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Torreón Maciel (Archivo III)

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1 Torreón Maciel (Archivo III) el 15/04/12, 12:20 am

hechdi


Después de andar un rato acabamos llegando al edificio del que hablaban. Era un edificio de tres plantas, aunque parecía que fuera a haber cuatro, solo que donde debería estar ésta había una especie de esqueleto empotrado. Al principio era un edificio que parecía seguro, pero según me acercaba iba cambiando de idea. Había algo en él que no me gustaba, aparte del esqueleto.Me acerqué el primero. No sabía si el resto se habían quedado parados o solamente habían frenado un poco, pero no me importaba. Solo me importaba encontrar un sitio seguro donde pasar la noche. Abrí la puerta despacio, sin fijarme en ella apenas, solo quería saber como estaba el interior. Al abrirse ésta produjo un leve chirrido, que a lo mejor el resto no escuchaba, pero yo sí. Entré dentro. En cuanto puse un pie dentro me vino un olor a polvo que me hizo toser. Todo estaba oscuro. Apenas veía un paso por delante de mi. En cuanto puede me apoyé en una pared para tener un sistema de referencia. Miré a mi alrededor. Fui notando como me acostumbraba a la penumbra. Cuando veía medianamente bien vi que el interior estaba en bastante buen estado "Parece que no está tan mal al fin y al cabo" Me dije mientras lo observaba todo. Entonces di media vuelta y salí fuera.

- Está bastante bien por dentro. Les dije desde la puerta. Fue en ese momento cuando me fijé en que una de las cadenas del portón estaba rota, y que había pintadas. Pero no le di importancia. Cada vez estaba más cansado y quería encontrar un lugar seguro donde dormir, y ese torreón era el edificio más seguro que me había parecido ver en toda esta maldita ciudad. - Está muy oscuro, tened cuidado de no chocaros con nada. Les advertí. "No me puedo creer que este edificio con un esqueleto encima sea lo más seguro que hayamos visto en esta ciudad" Me repetía una y otra vez asombrado de que pudiera haber ciudades tan horribles.

Busqué con la mano algo donde sentarme mientras todos entraban. Estaba muerto de cansancio. Llevaba sin dormir desde esa mañana, y no es que hubiera dormido especialmente bien. Su mano encontró una silla. La sacudió un poco y se sentó en ella, sumido en sus pensamientos.

2 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 15/04/12, 02:31 am

Muffie

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Anduvieron por los mismos callejones por los que habían ido antes. Wen disfrutó del cigarro a pesar de que, en cuanto lo encendió, se dio cuenta que sus días de fumadora estaban contados. El cigarro que se estaba fumando y los paquetes que llevaba en la mochila era lo único que le quedaba y estaba segura de que en ese lugar no venderían y, aunque lo hicieran, no aceptarían dinero británico.

Todos pararon ante un torreón magnifico: tenía tres plantas de piedra azul y una cuarta formada por un enorme esqueleto. Había muchos huesos por el suelo, una estatua y un extraño reloj. La verdad es que Wen estaba tan cansada que no se fijó en nada más, le dio la ultima calada a su cigarro, lo tiro al suelo y siguió al chico-gato al interior del torreón.

No parecía demasiado sucio ni desordenado; es más, aunque se veía que no había sido habitado en meses, podría asegurar que lo había sido no hace mucho. Wen dejó la cesta, que aun contenía algo de comida, en lo que parecía la cocina y decidió investigar el torreón por su cuenta, no sin antes avisar al resto del grupo, por si acaso.

- Voy a investigar el torreón. - dijo sin darle mucha importancia, simplemente para que no la molestaran con preguntas cuando empezara a andar.

Tras observar con detenimiento la cocina, la sala y el cutre baño que había en la planta baja, subió las escaleras topándose con un pasillo lleno de habitaciones. Revisó una por una dándose cuenta de que eran todas iguales: amplias, espaciosas y con pocos muebles. No vió nada sospechoso en su interior y siguió subiendo.

El segundo piso era totalmente idéntico al primero, con las mismas habitaciones, pero estas con unos cuantos colchones más, por lo que supuso que, repartidas entre las habitaciones de abajo, habría suficiente espacio para dormir dos o tres en cada habitación.

Al verse al pie de la escalera para subir al tercer piso, Wen decidió no hacerlo. No parecía habitable ni que hubiera nada de provecho ahí, así que no quiso perder el tiempo y volvió a bajar a la planta baja, donde se encontraban todos.

Al llegar al primer piso de nuevo decidió elegir habitación. No iba a permitir que nadie se quedara la mejor habitación habiéndose arriesgado ella a subir primera, aunque tenía la certeza de que una habitación propia le duraría muy poco, pero con una noche por ahora estaba bien. Como todas eran idénticas, eligió la que estaba más cerca de las escaleras de bajada. “nunca se sabe cuándo vas a necesitar escapar y, cuanto más cerca de la puerta, mejor.” Pensó justificándose.

