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Irraria

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1 Irraria el 23/07/13, 04:38 pm

Rocavarancolia Rol

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Irraria

Portal situado en un bosque en el ecuador del continente, cercano a la ciudad de Ío.

2 Re: Irraria el 02/08/13, 11:30 pm

Giniroryu

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GM
La fiesta de la cosecha de Ío era la más concurrida y en la que más presupuesto permitía invertir el SGR. La plaza más importante de la capital estaba engalanada con hologramas que mostraban representaciones de elementos rocavarancoleses tal y como los irrenses los imaginaban o conocían por documentos antiguos en los que constaban datos y archivos de la época en la que estaban vinculados. La plaza estaba rodeada por diversos puestos de comida en los que predominaba lo dulce y grasiento en los que los jóvenes que acudían gastaban sus ahorros gustosamente al tratarse de la única oportunidad en todo el año de derrochar un poco en diversiones de aquella manera. Un grupo de música tradicional daba un concierto para amenizar el anochecer.
Por una de las calles circundantes caminaba una persona en dirección a la plaza, provocando cuchicheos asombrados de los pocos irrenses con los que se cruzaba debido a su apariencia.
Aeris Faraday irrumpió en la fiesta con una incipiente sonrisa en el rostro y el poder de acallar las conversaciones a su paso según se acercaba al centro de la plaza. Los irrenses se apartaban de él, incrédulos de que alguien con aquel aspecto claramente alienígena hubiese aparecido sin más. Algunas risas, aunque con un tinte claramente nervioso, pudieron oírse acompañadas de comentarios destinados a quitarle importancia aquel hecho. “Es un disfraz”, “pretenden colárnosla” o “ya no saben qué hacer” son algunos ejemplos de lo que pudo oír el brujo del cobre mientras se dirigía a su destino.
Todo rastro de conversación fue sustituida bruscamente por exclamaciones de todo tipo cuando Aeris se elevó en medio de la fiesta con un hechizo de levitación. La música dejó de sonar repentinamente tras unas discordantes notas y todas las miradas apuntaron hacia el brujo. Desde las alturas, conjuró un hechizo que creó una especie de fuegos artificiales de diversos colores y formas. Acto seguido sacó unas cuantas bolas de cobre y les dio formas utilizando su dominio, creando figuras y haciéndolas levitar por todo el lugar.
La mayoría de los jóvenes irrenses tecleaban frenéticamente en sus ordenadores y fotografiaban o grababan al brujo sin poder creer lo que estaban viendo.
-Habitantes de Irraria, muchos ya habréis perdido la fe o la ilusión. Pero mi presencia aquí lo demuestra; Rocavarancolia ha vuelto, la magia ha vuelto.
Aeris no pudo seguir hablando, sus palabras ahogadas por el creciente rumor de las voces que se alzaban cada vez más. Algunos jóvenes se apiñaron alrededor del brujo del cobre, quien tuvo que pedirles que se apartaran y utilizar un hechizo de amplificación del sonido para hacerse oír sobre las excitadas voces de los irrenses. Durante el tiempo que había durado la demostración ya había detectado la presencia de una esencia en aquel lugar. Aeris hizo que una figura de cobre con forma de insecto se acercase a un niño de pelo oscuro y ojos verdes, posándose en su hombro.
-Acércate sin miedo. Eres apto para Rocavarancolia. La magia te está esperando.

3 Re: Irraria el 03/08/13, 12:32 am

LEC

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Ippon asistió a la fiesta de la cosecha como todos los años, aburrido de ver lo mismo una y otra vez. Rocavarancolia y la magia pertenecían a un pasado tan remoto que parecía inexistente, y sólo acudía a la fiesta porque sus amigos lo harían. Todos los años se entretenía sacando fotos de los hologramas para luego dibujarlos, además de gastarse sus ahorros en algunos dulces. Aquel año, todo sería igual, o eso le parecía al pequeño irrense.

