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Primer sueño de Erin

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1 Primer sueño de Erin el 02/04/13, 04:24 pm

Giniroryu

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GM
Erin se encontraba durmiendo en su cama de Letargo tras un día más sin haber podido concentrarse en sus libros debido a las constantes discursiones que poblaban el torreón diariamente. Pero ahora por fin el silencio reinaba en la edificación y la chica se había quedado profundamente dormida desde hacía un par de horas. Es entonces cuando una extraña luz aparece a los pies de su cama.

La humana se despierta cuando la luz se acerca a ella. Al principio no distingue nada debido a que la luz le ciega pero esta poco a poco se va volviendo más tenue y una figura conocida se perfila ante sus ojos. Se trata de Macak, o más bien de lo que parece ser su fantasma, pues es completamente transparente y su cuerpo está medio enterrado en la cama de Erin.
-Los odias, ¿verdad? -habla sin más el espíritu de la varmana mientras señala a los letarguinos dormidos en sus camas-. Al igual que me odiabas a mí, tú querías que muriese -la acusó clavando sus incorpóreos ojos en ella.

2 Re: Primer sueño de Erin el 02/04/13, 06:14 pm

LEC

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La canadiense despertó por culpa de una luz. No distinguía al ser que la producía, pero no le importaba demasiado quien hubiese sido, se pensaba quejar de todas formas. Primero no la dejaban leer y luego la despertaban. Se incorporó y se puso las gafas, para después fruncir el ceño y prepararse para gritarle algo al que producía la luz, pero al ver aquel cuerpo etéreo e intangible perteneciente a su compañera muerta cambió cualquier pensamiento anterior por otros completamente distintos. << ¡Es un fantasma! Como la Dama Gris o Nick Casi Decapitado >>, pensó, encantada de que por fin hubiese un fantasma en el torreón. Ahora se parecía un poquito más a Hogwarts. Deseaba preguntarle mil y una cosas al fantasma de Macack, pero el fantasma de ella habló primero.

Sí, claro que odiaba a sus compañeros. No le dejaban leer ni entrenar y se pasaban el día gritando, ¿qué esperaba la chica-gato, que los amase? Pero Erin no odiaba a Macack. Era de las pocas que no hacían ruido, era de las pocas que no le molestaban y sobre todo era de las pocas que no se metían en las peleas de los demás. –Sí, les odio –miró a todos los cosechados antes de volver a dirigirse al fantasma de la chica-gato -. Pero nunca te odié a ti, aunque quisiera que murieses –no comprendía demasiado bien cómo había adivinado sus pensamientos, pero no le dio mucha importancia -. Solo quería que dejases de sufrir, Macack. No era justo que te hiciesen sufrir más dejándote viva, por eso creí que muerta estarías mejor –se explicó, clavando sus ojos negros en los de Macack.

3 Re: Primer sueño de Erin el 03/04/13, 12:19 am

Giniroryu

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GM
El fantasma de Macak le devuelve la mirada a la canadiense, sosteniéndosela durante unos segundos. Por algún motivo a Erin le recorre un escalofrío por todo el cuerpo pero no es capaz de apartar su mirada de ella. Parecía que la varmana replicaría a la respuesta de Erin y se quejaría, pero su expresión cambió de pronto.

-Sí... es cierto... Tú sólo querías que dejase de sufrir - dice con un tono de voz suave-. Sólo tú me comprendías, y sólo yo era tranquila y silenciosa. Pero ahora he muerto y te has quedado sola con este hatajo de inútiles que no saben hacer otra cosa que discutir a gritos unos con otros. ¿No te gustaría que desaparecieran? -pregunta esbozando una sonrisa dulce pero que tenía un deje decididamente siniestro difícil de ignorar.

Mientras Macak hablaba, Erin pudo darse cuenta de que su apariencia había ido cambiando. Sus orejas se habían vuelto como las de un humano poco a poco, y lo mismo le sucedía a su nariz. Además sus rasgos y su cuerpo se habían vuelto más masculinos. En estos momentos era una mezcla entre la varmana y alguna otra persona que todavía no se podía identificar. Cuando habla de nuevo, su voz es más grave y suena ligeramente distorsionada debido al cambio que se está produciendo.

-Por ejemplo... -la vista de la varmana, o lo que queda de ella, se posa sobre una cama cercana en la que Stefan está dormido en ese momento-. Ese chico nuevo al que encima de que tuvisteis que salvarlo vino a armar más ruido. Y no te quería decir que es lo que había jurado -el fantasma suspira como con fastidio-. ¿No te gustaría que desapareciera?

4 Re: Primer sueño de Erin el 03/04/13, 06:57 pm

LEC

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Un escalofrío recorre a la canadiense cuando el fantasma de Macack le mira. No sabe por qué, pero tampoco siente ganas de preguntarlo. No puede apartar la vista del cuerpo de su compañera. ¡Un fantasma! Aquello era genial desde el punto de vista Erin, aunque se enfadase con ella por no creerla. Sin embargo, al oír sus palabras pronunciadas con aquel tono de voz tan suave se relajó. ¿Para qué iba a discutir con una muerta que, además, estaba de acuerdo con ella? Inútiles. Sí, eso eran sus compañeros de torreón. Ni siquiera se habían dado cuenta de lo que había sufrido la chica-gato al dejarla viva más tiempo. << Si hubiese sido por mí, te habría atravesado el corazón con una espada antes que dejarte sufrir >>, pensó, mientras la figura de su compañera iba cambiando lentamente. No sabía quién era, pero reconocía una forma más masculina en ella.

