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Sinhdro

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1Sinhdro - Página 6 Empty Sinhdro el 12/08/12, 06:51 pm

Rocavarancolia Rol

Rocavarancolia Rol
Recuerdo del primer mensaje :

Sinhdro

Portal situado sobre una montaña muy al Este de la zona habitada.


61Sinhdro - Página 6 Empty Re: Sinhdro el 21/04/18, 01:24 pm

Tak


GM
A Eara le gustó mucho aquella calle nueva. Sin saberlo, pensó en Letargo igual que Irianna al ver las hiedras. No tenían por qué ser hiedras, pero a Eara siempre le habían gustado las casas coloridas, con muchas plantas. Solía tener unos vecinos que tenían todos los balcones de su casa llenos de flores y plantas cuyas ramas se descolgaban creando cortinas verdes.

Iba a contarle aquello a Irianna, pero la idrina empezó a hablar primero. Parecía nerviosa al decirle que había algo que quería contarle, y Eara estuvo a punto de responderle que no se forzase, pero no quería que pareciese que no quería escucharla, porque no era así. Si Irianna tenía algún problema, quería ayudarla en lo que fuese posible.

Eara se preocupó al escuchar que su amiga tenía una fobia. Imaginó que aquello tenía que ser incómodo para ella, pero con la mirada le hizo saber que tenía toda su atención y comprensión de antemano. Aunque la revelación sí que la tomó por sorpresa. Nunca había oído de un caso similar, pero dejó que su amiga se explicase sin interrumpirla. Para la sinhadre, por su cultura, aquello sonaba similar a tenerle fobia a la gente con un color de pelo concreto, pero en cuanto explicó que había un causante, se horrorizó. Comprendió que si alguien le había hecho algo horrible, no era tan extraño asustarse por sistema de quienes compartiesen características con esa persona. Y precisamente eso era lo que la había preocupado. No supo qué decir, temiendo meter el dedo en la llaga.
No me había dado cuenta… —«Qué tonta» se dijo. Las señales habían estado ahí, pero nunca había sido capaz de asociarlas—. Tiene que ser muy difícil para ti. Me gustaría poder ayudarte —añadió, insegura sobre cómo debería expresarse—. Si hay algo en lo que pueda, claro… Ahora sabré leer mejor las situaciones. Nunca dudes en hablar conmigo si lo necesitas.

Eara se sintió torpe, pero quería expresar su preocupación sin presionar. Temía dar la impresión de que no quería escuchar más detalles, pero no se atrevía a mencionar que podía contar hasta donde se sintiese cómoda por temor a hacerle rememorar el motivo de su fobia.

62Sinhdro - Página 6 Empty Re: Sinhdro el 22/04/18, 02:27 am

Giniroryu


GM
Irianna negó con la cabeza al notar cierto desasosiego en la afirmación de Eara.
Traté de ocultarlo lo máximo posible, es lógico que no te dieses cuenta —le aseguró. Sintió, además, alivio al comprobar que la reacción de la sinhadre no era de rechazo hacia su fobia—. Gracias… Muchas gracias, significa mucho para mí —añadió con una sonrisa ante su ofrecimiento sincero de ayuda. Permaneció pensativa unos instantes antes de seguir hablando—. ¿Sabes? En Idris no hubiese podido contarle esto a nadie sin que desembocase en un drama terrible. Las fobias… no se toleran demasiado. Es bastante liberador saber que puedo confiaros esto a alguna de vosotras sin que me juzguéis por ello. Dama Diurna me está ayudando: se lo conté en uno de nuestros viajes a Krabelin. He conocido a sus amigos debido a eso y son gente agradable… ¿Recuerdas al cosechador de Kirés y el varmano que brillaba que nos encontramos en el mercado? Son amigos suyos, viven juntos. En cierto modo creo que, al menos, he encontrado menos hipocresía en Rocavarancolia que en un mundo supuestamente mucho más civilizado. Es irónico, pero para alguien como yo que no piensa volver también es reconfortante…
Quería trasmitirle a Eara, como agradecimiento, algo de positividad a su perspectiva de elegir entre regresar a Sinhdro o quedarse en Rocavarancolia si finalmente se decantaba por esta última opción. La nebulomante deseaba que así fuera, aunque expresar aquello ya sería tratar de influir en su decisión y no pensaba hacerlo.

