Conectarse

Recuperar mi contraseña



Últimos temas

» Adru y Rox charlan sobre género
por Goliat Hoy a las 05:06 am

» Libo
por Nihil Hoy a las 03:25 am

» Sede de los Taumaturgos
por Tak Hoy a las 12:42 am

» La Bodega
por Jack Ayer a las 04:48 am

» El Cuchitril
por Yber Ayer a las 01:02 am

¿Quién está en línea?
En total hay 5 usuarios en línea: 0 Registrados, 0 Ocultos y 5 Invitados

Ninguno

[ Ver toda la lista ]


La mayor cantidad de usuarios en línea fue 28 el 03/08/18, 11:03 pm.
Estadísticas
Tenemos 181 miembros registrados.
El último usuario registrado es Percy

Nuestros miembros han publicado un total de 38643 mensajes en 730 argumentos.
Licencia
Licencia de Creative Commons
Rocavarancolia Rol por los usuarios del foro está licenciado bajo Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.

No estás conectado. Conéctate o registrate

Rocavarancolia Rol » Otros Mundos » Mundos vinculados » Daelicia

Daelicia

Ir a la página : Precedente  1, 2, 3  Siguiente

Ir abajo  Mensaje [Página 2 de 3.]

1 Daelicia el 12/08/12, 06:37 pm

Rocavarancolia Rol

avatar
Recuerdo del primer mensaje :

Daelicia

Portal situado sobre una selva a medio camino entre las ciudades del Norte y del Mar, ligeramente más al Este.


13 Re: Daelicia el 27/10/15, 07:39 pm

Nihil


Eitne no se había percatado de que justo a su lado, un conejito de trapo de color ropa pastel estaba parado frente al árbol en exactamente la misma posición que él. Por supuesto, solo era una imitación, pues el juguete no tenía vejiga que desalojar, pero cuando el niño reparó en él, el peluche alzó la cabeza y le saludó agitando un brazo. Luego comenzó a alejarse hacia las profundidades del bosque, a pasitos lentos pero decididos.

Antes de meterse detrás de un gran tronco, sin haberse alejaro en realidad más que un par de metros de Eitne, se giró, y le hizo una seña al niño para que lo siguiera.

14 Re: Daelicia el 27/10/15, 08:06 pm

Yber


GM
Eitne dio con el muñeco al subirse el peto, ya aliviado, y dio tal respingo que lo soltó y se le volvió a caer a la altura de los tobillos. Lo primero que sintió fue miedo, pero enseguida identificó el material del que estaba hecho el animal y el niño suspiró aliviado. Se apresuró subirse de nuevo la prenda y lo abrochó mal en pos de salir corriendo tras el animalillo rosa.

E-E-E —Eitne se mordió el labio, odiaba cuando los arranques de tartamudez no le dejaban hablar—. E-Espera, p-p-p-por fa-favor —al niño se le humedecieron los ojos de pura frustración, pero se los enjuagó y logró llegar hasta el lugar donde había visto al conejo por primera vez.


Vio por dónde se escabullía y lo siguió, pero en vez de girar donde él lo hizo, Eitne se pegó al tronco y trató de asomar un ojo con cuidado. <<Los bosques no son peligrosos>> se repetía así mismo. <<¡Seguro que es un regalito de la abuela!>>. Aun con ese pensamiento en mente, Eitne no se sentía capaz de despegarse de aquel arbol y un pellizquillo de temor le aseguraba que vería a la Carandela.

15 Re: Daelicia el 27/10/15, 08:51 pm

Nihil


El conejo paraba cada pocos pasos para esperar a Eitne. No quería que el niño se perdiera, y tenía que asegurarse de que podía seguirle sin problemas. Viendo que el pequeño se había pegado a un árbol, lo cogió de la mano (o más bien le ofreció su bracito de trapo para que se agarrase, ya que no tenía dedos) y lo condujo hasta un claro cercano.

Según se aproximaban, más peluches se unían a su marcha, todos ricamente confeccionados con retales de colores, estampados vistosos y hocicos pintados con acrilico. Algunos se paraban a mirar a Eitne, y saludaban, otros simplemente pasaban de largo, como si tuvieran prisa. En el claro, decenas de peluches estaban reunidos alrededor de una figura.

La mujer era todo blancura, vestida con un traje de muñeca lleno de volantes y encajes, cuya falda se desparramaba a su alrededor. Un velo le cubría el ojo derecho, siendo el otro de un rojo brillante que apenas podía distinguirse, pues estaba entrecerrado. Sobre el regazo tenía un libro abierto, y leía en voz alta. Los juguetes parecían escucharla.