Llegó a la plaza charlando animadamente con algunos de sus compañeros en el colegio, sin darle más importancia a la fiesta que la de un “cuánta gente” expresado en voz baja como una queja. Le gustaba la gente y estar rodeado de ella, pero las grandes multitudes lo ponían ligeramente nervioso. Para calmar sus nervios, decidió ir a un puesto de comida a por algo dulce, sabiendo que eso lo calmaría levemente. Cuando acabó de comer, se sentía algo mejor. El dulce tenía el poder de calmarlo, al igual que la música de ambiente que resonaba en la plaza.

Por desgracia, su calma duró poco. El extraño de aspecto alienígena que caminaba por la plaza de forma tan traquila le hizo soltar un bufido. «¿Se creen que esto va a animar la fiesta? Porque no cuela», pensó, pero en el momento en el que el extraño se hizo levitar, se olvidó de su escepticismo y le sacó una foto. No para recordarlo, cosa que estaba seguro de que haría, sino para poder dibujarle. Le obsesionaba soberanamente el dibujar y buscaba nuevos objetos y personas que poder plasmar con su arte. Asistió al espectáculo como el resto del mundo, boquiabierto, pero aún con algo de duda en su cuerpo. «La magia no existe… ¿Estoy soñando? Sí, es lo más probable», se dijo, creyendo que de verdad estaba dormido.


Cuando aquel insecto de cobre se le posó en el hombro, acompañado de las palabras de aquel extraño, se sintió más en un sueño que nunca, razón por la que se pellizcó el antebrazo para despertarse. Por suerte o por desgracia, todo aquello era real, por extraño que pareciese -¿Yo? –preguntó haciendo gala de una timidez que hacía mucho que no demostraba, para después verse empujado por uno de sus amigos hacia el extraño. -¿De verdad? –inquirió, dando otro paso en dirección al cosechador. Era real, pero no quería dejar Ío ni a sus amigos. Si al final decidía ir, le costaría dejar atrás toda su vida para volver a empezar.


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Que ahora sea una transformada no quiere decir que odie menos los spoilers, Invitado, por lo que no te recomiendo hacerme ninguno.

4 Re: Irraria el 03/08/13, 01:29 am

Giniroryu

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GM
Una serie de herramientas en diferentes estados de precariedad caían pesadamente al suelo tras describir una parábola en dirección a las frías baldosas de la sala de trabajo.
-Tiene que estar aquí... -murmuró para sí Archime mientras no dejaba de lanzar una herramienta tras otra en su frenética búsqueda.

No era más que una caja llena de cachivaches demasiado viejos y usados como para ser realmente útiles, pero Archime no solía tirar sus viejas herramientas "por si acaso". Lo que estaba buscando era una llave allen que ya había visto mejores días y cuyo tamaño había caído en desuso pero que necesitaba aquel viejo voltímetro -no deshechado por el biomecánico debido a su excelente calidad- que había decidido estropearse esa noche.

Una breve exclamación de "¡ah!", indicando que la había visto, se cortó a la mitad debido a que el ordenador de su brazo reclamaba su constante atención. De pronto le habían llegado una cantidad desmesurada de notificaciones. Y si le estaba avisando es porque se trataba de algo que había marcado como de absoluto interés. Por ello desvió por completo su atención de su exhaustiva búsqueda que por fin había llegado a su fin pero que no llegó a servir para su propósito inicial.

Los dedos de Archi tecleaban frenéticamente sobre el holograma, ni siquiera se había molestado en colocarse las gafas de sumersión en el ambiente que solía llevar colgadas de su cuello como era el caso. Lo que estaba viendo era imposible pero al mismo tiempo el irrense no quería que lo fuera. Una emisión en directo de la plaza de la ciudad le hizo moverse por la sala nerviosamente. El irrense había permanecido ajeno a aquel festejo que se desarrollaba a unas calles de distancia, inmerso en su trabajo como todos los días, pero aquello era algo que no era capaz de ignorar. Cogió una de las llaves inglesas del suelo y apretó tornillos aleatorios de los aparatos que se cruzaba en su camino aunque no les hacía ninguna falta. El vídeo seguía reproduciéndose en el computador de su brazo y Archime miraba hacia él alternativamente.