Miró de nuevo a la figura que cabalgaba entre la de Macack y un humano todavía irreconocible., mientras pensaba en todos aquellos idiotas con los que compartía cuarto. Sí, quería verlos desaparecer, quería estar sola y poder leer tranquila. Pero sobretodo quería que desapareciese aquel nuevo, aquel estúpido nuevo que no había hecho más que incordiar desde su llegada. –Sí, quiero que desaparezcan. En especial él –miró al nuevo con odio, sin reprimir lo que sentía hacia él. ¿Para qué hacerlo si estaba dormido? - .Pero es imposible que lo hagan, ¿verdad? -suspiró.

5 Re: Primer sueño de Erin el 03/04/13, 07:58 pm

Giniroryu

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GM
La figura que antes era Macak seguía cambiando cada vez más y mientras esto sucedía la luz que despedía se volvía cada vez más luminosa. Soníe sardónicamente ante la pregunta de Erin justo antes de que la intensidad de la luz impida ver nada más.

Cuando habla de nuevo todavía no se distingue su figura, pero la voz le resulta familiar a la canadiense.
-Estás en la ciudad de los milagros, aquí todo es posible. Sobre todo si tienes esto.
Cuando termina de hablar, un objeto aparece cruzando la habitación velozmente en medio del aire y acaba levitando delante del fantasma. En ese momento la luz se atenua de nuevo, descubriendo a quien pertenecía ahora el cuerpo. Quizás Erin ya había reconocido la voz del bibliotecario.

Biblios ocupaba ahora el lugar de Macak y se colocó en medio del aire en posición horizontal, como si estuviera recostado en un sofá. Señaló el libro que había entre él y Erin sin mirar hacia ella.
-Tu libro de mapas, ¿te ha sido útil, verdad? Claro que sí -se responde a si mismo sin esperar ningún comentario- Los libros en esta ciudad tienen más poder del que crees. No te lo volveré a preguntar, ya has respondido afirmativamente.

Sin previo aviso, el libro de mapas comienza a moverse de nuevo por el cuarto. Lo hace abierto y con las páginas pasándose frenéticamente. Se para sobre la cama de Stefan y Biblios sonríe alegremente desde su posición. Erin puede observar desde su cama como una especie de torrente mágico sale desde el interior del libro y envuelve a Stefan. En unos segundos el chico desaparece, absorbido hacia el interior de las páginas. El manuscrito vuelve cerrándose de golpe a su posición inicial frente al fantasma.
-Y aquí tienes. Perfectamente silenciado... Eso si no abres el libro de nuevo, claro está... Pero supongo que ya no necesitarás esos mapas, ¿o sí?
El fantasma, mientras tanto había empezado a cambiar nuevamente. Los nuevos cambios afectaban a su ropa, que había dejado de ser el elegante traje blanco para convertirse en ropas similares a las que se podían encontrar en el torreón Letargo, y el pelo de su cabeza se estaba aclarando. Pero Erin no tuvo tiempo de fijarse demasiado en estos cambios pues Biblios, o lo que quedaba de él, abre el libro. De él llega la fácilmente reconocible voz de Stefan que está pidiendo ayuda y gritando. El libro vuelve a cerrarse.
-Como ves si lo abres sigue siendo igual de ruidoso... así que tú sabrás. Creo que ya puedes apañártelas tú sola a partir de aquí. Nos vemos.
Las últimas palabras las pronuncia mientras nuevamente el fantasma pasa por el mismo proceso de iluminación.

La nueva figura que se define es la de Stefan, que observa a Erin con cara de desesperación.
-¿Por qué yo? ¿Yo qué te he hecho? -le dice el nuevo fantasma con voz angustiada-. No sabes el tormento que es estar ahí dentro, en ese estúpido libro. Es como estar en la ciudad pero peor... es... -se le hace un nudo en la garganta que le impide seguir hablando-. ¡Yo no hago tanto ruido! Mira en cambio a Atol. Siempre de mal humor, siempre gritándonos por cualquier cosa que hagamos. ¿No debería desaparecer él?
La antinatural sonrisa que se forma en la boca del fantasma de Stefan cuando habla sobre el libense parece no cuadrar con sus anteriores palabras.

Erin había centrado toda su atención en la escena hasta ahora sin poder evitarlo y no se había dado cuenta hasta ese momento de que su entorno había cambiado. Las camas de Letargo con sus compañeros dormidos seguían allí, pero ya no estaban en el cuarto. El suelo había sido sustituído por lo que parecía un mapa a tamaño gigantesco de los del libro donde estaba Stefan atrapado. La única diferencia era que los trazos del mapa estaban impresos con sangre borboteante. Las paredes de la habitación habían desaparecido y tan solo se podía observar una infinita negrura.



