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Rocavarancolia Rol » Rocavarancolia » Área Noreste » La Bodega

La Bodega

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1 La Bodega el 26/03/13, 02:09 am

Rocavarancolia Rol

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Recuerdo del primer mensaje :

Edificio de base cuadrada con planta baja y otra superior para el despacho y el servicio. La fachada principal tiene un enorme dibujo de unos viñedos cuyas ramas hacen la silueta de la entrada. Al caer la noche, unos faroles iluminan todo el perímetro del edificio. El vestíbulo es todo de piedra pintada en varios tonos de rojo como si la pared la surcasen olas de vino y sangre. Tanto es así, que estas olas acababan en espuma en los esquinazos, como si golpeasen una roca o pared inexistente. Las columnas están cubiertas por enredaderas, surcadas por alguna que otra uva. A un lado hay una escalera de caracol, tanto de subida como de bajada, y al fondo la barra. El resto lo ocupan sillas, mesas, una grotesca fuente de un humanoide con la garganta abierta de la que mana sangre y otra con una ninfa semidesnuda con un racimo de uvas en una mano y en la otra un botijo del cual mana vino. Según las indicaciones de las fuentes, la bebida cambiaba cada hora. Y, obviamente, estaba bien vigilado su consumo. El resto de la estancia lo decoraban pinturas (sobre las paredes y columnas) de escenas de cosecha, viñedos, sátiros terrícolas y figuras del estilo. Para rematar, unas lámparas de araña de forja se encargan de la iluminación con velas.


193 Re: La Bodega el 17/06/18, 11:49 pm

Giniroryu


GM
A Melodes no le cogió desprevenido el hecho de que el vampiro no tuviera buenas noticias, pero sí el contenido de estas. Abrió los ojos considerablemente, olvidándose de mantener por completo la compostura debido al cansancio.
—¿Xiandra... también? —Musitó en un principio, aunque de forma lo suficientemente audible.
El soñador permaneció pensativo y algo cabizbajo mientras Jack seguía explicando aquel acontecimiento que, de entre todas las preocupaciones que plagaban su mente, no había entrado en sus posibilidades hasta aquel mismo momento. ¿Sería posible que...?
>>Con que me digáis cuál es el estado del cadáver es suficiente —respondió declinando amablemente el ofrecimiento de bajar. Suponía que el cuerpo de Xiandra estaría tapado y era muy posible que no necesitase examinar el cadáver—. Contadme todo lo que sepáis, os lo ruego.

194 Re: La Bodega el 18/06/18, 12:08 am

Jack


Jack

El rubio agradeció de forma casi inconsciente no tener que bajar de nuevo. Se apoyó en la barandilla, de espaldas esta vez, y se rascó la cabeza un momento antes de narrar lo que sabía.
Aviso: es absurdo. Ayer me contó que hoy iría a operarse a la clínica de Krono, para ponerse un brazo robótico de esos que tienen los irrenses... Algo así. Hoy me he pasado por allí, preocupado por su tardanza... y allí me han contado qué pasó.

Le relató todo lo que sabía, breve pero con atención a los detalles del altercado "pacífico". Cada vez que lo contaba se instalaba en su cabeza una especie de voz diciendo "es imposible, es imposible". No tenía sentido actuar así en semejante ciudad. Se cruzó de brazos y miraba al techo cuando volvió a hablar. Le embargaba la frustración de no saber nada: ni quién demonios podía haber sido ni cómo investigar aquello.
No dejó nada visible, ni una sola huella de violencia. Sabemos que tenía enemigos, pero no me encaja lo de arreglar el agujero y disculparse. Es de locos.

>>Por cierto, si sirve de algo, su casa sigue intacta, porque fui a asegurarme y no parece que haya entrado nadie desde que salió. Y no se llevaron nada de su cuerpo. Entrar, matar, y salir. Demasiado fácil... y demasiado limpio.

195 Re: La Bodega el 18/06/18, 12:54 am

Giniroryu


GM
El oniromante dejó relatar todos los detalles al vampiro antes de intervenir, pero había asentido de forma ausente en varias ocasiones. Las piezas encajaban y coincidían con ciertos rumores que había escuchado no hacía mucho.
—Tal vez pueda parecer que así sea —intervino finalmente cuando Jack hizo alusión a que el asesinato había sido "demasiado limpio"—. Pero lo cierto es que hay una persona que encaja con el modus operandi que habéis descrito... y que es posible que tuviese un motivo para querer asesinar a Xiandra. ¿Os suena el nombre dama Dibujo?