Al entrar, la observó con mayor detenimiento que las otras y en su mente se formó un plan por el que, moviendo la cama y el baúl que en ella había, podría hacerla más funcional y más segura. La organizaría como organizaba todas las habitaciones que se le habían asignado a lo largo de su vida: la cama en medio, tanto lo suficiente cerca de la puerta como de la ventana, para facilitar una huida rápida, y el baúl al lado de la cabecera de la cama, en el lado de la ventana. Dejó su mochila escondida detrás de la cama y salió de nuevo. Pensaría en los cambios que tuviera que hacer cuando se le “asignara” compañero de habitación al día siguiente.

Al encontrarse con el resto del grupo de nuevo en la planta baja decidió contarles como era el edificio. No quería crear simpatía, pero era necesario hacerlo y con sus acciones podía ir encaminada, ya que con su actitud nunca lo conseguiría.

- Las dos plantas superiores son dos pasillos llenos de habitaciones más o menos grandes, yo ya he escogido la mía: la primera, justo al subir estas escaleras.- dijo escuetamente. No quiso añadir que las habitaciones no eran individuales, así a lo mejor conseguía que no se dieran cuenta hasta el próximo día y podría dormir sola.

Cogió otro trozo de fruta de la cesta que había traído, se sentó en una silla, previamente colocada de modo que podía ver las escaleras y la parte baja de la puerta de su habitación, puso los pies sobre la mesa y comenzó a comérsela con aire despreocupado.





Última edición por Muffie el 20/04/12, 05:57 pm, editado 1 vez

3 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 15/04/12, 04:01 pm

C.a.e

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La chica británica dio su visto bueno al torreón y se dispuso a comer un poco de fruta. La curiosidad pudo conmigo y subí las escaleras. Tal y como había dicho, las primeras plantas eran habitaciones individuales. Me quedé delante de una de ellas. "Ésta es la que yo quiero"

Me senté en las escaleras vigilándoles por si iban a hacer algo más o nos íbamos a dormir. No se porque estaba tan obsesionada, pero esa habitación tenía algo que me llamaba.

4 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 15/04/12, 05:33 pm

hechdi


Estaba en la silla sin importarme quién entraba en el torreón. Solo me importaban mis pensamientos. Pensaba en todo lo que nos estaba pasando. Todavía se me hacía extraño estar ahí. Hasta que decidí investigar el torreón. Mis ojos ya estaban más que acostumbrados a la oscuridad. Vi que dos chicas de orejas menudas ya habían subido las escaleras y al parecer habían elegido habitación donde dormir. "Creo que yo también debería escoger habitación" Me dije mientras me levantaba. Me acerqué despacio a las escaleras. Seguía completamente sumido en mis pensamientos, solo que esta vez pensaba en lo bien que se dormía en mi cama. Subí las escaleras. Despacio. Casi me choco contra una de las chicas porque estaba sentada en las escaleras y no la vi, pero la evité a tiempo. Abría habitación por habitación. En un par de éstas había cosas, así que supuse que las dos chicas de orejas menudas ya habían elegido. En la tercera habitación que abrí, había una cama, con un par de mantas dobladas encima, una mesilla con un par de cajones y una especie de arcón. Me acerqué a la mesilla. Abrí los cajones, pero no había nada. Solo había una extraña pluma en uno de los cajones. "¿qué hará una pluma aquí?" Me dije cuando la descubrí. Me acerqué al arcón. Lo abrí despacio, y para mi sorpresa había bastante ropa. Excepto el arcón toda la habitación estaba vacía, no había otra cosa que polvo, aunque tampoco demasiado. Me acerqué a una pequeña ventana que daba justo al contrario de donde estaba la puerta del torreón. Había unas muy buenas panorámicas de la ciudad. Se veían edificios derruidos, torres... Y la oscuridad le daba un toque siniestro. Después de estar unos minutos observando la ciudad me di la vuelta, y atravesé la habitación hasta llegar de nuevo a la mesilla. Dejé en el cajón en el que estaba la pluma las cosas que llebaba en los bolsillos: un juego de llaves y una pequeña pelota que mi hermano mayor me regalo cuando yo era pequeño poco antes de morir. No eran de gran utilidad, pero era el único recuerdo que tenía de mi familia.

Después de guardar las cosas y cerrar el cajón, salí de mi habitación y bajé donde estaba la mayoría del grupo, y vi que las escaleras seguían bajando hasta una especie de sotano. Me acerqué a ellos y les dije:
- Yo también he elegido habitación. Voy a ver qué hay ahí abajo. Y en cuanto terminé de pronunciar la última sílaba de la frase me di media vuelta y bajé las escaleras.

