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Rocavarancolia Rol » Otros Mundos » Mundos vinculados » Daelicia

Daelicia

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1 Daelicia el 12/08/12, 06:37 pm

Rocavarancolia Rol

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Recuerdo del primer mensaje :

Daelicia

Portal situado sobre una selva a medio camino entre las ciudades del Norte y del Mar, ligeramente más al Este.


25 Re: Daelicia el 01/08/16, 09:51 pm

Yber


GM
El parqio hizo una mueca que parecía de decepción al escuchar el número, pero pronto se descompuso y volvió a su expresión de desagrado inicial, que permanecía en su cara desde que habían llegado.

Cinco están bien —más o menos. Rasqa había pensado que tal vez podría meter un puñao en una casa y quemarla hasta los cimientos, pero a lo mejor era pasarse. Cuando Noel le dijo que ardían igual de bien, el parqio suspiró aliviado. De verdad le preocupaba que algo saliera mal por culpa de que fueran de esos colores—. Menos mal.

Rasqa observó con curiosidad a Noel haciendo algo mágico con las manos y una pluma. Cuando el draco acabó, varias líneas de luz surgieron de sus manos. Tan solo una de ellas quedó viva, sugiriéndoles una dirección. Noel confirmó lo que Rasqa ya creía cuando señaló el lugar. <<Espero que sean más de uno>>. Venir hasta un mundo tan dolorosamente colorido para solo quemar a una persona le parecía una excursión muy triste.

¿Yo también podré hacer eso después? —preguntó a la vez que emprendía el camino, visiblemente entusiasmado por la idea. Rasqa prefería matar cosas con los dientes, pero tenía curiosidad por cómo sería hacerlo mágicamente también.

Para su fortuna, la luz los condujo hasta una casa de madera rosa, algo retirada del poblado más cercano. Dentro, suponía Rasqa debido al hechizo, encontraría a sus primeras víctimas. Pero el parqio no tenía claro si podía meterse a quemarlo todo sin más o si debía esperar a Noel para algo primero. Se giró hacia el draco con la esperanza de que este le resolviera la duda.

¿Qué hacemos? ¿Qué hacemos? —el fuego a su espalda se encendió sin que se lo pidieran.

26 Re: Daelicia el 03/08/16, 04:44 am

Giniroryu


GM
Claro —respondió a su pregunta acerca del hechizo—. Tendrás que empezar por hechizos más sencillos, pero las criaturas como nosotros podemos hacer muchas cosas con la magia una vez empezamos a cumplir el precio regularmente.
Siguieron la dirección que indicaba el sortilegio mientras el sueco le explicaba aquello y enseguida llegaron a su destino: una casa alejada del núcleo urbano.

Noel hizo uso de la niebla mágica una vez más para observar el interior, y pudo ver a dos adultos en una cocina –igual de “impactante” para la visión que el exterior del edificio- y a dos niños pequeños jugando en una sala contigua. Estos dos últimos le causaron cierta vacilación, pero no tardó en decidir que no importaba. Él simplemente no tocaría un pelo a los críos, pero le daba exactamente igual lo que hiciese Rasqa.
Hay cuatro personas dentro —comenzó a explicarle al emocionado parqio—. Voy a entrar atravesando la pared al cuarto donde se encuentran dos de ellos para conseguir unos cuantos gritos con mi aparición repentina. Una vez los escuches puedes entrar como te apetezca: quema o derriba la puerta, lo que quieras. Hacia allí —señaló la pared tras la que se encontraban los niños—, hay otros dos. Puedes empezar la fiesta desde ahí. Yo te llevaré a los otros y puedo bloquearles cualquier salida mientras tú haces lo que quieras. Creo que a partir de ahí me basta con escuchar —finalizó con una sonrisa divertida, que poco tenía que ver con el horror que en realidad estaba describiendo.

