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La Tierra

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1 La Tierra el 23/07/13, 05:12 pm

Rocavarancolia Rol

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Recuerdo del primer mensaje :

La Tierra

Portal situado en Centroeuropa, en la cara norte de los Alpes. El portal solo se abre durante la época de cosecha y después vuelve a cerrarse por precaución.



Última edición por Rocavarancolia ROL el 21/10/13, 05:36 pm, editado 1 vez


49 Re: La Tierra el 09/12/14, 05:32 pm

Tak


GM
Apareció junto a Adara a cierta distancia de las luces que señalaban la ciudad en la lejanía. Estaban cerca de una carretera secundaria apenas iluminada y por esa zona todo parecían campos vacíos. El chico se giró hacia su acompañante con una sonrisa un tanto triste.
Y eso es todo. No es impresionante, ni bonita; de hecho, a veces hay que recordar que existe ―se rio al llegar a ese punto―. Pero eres libre de cotillearla o ir hacia donde quieras. Vamos a un sitio que podamos usar de punto de encuentro y después nos separamos. Ahora entenderás por qué los turolenses somos tan sosos como nuestra ciudad.
Entre bromas nerviosas sobrevolaron la ciudad, silenciosa a aquellas horas por las zonas esencialmente residenciales. Se detuvo cuando sobrevolaron la pista de atletismo del campus.
Esto está más que muerto y vacío, pero se ve desde una buena distancia. Será un buen punto de referencia.
Tras eso solo quedó despedirse de la ángel negro, estimando que la llamaría en unas dos horas, y disculpándose por no saber indicarle nada interesante en las cercanías. «Pero para eso tiene esas alas tan maravillosas, seguro que puede ir bastante lejos en muy poco tiempo, y siempre puedo esperarla si tarda en volver».

Se quedó solo por fin, y no remoloneó siquiera un instante porque no tenía nada más que hacer allí. Tomó tierra en una calle vacía de la periferia, no muy lejos de su casa, y después caminó, sorteando los grupos de gente si los veía. Llevaba una sudadera con la capucha puesta y la cabeza agachada para no llamar la atención, protegido también detrás del cuerpo de otro niño. Nadie iba a reparar en él, eso era seguro. Además, bien podían ser ya las cuatro o cinco de la madrugada.

Cuando se detuvo delante de un portal, Gael miró hacia arriba, sin encontrar ninguna luz encendida por ese lado de la vivienda. Con eso le servía. La familiaridad de aquella fachada parecía decirle que si no se quería hacer daño aún estaba a tiempo de irse, pero el chico atravesó limpiamente el portal y se perdió escaleras arriba, hasta el tercero, letra A, donde no se escuchaba ni un sonido. Asomó la cabeza primero, y luego metió dentro el resto del cuerpo al no ver ninguna señal de gente despierta. La oscuridad lo recibió, pero no quería encender la luz del pasillo por si acaso. Aun sin ver nada, la morriña trató de ahogarlo aferrándosele al pecho. Se sintió como si hubiera regresado del viaje más largo de su vida, y ahora fuese a dejar las llaves en el cenicero de la cómoda del pasillo, saludando después a quien hubiese en la casa como si tan solo se hubiese tratado de unas vacaciones. Había algo familiar hasta en el aroma de aquel pasillo, una mezcla de suavizante de lavadora y aquel olor característico de sus padres en el que había pensado tantas veces en sus primeros días en Rocavarancolia hasta que había olvidado siquiera cómo era.

Sin embargo había algo extraño en todas aquellas sensaciones. No eran algo fresco y vívido, se parecían a lo soñado. Estaba seguro de haberlas vivido, pero eran cosa de una vida anterior, tan ciertas como inalcanzables. Confuso, el chico siguió explorando, avanzando en el silencio de la intangibilidad por el pasillo. Sin necesidad de tientas se orientó, pasando al lado de las puertas. La cocina estaba abierta, olía a cera de vela; el baño, cerrado; la habitación de sus padres, cerrada; la suya, entreabierta y, la de su hermano, también. Eso quería decir sin lugar a dudas que él no estaba allí. A Gael le pudo la curiosidad y la atravesó, iluminando la estancia con una tenue llama que apenas llegaría al pasillo. Todo parecía como siempre, como si nadie hubiese tocado aquel cuarto en años, pero había detalles que indicaban que se seguía utilizando. Una gran pila de apuntes bajo el escritorio, por ejemplo. El fuego fatuo se agachó a curiosear, acercando la luz a los folios y carpetas, sin querer revolver nada. «Hm… ¿economía o algo así? Y pensar que aún no lo tenía claro cuando me fui». Se preguntó si sus padres se sentirían solos ahora, se preguntó si su hermano estudiaría muy lejos, cuántas veces volvía por casa, o si quizá ya había acabado de estudiar. «¿Cuántos años han pasado? ¿Cinco? Ah, pero él no es de esos» pensó, con una media sonrisa.

Iba a abandonar la habitación, pero en la estantería un objeto reflejó la luz de la llama y el chico se acercó a él con curiosidad «¿es lo que creo que es?». Al parecer, su hermano ya no usaba el viejo reproductor mp3 que Gael le había visto llevar a todas partes cuando aún tenía doce años. Se preguntó si estaría roto, pero en ese caso sencillamente lo habría tirado. Retiró momentáneamente la intangibilidad para cogerlo y lo encendió, aunque la batería solo le dio para unos segundos de iluminación. Debía llevar algunos años sin usarse. El fuego fatuo sonrió con perfidia y lo dejó caer dentro de su saco sin fondo. Su hermano pensaría que su madre lo había regalado o donado pero que no quería decírselo. Su madre pensaría que él era un desastre y lo había perdido, para luego echarle la culpa a otros. No pasaría de ahí, y él tenía derecho a heredar algo también.

