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Nubla

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1 Nubla el 12/08/12, 06:30 pm

Rocavarancolia Rol

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Recuerdo del primer mensaje :

Nubla

Portal situado en un campo vacío en la zona templada del hemisferio Norte, no demasiado lejos de Varanublia.


25 Re: Nubla el 17/05/14, 05:21 pm

Dal


[Un par de días después de mi anterior post]

Al salir del portal me recibió una cortina de agua que me empapó. Pensándolo ahora se me ocurren un par de chistes, pero en ese momento sólo pensé que la próxima vez me llevaría un paraguas.

Hice un par de hechizos para impermeabilizar mis cosas, mojarme yo tenía un pase, pero en el zurrón llevaba varias cosas a las que no sabía como podía afectar el agua. Eché a andar en dirección al pueblo, en esta ocasión el camino se me hizo eterno, el suelo estaba embarrado y algunas zonas entre colinas inundadas. Suerte que podía usar magia para vadear esas zonas o habría tardado más de lo que era el camino en sí.

Al poco de avistar el pueblo la lluvia se detuvo, con un suspiro continué andando. Al poco cubrí la distancia que me separaba de las primeras casas, no tenía nada que hacer allí así que me dirigí a la casa que buscaba. Golpeé la puerta con decisión y no tardé en oír pasos por la casa, el padre de Nirael abrió la puerta y tardó como dos segundos en reaccionar a que yo estuviera plantado en su puerta.

-C-creí que no ibais a volver - dijo con voz entrecortada.- P-pero pasad y sentaos cerca del fuego, estáis empapado.

Me extrañó que Nirael no saliese al oír a su padre, quizás estuviese en su habitación.

-No hace falta - dije mientras empezaba a trazar un hechizo, segundos después mi cuerpo empezó a soltar vapor, una vez estuve seco detuve el hechizo e hice otro para limpiar mis embarradas botas.- Bueno, ya está - me giré para mirar al hombre que me observaba con los ojos como platos pero cuando posé mi mirada sobre él desvió la vista y yo medio sonreí.- ¿Y por qué pensabas que no iba a volver?

-Yo... pensé que alguien de Rocavarancolia tendría mejores cosas que hacer que prestarnos atención- dijo aún sin mirarme.

-Pues resulta que no, no tengo nada mejor que hacer - y era cierto, todas mis prioridades habían cambiado de lugar desde hacía un par de días.

-De todas formas has venido a decir que es imposible salvarla ¿no? No es posible que hayas encontrado una cura en tan poco tiempo - habló con pesar y solo por esas palabras entendí cuanto miedo sentía de perder a su esposa.

-Tengo buenas noticias, pero antes... ¿dónde están los niños?

Sus ojos se iluminaron como faros cuando oyó que tenía buenas noticias y no tardó en responder.

-Su abuelo los ha llevado al pueblo de al lado para visitar a unos familiares - hizo una pequeña pausa.- ¿Qué decíais de buenas noticias?

Le sonreí abiertamente antes de responder.

-Tengo la cura - pude ver como los ojos se le empañaban,- y voy a dársela ahora mismo, vamos.

Subimos al segundo piso y la mujer estaba sentada en la cama mirando por la ventana, el hombre se adelantó y se arrodilló junto a la mujer que miró en mi dirección.

-Vaya, ¿puedes que seas....? - no terminó la frase porque le sobrevino un ataque de tos repentino que manchó las sábanas con algunas gotas de sangre.

-Mi amor, él es de quién te hablé, el rocavarancolés que vino y ahora dice que tiene la cura para lo que te pasa - le dijo una vez se le pasó el ataque.

-Así es, tengo algo que puede curarte - comenté mientras rebuscaba en mi zurrón hasta dar con la medicina.- Una simple dosis de esto y estarás curada.

-¿Tan fácil como eso? - preguntó. Asentí y entonces ladeó la cabeza.- ¿Pero por qué me ayudas? Yo no soy nadie importante, ni tengo nada que poder darte a cambio.

-No, todo el mundo es importante - negué con la cabeza ante sus palabras.- Y además tú eres hija, esposa y madre, piensa en cómo se sentirían tus seres queridos si tú murieses. Eso es lo que quiero evitar a toda costa.

Ella asintió aceptando lo que decía y le expliqué como funcionaba el medicamento. Cogió el inhalador con torpeza y cuando se lo metió en la boca pulsó el botón. No sé si se esperaban luces brillantes o algún acto de magia pero lo que si sé es que ambos quedaron decepcionados.

