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Torreón Maciel (Archivo III)

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1 Torreón Maciel (Archivo III) el 15/04/12, 12:20 am

hechdi


Recuerdo del primer mensaje :

Después de andar un rato acabamos llegando al edificio del que hablaban. Era un edificio de tres plantas, aunque parecía que fuera a haber cuatro, solo que donde debería estar ésta había una especie de esqueleto empotrado. Al principio era un edificio que parecía seguro, pero según me acercaba iba cambiando de idea. Había algo en él que no me gustaba, aparte del esqueleto.Me acerqué el primero. No sabía si el resto se habían quedado parados o solamente habían frenado un poco, pero no me importaba. Solo me importaba encontrar un sitio seguro donde pasar la noche. Abrí la puerta despacio, sin fijarme en ella apenas, solo quería saber como estaba el interior. Al abrirse ésta produjo un leve chirrido, que a lo mejor el resto no escuchaba, pero yo sí. Entré dentro. En cuanto puse un pie dentro me vino un olor a polvo que me hizo toser. Todo estaba oscuro. Apenas veía un paso por delante de mi. En cuanto puede me apoyé en una pared para tener un sistema de referencia. Miré a mi alrededor. Fui notando como me acostumbraba a la penumbra. Cuando veía medianamente bien vi que el interior estaba en bastante buen estado "Parece que no está tan mal al fin y al cabo" Me dije mientras lo observaba todo. Entonces di media vuelta y salí fuera.

- Está bastante bien por dentro. Les dije desde la puerta. Fue en ese momento cuando me fijé en que una de las cadenas del portón estaba rota, y que había pintadas. Pero no le di importancia. Cada vez estaba más cansado y quería encontrar un lugar seguro donde dormir, y ese torreón era el edificio más seguro que me había parecido ver en toda esta maldita ciudad. - Está muy oscuro, tened cuidado de no chocaros con nada. Les advertí. "No me puedo creer que este edificio con un esqueleto encima sea lo más seguro que hayamos visto en esta ciudad" Me repetía una y otra vez asombrado de que pudiera haber ciudades tan horribles.

Busqué con la mano algo donde sentarme mientras todos entraban. Estaba muerto de cansancio. Llevaba sin dormir desde esa mañana, y no es que hubiera dormido especialmente bien. Su mano encontró una silla. La sacudió un poco y se sentó en ella, sumido en sus pensamientos.


49 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 29/04/12, 07:05 pm

Dys


Le dolía la mano y no sabía por qué. Levantó la mirada. Parecía que, después de todo, sí que le había visto. Antes de acercarse a él, había estado rebuscando entre algo colorido, ya miraría más tarde de qué se trataba. Por el momento se limitó a saludar en respuesta a lo que decía el otro. ¿Por qué estaba gesticulando? Podría ser que no pudiese hablar. Decidió callar para no molestarle con su voz. Como el otro no hizo nada más, se deslizó hacia un lado, acercándose, y siguió a lo suyo, sin darse cuenta de que al moverse, las cartas quedaban repartidas casualmente por el suelo.

Continuó girando los aros con bolitas hasta aburrirse. Entonces, lo desmontó a la fuerza pero con precisión: le dio un golpe no demasiado fuerte, haciendo que del interior de la parte central se desparramasen una serie de mecanismos. Interesente, muy muy interesante, de hecho. Una de las bolas salió rodando hacia un lado y Dys fue tras ella. Antes de que la pudiese coger, frenó ante el obstáculo de una pila de cartas y se quedó quieta sobre una de ellas. Qué curioso... La bola era blanca, como lo que veía en la carta. La Luna. ¿La bola era la luna? ¡Entonces, aquellas bolas representaban planetas! ¿Dónde estaba el suyo?

Cogió la bola y la contempló de nuevo. La giró. ¡¡Estaba roja!! De un color rojo sangre. No es que pareciera sangre, es que era sangre, olía a sangre. Entonces reparó en la herida que se había hecho con aquella cosa similar a un collar de cuchillas. Donde él vivía había habido una especie de mito sobre un país en el que los magos hacían que las luna se volviese roja para celebrar una ocasión especial. O algo así, lo cierto es que le sonaban que por ahí iban los tiros, pero en realidad no recordaba de qué iba la historia, solo que los dioses rocavarancolianos estaban, como siempre, relacionados.

¿Qué hacía otra vez embelesado? Lo que necesitaba era un trapo para secar aquel pequeño reguero de sangre; había dejado algunas gotas en el suelo y se había manchado un poco la manga. Fue corriendo hacia el armario. Entonces, algo colorido le llamó la atención, algo que sobresalía por un hueco. Metió la mano y logró sacar lo que parecían dos cristales de colores. Totalmente inútiles para su situación. Se apresuró a buscar algo dentro del armarito, sin percatarse de que de su mano habían caído unas pocas gotas de sangre, que mancharon uno de los cristales. De repente, ese brilló.

50 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 02/05/12, 10:20 pm

Frikomid


Me ignora, pasa de mi. Me abro a una persona y se dedica a pasar de mi. ¿Pero que clase de ser es este? Que modestia la suya... Me amarro bien la tela en la que guardo el artefacto luminoso que cogí porque estaba apunto de caerse.

Mira tu por donde, hay un buen Sepalian que se disculpa por el alboroto montado, seres como ese hacen falta en esta dimensión.

Noto algo a mis espaldas aleteando, me giro y veo a un bicho con alas que esta acercándose peligrosamente a mi persona, no creo que darle un garrotazo con mi garrotuco de madera sirva de algo... ¿Y si le pido ayuda a los Sepalians? ... Seguramente me ignoren... pero en estos casos solo hay una cosa útil que hacer.

¡¡¡HUIR!!!

Como puedo intento dar esquinazo a ese bicho volador aunque voy medio ciego pues las partes por las que paso están a oscuras casi, el bicho sigue empeñado en darme caza, y yo sigo huyendo... esto no puede seguir así mucho más yo estoy cada vez más cansadoOOoooOOOOOO!!!

* -Ay! - Uy! - Au!*

Me he caído por una escalera y para colmo de males me he clavado el artefacto en un brazo; tengo que encontrar un lugar donde esconderme...

Por providencia divina o algo, me encuentro el baúl en frente mío, así que antes de que ese bicharraco vuelva me meto en el baúl y cierro la tapa. Todo estará oscuro, que lata... pero espera, hay algo que se ilumina y ese foco de luz sale del trapo.

¡El artefacto cristalino está brillando! Seguro que es un mensaje de Flora... seguro que Flora me está diciendo por medio de esta luz que no debo darme por vencido en mi labor de hacer de este lugar un vergel... aunque con una luz poco voy a hacer... pero es hermosa... la mantendré viva siempre que pueda...

