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Torreón Maciel (Archivo III)

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1 Torreón Maciel (Archivo III) el 15/04/12, 12:20 am

hechdi


Recuerdo del primer mensaje :

Después de andar un rato acabamos llegando al edificio del que hablaban. Era un edificio de tres plantas, aunque parecía que fuera a haber cuatro, solo que donde debería estar ésta había una especie de esqueleto empotrado. Al principio era un edificio que parecía seguro, pero según me acercaba iba cambiando de idea. Había algo en él que no me gustaba, aparte del esqueleto.Me acerqué el primero. No sabía si el resto se habían quedado parados o solamente habían frenado un poco, pero no me importaba. Solo me importaba encontrar un sitio seguro donde pasar la noche. Abrí la puerta despacio, sin fijarme en ella apenas, solo quería saber como estaba el interior. Al abrirse ésta produjo un leve chirrido, que a lo mejor el resto no escuchaba, pero yo sí. Entré dentro. En cuanto puse un pie dentro me vino un olor a polvo que me hizo toser. Todo estaba oscuro. Apenas veía un paso por delante de mi. En cuanto puede me apoyé en una pared para tener un sistema de referencia. Miré a mi alrededor. Fui notando como me acostumbraba a la penumbra. Cuando veía medianamente bien vi que el interior estaba en bastante buen estado "Parece que no está tan mal al fin y al cabo" Me dije mientras lo observaba todo. Entonces di media vuelta y salí fuera.

- Está bastante bien por dentro. Les dije desde la puerta. Fue en ese momento cuando me fijé en que una de las cadenas del portón estaba rota, y que había pintadas. Pero no le di importancia. Cada vez estaba más cansado y quería encontrar un lugar seguro donde dormir, y ese torreón era el edificio más seguro que me había parecido ver en toda esta maldita ciudad. - Está muy oscuro, tened cuidado de no chocaros con nada. Les advertí. "No me puedo creer que este edificio con un esqueleto encima sea lo más seguro que hayamos visto en esta ciudad" Me repetía una y otra vez asombrado de que pudiera haber ciudades tan horribles.

Busqué con la mano algo donde sentarme mientras todos entraban. Estaba muerto de cansancio. Llevaba sin dormir desde esa mañana, y no es que hubiera dormido especialmente bien. Su mano encontró una silla. La sacudió un poco y se sentó en ella, sumido en sus pensamientos.


61 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 23/06/12, 12:41 pm

Frikomid


*El pobre Tsusu estaba cada vez más desesperado. A falta de algún sitio verde en el que poder intentar hacer crecer la naturaleza, Tsusu dibujaba en las paredes con unas piedras que había encontrado árboles, flores... intentaba reproducir su mundo, cuando acaba el dibujo, lo borraba y el día siguiente continuaba.
La práctica hace al maestro y Tsusu averiguó como evitar que se le acercasen los pajarracos sin que se enfadasen; Tsusu había cortado partes de su estaca para hacer que tuviese pinchos a los lados, hizo de la estaca algo muy disuasorio; cuando veía algún pajarraco, simplemente agarraba la estaca fuertemente y se ponía girar sobre si mismo lo más rápido que le permitía su diminuto cuerpo, ignorando las risas de sus amigos, los pajarracos evitaban acercársele, aunque eso no evitaba el hecho de que siguiesen siendo hostiles.
Tsusu seguía fascinado buscando una utilidad para ese maravilloso artefacto que se iluminaba conforme el se hacía cortes; cortes pequeños. Seguía pensando que era Flora quien por medio de ese artefacto le enviaba mensajes. No se lo había dicho a nadie, pues no confiaba en los seres más altos que el.*


- La comida se acaba, ya no queda nada; y yo estoy prácticamente harto de estar aquí sin hacer nada, aburrido... la piedra con la que dibujo en las paredes se está haciendo ridículamente pequeña y necesito algo para erradicar a esos pajarracos... No veo porque no tendríamos que salir de este pequeño tugurio a dar una vuelta...

62 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 25/06/12, 12:03 am

Muffie


Wen se hizo una trenza mientras visualizaba el patio, preparada de nuevo para comenzar su entrenamiento diario. Las últimas dos semanas habían sido iguales. Se dedicaba únicamente a practicar con el arco siempre que podía, cosa que le había hecho mejorar notablemente, aunque todavía no alcanzaba el nivel que ella buscaba. No se había relacionado mucho con el resto, pues únicamente comía, dormía y entrenaba. Había notado que cada vez era menos recurrente su sueño del autobús, pero todavía no había desaparecido del todo, algo que le hacía sentir como si nada hubiera cambiado y, a la vez, que no era libre del todo.

Tras ponerse el coletero y alguna horquilla para apartarse el flequillo de la cara, se fumó un cigarro tranquilamente. Había llegado con seis paquetes de tabaco y solo le quedaban dos. No tenía muy claro lo que le iba a pasar cuando se le acabara el último cigarro, la última vez que se quedó sin tabaco acabó haciendo cosas de las que, aunque no se arrepentía, no se sentía muy orgullosa por la debilidad mostrada.

Vió salir a Nasher mientras se preparaba para seguir practicando su puntería. Aunque había observado el comportamiento de todos sus compañeros del torreón, los lagartos habían sido los que más habían llamado su atención. Tanto sus diferencias físicas como culturales la tenían constantemente alerta. Nasher no parecía demasiado peligroso, a diferencia de Resizsan, que tenía una actitud para nada inocente.

En esas dos semanas había apreciado algunas diferencias culturales entre sus compañeros, lo que le había hecho darse cuenta que solo Matt, Cira y ella eran de la Tierra. Todas esas cosas: los distintos mundos, la misteriosa ciudad y todo lo que le había pasado en ella, seguían sin tener mucho sentido, aunque nunca daba señales de su desconcierto y las iba asimilando poco a poco.

Otro ser que le llamaba la atención era Tsusu ese “manojo de hierba”, como lo llamaba ella. Siempre presentaba una frustración y desconfianza que le parecían de lo más divertido, y que se convirtió en uno de sus pasatiempos internos favoritos, junto a Matt. El norteamericano nunca se cansaba de acercarse a ella con una sonrisa y una broma estúpida en la boca, a pesar de las respuestas mordaces que Wen le daba, y eso era algo que, en el fondo, le encantaba.

Mientras practicaba, se recordaba mentalmente que tenía que encontrar o aprender a fabricar flechas nuevas cuanto antes. Había conseguido recuperar muchas de sus flechas casi intactas en sus entrenamientos, pero el número de “bajas” era ya lo suficientemente alto como para replantearse el buscar más, y no es que no hubiera mirado en la armería, cosa que había hecho, pero que no le había dado el resultado que ella esperaba.

Hacía unos cuantos días que la comida escaseaba y Wen estaba segura de que pronto nos quedaríamos sin suministros, por lo que había decidido proponer una salida por la noche para el día siguiente. Nadie parecía por la labor de salir de la seguridad del torreón, pero ella no iba a permitir que por miedo murieran de hambre y, mucho menos, salir ella sola para que todos comieran. Todos comían, todos salían, ese sería el trato.
Fijó su vista de nuevo en Nasher, que comía bichos de una rendija, cosa que ya no le afectaba como la primera vez que lo vio. “Él también querrá conseguir más comida, si se lo digo ahora, quizás no tendré que decírselo yo a todos esta noche.” Odiaba tener que dirigirse a grandes grupos de gente.