-¿Y ya está? ¿Eso fue todo? - empezó el marido pero se vio interrumpido por una exclamación de la mujer.

-Empiezo a respirar mejor - dijo con voz entrecortada, los ojos se le inundaron de lágrimas.- Gracias, muchísimas gracias - las lágrimas rodaban por sus mejillas y ella no hacía nada por detenerlas mientras esbozaba una sonrisa. El hombre no dijo nada, pero yo creo que no podía, que no le salían las palabras.

-No ha sido nada - respondí.- Ahora bien, debes seguir unas indicaciones. De aquí a una hora todo rastro de la enfermedad en tu cuerpo habrá desaparecido, sin embargo tus defensas siguen débiles, eso no puedo borrarlo, por eso es mejor que no salgas de casa en un tiempo, un par de semanas o así, y no quiero que hagas ningún esfuerzo significativo en al menos un mes. Me pasaré por aquí en ese tiempo para ver que todo sigue bien. Y creo que será mejor que me vaya - dije levantándome y guardando mis cosas en el zurrón. Saqué además el pañuelo que me había llevado y un bote con hierbas.- Se me olvidaba, una infusión de esto cada ocho horas aproximadamente, es para prevenir infecciones, y si sigues mis indicaciones al pie de la letra no debería ocurrir nada malo.

El hombre me acompañó abajo y no paró de darme las gracias hasta que llegamos a la puerta.

-¿Seguro que no quieres quedarte a esperar a Nirael para darle las buenas noticias? - me preguntó mirándome con veneración.

-No, esto es algo familiar, no estaría bien que yo interviniese - respondo con una sonrisa.- De todos modos tengo cosas que hacer y otra gente que me necesita, no te preocupes, volveré en otro momento.

-Siempre serás bienvenido en esta casa. Gracias otra vez - y hace una sencilla inclinación que hace que me ruborice.

-Sí sí, cuida de ella y no dejes que haga esfuerzos - dije alejándome, sólo podía imaginarme a Nirael y su hermano llegando a casa y encontrando a su madre completamente curada. Esa imagen la mantuve hasta llegar al portal y con una sonrisa lo crucé.

Sigue en la Torre Serpentaria.

26 Re: Nubla el 25/10/15, 07:09 pm

Dal


Traspasó el portal llevando como siempre su zurrón. Parecía que se echaría a llover en cualquier momento pero no era algo que le preocupase al brujo, un simple hechizo y no se mojaría. Hacía tiempo que quería volver de visita pero entre una cosa y otra no había tenido tiempo.

Se elevó en el aire con un hechizo de vuelo y se dirigió al pueblo de siempre. Llegó en apenas unos minutos y descendió en las afueras intentando que nadie lo viera, no porque le importase el hecho de ser visto, si no porque no quería que se corriese la voz y ya no fuese una sorpresa.

No tardó en localizar la casa y con decisión golpeó la puerta con los nudillos. Antes de que ésta se abriese Enredo escuchó pasos apresurados al otro lado y también un golpe. Nirael abrió los ojos como platos al encontrárselo allí de pie y la sonrisa del brujo se ensanchó. La nublina se abrazó a él visiblemente emocionada.

-Has vuelto - dijo con voz entrecortada.- Creí que nunca volvería a verte para poder darte las gracias.

-He estado ocupado, pero he vuelto - repuso con voz tranquila devolviéndole el abrazo a la niña.

Por fin se separó de él y le indicó que pasara. Enredo cerró la puerta tras él esperando ver al resto de la familia pero no encontró a nadie, salvo a Nirael trasteando en la cocina con algunos cacharros.

-¿Dónde está tu familia? - preguntó el brujo esquivando una viga con la que estuvo a punto de darse en la cabeza.

-Están en el campo - respondió guardando algunos platos, en su voz se notaba un tono de exasperación.- Al menos mis padres y mi abuelo, mi hermano creo que está jugando con un amigo. Yo preferí quedarme en casa leyendo, y ya que estaba me puse a recoger los platos. Estaba en ello cuando llamaste a la puerta.

-¿Qué tal está tu madre por cierto? - le preguntó interesándose por si había tenido una recaída o algo.

-Estupendamente, ella asegura que nunca se ha encontrado en tan buena forma - una sonrisa cruzó la cara de la nublina.- Creo que nunca podré agradecerte lo suficiente que la salvaras.

-No me tienes que dar las gracias - el brujo le restó importancia con un gesto.- Además gracias a vosotros yo encontré un trabajo que me gusta.