-'' ...las hadas brillaban con los colores del sol, pequeñas y traviesas, y sus voces sonaban a campanillas, y al caer de la lluvia, y a las risas de los niños...''



16 Re: Daelicia el 28/10/15, 02:19 am

Yber


GM
Eitne se había aferrado a la mano del muñequito y avanzaba tras él con expresión ojiplática, que crecía al mismo tiempo que la cantidad de juguetes a su alrededor aumentaba. ¿Cómo era aquello posible? El niño no había visto ni a su abuela haciendo magia parecida, pero aquello era tan bonito que le daba igual. ¡Estaba rodeado de juguetes vivos! La vida fue dulce y maravillosa hasta que llegaron al claro. Una señora de vestimenta funesta descansaba en el centro y Eitne receló, frenando en seco. Agarró al muñequito con aún más fuerza para que no se le escapara y dedicó unos segundos a examinar la señora de blanco.

El traje era bonito a pesar del carácter del color que había elegido y una parte de él quería saber más de aquellas hadas, ¿qué eran?, ¿se refería a los muñecos? Sin embargo… lo raro de aquella mujer, lo que verdaderamente le chocaba, era el color de la piel. No había visto nunca nada así y le asustaba. <<¿Y si es la Carandela?>> se dijo. <<Si fuera la Carandela querría comerte, Eitne, no contarte un cuento… >> se contestó a sí mismo y, en su cabeza, el argumento sonó totalmente lógico. Tenía siete años al fin y al cabo.

El pequeño avanzó hasta que llegó al punto más alejado en el que empezaban a sentarse los animalitos de trapo y se agachó para hablar con el conejo que le había traído.

¿Po-Po-Podemos sentarnos aquí? —le susurró al oído con dificultad, creyendo que le oiría y le entendería. Eitne quería escuchar el cuento, pero no se atrevía a acercarse demasiado.

17 Re: Daelicia el 29/10/15, 02:15 pm

Nihil


El conejito asintió a lo que dijo Eitne y se sentó en el sitio, palmeando el suelo junto a él para que el niño se sentara. Dama Puntada se percató de su presencia, y sin detenerse en su historia les sonrió y saludó con la mano.


-'' Vivían en un castillo de piedra roja, hecho de magia pura. Cada una tenía un don, que la reina de las hadas les había concedido, pero para mantenerlo tenían que cumplir una condición: Compartir sus conocimientos con los niños, elegir a aquellos con la llama mágica en su interior y llevarlos a su ciudad donde les enseñarían a traer la lluvia, a traer el sol a sus manos, a curar enfermedades y dispersar las penas. Cada año, en una noche especial, en la noche de Samhein, las hadas parten en busca de esos niños especiales. Y ¿sabeis? Hoy es Samhein.''

Con una sonrisa misteriosa, Puntada juntó las manos, por el rabillo del ojo le echó un vistazo a Eitne.

-Os contaré un secreto... Yo soy una de esas hadas. Hay niños especiales en esta ciudad, puedo sentirlos. ¿No notais la magia en el aire? ¿Nunca habeis sentido que podeis lograr cosas grandes? ¿Hazañas y milagros?

18 Re: Daelicia el 29/10/15, 03:31 pm

Yber

avatar
GM
Totalmente boquiabierto, Eitne se miró las palmas de las manos. Su abuela ya hacía magia, pero no cosas tan maravillosas como las que le estaba contando aquella señora. Se imaginaba a sí mismo vertiendo lluvia por las manos o con un sol girando a su alrededor y solo podía sentir envidia de aquellos niños visitados por las hadas. Embelesado, el niño escuchó la historia hasta el final y se tuvo que tapar la boca con las manos, sorprendido, cuando la mujer reveló que ella misma era un hada, y ¡justo en el día en que las hadas recogían a los niños especiales!

Eitne dio un respingo cuando le miró. ¿Era él? Quería ser él. Lo quería con toda la fuerza del mundo. Abu Abi estaría orgullosa de él si lo fuera. Le dirigió una mirada de duda al peluche que le había traído hasta el claro y luego miró a su alrededor. Estaba tan convencido de que todo era real que de verdad creía ver la magia en el aire. Sus ojillos se iluminaron antes de volver a apuntar hacia el hada. ¿Por qué razón había de mentirle un ser tan maravilloso?

¿S-S-Soy yo uno, se-señora hada? —preguntó con timidez.

En aquellos momentos, Eitne estaba hecho de emoción contenida.


_________________________________________

No llores por no poder ver tu pierna,
las lágrimas te impedirán ver los cadáveres de tus amigos.