El sueco no quería participar más activamente en aquella cacería por varios motivos, aunque el más importante era que le parecía justo que Rasqa sacase todo el provecho posible ya que él tenía recursos de sobra para conseguir magia. Las otras razones irónicamente habrían causado mayor empatía a cualquiera que conservase un mínimo de moralidad; pero para Noel, después de tantos años inmunizándose contra el sufrimiento ajeno, todavía era sorprendente que albergase aquella clase de escrúpulos por muy de poca monta que fueran en comparación con lo que era capaz de hacer sin pestañear. Por otra parte, estaba seguro que aquella clase de detalles eran lo que todavía lo mantenían cuerdo.

Pero aquel no era el momento de auto analizarse. Una vez se aseguró de que se había explicado correctamente, el draco entonó un hechizo de intangibilidad y atravesó la pared que correspondía a la cocina donde se encontraban los adultos, apareciendo súbitamente justo delante de ellos y provocándoles lo que muy probablemente fuese el mayor susto de sus vidas. Los chillidos no se hicieron esperar y el sueco, mientras esperaba a que Rasqa entrase en escena, se limitó a rentangibilizarse sin decir una sola palabra mientras observaba a los dos pobres desgraciados. Era difícil cansarse de los rostros contorsionados por el miedo de quienes tenían la certeza de que lo peor aún estaba por llegar. Había que concederles el que rara vez se equivocaban.

27 Re: Daelicia el 03/08/16, 06:31 pm

Yber


GM
El moloch asintió ante la explicación de Noel. Lo tenía todo claro, sabía cuándo le estaba permitido actuar y sabía qué quería hacer: improvisar. Rasqa se moría de impaciencia y no quería planear nada más de lo que ya había. Quería ver qué pasaba.

Entendido —su voz rasposa estaba llena de un entusiasmo nuevo y muy nítido.

Mientras Noel volaba hacia los dos daelicianos del piso superior, el parqio serpenteó maleza a través, agachado, acercándose a la casa con cuidado de que no le vieran por ninguna de las ventanas. Una vez estuvo cerca de la puerta, hizo lo que apenas había podido hacer en la ciudad: respiró hondo y se dejó llevar por el calor. Los pinchos que surcaban todo su cuerpo se encendieron como no lo habían hecho nunca, escasos segundos antes de que los gritos de los primeros desgraciados llegaran a sus oídos.

Ese era su pistoletazo de salida. El moloch acarició el marco de la puerta con sus nudillos ardiendo, dejó que su fuego lamiera la madera y se adherieran a ella poco a poco. Rasqa no se imaginaba aquella cacería sin que sus llamas gozaran de la misma libertad que él. En el momento en el que el fuego ardió a voluntad, Rasqa rugió por ningún motivo más allá de que los cuatro seres supieran que estaban condenados y, acto seguido, embistió la puerta.

El lagarto se adentró en la casa de forma brusca, entre pedazos de madera astillada ardiendo, y volvió a rugir emocionado. Aún no los veía, pero los daelicianos que le aguardaban ya gritaban asustados. El moloch caminó disfrutando de cada paso, chocándose con todos los muebles y contagiando cada rincón del recibidor con el fuego que cargaba a su espalda. Una sonrisa aviesa decoraba sus fauces, de forma que no quedara un solo colmillo sin descubrir.

El moloch aspiró fuerte antes de entrar a lo que, sin duda, era un salón. Los dos daelicianos de la planta baja no habían sido capaces de huír y se habían refugiado inutilmente bajo una mesa ovalada. El parqio soltó una carcajada ahumada al verles. Debería darles vergüenza ir por la vida con esa actitud. Dos bolitas moradas con pelos feos y chillones agazapadas como ratas bajo una mesa endeble de madera. Eran críos, Rasqa estaba seguro, y le daba completamente igual. El moloch agachó la cabeza para que le vieran la cara y les dedicó la peor sonrisa que verían nunca: la última.

