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Daelicia

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1 Daelicia el 12/08/12, 06:37 pm

Rocavarancolia Rol

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Daelicia

Portal situado sobre una selva a medio camino entre las ciudades del Norte y del Mar, ligeramente más al Este.

2 Re: Daelicia el 28/09/13, 04:11 pm

Tak


GM
Creía que el no de Adara era definitivo, pero le sorprendió disculpándose nuevamente y aceptando el consejo. Eso le hizo sonreír con más tranquilidad y esperar que de verdad la excursión la hiciese sentirse un poco mejor. Creía que incluso a él mismo lograría distraerlo.
Y así se encontraron atravesando el portal al día siguiente, poco después de comer. Sin apenas más preparación que los conocimientos básicos del planeta y utensilios para tomar muestras, se vieron en un mundo completamente nuevo. Lo primero que pensó Gael al llegar fue que, como mínimo, pasar por el portal lo había vuelto daltónico. El cielo era verde y la vegetación rosácea, repleta de especies desconocidas. Si bien a la vista era demasiado chillón y diferente, lo que sí le agrado al traspasar el portal fue el aire mentolado llenándole los pulmones y el ambiente cálido.
Este mundo no es para mí. Empacha solo con verlo.
Había traído el cadáver del chico, pero tras atravesar el portal lo primero que hizo fue deshacerse de él para percibir con sus propios sentidos aquel ambiente nuevo. Lo poco que sabía de aquel mundo le hacía sentir gran curiosidad por lo diferente que era, y no perdía detalle. Era una suerte que el portal se abriese en una selva.

Se internaron en la sombra de los árboles enormes. Era un lugar que bullía vida, se escuchaban superpuestos los sonidos de varios animales, sobre todo pájaros. En la sombra la humedad acumulada hacía el ambiente más desagradable, pero de todos modos no tenían tiempo que perder.
Las plantas de Daelicia son interesantes, a lo mejor pueden servirle para producir… el veneno ese que secretan, pero en animales.
Las plantas eran muestras muy sencillas de recoger, casi cualquier célula podía generar nuevas partes completas de la planta. No tenía intención de pedir ayuda a Adara, pero ella misma participó en la recolecta. Comenzaron cogiendo pequeñas plantas enteras, semillas y pedazos de musgo que separaron para que no se mezclaran. Mientras recolectaban plantas diferentes aprovecharon para ir observando la curiosa fauna.
Me estoy mareando con tanto rosa. “La jungla de Barbie, muñeca no incluida” —refunfuñó mientras arrancaba una raíz. Por encima de sus cabezas revoloteó en ese momento un pájaro de plumas coloridas. Mucho más coloridas que un loro. «¡Ese! Seguro que le gusta». Dejó todo lo que tenía entre manos en el suelo y persiguió al pájaro levitando hasta que lo vio posarse en una rama alta. Se acercó cautelosamente y petrificó al animal para después recogerlo al vuelo cuando se dirigía hacia el suelo. «Va a haber que acabar antes de que se le pase el hechizo, porque no he traído ninguna jaula. Seguro que vivo tiene más valor».
Al regresar junto a la ángel negro todavía recogió un poco más de musgo, hasta tener toda la gama de colores que le fue posible. Lo había muy diferente según donde se mirase, bajo las raíces que sobresalían, sobre las piedras… Y cuando ya estaba cansándose de raspar rocas, justo vio un movimiento a su lado que le sobresaltó. Solo era una lagartija, pero tenía unos tonos extraños. No se dio cuenta de que era bioluminiscente hasta que se adentró en la sombra bajo unas raíces particularmente intrincadas. Repitió el proceso que había hecho con el pájaro y atrapó al animal con una sonrisa triunfal.
Adara, ¿has visto a algún animal interesante más? —Preguntó a su espalda.

3 Re: Daelicia el 28/09/13, 05:56 pm

Lupin

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¿Qué se supone que…? ¿Qué es esto? El portal me ha vuelto daltónica o majareta del todo. ¿Tú también estás igual? Mmm… sí, Gael, la expresión de tu cara me dice que la sorpresa ha sido mutua. ¡Este lugar es muy extraño!  Cielo verde, debajo se ve todo rosado… a veces más oscuro, a veces más claro, pero el rango es el mismo. Qué mareo. Y el aire… el aire… espeso, incluso se podría decir que tiene sabor. Huele como a menta… o algo así. El sabor también recuerda a ella.
 