Cuando volvió a salir al pasillo se encontraba repentinamente más relajado, aunque él no se daba cuenta. Con aquella luz mínima se dirigió a examinar la cómoda de la entrada, donde siempre habían estado varias fotos enmarcadas. Una de sus padres más jóvenes seguía estando allí, y luego venía aquella de su hermano con unas gafas de sol sobre un triciclo… siendo más grande él que el triciclo. De fondo, la casa de campo de los abuelos y uno de los perros que ya había muerto hacía años. Tiempo atrás, la siguiente foto sería él con cuatro años, disfrazado de sandía –una indudable mala elección de su profesora de preescolar–, pero ahora, aunque el marco era el mismo, la foto había cambiado. Le costó reconocer a su hermano con el pelo tanto más corto y aquella perilla que antes solo eran cuatro pelos, pero que apareciese abrazando a una desconocida aún lo desconcertaba más. Era sin duda una foto reciente, pero ajena, tremendamente ajena. Aquella no era su realidad, el mundo había seguido avanzando sin él, y aunque lo sabía de sobra, era como si no se hubiese dado cuenta todavía de que estaba completamente fuera. En aquella realidad sus recuerdos bien podían ser falsos, pero sorprendentemente, no dolía. No había nada de bueno en obsesionarse con vidas pasadas, y eso era lo que era. Creía conocer a aquellas personas más que a nadie en el mundo, aunque le hubiesen olvidado, pero ya no podía estar tan seguro. Allí ya no había nada para él.

Miró hacia su cuarto entreabierto y apagó la llama. No sentía deseos de entrar, no necesitaba verlo –su hueco, su ausencia; allí probablemente habría un flamante nuevo salón–. Tampoco necesitaba ver a sus padres durmiendo. Ya había hecho lo que había necesitado tantos años, que era romper definitivamente con lo que aún lo ataba a su familia. Había necesitado verlo con sus propios ojos. Los cuchitrileros eran su familia, no aquella gente. Los únicos recuerdos que valían algo ahora, eran los de la Rocavarancolia, y todo lo demás había sido un sueño. Aunque uno bonito. Se sentía extrañamente tranquilo y seguro de sí mismo. Sabía con certeza que ya nunca más volvería a dudar sobre cuál era su sitio, como también que había algo que nunca cambiaría por mucho tiempo que pasase. Se volvió a colocar la capucha y atravesó la puerta de la entrada como un fantasma, dedicando unas últimas palabras para la gente que vivía en esa casa. «No os voy a olvidar. Os quiero».


Dio vueltas por la ciudad, se sentó en un parque solitario. Tenía congelada en su cara una sonrisa triste, liberado y a la vez pasando su último mal rato en lo que respectaba a despedirse para siempre de aquella ciudad y la otra mitad de su vida. ¿Habría llegado a llorar en algún momento de no estar dentro de un cadáver seco? Qué más daba. Caminó y se sentó, volvió a caminar y por el este comenzó a anticiparse el amanecer. Entonces sacó el comunicador y llamó a Adara, usando un tono festivo, para que se reuniesen finalmente sobre el campo antes de que se hiciese de día.

Ella llegó puntual y Gael la saludó con una sonrisa amplia, preguntándole si había conseguido ver algo interesante. Preguntó mucho y dijo poco, porque no había hecho nada que valiese la pena contar. Luego le propuso a la ángel negro que, si no estaba agotada todavía, podían echar una carrera al vuelo acortando distancias hacia su destino, porque aún tenían algo de noche por delante. Además, si veían algo interesante podían descender a echar un vistazo.

Al final se conformaron con las vistas, que parecían pasar bastante lentamente bajo sus ojos. Era una tierra de luces en la oscuridad. A Gael ya le quedaba poca energía, pero el último teletransporte iba preparado en un papel para cada uno, de modo que podía permitirse volar hasta caer rendido. Ese último vuelo sobre la Tierra fue algo que lo llenó de júbilo, lo necesitaba. Lejos de cualquier civilización, rio a pleno pulmón e hizo alguna que otra acrobacia aérea. Era rocavarancolés, y era libre. Para siempre.

Sigue en el Cuchitril.

50 Re: La Tierra el 17/12/14, 12:39 am

Naeryan


Shizel no pudo evitar esbozar una sonrisa un tanto pagada de sí mismo al ver a sus compañeros aplicarse hechizos térmicos entre resoplidos. El skrýmir sólo llevaba una chaqueta roja de abrigo, y era únicamente por disimular. Habría podido atravesar perfectamente el portal con la camiseta de manga corta que llevaba debajo.
Inspiró hondo. El aire era gélido y puro, y aquello suplía la decepcionante falta de electricidad en el aire comparada con la encrucijada entre mundos que era la plazoleta de los portales.

Hizo visera en la dirección que señalaba Enredo.
-Muy bien- asintió, y procedió a convocar sobre sí mismo el hechizo de vuelo. Miró a DL con interés, pero quedó algo decepcionado cuando el foner dejó claro que no iba a utilizar las alas para volar. Estuvo a punto de escapársele un burlón "ah, ¿sí?" ante la manifestación del foner de que ya había tenido suficiente frío, pero recordó justo a tiempo que habría sido insensible por su parte.
A continuación estableció su parte del enlace telepático. Más alerta al respecto, apenas rozó la mente de DL durante una milésima de segundo antes de retirarse con presteza. Le dedicó una sonrisa pequeña de disculpa, en parte por lo de un minuto antes y por otra por intruir en su cabeza.

>>"Saren debería estar aquí", comentó telepáticamente. "Me pregunto si las montañas donde dijo que vivía eran similares a esto."

51 Re: La Tierra el 19/12/14, 03:33 pm

Dal


Realicé el hechizo sobre DL mientras Shiz se ocupaba del suyo propio, también tendí los enlaces mentales pertinentes para que pudiéramos comunicarnos en el aire.

"Pues lo siento DL, está llegando el invierno, por eso está tan frío. Y aún se pondrá peor, por suerte no nos quedaremos lo suficiente como para comprobarlo. Y no te preocupes por las muestras, sé exactamente dónde están."

Reflexioné ante las palabras de Shiz y luego comuniqué:

"No tengo ni idea de como es donde vivía Saren, ¿puede parecerse a esto?", envié imágenes mentales de otras montañas nevadas que había visitado en mis viajes por la Tierra antes de ir a Rocavarancolia. "No sé cuanto sabéis de mi mundo, ¿queréis que os informe de algo?". Tenía tiempo casi para hacerles un resumen de la historia de mi mundo antes de llegar a Roma. Era un viaje largo.