19 Re: Daelicia el 30/10/15, 03:16 pm

Nihil

avatar
Dama Puntada le dedicó una sonrisa dulce, y en su mirada parecía haber algo parecido a complicidad.

-Sí, tú eres uno de esos niños Eitne, y me encantaría que vinieras conmigo.

Dos peluches algo más robustos entraron en escena cargando un samovar caliente. Lo pusieron junto a la demiurga y empezaron a servir tacitas de alguna infusión y a pasarlas entre el público. La misma Puntada recibió una, y sopló el contenido antes de dar un sorbito. Eitne también recibió una taza.

-Por supuesto luego podrás volver y mostrarle a tu abuela lo que has aprendido. ¿Imaginas lo orgullosa que se sentirá?

La infusión contenía un potente somnífero al que la mujer era inmune. Por supuesto, todos los peluches solo fingían beber.


_________________________________________

Y con este nombre yo te maldigo, y ni tan siquiera la muerte podrá librarte de tu condena, pues todo aquel que intente matarte recibirá siete veces tu castigo.

20 Re: Daelicia el 30/10/15, 04:11 pm

Yber

avatar
GM
¿D-d-de verdad? —al niño se le llenaron los ojos de lágrimas de la emoción.

Estaba tan contento que no le cabía la alegría en el cuerpo. No se levantó para dar saltitos porque estaban todos sentados y le daba un poco de vergüenza. En su lugar, todo lo que hizo fue morderse las uñas con nerviosismo hasta que una de las tazas llegó a sus manos. Eitne bajó la cabeza y casi metió la nariz para comprobar que el aroma era muy agradable. El niño ni se planteó que le puieran estar envenenando, vio a los peluches y al hada dando sorbos y él se unió. <<Mmm...>>. Dio un segundo sorbo y pronto comenzó a sentir como si su mente flotara sobre una balsa de aceite.

Señora hada —la droga le soltó la lengua y le nubló el poco juicio que ya tenía —. ¿Podemos ir a avisar a... a... mi Abuaaaaaaaahla? —un bostezo le había interrumpido y Eitne sentía otro aún mayor aproximándose. Le picaba la nariz—. ¿Y me puedo quedar con el.. el... OAAAAAAAAAAAuuuuh... el peluch...—Eitne se calló de golpe, buscó con las manos al conejo rosa, le mulló las patas y apoyó la cabeza sobre ellas.


_________________________________________

No llores por no poder ver tu pierna,
las lágrimas te impedirán ver los cadáveres de tus amigos.

21 Re: Daelicia el 30/10/15, 05:35 pm

Nihil

avatar
El conejo le dio unos golpecitos a Eitne en la cabeza en cuanto se durmió, y miró a su ama, preguntando con sus ojillos negros qué tocaba hacer ahora.

Dama Puntada se aproximó y cogió al niño en brazos.

-Lo siento cielo, pero no podremos avisar a tu abuela.- dijo con una sonrisa triste.

Un gran cisne de madera con la espalda hueca y acolchada asomó la cabeza. Los peluches se fueron subiendo uno detrás de otro, creando un colchón para el niño daeliciano. Dama Puntada se adentró en el bosque, seguida de su corte de tela.


_________________________________________

Y con este nombre yo te maldigo, y ni tan siquiera la muerte podrá librarte de tu condena, pues todo aquel que intente matarte recibirá siete veces tu castigo.

22 Re: Daelicia el 31/07/16, 10:01 pm

Giniroryu

avatar
GM
El fogonazo de color le hizo componer una mueca de sorpresa en la que se entrevía cierto desagrado. Estaba mentalizado acerca de que iban al país de la piruleta, pero no dejaba de resultar chocante. No tenía nada en contra de un paisaje colorido, pero aquello era simplemente…
Demasiado —completó en voz alta—. ¿Las plantas de aquí tienen pigmentos chicle de fresa en lugar de clorofila? Y a juzgar por el color del cielo creo que los ríos de este sitio van a parecer de zumo de naranja —comentaba mientras echaba a andar por aquella extravagante espesura.