Escasos segundos después no pudo contenerse más. Por primera vez en bastantes semanas, el programador puso un pie fuera de su casa. Salió sin ni siquiera conectar la cerradura electrónica, caminando todo lo rápido que sus desentrenadas piernas le permitieron. El último tramo lo hizo corriendo, en una lenta y breve carrera que ya le hizo jadear y agitarle la respiración. Se abrió paso entre otros irrenses, algunos lo miraban y murmuraban a su paso, reconociéndolo y se acercó al causante de aquel alboroto, al alienígena que había visto en el vídeo en línea.
-¿Eres... de Roc... Rocavaranc... olia? -inquirió entre jadeos y doblándose sobre sí mientras se plantaba frente a Aeris justo cuando un joven irrense de pelo oscuro se acercaba al cual Archime no dirigió su mirada- ¿Lo eres de verdad?

El cosechador se giró para observar al recién llegado, que todavía parecía tener dificultades para respirar, devolviéndole la intensa mirada que brillaba con expectación bajo los cristales de sus gafas. Su detector de esencia le anunció que estaba de suerte y aquel niño dudoso no iba a ser su único cosechado en aquella ciudad.
-Compruébalo tú mismo.
Una nueva demostración de magia bastó. Aeris sonrió para sí, complacido. Uno ya estaba completamente convencido.


-Llévame contigo -casi exigió Archime subiéndose el puente de las gafas tras observar en el más absoluto silencio el despliegue de magia y dejando ver un evidente brillo de emoción contenida en su habitual expresión neutra. Rocavarancolia era real. La magia era real. Y él tenía que estudiar aquel fenómeno de primera mano. La respuesta de Aeris no pudo satisfacer más al biomecánico.

-Hola... -saludó distraídamente mientras estiraba su brazo hacia el otro chico que había entendido que había sido elegido también -recordando que normalmente uno debía saludar a la gente en una ocasión como aquella-, ya que tenía un insecto de cobre sobre el hombro, igual que el que el rocavarancolés había colocado sobre el suyo durante la demostración. El intercambio de datos no se hizo esperar y Archime leyó rápidamente el nombre y edad del chico, para después desviar inmediatamente su mirada hacia aquella especie de mantis de cobre que reptaba por su brazo izquierdo. El biomecánico no comprendía como Ippon podía tener alguna duda al respecto, pero aunque el chico no aceptase ir él se iba a Rocavarancolia aunque fuese el único irrense que aceptase lo que aquel milagroso rocavarancolés les prometía.

-Ambos sois adecuados para acompañarme a la ciudad de los milagros y los portentos. La magia os está esperando -anunció Aeris clavando su mirada en Ippon, ya que el otro chico no parecía necesitar nada más.

5 Re: Irraria el 03/08/13, 02:51 pm

LEC

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El irrense sentía todas las miradas de la plaza fijas en el, haciendo que se empezase a poner nervioso. Por suerte, las miradas se desviaron a otro chico, mayor que él, que corría en dirección al mago y a él. Ippon desvió la mirada a sus amigos, entre los que se encontraba  Aseria, sacando fotos como una loca. A diferencia de él, ella sí creía en Rocavarancolia, y estaría dispuesta a irse sin mayor problema. Le había halado mil veces de la ciudad y de su magia, intentando sin éxito que dejase su escepticismo aparte. Y ahora se le permitía conocer aquel mundo.  Podría ir y volver, sí, pero no quería despedirse de sus amigos así como así.

Alguien interrumpió sus pensamientos, alguien que llegaba corriendo a la plaza en dirección al cosechador, jadeando. Apenas se acercó a ellos le saludó, estirando el brazo para completar el intercambio de datos. El nombre y la edad de su interlocutor aparecieron en la pantalla del brazalete y no tardó en reconocerlo. Él parecía dispuesto a ir, a diferencia de Ippon.

Pero aquellas últimas palabras del cosechador y una sonrisa complice de sus amigos que denotaba un “vete”, hicieron que se decidiese – Iré –aceptó, apagando su ordenador. Aseria le había dicho mil veces que o lo apagaba o se le fastidiaría al ir.



Última edición por Kaila el 03/08/13, 03:25 pm, editado 1 vez


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Que ahora sea una transformada no quiere decir que odie menos los spoilers, Invitado, por lo que no te recomiendo hacerme ninguno.

