey había dejado que alimentasen su ego, a falta de un mejor entretenimiento. Luego había resultado que tenían bastantes gustos en común.

Era la una de la tarde y los tres dormían la siesta en la cama de Zmey. Veren, el mayor, rodeaba al piromante en sus brazos mientras que Nai estaba acurrucado sobre su pecho. Era extraño lo rápido que se había acostumbrado al contacto físico de los chicos. No lo sentía como la necesidad enfermiza que tenía con Ariven ni la inseguridad que le había despertado cualquiera de sus amigos en Rocavarancolia, era algo totalmente natural. Aquellos chicos habían conseguido que se sintiera tranquilo y a salvo. Ignoraba qué había llevado a su maestra a echarlo de la ciudad con tantas prisas y a ponerlo bajo la custodia de Cain pero, la verdad, iba a permitirse que le importase un comino y a disfrutar de sus inesperadas vacaciones. Aunque siguiera sin poder soñar, podía dormir.


_________________________________________

Y con este nombre yo te maldigo, y ni tan siquiera la muerte podrá librarte de tu condena, pues todo aquel que intente matarte recibirá siete veces tu castigo.

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