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Irraria

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1 Irraria el 23/07/13, 04:38 pm

Rocavarancolia Rol

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Recuerdo del primer mensaje :

Irraria

Portal situado en un bosque en el ecuador del continente, cercano a la ciudad de Ío.


109 Re: Irraria el 09/03/16, 01:41 am

Dal


El brujo recogió la planta de manos del irrense y la hizo esconderse bajo su ropa. Enredo fue consciente de la gente reunida a su alrededor y sonrió y saludó con la mano.

Atendió a las palabras de Aren y pronto se le ensombreció el semblante.

-Aren... - empezó el brujo.- La magia no es omnipotente. Como todo tiene sus límites, pueden ser más amplios de lo que imaginas pero para alguien como yo son más estrechos de lo que parecen - dijo con voz queda.- La mayoría de las enfermedades degenerativas son genéticas, heredadas de padres o abuelos, la mera magia curativa no puede hacer nada contra ellas. Hay sin embargo una especialización en la magia que podría hacer desaparecer una enfermedad de ese tipo, por desgracia no es mi especialización.

-Cuando dije que era médico y que curaba enfermedades con magia me refería a enfermedades adquiridas, venenos, heridas abiertas - se explayó.- No puedo cambiar el genoma de un ser, y aunque pudiera... Entiéndelo, las enfermedades degenerativas en su mayoría atacan a músculos o nervios, aunque supiese genemagia y pudiese quitar la enfermedad no podría regenerar lo que esa persona ha perdido. No es tan fácil como chasquear los dedos, ojalá lo fuese... - le explicó con pesadumbre.- Lo lamento Aren, pero no puedo ayudarte.

El brujo lo sentía por el irrense, éste se había portado muy bien con él mostrándole el camino y el italiano ni siquiera podía devolverle el favor. Mentalmente añadió a su lista de cosas por aprender la genemagia, aunque bien sabía que era una rama de la magia muy complicada y pesada.

110 Re: Irraria el 15/03/16, 12:29 am

Tak


GM
Aren atendió. Pero él no era médico, ni siquiera un aficionado de los documentales de salud. Lo único de lo que sabía un poco era de lo que le tocaba más cerca.

No dudó de la explicación del mago, pero poco a poco la decepción se fue abriendo paso por encima de la euforia. No era tanto por la posibilidad de ayudar a su hermana, ya que nunca había esperado misericordia por parte de Rocavarancolia de todos modos, sino por haber descubierto que la magia no era absoluta, y que tenía reglas complicadas. Tal como se lo había pintado Enredo parecía que un versión mágica y perfecta de la medicina genómica era imposible, como también combinarla con la regeneración de tejidos. No solo se trataba de que hasta ese momento había creído que no había nada imposible para la magia, sino que tal como lo veía, parecía que Irraria podía encargarse mejor de la enfermedad de su hermana que Rocavarancolia. Y eso sonaba completamente absurdo a su juicio.

—Ah, lo entiendo, faltaría más. No pretendía que sonase siquiera como una petición. Cualquiera por aquí no puede evitar preguntarse qué misterios esconde Rocavarancolia, y no soy ninguna excepción. —Le sonrió a Enredo y acto seguido señaló al ascensor. Ya lo tenían enfrente—. Este es. La planta que buscas es la segunda de actividades industriales. Están rotulados los botones. Hay una parada de tranvía si sigues el callejón de la derecha según sales del ascensor. Es una línea circular, así que aunque tardes más puede llevarte a todas las calles de la zona. —Aren calló, habiendo llegado al punto en que creía que estaba explicándole de más al rocavarancolés. ¿Qué sabía y qué no de la ciudad? ¿Adónde se dirigía realmente? Si había suerte al menos la segunda pregunta podría conocerla más tarde por medio de rumores.

111 Re: Irraria el 15/03/16, 02:21 am

Dal


Enredo miró a Aren con tristeza, no se creyó en ningún momento que el irrense no quisiese una cura milagrosa por parte de la magia. En su posición el mismo brujo buscaría algo así. Lamentablemente él no era lo suficientemente versado ni poderoso para ayudarlo, por si fuera poco había dejado sus plantas medicinales en casa aunque éstas poco pudiesen hacer por la hermana del irrense.