Última edición por Giniroryu el 10/04/13, 02:20 am, editado 1 vez

6 Re: Primer sueño de Erin el 04/04/13, 07:06 pm

LEC

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La figura de Macack iba cambiando poco a poco, mientras la luz que iluminaba la habitación aumentaba en intensidad hasta el punto en el que Erin tuvo que cerrar los ojos para no deslumbrarse. Lo último que vio antes de que sus párpados se cerrasen fue la sonrisa de aquella figura todavía irreconocible. Cuando abrió los ojos, la figura todavía era indistinguible, pero la voz que provenía de ella le resultaba familiar a la canadiense. Era una voz que ya había escuchado antes y que consiguió reconocer cuando vio el libro que levitaba delante de la figura ya reconocible del bibliotecario.

Erin sonrió. Si aquel libro que había sacado de la biblioteca podía solucionar su problema, sería feliz. Asintió con la cabeza a la pregunta del bibliotecario, mirando fijamente el libro, aunque su asentimiento no hizo falta, pues él ya se había contestado a sí mismo. Aquel libro le había sido de utilidad, aunque no tanto como los de magia. Gracias a él sabía los nombres de los principales lugares de la ciudad y la posición casi exacta de algunos de ellos. << Ahí te equivocas. Los libros tienen más poder del que el mundo cree en todas las ciudades habidas y por haber, aunque no lo parezca >> , corrigió mentalmente, pues el bibliotecario no la dejó hablar.

Cuando el libro atrapó al chico en su interior, Erin sonrío de nuevo. Se había librado de aquel estúpido nuevo gracias a un libro. Era fantástico, en todos los aspectos. Pero el bibliotecario abrió de nuevo el libro y la canadiense pudo escuchar claramente a Stefan gritando y pidiendo ayuda. Era casi peor que gritase por alguna tontería en el torreón. << ¡Está dentro de un libro! No lo puede pasar tan mal como para gritar de ese modo >> , pensó, algo enfadada. Los libros le habían hecho feliz toda su vida, ¿y ahora el nuevo se quejaba por estar dentro de uno? Era una estupidez.

La figura volvió a cambiar, esta vez transformándose en el nuevo. - ¿Qué qué me has hecho? ¿Qué qué me has hecho? –repitió la pregunta y soltó una risita nerviosa por lo bajo - . Te rescatamos y te trajimos aquí para que no murieses y nos compensas gritando. ¡¿Crees que alguien puede concentrarse en un libro con todas estas personas gritando a la vez?! No, no se puede. Y menos si viene otra a armar más follón –dijo, visiblemente cabreada. Pero se enfadó realmente cuando el chico dijo aquellas dos palabras. Estúpido libro. Era imposible que hubiese dicho aquellas dos palabras seguidas, por lo que Erin se quedó mirándolo fijamente unos segundos. No había sido una ilusión, lo había dicho.

Se levantó de la cama y se puso de pie frente al fantasma que representaba al nuevo. – Los libros no son estúpidos, a diferencia de ti –había hablado de forma calmada, por muy enfadada que estuviese, lo que le sorprendió incluso a ella - . Y estar encerrado en un libro no puede ser tan malo. ¿Sabes lo que daría yo por vivir una aventura como las de Harry Potter o El Señor de los Anillos? Pero tú solo te quejas por todo, aunque te hayamos dado un techo bajo el que cobijarte. Debimos dejar que la casa te matara. Aún así tienes razón en lo de Atol. Siempre grita, siempre nos echa la bronca por todo lo que hagamos. Debería desaparecer, todos deberías desaparecer hasta que aprendáis a estar unos minutos en silencio.

Tras decir todo aquello, suspiró. Había estado tan absorta hablando que no se había dado cuenta de que el escenario había cambiado. Ya no estaban en Letargo, aunque sus compañeros siguiesen durmiendo en sus camas. El suelo era ahora un mapa del libro a una escala mucho mayor a la original y las paredes habían desaparecido para ser sustituidas por una eterna negrura mirase donde mirase. La canadiense tragó saliva al ver el mapa gigante que se extendía bajo sus pies y la sangre que lo trazaba. Por algún motivo, no podía apartar la mirada de aquellas líneas de color carmesí.

7 Re: Primer sueño de Erin el 04/04/13, 07:46 pm

Giniroryu

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GM
Erin se había levantado de la cama y mientras habla, esta es tragada por el suelo apergaminado del mapa, haciendo que un charco de sangre emerga en su lugar produciendo un borboteo que sigue un extraño ritmo. Erin cree reconocer la melodía lejanamente, como si la hubiese escuchado en alguna película o similar.

Mientras tanto Stefan habla de nuevo, esta vez adquiriendo una actitud más indiferente.
-Podrías haber dicho eso desde el principio... ¿Quieres que desaparezcamos todos, es eso?
Una vez más el fantasma no espera respuesta y otros dos libros aparecen de improviso como el primero, procedentes de algún lugar indeterminado de la negrura. La canadiense puede reconocer al instante las novelas de portada negra y plateada respectivamente, que se paran en el aire frente a Erin antes de revolotear a su alrededor. Casi parecían querer decirle que estaban esperando sus órdenes. Pero como contradiciéndose a si mismos, se lanzan sin más hacia su objetivo.