El parqio dio un salto rápido y partió la mesa bajo la que se refugiaban de un latigazo con la cola. Uno de los criajos volvió a gritar, con varias astillas clavadas y esa sangre fea adornando su rostro; el otro no volveria a chillar, había perdido el conocimiento tras ser golpeado por uno de los fragmentos de la mesa. Rasqa atrapó la pierna del muchacho inconsciente de un bocado y le arrastró hasta el centro del salón, posicionandolo sobre una alfombra.

Olvidándose por completo del que aún permanecía consciente, Rasqa acercó el morro a la boca del otro niño. Respiraba débilmente. Lo olfateó y compuso una mueca de asco. Su olor estando crudo era de un dulce detestable. Con los ojos clavados en su brazo, el parqio arrimó a su piel los pinchos de la cola, chisporroteantes, y acercó la llama al niño con un cuidado escalofriante.

El fuego lamió la piel del niño ante la mirada horrorizada de su hermano y Rasqa aspiró con fuerza dejando que el olor a quemado le llenara los pulmones. El moloch acababa de experimentar la sensación más agradable conocida. El olor de la carne ardiendo era delicioso, pero no solo eso.

Un escalofrío de placer recorrió todo su cuerpo y le hizo estremecerse de la cola a la cabeza. El fuego estaba sacando lo mejor de aquellos seres. El olor dulzón ya no le molestaba, ¿cómo podía molestarle una fragancia tan maravillosa? Cada aspiración le llenaba de energía y hacía vibrar sus escamas de forma placentera. <<¿Así que esto es la magia?>> pensó. Rasqa quería más. Quería mucho más.

El parqio enseguida se olvidó de todo el cuidado que había mostrado al empezar y prendió la alfombra con un puño. Quería que el niño inconsciente ambientara la habitación mientras él se encargaba de cazar al otro. Rasqa alzó la vista y no tardó en encontrar a su pobre presa. El diminuto daeliciano se había hecho un ovillo en una esquina y parecía haber perdido cualquier tipo de cordura. Su mirada fosforita contemplaba el infinito sin mirar.

Rasqa se aseguró de plantarse frente a él y le siseó, enérgico. El parqio estaba disfrutando.

28 Re: Daelicia el 04/08/16, 01:52 am

Giniroryu


GM
El alboroto que provenía de la planta baja dejaba claro que Rasqa ya había entrado en acción. Uno de los adultos había hecho amago de empuñar un cuchillo de cocina que se encontraba sobre la encimera y le había apuntado temblorosamente con él mientras gritaba algo en el incomprensible idioma daeliciano. Noel se lo había arrebatado de las manos tranquilamente y lo había lanzado a la otra punta del cuarto. Fue mientras el utensilio se deslizaba que los padres escucharon los chillidos de sus hijos y, torpemente, sin dejar de mirarle aterrorizados, echaron a correr fuera de la cocina gritando dos palabras que posiblemente fuesen el nombre de los niños. El sueco los siguió varios segundos después, sin prisa alguna, y se colocó en el umbral de la puerta que daba a la sala en la que el parqio había comenzado su espectáculo particular. Se apoyó en el marco de forma casual, como si la escena no fuese con él en absoluto, pero haciendo de barrera para impedir por completo cualquier intento de huída.

A partir de ese momento fue un mero espectador, disfrutando de los gritos desgarradores de aquella familia mientras el moloch cumplía su precio sin miramiento ni vacilaciones de ningún tipo. Según la habitación iba ardiendo y las llamas se reflejaban en sus ojos con cada vez más intensidad, el draco recordaba cómo había sido su primera vez. Veía la diversión de Rasqa y podría imaginarse cómo se estaba sintiendo. El moloch y su yo de aquel entonces puede que fuesen muy diferentes, pero no en aquel momento de satisfacción absoluta que producía cumplir el precio por primera vez. Pero el parqio tenía suerte: no creía que fuese a comerse la cabeza de la manera en la que lo había hecho él tras terminar y reflexionar acerca de lo que acababa de hacer. Distraídamente volvió a empujar hacia el centro del cuarto a uno de los daelicianos que se había acercado a la puerta.

