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Palacete

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1 Palacete el 03/08/11, 01:04 am

Rocavarancolia Rol

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Recuerdo del primer mensaje :

Hecho en piedra gris, con forma de U, coronado por una cúpula de cristales negros y esmeralda bajo la cual hay un ventanal ovalado. Se entra por una escalinata de azulejos a un recibidor circular con dos grandes escaleras a ambos lados. Sobre este, se encuentran las habitaciones, flotando a distintas alturas.

Descripción más detallada sacada de la saga:
Exterior:
El palacete se encontraba en mitad de una avenida, frente a una larga línea de casonas macizas, con tejados a dos aguas invadidos de gárgolas. Era la única construcción situada a ese lado de la avenida, pero llenaba el espacio con más rotundidad que la treintena de edificios que se desplegaban frente a ella.

Era de piedra gris, con forma de «U» redondeada, y había algo en sus ángulos y en su disposición sobre el terreno que tranquilizaba, que hacía pensar que no todo en aquella ciudad era horror. Lo que más llamaba la atención era la gigantesca cúpula que coronaba su centro: una maravillosa construcción de cristales negros y esmeralda. Bajo ella, en mitad de la fachada, se abría un gran ventanal ovalado rodeado de decenas de ventanas tan estrechas que parecían arañazos en el muro.

El patio era un sinuoso entramado de senderos que se desplegaba entre lo que una vez debieron de ser parcelas ajardinadas, pero que ahora no eran más que solares de tierra reseca. Se dirigieron hacia la escalinata de azulejos negros y verdes que conducía al portón de entrada, observando con cautela las ventanas que salpicaban los muros del palacete. Tras el enorme ventanal que ocupaba el centro sólo se veía oscuridad.

Recibidor:
Lo primero que vieron fue una densa zona de tinieblas, una cortina de oscuridad que precedía a un gran recibidor, iluminado por una delicada luz verde.
Se reunieron todos alrededor de Rachel en el último tramo de escaleras. El aire que se respiraba ante la puerta era de una pureza increíble, en nada se parecía a la peste rancia de los lugares cerrados que estaban acostumbrados a encontrar.

Fueron a parar a un amplio recibidor circular, de suelo y paredes de piedra gris. El techo, en cambio, era una pesada amalgama de grandes planchas de hierro que no encajaba con el resto del palacio; la sensación que provocaba aquel entramado era de asfixia, como si en cualquier momento fuera a caer y aplastarlos.

Dos grandes escaleras se disponían a ambos lados del recibidor, del mismo azulejo negro y verde que la escalinata de la entrada. Desde donde se encontraban, esas escaleras gemelas parecían hundirse como cuchillos en el techo enrejado, en una perspectiva extraña y forzada. No habían dado ni dos pasos fuera de la zona de sombras cuando se detuvieron todos casi al mismo tiempo, mirando hacia arriba, sorprendidos, boquiabiertos.
Lo que habían tomado como techo no era tal. Al salir de las sombras su perspectiva había cambiado y ahora podían ver el palacete tal y como realmente era. Las planchas que en un primer momento había creído colocadas en un mismo plano estaban suspendidas en realidad a distintas alturas por todo el palacio. Retrocedió un paso para regresar a la zona
de tinieblas y las planchas desordenadas volvieron a equilibrarse, formando un techo sin fisuras
aparentes que no era más que una ilusión óptica: si entrecerraba los ojos podía ver que las planchas flotaban en diferentes planos.

El palacete constaba de una sola planta, una planta vasta y asombrosa en la que flotaban
decenas de estancias de todos los tamaños y formas. La única semejanza entre ellas eran sus bases, de idéntico hierro forjado. La mayor de todas ocupaba tres pisos de altura y medía más de doscientos metros de largo, mientras que las más pequeñas eran meros soportes para adornos y estatuas. La mayoría ni siquiera tenía paredes.

Las escaleras no se hundían en ese falso techo como habían creído, sino que se prolongaban
curvándose en el vacío, hasta perderse en la movediza niebla esmeralda que copaba las alturas. Del tallo principal de cada escalera brotaban decenas de nuevos tramos que se dividían a su vez en más ramales de ajedrezado negro y esmeralda, retorciéndose en el aire hasta aterrizar en los bordes de las habitaciones flotantes. Aquel despliegue de habitaciones y escalinatas producía una prodigiosa sensación de armonía; era como si el mundo entero se hubiera vuelto liviano de pronto, como si la realidad, la propia existencia, fueran menos pesadas y opresivas entre aquellas paredes.

Ascenso y ejemplos de habitaciones:
Tomaron la escalinata de la izquierda. El tramo principal no tardaba en dividirse en tres grandes ramales. El de la derecha bajaba en una pronunciada curva antes de dividirse en otros dos tramos de escalera retorcida. A medida que avanzaban por aquella colosal montaña rusa pudieron contemplar un sinfín de habitaciones y salas. Vieron dormitorios de ensueño; salas de recreo con divanes de terciopelo, escabeles de cristal y columpios colgantes; zonas de paseo con fuentes y bancos de hierro…

La perspectiva resultaba engañosa allí arriba; prácticamente cambiaba a cada paso que daban, convirtiendo el palacete en un espacio en constante mutación. Una estancia vista desde arriba era diferente por completo contemplada desde abajo o desde un lateral. Todo fluctuaba, fluía. Era un enloquecido juego de perspectivas y arquitectura. Una sala observada desde una escalera parecía una selva rebosante de vegetación al quedar semioculta por los helechos que colgaban de las plataformas vecinas, para luego, desde arriba, convertirse en un elegante dormitorio. Desde otra curva de la escalera, esa misma habitación parecía vacía.

