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La Tierra

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1 La Tierra el 23/07/13, 05:12 pm

Rocavarancolia Rol

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Recuerdo del primer mensaje :

La Tierra

Portal situado en Centroeuropa, en la cara norte de los Alpes. El portal solo se abre durante la época de cosecha y después vuelve a cerrarse por precaución.



Última edición por Rocavarancolia ROL el 21/10/13, 05:36 pm, editado 1 vez


37 Re: La Tierra el 06/12/14, 01:24 am

Muffie



Wen estuvo de acuerdo con la afirmación de Noel de que aquel niño iba a ser afortunado. Los padres de Noel se veían como una pareja amorosa, cariñosa y atenta y, por lo que le había contado el draco de su infancia, al niño no le iba a faltar de nada. Wen se alegró de que aquel niño fuera a acabar en una casa así.

Cuando Noel hubo desaparecido de nuevo escaleras abajo, Wen dejó la foto en su lugar sonriendo y salió de la habitación dejándola como la había encontrado. La vouivre también paró frente a la habitación de los padres de Noel como había hecho el sueco y, a diferencia de este, ella rozó la puerta con la yema de sus dedos, como si quisiera trasmitirles a las dos personas que dormían al otro lado, aunque fuera algo absurdo, que no debían preocuparse porque ella cuidaría del draco.

En cuanto la música estuvo completamente cargada y el ordenador limpio de rastro, ambos rocavarancoleses salieron de la casa. No hubo que intercambiar muchas palabras para programar las coordenadas y poner rumbo, por fin, a la capital de Inglaterra.

****-****

La niebla cubría las calles cercanas al Támesis, tal y como Wednesday recordaba. El frio propio de otoño, y de aquella hora, helaba la piel indiscriminadamente. Una pareja que desentonaba bastante en la noche londinense cruzaba el rio desde el palacio de Lambeth hacia el parlamento. La chica, sonriendo con picardía, se giró hacia su acompañante y, con un movimiento de cabeza, señaló el gran reloj que marcaba las 5 y cuarto de la madrugada. En un parpadeo la joven había dado un salto y, levitando, ascendió rápidamente hasta llegar a sentarse en la aguja de los minutos del Big Ben y esperó a que su acompañante la siguiera.

- La segunda estrella a la derecha y recto hasta el amanecer- recitó mientras señalaba la dirección en la que se encontraba el portal por el que habían entrado hacia algunas horas.- De pequeña siempre me pregunté cómo sería la vista desde aquí, como todo el mundo, creo yo. Estaba segura de que sería maravillosa. No me equivocaba.

No había muchos monumentos significativos y reconocibles a simple vista desde su posición, pues la mayoría se podían ver en la cara oeste del reloj y ellos estaban en la norte. Aun así la aguja de Cleopatra les saludaba desde cerca y se podía distinguir el museo británico al fondo. Para cualquiera, aquella tan solo era una ciudad más, pero no para Wen.

38 Re: La Tierra el 06/12/14, 02:18 am

Giniroryu


GM
En un instante el paisaje cambió radicalmente. La nieve había desaparecido siendo sustituida por aquella espesa niebla que era uno de los elementos más icónicos de aquella turística ciudad, o al menos lo era para cualquiera que no viviese allí. El sueco sintió como su escudo térmico se ajustaba a la nueva temperatura, más piadosa que el frío extremo del círculo polar.

Su vista era un poco más aguda que la de un humano, pero aun así costaba ver mucho más allá de un par de metros por delante debido al fenómeno atmosférico que lo envolvía todo, pero precisamente por eso estaba claro que estaban en Londres. No reconoció el palacio que dejaban cada vez más atrás mientras cruzaban el Támesis y, por algún motivo, el ambiente invitaba a guardar silencio, por lo que Noel continuaría en la ignorancia por el momento.

Lo que sí reconoció sin lugar a dudas fue la torre que tenían delante una vez alcanzaron el otro lado del puente. No creía que existiese ningún habitante de la Tierra que no pudiera reconocer el Big Ben, incluso aun si no sabían que formaba parte del Parlamento londinense. Escenario temporal de muchas películas (e incluso el draco se acordó de cierto videojuego) que transcurrían en la ciudad británica, no era posible pasarlo por alto.

Precisamente fue la propia Wen quien citó la referencia popular más famosa en relación con aquel lugar una vez alzó el vuelo con unas alas invisibles a la vista para seguirla y sentarse a su lado. Noel esbozó una sonrisa.
Creo que el lugar de dónde venimos se podría considerar casi como la antítesis de Nunca Jamás —objetó en tono jocoso—. Pero estoy de acuerdo, esta es una experiencia única —afirmó con la vista fija en toda la extensión de la ciudad que se podía abarcar desde aquella posición privilegiada—. Si no fuesen y cuarto ahora mismo creo que tendríamos un problema, a fin de cuentas —añadió con sarcasmo.
El sueco atrajo a la vouivre hacia sí pasándole un brazo por los hombros y giró la cabeza para besarla. No sabía qué tenía en mente ella, pero a él no le importaba permanecer allí todos los minutos que la aguja les permitiese.



Última edición por Giniroryu el 07/12/14, 07:27 pm, editado 1 vez

39 Re: La Tierra el 07/12/14, 12:42 am

Red


A pesar de la hora, la avenida de los Campos Elíseos de París estaba completamente iluminada y bastante concurrida, pero precisamente por eso las dos figuras que se habían materializaron de la nada hacía escasos segundos pasaron desapercibidas sin llamar demasiado la atención. Los franceses y los turistas iban a lo suyo, y como era habitual en las grandes ciudades, nadie se fijaba mas de lo estrictamente necesario en los demás. A pesar de todo los ropajes de Nía no tardarían en dar el cante, pero Vac tampoco era un experto en la moda humana actual, así que se guardó su opinión y hundió las manos en los bolsillos, alzando el cuello para echar un vistazo a su alrededor.

No muy lejos de allí el Arco del Triunfo se alzaba sobre el tráfico parisino, y fue la algarabía del mismo lo que sumió al hado en una especie de trance. Hacía mucho tiempo que no escuchaba algo tan común como el sonido de un motor en marcha, y la mezcla de pitidos y ronroneos que llegaba desde la carretera le devolvió a sus años de infancia en las calles de Atenas. Hasta aquel momento solo se había estado haciendo a la idea, pero en aquel instante el griego era plenamente consciente de que había vuelto al planeta que le había visto nacer por primera vez.

La brisa nocturna era fría, pero agradable en opinión del hado, y el movimiento que había a su alrededor invitaba a seguir la corriente y a explorar la ciudad.
Bien, Nia, tu dirás donde vamos primero —comentó en rocavarancoles con una sonrisa, completamente seguro de que a nadie le importaría los mas mínimo que idioma estaban hablando. Había echado de menos esa sensación de anonimato de la sociedad humana.