-Gracias por todo Aren - le dijo el brujo mirando hacia el ascensor.- Lamento no poder agradecértelo como te mereces - comentó con tristeza.- Si... si alguien te dice algo en el trabajo por haberte marchado búscame por el segundo piso y yo aclararé las cosas - afirmó.

Se despidió del irrense y subió al ascensor pulsando el botón correspondiente. Siguió sus indicaciones y llegó a la parada de tranvía que le había indicado, se sentó en un banco cercano esperando por el transporte consciente de que todos lo miraban y que algunos se paraban a observarlo. Mientras esperaba se puso a pensar en la política de secretismo de la ciudad y en su reticencia a decir la verdad. No llegó a ninguna conclusión pues el transporte llegó antes de lo que esperaba.

Se sorprendió al ver que nadie manejaba el volante, pero una vez lo pensó bien le pareció bastante lógico. Subió sin saber si tenía que pagar la entrada o algo pero si alguien le decía algo esperaba poder explicarse sin que le pusieran muchas trabas. Se sentó y miró alrededor fijándose en que iban con él una mujer y el que parecía su hijo pequeño.

Enredo se acercó a ellos y le sonrió al pequeño para luego mirar a la mujer y preguntarle por la tienda que buscaba. La mujer parecía bastante sorprendida tanto por la presencia del brujo como por que le dirijiese la palabra. No tardó en responder y en decirle al italiano lo que quería saber, éste le dio las gracias y entretuvo al niño con unos juegos de luces que apenas gastaban magia. Cuando llegó a su parada le volvió a dar las gracias a la mujer y se bajó del tranvía.

No tardó en encontrar la tienda que Yttria le había indicado y se paró frente a ella mirando el cartel que la identificaba como tal.

-Bueno, allá vamos - abrió la puerta y entró en el lugar.- ¿Hola? - preguntó en voz alta al no ver un dependiente, supuso que la persona debía de estar en la trastienda o algo parecido.

112 Re: Irraria el 16/03/16, 02:05 am

Tak


GM
Aren no tardaría en estar de vuelta en su trabajo, tras apretar el paso para poder alardear de una buena nueva anécdota ante sus compañeros.

La siguiente en pensar que tendría mucho que contar, especialmente cuando volviese su jefe del descanso, fue la joven Appri, quien estaba de hecho en su primera semana como empleada en el almacén del que Remiro era encargado. Era la única que andaba por la zona de recepción cuando apareció el rocavarancolés, y se le iluminó visiblemente la mirada al verle. Siempre había tenido la esperanza de que volviese a suceder lo que había provocado la bien conocida rivalidad entre los dos almacenes más grandes de la zona: que apareciesen más rocavarancoleses en busca de metal.

Appri se acercó con su sonrisa más servicial y su torpeza más característica, es decir, dando un traspiés. En su cabeza culparía de ello a los nervios, y probablemente razón no le faltaba, pero no se dejó desmoralizar por aquello y le habló al rocavarancolés clavándole la mirada.
—¡Hola, hola! ¿En qué puedo ayudarte? —La muchacha era entusiasta, pero también un poco ruidosa. Su mentor, o mejor dicho, un empleado que la guiaba y aconsejaba en sus primeros días, asomó el hocico por detrás de una pared hecha de cajas al escucharla.

113 Re: Irraria el 20/03/16, 11:44 pm

Dal


Enredo vio a una dependienta acercarse a él y tropezar en el proceso. Cuando lo saludó derrochando energía el brujo sonrió abiertamente.

-¿Te has hecho daño? - le preguntó refiriéndose al traspiés.

-Seguro que puedes ayudarme - dijo.- Aunque si te digo la verdad estoy buscando al jefe del almacén. Necesito un metal y me han dicho que éste es el mejor local para conseguirlo - comentó afable.- Creo que se llama rádem, ¿me equivoco?