Esta vez absorben a Yrio y a Atol al mismo tiempo, al igual que había ocurrido con Stefan. El fantasma de este último se ríe de forma extraña, con una voz que no es la suya y que es completamente desconocida para Erin. La chica se da cuenta cuando vuelve a mirarlo de que estaba partido por la mitad.
-Ya falta menos... -dice antes de cada una de sus dos mitades comiencen de nuevo a iluminarse con intensidad.

Lo que ocurre a continuación tal vez ya se lo esperase la canadiense. Las nuevas figuras que surgen de ambas mitades del anterior fantasma son Atol e Yrio. A su vez los dos libros regresan junto a Erin y se abren como había ocurrido con el primero. Los estridentes gritos de ambos chicos llenan todo el espacio, provocando un eco ominoso que se pierde en la infinitud. El sinhadre y el libense observan a Erin fijamente con sus fantasmales rostros.

Sin previo aviso los trazos sangrientos del mapa comienzan a emborronarse, saliéndose de su posición original e inundando todo el suelo con el ferroso líquido, al tiempo que la melodía que había escuchado antes se vuelve más clara en su mente. Un extenso lago sangriento se forma alredor de Erin y cuando la sangre ya empezaba a mojarle los pies, de pronto todo desaparece y Erin se encuentra cayendo hacia un abismo sin fondo. El libro de mapas había vuelto a aparecer cuando esto ocurre y se abre para sumar los gritos de Stefan a los provenientes de los otros dos libros.

Alrededor de Erin, las camas de los letarguinos que quedan también caen junto con ella, pero nadie parece que vaya a despertarse. Atol e Yrio permanecen impasibles en medio del caos sonoro pero no dicen nada. Hasta que los libros se cierran y el silencio regresa.
-Si lo que quieres es silencio, ¿por qué no has encerrado a Pablo y a Tap? -resopla Yrio con fastidio.
-Son unos inconscientes, casi siempre es culpa suya que me enfade -corea el libense.
-Te prometemos que no haremos ruido si nos cambias por ellos -pide el sinhadre con una expresión inocente.
-¿Porque no quieres quedarte sin otro libro más, verdad? -inquiere Atol.

Mientras tanto todos seguían cayendo en la más impenetrable oscuridad. Hasta que una espesa niebla plateada y negra comienza a arremolinarse alrededor de Erin, los fantasmas y las camas. La sensación de caer es sustituida por ingravidez y todo parece permanecer suspendido entre la neblina. Es muy tenue pero se va acrecentando según pasa el tiempo: cada vez que un jirón de niebla se mueve emite unas notas que se enlazan unas con otras cada vez que esto pasa para formar una melodía en conjunto. No es la misma que la que oía con el borboteo de la sangre, pero Erin sigue teniendo la extraña sensación de que la conoce.

8 Re: Primer sueño de Erin el 06/04/13, 01:43 pm

LEC

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Mientras Erin hablaba, fues tragada por el mapa y ocupando su lugar, apareció un charco de sangre que borboteaba siguiendo una melodía que Erin creyó reconocer casi al instante. Rebusca en su memoria las notas que relacionó con aquel sonido para asegurarse, aunque sabía que era parte de la banda sonora de alguna película. No tardó mucho en reconocerla. << ¿Harry Potter? ¿Qué tiene que ver Harry Potter en todo esto? >>, se preguntó. Aquello era raro, casi tan raro como que un mapa gigante hubiese sustituido el suelo de la habitación o que pudiese librarse de los compañeros que gritaban encerrándoles en un libro. El fantasma del chico volvió a hablar, pero la canadiense estaba tan absorta intentando seguir la melodía que oía que no le escuchó.

Sólo dejó de centrarse en la melodía cuando los libros que había traído con ella a la ciudad aparecieron frente a ella. Ya no podía leer los títulos impresos en las portadas, pero las reconocía sin ningún problema. Extendió el brazo hacia una de ellas, queriendo tocarla y quedarse con ella, pero antes de que sus dedos rozasen el libro, ambas novelas salieron volando para tragarse a la vez a Atol e Yrio. El fantasma del nuevo rió, con una voz que Erin no reconocía por mucho que buscase en su mente un propietario. Fue entonces cuando levantó la vista y volvió a ver a su compañero partido por la mitad y oírle decir que ya quedaba menos claramente. Sus mitades volvieron a iluminarse, lo que hizo que Erin se esperase lo que iba a pasar << Y ahora se transforma en Yrio y Atol, seguro. Esto empieza a ser repetitivo >>, pensó, tranquilamente.

No se sorprendió cuando su teoría se cumple, ni cuando los dos libros se abrieron alrededor suyo como con el que se tragó al nuevo. Escuchó los gritos que procedían de ambos, intentando centrarse de nuevo en la melodía que escuchaba antes sin ningún resultado. Ya no eran solo gritos, además escuchaba un eco que incrementa su incomodidad -¡¿Es que no podéis estar callados ni dos minutos?! –gritó, intentando sin éxito hacer que su voz sonase más alta que los gritos de sus compañeros. Alzó la vista y devolvió la mirada a los fantasmas de Atol e Yrio.

