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Palacete

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1 Palacete el 03/08/11, 01:04 am

Rocavarancolia Rol

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Recuerdo del primer mensaje :

Hecho en piedra gris, con forma de U, coronado por una cúpula de cristales negros y esmeralda bajo la cual hay un ventanal ovalado. Se entra por una escalinata de azulejos a un recibidor circular con dos grandes escaleras a ambos lados. Sobre este, se encuentran las habitaciones, flotando a distintas alturas.

Descripción más detallada sacada de la saga:
Exterior:
El palacete se encontraba en mitad de una avenida, frente a una larga línea de casonas macizas, con tejados a dos aguas invadidos de gárgolas. Era la única construcción situada a ese lado de la avenida, pero llenaba el espacio con más rotundidad que la treintena de edificios que se desplegaban frente a ella.

Era de piedra gris, con forma de «U» redondeada, y había algo en sus ángulos y en su disposición sobre el terreno que tranquilizaba, que hacía pensar que no todo en aquella ciudad era horror. Lo que más llamaba la atención era la gigantesca cúpula que coronaba su centro: una maravillosa construcción de cristales negros y esmeralda. Bajo ella, en mitad de la fachada, se abría un gran ventanal ovalado rodeado de decenas de ventanas tan estrechas que parecían arañazos en el muro.

El patio era un sinuoso entramado de senderos que se desplegaba entre lo que una vez debieron de ser parcelas ajardinadas, pero que ahora no eran más que solares de tierra reseca. Se dirigieron hacia la escalinata de azulejos negros y verdes que conducía al portón de entrada, observando con cautela las ventanas que salpicaban los muros del palacete. Tras el enorme ventanal que ocupaba el centro sólo se veía oscuridad.

Recibidor:
Lo primero que vieron fue una densa zona de tinieblas, una cortina de oscuridad que precedía a un gran recibidor, iluminado por una delicada luz verde.
Se reunieron todos alrededor de Rachel en el último tramo de escaleras. El aire que se respiraba ante la puerta era de una pureza increíble, en nada se parecía a la peste rancia de los lugares cerrados que estaban acostumbrados a encontrar.

Fueron a parar a un amplio recibidor circular, de suelo y paredes de piedra gris. El techo, en cambio, era una pesada amalgama de grandes planchas de hierro que no encajaba con el resto del palacio; la sensación que provocaba aquel entramado era de asfixia, como si en cualquier momento fuera a caer y aplastarlos.

Dos grandes escaleras se disponían a ambos lados del recibidor, del mismo azulejo negro y verde que la escalinata de la entrada. Desde donde se encontraban, esas escaleras gemelas parecían hundirse como cuchillos en el techo enrejado, en una perspectiva extraña y forzada. No habían dado ni dos pasos fuera de la zona de sombras cuando se detuvieron todos casi al mismo tiempo, mirando hacia arriba, sorprendidos, boquiabiertos.
Lo que habían tomado como techo no era tal. Al salir de las sombras su perspectiva había cambiado y ahora podían ver el palacete tal y como realmente era. Las planchas que en un primer momento había creído colocadas en un mismo plano estaban suspendidas en realidad a distintas alturas por todo el palacio. Retrocedió un paso para regresar a la zona
de tinieblas y las planchas desordenadas volvieron a equilibrarse, formando un techo sin fisuras
aparentes que no era más que una ilusión óptica: si entrecerraba los ojos podía ver que las planchas flotaban en diferentes planos.

El palacete constaba de una sola planta, una planta vasta y asombrosa en la que flotaban
decenas de estancias de todos los tamaños y formas. La única semejanza entre ellas eran sus bases, de idéntico hierro forjado. La mayor de todas ocupaba tres pisos de altura y medía más de doscientos metros de largo, mientras que las más pequeñas eran meros soportes para adornos y estatuas. La mayoría ni siquiera tenía paredes.

