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El Macetero

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1 El Macetero el 12/08/12, 06:35 pm

Rocavarancolia Rol

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Recuerdo del primer mensaje :

El Macetero

Portal situado en el continente, al centro, cerca de la isla


121 Re: El Macetero el 14/03/17, 10:15 am

Jack


Con ese punto aclarado, podían pasar a otra cosa. Por ejemplo, a lo que preguntó y comentó Ayne. Le estaba gustando aquello, era refrescante, sin malos rollos. Se podían haber llevado sus jarros de agua fría, pero la plantación y los métodos del vampiro no dejaban de ser parte de Rocavarancolia. Y encima el trato era bueno para gente recién transformada y las condiciones que les estaba dando no eran nada criticables (en su opinión)... Pensar en esto le dio otra idea, pero la dejó en un segundo plano. Primero tenía que ver si el trato les parecía bien, si les iba bien durante el tiempo que estuvieran y si era rentable y positivo para ambas partes.

El insecto se detuvo sobre su plataforma, aún en el aire. Desde allí, podían ver todas las pasarelas que cruzaban de muro a muro, de cultivo a cultivo, saliendo y entrando en la torre. Había numerosos cruces y muchas de las pasarelas tenían escaleras hacia el suelo o hacia otras más elevadas. Jack las señaló.

Por ahí. Todas las pasarelas están comunicadas entre sí, mira los cruces. Puedes levitar para ir más rápido o, si es urgente y notas que te cueste o lo que sea, podemos apañar algo como algún vehículo individual para ir de un sitio a otro mucho más rápido. Creo que Sepalian tiene algo así.

Dicho eso, ahora sí, el insecto descendió y se posó suavemente en la plataforma de madera. El vampiro abrió la puerta y les esperó fuera. Aquella parte no estaba diseñada para estar mucho rato encima, o sea... no tenía barandilla ni nada, tan solo era una cornisa de madera lo bastante ancha como para que cupieran los vehículos y poder cargarlos sin agobios, pero estaban a una altura considerable y se notaba. Por suerte para los sinhadres, la puerta del insecto daba justo a la entrada a la torre: una pequeña cúpula de madera que cubría la escalera de caracol para bajar al interior. Apenas tenían que andar un par de metros para llegar a esta. Al menos la vista desde arriba era espectacular, pero la cercanía del borde podía impresionar.

No miréis a los lados, no caí en esto... pondré unas barandillas —se disculpó. Al menos ese día no hacía viento. Bajó detrás de ellos y habló mientras tanto—. Sobre lo de vigilar que decías antes..., cada torre tiene unos espejos que en realidad sirven para ver lo que sucede en distintos puntos del muro. Ahora te enseño uno. Además, hay hechizos de alarma que alertan de intrusos, de su posición y de su movimiento por el complejo, y que te avisan por los espejos. Si por ejemplo te toca la zona sur del muro, lo ideal es alternar entre hacer tu ronda a pie y quedarte en la torre sur. Eso sí, aunque no estuvieras en la torre, te daríamos el espejo que te conecta con los de seguridad, para que estés al tanto de todo. Y a ti otro, Eara, para vigilar el estado de los cultivos.

Abajo, a resguardo, había una sala circular en torno a la escalera, mucho más rústica que cualquier parte de la Bodega en Rocavarancolia. Una mesa de despacho, estantería detrás, varios soportes para barriles... y varios pares de sillones y mesitas entre ellos. En la mesa principal había un espejo rectangular que el vampiro señaló al anima. Al activarlo, secciones del muro aparecieron en su superficie, pero se movían como si en lugar de cristal se formaran sobre líquido. A veces mostraba una zona muy amplia, a veces zonas más pequeñas a la vez. Eso sí, hacían falta dos manos para llevarlo. Vaya, que no era su versión portátil.

El espejo que llevarás es como este pero mucho más pequeño. Los centinelas desde arriba no los hemos visto pero tienen cuatro ojos, dos de los cuales son como los espejos estos —y, dicho eso, se sentó en el borde de su mesa. No sabía si querrían estar ahí un rato o bajar—. Bueno, sentaros o lo que queráis. Si queréis comer o beber algo, decidlo. O si queréis bajar a la zona de cultivo, pausa aquí un rato, comentad lo que queráis, y bajamos. Yo tengo que mirar un momento una cosa, dadme un minuto.

Con el espejo de vuelta, tocó su superficie varias veces, deslizando los dedos desde el centro a la derecha, para cambiar entre las imágenes, que, a su vez, se movían en la misma dirección. Parecía buscar algo, o a alguien.

122 Re: El Macetero el 14/03/17, 02:54 pm

Tak


GM
El insecto empezó a descender, a la vez que Jack daba explicaciones de nuevo. Los sinhadres habían dejado de sujetarse al asiento o preocuparse por el movimiento del transporte, con lo que el aterrizaje los cogió un poco desprevenidos. Aun así, no fue tan brusco como el despegue, y el breve temblor del cajón en que iban se quedó en un pequeño susto.

La puerta se abrió y pudieron bajar. A ninguno le daba particularmente miedo pasar por aquella pasarela, aunque tampoco se les habría ocurrido aproximarse demasiado al borde. La idea del vampiro de poner barandillas, de hecho, sonaba bastante bien.

Los espejos de los que hablaba Jack fueron una sorpresa considerable para ambos. No sabían que se podía hacer algo así con magia, aunque toda aquella instalación ya desafiaba más de una noción que tenían asimilada. La demostración con el espejo del despacho los dejó boquiabiertos, aunque tratasen de no hacer demasiado evidente su ignorancia.
¿Son tan frágiles como un espejo normal? —preguntó el anima, un poco preocupado porque se le pudiese romper un artilugio como aquel durante el trabajo. Podía imaginarse que baratos no eran.

