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Ochroria

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1 Ochroria el 12/08/12, 06:33 pm

Rocavarancolia Rol

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Recuerdo del primer mensaje :

Ochroria

Portal situado entre las sedes de las iglesias Cian y Magenta, un poco hacia el Sur.


13 Re: Ochroria el 30/11/14, 05:36 am

Giniroryu


GM
A ellos seguro que les costó mucho más obtener estos alimentos que a ti el pescado, así que no sé yo si saldrán perdiendo en el fondo —ironizó tras escuchar la explicación de su hermano acerca de cómo le había ido con el trueque—. Creo que te desaconsejo a una ochroria incluso si es terrateniente. Están un poco pirados los hombres nutria estos —añadió sonriendo ampliamente. Lo que habían ido a hacer ellos allí cualquiera lo catalogaría como algo peor que las ejecuciones de la vida cotidiana en aquella sociedad. Y ambos lo sabían.

Atendió a continuación a la respuesta que le ofreció el hado a su pregunta, inesperadamente más elaborada de lo que había supuesto en un principio, con interés.
Ya veo… Sin duda tiene sentido. En una ocasión le dije a Karime que no me caían bien los libenses porque no sienten dolor, pero no lo había pensado desde esa perspectiva. —Esbozó una sonrisa maliciosa mientras se mesaba la barba—. Habría que ser más “visual” en el proceso para arrancarles gritos de calidad y eso no está mal de vez en cuando. —Su expresión cambió a una más ceñuda y resopló—. Estúpida alianza. No genera más que disgustos.

Continuaron charlando durante un tiempo tras haber terminado de cenar, hasta que decidieron que lo mejor sería echarse a dormir, y para ello extendieron sobre el suelo las pieles que iban a hacerles las veces de colchón y manta para pasar la noche. El sueco sugirió instalar un cordel de alarma por si alguien se acercaba y los veía mientras dormían. Por suerte el estar tapados impediría que distinguiesen los detalles de su naturaleza monstruosa desde lejos: no quería agrandar tanto el perímetro cubierto de forma que cualquier animalillo provocase la activación de la alarma, despertándolos constantemente durante las horas de sueño que iban a necesitar.

El cordel permaneció toda la noche colocado sin activarse, no obstante, y en cuanto desayunaron algunas de las sobras de anoche lo desmantelaron e iniciaron el vuelo hacia el que era, por fin, su destino. Merante y Cyra se encontraban más o menos equidistantes del portal, pero se dirigían a la primera tras haberlo decidido aleatoriamente. Por suerte podían sacar una cantidad decente de magia con un número muy bajo de presas si las “economizaban” bien, pues Rocavarancolia no permitía la caza libre en la sociedad eclesiástica y la atea, para la cual las restricciones eran mínimas, se asentaba en el sur, lo que implicaba prolongar el viaje de forma excesiva y, por tanto, inviable para los hermanos sin contar con la traslocación.

Varias horas de vuelo y una parada para comer precedieron a su ansiada llegada a los alrededores de la ciudad. A lo lejos ya se vislumbraban los numerosos edificios pertenecientes a la compacta arquitectura ochroria y los numerosos canales que otorgaban al conjunto una extraña reminiscencia de Estocolmo, la única ciudad con canales que el draco había visitado antes, a pesar de que las diferencias iban bastante más allá de que la gente que caminaba por la calle tenía narices planas y orejas diminutas.

Aterrizaron a una distancia prudencial de la ciudad y el sueco permaneció observando la urbe en la distancia mientras la impaciencia comenzaba a apoderarse de él y su cola se movía exteriorizando su agitación de forma representativa. Pero todavía no podían, era plena luz del día y además solo disponían de un amuleto ilusorio. Tenían que esperar pacientemente, aunque el sueco dudaba poder realizar tal hazaña, a que se hiciese de noche. Se distrajeron buscando el lugar más idóneo al que llevar a las víctimas, no obstante. Aquella zona era más boscosa que lo que habían visto hasta el momento, contrastando completamente con la absoluta desolación que hacia el sur abarcaba hasta donde alcanzaba la vista, y por ello en la oscuridad no sería difícil mantener sus acciones ajenas a la población de la ciudad.