114 Re: Irraria el 22/03/16, 01:13 am

Tak

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GM
Appri tardó unos segundos en comprender a qué se refería el rocavarancolés con daño. Se sintió confusa hasta cuando por fin lo había logrado entender.
—No, no —dijo alargando exageradamente las oes—, qué va. ¿Me has visto caer? ¿no, verdad? Pues bien, estoy perfectamente. Muchas gracias.

Su evidente nerviosismo hizo que su mentor ya se estuviese acercando a ellos antes de que Enredo empezase a explicarse. Negaba con la cabeza. Se alegraba  de haber llegado a la escena a tiempo, antes de que la novata hiciese todo al revés.
—No te equivocas —dijo—, el rádem es una aleación muy apreciada aquí. Y tampoco te han mentido al respecto de que este es el mejor local para conseguirlo. Me llamo Laqeren. —Appri no dudó en intervenir entonces para dar a conocer su nombre, ganándose una breve mirada severa por parte de su mentor, que llevaba mal ser interrumpido—. Y el encargado del almacén está en su día libre, pero yo mismo puedo atenderte. Se podría decir que hoy estoy al mando. —Eso no quería decir que no fuese a llamar a Remiro antes de cerrar cualquier posible negocio—. ¿De qué cantidad estaríamos hablando? ¿y calidad y composición? Y por supuesto, ¿cuáles serían las condiciones de la transacción?

Laqeren deseaba que Appri aprendiese una lección valiosa viéndole negociar con el rocavarancolés. En lugar de eso, al mirarla de reojo, solo vio las chiribitas que le hacían los ojos esperando que pasase algo excepcional. «Qué desastre de criatura» no pudo evitar pensar.

115 Re: Irraria el 27/03/16, 08:10 pm

Dal

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Enredo sonrió a la chica, le gustaba la energía que derrochaba, era un soplo de aire fresco.

Saludó al hombre cuando llegó y se presentó. Aquel parecía bastante más serio que la chica y el brujo no pudo alegrarse menos por lo rápido que fue al grano, aunque no dejó ver esa emoción. Si algo había aprendido de convivir con un idrino era a ocultar aquellas cosas, que a Shiz no le habría engañado, pero para esta ocasión valía.

Manteniendo su sonrisa el brujo pensó en cómo proceder. Lo cierto era que el brujo tenía pensado pagar en efectivo, pero si haciendo magia podía rebajar ese precio estaba dispuesto a usarla aunque se cansase. Pero era demasiado pronto para llegar al precio.

-Primero me gustaría ver por mí mismo el metal en cuestión si no es problema - anunció.- Sabré la cantidad que necesito cuando vea el metal. Respecto a la calidad me gustaría que fuese cuanto más alta mejor. Del precio hablaremos luego - le dijo.- Usted guía.

Yttria le había contado cosas sobre la ciudad, como la rivalidad existente entre los dos almacenes más grandes del lugar. Quizá también pudiera aprovechar ésto.


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Soy Dal, hijo del Estío y el Crepúsculo. Señor del Vacío y Amo del Infinito. Destructor de Mundos y Artífice de Infiernos. Conde de la Nada y Duque de los Océanos. Rey del Purgatorio y Terror del Cielo. Marqués del Inframundo y Barón de la Muerte. Por todos estos titulos, Invitado, reclamo tu vida para mí .

116 Re: Irraria el 27/03/16, 09:34 pm

Tak

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GM
—Bien… supongo que podemos hacerlo así— respondió Laqeren. «No parece que sepa mucho sobre el rádem, quizá por eso quiere ver el material en vez de hablar de calidades y cantidades» pensó. Como se trataba de un rocavarancolés tampoco iba a darle demasiadas vueltas—. Appri, espera aquí con nuestro cliente —añadió dirigiéndose a la chica. No habría hecho falta ni que lo dijese, pero en su tono quería dejar implícito un mensaje: que no hiciese ninguna tontería.

