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Carabás

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1 Carabás el 23/07/13, 05:00 pm

Rocavarancolia Rol

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Carabás

Portal situado sobre un acantilado escarpado, a varios kilómetros de la ciudad central más cercana, Pontus. El portal solo se abre durante la época de cosecha y después vuelve a cerrarse por precaución.

2 Re: Carabás el 03/08/13, 01:10 am

Naeryan

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El rascar de los cubiertos industriales y una decena de conversaciones haciéndose oír unas por encima de otras llenaban el comedor comunal. Taro engullía su parte con determinación, ajeno a todo lo que le rodeaba gracias a los auriculares que pendían de sus orejas. Troceaba metódicamente lo que tenía en el plato y se lo llevaba a la boca sin apenas fijarse en qué era, masticando de forma tan mecánica que apenas podía decirse que saborease nada. Tenía prisa por terminar de comer para poder estirar un poco las piernas antes de que sonase el toque de queda.
Aún masticando el último trozo se levantó de la mesa, llevando la bandeja al dispensador y posteriormente saliendo del comedor en dirección opuesta a los dormitorios. Nadie le acompañaba y a aquellas edades ya no había instructores supervisando los refectorios, por lo que no tuvo que dirigir una palabra a nadie para explicar a dónde iba a esas horas de la noche.

La azotea estaba vacía, como era de esperar. Taro escaló sin dificultad la reja que la aislaba del resto del complejo, y caminó a lo largo del tejado plano del edificio residencial hasta que tuvo la ciudad a plena vista.
La residencia no estaba muy llena, y ello no solo se notaba en la falta de testigos que le hubiesen visto traspasar la valla. La mayoría de inquilinos estaban en el centro de la ciudad, tal y como reflejaba el bullicio de luces multicolores que punteaban la urbe.

Se tomó unos minutos para calentar antes de empezar el recorrido. Taro era flexible a pesar de ser bajito, y no le costó ponerse a punto.
Cuando estuvo listo se descolgó con agilidad por una segunda reja de barrotes, y aterrizó sobre un tejado que apenas estaba a un metro más abajo que el anterior. Una vez allí empezó a correr, cogiendo carrerilla a lo largo del pasillo que formaban las luces de señalización. Las suelas de sus botas friccionaron contra el tejado de asfalto cuando se dio impulso para saltar a la azotea del edificio siguiente, a unos buenos dos metros del borde de aquel en el que se encontraba.

A Taro le fascinaban aquellos breves segundos que permanecía en el aire. La falta de suelo sólido bajo sus pies, el viento rugiéndole en los oídos, la adrenalina al notar que la calle se encontraba a decenas de metros por debajo de él.
El momento acabó y finalmente aterrizó con las rodillas dobladas, sin frenar el impulso sino utilizándolo para empujarse hacia delante.
Su cuerpo no tardó en zambullirse en la familiar rutina. Acelerar, darse impulso, saltos, agarres, recuperar energías en las bajadas; siempre tomando aire y soltándolo de nuevo a intervalos rápidos pero constantes. Vallas, muretes, salientes, todo le valía para encaramarse a él o saltarlo si necesitaba avanzar. Aquél era un trayecto que había recorrido mil veces, y su cuerpo superaba los obstáculos automáticamente.

Acababa de aterrizar en otro tejado y empezaba a coger velocidad de nuevo cuando una figura roja que no debería estar ahí irrumpió fugazmente en su campo de visión.
“Qué…” Taro apartó la mirada unos instantes de su camino para desviarla hacia atrás, tratando de captar de reojo aquel elemento disruptor.

Ese momento de despiste fue suficiente. Su siguiente paso fue precario y carente de apoyo, y los siguientes perdieron seguridad progresivamente por efecto dominó. De repente su cuerpo tiraba de él y no al revés, lo que resultó en que finalmente perdiese el equilibrio y culminase su carrera con una espectacular caída boca abajo.
Derrapó un par de metros hasta que finalmente la inercia tuvo a bien soltarle, maldiciendo profusamente. Había caído en un error de novato: los ojos siempre al frente y en el camino. Taro se incorporó trabajosamente mientras comprobaba que no se había roto ni torcido nada.
La retahíla de palabros duró hasta que se sacudió la suciedad de los pantalones y se giró para comprobar en qué punto de su recorrido se encontraba. Fue entonces cuando vio al hombre de la túnica roja que aguardaba, sin ninguna prisa, a que el joven se apercibiese de su existencia.