Melodes le refirió brevemente a Jack que la bruja de los trazos había aparecido muerta en la casa de la también fallecida Cordia. Corrían rumores acerca de que pretendía saquear el lugar, como otros muchos habían hecho, y que había muerto a manos de otro saqueador. Al libense le habría costado creer aquella historia sin tener en cuenta el factor de la influencia de la Torre, pero con aquel bastión depravado en funcionamiento y la malicia de Corann en la mezcla cabía cualquier posibilidad.
—Dama Dibujo era muy cercana a otro de nuestros antiguos compañeros de criba... Imagino que Trazo os es más familiar: el cosechador de Carabás. Aunque la clínica del irrense disponga de defensas, si un brujo como Trazo encontrase una simple grieta en la pared para él hubiese resultado muy fácil acceder a la vivienda —le explicó—. Y, aunque no puedo decir que haya mantenido un contacto muy continuado con él, puedo afirmar que no me resulta un pensamiento ajeno el imaginar que podría haber actuado tal y como decís. En el caso de que la asesina de dama Dibujo haya sido nuestra difunta Xiandra, claro está.

Aquella última parte era lo que más le costaba creer. Desconocía si la vampira y la bruja mantenían una relación cercana todavía, pero no le constaba que existiese ninguna rencilla previa entre ellas. No obstante, una vez más, todas las posibilidades eran factibles si nacían de las pesadillas.

196 Re: La Bodega el 18/06/18, 02:19 pm

Jack


Jack
Si le hubieran dicho que Melodes podría tener una pista, un nombre y quizá un motivo, no se lo habría creído. Pero pensándolo bien, eran pocos en la ciudad, muchos se conocían y a la larga todos estaban a uno o dos conocidos de distancia. O más, porque no le sonaba el nombre de Dama Dibujo. Podía haberlo escuchado de pasada, pero no la ubicaba... Igual que a Cordia. Esa sí le sonaba más, habladurías sobre todo.

Sin embargo, Trazo, como bien dijo el soñador, sí le era familiar. Por fin algo a lo que agarrarse. Apenas habían tratado, lo justo en noches de Cosecha.
No sé si Xiandra tuvo algo que ver en su muerte, no contó nada al respecto sobre ella ni nada relacionado. Hum... ¿Trazo y Dibujo estaban muy unidos? Si lo estaban... —arrugó el ceño. Era obvio lo que pensaba.

>>De todas formas, ¿crees que podríamos hablar con él? Si cualquiera hiciera daño a los míos, tomaría medidas, ¿pero por qué mataros entre vosotros, para empezar? Nunca dijo que se llevase mal con ellos. No lo entiendo.

Solo quería respuestas. Si había sido venganza por matar a alguien querido, podía entenderlo. ¿Pero por qué, en primer lugar, habría ido contra ella? Las amistades de su cosecha eran sagradas para él y lo extendía a todas las cribas anteriores y posteriores. Algo así traía consecuencias. Y Xia debía saber que su ex-compañera de cosecha tendría amistades detrás, porque era obvio. No lo entendía.

197 Re: La Bodega el 18/06/18, 04:49 pm

Giniroryu


GM
—Perdí mucho contacto con ellos, pero estoy bastante seguro de que continuaban siendo cercanos —respondió a la pregunta del vampiro acerca de sus ex-compañeros de criba—. Creo que Trazo estaría dispuesto a recibirnos, pero quizás lo más prudente sea esperar a mañana, al menos. Podemos encontrarnos cerca de mi casa, en Luna Alta.
Si el vampiro aceptaba, el soñador se despediría y volvería sobre sus pasos para abandonar el local, con la mente plagada de preocupaciones. Aquel asunto no le gustaba ni un pelo y, aunque también le importaba saber por qué el brujo de los surcos había matado a Xiandra, averiguar las motivaciones tras el asesinato de dama Dibujo podría ser relevante para su investigación personal. Aunque a aquellas alturas ya no esperaba nada útil: tan solo era más y más esvidente qué era lo que debía hacer.