- ¡Nasher! La comida se acaba y tú no puedes seguir comiendo eso. Hay que salir a buscar más cestas, y hay que hacerlo cuanto antes. - le dijo firme aunque un poco insegura. A pesar de sus esfuerzos, todavía le costaba dirigirse a la gente de forma amable.


63 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 25/06/12, 02:02 pm

NH


Nasher al fin había logrado encontrar un pequeño grillo oculto tras una de las dianas improvisadas del fondo. No había nadie practicando puntería en ese momento, lo que facilitó su captura (no sería la primera vez que un compañero casi le da sin querer por haberse puesto en medio) Quiso comerselo despacio, degustándolo, pues no era frecuente encontrar grillos por el torreón, pero una voz interrumpió su pobre banquete. Wen, la chica blandita de largo pelo negro se acercó a él, trayendo consigo un repugnante olor a tabaco que le hizo arrugar la nariz. No importaba cuantos días pasasen ni cuantos cigarros se fumase la chica, Nasher no lograba acostumbrarse al olor... Por un instante pensó que iba a pedirle que se apartase de las dianas, ya que solía usarlas a esa hora, así que se tragó el grillo rápido y se dispuso a irse, pero no era eso lo que quería.

- No me importa comer bichos, me gustan. Los saltamontes eran un plato típico de mi tribu- informó con una sonrisa. Le costaba creer que les pareciese tan aberrante eso de ocmer bichos. Eran muy nutritivos y estaban crujientes y ricos.- Pero coincido contigo en lo de ir a buscar comida. Los pocos bichos de aquí no sion suficientes ni para alimentarme yo, y vosotros necesitais otros alimentos, ¿no? Además, la gente está empezando a ponerse un poco nerviosa de estar tanto tiempo encerrada...

Lo había notado. Sus compañeros parecían cada vez más irritables con el hecho de estar siempre metidos en el torreón. Él mismo empezaba a agobiarse entre los muros de piedra azulada, añoraba el aire libre y sobretodo las estrellas, la luz de Nassandra que en la noche iluminaba incluso el interior de las cuevas... En cambio el cielo de Rocavarancolia era negro como las almas de un ranta. La perspectiva de salir y explorar se le hizo cada vez más atractiva.

-¿Quiénes vamos? ¿Quieres que avise a alguien?- se ofreció ilusionado.

64 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 27/06/12, 08:45 pm

MewtwoEsMiAmanteBandido


Salir de la cocina como alma que lleva el diablo me parecía la mejor opción de todas, después de todo, no me gusta la gente y menos esta tan..., bueno, dejémoslo en rara. Además, no había empezado con el mejor pie.

No pasó mucho tiempo hasta que me quite esa vergonzosa escena de la cabeza, pues una voz, diferente a las que solía oir chillando dentro de mi cabeza, empezó a hablar desde a saber dónde. Dijo algo de mundos diferentes, llamándolos “vinculados”, y no sé qué más... Nunca he sido un lumbrera, pero creo que no hace falta ser muy listo para saber que cada uno somos de un sitio, y no precisamente del mismo mundo. Tanto todo lo que está pasando como el lugar en el que me encuentro me dan un mal presentimiento en el que no me quiero detener.

Todas las criaturas empiezan a moverse, supongo que tendré que imitarles, aunque no parece que vayan a hacer nada interesante, una vez pasada la presentación de todos esos especímenes raros.

Algunos se unían como en grupos a los que intente unirme o presentarme disimuladamente, pero... ¿a quién iba a engañar? toda la vida he estado solo y solo pienso seguir “ya es suficiente, deja de hacer el tonto”.

Pensé que debería ojear un poco el lugar en el que me encuentro, no es mi terreno y no quiero que me pille de nuevas, así que me dediqué a eso durante los tres primeros días, hasta que el horrible paisaje y las montañas de apariencia artificial se me antojaron tan recurrentes, que me dediqué a dormitar todo el tiempo posible durante los días siguientes, tripa arriba y hacia el sol.

65 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 01/07/12, 05:39 pm

Matt


“¿Cuanto llevo metido en este puto Torreón?”.Los días pasan uno detrás de otro de una manera bastante rápida, tanta que sin darme cuenta han pasado ya dos semanas desde que entramos aquí. Mi única distracción en estos días ha sido intentar descubrir el tipo de personas con las que convivo y entretenerme tirando las dagas. Al principio comencé con el respaldo de la silla pero después de mil y un tiros la silla ha terminado sin tener respaldo y he tenido que buscar nuevos blancos. He mejorado notablemente con los lanzamientos o al menos eso pienso y ahora busco entrenarme para el cuerpo a cuerpo dado que he visto que algunos de ellos lo hacían y para ser sincero no había nada mejor que hacer, es una manera de "matar" el tiempo.

Mi relación con los demás se ha vuelto algo mejor. “Ahora hablas mas con unos que con otros Matt pero espero que me haya ganado la confianza de alguno de ellos.” Me había centrado en intentar hablar mas con Wedn y Enna que con los demás pero creo que los otros también son muy interesantes. Somos una cuadrilla algo extraña Matt.”
Me digo mientras me pongo la ropa después de un baño reparador en esa gran bañera de lujo también llamada barreño de agua fría. Me pongo el cinturón y me coloco las dagas.

“Matt... Necesitas un espejo, tienes que tener unas putas pintas” Saco un cigarro del paquete y cuento con pena los pocos que me quedan. -Uno, dos, tres, cuatro, cinco y seis. Menos uno de ahora quedan cinco.- “Matt te vas a quedar sin tabaco en nada y mira que has hecho de tripas corazón para frenarte y no fumar tanto pero aquí metido es imposible, no hay nada mas que hacer.”
Salgo de esa especie de baño y me dirijo ami cuarto a buscar el mechero. Lo encuentro al rato de rebuscar entre las sabanas y lo miro sonriente. -¡Bingo!- enciendo el cigarro y le doy una profunda calada. “Joder, cuando me quede sin tabaco me voy a acabar fumando a mi pequeño amigo planta” me dirijo a la cocina casi a zancadas para ver cuanto queso quedaba por que, para ser honestos, tengo muchísima hambre.

“Joder, necesito comer algo mas de queso rancio, quiero... unos Doritos.” Comencé a reír al imaginarme yendo a una tienda en este sitio y comprando unos Doritos. Lo único que había visto de la ciudad fue en el camino del primer día, en estas dos semanas lo máximo que me he alejado del torreón ha sido tres pasos adelante del umbral de la puerta.

Me asomo al patio y observo como Wedn esta hablando pero no veo con quien.“¿Se habrá vuelto loca?” Pienso mientras sonrío bobamente sin saber por que, últimamente lo hacia a menudo. Salgo fuera y veo que no esta loca sino que esta hablando con Nasher. Mi pequeño amigo lagarto se estaba comiendo bichos de nuevo, no era algo que me entusiasmase ver pero el era feliz. Me acerco a ellos rápidamente y me coloco detrás de Wedn le doy una calada al cigarro y expulso el humo justo detrás de ella.
-¿Buen provecho? Si quieres te dejo el mechero y los tuestas un poco, en la cultura oriental se comen muchos bichos y dicen que están buenos- digo con una sonrisa.