Los trazos carmesíes del mapa se emborronaron y empezaron a cubrir todo el suelo de sangre, haciendo que la canadiense diese un paso hacia atrás algo sorprendida. No se esperaba aquello para nada. Volvía a escuchar la banda sonora de Harry Potter, esta vez con más claridad. Pero aquel paso no importaba demasiado, pues mirase en la dirección en la que mirase había sangre y en cuanto el líquido carmesí empieza a mojarle los pies, todo desapareció y Erin sentía como iba cayendo hacia ninguna parte. Presentía que no había fondo, aunque sólo fuese por la oscuridad que lo rodeaba todo. Y si había fondo, debía estar muy lejos de ella. << ¿Pasamos de Harry Potter a Alicia en el País de las Maravillas? ¡Esto no tiene ningún sentido! Pero bueno, podré conocer al Sombrerero loco… >>, pensó, mientras el libro de mapas se abría y dejaba oír los chillidos del nuevo junto con los de Atol e Yrio. La canadiense se llevó las manos a la cabeza, harta de aquellos gritos. No podía aguantarlos más.

Miró alrededor y vio las camas de los que quedaban cayendo junto a ella, sin que ninguno de sus compañeros se despertase con la caída. Atol e Yrio la miraban, callados, hasta que los libros se cerraron y el silencio volvió a reinar, lo que hace que Erin esboza una media sonrisa. Por fin disfrutaba el silencio de nuevo, aunque no sabía cuánto duraría. Los fantasmas de sus compañeros empiezan a darle razones por las cuales debería soltarlos, pero ella no dice nada. Podría cambiarlos, sí, ¿pero qué ganaba con eso? No podía estar completamente segura de que iban a cumplir la promesa de estar en silencio. “¿Porque no quieres quedarte sin otro libro más, verdad?”, dijo entonces Atol. Aquellas palabras rondaron la mente de la canadiense incluso después de dejar de caer para quedar sumida en una sensación de ingravidez. No miró la niebla hasta que se dio cuenta de que cada vez que un jirón de esta se movía emitía unas notas que, junto a las que producían los demás jirones formaban una melodía que Erin creía conocer. No era la misma de antes, pero la sensación de que la conocía se iba haciendo cada vez mayor.

La canadiense volvió a formularse la pregunta de Atol. No, no quería perder otro libro. Ni siquiera tenía más, pero si le habían prometido que dejarían de hacer ruido y se libraba del inconsciente de Pablo tal vez no sería mala idea cambiarles. –No, no quiero perder otro libro. Está bien, os cambio por Pablo y Tap. ¡Pero más os vale estar en silencio! –contestó a Atol, mientras su mente intentaba adivinar la melodía que la niebla formaba al moverse. No se había dado cuenta hasta entonces, pero cuando vio que los colores de la niebla eran los mismos que los de las portadas de sus libros sonrió. Tenía la sensación de que aquellos colores no eran esos por casualidad.

9 Re: Primer sueño de Erin el 06/04/13, 03:24 pm

Giniroryu

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GM
Los fantasmas del sinhadre y el libense sonríen pérfidamente cuando escuchan las palabras de Erin y los libros no se hacen esperar. Dos nuevos manuscritos irrumpen en el campo de visión de la canadiense. Se tratataban del bestiario que había sacado Pablo de la biblioteca, acompañado por el herbolario de Tap. Al tiempo que hacían su trabajo y absorbían a ambos cosechados (por algún motivo el repoblador se encontraba durmiendo sobre la cabeza de Pablo en vez de en su lugar habitual en el huerto), las novelas que pertenecían a Erin se abren y realizan el proceso inverso con Atol e Yrio. Ambos chicos reaparecen del interior de las páginas y caen sobre la niebla junto con los libros. Al caer provocan que varios jirones de niebla se levanten violentamente como si se tratase de una nube de polvo, y la melodía se oye con mayor intensidad y el tempo más rápido durante unos instantes. Los fantasmas, a su vez, se habían iluminado durante el proceso y por ahora eran indistinguibles.

Los libros de Erin se habían caído abiertos por la mitad produciendo extrañamente un tintineo que se había apagado nada más tocar la niebla. Aquellas páginas estaban en blanco, y si Erin comprobase el resto vería que todo rastro de escritura había desaparecido. Los libros no eran lo único que no estaba como siempre. Los cuerpos de Yrio y Atol estaban cubiertos por manchas negras. Palabras. La canadiense no podía leerlas, pero precisamente por eso era fácil deducir de que se trataba.

Los fantasmas de Pablo y Tap no se hacen esperar más y se colocan frente a la chica, flotando a varios centímetros del libense y el sinhadre.
-Te han engañado, Erin -le reprocha Pablo.
-Yo que creía que eras una de las pocas gigantas sensatas -apostilla Tap con su habitual tono.
-Una vez entran en el libro no deberían salir de nuevo, ya has visto lo que pasa... -el humano hace un gesto hacia los cuerpos de sus compañeros-. Además están muertos. ¿O por qué te creías que somos fantasmas?
El repoblador, sin embargo, tan sólo esboza una extraña sonrisa y los libros que habían atrapado a ambos aparecen frente a Erin y, como siempre, se abren. Del herbolario llegaban los gritos de Pablo y el constante rumor de una melodía cuya única descripción posible era "vegetal". Por su parte, el bestiario teñía el aire de temibles rugidos, chasquidos de dientes y carne desgarrada, mientras de vez en cuando se oía la vocecilla de Tap pidiendo auxilio.

