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Palacete

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1 Palacete el 03/08/11, 01:04 am

Rocavarancolia Rol

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Recuerdo del primer mensaje :

Hecho en piedra gris, con forma de U, coronado por una cúpula de cristales negros y esmeralda bajo la cual hay un ventanal ovalado. Se entra por una escalinata de azulejos a un recibidor circular con dos grandes escaleras a ambos lados. Sobre este, se encuentran las habitaciones, flotando a distintas alturas.

Descripción más detallada sacada de la saga:
Exterior:
El palacete se encontraba en mitad de una avenida, frente a una larga línea de casonas macizas, con tejados a dos aguas invadidos de gárgolas. Era la única construcción situada a ese lado de la avenida, pero llenaba el espacio con más rotundidad que la treintena de edificios que se desplegaban frente a ella.

Era de piedra gris, con forma de «U» redondeada, y había algo en sus ángulos y en su disposición sobre el terreno que tranquilizaba, que hacía pensar que no todo en aquella ciudad era horror. Lo que más llamaba la atención era la gigantesca cúpula que coronaba su centro: una maravillosa construcción de cristales negros y esmeralda. Bajo ella, en mitad de la fachada, se abría un gran ventanal ovalado rodeado de decenas de ventanas tan estrechas que parecían arañazos en el muro.

El patio era un sinuoso entramado de senderos que se desplegaba entre lo que una vez debieron de ser parcelas ajardinadas, pero que ahora no eran más que solares de tierra reseca. Se dirigieron hacia la escalinata de azulejos negros y verdes que conducía al portón de entrada, observando con cautela las ventanas que salpicaban los muros del palacete. Tras el enorme ventanal que ocupaba el centro sólo se veía oscuridad.

Recibidor:
Lo primero que vieron fue una densa zona de tinieblas, una cortina de oscuridad que precedía a un gran recibidor, iluminado por una delicada luz verde.
Se reunieron todos alrededor de Rachel en el último tramo de escaleras. El aire que se respiraba ante la puerta era de una pureza increíble, en nada se parecía a la peste rancia de los lugares cerrados que estaban acostumbrados a encontrar.

Fueron a parar a un amplio recibidor circular, de suelo y paredes de piedra gris. El techo, en cambio, era una pesada amalgama de grandes planchas de hierro que no encajaba con el resto del palacio; la sensación que provocaba aquel entramado era de asfixia, como si en cualquier momento fuera a caer y aplastarlos.

Dos grandes escaleras se disponían a ambos lados del recibidor, del mismo azulejo negro y verde que la escalinata de la entrada. Desde donde se encontraban, esas escaleras gemelas parecían hundirse como cuchillos en el techo enrejado, en una perspectiva extraña y forzada. No habían dado ni dos pasos fuera de la zona de sombras cuando se detuvieron todos casi al mismo tiempo, mirando hacia arriba, sorprendidos, boquiabiertos.
Lo que habían tomado como techo no era tal. Al salir de las sombras su perspectiva había cambiado y ahora podían ver el palacete tal y como realmente era. Las planchas que en un primer momento había creído colocadas en un mismo plano estaban suspendidas en realidad a distintas alturas por todo el palacio. Retrocedió un paso para regresar a la zona
de tinieblas y las planchas desordenadas volvieron a equilibrarse, formando un techo sin fisuras
aparentes que no era más que una ilusión óptica: si entrecerraba los ojos podía ver que las planchas flotaban en diferentes planos.

El palacete constaba de una sola planta, una planta vasta y asombrosa en la que flotaban
decenas de estancias de todos los tamaños y formas. La única semejanza entre ellas eran sus bases, de idéntico hierro forjado. La mayor de todas ocupaba tres pisos de altura y medía más de doscientos metros de largo, mientras que las más pequeñas eran meros soportes para adornos y estatuas. La mayoría ni siquiera tenía paredes.

Las escaleras no se hundían en ese falso techo como habían creído, sino que se prolongaban
curvándose en el vacío, hasta perderse en la movediza niebla esmeralda que copaba las alturas. Del tallo principal de cada escalera brotaban decenas de nuevos tramos que se dividían a su vez en más ramales de ajedrezado negro y esmeralda, retorciéndose en el aire hasta aterrizar en los bordes de las habitaciones flotantes. Aquel despliegue de habitaciones y escalinatas producía una prodigiosa sensación de armonía; era como si el mundo entero se hubiera vuelto liviano de pronto, como si la realidad, la propia existencia, fueran menos pesadas y opresivas entre aquellas paredes.