-¿Si, cuál? - preguntó interesada.

-Médico - respondió.- Me he especializado en magia curativa, aunque aún me queda mucho por mejorar - explicó con una sonrisa.

El silencio se cernió sobre la sala, no era un silencio incómodo, al contrario era bastante acogedor. Nirael terminó rompiéndolo.

-¿Te apetece un té? - ofreció, Enredo aceptó y la niña empezó a sacar cosas para prepararlo.

Una vez estuvo hecho Nirael se sentó a la mesa con el brujo y lo avasalló a preguntas sobre la ciudad (preguntas a las que Enredo daba evasivas), sobre su mundo de origen y sobre su vida en general.

Pasaron el rato conversando hasta que llegaron sus familiares, todos se alegraron de ver al brujo, los que más fueron la madre y el hermano de Nirael. La primera agradeciéndole todavía el haberla salvado, y el segundo pidiéndole magia como ya era habitual. Lo invitaron a cenar y el brujo accedió ante la insistencia de todos.

Conversaron de un poco de todo y el brujo se enteró de que iban a ir a la fiesta que se celebraba en la capital por la cosecha. Al final se tuvo que despedir prometiendo que volvería de visita otro día.

-Enredo - estaba ya fuera cuando la voz lo hizo detenerse y girarse. Nirael estaba en el quicio de la puerta mirándolo.- Este año me escogerán para ir, ya lo verás - le sonrió como si diese por hecho que iba a ir a la ciudad.

El brujo le devolvió la sonrisa y se despidió de ella. Según se alejaba la sonrisa desapareció y en su fuero interno deseó que la niña nunca pisase la ciudad, no era algo que le desease.

27 Re: Nubla el 27/10/15, 12:57 am

Administración


Varanublia parecía una auténtica ciudad aquél día. Había músicos y puestos de mercado con cuentas brillantes y ramos de flores y un delicioso olor a tortilla, carne y especias.

En el centro de la plaza más grande, un curioso espectáculo tenía lugar. Una anciana, parte del consejo de gobierno, interpretaba un número de marionetas. Parecía estar pasándoselo realmente bien, probablemente hubiera usado su influencia para conseguir esa pequeña fracción de protagonismo. Y, sin duda, sabía contar historias. En su mano derecha, Castel; en la izquierda, Sendar, en un duelo a espadas. Pero qué entretenido anacronismo.

Todavía más extraña era la presencia de una intimidante guerrera cubierta de cicatrices grises y armada hasta los dientes, sonriendo con su ancha boca, como si el espectáculo estuviera en las caras de los espectadores y no en el teatrillo en sí.

28 Re: Nubla el 27/10/15, 01:30 am

Dal


Eriel estaba muy excitado, la fiesta era sólo una vez al año y siempre se ponía nervioso. ¿Y si por fin lo cosechaban? No paraba de mirar de un lado a otro observando los puestos por encima buscando alguno de comida. Siempre que se ponía nervioso le entraba hambre, hambre de cosas dulces por norma general.

Por fin encontró uno que tenía buena pinta y no demasiada gente esperando a que les atendiesen. De entre todo lo que vio eligió un tubérculo dulce y pagó con el dinero que le había dado su abuelo por el motivo de la fiesta. Le dio un mordisco disfrutando de su sabor dulce y de que aún estuviese caliente, esa clase de comida fría no sabía ni la mitad de bien.

Siguió la marea de gente y se percató del espectáculo que estaba teniendo lugar.

-¡Barael! ¡Barael! - llamó a su hermano a gritos tratando de captar su atención.- Ven a ver esto.

Sin esperar a que le respondiese el nublino se internó entre la gente hasta quedar en primera fila. Allí vio una chica que debía de tener pocos años menos que él, le pareció guapa y desde luego tan emocionada como él mismo. No tardó mucho en desviar la mirada al espectáculo embebiéndose de la historia. No tardó en captar su atención la mujer que estaba de pie junto a la anciana. No podía tratarse más que de una rocavarancolesa.

Abandonó la narración para observar atentamente a la mujer. Ver una diosa era infinitamente mejor que oír relatos de dioses lejanos.

29 Re: Nubla el 27/10/15, 02:30 am

Reifon


Y otro año más, Barael visitaba la ciudad en su mayor fiesta, el día en que los rocavarancoleses venían a elegir a aquellos  afortunados que iban a ser parte de aquellos portentos (no le gustaba el hecho de llamarlos dioses). No le perdía ojo a ningún escaparate ni vendedor, ya ofertaran hierbas o accesorios, pieles o artesanías aunque lo que a él más le interesaban eran estas últimas. Iba acompañado de Brinava y de Per, últimamente pasaba mucho tiempo con ellos.