Una vez más Erin no fue consciente de que el escenario había empezado a cambiar hasta que ya se habían producido todos los cambios. Pero cuando se fija en su entorno puede ver que se encuentra en lo que parece una selva tropical con plantas de tamaño desmedido. A lo lejos se puede observar a Pablo atrapado entre las ramas de un árbol que no cesa de zarandearlo. Y mientras tanto, Tap aparece de entre la maleza corriendo todo lo que sus cortas piernas le permiten, siendo perseguido por una especie de oso con melena de león. Ambos se dirigen en la dirección de Erin pero, aunque parecían perfectamente corpóreos, simplemente la atraviesan para seguir su camino y perderse en la frondosidad de la selva.

Los gritos de ambos letarguinos se seguían oyendo, pero entonces los libros se cierran de golpe y todo sonido procedente de los ellos se silencia. Podía seguir viendo a Pablo siendo atacado por las plantas y de vez en cuando el repoblador atravesaba su campo de visión, pero ya no se les oía. El único sonido era el rumor del viento en las hojas. Una vez más el entorno estaba produciendo otra melodía que Erin creía reconocer, sin embargo esta vez por algún motivo le resultaba más molesta.

Los fantasmas de Pablo y Tap simplemente habían permanecido observando a Erin durante todo el proceso y ahora la miraban como esperando que hiciese algo.

10 Re: Primer sueño de Erin el 07/04/13, 09:37 pm

LEC

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A Erin no le gustó la sonrisa que esbozaron Yrio y Atol. Frunció el ceño, aunque no estuviese tan enfadada con ellos como con el nuevo. Tenía la sensación de que algo iba mal, aunque no podía decir qué ni por qué. Sin embargo, se olvidó de esa sensación cuando dos nuevos libros aparecieron delante de ella y se tragaron a Pablo y a Tap como habían hecho con sus demás compañeros. Sus libros se abrieron y liberaron a sus otros dos compañeros. Sin tan siquiera mirarles, la canadiense cogió sus libros y observó con una mezcla ente terror y odio la ausencia de palabras. Todas las páginas estaban en blanco. Ni siquiera atendió a los ruidos que la niebla había hecho ni se acordó del detalle de que los libros produjesen notas al caer.

Se giró hacia los chicos con una expresión de odio en la cara y la sanggre ardiéndole en las venas. Pero aquello no era nada. Cuando vio a ambos cubiertos de manchas negras que no podía leer, pero que en seguida identificó como palabras se olvidó por un momento de la tristeza que había sentido cuando se dio cuenta de que se habían cargado sus libros. - ¡¡ESTÚPIDOS!! LOS DOS SOIS UNOS ESTÚPIDOS, HABÉIS DESTROZADO DOS LIBROS –les gritó, mientras sentía como un par de lágrimas de odio e impotencia le resbalaban por las mejillas. Respiró profundamente y se secó las lágrimas - . Merecéis una muerte lenta y dolorosa.

Parecía haberse calmado un poco tras haberles dicho todo aquello, aunque temía que también fuesen a destrozar las portadas o el papel de las páginas, por lo que abrazó con fuerza ambos libros, intentando protegerles de un mal que podría considerarse imaginario. Al fin y al cabo, si se lo querían llevar ya lo habrían hecho, como había pasado con las palabras. Los fantasmas de los dos nuevos encerrados surgieron cerca de los de Atol e Yrio y comenzaron a hablar. La canadiense casi se arrepintió de escucharles. –Ya lo sé, ya sé que me han engañado. Son estúpidos, han destrozado dos libros… No necesito que me lo recordéis.

Estaban muertos, o eso decía Pablo. Pero Erin no se lo creía. << Si estuviesen muertos no hablarían. Si estuviesen muertos no habrían destrozado dos libros. Y si estuviesen muertos podría vivir tranquila >> , pensó, aunque ni siquiera sus pensamientos lograban quitarse de la mente aquellas palabras. Sólo consiguió eliminarlas cuando los libros se abren delante de ella. Aquel ruido que ella misma habría calificado como “ensordecedor”, debido al relativo silencio en el que había vivido hasta ahora. Gritos, rugidos y otros sonidos poco agradables que se mezclaban con una melodía que le recordó fugazmente a una de aquellas piezas clásicas que se componían intentando imitar los sonidos de la naturaleza.