Una vez Laqeren desapareció en el almacén, Appri amplió su sonrisa y se dirigió al rocavarancolés discretamente, o todo lo discretamente que era necesario para que su supervisor no la escuchara.
—¿Vas a llevarte un buen cargamento? He oído que hubo rocavarancoleses antes aquí. Oh, no tienes ni idea de las ganas que tenía de que pasase esto, ¡nunca creí que sería tan pronto! —Su sonrisa dejaba ver todos los dientes, parecía un cachorrito temblando de emoción, y le brillaron los ojos al hacer su siguiente pregunta—. ¿Vas a hacer magia? He oído que al encargado le dieron un buen espectáculo, y objetos encantados. El encargado nunca me ha dado los detalles, y no es que te puedas fiar de todo lo que oyes, ¿sabes? Pero…

Un carraspeo la interrumpió. Era Laqeren, que había asomado el hocico desde el fondo del almacén, en respuesta al aumento progresivo del tono de voz de Appri. No tardaría en volver al mostrador con tres catálogos que contenían gruesas láminas de metal. Si los otros dos siguiesen conversando esperaría su turno antes de empezar a enumerar las cualidades de las muestras de rádem que se encontraban en cada catálogo.
—He traído solo los de calidades desde media a superior, pero hay que tener en cuenta que cada aleación está pensada para diferentes usos. Lo que quiero decir es que no por escoger la más cara estarás haciendo la mejor adquisición —trató de explicar, dando por hecho que el rocavarancolés no entendía demasiado del tema—, puedo aconsejarte mejor si me dices qué tipo de uso esperas darle.
Luego tragó saliva. ¿Era ese el tipo de pregunta que podía hacérsele a un misterio viviente? No tenía ni idea.



Última edición por Tak el 12/04/16, 01:33 am, editado 1 vez

117 Re: Irraria el 11/04/16, 10:19 pm

Dal

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El irrense accedió y en cuanto se fue la chica abordó al brujo con preguntas y con una charla animada. Cuando le preguntó si haría magia el brujo le sonrió y respondió un escueto "Quizá" tratando de sonar misterioso. En realidad no sabía si había sonado así.

-Entiendo - contestó.- Lo cierto es que no tengo mucha idea de metales, de ello se encarga una amiga mía. Trabajo mejor con seres vivos que con cosas inanimadas - miró al irrense.- Por eso voy a aceptar tus consejos.

El brujo suponía que el hombre nunca intentaría timarlo, ya no sólo porque Yttria podría decírselo de ser así, si no por su propio orgullo como vendedor respecto a un rocavarancolés.

-Quería crear con ello un bastón que me sirviese como catalizador mágico - comentó y miró el metal sopesándolo en su mente.- Pero creía que sería más ligero, si hago algo así a pesar de la magia será un derroche innecesario. ¿Qué opináis?


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Soy Dal, hijo del Estío y el Crepúsculo. Señor del Vacío y Amo del Infinito. Destructor de Mundos y Artífice de Infiernos. Conde de la Nada y Duque de los Océanos. Rey del Purgatorio y Terror del Cielo. Marqués del Inframundo y Barón de la Muerte. Por todos estos titulos, Invitado, reclamo tu vida para mí .

118 Re: Irraria el 12/04/16, 01:57 am

Tak

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GM
Appri se apartó un poco y le dejó espacio a su superior. En realidad ella en esa transacción no pintaba nada. Laqeren seguía con sus explicaciones concisas y serias, pero de alguna forma se notaba que disfrutaba de contar con la atención de un rocavarancolés.
—Hay metales más ligeros que el rádem, como por ejemplo este —dijo mientras señalaba una de las muestras y se la dejaba coger; luego apartó otras tres— y las aleaciones más ligeras de rádem son estas, aunque serían también las menos resistentes, pero eso no es un problema en general. La diferencia no es apreciable, dudo que te des cuenta sin una báscula a mano. No sé qué buscas en ese bastón, pero su forma va a contar más que la densidad del metal que uses. Si me permites, voy a hablar con mi superior mientras examinas los metales. Puedes preguntarle a Appri sobre sus propiedades. Ella misma puede explicarte en qué forma puedes comprar el material según cómo vayas a procesarlo, y también orientarte con las cantidades.