63Sinhdro - Página 6 Empty Re: Sinhdro el 23/04/18, 12:47 pm

Tak


GM
A Eara le resultó muy extraño que en Idris estuviese mal visto tener problemas como aquel. Tal vez se debía a algún factor que ignoraba, pero si no había entendido mal, las reacciones eran mucho más duras de lo que deberían. Malas personas había en todas partes y estaba segura de que habría sinhadres que tampoco serían capaces de entender a Irianna, pero Eara creía que, aunque uno mismo no pudiera comprenderlo, los problemas no dejaban de serlo para quienes los padecían.

Cuando Irianna empezó a hablarle de cómo la había ayudado dama Diurna, Eara sonrió. Era un alivio saber que su amiga estuviese dando pasos hacia delante y ahora se alegraba de tener la oportunidad de formar parte de quienes la apoyaban. No obstante, la última afirmación de la nebulomante la dejó pensativa, aunque no dejó que se notase.
Parece que dama Diurna es muy buena persona. Espero poder conocerla pronto. En cualquier caso, me alegro mucho de que hayas encontrado apoyo al menos aquí. Quiero decir, en Rocavarancolia —se corrigió—. Es cierto que no todo es terrible. También pienso que hay asuntos en que nuestros mundos de origen ganan en hipocresía a Rocavarancolia. La ciudad es bastante transparente. Además, su diversidad cultural es enorme y no todo el mundo es igual.

Irianna había dado en el clavo con aquello. Rocavarancolia era una ciudad cruel, y no lo ocultaba. Cuando en Sinhdro se rascaba la superficie, también aparecía crueldad, pero nadie quería creer que fuese así.
Yo tampoco voy a volver —dijo, tras una pausa. No era un impulso, en el fondo ya estaba decidida desde el principio—. Hay cosas que no me quiero perder. Quiero ayudarte con esto, y quiero veros progresar a todos. No quiero perder a mis amigos a cambio de una vida tranquila. No existe un lugar perfecto donde todo sea bueno, aunque hayamos caído probablemente en el más complicado de todos. —Acompañó aquella última afirmación de una sonrisa entre triste y que pretendía quitar hierro al asunto. Lo que decía lo hacía de corazón.

Eara no había perdido Sinhdro, había ganado muchos otros mundos, aunque dependiese de sus amigos para moverse por ellos. Si nunca los hubiesen cosechado también habría dependido de Ayne y su familia el resto de su vida.

64Sinhdro - Página 6 Empty Re: Sinhdro el 23/04/18, 04:13 pm

Giniroryu


GM
Sonrió con entusiasmo cuando Eara mostró su interés por conocer a dama Diurna.
Sería estupendo, podríamos invitarla un día a tomar un poco de driv en Serpentaria: le gustan mucho las infusiones—. A continuación también se mostró de acuerdo con el pequeño análisis de la sinhadre acerca de la ciudad—. Los diferentes puntos de vista y la variedad cultural pueden resultar altamente enriquecedores… A mí me ayuda mucho para inspirarme a la hora de escribir.

Tras caminar unos pocos pasos más, la aurva la sorprendió habiendo tomado ya la decisión. No parecía haber dudas en el lenguaje de Eara cuando afirmó que pensaba quedarse en Rocavarancolia y le nebulomante sonrió ante sus palabras. Sintió incluso el impulso de abrazarla, pero no estaba segura de si era de recibo tomarse aquella confianza. Decidió expresarse solamente con palabras en su lugar.
Me alegro mucho de que te quedes con nosotros. No importa que no hayas adquirido poderes: eres una buena amiga y sabes hacer muchas cosas—. Asintió ante la última afirmación de la sinhadre—. Pero quedarnos en Rocavarancolia es lo que hemos decidido nosotras mismas y eso hace que valga la pena.
La lacustre, al menos, quería creer que así era.