6 Re: Irraria el 03/08/13, 02:54 pm

Tak


GM
El mismo circo todos los años. Luces, música tradicional y tenderetes. El ambiente festivo era algo tan poco frecuente que podía ser igual de refrescante que empalagoso. Cío había llegado a Resqiria tarde a propósito, de hecho no sabía ni por qué iba. Dentro de un año ni siquiera tendría ya por qué presentarse en la fiesta, y en lo que a él respectaba solamente eran cuentos de antes de irse a dormir. Para él los registros de la existencia de la magia solo podían ser archivos trucados para darles algo en lo que creer y desear. Desde luego, él preferiría estar en su casa aprovechando su tiempo libre con su último videojuego, pero si al final se había movido de allí había sido por ver a su amigo Ippon.
¡Eh! —se oyó a lo lejos. Al adentrarse en una plazoleta, el propio Ippon se le acercó abriéndose paso entre el gentío. Cuando lo tuvo delante, Cío lo señaló con el índice derecho con expresión seria.
Te lo has dejado suelto. —A modo de prueba, la punta del dedo se desprendió, pendiendo de una fina bisagra y cables. Hacía ya algunos días que se había dado cuenta de que haciendo presión se le desprendía la carcasa de la falangeta, pero había preferido decírselo en persona.
Ippon desdeñó el dedo y lo miró apremiante.
¡El cosechador! ¿No te has enterado? ¡Ha estado en Ío! ¡Vendrá a Resqiria!
El mecánico parecía haber perdido los estribos con la emoción. Cío a punto estuvo de comprobar si tenía fiebre, pero en vez de eso consultó el ordenador de su muñeca. No le hizo falta buscar nada, porque todo eran notificaciones y mensajes.
Hostia… tiene que ser una broma —dijo aturdido.
No tiene sentido que engañen a nadie con esto, lo vi en directo. ¡La magia es real! ¡Es real! —Ippon gesticulaba exageradamente y lo arrastró por la plaza, que ahora que se fijaba, se dio cuenta de que era más ruidosa que ningún otro año. «¿Por qué ahora? Con lo que me había costado volverme escéptico» pensó con amargura recordando lo que sufría de crío cada vez que nadie venía a llevárselo a un mundo lleno de maravillas.

En la red las noticias volaban, y el nerviosismo de la gente crecía a cada nueva ciudad que recibía la visita del cosechador. Cuando el rocavarancolés llegó a todo el mundo le dio un vuelco el corazón. Parecía que iba con prisa, porque empezó a hacer magia con el metal al poco de llegar. De lejos parecía casi uno de ellos, pero tenía una nariz bastante extraña, orejas enormes, y muchos otros rasgos diferentes que pronto dejaron de importar. Nadie podía apartar la vista de los poderes de los que hacía alarde el mago. Pronto los jóvenes se congregaron a su alrededor con la esperanza de ser elegidos para aprender los mismos trucos que aquel ser de otro mundo.

Cío sintió un tirón en la chaqueta y al girarse vio a su hermano, que aunque estaba llamando su atención ni siquiera le miraba, incapaz de apartar sus ojos del cosechador.
¿Qué haces vestido como un pordiosero? —preguntó Radilo.
Si mi ropa de diario es ir pordiosero tú de lo que vas es de payaso. —Su hermano había escogido para ese día la mejor ropa que tenía.
El cosechador terminó su espectáculo, ganándose la admiración de todos los presentes, y ante un murmullo quedo de expectación sacó un insecto metálico que sobrevoló a la muchedumbre. El cosechador parecía satisfecho, y no le quitaba los ojos de encima al insecto, que se posó de pronto sobre la cabeza de Cío.
¿Eh? —alcanzó a decir.