—Qué clima más… —La palabra adecuada… sí, creo que sería—: espeso. Yo tampoco aguantaría mucho por aquí, Gael. Al menos la temperatura es agradable, aunque de hacer más calor sería horrible. —Debe ser cosa de la selva que tenemos debajo. El clima de las selvas es muy húmedo, no me gustaría vivir en una. Recuerdo aquella vez que estuve en Bolívia y… ¡qué humedad más terrible! No fue una buena experiencia, aunque las razones también fueron otras. Suerte que no estuvimos mucho allí.
 
*********
 
Esto es bastante interesante. Para adentro se viene. Es una planta muy curiosa… Qué mareo de lugar, es como llevar gafas por primera vez. O debe ser como eso, nunca he llevado gafas así que me guío por lo que me han dicho.  Veamos… qué más… Nada más por aquí, creo que voy a seguir un poco más adelante a ver si encuentro algo más interesante.
 
A ver… oh, ¿y eso? Parece un insecto, uno bastante grande… curioso, tiene el cuerpo algo brillante y unas alas bastante grandes. Así paralizado diría que parece una especie de… mariposa, o polilla. Antes estos insectos me daban un asco terrible. Y bueno, aún me siguen dando algo de cosa, pero ya no es como antes. Nada lo es, y ahora es más divertido. No puedo evitar estar algo preocupada, pero… ¿cómo pude pensar en no venir? Mi joven compañero de cosecha debe conocer muchas cosas de mí mejor que yo misma. Estas salidas me van bien, cuando llegue a casa ya pensaré en todo lo demás. Ahora solo estoy aquí ayudando a Gael. O… no. Bien mirado, no sé quién ayuda más a quién.
 
*********
 
—Pues unos pocos insectos curiosos. Mira qué color más extraño tiene este —le digo mientras le enseño una pareja de ellos. En la Tierra una coloración terrosa como esta no sería extraña, pero viendo el resto del planeta es muy extraño. Es como una especie de escarabajo… no exactamente. Lo que está claro es que es un insecto bastante corpulento y su exoesqueleto debe ser bastante duro—. ¿Cómo lo llevas tú? Por mi parte, diría que va a tener un buen número de especímenes y plantas para estudiar. Oh, y también unos cuantos hongos interesantes, ¿has visto qué llamativo este de aquí? Con estas líneas verdosas… debe ser venenoso, al menos si nos guiamos por la lógica de las setas de la Tierra.

4 Re: Daelicia el 28/09/13, 07:55 pm

Tak


GM
Adara le enseñó algunas cosas que había recogido, un insecto curioso, una seta… vio que tenía alguna planta repetida y desechó la que estaba en peor estado de las dos.
Aquí creo que es venenoso hasta el aire —respondió al mirar de cerca el hongo—. Yo creo que Daelicia es la Australia de Rocavarancolia. —Rio.
No sabía si Adara se habría dado cuenta o no –y no pensaba preguntar–, pero entretenida con las rarezas de aquel mundo, tenía por fin otra cara. Al menos el interés que mostraba por lo que la rodeaba era genuino.
Lo que se hizo evidente explorando la selva era que animales de gran envergadura no había. Lo más grande que vio pasar tenía el tamaño de un perro, un mamífero herbívoro huidizo que echó a correr entre las raíces y lianas con más maña que él. Lo único que recogió a mayores fue otro ejemplar de pájaro, del tamaño de un gorrión y con algunas de las plumas bioluminiscentes, y un roedor de pelaje rosáceo que se camuflaba entre los helechos del mismo color. Solo se entretuvieron más tiempo por querer explorar la jungla, porque muestras tenían ya más de las que les cabían. Todavía se llevaron una pequeña sorpresa al seguir abriéndose paso y llegar a un regato de agua densa y anaranjada, donde asustaron a una bandada de pájaros que ahuecaban las alas después de haberse dado un baño en la orilla.
Tengo sed… Pero ni loco bebo esto. Oye, Adara… ¿No quieres aprovechar para ir de caza? Aquí ya hemos acabado… y me has ayudado demasiado ya.
«Si va tengo que pedirle que me traiga algún cuerpo para aprovechar… no me vendría mal».