-Señores, esto es serio, estoy de queso hasta la punta de la nariz. ¿Que tal si salimos un poco a ver si encontramos una cestita o dos?. ¡O un hipermercado que seria mucho mejor que tengo antojo de Doritos leches! No hace falta alejarse mucho, podríamos ir donde las cestas de la primera vez ¿Que os parece la idea?. Si no quieren salir todos, pues con que vayamos unos pocos sobra ¿No creéis?-

66 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 04/07/12, 04:54 pm

Elliot

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Enna se despertó esa mañana con el mismo sentimiento que todos esos días atrás. Era una sensación de maravillosa libertad, que se disipaba en cuanto veia el techo de piedra sobre ella. Seguía en el torreón. Desde unas noches atrás, los sueños le habían llevado por las calles de la ciudad, imaginandose como debería de ser. Ella no había salido de su reclusión para encerrarse en otro lugar. Ella quería ser libre, y en parte, lo era, pero se sentia atrapada por los muros del edificio y por las miradas de sus compañeros. Deseaba salir. Quería hacerlo. Pero no podía hacerlo sola.

Se levantó de las ásperas sábanas y miró, con un suspiro la ropa que se había puesto. Se trataba de una camisa abotonada marrón oscura, de una tela tán tosca que en un principio temió que le hiciese rozaduras en la piel. Para su suerte, su piel era mas dura que la de muchos. Había cortado una de las mangas de la camiseta a la altura del codo, mientras la otra manga le cubría la mano, ocultando asi sus tatuajes. Los pantalones, de color negro le quedaban igual de grandes que la camiseta. Los había cortado por encima de la rodilla y con la tela sobrante se había hecho un cinturón para que no se le cayesen. Lo odiaba. Enna realmente lo odiaba. No era una ropa comoda. No era una ropa bonita. No era una ropa para ella... pero no había nada mas. Había resistido con su vestido azul de confinamiento tanto como había podido, pero, tras que una de las frutas chorrease un liquido biscoso sobre la tela, no le quedó más remedio que quitárselo y lavarlo. En cuanto estuviese seco se lo volvería a poner. El collar, en cambio, seguía alrededor de su cuello. No había manera de quitarselo. Lo había intentado tirando de el, lo había intentado con un cuchillo e incluso con una espada. Pero era dificil. Por suerte, pudo comprobar que el collar estaba absolutamente desconectado, por lo que ya no le suponía ningún problema. Algunos le habían preguntado sobre el collar, y ella se había limitado a contestar que era para que no se perdiese cuando salía, pero que al llegar a la ciudad se había estropeado y no se abría. Nadie se había fijado en los tatuajes, y si lo habían hecho, no le habían preguntado.

Las espadas gemelas reposaban al lado de la cama. Enna se pasaba varias horas con ellas cada dia en el cuarto, fuera de miradas curiosas. Cerraba la puerta, apartaba los muebles y practicaba con ellas. Había aprendido a manejarlas con algo de soltura, pero todavía le faltaba mucho para ser realment util con ellas. Se había cortado mas de una vez, se había dado golpes mas de una vez... pero estaba tan acostumbrada al dolor... El dolor era casi tan bonito como la sangre, casi tan bonito como los gritos, casi tanto como Daelicia. Cada vez que se hería, Enna reía. Cuando sangraba, lamía sus heridas, disfrutando de un manjar tan delicioso como la sangre. Si, su sangre era más dulce que la comida que guardaban abajo y le gustaba. Hacía bastante que no comía nada dulce y notaba la falta de azucar. Se sentía a ratos cansada, y otras veces muy, muy nerviosa.

Enna salió del cuarto y el torreon bullía con su actividad habitual. Ya se había acostumbrado a todo eso. Se había acostumbrado a sus compañeros, se había acostumbrado al frio, a la noche, a sus voces asperas, a sus gestos descuidados, a sus palabras rudimentarias, a sus gritos, a sus risas, a su olor. Que se hubiese acostumbrado, no significaba que todo le gustase, solo que ya no le parecía tan extraño. Había observado mucho a aquellos que vivian con ella. Le habían hecho falta varios dias hasta comprobar que estaba a salvo con todos, aunque no todos le inspiraban confianza. El lagarto al que llamaban Resiszan despertaba en ella poca simpatía. En cambio Nasher parecía muy util y dócil. Enna pensaba en Nasher como en un buen aliado. Era rápido y listo, lo que tambien lo convertía, en parte, en un buen rival. Es con quien más tiempo pasaba. Al principio le hizo gracia ver como el chico se comía los insectos y Enna quiso intentarlo. Mató un gusano y se lo metió en la boca sin dudar. Tambien vomitó sin dudar. Nunca había probado nada mas asqueroso. Desde entonces, cuando Nasher se dedicaba a comer insectos, ella se alejaba tanto como podía. Los dos niños enfermos se pasaban el dia con los "cigarros" apestando a quemado alli por donde iban. No le habían dejado acercarse al tabaco. Ella quería abrir uno y ver como era por dentro y ver de que estaba hecho, pero por lo que se ve, esas barritas tenían un valor muuy especial para ambos. Matt parecía demasiado vago para ser util o resultar una amenaza. Wed tenía un caracter demasiado fuerte para estar cerca de ella.


Cuando llegó al patio, cambió su expresión a una sonrisa y avanzó dando pequeños saltos hasta el pequeño grupo congregado allí. Escuchó la conversación mientras se acercaba.
-¿¡Salir, salir, salir, salir, salir!? - Dijo con los ojos brillantes y una sonrisa sobrehumana. - ¡Siiiiiiiiiiiiii! - El tramo que le quedaba para llegar, lo recorrio a toda velocidad. -¡Quiero salir! ¡Quiero ver la ciudad! - Saltó aplaudiendo. -¡Que divertido!¡Que divertido!. - Enna bailaba con pequeños botecitos alrededor de ellos, llena de felicidad. Realmente le apetecía mucho salir fuera, y ciertamente la comida era muy, muy necesaria a esas alturas. Luego se acordó de que ella era mas pequeña que el resto y que cabía la posibilidad de que no le dejasen ir. En ese caso, se escaparia... pero era preferible probar por las buenas. - ¿Puedo ir, verdad, verdad, verdad? ¡Quiero salir! - Pidió a Matt, tirándole un poco de la camisa. Sintió el roce del cuchillo contra su pierna, enganchado al conturón por debajo de la tela para que no se viese. Nadie había visto ese cuchillo aun, y no tenía intencion de dejar que lo viesen por el momento.


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67 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 13/07/12, 06:45 pm

NH

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Nasher rió al ver lo emocionada que estaba Enna ante la idea de salir, la verdad es que sí les hacia falta un buen paseo, tanto tiempo encerrados no podía ser bueno. << Y yo vine aqui a conocer mundo, no a quedarme en una caja de piedra hasta hacerme viejo>> Porque para eso mejor se habría quedado en el poblado, donde al menos tenía a sus amigos... Aunque no podía decir que sus extraños compañeros no le gustasen, aun con sus particularidades y sus excentricidades eran bastante simpáticos la mayoría.