Bajé con cuidado, despacio para no caer. Cuando llegué en lo único qué me fije fue en la armería. Había arcos, lanzas, espadas, dagas...
"Con esto si que vamos a poder protegernos, y no con una navaja y un supuesto cuhillo" Me dije mientras miraba asombrado tal cantidad de armas. "Pero yo voy a ser un peligro con una espada" Pensaba mientras observaba admirado una espada enorme que estaba en una especie de estantería. Me acerqué hacia una daga que estaba envainada. La saqué y la miré. Su vaina y su empuñadura eran de un blanco inmaculado, y con unas rayas rojas. "Una daga me costará menos usar" Me dije mientras me la guardaba. Subí corriendo a la planta baja. - Abajo hay una armería. Les dije con un tono demasiado entusiasta para la situación. Me acerqué a Lia. - Ahora ya te vas a poder defender como es debido de un cuchillo, o de cualquier otra cosa. La susurré mirando a la chica púrpura y a la chica de orejas menudas alternativamente. Entonces me senté en un sillón y saqué la daga que había elegido, y la desenvainé. Empecé a tocarla de forma un poco maniática. Sabía que solo era un espejismo, pero con la daga me sentía más seguro.



Última edición por hechdi el 20/04/12, 06:07 pm, editado 1 vez

5 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 15/04/12, 09:50 pm

Frikomid

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El grupo así llega a una edificación inmensa a la que llaman "Torreón Maciel"; como no, tiene poco o nada de verde, salvo si tal algún ladrillo, pero nada...

Ahora a ver donde paso yo la noche... creo haber visto unos pajarracos de mi tamaño... mejor no me acerco a esos bichos...
Subo con el grupo para ver las habitaciones de las que hablan, pero no están al aire libre! son lugares cerrados y claustrofóbicos como aquellos en los que me desperté...

Pfff... no me queda otra que dormir en esas jaulas que ellos llaman habitaciones...

En fin... en la planta de abajo debe de haber algún rinconcito para dormir...



Última edición por Frikomid el 20/04/12, 10:43 pm, editado 1 vez


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Spoiler:

6 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 16/04/12, 11:34 am

C.a.e

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Estoy tranquilamente con mis pensamientos cuando casi Lief se estampa contra mí. Está claro que ha sido una mala idea sentarse en medio de las escaleras. Le acabo siguiendo por puro aburrimiento.

Al final llegamos a la armería. Todas esas armas nos ayudaran a defendernos de los engendros de la ciudad, pero ¿Y de tú propia mente?

Soy incapaz de sujetar esas espadas tan pesadas y mucho menos de tensar un arco. Así que cojo un puñal, lo escondo entre mis ropas y volví a mi cuarto. Tengo mucho sueño.

7 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 16/04/12, 10:09 pm

Matt

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“Vaya, mas polvo... que acogedor” Pienso mientras me adentro en aquel edificio. “No veo donde poder dormir en esta planta, ademas esta algo comidilla de mierda” Mientras escruto cada rincón de la planta baja veo como Wedn sube por las escaleras y al rato baja diciendo que ya tiene habitación.
“Me imagino que las habitaciones estarán arriba. Por el bien de mi espalda.. espero que no encuentre ninguna piedra en forma de cama”. Después de Wedn una niña sube por las escaleras y seguidamente uno de los niños gato es el siguiente en subir.

De pronto me percato de algo. “¡Pero que coño!” El muñeco que estaba con la niña pequeña comienza ha hablar diciendo que nos odia mientras sube por las escaleras. -Mmm.... vale... esto... Voy a subir- Mientras me encamino hacia las escaleras Lief baja y dice que se va a explorar mas el edificio. “ Bien tu busca que si hay algún bicho grande con hambre que se meriende al gato, y si el bicho es pequeño.. que el gato se lo meriende a el” Me digo mientras se me escapa una pequeña sonrisa picara. Siguiendo a Lief esta la niña que subió antes que el gato. Niego con la cabeza un segundo y subo por las escaleras ignorando a la niña como si no hubiese pasado por mi lado.

“Vaya... que acogedor Matt” Me digo mientras observo las habitaciones. Tres de ellas parecen tener ya dueño, la primera habitación que me encuentro esta ocupada, tiene la cama en el medio de la habitación, “Alguien la ha movido de su sitio, hay marcas en el suelo. Bah sigamos con la puerta numero dos”.