El vampiro les ofreció tomar un descanso allí antes de seguir viendo la plantación, pero lo cierto era que ninguno de los dos estaba cansado todavía. A fin de cuentas, habían llegado hasta allí sentados. Aun así tomaron asiento y le dieron tiempo al vampiro a hacer lo que necesitase con aquel espejo.
Tengo ganas de ver cómo trabajan los guardianes. Ha sido mucha información para asimilar de golpe, ¿no? —le preguntó Ayne a Eara entre tanto. No excluía a Jack de la conversación, pero no iba a dirigirse a él para hacer más preguntas hasta que terminase lo que estaba haciendo.
A mí me pasa lo mismo con los cultivos. Me pregunto si estará aquí el socio de Jack. Me gustaría hacerle algunas preguntas.
No parecía ser ese el caso, o eso pensaba ella, porque lo normal habría sido haberse acercado ya a saludar. Pero la cortesía básica en Rocavarancolia no siempre era algo esperable, y Eara empezaba a tenerlo asumido.

123 Re: El Macetero el 15/03/17, 12:04 am

Jack


Revisó todas las imágenes al menos dos veces, por si acaso. Entre tanto, recordó el comentario de Ayne y respondió sin mirarle.

Perdona. Lo que decías antes: son frágiles, sí, pero los portátiles llevan un estuche y una tira de cuero para agarrarlos al brazo o al cuello, no te dará mucho problema.

Siguió a lo suyo un poco más, pero se rindió a lo evidente. El brujo no estaba allí. Chasqueó la lengua mientras devolvía el espejo a la mesa y miró a los sinhadres.

Sepalian no está, era lo que estaba mirando, así que no te puedo explicar mucho, Eara, lo siento. Pero puedo concretar un día (pronto) para que vengáis los dos, o incluso Ayne también, y te explique mejor y tú te das otra vuelta si quieres saber algo más. Y de acuerdo, bajaremos ahora —saltó de la mesa y llegó a la escalera—. A estirar las piernas. Hay que bajar dos plantas, pero hay ascensor si queréis.

124 Re: El Macetero el 15/03/17, 02:00 am

Tak


GM
Eara negó con la cabeza.
No pasa nada. Ya me explicará los detalles otro día —respondió a Jack. Si al principio había sentido lástima por no poder hacer preguntas, después se dio cuenta de que tal vez era, de todos modos, demasiada información para un día. Con lo que pudiese contarles Jack tenían de sobra por el momento.

Se levantaron para seguir al vampiro hasta llegar a unas escaleras. Tanto Eara como Ayne se lo quedaron mirando sin responder durante un instante. Dos plantas no eran un gran esfuerzo para bajar, así que no acababan de entender por qué lo había hecho notar. Luego estaba el “ascensor” que había mencionado. «Creía que queríamos bajar plantas» pensó el anima.
¿Qué es? —preguntó la aurva, que empezaba a confiarse lo suficiente como para decir lo que se le pasaba por la cabeza.

125 Re: El Macetero el 15/03/17, 11:33 am

Jack


Menudo despiste. Se quedó descolocado con la pregunta, pero cayó en la cuenta. Se rió un poco antes de explicarse.

Perdón. Es... una máquina con magia para subir y bajar plantas sin moverte, mucho más rápido que ir andando. Ahora lo veréis mientras bajamos.

En su descenso, en la planta siguiente pudieron ver autómatas y algunos nublinos (esclavos) que se encargaban del embotellamiento y el transporte de las grandes cajas y barriles hacia sus diferentes plataformas de salida. Al menos, como la escalera bajaba desde el centro de la torre (encerrada en un cilindro de barandillas de metal para separarla), tenían una panorámica excelente de las instalaciones. Si acaso, lo más destacable eran varias, muchas plataformas de madera que bajaban y subían por las paredes en espiral, cargando lo que fuera. Se ahorró la explicación más técnica de aquella parte, tan solo señaló lo que era obvio a la vista:

Aquí como veis es donde acaba todo el proceso. De fuera adentro y de aquí a Rocavarancolia. Y... Allí, abajo a la derecha, el ascensor —señaló una plataforma de madera que subía en vertical, no como las otras—. No es nada del otro mundo, pero olvidé que no existen en Sinhdro.

Siguieron bajando, siempre por el centro. La siguiente planta era más de lo mismo, más barriles, botellas, cajas que iban y venían... La siguiente planta no existía, no llegaron a suelo alguno de la torre, sino que esta seguía descendiendo, subterránea como pudieron ver por las ventanas. A esa altura había varias puertas desde las que nacían los raíles en espiral, y una más grande que comunicaba con una pasarela con la escalera de caracol por la que iban ellos.

Salieron al exterior y el vampiro sonrió. Un insecto enorme, o más bien, uno de los centinelas del muro, aguardaba a apenas unos metros, mirándoles. Con Jack allí, podían sacrificar algo de vigilancia para ahorrar tiempo. El centinela era... peculiar. Lo que más llamaba la atención era su tamaño. Si el vampiro era alto, aquel bicho le sacaba dos cabezas. Tenía cuatro patas anchas y largas en ángulo recto y un cuerpo robusto, vertical, curvado en su parte más alta, ligeramente hacia delante y hacia abajo para dar forma a la cabeza, donde asomaban cuatro ojos en torno a un agujero cerrado que bien podría ser una boca. No estaban diseñados para ser agradables a la vista.