Ascenso y ejemplos de habitaciones:
Tomaron la escalinata de la izquierda. El tramo principal no tardaba en dividirse en tres grandes ramales. El de la derecha bajaba en una pronunciada curva antes de dividirse en otros dos tramos de escalera retorcida. A medida que avanzaban por aquella colosal montaña rusa pudieron contemplar un sinfín de habitaciones y salas. Vieron dormitorios de ensueño; salas de recreo con divanes de terciopelo, escabeles de cristal y columpios colgantes; zonas de paseo con fuentes y bancos de hierro…

La perspectiva resultaba engañosa allí arriba; prácticamente cambiaba a cada paso que daban, convirtiendo el palacete en un espacio en constante mutación. Una estancia vista desde arriba era diferente por completo contemplada desde abajo o desde un lateral. Todo fluctuaba, fluía. Era un enloquecido juego de perspectivas y arquitectura. Una sala observada desde una escalera parecía una selva rebosante de vegetación al quedar semioculta por los helechos que colgaban de las plataformas vecinas, para luego, desde arriba, convertirse en un elegante dormitorio. Desde otra curva de la escalera, esa misma habitación parecía vacía.

Rachel los guió hasta la estancia central del palacio, la única completamente cerrada con muros.(...) En el suelo, ante ellos, había aparecido un diminuto chispazo, una salpicadura brillante que se proyectó despacio hacia arriba, convirtiéndose en una creciente columna de luz que no se detuvo hasta alcanzar el techo, situado a gran altura. Un poco más adelante, una nueva columna tomó forma, de igual modo que la primera. Poco a poco, aquí y allá, se fueron formando más y más columnas. La luz que irradiaban iluminó la gran estancia, transformando la negrura en claridad.
—Es una sala de baile —murmuró Madeleine con admiración.
Mistral asintió, aunque sabía que aquel lugar era mucho más que eso. En aquella sala se habían
celebrado todo tipo de eventos: desde torneos de piromantes hasta conciertos de las fabulosas aves cantoras de Alarán, pasando por duelos de hechiceros y bodas reales. Se contaba que, en una ocasión, allí dentro se había sacrificado un dragón albino para mayor gloria del reino.

Los muchachos bajaron las escaleras que llevaban al suelo espejado de la sala. En el muro que
quedaba a su derecha se encontraba el gigantesco ventanal que habían visto desde fuera. El tercio inferior del mismo estaba cubierto por cortinajes negros, corridos en su mayoría, mientras que en la zona alta dos grandes cortinas verdes se abrían a izquierda y derecha.
En el extremo opuesto a la entrada se levantaba un pequeño escenario ocupado por varias estatuas metálicas. Se trataba de una orquesta compuesta por siete músicos tan extravagantes como los instrumentos que se disponían a tocar.

Un engendro con aire de rata humanoide empuñaba entre sus zarpas dos varillas que parecía a punto de estrellar contra el tambor agujereado que tenía delante. Entre los músicos había un ser casi humano, con la piel de un intenso negro y un magnífico par de alas rojas plegadas a su espalda. Aquella criatura sujetaba en una mano un violín abombado mientras en la otra empuñaba una varilla recubierta de protuberancias. Del costado de todas las estatuas surgía una mariposa metálica: una llave con la que darles cuerda.

Después de abandonar la sala de baile, fueron de plataforma en plataforma, siempre con Rachel a la cabeza. Casi tan sorprendente como el mismo palacio era el estado en el que éste se encontraba. Apenas había polvo y suciedad y aunque algunas habitaciones parecían vaciadas a conciencia, la mayor parte estaba en perfectas condiciones, como si los habitantes del lugar se hubieran marchado un instante antes de llegar ellos.

A media tarde hicieron un descanso para merendar. Se sentaron en los bancos de madera que
rodeaban un pequeño estanque. Apenas hablaron. Aquel lugar inducía al silencio, a la ensoñación.

Al poco tiempo de ponerse otra vez en marcha descubrieron una gran sala repleta de estanterías vacías. El cambiante deambuló entre ellas igual que todos, aun sabiendo que no iban a encontrar nada allí. Ese lugar había sido una importante biblioteca mágica, pero hacía tiempo que los pocos libros que no se habían llevado los magos de los mundos vinculados habían sido trasladados al castillo.

Otro ramal los condujo a una plataforma de paredes listadas en las que se desplegaban más de una veintena de grandes armarios, con espejos de marco de plata en cada puerta. Rachel se apresuró a abrir el más cercano y su contenido la hizo jadear emocionada. El armario estaba repleto de vestidos, a cada cual más espléndido.


133 Re: Palacete el 07/06/17, 06:02 pm

Reifon


-Humm... Si, será la luz. -Notó fácilmente el cambio de ánimo de Mónica al estar justo delante de ella y en parte se arrepintió de haberlo mencionado, si bien le parecía una reacción exagerada no estaba bien poner triste a nadie de la familia... Pero ella no era de la familia, ¿o sí? ¿Solo la trataba así por la felicidad de su hermano o había empezado a extender su concepto de familia a aquellas personas?

Tenía que pensar sobre ello. Volvió a su trozo de bañera y se apoyó de nuevo pensativo mientras veía nadar a Siete cuando aparecieron los tres que faltaban.

-Completamente. -Añadió a lo dicho por Siete. Suponía que aquello había sido un reproche del carabés pero no le podría haber importado menos pese a saber que tenía razón en lo que contaba su silencio.