Laqeren se alejó hacia el almacén y Appri volvió a dar un paso adelante con una sonrisa, porque finalmente había llegado su momento de brillar demostrando lo que había aprendido durante su formación. Su jefe estaba llamando al encargado, Remiro, para que diese el visto bueno a la transacción. Le explicó que la cantidad que necesitaba el rocavarancolés no era más que para un bastón y, para cuando regresó al mostrador después de algunos minutos, le sonreía cortésmente a su cliente.
—El encargado dice que como esta vez es la primera, el metal corre a nuestra cuenta. Para que no se diga que no tratamos bien a nuestros clientes —bromeó.
—Pero, ¿y la mag…? —empezó a protestar Appri, decepcionada, antes de ser interrumpida por una mirada de Laqeren.
—Si al herrero que forje tu bastón le gusta el material, espero que le hables bien de este almacén —añadió ampliando su sonrisa—. ¿Te has decidido ya?

119 Re: Irraria el 10/05/16, 07:04 pm

Dal

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Enredo asintió a las palabras del hombre que le hablaba. No se estaba enterando de nada y vaya si agradeció cuando se fue y dejó a la chica encargada de explicarle las cosas.

-Por favor, simplifica cuanto más puedas. No se me dan bien las cosas como éstas - comentó señalando con un gesto el metal.- Lo mío son los seres vivos, del metal sé lo justo y necesario, así que cuanto más masticado mejor - dijo a sabiendas de que la chica deseaba explayarse todo lo posible.

Poco después de que la chica pudiera explicárselo todo volvió el irrense asegurando que por ser la primera transacción salía por cuenta de la casa. Enredo frunció el ceño ligeramente, no le gustaban las cosas gratis ya que casi siempre terminaban conllevando un mayor precio que el pagado originalmente. Por desgracia no estaría bien visto el rechazar aquella generosidad así que aceptó con un cabeceo y una sonrisa cortés.

-Gracias por la generosidad - dijo manteniendo su sonrisa.- No habrá ningún herrero, yo mismo moldearé el metal con magia para darle la forma que quiero - explicó contranquilidad,- pero no te preocupes, tengo varios amigos a los que les hablaré bien de este establecimiento. Aunque... es cierto que tengo que dejar que alguien lo vuelva mágico, a esa persona también le hablaré bien de aquí.

-Respecto a cual quiero ya lo he decidido, Appri me ha informado detalladamente. Una información muy buena que ha cubierto toda mi ignorancia acerca del tema - le dirigió una mirada de ánimo y una sonrisa a la chica instándola a continunar. Elogiar a una persona no costaba nada y estaba claro que se trabajaba mejor así.

-Quiero éste - afirmó señalando el más ligero. Aunque fuese algo menos resistente podía usar magia para aumentar su durabilidad, no tenía muy claro como volver un metal más ligero y tampoco tenía mucho tiempo para investigar algo así. Eso fue lo que lo decantó por el más ligero.


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120 Re: Irraria el 13/05/16, 03:51 am

Tak

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GM
Tanto el encargado como la aprendiza se sorprendieron al revelarse lo sencillo que podía ser para un rocavarancolés manejar el metal. Pero, como era obvio que la magia estaba a otro nivel, solo Appri llegó estar realmente entusiasmada con la idea en sí misma. A Laqeren lo que le entusiasmó fue otra cosa.
—¡Eso es magnífico! Quiere decir que no necesitas llevarte las piezas de ninguna forma concreta, ¿es así? —El irrense parecía encantado, y se debía a que se le había ocurrido una idea que no solo rebajaba los costes sino que le ahorraba enviar una caja más de vuelta a la fundición—. Te agradezco enormemente que hables bien de la tienda si te convence el material. Y, de todas formas, has hecho una buena elección, yo también habría optado por esta aleación. Verás que a pesar de su ligereza es muy resistente. Appri, ven conmigo.

