Conectarse

Recuperar mi contraseña



Últimos temas

» Barrio de los Mil Dioses
por chicoaeseg15 Ayer a las 03:02 pm

» Torreón Maciel
por chicoaeseg15 Ayer a las 02:58 pm

» Torreón Letargo
por Giniroryu 17/11/17, 05:39 pm

» Faro
por Giniroryu 17/11/17, 05:17 pm

» Trama
por Giniroryu 13/11/17, 11:02 pm

¿Quién está en línea?
En total hay 1 usuario en línea: 0 Registrados, 0 Ocultos y 1 Invitado

Ninguno

[ Ver toda la lista ]


La mayor cantidad de usuarios en línea fue 27 el 26/09/15, 12:02 am.
Estadísticas
Tenemos 174 miembros registrados.
El último usuario registrado es Lily Bell.

Nuestros miembros han publicado un total de 35969 mensajes en 684 argumentos.
Licencia
Licencia de Creative Commons
Rocavarancolia Rol por los usuarios del foro está licenciado bajo Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.

No estás conectado. Conéctate o registrate

Torreón Maciel (Archivo III)

Ir a la página : Precedente  1, 2, 3, 4 ... 10 ... 17  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo  Mensaje [Página 3 de 17.]

1 Torreón Maciel (Archivo III) el 15/04/12, 12:20 am

hechdi


Recuerdo del primer mensaje :

Después de andar un rato acabamos llegando al edificio del que hablaban. Era un edificio de tres plantas, aunque parecía que fuera a haber cuatro, solo que donde debería estar ésta había una especie de esqueleto empotrado. Al principio era un edificio que parecía seguro, pero según me acercaba iba cambiando de idea. Había algo en él que no me gustaba, aparte del esqueleto.Me acerqué el primero. No sabía si el resto se habían quedado parados o solamente habían frenado un poco, pero no me importaba. Solo me importaba encontrar un sitio seguro donde pasar la noche. Abrí la puerta despacio, sin fijarme en ella apenas, solo quería saber como estaba el interior. Al abrirse ésta produjo un leve chirrido, que a lo mejor el resto no escuchaba, pero yo sí. Entré dentro. En cuanto puse un pie dentro me vino un olor a polvo que me hizo toser. Todo estaba oscuro. Apenas veía un paso por delante de mi. En cuanto puede me apoyé en una pared para tener un sistema de referencia. Miré a mi alrededor. Fui notando como me acostumbraba a la penumbra. Cuando veía medianamente bien vi que el interior estaba en bastante buen estado "Parece que no está tan mal al fin y al cabo" Me dije mientras lo observaba todo. Entonces di media vuelta y salí fuera.

- Está bastante bien por dentro. Les dije desde la puerta. Fue en ese momento cuando me fijé en que una de las cadenas del portón estaba rota, y que había pintadas. Pero no le di importancia. Cada vez estaba más cansado y quería encontrar un lugar seguro donde dormir, y ese torreón era el edificio más seguro que me había parecido ver en toda esta maldita ciudad. - Está muy oscuro, tened cuidado de no chocaros con nada. Les advertí. "No me puedo creer que este edificio con un esqueleto encima sea lo más seguro que hayamos visto en esta ciudad" Me repetía una y otra vez asombrado de que pudiera haber ciudades tan horribles.

Busqué con la mano algo donde sentarme mientras todos entraban. Estaba muerto de cansancio. Llevaba sin dormir desde esa mañana, y no es que hubiera dormido especialmente bien. Su mano encontró una silla. La sacudió un poco y se sentó en ella, sumido en sus pensamientos.


25 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 20/04/12, 06:09 pm

NH


Nasher se sentía... raro. Era una sensación que venía arrastrando todo el camino. Las casas tan altas, las calles tan estrechas y oscuras, y esa sensación de peligro constante, que le hacía recordar una y otra vez las tediosas advertencias que le hacían los ancianos cada vez que mostraba intención de alejarse del poblado... Al llegar al torreón la sensación de peligro se esfumó, pero no del todo, al ver la mole de piedra azul coronada de criaturas voladoras, recortada en el cielo oscuro y nublado se dió cuenta de lo lejos que estaba de su casa, y no tenía muy claro si eso le hacía sentirse triste o contento. En realidad, era lo que siempre había querido, alejarse de su tribu y ser libre, conocer gente nueva y mundo, pero se le hacía muy extraño que el único miembro de su grupo que era como él fuese... << Un ranta... De todas las opciones, tenía que ser un ranta... Pero eh, los otros no parecen tan malos, algunos son hasta majos cuando no amenazan con cuchillos o se gritan>> Pensó divertido.

El torreón le pareció incluso más grande por dentro que por fuera. Todo era de piedra, era frío y estaba lleno de polvo y telarañas. Había algunos muebles extraños hechos de madera, hasta cubiertos de tela raída. << Qué rara es aquí la gente>> Pensó, paseándose por la planta baja. Nasher exploró bastante más que sus compañeros. Llegó a la tercera planta donde las habitaciónes tenían colchones apilados y baúles llenos de ropa repartida por el suelo. También llegó a la cuarta, pero se quedó a mitad de la escalera, pues el piso que faltaba estaba lleno de pájaros de aspecto agresivo. Fue allí donde pasó la noche, sentado en un escalón, cubierto con una manta para protegerse dle frío y dejando que los pájaros se acostumbrasen a él. Cada vez que uno se acercaba demasiado, bajaba un escalón, y cuando volvían a alejarse subía de nuevo. Así pasaron las horas, con ese juego estúpido que concluyó al quedarse Nasher dormido en uno de los rellanos.

Despertó por el graznido de una de las estirges que ya casi se le había subido a las rodillas y dió un salto del susto. Rodando el último tramo de escaleras hasta le pasillo.
-Maldito bicho...- maldijo
Bajó a la cocina después de dejar la manta en una habitación al azar, y se encontró allí a varios de sus compañeros.
-Buenos días- saludó, rebuscando en la cesta que había sobre la mesa. No tenía ganas de fruta así que cogió algo de carne salada y esa cosa con moho que olía tan fuerte. << Si ellos se lo comen y no les pasa nada...>> Le dio un bocado dubitativo- Oye, está bueno y todo- comentó, y se sentó en una silla- Y Enna, ¿se ha despertado ya? Por cierto, soy Nasher