Le echó un buen vistazo a Tayron pero lo que le sorprendió fue encontrarse queriendo haber sido víctima de aquel flirteo descarado. Bajó la cabeza mirándose a sí mismo en el agua, eran obvias las cosas que habían impedido aquello y no pudo evitar acabar mirándose el muñón.

<<Tonterías.>> -No lo admitiría pero más que el sexo echaba de menos la constante atención y cariño que recibía, como se acercaban para intentar quitarle su expresión apática cada día y como acababan consiguiéndolo. No lo admitiría pero echaba de menos su hogar.

La actitud de Rad fue como si hubieran explotado aquella frágil burbuja de felicidad con un machete. Aquella actitud conjunta propia de ellos dos, aunque normalmente al nublino le parecía bastante estúpida ahora venía bien para recordarles donde estaban. Salió de la bañera y se secó los calzoncillos en uno de los cubículos usando el hechizo de calor, había pasado mucho tiempo en su mundo como para que le diese igual pero justo esa parte sí que se podía hacerle incomodo llevarla mojada. Salió y se vistió entero esperando a los demás y cuando le ayudaron con la parte izquierda siguió al resto, esta vez espada desenfundada.

No dejaba de atender a aquel puzle, complejo, detallado era simplemente maestro. Cruzaron por una habitación mucho más grande en el centro, con lo que para Barael eran un puñado de muñecos hiperrealistas al fondo, era impresionante pero ahora mismo él prefería encontrar algo útil como la ropa. Volvieron a buscar y esta vez antes de entrar no pudo evitar ver a Mónica preocupada preguntándole a la pareja.

Se acerco a ella y la picó por detrás para que le hiciera caso. -Ha pasado ya mucho tiempo, debemos estar cambiando de estación y con ello la luz tambien cambia aunque no lo notemos mucho, no te preocupes. -Y hecho su pobre intento se metió a la sala que había abierto Rad. Miró de arriba a abajo todo aquel mosaico hasta que puedo asimilar que era aquello.

-Esto si se parece más a las historias. -Comentó para su hermano más que para otros. -Podríamos intentar  completar el mapa... -Pero sus palabras perdían fuerza según las pronunció. Aquella visión era tan diferente de la actual que no podía ni asegurar si estaban en ese edificio de la izquierda o aquel parecido más arriba. -Con tiempo podríamos... -murmuró mientras intentaba localizarlos a la par que disfrutaba en detalle de los edificios.

134 Re: Palacete el 07/06/17, 06:07 pm

Naeryan


En vistas de cómo estaba el patio el carabés puso los ojos en blanco hasta donde creyó físicamente posible.
—Buscadme cuanto terminéis. Chillaré desde arriba si pasa algo.

El palacete estaba lejos del abandono del resto de la ciudad, y por eso encontrar en él la misma clase de silencio, una vez fuera de la sala donde estaban el resto de sus compañeros, resultaba inquietante. En su exploración en solitario Sox cruzó la plataforma donde anidaba un estanque con césped, y subió con cuidado las escaleras hacia habitaciones superiores. Buscaba una biblioteca pero la única que halló tenía todas las estanterías vaciadas, como si hubieran trasladado todo su contenido a otro lugar.

Desde más arriba pudo observar que solo una de las habitaciones estaba cubierta completamente por paredes, y era precisamente la que ocupaba un lugar central. La puerta entreabierta le desveló un salón de baile y el rubio se coló dentro con cuidado. Nada más hacerlo un chispazo de luz se extendió por las baldosas hasta ascender por las columnas, iluminando por completo lo que inequívocamente se había usado en algún momento como sala de celebraciones.

Estaba examinando lo que parecían ser autómatas (con cuidado de no tocarlos) cuando el resto del grupo fue a su encuentro. Se quedó con las ganas de hacerlos funcionar cuando se marcharon, preguntándose si seguirían siendo capaces de tocar música. No había dos autómatas iguales tampoco, un ser negro con alas rojas sucedido por un autómata simiesco de manos velludas. ¿A imagen de qué estaban modelados? ¿Representaban diferentes mundos?

La siguiente habitación apartó esos pensamientos por completo de su mente.
—Es la misma luna —dijo Sox tras un largo primer vistazo. No le cabía lugar a dudas: recordaba perfectamente aquella hondonada irregular a medio camino entre ambos hemisferios, como si algo incluso más formidable que aquel astro lo hubiera arrasado—. La que me mostró el sectario. Es exactamente igual.
¿Secuestraba ya niños la ciudad monstruosa del mosaico? ¿Qué habría sido de ellos entonces, en lugar de estar vagando por las ruinas en busca de respuestas?

"¿Y qué le ha pasado a este lugar?"

Era un buen mosaico. Reproducía cada irregularidad y cada detalle con una minuciosidad que hablaba de adoración incluso más que de fidelidad al modelo. El artista había plasmado el astro en el cielo de forma que lo convertía en el centro de la obra, la ciudad subyugada a él en el decorado y no al revés. La única otra nota de rojo escarlata en la composición era un edificio asimétrico al oeste, que elevaba sus cúpulas y contrafuertes serrados al cielo como si pretendiese lacerarlo con ellas.