Rachel los guió hasta la estancia central del palacio, la única completamente cerrada con muros.(...) En el suelo, ante ellos, había aparecido un diminuto chispazo, una salpicadura brillante que se proyectó despacio hacia arriba, convirtiéndose en una creciente columna de luz que no se detuvo hasta alcanzar el techo, situado a gran altura. Un poco más adelante, una nueva columna tomó forma, de igual modo que la primera. Poco a poco, aquí y allá, se fueron formando más y más columnas. La luz que irradiaban iluminó la gran estancia, transformando la negrura en claridad.
—Es una sala de baile —murmuró Madeleine con admiración.
Mistral asintió, aunque sabía que aquel lugar era mucho más que eso. En aquella sala se habían
celebrado todo tipo de eventos: desde torneos de piromantes hasta conciertos de las fabulosas aves cantoras de Alarán, pasando por duelos de hechiceros y bodas reales. Se contaba que, en una ocasión, allí dentro se había sacrificado un dragón albino para mayor gloria del reino.

Los muchachos bajaron las escaleras que llevaban al suelo espejado de la sala. En el muro que
quedaba a su derecha se encontraba el gigantesco ventanal que habían visto desde fuera. El tercio inferior del mismo estaba cubierto por cortinajes negros, corridos en su mayoría, mientras que en la zona alta dos grandes cortinas verdes se abrían a izquierda y derecha.
En el extremo opuesto a la entrada se levantaba un pequeño escenario ocupado por varias estatuas metálicas. Se trataba de una orquesta compuesta por siete músicos tan extravagantes como los instrumentos que se disponían a tocar.

Un engendro con aire de rata humanoide empuñaba entre sus zarpas dos varillas que parecía a punto de estrellar contra el tambor agujereado que tenía delante. Entre los músicos había un ser casi humano, con la piel de un intenso negro y un magnífico par de alas rojas plegadas a su espalda. Aquella criatura sujetaba en una mano un violín abombado mientras en la otra empuñaba una varilla recubierta de protuberancias. Del costado de todas las estatuas surgía una mariposa metálica: una llave con la que darles cuerda.

Después de abandonar la sala de baile, fueron de plataforma en plataforma, siempre con Rachel a la cabeza. Casi tan sorprendente como el mismo palacio era el estado en el que éste se encontraba. Apenas había polvo y suciedad y aunque algunas habitaciones parecían vaciadas a conciencia, la mayor parte estaba en perfectas condiciones, como si los habitantes del lugar se hubieran marchado un instante antes de llegar ellos.

A media tarde hicieron un descanso para merendar. Se sentaron en los bancos de madera que
rodeaban un pequeño estanque. Apenas hablaron. Aquel lugar inducía al silencio, a la ensoñación.

Al poco tiempo de ponerse otra vez en marcha descubrieron una gran sala repleta de estanterías vacías. El cambiante deambuló entre ellas igual que todos, aun sabiendo que no iban a encontrar nada allí. Ese lugar había sido una importante biblioteca mágica, pero hacía tiempo que los pocos libros que no se habían llevado los magos de los mundos vinculados habían sido trasladados al castillo.

Otro ramal los condujo a una plataforma de paredes listadas en las que se desplegaban más de una veintena de grandes armarios, con espejos de marco de plata en cada puerta. Rachel se apresuró a abrir el más cercano y su contenido la hizo jadear emocionada. El armario estaba repleto de vestidos, a cada cual más espléndido.


109 Re: Palacete el 01/06/17, 06:01 am

Reifon


Era una mala idea por muy impresionante que fuera el edificio, pero que podían hacer si no. No podían patearse toda la ciudad sin entrar en ningún sitio a revisar o buscar cosas. Al final todos se resignaron y trazaron un plan para proceder con cuidado.

El chasquido sonó y todos parecían estatuas que adornaban la calle, tensos al extremo, a la espera de algo.

Cuanto más miraba al edificio y el patio que lo rodeaba más le invadía la sensación de que aquello era seguro, todo lo contrario a lo que su interior le gritaba y al no haber ninguna respuesta algunos comenzaron a acercarse, y como no, su hermano de los primeros. Se apegó a él en un intento vago de sentir que lo podía proteger de algo.

Lo primero que notó al llegar a la entrada fue el aire limpio, falto de madera podrida, humedad, polvo o estancamiento. Era limpio y agradable de respirar y a la vez diferente al aire de las praderas, sin rastro de vegetación. Era aire, aire puro libre de cualquier cosa que lo enturbiara, nunca había tenido esa sensación antes, respiraba pero solo había aire. Y era espectacular. Cuando entro y el techo se fragmentó sostuvo ese aire en sus pulmones y dio un paso atrás para repetir el proceso, por si acaso había alucinado. Miro a su lado contemplando los cristales rotos  y la flecha en el suelo, que siguieran en su sitio era una buena señal.

-Podría ser peligroso sub... -Pero su hermano ya estaba camino de las escaleras así que él hizo lo propio. Intentaba mantenerse firme, que nadie se entusiasmara y perdieran el control o algo peor, pero el mismo se veía absorbido por aquel lugar, perdido en la pieza de puzle que era cada estancia flotante, encajado en una sintonía perfecta que obraban una magistral conjunción más allá de lo que nunca había soñado el nublino. Quería ver todas las piezas, desmontar el puzle y volverlo a formar para poder replicar aquella maravilla, tal obra medida al milímetro, incluso las escaleras por las que pasaban, era para él una pieza digna de devoción y estudio.