Apoyó una de sus garras en su cara, bajando la mirada tratando de concentrarse en lo importante en lugar de en el constante “¿pero qué cojones?” que le producía mirar hacia las plantas de aquel sitio.
Se supone que los pueblos independientes de Daelicia no se encuentran lejos de aquí, pero es mejor que no nos adentremos en zonas muy pobladas. A ver si tenemos suerte y al salir de la espesura nos encontramos a algún daeliciano solitario, o un grupo pequeño de ellos.
Dicho esto, el sueco echó a andar, con los ojos entrecerrados debido a que pasaría bastante tiempo hasta que su visión se ajustase a aquel estallido de colores chillones. Durante el trayecto pudieron comprobar que, en efecto, la fauna tampoco se libraba de aquella condición y un lagarto de color violeta vivo salió huyendo de entre la hierba alta cuando las botas del draco pisaron cerca de su posición.
>>No debí haberme dejado las Poké Balls en casa, al parecer —comentó en tono jocoso, a sabiendas de que Rasqa no podía comprender muchos de los comentarios que hacía.
Si el moloch le hacía preguntas al respecto al menos ya tenía experiencia explicándole a Giz en qué consistía Pokémon.

23 Re: Daelicia el 31/07/16, 10:58 pm

Yber

avatar
GM
Rasqa no estaba preparado para la explosión de colores, de olores; de dulzura. El dragón arrugó la cara tanto como pudo, achinó los dientes y tensó las fosas nasales. <<¿Qué?>>. No había dejado de volar porque para él era algo inconsciente, pero eso no quitó que le durara le shock durante mucho, mucho tiempo. ¿Acaso necesitaba alguien un motivo para quemar un mundo como este y esconder las cenizas en lo más profundo del mar? Daelicia brillaba demasiado, Rasqa se sentía como si le desgarraran las pupilas y acuchillaran por el morro.

Si, zumo —el parqio continuaba aturullado por la saturación sensorial que suponía viajar a aquel mundo y apenas había oído y procesado lo que había dicho él—. No sé cómo no hacéis zumo con esto. Y lo vertéis por el fregatorio o como se llame la cosa esa de los platos. Qué asqueroso es todo esto... —normal que la gente viniera aquí a matar monos de colores.

Y pensar que Rasqa hacía menos de un día que se quejó por última vez de su Archipiélago. No había comparación. Los parqios tal vez eran demasiado mansos o aburridos, pero su sola existencia no te hundía los colmillos en la esclerótica ni prendía fuego a tu pituitaria. Salvo Rasqa, Rasqa tal vez sí que haría algo así.

¿A cuántos nos dejan matar la primera vez? ¿Un grupo pequeño cuántos colorinches de estos tiene?

Caminar entre la maleza fosforita durante unos minutos logró que el impacto de la paleta de colores daeliciana fuera suavizándose. Poco a poco los sentidos de Rasqa volvían a su sitio y el parqio se permitía olisquear aquí y allá o contemplar con cierta curiosidad bichos como el lagarto que salió al paso junto a los pies de Noel. El parqio siseó de forma instintiva y lo alcanzó de un salto sin mucho esfuerzo, hincando sus dientes en el vientre del animal.

En otra ocasión Rasqa se lo habría comido tal cual, pero en aquel momento, en cuanto la sangre azul alcanzó su lengua y probó la carne; el parqio escupió al animal, lo espachurró de un pisotón y continuó escupiendo repetidamente para limpiarse la lengua de aquella bazofia.

¿Las "poquebals" te ayudan a soportar esto? Porque no entiendo nada —Rasqa estaba disgustado con Daelicia—. El lagarto sabe fatal, no sé si es porque está crudo o porque su carne tiene el gusto de una fruta asquerosamente empalagosa. ¿Crees que será igual de empalagoso cuando ardan? Espero que no... —su preocupación era real, completamente.


_________________________________________

No llores por no poder ver tu pierna,
las lágrimas te impedirán ver los cadáveres de tus amigos.

24 Re: Daelicia el 01/08/16, 01:24 am

Giniroryu

avatar
GM
Las ocurrencias de Rasqa le divertían enormemente y una vez superada la primera toma de contacto con aquel impacto hacia los sentidos, el draco tenía la seguridad de que iba a ser una excusión entretenida.
A mí no me mires, el Consejo no permite que destrocemos los mundos vinculados a nuestro antojo. Si lo hacemos ya no pueden traer cosechados de ellos, a fin de cuentas —le dijo entre risas ante la sugerencia del moloch sobre hacer zumo con Daelicia.

>>No es que haya un número fijo, pero estamos en un mundo con una restricción algo elevada —le respondió después a su pregunta sobre cuántas víctimas podían permitirse—. Quizás unas cinco personas como máximo —se encogió de hombros, diciendo la primera cifra al azar que se le vino a la mente dentro de un rango aceptable.