135 Re: Palacete el 08/06/17, 01:46 am

Dal


Después de la salida de Rad no quedaron muchas ganas de bromear. Eriel se separó de Tay y se fue a un cubículo para secar su ropa interior no sin antes ofrecer a los presentes si querían que lo hiciera él. Usó un hechizo térmico y observó salir vapor de los calzoncillos. Se vistió sin ceremonias y no tardó en salir de allí, antes de irse dejó que el agua de la bañera se fuese esperando volver allí algún día.

Siguió al resto y el salón de baile le llamó poderosamente la atención, era bonito pero lo que más le llamó fueron los músicos. Se preguntó cómo funcionarían.

-Es precioso - dijo cuando vio el suelo. Su voz estaba teñida de admiración y reverencia.- Ésta, ésta es la ciudad de las historias de mi abuelo.

La mirada de Eriel vagó por aquella obre de arte hasta detenerse sobre la Luna. Aquel astro había cautivado al chico desde que no era más que un niño, era la razón de su adoración por la ciudad. La Luna Roja, portadora de magia y cambios. Eriel no podía esperar para verla en persona, si representada era así de hermosa y majestuosa no podía esperar para verla de verdad.

-¿Os habéis fijado? - preguntó señalando un edificio también rojo en la ciudad.- Parecen del mismo color ¿no? Me suena de haberlo visto en la lejanía. Pero hay algo aún más importante - dijo sonriente mirando al resto.- No hay grieta con huesos.

136 Re: Palacete el 08/06/17, 10:32 am

Zarket


GM
Rad se había ido desplazando hacia alrededores de la inmensa Luna Roja. No sabía por qué, pero la representación de aquel astro le atraía con una fuerza más irresistible que cualquier otra cosa que hubiera sentido nunca. Las palabras de Sox le hicieron mirarle, pero solo duarante unos momentos, luego volvió a dirigir su vista hacia abajo.

—Es... es... de una hermosura brutal —fue a medias un murmullo y un suspiro que parecía casi sacado a la fuerza, como si no quisiera terminarlo de admitir. Al principio había pensado que quizás esa belleza hubiera estado idealizada, que la Luna Roja no era tan subyugante como se mostraba en aquel magnífico mosaico. El que según su congénere fuera idéntica a la que le habían enseñado, sin embargo, le borró aquella posibilidad de la mente. Una parte de él se preguntó, algo ansiosa, cuánto quedaría para su salida, pero la única respuesta fue el silencio.

Se giró hacia la ciudad cuando escuchó hablar a Eriel. No se había fijado gran cosa en aquella representación de la antigua Rocavarancolia, sojuzgado y sometido por la Luna Roja, pero ahora sí se fijó en ella. El nublino tenía razón, por supuesto, pero la diferencia más llamativa era la ciudad en sí.

—Ni grietas con huesos ni destrucción —apostilló, fijándose con detalle en todos los edificios representados, imaginando que a otros les llamarían más. Lo que más destacaban eran torres y minaretes flotantes, el edificio picudo, rojizo, de las afueras, y cuatro hermosas torres construidas entre aquel edificio del color de la Luna Roja y la ciudad. Con una idea en la cabeza el carabés se giró hacia los dos nublinos—. Oíd, ¿cuánto hace que vuestro mundo dejó de tener contacto con Rocavarancolia y cuánto que volvió a tenerlo?

137 Re: Palacete el 08/06/17, 03:13 pm

Reifon


-Sí. -Le contesto a Sox -En Nubla tenemos tapices, cuadros y mas objetos con la Luna grabada. -Miró hacia ella, lo que había dicho era cierto pero nadie tenía una tan bellamente plasmada, era el astro en todo su esplendor, brindándole su poder a la ciudad.

-A mi tampoco me sonaba ninguna grieta gigante atravesando la ciudad en las historias. Algo tan grande se hubiera mencionado en alguna parte. -Había tantos edificios que parecían milagros, tantas zonas en las que perderse que al nublino le costaba horrores seguir el hilo para encontrarse en aquella loca maraña de portentos y excentricidades.

Cuando Rad preguntó él suspiro. ¿Que nublino no sabía aquellas fecha? -Hace cuarenta y dos años que se cerró el portal y hace tres años que... -Aquello había sido un desastre, su tía tenia suerte de seguir viva y entera y Varanublagálago seguía chorreando aquella suerte de agua formando la piscina a la que iban todos los fanáticos a meterse y beber como idiotas. -Hace tres años que volvieron. -Había cierto desagrado en sus palabras, ya no estaba en nubla, ya no tenía que fingir. Ahora iba a volverse un dios.

138 Re: Palacete el 08/06/17, 03:44 pm

Zarket

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GM
—Quizás sucediera a la vez —aportó su idea examinando con atención la antigua ciudad, como si pudiera entresacar de ahí los secretos de su historia—. Aunque no entiendo por qué iban a tardar tanto en volver a abrir el portal. Había pensado que perdieran el hechizo y tuvieran que redescubrirlo o reinventarlo, pero cuarenta años suena demasiado tiempo para que les llevara tanto.