5 Re: Daelicia el 29/09/13, 09:39 pm

Lupin

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Naranja… ¿esto es agua? Y qué turbia es, aunque el resto de animales parecen beber con normalidad, pero aun así… A ver, solo mojar un dedito… ¡Puaj!
 
—Ya podría saber a zumo de naranja… —Qué asco de… agua, líquido extraño o lo que sea. Esto debe ser tan tóxico que incluso después de haberlo hervido dudo que me sentara bien—. En fin, para algo hemos traído nuestra agua. ¡Toma! —Le paso una cantimplora.
>>Sí, debería ir a cortar unos cuantos pescuezos o aún se me agotarán las reservas… —vale, falta muchísimo para eso, por supuesto exagero—. ¿Qué vas a hacer tú? —¿Te vienes? Oh, claro, podrías aprovechar algún cadáver—. Bien, pues vamos a sobrevolar un poco la zona y a ver qué encontramos…
 
Ahora deberíamos alzarnos todo lo que podamos. Arriba, arriba… A ver, hacia dónde podríamos ir… esto… Vale, no tengo ni idea, así que en dirección contraria al sol podría estar bien. Por poner un ejemplo, claro. Igual hay suerte y encontramos algo.
 
*********
 
Afortunados nosotros.
 
—Mira, Gael, eso parece algo más que un simple camino de cabras: casi podríamos llamarle carretera. Y creo que ya sabes qué supone un camino ancho… —¡Personas! O bueno, como sea que tenga que llamar a la raza o razas inteligentes de este mundo. Un camino ancho supone una serie de necesidades propias de los seres inteligentes y… ¿por qué me entretengo con esto?
 
*********
 
Fácil, muy fácil. Cinco civiles casi desarmados no son rivales para ninguno de los dos. No hay nada que puedan hacer por eludir su mala suerte. La coincidencia ha querido que esta sea vuestra tumba, queridos. ¿Me he relamido? Creo que sí, no me extraña. Dejo todo el cargamento a Gael. ‹‹¿Puedo ser un poco egoísta?››. Le pregunté hace un rato. ‹‹¿Podrías dejármelos a mí sola?››. No se negó, así que… serán pocos y débiles, pero no pienso desaprovechar el efecto sorpresa. Es tan entretenido ver luego sus caras… Me agazapo un poco más, lista para saltar en el momento adecuado. Vamos, venga, falta menos, menos. Al centro Adara, sabes dónde golpear.
 
¡Ya! No lo puedo deducir conscientemente, pero sé que este es el momento. Empiezan a girarse los rostros, algo han oído. Da igual, ya he derribado uno de los suyos cuando aún no logran ni distinguirme. Muerto, a menos que tenga el corazón en otra parte. No lo parece, por la sangre.
 
Peeero no es tiempo para comprobarlo. Lo que decía de las caras, sería para hacerles una foto. No he conocido a nadie aún que muera con una expresión digna, muchas más bien se aproximan a caricaturas. Aunque bueno, por ahora mis enfrentamientos han sido un poco… desiguales. Para mis víctimas, por supuesto. Creo que acabo de destrozarle al esternón a este. ¡Y de un puñetazo! Te va a tocar sufrir un poco antes de morir. Y… a por un tercero, rápida. Este… esta ni me intenta plantar cara. La arrojo hacia el suelo de una patada y penetro su corazón. Una muerte limpia. ¡Un cuchillo! Bueno, después de matar a dos y dejar uno inútil ya era hora de que los sacaran. Puedo tomármelo con calma, saben que no pueden hacer nada conmigo ni para huir. Tienen miedo, muchísimo miedo. Cargan hacia mí lo más rápido que pueden después de reaccionar, pero uno de ellos se ha atrasado en la salida. No está mal, su elección es la más adecuada si quieren tener una oportunidad. Pero están demasiado lejos y eso me da tiempo de sobras para reaccionar. Tengo que desarmar al primero aprovechando su impulso. Rápido, así que le parto el brazo. El segundo ha perdido parte de su arrojo al ver esto, así que su desarme se hace mucho más fácil y puedo matarlo perforando su corazón sin dañar el resto. El del esternón partido aún no ha muerto. Mejor termino ya con su vida.
 