26 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 20/04/12, 07:03 pm

dama draco


Kitty?? ¿¡Pero qué nombre tonto es ese!?-Dijo incorporándose de un salto con el ceño fruncido. No le gustaba que la pusieran motes…-¡para tu información mi nombre es Liarnha!-Le dijo con desdén, se dio cuenta de lo que estaba haciendo y continuó hablando con un tono más amistoso.-Pero puedes llamarme Lía.-Aquel chico la ponía un poco nerviosa, pero nada a comparar con la de la navajita y la otra lila. Podía ser irritante, pero era inofensivo, al menos ella no pensaba que fuera a sacarle los cuchillos que llevaba atados al cinturón sin más ni más como ya le había pasado. Lief se levantó y se fue al patio. Lía recordó lo que había ocurrido en el callejón de nuevo y se arrepintió de haber contestado así al chico de los sais.-Perdona por cómo te contesté antes en el callejón- Se sentía culpable-Ya sabes lo que pasa cuando las cosas se dicen en caliente, yo no quería contestarte así- Le dijo esto sin mirarle a los ojos, con la vista fija en su espada, acariciándola. Le miró y le dijo-¿Me perdonas?- Justo en ese momento Lief la llamó, quería empezar las clases y ella se lo había prometido, de hecho se lo había prometido a todo el torreón “cuando las cosas se dicen en caliente…” se empezaba a arrepentir también de eso. Ella cumplía sus promesas “¿y si la chica lila o la de la navaja te pidieran que las enseñases a usar las armas? ¿Las enseñarías?” Estaba claro que no, aunque esperaba que no se lo pidieran, enseñarlas sería como afilar la espada que va matarte, algo en su interior le decía que no debía fiarse, en el caso de la primera era obvio que había intentado amenazarla, y la chica lila… no sabía muy bien porqué, pero no le gustaba nada ni su mirada ni su extraño gesto. No era capaz de olvidar aquello. Había visto algo raro y lo sabía, tal vez el catalejo no hubiera sido suficientemente potente para averiguarlo, pero aquella chica escondía algo raro y no lo iba a pasar por alto. “¿No te estás excediendo un poco?, al fin y al cabo no viste nada… tal vez solo se rascaba” lo sopesó unos instantes. Su mente le estaba jugando una mala pasada “¡NO! No se rascaba, ahí hay algo más…”
Lief se impacientaba. Había comenzado a dar estocadas al aire de una manera penosa,” Si sigue así se va a cortar un brazo el solo… “pensó con una media sonrisa. –Tengo que irme, me reclaman-Le dijo al chico- Cuando podamos hablar ya me dirás tú tu nombre.- Se dirigía ya afuera cuando se volvió de nuevo a él- Y de paso podrías explicarme que es un gato, al menos en mi mundo no existen referencia a ellos.- salió al patio y se encaró a Lief. Antes de que este se diera cuenta detuvo una de sus estocadas al aire.-Yo en Varmania vivía en el centro de una de las grandes ciudades del sur, con mi tío y mi hermano-hablaba con el mientras mantenía su espada cruzada con fuerza. Lief estaba petrificado, “ ¡¿tanto le ha sorprendido mi entradita?!” se dijo con una sonrisa.- Mi tío era un auténtico tirano,-Le decía mientras se impulsaba para amagar un golpe, aunque luego no llegara a tocarlo realmente, la cosa no iba de herir al contrario, sino de enseñarle.-No me dejaba salir de casa ¿¡Te lo puedes creer!?- Lief golpeó entonces, pero no llegó a alcanzarla –Y mis padres murieron cuando yo era niña y tenía que convivir con ese hombre horrendo...- Lía se agachó para esquivar un nuevo golpe y en el mismo movimiento que hizo para incorporarse lo desequilibró con el pié y su amigo cayó al suelo.-La única vez que fui feliz fue en su entierro. Nunca había visto el bosque y me encantó desde el momento en que llegamos. No es triste, el único momento verdaderamente feliz de mi vida fue en el entierro de mis propios padres.-Lief la observaba hablar desde el suelo, dolorido.-Ese tipo raro lo tuvo fácil para traerme aquí, me dijo que había magia y bosques, ¡Pero me mintió! ¡Aquí no hay nada de eso! ¡Solo hay piedras y ciudad! ¡Para eso me hubiera quedado en Varmania con mi pobre hermanito! ¿Cómo estará ahora?.-Miró a su amigo y volvió al mundo real-Tu vivias en una granja… ¿Estaba a las afueras? ¿¡Alguna vez viste el bosque!? –Le tendió la mano para ayudarle a levantarse-¡por favor cuéntamelo! ¡Dime como es! ya no lo recuerdo…- Y una lágrima rodo por su mejilla.

27 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 20/04/12, 07:57 pm

Muffie



Despertó al oir ruidos fuera de la habitación. No le costó demasiado situarse con ayuda de sus recuerdos. “Rocavarancolia.” Todavía no se lo creía. Era totalmente surrealista. Pero era verdadero, no lo había soñado.

Se irguió en el colchón, observando la habitación con detenimiento, al no ver alteración alguna se dispuso a vestirse adecuadamente. No es que fuera pudorosa, pero tampoco era exhibicionista. Lo primero que se puso fueron sus guantes, lo que le hizo respirar tranquila por fin. Tras colocarse toda su ropa correctamente, se quitó el pañuelo del pelo y lo volvió a poner en su cuello. Decidió no dejar su cabello suelto y se hizo una trenza que le caía por el hombro derecho hacia adelante, haciéndola ver inocente.

Una vez lista, volvió a mirar el interior de su mochila. En ella no había nada de gran valor, excepto por el tabaco y el dinero, aunque estaba segura de que este último en ese mundo no servía para nada; pero contenía sus tesoros, lo único que le quedaba de su antigua vida. Tenía que encontrar un sitio en el que esconderlo, pues no podía llevarlo todo siempre con ella. Realmente eran pocas las cosas que quería esconder: las llaves de Church, la cartera y los paquetes de tabaco nuevos. El resto de cosas, las necesitaba a mano. Por lo que un hueco pequeño serviría. “Un doble fondo en el baúl, eso sería lo mejor.” Pensó mientras en su mente se gestaba el proyecto. Hasta el momento, tendría que conformarse con meter sus tesoros dentro del forro del colchón envueltas en la manta más pequeña que encontró para que nadie las encontrara, colocándolo de tal forma que solo alguien que durmiera en ese colchón sabría que ahí se escondía algo.

Cogió las galletas saladas, el paquete de tabaco abierto y el mechero, y dejó el resto dentro de su mochila, encima del baúl. No dudó en volver a esconder la navaja en su bota y a colgarse la espada del cinturón. En un único día se había dado cuenta de que tenía que estar armada y alerta tantas horas al día como fueran posibles.

Bajó a la cocina masticando una galletita salada y se encontró con Matt y uno de los lagartos, el que no se le había insinuado. Había llegado a tiempo para oir como este último se presentaba.

- Buenos días. - musitó con su típica expresión seria. Se recostó contra la pared con actitud despreocupada y siguió comiendo galletitas como único desayuno. Aunque bastante reacia, decidió avanzar un poco más en su campaña de hacer aliados ofreciendo de sus galletas al resto.- ¿alguien quiere? Estaban en mi mochila, parece ser que el yonqui no me la quitó cuando me trajo.

Cogió un puñado de galletas y dejó la caja sobre la mesa. Cuando terminó con ellas, saco un cigarro y se lo encendió, llenando sus pulmones de ese adictivo humo que tanto le gustaba. Observó con disimuladamente a Nasher, todavía no sabía de lo que era capaz un lagarto de esos.



28 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 21/04/12, 10:50 pm

Elliot


Llegamos a un torreón de piedra azulada, lo que sin duda suponia un gran cambio a comparacion de los demás edificios que eran de un anodino color gris. En la ultima planta del ruinoso edificio, la pared se había derrumbado y mostraba un enorme esqueleto de algun ser monstruoso y gigantesco incrustrado en él.