52 Re: La Tierra el 23/12/14, 01:43 am

Muffie


El lugar estaba desierto. El sol ya casi se había asomado por completo y ni siquiera podía verse algún enterrador o guarda pululando por los alrededores. La pareja pasaba desapercibida incluso aunque el chico no llevara nada que cubriera sus brazos desnudos en aquella fría mañana. Wen caminaba despacio y en silencio. La británica se sabía el camino de memoria a pesar de no haberlo recorrido nunca. La chica caminaba entre las losas de piedra acariciándolas con delicadeza, como si intentara recordar a través del tacto tiempos mejores, aunque nunca tiempos mejores han sido vinculados a cementerios.

Con pasos suaves avanzó hasta parar frente a una pequeña tumba con una losa de piedra simple con letras metálicas clavadas. La británica sonrió con ironía, al ver un ramo de margaritas marchitas sobre la tierra húmeda. Wen se arrodilló sin importarle que sus rodillas se mancharan con el barro que se había creado bajo ella. Colocó el ramo de margaritas sobre su regazo y sonrió con nostalgia. Sobre la mesa del comedor de La Granja, cuando esta todavía no era conocida como tal, siempre había un jarrón lleno de margaritas frescas. Wen aun podía recordar su olor inundando sus fosas nasales al entrar por la puerta y como Church, en un ataque de ira, había destrozado el jarrón cuando las últimas margaritas se habían marchitado. Wen sintió felicidad al ver que Church había hecho las paces con aquellas flores y les había dado un nuevo lugar más adecuado en su vida.

- Hola, Ma-Maggie- susurró la chica sintiéndose de repente 7 años menor.

Aunque la británica quiso continuar, no sabía exactamente qué decir. ¿Qué podía decirle a la que había sido su madre en todos los aspectos? ¿A la mujer que había decepcionado tantas veces como la había hecho sonreír? ¿La mujer que había estado con ella en los peores momentos de su niñez?

- Noel me va a enseñar a patinar- comenzó, como si el día anterior hubieran estado hablando-. Hace un tiempo fuimos a Idris, un mundo muy curioso en el que los lagos son rosas. Fuimos con Ornlu…- sus frases eran pausadas y tranquilas-. Tengo un lobezno, ¿sabes? De mascota… Es algo revoltoso, pero muy cariñoso. Creo que te gustaría. Me lo regaló mi amigo Giz. Él es asreniano como Nasher, uno de mis compañeros de criba. Él junto a Matt, Kaethe y Tsusu fueron mis primeros amigos ahí. Luego, cuando salió la luna, conocía a otros que también se convirtieron en mis amigos. Gael, Adara, Tania, Toima… Toima es como un niño increíblemente grande. Quizás tú podrías conseguir mantenerlo firme, pero es un hueso duro de roer. Él me regaló esto el mismo día que Noel y yo nos fuimos a Idris- dijo mostrando la serpiente que en esos momentos se veía colgada a su cuello. Segundos después, la serpiente volvió a ser un cuervo-. Pero la lista no termina ahí. También conocí a Caín, que me dio trabajo; a Jack… otro al que tendrías que meter en cintura… también son grandes amigas su novia Erika y Ariven, Vivia y Circe. No creo que aceptaras su forma de ganarse la vida, pero no podrías poner en duda que son magnificas personas. Luego esta Vac, el hermano de Noel, y, por supuesto, Noel… - A Wen se le escapó una risita infantil y guardó silencio unos segundos como si esperara escuchar contestación de su interlocutora-. Me quiere. Por increíble que parezca lo hace de verdad. No como tú o como Church, sino de la otra manera… de esa manera…- confesó, como si de una adolescente avergonzada se tratara-. Es increíble la suerte que he tenido. Todo lo que siempre deseaste para mí en el lugar que no le hubieras deseado ni a tu peor enemigo. Pero yo formo parte de ese lugar, al igual que todos los que ahora forman parte de mi vida. Quizás no siempre vaya a estar a salvo y estoy segura de que las cosas que me han pasado hasta ahora no serán los únicos obstáculos que me encuentre en el camino, pero si de algo estoy segura es que he encontrado la felicidad que siempre quisiste para mí. Gracias, Ma-Maggie, sin ti yo no hubiera sido lo que soy ahora.

La vouivre se retiró una pequeña lágrima antes de que esta saltara de su ojo, aunque en ningún momento borró la sonrisa. Aunque había terminado de hablar, por su mirada se podía ver que no dejaba de trasmitirle sus pensamientos a la persona que yacía en aquel lugar, pero ya todo estaba dicho. Wen había cumplido su cometido al ir ahí, se había despedido de Margaret.

Con un carraspeo, volvió su cabeza en la dirección en a que se encontraba Noel sin dejar de sonreír aunque algo avergonzada.

- Ha sido demasiado cursi para mi propio bien.

53 Re: La Tierra el 23/12/14, 03:33 am

Giniroryu


GM
Todos los cementerios se parecían de alguna manera. El césped, las lápidas, diferentes pero con el mismo propósito, algún panteón de alguien con poder adquisitivo… Pero en ningún otro salvo en el de Rocavarancolia las voces de los muertos continuaban escuchándose a través de la tierra, trascendiendo las limitaciones del cuerpo y del tiempo. Y por eso el silencio sepulcral convertía en ironía la comparación, volviéndolo un lugar más lúgubre de lo que cabría esperar a su parecer, incitándolo a caminar tras la chica sin emitir más sonido que el de sus botas sobre la hierba. La melancolía se extendía entre las lápidas de forma tan pesada como lo hacía la niebla, aunque el sueco no estaba seguro de si ello era una consecuencia de la inquietante calma reinante o emanaba de Wen y de lo que significaba para ella la tumba ante la que detuvieron sus pasos.

Permaneció a una distancia prudencial, sintiéndose fuera de lugar en aquel retazo de la anterior vida de la vouivre, una en la que él no tenía cabida alguna por mucho que hubiera escuchado con atención todo lo que ella le hubo querido contar sobre aquellos tiempos plagados de dificultades en los que a pesar de ello no faltaban los recuerdos felices. Y gran parte de aquella felicidad había sido obra de la mujer con la que ahora su pareja hablaba como si en realidad él se hubiese quedado sordo y por eso no podía escuchar las voces de los muertos. Le dio la espalda y fijó la vista en un árbol cercano, no por desinterés sino porque creía que debía concederle toda la intimidad posible sin dejar de transmitirle un mudo apoyo con su presencia cercana. Aquella era una de esas ocasiones en las que su oído agudo le hacía sentir como un invasor. Pero no por mucho tiempo.

