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Casa de los Dulces

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1 Casa de los Dulces el 03/08/11, 10:53 am

Rocavarancolia Rol

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Recuerdo del primer mensaje :

Una modesta casita hecha principalmente de chocolate y otros dulces. Está protegida por un hechizo de gula que te obliga a comer y comer dulces sin parar hasta que la casa decide que ya estas bastante gordo para ir al horno en el que te chamuscarás hasta las cenizas.


109 Re: Casa de los Dulces el 15/03/17, 01:08 pm

Lathspell


De alguna manera el instinto de Zobriel gritaba exactamente lo mismo que Adru y Rox. No podían dejar a su compañero así, y mucho menos en una situación  que planteaba una muerte tan terrible. Pero el también sabía que por mucho que lo intentaran no podrían hacer nada. La ira de Rox era hasta cierto punto entendible, y casi hubiera corrido a  tratar de congelar  el arma del humano o cualquier otra cosa que usaran de palanca, pero las palabras del herido lo detuvieron en seco.

Aquella mirada decía mucho mas de lo que podía comprender el nublino, pero le bastaba para  saber lo básico.  Se quedo de piedra con su culpabilidad  mientras Pam les hablaba a los demás  y solicitaba su ayuda, pero una frase quedo colgando en sus oídos.  Había mas personas que saldrían afectadas si se empecinaban en quedarse allí.

- Ninguno de nosotros tuvo la culpa de esto…pero tampoco podemos hacer…nada – dijo mientras se acerco al trasgo  y empezó a tratar de levantarle con cuidado. Estaba consciente que algo en el aun era Verael, y había ayudado a romper aquella puerta a la que ahora iban, pero también  había mordido a Rox y comido su carne. Sus movimientos eran cautelosos y el mismo no supo como lo pudo poner de pie y apoyar el peso en su cuerpo tratando de subir. Con la ayuda de Pam subieron unos escalones mientras la frustración  sacaba lágrimas de sus ojos ayudada del humo. -   ¡Rena!....Rena, Rox …por favor…Adru tu eres la capitana…¡no es tu culpa! ¡Ustedes no  tienen por que quedarse aquí! ….Ain…¡perdón….! – dijo sabiendo que el humano lo escuchaba, mientras iba  dando unos pasos más hacia arriba con el peso del trasgo y  cerraba los ojos. - ¡Por favor! ¡Salgan de allí!

Era mas difícil  de lo que parecía para él. El dejar a alguien allí  de esa manera, pero de alguna manera, tampoco quería dejar que los demás se quedaran allí por una causa perdida. No se quería engañar ni a el mismo ni a los demás con algo como: “tal vez sobreviva y podamos retirar los escombros después”. Una excusa así le parecía tonta y hasta despreciable, por eso solo repitió su petición. – Por favor…vámonos. ¡Suban de una vez!

110 Re: Casa de los Dulces el 15/03/17, 08:10 pm

Naeryan


El fuego ha dejado de ser un espectáculo, elegante a pesar de sobrecogedor, hace mucho. Las llamas ya no lamen la estructura de la casa sino que la devoran descontroladas. El susurro ahora es rugido, entremezclado con el chirriar de las vigas de la mansión ennegreciéndose y cediendo bajo su propio peso. El calor está creciendo hasta hacerse insoportable y el humo empezará a inundar el salón de forma que sea progresivamente más difícil distinguirse unos a otros más allá de la silueta de sus cuerpos. Al sótano se filtra más despacio, pero de la forma lenta y sin prisa de quien está cerrando el nudo final de una trampa.

El humo también inunda las galerías de abajo, aunque los cosechados no sepan diferenciarlo del que viene de arriba: algo ha terminado quemándose también al otro lado del derrumbe. Los gritos de Ain en respuesta a sus compañeros se intercalan cada vez más a menudo con toses. Llega un punto en que apenas puede distinguirse "por favor": tal vez para que le dejen allí y se salven a sí mismos, tal vez rogándoles que no le abandonen abajo, a merced de las llamas y una muerte horrible. Se oye movimiento al otro lado: también está retirando escombros. El fuego no está cerca de él aún, les informa, pero la ansiedad le carcome la voz.

La planta baja ya no es del todo segura: en más de una ocasión quien salga a explorarla pisará brasas o se verá sorprendida por pequeños derrumbes de material o madera en llamas, cayendo a través de agujeros en la estructura desde el piso superior. Los focos de fuego no son grandes pero sí numerosos. Del despacho se desprende el olor a papel quemado pero aproximadamente la mitad está intacto, a pesar de desprender tal cantidad de humo que respirar se vuelve una tarea dolorosa. Las estanterías están más allá de toda salvación, pero los cajones permanecen intactos a pesar de que los pomos, de metal, estén al rojo vivo. La decoración de la mansión, en estados variables de destrozo, ofrecerán a Adru mil opciones caóticas. Espadas colgadas en la pared como decoración, cortinajes pesados de terciopelo, muebles a medio despedazar. Armarios, estanterías llenas de libros y papeles. Un joyero abandonado, todo su contenido derramado en mitad del pasillo.