Entré la última al torreón, cuyo interior apestaba a polvo acumulado y putrefacción. Rápidamente todo el mundo comienza a subir las escaleras y a buscar habitaciones y en un minuto me encuentro sola en la entrada del torreón sin saber demasiado bien que hacer.

De pronto uno de los chicos raros sube diciendo que abajo hay una armería y en mi interior, una parte de mi sonríe y tiembla. En la armería puedo encontrar muchos juguetitos útiles, muchas armas con las que entrenerme y defenderme... pero ellos también pueden. Ellos también tendrán a su disposición todos esos utensilios y, ¿quien sabe? Puede que hasta sepan utilizarlos... Y eso no me gusta. Decido bajar a ver que encuentro allí, a inspeccionar el terreno, saber lo que tengo y a lo que voy a tener que enfrentarme. Prefiero estar preparada y preveer cualquier contratiempo.

Abajo encuentro al chico enfermo, mirando unas dagas pero decido no hacerle caso por el momento. Me pongo a mirar todas las armas, cogiendolas de una en una, pasando el dedo por el filo de las espadas y los chuchillos para comprobar si estan afilados, agarrando las dagas para ver cómo se adaptan a mi mano, comprobando su peso y disfrutando mas que nunca. Pienso en todas las cosas que podría hacer con ellas, en todos los usos que podría darle a aquellas armas, a todas las posibles formas de defenderme de cada una de ellas y de atacar. Luego paso a las espadas grandes. Hay un par de espadas algo curvadas y ligeras que podrían servirme, pero no me gusta la empuñadura, sin apenas proteccion. Encuentro una espada enorme, casi tan alta como yo y mas ancha que una de mis piernas, pero al tratar de levantarla, me doy cuenta que es poco util para mi pues pesa algo mas de cinco kilos y no podría levantarla más de dos veces seguidas. Cuando la dejo caer al suelo el niño enfermo se da la vuelta para hablarme y yo sonrío.

Hablo un poco con él, preguntándole sobre algunas armas extrañas que nunca he visto antes, pero que por lo que observo, el sí conoce. Eso me pone sobre aviso... debo tener mucho cuidado. Le pido que me deje ver sus armas y las inspecciono con cuidado. Se trata de unas dagas sin filo, hechas para clavar y parar otras armas... fácilmente evitables si sabes cómo.

Yo sigo con mi búsqueda de armas para encontrar una que se adecúe a mi. Despues de dar bastantes vueltas por la armería y de inspeccionarlo todo, consigo dar unas espadas completamente de metal, que tienen una especie de gancho al final y guardamano. Cojo las armas comprobando su peso y sonriendo al ver que no pasaban del medio kilo cada una. Las levanto moviendome un par de veces, con gestos más torpes de lo que realmente puedo hacer por si hay alguien cerca mirando.

Luego subo a uno de los cuartos, en el que apenas hay una destartalada cama de hierro tosco y un colchón demasiado blando, con un gran baul cerrado con llave. No consigo abrirlo por mas que lo intento por lo que decido poner la cama contra la pared y apoyar las espadas entre estas dos para que nadie pueda quitármelas, pero tenerlas a mano por si acaso

Incluso aunque las sabanas raspan y hace frío, aunque fuera la completa oscuridad, mayor de la que nunca antes haya vivido, deja ver de vez en cuando destellos de luz extraños y los ruidos pronto inundan la noche, no es eso lo que me impide dormir. Metida bajo las sabanas y libre de todas las fachadas que me obligan a parecer buena, acaricio el contorno de las espadas con una risa enfermiza en la cara, riendo en completo silencio al sentirme absolutamente libre. Por primera vez en mucho tiempo me siento bien, me siento feliz, sin ninguna atadura, sin miedo a nada. Aunque la muerte me aceche de cerca en esta ciudad, un sitio donde los niños juegan con armas, donde la oscuridad se traga los edificios de noche, donde no hay nadie que me castigue por lo que haga mal, tiene que ser mi hogar. Este tiene que ser mi sitio...

Tardo mucho en dormirme, sumida en un extraño nerviosismo que me recorre como corrientes electricas a traves de mis venas, siendo consciente al fin de todo lo que me ha pasado. "Pobres Daelicianos... llorais por un mundo perfecto que jamás alcanzareis... pobres criaturas... la perfeccion está aqui. Creen que la belleza está en aquel mundo, pero no conocen esto. No ven mas allá de su sociedad perfecta, de su alegría fingida, de sus modales impecables... Pobres ilusos... La belleza se encuentra en el fulgor de un cuchillo al cortar, en el sonido de la sangre al caer y de las lagrimas de dolor al quemar la piel; En los gritos de quien sabe que está muriendo, en el olor a carne consumiendose, en el frío de la oscuridad... No saben apreciar la deslumrante belleza de la muerte y el dolor... Buscan el mundo anterior en cualquier nimiedad que haya a su alrededor olvidandose (o evitando) hacerlo en el fin de la vida y la agonía... pero es tan desconocido para la gran mayoría... tan hermoso..."

Con estos pensamientos acabo quedandome profundamente dormida, y no me despierto hasta que la luz que entra por la ventana roza la superficie metálica de las espadas y estas sueltan un destello hacia mi. Me levanto de un salto, llena de energía, estirando con las manos la ropa. Escondo las espadas debajo de la cama con mucho cuidado para que queden ocultas entre las sombras para que nadie pueda cogerlas. Miro a mi alrededor. Anoche no me había fijado en la cantidad de mugre que tiene la habitacion... tendré que limpiarla en otro momento... y también tendré que mirar las demás y explorar un poco el torreón.. anoche estaba demasiado emocionada como para hacerlo y ademas estaba muy oscuro.

Bajo las escaleras de dos en dos, con una alegría desbordante que se refleja en la sonrisa que luce mi cara. Abajo, varias personas estan ya despiertas, entre ellos Matt y Nasher.

-¡Enna ya se ha despertado! - Exclamo con voz cantarina mientras doy un saltito para bajar el ultimo tramo de escaleras. - Buenos días a todos. - Me acerco a ellos haciendo una ligera reverencia de cortesía y arreglándome un poco el pelo con las manos. Luego cojo de la cesta una de las frutas extrañas que comí en aquella plaza, mordiendola con gula y, por unos segundos, echando de menos la comida Daeliciana.

Otra de las chicas enfermas baja comiendo una especie de galletas y luego enciende otro palito humeante como el que Matt tenía cuando lo conocí. El olor a quemado inunda mis pulmones haciendo que tosa.

-Hola... ¿puedo hacerte una pregunta si no te molesta? - le digo a la chica acercandome un poco, pero aun así manteniendo las distancias con la barrita extraña. - ¿Que es eso que comes... y porque sale humo de el? ¿Es medicina? ¿Teneis que comer eso para vivir? ¿Por que huele tan... raro? - pregunto atropelladamente incapaz de contener mi curiosidad, pero tampoco queriendo ser impertinente.