—¡Ay! Qué bien le viene esto a una de vez en cuando. —Sonrío y alzo los brazos—. Disculpa los huesos rotos de ese par, Gael. Espero que los demás te sirvan. —Me acaricio la nuca—. Ah, y muchas gracias de nuevo. Por todo. —¿En qué cadáver está ahora? Bueno, al menos me escucha. Ah, mira, en ese.

6 Re: Daelicia el 29/09/13, 10:49 pm

Tak


GM
Agh… cuidado con eso —le dijo a su compañera cuando metió el dedo en el agua anaranjada. Después aceptó la cantimplora y bebió con ganas. El trabajo le había dado sed pero la había ignorado hasta que escuchó la corriente de agua—. Claro, voy contigo. Es mejor no separarse no conociendo bien el terreno.

Para poder seguir a Adara recurrió al sortilegio de vuelo, una vez se alzaron sobre la selva. Hubiera llevado a la quimera alada, pero no le habría sido útil para muchas otras cosas. Pero disfrutó del vuelo, eso sí. Era mucho más fácil maniobrar con aquel hechizo que con alas de verdad, aunque se agotase más rápidamente. Fue una suerte que, al cabo de un tiempo, diesen con un grupo de personas no excesivamente grande en un camino. Hubiera sido un problema de haber sido más, porque no podían dejar testigos de su presencia.
¿Cómo no te los voy a dejar? Yo no saco nada con eso, solo quiero las sobras —rio por lo bajo cuando Adara preguntó.

Se limitó a esperarla escondido, reorganizando las muestras que se habían movido durante el viaje y asegurándose de que todavía duraba la petrificación de los animales vivos. Desde su posición escuchó los sonidos de la lucha, gemidos y golpes, hasta que por fin solo quedó la voz de la ángel negro llamándole.
¡No importa! Hay de sobra. Tengo varios experimentos programados para estos —decía mientras se acercaba con una sonrisa, examinando el material que Adara le había conseguido. Lo siguiente fue obtener magia de cada uno de ellos, evaluando de paso, desde su interior, el estado en que se encontraban.
No hay de qué —dijo una voz desconocida—. Más bien, gracias a ti por haberme ayudado con todo. —Ahora hablaba otro de los cadáveres—. Ya cargo yo con todo lo que hemos conseguido, me sobran manos.

No le gustaba la idea de haber recibido tanta ayuda, aunque fuese cierto que Adara se había animado participando. Se prometió encontrar la manera de compensárselo, aunque fuera un poco, haciéndole por ejemplo un pastel de chocolate con sus actualmente escasos ahorros. Poseyó a tres de los cadáveres recientes, los más grandes, para que cargaran con los dos más pequeños, y regresó también al que él mismo se había traído. Repartió la carga entre todos y regresaron al portal a velocidad moderada ahora, con un simple hechizo de levitación por su parte. Estaba retrasando a Adara, pero con la cabeza embotada le era imposible recurrir al hechizo que había usado antes, que era, además, considerablemente más costoso. Pero ya faltaba poco para volver a casa y, en definitiva, se encontraba relajado y satifecho después de aquella pequeña escapada. «Espero que a Giz le sirva todo esto».

Sigue en el Cuchitril.

7 Re: Daelicia el 27/10/15, 02:13 pm

Yber

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GM
El anochecer constante que servía de noche en Daelicia se había instaurado hacía ya un par de horas.  La mayoría de los pueblerinos descansaban en compañía, en la plaza del pueblo, o ya tranquilamente en sus casas. Sin embargo, Eitne era demasiado culo inquieto como para irse a la cama y acompañaba a su abuela Abissail y al resto de brujos en la ultimación de los preparativos para la fiesta de mañana.  El bosque, formado por árboles de cortezas de un marrón apastelado y pequeñas hojas rosadas, estaba decorado por luces mágicas que otorgaban al lugar un toque multicolor.

Eitne estaba acuclillado junto a la base de un monolito que medía tres veces más que él. Su abuela y dos compañeros flotaban a diferentes alturas mientras daban las últimas pinceladas y arreglaban los fallos de color. Con tal de tener controlado al niño, habían optado por permitirle pintarrajear la base. Eitne se lo estaba pasando pipa, dibujando pajaritos sobre la roca cuando su vejiga decidió que no podía esperar más; el daeliciano había bebido demasiado zumo tras la cena. Se puso de pie, apretó los muslos y se llevó las manos a la entrepierna mientras daba pequeños saltitos con urgencia.