El cobertizo por el que han venido es otro punto de incendio que crece. Ya no pueden regresar por donde minutos atrás los tres que despertaron en él habrían podido escapar. Las llamas bloquean la entrada que Verael abrió de una embestida, retando implacables a cualquiera de ellos a intentar abrirse paso a través de la cortina de fuego.

En brazos de Pam y Zob, Verael se remueve y murmura algo incomprensible.
—Dejadme —dice luego. Su voz está vacía, pero sus palabras cargadas de peso—. Prefiero cambiarme por él.
De soltarle resollará e irá a trompicones al lado de Rena; a tres patas, a cuatro. Parará resollando junto a la pared de escombros y, enfebrecido, ayudará a retirarlos poco a poco. De negarse Pam y Zob a dejarle ir solo le quedará voluntad para susurrar "por favor".

De las entrañas del sótano, al final del pasillo descendente por el que desdeñaron ir, se alza un sonido espantoso que parece congelar al mismo fuego. Un sonido agudo y fantasmal, como si una decena de almas gritaran de agonía a la vez. Está tan distorsionado y vibra con tal potencia en sus tímpanos que cuesta distinguirlos como humanos. Tal vez no lo sean.

Ain deja incluso de toser, sobrecogido.
—No lo sé —responderá si alguien le pregunta qué ha sucedido—. Tiene que haber algo ahí dentro. Algo mágico que eche abajo esta pared —suena a aferrarse a un clavo ardiendo. Suena a haberse dejado las manos en carne viva y aun así seguir emparedado en la oscuridad—. Voy a ir a mirar.


-


La pérdida de sangre ha debilitado a Rox, pero la que le queda no es lo único que corre por sus venas. Aun atribuible a los daños de la mordedura y al dolor el veneno de trasgo, maltrecho y defectuoso como su portador, pronto le impedirá mover el brazo que le han mordido.
En mitad del caos la mente de uno parece centrarse a veces en cosas irrelevantes, o tal vez imaginarias. Los oídos de Rox se centrarán en algo en particular:
Tira un dado:

1-33="un zumbido urgente, el crepitar de una viga que está a punto de ceder sobre su cabeza."
34-66= "algo está respirando al otro lado de la pared de escombros, aunque no puede precisar lo lejos que está. Algo que no es Ain."
66-90= "una leve melodía procede del piso de arriba. Es muy baja y está camuflada a los oídos de los demás por el rugir de las llamas, pero para el coreano es inconfundible."
90-100= "El crepitar de las llamas no es igual en todas partes: hay parches de techo donde éste es casi inexistente. No hay fuego en algún lugar del piso de arriba; está seguro de ello."

111 Re: Casa de los Dulces el 16/03/17, 01:37 am

Goliat


A cuanto más pensaba en lo peligroso de la situación y en lo mucho que se estaban arriesgando, con más ahínco trataba de crear un camino de salida para Ain. Por cada excusa razonable que surgía en su mente para huir sin él, una excusa emocional se ocupaba de impedírselo. Pensaba en como habían entrenado con el asiático cada semana, en todas las salidas juntos, en que iba a decir a los demás si volvían sin Drake y él. Todo el diálogo a su alrededor le desesperanzaba; Rena y Zobriel rogándoles marchar, cada frase de Pam... pero toda sílaba pronto quedaba opacada por el rugir del fuego y sus propios sentimientos.

Las fuerzas de su brazo herido comenzaron a fallar drásticamente. Tragó saliva, temiéndose lo peor. Abrió y cerró la palma para comprobar que sucedía, pero esta actuaba con mucho retraso, entumecida. La sensación de ir a desmayarse era mucho más fuerte de lo que había sido hasta entonces, y el espectáculo del incendio no eran sino pinceladas borrosas para él.
Como era de esperar, cada vez le era más complicado mantenerse en pie, concentrarse o hincar la alabarda sobre los escombros sin riesgos de que ardiera por igual. Las llamas lamían todo cuanto veía y el calor ni siquiera era lo peor; la tos, la creciente debilidad, la falta de aire, la impotencia, que sus compañeros también estuvieran jugándose la vida... Rox podría continuar la lista y no acabar. Las lágrimas a causa del humo no ayudaban, y su brazo herido, pronto totalmente caído e infuncional, le dejó bien claro que no era sino un estorbo allí abajo. Fue entonces cuando se dio verdadera cuenta de lo que iban a conseguir entre los tres: matarse no era su meta, pero iban de cabeza a ella.