29 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 22/04/12, 12:46 pm

NH


Nasher olisqueó lo que el ser blandito de piel clara le estaba ofreciendo. No olía mal, y estuvo tentado de probarlo, pero el humo pestilente que empezó a desprender el palito cuando lo encendió hizo que el kitade retrocediera.
-Puaj!
Era el mismo olor (no exactamente pero casi) que el que había olido en la cueva donde despertó. Incluso él, que estaba acostumbrado al humo y el fuego, acabó tosiendo un poco, aunque trató de disimularlo. Entonces llegó Enna desbordando felicidad y energía, y Nasher no pudo evitar estallar en carcajadas por el saludo tan raro que les dedicó.
-Buenos días-saludó tratando de imitar su efusividad y la reverencia.
Parece que a Enna tampoco le gusta el palito humeante y tose igual que él. Nasher escucha atentamente las preguntas que plantea su nuevo amigo morado mientras come queso disimuladamente. ¿Medicina? ¿Y si realmente es medicina? << Tal vez hasta tenga que ver con esos bultos que tenían en el pecho... >> En realidad, el blandito del pelo negro casi no tiene... Y Enna tiene un poco más y no conoce los palitos. A lo mejor no tiene la enfermedad tan avanzada pero ¿y los demás? De los peluditos solo uno tiene y muy enfermo no parece... Pero los otros co bultos sí que parecen enfermos... Ladeó la cabeza mirando fijamente los bultos del pecho del blandito al que Enna interrogaba, dándole vueltas a sus múltiples y en el fondo absurdas teorías sobre bultos y palitos humeantes. Tras mucho cavilar se decidió a preguntar él tambien.
-Si es medicina, ¿es por esos bultos que tenéis en el pecho? ¿Qué tipo de enfermedad es?- << Pensándolo mejor...>>-¿ Es una enfermedad? ¿Crecen mucho?
Esperó ansioso la respuesta, mirando a los blanditos de forma inocente.

30 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 22/04/12, 02:22 pm

Dys


No había necesitado más que [s]unos pocos días[/s] unas pocas horas para que su pelo blanco se manchase gradualmente hasta convertirse en pelo de un color grisáceo oscuro, el mismo color que cubría todas las paredes de piedra de aquel torreón. Lo mismo había pasado con su ropa, que ya era gris desde un principio, pero que, tras verse frotada recursivamente contra el suelo había perdido su homogéneo color original. Era como si Dys hubiese decidido en algún momento emprender el camino de una evolución acelerada y obtener su propio mecanismo de mimetización natural. Oculto entre las sombras, era como si fuera invisible para el resto del mundo. La idea le hacía reirse como un niño ilusionado al que le regalan un juguete. No se había atrevido a coger nada de comida salvo un poco de pan, lo justo para no llamar la atención, y una curiosa planta que se había encontrado en una pared y que por lo visto llamaban musgo. No era venenosa.

Parecía increíble que hubiera cambiado tanto en tan poco tiempo. La cara sucia le daba el aspecto de un vagabundo enjuto pero astuto a él, un tímido y pequeño chico de pelo blanco. Alguna vez alguien había reparado en él, pero había sido ignorado. No era nadie, nadie importante al menos. Al menos aquello le había brindado la oportunidad de espiar la vida cotidiana de todos. Era curioso como cambiaban algunas personas cuando no había nadie a su alrededor. Algunas parecían sentirse solas, hundirse, ponerse tristes, buscaban la compañía de otros enseguida. El único ser más pequeño que él se comportaba de un modo muy curioso, siempre conseguí divertirle de algún modo, aunque no acabase de comprender su modo de actuar. ¿Qué estaría haciendo en aquel momento? Las chicas de allí no eran exactamente educadas y tendían a pelearse por motivos estúpidos. También estaba la llamativa, que se le hacía algo más irascible cuanta menos gente hubiera cerca. Quizás hubiera algo que ni hubiera visto en ella. "Podría incluso ser una especie de espía que se ha infiltrado aquí y busca al Jefe para liquidarlo". Qué imaginación. En cuanto al lagarto, había llegado a la conclusión de que debía ser macho por su comportamiento. Costaba mucho estar seguro de nada allí. (xD)

Se había aburrido mucho solo al principio. Después ya no, tenía sus cartas. Repitió un ejercicio habitual: sacó una carta. "Madre" la había llamado, por que cada vez que la miraba veía en ella la cara de su madre, que olvidaba en cuanto apartaba la vista. También estaba el Vehículo con Ruedas. Estaba seguro de que alguna vez había empleado algo similar, claro que no recordaba nada de ello, pero sabía que las ruedas giraban cuando aquel armatroste se desplazaba, de modo traqueteante. Sacó el Orbe y la retiró automáticamente. Aquella carta le hacía sentir algo de desasosiego sin razón aparente, al contrario que el Sol, que conoccía perfectamente y le hacía sentir reconfortado, imaginñandose que una estrella en miniatura flotaba junto a él y le deba su calor. Así se había dedicado a echarlas al suelo una tras otra. Con cada carta aflorecía un nuevo recuerdo pasado en su mente. Era como si pudiese utilizarlas para entenderse a sí mismo, pese a no poder leer ya lo que ponía en las cartas.

Otra cosa curiosa de las cartas era que, en ocasiones, las cartas que salían seguían, aparentemente, una pauta determinada, como cuando pasaba alguien a su lado y una carta se repetía. ¿Afectaría el entorno al azar? Y de ser así, ¿por qué cambiarían las cartas escogidas? Para empezar, ni siquiera tenía muy claro lo que ponía an cada una, no había perdido su lenguaje por no beber de la fuente, pero aquel era otro distinto. Aquello no significaba que no entendiese a los demás, había estudiado toda su corta vida para ello. Sacó otra carta y la colocó bocabajo en e una esquina, según unas reglas que se había inventado. Sacó otra y la puso junto a esta, antes de girar ambas. Dos personas en una, llamaría aquella carta la "Pareja", y la figura sombría del arma. ¿Significado? Obviamente ninguno. Aquello era tan tremendamente estúpido. ¿Recordaba siquiera en qué orden las bía sacado? Vaya. Ya daba igual, la formación de 7 estaba completa.

Siguió tirando las cartulinas al suelo. A su alrededor, el mundo seguía siendo el mismo, todos continuaban con sus visa. Cuando se sentía muy solo, jugaba a inventarse historias a partir de las imágenes. Se preguntaba cuántas de aquellas historias serían reales, extraídas perversamente de su conciencia, de lo que ya había vivido. Los problemas de los que le rodeaban eran demasado triviales para él. Curiosamente, todos parecían tensos, afectados, algunos nerviosos. Él, que no conocía aún el peligro, no tenía ni idea de de cómo llevar a cabo aquel complejo concepto de la supervivencia, tampoco acababa de entender lo que su instinto trataba de decirle; su cara parecía la de alguien muy tranquiloo. Peligro. El peligro estaba fuera y parecía ser algo... ¿peligroso? En definitiva, sabía que tenía que comer, no salir fuera y poco más. Ojalá pudiera hablar con las cartas como ellas hablaban con él. Le contaban cosas que después olvidaba, como el Vehículo con Ruedas, en el que había ido una vez, que se le había aparecido en su imaginación.