El lagarto no dejó indiferente al moloch, quien no dudó en lanzarse a por él. En un principio el sueco comenzaba a plantearse si aquel novato no vendría con el sadismo ya de serie, a juzgar por su comportamiento, pero al ver intentando comérselo recordó que lo acompañaba un parqio a fin de cuentas. No pudo evitar dejar escapar una breve risa ante el disgusto de Rasqa por el sabor de su presa.
Creo que es la sangre. Todos los seres vivos de daelicia tienen una sustancia en ella que los hace empalagosamente dulces y eso es lo que has debido de notar. Pero no te preocupes, seguro que arden igual de bien que cualquier otro

Continuaron caminando y el draco hizo uso de la niebla mágica para poder ver a mayor distancia, intentando vislumbrar qué dirección debían tomar. Al cabo de un rato consiguió encontrar una forma de salir de aquella espesura hacia una zona algo más despejada y guió al moloch hacia allí, pero seguía sin haber nadie a la vista.
Esta no parece una zona muy transitada que digamos… —dijo pensativo—. Voy a tratar de averiguar si hay gente en las cercanías.
El sueco dejaba como última opción el acercarse a una población, pues no disponía de amuletos ilusorios y no quería complicarse la existencia innecesariamente. Además, tenía la sensación de que, por mucho que le hubiesen advertido, Rasqa no iba a hacer mucho por no ceder al instinto. Ni siquiera era sencillo de cualquier forma.

El hechizo, a pesar de no tratarse de uno ofensivo, se lo había enseñado Deferentia. Servía para encontrar presas invisibles al fin y al cabo, y al sueco le había parecido útil precisamente para cazar en los mundos vinculados. Sobre todo porque disponía de una variante que ignoraba animales y seres menores en general. El sueco soltó una de las plumas de sus antebrazos y la utilizó para trazar la estrella en el dorso de su mano, a base de cortes superficiales con el filo de la pluma para crear el dibujo. Tras pronunciar la letanía correspondiente, las líneas de luz se extendieron a partir de los trazos de su mano en todas las direcciones. La mayoría desapareció casi instantáneamente, no obteniendo resultado alguno, pero una permaneció, indicándoles la dirección en la que se encontrarían con los desafortunados.
Hacia allí parece ser que hay alguien —señaló en la dirección del punto de luz—. Ni idea de cuantos, pero en cualquier caso es un lugar dónde empezar.

25 Re: Daelicia el 01/08/16, 09:51 pm

Yber

avatar
GM
El parqio hizo una mueca que parecía de decepción al escuchar el número, pero pronto se descompuso y volvió a su expresión de desagrado inicial, que permanecía en su cara desde que habían llegado.

Cinco están bien —más o menos. Rasqa había pensado que tal vez podría meter un puñao en una casa y quemarla hasta los cimientos, pero a lo mejor era pasarse. Cuando Noel le dijo que ardían igual de bien, el parqio suspiró aliviado. De verdad le preocupaba que algo saliera mal por culpa de que fueran de esos colores—. Menos mal.

Rasqa observó con curiosidad a Noel haciendo algo mágico con las manos y una pluma. Cuando el draco acabó, varias líneas de luz surgieron de sus manos. Tan solo una de ellas quedó viva, sugiriéndoles una dirección. Noel confirmó lo que Rasqa ya creía cuando señaló el lugar. <<Espero que sean más de uno>>. Venir hasta un mundo tan dolorosamente colorido para solo quemar a una persona le parecía una excursión muy triste.

¿Yo también podré hacer eso después? —preguntó a la vez que emprendía el camino, visiblemente entusiasmado por la idea. Rasqa prefería matar cosas con los dientes, pero tenía curiosidad por cómo sería hacerlo mágicamente también.

Para su fortuna, la luz los condujo hasta una casa de madera rosa, algo retirada del poblado más cercano. Dentro, suponía Rasqa debido al hechizo, encontraría a sus primeras víctimas. Pero el parqio no tenía claro si podía meterse a quemarlo todo sin más o si debía esperar a Noel para algo primero. Se giró hacia el draco con la esperanza de que este le resolviera la duda.

¿Qué hacemos? ¿Qué hacemos? —el fuego a su espalda se encendió sin que se lo pidieran.


_________________________________________

No llores por no poder ver tu pierna,
las lágrimas te impedirán ver los cadáveres de tus amigos.

26 Re: Daelicia el 03/08/16, 04:44 am

Giniroryu

avatar
GM
Claro —respondió a su pregunta acerca del hechizo—. Tendrás que empezar por hechizos más sencillos, pero las criaturas como nosotros podemos hacer muchas cosas con la magia una vez empezamos a cumplir el precio regularmente.
Siguieron la dirección que indicaba el sortilegio mientras el sueco le explicaba aquello y enseguida llegaron a su destino: una casa alejada del núcleo urbano.

