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Montañas

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1 Montañas el 03/08/11, 01:03 am

Rocavarancolia Rol

Rocavarancolia Rol
Recuerdo del primer mensaje :

Altos picos escarpados que separan a la ciudad del desierto.


109 Re: Montañas el 08/08/18, 01:25 am

Poblo


Tras despedirse de Kirés y con la intención de ver la luna junto a una panorámica de toda la ciudad, Xalkoth había decidido volar hacia las montañas en busca de una buena vista. La encontró, pero no como inicialmente esperaba.
En alguna parte de lo alto de las montañas alguien había empezado a lanzar fuegos artificiales al aire y los destellos captaron la atención de los ojos compuestos del transformado. Ni que decir tiene que el espectáculo le gustó.
¡Ohhhhh! ¡Destellos boniiitos!

El clinger no sabía que eran fuegos artificiales pero eran bonitos, grandes y brillantes: una combinación que, para la desgracia de quien estuviera lanzándolos, ejercía sobre la plaga una fuerza de atracción comparable a la del astro rojo, así que atraído a partes iguales tanto por el brillo como los colores, echó a volar directamente al centro de las explosiones. Si, al interior.

Una vez alcanzó el epicentro de aquel fenómeno luminoso, el insecto simplemente se paró y giró en círculos para contemplar las chispas de diferentes colores que discurrían a su alrededor mientras lo rodeaban las explosiones. Múltiples brillos, colores y sonidos estruendosos inundaron los sentidos de Xalkoth que en respuesta no pudo sino mostrar la más grande de las sonrisas que su cuerpo podía expresar, lo cual no era gran cosa teniendo en cuenta la naturaleza tanto de su raza como de su transformación, pero lo que cuenta es la intención ¿no?

Hablando de intenciones. Probablemente el helión no quisiera derribar a nadie con aquel espectáculo pero, dadas las circunstancias, la personalidad de la plaga y su posición actual… el desastre era simplemente inevitable. Uno de los cohetes que surcaban los cielos, por casualidad o ironía, tuvo el detalle de quedarse sin combustible un segundo antes de estallar, quedándose suspendido en el aire justo delante de la cara del clinger durante los instantes de tiempo suficientes como para que este asimilara lo que iba a pasar.
Oh...
Y... ¡explosión!

Cualquiera que mirara al lugar podría ver perfectamente como una estela humeante de centellas multicolor caía en espiral desde la zona de la explosión y se estrellaba en las cercanías. Si además uno se acercaba al lugar del impacto, dicha persona se encontraría con los pies del clinger sobresaliendo del montículo de tierra y escombros que habría levantado al impactar, lo cual también indicaba que el individuo en cuestión estaba incrustado cabeza abajo en el lugar.

110 Re: Montañas el 08/08/18, 03:38 am

Jack


Todo marchaba bien. Se sentía pletórico, radiante. Aguardó la salida de la Luna Roja sentado en el límite del hechizo de su cueva. Se había desnudado para recibir la tormenta. Cuando su luz llenó el cielo y chisporroteó en sus venas, el helión prendió las primeras mechas. Sacó una cerveza y la alzó al astro rojo con el primer fogonazo.
¡Skarog brinda por ti, diosa!

Pasó un buen rato allá arriba, empapándose y aplaudiendo con cada fogonazo. Le encantaba el invento y sabía que podía atraer miradas desde toda la ciudad, o que alguna bestia de Malyadar podría picar un inintencionado anzuelo. Pero nunca habría pensado que atraería... Eso.

Algo indeterminado surcaba el cielo directo a donde explotaban los proyectiles. No pudo discernir su tamaño hasta que lo vio iluminado por los fuegos. No era gran cosa. Pero era algo. Y le iban a reventar la cara como siguiera ahí.
¿Qué rayos es eso y qué hace ahí arriba? -se preguntó.

Se había levantado para vestirse, por si acaso, y se encontraba en paños menores cuando sucedió lo obvio. Lo vio caer en picado contra la montaña y levantar una nube de polvo al impactar. Atol frunció el entrecejo mientras descendía: esa criatura debía ser dura. ¿Seguiría viva? Si no, le sería útil. Si algo le gustaba de la ciudad era que todo se podía reciclar.