-Es perfecta... -Se le oía repetir mientras sus ojos se perdían por toda la estructura, mientras luchaba por estar alerta.

Las palabras de su hermano lo sacaron de su ensoñación. -¿Eh? Ah, sí. Deberíamos reponernos de ropa ahora que podemos. -Su mirada se desviaba hacia los alrededores y como conjuntaban a su vez con el interior de aquella sala, como si estuviera observando un cuadro.

Todo el mundo incluido Rad empezaba a animarse, la pesadez se iba poco a poco y vio a Dafne yéndose a perseguir a Tayron a una sala cercana. Él también quería explorar pero no se atrevía  a alejarse de su hermano.

-Me quitas el aliento grandullón. -Bromeó en respuesta a Rad y se giró a su hermano. -¿Seguimos buscando? -Trataba de mantenerse serio pero le era imposible, se encontraba como cuando iban de visita a la ciudad ansioso por ver nuevas cosas pero multiplicado infinitamente. Miraba fijamente a su hermano, esperando casi suplicante una respuesta.

110 Re: Palacete el 02/06/17, 11:40 pm

Alicia


Siete sonrió contagiado por el entusiasmo de sus compañeros. Era una sonrisa que decía que estaba de acuerdo y sobre todo, que se alegraba de verlos así. Estaba en el centro de la habitación, con cuidado medido de no acercarse a los bordes. Esperó así a tener hueco para revisar el armario, en vez de pretender ocupar espacio de forma más agresiva.
Monica parecía menos llevada por el impulso, como si esperara algo desgradable en la ropa. Siete revisó todos los cortes desconocidos, las telas de colores, los tactos de tejidos nuevos. Sacó una camisa azul oscuro, que después de extender delante de él, pasó a probarse, quitandose la vieja que llevaba. Esta era suave y ligera, con puños de plata. Había también una chaqueta blanca, de hombros cuadrados y bordados en las solapas. Era una sensación muy extraña, como si fuera alguien distinto con ropa nueva y seria. Olisqueó el armario, y solo encontró el olor de lo viejo. Era un olor más seguro que otros. La humedad casi le recordaba a casa.

Había pantalones que hubiera querido ponerse, pero se dio cuenta de que no era bien recibido que se desnudara entre ellos, y se limito a doblarlos y a separarlos para después.
Otras prendas que le llamaron la atención no tenían nada que ver con las primeras: pantalones anchos, de telas ligeras como la camisa nueva, con bordados de hojas verdes y azules, chalecos grises con botones brillantes de oro y pañuelos de ricos estampados, con dibujos de animales que no conocía, o tunicas de colores brillantes, con bordados finos en su espalda y mangas. El único patrón que Siete seguía al sacar prendas y doblarlas con cuidado, eran colores de agua y arena, y verdes parecidos a los que creía que eran sus ojos. Algun que otro violeta.

Se quitó camisa y chaqueta para ponerse la túnica, y para probarse un pañuelo de espirales plateadas y azules. Luego se sentaría a mirar al resto, siempre atento a cuando llamaran su atención para enseñarles cosas, sonriente.

111 Re: Palacete el 04/06/17, 03:37 pm

Dal


Eriel observó cómo el resto se animaba al encontrar tanta ropa. El nublino apenas entendía de ello, además en su familia solían vestir con más modestia, no tan recargados como los de la capital. Se alegró de verlos así, aquello haría que por unos momentos olvidasen el pasado.

-Bueno, yo casi que voy a seguir explorando por ahí - dijo una vez Sox había mirado detenidamente su tono de piel.- Guardadme algo de ropa que me siente bien - comentó con una sonrisa.

-¿Te vienes? - le preguntó a su hermano. Antes de abandonar la habitación le revolvió el pelo a Siete con una sonrisa al verlo sentado. Parecía más animado que el resto y Eriel se alegró.

Subió las escaleras y eligió una puerta que daba a una estancia abovedada con el techo de cristal. En el centro de la habitación había lo que parecía una bañera gigante con varios grifos alrededor para llenarla. El nublino examinó el lugar, no tenía ni idea de qué eran los grifos pero aquello se parecía mucho a una bañera lo que le hizo preguntarse cuánta agua haría falta para llenarla y, sobre todo, cuánto tiempo.

112 Re: Palacete el 04/06/17, 04:37 pm

Zarket


GM
Rad soltó una carcajada ante las respuesta y fingió ajustarse el sombrero con una sombrisa pícara. Siguió removiendo, sin coger nada concreto salvo para mirarlo con deteminiento. Mucha de aquella ropa era absolutamente extraña para el carabés, pero eso no la hacía desagradable, sino atrayente. Encajes dorados, bordados de colores, cortes desconocidos, e incluso algún tipo de prenda que habría jurado que no había visto nunca. Su cabeza funcionó a toda velocidad, imaginando a quienes les quedarían bien qué cosa, y qué le sentaría mejor a él.

Las distintas llamadas y referencia a partar ropa le hicieron asentir y admitir la verdad justo cuando abrió el último cajón de aquel ropero. Las prendas que había allí no eran en absoluto utilitarias, sino estéticas de una forma completa y absolutas: corbatas, pañuelos... Durante unos segundos se removió, indeciso ante coger alguna de ellas o no. Era una pena usar las chaquetas y pantalones elegantes de aquel edificio para diario, pero seguían sirviendo a una utilidad, cosa que no pasaba con aquellas corbatas y pañuelos. «Oh, a la mierda. Me he ganado el derecho a una estética bien diferenciada. Todos nos hemos ganado ese derecho» gruñó, antes de coger algunas y dejarlas en el montón.