Ahora que lo pienso... esto tiene algo de parecido a los artefactos de los repobladores devotos... Voy a probar a hacer lo que hacen ellos, primero hay que mover la mano, luego decir algo y... nada; ¿que estaba esperando que ocurriese? Las cosas no salen solo con buenas intenciones... en fin... al menos no me va a faltar luz...

51 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 05/05/12, 08:25 pm

Muffie



Observó los movimientos y las reacciones de todos los del grupo que se iban presentando. No pasó por alto el femenino del ofrecimiento de Kestel, el cual hizo que se le pasaran por la cabeza varias formas de aprovecharse de él, pero pronto se le olvidaron cuando Nasher comenzó a hablar. Parecía emocionado y orgulloso al contarnos su vida en su mundo, pero no fue eso lo que le hizo enfadar, fue su pregunta y el darse cuenta de que ella nunca sería capaz de contestar a una pregunta tan sencilla. No sabía cómo definir algo que nunca había tenido.

Se distrajo repasando los nombres mentalmente. No quería caer en un error cuando necesitara, esperaba que nunca, llamar a alguno de ellos. “Matt, Resizsan, Lía, Tsusu, Kestel, Cira, Nasher, Ennakhai.”

De pronto, algo que venía del exterior resonó en el torreón. Parecía un anuncio real sobre algún tipo de conflicto externo. “Libo, Ochoria, nublino de… ¿Nublo, Nuble, Nubla?”

- ¿de qué se supone que habla? ¿son regiones? ¿otro países de este mundo? - preguntó en voz alta, contrariamente a lo habitual en ella, esperando que alguien le respondiera para no sentirse cada vez más frustrada.

Tenía la sensación de estar perdiendo las riendas de su vida, al darse cuenta que no sabía nada acerca de lo que la rodeaba. Necesitaba hacer algo para recuperarlas enseguida. Encendió otro de sus cigarros mientras su mente cavilaba una idea tras otra, buscando la manera de volver a sentirse segura y reforzar el muro de sus emociones, que se había resquebrajado la noche anterior.

Salió al patio para, irónicamente, respirar aire fresco mientras fumaba. Al hacer un movimiento brusco, la espada corta que llevaba colgando le golpeó la pierna. La desenvainó y la movió algunas veces en el aire, viendo que el manejo de espadas se le daba fatal. La tiró al suelo y sacó su navaja, la cual se movió entre sus dedos con maestría y hasta un poco de elegancia. Al parar, miró alternativamente la espada y la navaja y se dio cuenta que no la beneficiaba de ninguna manera llevar ese trozo de metal colgando. Además, no era muy práctico para correr, pues el movimiento hacía que esta golpeara su pierna, molestándola. Al mirar de nuevo ambas armas, se dio cuenta de que había encontrado la manera de volver a sentirse segura: una nueva arma. Una diferente, que no fuera para la pelea cuerpo a cuerpo, pues para eso ya tenía su navaja, y que le permitiera correr largas distancias sin molestias.

Cuando se hubo terminado el cigarro, entró adentro del torreón y bajó a la armería. Una vez ahí, observó y acarició cada una de las espadas y dagas de ahí abajo, pero ninguna se adaptaba a lo que ella buscaba. Frustrada, movió su brazo bruscamente y propinó un golpe a un arco que cayó al suelo con un ruido sordo. Observándolo con detenimiento, Wen lo recogió del suelo y comenzó a tensarlo y destensarlo hasta que consiguió tensarlo del todo. Necesitaría más fuerza en sus brazos para conseguir utilizarlo sin que le terminaran doliendo, pero no parecía muy difícil su uso. Colocó una flecha en él y disparó. La flecha se clavó en la junta entre dos piedras. Cierto era que ella había apuntado como unos 15 centímetros más arriba en diagonal, pero eso no quitaba que había clavado la flecha.

- Como se nota que te gusta clavarlas, pequeña. - se dijo a sí misma, contenta con su hazaña.

Colgó el arco y el carcaj de su hombro, pasándolo por su cabeza y comenzó a correr escaleras arriba, hasta que salió al patio de nuevo. Sonrió levemente al darse cuenta de que apenas le molestaba al correr. Acababa de encontrar un arma perfecta y ya se la había adjudicado como suya, a pesar de lo poco agraciada de esta, pudiendo haber elegido un arco más bonito. Los había y los había visto abajo, pero ese poco agraciado arco negro la había enamorado. Además, tenía algo, algo especial que le hacía completar su estilo personal.

Si quería mejorar su puntería debía empezar a practicar desde ese mismo momento, pero, la verdad, es que tenía cosas más urgentes que hacer, por lo que decidió probar unos cuantos tiros, simplemente para acomodarse un poco al arco, antes de ponerse en busca de lo que necesitaba: cuerda, leña, jabón, toallas y algo de ropa. Necesitaba lavar su ropa y un baño caliente urgente, y nadie se lo iba a impedir.


52 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 13/05/12, 09:20 pm

Matt


“Menudo elenco tengo ante mis ojos, al menos Matt ya por lo menos sabes como se llaman. Es un punto positivo.” Me digo mientras veo esbozando una sonrisa como todos se van presentando. Aunque yo sigo en mi misma posición, desde allí podía ver a todos los que se encontraban allí reunidos. Con esto a mi favor pude observar como empezaban a moverse en la sala.
De pronto una voz irrumpe en la sala escuchándose perfectamente como si la voz proviniese de todas partes.
“¿Nubla? ¿Libo? ¿Serán distritos? Dice que han ocurrido cambios en las zonas”
Me pierdo en mis divagaciones hasta que una figura se cruza ante mi. Era Wedn, se dirigía a la parte de afuera del torreón. “¿A donde va esta mujer?” Me incorporo y salgo por el mismo lado desde donde ha salido la chica Británica. Era un patio sin muchas cosas que destacar, si obviamos la enorme estatua de un pajaro con un reloj en medio de el patio rodeado de muros con cristales. “Parece una carcel extraña, no me gusta.”Busco con la mirada hasta encontrar la figura de la niña Britanica. Me coloco detrás de ella mientras la veo como intenta tirar con un arco que no le había visto antes nunca. “Encima acierta la capuya” -Oye, buen tiro, ¿Habías tirado antes con uno de esos?- Mientras me dirijo hacia Wedn señalando el arco esbozo una sonrisa amable.
Antes de que me pudiese responder comienzo a hablarle de lo que llevo pensando desde que me levante de aquel camastro que consideraba cama.
-Sabes, he estado pensando. ¿No crees que podríamos salir a ver un poco los alrededores. ¿Quien sabe? A lo mejor nos encontramos una cafetería en condiciones y todo.- Suelto una carcajada sonora mientras observo los movimientos de mi pequeña nueva amiga Wedn.