Llegó al agujero y empezó a cortar y levitar los escombros. No iba a arriesgar las uñas por aquella... Cosa. Parecían patas de insecto... << ¿Por eso se lanzó a los fuegos? Oye, si la proxima vez te abres la cabeza, los vuelvo a prender. Esa coraza parece útil...>> Se refería al exoesqueleto. No había visto nada así en criaturas no más grandes que su mano. Y no le sonaba nada similar en las montañas, asi que decidió esperar a ver si era o no inteligente antes de plantearse reciclarlo.
Dos días picando piedra y ahora te tengo que excavar, me cago en mi estampa... ¿Vives aún?

Pese a todo, estaba a punto de estallar en carcajadas. No podía quitarse la visión de haberlo visto volar hacia, literalmente, las explosiones, y quedar atorado en la montaña. O la de sus patas asomando entre los cascotes. ¡Empezaba bien la noche!

111 Re: Montañas el 08/08/18, 01:39 pm

Giniroryu


GM
Aquella noche era una de las pocas excepciones que el kairós hacía en su modus operandi habitual. Solo aquel día señalado podía lograr que el ingeniero dejase voluntariamente de trabajar y saliese a las calles por un motivo no relacionado con su negocio. Igual que el resto de la ciudad, Archime sentía el subidón lunar, aunque a su manera. Para él significaba magia pura, por no hablar de que se trataba de una de las mejores oportunidades del año para presenciar acontecimientos notables. En el fondo, presenciaba muchos más de los que eran necesarios para el tamaño de su reserva, pero por algún motivo su mente archivaba aquella excepción enseguida, sin preocuparse por lo que en otro tiempo hubiese desechado por ser catalogado de irracional.

Con todo, el irrense no se contaba entre los que llamaban la atención. Se limitaba a levitar a través de Rocavarancolia, siguiendo alguna suerte de intuición que achacaba a su precio y que iba más allá de la fría razón. Lo último también entraba en sus cálculos, por supuesto, pues su primera gran recarga tras la aparición del astro reinante había sido proveída por el proceso de transformación de uno  de los grupos de cosechados. Desde una distancia prudencial y empleando niebla mágica había presenciado parte de lo que ocurría en el torreón Sendar, siendo esta la parada más prolongada que había hecho durante su baño de poder de aquella noche.

Vio maravillas y celebraciones. Hacia el lugar donde se llevaba a cabo lo segundo se dirigió al reconocer una figura familiar volando en aquella dirección. Dicha figura pertenecía a alguien a quien conocía bien y que, por lo general, era garantía de que encontrarse en su presencia serviría para cumplir su precio. No le decepcionó: mientras le seguía desde cierta distancia, levitando, presenció como Xalkoth se acercaba peligrosamente a los fuegos de artificio hasta que sucedía lo inevitable. Aceleró un poco su velocidad de levitación con la intención de ayudarle, pero el helión que se encontraba en las cercanías se le adelantó. Aminoró pues de nuevo la marcha ya que el clinger estaba siendo ayudado por el helión, y llegó a la altura de ambos poco después de que Xalkoth volviese a encontrarse fuera de la tierra.
—Buenas noches —saludó primero para ambos antes de dirigirse directamente a la plaga—. ¿Te encuentras bien, Xalkoth? —Era una pregunta protocolaria: sabía que la respuesta era sí. Conjuró un hechizo de restauración, no obstante, al notar que su exoesqueleto no había salido completamente entero de aquella—. Por cierto, creo que te interesará saberlo: he visto una ballena gigante voladora en aquella dirección. Nos vemos.
Y con eso, el kairós continuó su camino levitando a través de la tormenta.