No le pasó desapercibido el tono de Barael, lo cual hizo que le mirara de súbito. Tenía los ojos algo entrecerrados, como si pretendiera colarse en su mente y descubrir por qué hablaba así.

—¿No te gusta que hayan vuelto?

139 Re: Palacete el 08/06/17, 04:23 pm

Reifon

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Miró a Rad directamente aquello podía suponer una discusión con su hermano pero iba siendo hora de que abriese los ojos un poco. -Me encanta que hayan vuelto y las posibilidades que abre eso, lo que no me gusta son las mentiras, ni como volvieron. -No iba a dar detalles pero era hora de decirlo. -Mira esto y mira afuera. -Dijo señalando al mural. -Mi gente lleva adorando siglos esto y para qué. ¿Para que cuando les vaya mal desaparezcan sin explicarnos nada siquiera? ¿Para qué al volver nos diezmen por simplemente agarrarnos a la única esperanza que teníamos? -Miró al mural otra vez, llevaba pensando en aquello  cada vez más desde que empezaron la prueba y por fin los soltaba. -Castigo, lo llamaron. -Palabra que pronunció como veneno. Negó con la cabeza. -Puede que alguna vez fueran dignos dioses, pero ahora lo único que he visto es a idiotas prepotentes que no saben ni controlarse ni evitar que una simple piedra les mate. -Paró ahí, el calor se había vuelto fuego en su boca y sabía que seguir no le haría más que echar piedras a lo que les había ido sucediendo.


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Un blanco que es mas negro que el negro.

Un negro que es mas blanco que el blanco.

140 Re: Palacete el 08/06/17, 07:04 pm

chicoaeseg15

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-En ese caso espero que me hagas compañía- le contestó a Eriel con un intento de tirarle la caña a todo el mundo.
Pero si Tayron estaba animado se le bajaron los humos enseguida. Rad se mostró indiferente, casi cortante, y el belga se sintió el más estúpido de todos. Sabía que no había hecho nada malo, pero la reacción del carabés le hizo creer que había dicho una barbaridad digna de que abandonara la piscina. Tayron contuvo el aliento y apretó los puños bajo el agua, visiblemente decepcionado. No volvería a hacer el gilipollas con él- se me olvidaba con quien hablaba al fin y al cabo... -se dijo a sí mismo.

Mónica le sacó de sus pensamientos mientras el belga se escurría el pelo y se colocaba la camiseta, ahora empapada por la zona de la espalda.
-Déjame ver- la recibió con una sonrisa, aunque no lanzó ningún comentario pícaro al respecto, lo de la piscina le había cortado el rollo y podía notar cierta urgencia en la voz de la española. El mayor de los nublinos se acercó y Tayron esperó a que se fuera para dar su opinión. No la iba a preocupar con falsas alarmas pero le gustaba ser claro. - son distintos, Mon. Más claros, no te preocupes demasiado, como ha dicho Barael puede ocurrir con el cambio de estación- hizo una pausa, intercambiado una mirada con Dafne, quien asentía con la cabeza- pero no dejes de revisártelos.

Tras recoger a Sox de la sala de baile continuaron hacia una habitación sorprendente como mínimo. La superficie mostraba una pintura enorme de lo que había sido la ciudad en sus tiempos de esplendor. La Luna Roja se alzaba imponente, coronando aquella ciudad que despedía grandeza, una grandeza que debió de perder en algún momento.
Tayron buscó la mano de Dafne y se mantuvo en silencio desde que Sox confirmó que el astro era el mismo que aquel transformado le había enseñado hasta la última respuesta de Barael. El humano decidió romper su silencio cuando Eriel se marchó cabreado y descubrió que lo que creía una magnífica pintura se trataba de un mosaico.
-Bueno...- no estuvo de acuerdo con las últimas palabras del chico. “Dioses” era un término que el belga veía como metafórico, pensar que iban a ser verdaderos dioses era absurdo. Por lo tanto creer que evitar el derrumbamiento entraba dentro de las posibilidades de la chica que murió se le antojaba cruel, quizás innecesario. No estaba orgulloso de lo que pasó aunque ninguno de ellos tuviera la culpa.- Dioses o no está claro que les importamos una mierda, me alegro de que te des cuenta- dijo suavizando el tono. Recordaba cómo se había irritado las primeras veces con ambos nublinos, como si aquellos Dioses se merecieran tanta veneración.- ¿y por qué os castigaron? ¿Por adorarlos?.


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" Ya No Hay Fuego, Pero Sigue Quemando."

"Conquistar Sin Riesgo, Es Triunfar Sin Gloria."

141 Re: Palacete el 08/06/17, 09:01 pm

Zarket

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GM
Rádar solo apartó la vista de Barael para fruncir el ceño al ver a Eriel salir. «Maravilloso, volvemos a separarnos» pensó, aunque apartó aquello por un momento para terminar de oír hablar al hermano del huido. Sus palabras no le sorprendieron, y las clasificó como las de un fanático descontento. Barael parecía añorar aquella antigua Rocavarancolia, mientras que él solo podía dar gracias de que aquel mundo hubiera caído en desgracia hacía mucho. Cuando menos poder tuviera aquella atrocidad, mejor.