53 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 13/05/12, 11:50 pm

NH


Nasher se distrae momentáneamente para escuchar una voz venida aparentemente de ningún sitio, y de todos a la vez. Estaba tan fascinado de ese fenómeno que ni siquiera prestó mucha atención a lo que decían y aunque hubiese prestado atención no habría entendido gran cosa, pues el pregón no hablaba de nada que él conociera. Miró a su alrededor para asegurarse de que no era el único que podía oírlo... Pero al parecer la chica blandita también lo había oído. No se paró a pensar que escuchar voces en tu cabeza no era muy buena señal, pero al hacerlo bastante después le hizo sentirse preocupado y aliviado al mismo tiempo.
El blandito alto le ignoró completamente. No había respondido a ninguna de sus preguntas, y de verdad quería saber lo que era una madre... << A lo mejor tiene algo que ver con su tribu... >> divagó. El comportamiento del tal Matt le había ofendido un poco, no le gustaba que le ignorasen pero viendo que el chico estaba en su propio mundo decidió seguir a Wen, pues parecía que se dirigía al sótano, y ese era el único sitio que no había explorado...
A Nasher le gustaron las mazmorras. Eran frías y húmedas, pero le trajeron recuerdos de las cuevas de Asrena. Además estaban llenos de artilugios curiosos, la mayoría de esa roca con olor a sangre y a frío, moldeada en lazos y en barras. Siguiendo a la blandita se topó con una habitación llena hasta arriba de... Nasher no tenía muy claro lo que eran... Reconocío cuchillos de muchos tipos, todos hechos con la roca fría, pero también había algunos de formas tan raras que no podían ser cuchillos de ninguna forma. Los ojos del asreniano no podían estarse quietos entre tanto brillo y tantas cosas nuevas. No vio a Wen salir del cuarto, estaba demasiado ocupado cogiendo y toqueteando todo lo que encontraba a su paso, mirándolo desde todos los ángulos posibles. Muchos eran cuchillos, y sabía que los cuchillos cortaban y podían ser peligrosos, así que tuvo mucho cuidado. Acabó con un cuchillo curvo con la empuñadura trabajada en hueso y casi se puso a dar saltitos histérico. Le parecía precioso, demasiado bonito para una herramienta de trabajo, incluso más que los cuchillos ceremoniales para los funerales, y eran tantas las preguntas que se agolpaban en su cabeza que la voz le falló cuando llamó a Enna a gritos:
-¡¡Enna!! ¡¡Ven a ver esto! ¡¡Corre!!

54 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 14/05/12, 03:36 pm

Elliot

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Me quedo muy quieta mientras escucho a la vocecita amarga y áspera que retumba en todos los lugares, sin salir de ninguna parte. No me gusta no poder ver a quien me habla... ¿Como puedo saber asi si dice la verdad o me miente? ¿Como puedo reconocerlo si vuelve a hablar? Analizo sus palabras muy detenidamente, frase por frase.

"A todos los habitantes de Rocavarancolia" Está muy claro que no se refiere solo a nosotros. Tiene que haber mas gente... pero, ¿donde estarán? A lo mejor se refugian bajo tierra... o puede que en el castillo... o quizas simplemente se camuflen demasiado bien... pero seguro que hay mas gente, y por eso debemos tener mucho cuidado.

"Por orden del Rey" Una monarquía... como en mi ciudad... al parecer, bajo este velo de caos y descontrol, bajo este entramado de casas asoladas y vacías, hay alguien que tiene el poder. Alguien que pone orden y ley. Por una parte, la noticia me tranquiliza... los reyes, al menos en la Ciudad del Mar, siempre buscan lo mejor para el pueblo porque... ¿Que es un rey sin reino? Pero por otra parte, una alarma se activa dentro de mi... hay gente con poder suficiente como para gobernar esta ciudad, eso quiere decir que el rey podria destruirnos con tan solo quererlo.

"Mundos Vinculados" Esas dos palabras me desconciertan. Mundos vinculados... Exactamente ¿a que hará referencia? ¿Otros mundos? Sin duda hay otros mundos, tan solo hay que observar a la gente que me rodea para estar seguros de ello, pero, ¿vinculados? ¿Vinculados a que? Archivo la frase en la cabeza, dispuesta a desentramar su significado cuando tenga mas conocimientos.

De los siguientes asuntos que trata no soy capaz de sacar mas que un par de nombres sin sentido, excepto una palabra que llama notoriamente mi atención. "Mago" Magos son aquellas personas con magia... Pero eso no es posible... ¿verdad? Pensandolo bien... he viajado a otro mundo, todo es posible.

El mensaje finaliza, y yo aun me quedo un par de segundos desconcertada, pensando en todo lo que acaba de decir. Wed lanza una pregunta y yo la respondo inmediatamente, casi de forma inconsciente.

-Son Mundos... Mundos vinculados... otros Mundos... o eso ha dicho. - La voz que sale de mi cuerpo es apenas un murmullo pensativo, mas para mi misma que para los demás. Mi cabeza trabaja rapido, moviendo las palabras de sitio y tratando de exprimir hasta la ultima gota de informacion que puedo de ellas, pero parece que mi cabeza empieza a resentirse y un zumbido sordo se intaura en ella.

Escucho mi nombre y pego un pequeño bote en el sitio, sobresaltada... ¿Me había distraido? ¡Había bajado la guardia! Me reprimo a mi misma duramente por cometer un fallo tan idiota como ese. Si quiero pensar, es mejor hacerlo cuando esté sola, y no rodeada de gente que podría ir contra mi.
Esculpo una sonrisa alegre en mi cara mientras bajo a saltitos las escaleras... -¡Ya vooooy, ya voooooy! - Canturreo llegando abajo. Asegurandome de que nadie me ve, reviso que el cuchillo sigue en su sitio, perfectamente colocado, oculto y a mano por si fuese necesario. Tampoco se de lo que es capaz el chico, y prefiero estar prevenida.

Entro en la armeria sonriendo y con aspecto inocente.
-A veeeeer... ¿que es lo que quieres? - mi voz tiene cierto toque maternal, mientras me acerco a él. Veo que su posicion no es la de atacar, pero de todas formas no me fio del cuchillo que lleva en la mano. Para paliar cualquier intencion que tenga de atacarme, si es que tiene alguna, me acerco lentamente hacia el, con movimientos muy relajados, perfectamente calculados para que no de la sensacion de amenaza.


_________________________________________

Me haré una cama con tus huesos, Invitado, Muajajaj!


Taceant Colloquia.
Effugiat risus.
Hic locus est ubi mors gaudet succurrere vitae.

¡Superpor la aceptación, la integración y los derechy'x Frivy's!

Spoiler:




Click en la imagen para ver el esquema de relaciones entre los Cosechados del Rol

55 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 21/05/12, 08:54 pm

Muffie

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Wen oyó a Matt acercarse antes de que este comenzara a hablar.