Al grupo inicial se unieron los dos peluditos, Lief y Lia si recordaba bien. Tampoco es que los tratase mucho, se pasaban entrenando la mayor parte del tiempo y al menos la chica parecía segura de sí misma. El tenerlos en el grupo le dio a Nasher algo de confianza.

Fueron todos a prepararse para la excursion y luego se reunieron en la puerta del torreón. Nasher llevaba sus pantalones bombachos rojos atados a la altura de la rodilla para que no le estorbaran al correr. Había encontrado una daga con funda de piel que se había atado a la cintura y llevaba su querido cuchillo de mango tallado en la pierna, por si acaso. No le hacía demasiada gracia el ir armado, se le hacía raro, pero sus compañero le habían convencido. Se repartieron las cestas que tenían y salieron del torreón en dirección al lugar donde habían encontrado la comida la primera vez.

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68 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 13/07/12, 10:57 pm

Sepalian Xila

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Fistar llegó corriendo al torreón por una alargada sombra en el portón que proyectaba una torre cercana. Había tenido que esperar hasta la hora apropiada, pero merecía la pena. Nadie lo buscaría en Maciel, rodeado de cosechados.
Sin ningún ruido, Fistar cruzó la puerta y corrió a los sótanos. Sólo una ráfaga de aire casi imperceptible. Se refugió entre los muebles y contempló el tarro con el ojo de la bestia marina. Realmente raro y valioso. Cuando encontrara a alguien que se lo quisiera comprar, podría tratar de huir de las sospechas. Tal vez emigrar de esa ciudad de locos vengativos. Ya volvería luego. O no.


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69 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 14/07/12, 01:53 am

Elliot

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Enna había reido cuando le permitieron ir con ellos (por las buenas) a por la comida. Todo sería más facil así. Saltó de alegría mientras correteaba escaleras arriba canturreando para ir a por sus pequeñas espadas. En ese momento no le importaba exhibir en público a sus dos pequeñas amigas puesto que todos llevarían armas semejantes a las suyas. Pero el cuchillo seguía oculto. Debía seguir oculto. Era importante que lo estuviese pues contar con un arma de la que nadie tenía en cuenta, le daba una pequeña ventaja frente a peligros y, además, había llegado a cojerle cierto cariño al cuchillo. Su sangre reseca aun manchaba el filo entremezclándose con la salgre de su antigua compañera de habitación. No lo había limpiado, le gustaba ver la sangre ahí, ese era su lugar.

La ropa que llevaba no era la mas comoda, sin duda, pero no tenía tiempo de cambiarse y ponerse su vestido azul, asi que se apretó fuerte el cinturón que sijetaba los pantalones y rezó por que la tela no se enganchase en ningun sitio.

Cuando Enna llegó abajo, todos estaban ya en la puerta, preparados y armados. Algunos, como Nasher, no parecían demasiado a gusto con esas pequeñas y utiles herramientas, pero aun asi a Enna no le gustaba para nada estar en desventaja. "Pero yo tengo algo que ellos no tienen... yo tengo la experiencia, yo tengo el placer y el amor por lo que ellos repudian y temen, eso es mi salvación, y su condena"

La niña cogió las dos espadas y las metió dentro de una de las cestas para poder llevarlas más cómodamente, pero teniendo buen cuidado de que pudiese cogerlas rápido en caso de necesidad. Luego dedicó una satisfactoria sonrisa a sus compañeros y salió del torreon asi, dando pequeños saltitos mientras por dentro inspeccionaba todo lo que le rodeaba.



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70 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 14/07/12, 05:56 pm

Elliot

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Desde que aceptase el trato no había descansado ni un segundo. Llevaba cerca de un día buscando por todas partes al ladrón.Había preguntado a varias personas y había tenido que invertir algunas de las monedas que había ganado para que la gente soltase información, pero luego descubrió que las amenazas de muerte eran mas eficaces y baratas. Había algunas contradictorias, pero la mayoría de las indicaciones le habían llevado hacia la misma zona. Al área sudoeste de la ciudad.

Había pasado horas entrando en todos y cada uno de los edificios que había encontrado, sigilosa como el humo, pero dentro de estos solo había polvo, trastos viejos, humedad, ratas y algun ligero atisbo de la riqueza que un día ostentaron. "Es una verdadera pena que ésto esté asi... debía de haber sido bonito... parecen palacios de película, no me importaría vivir en uno... si no tuviesen tanta mierda, ¿Desde cuando no se limpian? ¡Que gente mas guarra! ¿Tanto les costará a los del consejo contratar a un servicio de limpieza?..."

Mientras pasaba por el barrio de los callejones, la chica escuchó pasos y voces, seguramente de los nuevos cosechados. "Inutiles... como sigan haciendo tanto ruido acabarán alimentando a todas las alimañas de la ciudad... bueno, no seré yo la que lo evite... ¡Demasiado facil lo tienen ya! ¡Que luchen como hice yo o que se mueran!¡No se merecen esta ciudad!"

Continuó caminando por los tejados, saltando de uno a otro sin hacer el menor ruido. Empezaba a desesperarse. Por un segundo pensó que se había precipitado al aceptar ese trabajito y que no le encontraría jamas. Pero Elliot siempre había sido muy cabezota. Siguió buscando y dió con Maciel e iba a entrar cuando recordó que ese era el torreon de los cosechados. "No debo entrar. Si intervengo el consejo me... me..." Elliot dio la vuelta de golpe, y la furia llameaba en su interior. "Gilipollas, debería de haberlo pensado antes... ¿¡Como no se me ha ocurrido!?" Sin duda Maciel era el escondite perfecto. Nadie le buscaría ahi porque... ¿Quien sería lo suficientemente imbecil como para arriesgarse a intervenir en la cosecha? Nadie... claro... y los cosechados estaban fuera...

Elliot practicamente voló sobre las calles mientras recordaba el hechizo de invisibilidad. En menos de un minuto se habia convertido en simple aire, nadie podría verla a menos que ella lo quisiese. Por suerte sus reservas de magia estaban bien llenas. Entró al torreón por el enorme agujero que la ballena había dejado en el techo. Recordó el tremendo estruendo que ésta había hecho cuando ella tan solo era una cosechada más.

Maciel era oscuro, frío y húmedo. Poco tenía que ver con Letargo o el Burdel. A Elliot nunca le había gustado demasiado. Las estirges se agitaron al notar su presencia. Solo unos seres como esos podrían sentirla. Bajó por las escaleras hasta llegar a los dormitorios donde había algunos cosechados, pero nadie mas. Seguramente el ladrón tendría protecciones mágicas. Hizo un repaso mental de todas las que había aprendido. Si no eran demasiado, demasiado complicadas no tendría problemas. La chica volvió a subir al tejado y lanzó un hechizo sencillo. Este hechizo creaba una especie de barrera invisible de modo que, si alguien la atravesaba, Elliot se enteraría. También lanzó el hechizo a las ventanas y la puerta de abajo. Así tendría controlado el torreón. Le consumía bastante magia mantener todo eso activo, pero si su intuición no le fallaba, merecería la pena. Elliot se sentó en contra una de las paredes del salón a esperar. El ladrón tendría que salir algun día, aunque fuese a comer y, por suerte, ella no tenia esa necesidad.