Un mudo pinchazo le aguijoneó en el vientre, lo que le recordó lo larga que había sido aquella travesía. ¿Qué hora sería? ¿Las cinco? ¿Las cinco y media? Una extraña sensación interior le hizo sentir que la hora estaba más cerca de y media que de en punto, pero que todavía faltaba un rato para que se alcanzara la mitad de la hora. Rádar empujó estos pensamientos a un lado con desdén y extrañeza, algo perplejo por sus carriles de pensamientos. «¿Qué haces? Como si tuvieras algún reloj para permitirte saber la hora». Solo estaba el de sol que tenían en Maciel, y además de ser nada funcional por las noches lo cierto es que estaba un poco lejos para servirse de él. Sea como fuere, tenía hambre, y ya llevaban mucho rato fuera. Muchísimo, de hecho.

—Busquemos a Eriel y vayámonos ya —dijo al resto, sintiendo cierta opresión en el pecho. Lo cierto es que deseaba quedarse allí cuanto tiempo fuera posible, aquel palacete era un lugar inmensamente más agradable que su sucio e incómodo torreón. También era más inseguro, y querer y deber no tenían por que coincidir—. Hace horas que salimos, y si el anochecer nos pilla en el torreón mucho mejor.

Nfdr: como el clima de Rocavarancolia es como es he dado por hecho que anochece a las seis y amanece a las seis, doce horas de luz y doce de oscuridad, aproximadamente las horas de luz y oscuridad que hay en los equinoccios.

142 Re: Palacete el 08/06/17, 09:50 pm

Yber

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GM
Nada más salir, los macieleros se topan con una niña de unos trece años, terrestre de apariencia. Un par de cuernecillos de caracol le sobresalen de entre el pelo, el cual lleva recogido en dos coletas laterales. Lleva ropa sencilla, una falda y una camiseta de manga corta rosa con dibujos de conchas marinas. La niña lleva en su regazo una maceta pequeña con un esqueje, pero lo que más destaca es el enorme terrón de tierra volante que flota tras ella.

El fragmento de tierra recuerda a un iceberg bocabajo y está sembrado de plantas de diferentes formas y colores a todas las alturas. Cientos de caracoles y babosas lo habitan y se dan un lento festín.

La niña frena inmediatamente al verlos, sonríe y se tapa la boca con las manos. Dirige una mirada cómplice a un caracol enorme en lo alto del terrón y luego mira a los macieleros con los ojos abiertos y expresión curiosa.

—No me lo creo ¿Sois los cosechados? —les pregunta de la misma forma que preguntaría un fan a su ídolo— ¡Qué ilusión! Yo soy Tersa. Bueno, dama Tersa, pero no hace falta que me llaméis así, que es muy de vieja —la niña se acerca a ellos de un par de brincos y los examina sin pudor. Habla tan rápido que no les deja incorporarse en la conversación— ¿Qué tal vais? ¿Sobreviviendo bien? Veo que lo de robar se os da de lujo —rie sola.


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No llores por no poder ver tu pierna,
las lágrimas te impedirán ver los cadáveres de tus amigos.

143 Re: Palacete el 08/06/17, 10:57 pm

Dal

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Eriel salió de la habitación hecho una furia, no quería oír a su hermano blasfemar así. No tenía el derecho a juzgar a los dioses, ¿y qué si les habían mentido? Al nublino no le importaba aquello, los simples mortales no necesitaban conocer la verdad, se la estaban revelando ahora en la ciudad, necesitaban probar que eran dignos de la Luna Roja y de la verdad.

Además Eriel quería creer que hasta ahora se habían encontrado con lo peor de la ciudad. El tipo que había matado a Nad no tenía perdón ninguno, la dragona que le seccionado la mano a su hermano tenía una razón para ello, no en vano habían matado a su amiga. El sectario les había indicado amablemente que no podían estar allí a pesar de su inquietante aspecto. Y la del camaleón... bueno, Eriel se enfadaría si algún extraño le viniese a pedir cuentas de algo hecho por uno de sus linacs.

Volvió a la habitación de la ropa y en un intento por calmarse se tumbó en la cama. Era mullida y cómoda. <<Ya podía ser así la del torreón>> pensó con un suspiro.

Se calmó y cuando el resto llegaron recogió el hatillo de ropa y fue el primero en salir del palacete. Iba a enfilar hacia el torreón cuando una voz lo clavó en el sitio. Observó a la recién llegada con una mezcla de temor y reverencia, parecía joven y alegre. Eriel con ganas de probar que todos se equivocaban, incluido su hermano decidió seguirle el juego.

-¿Robar? Yo más bien diría tomar prestado sin intención de devolver. Suena mejor - se rió con ella aunque su risa era un poco más nerviosa.- No... ¿no será tu casa no?