Aprovechando que había conseguido algo de dinero a base de hacer trueques con sus juguetes y figurillas de madera le compró a Brinava un colgante que no paraba de mirar y, para ser justo, una pulsera a Per. Mientras ellos se lo ponían ilusionados Barael giro la cabeza para observar una de las tantas demostraciones de magia. Para él era increíble que eso pudiese ser posible, se imaginaba todo lo práctico que debía ser disponer de tal herramienta. Paseó algo más por los puestos comiendo y hablando con ellos.

Cuando escuchó como su hermano lo llamaba este ya estaba metiéndose entre el gentío. Suspiró.

-Vamos a por él no vaya a ser que le pase algo por ir a lo loco.

Tomó de la mano a ambos y se abrió paso a través de la gente hasta llegar donde estaba su hermano.

Y observó. Observó como la anciana narraba. Observo como los muñecos se movían al compás de la historia, peleando entre sí. Pero sobre todo observó a esa extraña mujer, sus armas, sus cicatrices, su sonrisa y como ella observaba al público sin cesar.

30 Re: Nubla el 27/10/15, 03:23 am

Lathspell

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Nada era exactamente como lo recordaba. Bien podría ser que esa casa siempre hubiese estado allí, o haber crecido hace dos noches. Y eso era lo que maravillaba a Zob de la capital desde su primera visita hace ya tantos años. En nada se parecía al campo.

-De regreso una vez mas ... aquí vamos

Zobriel avanzaba lentamente por la periferia de la ciudad, escoltado, como recordaba siempre, por un bullicioso y emocionado grupo de jóvenes y adultos, todos ansiosos y expectantes.  Habían pasado ya tres, ¿o eran cuatro años? no importaba, siempre le alegraba regresar a la capital, a pesar de lo que ello conllevaba.
Desde lo que sucedió en Varanublagálago, su abuela les había prohibido acercarse a la ciudad,no al menos mientras ella considerara que los dioses los habían perdonado - y mientras ustedes pequeños no estén de nuevo puros para aspirar a seguir a los dioses. Tratando de devorar todo con la vista y regocijarse  en la fiesta, se dejó arrastrar  por la multitud, de todas maneras sus primos y familiares ya estarían en la plaza.  Sonriendo, sin dinero, entre empujones y encandilado por los colores, las voces nuevas y la música, se permitió el lujo de soñarse el centro de todo eso; sueño que eclipso el recuerdo de su abuela y la decepción anual al no haber cosechados entre su descendencia. -mas fallos año tras año. Tienen que esforzarse por agradarles!.
En fin, nada de eso sucedería hasta dentro de algunas horas. Por mientras solo sería uno como todos, al menos nadie podría quitarle eso.
Fue entonces cuando pudo atisbar a aquellos que estaban en el escenario. un pequeño destello entre toda la multitud.

-No...puede ser

Y comenzó a abrirse paso hacia el centro. Ni siquiera mil de sus abuelas le arrebatarían la emoción de ese momento.

31 Re: Nubla el 27/10/15, 04:11 am

Administración

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-¡Rey Castel, debemos extraer el alma de la Tierra! -dijo la anciana manejando la marioneta de Sendar.
-¿De la Tierra? ¿Y por qué?
-¡Para que Hurza Comeojos resucite y le pueda dar el beso de amor verdadero que dama Serena necesita para descansar por fin! -chilló Sendar mientras saltaba de un lado a otro en el escenario.
-¡Oh, mi buen consejero, qué geniales ideas tienes! ¡No soporto a esa fantasma amargada y venenosa!
Y entonces, Sendar golpeó repetidas veces a Castel con su espada. La multitud abucheó.
-¡Ahora Arfes ganará la guerra! -dijo el mago níveo entre carcajadas.

Dama Dibujo se ladeó para contener una risa, y miró hacia el cielo. No sabía cuándo vendría Liviana.

A la anciana le dio tiempo a terminar la historia, y se retiró entre aplausos con una sonrisa de oreja a oreja. La noche empezó a cerrarse, y la atención de la multitud fue acaparada por los músicos. Había farolillos mágicos colgando de las torres más altas, y los nublinos bailaban como si se hubieran olvidado de la visita que iban a recibir.