La segunda puerta que esta mas cerca de las escaleras esta cerrada. “Bah.. tu abre y haber que encuentras.. ya han subido tres y el muñeco diabolico que nos odia, no creo que haya nada malo arriba”. Abro la puerta y asomo la cabeza. - Mmm.. ¿Hola?- No hay respuesta, esta habitación no ha sido ocupada. Es una habitación sencilla, bastante sencilla. El mobiliario de la habitación se compone de una cama individual con un par de mantas encima, un escritorio de madera bastante deteriorada con una silla en mejor estado que el escritorio y una especie de arcón pequeño. La habitación no es muy grande pero es perfecta para mi. “Ahora el momento mas importante Matt. Siéntate en la cama y reza por que no sea dura” Me acerco a la cama y la miro con desconfianza, me doy la vuelta y me voy sentando poco a poco. “Por favor que este blandita, por favor que esta blandita..” Al sentarme en la cama siento un alivio en todo el cuerpo “¡Bieeen! No es una puta piedra, esta mas blanda que mi cama, pero podré sobrevivir con esto. ¡Mejor esto que una piedra!”

Me levanto de la cama y salgo de la habitación, me dirijo a las escaleras cuando escucho hablar desde abajo sobre una armería “¿Armería? Bueno habrá que bajar y echar un vistazo”. No me hace mucha gracia la idea de tener que empuñar un arma, lo máximo que había estado con un arma fue en el campo de mi abuela donde mis primos y yo nos poníamos a enredar con las espadas, los cachibaches y los cuchillos antiguos del abuelo.

Llego a la planta baja y observo al grupo que alli se congrega. Les echo una sonrisa amigable y comienzo a hablar. -Señores, yo sigo bajando que por lo que veo, hay juguetitos mas abajo- Diciendo esto continuo mi descenso por las escaleras.

Llego a la supuesta armería y me quedo boquiabierto con lo que veo. Espadas grandes, chicas, dagas,mazas, arcos, flechas. Me acerco a un espadón bastante grande y lo analizo intensamente. Cojo la espada con las dos manos y la alzo.“Puf.. ni de coña cojo tanto peso... soy demasiado vago”Vuelvo a dejar la espada en su sitio y me acerco a un arco sacandolo de donde esta guardado. “Mm un arco.. no esta mal siempre me gusto ver al abuelo mientras disparaba flechas a los arboles del jardin”.
De pronto mi mirada se desvía hacia una estantería llena de cuchillos pequeños. “Un cuchillo pequeño estaría bien, pero contra estas espadas esto no tiene nada que hacer” Observo que en la estantería en la que están los cuchillos hay un cajón. Al abrir el cajón no puedo si quiera frenar una sonrisa de oreja a oreja “Bingo”.
De el cajón extraigo un arma que me es familiar. -No puedo creer que encuentre esto aquí- Levanto el arma que acabo de coger y la miro analizándola, una especie de daga plateada sin filo pero con punta, con dos largas protecciones laterales con la misma forma que el filo, unidas a la empuñadura hecha de cuero negro e hilos verdes recorriendo toda la empuñadura. “Que suerte encontrar unas dagas sai aquí, me encantaba enredar con ellos en el campo. Al fin encuentro utilidad en el que el abuelo sea un bicho raro” Mientras observo las dagas sai y juego un poco con ellos veo que la punta del sai esta algo afilada. “Que raro, los que he visto antes no tenían esta punta, los del abuelo estaban mas hechas una mierda. Bueno mejor para mi. Ademas son bonitos coño” Mientas jugueteo con ellos uno de ellos se cae al suelo y al bajar a recogerlo Enna, la chica lila, entra en la armería y se pone a mirar a todas las estanterías.

La veo que se para en frente de las espadas mas grandes y las examina con cuidado. “No me creo que vaya a intent...” No me da tiempo a terminar la frase cuando Enna saca una de las espadas e intenta levantarla. El peso de la espada es demasiado para sus brazos y la espada acaba cayendo al suelo estrepitosamente. -¡Ten cuidado mujer que como te descuides te espachurras un pie!

Para mi sorpresa la chica lila se gira y me habla. - No te preocupes, que ya tengo cuidado que no se caiga nada mas.- “Me a hablado, y este golpe... ¡La he entendido por fin!”. Miro a Enna curioso y sonrió. - Al fin nos entendemos, no me he presentado antes. Soy Matt encantado ¿Enna?- Mientras me presento hago una pequeña reverencia para observar a mi nueva amiga lila y de paso coger el sai que se me había caído. Al levantar la vista veo que su cara a cambiado un poco. Su tonalidad violácea a cambiado a la altura de sus mejillas, ahora son un poco mas azuladas de lo que recordaba haberlas visto en el edificio donde nos encontramos la primera vez. -Encantada Matt, mis padres me llamaron Ennakhai cuando nací, por lo que así puedes llamarme- Y se quedo sonriente mirándome.
- Prefiero llamarte Enna, que es mas corto y me lo aprenderé mejor ¿te importa?- “Bueno, ya están hechas las presentaciones, es hora de acercarse un poco, es un poco rara pero.. nunca sabes cuando te puede venir bien una loca”. Enna se gira y comienza a mirar los arcos extrañada, “ Ni que nunca hubiese visto un arco” no me dio tiempo a terminar de pensar la frase cuando Enna se dirige de nuevo hacia mi y me habla con una sonrisa inocente que me hizo retroceder un poco. -"Hey, perdón por molestarte, pero tengo una duda respecto a este utensilio... ¿Podrías decirme para qué es utilizado y cómo?-.