65Sinhdro - Página 6 Empty Re: Sinhdro el 23/04/18, 09:15 pm

Tak


GM
Eara no pudo evitar sonreír ampliamente al notar la felicidad genuina de Irianna. Además, sus palabras significaban mucho para ella. Podía ignorar que la ciudad no la viese como una igual mientras sus amigos lo hiciesen. Y había más gente que la respetaba, Jack por ejemplo, y otras personas que vivían en Serpentaria. No tenía por qué importarle lo que pensase gente con la que no tenía nada que ver.
¡Gracias! —dijo—. Me siento mucho mejor después de haberme sincerado contigo. Espero que sea parecido para ti —añadió con inseguridad y cierta timidez—.  Quiero decir, a veces vale la pena hablar las cosas, no sé si ha sido el caso… —se apresuró a corregir—, pero quiero que sepas que cuentas con una aliada. Puedes hablar conmigo de lo que quieras, nunca voy a juzgarte como lo hacían en tu mundo. En Rocavarancolia ese tipo de cosas han dejado de tener mucho sentido.

La aurva había lidiado con los cambios de Ayne como buenamente había podido. No eran solo sus prejuicios lo que la ciudad se había llevado por delante, sino otras cosas más básicas. Para apoyar a los monstruos de Rocavarancolia había que intentar comprenderlos. Por supuesto, había cosas que Eara no estaba dispuesta a pasar por alto, pero difícilmente Irianna era el tipo de persona que haría algo inmoral y por eso no era un problema ofrecerle hablar de sus problemas.

No tardaron en salir de la ciudad y continuar recolectando hierbas en el bosque. Ya que Irianna había mencionado invitar a dama Diurna a driv, Eara sugirió que preparasen una infusión con las hierbas que habían recogido. De ese modo podrían ofrecerle algo un poco más exótico e improbable que hubiese probado anteriormente.

Gracias a la charla continua, Eara evitó pensar en la conversación que tendría que tener a la vuelta. No sabía cómo iba a ir, pero sí que iba a tener que aceptar la dichosa ballesta. Decidió disfrutar de la visita, de su mundo, y de la buena compañía, y dejar lo que tuviese que ser para cuando llegase a Serpentaria.

Sigue en la Torre Serpentaria.

66Sinhdro - Página 6 Empty Re: Sinhdro el 24/04/18, 02:23 am

Giniroryu

Giniroryu
GM
La sonrisa de la nebulomante se amplió al escuchar el agradecimiento de Eara y se apresuró a disipar sus dudas.
Sí, es liberador poder contarle mi problema a personas en las que sé que puedo confiar y que no me van a juzgar por ello. He llevado este peso encima en secreto por demasiado tiempo ya. Gracias a ti por ser tan comprensiva —añadió componiendo un gesto de agradecimiento que cualquier idrino habría interpretado como demasiado sincero como para que fuese fingido.

Durante el resto del camino continuaron hablando de temas más ligeros y la lacustre se sentía como si hubiera dejado en el suelo un saco muy pesado que hubiera cargado durante mucho tiempo. Sabía que la sensación no duraría para siempre, probablemente ni siquiera mucho tiempo; lo más probable era que al día siguiente le doliese horriblemente la cabeza de todas formas. Pero al menos se podía permitir disfrutar de momentos como aquel.

67Sinhdro - Página 6 Empty Re: Sinhdro el 09/10/19, 01:39 am

Tak

Tak
GM
Habían pasado ya algunas semanas desde la fiesta de los dragones. Semanas tranquilas, en las que los sinhadres pudieron retomar su vida normal y dejar que el paso del tiempo se encargase de hacerlos sentirse mejor. Ambos se habían quitado un peso de encima al hablar ciertas cosas, pero los problemas no desaparecían sin más por admitir que estaban ahí.