Las escaleras no se hundían en ese falso techo como habían creído, sino que se prolongaban
curvándose en el vacío, hasta perderse en la movediza niebla esmeralda que copaba las alturas. Del tallo principal de cada escalera brotaban decenas de nuevos tramos que se dividían a su vez en más ramales de ajedrezado negro y esmeralda, retorciéndose en el aire hasta aterrizar en los bordes de las habitaciones flotantes. Aquel despliegue de habitaciones y escalinatas producía una prodigiosa sensación de armonía; era como si el mundo entero se hubiera vuelto liviano de pronto, como si la realidad, la propia existencia, fueran menos pesadas y opresivas entre aquellas paredes.

Ascenso y ejemplos de habitaciones:
Tomaron la escalinata de la izquierda. El tramo principal no tardaba en dividirse en tres grandes ramales. El de la derecha bajaba en una pronunciada curva antes de dividirse en otros dos tramos de escalera retorcida. A medida que avanzaban por aquella colosal montaña rusa pudieron contemplar un sinfín de habitaciones y salas. Vieron dormitorios de ensueño; salas de recreo con divanes de terciopelo, escabeles de cristal y columpios colgantes; zonas de paseo con fuentes y bancos de hierro…

La perspectiva resultaba engañosa allí arriba; prácticamente cambiaba a cada paso que daban, convirtiendo el palacete en un espacio en constante mutación. Una estancia vista desde arriba era diferente por completo contemplada desde abajo o desde un lateral. Todo fluctuaba, fluía. Era un enloquecido juego de perspectivas y arquitectura. Una sala observada desde una escalera parecía una selva rebosante de vegetación al quedar semioculta por los helechos que colgaban de las plataformas vecinas, para luego, desde arriba, convertirse en un elegante dormitorio. Desde otra curva de la escalera, esa misma habitación parecía vacía.

Rachel los guió hasta la estancia central del palacio, la única completamente cerrada con muros.(...) En el suelo, ante ellos, había aparecido un diminuto chispazo, una salpicadura brillante que se proyectó despacio hacia arriba, convirtiéndose en una creciente columna de luz que no se detuvo hasta alcanzar el techo, situado a gran altura. Un poco más adelante, una nueva columna tomó forma, de igual modo que la primera. Poco a poco, aquí y allá, se fueron formando más y más columnas. La luz que irradiaban iluminó la gran estancia, transformando la negrura en claridad.
—Es una sala de baile —murmuró Madeleine con admiración.
Mistral asintió, aunque sabía que aquel lugar era mucho más que eso. En aquella sala se habían
celebrado todo tipo de eventos: desde torneos de piromantes hasta conciertos de las fabulosas aves cantoras de Alarán, pasando por duelos de hechiceros y bodas reales. Se contaba que, en una ocasión, allí dentro se había sacrificado un dragón albino para mayor gloria del reino.

Los muchachos bajaron las escaleras que llevaban al suelo espejado de la sala. En el muro que
quedaba a su derecha se encontraba el gigantesco ventanal que habían visto desde fuera. El tercio inferior del mismo estaba cubierto por cortinajes negros, corridos en su mayoría, mientras que en la zona alta dos grandes cortinas verdes se abrían a izquierda y derecha.
En el extremo opuesto a la entrada se levantaba un pequeño escenario ocupado por varias estatuas metálicas. Se trataba de una orquesta compuesta por siete músicos tan extravagantes como los instrumentos que se disponían a tocar.

Un engendro con aire de rata humanoide empuñaba entre sus zarpas dos varillas que parecía a punto de estrellar contra el tambor agujereado que tenía delante. Entre los músicos había un ser casi humano, con la piel de un intenso negro y un magnífico par de alas rojas plegadas a su espalda. Aquella criatura sujetaba en una mano un violín abombado mientras en la otra empuñaba una varilla recubierta de protuberancias. Del costado de todas las estatuas surgía una mariposa metálica: una llave con la que darles cuerda.

Después de abandonar la sala de baile, fueron de plataforma en plataforma, siempre con Rachel a la cabeza. Casi tan sorprendente como el mismo palacio era el estado en el que éste se encontraba. Apenas había polvo y suciedad y aunque algunas habitaciones parecían vaciadas a conciencia, la mayor parte estaba en perfectas condiciones, como si los habitantes del lugar se hubieran marchado un instante antes de llegar ellos.