Noel hizo uso de la niebla mágica una vez más para observar el interior, y pudo ver a dos adultos en una cocina –igual de “impactante” para la visión que el exterior del edificio- y a dos niños pequeños jugando en una sala contigua. Estos dos últimos le causaron cierta vacilación, pero no tardó en decidir que no importaba. Él simplemente no tocaría un pelo a los críos, pero le daba exactamente igual lo que hiciese Rasqa.
Hay cuatro personas dentro —comenzó a explicarle al emocionado parqio—. Voy a entrar atravesando la pared al cuarto donde se encuentran dos de ellos para conseguir unos cuantos gritos con mi aparición repentina. Una vez los escuches puedes entrar como te apetezca: quema o derriba la puerta, lo que quieras. Hacia allí —señaló la pared tras la que se encontraban los niños—, hay otros dos. Puedes empezar la fiesta desde ahí. Yo te llevaré a los otros y puedo bloquearles cualquier salida mientras tú haces lo que quieras. Creo que a partir de ahí me basta con escuchar —finalizó con una sonrisa divertida, que poco tenía que ver con el horror que en realidad estaba describiendo.

El sueco no quería participar más activamente en aquella cacería por varios motivos, aunque el más importante era que le parecía justo que Rasqa sacase todo el provecho posible ya que él tenía recursos de sobra para conseguir magia. Las otras razones irónicamente habrían causado mayor empatía a cualquiera que conservase un mínimo de moralidad; pero para Noel, después de tantos años inmunizándose contra el sufrimiento ajeno, todavía era sorprendente que albergase aquella clase de escrúpulos por muy de poca monta que fueran en comparación con lo que era capaz de hacer sin pestañear. Por otra parte, estaba seguro que aquella clase de detalles eran lo que todavía lo mantenían cuerdo.

Pero aquel no era el momento de auto analizarse. Una vez se aseguró de que se había explicado correctamente, el draco entonó un hechizo de intangibilidad y atravesó la pared que correspondía a la cocina donde se encontraban los adultos, apareciendo súbitamente justo delante de ellos y provocándoles lo que muy probablemente fuese el mayor susto de sus vidas. Los chillidos no se hicieron esperar y el sueco, mientras esperaba a que Rasqa entrase en escena, se limitó a rentangibilizarse sin decir una sola palabra mientras observaba a los dos pobres desgraciados. Era difícil cansarse de los rostros contorsionados por el miedo de quienes tenían la certeza de que lo peor aún estaba por llegar. Había que concederles el que rara vez se equivocaban.

27 Re: Daelicia el 03/08/16, 06:31 pm

Yber

avatar
GM
El moloch asintió ante la explicación de Noel. Lo tenía todo claro, sabía cuándo le estaba permitido actuar y sabía qué quería hacer: improvisar. Rasqa se moría de impaciencia y no quería planear nada más de lo que ya había. Quería ver qué pasaba.

Entendido —su voz rasposa estaba llena de un entusiasmo nuevo y muy nítido.

Mientras Noel volaba hacia los dos daelicianos del piso superior, el parqio serpenteó maleza a través, agachado, acercándose a la casa con cuidado de que no le vieran por ninguna de las ventanas. Una vez estuvo cerca de la puerta, hizo lo que apenas había podido hacer en la ciudad: respiró hondo y se dejó llevar por el calor. Los pinchos que surcaban todo su cuerpo se encendieron como no lo habían hecho nunca, escasos segundos antes de que los gritos de los primeros desgraciados llegaran a sus oídos.

Ese era su pistoletazo de salida. El moloch acarició el marco de la puerta con sus nudillos ardiendo, dejó que su fuego lamiera la madera y se adherieran a ella poco a poco. Rasqa no se imaginaba aquella cacería sin que sus llamas gozaran de la misma libertad que él. En el momento en el que el fuego ardió a voluntad, Rasqa rugió por ningún motivo más allá de que los cuatro seres supieran que estaban condenados y, acto seguido, embistió la puerta.

El lagarto se adentró en la casa de forma brusca, entre pedazos de madera astillada ardiendo, y volvió a rugir emocionado. Aún no los veía, pero los daelicianos que le aguardaban ya gritaban asustados. El moloch caminó disfrutando de cada paso, chocándose con todos los muebles y contagiando cada rincón del recibidor con el fuego que cargaba a su espalda. Una sonrisa aviesa decoraba sus fauces, de forma que no quedara un solo colmillo sin descubrir.