Ayne, centinela, centinela, Ayne —bromeó a modo de presentación—. No sé si son lo que esperabas. Pueden correr bastante, saltar, trepar por el muro, y eso que parece la boca es por donde atacan. Ojo: si la vieras brillar, apártate de su vista. Disparan dardos venenosos que llevan runas para mejorar su eficacia, y normalmente eso los ahuyenta. Si fallara o el animal insistiera, el siguiente paso es salir del muro y echarlos de la zona por la fuerza, aunque sea haciendo de cebo. Si hay que matarlos, se los mata, pero limpiar el perímetro después es un dolor de cabeza —rodó los ojos. Al menos sacaban tajada en el mercado de tanta carne, pero era una locura aun así—. Con los repobladores hacen igual, solo que suele ser más sencillo pisarlos sin más.

126 Re: El Macetero el 15/03/17, 05:05 pm

Tak

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GM
Ninguno de los sinhadres se opuso a la idea de continuar usando artefactos mágicos, así que no insistieron en usar las escaleras. Al final, no dejaba de ser un elevador automatizado y adaptado para personas, lo que resultó en un pequeño golpe a su ego por no haberlo comprendido a la primera. Cuando empezaron a descender pudieron ver brevemente cada una de las plantas al pasar a su altura. A ninguno de los dos se les escaparon los nublinos que trabajaban allí. Ninguno parecía tener rasgos de transformado, y eso era bastante revelador. Si para Ayne aquello solo mereció un pensamiento acerca de la mala suerte de aquellos nublinos –y que, en todo caso, dependía de la generosidad de Jack–, para Eara fue mucho más preocupante. Ella no era diferente de esas personas. Probablemente que Jack estuviese siendo amable y fuese a tener un sueldo, aunque compartido con su edeel, solo se debía al propio Ayne. No le parecía justo, pero tampoco podía decir nada al respecto. No hacía tanto que había empezado a asumir la forma de pensar de los rocavarancoleses, y lo que menos le gustaba de todo era pensar en su propia posición en la ciudad.

Parece que lo tienes todo muy bien pensado —comentó Ayne mientras descendían. Nunca había visto un almacén tan automatizado. En el negocio de su padre, solo transportar la mercancía ya era un verdadero reto en muchas ocasiones.

Al llegar al exterior los recibió uno de los centinelas. Al primer vistazo, podía incluso poner los pelos de punta; ni siquiera habían esperado verlo justo al salir. Su aspecto también era de insecto, pero tenía un aire diferente de los que se usaban como transporte aéreo. No resultaba agradable a la vista. Eara, de hecho, se alegraba de que su trabajo no implicase acercarse a ellos o a los muros. La explicación que vino después de la presentación, a la que Ayne solo supo responder con una sonrisa incómoda, estaba llena de detalles que la aurva prefería no escuchar. A Ayne no le quedó más remedio que tomar nota.

Solo cuando Jack terminó de hablar consiguió que Eara hiciese notar su presencia, aunque fuese solamente porque tuvo que ahogar un gemido llevándose una mano a la boca. Negó con la cabeza de forma inconsciente. Las imágenes mentales que se formaron en su imaginación la horrorizaban. El centinela la horrorizaba. ¿Cómo podía decir Jack algo así sin inmutarse? Era consciente desde el principio que los métodos que usaban no iban a gustarle. Lo sabía de sobra. Y aun así no era capaz de actuar con normalidad cada vez que escuchaba una atrocidad. Le temblaba la mandíbula inferior, así que continuó cubriéndola.

Ayne tampoco se había quedado indiferente al escuchar aquello. Podía ignorar muchas cosas. A veces pensaba que todo empezaba a darle igual. Pero la reacción de Eara se sumó a la suya. No pudo evitar encarar al vampiro al respecto.
No lo entiendo. ¿Los animales tienen más probabilidades de sobrevivir que los repobladores? Puede que los animales no hablen, pero algo tiene que poder hacerse para ahuyentar a los repobladores. No es… no es ético. —Por lo menos, en lo que a sus guardias respectaba, se negaba a hacer algo que creyese incorrecto.

127 Re: El Macetero el 16/03/17, 03:32 pm

Jack

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No perdió detalle de sus reacciones a sus últimas palabras. Pero ¿qué esperaban? De Eara se lo esperaba, más o menos, pero Ayne... y que encima plantease esa pregunta, él mismo, una criatura inmoral que había ido de caza con él... Se cruzó de brazos, con el brazo izquierdo levantado, la barbilla apoyada en la mano. Les miró un momento y se encogió de hombros. Ya se reiría después, aunque ganas no le faltaban. Se mantendría profesional, pero el tono no sería igual de agradable en comparación con el resto de la visita.

Pues mira, Ayne, te explico... —y se dirigió explícitamente a él. Tenía que acabar aceptando de una forma u otra la realidad—. Realmente es sencillo: es mucho más caro y peligroso echarlos. Y sí, he dicho "peligroso". Si los echo sin más, irán a contar lo que han visto. ¿Y qué pasará si lanzan una gran expedición contra los cultivos? Tendré que destruirlo todo, todo lo que os he enseñado, además de matarlos a todos, borrar cualquier rastro de nuestra presencia y largarme —rodó los ojos. Algo así le arruinaría—. Echad cuentas —resopló—. El resumen que os interesa: o mueren unos pocos locos al mes, o mueren muchísimos más de una sola vez. Lo siento, pero creo que es incluso más moral mi alternativa.