198 Re: La Bodega el 19/06/18, 03:33 pm

Jack

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Jack

El vampiro asintió. Tenía sentido. Más aún si el cosechador estaba en pleno luto.
Por supuesto. Además, puedo quedarme al margen incluso si mi presencia puede dar cualquier tipo de problema, pero prefiero que no.

Se despidieron después. Aún tenía que decidir qué hacer con el cuerpo, pero no lo haría aquella noche. Volvería al trabajo después de prepararse una poción para aguantar con buena cara las horas que quedaban y a dormir. Necesitaba distraerse y acostarse agotado para no pensar en todo lo que tenía en la cabeza.

Sin embargo, el fantasma de Xiandra le perseguía. Tenía su cuerpo en una nevera. Tenía a su amiga decapitada en una maldita nevera. No conseguía alejarse de esa realidad. No lograba conciliar el sueño así que mataría lo que quedaba de noche en los tugurios de la ciudad y dormiría unas horas antes de ir a Luna Alta la mañana siguiente.


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New Sincy:

199 Re: La Bodega el 18/12/18, 04:48 am

Jack

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☆Trama de los Sueños ☆
Jack, Erika y Elunin

La noche de la Luna...:

La pareja se separó en los acantilados. Erika se fue con sus amistades y el vampiro se fue por libre. Cada cual fue a festejar y rematar la noche a su manera, pero se reencontrarían al amanecer, o más tarde, según lo que les deparase la noche.

Volvieron a casa separados pero durmieron juntos. En la bodega reinaba el silencio, el aroma a madera y los maullidos y el mullido caminar de Lerka por la habitación. Se contaron sus aventuras nocturnas, se entregaron a la pasión efervescente de la Luna Roja y soñaron.

Y soñaron. La bruja revivió escenas de la Tierra. Escenas familiares tanto de antes como después de Rocavarancolia, su vida antes y después. Sus amistades de allá mezcladas con las de acá. Como si se conocieran desde siempre, como si ella hubiera sido siempre la bruja de las burbujas que era ahora.

Pero la calma del sueño la rompió un terremoto. Grietas en el suelo se tragaron los nombres entremezclados, algunos vaporosos, otros más sólidos, de sus seres queridos. Pero ella ni cayó ni los vio caer a todos. Sus burbujas abrazaron los nombres más nítidos y pudo huir con ellos a la ciudad roja. Se dibujó una sonrisa en sus labios rosados al cruzar el vórtice.

El vampiro también soñó, pero no tuvo la misma suerte.

Se vio a sí mismo corriendo. Atravesaba las calles como una flecha, cruzaba el cielo como una nube de murciélagos de fuego. Pero llegaba siempre tarde a su destino. Tarde para ayudar a su familia, sus amistades de Rocavarancolia. Una y otra y otra y otra vez. Vio morir y revivir y morir y revivir cientos de veces, pues realmente ese era el destino que merecía. Incluso a la pobre ballena de Giz la pudo oír agonizar mientras volaba por las calles, siempre tarde. Siempre lejos. Siempre insuficiente. Siempre sin preparar. Y una y otra vez, en cada maratón salpimentada por imágenes y gritos de agonía de sus amigos, en cada carrera descubría qué lo ralentizaba. Su fortuna se desbordaba de sus bolsillos.

Pero cuando pudo, por la repetición incansable, vaciarse de oro y joyas antes de echar a correr, cuando por fin se sintió libre, ligero y con esperanzas, el peso se multiplicó. Una sombra, la suya, se agarraba a la calle, a los edificios, a las monedas que daban vueltas en el equilibrio infinito. Equilibrio que él no tenía. Y aunque corriera y alcanzase a su gente a tiempo, no tenía nada sin su fortuna. No era nada. Ranuras en sus brazos le pedían monedas para poder hacer magia, y sus armas suplicaban por un poco de vino para afilar sus lenguas.

No pudo despertar hasta que cambió la dirección de sus carreras. Revivió muertes y errores o fracasos del pasado, algunos visibles solo para sus ojos. Desandó y desandó hasta encontrarse cara a cara con su sombra. Aferraba un corazón muerto. El suyo.

Abrió los ojos. Se asfixiaba..Se rajaba la garganta con palabras que Erika conocía bien. Jack no solo no podía recordar qué había visto sino que la asfixia le inundó todos los sentidos y se convirtió en la única realidad que importaba.