Ayne pensó que Eara no hablaba en serio cuando le pidió que la acompañara a Sinhdro a buscar plantas.
¿No prefieres pedírselo a Irianna? —le había preguntado. Ella había negado con la cabeza.
Quiero que vengas tú. Creo que tendrías que ir. —El silencio del anima había pedido una explicación—. No quiero que te sientas obligado, solo… piénsalo, y respóndeme otro día. Creo que necesitas reconciliarte con Sinhdro. Creo que ya es bastante duro perder a tu familia como para renunciar a todo lo demás.

Eara tenía razón, como casi siempre. El anima se lo había pensado durante varios días antes de responderle que iría. Se sentía patético si no era capaz de cruzar el portal de su propio mundo, ninguno de sus compañeros tenía ese problema. Ni Eara. Claro que ella no dejaba tanto atrás como él, pero no se había dado cuenta de eso hasta que la había escuchado hablar con Irianna en el invernadero hacía varias semanas.

Finalmente estaban allí, delante del portal, explicándole al guardia sus intenciones para la incursión. Ayne tenía un amuleto que alteraba su aspecto bastante, el mismo que había usado Irianna tiempo atrás, por lo que su pelo era verde y sus ojos morados. Al mirarse las manos no vio atisbo alguno de sus huesos y, por primera vez, le pareció extraño. No se sintió mejor, ni peor, solo diferente.

Eara lo agarró de la mano para cruzar el vórtice, como si esperase que se echase atrás en el último momento, o tal vez para darle ánimo, pero Ayne la siguió hasta el bosque sinhadre sin vacilar. Estaba más tranquilo de lo que habría creído que estaría, algo que los había sorprendido un poco a los dos.

Al otro lado, Eara le dio espacio y tiempo para adaptarse. Había cruzado otros portales, recordaba perfectamente lo que era sentir hierba bajo sus pies y vegetación a su alrededor, pero aquello era diferente. Era familiar, había olores en el aire de plantas que conocía muy bien e identificaba incluso sin verlas. Sus ojos se adaptaron rápidamente a la penumbra de aquel anochecer.

Eara prendió una lámpara de aceite, y la atmósfera que se creó en aquel bosque mal iluminado le trajo una enorme cantidad de recuerdos.
Esta vez voy a coger semillas y raíces, para poder cultivarlas en macetas —explicó la aurva, que inmediatamente se puso a buscar. Gracias a su anterior visita sabía hacia dónde tenían que ir para encontrar el pueblo más cercano, y esa era la ruta que seguirían mientras tanto.

El anima iba tras ella un tanto distraído, pero enseguida empezó a ayudarla a buscar. No recordaba tan bien como ella algunas especies, y su aurva negaba con la cabeza cuando le llevaba hierbas que no servían para nada. Alrededor de los lagos de syv fue donde más llenaron sus bolsas.

La búsqueda logró distraerlo hasta divisar la luz de varios farolillos a lo lejos, que señalizaban un camino empedrado. Mientras lo seguían, se encontraron con el primer sinhadre, un aurva anciano que parecía haber salido a pasear. Lo saludaron con un movimiento de cabeza al cruzarse, esperando que no intentase hablar con ellos, y apuraron el paso.
Vale, ya está, me han visto y no ha pasado nada —bromeó Ayne. Eara se volvió y le sonrió. Estaban a punto de entrar en las afueras del pueblo.