Cío, aturdido, regresó junto a su hermano y su amigo. Había esperado ese momento toda su infancia, y ahora que había llegado por sorpresa no podía dejar de preguntarse dónde se estaba metiendo.
Me ha dado un minuto —explicó, confuso.
Deberías avisar a casa —propuso su hermano.
Cío, será mejor que apagues totalmente tus partes electrónicas para atravesar el portal… he leído sobre lo impredecibles que son los efectos de la magia en ellas —explicó rápidamente Ippon.
¿Qué? ¡No voy a hacer eso!
¿Prefieres llegar con averías el primer día? No te va a pasar nada, ¿o no viviste cinco años sin marcapasos?
Es distinto… —Suspiró, poniéndose más nervioso todavía—. Pero qué remedio.
Radilo lo miraba queriendo decir algo, quizá apenado o quizá celoso, o ambas.
Os echaré de menos —confesó Cío, tratando de sonreír y sintiéndose asquerosamente sensiblero—. Me han dicho que podré volver, así que… hasta la vista.
Les dio la espalda y avanzó hacia el cosechador, sintiendo un enorme nudo en el pecho. Todo iba a cambiar de la noche a la mañana, como un milagro que siempre había esperado. Quería ver ya qué le esperaba al otro lado, y el miedo poco a poco dejó paso a la emoción. Antes de apagar el ordenador tecleó rápidamente un correo electrónico dirigido a su padre. No recordaba haberle mandado uno en años.
«A ver quién es el fracasado ahora» se leyó en la pantalla.

Yber

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GM


La imagen que les abordó al cruzar el portal maravilló a Tap por razones diferentes. Estaban en un bosque como no había visto otro en un año.  Y además estaba cubierto de blanco. Tap sabía que era nieve por las historias que había oído de algún repoblador de las montañas en algún momento de su vida, pero jamás la había visto en persona. Por un instante lamentó no tener un cuerpo real con el que meter la mano entre los copos, pero la sensación de frío que transmitía el bosque le quitó el lamento de un plumazo. El Tap repoblador tangible se habría muerto congelado en más bien poco tiempo.

Antes de avanzar, depositó su mochila sobre una roca y escribió a Pablo lo que harían:

“Hay que orientarse hacia el Suroeste. Si no tienes hechizos para eso, yo creo que puedo encontrar la dirección si encontramos musgo. En cuanto entremos a Ío, di que eres tú quién hace volar la mochila. Seguro que eso atrae a los irrenses estos y no nos resulta difícil encontrar un almacén con los metales que buscamos. A la vuelta te puedo pasar magia para que no te cueste tus reservas mágicas. Sé cómo las consigues. ¿Objeciones?”


Tras la respuesta de Pablo, que sí que conocía el hechizo, ambos se dirigieron hacia Ío. Lo primero que se encontraron hizo que Tap mirara por unos instantes mal a los habitantes de ese mundo: tenían a las plantas encerradas en edificios transparentes. Sin embargo, tras atravesar uno para curiosear, se dio cuenta de que las trataban bien y podría ser la única manera de que esas plantas vivieran en un mundo tan frío. Tras algo de duda, decidió que estaban haciendo un ejercicio de protección de la Flora y relajó sus ganas de acollejar irrenses.

En su lugar, animó a Pablo (a empujones con su mochila) a que se hiciera ver por los primeros. Para que su aparición pública se hiciera más obvia, revoloteó alrededor de uno de los irrenses que salían de los invernaderos y luego se dirigió hasta el vampiro. Cómo el amuleto lo llevaba Pablo, Tap no entendería una palabra de lo que se dijeran, así que se dedicó a curiosear. Lo primero que sacó en claro, tras ver a uno de los irrenses metido en una cabina que bajaba tierra abajo, es que los cacharros de ese sitio no se parecían en nada a los que Tap pudiera haber visto antes.

Y por eso mismo tenía unas ganas enormes de meterse dentro.


_________________________________________

No llores por no poder ver tu pierna,
las lágrimas te impedirán ver los cadáveres de tus amigos.

8 Re: Irraria el 17/11/13, 11:53 pm

Poblo

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Lo primero que noté tras cruzar el portal fue el frío. Ya había leído acerca del clima, y había atravesado el portal con un hechizo térmico preparado, pero no llegué a lanzarlo hasta cerciorarme de que lo necesitaría.

Nieve. ¿Cuánto tiempo había pasado desde la última vez que la había visto? Un año por lo menos, y aun más desde la ultima vez que la había pisado. Agarré un puñado, mientras veía como se fundía más rápido de lo habitual, fruto del hechizo térmico.