- No exageres, Yankee. Que la haya clavado no quiere decir que haya acertado. No estaba apuntando ahí. Además, visto lo visto, parece que voy a tener tiempo de sobra para perfeccionar mi puntería. - comentó tranquilamente, mientras se colocaba el arco a la espalda.- Yo ya había pensado en eso, pero deben de quedar pocas horas de luz. Quiero darme un baño y lavar mi ropa. Además, por mucho que lo odie, sería una mala idea salir solos, ¿o es que quieres terminar siendo el aperitivo de tu “cafetería en condiciones”? - terminó de decir mientras se dirigía al torreón.

Buscó por todo el torreón la lista de cosas que necesitaba: cuerdas, leña, jabón y quizás algo de ropa para ponerse mientras lavaba la suya. A pesar de que no encontró leña, la búsqueda había dado sus frutos con el resto de cosas. “¿y si utilizo uno de los baúles?” se preguntó, pero pronto desechó la idea. Este lugar no era suyo y no creía que al propietario le gustara que destrozara sus cosas. “propietario… ¿este lugar será de alguien? Si lo era, ¿Por qué les dejaban estar ahí?” decidió que, al día siguiente, buscaría algo en la ciudad que resolviera mis dudas.

Una vez tuvo todo, empalmó algunas cuerdas y las ató bien tensadas, un extremo a uno de los cristales, que sobresalía del muro, y el otro, al pico de la estatua del pájaro negro. Cuando terminó, comenzó a subir cubos de agua al baño para llenar la bañera, trabajo que le costó bastante. Una vez estuvo llena, Wen se desvistió, despacio, prolongando el momento placentero que iba a ser entrar en la bañera, relajarse y quitarse por fin esas capas de polvo que había acumulado desde que se encontraba en esa ciudad. Dejó su mochila, que se había traído de la habitación, en el suelo y fue dejando la ropa encima.

Más que incomodarla o molestarla, el agua fría le recordó al orfanato y alguna de sus casa de acogida en las que te racionalizaban el agua caliente. Se deshizo la trenza y se sumergió en el agua. Mientras se encontraba plácidamente adaptándose a la temperatura del agua, se fumó un cigarro a la vez que miraba el interior de su guante izquierdo. “¿debería escribir “Rocavarancolia” también?” se preguntó con humor. No pudo evitar soltar una carcajada, un tanto siniestra, al darse cuenta de que nunca más escribiría nada ahí. Aunque no le gustaba nada la convivencia, el sentimiento de libertad lo hacía ver más pasable, por lo que la experiencia no parecía que fuera a ser tan mala como lo hacía al principio. Al terminar su cigarro, comenzó a restregarse duramente con la pastilla de jabón, porque, si algo había aprendido en la calle, era que nunca sabía cuando podrías bañarte de nuevo.

Después de aclararse debidamente, salió y se envolvió, tanto el cuerpo como el pelo, en unas ásperas toallas viejas. Lanzó toda su ropa, excepto los guantes, sin miramientos a la bañera y se colocó la ropa que había encontrado: unos calzones y una camiseta de manga corta. Eran negros, viejos, anchos y ambas prendas le venían grandes. Se colocó la camiseta de manera que se le viera el hombro y así disimular un poco la cicatriz del brazo, pero todavía se veía el principio de esta. Frotó bien la ropa hasta que estuvo contenta con el resultado y, tras haberse colocado los guantes y la mochila al hombro, comenzó a bajar con toda la ropa dentro del cubo que había utilizado para llenar la bañera.

Después de tenderla, estirándola bien para que al recogerla pareciera planchada, se sentó en el suelo a desenredarse el pelo ayudándose del peine roto que tenía en la mochila y de sus dedos. Observó el cielo mientras realizaba su tarea, decidiendo que lo mejor sería aprovechar para practicar con el arco todas las horas que quedaran de luz.