29 Re: Daelicia el 04/08/16, 01:41 pm

Yber


GM
Cuando los padres entraron por la puerta, se econtraron a Rasqa arrastrando al hijo que aún les quedaba consciente por el salón, para lanzarlo contra la pira que era su hermano. El parqio le había clavado los dientes en el hombro derecho y había ignorado los intentos vanos de defenderse del pequeño, que no hacía sino quemarse y chillar desesperado en un intento futil de clavarle las uñas en la dura piel. El padre de los niños parecía desesperado por huír, cosa que Noel no le permitió, mientras que la madre parecía haberse envalentonado al ver como maltrataban a sus niños.

Rasqa soltó a su retoño morado, respiró hondo para llenar sus pulmones de aquel humo placentero y partió las piernas del niño de un par de pisotones bien dados.

No te muevas de ahí —le inquirió en un tono jocoso.

Acto seguido, se giró y sonrió a la madre. El humo que manaba de sus narices se entremezclaba con el que producían los muebles y el otro niño quemándose vivo. La madre se abalanzó sobre él gritando lo que seguramente eran unos insultos edulcorados y Rasqa la recibió incorporándose a dos patas. La mujer no llevaba arma ninguna, se había lanzado contra él fruto de la desesperación. Y Rasqa no tardó nada en despacharla de un puñetazo en la cara con los pinchos de sus nudillos ardiendo. La madre trastabilló contra su hijo inconsciente y cayó al suelo, golpeándose la nuca con violencia.

Rasqa se permitió unos segundos de paz entre la humareda y lanzó trozos de madera, almohadas y los colchones del sofá al centro de la habitación, donde ardía el niño. Caminó sobre la pira, poco pendiente de si pisaba carne o suelo, y arrastró a la madre muerta hacia las llamas. El niño roto la siguió inmediatamente después. Rasqa trepó sobre los cuerpos calcinándose mientras el niño se retorcía de dolor y gritaba y dejó que el fuego le lamiera el cuerpo y el humo le llenara. El moloch se sentía imparable en aquel momento. Poderoso. No sintió ningún tipo de remordimiento al cruzar la mirada con el único miembro de la familia que aún no ardía.

Al contrario: quería más energía, quería alimentar la hoguera y avivar las llamas.

Rasqa saltó hacia delante, bajando de la pira, y caminó lentamente hacia el padre, viudo y sin hijos. Extendió las alas en un gesto de pura bravuconería y le enseñó los colmillos. <<He sido yo>>, le estaba diciendo. <<Los he matado yo y he disfrutado tanto como lo haré cuando te mate a ti>>. El hombre se había hecho un ovillo, pegado a la pared, y se tapaba la cara con las manos. Intentaba no mirara al moloch. Lo cual solo hacía la situación más placentera. Rasqa acercó su cara a su rostro y le escupió una bocanada de humo ardiente. El hombre susurraba cosas, tal vez rezaba a algún dios triste o tal vez le suplicaba al moloch que le perdonaba la vida, a Rasqa le daba igual; lo que le estaba alimentando era el miedo en su cara, las lágrimas, el ver su propio fuego reflejándose en sus ojos llorosos. El parqio se lo estaba pasando como un niño. Uno sádico y despreciable y, sobretodo, un niño que no se quema.

Una sacudida rápida y los pinchos de la cola del moloch se clavaron en las mejillas del daeliciano. Un aullido de dolor y pánico le siguió. Rasqa hundió entonces sus garras delanteras en sus hombros y tiró del pobre hombre para reunirlo con el resto de su familia y las llamas más deliciosas que jamás le abrasarían. Su segundo hijo había dejado de gritar hacía ya un rato, por lo que el padre fue quien lo sustituyó en esa tarea. Rasqa repitió el proceso y le partió las piernas para que no se fuera muy lejos y, tranquilamente, acabó de alimentar el fuego con el resto del sofá.