Siguió sacando, ya para llevarse. Pantalones, chalecos y chaquetas, camisas, algunos calcetines. Los colores que predominaban eran distintos tonos de azul y rojo, con alguna cosa en blanco o crema. Los bordados al instante llamaron su atención y, tras comprobar que el tacto interior de las prendas que lo llevaban no resultaba en nada molesto ni revelador, añadió algunas camisas con ellos.

—Bueno, hemos terminado —observó el resultado, con una mirada apreciativa. Deberían llevarlo entre varios, pero el carabés esperaba que no fuera un problema—. Creo que yo también me voy a explorar por ahí.

Subió una o dos escaleras y se metió en la primera habitación al azar que encontró, con el ánimo mucho más ligero de lo que solía ser normal desde su llegada a Rocavarancolia. Fue allí donde se encontró con los dos hermanos. Alzó un poco las cejas, pensando en las casualidades, cuando se fijó qué ocupaba el centro de la estancia.

Rádar se acercó, maravillado más allá de la descripción, como si aquello fuera el más portentoso milagro de la existencia. Si aquella ropa tan magnífica le había impresionado y encantado la bañera que había allí le provocaba sensaciones imposibles de describir. Le parecía que hacía años que no veía algo tan civilizado, una muestra tan magnífica del poder del ingenio racional. Quizás para otro sus carriles de pensamientos resultaran exagerados en extremo, pero para alguien acostumbrado al agua corriente y caliente, a la luz mágica* o a los baños civilizados sus ausencias eran dolorosamente incómodas (y asquerosas).

*NdAfdR: básicamente la versión (mágica) carabás de la luz eléctrica.

113 Re: Palacete el 04/06/17, 05:44 pm

Bellota


Mónica les había seguido parloteando forzadamente para espantar su nerviosismo. El lugar era bonito, desde luego, pero algo bonito podía ser peligroso igualmente y eso era lo que la ciudad les había demostrado desde el principio. Así, la chica trató de no bajar la guardia, mirando a todas partes con precaución.

La habitación con la ropa le llamó la atención. Era ropa bonita, con pinta de ser buena y resistente. Mónica se acercó con los ojos llenos de deseo, pero retiró la mano antes de tocar la tela: a saber desde cuándo llevaba allí y si habría gérmenes dentro. Cierto, nada olía mal, pero… La chica esperó a que sus compañeros tocaran las cosas, probándoselas, y después, con cautela, alargó la mano y rozó la tela de un vestido.

«Qué bonito. Pero… ¿habrá vaqueros por aquí?». Tras rebuscar un poco (descubrir que no había vaqueros), y hacer unos cuantos montoncitos con ropa para llevarse, se limpió las manos con un poco más de fuerza de la necesaria. Sonrió mirando a sus amigos y salió de allí comentándoles que iba a explorar ella también, pero acabó siguiendo a Mandón con sigilo, presta a darle un susto. Sin embargo, se le olvidó al entrar con él a la sala. La chica no podía estar más asombrada.

Abrid los grifos —dijo con voz trémula de emoción, casi temblando.

114 Re: Palacete el 04/06/17, 06:09 pm

Naeryan

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Extendieron una sábana sobre la cama y sobre ella fueron depositando la ropa, de forma que al terminar no tuvieran más que anudarla y hacer un hatillo que pudieran transportar. Hacerlo le recordó a Sox que no estaba en una tienda, y que deberían repartir aquel peso equitativamente por mucho que le urgiera dejarse llevar por el capricho. Había gente como Sak a la que aquel descubrimiento no le importaría lo más mínimo, pero había que tener en cuenta las tallas de los demás, y varias capas de ropa. El clima de Rocavarancolia no había dado el más mínimo signo de cambiar en aquellos meses, pero no quería decir que no pudiese hacerlo de un día para otro.

Eriel pidió que le eligieran algo bueno y antes de dejarlo irse Sox miró a ver cuál era su tono de piel, comparándosela con el gris de una chaqueta en lugar del blanco que habría usado consigo mismo. Tono cálido, como el suyo. Tuvo cuidado de elegir para él prendas con colores que quedasen bien, y aprovechó para hacerse una idea de la talla aproximada del nublino, para tener con qué comparar al elegir las de los demás. La mayoría de aquella ropa no era elástica y el que una prenda quedase bien no dependía solo del largo.

(Se permitió unos cuantos caprichos más allá de la utilidad, por descontado. Tampoco era de piedra.)

De buena gana se habría llevado el armario entero, pero tuvieron que ser realistas y darse opr satisfechos en algún momento: y decidieron dejar ahí el hatillo hasta que salieran del palacete. Mientras se despedía de Mónica y Rad, que al parecer iban en la dirección adonde habían torcido la mayoría, Sox se estaba preguntando cuál sería la mejor forma de transportarlo.

Tay y él habían empezado a poder levitar objetos más pesados con el tiempo. Barael también estaba avanzado a pasos agigantados, pero Sox no sabía si había llegado a intentarlo con un baúl o algo similar. Fue primero a por el belga, siguiendo el eco de donde le parecía haber escuchado a Dafne llamándole antes.
—Tay, ¿quieres-?—alcanzó a decir antes de que un golpe en plena cara lo cegara y cayese sobre blando. Se quitó las almohadas de encima con el corazón a la altura de la garganta antes de registrar que no eran más que sus compañeros, que se la acababan de jugar.