56 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 28/05/12, 07:59 pm

Matt

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Las palabras de Wedn resuenan en mi cabeza haciendo que por fin mi burbuja mental estallase y me diese cuenta de la situación en la que estamos. "Quizás tenga razón. ¿Puede ser que sea peligroso estar fuera en estos momentos? ¿Podría pasar algo malo? y si pasa... ¿Qué podría ser eso tan malo? ¿Aperitivo?".Pensar en ser la comida de algo me da escalofríos. Mientras divago en mi mente Wedn me dice que se va a bañar lo que me recuerda que no he encontrado ningún baño en el tiempo que llevo en el torreón.
"Muy bien hijo de mi vida, tienes la localización de las armas pero no tienes la localización de un triste baño. Muy bien Matt... Me enorgulleces" Me echo a reír de una manera algo nerviosa como resultado de el agobio que me ha resultado pensar en poder ser el almuerzo de alguien o algo peor.. de algo.
"Matt estas como una verga, deja de pensar esas cosas que al final no duermes"
Al fijarme en el patio veo que Wedn a desaparecido de mi campo visual. Me giro y la veo desaparecer por la puerta que da a la sala donde estaban todos los demás. Sin darme cuenta me quedo mirando como su pelo negro se mueve al compas de sus caderas. -Matt ¿Que mierdas haces enfermo?, ¿Le estabas mirando el culo? Bueno los pantalones no eran feos y el pelo aunque un poco guarrete tiene un color muy bonito. Seguro que no es teñido, tiene un brillo bonito-
Busco de mis bolsillos el tabaco y saco un cigarrillo y el Zippo. No hace mucho que me fumé el anterior pero me apetece relajarme un poco. El humo del cigarro siempre me relaja, me hipnotiza, me divierte hacer formas con el, modelar la cantidad del humo. Desde pequeño me gustaba mirar a la gente fumar y observar como el humo ascendía y llegaba a inundar las salas. Doy caladas al cigarrillo y comienzo a hacer círculos en el aire con el humo. Me gustaba hacer de distintos radios para que al ascender acabasen unos dentro de otros y se fusionasen. Me siento con las piernas cruzadas en el suelo mirando a la especie de pájaro mientras fumo cuando caigo en la cuenta de que debería ducharme también. Huelo mi axila pero no huele mal. "Suerte que no soy de oler mucho a humanidad por que mi sudor no huele." -Bueno voy para dentro-. Me levanto de un salto con el cigarro en la boca y me fijo en la cantidad de humo que he acumulado en un momento. "Joder, ni que fuese un peta" Me doy la vuelta y me encamino hacia la puerta cuando veo salir a Wedn con un montón de cosas en las manos. "¿La que va a liar para ducharse no?" Wedn se pone atar unas cuerdas al pájaro y las ata en otro extremo a modo de tendedero. "Fíjate tu que chica mas apañada, es como la cenicienta, espero que no se ponga a cantar con los pájaros de arriba por que entonces ya si que acabaría flipando" Me hecho a reir de nuevo mientras entro en la sala y me dirijo a la cocina."Voy a buscar algún cenicero que paso de tener colillas repartidas por el cuarto"
Al entrar en la cocina no encuentro nada que pueda ser un cenicero en condiciones. -Tss, valiente mierda. Pues entonces ¿Donde coño hay un cuenco?- Mi mirada se centra una especie de bol de madera que hay tirado en el suelo. Lo recojo y le echo un vistazo rápido viendo si puede servir de cenicero. Es redondo, como un cuenco rudimentario, se ve que esta hecho a mano por las irregularidades del cuenco. "Esta hecho una mierda pero sirve para lo que quiero".Pienso mientras echo ceniza en el cuenco. "Ademas no es muy profundo y el cigarro se sostiene. Pues ala hora de subir al cuarto." Salgo al salon y veo a las personas que siguen allí congregadas.
-Señores, yo me voy a mi cuarto, si necesitáis algo avisadme ¿Ok?- Sin esperar respuesta subo las escaleras mientras doy caladas al cigarrillo. Llego a mi habitación, me quito las dagas del cinturón y las tiro en la cama. Me tumbo en ella con mi nuevo cenicero y mi cigarrillo. Giro la cabeza y veo la silla donde conseguí clavar la daga. De la comisura de mis labios sale un hilo de humo al escaparse una sonrisa picara por lo que se me acababa de ocurrir. "Vuelve a tirar Matt, a ver si hay suerte"
Alargo la mano hasta donde estan las dagas y agarro las dos. Me incorporo y pongo la silla en la otra punta de la habitacion.
La puerta sigue abierta y escucho como alguien baja las escaleras, me asomo y veo como Wedn se ha cambiado de ropa, ahora lleva una especie de camisola ancha que deja ver su hombro."Que piel mas bonita tiene, seguro que debe ser suavita" En cierto modo me alegro de haber conocido a esta mujer. Sin darme cuenta estoy en medio del pasillo con una sonrisa boba en la cara y la cabeza girada. "Matt ¿Qué coño haces gilipollas?" Vuelvo al mundo y me meto en mi cuarto cerrando la puerta tras de mi y me voy al final de la habitación que aunque no es muy grande, hay un espacio entre yo y la silla. Con la mano derecha sostengo el cigarro y con la izquierda levanto la daga y apunto. -Una, dos- Le doy una calada al cigarrillo y apunto hacia la silla. -¡Y tres!- El sai vuela de mi mano derecha y se lanza directo a la silla pero se desvía y choca contra el suelo. "Bueno gilipollas ¿Qué esperabas?, si tu eres diestro no zurdo, al menos ha llegado a la altura de la silla, algo es algo". Me cambio de mano el cigarrillo y le doy una calada mientras levanto el sai con la mano derecha. -Uno, dos... Dos y medio- Le doy una calada al cigarro de nuevo y lo dejo en mi nuevo cenicero. Exhalo el humo mientras me concentro en la parte de arriba del respaldo de la silla- -¡Y tres!- La daga vuela recta por la habitación hacia la silla y para mi sorpresa se clava en la parte de abajo del respaldo de la silla. Me sorprendo al ver que he conseguido clavarla de nuevo, cojo el cigarro y me acerco a la silla. Le doy una calada al cigarro mientras siento un subidón de adrenalina al ver que este golpe se ha clavado de manera mas profunda. - ¡TOMA! No era donde apuntaba, pero le he dado y joder, este golpe ha ido mejor, un poco mas bajo pero mas fuerte ¡Muy bien Matt!- Cojo las dos dagas y me pongo de nuevo en la otra punta de la habitación. "Volvamos a intentarlo". Le doy las ultimas caladas al cigarro y lo apago en el cenicero. Me mentalizo que puedo hacerlo y lanzo el primer sai que no da en el blanco. Al lanzar el segundo vuelvo a fallar." Bueno Matt no vas a acertar siempre. No te agobies puedes hacerlo, no hay prisa." Vuelvo a coger las dagas y continuo tirando. Algunas veces acierto muchas otras fallo. No se el tiempo que habrá pasado ¿Una hora?¿Dos? ¿Toda la noche? "Pero veo que poco a poco voy mejorando. Ahora cojo mejor las dagas e incluso una vez he conseguido clavar las dos. Una en una punta y otra en la otra punta del respaldo, pero son las dos bien clavaditas. Continuo tirando y recogiendo las dagas. De alguna manera me estaba entretetiniendo de una manera extraña, era como un juego para mi ahora y ese juego me estaba gustando demasiado. continuo tirando durante mas tiempo.

57 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 30/05/12, 03:49 pm

NH

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Nasher corrió hacia Enna con el cuchillo en la mano, cubriendo la hoja con la mano por si se le escapaba y le daba a la chica sin querer. Al principio dio algunos saltitos, histérico, y aunque trató de serenarse, aun habiendo dejado de dar saltos la emoción se notaba en su voz:

-Enna, Enna. ¿qué es esto? ¿Es un cuchillo? Parece un cuchillo- le mostró el arma en todo su esplendor, y sin esperar la respuesta de la chica, la cogió de la mano y fue paseándola por la habitación mostrándole cualquier arma cuyo nombre no conocía o que no sabía cual era su uso ni cómo se manejaba... Osease, todas.

-Para qué usais todas estas? No podeis tallar cosas con ellas, aunque sí cortan... -dijo tratando de levantar una espada demasiado grande y demasiado pesada para él. Al final se dio por vencido y se acuclilló junto a ella observando su reflejo en la hoja.
Antes de que se lo llevase Nassandra había estado en un rito de iniciación de un amigo suyo, y aun le quedaban restos de barro de colores en la cara, azul en su mayor parte. Le gustaba como le quedaba el azul, y así tener en su piel todos los colores de Nassandra. Secretamente, le molestaba un poco que sus compañeros no se hubiesen percatado de que sus colores traían buena suerte. << Tal vez ni hayan visto Nassandra...>> La sola idea le apenaba, y sintió lástima por sus compañeros, privados de la magnífica visión de la que el disfrutaba todas las noches...
-Enna... Aquí nadie sabe lo que es Nassandra, ¿verdad?

58 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 31/05/12, 02:03 pm

Elliot

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El chico corrió hacia Enna y esta por un segundo se quedó paralizada. Analizó la situación en menos de lo que dura un parpadeo. El lagarto tenía el cuchillo en la mano y a ella dudosamente le daría tiempo de sacar el suyo antes de que éste llegase... podía esquivarlo, sacar el cuchillo y apuñalarle por detrás. También podía agarrar el cuchillo del chico y tratar de forcejear por clavárselo, pero en ese caso, por la fuerza física, tenía todas las de perder. Otra opción era tirarse a por el primer arma que estuviese a mano, pero lo que tenía mas cerca era una maza de hierro con pinchos que tenía el aspecto de pesar tanto como la niña misma. Sopesó también la idea de correr escaleras arriba pidiendo ayuda y confiar su salvación a alguno de las otras personas que había por allí...