El edeel empezó a quedarse atrás, por lo que Eara frenó su avance.
¿Qué te gustaría hacer? —le preguntó.
No lo sé, todo —respondió él sin pensar. Su mirada se posaba en los edificios, en la gente, en los farolillos, la vegetación. Quería grabar aquella imagen en su retina, aunque sabía que no debía añorarla—. Es nostálgico… pero es la primera vez que veo este lugar. No dejo de imaginar lo diferentes que habrían sido las cosas si hubiésemos nacido aquí, si fuese un edeel de pelo verde con una vida sencilla. Seguramente tu vida también habría sido más fácil.
¿Hasta que apareciese Jack y volviese a complicarlo todo? —preguntó ella, inclinando la cabeza.
No hablaba de Rocavarancolia. Sabes a qué me refiero. —La mirada de ella indicaba lo contrario. Ayne se sentía incómodo, pero se forzó a continuar—. No fuimos justos contigo aquí. Yo no fui justo contigo. Aunque quiera culpar a mi familia, lo que yo he hecho es responsabilidad mía. Y lo lamento.
No entiendo —dijo Eara. Su familia no la había tratado mal. Todos trabajaban duro, aurvas y edeels, aunque sus responsabilidades fuesen diferentes.
Nunca te he preguntado nada sobre ti, sobre cómo había sido tu vida, o sobre tus preferencias. Cuando nos conocimos te conté todo sobre mí, te puse al día con nuestra familia, y me comportaba como si hubieses caído del cielo. Y sé que no son así todos los edeels, pero era así como funcionaba en mi casa. Aunque me importabas, no te tenía realmente en cuenta. Es contradictorio, y una estupidez.

Por una vez, Eara no sentía angustia por escuchar lo que realmente sentía el anima. Parecía más calmado: no eran palabras hirientes que se escapaban durante una discusión, sino algo que debía de llevar tiempo queriendo decirle. Tal vez era el primer paso para empezar a abrirse a los demás, algo que llevaba sin hacer desde hacía demasiado tiempo.
Todo eso ya pasó —dijo Eara, que realmente no quería pensar demasiado en ello—. Si te tranquiliza saberlo, a mí nunca me había parecido extraño. En el colegio… la educación que recibíamos nos hacía verlo como normal. Puede que en zonas rurales como esta no sea tan exagerado, no lo sé. Pero si no hubiese ido a Rocavarancolia probablemente seguiría pensando igual.
No es justo.
No, no lo es —y admitirlo la hizo estremecerse.

Se hizo el silencio mientras comenzaban a adentrarse en el mercado. Los comerciantes estaban abriendo sus puestos y había cada vez más gente a su alrededor. Hablar se había vuelto difícil porque ambos sabían lo complicada que podía volverse esa conversación si continuaban. Amaban y odiaban Sinhdro; una contradicción con la que hasta hacía poco nunca habían tenido que lidiar.
No sé a dónde quieres llegar cada vez que hablamos de estas cosas. No podemos cambiar sin más y empezar de cero… —dijo Eara, decidida de pronto a no dejar nada sin decir.
¿Por qué no?
Porque si no fuésemos aurva y edeel, ¿entonces qué? No voy a ser completamente libre nunca, no puedo. —Incluso si hubiese vuelto a Sinhdro le habría esperado una vida como aurva viuda. Con la familia de Ayne todo seguiría como antes, y si se iba a vivir sola, habría dejado atrás a todos sus seres queridos—. ¿No podemos dejar las cosas como están?
Ayne meditó antes de responder. Un paso en falso echaría más leña al fuego, y no quería.
Podemos ser socios. Vamos a serlo cuando abramos nuestro negocio —dijo con tono apaciguador.
Ser socios no suelen incluir que uno tenga que ser protegido —respondió Eara un tanto desconcertada—. Hablaba en serio.
Yo también. ¿Qué más da que seas mi aurva o simplemente Eara? No te voy a dejar tirada. Estás metida en esto por mi culpa y estoy en deuda contigo.
¿En deuda? —preguntó ella, extrañada a pesar de que su razonamiento la había conseguido tranquilizar.
Ayne asintió, pero cambió de tema.
¿Has pensado qué clase de negocio te gustaría tener?
¿Yo? —Él asintió—. Pensaba que ibas a poner tú la idea, es tu… quiero decir, en Rocavarancolia todos van a verlo como si fuese tu negocio.
Yo esperaba que se te ocurriese a ti la idea.
¿Por qué?
Precisamente por lo que decía antes. Nunca habías tenido elección y quiero que la tengas ahora. No quiero hacer lo mismo que mis padres e imponerte algo, prefiero que tomes tú esta decisión.
¿Y qué hay de lo que te gustaría a ti? —preguntó ella, sorprendida.
Voy a tener libertad para hacer muchas otras cosas por mí mismo. Creo que es lo más justo. Si vas a dedicar todo tu tiempo a algo, al menos que te guste. Piénsalo, y ya hablaremos cuando se te ocurra algo.