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71 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 14/07/12, 11:52 pm

Sepalian Xila

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Fistar llevaba ya bastante tiempo esperando y había visto antes unos quesos. Así que salió cuidadosamente sin percatarse del olor a plata de la finísima cortina invisible e intangible que atravesó al salir del sótano. Echó mano al último queso y lo oculto en su capa de sombra sin que los cosechados que quedaban se enterasen.
Cuando oyó un ruido sospechoso y se dio cuenta del levísimo olor a plata vieja, salió corriendo al patio, dejando de lado el sigilo. A la luz, donde su capa de sombra no servía. A la vista de los cosechados.


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72 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 15/07/12, 01:18 am

Elliot

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Al principio Elliot había esperado sentada y tranquila. Pero la chica nunca había destacado por su paciencia. Pronto se había levantado y había comenzado a dar vueltas por el torreón. Obserbó durante un rato a los cosechados, ajenos a todo lo que pasaba a su alrededor, ajenos a su futuro e incluso a su presente. Rebuscó entre los objetos y miró la poca comida que les quedaba. ¿Como habían dejado que se les agotase hasta ese punto? Tambien se fijó en que todo estaba hecho un asco. Había polvo, hacía dias que no barrían, había camas sin hacer... Por un segundo dudó entre limpiar el torreon o matar a todos los cosechados por ineptos y guarros. Finalmente decidió obviar la suciedad y el deje general y seguir con su tarea. "Miralo por el lado bueno... si no les matan los monstruos, cuando salga la luna las pelusas tendrán un tamaño mas que suficiente para que la Luna las transforme también y se los coma... o a lo mejor mutan las cucarachas... o el moho de ese queso evoluciona..."

La chica siguió un buen rato asi, dando vueltas y quejándose mentalmente. Los otros cosechados que habían salido no tardaron en llegar con las cestas y, por las expresiones que vio y las conversaciones que Elliot pudo oir, adivinó que habían tenido un desagradable encuentro con algun monstruo. Una de las niñas, de piel morada y pelo blanco, estaba cubierta de sangre. Pero no tuvo tiempo de investigar mas.

Una especie de suave cosquilleo invadió su cuerpo y supo que el ladrón se había movido. Sabía donde estaba. Lo sabía. Sonrió internamente mientras localizaba a su victima. Si tenía mas de un hechizo encima pero ninguno era demasiado complicado. Uno contra magia, otro contra armas, y otro contra localizadores... puede que tuviese alguno mas, pero la chica no lo detectó. No tenía tiempo de deshacer el de magia por lo que comenzo a neutralizar el que le protegía contra las armas. Lo hizo despacio y con cuidado mientras sentía como se acercaba. No quería que notase nada. Notó la presencia del ladrón en el salón, donde estaban todos los cosechados. Elliot maldijo en sus pensamientos. No podía matarle ahí. No delante de todos. Pero no era tan listo como parecía. Elliot estuvo a punto de saltar en carcajadas cuando le vio salir por el patio. No se lo pensó. Corrió a toda prisa tras el.

Fuera, el ladrón ya iba lejos, pero Elliot era bastante rápida. El hechizo de invisibilidad se deshizo. Una nube de humo salió disparada de la mano de Elliot y en la mitad del camino se había condensado hasta formar un shuriken negro que acertó en la pierna del ladrón. Eso dió a la chica la ventaja justa para llegar hasta él. Antes de pensarlo siquiera, en su mano apareció una katana y sin mediar palabras, esta se deslizó por el cuello del hombre que cayó en dos partes al suelo regandolo con su sangre. El queso, manchado de la viscosa sustancia rojiza, rodó fuera de su capa alejandose algo mas de un metro. La Dullahan sintió el dulce cosquilleo de la magia llenando su cuerpo y lo disfrutó unos segundos, pero pronto algo le interrumpio.

Cuando alzó la vista, vio a varios cosechados en la puerta del patio, mirandola. "Mierda, soy estúpida... me han visto" pensó mientras realizaba otro hechizo de invisibilidad tanto para el cadaver como para ella. Agarró por el pelo la cabeza del ladrón y en menos de un segundo, a la vista de los cosechados, en aquel patio solo quedaba como testigo de aquella macabra escena un charco de sangre en el suelo.

Por suerte no le habían visto durante demasiado tiempo. Elliot conjuró rapido un hechizo de congelación para que el cuerpo no sangrase más y luego, echandose el cadaver a los hombros como si no fuese mas que una mochilita que pesase un par de kilos, trepó por el muro de piedra ayudada de un poco de magia y salió de Maciel, con un regusto agridulce tiñendo sus pensamientos.



Sigue en la Plaza de la Fuente.


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73 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 15/07/12, 12:43 pm

NH

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Regresaron en silencio. Una vez en la galería de entrada al torreón todos aminoraron el paso, avanzando de forma pesada, derrotada... Nasher miraba hacia adelante para no ver los restos que llevaba, los pedazos de Lia que chorreaban en su cesta. Nada más entrar, cada uno fue dejando las cestas en una mesa, desperdigándose luego por el torreón. Nasher se quedó, con los ojos fijos en los de Lia, cuya expresión se había quedado congelada en una mueca de terror. Nasher no sabía demasiado de ella, no sabía nada en realidad, no sabía como era su mundo, no sabía nada de sus costumbres, de su vida, no sabía nada de nada. Pero había arriesgado su vida para ir a por su cadáver ¿Por qué? Tal vez porque la idea de quedar encerrado en el cuerpo de un monstruo le pareció demasiado horrible, tal vez porque quería compensar el no haber sido capaz de hacer nada por salvarla... ¿Y ahora qué? Ahora el funeral.

Fuera en el patio se oían gritos de sus compañeros pero Nasher los ignoró en un principio. Bajó a la armería y cogió un hacha pequeña. Enna le había explicado el uso de gran parte de las herramientas que había en la habitación, y el hacha era de las pocas a las que le había encontrado un uso realmente util. Cortaba leña, y la leña se usaba para hacer hogueras... Partió un mueble viejo en pedazos. Le costó un buen rato pues estaba agotado de la carrera, de la tensión. A veces tenía que detenerse pues las manos le temblaban de forma incontrolada y no podía sostener el hacha bien. Subió toda la leña que pudo conseguir y la subió al patio. Algunos de sus compañeros trataron de detenerlo, había algo en el patio, un monstruo, una aparición, pero Nasher los ignoró.

Tardó otro rato en preparar la pira, y la oscuridad de la noche tampoco le ayudó en su tarea. Mientras el fuego prendía, Nasher se entretuvo adecentando los restos de Lia.

-Qué haces??- el otro chico de orejas grandes, Lief, miraba horrorizado la escena.
-Un funeral- explicó Nasher- Voy a despedir su alma como es debido
-No, no, no, lo estas haciendo mal, no!- el chico corrio a por la cabeza de Lia, que en ese momento llevaba el pelo adornado con hojas rojizas aromáticas y le explicó dónde se encontraba el alma según las costumbres de su mundo.