A media tarde hicieron un descanso para merendar. Se sentaron en los bancos de madera que
rodeaban un pequeño estanque. Apenas hablaron. Aquel lugar inducía al silencio, a la ensoñación.

Al poco tiempo de ponerse otra vez en marcha descubrieron una gran sala repleta de estanterías vacías. El cambiante deambuló entre ellas igual que todos, aun sabiendo que no iban a encontrar nada allí. Ese lugar había sido una importante biblioteca mágica, pero hacía tiempo que los pocos libros que no se habían llevado los magos de los mundos vinculados habían sido trasladados al castillo.

Otro ramal los condujo a una plataforma de paredes listadas en las que se desplegaban más de una veintena de grandes armarios, con espejos de marco de plata en cada puerta. Rachel se apresuró a abrir el más cercano y su contenido la hizo jadear emocionada. El armario estaba repleto de vestidos, a cada cual más espléndido.


145 Re: Palacete el 09/06/17, 10:02 am

Bellota


Sus compañeros no le dieron una respuesta satisfactoria. Más claros, decían, pero que era algo que podía ocurrir. Mónica se mordió el labio, angustiada. Los ojos no se aclaraban con el tiempo en la Tierra y sus dos compañeros terrícolas lo sabían. A no ser… a no ser que tuviera cataratas.

«¡Mierda! ¡Concuerda! Tengo que mirarme bien. Y hacer ejercicios oculares. ¿Cómo se previenen las cataratas?». Mónica pensó que tenía identificado el problema y, aunque todavía tensa, se relajó un poco. Bueno, podían ser cataratas, pero al menos no era una infección. «¿Pero las cataratas no es algo que le pasa a la gente vieja?» le susurró una vocecita traidora dentro de su cabeza, voz que se apresuró a acallar.

Frotándose de nuevo los ojos con el puño, tratando de dilucidar todavía si sentía molestias o no, se detuvo ante el mosaico y lo miró con interés vago y cierta inquietud.

No me gusta. Es bonita, pero parece peligrosa. No me da buena espina… astros de color rojo. No es normal —compartió sus pensamientos con sus compañeros.

Escuchó la historia de los nublinos todavía tocándose los ojos de vez en cuando. Era la primera vez que veía a Barael hablar de sus dioses con algo que no fuera adoración.

Caminó con sus compañeros reflexionando sobre lo que el chico había dicho, y cuando salieron no pudo reprimir un gritito agudo al ver que alguien pasaba por allí, alguien a quien no conocían y que ella, desde luego, no esperaba. Un habitante de la ciudad con… ¿tierra flotante? Esa niña parecía saber todo lo que les había pasado, lo de Nad, lo de su accidente. Mónica no pudo evitar dirigirle una mirada torva. La tía majara les acusaba de robar y… ¿estaba hablando con un caracol? Dios, ¿en ese lugar estaban todos locos?

¿Esteban? —se le escapó la pregunta, teñida de incredulidad, sin querer.

146 Re: Palacete el 09/06/17, 04:50 pm

Naeryan


Observó absorto el mosaico sin poner oído atento al debate por una vez, buscando más diferencias y coincidencias en él una vez Eriel señaló la ausencia de la sima de huesos. La mirada se le iba sin embargo una y otra vez de la catedral a la luna, atraída por la semejanza entre los colores. Si había sido a propósito, ¿podría tratarse de una forma de resaltar algún edificio oficial muy importante? En ese caso y si estaba abandonado, ¿podrían colarse y rescatar información valiosa de ahí?

Levitaron el hatillo escaleras abajo, y se disponían a marcharse con su botín cuando se toparon con alguien a la salida. Sox no tuvo tiempo ni de ponerse en guardia antes de ver que solamente era una mediometro, más joven que cualquiera de ellos.

Se quedó pasmado cuando les interpeló como si le hiciera ilusión conocerles. Los habitantes de la ciudad hasta ese momento habían pasado de ellos, cuando no les habían sido hostiles. No obstante se puso tenso de nuevo sin poder evitarlo ante la mención a robar. Era una niña, y a saber si querría arañar méritos en aquella demencia de sistema de la ciudad. ¿Iba a chivarse?