Hubo un silencio cargado de tensión mientras Taro repasaba con la mirada al desconocido de arriba abajo, preguntándose qué demonios hacía alguien así subido a un tejado. Le invadió el nerviosismo cuando se le ocurrió que podía ser un regulador que le hubiese pillado fuera.
-Mira, yo no estaba haciendo nada…- se apresuró a decir con desconfianza, retrocediendo como dispuesto a irse por donde había venido. Sin embargo un gesto del desconocido le hizo pararse en el sitio.
-No me interesan tus correrías por los tejados, muchacho- la voz del hombre era inesperadamente grave, con la resonancia del tañido de una campana. Había un poso de autoridad que reposaba bajo aquellas parcas palabras, y Taro acalló sus excusas de inmediato.
-Vengo de Rocavarancolia, a un universo de distancia- dijo entonces el extraño con voz pausada-. Mi tierra busca a gente con capacidades especiales. Gente como tú.
Paulatinamente Taro dejó de ver los alrededores. Las luces en la distancia fueron desapareciendo, y en el mundo sólo parecían existir el cosechador, él, y una extraña niebla verde.
-Yo no hago magia, tío- el chico extendió los brazos a los costados brevemente, como diciendo “a mí que me registren”-. Si has venido a buscar a gente así, el comedor de ahí atrás está lleno.
El cosechador le dirigió una mirada indescifrable.
-A veces la falta de magia no es síntoma de incapacidad- dijo finalmente cuando el muchacho ya se rebullía en el sitio, incómodo-. A veces significa que tu potencial es más difícil de despertar.
Aquellas palabras habían sellado el destino de Taro. Durante el minuto siguiente en el que el extraño hablaba el carabés permaneció en silencio. Podría parecer que se lo estaba pensando, sopesando pros y contras, cuando en realidad solo se estaba armando de valor para decir en voz alta la decisión que había tomado desde un primer momento.
-Eres especial…- decía Trazo en ese momento.
-No te creo- le interrumpió Taro. A continuación respiró hondo y miró a los ojos al brujo por primera vez. La voz le temblaba un poco cuando añadió:-. Pero llévame de todos modos.


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3 Re: Carabás el 28/10/15, 04:01 pm

Naeryan

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Los aparatos de detección habían encontrado a más de un candidato aquella vez. La señal más cercana indicaba Pontus, la ciudad central más próxima al portal, y hacia allí se encaminó Trazo.

Dado que no habían podido permitirse el lujo aún de apostar espías permanentes en Carabás, desconocían si los carabeses habían investigado las fluctuaciones producidas por el portal el año anterior. Si empezaban a relacionarlas con las desapariciones tal vez pudiera haber problemas, pero no era nada a lo que pudieran poner solución ahora. Sin embargo las incursiones clandestinas habían dado sus frutos, y ahora Rocavarancolia tenía un concepto más claro de cómo maniobrar por aquel mundo vinculado, por qué huecos de la seguridad podían escurrirse.

Los sistemas de vigilancia carabeses estaban programados para reconocer, lógicamente, hechizos carabeses, pero eso no significaba que los rocavarancoleses no pudieran hacer que registraran interferencias. Conjurar durante un tiempo prolongado, aunque constituyese un porcentaje pequeño respecto a la magia del lugar, era un riesgo en zonas poco concurridas o de seguridad alta. El estallido de una runa al ponerse en funcionamiento era un pulso mucho más breve, con una probabilidad mucho menor de ser registrada de forma relevante, y además Trazo sabía con seguridad que la seguridad carabesa solo tendría registrados los pictogramas de su propio sistema. Las runas rocavarancolesas no serían detectadas como otra cosa más que garabatos. Era la razón principal por la que le habían designado cosechador en su día, una apuesta que les había salido bien. Con todo, el primer cosechado carabés se lo había puesto considerablemente más fácil.

Entrecerró los ojos una vez allí, ya protegido tras su camuflaje habitual. El embrujo detector, anclado en un reloj que Doce había manufacturado para él a partir de sus recuerdos, señalaba un imprevisto: uno ventajoso para variar. Las dos fuentes de esencia se hallaban muy próximas. Un cruce fortuito seguramente, una intersección de apenas unos minutos a juzgar por dónde se encontraban.

