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Torreón Maciel (Archivo III)

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1 Torreón Maciel (Archivo III) el 15/04/12, 12:20 am

hechdi


Recuerdo del primer mensaje :

Después de andar un rato acabamos llegando al edificio del que hablaban. Era un edificio de tres plantas, aunque parecía que fuera a haber cuatro, solo que donde debería estar ésta había una especie de esqueleto empotrado. Al principio era un edificio que parecía seguro, pero según me acercaba iba cambiando de idea. Había algo en él que no me gustaba, aparte del esqueleto.Me acerqué el primero. No sabía si el resto se habían quedado parados o solamente habían frenado un poco, pero no me importaba. Solo me importaba encontrar un sitio seguro donde pasar la noche. Abrí la puerta despacio, sin fijarme en ella apenas, solo quería saber como estaba el interior. Al abrirse ésta produjo un leve chirrido, que a lo mejor el resto no escuchaba, pero yo sí. Entré dentro. En cuanto puse un pie dentro me vino un olor a polvo que me hizo toser. Todo estaba oscuro. Apenas veía un paso por delante de mi. En cuanto puede me apoyé en una pared para tener un sistema de referencia. Miré a mi alrededor. Fui notando como me acostumbraba a la penumbra. Cuando veía medianamente bien vi que el interior estaba en bastante buen estado "Parece que no está tan mal al fin y al cabo" Me dije mientras lo observaba todo. Entonces di media vuelta y salí fuera.

- Está bastante bien por dentro. Les dije desde la puerta. Fue en ese momento cuando me fijé en que una de las cadenas del portón estaba rota, y que había pintadas. Pero no le di importancia. Cada vez estaba más cansado y quería encontrar un lugar seguro donde dormir, y ese torreón era el edificio más seguro que me había parecido ver en toda esta maldita ciudad. - Está muy oscuro, tened cuidado de no chocaros con nada. Les advertí. "No me puedo creer que este edificio con un esqueleto encima sea lo más seguro que hayamos visto en esta ciudad" Me repetía una y otra vez asombrado de que pudiera haber ciudades tan horribles.

Busqué con la mano algo donde sentarme mientras todos entraban. Estaba muerto de cansancio. Llevaba sin dormir desde esa mañana, y no es que hubiera dormido especialmente bien. Su mano encontró una silla. La sacudió un poco y se sentó en ella, sumido en sus pensamientos.


169 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 25/08/12, 01:19 am

Muffie



Wen esperó a que todos terminaran de hablar para hacerlo ella. Que el día anterior sus planes hubieran variado no quería decir que había desistido de ellos: seguía queriendo explorar todo lo que pudiera de la ciudad.

- Podemos llevaros a Gamides, si queréis. Aunque antes me gustaría visitar algún sitio más, y creo que al Yankiee le encantaría pasar por la biblioteca para buscar información sobre las “preciosas pequitas” que ahora le adornan la piel. - comentó burlonamente.

Antes de que nadie pudiera contestar a la morena, Tsu apareció por la puerta con una criatura esférica y rugosa pisándole los talones. Wen se puso por instinto a la defensiva, pero Tsu paró su ademán explicando, con toda la naturalidad del mundo, que lo había invocado con magia y que era su lacayo. “Parece que el matojo de hierbas no es tan inútil después de todo.” Se dijo, pero al instante una voz de alarma sonó en su mente. “Puede volverse peligroso.”

Cuando el hierbajo desapareció por donde había llegado, llevándose consigo al lacayo grotesco, Wen se dio cuenta que llevaba más de un día entero sin fumar y se maldijo por habérselo recordado. “Hasta ahora no había tenido mono.” Para evitar que empezaran los nervios, sacó su navaja, la cual comenzó a girar con una sola mano. Mantuvo la navaja cerrada en todo momento, no por comodidad, sino porque no quería que sus compañeros se asustaran al ver que no había limpiado la sangre del ranta de ella.

- Podemos salir ahora, después del banquete, nos dará tiempo a volver antes de que anochezca. También podemos entrenar un poco antes de salir. Si oscurece antes de volver, siempre podemos pasar la noche en Gamides de nuevo. - propuso.- Siempre y cuando “alguien” se esté quieto. - comentó con una mirada de advertencia y un poco de mofa para Matt.

Wen notó movimiento a su espalda y, cuando miró en esa dirección, vió como Kestel lanzaba miradas amenazantes hacia Matt al oir el último comentario de la británica. “Todavía intenta defenderme.” Se dijo. Intentado que no comenzara una pelea por su culpa, Wen le miró reprobatoriamente para que se calmara, y esperó a que el grupo contestara a su pregunta.

170 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 25/08/12, 12:56 pm

Elliot


La niña no dijo nada ante las disculpas de Matt. Realmente le daba igual lo que hiciesen pero rió ante la reacción de Nasher. -Vale, vale, como digas... - dijo entre risas.

Enna no se dio cuenta de que el bicho verde había entrado al salón hasta que habló, y solo cuando lo hizo se fijó también en el bicho que estaba tras él. Enna se sobresaltó y dirigió su mano hasta el cuchillo que guardaba. Se tranquilizó un poco cuando se dio cuenta que el ser obedecía al bichito verde, pero no dejó de estar alerta hasta que se hubo ido.

-No me gusta esa cosa... me da miedo... - dijo en tono infantil.

Nasher les había explicado al resto en que consistía el banquete, pero ni Matt ni Wed parecían muy dispuestos a ayudarle. Enna sin duda lo estaba, pero no lo expresó en voz alta. Haciendo caso a lo que había dicho Wed, subió al cuarto a por las espadas y luego fue hacia el patio para entrenar un poco antes de que Nasher comenzase el funeral.

171 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 25/08/12, 04:41 pm

Matt


"¿Que como?¿Que se lo come? Yo solo había visto como lo quemaban pero no pensaba que fuese una barbacoa en vez de una pila funeraria joder... Que asco.... Me niego a comerme al gato." Wedn hace un comentario sobre mis ronchas. "Me gusta que te preocupes algo por mi, morena." Digo mientras bajo la cabeza y me rasco el codo. Miro a Nasher con una expresión algo asqueada pero cuando voy a hablarle Tsusu entra en la cocina con una bola flotante detras.

-¿Pero que mierda?- Digo mirando al bicho que por lo que se ve, es su esclavo. "¿Con la magia se puede hacer eso? Dios eso mola." Digo sonriendo mientras veo como el bicho coge una pieza de fruta y se la da al enano. Después de que Tsusu se marche en compañía de su amigo bola, Enna da muestras de que no le gusta mucho por lo que la miro y le digo riéndome. -Ostias pero pero pero. ¿Como mola no? Pero....¿Esto cobra o algo? Yo quiero uno por mi cumpleaños oye. Así que ya sabes lo que quiero. Apuntatelo por algún lado- Digo mientras le doy un pequeño golpecito en el hombro y me río. Vuelvo a mirar a Nasher y en un tono algo serio le hablo. -Oye Nash...que.. Yo puedo ayudarte a hacer el fuego si quieres pero... No participare en lo demás....¿Vale?-"Comer gato se lo dejo a los chinos.. ademas... son cosas inteligentes...." Mi mirada se fija en la sabana que tapa el cuerpo de Lief.

-Wed. Después podemos ir a la biblioteca y no te preocupes.... Te prometí que seria bueno.- Le digo con la misma sonrisa que le puse en la habitación de Gamides y suelto una risilla juguetona. Enna sale de la cocina y vuelvo a fijarme en Nasher.

-Bueno... ¿De donde sacamos la madera?-

172 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 25/08/12, 05:51 pm

NH


Matt no parece tomárselo muy bien, pero Nasher no se molesta por eso. Venían de culturas muy distintas, y aunque no fuese a participar en el banquete, se había ofrecido a ayudar en los preparativos.

-Gracias Matt- dijo con una sonrisa- El torreón está lleno de muebles viejos y rotos, he estado quemando los que veía que no usabais y algunas armas de madera en mal estado...