40 Re: La Tierra el 07/12/14, 01:47 am

Yber


GM
Si bien Miloslava no tenía intención alguna de volver a Tierra de Muggles, había sido ella la encargada de organizar y distribuir todo el tiempo libre que tendría Giz en su planeta, para que pudiera sacarle el mayor provecho posible y tanto él como ella salieran beneficiados. Faltaba todavía una media hora para el partir hacia Londres y el asreniano se encontraba saliendo de una casa de artesanos en México, un poco mareado por el cambio de horas. Además, se cuestionaba en qué momento se había llegado a plantear tan en serio aquella parada concreta, pero ya era tarde para lamentarse. El sombrero de paja viajaba sobre su cabeza, aplastándole el pelo.

Por otro lado, su bolsa sin fondo estaba llena de otras tantas bolsas sin fondo más o menos hasta arriba. Había saqueado bibliotecas generales y científicas, supermercados y había pasado buena parte de la noche yendo a los zoos más concurridos (asegurándose de no coincidir con el brujo de las enredaderas). Había sido cuidadoso y no había realizado un solo hurto en pequeños comercios sin dejar algo de vuelta. Miloslava le había hablado hace poco de Robin Hood y tener aquel cuento cercano le había hecho recapacitar sobre la capacidad que tendrían sus víctimas de robo para reponer las pérdidas.

Fuera como fuera se había asegurado de salir ganando y, solo con lo que llevaba hasta ahora, ya se había asegurado de que aquella visita le saliera rentable.

41 Re: La Tierra el 07/12/14, 02:50 am

Muffie



- Golpe de suerte, supongo- comentó haciendo referencia a la posición de la aguja sobre la que se sentaban.

Quiso añadir un “qué ya tocaba”, pero supuso que aquello recordaría situaciones poco agradables y ella quería que aquel viaje fuera perfecto. Se encontraba tan ensimismada en el paisaje mientras abrazaba a Noel que no se percató de que el minuto se estaba terminando y el movimiento de la aguja la sobresaltó. Se agarró a Noel para estabilizarse y soltó una carcajada cuando consiguió volver a sentarse.

- Esto es un poco peligroso- rió-. Quisiera… tirarme, dejarme caer hasta estar a pocos metros del suelo y entonces transformarme y alzar el vuelo de nuevo- confesó con aire soñador-. Pero… alguien podría verme…- dijo resignada-. Ya sabes, soy grandota y difícil de ocultar.


42 Re: La Tierra el 07/12/14, 03:13 am

Giniroryu

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GM
Noel sujetó con firmeza a Wen cuando esta se desestabilizó y dejó escapar una leve risa una vez la vouivre volvió a sentarse firmemente. Se quedó pensativo cuando la británica le explicó lo que le gustaría hacer y al cabo de unos segundos un hechizo concreto acudió a su mente.
Teniendo en cuenta que estamos rodeados de niebla y que a estas horas hay poca gente en la calle… —empezó a decir mientras repasaba en su mente aquel sortilegio que solo recordaba porque lo había aprendido hacía poco tiempo precisamente por ser bastante complejo—. Si te lanzo un hechizo de opacidad nadie te vería. ¿Lo hago? —inquirió mientras hacía un gesto de ofrecimiento con la mano.

43 Re: La Tierra el 07/12/14, 04:18 am

Leonart

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Nia

La ulterana, con los ojos cerrados, respiró hondamente una vez llegaron.

<<Es el aire de París>> se decia, ilusionada.

Y entonces abrió los ojos. La iluminada avenida turistica se extendia ante ellos. Monumentos de los que hasta ahora solo habia visto en fotogafias se alzaban ante ella y no podia evitar sino sentirse humilde ante ello.
Habia poca gente paseando, así que reprimió su instinto primario de ponerse a chillar como una loca mientras hacia las fotos. Pero nada le detenia a hacer lo segundo. Sacando su cámara de su zurrón, hizo una foto a los campos elisios y luego se paró a hacer fotos individuales a cada uno de los momentos. Mientras lo hacia, contestaba a Vac.
-¡Estamos en Paris! ¡La ville de l'amour et de beaux-arts~!-canturreaba, alegre.-Si hemos de empezar por un sitio, es sin duda la Torre Eiffel. Hay tanta historia enmarcada en ella... ¡Ah! Y no pienso esperar al horario de turista habitual ¡Me muero de ganas por entrar ya!-

Y así lo hicieron, usando magia de invisibilidad y adormeciendo a los guardas con un potente somnifero que traia la ulterana, pronto se encontraron en la cima de la Torre Eiffel y, ante ellos, las luces de la ciudad bañaron sus rostros. La ulterana no cabia en sí de alegria y mientras destellaba con la cámara en la cima mientras contenia pequeños chillidos agudos.
Tras que estuvieron un buen rato arriba, la ulterana decidió seguir su visita, empeñada en visitar tantos lugares como les fuera posible en el poco tiempo del que disponian. Y así que salieron para las calles iluminadas de Paris. Muchas tiendas aun conservaban decorativos de Halloween, aunque ya hacia horas que los niños no se veian andando por la calle. Algunos adolescentes parecian salir de algún tipo de fiesta, unos más borrachos que otros y Nia, mientras tanto, iba a lo suyo. Se detenia a fotografiar las cosas más aleatorias, como un conjunto de piedras que sobresalian de una fachada, un semáforo o el letrero de una calle. Todo era nuevo y excitante para la ulterana y al estar en confianza con el griego no se contuvo en lo más mínimo en expresar su emoción (y en bombardearle en preguntas de lo más absurdas)

Sarta de Preguntas Absurdas y Monologos de una Ulterana Francófila Fan Girleando:

¿Y cada cuanto pasan a recoger la basura los encargados de la basura?
¿No cierran las tiendas por la noche?
¿Porqué este hospital no tiene una estación de metro?
¿Dónde suelen estar las piscinas públicas?
¿Crees que podremos encontrar tiendas especificas que vendan chocolate? ¡Videoreproductores! ¿Crees que costarán mucho? ¿Cuanto son ochocientos eeee...uuuros... en rocavaros?
¿Qué hay de las tiendas de mascotas? ¡Quiero verlas!
¡Ah necesito conseguir saldo local! ¿Dónde crees que podria abrir un depósito a estas horas? ¿Abren los bancos las veinticuatro horas tambien?
¿Qué hay de la policia? No he visto mucha desplegada. ¡El crimen debe estar por las nubes!
¿Qué oferta este local? ¿Porque se llama "Boys"?
¡E-Esa tienda tiene expuesta ropa interior en su escaparate! ¡Que soltura!
¡Oh, propaganda! ¿Cuanto suele costar por aqui? ¿A cuantos kilometros estamos del mar?
¿Cerrais las playas por la noche? ¿Y los baños públicos?
¿Y estas calles? ¿Están hechas con granito o con alquitrán procesado para hacer asfalto?