Era imposible ser un invasor cuando todo lo que Wen decía provocaba que curvase sus labios de forma constante debido a la familiaridad de la simple historia que le estaba contando a Maggie. Un cuento engañoso, lleno de monstruos ocultos entre lo ordinario, pero, al fin y al cabo, cierto. Cuando la vouivre terminó su historia, el sueco todavía sonreía, de espaldas a ella y con las manos en los bolsillos de los pantalones siguiendo con la mirada los movimientos de una urraca que parecía perdida entre una hilera de lápidas cercanas. El carraspeo fue la señal que le hizo girarse y, sin comentar la apreciación de la británica, se inclinó hacia delante para conjurar un sortilegio de limpieza sobre la ropa manchada de tierra de la vouivre.
No quiero que parezca que cierta parte de lo que has dicho es mentira. Y si Church te ve llena de tierra seguro que creerá que no te trato debidamente —explicó, tal vez innecesariamente pero ensanchando su sonrisa a continuación para después acariciar una de sus mejillas—. Tú no eres la única que ha tenido suerte —añadió tras unos segundos de silencio en un tono más bajo, con el semblante más serio.

Una vez abandonasen definitivamente el cementerio, Noel se comunicaría con Giz mediante el aparato rúnico esperando recibir respuesta del asreniano que, si no había tenido ningún despiste o contratiempo, ya debía de encontrarse en la ciudad inglesa esperando su requerimiento, tras preguntarle a Wen dónde podían decirle que se reuniese con ellos.



Última edición por Giniroryu el 24/12/14, 05:35 am, editado 1 vez

54 Re: La Tierra el 23/12/14, 01:29 pm

Evanna

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Su decisión de no crear sus alas tenía su razón de ser, en parte era que no creía poder realizar un trayecto tan largo con ellas y segundo, en la montaña con ese viento, volar con sus pobres alas emplumadas seria un desastre, ya cuando fueran a una zona menos ventosa se lo comentaría a Enredo. Por mucho que este no tuviera problemas en hacerle el hechizo, el no había practicado hacer sus alas para nada.

DL parpadeo despacio al notarlo solo ese contacto mental con Enredo, aunque no supiera de telepatía ya podía notar ese breve enlace como una suave punzada tras los ojos, imperceptible casi y siguiendo esta la de Shiz, mucho más sutil y que apenas si pudo sentir. Se dio cuenta real del enlace telepático cuando este le sonrió en disculpa porque este le dirigió una sonrisa en disculpa que le hizo mirarlo detenidamente. Aquello era un poco incomodo, mas el hecho de que se comportara asistan sutil le hacía recordarle con más fuerza que era gran parte su culpa que su relación fuese tan rara ahora.

-"Se siente un poco extraño tener dos personas en mi cabeza. Si conseguís sonsacar algo del entresijo que es mi mente os doy todo mi respeto"- añadió dejando el pensamiento ahí para que lo encontraran recibiendo el hechizo de Enredo y comenzando avanzar-"En lo que respecta a mí, es como si fuera totalmente inculto. Como explicar todo de tu mundo sería difícil, cuéntanos como era donde vivías."- añadió dejando con cierta dificultad un nota curiosa en el mensaje. Gracias tener bastante conversación de ese tipo con Shizel y a su propia facilidad para dividir información, era que había conseguido aprender aquello. Tras decir aquello dejo un breve pensamiento de que quería decirle algo a Shizel, esperando que Enredo entendiera la privacidad por un momento antes de que empezara contarle sobre su mundo. Su imposibilidad de aprender telepatía le hacia tener que confiar en que uno u otro abandonara temporalmente su cabeza cuando quería decirles algo privado. En algún momento le comentaría  uno de los dos que le ensañara, o en todo caso que le amueblaran la cabeza para poder tener ciertas barreras cuando tuviesen que hacer conversaciones de ese tipo.

-"Hey Shiz...aunque sea un poco raro decirlo así, no tengo problemas con que entres en mi cabeza. No voy a morderte por curiosear, aunque no sea por falta de ganas...eres la excepción a la regla en cuanto al frió"- añadió en su mente con una nota de humor, mientras sus ojos no engañaban a su mente y lo miraba de reojo con una sonrisa maliciosa antes de observar todo el paisaje con fascinación, y ya prestar atención a lo que contaba Enredo. Tratar temas de sentimientos no era lo suyo y  aunque era que sentía prefería solo ser el mismo y ya.

>>-"Ah por cierto, Enredo, cuando lleguemos a una zona más cálida, sacare mis alas, o a la vuelta si surge. Que me apetece que las veáis"- dijo de buen humor cuando avanzaron ya un poco.


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55 Re: La Tierra el 23/12/14, 02:44 pm

Naeryan

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Shizel estaba en la gloria. El aire gélido lo agravaban tanto la altura como la velocidad a la que se desplazaban, y en aquellos momentos estaba tan contento como lo habría estado cualquier otra persona envuelta en una manta frente a un fuego casero. Todo aquel tiempo su garganta había estado resonando sin darse cuenta con un ronroneo bajo de contento.

"¿Por suerte?", bufó mentalmente, repitiendo las palabras de Enredo. "Con lo bien que se está aquí, hombre. Vais hasta arriba de hechizos térmicos y aún así os quejáis."
Aunque sus palabras eran recriminatorias, sonreía como un iluso. No era capaz de dejar de hacerlo.
"Todo, por favor", dejó que se le colara algo de avaricia infantil en la petición. Su curiosidad insaciable por otros mundos estaba lejos de ser un secreto. Repasó con fruición las imágenes mentales que les mandó el italiano. Nunca había estado en el norte de Idris, y quizá fuese hora de hacerlo y poder comparar. Tal vez Saren quisiera acompañarle, y la perspectiva de más viajes le subió el ánimo.

Recibió el breve timbreo de su nombre que significaba que DL quería hablarle en privado, y esperó a que Enredo se retirase temporalmente del enlace.
"Dime", quiso saber en cuanto sintió que era seguro.