Obviamente, la alternativa más moral <<¿¿Cuánto hace que no oigo esa palabra??>> de todas era no haberse establecido allí, pero, demonios, el sitio era ideal y la inversión le había salido bien. ¿Qué importaban unos cuantos repobladores? Podía borrar la memoria a cualquier repoblador que se les colara, pero lo veía un gasto innecesario. A no ser...

A no ser que se les borre la memoria a los intrusos, pero entonces el motivo principal por el que te ofrecí el trato desaparecería. —y miró a Ayne una vez más, como si le dijera "¿de qué vas?"


_________________________________________

Die wahre Macht, die uns beherrscht, ist die schädliche, unendliche, verzehrende, zerstörende, unstillbare Gier...
Spoiler:
El verdadero Poder que nos controla es la vergonzosa, interminable, desgastante, destructiva e insaciable Sed...

Compis de Sinceridad:
De momento, estos son los deseos/nombres que Sinceridad coloca a sus compis:
Sox= Chamán
Nadzieja = Silencio
Mónica = SinGritos
Tay = Directo
Eorlir = Mapa
Ina = Tímida
Eriel = Fanático 1
Barael = Fanático 2
Dafne = Cría
Lorenzo = Enrevesado
Sakrilt = Sakosa
Siete = Dudoso
Rádar = Callado/Carabés
Fahran = Madura

Warning: estos nombres están sujetos a cambios según el parecer de Sinceridad.

128 Re: El Macetero el 17/03/17, 01:10 am

Tak

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GM
Durante la explicación del vampiro ambos permanecieron callados, Eara sin moverse ni un ápice, y Ayne incómodo por el cambio de tono que se había producido en la forma de hablar del vampiro. No es que no incomodase a Eara, pero procesar lo que estaba oyendo ya era suficientemente doloroso como para dedicar muchos pensamientos a corregir su actitud. Para ellos era sencillo pensar en que tenía que haber alternativas. Toda aquella plantación rebosaba magia, y con sus conocimientos no daba la impresión de que mantener alejados a los repobladores fuese a ser más complicado que construir aquello. Pero al parecer sí lo era.

Pero… ¿y camuflaje? ¿o algo que los disuada de venir aquí? —Eara sorprendió a Ayne siendo la primera en reaccionar. Las últimas palabras del vampiro a él lo habían dejado mudo. Él no podía hacer algo como borrar memorias. Tampoco podía rechazar el trabajo sin más. Le abría montones de posibilidades, a la vez que chocaba contra sus creencias. «A lo mejor habría sido más fácil si Eara hubiese decidido quedarse en Serpentaria» pensó. Pero no podía seguir dejándola sola en una torre todos los días, por eso no se había opuesto a que ella trabajase también para Jack.
Eara… estoy seguro de que Jack ya ha pensado en todas las posibilidades —le dijo a la vez que apoyaba una mano en su hombro, intentando tranquilizarla. Lo cierto era que ni él mismo se lo creía del todo. Jack había ido a lo más rápido y eficaz porque era bueno llevando un negocio. La ética quedaba de lado en sus decisiones. Solía pasar, y no solía ser algo que encontrase inadmisible. Solo que en ese momento de lo que hablaban era de vidas—. Si intentamos conocer mejor a los repobladores a lo mejor se nos ocurre algo para que se acerquen menos. Y tenemos uno a mano para hacer preguntas.
Eara podía intuir que solo estaba intentando tranquilizarla y, en cierto modo, funcionó. Sabía que no podía encarar a Jack, pero sí lo miró con cierta desconfianza. ¿Aceptaría sugerencias, acaso? No podía estar segura. Quería que fuese el propio vampiro el que respondiese a su pregunta muda.

129 Re: El Macetero el 17/03/17, 02:08 am

Jack

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Les miró con curiosidad, sobre todo cuando Eara fue la primera en hablar. Le sorprendió, pero habría puesto los ojos en blanco si no estuviera haciendo lo posible por no perder la "profesionalidad". ¿Más camuflaje? ¿Disuadirlos? ¿Dónde habían estado durante sus explicaciones? Ayne tomó la palabra después pero el vampiro resopló en cuanto acabó.

Sabéis que este cacho de tierra es parte de Rocavarancolia, ¿no? Eso por un lado. ¿Más alternativas, más camuflaje? No podemos esconder más esto, ya habéis visto la cantidad de formas en que está escondido. Y aun así, siguen acercándose, lo cual es jodidamente normal en su naturaleza. Y en mi naturaleza está no preocuparme por unos cuantos —se cruzó de brazos. Había perdido un poco las formas con ese "jodidamente". Suspiró y siguió. Había dicho que aceptaba sugerencias, quizá podría haber otra forma—Por otro lado... si habláis con vuestro compañero y se os ocurre al...

Se interrumpió bruscamente. Negó con la cabeza. No, no diría eso. No tenía sentido complacerles. Estaba perdiendo el tiempo. Estaban perdiendo su tiempo. <<Basta de tonterías>> Negó otra vez y miró a Ayne.

No entiendo esto. ¿No se suponía que esto era para facilitarte la caza? ¿A qué especie de acuerdo crees que van a llegar los nativos contigo? ¿No creerás que se van a dejar sorber parte de su alma a cambio de... de qué?