Una afortunada coincidencia, y dado que disponía de poco tiempo Trazo decidió sacarle partido.


-

Sox regresaba de clase en el transporte subterráneo. Los dispositivos de suspensión en el interior de los vagones impedían el traqueteo, de modo que se apoyaba de pie contra la pared de la zona de tránsito sin que nada más que el ruido de fondo dentro de los compartimentos rompiese su concentración. Con los ojos clavados en la tarjeta holográfica, de vez en cuando tocaba una imagen y con un giro de muñeca examinaba desde un ángulo diferente el holograma que convocaba, el ceño levemente fruncido mientras interiorizaba algún dato.

Dentro de los compartimentos, donde estaban los asientos, solía haber conversaciones, y salvo durante las paradas establecidas Sox encontraba que le era más fácil concentrarse si se quedaba en un lugar discreto del pasillo del vagón. Le había echado el ojo a unos auriculares con modo insonorización pero aún no había llegado el momento de la semana que se había marcado para comprarlos. Mientras no estorbase al paso daba igual que se quedase fuera, y se le confundía fácilmente con los pasajeros que habían salido a aguardar el momento de bajarse.

Alzó la vista cuando sonó la alarma, al tiempo que las conversaciones en el resto de aquel coche cesaban momentáneamente. El subterráneo se había detenido mientras los técnicos evaluaban un imprevisto, y mientras tanto se solicitaba que se distribuyeran en los diferentes compartimentos de acuerdo a su número de registro. Un revisor les pediría su identificación.

Era un protocolo de seguridad en aquellos casos, el hacer un recuento ordenado de los pasajeros que hubiese a bordo en aquel momento para que el sistema los contrastase con los registros de las entradas y salidas de las estaciones. Algunas voces de protesta, aunque no muchas; si alguien llegaba tarde a trabajar el sistema notificaría su justificación. La de Sox no fue una de ellas. Buscó su número en la pantalla y fue al coche que le habían asignado, el último.  

Vacío, constató al llegar, y eso le extrañó. Era hora punta; debería haber más gente de su edad y distrito volviendo de clases; gente con números similares al suyo. Desconocía que runas rocavaracolesas ancladas a la puerta la encubrían ahora a ojos de los demás carabeses que se desplazaban a lo largo del pasillo del vagón anterior. Solamente uno más de los pasajeros de aquel subterráneo sería capaz de verla: Trazo desbarataría, igual que había hecho con el rubio, las runas encargadas de la ilusión que la cubría cuando le viese aparecer en busca de su coche.

Sox se sentó en uno de los asientos (pegando a la pared del compartimento; la ventana le distraía) y sacó su tarjeta de identificación. La sujetó bajo la holográfica, lista para entregar cuando se le pidiera, mientras se ponía a repasar de nuevo. El retraso era inconveniente pero no había motivo por el que no pudiera sacarle partido.


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4 Re: Carabás el 28/10/15, 04:54 pm

Zarket

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GM
Rádar movía la pierna sin parar, sólo con la puntilla apoyada en el suelo. Se encontraba de camino a sus clases de esgrima, y la lentitud con la que pasaba el tiempo le sobrepasaba. Sabía que realmente no llegaría tarde, pero ese día se encontraba especialmente impaciente por empezar la clase. La mañana había sido frustrante y necesitaba liberar tensión.

—Me cago en todo —masculló cuando sonó la alarma. Echó un vistazo a la hora, frunciendo el ceño. Parecía que al final sí llegaría tarde. Mirando de reojo al resto de usuarios decidió que esperaría a ir al vagón asignado unos minutos. Prefería no entrar en el río de gente que había ahora moviéndose.

No tardó mucho en levantarse, con los puños apretados. Sus pasos hasta su lugar fueron grandes y rápidos. Se encontraba impaciente por llegar a su clase y quería que la revisión terminara cuanto antes. Fue, por tanto, una sorpresa para él encontrar una sola persona en el vagón. Le parecía demasiado raro que aquel chico y él fueran los únicos con números similares. Volvió a girarse ante la puerta, con el ceño fruncido y expresión pensativa.

«Qué demonios...» lo que más le extrañaba era que no recordaba ver a más gente buscar aquel vagón. Una parte infantil cuya existencia se negaba a reconocer comenzó a divertirse intentando calcular las probabilidades de aquello.