Finalmente, Nia decidió ir a un prestamista. Aunque el local era algo intimidatorio, pues se encontraba en uno de los barrios bajos de Paris y los guardias parecian intimidantes, no era nada que un rocavarancolés debiera de tener miedo, pero sin embargo, Nia no dejó que su orgullo le estropease la estafa que estaba apunto de plantar al prestamista. Cuando llegó su turno, la ulterana musitó hacia Vac, para despejar cualquier duda que tuviese sobre el plan de la niña.
-Confia en mí.-le susurró guiñandole un ojo. Y entonces entraron en su despacho y Nia sacó unos tacos de brillante oro y los depositó sobre la mesa del prestamista quien, inconscientemente, dejó caer su mandíbula de asombro.
-Tengo en total tres kilos de tacos como estos aquí mismo. Estoy un poco desesperada y necesito el dinero para esta noche. Si la primera oferta que me des no me convence, me iré sin más. No tengo tiempo para ir regateando.-

El hombre parecia decidido comprarle todo el lote, pero no era un idiota y se olia una trampa. Exigió examinar los tacos y así lo hizo, uno por uno, hasta ver que, aunque era oro sin registrar, era completamente verdadero y de además muy buena calidad. Sellaron el trato por cuarentamil euros por tres kilos. La ulterana habia usado los precios de los aparatos tecnológicos que antes habia estado observando en escaparates y calculó cuanto necesitarian máximo para poder gozar de su estancia en Paris. Cuando salieron a la calle, Nia habiendo guardado los copiosos fajos de billetes en metálico en su zurrón y se giró hacia el griego con una sonrisa tan amplia como malefica.
-Oro Leprechaum. En Rocavarancolia hasta el peor de los comerciantes es capaz de reconocerlo, pero ¿aqui?-la ulterana bufó acompañandolo de una risilla a continuación.-Mañana se va a levantar con tres preciosos kilos de gravilla y menos dinero en sus arcas.-apoyó sus manos en su cadera.-Le esta bien empleado, por dedicarse a negocios tan poco honestos.-

Sin embargo, el dinero sucio era bienvenido en la mentalidad de la niña.Siguieron paseando hasta que se detuvieron en una libreria-cafeteria abierta a altas horas de madrugada porque todavia habia estudiantes que la visitaban. Afuera empezaba a hacer frío y dentro del local habia una agradable estufa entre los humeantes cafés y las pobladas. Nia habia pedido un expreso "Por Probar algo" y un surtido de bolleria e invitó al griego a pedi lo que quisiera, pues, a fin de cuentas, invitaba el prestamista. Finalmente, mientras Nia paseaba entre las estanterias contiguas a su mesa, sacó una buena montaña de libros polvorientos y los pasó por caja, comprandolos con más del dinero estafado.
Volviendo a la mesa, se dirigió a Vac.
-Creo que he comprado suficiente lectura por ahora.-Entonces fue que sacó un folleto publicitario escrito en francés que, aunque asi fuera, cualquier terricola sabria de que se trataba con tan solo ver al famoso ratón de Walt Disney.
¿Qué es esto de "Parque de Atracciones"? Suena emocionante.-

Cuando Vac le contó sobre que iban la ulterana se quedó fascinada con tan bizarro concepto.
-¡Decidido! ¡Mañana, cuando abran, iremos allí! ¡Quiero probar todas las montañas rusas que pueda!-
La niña no se dió cuenta hasta entonces, pero la visita a Francia le estaba haciendo reirse y disfrutar por unas horas sin preocupaciones de ningún tipo, un lujo del cual no podia presumir en Rocavarancolia o en Ulterania. Y muy posiblemente, la visita habia mejorado notablemente con la compañia del griego. Por un instante, el no sentirse siempre tan solitaria le fue recomfortante.
Charlando como estaban mientras Nia avasallaba a aun más preguntas al griego, pronto comenzó a amanecer y entonces Nia se acordó que debian ir a otro sitio antes de que se adentrase mucho la mañana.

Y asi fueron, usando el teletransportador y un mapa del sur de Francia se teletransportaron justo a tiempo para unirse a un tour por la ribera. Varias parejas de mediana edad componian el grupo, siendo los dos rocavarancolenses los más jovenes en unirse al grupo. La niña habia planeado aquel tour desde hacia semanas, cuando una guia turistica francesa habia caido en sus manos. Nia pagó por los billetes de los dos y pronto fueron visitando viñedos y villas y deleitando uno de los vinos más sabrosos que Nia habia probado jamás, mientras la guia comentaba sobre la zona, las tradiciones y la cultura hacia el viñedo que habia en el lugar.

Casi a mediodia, terminó el tour y Nia compró una buena cantidad de botellas del vino que más le habia gustado. Entonces, volvieon a Paris. Siguiendo la guia, el siguiente sitio a visitar era el Louvre. Por suerte, gracias a su condición como rocavarancoleses esquivaron la cola que duraba horas con una simple combinación de hechizos de intangibilidad e invisibilidad y pronto estuvieron dentro. Nia aplicó invisibilidad a su cámara, pues no estaba permitido hacer fotos dentro, y aun así las hizo, a sabiendas que no estaba contribuyendo a la conservación de las piezas de arte.

Las secciones de escultura fueron de sus favoritas, y se quedó fascinada ante la macabridad y las similitudes de una pequeña exposición que habia sobre un tal H.R. Giger. Una de sus criautras de pesadilla se parecia bastante a los depredadores de fondo que Nia habia estado criando hasta el último accidente de la botica.
Cuando pasaron la Giocconda, Nia se acercó a ver cual era la conmoción, pero el minusculo retrato no le llamó demasiado la atención, más fascinada por otros retratos más macroestilisticos y que estuvieran menos abarrotados. Aun asi, le hizo una foto.
Y así pasaron horas dentro del museo del Louvre. Para cuando era la hora de comer, decidieron salir y Nia comenzó a preguntar a la gente en un francés un poco denso cual creian que era el mejor (y más lujoso restaurante) de Paris. Aunque hubo todo tipo de respuestas, hubo una que tuvo la que más concurrencia: El Thoumieux. Y así que pusieron rumbo al sitio. Al parecer habia que pedir reserva para entrar y, hambrientos como estaban y claramente a la vista que habia sitios, Nia deslizó cuatro billetes de los morados con grandes "500" grabados en ellos y eso pareció arreglar las cosas.

Sentados en su mesa, Nia ordenó que le trajeran pequeños platos con las especialidades de la casa, una opción que salia en el menú y dejó a Vac pedir lo que quisiera. Mirando los precios, podia ver con claridad lo inflados que estaban. Aquella comida iba a ser la cosa más costosa que iban a consumir en todo aquel viaje, pero como habia salido gratis, no le dolia en absoluto a la Ulterana. Su primer plato fue un pequeño y fino rectangulo de paté blando con especias, acompañado de unos modestos panecillos. Con etiqueta y modales pertinentes, la ulterana probó el plato acompañandolo de un vino blanco muy suave. Y se quedó maravillada ante la explosión de sabores que se conjuraban en su boca. De ser posible, le encantaria tener a ese cocinero trabajando para ella, pero sabia que seria demasiado complicado llevarle con ella, así que se conformó con separar un poco para meterlo en una probeta y, de ser posible, recomponerlo con un hechizo de recomposición de comida al estar de vuelta en Rocavarancolia.