Si no le interesase contratarles, le habría dado la risa. Se esperaba reticencias, claro, pero... no aquello. Olvidaba que llevaban poco tiempo en la ciudad, pero desde el primer momento el sinhadre sabía de qué iba el trato. ¿Por qué entonces ahora...? <<No lo entiendo>> Habría entendido que le pidiera más tiempo para pensarlo y terminar de acostumbrarse a la necesidad de cazar, pero citarse para hacer la visita y perder el tiempo de esa forma? <<Venga, decid algo. Si me mandan a paseo, hay otras formas, venga, no os voy a matar si no aceptáis>>


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130 Re: El Macetero el 17/03/17, 07:07 pm

Tak

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GM
Le habían ofendido. Ayne fue el primero en darse cuenta de hasta qué punto habían metido la pata increpando sus métodos. Sabía suficiente de Rocavarancolia. De sobra. Y Eara también. De hecho, aunque la aurva estaba lejos de tranquilizarse, ya sabía que tenía que callarse. Pero no sabía qué hacer. Estar allí, con aquella cosa delante, empezaba a revolverle las tripas. Justo cuando parecía que el vampiro iba a concederles la oportunidad de hacer sugerencias se interrumpió. Hablaba con Ayne ahora, y Eara levantó la vista para mirarle a la cara. «¿Facilitar la caza?». A través de la mano que su edeel aún tenía apoyada en su hombro notó cómo se ponía en tensión. Él la retiró tan pronto como fue capaz de reaccionar.
Eso no es… Eso es diferente —respondió con inseguridad—. No digo que esté bien, pero no es lo mismo. Es… los métodos. Nos ha sorprendido tu explicación. Podría hacerse de forma más… limpia.
Mientras Ayne peleaba por encontrar las palabras más adecuadas, Eara lo observaba con la mirada perdida. No era solo una cuestión métodos, de cómo matase a los repobladores; simplemente no estaba bien aniquilarlos para poner un negocio en su territorio. Pero Eara empezaba a sentirse en una nube de irrealidad porque su lógica, al parecer, era la única equivocada.

131 Re: El Macetero el 17/03/17, 08:33 pm

Jack

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¿Diferente? ¿Los métodos? ¿Más limpia? <<Venga ya...>> Y Eara... El vampiro pareció notar algo en su reacción, aunque fuera silenciosa. <<Chico, ¿no me digas que no se lo habías contado? Eso se avisa, chaval>> No le habría importado engañar a la chica, total. Volvió a suspirar. Tenía una idea pero... <<Bah, venga, que trabajen mientras tanto>> Lo plantearía como un reto. Hizo un gesto para que el guardián se fuera y chasqueó la lengua antes de dirigirse a ellos.

Mira... Mirad. Esto iba bien hasta ahora, menos malos rollos. Os propongo esto: si encontráis una forma de mejorar las condiciones, que no sé cómo —hizo un aspaviento con la mano—. Si se os ocurre algo, lo estudiaré y lo aceptaré si no me sale más caro.

Lo único que se le ocurría para salvar el trato. Al vampiro le daba igual que Ayne cazara o no, o cómo lo hiciera. No les había citado para eso. Además, tenía curiosidad: quizá sí que consiguieran algo.

¿Qué os parece?


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132 Re: El Macetero el 22/03/17, 01:40 am

Tak

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GM
Jack por fin pareció dar el brazo a torcer. De mala gana, tal vez, pero era una forma de tenderles la mano en son de paz. El problema era que todo se había torcido ya demasiado. Si de Eara dependiese, ella prefería ganar menos y trabajar en otro lugar. Lo único que quería evitar era ofender más a Jack antes de atravesar el portal para volver a Rocavarancolia.
Ayne… —empezó a decir, en un tono en que solo su edeel podría intuir advertencia, cuando el vampiro les pidió tomar una decisión. No quería que Ayne decidiese sin contar con ella. No en eso.
Jack, ¿te importaría que lo hablemos un momento a solas primero? Por favor, será solo un minuto.

Cuando Jack les concedió un tiempo para hablarlo y se alejó, los sinhadres también retrocedieron algunos pasos para alejarse del centinela. Se miraron unos segundos, no sabiendo ni por dónde empezar. Sorprendentemente, ella volvió a tomar la iniciativa. La forma de actuar de Ayne le decía que él no lo tenía tan claro como ella.
¿Qué es lo que piensas de todo esto? —«Y no me mientas» quiso añadir.
No sé. No ha sido muy tolerante con nosotros, pero paga mejor que en los sitios donde trabajan otros…
¿Es por el dinero? ¿Solo por eso? —le interrumpió ella.
No —admitió.
¿Porque aquí puedes practicar magia y… cazar? —A Eara le incomodaba enormemente aquella palabra, pero era la que todos empleaban.
No sabía lo de los repobladores antes de venir aquí.
Pero sabías bastante más que yo, parece. —Eara sonaba tan tajante que hacía evidente hasta dónde llegaba su malestar. Ayne creía que ya habían hablado acerca de la caza, y sin embargo allí estaba, demostrándole cómo se sentía de verdad. Haciéndolo sentir un monstruo.
No te dije que aquí podría cazar porque sabía que no te iba a gustar. Pero tampoco iba a ocultártelo. Necesito magia para hacer el trabajo.
No lo entiendo… ¿por qué te interesa trabajar aquí? No hace tanto no estabas seguro de que te gustase la idea. En otro lugar no necesitarías magia para trabajar…
Precisamente por eso —la interrumpió el anima—. Me resulta más fácil justificarme si necesito la magia para un propósito. No me lo pongas más difícil de lo que ya es, Eara. Ahora mismo no te estoy ocultando nada, pero sigue sin ser fácil para ninguno de los dos. ¿Qué más quieres?
El ataque fue medianamente efectivo, porque si bien la aurva no podía estar de acuerdo con él, se dio cuenta de que estaba pensando solo en sí misma. Pero, ¿se equivocaba, acaso?
No puedo trabajar aquí, Ayne, no cuando sé que al otro lado de la muralla están muriendo repobladores. Cuando a los animales se los espanta, encima.
Y eso no va a dejar de pasar si rechazamos el trabajo. De hecho, Jack nos ha dado la posibilidad de cambiarlo. Dale la vuelta a tu forma de pensar. No quieres que mueran repobladores, pero solo si te quedas puedes encontrar una solución. —Eara se lo quedó mirando unos segundos antes de plantar la vista en el suelo. Entre Jack y Ayne estaban logrando que su cabeza fuese un lío. Aquella ciudad era absurda. Anque no dijese nada, había días en que le costaba no pensar en cuánto la odiaba, por muchas maravillas que albergase. ¿Qué iba a responder a eso? Ante su silencio, Ayne continuó—. No estoy desesperado por el trabajo, simplemente no va a cambiar nada si lo cogemos o lo dejamos. Y ya hemos venido hasta aquí. Precisamente tú no tienes que salir de las murallas. Solo tienes que preocuparte de las plantas. ¿Cuáles son los inconvenientes?
Creí que a ti no te gustaría tu parte.
Y no me gusta. Pero tampoco se me exige que mate a ningún repoblador con mis propias manos. Y no tengo pensado hacerlo.
Eara suspiró. Aunque aquello también era difícil para Ayne, la discusión estaba yendo como siempre entre ellos. No iban a aceptar el trabajo hasta que ella dijese que sí, pero tampoco iban a dejar de discutir hasta que ella cediese.