5 Re: Carabás el 29/10/15, 01:03 am

Naeryan

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Sox había alzado la mirada brevemente ante la llegada de otra persona, pero había vuelto a bajarla a su tarjeta al constatar que no se trataba del revisor. No obstante elevó la vista de nuevo a los pocos segundos, cuando quedó claro que el recién llegado no iba a tomar asiento inmediatamente.
—¿Te sientas o qué? —le dijo sin tapujos. Prefería que lo hiciera pronto. Si resultaba ser un culo inquieto tenerle como una mancha en movimiento en su visión periférica iba a distraerle.

La puerta del vagón se abriría de nuevo apenas terminara la frase. Trazo la cerró también tras de sí, impidiendo de forma definitiva que nadie más accediera a aquel sector del subterráneo.
—Excelente, ya estáis los dos aquí —para él dicha afirmación era obvia, pero no para ellos. Era importante dejar claro que no habría más interrupciones en aquel vagón—. No pretendo entreteneros más tiempo del necesario, de modo que os recomiendo que os pongáis cómodos y prestéis atención.

La iluminación del vagón se volvió gradualmente verdosa, al igual que previamente a una prueba que requiriese forzar la vista. También escondía bien las primeras hilachas de picadura de Morfeo, pero eso los dos carabeses no tenían por qué saberlo.


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6 Re: Carabás el 29/10/15, 10:59 am

Zarket

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GM
Rádar fulminó con la mirada a su compañero de vagón, alzando levemente una ceja.

—¿Y a ti qué te importa que esté de pie? ¿Te molesto o-?

La llegada del hombre hizo que frunciera el ceño. En un primer momento pensó en preguntar en qué consistía todo aquello, pero tras pensárselo decidió sentarse. Tenía que admitir que tenía curiosidad sobre aquella situación.

7 Re: Carabás el 29/10/15, 02:27 pm

Naeryan

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Sox no tuvo tiempo más que de fruncir el ceño antes de que un extraño traspasara de nuevo la puerta. La iluminación verdosa le resultó familiar antes de caer en la cuenta de por qué. ¿Una prueba improvisada? ¿Allí? ¿O era solo para darle un aspecto más oficial?

Bueno, si lo era Sox estaba todo lo tranquilo que podía estar: el factor preparación lo llevaba al día. Todo dependía del desempeño, y sobre las circunstancias de éste no tenía control.

—Como dije, voy a ir al grano —Trazo tomó asiento frente a ambos—. Habéis sido seleccionados para un programa especial. Tendréis que abandonar Pontus para participar, pero os aseguro que es una oportunidad que se les ofrece únicamente a unos pocos elegidos.

—¿No deberíamos haber recibido un...? —Sox perdió el hilo a mitad de la frase, inseguro de qué había querido decir de repente. Parpadeó un par de veces, buscando las palabras—. ¿...un aviso? —completó finalmente, con la sensación de que había olvidado el verdadero final de la frase. Algo tal vez sobre una notificación, algo oficial que debería haber llegado a su terminal. Fuera lo que fuera, de repente no parecía lo bastante importante como para aflorar a su conciencia.

El exterior de las ventanas, desactivadas las interfaces en ellas que permitían mostrar paisajes, no daba más que a la oscuridad del túnel. Las primeras hilachas de humo verde eran fáciles de pasar por alto en la iluminación tenue del compartimento.


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8 Re: Carabás el 29/10/15, 02:44 pm

Zarket

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GM
El ceño fruncido parecía esculpido en la frente de Rádar, pero no tardó mucho en irse relajando un poco. De repente sentía la cabeza un tanto embotada. Aquello, por algún motivo que se le escapaba, era un tanto irreal. Inspiró hondo intentando desembarazarse de aquello, pero la sensación sólo se acrecentó. Pellizcándose el puente de la nariz comenzó a sacudir la cabeza, escuchando a su compañero.

—Quizás...

Volvió a negar, intentando pensar. Casi había dicho que se les podría haber olvidado, pero aquel pensamiento sonaba absurdo. Miró con algo de suspicacia al extraño, pensando en qué decir.

—Detalla más, anda —dijo a quien les estaba hablando— Y no te preocupes por el tiempo, expláyate cuanto quieras. Quiero conocer todos los detalles.

Sus labios estaban apretados, pero su voz era mucho menos agresiva que de costumbre.