Parecía que el torreón había sufrido algún tipo de plaga recientemente, porque muchos muebles estaban llenos de agujeros. Todos se pusieron de acuerdo para inspeccionar el torreón en busca de madera inservible para la hoguera. Mientras subía las escaleras, Nasher pensaba animado en la idea de una excursión. Dudaba, ya que los recientes sucesos le decían que tuviese cuidado, que no dejase el torreón solo, no debía... << Pero si salimos todos y se queda solo uno guardando el torreón no pasa nada ¿no?>> Pensó en Kaethe, ella no solía salir con ellos, además era de las pocas que participaban con él en los banquetes, tendría qeu avisarla.

<< Oh, que oportuno!>> pensó al pasar frente a una habitación y verla allí. No se dio cuenta en un principio, pero era el dormitorio de Enna. La chica estaba plantada frente a un baul, con la mirada fija. El extraño olor se había intensificado.

-Huele a muerto...- fueron las únicas palabras de la chica, y a Nasher se le pusieron los pelos de punta.

Rápidamente apartó a Kaethe a un lado y abrió el arcón. Le costó desencajar la tapa per de pura desesperación acabó arrancándola y descubriendo su contenido con un sonoro ''clac''. Y lo que vio dentro le hizo ponerse pálido.

Bajó las escaleras con la mirada sombría, al borde del llanto. Había estado delante de sus narices todo ese tiempo, lo había estado, todo el rato. Y él había puesto toda su confianza... en alguien que era incluso peor que el ranta. << A lo mejor no lo sabe... >> se dijo tratando de encontrarle explicación, una explicación que no le hiciese tanto daño. << A lo mejor lo pusieron allí y...>> Y no le vio sentido, todo el cuarto olía de aquella forma rara, todo el cuarto y toda Enna. Nada más llegar a la cocina donde ella se encontraba, pálido y tembloroso, sujetó la cara de la chica con ambas manos, obligándola a mirarle a los ojos.

-¿Por qué?

Incapaz de contener la rabia, la tiró al suelo, inmovilizándola.

-¿¿Por qué lo has hecho?? ¡¡Eres peor que él!! ¡¡Eres peor que el ranta!! ¡¡Crei que eras mi amiga y todo este tiempo...!! -no encontraba palabras para describir lo estúpido y lo traicionado que se sentía. La única persona que había considerado su amiga, la que le había consolado desde que llegaron...- ¡¡La ha matado!! - dijo mirando a Wen y Matt- Cira estaba en un baul, en su cuarto, estaba muerta!! Y todo este tiempo, no nos hemos dado cuenta!! - el último grito iba dedicado a sí mismo. No se había dado cuenta de la falta de Cira asta el último momento. Si hubiese llegado antes a lo mejor la habría salvado.

Mantuvo a Enna sujeta, con las rodillas sobre las manos de la chica para que no pudiese ni mover los dedos. Entonces recordó la magia << ¿Y si me ha mentido en eso también?>>

-Si intentas un hechizo te arrancaré la lengua- le advirtió seriamente

173 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 25/08/12, 06:39 pm

Elliot


Enna estaba entrenando. Las espadas se movían a su alrededor, pero pronto se cansó. Los hechizos y las excursiones le dejaban con poca fuerzas. Decidió entrar y descansar un rato antes de que empezase el funeral. Nasher había subido ya, a coger madera seguramente y dentro de poco volvería a llenarse con la carne de otro de sus compañeros. El simple pensamiento hacía que quisiese reír.

El chico bajó pálido y sin madera en sus manos. Enna se puso de pie y le pregunto con tono preocupado -¿Que ha pas...? - Pero no dejó que acabase la frase. Nasher sujetó la cara de la niña con ambas manos y por un segundo Enna creyó que le iba a besar. Lo había visto un millon de veces, los enamorados se agarraban asi antes de besarse. Ella sonrió, pero la pregunta del chico hizo que la sonrisa se le helase en la cara. No era nada de eso...

-¿Que...? - Empezó a decir ella más seria, pero de nuevo el chico reaccionó mas rápido y le tiró al suelo. Nasher empezo a gritar sobre ella y la pequeña se revolvió en el suelo tratando de soltarse. - ¿¡Que haces!? ¡ Déjame! ¡Me haces daño Nasher! ¡Suelta! ¡No...! - Pero se dio cuenta de que no iba a conseguirlo. Esa mirada... esa reacción... solo podía significar una cosa. Cira. Enna miró a Nasher con un sentimiento de Deja vu, recordando lo que había pasado en otro tiempo, en otro mundo... pero esta vez el castigo no sería la esclavitud... esta vez le ahorrarían la molestia de tener que suicidarse. - ¿Muerta? - Dijo ella en un tono neutro, algo confundida. Ella no había matado a Cira. Le había dado comida y agua y tras la ultima vez que practicó magia con ella le había curado las heridas. Ella no le había matado. Ella pretendía haberle dado mas uso... aun podría haber practicado muchos mas hechizos con esa niña, aun podría haber dado mucho mas de si... - ¡No está muerta! ¡Yo no he matado a Cira! - gritó, aun tratando de quitarse al muchacho de encima. - ¡Estaba viva! ¡Y estaba siendo util! - En su voz había desaparecido el tono dulce al que tan acostumbrados estaban en el torreón. - ¡Se pasaba el día dormida, comiendo mi comida!¡Eso no era vivir!¡Yo le di vida! - Continuó mientras miraba a los ojos al chico. En sus ojos tampoco quedaba dulzura, pero si que había algo de verdad.

Enna dejó de moverse y estaba intentando soltar las manos para hacer un hechizo cuando el le advirtió que no lo hiciese. - Mi lengua es poco útil si me matas. - Dijo en apenas un susurro cansado. - Y si no lo haces, podría volverla a hacer crecer. - Dijo, aunque realmente no sabía si era cierto. - Gracias a Cira puedo, ¿sabes? Puedo curar vuestras heridas, todas ellas... Gracias a Cira he aprendido a hacer magia... - Enna rió un poco. - Podría haberla matado... pero... ¿De que me hubiese servido? ¿Que le hubiese sacado a eso? ¿Que me echaseis de aqui? ¿Que me mataseis? Eso no sería bueno para mi. Podría haberla matado, pero no quería matarla... - "aun" añadió mentalmente. La chica se quedó quieta en el suelo, esperando a que eso fuese suficiente. El chico sujetaba sus manos por lo que no podía coger el cuchillo que tenia en la pierna y Matt y Wed saltarian sobre ella en el mismo momento en el que tratase de hacer el mas minimo movimiento.

"Estoy jodida" Pensó, usando por primera vez en su vida esa palabra mientras reía.

174 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 25/08/12, 11:33 pm

Muffie

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Cuando todos se dispersaron en busca de sus armas para entrenar o utensilios para realizar el funeral, Wen decidió salir a practicar un poco con el arco. “Hoy vamos a salir de nuevo, tengo que estar preparada.” Se dijo. Enna también estaba entrenado, pero se cansó enseguida y entró.

Wen se encontraba pensando en el recorrido de su próxima salida cuando un ruido en el interior del torreón la alerto. Sonaba como si alguien hubiera caído al suelo bruscamente, así que corrió al interior del torreón. La escena no podía ser más bizarra. De haber estado todos en la cocina conversando más amigablemente que nunca, la situación había pasado a que Nasher estuviera inmovilizando a Enna contra el suelo, acusándola de haber matado a Cira. No había tenido apenas relación con ella, pero seguía siendo otra muerte más. Wen sintió un pinchazo en el pecho. “Cuatro muertos en tres días. ¿Cuál de nosotros será el siguiente?” se preguntó, pero, al instante, su mente le recalcó quién había sido esta vez la asesina. “¿Enna? ¿La niña azúcar glass?” Se preguntó, más sorprendida de lo que llegaría a reconocer nunca.

Aunque al principio había desconfiado de ella como de todos, había sido de las primeras en ser considerada una persona no peligrosa para Wen, y el haberse dado cuenta de que había bajado la guardia con una persona así fue un duro golpe. “¡Tonta! Podrías haber sido tu.” Se dijo enfadada, y las palabras de la niña, carentes ya de ese sonido dulce, no hacían nada por aminorarlo. Tal y como explicaba la situación, Cira parecía más un conejillo de indias.