Además de eso le trajeron calamar en rebozo de lujo, bogavante al vapor con esencias marinas, sardinas picantes y una serie de pequeños trozos de bistec cocinados de diferentes maneras con diferentes salsas cada uno. Aunque el pescado y el marisco seguia siendo excelente y sin duda estaba siendo preparado por unas manos experienciadas, la ulterana no pudo evitar notarlo un poco insípido, probablemente porque era terricola y le faltaba ese algo que garantizaba un pescado y marisco de primera calidad como era el Ulterano. Sin embargo, las carnes y verduras asadas de acompañamiento eran una verdadera delicia y repitió el mismo proceso que con el paté.
Fue entonces el momento del postre y, sin saberlo, Nia pidió un helado muy empalagoso con azucar. A la primera cucharada le dió una arcada y apenas pudo continuar. Se gaseó la garganta con un perfumador que llevaba en su zurrón y el malestar pareció pasarsele.
-Se me olvidaba ya esta costumbre tan peculiar que teneis de ponerle azucar a todo.-bromeó.
Estuvieron haciendo una sobremesa tranquila y apetecible: El ambiente era inmejorable y tanto ajetreo en un solo día podria llegar a cansar a cualquiera. A primeras horas de la tarde, salieron con rumbo a Disneyland Paris.

Que decir que Nia se lo pasó como una verdadera enana y se hizo de fotos con todas las mascotas. Se subió a todas las atracciones que pudo y asistieron a un par de espectáculos de los principales personajes de Disney. Emocionada y hechizada por la magia de Disney, la ulteana se gastó una cantidad increiblemente sorprendente en mechandising y cosas únicas del parque, haciendo que sus fondos decrecieran peligrosamente a las tres cifas.
Quizás, habria sido notablemente más agradable el tiempo que pasaron en el parque de no ser porque algo se retorció dentro de la Ulterana al ver que una de las maravillosas y mágicas historias Disney trataba de una sirena. O sirenita. Grindó los dientes con malhumor cuando entraron al espectaculo y su mal humor fue aumentando proporcionalmente a medida que el espectáculo avanzaba. Llegó a protestar en voz alta cuando los actores decian una frase especialmente cursi (cosa que en otros espectáculos la habria hecho suspirar) o simplemente cuando la actriz de Ariel monologaba y se puso a animar a la villana del papel, Úrsula, porque "Ella la entendía" y "Se sentia identificada como compañera alquimista". Pero en verdad fue porque cogió una tirria impresionante al personaje de Ariel.
Vac tuvo que sacala arrastras casi al final de la función cerca del final feliz porque habia comenzado a sacudir uno de los peluches gigantescos de la bestia que habia comprado golpeando a todo lo que encontrase en su camino.

Y, en mitad de la tarde, la ulterana bostezó. Cierto era que habian pasado la noche en vela y que los horarios de la ulterana le impedían estar despierta tanto tiempo, pero sin duda el factor determinante fue que habían estado sin parar desde las doce y ella no había dormido nada en los últimos días debido a lo excitada que estaba de hacer la incursión. No fue entonces que se dió cuenta, que llevaban todo el día haciendo lo que ella queria y que en ningún momento se habia parado a pensar en que querria hacer el griego.
-Vac, ¿tú no quieres hacer nada en la Tierra?-le preguntó, sorbiendo un batido de nata con una tapa de orejas de ratón negras.-Aun tenemos tiempo.-le sonrió.-Llevas todo el día acompañandome sin rechistar y yo he sido tan desconsiderada como para no preguntar antes...-


_________________________________________

TFW le pones dos velas a la Virgen pa que os saque de aquí pero a un ingrato le da por ser ateo
Spoiler:

44 Re: La Tierra el 07/12/14, 04:29 am

Muffie

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Wen sonrió a Noel por su sugerencia y su sonrisa se iba ampliando progresivamente a medida que su cuerpo se iba inclinando hacia un lado hasta que la británica dejó de estar sentada en la aguja del reloj y se encontraba cayendo al vacio mientras reía feliz. Como bien había dicho, a unos metros del suelo se transformó y remontó el vuelo, haciendo que coincidiera con el lanzamiento del hechizo prometido por Noel. La vouivre voló hasta el tejado de un edificio cercano y ahí volvió a su forma humana mientras esperaba a que Noel se reuniera de nuevo con ella.

- ¡Ha sido fantástico!- exclamó contenta-. ¡Gracias, de verdad! Me picaba el gusanillo con algo así desde hace tiempo, pero no creía que pudiera hacerlo. Al menos en Rocavarancolia sería bastante complicado.- La británica saltó a abrazar al draco efusivamente, sonriendo como una niña el día de su cumpleaños.- Vamos.

Wen guió a Noel hacia las afueras de la ciudad levitando sobre esta. La británica saltaba de tejado en tejado riendo como si se tratara de un juego. En algunos momentos daba vueltas e invitaba a Noel a que girara con ella. Estaba pletórica. Haciendo equilibrios sobre un pie iba señalando lugares de interés o por los que tenía un gusto especial.

Finalmente se sentó en la cornisa de un antiguo y maltrecho edificio situado ya a las afueras de la ciudad. Con una sonrisa y balanceando las piernas, esperó a que Noel se sentara a su lado.

- Ahora mismo te encuentras sentado sobre el orfanato Saint Agatha, en cuya puerta me encontró Margaret la fría mañana de un miércoles- le contó como si explicara la historia de un monumento más. La vouivre se quitó la mochila de la espalda y la abrió mostrando los dulces que había cogido en el supermercado de Kiruna.- No lo tenía planeado en un principio, pero quiero darles una pequeña navidad en octubre- le confesó.- Debemos darnos prisa, las cocineras estarán a punto de despertarse, pero los niños todavía tardaran un par de horas- le explicó y luego se puso en pie.- Entonces… ¿me ayudaras?- terminó preguntándole, con la ilusión en la mirada.


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"Rocavarancolia es una ciudad llena de misterios y sorpresas, como un acertijo complicado y excitante."

45 Re: La Tierra el 07/12/14, 05:53 pm

Giniroryu

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GM
El draco se inclinó sobre el borde de la aguja, agarrándose del número tres para no perder el equilibrio y observó la caída de Wen empleando la niebla mágica con los modificadores adecuados para ver a través del hechizo de opacidad. Sonrió ampliamente ante la escena, feliz de ver a su pareja divirtiéndose.

Alzó el vuelo y aterrizó con toda la suavidad que pudo en el mismo tejado que ella, donde primero deshizo el hechizo de opacidad y después la niebla y la alzó en brazos cuando ella dio un saltó para abrazarlo.
En la ciudad es peligroso, pero cuando quieras lo repetimos en algún mundo vinculado —le dijo echándose a reír para después dejarla en el suelo tras haber dado una pequeña vuelta con ella en brazos.

El draco siguió a la vouivre muy de cerca pero evitando adelantarla ya que no tenía ni idea de a donde se dirigían. El sueco no podía dejar de sonreír: Wen se encontraba eufórica. Reía y giraba con ella mientras atravesaban los tejados de Londres, completamente contagiado por el entusiasmo de su pareja.

Cuando finalmente se detuvo, Noel se colocó a su lado para escuchar la relación de su pareja con aquel edificio. No le había mencionado el nombre, pero conocía la historia y habría sido difícil que la olvidase: se la había contado aquella noche en Serpentaria, la misma que se atrevió a darle un abrazo por primera vez. El sueco esbozó una sonrisa, primero por los recuerdos que afloraron en su mente y después por las intenciones de la británica. Su expresión se tornó jocosa, no obstante, mientras hablaba.
Nunca pensé que haría de Papá Noel de verdad —bromeó. Gael le había contado cómo llamaban a Santa Claus en España y lo que Wen quería hacer le hacía sentirse exactamente como tal—. Pero no pienso disfrazarme, el gorro es ridículo y no tengo la barba lo suficientemente larga —comentó fingiéndose pensativo mientras se mesaba la mata de plumón mencionada—. Y no queda nada bien una barba sobre otra.