O... tal vez no tuvieran mucho de lo que preocuparse, porque ahora le estaba hablando a sus bichos. Hablaba mucho de lo que habían pasado en aquella ciudad que al carabés en ese momento le diera igual. Puede que estuviese mal de la cabeza, pero bendita fuera mientras su locura les resultase inofensiva.
—¿Conoces a Tuétano? —no pudo evitar preguntar, incrédulo, pero algo diferente reclamó su atención enseguida: la mención a la momia le puso los pelos de punta. Acababan de colarse en el palacete de un no-muerto, un engendro como la torre podrida pero dotado de inteligencia. No quería tener nada que ver con él.
—Tenemos que irnos de aquí —urgió—. Si esto tiene dueño puede volver en cualquier momento —y si Nad se había llevado un virote en la frente por meramente colarse en una casa, Sox no se quería imaginar el castigo que podía caerles si les pillaban robando. No quería ni imaginarse si habría formas de que pudieran rastrear el robo de vuelta a su torreón. Se dirigió de nuevo a  Tersa:—. ¿Sabes si es capaz de averiguar que hemos sido nosotros?

147 Re: Palacete el 09/06/17, 05:13 pm

Yber


GM
—Sí, es ese de ahí —Tersa señala el caracol gigante a Mónica—. Le gusta mucho hablar, si le dices tu nombre seguro que saca los cuernos al sol—canturrea.

Las palabras de Sox manchan de nuevo el gesto alegre de la muchacha durante un instante.

—Tuétano, Dana y yo vinimos a la misma vez a la ciudad. Dana y ella tenian una relación muy extraña y todavia no ha superado que matarais sin querer a la bruja —les explica—. Está muy triste y quiere haceros mucho daño cuando salga la Luna —su expresión de susto demuestra que Tersa se ha dado cuenta de lo que acaba de decir—, pero no os preocupeis. Estamos intentando convencerla de que se porte bien —y la sonrisa vuelve a su cara.

>>Seguro que ya saben que lo habéis hecho. ¿Volveréis al torreón Maciel? —la niña habla con tristeza, como si los macieleros fuesen amigos suyos de toda la vida. O como si llevara tres meses espiando lo que hacen.

148 Re: Palacete el 09/06/17, 07:05 pm

Reifon


Se giró a Tayron y negó con la cabeza como simple respuesta, no queria amargar mas la salida con aquello. -Quizás otro día. -Le dijo. Su mente estaba más centrada en su hermano ahora. Se había marchado y seguro que estaba enfadado. -<<Tiene que abrir los ojos>> -Se repitió para convencerse. -<<Tiene que madurar.>>

-Tienes razón. -Contestó a Rad. -Es hora de volver.

Contempló el mosaico una vez más, a la ciudad que reinaba sobre mil mundos, la ciudad del poder, el conocimiento, la magia y los milagros. Y se preguntó cuan poco quedaba de aquella ciudad.

Recogió a su hermano sin decirle nada, estaba seguro de que ahora mismo no lo escucharía de todos modos. Lo que no se esperaba era lo que se toparon al salir.

Su primera reacción fue echar la mano a su estoque y ponerse delante del grupo, aunque a medida que hablaba él se relajó. Parecía ser inocua pero seguía siendo una diosa, a saber de lo que era capaz.

-Nada. -Dijo entre confuso y relajado. -Seguro que cualquiera de aquí ha pensado cosas peores. -Era fácil hablarle a la niña y no parecía haber segundas intenciones en lo que decía. -Los rumores vuelan en cualquier sitio por lo que parece.

Siguió alerta pero ya con una pose más relajada, hablaba como si los conociera y les tuviera apego y por lo que dijo estaban controlándoles, aunque no le sorprendía mucho.