Ayne, por su parte, estaba casi tan sorprendido como su aurva de estar siendo tan insistente. Pero sabía por qué, y eso era lo peor de todo. Aquella hambre que nada tenía que ver con su estómago lo carcomía por dentro. Habían pasado días desde que sus reservas se agotaron. El desafortunado final del día de la caza era un mal recuerdo comparado con la acuciante necesidad de volver a sentirse satisfecho. Tan solo un puñado de días atrás no habría tenido una opinión muy diferente de la de Eara sobre todo aquello.
¿De verdad crees que hay alguna oportunidad de encontrar algo que Jack haya pasado por alto para alejar a los repobladores?—preguntó Eara, derrotada—. ¿Por qué iba a ocurrírsenos algo a nosotros que no se le haya ocurrido ya a él en… probablemente mucho tiempo?
Hay posibilidades. Él no se ha parado a pensarlas porque no le importa solucionarlo de esta manera. ¿No es evidente por cómo habla?
Eara frunció los labios.
Al menos espero que el socio de Jack no piense como él —dijo simplemente.
Si no nos gusta podemos dejar el trabajo cuando queramos. Tú misma lo dijiste. Si uno de los dos no lo soporta, nos vamos. Te lo prometo.
Eara ni siquiera sintió decepción al darse cuenta de que ya había perdido. Estaba acostumbrada. Le ayudó a calmarse, de hecho, porque si seguía pataleando ahora solo conseguiría dar una mala imagen. Trabajaría allí, tal vez, pero no pensaba acercarse a los muros si podía evitarlo.
Está bien.

A diferencia de otras veces, la cara de Ayne no mostró alivio, ni alegría. No peleaba por algún capricho absurdo. En el fondo, estaba aterrado de cómo podían afectar aquellas diferencias a la relación con su aurva. No solía preocuparle opinar diferente, pero aquello era muy distinto. Radicalmente. Sabía que lo que le pedía a Eara era demasiado, y aun así no podía dejar de hacerlo. Se sentía hecho de contradicciones.

Ayne echó a andar en la dirección que se había alejado Jack, haciéndole gestos con una mano para llamar su atención. En cuanto el vampiro volviese a su lado, se lo diría sin rodeos.
Aceptamos tus condiciones. Nos quedamos.

133 Re: El Macetero el 22/03/17, 02:39 pm

Jack

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Un minuto más o menos no le iba a perjudicar, así que se encogió de hombros y, sin decir nada, les hizo un gesto para darles ese tiempo. Cuando se alejaron, él hizo lo mismo, pensativo, hasta el primer anillo de viñedos más cercano a la torre. Tendría que darle un día libre esa semana al pobre de Elunin, pues no esperaba tardar tanto (aunque el nublino había insistido en que no sería tan breve y tendría que darle la razón al volver, además). Nublino que, por cierto, se había ofrecido a turnarse con él y Sepalian para acompañar a los sinhadres al mundo vinculado cada jornada de trabajo, pero ambos sabían que la maldita ley se lo impediría por ser un esclavo y sin magia, para empeorarlo. Tendría que ser Sepalian o Jack mismo, pero tenía pensado que fuera el brujo, ya que así coincidiría con Eara y podría enseñarle (y prefería emplear las noches en otras labores que vigilar novatos inofensivos). Además, el brujo había mostrado interés en la sinhadre, ya que sin haber sido bendecida por la Luna tenía aptitudes mágicas. <<Un caso curioso>> Lo bastante como para que hubiera sugerido encargarse de llevarles al Macetero, que no dejaba de ser un miembro del Consejo. El vampiro también tenía cierta curiosidad al respecto, más que nada por lo que pudiera averiguar Sep o por el potencial de Eara, fuera el que fuese.

Mientras esperaba, evitó mirarles directamente, por no ponerles nerviosos si le veían. Hasta que vio el gesto de Ayne. Sacó las manos de los bolsillos y se acercó a su vez. No sabía qué esperarse, pero se podía imaginar lo que pensaría Eara y que sin su consentimiento no se quedarían, así que contaba con una respuesta negativa. Pero <<como vuelvan a hablarme de moralidad, los echo>> Por suerte, no fue así. Se sorprendió, pero intentó que no se notara.