Por su parte, el repoblador ya había dejado la mochila y estaba escribiendo. -Si, conozco el hechizo. Y lo de que la mochila pareciera cosa mía también lo había pensado. Me pongo a ello-
Sabía el hechizo, y lo había utilizado ya más veces, pero esta era la primera vez que lo usaba para algo tan extenso como sentir el campo magnético de un planeta. La sensación fue algo rara, pero funcionó, así que señalé la dirección que debíamos seguir y me puse en marcha.

Los primeros signos de civilización no tardaron en aparecer. Había varios invernaderos en los que se cultivaban lo que supuse que serían plantas de climas más cálidos. Luego vi los ascensores. “Deben de ser los que bajan a la ciudad, o eso espero”
No necesitaba llamar la atención de nadie, ya que Tap se sobraba para hacerlo por mí. Había salido revoloteando por ahí y ahora volvía con alguien.
Era la primera vez que veía a un irrense, y lo que más me llamó la atención fue el brazo mecánico, por dos razones: La primera porque no había visto nada igual, la segunda y más importante, porque temía a Tap y lo que pudiera ocurrírsele. Aun sin ponerme el amuleto le dirigí unas últimas palabras.

-No te metas en nada que no sepas como funciona, y menos si es algo que tenemos que usar o que pueda dañar a algún irrense. No queremos que nos odien ¿verdad? Ah y cuando hable en rocavarancoles sería ideal que hicieras alguna cosita, y que así parezca que es un hechizo y que por eso no lo entienden-

Hora de empezar con esto. Me puse el amuleto y me dispuse a saludar a los que se acercaban. No debería ser difícil que nos dejaran entrar.

9 Re: Irraria el 18/11/13, 12:19 am

Giniroryu

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GM
El trabajador que fue el primero en ver a Pablo no tardó mucho en deducir de dónde venía el vampiro. Había visto al cosechador, como todo el mundo, y sin duda su apariencia era muy similar.
—Rocavarancolés… —dijo en un tono de voz moderado antes de hacérselo notar a sus dos compañeros de trabajo presentes: un hombre joven y una chica que acababa de de ser designada para aquel trabajo tras terminar sus estudios.

Las reacciones no se hicieron esperar y la irrense salió corriendo entusiasmada. Sabía que solo venían a buscarlos durante la cosecha, pero a lo mejor se habían olvidado de ella… al fin y al cabo era la única presente que todavía tenía la edad adecuada para que la llevasen a aprender magia.
—Espera, Reira, podría moles… —trató de advertirle el mayor de los otros dos antes de dejarlo por imposible.

—¡Hola! ¿Eres rocavarancolés, verdad? Tienes que serlo, te pareces mucho al cosechador y ese truco lo hizo hace unas semanas en la plaza —dijo con evidente entusiasmo una vez se hubo acercado a Pablo mientras señalaba la mochila poseída por Tap—. ¿Has venido a buscar más cosechados?

—Perdone, señor —se disculpó el mayor de los trabajadores—. Esta chica es un poco hiperactiva…
—Como se nota que viene del campo —dijo el otro rodando los ojos.
—Oye, eso no viene a nada, chico de ciudad —le respondió Reira en tono burlón.
—Venga, venga, no vais a pelearos delante del rocavarancolés, ¿verdad? —intercedió el hombre mayor—. Discúlpelos, siempre están así. ¿A qué debemos el honor de la visita de Rocavarancolia?

10 Re: Irraria el 18/11/13, 01:45 am

Poblo

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“No sería difícil... la próxima vez mejor me trago los pensamientos optimistas” Debería haberme esperado algo así, teniendo en cuenta como se mantenía la imagen de los rocavarancoleses en este mundo, pero aun así me pilló todo un poco por sorpresa. -Oh... pues...-

El entusiasmo con el que me estaban recibiendo me dejó descolocado y sin saber muy bien que decir. Por suerte la llegada del resto me dio el tiempo que necesitaba para recuperar la compostura.