La discusión duró un buen rato pues ninguno parecía querer dar su brazo a torcer, menos después de enterarse Lief en quén consistían los funerales en la tribu de Nasher. Finalmente, ante la imposibilidad de enterrar el cuerpo en ningún sitio ambos chicos llegaron a un acuerdo. Lief se encargaría de liberar el alma de sus ojos, y Nasher de conservar el alma de su cuerpo. Le sacaron los ojos a Lia y colocaron con cuidado los restos en la pira, luego permanecieron en silencio velandolos mientras se cocinaban. El olor era inquietantemente agradable. Era un olor que Nasher le traia buenos recuerdos, recuerdos de su tribu, de sus amigos, de las fiestas y las celebraciones. En ese momento el tenía que estar saltando la hoguera y bailando alrededor del cuerpo, pero ya no estaba en su mundo, allí los funerales no eran alegres despedidas, allí las muertes no eran apacibles ni accidentales. Allí había asesinatos y muertes violentas... Nasher se preguntó cuantas almas perdidas podría haber vagando por la ciudad.

-¿Te duele?- le preguntó al otro chico al ver que tenía la pierna herida. No parecía sentir mucho dolor, pero sí se rascaba de vez en cuando...

74 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 15/07/12, 04:18 pm

Frikomid

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- Uh... ¿hola? ¿seres que no os parecéis a mi? ¿donde os habéis metido? ... ¿Os habéis enfadado conmigo?

El Torreón está muy solitario, apenas veo a alguien pululando por aquí, pero más de la mitad han desaparecido. Es posible que se hayan largado... ¡sin mi! ¿Me han dejado solo? Se van a enterar cuando vuelvan... Podrían haberme invitado a venir con ellos, para salir un rato y olvidarme de los bichos con alas asesinos... En fin, volverán. Espero.

¿Y si no vuelven? ¿Y si tengo que pasarme el resto de mi estancia aquí solo? ¡moriría! Ay... ay... bueno, no pasa nada, tengo mi estaca afilada, y si todos los peligros de esta ciudad son como los bichos alados, no tengo que temer... salvo que sean más grandes. ¿Y si con más grandes? Tengo que pensar en algo...

Dejo pasar el tiempo mirando por la ventana, mirando mi extraño artefacto de cristal, blandiendo mi estaca para intentar ganar un poco más de movilidad... pero yo tengo sueño aún siendo de día. m...

...

...

He debido estar dormido, hipnotizado, en trance... pero unos extraños gritos me sacan de mi desconocido letargo.

- ¿Quién está ahí? ¿hola? ¿eres amigo? ¿eres enemigo?

... siguen los gritos y las fatigas, viene de fuera y parecen ser mis compañeros. ¿debería bajar a ver? ¿y si muero? No, ellos no me dejarían plantado, creo.

Bajo tan rápido como puedo y salgo a recibirles, pero ellos tienen tanta prisa que no creo que ni se les pase por la cabeza intuir la presencia de un ser muchas veces más pequeño que ellos. Hay algo raro, a medida que corren, alguien va dejando un reguero de sangre, y no pequeño.

- Oh no, díganme que no...

Alguno me mira, pero tienen más prisa en entrar y estar a salvo de algo que de responderme; cuando acaba de entrar el último, le sigo y voy donde están; y entonces veo lo que estaba emanando sangre.

Ese ser al que llamaban Lia... o bueno, lo que quedaba de el estaba ante mi, chorrando sangre y escullendo entrañas.

Los repobladores somos insensibles a las cosas grotescas, sangrientas, a lo gore... pero tenemos sentimientos. Y me calló una lágrima al ver que Lia había muerto.

Apenas hablé con ella alguna vez; pero, no se, sentía como que era una más, parte de mi vida aunque fuese indirectamente.

Oigo un rugido cercano. Estoy seguro de que es el lémur de Lia clamando venganza contra la ciudad que la robó la vida...

- Esto es dantesco... no debería de ser así...

Cojo la estaca, y para evadirme, empiezo a dar y a dar vueltas, con la estaca en mi mano, y el artefacto brillante en la otra.


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Spoiler:

75 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 15/07/12, 06:10 pm

Matt

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"No se lo que ha pasado" De pronto todos comenzaron a correr. Solo recuerdo a Wedn cogiéndome del brazo. No recuerdo lo que me digo solo recuerdo estar corriendo hasta llegar al torreón. No se cuanto tiempo he estado corriendo, aun me tiemblan las piernas y llevo una de las dagas en la mano.

Al entrar en el torreón me siento un poco mas seguro. -Necesito un cigarro... enserio voy a por el.- Paso de largo y escucho como Tsusu murmura algo pero no puedo prestarle atención. Subo a mi cuarto y busco desesperadamente un maldito cigarro. -¿Donde cojones estáis malditos hijos de puta?- Por un momento la imagen de lo ocurrido hace un momento pasa de manera completa por mi memoria y las piernas me fallan. Me siento en la cama y me pincho el muslo con algo duro. Doy un salto por el susto y miro, es el paquete de tabaco. Cojo un cigarrillo y con la mano temblorosa rebusco en mis pantalones el Zippo encendiendo el cigarrillo y dejándome caer de nuevo en la cama. Los pulmones se me inundan de humo. Noto como poco a poco los nervios van mermando hasta casi desaparecer. A la quinta calada al cigarrillo estoy mas sereno y comienzo a analizar lo ocurrido."¿De donde cojones pudo salir ese pedazo de bicho?"
De pronto un pinchazo de dolor llega desde mi brazo hasta el cerebro. Bajo la mirada y veo la marca de unas uñas en mi antebrazo."Tubo que ser Wedn al salvarme de mi propia estupidez". Son unas pequeñas heridas que no dejarán marca pero han sangrado un poco.
-Tss, ni siquiera me he enterado- Limpio las pequeñas heridas con saliva y una idea me inunda la cabeza. "Si no fuese por ella, ahora estarías muerto"

-Matt, eres un estúpido, un gilipollas, un autentico suicida ¿Que mierda se supone que intentabas hacer con esta puta mierda?¿Que habría pasado si Wedn no te llega a arrastrar con ella?- digo mirando a las dagas. -No tendrás ninguna posibilidad si te tienes que enfrentar a algo así de nuevo, te destrozarán como a......- En ese momento el recuerdo de la cabeza de Lia rodando por el suelo empapada de su propia sangre me inunda la cabeza.

-Matt, venga, baja con ellos no deberíamos estar solos ahora- Bajo las escaleras y lo primero que veo a Tsusu dando vueltas como una peonza en el salón. Me acerco a el y con una intensa calada a mi cigarro comienzo a fijarme en este pequeño personajillo. Me gustaba mirarle por que al verlo tan pequeñín me recordaba a unos dibujos animados que veía de pequeño. Al fijarme en lo que lleva en las manos veo que algo brilla."¿Habrá conseguido algún tipo de linterna? Voy a preguntarle a ver si tiene mas"

Me acerco un poco mas a el y comienzo a hablarle aunque el tono de mi voz está mucho mas cansado y suave que de costumbre, es un tono muy pesado, demasiado para como suelo hablar.
-Tsusu, te has enterado ¿verdad?.- Hago una pequeña pausa para darle una calada al cigarrillo y continuo hablando. -Perdona pero ¿Donde has conseguido esa linternita? ¿Tienes mas?- Digo señalando a la cosa brillante de su manita.
De pronto escucho murmurar a gente en el patio, me fijo en el suelo y veo algunas manchas de sangre que salen al patio.