-¿No sabes que es eso?- Digo extrañado mientras me acerco a ella. -Se llaman arcos y sirven para disparar flechas. Se usaban para cazar antiguamente. Esta bien para mantenerte alejado, pero no sirve de mucho si lo que quieras cazar esta muy cerca.- La chica sonríe mientras le cuento las funciones del arco. De pronto veo como su vista se fija en la estantería de donde he sacado mis sais y se acerca a ella, empieza a mirar y tocar todas las dagas – ten cuidado, están afiladas. De alli he sacado yo esto.- Levanto mis manos y les enseño los sais, les doy una vuelta en la palma de mi mano y los pongo con el filo mirando hacia mi antebrazo para no asustar a mi nueva amiga lila. “ No me puedo creer que me haya salido el truco de darle vueltas, en el campo siempre se me caían. Estoy orgulloso de mismo si señor.”

Veo como Enna observa como he cogido los sais y le he dado la vuelta. -¡Hay! Perdona, que mal educado. Esto se llaman sais y no se... los he cogido por que estoy algo mas familiarizado con ellos que con esos mastodontes- digo señalando con el sai a la espada ancha tirada en el suelo.
Enna mira el sai fijamente y me mira con cara inocente -Perdóname pero...¿Me permitirías verla?- Me dice mientras levanta la palma de la mano en señal de que quería que le entregase el sai.

-No veo por que no hija mía y, por favor, No me hables con tanta educación hablame normal, como yo a ti. Tuteame- le digo mientras le doy el sai y sonrío.

Enna coge el sai y lo observa, parece que lo analiza incluso mas concienzudamente que yo y para mi sorpresa lo agarra de la punta y me lo ofrece por la empuñadura. -Muchas gracias por permitirme ver tus sais- “Dios casi se corta la muy tonta, ¿No se ha fijado que la punta esta afilada?”. De pronto Enna se gira y sigue toqueteando las dagas y las espadas pequeñas de la estantería. Yo empiezo a mirar a las estanterías de la habitación mirando cada arma una por una. “Son muy grandes y por lo tanto pesadas”

Cuando vuelvo a mirar a Enna a cambiado de posición. Se ha colocado al otro extremo de la habitación y parece estar absorta mirando mas arcos y algunas mazas. “Es hora de subir, estoy molido me voy a echar un rato que no puedo con el alma”. -Bueno adiós hija... encantado de hablar contigo- digo estando ya en la puerta habitación. Enna se gira y me mira, y para variar vuelve a sonreír de oreja a oreja.

Antes de salir de la armería vuelvo a echar un vistazo largo a las armas y me quedo mirando un arco negro con unas filigranas en verde precioso. “ No Matt, que no vas a parecer un paranoico con tanto arco y tanta mierda encima. Pero..¿Quien sabe? Es una posibilidad no muy remota....”

Respiro hondo y salgo de la habitación en dirección a las escaleras, subo por ellas hasta la planta baja y me paro un segundo para ver al grupo que allí se congrega. -Deberíais bajar por que hay cosas bastante guapas alli abajo. Yo... me voy a echar un rato, si me necesitáis estoy en la segunda habitación, dos toques a la puerta y salgo- Doy un ultimo vistazo a el grupo y subo las escaleras hasta mi cuarto.

Abro la puerta de la habitación y observo la cama. “En realidad que puto asco, por que no creo que estén muy limpias las sabanas. ¡Ya sé! Usaré una de las mantas para echármela por encima y la otra la pondré debajo” Me acerco a la cama y aireo las mantas antes de colocarlas en la cama. Me giro y cierro la puerta despacio. De dos zancadas estoy al pie de la cama, aparto una de las mantas y me meto dentro. “Joder Matt acabas de hace runa cama, esto no lo has hecho en tu puta vida cabronazo. Menudo momento cenicienta”
(Tengo permiso de LE para mover y hablar por Enna(Las conversaciones están revisadas por ella misma))