Justo cuando contemplaba la figura oscura encapuchada en una de sus cartas, algo le hizo toser. Había humo. Le recordó a un objeto alargado que ardía, algo sólido, que él había tocado en una ocasión, admirando el fulgor anaranjado que lo rodeaba. Se agarró la mano con fuerza. No le dolía. El escamoso estaba mirando indiscretamente al pecho de las otras. El foco del humo estaba cerca. Cuando lo localizó, se levantó silenciosamente; desde un punto de vista ajeno ajeno, podría asemejarse al alzamiento de una estatua que formase parte del edificio. Se acercó corriendo y le arrancó el pequeño fuego cogiéndolo con su traje. Salió corriendo de la sala antes de que nadie pudiera decir nada y, una vez fuera, lo pisoteó hasta que quedó irreconocible. Aquello había hacho saltar su alarma interna. ¿Era aquello el peligro? Desde luego, le apetecía "sobrevivir", así que mejor prevenir que pecar de despreocupación.

Volvió a su rincón, donde se había dejado las cartas. El Sol, qué bonito... Le dio la vuelta, enfadado, como si le culpase de haber intentado matarle. Se fundió con la construcción de nuevo.

31 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 23/04/12, 05:06 pm

Muffie

avatar


En cuanto Wen empezó a fumar, Enna, la niña azúcar glas, se acercó sigilosamente a ella, preguntándole sobre el cigarro.

- ¿esto? - preguntó alzándolo entre dos dedos.- No me lo estoy comiendo. Me lo estoy fumando. Se llama tabaco, se aspira el humo y después se expulsa. Si te digo la verdad, no sirve para nada.

Wen no pudo evitar sonar borde, pero hizo todo lo posible para contestarle decentemente y de forma educada. “Sera una renacuaja, pero cuantos más aliados, mejor.” Pensó para recordarse tratarla un poco mejor la próxima vez. Le costaba, bastante, pero tenía que hacerlo. No le agradaba bajar la guardia de esas maneras, pero, tal y como iban las cosas, no tenía más remedio.

El lagarto parecía absorto en sus pechos, lo que le hizo recordar al otro lagarto. “¿pero qué les pasa a estos lagartos conmigo?” La pregunta que, segundos después, le hizo Nasher, la dejó totalmente descolocada. “¿bultos? ¿Se refiere a los pechos?”

- Pero, ¿Qué coño…? ¿te refieres a mis tetas? - preguntó sin ningún tipo de tapujo ni consideración, poniendo sus manos sobre sus pechos.- ¿en tu mundo las mujeres no las tienen? Son tetas, pechos, y, a grandes rasgos, gracias a ellos se diferencia a un hombre de una mujer. - le explicó rápidamente para que no se notara su confusión.

Y, otra vez, no pudo evitar sonar más bien borde, aunque, esta vez, se notaron sus intentos de no parecer arrogante. En cuanto la conocieran un poco más, cosa que le desagradaba bastante, no tendría porque hacer esos esfuerzos, pues todos sabrían como era ella; pero, la espera hasta ese momento, se le antojaba eterna y nada agradable.

Siguió fumando tranquilamente. Le había quedado claro que en el mundo de Enna no había tabaco y en el de Nasher las mujeres se diferenciaban de otra manera, por lo que el otro lagarto se le había insinuado sin ni siquiera saber que ella era una chica. A ese lagarto no le importó ni su sexo ni su raza. Wednesday no supo como encajar esa nueva información.

De pronto, el niño gris se le acercó corriendo, le quitó el cigarro y salió afuera antes de que ella pudiera decir nada.

- Pero, ¿Qué coño? ¡Niñato! - le gritó enfadada.

Salió corriendo sin pensarlo detrás del niño y llegó a tiempo de ver como pagaba el cigarro en el suelo y volvía como si nada a donde, minutos antes, había estado jugando con sus cartas.

- ¿se puede saber quién te has creído tu para quitarme el cigarro? - le peguntó enfurecida, a la vez que le cogía de la pechera.- no vuelvas a acercarte a mí, ni a tocarme siquiera y, sobre todo, no vuelvas a quitarme un cigarro de los dedos o lo próximo que cojas lo tendrás que hacer con muñones, ¿queda claro, sabandija? ¡no vuelvas a quitarme nada! - le gritó finalmente a la cara, zarandeándolo.

Lo tiró al suelo sin cuidado y volvió a la cocina, refunfuñando por el camino. Se metió de golpe tres galletitas saladas a la boca y, tras tragarlas, se volvió a encender un cigarro.

- Odio que no me dejen fumar a gusto.


32 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 23/04/12, 05:26 pm

C.a.e

avatar
Lief y su compañera irrumpieron dónde yo estaba para practicar con la espada. Realmente, la confianza con la que se movían, su belleza y agilidad daban envidia.

Se oían ruidos adentro del torreón, los demás debían de haberse despertado ya. Así que me levanté y fui adentro para ver que tal les iba.

Mala idea, porque la chica de la navaja casi me atropella persiguiendo a alguien. Discretamente me senté en un banco y saludé a los recién levantados

33 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 23/04/12, 07:27 pm

NH

avatar
Nasher escuchó atentamente la respuesta de la chica (ahora sabía lo que era) Así que era como se diferenciaban... ¿Tendrían algun otro uso? ¿Y porqué tenían diferentes tamaños? Aunque las de allí no parecían tener demasiado se preguntó hasta qué punto podrían crecer... No tuvo tiempo de plantearle más preguntas ni de explicarle cómo se diferenciaban las hembras de los machos en su tribu, un... chico? de pelo gris salió de ninguna parte y le arrancó el palito humeante a Wen de la boca. La chica salió echa una furia a por el pobre desgraciado y lo alzó de la ropa, gritándole.
-Eh, eh eh!! De qué vas? - Nasher corrió a por el chaval gris y le ayudó a levantarse, comprobando disimuladamente que no tenía bultos para saber que efectivamente era un chaval- ¿Por qué te pones así? ¿No decías que ese palo no servía para nada?- Ahora que se fijaba, le recordaba a algunas hembras mirie... Tenían bastante mal carácter...
Le dedicó una última mirada extrañada a Wen, sin comprender a qué venía una reacción asi por un palo que echaba humo y supuestamente no tenía ninguna utilidad y se giró hacia el chico gris.
-Er... ¿estás bien?- le pregunto. Parecía bastante entero así que decidió salir al patio y así dejar a Wen ''fumar tranquila'', no sin antes hacerle una seña a Enna por si quería acompañarle.

34 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 23/04/12, 08:16 pm

Frikomid

avatar
Y así, es como logro hacerme una grotesca armadura contra cualquier amenaza con tres flechas, dos haciendo de brazo atadas con telas a mis brazos superiores y otra a modo de columna vertebral... me veo ridículo... Seguramente sea inútil, pero el factor disuasorio es importante... a la porra me ataré dos flechas a la espalda y seguiré con mi garrote de madera como arma.

No se que está pasando por ahí, pero empiezo a oír gritos, amenazas... y veo humo. ¡HUMO! Y donde hay humo ha de haber fuego... yo me largo, y que le den al resto.

En fin... tendré que buscar un sitio donde dormir... m... ya tengo sueño... TaT.

Voy explorando lo que queda del torreón Maciel y no hay gran cosa que me interese. Ahí hay algo que brilla, bueh, estoy muy cansado... como para ponerme ahí a fisgar que es...

m... ¿Que es eso? ¿un baúl? m... dormiré en el, ahí no verá nadie y esos extraños bichos voladores no me intentarán cazar; luego me despertaré... ahora tengo un sueño...