-¿De quien es esa sangre? ¿Hay alguien mas herido?- Intento recordar donde estábamos todos situados cuando ese bicho se estaba comiendo a nuestra pequeña Lia y no recuerdo que hayan herido a nadie.
-Un segundo ahora vuelvo- Dije sin darle tiempo a responder ninguna de las preguntas que he formulado a mi pequeño amigo.

Asomo la cabeza al patio y veo a Nasher y a Lief. Al ver a Lief algo dentro de mi se revuelve. "Aun no, aun no puedo hablar con Lief... no puedo" Me doy la vuelta hasta donde estaba mi pequeño amigo, cojo una de las sillas y me siento al lado de el mirándole con una expresión algo vacía, estaba allí aunque mi mente se encontraba a miles de kilómetros de distancia.
-¿Sabes qué es lo que están haciendo allí fuera?-

En estos momentos intento concentrarme en nosotros dos y el humo que se ondula y fluye en el aire a cada calada que doy. Para mi solo estamos ahora mi pequeño amigo, mi cigarro y yo.

76 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 15/07/12, 07:37 pm

Muffie

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La morena sintió los pasos de Matt mucho antes de que este le soplara el humo en el cuello, algo que, sin duda, no esperaba y le hizo reaccionar de una manera que no le gustó nada. La brisa caliente del humo en su cuello la hizo estremecer de placer de forma imperceptible. Uno de los viejos recuerdos que luchaba por enterrar se abrió paso en su mente: a Church le encantaba hacerle lo mismo porque sabía que le ponía nerviosa. Wen odiaba cada vez que veía alguna similitud de su, ahora, pasado en alguno de sus compañeros, algo que le pasaba continuamente con el estadounidense. Ya se había concienciado de que no volvería a ver a Church ni a los mocosos ni a las otras ovejas negras; al menos, no en un largo periodo de tiempo; pero no le importaba, era un pequeño precio que pagar por su libertad; la cual, según lo que recordaba del discurso que les dieron esos seres el primer día de su estancia en aquella ciudad, tendría totalmente cuando saliera la famosa Luna Roja. No había otro momento que Wednesday ansiara más que ese.

Una vez unida al grupo una emocionada Enna, emprendieron la marcha hacia la bañera de la otra vez. Enseguida se unieron los chicos-gato, a los cuales apenas les había hecho caso durante esas dos semanas, aunque nunca cesó su vigilancia a la chica, Lia creía que se llamaba. Todavía no olvidaba el incidente del primer día. La arrogancia que desprendía la gatita, superior, incluso, a la suya propia, le hacía ver como una niña mimada e insoportable. No dudaba de que llevara toda su estancia ahí planeando atacarla o acusarla de algo. “Solo está esperando la mejor oportunidad para actuar, pero no pienso ponérselo fácil.”

Tras un análisis de la situación, decidió llevar el arco cargado en las manos. A pesar de que su manejo de la navaja era más certero, sin un atacante a corta distancia no le sería de ninguna ayuda. Aunque no todo el grupo avanzara a la par, no parecía que hubiera un guía determinado, todos seguían el camino que recordaban y, aunque a veces se perdían, no iban mal encaminados.

Wen se dedicó a avanzar en medio del grupo, siempre con el arco cargado, aunque no apuntando. Las miradas que Lia le dedicaba le parecieron del todo menos amables, por lo que decidió ignorarla y adelantó a Matt, bufando por su comentario sobre su hambre, que no tarda en alcanzarla e intentar bromear con ella. Wen volvió a bufar. Sus bromas le irritaban y, a su vez, le hacían reírse internamente.

- Oh, genial, Mathew, has resuelto mi problema de abastecimiento. Ahora cállate antes de que decida usarte como alimento para los pajarracos del piso de arriba.- le contestó irónicamente.

Al llegar a la misma plaza que la ultima vez, Wen comenzó a llenar su mochila de los víveres de una de las cestas. No es que tuviera nada en contra de los canastos de mimbre que el espantapájaros les regalaba, pero ya había visto lo incomodo que era andar con ellos arrastras y, para una chica como ella a la que le encantaba correr, no querría ni imaginarse lo difícil que sería alcanzar cierta velocidad con “eso”.

Acababa de colgarse la mochila al hombro cuando oyó el estruendo y al instante supo que no era buena señal. A penas había tenido tiempo de reaccionar colocando una flecha en el arco, cuando la cabeza de Lia ya rodaba por el suelo. Paralizada, sin poder evitarlo, miró intensamente a la bestia y a su víctima, impresionada porque estuviera viviendo una situación así. No tardó mucho en reaccionar, abriendo su mano derecha de manera que la flecha que cargaba su arco salió disparada hacia el monstruo que había devorado a su ex compañera de torreón. La flecha apenas se le clavó la punta en, lo que debía ser, una de sus patas y ni siquiera pareció afectado ni se distrajo de su banquete. No fue difícil deducir que ni ella ni todo el grupo junto podrían contra esa bestia, por lo que no dudó en hacer uso de sus fantásticas piernas y salir corriendo en la misma dirección que veía que había cogido Enna.

Apenas había dado tres pasos cuando vio que algo estaba mal: Matt iba en dirección contraria. Corría hacia ella, hacia la bestia. “Estúpido.”

Estuvo a punto de dejarlo ahí, a su suerte. Llevaba la mochila llena de comida y su arco en la mano, en unos minutos corriendo, si la dirección era la correcta, estaría en el torreón, lejos del monstruo. “Se lo merecería por intentar hacerse el héroe.” Pensó, pero no pudo evitar estirar la mano y agarrarle el brazo, clavándole las uñas.

- ¡No es momento de heroicidades, idiota! ¡Corre! ¿o es que quieres morir? - le gritó enfurecida, aunque no tenía muy claro si con el norteamericano o con ella misma.

No tardaron mucho en superar a Enna corriendo, a pesar de que Wen iba más lenta de lo normal por culpa del exceso de peso que suponía la comida y arrastrar tras de sí a una persona casi el doble que ella. Soltó el brazo de Matt de forma despectiva cuando se dio cuenta que aún lo apretaba casi haciéndolo sangrar. “Se parece demasiado a Church. No podía permitir que muriera. Se parecen demasiado.” Se auto convenció mientras divisaba el torreón.

Mientras los demás llegaban al torreón, se dedicó a ordenar los alimentos de su mochila en la cocina, como si lo que había pasado hacía tan solo unos minutos no hubiera sido real; pero la confirmación venía en una cesta arrastrada por Nasher. El lagarto ni se dio cuenta de su presencia, dejándola sola en la cocina con la cabeza de Lia. Ya no había más miradas hostiles, ya no más arrogancia ni desdén, solo terror. Era como si los ojos muertos de Lia preguntaran ¿por qué? ¿por qué yo? ¿por qué nosotros? La fría mirada de la chica-gato no dejó su espalda hasta que esta desapareció por la puerta del patio.