-Sí, tenemos que guardar fuerzas para pasar la prueba y llegar a ver la Luna como tú. Y dile a Tuétano que mejor busque al que se le ocurrió que era buena idea levantar el cadáver de una especie de cabra como lo llaman mis amigos y recubrirlo de insectos que se lo comen, no paraba de dar cabezazos a todo y al final eso derrumbo el suelo. -No pudo evitar que el desdén tiñera toda su voz mientras hablaba. Tenía ganas de matarla, enfrentarse a ella y devolverle el hacer llorar a su hermano. Pero no ahora, no en la Luna, tenían tiempo de sobra para ello.

149 Re: Palacete el 09/06/17, 07:33 pm

Yber


GM
La niña sonrie a Barael, algo más tranquila con su respuesta.

—Trato hecho, se lo diré —y le tiende la mano derecha para firmar el acuerdo.

Apenas lo hace, se gira para mirar a Esteban, como si este la hubiera llamado. La niña suelta una exclamación de apuro, le guiña un ojo al caracol y, en silencio, cambia la mano derecha por la izquierda. La unica mano que Barael le puede estrechar.


150 Re: Palacete el 09/06/17, 07:45 pm

Reifon

avatar
Barael sonrió a la pequeña y a su gesto inocente, tenía debilidad por los niños y esa diosa solo parecía eso, una simple cría envuelta en todo este despropósito, al igual que Nad.

Le extendió el muñón con el escudo hacía arriba para que pudiera agarrarlo bien, con una media sonrisa que decía que no le molestaba en lo absoluto y que la retaba a atreverse.


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Un blanco que es mas negro que el negro.

Un negro que es mas blanco que el blanco.

151 Re: Palacete el 09/06/17, 07:55 pm

Yber

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GM
Tersa acepta el reto, agarra el muñón con firmeza y lo agita sin mostrar ningún tipo de reparo. Ha visto cosas peores antes y después de la Luna Roja. Un muñón no es más que una mano que se acaba antes de tiempo; una sorpresa en el cuerpo. Y, por Tuétano, sabe que el verdadero problema vive en quien la pierde; en el fantasma que deja. En silencio le desea buena suerte.


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No llores por no poder ver tu pierna,
las lágrimas te impedirán ver los cadáveres de tus amigos.

152 Re: Palacete el 09/06/17, 09:42 pm

chicoaeseg15

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“Quizás otro día”. A lo mejor otro día le importaba una mierda, o ya no quería hablar. ¿Se habían puesto de acuerdo?. Tayron no contestó, pero su cara lo decía todo. Tenía ganas de irse otra vez a la habitación de ensueño y asfixiar a Barael con una almohada.

Por suerte llegó Tersa como un soplo de aire fresco que irradiaba energía y vitalidad. Un pedazo de tierra flotaba en el aire y el muchacho enfocó la vista varias veces al ver que contenía caracoles y babosas en multidud. Qué chica más extraña, y a la vez... ¿peligrosa?.
-¿Qué cómo vamos?, pues... yo... eh, no sé- retrocedió un pequeño paso- ¿vamos bien? ¿y tú? ¿quién eres y por qué tienes tantos caracoles?.
Quién era no le importaba en realidad, lo que necesitara de ellos sí. Se relajó cuando todo lo que parecía querer del grupo era una charla amistosa. Y aunque al mencionar a Tuétano y dejarles claro que estaban cometiendo robo lo puso muy nervioso tenía que reconocer algo. Tersa no parecía como los demás. No lo parecía, lo cual no quería decir que no lo fuese. Pero su afán de confiar en la gente le impulsaba a dar un paso más, a remar por un río que le decía “no todos pueden ser monstruos porque yo no voy a serlo, ni Dafne”.
-Disculpa- dijo con un tono de voz raro. Nunca le había hablado a una niña de usted y le sorprendía para bien que no tuviera escrúpulos en tocar el muñón de Barael. Ni siquiera sabía si el sería capaz de estrecharle a su amigo la mano sin que notara cierta incomodidad.- ¿has visto a estos dos?, los perdimos hace un tiempo, una parejita. Él con el pelo oscuro y ella malva. Bueno espera...- y le mostró los carteles de Mónica- si nos están observando deben saber que los estamos buscando. ¿Nadie dice nada?, por favor.- en aquellos momentos, encontrar a una transformada que no se mostrara hostil desenmascaró su posición en el dilema de los sinhadres. Por otra parte si los iban a seguir a Maciel para castigarles por el robo Tayron dejaría la ropa allí mismo, pero por algún motivo Inna y Eorlir le agujereaban la cabeza. Ellos eran el verdadero problema, puede que algunos de sus compañeros lo hubieran olvidado, o querían olvidarlo que era bien distinto. Se quedó satisfecho con su pregunta.