- ¡Cállate! - Le ordenó Wen de forma tajante a la niña que no paraba de parlotear, mientras le apuntaba a la cabeza con una flecha, desde una distancia lo suficientemente cerca como para acertar a pesar de que se le desviara.

Wen vio como Nasher estaba muy nervioso. “Ha sido con la compañera con la que ha tenido más relación. No me extraña.” La inquietud de Nasher aumentaba y Wen temió porque hiciera una locura. “No por ella, sino por él.” Si Nasher la mataba en un arrebato de ira, nunca se lo perdonaría.

- Quédate quieta o te vuelo la cabeza. - volvió a ordenarle a la niña mirándola a los ojos fijamente.- Nasher. - le llamó con voz autoritaria, pero no de forma amenazante como hacía con Enna.- Tranquilízate, no quieres hacerlo. Créeme, no quieres convertirte en ella.

175 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 26/08/12, 12:29 am

NH

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Nasher escupió a Enna a la cara en cuanto empezó a hablar. ¿Hablaba en serio? ¿De verdad creía todo lo que estaba diciendo? El asreniano le dedicó una mirada de repulsión a la que antes había sido su amiga. Esa forma de hablar de la vida de una persona como si fuese una simple herramienta, esa despreocupación ante el sufrimiento ajeno... Le dieron ganas de vomitar.

-Eres un monstruo- dijo temblando de rabia- ¿Quien te crees que eres para decidir sobre la vida de las personas??? ¿¿Quien te crees que eres para decir cuando alguien es útil o no?? - le gritó, presionando con más fuerza sobre sus manos con las rodillas, deseoso en realidad de oirlas crujir- ¿¿TU comida?? Iidiota, egoista, todos salimos a por esa comida, tu no fuiste la unica que se arriesgó. Esto no es una competición para ver quien hace más por el grupo, y si lo es, estas fuera. No nos vale de nada una enferma como tu. ¡¡¡¡Estas loca!!!! ¡¡¡Estas loca como los malditos ranta!!!! ¿Y sabes para lo único para lo que nos sirve una loca asesina como tu?? ¡¡Para despellejarte y alimentar con tus restos a los pájaros!!!

Se detuvo para coger aliento. Por sus mejillas corrían gruesas lágrimas de amargura y sus temblores se habían convertido en convulsiones. Quería destrozarla, quería arañar su cara y rajar su piel hasta que quedase irreconocible, no quería volver a ver su cara nunca más.

-No... -se dijo- Yo no soy como tu. Nosotros no somos como tu.- Wen tenía razón, sentiría asco de sí mismo si hiciese algo así.- ¿Y qué hacemos con ella?

Miró a Wen sin saber qué hacer. Tras un momento de deliberación con el resto del grupo, optaron por encerrarla en las mazmorras. Le vendaron los dedos juntos antes de ponerle los grilletes, por pura desconfianza, y la registraron para quitarle todas las armas que llevaba encima, y cualquier posible cristal mágico. Se turnarían para bajar a vigilarla y darle de comer.

176 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 26/08/12, 11:54 am

Elliot

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A Enna no le gustaba esa situación. No era la peor en la que había estado, sin duda... pero aun asi no le gustaba. Wed apenas se había enterado cuando una de sus flechas apuntaba ya a su cabeza mientras le ordenaba que se callase. "Previsible... todo muy previsible... pero inevitable"

Enna notó algo húmedo sobre su cara y con una sonrisa sacó su lengua para tratar de limpiarlo con ella. Pudo ver como le miraba Nasher y eso también le hizo algo de gracia. ¿Como podía la gente alterar sus sentimientos de forma tan radical y tan rápido?

Enna no pudo contenerse y soltó una pequeña carcajada cuando Nasher le llamó monstruo. - ¿Me llamas monstruo? Mira a tu alrededor, Nasher... Mirate a ti. ¿Sabes lo que te llamarían en mi mundo? ¿Sabes lo que te harían por comerte a esos muertos, chico? Tus intenciones son tan buenas como las mías cuando lo haces, pero a los ojos de los demás, no hay mucha diferencia... serías un monstruo, te encerrarían, te pondrían un collar tan bonito como el mío al cuello. - Continuó hablando. - Y tu, Wed... - La niña rió al pronunciar su nombre. - ¿A cuanta gente has matado? Mataste al Ranta... no veo arrepentimiento en ti... EL ranta había matado; ¿Sabes si Dys tambien era un asesino? A lo mejor el ranta mató a un asesino... Vosotros mismo lo habeis dicho... matar es matar, y tu has matado. Por una buena causa, si, pero mi causa también era buena para mi ¿No creeis? - Les miró un segundo - Decís que no tengo derecho a decidir quien es útil o quien no? ¿Vosotros acaso tenéis la verdad absoluta sobre lo que es bueno o malo? ¿Quien os creéis para judgar los que está bien o mal, cuando vuestros actos rozan la gravedad de los míos? - La niña seguía con una sonrisa en la cara, y sus palabras tenían un regusto divertido, aunque sus ojos estaban serios. - ¿No eres como yo? No, eres un hipócrita... os refugiáis tras excusas nobles para vuestros actos. Pero ya habeis visto, esta es una ciudad de horrores y maravillas y hay que comportarse a la altura - Enna puso ojitos y continuo con voz melosa. - Yo solo quería aprender magia para protegeros de los males de esta ciudad... - luego rió.

Levantaron a Enna y ella ya sabía a donde se dirigían incluso antes de que lo hiciesen. Abajo hacía frío y estaba oscuro. Agarraron a Enna, que no puso ninguna resistencia, no tenía sentido hacerlo aun. "Idiotas..." pensaba con una sonrisa. Levendaron los dedos y le pusieron grilletes. Lo único que realmente le molestó fue que le quitasen su cuchillo. Era suyo, tan parte de ella como sus manos. Trato de convencerles para que se lo dejaran, pero por supuesto no lo hicieron. "¿Tanto lo queréis? Acabareis con el decorando vuestras entrañas..."

-Nasher... ¿vendras a dormir esta noche conmigo también? - Dijo con su tono dulce habitual mientras una pequeña sonrisa burlona asomaba en la comisura de sus labios. - Puede que tenga miedo... puede que sueñe con sangre y dolor, puede que sueñe con muertes... puede que sueñe con monstruos como yo... o como tu... - "Ojala lo haga..."


_________________________________________

Me haré una cama con tus huesos, Invitado, Muajajaj!


Taceant Colloquia.
Effugiat risus.
Hic locus est ubi mors gaudet succurrere vitae.

¡Superpor la aceptación, la integración y los derechy'x Frivy's!

Spoiler:




Click en la imagen para ver el esquema de relaciones entre los Cosechados del Rol

177 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 26/08/12, 05:06 pm

Matt

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Decidimos ponernos en marcha y buscar las maderas para el banquete de Lief. "¿De donde saco las maderas?"

Bajo a las mazmorras y comienzo a buscar en las habitaciones algo que poder usar. En una de las habitaciones encuentro cinco tablas de madera y un par de mesas redondas. "Bingo." Cojo las tablas y las subo a la zona del patio donde Enna y Wedn están entrenando. "Enna no se maneja mal con los ganchos estos. Wed.. cada dia tira mejor la cabrona." Bajo de nuevo a las mazmorras y observo las mesitas. -¿Y si?- Una sonrisa se dibuja en mi cara y salgo a correr hacia la armería. -Pito pito gorgorito- Canturreo mientras observo las espadas anchas -Te tocó- Digo señalando una de las espadas de la pared. Al sacar la espada me doy cuenta que es bastante pesada. -¡Ostias! Como pesa la mierda esta.- Me echo la espada a los hombros y salgo silbando de la armería y dando pequeños saltitos como un niño pequeño.

Al plantarme enfrente de las mesitas sonrío malevolamente. -Hola pequeña.. no te preocupes.. será rápido amor.- Subo la espada por encima de mi cabeza y la dejo caer de un golpe seco. La mesa se parte como si fuese una ramita. -Ostias, esto mola.. no es difícil cargarse los muebles... en casa no me dejaban hacer esto con lo entretenido y desestresante que es.- Escucho golpes arriba por lo que subo las escaleras y me quedo absolutamente paralizado.