8 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 16/04/12, 11:29 pm

dama draco


“¿¡Que acaba de decir Lief!? ¿¡Armería!? ¿¡Es posible eso?!” Pensaba Lía temblando de excitación. Habían entrado en el viejo edificio que ella había propuesto en un principio. Desde luego por dentro era mucho más acogedor que por fuera, Ese esqueleto daba mal rollito… por dentro estaba un poco oscuro, y Lía se había golpeado en un pie con la pata de una mesa. Es por eso que entre maldiciones y gemidos no pudo escuchar claramente a su amigo, pero no le hizo falta. Nada más aparecer Lief, incluso dolorida como estaba tras el golpe en la penumbra, su vista se había desviado hacia la daga que este sujetaba. No tuvo tiempo de preguntar de donde la había sacado cuando su amigo emocionado como ella, aunque no tanto, había dicho que tenían una armería entera. Dos segundos después se encontraba bajando por la escalera a toda velocidad, cojeando aún, pero no tardó en olvidar el dolor, no tardó en olvidar el mundo entero de hecho. Sus ojos no podían menos que maravillarse con todas aquellas maravillas mortales que se presentaban a su alrededor. Se abalanzó sobre ellas eufórica -¡Por fin armas! ¡Por fin! – Exclamó mientras soltaba una carcajada de pura alegría “¡Con todo lo que había deseado tenerlas cerca antes! ¡Ahora todas para mí!” Ni siquiera pensaba lo que hacía, Todo eran espadas, dagas, flechas en sus aljabas, escudos, arcos tallados, lanzas, alabardas, hachas de guerra, armaduras, yelmos, Incluso una extraña silla de montar… Encontró Dos espadas de hoja negra que se acopló a la cintura. Eran bastante largas, pero estaban equilibradas de tal manera que manejarlas era muy sencillo, a la vez efectivo, quedaba claro que estaban hechas para ser manejadas en conjunto. Un hermoso arco con su aljaba a juego, cargada con infinidad de flechas, era pequeño pero estaba tan bien tensado que parecía poder atravesar cualquier garganta…
Cuando porfín subió al piso superior un gran estrundo de metal chocar contra metal sacudió la escalera. Los que estaba allí pudieron verla aparecer boquiabiertos.Estaba completamente cubierta de armas. De la cabeza a los pies todo era una gran mole metálica que se desplazaba con lentitud debido al peso del acero.-¿¡Que tal!?- Preguntó girándose para que pudieran verla bien. Llevaba dos escudos a la espalda y tres espadas a la cintura, un arco y sus flechas le pendían de un costado, y en la mano derecha sujetaba una ballesta cargada, mientras que la izquierda sujetaba con firmeza una albarda u un hacha de gran tamaño a la vez, en sus piernas pendían docenas de dagas y cuchillos y un gran Yelmo con forma de testuz de lagarto coronaba su cabeza. Incluso con todo el peso que llevaba encima estaba erguida muy tiesa con la mirada brillante de euforia. Parecía un ejercito de una sola persona, y eso le daba un aspecto bastante cómico. Una de las dagas se desprendió de su atadura y calló al suelo formando un gran estruendo. Se miró mejor y comprendió su error - ¿Un poco escesivo quizás?- Dijo con una risilla entre los labios. Comenzó a desprenderse de su envoltorio de metal, con una rapidez increíble, como si lo llevara haciendo toda la vida. Dejó todas las armas encima de la mesa con la que había tropezado, solo se quedó con las espadas, el peto y el pequeño arco –He hecho una amplia selección armamentística ahí abajo. Si quereis bajar a verlo está muy chulo, pero os aseguro que esto es lo mejor, si las quereis son vuestras, está claro que yo no puedo yo puedo abarcarlas todas-Dijo con una amplia sonrisa. Después en represalia con la mesa clavó un último puñal en ella y salió al patio. Comenzó a soltar estocadas al aire con las espadas como i estuviera combatiendo a un enemigo invisible. Era casi un baile, sus movimientos fluidos se fundían con la brisa que comenzaba a soplar. -¡Ven Lief!- Gritó tendiéndole una espada- ¡Te enseñaré a usarlas!- Le dijo, le gustaba conbatir contra el aire, pero era mejor si al otro lado había alguien que respondiera a sus estocadas -¿¡Alguien sabemanejar una espada!? ¡Venid aquí! ¡Os dare unas lecciones! ¡Sera muy divertido!- Grito al grupo con una amplia sonrisa en su cara. Desde luego que el descubrimiento de la armería la había puesto de buen humor. Tenía que conseguir hacer amigos, los necesitaría llegado el momento, ¿y que mejor forma de entablar amistad con alguien que enseñándole a defenderse de lo que teme?



Última edición por dama draco el 19/04/12, 08:27 pm, editado 1 vez

9 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 17/04/12, 03:15 pm

Sepalian Xila

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Aviso para cosechados en general y dama draco en particular: las armas guardadas en Maciel son cutres. Lo más que podéis usar desde el principio sin que se os caiga el brazo del esfuerzo son espadas cortas. Las armaduras, al igual que en el libro, apenas se encuentran aquí y desde luego no os esperéis que van a ser de mitril ligero con piedras preciosas. Como mucho alguna rodillera u hombrera suelta.