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" Ya No Hay Fuego, Pero Sigue Quemando."

"Conquistar Sin Riesgo, Es Triunfar Sin Gloria."

153 Re: Palacete el 09/06/17, 10:30 pm

Yber

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GM
—Son amigos mios —responde a Tayron. A la vez, se acerca al terrón flotante y deja que varios moluscos trepen a sus brazos. Algunos tienen caparazones metálicos a medio formar—. Mira, esta es Ramona y este es Simba. Se quieren pero se odian a la vez. Luego está Mostaza, que es un poco pesada. Esteban se lleva muy bien con ella... —Tersa se rie con un chiste que nadie más que ella puede entender en toda su complejidad.

Tras la pregunta del humano su gesto se entristece. Sabe quiénes son Eorlir e Ina y sabe dónde están. Se lo había escuchado decir a alguien en los bajos fondos, cerca de la zona de apuestas.

—Si os ayudo, el consejo nos matará a todos. A vosotros y a mí. Lo siento mucho —deja de hablar para acariciar el lomo de Ramona y luego prosigue. De nuevo, su voz no tiene rastro de preocupación—. Si seguís vivos, os buscaré cuando salga la Luna y os lo contaré todo, ¿vale?

La niña dirije una mirada de reojo al saco lleno de prendas robadas. No quiere decirles nada por si comete alguna infracción y dejan huérfanos a sus caracoles, pero no cree que los cosechados deban quedarse mucho más. Garonti (o Garani, o como sea el señor ese que es muy viejo y muy ávaro) podría venir en cualquier momento. Y él si les podría matar por haber entrado a su super casa.



Última edición por Yber el 09/06/17, 11:14 pm, editado 1 vez


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154 Re: Palacete el 09/06/17, 10:42 pm

Zarket

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GM
Rádar se puso instantáneamente en guardia, sujetando con fuerza la empuñadura de su espada. Tuvo que refrenarse en el rechinar de dientes cuando vio que el resto, al parecer, se habían vuelto tan locos como aquella niñita. Quizás era una chiquilla, pero al carabés le daba igual: seguía formando parte de aquella monstruosa ciudad. Ya había bajado suficientemente la guardia dentro del palacete y no pensaba repetir aquel error fuera, por poco amenazante que pareciera Tersa.

La mención a Tuétano no mejoró en nada aquel encuentro. Rádar tuvo que inspirar con fuerza un par de veces para no verse arrastrado por sus recuerdo. intentó bloquear con toda su fuerza el paso de sus memorias, diciéndose que no era el momento ni el lugar. Y menos la compañía. El carabés no mostraría debilidad delante de nadie, y menos se convertiría en una carga lloriqueante.

Los sucesivos intercambios no le gustaron, aunque no se daría cuenta de que era por sus prejuicios. La referencia a la momia era asquerosamente inquietante. Sus compañeros eran temerosamente estúpidos. La niña tocando el muñón era asquerosamente morbosa. La charla sobre los caracoles era absurdamente demencial. Y ridícula. Admitió a regañadientes que la última intervención de aquella desconocida no había sido mala. Y no se le escapó su última mirada.

—Una charla muy interesante —cortó, con tanta sequedad como era habitual en él. Relajó la mano en la empuñadura, dándose cuenta de que la niña podía tomárselo como amenaza—. Pero creo que deberíamos seguir con nuestros asuntos. No debe faltar más de media hora para el atardecer —ahora su mirada se posaba en sus compañeros, pero no tardaron en posarse en el hatillo de ropa, con un deje de tristeza y decepción—. Y quizás debamos... replantearnos nuestros asuntos, de paso. Parecen haberse vuelto peligrosos.