Nasher esta sobre Enna gritándole y Wed está apuntándola con el arco. Por lo que escucho puedo sacar en claro de ese griterío que Enna a matado a Cira. "¿Que? No... no puede ser..." Mi cuerpo se pone en completa tensión y me siento incapaz de actuar. Todo lo que pasa a mi alrededor para como si de una película se tratase y yo fuese un mero espectador que no pudiese intervenir. Yo.. me perdido en mis pensamientos mientras el mundo se desmorona a mi alrededor.

"Cira... es.... era... una niña. Enna, la niña dulce... Mi niña azúcar glass.. una asesina.. ¡UNA PUTA DEMENTE! No.. no puede ser.. No puede estar sucediendo. Somos familia joder... No conejillos de indias con los que poder experimentar. Cira era una niña, es cierto que ella no ha participado mucho pero es normal joder.. era una niña.. no podías pedirle mucho mas a una niña pequeña." Nasher levanta a Enna y se la llevan a las mazmorras.

Yo me quedo en la cocina solo en el mismo sitio que estaba hace un momento riéndome con ellos. Riéndome con Enna. Bromeando con una maldita demente que ha podido matar a una niña solo por que así podía darle un mejor uso. "¿Por que? No lo entiendo". Un extraño escalofrío me recorre el cuerpo haciéndome estremecerme. "Tengo que verlo con mis propios ojos."

Salgo de la cocina y subo las escaleras hasta el cuarto de Enna donde encuentro a Kaethe tapando un cuerpo con una de las sabanas del cuarto. Me acerco a ella y le hablo en un tono bajo. -¿La has encontrado tu?- Kaethe me cuenta lo sucedido y un calor irrefrenable me sube a la cabeza. Me agacho y levanto la sabana sin poder contener unas lagrimas que recorren mis mejillas hasta la comisura de mis labios al ver el cuerpo sin vida de esa pobre chica. -¿Por que Kaethe...? ¿Como ha podido alguien así hacer algo como esto?- Me seco las lagrimas y vuelvo a tapar a Cira con la sabana. "Hija de puta.... era una simple niña.. ¿Que daño podía hacer?" La muerte de los gatos y de los demás le había dolido pero el asesinato de Cira.. de una niña humana me llenaba de ira y tristeza "Ella no podia defenserse. Esa niña rubia, no podia hacerle daño a nadie. ¿Por qué?" -Voy a averiguarlo.- Sin decir nada más salgo de la habitación y me dirijo a las mazmorras donde me cruzo con Wedn y con Nasher que están en la puerta donde custodiaban a la asesina. -Dejadme entrar- Dije en un tono serio. -Dadme solo diez minutos por favor. Necesito hablar con eso. Por favor.. lo necesito...- Casi sin esperar a la aprobación de los chicos entro en la habitación cerrando tras de mi la puerta.

Enna esta dormida. "¿Puede dormir?.... esa maldita niña que ha conseguido engañarme todo este puto tiempo es capaz de dormir aun habiendo matado a Cira." Al ver esa niña durmiendo dulcemente algo dentro de mi se enciende pero respiro hondo y comienzo a andar lentamente escrutando cada detalle de aquella niña lila intentando descifrar como una persona así puede acabar cometiendo tales actos. Me paro enfrente de ella y la observo sin mostrar ninguna expresión en mi rostro. Con un tono seco comienzo a hablarle. -No es hora de dormir niña.

178 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 27/08/12, 12:11 am

Muffie

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Nasher se encontraba muy afectado, así que rápidamente buscaron una solución provisional: la encerrarían en las mazmorras hasta que decidieran qué hacer con ella. Enna no paraba de hablar, parecía una niña completamente diferente a la pequeña dulzura que había conocido todo ese tiempo. Parecía una verdadera psicópata. Nasher y Wen resoplaron aliviados cuando por fin se encontraron en la puerta, luego de haber amordazado y atado a Enna, asegurándose que no podía moverse ni hacer magia. Wen sostenía entre sus manos el cuchillo que le habían encontrado en la pierna. “Lo llevó siempre encima, desde el principio. Pudimos ser cualquiera.” Se repitió. Con un rápido gesto, colgó el cuchillo de su cinturón. Por alguna razón no veía bien el dejarlo en la armería, y por nada del mundo iba a devolvérselo, por lo que decidió mantenerlo ahí hasta que decidiera que hacer con él.

Kaethe había ido a ocuparse de Cira, Matt estaba muy afectado y Kestel prefirió no tener que hacer nada que fuera en contra de la libertad de una mujer, por lo que Nasher y Wen estaban solos.

- No hagas caso de sus palabras, Nasher. - comenzó a decir Wen, intentado sonar amigable, incluso comprensiva, e intentado que no se notara lo difícil que le era hablar de forma extendida con otra persona.- Es verdad que en su mundo y en el mío, tus creencias estarían mal vistas, pero son tus creencias y no debes renegar de ellas porque lo dice una niña psicópata. Cada mundo es un mundo y tiene sus habitantes y sus creencias. La moral quizás no es la misma en todos, pero no creo que en ninguno este bien vista la traición.

Y ese era el problema que veía Wen. La muerte en sí parecía el pan de cada día en esa ciudad, algo a lo que deberían acostumbrarse si querían sobrevivir y no caer en la devastación. “Pero la traición…” Para Wen la traición era peor que el asesinato o el robo. Toda su existencia había visto como el valor de la vida era casi nulo, pero la traición siempre se pagaba cara.

Por otro lado, las palabras de Enna también fueron dirigidas hacia ella. “¿Arrepentimiento? No, claro que no me arrepiento de haber matado al ranta. Puede que Dys hubiera sido un asesino y fuera esa la causa de su muerte, pero Resizsan era una amenaza, desde el principio lo había sido.” Se dijo. No iba a permitir que una niña como ella la hiciera dudar de si misma. Por fin, la pequeña niña estaba mostrando su verdadero yo: perversa, manipuladora y engreída.

Matt llegó pidiendo que le dejáramos hablar con ella y entrando sin esperar respuesta. “Entras bajo tu responsabilidad.” Pensó, quitándole importancia al hecho.

- Nasher, sube a preparar el banquete, yo me quedaré vigilando a Enna. -le sugirió. No veía capaz al asreniano de poder hacer el primer turno de vigilancia.- Es interesante eso del banquete, pero prefiero quedarme y asegurarme de que no escapa. - le aseguró.- Y después… reconozcámoslo, no podemos dejarla ahí.

Nasher y Wen comenzaron a pensar en qué era lo que debían hacer con ella. Finalmente, una vez que Matt hubo salido y dado su opinión, decidieron que lo mejor sería expulsarla del torreón. Mientras se realizaba el banquete, Wen vigilaría a Enna y buscaría en su libro un lugar alejado y seguro para dejarla.



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"Rocavarancolia es una ciudad llena de misterios y sorpresas, como un acertijo complicado y excitante."

179 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 27/08/12, 12:41 am

NH

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Nasher no le vio ningún sentido a las palabras de Enna. ¿Cómo comparaba sus acciones? El nunca había matado a nadie, en su vida. Cierto que no detuvo a Wen cuando mató al ranta pero si no lo hubiese hecho posiblemente habrían muerto todos. ¿Como comparaba un asesinato a sangre fría con defenderse de un atacante? Nasher le dedicó a Enna una mirada de genuina incomprensión, como si la chica no hubiese dicho más que sílabas al azar, inconexas... Fue entonces cuando se dió cuenta de que Enna realmente se creía que diciendo eso iba a convencerles de que ella estaba obrando bien. Y sintió pena por ella. << Está loca, está mal de la cabeza. Su alma se ha podrido y le ha afectado al pensamiento>> Lo que Nasher no alcanzaba a adivinar era si se pudrió en la ciudad o si ya venía podrida de su mundo... Miró el cuchillo que le había quitado, lleno de florituras y adornos, y pasó los dedos por la hoja, acariciando la sangre seca de color azulado. Algo le decía que no era de Enna...