El moloch aspiró fuerte antes de entrar a lo que, sin duda, era un salón. Los dos daelicianos de la planta baja no habían sido capaces de huír y se habían refugiado inutilmente bajo una mesa ovalada. El parqio soltó una carcajada ahumada al verles. Debería darles vergüenza ir por la vida con esa actitud. Dos bolitas moradas con pelos feos y chillones agazapadas como ratas bajo una mesa endeble de madera. Eran críos, Rasqa estaba seguro, y le daba completamente igual. El moloch agachó la cabeza para que le vieran la cara y les dedicó la peor sonrisa que verían nunca: la última.

El parqio dio un salto rápido y partió la mesa bajo la que se refugiaban de un latigazo con la cola. Uno de los criajos volvió a gritar, con varias astillas clavadas y esa sangre fea adornando su rostro; el otro no volveria a chillar, había perdido el conocimiento tras ser golpeado por uno de los fragmentos de la mesa. Rasqa atrapó la pierna del muchacho inconsciente de un bocado y le arrastró hasta el centro del salón, posicionandolo sobre una alfombra.

Olvidándose por completo del que aún permanecía consciente, Rasqa acercó el morro a la boca del otro niño. Respiraba débilmente. Lo olfateó y compuso una mueca de asco. Su olor estando crudo era de un dulce detestable. Con los ojos clavados en su brazo, el parqio arrimó a su piel los pinchos de la cola, chisporroteantes, y acercó la llama al niño con un cuidado escalofriante.

El fuego lamió la piel del niño ante la mirada horrorizada de su hermano y Rasqa aspiró con fuerza dejando que el olor a quemado le llenara los pulmones. El moloch acababa de experimentar la sensación más agradable conocida. El olor de la carne ardiendo era delicioso, pero no solo eso.

Un escalofrío de placer recorrió todo su cuerpo y le hizo estremecerse de la cola a la cabeza. El fuego estaba sacando lo mejor de aquellos seres. El olor dulzón ya no le molestaba, ¿cómo podía molestarle una fragancia tan maravillosa? Cada aspiración le llenaba de energía y hacía vibrar sus escamas de forma placentera. <<¿Así que esto es la magia?>> pensó. Rasqa quería más. Quería mucho más.

El parqio enseguida se olvidó de todo el cuidado que había mostrado al empezar y prendió la alfombra con un puño. Quería que el niño inconsciente ambientara la habitación mientras él se encargaba de cazar al otro. Rasqa alzó la vista y no tardó en encontrar a su pobre presa. El diminuto daeliciano se había hecho un ovillo en una esquina y parecía haber perdido cualquier tipo de cordura. Su mirada fosforita contemplaba el infinito sin mirar.

Rasqa se aseguró de plantarse frente a él y le siseó, enérgico. El parqio estaba disfrutando.


_________________________________________

No llores por no poder ver tu pierna,
las lágrimas te impedirán ver los cadáveres de tus amigos.

28 Re: Daelicia el 04/08/16, 01:52 am

Giniroryu

avatar
GM
El alboroto que provenía de la planta baja dejaba claro que Rasqa ya había entrado en acción. Uno de los adultos había hecho amago de empuñar un cuchillo de cocina que se encontraba sobre la encimera y le había apuntado temblorosamente con él mientras gritaba algo en el incomprensible idioma daeliciano. Noel se lo había arrebatado de las manos tranquilamente y lo había lanzado a la otra punta del cuarto. Fue mientras el utensilio se deslizaba que los padres escucharon los chillidos de sus hijos y, torpemente, sin dejar de mirarle aterrorizados, echaron a correr fuera de la cocina gritando dos palabras que posiblemente fuesen el nombre de los niños. El sueco los siguió varios segundos después, sin prisa alguna, y se colocó en el umbral de la puerta que daba a la sala en la que el parqio había comenzado su espectáculo particular. Se apoyó en el marco de forma casual, como si la escena no fuese con él en absoluto, pero haciendo de barrera para impedir por completo cualquier intento de huída.

A partir de ese momento fue un mero espectador, disfrutando de los gritos desgarradores de aquella familia mientras el moloch cumplía su precio sin miramiento ni vacilaciones de ningún tipo. Según la habitación iba ardiendo y las llamas se reflejaban en sus ojos con cada vez más intensidad, el draco recordaba cómo había sido su primera vez. Veía la diversión de Rasqa y podría imaginarse cómo se estaba sintiendo. El moloch y su yo de aquel entonces puede que fuesen muy diferentes, pero no en aquel momento de satisfacción absoluta que producía cumplir el precio por primera vez. Pero el parqio tenía suerte: no creía que fuese a comerse la cabeza de la manera en la que lo había hecho él tras terminar y reflexionar acerca de lo que acababa de hacer. Distraídamente volvió a empujar hacia el centro del cuarto a uno de los daelicianos que se había acercado a la puerta.