Ayne no admitía réplica, así que se detuvo delante de uno de los puestos del mercado y cambió radicalmente de tema, señalando unas especias exóticas que vendía el comerciante. Eara tardó un rato en abandonar su actitud pensativa. Se dejó llevar por las calles y al comentar lo que veían la conversación se volvió ligera de nuevo. Debían aprovechar su tiempo en Sinhdro.
Hay un sitio que creo que te gustaría ver —le dijo al anima al cabo de un rato, comenzando a guiarlo hacia el centro cultural. Lamentablemente, cuando llegaron lo encontraron cerrado. Era demasiado temprano, o quizás no había actividades planeadas para aquel día. Ayne se percató de la decepción de Eara y comprendió por fin sus intenciones.
¿Fue aquí donde viste el concierto con Irianna, verdad? —Ella asintió—. No pasa nada, podemos volver la próxima vez.
Eara se alegró de que fuese a haber una próxima vez.
Espero que tengamos más suerte.
¿Sabes? Algún día me gustaría aprender a tocar música —confesó Ayne cuando reanudaron la marcha. Continuaron hablando de instrumentos, de las fiestas de su ciudad, y dirigiéndose de nuevo al bosque. No tenían tanto tiempo como les habría gustado, pero tampoco más planes que pasear. Eara se daba por satisfecha si podían regresar de vez en cuando de aquella forma casual a satisfacer su nostalgia, y le parecía la relación más sana que podían tener con su mundo de origen, en lugar de privarse de todo lo que conocían por pura cabezonería.

Ya en el bosque, mientras recogían algunas raíces más, Eara decidió hablar sobre algo a lo que no había dejado de darle vueltas en todo el día.
Hace tiempo me he dado cuenta de una cosa. Me gusta mucho cocinar para los demás… para la gente de Serpentaria. Les gusta lo que hago, y no necesito ni magia ni una transformación para poder hacer algo por ellos. Creo que es una habilidad que se podría valorar en Rocavarancolia porque no tiene nada que ver con ser transformado o no, puedo hacerlo tal como soy. ¿Crees que podríamos abrir un restaurante?
El anima la miraba fijamente. Lo que decía tenía mucho sentido, pero lo había tomado por sorpresa.
Pensaba que preferirías una herboristería o floristería, no me esperaba un restaurante —respondió, divertido.
Si el negocio depende por completo de ti para funcionar no me interesa. Quiero que podamos dividir el trabajo duro a partes iguales.
¿Estás segura? No me estoy oponiendo, pero no quiero que escojas por las razones equivocadas. Si no te hace ilusión…
Me hace ilusión. Me gusta cocinar, y quiero hacer algo que pueda sorprender a los transformados, que me respeten por algo, aunque sea una tontería. ¿Crees que sería demasiado difícil hacerlo funcionar?
No lo sé. Creo… Creo que es una buena idea, Eara. No hay ningún restaurante normal en Rocavarancolia. Tendríamos que informarnos bien, echar cuentas, encontrar un local… —La cabeza de Ayne bullía de ideas y preocupaciones. Estaba preparado para llevar un negocio, pero no tanto para montarlo desde cero, y mucho menos en una ciudad como Rocavarancolia.
No tenemos por qué decidirlo todo de golpe —dijo la sinhadre con una sonrisa tranquilizadora—, mañana será otro día.

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