Dejando escapar una leve carcajada, enseguida comenzaron los preparativos para acceder al interior del orfanato, consistentes en conjurar insonorización e intangibilidad al igual que habían hecho escasas horas antes para entrar en su casa. Una vez amparados por los hechizos, atravesaron la pared cercana y llegaron a un cuarto en el que se podía ver el pelo de un niño asomando a través de las gruesas mantas de la cama en un rincón del cuarto. No se podía decir que aquel lugar fuese un hotel de lujo precisamente y, si bien parecía estar limpio, la humedad y algún que otro desconchado eran el principal elemento “decorativo” de las paredes.
Ahora que lo pienso, en realidad no estamos en Navidad sino en Halloween, así que lo que vamos a hacer es ahorrarles el proceso burocrático del “truco o trato” —comentó sin preocuparse de su tono de voz gracias a la insonorización, en tono jocoso—. Irónico que sean los monstruos quienes repartan los caramelos.

El sueco dejó que la vouivre dejase los dulces para aquel niño desconocido mientras continuaba observando a su alrededor. Wen había pasado una buena parte de su infancia en aquel lugar y sabía que al menos allí sí había sido feliz a pesar de todo. Dejó de vagar la vista por la habitación y volvió a verla a ella, preguntándose si estaría sintiendo algo parecido a lo que él había sentido en Kiruna o si para ella era muy diferente.

46 Re: La Tierra el 08/12/14, 02:15 pm

Evanna

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Nada mas atravesar el portal DL sintió aquel frió y maldijo por lo bajo. Por suerte para el, mas de un año de convivencia con Shizel y su tranformacion de hombre de hielo le había hecho acostumbrarse a ponerse los hechizos térmicos, a pesar de llevar ya bastante tiempo sin tener necesidad de hacérselos, ya que no lo tocaba desde hacia mucho. Aquel viaje, o al menos aquella zona nevada, seria como un paseo por el parque para el idrino.

-Últimamente solo veo paisajes donde hacer frió o hay nieve. Necesito calor para variar -murmuro confundido al ver que estaban en plena montaña. Por suerte para el ya se había acostumbrado a lo espacios abiertos, sino en aquellos instantes estaría hecho una bolita, literalmente, en algún rinconcito.

-Y no te preocupes, mientras me mantengas en el aire, de las protecciones ya me encargo yo- respondió a las preocupaciones de Enredo echándose los hechizos de protección antes de ponerse en marcha, era poco probable encontrarse humanos por esa zona que parecía bastante deshabitada pero luego irían a la ciudad y eso ya seria otro cantar. Tuvo que esperar a que hicieran el enlace telepático siendo para el imposible hacer nada al respecto mas que esperar que le hablara o que rescataran sus palabras de su mente cuando el lo hiciera. Seria la primera vez desde su declaración a Shizel que el entraría en su mente o que directamente alguien mas lo hacia, por lo que intento echar atrás todo lo posible pensamientos que nada tuvieran que ver con su viaje. No tenia claro como lo hacia pero su cerebro parecía dividido en compartimentos, permitiendole estar así en varias cosas diferente a la vez, por lo que centrarse esa excursión no seria tan problemático.

-Espero que sepas con exactitud donde están las muestras o esto sera una odisea- añadió con humor antes de que por fin Enredo le hechizara y se pusieran en marcha.


_________________________________________

Invitado, sueñas con un mundo perfecto...
...tu paraíso personal...
...donde lloras tu imperfecta realidad

47 Re: La Tierra el 08/12/14, 10:16 pm

Muffie

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- Ni lo suficientemente blanca- dijo cuando el draco dijo que su barba no tenía la longitud adecuada.- Además, la barriga cervecera no te quedaría del todo bien- añadió dándole golpecitos con el dedo índice a la susodicha.

Una vez estuvieron dentro, tras llevar a cabo los hechizos pertinentes, Wen empezó a repartir las chucherías que llevaba en la mochila a los niños que se iba encontrando en las distintas habitaciones, dejándoselos encima de las almohadas, en las mesillas o dentro de las botas.

- ¿Quién te dice a ti que todo eso no es un complot para que los niños odien a los monstruos y son realmente los monstruos los que reparten los dulces? - le preguntó con una sonrisa socarrona.- Al final, muchas veces los considerados monstruos eran aquellos que hacían cosas que las personas normales no podían explicar. ¿Alguna vez te explicaron de forma lógica como Santa Claus puede estar en todas partes del mundo en una única noche? - bromeó.

Poco después, llegaron a la habitación de los bebés, habitación que Wen había pintado catorce años atrás. Se notaba como muchos trozos habían sido repintados, probablemente en un intento de tapar humedades y descorchados sin tener la obligación de tapar el mural. La británica se acercó a la pared y la acarició suavemente.

- Pensé que el borrado de mi cosecha lo habría hecho desaparecer- murmuró embelesada con aquel antiguo dibujo.- Lo pinté yo, casi por completo, aunque Maggie ayudó y dijo que había hecho la mayoría, sino habría sido injusto para los demás niños. La idea era que los niños del orfanato pintaran las paredes de la sala común y la entrada, y Maggie pintaría la habitación del los bebés. Ella lo planeó así para que nadie se enterara de que yo iba a tener un enorme mural para explayarme. Church también estuvo, pero él no pintó, se había autoproclamado vigilante y estuvo la mayoría del tiempo en la puerta, atento a que ninguna monja pasara por ahí y viera que era yo la que pintaba mientras Maggie me hacía de ayudante y no al revés. - La vouivre acariciaba la pared mientras sonreía con melancolía.- Yo tenía cinco años y los Livingston acababan de devolverme al orfanato, pero no, Maggie no iba a permitir que aquel recuerdo viajara solo. Ella era ese tipo de personas a las que le gusta convertir recuerdos amargos en agridulces. - La británica amplió su sonrisa y luego volvió su mirada hacia Noel.- Ya no tenía por qué pasarlo mal. Había ganado algo mucho mejor de lo que había perdido. - Por un instante, su sonrisa se ensombreció.- Por eso fue tan dura su muerte.

En ese momento, uno de los bebés comenzó a llorar y la pareja se apresuró a volver al tejado. Ahí Wen se volvió a colocar la mochila a la espalda, significativamente más liviana, y pensó que quizás debía haber cogido más dulces en un principio, ya que se había quedado sin. Con una última mirada se despidió de aquel edificio, del que, aunque había sido el lugar en el que más tiempo había vivido, no tenía muchos recuerdos, pero si muy especiales.


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"Rocavarancolia es una ciudad llena de misterios y sorpresas, como un acertijo complicado y excitante."

48 Re: La Tierra el 08/12/14, 11:09 pm

Giniroryu

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GM
Bueno, en la Tierra no hay monstruos y no creo que muchos rocavarancoleses se dedicasen a esto —replicó con diversión—. Santa Claus es un producto de Coca-Cola al fin y al cabo. El de verdad era bastante menos “mágico” —continuó hablando sin dejar de observar a su alrededor mientras seguía a la vouivre a través de los cuartos de los niños.