De acuerdo. Entiendo que lo habéis pensado bien y que no necesitáis algún día para confirmarlo del todo...? Porque de ser así, ahora viene la parte aburrida: papeleo —les dijo.

Odiaba el papeleo. Era imprescindible y evitaba problemas, sí, pero eso no lo hacía menos merecedor de su odio. Para colmo, tendría que cambiar los contratos que llevaba preparados. Cuando cayó en la cuenta de eso, lo dijo:

Como tengo que escribir los contratos con el nuevo trato... O los puedo escribir con vosotros delante, sí, mejor —asentía al pensar y decir eso—. Pasaros mañana o pasado por la Bodega y lo zanjamos. En cuanto empecéis, conoceréis a Sepalian, que es quien os acompañará desde Rocavarancolia.

Y de paso tendrían un poco de tiempo para asegurarse de que aceptaban.


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Die wahre Macht, die uns beherrscht, ist die schädliche, unendliche, verzehrende, zerstörende, unstillbare Gier...
Spoiler:
El verdadero Poder que nos controla es la vergonzosa, interminable, desgastante, destructiva e insaciable Sed...

Compis de Sinceridad:
De momento, estos son los deseos/nombres que Sinceridad coloca a sus compis:
Sox= Chamán
Nadzieja = Silencio
Mónica = SinGritos
Tay = Directo
Eorlir = Mapa
Ina = Tímida
Eriel = Fanático 1
Barael = Fanático 2
Dafne = Cría
Lorenzo = Enrevesado
Sakrilt = Sakosa
Siete = Dudoso
Rádar = Callado/Carabés
Fahran = Madura

Warning: estos nombres están sujetos a cambios según el parecer de Sinceridad.

134 Re: El Macetero el 26/03/17, 04:47 pm

Tak

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GM
Era inevitable notar que Jack no era tan amable como al principio. Eso a Ayne lo estaba poniendo un poco nervioso aún mientras hablaba de reescribir sus contratos. Habían conseguido el puesto, pero eran tantas las dudas que lo carcomían y no podía exteriorizar que él tampoco tenía muy buena cara. Eara no volvió a decir nada.
¿A qué hora hay menos gente en la bodega? —preguntó el anima, para no pasarse en un momento en que no pudiese atenderlos.
Y no había mucho más que decir. No hasta que volviesen a poner un pie en el Macetero, con un contrato ya firmado a sus espaldas. Habían quedado en verse en breve y empezar cuanto antes, pero eso le daba un pequeño margen al anima para intentar reunir algo de energía mágica como pudiese previamente.

Deshicieron lo andado y volvieron a la plataforma donde los recogería el insecto demiúrgico. No se habló tanto como a la ida, por lo que Ayne decidió intentar romper el hielo haciendo preguntas al respecto de lo que veía a través de las cristaleras. Si no podía recuperar el ambiente anterior al incidente frente al centinela, no tenía mucho sentido trabajar allí. Consiguió que Eara prestara atención de nuevo a la conversación, al menos. «¿Va a seguir así cuando ya no estemos con Jack?» se preguntaba. Pocas veces llegaba a sentir que se había pasado de la raya, pero esa vez estaba realmente preocupado.

135 Re: El Macetero el 31/08/17, 01:25 am

Tak

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GM
SALTO HASTA LA COSECHA DE EARA Y AYNE



Los días que siguieron a la firma del contrato con Jack estuvieron marcados por el silencio que se instauró entre los sinhadres. Eara comenzó a recibir instrucciones de Sepalian Xila para mantener la plantación supervisada en su ausencia, y eso pareció calmar poco a poco a la sinhadre. Dentro de los muros no había realmente nada malo, si exceptuaba el constante recuerdo de que existía la esclavitud que constituían los nublinos. Además, Sepalian demostró un pequeño interés en ella por su capacidad para hacer magia sin tener esencia. Eara se sintió un poco vigilada cuando el brujo le pedía alguna demostración, pero con el paso del tiempo empezó a relajarse y a agradecer los hechizos que este le había enseñado.

Las primeras semanas fueron más duras para Eara que para Ayne, ya que la aurva tuvo que aprender toda clase de cosas, si bien lo hacía de buena gana. El anima, en cambio, vigilaba la oscuridad que rodeaba a la plantación sin que sucediesen muchos incidentes, por lo que le sobró tiempo para estudiar magia. En la mayoría de las ocasiones los centinelas se podían hacer cargo, lo único que tenía que hacer Ayne era indicar la posición del intruso. Por suerte, la noche tendía a alejar a los repobladores, y tardó bastante tiempo en toparse con el primero.

Los días pasaron volando, y antes de que se diesen cuenta ya habían empezado a trabajar sin supervisión alguna. La relación entre ellos volvió poco a poco a su cauce; Eara no preguntaba a Ayne por su trabajo, y este nunca daba detalles de lo que sucedía. Ella confiaba en que su edeel mantuviese su palabra de no hacerle nada a ningún repoblador. Y, en parte, así era. Igual que con los animales, Ayne se limitó a revelar su posición cuando aparecieron, mandando a los centinelas tras ellos. Lo que hubiese pasado después no quería saberlo, ni verlo.