Cayó la noche y el cielo nocturno era toda la señal que necesitaban para ponerse en marcha. Un corto vuelo y unos pasos los adentraron, por fin, en las calles de Merante donde, a aquellas horas de la noche, la principal fuente de sonido provenía de las aguas de los canales. Los pasos de sus botas resonaban contra el empedrado de las calles que, si los ochrorios supieran de la presencia de dos monstruos y cuál era la naturaleza exacta de su visita, sin duda lo asociarían con alguna clase de advertencia ominosa.

El sueco siguió al hado, quien sabía cómo moverse por aquella ciudad y dónde podrían encontrar a algún incauto rezagado y no tardaron en dar con el primer objetivo. Un ochrorio caminaba solo unos metros por delante de ellos. Noel conjuró un hechizo de parálisis en silencio y apuntó hacia la espalda de la presa, que se detuvo al instante totalmente incapaz de moverse o de articular palabra. A continuación le lanzó un hechizo de levitación y lo desplazó hacia un callejón cercano, cruzando una breve mirada con los aterrorizados ojos de su presa, que le hizo esbozar una leve sonrisa maliciosa.

14 Re: Ochroria el 31/12/14, 03:47 am

Red


Vac continuó conversando con su hermano un rato aun después de terminar la cena, pero como al día siguiente tenían que madrugar, no tardaron en irse a dormir. Extendieron las pieles que les servirían de cama junto a los rescoldos del fuego y, tras escuchar la sugerencia del draco, el hado instaló un cordel de alarma en torno al campamento para prevenir cualquier intrusión. Era poco probable que alguien los molestara, pero no estaba de mas ser precavidos.

Amanecieron descansados y bastante impacientes, desayunaron los restos de la cena, y una vez hubieron desmantelado el campamento los dos monstruos alzaron el vuelo y pusieron rumbo hacía Merante, la ciudad que habían escogido como escenario de sus inmorales intenciones. El viaje duró unas cuantas horas mas, con una pequeña parada para comer, y poco después de media tarde los hermanos alcanzaron su destino.

El griego ya había estado allí y podía asegurar que la ciudad llena de canales era una bonita estampa, pero sus pensamientos presentaban tintes mas oscuros en aquel momento, ideando ya las divertidas y retorcidas desgracias que le sucederían a algún incauto aquella noche. Era cierto que su nerviosismo no era comparable al del sueco, pues este estaba prácticamente seco de magia en comparación, pero compartía con el la impaciencia, y mataron las horas que quedaban hasta el anochecer buscando un lugar adecuado para lo que habían venido a hacer.

Aquella zona era muy boscosa, lo que contrastaba con el paisaje que les había acompañado desde que atravesaran el portal, y los grandes árboles eran una cobertura mas que suficiente para que nadie les detectara desde la ciudad. Un claro en lo profundo del bosque fue el lugar que escogieron, e invirtieron el resto de la tarde en asegurarse de que nadie les interrumpiera por la noche. Peinaron los alrededores buscando minuciosamente cualquier camino que pasara cerca, y al no encontrar ninguno terminaron de decidirse.

Cuando llegó la noche y los sonidos nocturnos sustituyeron a los que llegaban durante el día desde la ciudad, el draco y el hado se pusieron en marcha, adentrándose en las calles de Merante tras un corto vuelo. Vac, que sabía moverse por aquel lugar, guió a Noel por los callejones buscando alguna presa apropiada, y al cabo de unos minutos dieron con el primer incauto que harían desaparecer aquella noche. Fue el sueco el que se encargó de paralizarlo y ocultarlo a la vista mientras el griego, que no perdía el tiempo, empezaba a buscar al siguiente.

Cuando los dos monstruos se perdieron de nuevo en la oscuridad de la que habían surgido iban algo mas cargados, pues tres camas de la ciudad que dejaban a su espalda se habían quedado sin dueño.