Los dos irrenses desaparecieron en el almacén para regresar poco después cargando una caja que sostenían cada uno por un lado. En su interior había virutas y pedazos, sobras de trabajar el metal que se guardaban para tratar de reutilizar o reciclar, y que al parecer el rocavarancolés podría moldear usando su magia sin mayor problema. Aprovechar aquellas sobras en Irraria era costoso e ineficiente.
—¿Puedes trabajar con esto? Coge cuanto necesites, llévate incluso la caja entera si quieres —le dijo Laqeren con una sonrisa satisfecha.

Appri, en cambio, parecía decepcionada. Si de ella hubiese dependido, le habría dado una barra de metal bonita y brillante y habría intentado obtener un hechizo a cambio, pero con Laqeren a su lado no se le ocurría siquiera intentarlo.

121 Re: Irraria el 17/05/16, 11:56 pm

Dal

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El arrebato de alegría del irrense pilló al brujo por sorpresa. Enredo parpadeó con confusión tratando de dilucidar a qué se refería, estaba claro que los excesos de los últimos tiempos le estaban pasando factura, se notaba espeso.

Se dio cuenta cuando Laqeren y Appri trajeron una caja llena hasta los topes de deshechos metálicos de haber trabajado con el metal. Sonrió al entender las intenciones del irrense y no dijo absolutamente nada en contra de la idea.

-Creo que sí puedo trabajar con esto, vamos a comprobarlo - dijo con una sonrisa. Con un hechizo de levitación extrajo de la caja unos cuantos trozos y virutas, los dejó flotando en el aire y luego les dio forma con un hechizo de moldeado. Todos los trozos se fusionaron en una esfera que dejó caer en su propia mano enseñándosela a los dos irrenses.

Si bien es cierto que el brujo no quería propasarse en uso mágico aquello no era un gran gasto y era bastante espectacular. Seguro que no haría daño.

-Toma Appri, te la regalo. No está encantada pero seguro que te queda un buen recuerdo - le dijo a la chica mientras se la ponía en la mano.- Aquí hay más que suficiente, te doy las gracias Laqeren.

-Quizá debería ir yéndome, si puedo seros de ayuda en algo decidlo antes de que me vaya - les ofreció a ambos irrenses. Lo cierto es que quería devolverles de alguna forma el coste del material gratis.


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122 Re: Irraria el 18/05/16, 01:39 am

Tak

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GM
Ambos irrenses se fascinaron al ver cómo se podía fundir el metal sin cambiar la temperatura. De hecho, en ningún momento dejó de parecer sólido exactamente. Laqeren en concreto estaba encantado con la idea que había tenido, ya que en parte había temido ofender al rocavarancolés a pesar de la lógica tras sus actos.

Appri aceptó la bola sin decir palabra, todavía encandilada con la magia que acababa de presenciar. Sin embargo al notar el peso entre las manos consiguió por fin agradecer el gesto.
—Vaya, no tenías por qué… era para ti el metal… uh, ¡gracias!

Mientras la chica se quedó observando de cerca la textura lisa que había adquirido la bola, fue Laqeren quien tomó la palabra.
—No, simplemente muchas gracias a ti por haber escogido esta tienda. Esperamos volver a verte por aquí. Si te convence el material no olvides recomendarlo —añadió también con tono desenfadado.

Los dos irrenses lo acompañarían hasta la puerta y se despedirían efusivamente. Tras eso probablemente a Laqeren le costaría hacer volver a Appri al trabajo.

123 Re: Irraria el 19/05/16, 12:16 am

Dal

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Enredo sonrió cuando le despidieron, con la caja levitando tras él salió de la tienda y miró a su alrededor. Sabía la ruta de llegada pero no sabía dónde coger el tren que le iba a llevar de vuelta al principio. Paró a un irrense que se sorprendió al verle, le preguntó por la ubicación de la parada que necesitaba y se despidió de él cuando obtuvo la respuesta. El brujo no sabía que era lo que más miraban los irrenses mientras andaba por la calle, si a él o la caja levitante. Enredo supuso que la caja.

No tardó en subirse en el tranvía y pronto llegó al ascensor por el que había subido. Mientras bajaba iba pensando que hacer con tanto metal, le habían dado bastante más de lo que él necesitaba. Pensó en regalarle una parte a Yttria por el favor de dejarle el amuleto y quizá el resto se lo diese a DL para que hiciese con él lo que quisiese, seguro que le encontraba alguna utilidad.