Erika le oyó hablar y gritar en sueños desde otra habitación y lo encontró perdido entre mantas, desorientado y boqueando. El gato lo vio todo desde el escritorio, quizá perplejo, quizá indiferente, pero no se movió del sitio. La bruja consiguió que se calmase con una poción que le vaporizó en la cara como si de un perfume se tratase. Dejó de agarrarse el cuello, de retorcerse como si estuviera agonizando y, finalmente, cerró los ojos. La tormenta pasó. Pero Erika frunció el ceño: ¿se habían confiado al pasar allí la noche? Le dio vueltas a ello mientras desayunaba a solas y le hacía carantoñas a la bola de pelo chupasangre.

Cuando Jack despertó de nuevo, se excusó con la garganta ronca para darse una ducha sin dejarse ayudar, dando tumbos. Bajo el agua lo evocó todo... Pero no. No podía ni mencionarlo, ni darle forma ni sentido con palabras. Debía olvidarlo. Pero Erika le acompañó todo el tiempo, muy preocupada, sin obtener respuestas por más que insistía. ¿Pero cómo iba a decirle que les había visto morir mil veces? ¿Cómo iba a decirle que no pudo salvarles? ¿Y cómo iba a decirle que su peor pesadilla no habian sido todas sus muertes sino una en concreto? La última, la peor, la más egoísta, la que le definía. ¿Cómo decirle que se había visto morir a sí mismo, sudando miedo, ahogándose en el terror más primitivo mientras innumerables cuchillas abrían tajos en su cuerpo egoísta?

La pesadilla tenía razón. Quizá solo en parte. Pero para él era suficiente para mirar con asco casi todo lo que le rodeaba. Casi.

Erika pudo notarlo. Pudo leer entre líneas pues no era la primera vez que el vampiro gritaba en sueños. Pero pudo entenderlo más cuando la mirada enrojecida se cruzó con la suya y el asco y la rabia dieron paso a una tristeza y un miedo viscerales.

Se miraron un rato en silencio, sentados al borde de la cama. Tan solo un intercambio de caricias en las manos rompía la quietud. Ya habían pasado por esto. La reciente ola de desgracias lo había empeorado. Ambos lo sabían. Igual que sabían que el vampiro solía reponerse con el tiempo pero no llegaba a estar bien del todo. Esa espina parecía que nunca iba a abandonarle. Igual que ambos sabían que no podían hacer mucho más el uno por el otro. Jack se sabía de sobra lo que su pareja opinaba de él pero ni eso ni sus propios argumentos servían para alejar el asfixiante torrente de pensamientos que desbordaba su cabeza. Muchas veces le costaba distinguir los verdaderos de los irreales. Pero Rocavarancolia no era ciudad de psicólogos sino de monstruos. Y ni Erika era la psicóloga de nadie (ni lo sería) ni él era un monstruo hecho a derechas. Un vampiro cobarde es lo que era. Un chiste. O al menos así se veía.

Acabaron desayunando y pasaron el día juntos, sin hablar mucho, cada cual afanándose en sus cosas. Distraídos pero reflexivos. Se dieron un paseo por los acantilados, abrigados y de la mano. Intentaban bromear o contarse otras cosas pero el tema terminó saliendo.

Sin embargo, tampoco se podían decir nada que no supieran ya. ¿Que les iba bastante bien? ¿Que no tenían enemigos directos? ¿Que no corrían más peligro que otros ciudadanos? ¿Que sabían defenderse y la rusa cada vez mejor? Agotaba repetir lo mismo una y otra vez, pero más agotaban las embestidas de sus propios juicios e inseguridades, sus miedos y temores. Y Jack lo tenía claro: el terror ante la muerte le controlaba más que nada y le dominaba más que nadie en cualquier lado del vórtice.
Tenías que convertirte tú en vampiro. Tú entre todos.
¿No te recuerdo a Louis?
Para nada. Solo en lo tonto. Antes eras más Lestat, Colmillitos.