Wen se encendió un cigarro, apenas impresionada de que la muerte de Lia realmente le hubiera afectado tan poco. El monstruo era lo que realmente la trastocaba, Lia simplemente había sido un granito de arena más en su vida, sin importancia. Podría asegurar que, si no hubiera sido por el incidente del primer día, ni siquiera se hubiera dado cuenta de su presencia. Una pequeña parte de ella le decía que se lo merecía, que era una niña con aires de superioridad que se creía invencible; pero no había sido su arrogancia la que había acabado con su vida.

No, no le había dolido su perdida. No era la primera vez que veía sangre y muerte, algo cotidiano debido a todos los desgraciados que “vivían” en los suburbios de Londres; pero nunca había visto una bestia como esa. Había devorado a Lia tan rápido como ella misma le había sacado la navaja semanas atrás. Ese monstruo, esa ciudad,… ellos no tenían ni idea de a qué se enfrentaban. Los horrores que había pasado en su vida antes de Rocavarancolia parecían la hora del té en Buckingham Palace comparados con lo que atisbaba en su futuro en esta ciudad.

Cuando vió aparecer de repente un hombre cuyo cuello era rebanado por una chica sin cabeza, no pudo evitar romper a carcajadas. “y ahora me vienen con la versión femenina de Sleepy Hollow.” Pensó irónicamente. Para su desgracia o suerte, ambos personajes desaparecieron en seguida. La verdad es que la habían intrigado. Sabía perfectamente que todo lo sucedido en el día le pasaría factura cuando se encontrara completamente sola, por la noche o en la bañera, pero ahora prefería disfrutar de la indiferencia e inmutabilidad que a represión de los acontecimientos le ofrecía.

Se quedó en el patio fumando incuso cuando supo los rituales de enterramiento que iban a hacerle Lief y Nasher a Lia. Y, mientras observaba el fuego, estuvo completamente segura de que había una razón por la que les habían traído, la ciudad los había elegido, los estaba poniendo a prueba y una de ellos ya había fallado.


77 Re: Torreón Maciel (Archivo III) el 15/07/12, 09:01 pm

Elliot

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Nada mas llegar al torreón, Enna dejó la cesta con comida encima de la mesa y nada mas hacerlo, se sintió muy, muy debil. La larga caminata le había dejado sin ningun tipo de energía. Las piernas le dolían, el pecho le ardía y notaba como todo su cuerpo pesaba más. Mientras la adrenalina le había insuflado fuerzas no lo había notado, pero ahora que todo había pasado, apenas podía moverse.

Enna se sentó en una de las sillas y miró durante un segundo su ropa, salpicada en algunas partes por pequeñas manchitas de sangre. "Es roja" volvió a repetir mentalmente mientras la miraba con los ojos de par en par.

Cuando miró lo que Nasher traia en la cesta no pudo reprimir un gesto de sorpresa. - ¿Por que has...? - Comenzó a decir en un susurro, pero no terminó la frase. Miró durante un segundo la cabeza de la chica, manchada de aque liquido carmesí que tanto le llamaba la atención. Recordó perfectamente el grito de horror de la chica, recordó el olor putrido del aliento de monstruo, recordó el sonido de su carne separándose. Había sido todo un derroche de belleza que sus compañeros no habían sabido apreciar.

La mayoría de sus compañeros habían desaparecido por el torreon y realmente Enna no tenía ganas de saber donde se encontraban. Lo unico que despertaba su curiosidad de verdad era saber para que había traido Nasher los trozos que quedaban de Lia. Nasher había bajado a las mazmorras, Matt había subido y el resto no tenía ni idea de donde se encontraban. Allí se vió sola con Lia. Se acercó lentamente y, permitiendose un segundo de tranquilidad, sonrió. "Vamos... no me mires asi chica. Podría haber sido peor. La muerte te ha dado el honor de no ser torturada... no demasiado. Ha sido fugaz. Podría haber sido mucho peor. Podrías haber sufrido mucho más. Tu sangre podría haber manchado mis manos. ¿No crees? Hubiera sido bonito, si... podría haber sido peor para ti. Podría haber sido yo la que te condujera hasta las puertas blancas del mundo anterior... y entonces si que podrías haber tenido miedo."

La niña escuchó un ruido fuera en el patio que interrumpió sus pensamientos y el dulce requiem de la vida apagandose inundó su cabeza por un segundo de nuevo. De un salto se levantó de la silla y salio a correr hacia el patio. Iba muy decidida hasta que se encontró con aquella escena y paró en seco. Una mujer sin cabeza mantenía una espada en alto, manchada de sangre. De sangre roja. Una figura oscura yacía en el suelo sin cabeza tambien mientras otra figura redonda rodaba hasta pararse a pocos metros. Enna trató de mirarlo todo a la vez, pero cuando quiso parpadear, habían desaparecido. Luego escuchó unas carcajadas y vio a Wed justo al lado. ¿De que se reia asi? La Daeliciana avanzó con cuidado, teniendo siempre presente la posibilidad de tener que usar el cuchillo, hacia el queso que había tirado en el suelo. Decidió no tocarlo pero lo observó con detenimiento.

No estaban seguros. Ese torreon no era seguro. Nada era seguro. Podrían morir en cualquier momento, en cualquier sitio. Eso hizo pensar a Enna. No merecía la pena quedarse en el torreon pensando que iban a estar seguros. Esa mujer había entrado y había matado a un hombre sin hacer ruido apenas... ¿Quien les decia que no les mataría a ellos? Lo mejor era salir y empaparse de la ciudad. Si había que correr riesgos, al menos que fuesen por voluntad propia y no mientras se escondían. Había estado demasiados años encerrada y si tenía que morir, no seria entre cuatro paredes.

Decidió guardar silencio. Sabía como era la demás gente. No podrían con mas emociones en un dia. Si se lo contaba entrarían en un estado de panico poco conveniente para sus planes... ya se lo diria al dia siguiente, cuando estuviesen mas calmados los ánimos. Se acercó a Wed lentamente. - Eh... no les digas nada de esto a los demás hoy. No mas tristezas ni sustos esta noche, por favor. Si se lo contamos no dormiran, y necesitamos descansar, ha sido un día muy duro. Dejemos dormir y mañana lloraremos y temblaremos de nuevo.

Iba a entrar al toerrón de nuevo cuando vio a Nasher salir con un montón de leña. - Nasher es mejor que no salgas ahor... - pero el chico no parecía escucharle, dejó la madera en el suelo y fue a por mas. Enna le miró con curiosidad, sin decir ni hacer nada mientras juntaba toda la leña y le predía fuego. Luego escuchó lo que le decía a Lief. La niña se acercó a los dos y se sentó en el suelo mientras estos le sacaban los ojos y ponian los restos en el fuego. Era una de las escenas mas bonitas que Enna había visto. Se quedó embobada mirando como la carne se volvía negra por algunas zonas mientras el fuego la cocinaba lentamente.

Donde ella vivia no se hacían cosas asi. Solo se tiraban los cuerpos al volcan y ya está. Pero sin duda este funeral le parecía mas hermoso. Claramente, al Demiurgo debía de gustarle mas la belleza del fuego consumiento lentamente los restos de lo que un dia estuvo vivo que la lava tragandoselo con rapidez.


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