-No hay nada que disculpar- Comencé a decir, ya listo para interpretar el papel que me tocaba. -Pero me temo que la cosecha ya ha pasado. Aun así no hay que perder la esperanza. Puede que en la siguiente tengas suerte. Oh vaya. ¿Donde están mis modales? Dejad que me presente como es debido-  Retrocedí un par de pasos y luego hice una ligera reverencia -Soy Valek Kel de Rocavarancolia, y he venido por negocios-

Tras el saludo saqué de un bolsillo lo que vendrían a ser los restos de una punta de flecha, el resto de la misma había sido calcinado en un experimento fallido. La hice levitar delante de mi y, valiéndome de un hechizo de moldeo le fui dando la forma de una gota. Por último la hice brillar de forma algo tenue y anclé el hechizo para que lo hiciera de forma indefinida.
Terminada, y aun levitando hice que se moviera hacia la chica, para quedarse flotando justo delante. -Puedes quedártela. Puede que te traiga suerte- 
Bueno se acabo lo de lucirse. A lo que hemos venido. 
-Acerca de mi visita. Estoy aquí buscando metales, y creo que Ío puede tener justo lo que necesito. Si alguien me pudiera guiar o indicarme el camino lo agradecería-

11 Re: Irraria el 18/11/13, 02:43 am

Yber

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GM
Tap observó la escena con diversión, ligeramente sorprendido también al escuchar el nuevo nombre de Pablo. <<Siempre lo olvido>>. Pero tanto daba, el vampiro no podía escuchar sus pensamientos. <<Lo seguiré llamando Pablo, a ver que tal le sienta cuando pueda oírme>>. Y con la puya en mente, decidió contribuir al pobre intento de Pablo de fascinarles. Dejó caer con suavidad la mochila a los pies del vampiro y se metió dentro de su libreta, que salió del saco agitando las pastas como si fueran las alas de una mariposa. Dio un par de volteretas en el aire con cuidado de no marearse y revoloteó alrededor del hombre mayor. Claramente, el viejo debía saber más que la joven y eso era justo lo que Tap necesitaba de aquellos irrenses.


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12 Re: Irraria el 18/11/13, 03:17 am

Giniroryu

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GM
Reira compuso una expresión de decepción a pesar de que ya sabía de sobra que el tiempo de cosecha había pasado. Pero no le duró mucho cuando Valek le regaló la piedra brillante.
—¿De verdad me la puedo quedar? ¡Gracias! Mis colegas de Ío van a flipar. Seguro que el año que viene nos vemos en la ciudad —afirmó sonriente.
La chica no cabía en sí de alegría y no quitaba los ojos de encima a la piedra.
—¿Eso no eran los restos de un arma primitiva? En los videojuegos se ven cosas parecidas… —dijo el hombre más joven un tanto pensativo.
—Juegas demasiado, Sermin —rió levemente el otro irrense. Fue entonces cuando Tap comenzó a revolotear a su alrededor y observó los movimientos del cuaderno atentamente—. Eso sí que es una reliquia, mira, un soporte físico para escritura.
—Impresionante —confirmó el otro mientras contemplaba las distintas piruetas que ejecutaba el poltergeist.
—Si me acompaña, señor Valek Kel, será un honor conducirle hasta el acceso a Ío más cercano. Reira, Sermin, vosotros volved al trabajo. Sé que la visita de un rocavarancolés es algo excepcional, pero el cultivo no se va a controlar solo.

El irrense echó a andar asegurándose de que el vampiro lo siguiera. Mientras se alejaban todavía se podía oír en la distancia la conversación entre los más jóvenes.
—Vaaaale, ¡de todas formas yo ya tengo este increíble amuleto mágico!
—Bah, si fuera muy valioso no creo que te lo hubiese dado a ti.
—Lo que te pasa, Sermin, es que estás celoso porque tú ya eres demasiado viejo como para poder ser un elegido —se burló Reira.
—¿A quién llamas viejo, insolente? Ya verás cuando…

—Si utiliza este ascensor saldrá cerca del centro de la ciudad. Pida indicaciones a cualquier transeúnte, le sabrá indicar el paradero de un establecimiento que le pueda proveer de lo que necesita.

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