Compartieron risas, pero con un deje de tristeza y nostalgia.
¿Y si vendo la Bodega?
¿Y si te ato a la cama y traigo un exorcista?
¿Y si secuestramos un psicólogo de la Tierra?
Mejor hablamos con un mentalista. De monstruitos a monstruitos.
No me convence quitarme eso con un hechizo... o que alguien trastee con mi cabeza...
Ni a mí, amor, ni a mí.
¿Pero irías conmigo?
Claro. Nos afecta a ambos. No eres un egoísta y me quieres, y me lo demuestras de sobra. Pero si puedo ayudar más, estoy contigo. Pero no tomes decisiones alocadas, anda.

Siguieron paseando por los acantilados hasta el anochecer y volvieron a casa. Después... Los días pasaron recuperándose, compartiendo momentos y paseos, y volviendo a la calma tras la visita de la Luna Roja.

Y muchas noches después, de hecho, dos semanas después, como tantas otras veces, volvieron a abrir los ojos. Una nueva mañana de trabajo empezaba, aunque el ambiente estaba relajado y hasta perezoso debido a los días de excesos tras la Luna y las dificultades al dormir. Sin embargo, la ciudad tenía otros planes para ellos. Para todos.

Al fogonazo de la torre le siguió un lento despertar, abrazados y adormilados. No recordaban nada nítido de los minutos anteriores. ¿Ya había terminado la jornada? Estaban abrazados y la bruja besaba el cuello del rubio con suavidad mientras intentaba borrar el recuerdo de una ominosa torre. Sonreía al notar algo aún húmedo en la piel del otro, signo de haberse mordido entre ellos, pero el desconcierto llenó sus labios cuando el sabor de esa sangre se coló entre sus dientes. No era su sangre. No sabía al vampiro. Ni a la suya. Sabía a muerte.

Abrió los ojos, quizá aún presa del sueño, y gritó.

Gritó y sacó del trance a ambos. Lerka huyó asustado. Gritó y Jack saltó de la cama. Gritó más al verle el cuerpo entero y el vampiro volvió con ella. Le señalaba el torso, los brazos, las piernas, la cara... y balbuceaba y gritaba cuando le sujetó por los hombros, pero se miró a sí mismo también y solo halló más incógnitas.. ¿Acaso seguía soñando? Se habían quedado esa noche allí por negocios, maldita sea.

Consiguió abrazarla y que cerrase los ojos. Ella empezó a sollozar y balbucear. Él, "estoy bien, solo es una pesadilla", le aseguraba como un mantra al oído mientras la abrazaba desde detrás, apoyado en el cabecero de la cama.

Al cabo de un rato que se le hizo eterno, la bruja dejó de sollozar y se agarró a sus brazos como si una simple brisa pudiera separarlos para siempre.
Es-estabas sangrando. Por todas partes. Cor-cortes, muchas heridas. Mucha sangre. Como en... Como en tus sueños.
Erika, estamos a salvo. Estoy bien, estoy contigo, amor.
No debimos quedarnos, no debimos, no...
Ya da igual. Estamos juntos y Lerka nos protege. No me va a pasar nada, ni nos va a pasar nada, te lo prometo.

El felino había pasado de ellos hacía rato y en ese momento estaba acicalándose como si tuviera visita. <<Ese es capaz de tener una cita con la muerte...>> pensó, pero se lo calló por motivos obvios.

Erika le sacó de sus pensamientos cuando se giró en el abrazo y posó sus manos en su torso y sus hombros. Los cortes estaban grabados a fuego en sus ojos.
Ha sido tan pero tan real...
Son estas pesadillas... No debí contarte nada,  ahora tú sueñas lo mismo, amor.
Tú lo has dicho antes: eso ya da igual, pero sabes que no es culpa tuya. Déjalo y abrázame, anda.

Se tumbaron de nuevo y se refugiaron en sus brazos. No se dieron cuenta, pero Lerka había desaparecido sin hacer ruido ni pedir que le abrieran la puerta.

Tiempo después decidieron ponerse en marcha. Una ducha, algo para picar y...
Yo juraría que me faltan recuerdos, horas de trabajo... Y un gato arisco pidiendo su ración... —dijo Jack con su vaso de sangre y un cuenco preparado para él en el suelo—. ¡Lerka! —se asomó bajo la mesa y oteó la habitación a su alrededor—. Como esté bajo la cama...
Yo tampoco lo he visto —señaló Erika, recién salida de la ducha, ya lista—. Pero sí veo a un vago que sigue a medio vestir.
¡Soy el jefe! Lo pone en el uniforme, oiga.
Yo solo veo un montón de ropa sin poner.