Escuchó atentamente y soltó una risa baja, sacudiendo la cabeza. Se acordó justo a tiempo de traducir su diversión al vínculo telepático para que no pareciese que no respondía nada.
"Eres de lo que no hay", le reprendió sin seriedad. "Si tienes tiempo para tirarle los tejos a la gente tíraselos a Enredo. Apuesto a que se caería unos cuantos metros de la impresión."

"No voy a curiosear", le prometió al foner justo antes de darle la señal a Enredo para que regresara. "No estaría bien. Pero gracias."
Aquella naturalidad del foner era muy extraña, pero Shizel la agradecía y por eso no se paraba a pensar si era genuina o no. Le quitaba mucho peso de encima a la hora de tratar con él.


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56 Re: La Tierra el 23/12/14, 04:04 pm

Dal

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Transmití la risa que me produjo que Shiz y DL tuvieran opiniones tan distintas acerca de lo que querían conocer y prometí hacer un resumen, pero antes de que me pusiera recibí una señal que me hizo retirarme de la mente de ambos para dejarles privacidad. No pensaba entrometerme en lo que estaban hablando así que me centré en como empezar a contar el basto tema que me ocupaba. En cuanto recibí la señal reanudé el contacto mental.

"De acuerdo DL" dije en relación a su petición. "Bueno, mi ciudad... tiene miles de años de historia. En su día Roma fue el centro de lo que los romanos de aquella época creían el universo, por supuesto estaban equivocados." Pasé imágenes mentales del sistema solar y de lo pequeño que era mi mundo en comparación. "También pensaban que la Tierra era plana, pero como ya habéis visto nada más lejos de la realidad. Sin embargo de todo lo que conocían llegaron a conquistar casi todo, y es que la fuerza militar romana ha sido la mejor de la historia." Mandé otra imagen de un mapa terrestre completo y luego oscurecí la parte de América y coloreé todo lo que el imperio se había extendido. "Como casi todo, el imperio cayó y bueno..."

Seguí narrando la historia con más o menos detalles y deteniéndome en cosas que podían interesarles y saltándome partes que me parecieron aburridas.

"De todas formas yo creo que Rocavarancolia lleva aquí desde el principio. No tengo claro si os es familiar el término de deidad, pero en este mundo hay unas cuantas, y cuanto más atrás nos remontamos más hay. Pero seguro que os suena gente que puede tirar relámpagos, o que puede hacer crecer plantas con tan sólo chasquear los dedos. Hay leyendas de gente que podía cambiar de cara con tan solo desearlo y también hay leyendas de los gigantes de hielo, que no sé si eran gigantes de verdad, pero desde luego a ti seguro que se parecían Shiz. Aunque estoy casi seguro de que no eran rubios." Comenté riéndome. "También tenemos vampiros, hombres lobo, ¡hasta tenemos coincidencias en la forma de construcción de algunos edificios! Ya os daréis cuenta de eso cuando estemos en Roma."

Seguí hablando y transmitiéndoles más cosas de forma amena, en cierto momento avisé a DL y solté el hechizo que llevaba, el cambiante nos siguió a la zaga con sus alas.

"Bueno, estamos llegando, pero nos vamos a desviar un poco. Hay un lugar al que quiero ir primero para ver si tenemos suerte en nuestro viaje de ida."

Al poco llegamos al aeropuerto. "Ya estamos, ¿alguna vez habíais visto un avión?" Comenté señalando uno de ellos. "Bajaremos allí." Y señalé un sitio que no tenía gente y que estaba medio oculto.


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Soy Dal, hijo del Estío y el Crepúsculo. Señor del Vacío y Amo del Infinito. Destructor de Mundos y Artífice de Infiernos. Conde de la Nada y Duque de los Océanos. Rey del Purgatorio y Terror del Cielo. Marqués del Inframundo y Barón de la Muerte. Por todos estos titulos, Invitado, reclamo tu vida para mí .

57 Re: La Tierra el 24/12/14, 08:11 pm

Evanna

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LA respuesta de Shizel le causo cierta gracia que procura intentar trasmitir mentalmente. Aun así no puso en practica sus palabras, aquello podía terminar con Enredo sorprendido y perdiendo el control del hechizo y por tanto, ambos haciendo caída libre. Por mucho que en esa situación pudiese formar sus alas seria una experiencia aterradora que ya había sufrido en sus practicas y que prefería no repetirla.

Una buena arte del viaje transcurrió con Enredo contando cultura de su mundo o mas concretamente del lugar donde había nacido. Algunas de las cosas le sonaban extrañas pero DL las absorbió por completo fascinado ante toda la información que Enredo les hacia llegar con sus palabras y las imágenes que inundaban su mente.

-"Tu mundo parece haber tenido mucho contacto con Rocavarancolia, probablemente por eso solo se abre una vez cada año" -añadió ante lo que este dijo sobe que en la tierra se conocía sobre los vampiros, los hombres lobos y otras criaturas que incluso desde la antigüedad parecía en las historias de su mundo-"Debe ser increíble que todo eso que creías que era cuentos o simples historias sea tan real."- pensó impresionado por aquello, era como si ambos mundos tuviese una fuerte conexiona pesar de que el contacto fuese mínimo a causa de las restricciones para visitarlo.

Mientras Enredo hablaba y avanzaban, fueron dejando atrás el clima frió de montaña y DL aviso al brujo para eliminar el hechizo justo después de que una par de alas de plumas blancas y marrones de presa surgieran de su espalda. Aquello definitivamente era mejor que el hechizo de vuelo, dependía solo de si mismo y tenia mayor maniobra en el aire, como demostró al volar alrededor de ambos para estirar un poco las alas.

-"Ah...mucho mejor así, agradezco tu hechizo Enredo, pero definitivamente me siento mas seguro dependiendo mas de mi mismo dentro de lo posible.?Que os parecen?"- preguntó con alivio y animo cuando pronto llegaron hacia el lugar donde Enredo les indico bajarían. DL se adelantó ligeramente a ambos observando curioso donde había llegado que en anda se aprecia a una ciudad a pesar de tener grandes edificios y objetos alargados con una especie de alas de metal.