Se detuvieron en aquel cuarto con las paredes cubiertas por dibujos infantiles y le sorprendió cuando Wen le contó que ella había dibujado casi todo. No esperaba que el borrado hubiese dejado algo atrás como aquello, pero supuso que sería porque la gente lo recordaba como hecho por Maggie. Sonrió enternecido por la historia de la vouivre, aunque no supo qué decir. Por ello se limitó a colocarle una garra afectuosa sobre el hombro y asentir con seriedad antes de completar el gesto con un abrazo.
Eras una pequeña artista —dijo finalmente con una sonrisa cuando se separó de ella.

El llanto de uno de los bebés que había en aquel cuarto señaló el fin de la visita al orfanato que había encerraba la infancia de la británica entre sus desvencijadas pero acogedoras paredes. Volvieron al tejado en escasos segundos y, una vez la vouivre se colocó la mochila a la espalda y decidió dejar atrás el edificio, la pareja se dirigió hacia su siguiente destino.

49 Re: La Tierra el 09/12/14, 05:32 pm

Tak

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GM
Apareció junto a Adara a cierta distancia de las luces que señalaban la ciudad en la lejanía. Estaban cerca de una carretera secundaria apenas iluminada y por esa zona todo parecían campos vacíos. El chico se giró hacia su acompañante con una sonrisa un tanto triste.
Y eso es todo. No es impresionante, ni bonita; de hecho, a veces hay que recordar que existe ―se rio al llegar a ese punto―. Pero eres libre de cotillearla o ir hacia donde quieras. Vamos a un sitio que podamos usar de punto de encuentro y después nos separamos. Ahora entenderás por qué los turolenses somos tan sosos como nuestra ciudad.
Entre bromas nerviosas sobrevolaron la ciudad, silenciosa a aquellas horas por las zonas esencialmente residenciales. Se detuvo cuando sobrevolaron la pista de atletismo del campus.
Esto está más que muerto y vacío, pero se ve desde una buena distancia. Será un buen punto de referencia.
Tras eso solo quedó despedirse de la ángel negro, estimando que la llamaría en unas dos horas, y disculpándose por no saber indicarle nada interesante en las cercanías. «Pero para eso tiene esas alas tan maravillosas, seguro que puede ir bastante lejos en muy poco tiempo, y siempre puedo esperarla si tarda en volver».

Se quedó solo por fin, y no remoloneó siquiera un instante porque no tenía nada más que hacer allí. Tomó tierra en una calle vacía de la periferia, no muy lejos de su casa, y después caminó, sorteando los grupos de gente si los veía. Llevaba una sudadera con la capucha puesta y la cabeza agachada para no llamar la atención, protegido también detrás del cuerpo de otro niño. Nadie iba a reparar en él, eso era seguro. Además, bien podían ser ya las cuatro o cinco de la madrugada.

Cuando se detuvo delante de un portal, Gael miró hacia arriba, sin encontrar ninguna luz encendida por ese lado de la vivienda. Con eso le servía. La familiaridad de aquella fachada parecía decirle que si no se quería hacer daño aún estaba a tiempo de irse, pero el chico atravesó limpiamente el portal y se perdió escaleras arriba, hasta el tercero, letra A, donde no se escuchaba ni un sonido. Asomó la cabeza primero, y luego metió dentro el resto del cuerpo al no ver ninguna señal de gente despierta. La oscuridad lo recibió, pero no quería encender la luz del pasillo por si acaso. Aun sin ver nada, la morriña trató de ahogarlo aferrándosele al pecho. Se sintió como si hubiera regresado del viaje más largo de su vida, y ahora fuese a dejar las llaves en el cenicero de la cómoda del pasillo, saludando después a quien hubiese en la casa como si tan solo se hubiese tratado de unas vacaciones. Había algo familiar hasta en el aroma de aquel pasillo, una mezcla de suavizante de lavadora y aquel olor característico de sus padres en el que había pensado tantas veces en sus primeros días en Rocavarancolia hasta que había olvidado siquiera cómo era.

Sin embargo había algo extraño en todas aquellas sensaciones. No eran algo fresco y vívido, se parecían a lo soñado. Estaba seguro de haberlas vivido, pero eran cosa de una vida anterior, tan ciertas como inalcanzables. Confuso, el chico siguió explorando, avanzando en el silencio de la intangibilidad por el pasillo. Sin necesidad de tientas se orientó, pasando al lado de las puertas. La cocina estaba abierta, olía a cera de vela; el baño, cerrado; la habitación de sus padres, cerrada; la suya, entreabierta y, la de su hermano, también. Eso quería decir sin lugar a dudas que él no estaba allí. A Gael le pudo la curiosidad y la atravesó, iluminando la estancia con una tenue llama que apenas llegaría al pasillo. Todo parecía como siempre, como si nadie hubiese tocado aquel cuarto en años, pero había detalles que indicaban que se seguía utilizando. Una gran pila de apuntes bajo el escritorio, por ejemplo. El fuego fatuo se agachó a curiosear, acercando la luz a los folios y carpetas, sin querer revolver nada. «Hm… ¿economía o algo así? Y pensar que aún no lo tenía claro cuando me fui». Se preguntó si sus padres se sentirían solos ahora, se preguntó si su hermano estudiaría muy lejos, cuántas veces volvía por casa, o si quizá ya había acabado de estudiar. «¿Cuántos años han pasado? ¿Cinco? Ah, pero él no es de esos» pensó, con una media sonrisa.

Iba a abandonar la habitación, pero en la estantería un objeto reflejó la luz de la llama y el chico se acercó a él con curiosidad «¿es lo que creo que es?». Al parecer, su hermano ya no usaba el viejo reproductor mp3 que Gael le había visto llevar a todas partes cuando aún tenía doce años. Se preguntó si estaría roto, pero en ese caso sencillamente lo habría tirado. Retiró momentáneamente la intangibilidad para cogerlo y lo encendió, aunque la batería solo le dio para unos segundos de iluminación. Debía llevar algunos años sin usarse. El fuego fatuo sonrió con perfidia y lo dejó caer dentro de su saco sin fondo. Su hermano pensaría que su madre lo había regalado o donado pero que no quería decírselo. Su madre pensaría que él era un desastre y lo había perdido, para luego echarle la culpa a otros. No pasaría de ahí, y él tenía derecho a heredar algo también.