¡Abu Abi, abu Abi! ¡Que me hago pipí! —avisó a su abuela.

Ve, anda —Abissail sonrió sin dejar de trabajar, le había visto beber y se lo esperaba—, pero no te alejes mucho, Eitne, o vendrá la Carandela a por ti —la anciana esbozó una sonrisa traviesa a la que Eitne respondió con un gritillo aterrorizado.

¡ABUELA! —le reprochó con el gesto arrugado—. N-N-No me digas e-e-e-eso, ¡rábanos!

Niño, cuida esa lengua —la reprimenda acabó contra él, que no pudo sino agachar la cabeza y echar a correr antes de que acabara meándose en la ropa.

El daeliciano sabía que la Carandela no existía, que aquella criatura solo vivía en los cuentos que le narraba su madre antes de dormir, pero prefería que no se la mencionaran antes de quedarse solo en un bosque durante las horas más oscuras del día. Eitne respiró hondo, miró a su alrededor y decidió que todo estaba bien. <<Los bosques no son peligrosos>> se dijo, mientras se desabrochaba el peto frente a un árbol lejano. Aquello era cierto, no paraban de repetírselo en las horas de clase. <<Nadie me quiere comer>>. Aquello también debía ser cierto, pues la Carandela era la única que se comía a los niños y no era real. <<¿Pero y si sí?>>. Un escalofrío le recorrió el cuerpo mientras desalojaba su vejiga.


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No llores por no poder ver tu pierna,
las lágrimas te impedirán ver los cadáveres de tus amigos.

8 Re: Daelicia el 27/10/15, 07:39 pm

Nihil

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Eitne no se había percatado de que justo a su lado, un conejito de trapo de color ropa pastel estaba parado frente al árbol en exactamente la misma posición que él. Por supuesto, solo era una imitación, pues el juguete no tenía vejiga que desalojar, pero cuando el niño reparó en él, el peluche alzó la cabeza y le saludó agitando un brazo. Luego comenzó a alejarse hacia las profundidades del bosque, a pasitos lentos pero decididos.

Antes de meterse detrás de un gran tronco, sin haberse alejaro en realidad más que un par de metros de Eitne, se giró, y le hizo una seña al niño para que lo siguiera.


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Y con este nombre yo te maldigo, y ni tan siquiera la muerte podrá librarte de tu condena, pues todo aquel que intente matarte recibirá siete veces tu castigo.

9 Re: Daelicia el 27/10/15, 08:06 pm

Yber

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GM
Eitne dio con el muñeco al subirse el peto, ya aliviado, y dio tal respingo que lo soltó y se le volvió a caer a la altura de los tobillos. Lo primero que sintió fue miedo, pero enseguida identificó el material del que estaba hecho el animal y el niño suspiró aliviado. Se apresuró subirse de nuevo la prenda y lo abrochó mal en pos de salir corriendo tras el animalillo rosa.

E-E-E —Eitne se mordió el labio, odiaba cuando los arranques de tartamudez no le dejaban hablar—. E-Espera, p-p-p-por fa-favor —al niño se le humedecieron los ojos de pura frustración, pero se los enjuagó y logró llegar hasta el lugar donde había visto al conejo por primera vez.


Vio por dónde se escabullía y lo siguió, pero en vez de girar donde él lo hizo, Eitne se pegó al tronco y trató de asomar un ojo con cuidado. <<Los bosques no son peligrosos>> se repetía así mismo. <<¡Seguro que es un regalito de la abuela!>>. Aun con ese pensamiento en mente, Eitne no se sentía capaz de despegarse de aquel arbol y un pellizquillo de temor le aseguraba que vería a la Carandela.


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No llores por no poder ver tu pierna,
las lágrimas te impedirán ver los cadáveres de tus amigos.

10 Re: Daelicia el 27/10/15, 08:51 pm

Nihil

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El conejo paraba cada pocos pasos para esperar a Eitne. No quería que el niño se perdiera, y tenía que asegurarse de que podía seguirle sin problemas. Viendo que el pequeño se había pegado a un árbol, lo cogió de la mano (o más bien le ofreció su bracito de trapo para que se agarrase, ya que no tenía dedos) y lo condujo hasta un claro cercano.