Entonces, un niño señaló hacia el cielo y todos giraron sus cabezas. Se hizo el silencio.
Dama Liviana estaba mirándolos desde lo alto de la plaza. Su característico vestido blanco brillaba con la luz de la fiesta, y se extendía movido por un viento propio, agitándose como una enorme ameba fantasmagórica.

La bruja descendió, muy despacio, hasta situarse en el centro de la plaza. Sujetaba un caldero alargado como un florero, lleno a rebosar de lirios. Sonreía.

-Hola, dama Dibujo -saludó, en voz baja-. ¿Por quiénes apuestas?

Las dos rocavarancolesas intercambiaron unas rápidas palabras y dama Liviana arrastró su caldero hasta el centro de la plaza. Sacó el enorme ramo de lirios y se lo echó al hombro. Con un movimiento brusco, invocó un fuego mucho mayor y más brillante de lo que necesitaba. La multitud soltó un "¡ooooohhhh!".

-¡Querido pueblo de Nubla! -exclamó la bruja- ¡Esta noche, quiero compartir con vosotros la experiencia de preparar la poción mágica que señalará a los elegidos por la ciudad! -gritó, dramáticamente, echando la cabeza hacia atrás- ¡Acercaos todos, y traed agua!

Dama Dibujo cogió un cuchillo y se puso a cortar los lirios en rodajas, dejándolos caer en el caldero seco, en cuyo fondo se carbonizaban. Los nublinos estallaron en murmullos, y pronto había mucha más agua de la necesaria.

-Místico Mineral de grado II, con orgánico espiritual de grado V, con una decena de medidas de agua fuerte, con dos decenas de medidas de agua oscura -enumeraba los ingredientes la bruja-. ¡Orgánico artificial! ¡Polen estéril! ¡Decelerar el fuego e invertir los coloides! -del caldero brotó una nube de humo intangible que se disolvió rápidamente.

Dama Liviana miró al público, con fingida urgencia. Extendió el dedo índice y señaló a una chica joven que parecía asustada.

-¡Necesito una muestra de pelo de alguien en edad, que nunca haya sido tocado por la Luna! ¡Solo un pelo! -la bruja le sonrió- ¿Has visto alguna vez la Luna?

Ella negó con la cabeza.

-¡Pues adelante! -para no perder el ritmo de aquel espectáculo, la propia alquimista le recogió uno de los hombros. Lo quemó con magia y arrojó los restos al caldero.

-¡Ahora necesito silencio! -mintió dama Liviana- ¡Y bajad las luces! -alguien debió cumplir su exigencia, pues el brillo de los farolillos se atenuó.

La bruja empezó a remover su poción. El público estaba expectante. Quería mantener la tensión tanto como fuera posible.

Del caldero brotaban, de vez en cuando, finísimos haces de luz blanca. Dama Dibujo parecía realmente entretenida con todo aquéllo.


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32 Re: Nubla el 27/10/15, 12:58 pm

Dal

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Eriel no dejó de escuchar el cuento de la anciana y a su vez de observar a la diosa que tenía delante. La historia terminó y la música lo sustituyó entreteniendo a la multitud. El nublino rompió por fin su escrutinio de la rocavarancolesa, ¿y si a la mujer le parecía mal? ¿Y si decidía castigar su insolencia al no dejar de mirarla? No dejó de mirarla, pero lo hizo de forma más discreta, alternando la música y la mujer, la música y la mujer.

Ésto siguió así hasta que alguien señaló al cielo, toda su atención se desvió entonces hacia la mujer que bajaba del cielo.

-Dama Liviana - dijo con una voz llena de reverencia. Nunca había llegado a verla en persona pero estaba claro que no podía ser otra persona. No perdió detalle de lo que hacía la bruja en ningún momento, sus ojos brillaban por la emoción.- Magia - se le escapó cuando vio los haces de luz blanca que brotaban del caldero.

-No es magia - susurró una voz a su lado. Al mirar Eriel descubrió a la chica que había visto antes.- No sé lo que es pero no es magia - sus ojos brillaban con la misma intensidad que los de Eriel.

El nublino frunció el ceño. Claro que era magia, ¿cómo se atrevía siquiera a decir lo contrario? El chico la ignoró y se centró en las luces que salían del caldero perdiéndose en su luminosidad. De forma inconsciente dio un paso adelante.

Se había olvidado de la comida que aún sostenía en la mano.


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Soy Dal, hijo del Estío y el Crepúsculo. Señor del Vacío y Amo del Infinito. Destructor de Mundos y Artífice de Infiernos. Conde de la Nada y Duque de los Océanos. Rey del Purgatorio y Terror del Cielo. Marqués del Inframundo y Barón de la Muerte. Por todos estos titulos, Invitado, reclamo tu vida para mí .