15 Re: Ochroria el 04/01/15, 10:47 pm

Giniroryu


GM
El secuestro se completó rápida y eficientemente. Dos sombras acompañadas de tres cuerpos inmóviles y flotantes se alejaron de las tranquilas calles de Merante sin ser vistas. Todo había sido llevado a cabo en el más absoluto silencio y las alarmas no se dispararían hasta que los que estuviesen esperando a aquellos tres incautos sospechasen que algo no iba bien. Pero para cuando los encontrasen iba a ser demasiado tarde para todo: para ellos mismos, para quienes los buscasen y para los sedientos de venganza.

Noel podía leer la desesperación en su mirada mientras los dejaban en el suelo y les mostró una amplia sonrisa perversa antes de comenzar a ayudar a Vac a modificar las condiciones del sortilegio de parálisis para devolverles la movilidad en el cuello y la cabeza. Por supuesto, ambos necesitaban esa parte del cuerpo perfectamente funcional. Uno de ellos empezó a parlotear sin que pudiesen entenderlo, ya que ninguno estaba haciendo uso del amuleto logomántico, pero sonaba tan alterado como asustado. Otro murmuraba para sí, probablemente rezándole a la Acromía o lo que fuese a que le pidiesen la salvación aquellos fanáticos. El tercero tan solo los observaba con una expresión de terror absoluto, mudo debido al probable ataque de pánico que se debía haber desatado en su interior. El sueco jugueteaba con el amuleto entre sus dedos, en el interior de uno de sus bolsillos, y finalmente se decidió a sacarlo y activarlo. Ignoró por completo las súplicas, los insultos y las plegarias para imponer su voz sobre la de sus víctimas
Callaos ya y reservad vuestras cuerdas vocales para gritar.
No añadió nada más ni esperó una respuesta Simplemente desactivó el amuleto sin intención de volver a utilizarlo. El lenguaje de los gritos era universal.

No hubo necesidad de que intercambiasen palabras para ejecutar la acción que desencadenaría el tormento en la forma más literal de la expresión. Partieron las piernas de las victimas mecánicamente y sin piedad, pudiendo obtener así el draco los primeros gritos de dolor. Tras haberles inutilizado sus extremidades inferiores eliminaron los hechizos de parálisis por completo, ya no eran necesarios y, al menos el sueco, encontraba un pequeño placer retorcido en que expresasen su sufrimiento con sus gestos de dolor y desesperación. Para que Vac pudiese obtener las primeras lágrimas hacía falta más o valerse de algo más específico, pero esa tarea se la dejaría íntegramente a su hermano ya que era el único modo de que el hado obtuviese una recarga eficiente. De todas formas el que estaba completamente vacío y necesitado de aquello era él.

Y por eso lo disfrutó desde el primer sonido lastimero que arrancó de sus miserables gargantas. Después de imposibilitarles emprender la  huida, se ensañó con los oídos de uno de ellos. Utilizó un sortilegio de amplificación sensorial sobre el conducto auditivo de su víctima y dejó caer una de las plumas de sus antebrazos para clavarla en la cavidad con fuerza. Privar parcialmente de los sentidos a las víctimas las sumía aún más en la desesperación: embotar sus sentidos pero no arrebatárselos por completo, de tal forma que el dolor no fuese la única fuente de su horror, volviéndolo así todavía más absoluto y desgarrador. Su siguiente acción no iría destinada a ello, por ahora prefería que conservase la vista por completo. Eran detalles que había aprendido con la experiencia a lo largo de los años de su existencia como draco de Estínfalo. A base de practicar el brutal y ominoso arte de causar daño. Arrancó de un brusco tirón un matojo de cabello del ochrorio, llevándose por delante cachos de cuero cabelludo y provocando un continuo reguero de sangre que caía a chorros sobre el rostro desencajado de la presa.

16 Re: Ochroria el 16/01/15, 01:25 am

Red


Para los dos hermanos partir un par de piernas era una tarea sencilla, y los gritos que emitían los dueños de las mismas era un pago mas que satisfactorio. Para el hado, que no obtenía ningun tipo de recarga mágica al provocarlos, no eran mas que el anticipo de los posteriores llantos, pero no dejaban de deleitar el lado mas sádico de su personalidad. Ver a sus víctimas retorcerse patéticamente era otro aliciente, pero lo terrible aun no había empezado, y con una sonrisa siniestra el hado se acercó al que sería su juguete aquella noche.