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10 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 17/04/12, 09:54 pm

Muffie

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Desde su posición estratégicamente inofensiva, Wen pudo ver como el resto del grupo se iba moviendo: algunos en busca de habitaciones, otros explorando el torreón,… Ella, personalmente, prefirió quedarse en la cocina comiendo disimuladamente todo lo que podía. Gracias a su estancia en las calles había aprendido que nunca se sabe cuándo va a faltar la comida.

Una vez terminada su comida, subió a su habitación de nuevo. Cogió un paquete de tabaco y el mechero para metérselos al bolsillo del pantalón y guardó de nuevo la mochila, esta vez dentro del baúl, escondida entre algunas mantas que había dentro.

Se encendió un cigarro mientras bajaba de nuevo a la cocina, donde buscó un plato pequeño que le hiciera las veces de cenicero. Se volvió a sentar en el mismo lugar que antes, de manera que pudiera ver perfectamente los pies de su puerta, y observó de nuevo al grupo mientras disfrutaba del humo introduciéndose en sus pulmones.

Vió como la chica gato subió corriendo, literalmente cubierta de armas y armaduras. “La gatita se ha preparado para salir a cazar ratones.” No pudo evitar soltar una risa disimuladamente. En cuanto vió la efusividad con la que reaccionó la chica gato a la noticia de una armería, supo que las armas no le eran indiferente y que, de alguna manera, intentaría impresionarlos, y su intuición no le fallo.

Siguió fumando sin prestarle demasiada atención. No parecía tener intenciones de atacarla, así que, por ahora, no era alguien que mereciera su atención. Esperó a que esta hubiera salido a fuera, después de haberse quitado la mayoría de las armas y haberlas dejado ahí. Las atisbó por encima y, tras hacer una pequeña selección con la mirada, tanteó con sus manos las armas hasta dar con la perfecta para ella. Era una espada corta, de un metal oscuro. Realmente, no era gran cosa, pero era lo suficientemente ligera como para manejarla de forma correcta, y eso le bastaba.

Una vez elegida su arma y terminado su cigarro, no vió la necesidad de hacer nada más y subió de nuevo a su habitación. En ella, movió un par de veces el arma entre sus manos, la cambio de mano, la lanzó y la volvió a recoger, y dio algunas estocadas al aire. Quizás no fuera una experta, pero tampoco parecía que se le diera tan mal.

Wen se recostó en la cama y estiró los brazos para comprobar cuál sería el mejor lugar en el que dejar la espada corta y la navaja para cualquier percance. Una vez hecho esto, se colocó en distintos puntos de la habitación para medir distancias entre los muebles y, así, encontrar la distribución más funcional de acuerdo a sus necesidades. Puso una silla con dos patas en el suelo y otras dos en equilibrio contra la puerta como modo de aviso improvisado por si a algún intruso se le pasaba por la cabeza entrar mientras ella dormía.

Cuando toda la habitación estuvo a su gusto, comenzó a prepararse para la noche: se quitó las camisetas y se puso únicamente la de manga corta morada que, aunque no le tapaba todo lo que a ella le gustaría, era la más cómoda para dormir; se quitó las botas y los pantalones; sacó el peine y, con ayuda de sus dedos, se desenredó como pudo el pelo. No había tenido tiempo de airear o limpiar las sabanas y no sabía quién podía haber dormido antes que ella ahí, así que decidió recogerse el pelo en un moño hecho únicamente con el coletero y cubrirse la mayoría del pelo con el pañuelo. Finalmente, aunque reacia en un principio, terminó por quitarse los guantes y dejarlos encima de su mochila, debajo de su ropa doblaba.

Wednesday se encontraba recostada y arropada en la cama de su nueva habitación. Sabía perfectamente que, hasta que no oyera ningún ruido confirmando que todo el torreón se encontraba dormido, no podría dormirse ella, por lo que comenzó a recordar su vida en Londres y las personas que había dejado atrás. Una solitaria lagrima recorrió su mejilla por culpa de los recuerdos y, ya que nadie iba a verla más esa noche, se permitió llorar en silencio.

11 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 17/04/12, 10:51 pm

LEC

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Llegamos al torreón y los otros empezaron a explorarlo. Yo simplemente subí a las habitaciones y cogí la más alejada de las escaleras, que estaba vacía. Me dormí casi al momento.

Me desperté en una habitación que me costó reconocer al principio. No era demasiado amplia y no tenía muchos muebles: una cama infinitamente más cómoda que en la que me desperté al llegar aquí, un escritorio de madera oscura bastante antiguo, por lo que se veía, una silla que no estaba en mucho mejor estado que el escritorio al que acompañaba y un pequeño baúl. Es más de lo que necesitaba para dormir. Con tener una cama medianamente decente me conformaba.