Terminaron de arreglarse entre bromas y planes para el día, todavía despistados de lo que acababa de pasar. La realidad a su alrededor lo evitaba.

Pisaron sobre blando cuando salieron a la escalera. Un buen montón de pelo negro les esperaba en el rellano. No tuvieron que investigar mucho: era pelo de Lerka. Y no era el único montón que había en el edificio. Al contrario, parecía haber dejado un rastro hacia la salida.
¿Qué demonios? ¡Que me han envenenado al gato! ¡Lerka! —el vampiro se precipitó escaleras abajo.
¿¡No será una de tus bromas!? —exclamaba Erika siguiéndole de cerca.
¿Y lastimarlo? ¡Anda ya! Mira, llega hasta la puerta...

Y seguía por la calle. El vampiro arrugó el morro. Lo último que necesitaba ahora era tener que seguirle el rastro al felino, pero ambos se sorprendieron al fijarse en que, a pesar del viento, los montones de pelo seguían en el suelo. Por descontado, ambos coincidieron en que nada de eso era normal. Ni que se hubiera largado ni la cantidad de pelo que había soltado ni mucho menos que las pelusas estuvieran ahí, fijas, inmutables. Pesaban, incluso, cuando las recogieron a la vuelta en el edificio. Pero el rastro se adentraba en la ciudad y si alguien recogía los montones o se los llevaba el viento o perdía el rastro... Lo podían dar por perdido.
Mira, voy a buscarlo y...
Y yo me quedo y abro en un rato cuando lleguen los demás. Ve, anda, y vístete bien, cariño.

Tras despedirse con un beso, la coleta del vampiro se lanzó calle abajo a la carrera. La bruja se había referido a la ropa con hechizos defensivos y runas que llevaban en sus bolsas sin fondo, para emergencias. Y aquello parecía una trampa. Sin embargo, cuando quiso frenar para ponérsela por el camino, se percató de que ya la llevaba puesta. Cuarto fenómeno extraño. No lo recordaba, pero se despreocupó, pensando como iba en todas las posibilidades. O bien una trampa, o bien se habían dejado la puerta abierta, o bien se les había colado una criatura extraña, ¿o bien les habían lavado el cerebro a los dos? Aquello no tenía sentido. <<O bien lo que sea que le pase a la ciudad se ha decidido por ir contra nosotros ahora>> Al pensar eso, se detuvo en seco. ¿Había hecho bien en irse sin Erika? A punto estuvo de volver, preocupado, pero recordó el comunicador. Tardó más en sacarlo que en comprobar que todo iba bien al otro lado. Pero tardó menos en echar a correr de nuevo.

Por algún motivo, el rastro parecía llevar al Cuchitril, o al menos se adentraba en su zona. Recordaba haber llevado a Lerka de visita alguna vez, pero ni por asomo le creía capaz de recordar el camino. ¿Qué o quién quería que fuera al encuentro de sus amigos? <<No habrá sido una broma de estos desgraciados? Erika se los carga>> reía para sus adentros mientras seguía las pelusas.

Quinto fenómeno extraño... quinto y medio. Empezaba a cansarse de correr sin llegar a ver las calles conocidas, ni hablar del Cuchitril per se, pero las pelusas seguían apareciendo en el suelo. No es que estuviera dando vueltas, porque veía edificios distintos a cada paso, pero tampoco era que estuviera avanzando.

Jack sigue en...


Mientras tanto, en la Bodega, Erika se topó con Elunin. Y con tres empleados más. Todos inconscientes tirados por el bar. Al nublino lo encontró tras la barra, pero consiguió reanimarlo. Lo acompañó al escalón y se sentó con él y un vaso de agua. Los otros ni reaccionaron a su brebaje.
Señora Erika... Gracias... ¿Qué...?
Tranquilo, no te esfuerces. ¿Estás bien?
Yo... estaba terminando... Y...
¿Terminando?