Sus últimas palabras estaban acompañadas de un profundo deje de amargura. Lo cierto es que lo último que deseaba era dejar aquella ropa allí.

155 Re: Palacete el 10/06/17, 12:45 am

Dal

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Eriel estaba exultante de felicidad, resultaba que tenía razón. Habían encontrado una diosa amable y que había resultado ser una buena fuente de información. Y no sólo eso, si no que además estaba intentando disuadir a la lagarta gigante de que no les hiciese nada. Aquello era lo mejor del día desde luego.

Saber que aquello pertenecía a alguien le puso los nervios a flor de piel sin embargo. Llevárselo era arriesgado, pero ¿quedarse y devolverlo? Aquello era peor, si los pillaban en casa ajena seguro que no sucedería nada bueno. Archivó la última información como interesante y se volvió al resto.

-Mejor volvemos al torreón dándonos un poco de prisa - dijo elocuentemente. Antes de irse se volvió y miró a la chica.- Muchas gracias por todo, eres una diosa amable. Espero volver a verte tras la sagrada Luna - le sonrió y salió corriendo tras el resto.

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Soy Dal, hijo del Estío y el Crepúsculo. Señor del Vacío y Amo del Infinito. Destructor de Mundos y Artífice de Infiernos. Conde de la Nada y Duque de los Océanos. Rey del Purgatorio y Terror del Cielo. Marqués del Inframundo y Barón de la Muerte. Por todos estos titulos, Invitado, reclamo tu vida para mí .

156 Re: Palacete el 10/06/17, 01:03 am

Yber

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GM
Tersa suspira aliviada al ver que se van.

—De nada, Eriel, pero no soy una diosa, ¡soy una bruja! —bromea y se rie, ¿le ha dicho el nublino su nombre o se le ha escapado a ella? Tanto da—. Es solo que hoy no tenía ganas de traer la escoba. Espero que os vaya bien ¡No os murais mucho! ¡¡BESITOS DE CARACOL!! —acaba gritando mientras desaparecen por la calle.

Luego se acerca a su terrón, aun cubierta de caracoles, y sigue hablando con Esteban.

—Qué pena, ¿no? —la bruja se sube de un salto a lo alto de su pedazo de tierra volante y se sienta de piernas cruzadas, Esteban se arrastra hasta su regazo y ella lo acaricia con mucho mimo—. Lo sé, lo sé. No vamos a poder convencer a Tuétano —un pequeño silencio—. Ya, pero me daba miedo decirselo —un silencio mayor—. Sí, es mejor que no sepan que los van a matar mientras se convierten —el mayor de los silencios. El caracol gigante estira las antenas—. ¡ESTEBAN! Eso ha estado muy feo incluso para ti. Si lo repites no te daré de las hojas ricas de dama Poda...

La conversación continua mientras la tierra volante y la bruja avanzan en dirección a casa.


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157 Re: Palacete el 11/06/17, 05:58 pm

Bellota

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Yo soy Mónica — la madrileña saludó, como en un sueño, al caracol, moviendo la mano.

«Estoy comenzando a volverme tan loca como ellos» se dijo mientras bajaba la mano, todavía mirando fijamente al animalillo. «Pero seguirle el rollo no me va a hacer daño».

Pronto sus compañeros se vieron envueltos en una conversación con la niña, y Mónica no pudo decir nada: la noticia de que la dragona masoquista quería «hacerles daño» la dejó muda durante un rato, saber que posiblemente los sinhadres estuvieran bien transformó su rostro en una fugaz máscara de alegría… y después no encontró el momento para meter baza, toda la conversación pasó demasiado rápido para ella. Sin embargo, a pesar de la amenaza del castigo, se negó en redondo a dejar la ropa. Aferrándose a su hatillo, echó a andar con sus compañeros, en silencio todavía, mirando hacia atrás de vez en cuando mientras veía como Tersa se marchaba hablando con sus caracoles.

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