Todo ésto cruzó la cabeza de Enna antes de que se diese cuenta de que el chico no iba con intención de atacarla sino que estaba... ¿feliz? Si, sin duda eso parecía. La niña se relajó un poco y casi se le escapa un suspiro cuando el chico, delante de ella, se puso a hablar a gran velocidad. La niña miró el cuchillo unos segundos. "Será tan mortal como el que descansa en mi pierna, pero, ¡por el demiurgo! mis ojos disfrutarían mas mirando una piedra" pensó la niña al ver lo tosco que era el puñal. Sin duda, cualquier cuchillo de cocina en Daelicia disponía de mas ornamentación que la mayoría de las armas allí presentes. Enna preparó su voz de jovialidad, pero antes de que le diese tiempo de demostrar sus dotes de interpretación, notó como Nasher le agarraba de la mano, y apunto estuvo de retirarla, pero supo que esto sería contraproducente, así que se dejó llevar, sin bajar la guardia, pero sin oponer resistencia.

El chico preguntaba por todas las armas y Enna le decía algunas cosas sobre ellas, o fingía no saber nada sobre otras. No quería que supiese más que ella. -Las que señalas reciben el nombre de... espadas... creo no equivocarme, pero mis conocimientos en este asunto son tan escasos como las luces en el bosque... -dijo con voz dubitativa. - Mi madre decía que no todas las personas son buenas... que hay gente de malos pensamientos y peores acciones y que esa gente elabora herramientas tan terribles como ellos para llevar a cabo sus hazañas... utensilios para derramar sangre y recoger el ultimo aliento de vida... - comenzó a hablar la niña. - Estos utensilios si que tallan, lo hacen, cincelan a gritos la puerta al mundo anterior... - siguió hablando con voz afectada, y los hombros encogidos como si realmente todo eso le diese un miedo atroz. - Cuanta gente horrible debe haber avasallado su inteligencia al servicio de la muerte para traer estas cosas atroces al mundo. - "Atroces... pero hermosas... tan hermosas..." Enna tenía muy asumido su papel, muy ensayado su discurso, muy trabajada la expresión y el tono. Cualquiera que mirase sus ojos podía verlos brillar como si estuviese a punto de llorar, pero ese brillo era de puro deseo. Quería probar esas armas, quería saber de lo que era capaz con ellas, quería hacer honor al blanco de su pelo.

La niña salió de sus pensamientos cuando escuchó la voz de Nasher nuevamente. - Nass que? No, jamas oí hablar de eso... ¿que es? - Enna se agachó junto a Nasher mirando su reflejo deformado en la espada. De pronto fue consciente de que el collar eléctrico seguía en su cuello y de que los tatuajes que narraban sus pecados en el color de la sangre estaban demasiado a la vista... Nadie le había preguntado aun por ellos, pero ¿y cuando lo hiciesen? ¿Que iba a decir? Tenía que inventarse una historia rápido, una historia que fuese creíble y contundente. ¿Como podía explicar las cicatrices que cruzaban su cuerpo, las quemaduras que la electricidad había dibujado sobre ella? También estaba el asunto de la sangre sobre su vestido de confinamiento... por ahora tampoco se habían dado cuenta... pero era cuestión de tiempo...


_________________________________________

Me haré una cama con tus huesos, Invitado, Muajajaj!


Taceant Colloquia.
Effugiat risus.
Hic locus est ubi mors gaudet succurrere vitae.

¡Superpor la aceptación, la integración y los derechy'x Frivy's!

Spoiler:




Click en la imagen para ver el esquema de relaciones entre los Cosechados del Rol

59 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 21/06/12, 05:36 pm

Cain

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DOS SEMANAS DESPUES
Debido al parón causado por los exámenes finales, hacemos un salto temporal para agilizar las cosas. Postead un resumen general de lo que habeis hecho en este tiempo, y los avances que habeis alcanzado (nada demasiado importante, ojo) Ya no os queda comida practicamente así que más os vale salir a por comida, y a explorar de paso, que todo este tiempo encerrados os está poniendo de los nervios.


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Y con este nombre yo te maldigo, y ni tan siquiera la muerte podrá librarte de tu condena, pues todo aquel que intente matarte recibirá siete veces tu castigo.

60 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 21/06/12, 06:10 pm

NH

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Nasher observaba su reflejo en el agua. Había decidido probar a bañarse como hacían los blanditos, y en cierto modo no estaba tan mal. A él le sobraba con un cubo para lavarse en caso de que estuviese sucio, pero solo de suciedad pringosa, pues estaba habituado al polvo y a la tierra y no le resultaba tan molesto como a sus compañeros, que se pasaban el día lavándose. Solo había estado rodeado de tanta agua cuando celebraban alguna fiesta o ritual en la tribu, y era agua de lago subterráneo, o de charca fangosa y recalentada por el sol. Había terminado poniéndose de pie en la bañera, inspeccionando su cuerpo desde ese ángulo tan curioso. Paseó los dedos por su piel húmeda y resbaladiza hasta acabar en su cola, la cogió, moviéndola para inspeccionarse y acabó metiéndosela entre las piernas para juguetear con la punta. Para el era un cuerpo normal, pero era tan distinto de los de los demás que se hacía surrealista..
En el tiempo que llevaba en el torreón había aprendido muchas cosas; sabía que ninguno de sus compañeros tenía la más remota idea de qué era Nassandra, sabía ahora lo que eran las armas y para qué se utilizaban, incluso a utilizar alguna (mas o menos). Había aprendido que los ranta también existen en las otras tierras, pero bajo otro nombre y apariencia, y que a nadie le gustaban. Había aprendido que vivían en un ''torreón'', y que los animales que anidaban en el ultimo piso eran ''cuervos'' o ''urracas'' y que les gustaban las cosas brillantes. Y sobretodo, había aprendido que sus compañeros gritaban y tenían arcadas cuando comía bichos delante de ellos, especialmente cucarachas.
Esto ultimo no había podido evitarlo, pues la comida había escaseado los ultimos días. Ya no sabía si tenían para la cena, por lo que pensó en salir al patio a buscar algún aperitivo. Seguramente habría alguien fuera entrenando...
Salió de la bañera, secándose con un trapo viejo como buenamente pudo y poniéndose una prenda ajada de color rojo oscuro a la cintura, tapando lo justo. Bajó las escaleras corriendo, saltando los escalones de cuatro en cuatro y al llegar al patio se encaramó a una de las almenas sin bajar el ritmo. Las formas del torreón le habían permitido practicar saltos y escalada, algo en lo que sí había mejorado a diferencia de su manejo de las dagas, con las que había probado puntería en varias ocasiones, con pésimos resultados. Buscó alguna ranura entre las rocas lo suficientemente grande como para meter la mano, pero acabó teniendo que buscar algún palo para colarlo por los huecos. Tan solo encontró arañas, las arañas pican, no saben bien a no ser que las frias bien fritas... pero no quería que sus compañeros le viesen comer bichos de nuevo... El estómago empezó a rugirle y Nasher hizo una mueca. Tenía hambre. Tenía mucha hambre y en las cestas solo quedaba queso, del cual había aprendido que le sentaba horriblemente mal....