—La madre que os parió —refunfuñó. Había aprendido aquella expresión precisamente de los humanos de su torreón y le habría parecido apropiada de usar en Carabás—. Voy a volver y a quitar del montón de ropa todo lo que os pueda servir. De entre todas las cosas infantiles... —pero la risa floja de los otros dos se le estaba contagiando a él también, y lo dejó a medias. Terminó por rendirse y limitarse a bajar del colchón con toda la dignidad posible. Le tiró otra almohada a Tay, más por tener la última palabra que porque quisiera empezar una guerra a tres bandas.
—Pues justo iba a decirte de probar a levitar el saco de la ropa, pero este cuarto es mejor aún —comentó. Cayeran donde cayeran lo harían sobre blando: mucho mejor que arriesgarse a desnucarse practicando en el patio del torreón—. Podemos practicar mejor lo del otro día —habían visto en los apuntes que había una variante del hechizo de levitación que podía usarse sobre personas—. Lo mismo hasta podemos intentarlo contigo, Dafne, si te dejas.


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115 Re: Palacete el 04/06/17, 07:44 pm

Reifon

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<<Ni me ha escuchado>> -Pensó cuando su hermano le propuso de vuelta salir a explorar, aunque lejos de dolido le divertía verlo así.

-Vamos. -Le respondió sin más.

El entramado de escaleras hacía conjunto con la maravilla que tenía delante, observaba cada palmo y los distintos ángulos plasmándolos en su cabeza para desmontarlos poco a poco y comprender como habían logrado cada efecto pues cada pocos pasos parecían encontrarse en un lugar completamente diferente al anterior. Cuando su hermano se decidió por una habitación pegó un par de zancadas para entrar cuando él y no dejarlo solo por si acaso.

Al entrar volvió a notar ese cambió, todo parecía un lugar completamente nuevo, a los ojos del nublino aquello era un templo de cristal diseñado para transmitir tranquilidad aunque no entendió el agujero del suelo hasta que lo comparó con la bañera desecha que les brindaba el sustento.

Rad pasó a su lado mirándola como si hubiera descubierto la solución a esta prueba y Barael no lo culpaba, si podían pegarse un chapuzón allí sería mucho mejor que en el pequeño cubículo del torreón. Echaba de menos una buena cascada, aquello sí que era un buen baño.

-¿Te refieres a esto? -Respondió a Mónica señalando hacia las protuberancias de bronce que rodeaban la bañera. Se acercó a una y tiró de ella pero en vez de salir hacia afuera notó como la rosca que tenía giraba así que hizo lo propio y la giró, empezando a salir el agua. -¿Como llega hasta aquí? -Preguntó en voz alta extrañado, y se quedó aún más extrañado al comprobar con la zurda que estaba calentándose al coger un poco para probarla. -Parece potable pero se está calentando. -Abrió un otro grifo y funcionaba igual pero al abrir el tercero...

-¿Tenéis aguas de colores en vuestros mundos? -No abrió más debido a la intriga pero pronto un olor familiar le puso alerta, su cara pasó al horror y su mano se deslizó hacia su espada. Y así se quedó, paralizado, confundido. El agua rosada de aquel grifo despedía un olor a sangre difícil de no distinguir, pero aquello era tan parecido a la sangre como un linac de una aeva.

La postura del nublino se relajó por fin y cerró el grifo.

-Se me olvidaba donde estamos. -Por suerte aún no habían cerrado la bañera y el agua rosa empezó a irse rápidamente.


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116 Re: Palacete el 04/06/17, 10:07 pm

chicoaeseg15

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-No estoy loco, tonta del culo- le chistó algo picado, aunque sabía que la chica le creía. La forma de sus labios, tan apetecibles, la delataba como nunca. Le había hecho falta una pequeña guerra de cosquillas y aquel entorno mágico para que acabara sincerándose. Habían empezado a salir hace poco pero Dafne lo conocía lo suficiente para reconocer cuando no dormía bien- eso te lo has inventado tú, no he mencionado sombras siniestras- la chica le recogió un mechón azulado de su flequillo ya sin color y se lo pasó por detrás de la oreja. Asintió con la cabeza, tomándole por fin en serio- te digo que es como si alguien me mirara, sería normal si llevara dos copitas pero sabes de sobra que no hay ni una puta gota de alcohol aquí- se cruzó de brazos, fijando sus ojos en los de ella. De alguna formaba lograba transmitirle su inquietud.- además... no me da buen rollo, siento que algo va mal, me jode no poder decirte el qué y...- pero algo los interrumpió, para desgracia del carabés el belga escuchó sus pasos.- shh, calla, ¿lo oyes?... ¿¡Qué!?, no he visto ningún espectro entre las almohadas gilipollas, es Sox. Vamos a darle su merecido.

-¡Toma, cabrón, toma!- le gritó con saña, el almohadazo no había sido sútil ni de broma, ambos lo habían acompañado con más fuerza por ser él, por ser como solo podía ser Sox, un poquito cascarrabias y a sus ojos políticamente correcto.- ¡JAJAJA, espera, no puedo parar! ¡tendrías que haberte visto la cara de susto, pensaba que no lo contabas!- y acabó por atragantarse de la risa, teniendo que reaccionar rápido para pillar la almohada de su amigo a tiempo.