Hacía tiempo que había dejado de resultarle difícil provocar dolor a las personas, y dicho tiempo lo había convertido en un maestro del arte. Conocía inumerables torturas, tanto físicas como mentales, y todas ellas habían nacido de mentes mas retorcidas que la suya. Algunas estaban pensadas para consumir la cordura de las víctimas y otras para drenar su fuerza vital, las mas burdas acababan siempre en auténticas carniceras y las mas sofisticadas solo dejaban detrás un cascarón vacío. Todas sin excepción eran sumamente desagradables. En casos como aquel, en los que no se sentía excesivamente creativo, el griego solía recurrir a una de las mas simples y primitivas, una auténtica oda al dolor ajeno.

Con movimientos mecánicos Vac trazó un potente hechizo de constricción en torno a la mano derecha de su víctima hasta que esta cedió a la enorme presión, deshaciéndose con un sonoro chasquido en una masa sanguinolenta de carne hinchada y huesos astillados. Los gritos del ochrorio inundaron el claro rivalizando con los que Noel le había arrancado a su congénere, y mientras el hombre-nutria se retorcía sobre la hierba sujetándose con fuerza la muñeca de la mano arruinada, las lágrimas empezaron a empapar su rostro.

Un segundo hechizo empezó a reunir los frutos del llanto del desgraciado en una esfera flotante, pero no eran suficientes y, con una mueca siniestra, el griego pasó al antebrazo del susodicho, llenando el claro de sonoros crujidos. Iba a ser una noche muy larga.

17 Re: Ochroria el 18/01/15, 03:25 am

Giniroryu


GM
Los gritos que Vac arrancaba sin piedad al segundo ochrorio eran sin duda tentadores, pero aquel método hacía perder mucha sangre a la presa y el draco los necesitaba vivos y conscientes durante bastante tiempo para poder rellenar sus reservas completamente vacías y, por descontado, pensaba utilizar magia en cantidades muy reducidas. Su hermano necesitaba ser más contundente de base debido a que de otro modo las lágrimas eran un premio más costoso de obtener, pero Noel pensaba prolongar lo máximo posible la agonía de los otros dos.
Hizo uso de la amplificación sensorial y concentró el volumen de dolor en aquellas zonas delicadas pero que su deterioro no resultase mortal para la víctima: levantó uñas y rompió dedos; seccionó tendones y fracturó brazos. Se sentía lleno de energía y pletórico con cada alarido, con cada lamento que arrancaba de sus cuerdas vocales. Y se rió, se rió de forma espeluznante mientras los gritos desgarradores de sus presas cumplían con su función primaria al tiempo que le hacían sentir aquella enfermiza satisfacción que nublaba su juicio. El sueco todavía no estaba seguro de cuánto de ello contribuía a aflojar las cadenas de la locura instalada en su mente y cuánto tenía un efecto casi contrario: hacía tiempo que no se detenía a pensar en lo atroz e inmoral de sus acciones. No al menos mientras perpetraba un acto que hacía cuatro años habría calificado como repulsivo e inhumano.

Pero Noel ya no era humano, hacía demasiado tiempo que no se sentía como tal. Y por ello, sobre todo por ello en conjunción con su apariencia, lo único que aquellos desgraciados que sufrían un tormento mayor de lo que hubieran podido imaginar no veían a una persona, solo a un  monstruo espeluznante, inconcebible incluso en sus peores pesadillas. Cuando los ojos de la primera víctima del hado se secaron, inservibles para producir una fuente de magia para el griego, un breve intercambio de palabras bastó para que el sufrimiento de cada una de las presas que les ocupaban en ese momento cambiase de manos. Ello no beneficiaba a ninguno de los dos.