Última edición por Giniroryu el 13/08/18, 02:49 am, editado 1 vez

112 Re: Montañas el 08/08/18, 06:05 pm

Poblo


Skarog no tuvo que trabajar mucho para sacar a su invitado de aquel montículo. El propio Xalk seguía vivo y consciente por lo que enseguida empezó a moverse y a desenterrarse desde el otro lado. Cuando salió, sin embargo, los daños se hicieron evidentes. Plaga o no, el insecto no era indestructible y, aunque el cuerpo del insecto como tal estaba ileso, aquel impacto había roto su exoesqueleto por varios puntos, además sus alas se habían dañado considerablemente.
¡Ayayayayayay!– Soltó mientras se tambaleaba y recuperaba el equilibrio tras salir de aquel agujero –Creo que esta vez me he confiado un poco de más en lo que mi cuerpo podía resistir…– Entonces vio al helión y recordó las palabras que había oido mientras seguía bajo tierra –¡Oh! ¡Hola! Si, si. Sigo vivo, aunque un poco agrietado. Pero eso lo arreglo en unos minut…– Volvió a interrumpirse el solo, ya que con sus ojos traseros acababa de ver a un irrense al que conocía llegando a la escena y preguntando por él.
!Ah! ¡Hola Krono!– Lo saludó agitando la pinza con ánimos. El hechizo de restauración que el kairós le lanzó sirvió para arreglarle las alas al clinger, pero antes de que le diera las gracias por ello su cerebro procesó la parte en la que le contaban que una ballena GIGANTE flotaba por la ciudad. No sabía qué era una ballena, pero parecía divertido.
Parece interesante. Iré a verla en cuanto termine de curarme. ¡Adióooos!– Dijo como despedida al verlo irse tan rápidamente como había venido. Había notado que el irrense últimamente aparecía muchas veces cerca de él, pero no se había parado a pensar en que hubiera algún motivo para ello. Además, le gustaba su compañía.

Lo siguiente que hizo en cuanto se hubo ido su amigo fue, para posible shock de cualquier testigo, cerrar la tenaza de su brazo izquierdo y empezar a golpearse con ella con bastante fuerza, la suficiente como para terminar de romper las partes de su armadura que seguían intactas. Luego se agitó como un perro cuando se secan, salvo que en este caso no fue agua lo que salió volando en todas direcciones, sino trozos de blindaje. Ninguno en la dirección de nadie, por suerte.
En ese momento recordó que no estaba solo.Con la llegada de su antiguo compañero de criba había olvidado que delante de él seguía estando aquel desconocido que había ido a sacarle del agujero. Lo miró pensativo un segundo mientras se preguntaba por qué habría alguien en las montañas tan cerca del espectáculo de luces y poco después una bombilla se encendió en la mente de Xalkoth.
¿Eras tú el de las luces de colores brillantes? Son muy bonitas. –Empezó a hablar –Yo soy Xalkoth, por cierto. Encantado. –Mientras hablaba, una nueva armadura había empezado a cubrir todo el cuerpo de la plaga. Todavía era blanda, pero estaría completamente formada y endurecida en pocos minutos. Usaría ese tiempo para hablar con el desconocido y luego se iría a buscar a ese tal “ballena” del que le habían hablado.
Ah y gracias por la ayuda. Habría tardado mucho más en salir si hubiera tenido que ser solo yo.
Por su tono se notaba que hablaba por experiencia. Mejor no saber cuántas veces se la había pegado para adquirir esos conocimientos.

113 Re: Montañas el 10/08/18, 12:10 pm

Jack


Atol

El insecto salió hablando y el libense se tuvo que tragar un gruñido. No quería problemas por un caparazón. La criatura parloteaba mientras le intentaba calificar de inteligente o no, aunque acercarse así a unas explosiones...

Otra aparición le distrajo. Llegó levitando otro que parecía un irrense... y que conocía al insecto. <<Xalkoth y Krono...>> le sonaban pero no conseguía ubicarlos. Tampoco importaba mucho. Un bicho parlanchín había estado a punto de hacerse puré al lado de su cueva y ahora les habían dado el chivatazo de que algo gigante volaba sobre la ciudad... El resto le daba igual.

Pero saludó a ambos.
Hey... Y... adiós, irrense volador.

Le miró irse, parpadeando perplejo. ¿De veras acababa de llegar un tipo levitando, había curado al tal Xalkoth, y se había ido sin más? Pero la cosa mejoraba. El que quedaba empezó a darse golpes con esa tenaza y luego le dio por sacudirse... Atol se cubrió la cara un poco por si le "salpicaban" trozos de la coraza.

Menos mal que eso parece resistente —señaló el exoesqueleto—, ¡porque ¡menuda hostia!

Estalló en carcajadas. Llevaba mucho rato aguantando.
En efecto. Son bonitas y explotan, ¿sabes? Yo soy Skarog, de nada... Hala, ¿se regenera sola? Qué pasada —eso sí era digno de contemplarlo. No sabía que pudieran existir criaturas así—. Casi te confundo con un insecto a la brasa. ¿Cómo se te ocurre acercarte así a... —le sobrevino otro ataque de risa y lo dejó ahí. Daba igual.