-Estoy seguro de que Dafne es la conejilla de indias perfecta- le dijo guiñándole un ojo con picardía a la muchacha y limpiándose todavía las lágrimas cuando Sox propuso la levitación. Quería que pagase el burlarse de él antes, la chica pilló la indirecta al vuelo y asintió aguantando la risa.- ¿Vas tu primero?


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117 Re: Palacete el 04/06/17, 11:05 pm

Alicia

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Terminadas las selecciones de ropa, Siete siguió al grueso del grupo. En el centro de la sala había algo similar a la bañera de Maciel, pero grande como una poza, o como los remansos de agua estancada tras la marea. Estaba vacía, todavía. La emoción en la voz de Mónica reverberó en su espalda y esperó con el aliento contenido al ruido del agua. Después del segundo grifo reacciónó y se acercó a desenroscar él los demás.
Tenía la risa suave en la garganta, preparada para la sensación del baño, cuando el olor a sangre le llenó la nariz. Siete se quedó de rodillas en el borde, paralizado hasta que el liquido rosa se marchó. Sintió una arcada y cerró los ojos, pero eso solo le hizo sentir vertigo y se aferró al borde de la bañera. El sonido del agua corriendo continuó, y vinieron otros estímulos para borrar el primero. Después de varias respiraciones lentas, Siete se atrevió a levantar la vista.

La bañera estaba cerrada y empezaba a acumularse agua, segun los grifos abiertos se multiplicaban. Ahora olía a sal y algas, pero también a hierba y a tierra y a frutas. Siete dejó escapar un suspiro tembloroso.
- Era magia entonces. Todo es magia.

Metió la mano con precaución. Notó el agua tibia y normal contra la piel. Hundió más el brazo, todavía aferrado con la otra al borde. Era un cobarde y esperaría a que otro entrara antes, sintiendose culpable siquiera por pensarlo. Una parte de él estaba dispuesta a que si sucedía algo horrible, fuera otro a quien pillara dentro. Su cara reflejaba el disgusto y la preocupación por el primero en mojarse. Luego respiró despacio. El pulso volvió a un ritmo normal. Dejó de dolerle el pecho.

Siete volvió a desvestirse y entró detrás del resto.


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118 Re: Palacete el 04/06/17, 11:13 pm

Naeryan

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—Seguro que sí —dijo Sox, aunque acababa de ocurrírsele otra cosa en su lugar—. Voy.

El carabés había ensayado el conjuro y solo le había salido bien el día de antes, apenas lo justo para comprobar que funcionaba al elevar los pies un par de centímetros por encima de las escaleras. No se había atrevido a más, pero ahora no le importaba correr más riesgos. Era imposible encontrar un lugar más seguro para aquello. Una parte de él aún se sentía culpable por estar intentando aquel hechizo antes de tiempo en una persona; no había pasado el psicotécnico. Pero...

Lo recitó despacio, concentrándose mucho. Y cuando terminó de formularlo los pies que terminaron despegándose del suelo no fueron los de Dafne, sino los de Tay. Sox intentó que no le entrara la risa y se esforzó por echar el conjuro adelante. La sensación era como equilibrar un plato pequeño encima de una varilla, y no sabía muy bien lo que estaba haciendo para no dejar caer al belga. Pero estaba subiendo, poco a poco. Estaba flotando.
—Venganza —sería lo que dijera como toda respuesta para no desconcentrarse, antes de perder el control de todos modos y que Tay rebotara sobre un colchón.

Era absolutamente pueril, la clase de infantilidad por la que habría estado echando broncas en la residencia si le hubieran nombrado prefecto de dormitorios al año siguiente. Pero no hacía daño mientras no se enterara Rad.


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119 Re: Palacete el 05/06/17, 12:09 am

Dal

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Barael abrió un grifo cuyo olor despertó recuerdos que era mejor dejar dormidos.

-Ciérralo - le dijo en un susurro apremiándolo. Acto seguido el nublino abrió otro rezando para que no fuese igual y le agradó descubrir que olía a sal, le recordó al olor del mar de la ciudad. Por suerte no hubo otro grifo igual y decidieron sin palabras no tocar aquél nunca más.

Un grito sacó a Eriel de sus pensamientos y vio a Mónica lanzarse al agua en bomba. El nublino se rió y empezó a desvestirse, si sólo hubieran estado chicos se lo habría quitado todo pero... bueno, decidió dejarse la ropa interior. Como conocía a su hermano le lanzó una mirada de "ni se te ocurra" mirando hacia sus calzoncillos y, acto seguido, se tiró al agua no sin antes ayudarle a quitarse la parte de arriba de la armadura.

Estaba caliente y era muy agradable por no mencionar el olor claro. Cuando vio a Rad sin ropa le silbó.

-Dioses Rad, deberías desvestirte más a menudo - dijo riéndose evitando mirar a Mónica por todos los medios. Eriel se dejó flotar en el agua y cerró los ojos relajándose. En ese momento olvidó todo, las muertes, el dolor, la ciudad, a sus amigos. Se sumió en un estado de relajación total.


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Soy Dal, hijo del Estío y el Crepúsculo. Señor del Vacío y Amo del Infinito. Destructor de Mundos y Artífice de Infiernos. Conde de la Nada y Duque de los Océanos. Rey del Purgatorio y Terror del Cielo. Marqués del Inframundo y Barón de la Muerte. Por todos estos titulos, Invitado, reclamo tu vida para mí .