Última edición por Frikomid el 25/04/12, 10:05 pm, editado 1 vez


_________________________________________

Spoiler:

35 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 24/04/12, 10:30 pm

Matt

avatar
“¡Ostias galletitas!” Pensé mientras veía el montón de galletitas saladas que Wedn había dejado en la mesa. “Joder pero que asco las ha dejado en la mesa me niego a cogerlas”
Cuando voy a hablar con Wedn la sala empieza a llenarse de gente, el torreón comienza a tener vida. En el salón nos encontramos Enna, Wedn, uno de los lagartos, la niña rubia y uno de los niños albinos.
“Menudo elenco de freaks que estamos hechos” Me quedo sentado en la silla mientras veo como hablan y preguntan cosas a Wedn. “Dios, ¿No saben enserio lo que es una teta?. Matt es un puto lagarto, ¿Qué esperabas?” Digo mientras me río entre dientes. Wedn se esta fumando un cigarro lo que me produce unas ganas irrefrenables de encenderme un cigarrillo. Cuando me dispongo a sacar el paquete de tabaco desvío la mirada del grupo para centrarme en la búsqueda de mi paquete. En ese instante un relámpago grisáceo se abalanza contra Wedn y me sobresalta.
El chico coge el cigarro y sale a correr seguido de cerca por Wedn. Me río internamente aunque no puedo reprimir una intensa carcajada al ver como Wedn zarandea al pobre niño albino. - Dejale, pobrecillo que parece un muñeco de trapo- Wedn se gira y vuelve a su posición cuando el niño lagarto se acerca al albino.

“Menos mal que no me dió por encenderme un cigarro por que con los pocos que tengo me da algo si me hace algo de eso. Me lo comería si me quita el tabaco. ¿Han dicho que si el tabaco es alguna medicina?. En realidad es un buen calmante de nervios en algunas circunstancias pero de eso a llegar a ser un medicamento. Mas que nada por que mata” Digo para mi mientras saco la mano del bolsillo dejando el paquete de tabaco en su sitio “ Es mejor no tentar a la suerte y esperar a que estemos mas tranquilitos para encenderme un piti”. En vez de sacar el paquete saco el zippo y comienzo a jugar con el, lo abro y lo cierro encendiendo la mecha.

“Ostias las galletas, no me acordaba de ellas” Miro al grupo y me dirijo a Wedn con una sonrisa picara. -Wedn cariño no veas la carrerita que te ha hecho hacer el enano ¿No crees?. Si me lo hace a mi lo ahogo- Echo una risilla para intentar mitigar el ambiente tenso que se ha formado. - ¿Nadie quiere galletitas?
Al formular esa pregunta tonta me doy cuenta de que hay una buena oportunidad para conocerlos “Joder, es el momento de enterarse de que va esto y saber algo mas de esta gente, por llamarlos de alguna manera” Me digo al darme cuenta que estamos la mayoría de los que nos encontrábamos en el torreón.
-Bueno señores, señoras y lagarto. Me gustaría haceros un par de preguntas que creo que todos nos hacemos. ¡Al menos yo me las hago! Y si me las respondéis, pues me haréis feliz- Hago una pausa para mirar a todos los presentes.
-¿Por que no nos presentamos? Solo conozco a Wedn, a Enna y al par de gatos que por lo visto se llaman Lief y Lia. De los demás no se ni vuestros nombres queridos míos.-
“Creo que debería comenzar a romper el hielo yo y así les doy base para que me cuenten cosas y conocer mas a estos elementos”- Si preferís puedo empezar a presentarme yo dado que no os veo con muchas ganas-. Hago una pausa para medio pensar en los datos que iba a suministrarles, no es ni tres segundos de silencio, lo suficiente para saber que es lo que voy a contarles y de que manera.

-Me llamo Matthew aunque podéis llamarme Matt. Matthew solo me llama mi madre cuando la lió lo suficiente. Tengo 17 años y soy de California-. Termino de presentarme malamente cuando una pregunta me asalta en mi cabeza. “¿Situarán California?¿Conocerán la Tierra? Por sus pintas no creo que fuesen a ser mis vecinos.¿De donde vendrán estos?”
-Bueno si tenéis alguna pregunta hacia mi que os interese estoy dispuesto ha resolver vuestras cuestiones-.

Sin darles tiempo a formular pregunta alguna comienzo a soltar mi batería de preguntas que me rondaban la cabeza desde que me desperté en aquel edificio mugroso.
-Haber perdona... no se tu nombre- digo mientras me dirijo al chico lagarto. -¿De donde eres? ¿Eres una especie de lagarto mutante? Y lo mas importante ¿Eres familia de las tortugas ninja?-. Esa ultima pregunta me hace reírme a carcajadas, así aprovecho para que vea que no voy de malas maneras, en realidad me interesa bastante su procedencia, al igual que la de Enna y la de la pareja de gatos.

Después de formular las preguntas me dirijo a mi nueva amiga lila.
-Señorita Enna, ¿Tu de donde se supone que vienes? Por que pareces humana. Si no fuese por que eres lila-. Hago una pequeña pausa en mi pequeño discurso. -Si obviamos eso y que parece que te has pasado con la decoloración pensaría que eres humana-.
Ahora me dirijo al grupo en general mirando a todos y cada uno de los presentes. -¿Por que nadie de los presentes se ha percatado que tenemos que ser de sitios diferentes?Fuera tenemos dos gatos jugando con armas y aquí tenemos a un lagarto, una chica lila, y cuatro humanos-. Digo mientras sigo esperando alguna respuesta de estos dos sujetos.
-Tampoco se vuestros nombres queridos-. Digo dirigiéndome a los dos niños, el albino seguía en el suelo y la chica rubita estaba sola y apartada sentada en un banco.
De pronto me fijo en algo que no me había percatado antes. El chico albino tiene un color de ojos muy extraño, no es como los demás. “¿Estará enfermo? ¿Quizás tenga cataratas?”. Sus ojos eran grises, era extraño. Me acomodo en mi silla y decido sacarme un cigarrillo. Lo enciendo y miro al chico gris. -Hey tu, nada de movimientos raros cerca de mi cigarrillo ¿vale?- Suelto una leve sonrisa cálida. Desvío la mirada de el chico albino y me centro en Enna y en el chico lagarto esperando que respondiesen mis preguntas.