-"¿Son esas cosas con una especie de alas de metal?¿Vuelan o son simple adornos? Como se mantiene en el ai....espera ¿son turbinas?" -pregunto DL de pronto sintiendo como un niño con juguete nuevo, por la tecnológica que aunque en su mundo de origen era avanzada no era realmente igual. Era igual a cuando visitaba Irraria con su avanzada ciencia tecnológica en la construcción de partes biónicas. Por mucho que intentara evitarlo el hecho de descubrir nuevas tecnologías y fascinarse con ellas era algo que tenia muya arraigado, dirigiéndose al lugar donde Enredo dijo que bajarían. El aterrizaje fue tranquilo y sin problemas replegando las alas cuando llegaron abajo.

-¿Esto no es la ciudad, no? ¿donde estamos y que haremos aquí?- pregunto DL mirando a Enredo y no teniendo necesidad de habar por telepatía en ese lugar estando solos como estaban.


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58 Re: La Tierra el 24/12/14, 08:44 pm

Naeryan

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Contar la historia de todo un mundo no era tarea fácil, y Shizel apreció el esfuerzo que hizo Enredo para comprimirla en el espacio de unas horas. El brujo y el cambiante tenían razón: indudablemente la Tierra compartía con Rocavarancolia varios siglos de su pasado.
"Siglos de secuestrar niños", pensó, pero no dejó escapar al espacio telepático compartido. Sus sentimientos sobre la cosecha eran encontrados, y se preguntó si cambiarían al regresar y ver a los nuevos cachorros. Una parte de él quería enorgullecerse al confirmar que de su mundo provenían más niños elegidos, más jóvenes especiales; pero la otra parte era la que podía dormir tranquila por las noches en la dudosa paz mental que le confería saber que si ahí afuera morían cosechados, al menos no habían venido de Idris.

Vigiló con cautela a DL cuando solicitó que se le retirara el hechizo de vuelo. ¿No podían posarse en el suelo un segundo antes de hacerlo? Sin embargo pronto quedó claro que había subestimado a su amigo, y silbó cuando de su espalda brotó un par de alas. Completas, perfectas.
"Bonitas", admiró cuando el cambiante les preguntó por su opinión. Se preguntó qué tacto tendrían. No podía imaginarse cómo sería tener un par de extremidades más y notar el roce de una mano en ellas.

Shizel se ayudó de un hechizo de tinieblas para que pudieran descender al suelo sin ser vistos. Aterrizó con sobriedad y miró con interés, ahora de cerca, a los aviones. Las avionetas existían en Idris, pero eran rarezas de coleccionista y aún estaban en fase de perfeccionamiento. Shizel había visto algunas en exposición, pero aquellos colosos de metal estaban muy lejos de los frágiles modelos que conocía. No se le ocurría forma de que pudieran volar sin magia.

El súbito interés de DL por saber cómo funcionaban le pilló por sorpresa hasta que recordó a qué se dedicaba el foner en su planeta de origen. Claro, aquél era su campo, más o menos. Carenciendo de ordenadores en Idris, Shizel no veía muy clara la diferencia entre tecnología e informática.
Sonrió con educación, pero se mantuvo en un segundo plano y no comentó nada. Sentía que estaba en desventaja.


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59 Re: La Tierra el 25/12/14, 11:59 pm

Dal

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-En efecto DL, ésto no es la ciudad - asentí al foner. En cuanto nos posamos en el suelo deshice el vínculo mental.- Y sí, son turbinas, pero no me preguntes exactamente como funcionan los aviones, no tengo mucha idea de aeronáutica. Vuelan y bastante más rápido que nosotros al venir y estamos aquí para ver si podremos tomar uno de vuelta.

Les expliqué el plan, que incluía magia, pero que sólo sería válido si había un vuelo disponible a una hora razonable, si no les tocaría volverse volando como antes. Les dio también algunas señas para que pasasen desapercibidos entre la gente del aeropuerto.

-Recordad que a mi no pueden verme, así que si pasa algo podré intervenir sin causar mucho revuelo - les dije con una sonrisa dándoles ánimo.

Entré por la puerta que se abrió de forma automática al detectarme, les hice señas a ambos para que me siguiesen y me encaminé al visor de vuelos.*

Había gente andando por el lugar, bastante gente. O acababa de llegar un vuelo o iba a salir un vuelo, o ambas. Les señalé a ambos la pantalla.

-Ahí se pueden ver los vuelos que saldrán en unas horas - les expliqué aunque sabía que no iban a entender nada de lo que ponía, yo si lo entendía era por que había estado practicando algo de italiano. Y aún con esas me llevó un rato descifrar lo que ponía.


*Tirada de dado*

01-33 Vuelo óptimo.

34-66 Vuelo justo, apurando para legar a tiempo al portal.

67-100 No hay vuelos disponibles lo suficientemente pronto.


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60 Re: La Tierra el 25/12/14, 11:59 pm

Rocavarancolia Rol

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61 Re: La Tierra el 26/12/14, 12:59 am

Evanna

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La posibilidad de poder montar en uno de esos aviones despertó el interés del cambiante que hizo desaparecer las alas de su espalda antes de salir siguiendo a Enredo hacia aquel edificio. La visión de las puertas automáticas no fueron un misterio para el, por lo que paso por ellas con toda normalidad observando a la gente ya las pantallas con palabras extrañas y lo que suponían eran números, totalmente incomprensibles para el. Enredo les explico que en aquellas pantallas parecía el numero de los vuelos, la puerta por donde podría alcanzar al avión que debían tomar y por supuesto si había algún vuelo que les permitiera hacer el recorrido de vuelta de su ciudad a cerca del portal.

Mientras Enredo parecía intentar descifrar el galimatias que en otro tiempo debió ser su idioma, DL miro a Shizel detenidamente pues según su conocimiento de Idris no existía ese tipo de tecnología en su mundo.

-Me gustaría de verdad subirme en uno de esos aviones- añadió con buen humor poniendo la manos tras la cabeza observando el lugar con atención así como a la gente. La visión de personas con otro colores de piel, y ya no decir ropa peculiar, aparte de aquel rosado salubre de Enredo fue curioso pero no precisamente extraño. Para tonos extraños de piel ya tenia los habitantes de otros mundos- Yo aquí luciendo normal seria muy obvio-añadió con un poco de humor al ve r tanto tonos de colores de pelo que ni de cerca se acercaban a su blanco ya natural.