Cuando desperté esta mañana vi que todos estaban comentando algo de una armería. No me gustan las armas, pero fijo que voy a necesitar una aquí. Supuse que bajaría luego a ver que había por ahí, porque en ese momento había demasiada gente. Mientras tanto, fui a la cocina y cogí algo de comer. No era mucho, porque no quería que nos quedásemos sin comida por mi culpa. Simplemente cogí algo que parecía fruta y me lo comí.

Cuando el caos inicial que trajo la armería se fue disipando decidí bajar a ver qué había. Baje los peldaños despacio, casi con temor de lo que pudiese encontrar ahí abajo. Llego a la armería y lo que veo allí me impresiona. Armas, de todas las clases y tamaños. Probablemente no pueda con ninguna, ni siquiera con una espada corta. Por ese motivo acabo cogiendo una daga.

Vuelvo a mi habitación y dejo la daga sobre el escritorio, a esperas de saber cómo se entrena con eso. Podría practicar a tirarla, como si fuera un arma arrojadiza…Ya se verá. Me tumbo en la cama y pienso en Nubla, en lo que echo de menos mi casa. También en mis compañeros. ¿Sabrán lo de la Luna Roja? ¿Se lo debería contar? No veo motivos para no hacerlo. Mañana. Se lo contaré, si es que quieren escucharme. Ahora es tarde… Sin siquiera meterme en la cama, cierro los ojos e intento dormirme.


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Que ahora sea una transformada no quiere decir que odie menos los spoilers, Invitado, por lo que no te recomiendo hacerme ninguno.

12 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 18/04/12, 09:11 pm

hechdi


“Si que se ha emocionado Lia con las armas” Me dije mientras la veia subir recubierta de armas como si le fuera la vida en ello, claro que, es posible que así fuera. Deja unas cuantas y sale fuera y me dice que quiere enseñarme a usar las armas. – Vale, pero mañana empezamos las clases. La contesté sin poder evitar una risilla al verla luchar contra el aire. – No se tú, pero yo ahora mismo solo quiero dormir. La dije, y bostecé. Me di media vuelta y volví a entrar en el torreón. Subí las escaleras. Había gente que ya se había ido a dormir. Yo fui a mi habitación, me quedé en ropa interior, y me dormí antes de de lo que esperaba.


“¿Donde estoy?” Me pregunté, por un momento pensé que había sido un sueño, pero no era así. Tenía frio, las mantas no eran demasiado gordas, y la humedad de la habitación, que aunque era poca, no ayudaba. Me vestí, cogí la daga y abrí la puerta de la habitación despacio, para no hacer ruido, pues era temprano y los demás seguirían durmiendo. Fui al baño. Después fui a la cocina. Cogí de una cesta una fruta igual a la que cogí por primera vez y un trozo de carne. Apenas quedaba ya algo de comida. Me senté en un sofá y comí, partiendo con la daga. Despues de comer y limpiar la daga, bajé a la armería. Me acerqué a una espada ligera, cuya vaina y empuñadura eran negras. La desenvainé y hice lo mismo que Lia había hecho la noche anterior: "luché contra el aire". Subí las escaleras y salí al patio. El día anterior no me había fijado en el siniestro pájaro. Decidí volver a entrar. Me senté en un butacón que había en una esquina del salón, que quedaban las escaleras justo de frente. Desenvainé la daga. Nunca me había gustado quedarme solo, pero no iba a despertar a nadie por que no me gustara estar solo. - En cuanto bajen voy a tener que decir que tenemos que ir a por la comida. Dije en voz baja hablando conmigo mismo. "¿Nos deberíamos separar para coger más comida?" Me decía, con tal de no pensar en mi familia, en Varmania... Pienso en subir a mi habitación, pero que más da estar en un sitio que en otro. Cuando me levanté, decidido para subir a mi habitación vi bajar a Lia las escaleras. - ¡Hola! La dije a Lia contento de que bajara alguien. - Apenas queda comida, creo que deberíamos ir a por ella. Y si es posible intentar ir a por dos bañeras por lo menos. La digo un poco acelerado. Y me volví a sentar en el butacón esperando su contestación. Todavía pensaba en Varmania. Solo había estado fuera un día y no se podía creer que lo echara de menos. Y además, ¿para qué les querían en esa ciudad? nada tenía el menor sentido. ¿Y nadie era de fiar de todos los del torreón? Solo se fiaba de Lia, y muy poco, claro que no había mantenido contacto con la mayoría, no conocía lo más mínimo a la gente con la que estaba durmiendo. Miró a Lia y desenvainó la espada. - ¿Qué te parece la espada que he cogido? La dije mostrándosela.

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