Las lágrimas y los gritos se sucedieron durante horas hasta que el último, producto de la visión de las propias entrañas de su dueño y el posterior dolor al ser retorcidas, se apagó por completo cuando el corazón dejó de latir, proporcionándole por fin el alivio eterno. Otro de los ochrorios había muerto hacía escasos minutos ahogado en su propia sangre, o más bien el draco le había cercenado la cabeza, que ahora yacía inerte a unos centímetros del cuerpo inmortalizada en una mueca de agonía, en cuanto el fluido impidió que utilizase su garganta adecuadamente. El tercero compartía suerte con sus compañeros a manos de Vac. El sueco sabía que llevaba un rato muerto también, pero solo porque había dejado de escuchar sus gritos, ya que toda su atención la había puesto en sus propias víctimas.

Todavía tenía el corazón acelerado y la mirada desquiciada, mientras trataba de calmar su respiración agitada, debido a la intensidad y no al esfuerzo, cuando la noche se tornó silenciosa por primera vez en los alrededores de la ciudad.
De no ser por la insonorización habríamos despertado no solo a toda Merante, sino también a Cyra.
La sede de la Iglesia Cian, aun siendo la más cercana, se encontraba a muchos kilómetros de allí. Una sonrisa sarcástica en la que se leía la plenitud de la satisfacción que el sueco sentía asomó a su rostro mientras contemplaba los cadáveres. Todavía había que deshacerse de ellos, pero a Noel en aquellos instantes le costaba pensar en algo que no fuesen los ecos de los gritos en su cabeza que, aunque apagándose poco a poco, todavía persistían como una melodía pegadiza de la que uno no se desprende con facilidad.

18 Re: Ochroria el 14/03/15, 11:04 pm

Red

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Vac, apoyado en el tronco de un árbol, bebía a grandes tragos las lágrimas que había recolectado aquella noche, tratando de no atragantarse en el proceso mientras poco a poco normalizaba su agitada respiración. Sus ojos estaban desenfocados y apenas veía el claro que tenía delante, siendo incapaz también de escuchar los gritos de la última víctima de Noel debido al martilleo de la sangre contra sus tímpanos. Había acabado con la vida de su ochrorio en cuanto sus ojos se secaron, hacía ya un rato, pero su corazón aun seguía bombeando adrenalina en el torrente sanguíneo impidiendo que terminara de tranquilizarse. En algún momento de la noche había perdido la noción del tiempo mientras se regodeaba en su propio sadismo, consumido por aquella necesidad de infligir dolor para sentirse completo, pero ahora que el cielo empezaba a clarear se daba cuenta de que habían pasado varias horas desde que habían empezado a torturar a aquellos desgraciados.

Fue el último grito del despojo que tenía el draco entre garras lo que devolvió al hado a la realidad, y al ser consciente de todo lo que tenían que limpiar decidió ponerse manos a la obra cuanto antes.
Seguramente —respondió el griego, dándole la razón a su hermano con una media sonrisa tras secarse los labios con el dorso de la mano—. Pero siguen durmiendo tranquilamente, como debe ser, y posiblemente nadie llegara a llorar a estos tres. En cierto modo los ochrorios de la Iglesia Terrenal son peores que los rocavarancoleses, ¿no te parece? —preguntó mientras se separaba del tronco del árbol y deshacía el hechizo de insonorización que protegía el claro.

La forma mas fácil de deshacerse de lo cadáveres habría sido prenderles fuego, pero el humo podría alertar a alguien y habrían quedado restos, por lo que Vac se decidió por enterrarlos. Con un hechizo de moldear materia el hado abrió una profunda grieta en el suelo del bosque y arrojo en su interior los despojos sanguinolentos de sus tres víctimas, cerrándola a continuación sin dejar ningun rastro. Un conjuro de limpieza extendido eficazmente sobre la ropa de los hermanos y el pasto del claro terminó de borrar cualquier señal de la carnicería que se había producido aquella noche.
Creo que ya está —murmuró el griego, asintiendo satisfecho con el resultado—. En fin, ¿ya te sientes mejor, hermanito? —preguntó con una sonrisa amplia—. Como mínimo estarás de mejor humor, espero —comentó con tono burlón.