Según se aproximaban, más peluches se unían a su marcha, todos ricamente confeccionados con retales de colores, estampados vistosos y hocicos pintados con acrilico. Algunos se paraban a mirar a Eitne, y saludaban, otros simplemente pasaban de largo, como si tuvieran prisa. En el claro, decenas de peluches estaban reunidos alrededor de una figura.

La mujer era todo blancura, vestida con un traje de muñeca lleno de volantes y encajes, cuya falda se desparramaba a su alrededor. Un velo le cubría el ojo derecho, siendo el otro de un rojo brillante que apenas podía distinguirse, pues estaba entrecerrado. Sobre el regazo tenía un libro abierto, y leía en voz alta. Los juguetes parecían escucharla.

-'' ...las hadas brillaban con los colores del sol, pequeñas y traviesas, y sus voces sonaban a campanillas, y al caer de la lluvia, y a las risas de los niños...''




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Y con este nombre yo te maldigo, y ni tan siquiera la muerte podrá librarte de tu condena, pues todo aquel que intente matarte recibirá siete veces tu castigo.

11 Re: Daelicia el 28/10/15, 02:19 am

Yber

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GM
Eitne se había aferrado a la mano del muñequito y avanzaba tras él con expresión ojiplática, que crecía al mismo tiempo que la cantidad de juguetes a su alrededor aumentaba. ¿Cómo era aquello posible? El niño no había visto ni a su abuela haciendo magia parecida, pero aquello era tan bonito que le daba igual. ¡Estaba rodeado de juguetes vivos! La vida fue dulce y maravillosa hasta que llegaron al claro. Una señora de vestimenta funesta descansaba en el centro y Eitne receló, frenando en seco. Agarró al muñequito con aún más fuerza para que no se le escapara y dedicó unos segundos a examinar la señora de blanco.

El traje era bonito a pesar del carácter del color que había elegido y una parte de él quería saber más de aquellas hadas, ¿qué eran?, ¿se refería a los muñecos? Sin embargo… lo raro de aquella mujer, lo que verdaderamente le chocaba, era el color de la piel. No había visto nunca nada así y le asustaba. <<¿Y si es la Carandela?>> se dijo. <<Si fuera la Carandela querría comerte, Eitne, no contarte un cuento… >> se contestó a sí mismo y, en su cabeza, el argumento sonó totalmente lógico. Tenía siete años al fin y al cabo.

El pequeño avanzó hasta que llegó al punto más alejado en el que empezaban a sentarse los animalitos de trapo y se agachó para hablar con el conejo que le había traído.

¿Po-Po-Podemos sentarnos aquí? —le susurró al oído con dificultad, creyendo que le oiría y le entendería. Eitne quería escuchar el cuento, pero no se atrevía a acercarse demasiado.


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12 Re: Daelicia el 29/10/15, 02:15 pm

Nihil

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El conejito asintió a lo que dijo Eitne y se sentó en el sitio, palmeando el suelo junto a él para que el niño se sentara. Dama Puntada se percató de su presencia, y sin detenerse en su historia les sonrió y saludó con la mano.


-'' Vivían en un castillo de piedra roja, hecho de magia pura. Cada una tenía un don, que la reina de las hadas les había concedido, pero para mantenerlo tenían que cumplir una condición: Compartir sus conocimientos con los niños, elegir a aquellos con la llama mágica en su interior y llevarlos a su ciudad donde les enseñarían a traer la lluvia, a traer el sol a sus manos, a curar enfermedades y dispersar las penas. Cada año, en una noche especial, en la noche de Samhein, las hadas parten en busca de esos niños especiales. Y ¿sabeis? Hoy es Samhein.''

Con una sonrisa misteriosa, Puntada juntó las manos, por el rabillo del ojo le echó un vistazo a Eitne.

-Os contaré un secreto... Yo soy una de esas hadas. Hay niños especiales en esta ciudad, puedo sentirlos. ¿No notais la magia en el aire? ¿Nunca habeis sentido que podeis lograr cosas grandes? ¿Hazañas y milagros?


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Y con este nombre yo te maldigo, y ni tan siquiera la muerte podrá librarte de tu condena, pues todo aquel que intente matarte recibirá siete veces tu castigo.

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