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Soy Dal, hijo del Estío y el Crepúsculo. Señor del Vacío y Amo del Infinito. Destructor de Mundos y Artífice de Infiernos. Conde de la Nada y Duque de los Océanos. Rey del Purgatorio y Terror del Cielo. Marqués del Inframundo y Barón de la Muerte. Por todos estos titulos, Invitado, reclamo tu vida para mí .

144 Re: Palacete el 08/06/17, 11:30 pm

Yber

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GM
Tersa sonrie al escuchar a Eriel y le enseña una dentadura sucia a la que le faltan un par de dientes.

—¡Ay, qué gracioso eres! Ojalá fuera mi casa y ojalá su dueño no os mate por robar —su tono de voz parece indicar que solo es una broma de muy mal gusto. Pero se inclina hacia ellos, coloca la mano derecha junto a la boca y habla casi en susurros— ¡Dicen que es una momia!

Al acercarse al grupo, no se le escapa un detalle que habia pasado por alto: uno de ellos no tiene mano, un niño gris. La sonrisa se borra de su cara y mira con dudas al caracol gigante que preside su terrón. Tras una pausa silenciosa, tuerce el morro y le gruñe.

—¡Pero bueno, Esteban! Está muy feo decir eso de un señor manco —Tersa se dirige directamente a Barael y esta vez su sonrisa deja entrever algo de vergüenza—. A veces se pone muy farruco, perdónale. Siento mucho lo que os pasó con Tuétano —añade señalando con vagueza el muñón.


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No llores por no poder ver tu pierna,
las lágrimas te impedirán ver los cadáveres de tus amigos.

145 Re: Palacete el 09/06/17, 10:02 am

Bellota

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Sus compañeros no le dieron una respuesta satisfactoria. Más claros, decían, pero que era algo que podía ocurrir. Mónica se mordió el labio, angustiada. Los ojos no se aclaraban con el tiempo en la Tierra y sus dos compañeros terrícolas lo sabían. A no ser… a no ser que tuviera cataratas.

«¡Mierda! ¡Concuerda! Tengo que mirarme bien. Y hacer ejercicios oculares. ¿Cómo se previenen las cataratas?». Mónica pensó que tenía identificado el problema y, aunque todavía tensa, se relajó un poco. Bueno, podían ser cataratas, pero al menos no era una infección. «¿Pero las cataratas no es algo que le pasa a la gente vieja?» le susurró una vocecita traidora dentro de su cabeza, voz que se apresuró a acallar.

Frotándose de nuevo los ojos con el puño, tratando de dilucidar todavía si sentía molestias o no, se detuvo ante el mosaico y lo miró con interés vago y cierta inquietud.

No me gusta. Es bonita, pero parece peligrosa. No me da buena espina… astros de color rojo. No es normal —compartió sus pensamientos con sus compañeros.

Escuchó la historia de los nublinos todavía tocándose los ojos de vez en cuando. Era la primera vez que veía a Barael hablar de sus dioses con algo que no fuera adoración.

Caminó con sus compañeros reflexionando sobre lo que el chico había dicho, y cuando salieron no pudo reprimir un gritito agudo al ver que alguien pasaba por allí, alguien a quien no conocían y que ella, desde luego, no esperaba. Un habitante de la ciudad con… ¿tierra flotante? Esa niña parecía saber todo lo que les había pasado, lo de Nad, lo de su accidente. Mónica no pudo evitar dirigirle una mirada torva. La tía majara les acusaba de robar y… ¿estaba hablando con un caracol? Dios, ¿en ese lugar estaban todos locos?

¿Esteban? —se le escapó la pregunta, teñida de incredulidad, sin querer.

146 Re: Palacete el 09/06/17, 04:50 pm

Naeryan

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Observó absorto el mosaico sin poner oído atento al debate por una vez, buscando más diferencias y coincidencias en él una vez Eriel señaló la ausencia de la sima de huesos. La mirada se le iba sin embargo una y otra vez de la catedral a la luna, atraída por la semejanza entre los colores. Si había sido a propósito, ¿podría tratarse de una forma de resaltar algún edificio oficial muy importante? En ese caso y si estaba abandonado, ¿podrían colarse y rescatar información valiosa de ahí?

Levitaron el hatillo escaleras abajo, y se disponían a marcharse con su botín cuando se toparon con alguien a la salida. Sox no tuvo tiempo ni de ponerse en guardia antes de ver que solamente era una mediometro, más joven que cualquiera de ellos.

Se quedó pasmado cuando les interpeló como si le hiciera ilusión conocerles. Los habitantes de la ciudad hasta ese momento habían pasado de ellos, cuando no les habían sido hostiles. No obstante se puso tenso de nuevo sin poder evitarlo ante la mención a robar. Era una niña, y a saber si querría arañar méritos en aquella demencia de sistema de la ciudad. ¿Iba a chivarse?