33 Re: Nubla el 27/10/15, 05:01 pm

Reifon

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La anciana siguió contando su historia, Barael la veía realmente contenta de poder estar ahí, siendo el centro de la atención. Y cuando esta acabó la música inundo la ciudad, la gente comenzó a bailar por todas partes mientras otros seguían aprovechando la fiesta para comerciar con todo tipo de productos exóticos de la ciudad. Brinava tiró de su mano y suavemente lo llevo bailar.

Barael se dejo llevar y bailó tanto con Brinava como con Per incluso con más gente la cual no conocía ni tan siquiera de haberlos visto alguna vez. Era feliz, ambos le sonreían y ambos se reían cuando bailaban con él, muchas veces debido a su torpeza por culpa de que no solía bailar nunca, lo cual le hacía ruborizar levemente. Se preguntó qué pasaría si resultara elegido.

<< ¿Realmente merecería la pena? >>  -pensó.

No había experimentado lo que la gente llama amor, pero si les profesaba un profundo cariño a ambos, además tenía a sus hermanos y su familia, separarse de todo eso por la posibilidad de usar aquella herramienta llamada magia no le parecía ni remotamente suficiente.

El baile cesó en el instante en que Dama Liviana apareció, rápidamente Barael tomó a ambos de las manos y se dirigió cerca de la plaza, donde vio a su hermano, como esperaba, no muy lejos de donde estaba antes y se colocó detrás de él a su izquierda. Simplemente observó como esta empezaba a hacer la poción, aunque como estaban bastante adelante en la gente casi los embiste eufóricos por llevar agua. A Barael más que magia le pareció que estaban montando un espectáculo, pero no se iba a poner a juzgar pues no tenía ni idea de cómo funcionaba esta. Una chica le dijo algo a su hermano Eriel, Barael consiguió entender algo, las palabras no, magia, un no sé, un pero y otra vez magia. A juzgar por la expresión de rechazo de su hermano, la chica debía de estar diciendo que eso no era magia y o bien decía que no le parecía magia o afirmaba que no lo era. Barael descartó la segunda opción.

<< ¿Que podría saber aquella muchacha sobre magia? >>

A su izquierda vio a un joven que tendría mas o menos su edad y color de piel, aunque era mas delgado y tenía los ojos grises. Cuando las luces se atenuaron y el público se silenció Barael notó que su hermano dio un paso adelante y rápidamente le puso una mano en el hombro.

-No te acerques demasiado Eri. -le susurró.

34 Re: Nubla el 27/10/15, 05:54 pm

Lathspell

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Para  cuando el espectáculo de marionetas terminó en medio de aplausos, Zob no se había acercado mas de diez metros a la plaza. La gente pugnaba por los mejores lugares y lo habían relegado a sentarse  en el marco de una ventana. No era el lugar que hubiese deseado pero no se atrevió a mas. Para cuando el baile estalló, aun miraba extasiado a la rocavarancolesa del escenario. No tenia con quien bailar, y la verdad sea dicha, no tenia mente ni ojos para eso. Años y años de su niñez se le vinieron encima, y no sabia que pensar.
Estaba en medio de una lucha consigo mismo, cuando un pequeño revuelo se extendió como una ola y todos miraron hacia arriba. Allí estaba, volando, mientras el no podía mover un musculo ni separar sus ojos de ella. La sonrisa estaba  congelada en su rostro, y fue allí cuando su mente se desconecto de sus piernas, camino entre la multitud hacia el centro sin dejar de verla, entre choque y sonido de agua salpicándose.

-Dama Liviana - decían algunos -¡los dioses! - susurraban algunos mas fervorosos
-..ma Liviana - alcanzó a suspirar Zob

Para cuando se detuvo, la plaza entera estaba silenciosa y atenta. Podía escuchar el fuego mágico y su propio corazón latiendo. Un chico a su lado hizo un ademan protector con su hermano.  <<no creo que debamos temer>> pensó, pero el silencio era tan ominoso que no se atrevió a decirles nada.
Despues de todo, los dioses estaban alli. Y la sonrisa creció un poco mas, en silencio, igual que Zob.

35 Re: Nubla el 27/10/15, 09:28 pm

Administración

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Dama Liviana observó a las primeras filas mientras removía con una cuchara metálica que parecía un remo. Un joven dio un paso hacia delante, ella lo atribuyó al éxtasis colectivo.