Las palabras de Wen le reconfortaron. Una vocecita en su cabeza le decía que no debía confiar en nadie más. Enna había sido para él su mejor amiga ¿Qué le quedaba después de eso? Tenía a sus compañeros, los que quedaban con vida, pero no tenía ya la seguridad de que no fuesen como ella... Dejó todos esos pensamientos aparcados y fue a recoger la madera que Matt había cortado.

La hoguera fue bastante más grande que las anteriores, y a Nasher le aguardaba la odisea de llevar el banquete funerario de dos cuerpos enteros él solo. Se quedó contemplando le fuego, absorto en sus pensamientos y en las palabras de Enna. ¿De verdad había mundos donde encerraban a alguien por sus creencias? Desde que llegó había conocido costumbres y culturas muy extrañas, algunas casi cómicas, otras más razonables que casi parecían cosa lógica, pero Nasher no había dudado de ninguna ¿Qué sabría él de cómo funcionaban las cosas en su mundo? Los chicos de piel gris hablaban de dioses mágicos y de la gran Rocavarancolia, y allí estaban, en Rocavarancolia... << ¿Y si Nassandra no es más que otro mundo al que viajamos?>> Nasher cavilaba sobre vidas infinitas y viajes a otros mundos cuando Kaethe llegó, se sentó a su lado, tomó un trozo de la carne de Cira ya cocinada y empezó a comer. Nasher sonrió y la imitó.

Cuando acabaron, Nasher se sentía super lleno, y estuvo toda la noche con ardores. Acabó vomitando todo lo que había comido y esó le hizo entrar en pánico. Había vomitado a Lief y a Cira... Los había rechazado de la tribu... Kaethe por su parte estuvo perfectamente y eso le alivió bastante. No tenía que llevar el peso él solo. << Muchas almas, Nash, pocas personas. Te estás presionando demasiado>> se dijo.

Era temprano por la mañana cuando el torreón se puso en movimiento. Enna seguía atada en su celda y Nasher bajó a llevarle agua y comida. Esperó a que acabase a cierta distancia de ella con la mirada perdida y una vez terminó, se acercó a ella y sin mediar palabra le dio un golpe seco, dejándola inconsciente.

-Buenas noches, Enna...

La envolvieron bien atada en unas telas para poder cargarla fácilmente y se prepararon para salir.

180 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 27/08/12, 02:26 am

Elliot

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Enna estaba sentada en la oscuridad de la celda. Sus manos estaban apresadas por grilletes y, aparte de pensar, poco más podía hacer allí dentro. Escuchaba los murmullos de sus compañeros fuera, pero no les prestaba demasiada atención. Había pensado en varias formas de escapar, pero ninguna le convencía. Apenas podía ver con tanta oscuridad y en aquel sitio la única salida al exterior era por las escaleras, en las que, Enna daba por seguro que habría alguien recibiéndole con los brazos abiertos y una espada en cada mano. No podría librarse de los grilletes tampoco. Había tratado de realizar hechizos, pero había sido en vano... no tenía ningún cristal y apenas podía mover los dedos... aunque si hubiese tenido su cuchillo...

Notaba la ausencia del cuchillo casi como si le hubiesen arrancado una parte de ella. En cierto modo era lo que más le había dolido, ahora se sentía indefensa. Se había sentido decepcionada cuando se había enterado de que Cira estaba muerta... Ella pensaba que le duraría un poco más... también le había enfadado que se diesen cuenta tan pronto. Si hubiesen tardado un poco más, a lo mejor hubiese descubierto algún hechizo útil que pudiese librarle de todo eso... de todas formas era solo cuestión de tiempo. Había tenido bastante suerte... ninguno de ellos sabía leer en su idioma, si no ya habrían descubierto tiempo atrás sus crímenes... y ninguno de ellos había reconocido el color de la muerte en su pelo, ni el cuchillo en su pierna, ni se había detenido a pensar en lo extraño del collar que llevaba en el cuello... Eran muy estúpidos... "Pero te han pillado... otra vez" suspiró algo enfadada consigo misma. Realmente le hacía gracia ver las reacciones estúpidas de los que creian ser sus compañeros. Deberían de haberla matado, si, sin duda deberían de haberla matado en el mismo momento en el que lo descubrieron... pero la bondad de la que presumían era el yugo que los esclavizaba. "Sigo viva... la muerte sin duda me ha tocado porque a pesar de todo sigo viva... ella quiere que siga aquí para mostrarle al mundo lo cruel que puede ser, lo hermosa que es... ella me salva una y otra vez... y cuando me coja, cuando me coja el demiurgo estará tan orgulloso como ella" La niña sabía que el resto de gente veia la muerte y el dolor como algo terrible, pero Enna no lo entendía. Simplemente no podía entenderlo. Ella veía la muerte como una parte más de la vida, como algo hermoso, como algo que se debía disfrutar porque solo sucedía una vez. Ella veía el dolor como una muestra de que seguían vivos, como un recuerdo de que algo latía dentro de ella, porque solo se vive una vez también. La muerte era parte de la vida, y el dolor le recordaba que estaba viva.

Enna estaba tumbada en el suelo y, aunque no vio nada, un ruido le sacó de sus pensamientos. Enna cerró los ojos pues casi veía igual con ellos abiertos que cerrados, y se hizo la dormida. Escuchó los pasos a su alrededor y el olor del chico le llegó. Matt. El chico habla, pero ella no se mueve. Repitió de nuevo la frase y Enna se levantó con un gesto extraño en la cara. Una mezcla entre una sonrisa de pura curiosidad y un brillo de desconfianza. -Hola Matt... - empezó a decir mientras se sentaba en el suelo pero algo impactó contra su cara y Enna notó el sabor de la sangre en su boca y el resgusto agridulce que el dolor dejaba siempre en ella. El calor se extendió por su cara y casi lo agradeció teniendo en cuenta el frío que hacía allí abajo. La niña sonrió mientras la sangre azul escurría por la comisura de su boca y se limpio lo que pudo con la lengua. - Siempre me ha gustado el sabor de la sangre... es dulce y rebosa vida. - Dijo - a lo mejor tu quieres probarlo. - La niña escupió al chico pero no llegó a darle. - La de Cira sabía a metal. - Se llevo los grilletes a la boca para chuparlos. - Como esto... pero caliente. - Sabía que se estaba pasando... pero realmente no le importaba... sabía que no iban a matarla, de haberlo querido hacer, ya estaría bañándose en azul. Tampoco temía la tortura, es mas, se hubiese enfadado si le hubiesen matado sin mas, si lo hubiesen hecho como a Res... "Si he de morir, que sea dejando un bonito espectáculo al mundo"

-Era una niña... ¿Como has podido? Somos una maldita familia y tu... Tu eres un monstruo... tu.. tu eres peor que un monstruo...

El golpe le había dejado algo atontada y no había prestado atención a las primeras palabras del chico. "Temen a la muerte... pero, ¿porque se ponen así? No ha sido su muerte la que he causado... Se enfadan conmigo por la muerte de otro... por la muerte de alguien a quien apenas conocían... N tiene sentido..."

- ¿Sabes...? Lo justo sería que te hiciese lo mismo que tu le has hecho a Cira por que ahora mismo.

-Lo justo sería que Cira me lo devolviese. No tu. - Dijo ella cortante. - No te he hecho nada a ti, ni a Wed, ni a Nasher... os he ayudado, os he ayudado todo el tiempo. Si alguien tiene algo que decirme, solo es Cira... pero está muerta, y yo ni siquiera le he matado. Lo que quiera saldar conmigo, lo hará en el Mundo Anterior. - "Si ha sido digna de él, claro"

- ¿Pero sabes que? Vas a tener suerte... Yo no quisiera matarte... Ni torturarte ni niguna de esas mierdas que puedan hacerte daño físicamente... - Empezó a hablar el chico pero Enna le cortó.

- Queréis matarme. Vamos, dejad de mentiros a vosotros mismos. Queréis torturarme, queréis matarme, queréis haceros collares con mis tripas y pendientes con mis ojos, queréis hacerme sufrir... sabéis que os gustaría, sabéis que os regocijaríais con esa imagen. Adoraríais el olor de mi sangre, el tacto de mi piel rota, el sabor de mi carne, la visión de mi vida terminada, los alaridos de dolor... os gustaría... es lo que mas deseáis ahora... pero sois unos cobardes. No os doy miedo yo, os da miedo vuestra conciencia... os gustaría pero creéis que es algo terrible ver belleza en eso... nunca entenderéis, nunca lo entenderéis...