19 Re: Ochroria el 15/03/15, 04:37 am

Giniroryu

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GM
Por un instante pudo reconocerse a sí mismo en la mirada perdida pero que reflejaba una plena satisfacción por el nivel de sufrimiento que acababan de infligir a aquellos desgraciados, que ahora yacían a los pies de ambos, irreconocibles. Los cadáveres eran el resultado de la segunda vez que les habían arrebatado sus vidas. Todos los sentimientos positivos, toda la alegría que hubiesen sido capaces de sentir, todo el bienestar que hubieran podido labrarse había desaparecido por completo aquella noche, y la misericordia les había estado vetada hasta que convertirlos en un cascarón vacío tan solo fue una redundancia.
Al menos nosotros tenemos la decencia de no disfrazar la naturaleza de nuestras verdaderas intenciones —ironizó en respuesta al comentario del hado.

La voz de Vac y el que este se pusiera en movimiento consiguieron despertarlo del trance en el que se había sumido y enseguida procedió a ayudar a su hermano a deshacerse de los cadáveres.
Ahora mismo solo podría estar mejor si pudiésemos teletransportarnos instantáneamente de vuelta —replicó usando un tono similar al del griego—. No es nada personal, pero preferiría dormir con Wen en su cama y no tirado en el suelo a tu lado.
Pero eso era justamente lo que debían hacer, ya que tenían un largo viaje de vuelta por delante. En cuanto hubiesen dormido unas cuantas horas en un lugar seguro, emprenderían el vuelo en dirección contraria condenando al olvido a sus tres víctimas sin nombre ni rostro.

Sigue en el Macetero.

20 Re: Ochroria el 19/03/15, 09:15 pm

Red

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Somos un poco menos hipócritas, si —respondió el hado, dándole la razón a su hermano. Cuando aun era humano la hipocresía era uno de los defectos que mas detestaba encontrar en la gente, pero ahora que se había convertido en un monstruo había aprendido a convivir con ella a diario. Si eres un ser de dudosa moralidad es poco recomendable ir enseñando tu verdadero yo al resto del mundo, y la situación es aun mas complicada cuando tienes seres queridos.

Vac escuchó con atención la réplica a su pregunta, riendo con ganas cuando le mencionó que no era nada personal.
Tranquilo, no me lo tomo a mal —contestó con una sonrisa—. Si yo fuera tu tampoco querría dormir conmigo, pero tranquilo, solo hay que aguantar un día mas —concluyó sin parar de reír. Se echaron poco después de eso para descansar unas cuantas horas, pues tenían un largo viaje por delante antes de alcanzar el portal.

Continúa en la Explanada de los portales.

21 Re: Ochroria el 03/10/15, 12:26 am

Lupin

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Siempre fue una estación aburrida para Uruch, el invierno, y el actual no era ninguna excepción. Casi sin trabajo para realizar en las tierras asignadas, se lo pasaba comiendo, durmiendo y rellenando horas con aburrimiento, malhumor o alguna desatinada distracción. Uruch, campesino trabajador y amigo de la aldea, no soportaba el frío y la inactividad.

Aunque, todo sea dicho, en aquel instante se lo estaba pasando bien. Hombre de placeres tan simples que en ocasiones rozaban el insulto, sonreía alcohólicamente mientras borraba la escarcha con una flagrante meada nocturna. Cuando terminó, no pudo evitar dirigir su vista poco detallista hacia algo imposible: un punto rojo en el bosque. Se frotó los ojos y pensó en qué le habría echado Firi a la bebida. Hechas las comprobaciones habituales del borracho común para confirmar que no alucinaba, se acercó curioso a la extraña anomalía.

Para su sorpresa, no se trataba de ningún extraño monstruo ni de ningún fenómeno espectral. Su tranquilidad inicial, sin embargo, pronto se vio perturbada. El desconocido era un sacerdote, sin duda, y Uruch juraría que se trataba de un espiritual. Tan solo en una ocasión vio uno y realmente lo único que recordaba era la diferencia de colores en la vestimenta, pero fue suficiente para identificarlo. El brillo provenía de tres llamas rojas que ardían débilmente sobre unas palas que rodeaban al clérigo, quien estaba sentado entre dos llamas de la triangulación.

El desconocido levantó la vista y la dirigió hacia el campesino. Este, sobresaltado, pensó en disculparse y salir de allí, pero antes de poder abrir la boca, el eclesiástico se dirigió a él.