>>¿Y qué demonios es una ballena?

114 Re: Montañas el 10/08/18, 06:21 pm

Poblo

Poblo
Xalk observó con curiosidad cómo el helión alternaba entre hablar y reírse cuando no se aguantaba más las ganas. Realmente el helión estaba lejos de ser el primero al que veía hacer eso, y de hecho al clinger siempre le llamaba la atención que, desde que dejó Dryfus, sus aventuras fueran consideradas menos como imprudencias y más como “eventos divertidos” una vez se confirmaba que no había bajas. Tampoco le parecía mal, especialmente si aquello evitaba que alguien le echara broncas por sus imprudencias. Además, contrario a lo que pudiera parecer, la plaga sí que tenía cuidado o al menos tenía el cuidado suficiente para garantizar que, en caso de que pudiera sufrir daños, nunca superaran el límite que su exoesqueleto podía aguantar.

Tras pensarlo poco tiempo decidió que hablaría en los momentos en los que el otro se riera, para hacer un uso eficiente de aquel tiempo.
¿Preguntas que por qué me pareció buena idea entrar dentro? –Se llevó la garra a la barbilla pensativo –Pues... precisamente por lo que has comentado, porque soy resistente. –Respondió.
>>No es que quisiera que me explotara en la cara uno, claro... pero eran demasiado llamativos como para no meterme dentro a presenciarlos al máximo, y sabía que si pasaba lo peor mi coraza aguantaría. –Lo dijo con seguridad al principio, aunque mientras lo hacía no pudo evitar mirar sus alas ya recompuestas con uno de sus ojos traseros.
Aunque… He de reconocer que subestime un poco la cantidad de daño que podía recibir. No he sufrido daños permanentes con el accidente, pero si Krono no hubiera aparecido con su magia probablemente habría tenido que volver andando en vez de volando. Mis alas no se regeneran tan deprisa como mi caparazón.
Y hablando del caparazón, parecía que este ya había terminado de endurecerse por completo. Le pegó un par de golpecitos para comprobarlo, y tras ver que su tenaza rebotaba sin causar daño alguno confirmó que estaba listo para seguir con su día de aventuras.
Bueno, mi coraza ya está formada. Me voy a ver a ese tal “ballena” que es gigante. Un placer conocerte esto... escarol… ¡Skarog! Eso es. ¡Adiooooos!

Y con esas palabras el insecto alzó el vuelo mientras agitaba la pinza a modo de despedida, luego salió rumbo en la dirección que su amigo Krono le había indicado. No sabía lo que se iba a encontrar, pero desde luego aquello prometía.

Sigue en la Bahía de los naufragios

115 Re: Montañas el 11/08/18, 01:25 pm

Jack

Jack
Asintió pensativo mientras el otro hablaba. La explicación del insecto tenía sentido. Si el cuerpo del libense tuviera esa protección natural, él también haría cosas así, la verdad. O se metería en más peleas a puñetazos. De hecho, podía seguir haciéndolo con esa casi-inmunidad al dolor, pero tenía que andarse con cuidado con sus uñas y con sus heridas, así que había desarrollado cierta autoconservación. No obstante, con la Luna sobre sus cabezas entendía mejor que nadie que se pudiera subestimar el riesgo esa noche en concreto.

Tienes razón, la verdad. Yo haría igual pero con estas uñas no se puede hacer nada sin que se rompan —bromeó—. ¡Buena caza entonces, encantado!

No se despidió de él con su particular palmada en la espalda por si le desequilibraba al alzar el vuelo y le hacía comerse la montaña otra vez. Pasó un rato observando la ciudad desde allá arriba y disfrutando de las vistas de los edificios enrojecidos. Luego, desanduvo el camino hacia su cueva. Tenía que recoger, pasar por Serpentaria y después sería libre de gastarse una fortuna en los antros. O quizá buscaría a esa "ballena voladora", fuera lo que fuese. Al menos era gigante, o nunca sabría si estaba mirando a la criatura correcta.


_________________________________________

Die wahre Macht, die uns beherrscht, ist die schädliche, unendliche, verzehrende, zerstörende, unstillbare Gier...
Spoiler:
El verdadero Poder que nos controla es la vergonzosa, interminable, desgastante, destructiva e insaciable Sed...


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