Enredo aun tardo un poco en decirles que no había posibilidad de volver en avión. Aun así recorrieron al terminal para asegurarse peor el resultado fue el mismo. No había vuelos que llegasen lo suficientemente pronto para que pudiera pasar por el portal sin quedarse fuera de tiempo. Un puchero de desilusión no tardo en dejarse ver ante la noticia.

-Quería volar en uno de esos- dijo DL mirando mal a las pantallas culpándolas por aquello antes de suspirar y resignarse a lo inevitable, intentando ver el lado positivo aquello. Podría dar muestras de todo lo aprendido en las clases de vuelo- Entonces tocara volver como vinimos ¿estáis lo dos bien de reservas, no? Sino, siempre puedo llevar alguno como carga extra- añadió DL con tono travieso, cuando por fin tras recorrer aquel enorme lugar salieron de la terminal para poder encaminarse ahora si a la ciudad. No sin antes volver al lugar donde había bajado antes para poder formar de nuevo sus alas y alzar el vuelo sin ser vistos.


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62 Re: La Tierra el 26/12/14, 02:34 am

Naeryan

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"Cuánta gente hay aquí", se maravilló Shizel al tantear mentalmente los alrededores. Era la primera vez que utilizaba el sondeo telepático con una congregación tan grande de gente, e intuía que más allá de donde había enviado el pulso había muchas más personas. La inmensidad de aquel mundo nuevo le abrumó.

Se mantuvo callado todo el trayecto de ida y vuelta, porque en realidad no estaba con sus amigos sino en una decena de sitios distintos a la vez. Mentes distintas.

Se había lanzado a zambullirse en una conciencia tras otra, según iban apareciendo frente a él individuos que le iban llamando la atención. No comprendía las palabras, el lenguaje que impregnaba aquellos recuerdos, pero sí podía contemplar con vividez las imágenes y las sensaciones. Secuencias de vidas muy distintas a la suya, y que sin embargo eran incapaces de percibir que dos chicos venidos de otro mundo estaban allí, camuflados como dos jóvenes terrestres que venían de viaje. Shizel quería quedarse y sondearlas a fondo, preguntar en silencio a todos aquellos extraños "¿Quién eres? ¿En qué somos diferentes?"

Fuera del terreno de la mente, sus ojos escaneaban con avidez cada centímetro del aeropuerto, muy abiertos, parpadeando lo mínimo posible para no perderse nada, y una sonrisa pequeña teñida de ilusión se negaba a abandonar su rostro. Solo una vida entera de condicionamiento le impedía tirar de la manga de Enredo cada cinco segundos para preguntar "¿Qué es eso?", "¿Quiénes son esas personas?", "¿Esas puertas adónde llevan?", "¿Cómo funciona esto?", "¿Podemos pararnos aquí un momento?"

Antes de darse cuenta estaban de nuevo fuera. La sonrisa se le borró un poco de los labios con desencanto cuando DL mencionó el viaje de vuelta. En lo que a tomar el avión respectaba, no le disgustaba demasiado no tener que coger aquel armatoste de metal para volar. Le parecía inseguro, y seguramente incómodo.
Estuvo tentado de decirle que sí al foner a su oferta, y hace un tiempo quizás lo habría hecho. Ahora, sin embargo, se limitó a reírle la broma y confirmar que iba bien de reservas.


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63 Re: La Tierra el 26/12/14, 04:08 pm

Dal

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-Pues parece que nos toca volver volando - dije con un fastidio palpable.- Yo quería tener más tiempo para enseñaros algunas cosas de la ciudad, ahora tendrá que ser visita express.

Enfilé afuera y una vez allí volví a usar el hechizo de vuelo, Roma no se encontraba muy lejos.

-No te preocupes por mis reservas, tengo más que de sobra - era cierto, había cogido una buena cantidad de amuletos de la torre y los había estado cargando durante todo el tiempo posible. Más que las reservas me preocupaba el agotamiento mental que venía con la magia, y me preocupaba aún más desplomarme al cruzar el portal. Sinceramente no envidiaba a los cosechadores.

-La siguiente parada es el zoo, donde están las muestras de Giz - expliqué y me dirigí a la ciudad, una vez allí y a bastante distancia por encima busqué el sitio hasta dar con él, también busqué un lugar apartado para que bajásemos. Una vez en el suelo me dirigí a mis dos compañeros.- Normalmente habría que pagar una entrada, pero nosotros vamos a hacer trampas.

Me volví intangible y les hice una seña cuando estuvo despejado para que ellos mismos entrasen. Si lo pienso ahora habría sido más fácil usar el hechizo de niebla para ver a través de la pared, no entiendo como no se me ocurrió en ese momento. Una vez dentro me dirigí a los animales que sabía que Giz quería, cogía sus muestras y las envasaba en las botellas que llevaba en el zurrón perfectamente etiquetadas.

Al final me planté ante los pandas rojos y los señalé diciendo:

-No me digáis que no son monos - los animales en cuestión estaban jugando y al igual que con el resto no me costó conseguir sus muestras.


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64 Re: La Tierra el 27/12/14, 05:37 pm

Evanna

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-De todo modos si os cansáis, avisad o si simplemente queréis volar sin esfuerzos- añadió cuando ya alzaron el vuelo consiente que la magia no solo era gasto mágico sino que también suponía un desgaste. Ya en el aire siguieron el camino que Enredo les indicó. La visión de la ciudad desde las alturas era increíble y ciertamente algunas de las edificaciones que pudieron ver desde lo alto tenían cierta similitud con algunas de Rocavarancolia. "Es obvio que la ciudad no solo ha robado niño de este sitio sino también su arquitectura" pensó cuando por fin bajaron y DL hizo desaparecer sus alas de nuevo siguiendo a Enredo tras el muro tras hacerse el hechizo de intangibilidad.

Desde lo alto había visto algunas animales en recintos con vallas que los separaba de lo que suponía era el lugar donde los humanos observaban. El tamaño de alguno de esos animales bien podía rivalizar con alguno de los bichos encontrados en mundos como el Macetero.