-Dibujo -susurró, de forma inaudible-. Tengo protecciones mágicas de sobra por si se abalanzan sobre mí a por un mechón de mi sagrado pelo, pero preferiría que no lo hicieran.

Dama Dibujo fulminó a Eriel con la mirada, justo en el momento en el que su hermano le hacía retroceder.

-Deberías acabar ya la función, se te va a hacer tarde -le susurró a la bruja.

Dama Liviana rebuscó en su caja de ingredientes para dar con los más importantes de aquella poción.

-Una pizca de polvo de nuez onirescente... -los haces de luz blanca que salían del líquido empezaron a curvarse violentamente, atravesando la multitud- Agua de platino orgánico... -los haces se fraccionaron en diminutos puntitos blancos que se quedaron flotando- Y picadura de Morfeo -la alquimista dejó caer una bolsa entera llena de la hierba seca-. Dos vueltas en el sentido de las agujas del reloj, tres en el contrario y...

Algo se revolvió en el interior del caldero. Un segundo después, una onda de niebla verde había barrido media Varanublia.

Dama Dibujo tosió y se echó a reír. Dama Liviana hizo un par de reverencias. Pero su público estaba dormido. Al menos, la mayor parte. Cinco jóvenes quedaban de pie, aunque intoxicados por la picadura de Morfeo.

-Joder -dijo dama Liviana, al tiempo que se encendía algo que parecía un cigarrillo-. ¡Joder! Pero apuesto a que cuando se despierten, no lo van a olvidar en su vida.

-Menuda mamarracha eres -dijo dama Dibujo. Dama Liviana respondió haciendo una pose dramática. Un par de guardias que llevaban hasta entonces vigilando la plaza le lanzaron miradas reprobadoras.

Lentamente, la brisa fue limpiando el humo.

-¡A ver, los que están en pie, que hagan una fila, por favor! -gritó dama Dibujo.

Dama Liviana sacó una pequeña brújula de esencia para asegurarse de que los cinco eran aptos para ser cosechados.

-Todo correcto -dijo la bruja-. Acompañadlos al portal, yo todavía tengo planeta que rastrear.


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36 Re: Nubla el 27/10/15, 10:12 pm

Dal

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Al joven nublino no le pasó desapercibida la fulminante mirada de la mujer que acompañaba a la cosechadora. ¿Qué había hecho? ¿Y si por ese movimiento involuntario nunca lo elegían para ir a Rocavarancolia? ¿Si pedía disculpas lo aceptarían? ¿Y si por el contrario al pedir disculpas las interrumpía y agravaba su situación?

Eriel se echó a temblar entre nervios y miedo. En ese momento recordó que aún tenía medio tubérculo en la mano para comer. Se lo tragó sin apenas pausa entre mordisco y mordisco. No perdió ojo de lo que hacía la bruja siguiendo con gran entusiasmo, cosa que no demostraba, las luces que surgían del caldero.

La explosión de humo verde lo pilló desprevenido y lo más que pudo hacer fue cubrirse con los brazos (cosa completamente inútil). No vio nada durante un par de minutos aunque seguía notando a su hermano detrás suya. Se empezó a notar raro, como si en realidad aquello no estuviese pasando, se notaba espeso, tardaba en reaccionar. Al poco se empezó a despejar la niebla verde y Eriel pudo comprobar que todas las personas de la plaza estaban dormidas a excepción de unas pocas.

Miró a la chica que había dicho que no era magia esperando decirle que se equivocaba pero también estaba dormida. Les pidieron hacer una fila y Eriel le hizo una seña a su hermano para que fuese con él.

-Discúlpenme mis señoras - se excusó el nublino.- ¿Quiere esto decir que nosotros somos los elegidos para ir a la ciudad? - cualquiera que mirase a los ojos del chico los vería vidriosos y brillantes, pero nadie sabría decir si era por la droga o por la emoción que estaba empezando a sentir.


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Soy Dal, hijo del Estío y el Crepúsculo. Señor del Vacío y Amo del Infinito. Destructor de Mundos y Artífice de Infiernos. Conde de la Nada y Duque de los Océanos. Rey del Purgatorio y Terror del Cielo. Marqués del Inframundo y Barón de la Muerte. Por todos estos titulos, Invitado, reclamo tu vida para mí .

37 Re: Nubla el 27/10/15, 11:44 pm

Reifon

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Barael captó la mirada fulminante de aquella mujer y se alegró de haber saltado instintivamente a parar a su hermano, de otra manera, Eriel podría haber muerto. No había mucha piedad que se dijera en esa mirada.