36 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 25/04/12, 04:20 pm

hechdi


Lia se hacerca por detrás sigilosamente y empezamos a luchar (si es que se puede llamar así), yo bastante torpemente, pero nunca había luchado con nadie. ¡Me empeza a contar su vida! "¿pero qué...?" Me digo viendo su reacción. Intento atacarla, pero ella me tira al suelo. Le miro sorprendido, y me ayuda a levantarme. Me pregunta si he visto alguna vez el bosque. - ¡Claro que lo he visto! La digo, pero... ¿por qué me preguntará sobre el bosque? Claro, sé la respuesta. A ella le encanta la naturaleza, pero solo vió el bosque cuando sus padres murieron - Veia el bosque casi todos los días. La digo bastante bajo. Me siento... ¡me siento culpable por haber visto el bosque y ella no! Veo que la cae un lagrima. Me acerco despacio y la abrazo. No me habría imaginado nunda que alguien tuviera tantas ganas de ver un bosque. - Tranquila. La digo para consolarla. -¿por qué no pasamos dentro? Me suelto de ella, algo brusco, y me acerco a la puerta. Miro dentro, pero no llego a entrar. Miro a los que han bajado y a los que estaban. Me fijo en la chica púrpura y la chica de orejas menudas. Me doy la vuelta y me vuelvo a acercar a Lia, pero bastante rápido. La cojo de la mano y la arrastro hasta el fondo del patio del torreón. Levanto la mirada un momento y miro al esqueleto, un escalofrío recorre todo mi cuerpo Veo a las estirges que sobre vuelan el esqueleto. Me doy cuenta de qué clase de animal era la pluma que había en la mesilla de mi habitación. Me acerco a ella. Estamos tan cerca que puedo notar su aliento en la cara. - ¿Y a ellos? La pregunto girando la cabeza hacia el torreón. "¿Con eso me habrá entendido?" Me digo, pero dudo que me haya entendido. - Quiero decir... ¿a ellos también les vas a ayudar a defenderse? La pregunto, aunque me refiero sobre todo a la chica de orejas menudas. La digo en voz baja. No quería que nadie excepto yo escuchara la conversación. Despues de que me contestara me dirigí hacia el torreón sin dejar de vigilar el esqueleto y sus habitantes.

Cuando llego me dirijo a una silla que sigue libre y me siento.
- Hola a los que habeis bajado. Les digo sin interés, y sin prestar la menor atención en lo que digo y en lo que dicen. Mis pensamientos vuelven a Varmania, a mi familia... "¿Cuanto podré aguantar en esta ciudad?" Me digo intentando aguantar unas lagrimas nostálgicas, pero algo me dice que voy a estar mucho tiempo en esta ciudad. Y si vamos a estar aquí, será mejor conocer un poco la ciudad. Respiro hondo. - ¿Qué vamos a hacer hoy? Les digo al resto lo bastante alto como para que me oigan y para que no se note como me siento. - Porque... ¿no pensareis quedaros aquí todo el tiempo que estemos en esta ciudad? Les digo y me levanto de un salto.

37 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 25/04/12, 09:32 pm

MewtwoEsMiAmanteBandido

avatar
Después de la comilona y de que ese ser, todavía sin determinar, me hubiera rechazado, el grupo empezó a moverse hacia algún sitio seguro, donde pasar la noche. Estoy dispuesto a conseguir sexo con alguno de ellos, sino, con solo con comida, y además cocinada, ¡reventaré! Sea ese ser o cualquier otro. Da igual, lo necesito.

Parece que tendré que moverme, sino, los perderé. “Aunque, ¿por qué no quedarse aquí? después de todo ya estoy tumbado y tendría que levantarme” pienso esperanzado, pero no creo que eso sea considerado una razón de peso, y no voy a discutirlo con ellos abiertamente. “Si hubiese algún modo de seguirlos sin tener que levantarme... podría reptar.” Empiezo a reptar clavando los dientes en el suelo e impulsando mi cuerpo hacia adelante, pero me parece demasiado agotador y decido levantarme y andar.

Las voces de mi cabeza no callan, así que, aunque en silencio, me uno lo suficiente al grupo como para escucharlos más a ellos que a mi propia locura.

Andando llegamos de nuevo a los callejones de antes, todos seguían pareciendo iguales a mi criterio, pero por lo visto ninguno digno para pasar la noche por ahora. Por lo visto para mis compañeros… ”Espera... ¿compañeros? ¿Cuándo han pasado a ser mis compañeros? jamás los he tenido, yo no quiero tener compañeros...”

Enfadado conmigo mismo, cansándome de la pandilla que no se decidía y recordando que me había tenido que levantar ya dos veces del acogedor suelo para seguir a estos bichejos, por fin llegamos a un gran edificio que les parece lo bastante buena.

“No sé que le ven, parece que la calavera nos invita a pasar una noche de terror, podría investigarla esta noche quizás le quede algún resto de carne que relamer.” El grupo se fue separando para dormir en las camas que había, parecidas a las que desperté cuando llegue aquí.“ No las necesito, con un rincón para dormir estando alerta me vale.” Me acurruco en la segunda planta entre una pared y un pilar, medio sentado. Descanso un poco los ojos y, después de unas horas, empiezo a oir movimiento. Unos salían de las habitaciones y bajaban, otros seguían ahí metidos.

Cuando se me acabaron de dormir las piernas por la mala postura, decido levantarme y bajar a comer algo. Algo de esa comida tan...como decirlo, tan poco cruda.

Bajo las escaleras con intención, hoy si, de al menos, si no podía aliarme con esos seres, poder conocer sus habilidades. Por ahora en fuerza física solo veía como una amenaza a mi “compi” de planeta. Lo que no entendí fue porque le gustaban tanto esos seres extraños y menos ese pequeñajo, que no tenía muy buen color. A decir verdad, ninguno tenía buen color.

Cuando voy por los últimos escalones, escucho voces que vienen de la cocina. Bultos. “¿hablan de bultos?, umm buena pregunta kitade...” me paro y escucho, “así que, las de los bultos son hembras...interesante.”

Después de eso, la, ahora alborotadora del cuchillo para mi, tuvo otra pequeña trifulca, ”¿qué le pasa a esa? ¿Es que no es feliz si no amenaza a la peña?...bueno no soy precisamente quién para juzgar eso, pero nunca hay sangre, y eso no mola nada...mucho ruido y...”.

Lo siguiente que escucho es a un larguirucho parecido a la alborotadora que pregunta por los nombres de los demás. “es mi oportunidad.” Pienso. Después de todo, con toda mi insociabilidad no se presentará otra ocasión como esta. Avanzo con paso firme hacia donde estaban y cuando me encuentro lo suficientemente cerca como para que me oigan, digo:

- Resizsan.- después de hablar, me dí cuenta de que más bien, lo grité.

Sin pensar demasiado en sus reacciones, me acerco a la comida y empiezo a alimentarme como si en ello me fuera la vida. En cierto modo, así es, pero creo que no quiero quedarme sin comida y así tener una escusa para no mirarlos. Después de todo, lo primero que les he dicho, ha sido gritando. “insociable, ya me lo decía mi madre...”

38 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 25/04/12, 09:39 pm

Muffie

avatar
“Mierda.” Fue lo primero que pensó Wednesday al ver la reacción de Nasher. Los pequeños avances que había hecho en su plan para hacer aliados acababan de caer en saco roto. Tenía que arreglarlo, explicarle al lagarto el por qué de su reacción, pero si ya de por si se le daba mal hacer amigos, odiaba tener que pedir perdón, y más teniendo en cuenta que no había hecho nada que mereciera hacerlo. Reacia, siguió a Nasher dispuesta a explicarse.