Cuando no pudo soportar más el ruido que salía de los libros, se tapó los oídos con ambas manos, dejando caer sus libros y cerró los ojos con fuerza, como si así fuese a desaparecer aquel molesto ruido que se negaba a irse. Cuando abrió los ojos de nuevo, se encontró en otro sitio completamente distinto. Las plantas eran enormes, lo que sumado a su poca altura, le hacía plantearse si no habría encogido ella. Se entretuvo unos segundos mirando hacia arriba, intentado distinguir las copas de las plantas que le parecían casi interminables. Después mira en derredor, en busca de algún conocido o simplemente de sus libros vacíos, sin palabras. Hasta que Yrio y Atol se los cargaron, no había perdido la esperanza de volver a leerlos. Vio a Pablo siendo zarandeado por un árbol y a Tap corriendo perseguido por un animal que le hizo pensar de nuevo en los Juegos del Hambre y su peculiar mundo << ¿Un muto? ¿Pero esto no era el País de las Maravillas? Aunque antes tenía la banda sonora de Harry Potter ¡Este sitio lo confunde todo! Ya solo falta que aparezca un cuervo de tres ojos y Gandalf >> , pensó antes de darse cuenta de que ambos letarguinos se dirigían hacia ella, intentó apartarse de su camino, pero ellos le alcanzaron antes.

Cerró los ojos preparándose para el choque, que nunca ocurrió. Tap y el animal que le perseguía la habían atravesado y seguían su camino hasta perderse en aquella selva gigante, aunque sus gritos se seguían oyendo. Entonces, los libros se cerraron y todo sonido, salvo el del viento moviendo las hojas, desapareció. La canadiense agradeció aquel silencio, aunque siguiese viendo a Pablo siendo atacado por alguna planta o a Tap escapar del animal aquel. Tampoco importaba tanto como aquel silencio que disfrutaba y que no duró mucho. Otra melodía que llegó con la misma sensación de que Erin la conocía, aunque no lograba relacionar con ninguna película o canción de la Tierra. Pero esta vez hubo un cambio: la música le molestaba. No era una molestia tan grande como los gritos de sus compañeros, pero le incordiaba tener que escuchar aquello.

Los fantasmas de Tap y Pablo se le habían quedado mirando fijamente, casi pidiéndole que hiciese algo. La canadiense se encogió de hombros. ¿Qué podía hacer? ¿Es que acaso podía volver a encerrar a Yrio y Atol? Porque lo que tenía claro es que no iba a sacar a nadie más de un libro. Ya había perdido dos y no estaba dispuesta a cargarse otro. - ¿Puedo devolverles a los libros? –preguntó, aunque continuó hablando sin esperar una respuesta - Entonces que vuelvan a los libros –sentenció.


11 Re: Primer sueño de Erin el 07/04/13, 11:42 pm

Giniroryu

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GM
Los fantasmas de Pablo y de Tap sonríen maliciosamente cuando Erin dice que quiere devolver a Yrio y Atol a los libros.
-Sabía que tomarías la decisión adecuada, niña.
Ambos fantasmas hablan a la vez, o eso parecía por el movimiento de sus labios. La voz que pronuncia la frase, sin embargo, es única y la canadiense la había escuchado anteriormente, cuando el fantasma de Stefan habló con una voz que no era la suya. Era una voz profunda y firme, pero que tenía una cierta musicalidad que inquietaba a la chica.

Los libros absorben de nuevo a Yrio y Atol, que con el cambio de escenario habían vuelto a sus camas, y tan pronto sucede eso, los libros se vuelven locos. Cinco libros en total comienzan a aletear alrededor de Erin, abriéndose y cerrándose acompasadamente. La chica pudo distinguir que sus dos novelas volvían a contener texto, pero también habían vuelto a contener los gritos del sinhadre y el libense que se oían cuando los libros se abrían, al igual que ocurría con el resto de sus compañeros y los otros manuscritos. La intensidad de los diversos sonidos y gritos procedentes de los libros aumenta cada vez, formando un ominoso eco que inunda el ambiente.

Los fantasmas mientras tanto se habían vuelto a unir y a iluminarse. Esta vez no tarda en aparecer la nueva figura, bien definida y menos incorpórea que el resto de fantasmas. Pero si Erin esperaba ver de nuevo a Yrio o a Atol se equivocaba. Frente a ella, la recia figura de un hombre mayor con el pelo canoso y ligeramente largo, vestido con un traje negro y camisa blanca, la observa con intensidad. La sonrisa pérfida que había podido ver en el resto de fantasmas se forma en su boca antes de elevar un brazo con un movimiento ensayado. Llevaba una batuta y la parábola que describe con ella provocan que, a una, los libros salgan volando en todas direcciónes, mientras que otros nuevos entran en escena. El libro de magia, el libro sobre la Luna Roja... Erin puede reconocerlos según pasan haciendo vibrar el aire frente a ella. Al mismo tiempo la selva se había ido atenuando cada vez más hasta regresar a la completa oscuridad.

Durante el cambio de escenario, los nuevos libros se acercan a las camas donde todavía quedan letarguinos durmiendo y los absorben uno a uno. El hombre, mientras tanto, seguía describiendo movimientos con su batuta.

Finalmente todos los letarguinos estaban encerrados en libros, manuscritos que ahora se encuentran levitando en círculos alrededor del anciano.
-Ha sido tu voluntad -le dice a Erin sin ni siquiera mirarla mientras no cesa de mover la batuta-. Debo darte las gracias por haberme dejado salir. Ahora yo los controlo, y tú lo deseaste.