29 Re: Daelicia el 04/08/16, 01:41 pm

Yber

avatar
GM
Cuando los padres entraron por la puerta, se econtraron a Rasqa arrastrando al hijo que aún les quedaba consciente por el salón, para lanzarlo contra la pira que era su hermano. El parqio le había clavado los dientes en el hombro derecho y había ignorado los intentos vanos de defenderse del pequeño, que no hacía sino quemarse y chillar desesperado en un intento futil de clavarle las uñas en la dura piel. El padre de los niños parecía desesperado por huír, cosa que Noel no le permitió, mientras que la madre parecía haberse envalentonado al ver como maltrataban a sus niños.

Rasqa soltó a su retoño morado, respiró hondo para llenar sus pulmones de aquel humo placentero y partió las piernas del niño de un par de pisotones bien dados.

No te muevas de ahí —le inquirió en un tono jocoso.

Acto seguido, se giró y sonrió a la madre. El humo que manaba de sus narices se entremezclaba con el que producían los muebles y el otro niño quemándose vivo. La madre se abalanzó sobre él gritando lo que seguramente eran unos insultos edulcorados y Rasqa la recibió incorporándose a dos patas. La mujer no llevaba arma ninguna, se había lanzado contra él fruto de la desesperación. Y Rasqa no tardó nada en despacharla de un puñetazo en la cara con los pinchos de sus nudillos ardiendo. La madre trastabilló contra su hijo inconsciente y cayó al suelo, golpeándose la nuca con violencia.

Rasqa se permitió unos segundos de paz entre la humareda y lanzó trozos de madera, almohadas y los colchones del sofá al centro de la habitación, donde ardía el niño. Caminó sobre la pira, poco pendiente de si pisaba carne o suelo, y arrastró a la madre muerta hacia las llamas. El niño roto la siguió inmediatamente después. Rasqa trepó sobre los cuerpos calcinándose mientras el niño se retorcía de dolor y gritaba y dejó que el fuego le lamiera el cuerpo y el humo le llenara. El moloch se sentía imparable en aquel momento. Poderoso. No sintió ningún tipo de remordimiento al cruzar la mirada con el único miembro de la familia que aún no ardía.

Al contrario: quería más energía, quería alimentar la hoguera y avivar las llamas.

Rasqa saltó hacia delante, bajando de la pira, y caminó lentamente hacia el padre, viudo y sin hijos. Extendió las alas en un gesto de pura bravuconería y le enseñó los colmillos. <<He sido yo>>, le estaba diciendo. <<Los he matado yo y he disfrutado tanto como lo haré cuando te mate a ti>>. El hombre se había hecho un ovillo, pegado a la pared, y se tapaba la cara con las manos. Intentaba no mirara al moloch. Lo cual solo hacía la situación más placentera. Rasqa acercó su cara a su rostro y le escupió una bocanada de humo ardiente. El hombre susurraba cosas, tal vez rezaba a algún dios triste o tal vez le suplicaba al moloch que le perdonaba la vida, a Rasqa le daba igual; lo que le estaba alimentando era el miedo en su cara, las lágrimas, el ver su propio fuego reflejándose en sus ojos llorosos. El parqio se lo estaba pasando como un niño. Uno sádico y despreciable y, sobretodo, un niño que no se quema.

Una sacudida rápida y los pinchos de la cola del moloch se clavaron en las mejillas del daeliciano. Un aullido de dolor y pánico le siguió. Rasqa hundió entonces sus garras delanteras en sus hombros y tiró del pobre hombre para reunirlo con el resto de su familia y las llamas más deliciosas que jamás le abrasarían. Su segundo hijo había dejado de gritar hacía ya un rato, por lo que el padre fue quien lo sustituyó en esa tarea. Rasqa repitió el proceso y le partió las piernas para que no se fuera muy lejos y, tranquilamente, acabó de alimentar el fuego con el resto del sofá.

El moloch trepó de nuevo sobre la pira de carne y madera, se hizo un ovillo en lo más alto y cerró los ojos. A partir de ahí quería disfrutar tranquilamente.

Rasqa no abandonaría el lugar hasta que sus llamas se alimentaran del resto de la casa.


_________________________________________

No llores por no poder ver tu pierna,
las lágrimas te impedirán ver los cadáveres de tus amigos.

Contenido patrocinado


Volver arriba  Mensaje [Página 2 de 3.]

Ir a la página : Precedente  1, 2, 3  Siguiente

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.