Ayne descubrió que, salvo que se quisiese adentrar en la zona donde habitaban los repobladores, trabajar allí no le facilitaba exactamente la caza. Lo que se la facilitó fue su primer sueldo. Aconsejado por Jack se compró un amuleto que cambiaba su imagen por la de un varmano y se adentró en Varmania por primera vez. Con las escasas reservas que había podido ir agenciándose en las semanas anteriores (y un amuleto por si acaso) sobrevoló el mar bajo el portal y caminó hasta la ciudad más cercana. No importó que no entendiese nada de lo que se decía allí, su único propósito era pasear por las calles más transitadas, sentarse en los bancos con otras personas. No importaba a quién se acercase, no conocía a ninguno. Toda aquella gente le servía para nutrirse sin necesidad de que volviesen a suceder accidentes como en su primera incursión. La debilidad de sus víctimas pasaría rápido, era algo que el anima podía cargar perfectamente sobre sus hombros.

Ayne acabó conociendo todas las calles de aquella ciudad, acabo incluso reconociendo a la gente que vendía en los mercados. Con el tiempo, también compró un amuleto para comprender su idioma y hacer sus visitas más amenas. Había acabado gustándole el ambiente varmano, y sus ciudades llenas de gente eran una de las opciones más sencillas y lucrativas para él.

Entre Eara y Ayne decidieron que debían ahorrar todo el dinero posible mientras viviesen en el refugio, por lo que aparte de los amuletos, solamente se permitieron adquirir un conjunto de ropa nuevo para cada uno, con la intención de tener algo decente que ponerse en las ocasiones especiales. Para Eara vivir mejor de lo que lo habían hecho en el torreón ya le permitía sentirse satisfecha. Su trabajo en el viñedo había conseguido que dejase de tener tantas horas muertas en Serpentaria para pensar, y según pasó el tiempo comenzó a parecer más tranquila y menos preocupada por su nueva vida entre rocavarancoleses. Sin embargo, todas sus preocupaciones seguían ahí, y probablemente jamás desaparecerían.

Volvieron las noches negras como el carbón. El tiempo siguió pasando y, en algún momento, se enteraron que una nueva cosecha estaba cerca de comenzar. Pasase lo que pasase, eran conscientes de que no podían intervenir, pero sentían su propia criba tan cercana que parecía inhumano asistir al sufrimiento de los nuevos cosechados sin hacer nada. No acercarse sería lo más lógico, y eso decidieron hacer, aun si la nueva afición de Eara se lo ponía más difícil.

Eara había comenzado a pedirle a su edeel que le enseñase los sitios de Rocavarancolia que no había visto, y los que ni él mismo conocía que tuviesen algo interesante que ver. Eara todavía tenía miedo de lo que había allí fuera, pero Ayne jamás la dejaba salir sin protecciones ni sola, por lo que la sinhadre empezó a acostumbrarse a la inquietud de atravesar la ciudad. Conoció el jardín de la memoria, el cementerio, y volvió a visitar a Emmit al palacete. También conoció el mar y los acantilados, y paseó por las zonas más restauradas de la ciudad. «Quizá no todo en este lugar sea malo» pensaba a veces. Aunque la balanza seguía tremendamente desequilibrada.



136 Re: El Macetero el 31/08/17, 01:30 am

Jack

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El vampiro había llegado al Macetero bastante temprano. Apenas había sabido de la muerte de su socio, Sepalian, la noche anterior, y se había citado con sus trabajadores del mundo vinculado para dar la noticia, los sinhadres incluidos, en el despacho en lo alto del complejo.

Estaba sentado en su despacho, con unos pocos papeles dispersos por la mesa con nombres y datos, fichas sobre todo, de posibles empleados o socios potenciales, y de hecho algunas habían sido escritas hacía unas pocas horas. Era plenamente consciente de que la Bodega sufriría un bache, una temporada de crisis, pero podría soportarlo. No, lo que pintaba de estrés su cara era la preocupación por la oleada de muertes que estaba habiendo en la ciudad. Ninguna le había salpicado directamente hasta que supo de Sepalian. Era egoísta, pero no le había preocupado hasta entonces <<¿Qué demonios está pasando?>>, se preguntaba una y otra vez. De vuelta en el bar, tanto él como sus empleados llevaban una buena temporada oyendo rumores y habladurías sobre unas y otras muertes, inconexas o no, a saber, pero siempre se había encogido de hombros... hasta que le tocó de cerca. <<Esto es Rocavarancolia, pero joder, no somos tantos como para que nos matemos entre nosotros...>>

De pronto le avisaron de la llegada de los sinhadres así que pidió que les trajeran algo de desayunar, por si acaso, mientras adecentaba un poco la mesa y limpiaba algunos manchurrones de tinta. Volvió a sentarse, resoplando. No quería que le vieran ni estresado ni preocupado, pero no parecía a punto de conseguirlo, así que se sirvió una copa mientras llegaban.


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Lorenzo = Enrevesado
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Siete = Dudoso
Rádar = Callado/Carabés
Fahran = Madura

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137 Re: El Macetero el 31/08/17, 01:32 am

Tak

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GM
Los sinhadres no se esperaban la nota de Jack cuando llegaron aquel día a la plantación. Su jefe no solía encontrarse allí a aquellas horas, por lo general, y que los llamase para hablar en persona sin demora quería decir que era para algo importante. Ayne y Eara solo intercambiaron una mirada interrogante antes de dirigirse al despacho. Ayne llamó a la puerta y pasaron al interior.
Buenos días —dijo Eara.
Buenos días. ¿Para qué querías vernos, Jack? —añadió Ayne tras su aurva.
El anima tenía el ceño ligeramente fruncido por la expectación, y Eara miraba al vampiro intentando leer si se trataba de malas noticias para ellos. Ninguno de los sinhadres podía evitar sopesar la posibilidad de perder el trabajo, aunque no tenían constancia de haber cometido ningún error fatal ni tenían problemas con Jack.

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