Cuando volvió a salir al pasillo se encontraba repentinamente más relajado, aunque él no se daba cuenta. Con aquella luz mínima se dirigió a examinar la cómoda de la entrada, donde siempre habían estado varias fotos enmarcadas. Una de sus padres más jóvenes seguía estando allí, y luego venía aquella de su hermano con unas gafas de sol sobre un triciclo… siendo más grande él que el triciclo. De fondo, la casa de campo de los abuelos y uno de los perros que ya había muerto hacía años. Tiempo atrás, la siguiente foto sería él con cuatro años, disfrazado de sandía –una indudable mala elección de su profesora de preescolar–, pero ahora, aunque el marco era el mismo, la foto había cambiado. Le costó reconocer a su hermano con el pelo tanto más corto y aquella perilla que antes solo eran cuatro pelos, pero que apareciese abrazando a una desconocida aún lo desconcertaba más. Era sin duda una foto reciente, pero ajena, tremendamente ajena. Aquella no era su realidad, el mundo había seguido avanzando sin él, y aunque lo sabía de sobra, era como si no se hubiese dado cuenta todavía de que estaba completamente fuera. En aquella realidad sus recuerdos bien podían ser falsos, pero sorprendentemente, no dolía. No había nada de bueno en obsesionarse con vidas pasadas, y eso era lo que era. Creía conocer a aquellas personas más que a nadie en el mundo, aunque le hubiesen olvidado, pero ya no podía estar tan seguro. Allí ya no había nada para él.

Miró hacia su cuarto entreabierto y apagó la llama. No sentía deseos de entrar, no necesitaba verlo –su hueco, su ausencia; allí probablemente habría un flamante nuevo salón–. Tampoco necesitaba ver a sus padres durmiendo. Ya había hecho lo que había necesitado tantos años, que era romper definitivamente con lo que aún lo ataba a su familia. Había necesitado verlo con sus propios ojos. Los cuchitrileros eran su familia, no aquella gente. Los únicos recuerdos que valían algo ahora, eran los de la Rocavarancolia, y todo lo demás había sido un sueño. Aunque uno bonito. Se sentía extrañamente tranquilo y seguro de sí mismo. Sabía con certeza que ya nunca más volvería a dudar sobre cuál era su sitio, como también que había algo que nunca cambiaría por mucho tiempo que pasase. Se volvió a colocar la capucha y atravesó la puerta de la entrada como un fantasma, dedicando unas últimas palabras para la gente que vivía en esa casa. «No os voy a olvidar. Os quiero».


Dio vueltas por la ciudad, se sentó en un parque solitario. Tenía congelada en su cara una sonrisa triste, liberado y a la vez pasando su último mal rato en lo que respectaba a despedirse para siempre de aquella ciudad y la otra mitad de su vida. ¿Habría llegado a llorar en algún momento de no estar dentro de un cadáver seco? Qué más daba. Caminó y se sentó, volvió a caminar y por el este comenzó a anticiparse el amanecer. Entonces sacó el comunicador y llamó a Adara, usando un tono festivo, para que se reuniesen finalmente sobre el campo antes de que se hiciese de día.

Ella llegó puntual y Gael la saludó con una sonrisa amplia, preguntándole si había conseguido ver algo interesante. Preguntó mucho y dijo poco, porque no había hecho nada que valiese la pena contar. Luego le propuso a la ángel negro que, si no estaba agotada todavía, podían echar una carrera al vuelo acortando distancias hacia su destino, porque aún tenían algo de noche por delante. Además, si veían algo interesante podían descender a echar un vistazo.

Al final se conformaron con las vistas, que parecían pasar bastante lentamente bajo sus ojos. Era una tierra de luces en la oscuridad. A Gael ya le quedaba poca energía, pero el último teletransporte iba preparado en un papel para cada uno, de modo que podía permitirse volar hasta caer rendido. Ese último vuelo sobre la Tierra fue algo que lo llenó de júbilo, lo necesitaba. Lejos de cualquier civilización, rio a pleno pulmón e hizo alguna que otra acrobacia aérea. Era rocavarancolés, y era libre. Para siempre.

Sigue en el Cuchitril.

50 Re: La Tierra el 17/12/14, 12:39 am

Naeryan

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Shizel no pudo evitar esbozar una sonrisa un tanto pagada de sí mismo al ver a sus compañeros aplicarse hechizos térmicos entre resoplidos. El skrýmir sólo llevaba una chaqueta roja de abrigo, y era únicamente por disimular. Habría podido atravesar perfectamente el portal con la camiseta de manga corta que llevaba debajo.
Inspiró hondo. El aire era gélido y puro, y aquello suplía la decepcionante falta de electricidad en el aire comparada con la encrucijada entre mundos que era la plazoleta de los portales.

Hizo visera en la dirección que señalaba Enredo.
-Muy bien- asintió, y procedió a convocar sobre sí mismo el hechizo de vuelo. Miró a DL con interés, pero quedó algo decepcionado cuando el foner dejó claro que no iba a utilizar las alas para volar. Estuvo a punto de escapársele un burlón "ah, ¿sí?" ante la manifestación del foner de que ya había tenido suficiente frío, pero recordó justo a tiempo que habría sido insensible por su parte.
A continuación estableció su parte del enlace telepático. Más alerta al respecto, apenas rozó la mente de DL durante una milésima de segundo antes de retirarse con presteza. Le dedicó una sonrisa pequeña de disculpa, en parte por lo de un minuto antes y por otra por intruir en su cabeza.

>>"Saren debería estar aquí", comentó telepáticamente. "Me pregunto si las montañas donde dijo que vivía eran similares a esto."


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51 Re: La Tierra el 19/12/14, 03:33 pm

Dal

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Realicé el hechizo sobre DL mientras Shiz se ocupaba del suyo propio, también tendí los enlaces mentales pertinentes para que pudiéramos comunicarnos en el aire.

"Pues lo siento DL, está llegando el invierno, por eso está tan frío. Y aún se pondrá peor, por suerte no nos quedaremos lo suficiente como para comprobarlo. Y no te preocupes por las muestras, sé exactamente dónde están."

Reflexioné ante las palabras de Shiz y luego comuniqué:

"No tengo ni idea de como es donde vivía Saren, ¿puede parecerse a esto?", envié imágenes mentales de otras montañas nevadas que había visitado en mis viajes por la Tierra antes de ir a Rocavarancolia. "No sé cuanto sabéis de mi mundo, ¿queréis que os informe de algo?". Tenía tiempo casi para hacerles un resumen de la historia de mi mundo antes de llegar a Roma. Era un viaje largo.


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Soy Dal, hijo del Estío y el Crepúsculo. Señor del Vacío y Amo del Infinito. Destructor de Mundos y Artífice de Infiernos. Conde de la Nada y Duque de los Océanos. Rey del Purgatorio y Terror del Cielo. Marqués del Inframundo y Barón de la Muerte. Por todos estos titulos, Invitado, reclamo tu vida para mí .

52 Re: La Tierra el 23/12/14, 01:43 am

Muffie

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El lugar estaba desierto. El sol ya casi se había asomado por completo y ni siquiera podía verse algún enterrador o guarda pululando por los alrededores. La pareja pasaba desapercibida incluso aunque el chico no llevara nada que cubriera sus brazos desnudos en aquella fría mañana. Wen caminaba despacio y en silencio. La británica se sabía el camino de memoria a pesar de no haberlo recorrido nunca. La chica caminaba entre las losas de piedra acariciándolas con delicadeza, como si intentara recordar a través del tacto tiempos mejores, aunque nunca tiempos mejores han sido vinculados a cementerios.