¿Qué demonios habrían hecho los cuatro por la noche? El nublino la miró con una sorpresa que se convirtió rápidamente en miedo.
¿Dó... dónde está el Señor Jack? Me dijo... que descansase, que me tomase la tarde libre... —hizo una pausa pero ahora era Erika la sorprendida. Ella lo recordaba, pero muy lejano. El nublino solo entendía una cosa—: ¿Tanto tiempo llevo inconsciente, Señora? Lo siento de ver...
No, no. Aquí falla algo. Nos acabamos de levantar Jack y yo. No lo entiendo. Y para colmo los demás...
Pero si... Ustedes estaban conmigo justo antes de desmayarme. Le juro por la Luna que no...
No te preocupes. No es eso. No recuerdo nada de lo que he hecho desde que hablamos contigo hasta hace un rato. No puedo centrarme, no sé qué me pasa.
Yo... yo sí recuerdo. No podría olvidarlo nunca.

La bruja le miró, estupefacta. ¿No había estado inconsciente? ¿Qué habría causado tanta fascinación en el nublino?
Una torre tan terrible como magnífica dentro de mi cabeza. Hermosa como la Luna Roja pero...

Un maullido les interrumpió. Lerka bajaba bufando y enseñando los colmillos. Sediento.

El nublino tragó saliva, pero no por el felino. No. Erika estaba pálida y miraba fijamente al animal. Los desmayados. Elunin. Y ahora aparecía Lerka. ¡Y en perfecto estado! Las pelusas habían desaparecido. Y, no menos importante, ¿cómo era posible que hubieran soñado lo mismo?
¿Señora?
Algo no va bien. ¿Puedes levantarte? Desayu... bueno, come algo y vístete para salir. Jack salió a buscar a Lerka.
Pero si está...
Exactamente. Antes no estaba. Había un rastro de sus pelos por la calle.

El nublino tragó saliva cuando se levantó y vio a los demás.
¿Nos... nos han envenenado a todos?
Pues espero que no, pero es lo que voy a comprobar. Están vivos pero no consigo despertarlos. Ven al laboratorio cuando comas algo y avisa si despiertan.

Como era de esperar, no halló ningún agente incapacitante en su organismo culpable de un desmayo. Ni en el nublino. Ni en Lerka. En nadie. No obstante, sí que localizó y aisló en unas burbujas el rastro de un tóxico que aún no se había activado o del que aún no conocía los efectos. En el aire. En toda la Bodega.
No sé qué es esto. No sé qué hace, no sé de dónde vino y no sé...
¡Lerka, no!

El felino había saltado en dirección a una de las pompas y en ese momento atrapaba una entre sus fauces. Erika corrió a cogerlo pero el animal se deshizo de sus brazos entre arañazos. Se limpió los morros, los bigotes y siguió mirándoles como si nada hasta que alzó una pata y movió la garra. Su gesto de pedir más.
Esto no puede estar pasando.
¿Morirá?
En esta ciudad eso es lo más suave que puede pasarte por tragar un líquido raro... Cógelo y llévatelo, anda.

La fiera intentó escapar pero la armadura del nublino se lo impidió.
Y ahora yo qué hago...
El amo, Señora.
... ¿No le he avisado? ¡No sé qué me pasa hoy!
Quizá el veneno me afecte menos...

La bruja no respondió, confundida a más no poder. No habían sido envenenados, de eso estaba segura, pero no le encontraba sentido a aquello. Localizó el comunicador pero no a Jack. No respondía.
Podemos sali...
Me visto y vamos a buscarlo. Deja al gato en el dormitorio, por favor, antes de que pruebe más y explote.

Pero Lerka ya no estaba en sus brazos.
¿Qué demonios está pasando?
Coge tus armas. Nos largamos.

Se separaron y se reencontraron al cabo de un rato, pertrechados. La bruja cargó las runas del equipo del nublino y las suyas propias y tras sellar el edificio con los pobres inconscientes dentro, salieron. Una presión se alojó en el pecho de ambos nada más pisar la calle.

El hechizo localizador parecía funcionar, pues pudieron ver pelusas de pelo negro por la calle que les indicaba. Cada vez menos, sin embargo. Cuanto más se adentraban en el barrio vecino, más opresiva era la sensación. Erika lo achacó a pura paranoia. Elunin, magia o malas artes. Avanzaban desquiciados. Él intentaba seguirle el ritmo y ella intentaba comunicarse con Jack... hasta que el nublino dejó de verla y ella pareció olvidarse de él.

Elunin sigue en...
Erika sigue en...

Mientras tanto, dos pares de colmillos sedientos se daban un festín en la Bodega. Algunos no despertarían jamás.


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