120 Re: Palacete el 05/06/17, 12:30 am

Zarket

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GM
No tardaron mucho en recordar que, al fin y al cabo, estaban en Rocavarancolia. Rad compuso una mueca con desagrado al oler el aroma sangriendo de aquel grifo. Su mente volvió a otra escena de aquella criba donde el aroma de la sangre también estuvo muy presente y, por un instante, por un único instante, el carabés olvidó todo lo que había pasado desde entonces. Se sintió de regreso a la agonía de los huesos rotos y la carne despellejada, de los dientes saltados y la sangre que se colaba a borbotones por la garganta.

El movimiento de aquel flash fue mínimo. Tras un segundo se dio cuenta de su trampa mental y boqueó, apretando los puños, con el corazón martilleando en sus oídos como si tremendos tambores de guerra sonasen por toda Rocavarancolia. Su mente por un momento fue un coro de maldiciones e improperios. Contra la ciudad, contra su cosechador, y, especialmente, contra las trampas que insistía en ponerle su cerebro una y otra vez.

El grifo volvía a correr y ya no era sangre lo que olían, sino césped mojado, agua con sal y plantas acuáticas. Había matices que se le escapaban, quizás por cómo era su mundo, pero seguían siendo aromas muchísimo más agradables que lo que había salido antes por allí.

Rádar se pellizcó el entrecejo y, por segunda vez aquel día, decidió que se merecía un poco de asueto consigo mismo. «Me estoy volviendo blando conmigo mismo» su tono mental era a medio camino entre la diversión y el reproche, como si se sintiera culpable por aquello pero fuera incapaz de corregirse. «Un día es un día. Llevo meses viviendo en infracondiciones que ni de coña merezco. No pasa nada por abusar ahora mismo un poquito». Sonrió ante el halago de Eriel, con orgullo objetivo y no vano acerca de su cuerpo.

—No puedo vender tan barata la visión de mi cuerpo, debo dosificarla —contestó al nublino, con una media sonrisa. Miró de reojo a Siete durante un momento, apreciando que el idrino tampoco estaba mal, aunque quizás fuera un poco bajo. Una pena que Tayron no estuviera presente.

—Qué maravilla...

Su murmullo no fue muy alto, pero sí audible. Cerró los ojos, abandonándose al placer dle simple baño. Tenía la cabeza casi completamente sumergida, con apenas la nariz y los ojos fuera, aunque sus párpados estaban completamente cerrados. Suspiró, henchido de placer, y se alzó un poco, jugando con su cabello.

—Qué largo lo tengo —su voz expresaba cierto desgrado, aunque era más hacia el hecho de su color que por su largura. Hacía algún tiempo que se había dado cuenta de que el tinte había desaparecido, cosa que no le entusiasmaba demasiado—. ¿Mañana puede pelármelo alguien?

121 Re: Palacete el 05/06/17, 10:59 am

Bellota

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Todo funcionaba perfectamente, lo que hizo que tuviera que contener un gritito de emoción a duras penas. Sin embargo, cuando el tercer grifo se abrió, Mónica se sorprendió un poco ante el color rosado del agua. El olor pronto llegó a su nariz, y tuvo que retroceder, pálida de nuevo: ferroso, cálido, le recordó a la chica la sensación de un cuerpecillo desmadejado sobre sus brazos.

«No» negó con la cabeza, con un poco de desesperación.

Por suerte, Barael cerró rápidamente el grifo y el agua rosa corrió hacia el desagüe junto con otro torrente de agua limpia, lavando así el recuerdo y calmando el ánimo de la chica. Mientras veía el agua subir no dejaba de dar saltitos de emoción, y aprovechando que todos estaban ocupados mirando como tontos la piscina, se quitó rápidamente los pantalones y las deportivas. Vaciló un poco, pero al final decidió dejarse puesta la camiseta, porque sabía que si no su padre tendría algo que decir al respeto, y que él no estuviera allí con ella no quería decir nada en ese momento.

En el instante en que la bañera estuvo medio llena, Mónica se dejó llevar por la emoción y voló más que corrió hacia el agua, dando un salto gigante y cayendo en bomba, salpicando con fuerza. Olía a mar, olía a vacaciones. Emergió riendo como una boba y miró a sus compañeros con los ojos brillantes.

¿A qué esperáis?

Al verles desvestirse les observó con descaro. Su hermano tendía a andar en plan «comando» por la casa (por muchas broncas que su padre le echara, en él no calaban), así que no iba a ver nada que no hubiera visto antes, pero de todos modos se alejó nadando un poco.

¡Buenorro, tío cañón! —siguió la broma a Mandón, gritando con alegría. Después, se hundió bajo el agua, cerrando los ojos y aguantando la respiración, queriendo tocar el suelo con las manos.

122 Re: Palacete el 05/06/17, 04:09 pm

chicoaeseg15

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Con una sonrisa de inocencia Tayron esperaba a que Sox realizara el hechizo, pero no veía a Dafne elevarse en el aire precisamente.
-¿A qué estás esperando?, un momento...- lo primero que creyó notar fue que se hacía más alto súbitamente, como si la humana y el carabés hubieran quedado centímetros por debajo de él de repente.- ¿soy yo o...?- y la realidad lo golpeó cuando miró hacia abajo. El colchón azulado sobre el que apoyaba el peso de su cuerpo hace unos segundos estaba ligeramente alejado de sus talones. Estaba levitando, y todo encajó al instante. “Te la acabo de jugar, perdedor” le parecía leer en la cara de Sox. -¡eh! ¡Capullo!… Ja-Ja-Ja, bájame por favor, Sox... ¡Sox!- gritó enfurruñado pero divertido por la situación. Aquel era el ambiente del que se había rodeado en la Tierra con el Club del Escorpión. Aquel era el Sox que le gustaba ver, sin normas ni reglas. Al igual que a Rad disfrutando de un gorro o Barael sin sus expresiones de apatía continuas.- ¡y tú no te rías!- regañó de repente a la noruega. ¿Querían jugar?. Pues ya habían perdido.