Cruzó las calles por las que había pasado anteriormente y vio más gente que antes, muchos lo miraban discretamente, otros no tanto y lo niños directamente lo señalaban. <<Sí que debe ser rara la visita de un rocavarancolés.>> pensó mientras trataba de ignorar como bien podía la mirada de la gente.

Por suerte nadie le salió al paso y pudo montar en el ascensor de salida de la ciudad. Una vez dentro del cubículo suspiró de alivio y renovó su barrera contra el frío. Andando hacia el portal empezó a pensar en cómo hacer el báculo, tenía que rellenarlo de algo o dejarlo hueco.

Cavilando sobre ello atravesó el portal dejando atrás Irraria.

Sigue en Rocavarancolia.


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124 Re: Irraria el 19/08/16, 03:07 am

Tak

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GM
Había pasado casi un año entero desde que había pisado Irraria por última vez. En esta ocasión atravesaba el portal junto a Keiria, y quizá más nervioso de lo que había estado cualquiera de las veces anteriores. Enfrentarse a los monstruos de Rocavarancolia parecía más sencillo que volver a casa, aunque le resultaba cómico pensar de ese modo.

El frío los recibió al otro lado, pero ya se habían protegido de él de antemano. La nieve cubría el bosque de coníferas en el que se encontraba el portal porque la estación de deshielo empezaba a quedar ya bastante atrás. Kin se sorprendió a sí mismo poniéndose parlanchín acerca del bosque y cómo funcionaban y se aislaban los invernaderos que encontrarían más adelante, así como algunas otras cosas irrelevantes sobre su mundo de origen. Alcanzaron dichos invernaderos no mucho después, ya que la zona todavía no estaba intransitable, y desde una distancia prudencial comprobó con niebla mágica que los invernaderos no estaban en pleno apogeo. En Ío los tenían tan automatizados que le producía envidia, a pesar de que aquel trabajo ya no tenía nada que ver con él.
Va a estar tirado entrar. Salir… ya veremos. —A pesar de lo complicado que podía llegar a ponerse el regresar a la superficie sin ser vistos, trataba de tomárselo con humor.

Acceder al ascensor fue tan sencillo como emplear los papeles con un hechizo de opacidad que les había proporcionado Archi a cada uno y avanzar intangibles hasta él. Mientras descendían se repartieron los amuletos con el idioma irrense y prepararon sus ilusiones, Kin usando la apariencia que había obtenido de Atol, y Keiria sus propios medios. El raigaurum la vio cambiar ante sus ojos a una versión de sí misma si hubiese sido irrense, y se le escapó una sonrisa divertida porque lo cogió por sorpresa. Pensó que debía de haber hecho bastantes pruebas para adaptar su aspecto hasta parecer ella misma y a la vez una irrense nativa. Su aspecto destacaba un poco por las puntas del pelo rojas y, sobre todo, los ojos bicolor, pero el cambio era para bien –realmente bien– según el criterio de Kin.
Estás genial. Los narizones podéis matarme por esto, pero te sienta mejor el hocico —bromeó. Si acaso algo se podía lamentar del cambio era el pelo corto. Como irrense nunca podía haber echado de menos algo que no conocía, pero como Rocavarancolés había descubierto que el pelo podía tomar muchas más formas de las que creía, y a alguna gente largo le sentaba muy bien.

El ascensor se detuvo con un leve pitido que anunciaba la llegada a la planta de carga y descarga. Aún con la opacidad activada, atravesaron las instalaciones sin percances, aprovechando que era la hora del almuerzo, y salieron a un callejón. Deshicieron la opacidad a la vuelta de una esquina y echaron a andar por las calles como si fuese lo que llevaban haciendo toda la mañana. No habían planeado perder mucho tiempo en Ío, al ser una ciudad demasiado grande y de la que Kin apenas conocía un par de calles. Le había asegurado a su acompañante que Resqiria tampoco estaba nada mal y al menos la conocía de arriba abajo.