9 Re: Carabás el 29/10/15, 05:05 pm

Naeryan

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El rostro generalmente inexpresivo de Trazo esbozó, en las comisuras de sus labios, un deje de humor seco ante la respuesta de Rádar. La humareda de Picadura de Morfeo se redobló.
—Me alegra ver que estás tan receptivo.

Sox seguía con la desagradable sensación de no estar a pleno rendimiento. Respiró hondo en silencio para resetearse y de alguna forma eso solo lo hizo peor.
—¿Seleccionan a los mejores, entonces?
—Oh, no—Trazo sonrió por primera vez con un asomo de complicidad, y Sox sintió el vértigo previo a afrontar un desafío cuando dijo:—. Permanecen los mejores. Un proceso de eliminación irá cribando a los que no puedan seguir el ritmo. Solo llegarán hasta el final, y por tanto obtendrán recompensa, aquellos que lo merezcan. Simple, ¿no?

>>Rocavarancolia es el lugar donde se pone a prueba el verdadero potencial, la valía en bruto. Superar las pruebas que os impone significa obtener un reconocimiento que jamás os darán aquí; por muchos puntos que acumuléis o por alto que sea vuestro puesto en las listas.


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10 Re: Carabás el 30/10/15, 12:12 am

Zarket

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GM
—¿Y en qué consiste ese proceso?

Rad se sentía extraño. No sólo sentía la cabeza embotada y su mente funcionando con paso lento. Además también sentía, de forma simultánea, dos cosas tan dispares que no entendía cómo podía ser. Aquello parecía irreal, un simple sueño, pero a la vez sentía que estaba a las puertas de una vida mucho más concreta y tanginble que la que había tenido.

Volvió a repasar las palabras del extraño. Había algo en todo aquello que le molestaba, pero era incapaz de precisar el qué.

11 Re: Carabás el 30/10/15, 05:32 pm

Naeryan

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—Daros detalles sería contraproducente  —medias verdades estaban bien, pero Trazo tampoco era una fuente de elocuencia y no estaba dispuesto a extender las explicaciones mucho más —. Pero os aseguro que quien os juzgue será totalmente imparcial. Poco le importa todo lo demás, solo vuestro potencial. Lo sacará a la luz para bien o para mal.

—¿No importa lo que hagamos?  —Sox se estaba mareando. El compartimento ahora estaba lleno de niebla verde, pero le costaba mucho enfocar la mirada lo suficiente como para registrarla de forma consciente.
—Oh, sí, importa mucho para vosotros —podía marcar la diferencia entre la vida y la muerte —. Es una competición al fin y al cabo. Puede ser todo lo plácida o brutal como le marquéis que lo sea. Pero lo que sois importa mucho más, tanto al final como durante el proceso. Si valéis, saldréis victoriosos. Si no, seréis descartados. Y no hay nada en la faz de Carabás que equivalga a la recompensa que podéis obtener.

Un aguijonazo de determinación logró abrirse paso en la mente nublada de Sox, una decisión propia que no era tal.
—Yo voy.
Trazo rió entre dientes de una forma extraña, ambigua, que no expresaba aprobación ni sorpresa. Su risa solo decía sin palabras "lo sé".


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12 Re: Carabás el 30/10/15, 05:53 pm

Zarket

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GM
Un juez totalmente imparcial. Sólo una cosa ocupaban la mente de Rad: todo el resentimiento que sentía por ser tipo E. Toda la frustración por sentir merecer mucho más que muchos magos de tres al cuarto con una vida notablemente más fácil sólo por poder hacer unos gestos y pronunciar unas cuantas palabras. Siempre había tenido una vocecita que le decía que tanto resquemor era irronacional, y cada vez que la oía la había ignorado olímpicamente. En ese momento, por primera vez en su vida, no tuvo que esforzarse en hacerlo, pues dicho pensamiento no llegó ni a formarse.

Quizás era la picadura de Morfeo, o era posible que fuera simplemente su deseo, pero las palabras del desconocido le atraían. Por algún motivo imaginaba que ese juez imparcial lo sería de verdad, sin fijarse en la capacidad magia de nadie. Su orgullo hizo el resto. Si podía obtener una recompensa sin igual por demostrar una valía que sabía perfectamente que poseía no iba a desperdiciar aquella oportunidad.

—Venga —recostado parcialmente en el asiento, con una sonrisa ladeada, miró al otro chico. Luego volvió su vista hacia el que les ofrecía aquello—. Os acompaño.

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