Todos a una, los libros se paran en el medio del aire y se abren, las páginas pasándose frenéticamente. Se colocan en fila y salen impulsados a un movimiento descrito por el hombre, formando una figura curvilínea. Los sonidos procedentes de estos suenan ahora más fuerte que antes y Erin se sorprende tamborileando con los dedos en el aire, produciendo extrañamente sonido, siguiendo la demencial melodía proveniente de las páginas.

12 Re: Primer sueño de Erin el 09/04/13, 06:20 pm

LEC

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Erin volvió a fruncir el ceño con la sonrisa de Pablo y Tal. Todos los fantasmas habían puesto antes o después esa sonrisa, lo que inquietó un tanto a la chica. Sin embargo, su sensación de inquietud se vio realmente reflejada cuando oyó la voz con la que Pablo y Tap parecían haber hablado a la vez. No era su voz y la canadiense creía que la había escuchado antes. ¿Pero dónde? Había sido después de despertarse, estaba segura. Estuvo un minuto que se le hizo eterno pensando hasta dar con ella en su memoria. El fantasma del chico nuevo había hablado con aquella voz, pero seguía sin relacionarla con un rostro.

Era una voz musical que podía haber llegado a agradar a Erin, pero le inquietaba demasiado como para centrarse en eso. Miró fijamente como los libros absorbían de nuevo a sus compañeros manchados con las palabras que antes contenían sus novelas y les dedicó una mirada de odio a cada uno antes de que desapareciesen por completo en los libros.

Entonces los libros parecieron volverse locos. Los cinco comenzaron a aletear alrededor de la canadiense, que los observaba fijamente mientras vea como se abrían y se cerraban rítmicamente. Erin intentó no centrarse en los gritos y ruidos varios que procedían de los libros, sino en sus dos novelas, que volvían a contener texto. La canadiense sonríe al comprobarlo, olvidándose por un momento de los ruidos antes de volver a escucharlos con toda claridad. No sabía exactamente si eran imaginaciones suyas, pero creía que el sonido de los ruidos iba aumentando poco a poco, produciendo un eco constante que la hizo fruncir el ceño. << Es que ni muertos pueden callarse dos minutos… >> , pensó.

Cuando dejó de fijarse en los libros, se dio cuenta de que los fantasmas habían vuelto a unirse e iluminarle. La canadiense pensó que se transformarían en Yrio o en Atol de nuevo, o tal vez incluso en el nuevo, por lo que no le dio demasiada importancia al cambio y continuó quejándose mentalmente de los gritos de sus compañeros. Pero cuando ante ella apareció un hombre de pelo blanco y traje negro, portando una batuta Erin sonrió levemente. – Cuando decía que faltaba Gandalf no me refería a esto –murmuró, para que el hombre no la oyese. Cuando se fijó mejor en él, se dio cuenta de que parecía mucho más corpóreo que los demás, pero no le dio excesiva importancia << Serán cosas mías. A lo mejor se me han ensuciados las gafas >> , pensó, mientras se subía el puente de estas con un dedo.

Antes de poder hacer un movimiento, el hombre sonríe de aquella forma siniestra que todos los fantasmas habían usado alguna vez al hablar con ella. Después comienzóa a mover la batuta, haciendo que los libros se moviesen. Erin observó el movimiento de estos casi hipnotizada y vio como entran nuevos libros en la escena. Los reconoció y vio como absorbían a sus otros compañeros, haciendo vibrar el aire al acercarse a ellos.

Cuando se da cuenta, el escenario había vuelto a cambiar. Ya no estaba en la selva, sino sumida en la más profunda oscuridad de nuevo. Sin embargo, el hombre seguía moviendo su batuta de un lado a otro. Cuando todos los letarguinos estuvieron dentro de un libro, estos comenzaron a girar alrededor de él, que ni se dignó en mirarle cuando hablaba.
- Yo no te he dejado salir, Gand…Eh, señor –se corrigió, aunque en su mente continuaba pensando en el hombre como el mago de El Señor de los Anillos. Y es que no era él, pero aquel sitio confundía todos los libros y podía haber sido un error - . Yo solo deseé que desaparecieran.

Erin continuó mirando fijamente los libros. ¿Ahora los controlaba aquel hombre? ¿Aquello significaba que había perdido sus novelas para siempre? Aquello era casi peor que sus libros se quedasen en blanco. Apenas se dio cuenta de que los libros se habían quedado parados en medio del aire, levitando, y de que todos se abrieron a la vez para dejar que sus páginas se pasasen solas a un ritmo frenético, mientras los sonidos que salían de ellos se volvieron más fuertes. Casi parecía que estuviesen tocando una melodía, lo que molestó a Erin.

<< Otra vez ruido. Y es que no saben ni tocar bien, lo hacen demasiado alto >> , pensó, quejándose del ruido que había. Cuando se dio cuenta de que ella misma seguía la melodía tamborileando con los dedos, que hacían ruido al golpear el aire, se sorprendió bastante. No quería seguir aquella melodía horrible, solo quería disfrutar de un silencio que parecía que nunca llegaría. Pero por mucho que intentase parar de tamborilear, no podía. Se enfadó consigo misma por eso y se agarró los dedos de la mano con la que tamborileaba en el aire con la mano izquierda para obligarse a parar. Miró con odio al hombre, pues estaba segura de que todo era culpa suya, pero no dijo nada.

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