-Yo te echaría de Maciel a patadas. Sin armas, sin comida, sin cristales. Así sabrías lo que tubo que sentir Cira. La desesperación, la sensación de estar indefenso.

-¡Hacedlo! - Dijo la niña riendo. - ¿Por que no lo hacéis? ¿Vais a matarme? ¿Vais a tenerme aquí para siempre? ¿Vais a torturarme? ¡Hacedlo! ¿Tenéis miedo de que os pase como a Cira? ¡Si seguís así, no seré yo la que acabe con vosotros...! - Enna gritó a la oscuridad todo esto mientras Matt se alejaba.

La niña volvió a quedarse sola en la celda, con una sonrisa en la cara. Enna se acurrucó en una esquina, tratando de mantener el calor. - Podríais traerme una mantita... o el frío se encargará de lo que vosotros no habéis tenido valor de hacer... - Dijo ella, pero nadie le respondió.

Enna escuchaba como la gente iba de un lado al otro. Se imaginaba lo que pasaba allí fuera, casi podía oler la carne cocinándose arriba y preguntándose si, si le mataban, después de todo se la comerían como al resto. "Seguramente no..." De pronto tuvo una idea. Comenzó a morder la tela que le ataba las manos, lentamente deshaciendo hebra por hebra del hilo sin hacer ningun ruido. Deseó tener los dientes fuertes del lagarto, él habría tardado apenas unos minutos en estar libre...

Esa noche no durmió. Cuando escuchó a alguien acercándose, a penas le quedaban un par de tiras por quitar, pero decidió dejarlas para que no se diese cuenta. Nasher apareció en la celda y le traía comida. Enna comió en silencio, tenia demasiada hambre como para gastar tiempo tontamente hablando, pero justo cuando acabó e iba a hacerlo, notó un golpe sordo y luego... oscuridad.


_________________________________________

Me haré una cama con tus huesos, Invitado, Muajajaj!


Taceant Colloquia.
Effugiat risus.
Hic locus est ubi mors gaudet succurrere vitae.

¡Superpor la aceptación, la integración y los derechy'x Frivy's!

Spoiler:




Click en la imagen para ver el esquema de relaciones entre los Cosechados del Rol

181 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 27/08/12, 03:47 am

Matt

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Salgo de la habitación ignorando las ultimas palabras de Enna. "No puedo creer que exista alguien como ella."

Wed está en la puerta con los brazos cruzados hablando con Nasher. Me acerco a ellos mientras me rasco. "¿Y ellos?¿Puedo confiar en ellos? Esa desgraciada ha llegado a engañarme como un chino." Miro a Wedn y sonrío levemente. "En realidad ahora me siento mucho mejor. Tenia que decirle lo que pienso. Wedn... Wed es una buena chica.. si hubiese querido matarme ya lo hubiese echo en Gamides." Mi mirada se posa en Nasher. "El... no es malo... Se le ve a legua.. Nasher es un buen tipo. Se come a sus muertos pero... es su costumbre.. hay gente que los incinera y los tiene en la chimenea." Al acercarme escucho como quieren echar a la niña del torreón. Sonrío al darme cuenta de que en ese aspecto piensan exactamente igual que yo y le cuento lo sucedido en la celda improvisada. -Yo voto por echarla lo mas lejos que podamos de aquí. No quiero verla cerca del torreón jamas. Pero no le demos nada... Que sobreviva como pueda la hija de puta. Si algo tiene que matarla.. no seremos nosotros.- Me dirijo a Nasher y toco su hombro. -Bueno... habrá que buscar mas madera.-Me paro y respiro hondo.- Venga que te ayudo.. te lo dige.-

Después de seguir rompiendo algún que otro mueble y haber colocado la pila me despido de Nasher y le explico que yo la parte del banquete prefiero pasarla. Subo a mi habitación y busco un cigarrillo de los tres que me quedan. Me lo enciendo y me siento en la cama. "¿Y ahora que? Tenemos una psicópata amordazada abajo.. yo lleno de manchas que no se de donde coño han salido...¿Que está ocurriendo? ¿Vamos a ir matándonos unos a otros?¿ Así va esto? ¿Si no nos mata la ciudad.. no matamos entre nosotros?" Miro hacia la puerta y se me ilumina la mirada. "El libro.."

Salgo rápido de mi cuarto dando una calada y me meto en el cuarto de Enna. -¿Donde lo has escondido hija de puta?- Comienzo a revolver la habitación y me paro.-A ver.. soy una puta loca homicida lila sin ningún respeto por la vida ajena... ¿Donde escondería un libro?- Después de un rato revolviendo la habitación encuentro el libro.-Bingo.- Abro el libro y lo ojeo. -Magia...Esta era la magia a la que se refería.- Cojo el libro y el cigarro y me bajo a las Mazmorras.

-Wed.. Déjame ahora estar de guardia... Haz tu el siguiente turno por favor.- Wedn acepta y me siento en el suelo ojeando el libro e intentando comprenderlo. "Podría haber algún hechizo que me cure estas ronchas." Veo hechizos de sanación, levitación, para incitar el sueño en una persona." Esto mola." Sigo ojeando el libro e intentando memorizar un par hechizos. La chica lila no parece moverse en la habitación por lo que puedo leer tranquilo llegando a perder la noción del tiempo. no se muy bien cuanto tiempo ha pasado pero Wedn llega a relevarme. -Vaya ¿Ya? Se me ha echo entretenido. Wed este libro tiene muchas cosas entretenidas.- Se lo ofrezco con una sonrisa y continuo hablando- ¿Te apetece una lectura ligera?- Le dejo el libro y subo a comer algo. Como sin ganas, casi con asco. "Debería intentar dormir. Mañana sera un día jodido."

Subo a mi cuarto y me quito las dagas tirándome en la cama justo después. "¿Que demonios pasará mañana? ¿Quien puede ser el próximo?" Poco a poco cierro los ojos pero comienzo a dar vueltas en la cama. Al cabo de un par de horas por fin puedo dormir.

A la mañana siguiente me levanto rápido y voy a coger cubos para darme un buen baño. Después de darme un baño y vestirme bajo a la sala donde están los demás y nos ponemos de acuerdo para sacar a Enna de Maciel cuanto antes. -Yo sigo votando por dejarla lo mas lejos posible- Digo seriamente.-Y si hay un bicho con hambre cerca por mi perfecto.-Me paro y suelto un bufido. "No se merece morir. Pero si le dan un par de bocados estaría bastante bien." Una sonrisa algo extraña se dibuja en mi cara pero niego con la cabeza y continuo hablando -Voy a por mis cosas.- Subo a mi cuarto y me armo rápidamente. Después de armarme salgo rápido a la puerta del torreón esperando a los demás que trajesen nuestro "paquete".

Nasher viene con el cuerpo inconsciente de Enna. Pasa por delante de mi y no puedo evitar soltar una mueca al ver las puntas blancas del pelo de Enna. -Hija de puta.. Espero no volver a verte por aquí... por que si no.- "Te mataré... No permitiré que vuelvas a hacer daño a los míos. Si tengo que matarte.. no dudaré en hacerlo. Te deseo lo peor en lo que te quede de vida." Me hubiese encantado decir esas palabras en alto pero prefiero guardarme esos pensamientos para mi. Pronto me veo de nuevo metido en mi mundo de pensamientos caminando escoltando a nuestra amiga lila a su ultimo paseo con nosotros. - Después de dejar a esta...-"Hija de puta homicida" No podía parar de insultar por mi interior a esa chica lila. No solo por haber matado a uno de los nuestros... Sino por haber conseguido mantenerme engañado por tanto tiempo.- A esta mujer.- Digo con una mueca de asco en mi cara. -Me gustaría pasarme por la biblioteca.-

"Preferiría que vinieseis conmigo pero si he de hacerlo solo iré.. necesito saber que pasa con estas ronchas."