O... tal vez no tuvieran mucho de lo que preocuparse, porque ahora le estaba hablando a sus bichos. Hablaba mucho de lo que habían pasado en aquella ciudad que al carabés en ese momento le diera igual. Puede que estuviese mal de la cabeza, pero bendita fuera mientras su locura les resultase inofensiva.
—¿Conoces a Tuétano? —no pudo evitar preguntar, incrédulo, pero algo diferente reclamó su atención enseguida: la mención a la momia le puso los pelos de punta. Acababan de colarse en el palacete de un no-muerto, un engendro como la torre podrida pero dotado de inteligencia. No quería tener nada que ver con él.
—Tenemos que irnos de aquí —urgió—. Si esto tiene dueño puede volver en cualquier momento —y si Nad se había llevado un virote en la frente por meramente colarse en una casa, Sox no se quería imaginar el castigo que podía caerles si les pillaban robando. No quería ni imaginarse si habría formas de que pudieran rastrear el robo de vuelta a su torreón. Se dirigió de nuevo a  Tersa:—. ¿Sabes si es capaz de averiguar que hemos sido nosotros?


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147 Re: Palacete el 09/06/17, 05:13 pm

Yber

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GM
—Sí, es ese de ahí —Tersa señala el caracol gigante a Mónica—. Le gusta mucho hablar, si le dices tu nombre seguro que saca los cuernos al sol—canturrea.

Las palabras de Sox manchan de nuevo el gesto alegre de la muchacha durante un instante.

—Tuétano, Dana y yo vinimos a la misma vez a la ciudad. Dana y ella tenian una relación muy extraña y todavia no ha superado que matarais sin querer a la bruja —les explica—. Está muy triste y quiere haceros mucho daño cuando salga la Luna —su expresión de susto demuestra que Tersa se ha dado cuenta de lo que acaba de decir—, pero no os preocupeis. Estamos intentando convencerla de que se porte bien —y la sonrisa vuelve a su cara.

>>Seguro que ya saben que lo habéis hecho. ¿Volveréis al torreón Maciel? —la niña habla con tristeza, como si los macieleros fuesen amigos suyos de toda la vida. O como si llevara tres meses espiando lo que hacen.


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No llores por no poder ver tu pierna,
las lágrimas te impedirán ver los cadáveres de tus amigos.

148 Re: Palacete el 09/06/17, 07:05 pm

Reifon

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Se giró a Tayron y negó con la cabeza como simple respuesta, no queria amargar mas la salida con aquello. -Quizás otro día. -Le dijo. Su mente estaba más centrada en su hermano ahora. Se había marchado y seguro que estaba enfadado. -<<Tiene que abrir los ojos>> -Se repitió para convencerse. -<<Tiene que madurar.>>

-Tienes razón. -Contestó a Rad. -Es hora de volver.

Contempló el mosaico una vez más, a la ciudad que reinaba sobre mil mundos, la ciudad del poder, el conocimiento, la magia y los milagros. Y se preguntó cuan poco quedaba de aquella ciudad.

Recogió a su hermano sin decirle nada, estaba seguro de que ahora mismo no lo escucharía de todos modos. Lo que no se esperaba era lo que se toparon al salir.

Su primera reacción fue echar la mano a su estoque y ponerse delante del grupo, aunque a medida que hablaba él se relajó. Parecía ser inocua pero seguía siendo una diosa, a saber de lo que era capaz.

-Nada. -Dijo entre confuso y relajado. -Seguro que cualquiera de aquí ha pensado cosas peores. -Era fácil hablarle a la niña y no parecía haber segundas intenciones en lo que decía. -Los rumores vuelan en cualquier sitio por lo que parece.

Siguió alerta pero ya con una pose más relajada, hablaba como si los conociera y les tuviera apego y por lo que dijo estaban controlándoles, aunque no le sorprendía mucho.

-Sí, tenemos que guardar fuerzas para pasar la prueba y llegar a ver la Luna como tú. Y dile a Tuétano que mejor busque al que se le ocurrió que era buena idea levantar el cadáver de una especie de cabra como lo llaman mis amigos y recubrirlo de insectos que se lo comen, no paraba de dar cabezazos a todo y al final eso derrumbo el suelo. -No pudo evitar que el desdén tiñera toda su voz mientras hablaba. Tenía ganas de matarla, enfrentarse a ella y devolverle el hacer llorar a su hermano. Pero no ahora, no en la Luna, tenían tiempo de sobra para ello.


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Un blanco que es mas negro que el negro.

Un negro que es mas blanco que el blanco.

149 Re: Palacete el 09/06/17, 07:33 pm

Yber

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GM
La niña sonrie a Barael, algo más tranquila con su respuesta.

—Trato hecho, se lo diré —y le tiende la mano derecha para firmar el acuerdo.

Apenas lo hace, se gira para mirar a Esteban, como si este la hubiera llamado. La niña suelta una exclamación de apuro, le guiña un ojo al caracol y, en silencio, cambia la mano derecha por la izquierda. La unica mano que Barael le puede estrechar.



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No llores por no poder ver tu pierna,
las lágrimas te impedirán ver los cadáveres de tus amigos.

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