Con pasos suaves avanzó hasta parar frente a una pequeña tumba con una losa de piedra simple con letras metálicas clavadas. La británica sonrió con ironía, al ver un ramo de margaritas marchitas sobre la tierra húmeda. Wen se arrodilló sin importarle que sus rodillas se mancharan con el barro que se había creado bajo ella. Colocó el ramo de margaritas sobre su regazo y sonrió con nostalgia. Sobre la mesa del comedor de La Granja, cuando esta todavía no era conocida como tal, siempre había un jarrón lleno de margaritas frescas. Wen aun podía recordar su olor inundando sus fosas nasales al entrar por la puerta y como Church, en un ataque de ira, había destrozado el jarrón cuando las últimas margaritas se habían marchitado. Wen sintió felicidad al ver que Church había hecho las paces con aquellas flores y les había dado un nuevo lugar más adecuado en su vida.

- Hola, Ma-Maggie- susurró la chica sintiéndose de repente 7 años menor.

Aunque la británica quiso continuar, no sabía exactamente qué decir. ¿Qué podía decirle a la que había sido su madre en todos los aspectos? ¿A la mujer que había decepcionado tantas veces como la había hecho sonreír? ¿La mujer que había estado con ella en los peores momentos de su niñez?

- Noel me va a enseñar a patinar- comenzó, como si el día anterior hubieran estado hablando-. Hace un tiempo fuimos a Idris, un mundo muy curioso en el que los lagos son rosas. Fuimos con Ornlu…- sus frases eran pausadas y tranquilas-. Tengo un lobezno, ¿sabes? De mascota… Es algo revoltoso, pero muy cariñoso. Creo que te gustaría. Me lo regaló mi amigo Giz. Él es asreniano como Nasher, uno de mis compañeros de criba. Él junto a Matt, Kaethe y Tsusu fueron mis primeros amigos ahí. Luego, cuando salió la luna, conocía a otros que también se convirtieron en mis amigos. Gael, Adara, Tania, Toima… Toima es como un niño increíblemente grande. Quizás tú podrías conseguir mantenerlo firme, pero es un hueso duro de roer. Él me regaló esto el mismo día que Noel y yo nos fuimos a Idris- dijo mostrando la serpiente que en esos momentos se veía colgada a su cuello. Segundos después, la serpiente volvió a ser un cuervo-. Pero la lista no termina ahí. También conocí a Caín, que me dio trabajo; a Jack… otro al que tendrías que meter en cintura… también son grandes amigas su novia Erika y Ariven, Vivia y Circe. No creo que aceptaras su forma de ganarse la vida, pero no podrías poner en duda que son magnificas personas. Luego esta Vac, el hermano de Noel, y, por supuesto, Noel… - A Wen se le escapó una risita infantil y guardó silencio unos segundos como si esperara escuchar contestación de su interlocutora-. Me quiere. Por increíble que parezca lo hace de verdad. No como tú o como Church, sino de la otra manera… de esa manera…- confesó, como si de una adolescente avergonzada se tratara-. Es increíble la suerte que he tenido. Todo lo que siempre deseaste para mí en el lugar que no le hubieras deseado ni a tu peor enemigo. Pero yo formo parte de ese lugar, al igual que todos los que ahora forman parte de mi vida. Quizás no siempre vaya a estar a salvo y estoy segura de que las cosas que me han pasado hasta ahora no serán los únicos obstáculos que me encuentre en el camino, pero si de algo estoy segura es que he encontrado la felicidad que siempre quisiste para mí. Gracias, Ma-Maggie, sin ti yo no hubiera sido lo que soy ahora.

La vouivre se retiró una pequeña lágrima antes de que esta saltara de su ojo, aunque en ningún momento borró la sonrisa. Aunque había terminado de hablar, por su mirada se podía ver que no dejaba de trasmitirle sus pensamientos a la persona que yacía en aquel lugar, pero ya todo estaba dicho. Wen había cumplido su cometido al ir ahí, se había despedido de Margaret.

Con un carraspeo, volvió su cabeza en la dirección en a que se encontraba Noel sin dejar de sonreír aunque algo avergonzada.

- Ha sido demasiado cursi para mi propio bien.


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53 Re: La Tierra el 23/12/14, 03:33 am

Giniroryu

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GM
Todos los cementerios se parecían de alguna manera. El césped, las lápidas, diferentes pero con el mismo propósito, algún panteón de alguien con poder adquisitivo… Pero en ningún otro salvo en el de Rocavarancolia las voces de los muertos continuaban escuchándose a través de la tierra, trascendiendo las limitaciones del cuerpo y del tiempo. Y por eso el silencio sepulcral convertía en ironía la comparación, volviéndolo un lugar más lúgubre de lo que cabría esperar a su parecer, incitándolo a caminar tras la chica sin emitir más sonido que el de sus botas sobre la hierba. La melancolía se extendía entre las lápidas de forma tan pesada como lo hacía la niebla, aunque el sueco no estaba seguro de si ello era una consecuencia de la inquietante calma reinante o emanaba de Wen y de lo que significaba para ella la tumba ante la que detuvieron sus pasos.

Permaneció a una distancia prudencial, sintiéndose fuera de lugar en aquel retazo de la anterior vida de la vouivre, una en la que él no tenía cabida alguna por mucho que hubiera escuchado con atención todo lo que ella le hubo querido contar sobre aquellos tiempos plagados de dificultades en los que a pesar de ello no faltaban los recuerdos felices. Y gran parte de aquella felicidad había sido obra de la mujer con la que ahora su pareja hablaba como si en realidad él se hubiese quedado sordo y por eso no podía escuchar las voces de los muertos. Le dio la espalda y fijó la vista en un árbol cercano, no por desinterés sino porque creía que debía concederle toda la intimidad posible sin dejar de transmitirle un mudo apoyo con su presencia cercana. Aquella era una de esas ocasiones en las que su oído agudo le hacía sentir como un invasor. Pero no por mucho tiempo.

Era imposible ser un invasor cuando todo lo que Wen decía provocaba que curvase sus labios de forma constante debido a la familiaridad de la simple historia que le estaba contando a Maggie. Un cuento engañoso, lleno de monstruos ocultos entre lo ordinario, pero, al fin y al cabo, cierto. Cuando la vouivre terminó su historia, el sueco todavía sonreía, de espaldas a ella y con las manos en los bolsillos de los pantalones siguiendo con la mirada los movimientos de una urraca que parecía perdida entre una hilera de lápidas cercanas. El carraspeo fue la señal que le hizo girarse y, sin comentar la apreciación de la británica, se inclinó hacia delante para conjurar un sortilegio de limpieza sobre la ropa manchada de tierra de la vouivre.
No quiero que parezca que cierta parte de lo que has dicho es mentira. Y si Church te ve llena de tierra seguro que creerá que no te trato debidamente —explicó, tal vez innecesariamente pero ensanchando su sonrisa a continuación para después acariciar una de sus mejillas—. Tú no eres la única que ha tenido suerte —añadió tras unos segundos de silencio en un tono más bajo, con el semblante más serio.

Una vez abandonasen definitivamente el cementerio, Noel se comunicaría con Giz mediante el aparato rúnico esperando recibir respuesta del asreniano que, si no había tenido ningún despiste o contratiempo, ya debía de encontrarse en la ciudad inglesa esperando su requerimiento, tras preguntarle a Wen dónde podían decirle que se reuniese con ellos.



Última edición por Giniroryu el 24/12/14, 05:35 am, editado 1 vez

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