El moloch trepó de nuevo sobre la pira de carne y madera, se hizo un ovillo en lo más alto y cerró los ojos. A partir de ahí quería disfrutar tranquilamente.

Rasqa no abandonaría el lugar hasta que sus llamas se alimentaran del resto de la casa.

30 Re: Daelicia el 04/08/16, 09:15 pm

Giniroryu

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GM
Tomó la precaución de lanzarse un hechizo ignífugo mientras todavía siguiese bloqueando la puerta. Impasible ante el horror que el moloch estaba desatando en aquella casa, su verdadera incomodidad empezó a llegar con el creciente calor y el humo que al cabo de pocos minutos ya era lo suficientemente espeso como para resultar molesto y los ojos empezaban a picarle. Rasqa ya tenía a sus presas completamente controladas, por lo que su presencia allí resultaba ya superflua.
Te espero fuera —le dijo.
Aunque no supo si el parqio, en pleno éxtasis de subidón mágico, le habría prestado atención siquiera.

Previendo que el moloch iba a tomarse su tiempo regocijándose en lo que acababa de hacer, Noel decidió dar una vuelta rápida volando por los alrededores de la casa en llamas, observando la peculiar fauna y flora de Daelicia hasta aterrizar al lado de un lago que tenía el intenso color naranja que había supuesto. Sentía cierta curiosidad por probarla, pero sabía que era tóxica. De todas formas, previsiblemente le habría asqueado enormemente lo empalagosa que debía de ser.

Para cuando Rasqa se decidiese a abandonar la casa, Noel ya habría vuelto y estaría esperándole fuera, sentado en el suelo y haciendo un sketch rápido del moloch con llamas a su alrededor, con la palabra “Trogdor” encima.

31 Re: Daelicia el 05/08/16, 02:54 pm

Yber

avatar
GM
Para cuando Rasqa estuvo conforme, ya no quedaba casa de la que salir. El fuego se había extendido al resto de la casa de madera y, poco a poco, se había ido desmoronando. El moloch no se había movido de su pira y apenas se había esforzado en sacudirse los tablones carbonizados. Había algo maravilloso en ser el epicentro de tanta destrucción, ser el dueño de las llamas que habían traído tanto horror y consumido el futuro de cuatro vidas. Cada posibilidad, cada acción y decisión que hubieran podido tomar. Cada curso de acción y cada camino habían ardido con esos cuatro cuerpos. Rasqa se lo había arrebatado todo con tanta facilidad que los sentía insignificantes.

El parqio surgió de entre las cenizas exultante, cubierto de la ceniza de sus víctimas. Dando gracias en un muy segundo plano al hecho de que el fuego no se hubiera extendido mucho más allá. La vegetación empezaba a no tantos metros y había sido una suerte que no hubiera provocado un incendio.

No le costó mucho ver a Noel y moloch se acercó volando hasta él. Calzaba una sonrisa más grande que su boca. Vibraba de energía, se sentía tan vivo que ni se esforzaba en apagarse, el fuego a su espalda ardía con fuerza. Inconsciente de la bofetada de calor que supondría para el draco, Rasqa se acercó para ver qué dibujaba y sonrió.


¿Viste eso? —preguntó, henchido de orgullo—. ¡Ha sido alucinante! ¡Muchísimo mejor de lo que me esperaba! Y el olor... Ahhh, ha sido increíble. Un aroma a dulce quemado y, ¡dios! los matices. Cada uno de ellos tenía los suyos propios. Los niños eran más dulces que los padres. Y el padre tenía cierto regusto salado entre tanto dulzor. Y la madre...


Rasqa no cesaría de dar la brasa con el tema aún si salían de vuelta hacia el portal. Sentía que tenía tanto que compartir con Noel que no quería dejarse nada en el tintero.


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No llores por no poder ver tu pierna,
las lágrimas te impedirán ver los cadáveres de tus amigos.

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