61 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 23/06/12, 12:41 pm

Frikomid

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*El pobre Tsusu estaba cada vez más desesperado. A falta de algún sitio verde en el que poder intentar hacer crecer la naturaleza, Tsusu dibujaba en las paredes con unas piedras que había encontrado árboles, flores... intentaba reproducir su mundo, cuando acaba el dibujo, lo borraba y el día siguiente continuaba.
La práctica hace al maestro y Tsusu averiguó como evitar que se le acercasen los pajarracos sin que se enfadasen; Tsusu había cortado partes de su estaca para hacer que tuviese pinchos a los lados, hizo de la estaca algo muy disuasorio; cuando veía algún pajarraco, simplemente agarraba la estaca fuertemente y se ponía girar sobre si mismo lo más rápido que le permitía su diminuto cuerpo, ignorando las risas de sus amigos, los pajarracos evitaban acercársele, aunque eso no evitaba el hecho de que siguiesen siendo hostiles.
Tsusu seguía fascinado buscando una utilidad para ese maravilloso artefacto que se iluminaba conforme el se hacía cortes; cortes pequeños. Seguía pensando que era Flora quien por medio de ese artefacto le enviaba mensajes. No se lo había dicho a nadie, pues no confiaba en los seres más altos que el.*


- La comida se acaba, ya no queda nada; y yo estoy prácticamente harto de estar aquí sin hacer nada, aburrido... la piedra con la que dibujo en las paredes se está haciendo ridículamente pequeña y necesito algo para erradicar a esos pajarracos... No veo porque no tendríamos que salir de este pequeño tugurio a dar una vuelta...


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Spoiler:

62 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 25/06/12, 12:03 am

Muffie

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Wen se hizo una trenza mientras visualizaba el patio, preparada de nuevo para comenzar su entrenamiento diario. Las últimas dos semanas habían sido iguales. Se dedicaba únicamente a practicar con el arco siempre que podía, cosa que le había hecho mejorar notablemente, aunque todavía no alcanzaba el nivel que ella buscaba. No se había relacionado mucho con el resto, pues únicamente comía, dormía y entrenaba. Había notado que cada vez era menos recurrente su sueño del autobús, pero todavía no había desaparecido del todo, algo que le hacía sentir como si nada hubiera cambiado y, a la vez, que no era libre del todo.

Tras ponerse el coletero y alguna horquilla para apartarse el flequillo de la cara, se fumó un cigarro tranquilamente. Había llegado con seis paquetes de tabaco y solo le quedaban dos. No tenía muy claro lo que le iba a pasar cuando se le acabara el último cigarro, la última vez que se quedó sin tabaco acabó haciendo cosas de las que, aunque no se arrepentía, no se sentía muy orgullosa por la debilidad mostrada.

Vió salir a Nasher mientras se preparaba para seguir practicando su puntería. Aunque había observado el comportamiento de todos sus compañeros del torreón, los lagartos habían sido los que más habían llamado su atención. Tanto sus diferencias físicas como culturales la tenían constantemente alerta. Nasher no parecía demasiado peligroso, a diferencia de Resizsan, que tenía una actitud para nada inocente.

En esas dos semanas había apreciado algunas diferencias culturales entre sus compañeros, lo que le había hecho darse cuenta que solo Matt, Cira y ella eran de la Tierra. Todas esas cosas: los distintos mundos, la misteriosa ciudad y todo lo que le había pasado en ella, seguían sin tener mucho sentido, aunque nunca daba señales de su desconcierto y las iba asimilando poco a poco.

Otro ser que le llamaba la atención era Tsusu ese “manojo de hierba”, como lo llamaba ella. Siempre presentaba una frustración y desconfianza que le parecían de lo más divertido, y que se convirtió en uno de sus pasatiempos internos favoritos, junto a Matt. El norteamericano nunca se cansaba de acercarse a ella con una sonrisa y una broma estúpida en la boca, a pesar de las respuestas mordaces que Wen le daba, y eso era algo que, en el fondo, le encantaba.

Mientras practicaba, se recordaba mentalmente que tenía que encontrar o aprender a fabricar flechas nuevas cuanto antes. Había conseguido recuperar muchas de sus flechas casi intactas en sus entrenamientos, pero el número de “bajas” era ya lo suficientemente alto como para replantearse el buscar más, y no es que no hubiera mirado en la armería, cosa que había hecho, pero que no le había dado el resultado que ella esperaba.

Hacía unos cuantos días que la comida escaseaba y Wen estaba segura de que pronto nos quedaríamos sin suministros, por lo que había decidido proponer una salida por la noche para el día siguiente. Nadie parecía por la labor de salir de la seguridad del torreón, pero ella no iba a permitir que por miedo murieran de hambre y, mucho menos, salir ella sola para que todos comieran. Todos comían, todos salían, ese sería el trato.
Fijó su vista de nuevo en Nasher, que comía bichos de una rendija, cosa que ya no le afectaba como la primera vez que lo vio. “Él también querrá conseguir más comida, si se lo digo ahora, quizás no tendré que decírselo yo a todos esta noche.” Odiaba tener que dirigirse a grandes grupos de gente.

- ¡Nasher! La comida se acaba y tú no puedes seguir comiendo eso. Hay que salir a buscar más cestas, y hay que hacerlo cuanto antes. - le dijo firme aunque un poco insegura. A pesar de sus esfuerzos, todavía le costaba dirigirse a la gente de forma amable.


63 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 25/06/12, 02:02 pm

NH

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Nasher al fin había logrado encontrar un pequeño grillo oculto tras una de las dianas improvisadas del fondo. No había nadie practicando puntería en ese momento, lo que facilitó su captura (no sería la primera vez que un compañero casi le da sin querer por haberse puesto en medio) Quiso comerselo despacio, degustándolo, pues no era frecuente encontrar grillos por el torreón, pero una voz interrumpió su pobre banquete. Wen, la chica blandita de largo pelo negro se acercó a él, trayendo consigo un repugnante olor a tabaco que le hizo arrugar la nariz. No importaba cuantos días pasasen ni cuantos cigarros se fumase la chica, Nasher no lograba acostumbrarse al olor... Por un instante pensó que iba a pedirle que se apartase de las dianas, ya que solía usarlas a esa hora, así que se tragó el grillo rápido y se dispuso a irse, pero no era eso lo que quería.