-No quiero ni pensar cuantos huesos tiene esa cosa en el cuello. Tiene que tener el cráneo y el cerebro del tamaño de un nuez o seria insostenible-habló DL levantando su cabeza todo lo que daba para vera aquella cosa amarilla con un cuello tan largo le producía tortícolis. De verdad que anatomía de algunos de los animales que podía encontrar por allí y de los que Enredo se encargaba de tomar muestras, superaba toda lógica, como la de ese otro gigantesco gris al que encontró, para su total incomprensión, tomando agua de un pila con lo que parecía una increíblemente larga nariz. Aun así poder ver animales, sin que dichos animales intentasen comérselo, era una novedad, aunque no entendiera eso de tenerlos encerrados allí en vez de libres. ¿Acaso experimentaban con ellos como lo hacia Giz?

-En serio que los animales de este lugar parecen recién salidos del laboratorio de Giz. ¿No experimentan con ellos también, o si? -pregunto cuando al fin llegaron hacia el lugar donde estaban los panda rojos, donde miro alrededor extrañado ante la sensación que tuvo-Es mono, aunque se ve que vas a tener que amaestrarlo cuando Giz te lo haga o sera un caos. Ya yo sufrí hace unos meses lo que es tener runa mascota inquieta. ¿Falta alguna muestra mas que debamos conseguir??....-pregunto apenas dándose cuenta que estaba siendo observado. Un crió de tal vez siete o ocho años estaba observándolos a el y a Shizel, pues a Enredo no podía verlo aunque estuviera al lado, desde la jaula vecina donde podían verse uno osos blanco y negro. ¿Que tenían de interesante?"Shiz...¿no tengo nada raro verdad?" dijo por la conexión telepática empezando a preocuparse de que algo de su aspecto estuviera atrayendo la atención del niño.

-¿Hay tiempo para dar una vuelta o ya deberíamos ir manchándonos? Estoy mas que perdido ya con la hora- pregunto DL a su vez en voz alta, un tanto confuso con cuanto tiempo les quedaba antes de tener que volver. Quería ver muchas cosas aun.


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65 Re: La Tierra el 28/12/14, 12:01 am

Naeryan

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-¿No podemos coger un transporte normal?- rogó Shizel en un tono levísimamente reminiscente a un puchero. Quería mezclarse entre la gente y curiosear todo lo posible-. Puedo convencer al revisor, al conductor o a quien haga falta.
No hubo suerte; terminaron por volar a su destino. En consecuencia el idrino no estuvo tan impresionado por la arquitectura de una metrópolis terrestre como debería, obligándose a sí mismo a que el enfurruñamiento por no estar abajo explorando nublase la experiencia.

Su humor mejoró en cuanto comprobó que iban a visitar el zoológico en horario de apertura. El skrýmir miraba a todas partes, pero los animales no le interesaban tanto. Tras un breve vistazo de interés ante cada nuevo espécimen, su atención acababa volviendo a las mentes de los transeúntes.
-¿Eh? No- dijo, algo sobresaltado cuando DL le habló directamente; le había pillado despistado-. Pero puede parecer que estás hablando solo. Recuerda que no ven a Enredo- había olvidado recordarles a sus compañeros aquel detalle tan elemental pero fundamental para disimular adecuadamente-. Mírame cuando estés hablándole.

Sin embargo no podían permitirse ser descuidados. Shizel localizó al crío que estaba mirándoles y sondeó su mente para asegurarse, pero no logró descifrar con claridad qué pensaba al respecto de ellos dos, al no conocer el idioma que codificaba sus pensamientos.  Captaba curiosidad, y que estaba poniendo un oído atento.
No indagó más. Si solo sentía eso y no extrañeza o alarma significaba que fuese lo que fuese lo que le hubiese llamado la atención no era ningún fallo en el disfraz, y eso era todo lo que debían saber. En otras circunstancias habría dirigido una mirada penetrante al pequeñajo (¿no enseñaban a los niños terrestres que era de mala educación hacer eso?), pero no lo hizo ya que podía arriesgarse a que el chaval se acercase a preguntar algo.
Sacudió la cabeza.
-Falsa alarma- le estaba confirmando a su amigo, cuando un recuerdo reciente en la mente del niño hizo que se le olvidara momentáneamente su recelo. Dejó que Enredo y DL siguieran conversando mientras ojeaba los alrededores en busca del camino que llevaba a lo que había visto en la mente del terrícola.
-Disculpadme- murmuró haciendo lo que parecía ademán de rodear el recinto para ver la jaula desde otra perspectiva. Sin embargo en realidad no se quedó allí, y zigzagueó por un par de recintos más para encontrar el que le había llamado la atención.

Lo había hecho en FONERA, y lo estaba volviendo a hacer: escabullirse por su cuenta sin decirle a nadie adónde iba. Shizel no caía en que estaba siendo algo infantil y que podía preocupar a sus compañeros. Contaban con magia, y en su mente eso lo solucionaba todo.

El sonido de los tanques de agua aislaba al edificio del acuario del alboroto de fuera. Apenas había gente dentro, y Shizel avanzó al interior iluminado de azul con cautela, asimilándolo todo. Había agua por encima de su cabeza y a sus lados, y en ella toda clase de peces, tiburones y otras formas de vida acuáticas hacían su vida en silencio.

Shizel tocó el cristal con las yemas de los dedos, pegando la cara a él para poder atisbar el interior. Se preguntaba cómo era posible mantener todo ese agua encerrada, y al parecer filtrándose continuamente. ¿Y a los peces? ¿Quién los cuidaba? No había humanos que pudieran respirar bajo el agua tanto tiempo como un idrino.
Podría hacerse intangible y entrar en uno de los tanques a nadar en alguno de los recodos ocultos al público; relajarse un rato observando todas aquellas formas de vida diferentes. En Rocavarancolia era imposible incluso a poca distancia de la costa: era demasiado peligroso; y en otros mundos vinculados requería aprender hechizos para que la presión del agua a aquellas profundidades no lo aplastase. No iba a tener otra oportunidad como aquélla.
Maldijo no haberse dado más prisa por dominar el hechizo de invisibilidad. Tendría que esperar al año que viene. Hipnotizado, permaneció dentro del edificio olvidándosele todo lo demás.


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