- Tienes razón, Nasher, te he dicho que no sirven para nada. Pero realmente es para mí algo que en mi mundo se llama un vicio. Algo que, aunque te perjudica, no puedes vivir sin él. Me quedan muy pocos y estoy segura de que en este mundo no los hay, por eso he reaccionado así. - le dijo, intentando no parecer brusca ni enfadada.- No suelo ser agresiva, así que supongo que… lo… lo siento si no has comprendido mi reacción.

Volvió a la cocina sin esperar contestación, ya se había humillado lo suficiente por un día. No comentó nada de el “cariño” que le había dedicado Matt porque no necesitaba más problemas ese día, por lo que se dedicó a recostarse contra la pared, fumando tranquilamente y reprimiendo el impulso de patear una silla. “¿desde cuándo soy tan agresiva?” se preguntó a sí misma, pero rápidamente le llegó la contestación cuando se dio cuenta de que no era agresividad lo que la embargaba, sino una gran incomodidad por tener que convivir con tanta gente desconocida.

Matt empezó a presentarse y animó a los demás a que lo hicieran. La verdad, es que a Wen también le interesaba la procedencia de todos ellos, por lo que no hizo comentario alguno y se dedico a escrutar con la mirada a todos los presentes. La pregunta de las tortugas ninja se le antojó una pregunta que hubiera hecho Chruch, pero desechó el recuerdo enseguida. No valía la pena recordar un mundo al que no pretendía volver, por lo menos, no inmediatamente.

Fumó tranquilamente esperando a que alguien hablara, a la vez que recordaba el por qué estaban ahí. “Especiales... Sé que yo lo soy, aunque no sé por qué, pero ¿ellos? ¿Y qué se supone que tendremos que hacer para descubrirlo? ¿Y qué se supone que esperan de nosotros?” se dijo para sí misma.

Recordando la fuente y el cómo había cambiado su idioma con tanta facilidad, le hizo pensar en magia y lo que le gustaría ser capaz de utilizarla. Quizás podría volver a Londres y buscar a sus padres, y, ahí, le asalto el mismo dilema de siempre: ¿qué haría cuando los encontrara? Sus ideas eran tan dispares que iban desde matarlos a sangre fría sin preguntar si quiera el por qué de su abandono, hasta echarse en sus brazos a llorar suplicando que la quisieran. No, no necesitaba amor. Todo el cariño que había requerido en su vida se lo había dado Margaret y, después de su muerte y de manera diferente, Church. Nunca había necesitado nada más ni a nadie más. Ahora estaba en esa ciudad sin nadie que la conociera y saldría de ahí siendo alguien grande. No volvería a ser nunca más “Miércoles, la huerfanita” como en el colegio, o “Beca, Ann, Rita, Britana, Catey, Dais, Edna.” Ni ninguno de los muchos nombres con los que las madres de acogida la “bautizaban” porque su verdadero nombre no les gustaba. Ahora sería como en las calles, donde era ella la que mandaba, pero mejor, porque aquí no estaría la policía buscándola constantemente. ¿Qué tenía que sobrevivir hasta que saliera la luna? En esos momentos, no había nada de lo que no fuera capaz.

El lagarto que le tiró los tejos justo a la bañera, apareció gritando su nombre en la cocina y se abalanzó hacia la comida. La británica agradeció al instante haber comido tanto el día anterior y seguir teniendo las galletitas saladas, pues parecía que esa bestia iba a devorar toda la cocina. Wen miró por encima del hombro levemente al lagarto y decidió presentarse, simplemente para evitar tener que soportar constantes preguntas sobre cómo se llamaba.

- Tengo tantos nombres que realmente podéis llamarme como os plazca, pero si queréis que os escuche, llamarme Wed o Wen. - dijo con un leve tono arrogante, sin darle demasiada importancia.


39 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 25/04/12, 09:43 pm

dama draco


Lief me lo cuenta, dice que él veía el bosque cada día “Algunos sí que tienen suerte” me digo. Siento envidia hacia él, pero es una envidia sana, “Si se hace tu amigo podrías pedirle que te hablara del bosque todos los días”. Lief me interrumpe y como si hubiera leído mis pensamientos anteriores me pregunta que si enseñaré a luchar al resto. No quiero contestar, no quiero volver a pensar en ello, pero mi conciencia me obliga a hablar.-Os he hecho una promesa, y he de cumplirla-Miro al torreón, las palabras se atropellan en mi garganta.-Aunque alomejor no hace falta que enseñe a todos- Con una media sonrisa en la cara imito el movimiento amenazante que la chica de orejas menudas me dedicó en el callejón.-Además, si esta ciudad es tan peligrosa como la pintan mejor estar prevenidos- Enfundo la espada y sigo a lief adentro del torreón. Aunque mis labios hallan pronunciado estas últimas palabras con una asombrosa confianza mi mente me dice que no es más que un engaño, que si ella me lo pide no me quedará más remedio que enseñarla “Ya le buscaremos una solución a eso” me digo intentando que mi cara siga mostrando una sonrisa confiada.
Lief Está diciendo en estos momentos que deberíamos salir a ver la ciudad, pero yo sé que lo que intenta decir es que deberíamos conseguir más cestas. -No creo que nos haga falta más comida de momento- Exclamo y me dirijo al resto.-Aunque no sería una mala idea salir a explorar un poco esto ¿No os pica la curiosidad? Además tenemos que intentar enterarnos de que pintamos aquí, y más importante, de qué significa eso de la luna roja-Se me da bien hablar en público, pero ni yo estoy segura de lo que acabo de decir. Lo que Matt ha dicho antes es también algo importante, no nos conocemos, aún no nos hemos presentado y debemos hacerlo ya.-Por cierto, mi nombre es Lía, ¿Cuáles son los vuestros?



Última edición por dama draco el 25/04/12, 11:04 pm, editado 2 veces

40 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 25/04/12, 09:55 pm

Frikomid

avatar
No hay quien duerma con este alboroto, pensé que este baul iba a ser un buen aislante del ruido, pero no, veo que está medio roto, no dejan de hablar, ir de un lado a otro, discutir, pelearse... pesados.

*Sois unos pesados, sois como mi gente, pesados*

E intentando hacer tanto ruido como puedo, empiezo a respirar mas fuerte de lo normal haciendo que mis poros silben de manera no uniforme y caóticamente, todo el torreon debe de haberlo oido.

Voy hecho una furia directamente a esos gigantones, a mi no me despiertas nadie.

- Yo me llamo Tsusu; Tsus para mis pocos amigos, me habéis despertado... ¿No tenéis compasión de un pobre ser con sueño?

- Ah, y sois muy pesados

Alguno me mira extrañado y otro por ahí se ríe de mi. ¿Donde está mi estaca de madera cuando hace falta?



Última edición por Frikomid el 25/04/12, 10:04 pm, editado 1 vez


_________________________________________

Spoiler:

41 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 25/04/12, 09:59 pm

Fundador

avatar

¡¡Puntería no es una de tus habilidades!! Como mucho acertarías un tiro. De todos modos, ¿estás segura de querer matar a las estirges? Por lo general no son muy agresivas, pero si te empeñas en atacarlas, habrá consecuencias, tendrás que vértelas con su venganza...

Contenido patrocinado


Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba  Mensaje [Página 3 de 17.]

Ir a la página : Precedente  1, 2, 3, 4 ... 10 ... 17  Siguiente

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.