182 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 27/08/12, 05:59 am

Muffie

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Cuando Matt y Nasher subieron para preparar el banquete, Wen se quedó vigilando a la prisionera. Matt había dejado la puerta abierta, así que Wen se sentó contra la pared y se dedicó a mirar a Enna por el resquicio de la puerta, mientras giraba su navaja con una mano, para paliar el mono de un cigarro. Ni se inmutó cuando la niña pidió una manta.

- Haberlo pensado antes de traicionarnos. - murmuró.

Mientras estuvo ahí, sintió pena por Nasher. El lagarto le había dado toda su confianza a la niña y esta la había pisoteado como si de basura se tratara. “Por eso yo desconfío de todo el mundo. Puedo contar con los dedos de una mano las personas en las que he confiado realmente en mi vida y me sobrarían dedos.” Se dijo, contenta por desconfiar de la gente y así evitarse esos problemas. Aunque, en el fondo, sabía que eso era mentira. Puede que la Wen de Londres sí que desconfiara de todo el mundo, donde ella sola escapaba y sola sobrevivía en la calle, pero en Rocavarancolia no luchaba sola, no corría sola y no comía sola. En Rocavarancolia tenía compañeros de fatiga, que padecían sus mismos males y cometían sus mismos errores. Y en los que parecía que empezaba a confiar. Wen se sacudió la cabeza apartando esa idea de su mente. “¡No! Mira lo que le ha pasado a Nasher por confiar. Tú eres una loba solitaria, como decía Church. No necesitas confiar en nadie. Son tus compañeros de torreón y punto. Puede que hables con ellos y hasta alguna vez les trates bien, pero son solo eso, compañeros.” Se dijo.

Matt llegó proponiéndole un cambio de turno y Wen aceptó sin mucha ímpetu. No era algo que le alegrara ni le desagradara.

- Toda tuya. Si te pide una manta, no se la des. Que lo hubiera pensado antes. - le advirtió antes de comenzar a subir las escaleras.

Un vez en la cocina, comió unas piezas de fruta, más por alimentarse que por verdadera hambre, y comenzó a girar la navaja en la mano, gesto que ya había adoptado como método para paliar el mono. Kestel apareció en la cocina pidiendo perdón por no haberla ayudado con Enna y exponiendo sus excusas.

- No te preocupes, Kestel, entiendo que en tu mundo las mujeres sean superiores y no quieras dañar a ninguna, pero mañana tendrás que ayudarnos a trasladarla. El lugar que he elegido no parece estar cerca y hace falta gente que la sujete y gente que vigile por cualquier peligro que pueda aparecer. - le dijo distraídamente. Cada vez se le daba mejor tratar con otras personas, pero todavía le resultaba difícil.- ¿Harás eso por mi? - pidió haciendo un pequeño esfuerzo para parecer encantadora. El esfuerzo pareció funcionar, pues Kestel se sonrojó levemente y asintió con la cabeza enérgicamente antes de retirarse.

Cuando el banquete terminó, Wen salió al patio, dispuesta a seguir practicando con su arco. Hacía mucho tiempo que no había practicado toda una tarde como solía hacer los primeros días y, teniendo en cuenta que ya había elegido el nuevo destino para Enna y que ese día no iban a salir, pensó que esa ocasión sería la mejor. Comenzó con un único objetivo y, al ver que en puntería había mejorado bastante respecto a la primera vez que había tirado, decidió intentar algo nuevo y comenzó a correr mientras disparaba a los distintos objetivos que se ponía. El resultado no fue esplendido, pero si mucho mejor de lo que ella hubiera esperado. “Hace una semana me pasaba haciendo esto mismo todos los días y ahora todo es diferente.” Recordó. Wen veía las horas de tiro que había pasado hacía tan solo una semana como un tiempo lejano y diferente. Con su primera salida todo había cambiado. Habían descubierto la magia y las muertes habían empezado. Eso era lo que la ciudad guardaba para ellos: muerte y magia. “En mi trato con la magia yo he salido perdiendo. En mi trato con la muerte… ahí yo he sido la muerte.” Se dijo, viendo su marcador empate en esa batalla en la que la ciudad le ponía a prueba. Por un momento, Rocavarancolia le recordó a Londres. “Si, Londres también me ponía a prueba.” Pero decidió dejar de pensar en eso, para centrarse de nuevo en su práctica de arco.

La noche comenzaba a caer cuando Wen decidió poner fin a su práctica. “Ya es suficiente, mañana tenemos un gran camino y tengo que descansar.” Se dijo. Comiendo una pieza de fruta, se encaminó a su habitación, donde no pasó del umbral. La última vez que había estado ahí, había matado a Resizsan. La habitación ahora estaba limpia, pero Wen seguía viendo las marcas de sangre en las paredes y suelo. No pensaba dormir ahí. Tanteó su cinturón sin quitar la mirada de la habitación hasta dar con el cuchillo que le habían quitado a Enna.

- En esta habitación… no se puede entrar. - se dijo a sí misma en voz alta, a la vez que lanzaba el cuchillo de Enna al interior de la habitación haciendo que este se clavara, con poca fuerza, en el baúl que antes había guardado sus pertenencias, las cuales ahora llevaba continuamente a la espalda. “Mientras pueda evitarlo, nadie entrará en esta habitación.” Se dijo mientras cerraba la puerta, esperando que esta nunca se abriera.

Cogió unas mantas del piso superior, suficientes para no pasar frio en las mazmorras, y bajó a hacer el relevo de Matt. Una vez acomodada en el suelo, con las mantas encima para no pasar frio, la mochila de almohada y la navaja bajo esta como precaución, miró el libro que Matt le había dado. “Es un libro de magia.” Dedujo al leer la primera página. El libro estaba lleno de hechizos, a su entender, bastante sencillos; pero que Wen, a pesar de llevar en la mano el cristal aun cargado y copiar los movimientos y las palabras perfectamente, no pudo ejecutar. Cansada de tantos intentos, optó dejar el libro y dormir un poco. “Quizás necesite más práctica, o quizás yo no esté hecha para hacer hechizos.” Pensó, aunque de todas las maneras decidió conservar el libro y seguir practicando al día siguiente u otro día.

_______________________________________________________________________________________________

Wen se despertó con un gemido de dolor, sudando y palpando incansablemente su cuello, intentado librarse de la asfixia y, a la vez, buscando su preciado pañuelo. Nadie la asfixiaba y su pañuelo seguía ahí como el día anterior. La niña repelente, la que la adoraba, su yo desesperada, el cadáver de Matt, la policía y Resizsan insultándola e intentado matarla. Todo el fuego, el movimiento, los olores, el ruido. Todo había sido un sueño. Un horrible y de lo más realista sueño. “No podrás huir del ruido.” Se repitió en la mente. El Resizsan real y el del sueño le habían dicho esa frase antes de desaparecer en las tinieblas. Wen se estrujó la cabeza intentado descifrar su significado. Después de un buen rato sin respuesta por su mente, decidió por el bien de su salud mental que lo mejor sería olvidarlo, al menos, por el momento.

Cuando Nasher apareció por las escaleras con comida para Enna, Wen ya había recogido todas sus cosas y se disponía a subir a dejar las mantas en la sala, antes de prepararse para marchar. Cuando volvieran de su salida, decidiría cual iba a ser su nueva cama, pero por el momento había decidido dejar las mantas, así como el libro de magia escondido bajo ellas, en la sala.

Comió una pieza de fruta y se refrescó un poco con el agua del pozo antes de esperar al resto del grupo en la cocina, que no tardaron en llegar arrastrando a Enna consigo.

- Yo iré delante. Nasher y Matt, vosotros lleváis a Enna. Kestel, tu cubre la retaguardia. - ordenó antes de cargar su arco con una flecha y abrir la marcha.


Sigue en el Rio.






Última edición por Muffie el 27/08/12, 08:30 pm, editado 1 vez

183 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 27/08/12, 12:05 pm

Frikomid

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Tsusu se encontraba practicando magia, cuando, casualmente volvió a escuchar alboroto en la plan de abajo. Cogió su garrote con cristales y bajo sin hacer ruido, sabía que podía delatarse el solo pues últimamente esta hiperventilando mucho.

- ¡No está muerta! ¡Yo no he matado a Cira! -Le escuché decir a Enna.