La humareda le pilló por sorpresa y junto a la impresión tomo una gran bocanada de ella en un grito ahogado. No pudo evitar toser por ello mientras sentía como unas manos se aferraban a él  por un momento antes de soltarse.

-Chic...cof cof , ¿estáis bie...cof cof?

Intento hablar, pero seguía tosiendo y su cuerpo y mente empezaron  a parecerle pesados, como si estuvieran envueltos en la crema que solían comer. No veía nada aunque notaba que su hermano seguía de pie enfrente suyo, pero los que le habían agarrado estaban desplomados en el suelo. No podían ser otros que Brinava y Per.

<< Por favor, que estén bien. >> -rezó.

Cuando el humo se disipó confirmo que se trataba de ellos, y no solo eso, todo el mundo de alrededor excluyendo a su hermano, al chico de la izquierda, otros dos y él se habían quedado dormidos. Estaba tan atontado y anonadado que si no hubiese sido por la señal de su hermano se habría quedado allí observando a Brinava y Per. Sacudió la cabeza y en un atisbo de lucidez, dejó su bolsa de dinero y algunas más cosas con ellos. Formo fila como se le mandó, incomodo por sentir que todo iba bien cuando algo en su cabeza le gritaba que aquella situación no era ni de lejos algo por lo que estar tranquilo.

38 Re: Nubla el 28/10/15, 12:29 am

Lathspell

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<<Vaya con la mirada de los dioses>> pensó Zob, aunque sintió un relámpago de celos. Jamas nadie de su familia lo hubiese cuidado como habían hecho con el pequeño del costado.<<Después de todo son de Rocava...>> pensó cuando una humareda verde se estrello sin aviso contra su cara.
-Pero ...cog cog, que es...- alcanzo a balbucear antes de que la tos le ganara por completo. al mismo tiempo algo pesado en sus sentidos hizo que se asustara, como si aquel humo se aferrase a el y no le dejara juntar una idea con otra. ¿Eso era magia? ¿O acaso se trataba de algún castigo? Cuando empezó a disiparse el humo vio a todos en la plaza desplomados. <<¡Muertos!>> le grito una parte de su cerebro mientras miraba a los nublinos caídos a sus pies.<< No, no, tranquilo solo están dormidos>> se dijo para calmarse <<pero por ...>>
-...correcto. Acompañadlos al portal, yo todavía tengo planeta que rastrear.- escucho decir. Al voltear a mirar de donde venia la voz el cerebro empezó a darle vueltas y capto que habían otros  4 chicos, incluidos los dos hermanos. <<Vaya suerte, chaval. Te cuidaran también allá donde vayamos.>> La cabeza le daba mas vueltas y sus miedos explotaron dentro: aquella mirada, los relatos de terror de su niñez, ni siquiera se acordó de su abuela <<¿A dónde vamos?>> y a pesar de como se sentía, o quizá por eso mismo no pudo contenerse. Volteó, penúltimo de la fila que los habían hecho formar, y habló con la voz mas alta que pudo en el estado que estaba.
-¿Es el Cielo o el Infierno? - dijo dirigiéndose a la diosa llena de cicatrices. Con el corazón en un puño. Con la mirada emocionada. Y lo obligaron a seguir avanzando.

39 Re: Nubla el 28/10/15, 12:50 am

Administración

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-Sí, sois los elegidos para ir a la ciudad -respondió dama Liviana-. Normalmente la gente con poca esencia suele resistir muy mal a la picadura de Morfeo -dijo, al tiempo que se miraba las uñas.

Dama Dibujo observó a Zobriel con una sonrisa.

-Pues a ver, es una ciudad, es mágica y tal pero no es ninguna de esas cosas metafísicas -luego alzó la cabeza-. Liviana, se me van a caer redondos.

-Hay una maga esperando junto al portal, ella podrá ayudaros si no podéis cargar con ellos. Yo me voy ya, ¿vale? ¡Nos vemos en Rocavarancolia, cosechados! -se despidió. Dio un salto y se perdió en la oscuridad del cielo nocturno.

Dama Dibujo se quedó mirando el cielo en silencio.

-En fin, seguidme, si alguien consigue no dormirse, le doy un caramel... es igual, olvidadlo.

Los cosechados habían ido cayendo lentamente. Algunos todavía murmuraban cosas, otros cabeceaban. Uno de los guardias fue a llamar a la maga. Cuando llegó, regresaron al portal, tres jóvenes en brazos y dos levitando.


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