- No me importa comer bichos, me gustan. Los saltamontes eran un plato típico de mi tribu- informó con una sonrisa. Le costaba creer que les pareciese tan aberrante eso de ocmer bichos. Eran muy nutritivos y estaban crujientes y ricos.- Pero coincido contigo en lo de ir a buscar comida. Los pocos bichos de aquí no sion suficientes ni para alimentarme yo, y vosotros necesitais otros alimentos, ¿no? Además, la gente está empezando a ponerse un poco nerviosa de estar tanto tiempo encerrada...

Lo había notado. Sus compañeros parecían cada vez más irritables con el hecho de estar siempre metidos en el torreón. Él mismo empezaba a agobiarse entre los muros de piedra azulada, añoraba el aire libre y sobretodo las estrellas, la luz de Nassandra que en la noche iluminaba incluso el interior de las cuevas... En cambio el cielo de Rocavarancolia era negro como las almas de un ranta. La perspectiva de salir y explorar se le hizo cada vez más atractiva.

-¿Quiénes vamos? ¿Quieres que avise a alguien?- se ofreció ilusionado.

64 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 27/06/12, 08:45 pm

MewtwoEsMiAmanteBandido

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Salir de la cocina como alma que lleva el diablo me parecía la mejor opción de todas, después de todo, no me gusta la gente y menos esta tan..., bueno, dejémoslo en rara. Además, no había empezado con el mejor pie.

No pasó mucho tiempo hasta que me quite esa vergonzosa escena de la cabeza, pues una voz, diferente a las que solía oir chillando dentro de mi cabeza, empezó a hablar desde a saber dónde. Dijo algo de mundos diferentes, llamándolos “vinculados”, y no sé qué más... Nunca he sido un lumbrera, pero creo que no hace falta ser muy listo para saber que cada uno somos de un sitio, y no precisamente del mismo mundo. Tanto todo lo que está pasando como el lugar en el que me encuentro me dan un mal presentimiento en el que no me quiero detener.

Todas las criaturas empiezan a moverse, supongo que tendré que imitarles, aunque no parece que vayan a hacer nada interesante, una vez pasada la presentación de todos esos especímenes raros.

Algunos se unían como en grupos a los que intente unirme o presentarme disimuladamente, pero... ¿a quién iba a engañar? toda la vida he estado solo y solo pienso seguir “ya es suficiente, deja de hacer el tonto”.

Pensé que debería ojear un poco el lugar en el que me encuentro, no es mi terreno y no quiero que me pille de nuevas, así que me dediqué a eso durante los tres primeros días, hasta que el horrible paisaje y las montañas de apariencia artificial se me antojaron tan recurrentes, que me dediqué a dormitar todo el tiempo posible durante los días siguientes, tripa arriba y hacia el sol.

65 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 01/07/12, 05:39 pm

Matt

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“¿Cuanto llevo metido en este puto Torreón?”.Los días pasan uno detrás de otro de una manera bastante rápida, tanta que sin darme cuenta han pasado ya dos semanas desde que entramos aquí. Mi única distracción en estos días ha sido intentar descubrir el tipo de personas con las que convivo y entretenerme tirando las dagas. Al principio comencé con el respaldo de la silla pero después de mil y un tiros la silla ha terminado sin tener respaldo y he tenido que buscar nuevos blancos. He mejorado notablemente con los lanzamientos o al menos eso pienso y ahora busco entrenarme para el cuerpo a cuerpo dado que he visto que algunos de ellos lo hacían y para ser sincero no había nada mejor que hacer, es una manera de "matar" el tiempo.

Mi relación con los demás se ha vuelto algo mejor. “Ahora hablas mas con unos que con otros Matt pero espero que me haya ganado la confianza de alguno de ellos.” Me había centrado en intentar hablar mas con Wedn y Enna que con los demás pero creo que los otros también son muy interesantes. Somos una cuadrilla algo extraña Matt.”
Me digo mientras me pongo la ropa después de un baño reparador en esa gran bañera de lujo también llamada barreño de agua fría. Me pongo el cinturón y me coloco las dagas.

“Matt... Necesitas un espejo, tienes que tener unas putas pintas” Saco un cigarro del paquete y cuento con pena los pocos que me quedan. -Uno, dos, tres, cuatro, cinco y seis. Menos uno de ahora quedan cinco.- “Matt te vas a quedar sin tabaco en nada y mira que has hecho de tripas corazón para frenarte y no fumar tanto pero aquí metido es imposible, no hay nada mas que hacer.”
Salgo de esa especie de baño y me dirijo ami cuarto a buscar el mechero. Lo encuentro al rato de rebuscar entre las sabanas y lo miro sonriente. -¡Bingo!- enciendo el cigarro y le doy una profunda calada. “Joder, cuando me quede sin tabaco me voy a acabar fumando a mi pequeño amigo planta” me dirijo a la cocina casi a zancadas para ver cuanto queso quedaba por que, para ser honestos, tengo muchísima hambre.

“Joder, necesito comer algo mas de queso rancio, quiero... unos Doritos.” Comencé a reír al imaginarme yendo a una tienda en este sitio y comprando unos Doritos. Lo único que había visto de la ciudad fue en el camino del primer día, en estas dos semanas lo máximo que me he alejado del torreón ha sido tres pasos adelante del umbral de la puerta.

Me asomo al patio y observo como Wedn esta hablando pero no veo con quien.“¿Se habrá vuelto loca?” Pienso mientras sonrío bobamente sin saber por que, últimamente lo hacia a menudo. Salgo fuera y veo que no esta loca sino que esta hablando con Nasher. Mi pequeño amigo lagarto se estaba comiendo bichos de nuevo, no era algo que me entusiasmase ver pero el era feliz. Me acerco a ellos rápidamente y me coloco detrás de Wedn le doy una calada al cigarro y expulso el humo justo detrás de ella.
-¿Buen provecho? Si quieres te dejo el mechero y los tuestas un poco, en la cultura oriental se comen muchos bichos y dicen que están buenos- digo con una sonrisa.

-Señores, esto es serio, estoy de queso hasta la punta de la nariz. ¿Que tal si salimos un poco a ver si encontramos una cestita o dos?. ¡O un hipermercado que seria mucho mejor que tengo antojo de Doritos leches! No hace falta alejarse mucho, podríamos ir donde las cestas de la primera vez ¿Que os parece la idea?. Si no quieren salir todos, pues con que vayamos unos pocos sobra ¿No creéis?-

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