¿Pero ya se han cargado a otro? ¿Pero donde he ido yo a parar?

- Gracias a Cira puedo, ¿sabes? Puedo curar vuestras heridas, todas ellas... Gracias a Cira he aprendido a hacer magia... -Dijo ella

" ¿¿¡¡ELLA TAMBIÉN SABE HACER MAGIA!!?? maldita sea... bueno, no pasa nada, seguro que ella no puede invocar la esfera sirviente..."

- Quédate quieta o te vuelo la cabeza Otra muerte... temo que como no me ponga las pilas sea yo el siguiente...

"Cira... la joven Cira... la inocente Cira... esto es horrendo" Se dijo Tsusu. Estando un poco ahí se enteró de que la iban a llevar a las mazmorras y que posiblemente la matasen, Tsusu, temeroso se volvió a su cuarto, debía aprender magia suficiente para lograr evitarlos.

Bueno, hechizos... según pude leer los hechizos de aquí son de baja categoría salvo uno o dos que son un poco más avanzados.

"Intangibilidad... tres páginas de instrucciones para realizar bien el hechizo ¡PERO ESTO QUE ES!" paso... aunque podría serme útil... no se no se... tres páginas... a ver que mas hay en el libro...

"Llamas... Reblandecimiento... Olor falso... pero este parece ser inutil... Curación de rasguños y heridas leves... parece útil, pero esto no es gran cosa."

Tsusu se clavó los cristales en la mano y empezó a practicar más magia, justo cuando se oía más jaleo abajo.


_________________________________________

Spoiler:

184 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 30/08/12, 07:26 pm

Muffie

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Salto Temporal


Wen ni siquiera se daba cuenta de cuantos días llevaba en aquella ciudad, pero cada día ansiaba más la Luna prometida, sobre todo, desde que Matt había llegado con ese libro. Transformados, para eso les habían traído a esa ciudad, para convertirlos en brujos, guerreros y bestias. A pesar de lo que hubiera pensado la primera vez, la idea le fascinaba. Wen no se daba cuenta de lo grotesco de algunas transformaciones, solo pensaba en el poder y en la libertad que daban las mejores. A veces, antes de dormir, se quedaba observando el cielo, buscando en este un destello rojo, pero la luna nunca aparecía y ella se sentía estúpida.

Desde la muerte de Kestel, ningún compañero más había sucumbido ante la ciudad, pero la británica seguía entrenándose y tomando precauciones. Había mejorado considerablemente su puntería, hasta el punto de que apenas fallaba, pero no era un hecho extraño. La morena se había propuesto ser la mejor con el arco y en esos meses el entrenamiento fue su única actividad constante, a la cual dedicaba una media de 8 horas diarias.

La magia era otra cosa, un tema que no le gustaba tocar demasiado. Aunque Nasher conseguía los mismos resultados que ella y Kaethe ni siquiera podía hacer un solo hechizo, le frustraba que Matt y Tsu aprendieran magia antes que ella. Wen se pasaba sus horas de descanso cargando cristales y practicando hechizos, pero, aunque los terminaba por conseguir, cada vez le costaba más aprender y cada vez estaba más frustrada. La emoción que le había embargado al conseguir realizar su primer hechizo había ido desapareciendo con el tiempo.

Las relaciones entre ellos fueron difíciles al principio, después de todas esas muertes, se habían distanciado. Enna había sembrado la desconfianza entre ellos y la posibilidad de que una nueva muerte les sacudiera hacía que prefirieran no estrechar lazos. A medida que el tiempo iba avanzando, comenzaron a hablar más y ayudarse mutuamente, pero todos siguieron reacios a las relaciones. Las excursiones habían disminuido, desde la muerte de Kestel apenas salían a buscar comida y ya no exploraban la ciudad, sino que se limitaban a ir por los caminos por los que ya habían pasado, a pesar de que Wen tenía tan estudiado el mapa de Rocavarancolia que podrías cruzar la ciudad varias veces sin perderse.

Más de una vez, Wen había tenido la necesidad de ir a la calle de las casas carnívoras. Había conseguido que Nasher la acompañara alguna vez a cambio de que esta le enseñara a leer. El lagarto estaba sobre aviso de lo que hacían las casas por lo que solo se quedaba a una distancia prudencial mirando con melancolía. Matt le había dicho alguna vez que solo se hacía daño, que ir ahí solo servía para que le doliera más el hecho de que no los volvería a ver, pero Wen no lo veía así. Para la británica era una forma de ver a los pocos seres queridos que había tenido en su vida y, a la vez, hacerse más fuerte con las imágenes. Ni la magia ni el entrenamiento, nada le hacía sentirse más fuerte que el no correr a los brazos de Margaret cuando está se lo pedía.

La hora de dormir era otro tema diferente. Como había jurado, nadie había entrado a su antigua habitación desde que ella la había cerrado, lo que quería decir a su vez, que Wen no tenía donde dormir. Por suerte, al solo quedar cinco de ellos en el torreón, las habitaciones no eran algo que escaseara, por lo que Wen había elegido una rápidamente, en la que solo dormía de vez en cuando, pues no eran pocas las veces que la morena se quedaba dormida en la bañera o en un sofá del salón con cualquier libro de los que habían cogido en la biblioteca en las manos. Kaethe siempre le decía que se exigía demasiado. De su boca salían frases como “No es normal pasarse tantas horas entrenando y en los descansos practicar magia, vas a terminar desfalleciendo del cansancio.” Pero Wen no decaía. Se había obsesionado con no dejarse matar por la ciudad y hacía todo lo que estuviera en su mano para conseguirlo.

Había notado muchos cambios desde que había llegado a la ciudad, pero había uno que destacaba por encima de los demás. El pudor. Ella misma quedaba estupefacta al verse comprobando varias veces que una puerta estaba cerrada antes de desvestirse o de ducharse. A veces, pensaba en lo absurdo de la situación e intentaba salir al pasillo solo cubierta con una toalla, pero lo único que conseguía era sonrojarse y temblar solo de pensarlo. Odiaba esa situación, pero no parecía querer desaparecer.

Los días se habían convertido en rutina, por eso al oir los chillidos atronadores de Matt, a Wen le costó tanto creérselo. Su enfermedad había avanzado. Todos sabían que algo le estaba pasando a Matt por las ronchas que le salían en la piel, pero nadie se esperaba una evolución tan rápida. Lo único que pudieron hacer sus compañeros fue vendar sus heridas. Unas horas después, cuando los gritos se calmaron, los habitantes del torreón tuvieron miedo de que se volviera agresivo, por lo que decidieron atarle a la cama hasta que descubrieran que le pasaba.

Wen se encontraba, como todos los días, practicando con el arco, evitando pensar en su compañero que aun se encontraba atado a su cama, cuando una sensación extraña la recorrió. “Algo se acerca. Algo importante.”



Última edición por Muffie el 31/08/12, 12:00 am, editado 1 vez

185 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 30/08/12, 10:43 pm

Matt

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Salto temporal.(sin terminar)

Al llegar de la biblioteca Matt enseñó el libro a los chicos y comenzó a preocuparse por eso de transformación. Kaethe le explico las dudas sobre la luna por lo que comienza a estudiarse los libros.

EDITADO DE URGENCIA POR LOS GM'S

-Matt no encuentra la pulsera hasta que queda algo más de un mes para la salida de la Luna.

-Cuando se la pone, se transforma, quedando su piel semiderretida y arenosa y amplificándose sus capacidades mágicas hasta superar un poco las de un brujo.

-Sus compañeros lo descubren por los gritos de dolor, a veces a cámara rápida y agudos, a veces a cámara lenta y graves. Siente un hormigueo en todo su cuerpo, incluso en las entrañas. Sus manos y pies quedan esqueléticos. Su cara se llena de pliegues de arena que la cubren como lodo.

Todo esto pasa inmediatamente después de ponerse la pulsera con la piedra lunar. Las piedras efectúan transformaciones casi completas en poco tiempo antes de la Luna.



Última edición por Sepalian Xila el 30/08/12, 11:19 pm, editado 1 vez (Razón : errores en el funcionamiento de la piedra lunar)

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