—«Acércate y siéntate. Te estaba esperando». —Sus palabras le causaban una sensación indescriptible y juraría, después de frotarse de nuevo los ojos, que ni siquiera había movido los labios. Aunque sin duda le causaba mala espina, el agricultor era incapaz de desobedecer la orden directa de un sacerdote. Siguiendo el gesto de su mano, se acomodó como mejor pudo frente al extraño. Justo en el mismo centro del triángulo.

Tras un lapso de tiempo que no hubiera conseguido determinar, el sacerdote pronunció unas extrañas palabras y gesticuló. «Algún rito de la Iglesia», imaginó, aunque no hacía más que aumentar su intranquilidad.

—«Tu conducta displace a los dioses. Sabes de qué hablo, Uruch».

—Y-yo… —Perplejo, se preguntaba cómo podía conocer su nombre—. ¿Cómo…?

—«Pero aún estás a tiempo. Aún puedes limpiar tus pecados. Aún puedes armonizar tu alma para la Acromía».

—¿Qué dices? —No quería quedarse ahí ni un segundo más. Aunque fuera un sacerdote, aquello estaba llegando demasiado lejos. Pero, para su espanto, descubrió que no podía levantarse.

—Confiesa y arrepiéntete. —Su voz era terrible. Su voz eran mil tonos distintos, centenares de octavas entremezcladas.

—No… ¡No he hecho nada! —Consiguió gritar el campesino.

—Los dioses conocen. ¡Lo han visto todo!

En aquel instante, las llamas se intensificaron y Uruch comprobó que aquello tan extraño sobre el terreno eran rostros. Faces sin ojos pero que, sin duda, le miraban. Lo sabían, no cabía duda, sabían toda la verdad. Frenético, aterrorizado, avergonzado y sabiéndose incapaz de huir, se inclinó hasta dar con su frente en el suelo.

—¡Sí! ¡Sí! ¡Es cierto todo! Por favor, por favor. ¡Perdonadme!

—Dilo. ¡Confiesa!

—¡Lo he hecho! Y n-no una sola vez —Su voz se entrecortaba y se agudizaba mientras moqueaba y precipitaba copiosos lagrimones—. Mi… Fue Firi…

—¡No mientas a los dioses!

—F-fui a su casa una tarde… Me aburría y, y… Firi, la esposa del comerciante Goliarzza, tampoco soporta el invierno. Y lo hicimos, sí, bebimos sin parar… Luego pecamos sin parar hasta medianoche. ¡Y muchas más después! Engañamos a nuestras parejas, y luego les mentimos. —Confesado el pecado mayor, ya no pudo detenerse—. Y jugué. ¡Jugué y gané mucho! Si ellos hubieran sabido de mis trampas…

El borracho siguió durante varios minutos con el relato inconexo y caótico de sus cada vez más pequeños pecados. Su garganta estaba reseca y le costaba pronunciar las palabras, pero en su estado hubiera hablado hasta quedarse sin voz. Para su sorpresa, no encontró ninguna minucia más para confesar, pero aún no se atrevía a alzar la cabeza.

Transcurrieron varios minutos, aunque ninguno lo hubiera pensado. Uruch vivió una eternidad aterradora; para el sacerdote Heraldo Rocuo, pues ese era su nombre, fue un instante orgiástico. Sin embargo, aunque aún podía sentir el miedo en forma de poder, este se debilitó considerablemente. Exprimió la agonía de su interlocutor hasta que consideró que era suficiente. En aquel momento, extendió las manos y acarició su cabeza mientras formulaba un hechizo. El campesino, que ya estaba más calmado, no tardó en quedarse dormido.

El ochrorio apagó las llamas mágicas y se tomó unos minutos para respirar antes de recoger el poco atrezo que había utilizado. A continuación, cargó con el borracho durmiente y lo acercó al límite del bosque, donde lo posó con la cabeza apoyada a la base de un árbol. Aún era noche cerrada y Uruch le había proporcionado datos interesantes acerca de su amante Firi. La esposa del comerciante también se arrepentiría esa noche.

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