-No sabes lo que has hecho, acabas de declararme la guerra amigo- su expresión se endureció por un momento, claramente planeando algo mientras subía más y más con aquella sensación extraña de que algo lo estaba levantando sin tocarle. En realidad era un sueño cumplido, Tayron no estaba molesto en absoluto, de hecho le gustaría poder controlar el hechizo sobre sí mismo con totalidad. Pero se había despertado su vena competitiva. Tenía que decir la última palabra- te vas a enterar...- y le arrojó el zapato con fuerza desde las alturas, describiendo un arco en su dirección. Puede que se arrepintiera en el acto, porque había un factor único y determinante que lo alejaba de una caida. La concentración de Sox.

Spoiler:
1-33 (El zapato se pierde en la distancia, quedando sepultado entre un montículo de almohadas y dejando un rastro de plumas a su paso)
34-66 (Puede que a lo Destino Final el calzado le da en toda la cara a Dafne, quién sabe si como verdadero objetivo o no)
64-100 (El zapato pasa cerca de Sox, o impacta en su jeta. Ya como Naer prefiera).


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" Ya No Hay Fuego, Pero Sigue Quemando."

"Conquistar Sin Riesgo, Es Triunfar Sin Gloria."

123 Re: Palacete el 05/06/17, 04:11 pm

Rocavarancolia Rol

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El miembro 'chicoaeseg15' ha efectuado la acción siguiente: Número Aleatorio


'Dado de 100 caras' : 33

124 Re: Palacete el 05/06/17, 05:00 pm

Naeryan

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Dafne era la que se reía más abiertamente, pero a Sox se le escapó un bufido poco respetuoso al ver el zapato perderse en algún lugar del infinito de colchones. Ahogar la risa fue el momento en que perdió la concentración y Tay rebotó inocuamente sobre un colchón.
—¿Quieres que te preste la ballesta? —preguntó con un deje a sorna después de comprobar que el belga caía bien—. Eso ha sido una agresión, ahora quedamos a empate —declaró enseguida queriendo cubrirse las espaldas—. Anda, ahora me toca a mí o a Dafne.

Era optimista con los resultados; si lograban aquello que era más difícil lo más probable era que no tuvieran que cargar con peso a fuerza de brazo a la vuelta al torreón.


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"And if you gaze long enough into an abyss, the abyss will gaze back into you."
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Durante el transcurso del evento... (CLICK):

125 Re: Palacete el 05/06/17, 05:08 pm

Reifon

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Miró preocupado a los demás un momento, pero a todos pareció subírsele el ánimo por lo que empezó  probar grifos con su hermano para luego empezar a desnudarse no sin la ayuda de su hermano quien le instó a quedarse con los calzoncillos puestos, a lo que respondió con unos ojos en blanco, solo molestarían, pero le hizo caso. Todos parecían felices, su hermano también y entonces a Barael se le empezó a esculpir la sonrisa torcida en su cara.

El grito y el agua salpicándole entero por culpa de Mónica lo hizo reírse, le recordaba a casa, a sus hermanos bañándose en los ríos y las costas de los pueblos pesqueros. Poco a poco el olor a césped y mar fueron predominando, era una combinación extraña pero agradable que lo encandilaba.

Al nublino se le iban los ojos y no de manera sutil precisamente, llevaba ya casi tres meses enteros sin haber probado bocado y los entrenamientos diarios no ayudaban en lo absoluto. Era como un escáner atento a los detalles de los de alrededor, su hermano adelgazaba poco a poco, para ser delgado como ellos Rad tenía unos buenos músculos y Siete tenía un buen cuerpo después de todo.

-Siete tampoco se queda nada atrás. -Comentó mirando en su dirección pícaramente.

<<Yo espero un buen...>> -Pensó para sí mismo cuando Mónica los instó a meterse.

Suspiró largo y sonoro y se metió al agua, de haber sabido nadar se hubiera tirado en ella como la humana.

-Completamente... -Respondió a Rad mientras se acomodaba mecido por el movimiento del agua, sumergiéndose en ella para mojar todo el pelo. Rió al escuchar a Mónica piropeando a Rad para picarle y cuando este empezó a hablar de su pelo de una manera muy malentendible no pudo evitar sumarse a las bromas.

-No te preocupes, yo te echo una mano con lo largo que tienes cuando quieras. -Rio, aunque en realidad no le faltaban ganas. En lo que llevaban de cosecha solo había bromeado tan directamente con su hermano, pero ahora le daba igual, estaba completamente relajado, aún a sabiendas de donde se encontraban. -Yo tambien necesito un corte ya. -Dijo más seriamente retirando su pelo hacia atrás.

Entonces Mónica salió de aguantar la respiración y Barael le echó un vistazo. -<<¿Que le gusta a mi hermano de ella tanto?>> - Fahran le daba un par de vueltas en todos los aspectos. -<<Si no fuera por esa horrible personalidad...>> -Entonces el nublino frunció el ceño y se acercó mínimamente a la humana hablando para todos.

-¿Es cosa mía o tienes los ojos algo más claros? -Preguntó curioso.


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Un blanco que es mas negro que el negro.

Un negro que es mas blanco que el blanco.

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