Se pararon ante un puesto de comida y el irrense le hizo gestos a Kei para que lo siguiera hasta él. Era mejor si comían y se abastecían antes del largo viaje hasta Resqiria.
Escoge lo que quieras, pago yo. Si quieres alguna recomendación, todos estos están buenísimos —mientras hablaba señalaba con el dedo sus bollos rellenos favoritos. Incluso había algunos que no conocía, pero no se atrevió a opinar sobre ellos. Para sí mismo escogió dos, uno de carne y queso y otro de carne y vegetales picante, y mientras se los envolvían en papel encendió el ordenador para pagar. Lamentó no haberlo hecho con antelación, pero mientras Keiria se decidía, la máquina tuvo tiempo de procesar todas las nuevas notificaciones que recibió. Esta vez eran muchas menos, por suerte, aunque también quería decir que mucha gente se había empezado a olvidar de él. «Tampoco es que importe demasiado» se dijo, aunque no muy convencido.

125 Re: Irraria el 19/08/16, 05:00 am

Red

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En cuanto el vórtice que conducía a Irraria quedó a su espalda, Keiria observó el paisaje que le rodeaba abriendo mucho los ojos y agitando emocionada sus nueve colas. Kin le había preguntado dias atrás si podía acompañarle en aquella visita y la kitsune no había dudado en apuntarse, pues no había salido de Rocavarancolia desde que viera su primera Luna Roja. El raigaurum también le había pedido consejo sobre la mejor forma de pasar desapercibidos en su mundo natal y entre los dos habían trazado un plan, pero cuando su amigo había sugerido pagarle por sus servicios la ibolense no había querido saber nada del tema.

Un hechizo térmico les protegía del clima helado que imperaba en la región, cosa que la pelirroja agradecía ya que se había criado en un desierto, pero precisamente por no haber visto nunca nada así el bosque nevado la tuvo encandilada durante todo el trayecto hasta los accesos a la ciudad subterránea. Aún así fue capaz de prestar atención a su parlanchín amigo mientras le hablaba sobre los invernaderos cercanos, la vegetación que les rodeaba y otros detalles menos irrelevantes sobre Irraria.
¿Las alimañas no se cuelan en los invernaderos buscando comida? —preguntó en voz baja cuando se detuvieron. No estaba demasiado informada acerca de la escasa fauna irrense.

En cuanto estuvieron seguros de que no había nadie a la vista la pareja abordó uno de los ascensores y se puso manos a la obra, repartiéndose los amuletos logománticos y preparando sus ilusiones. Keiria había dedicado varias horas a perfeccionar la suya, cuidando hasta el más mínimo detalle para no dejar de ser ella misma a pesar de haber cambiado de raza, y cuando se giró hacia su amigo una expresión espectante se reflejaba en su nuevo rostro.
¿Tu crees? —respondió al cumplido, esbozando una sonrisa traviesa mientras paladeaba aquel nuevo idioma—. En cierto modo es un tanto extraño que la Luna Roja no cambiara también esa parte de mi anatomía. —comentó riendo, haciendo aparecer brevemente sus orejas de zorro y agitándolas para enfatizar sus palabras.

Los dos rocavarancoleses lograron atravesar la planta de carga y descagra sin incidentes gracias a los hechizos de opacidad que les había proporcionado Archi, pero cuando llegaron a la calle se deshicieron del camuflaje mágico al amparo de un callejón y continuaron su camino mezclándose con los transeuntes. Todo aquello era nuevo para Keiria, desde el ambiente y los olores hasta la disposición de las calles, pero cuando el raigaurum señaló un puesto de comida la kitsune dejó de prestar atención a lo que les rodeaba.
Muchas gracias, Chispas —acertó a decir sin que se le cayeran las babas, olfateando todo el puesto antes de señalarle al tendero otros dos bollos iguales a los que había escogido el demonio—. ¿Crees que podríamos conseguir la receta de esto para prepararlo en casa? —le preguntó a su amigo minutos después con los ojos brillantes.

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