Quizás, después de todo, debió haberles hecho caso en su momento. Ahora iban a perder a cinco, no a dos.
No en mejor momento llegó aquel sonido infernal. Por unos segundos no solo fue su brazo lo único que no pudo mover. Rox dejó caer el arma, pero lo que realmente había chocado contra el suelo era el poco valor que le quedaba. Su miedo a morir era ahora más real que nunca.

Adru, Rena. —es lo único que logra decir varios segundos después, con la voz cargada de miedo. Las dos no son más que siluetas distantes tras una cortina de fuego. Lo inevitable se le atraganta. No quería decirlo, ni siquiera tenía fuerzas para hacerlo, y aún así lo hizo:—. No... no puedo más. Lo siento. No voy a aguantar mucho más. Ain, busca algo. Lo que sea... tiene que haber otra forma de escapar. Por favor. Tenemos que salir de aquí...

El coreano, totalmente debilitado, capta entonces algo que juraría no haber oído antes. Una melodía demasiado clara para ser real que viene de arriba.

¿Estáis oyendo eso? —dijo, con un último atisbo de voz, mirando hacia el techo. Es la música la que le hace alejarse de las llamas, entre confuso y desesperado por salir de ahí. Parece algo tan nimio... pero por eso mismo, por estar tan fuera de lugar es por lo que Rox no podía pasarlo por alto. Quizás lo hubiera provocado el horrible sonido de antes. Quizás...
«Me estoy volviendo loco», pensó. «No sabía que la muerte venía con banda sonora.»


mi personaje no es Aleksei pero esta es la ost de mi post:

Naer no ha dicho nada sobre como es la melodía así que oficialmente es esta



Última edición por Goliat el 17/03/17, 10:19 pm, editado 1 vez

112 Re: Casa de los Dulces el 16/03/17, 01:37 am

Rocavarancolia Rol


El miembro 'Goliat' ha efectuado la acción siguiente: Número Aleatorio


'Dado de 100 caras' : 83

113 Re: Casa de los Dulces el 17/03/17, 11:01 pm

Giniroryu


GM
Adru no oía la súplica de Rena, tan solo tenía en mente buscar algo con lo que rescatar a Ain. Encontró una espada oxidada colgada de la pared, que logró descolgar de la misma tras unos segundos tirando desangeladamente con su brazo sano, y se dirigió lo más rápido que le permitía su cuerpo castigado de vuelta al lugar donde la irrense y el coreano ya había iniciado el intento de rescate. La sinhadre blandió la espada en dirección a los escombros, no obteniendo gran resultado y perdiéndola casi en el acto debido a que no era capaz de mantener correctamente el equilibrio en su estado. <<¡Este trasto no sirve!>> gritaba en su cabeza, tratando de canalizar su desesperación hacia el objeto incapaz de cumplir con su objetivo. Pero no tenía tiempo de buscar un hacha o algo parecido, tendría que usar las manos. No era el miedo a quemarse o hacerse daño lo que le había impelido a buscar un objeto con el que retirar los escombros, solo la premura. Sus pies ya hacía rato que se habían quemado y cada vez que se detenía tenía que reprimir un grito de dolor al volver a moverse, y sus manos no tardarían en alcanzar el mismo estado.

No había querido escuchar a Rena suplicar por que se fueran, pero no tuvo otro remedio que oír claramente a Pelusa cuando dijo que no le explicaría a Neil cómo había muerto. Oyó a Zobriel decirle que no era culpa suya, que debían irse. ¿Ella era la capitana? Ya no merecía que la llamasen así. Había fallado. De hecho, había fracaso por completo en la misión que le había encargado Milo. Y Rox… Por supuesto que no podía más. Los escombros parecían no solo no tener fin, sino acumularse cada vez. El fuego cada vez avanzaba más deprisa y el humo se había vuelto insoportable. Si continuaban allí…
El propio humano pareció hacerse eco de sus pensamientos. La edeel nunca había tenido que tomar una decisión tan dura en toda su vida, pero incluso ella sabía que no podían hacer otra cosa.

Estaba completamente agotada, como en la pesadilla. Y allí también había tomado la decisión equivocada. Tal vez, en aquella ocasión…
¡No oigo nada aparte del fuego, Rox, pero tenemos que irnos! —Exclamó entre jadeos y toses—. ¡Tú también, Rena! No podemos llegar hasta Ain y no puedo permitir perder a nadie más, aunque ya no me merezca ser la capitana. Incluso así yo… —Empezaba a divagar, pero se cortó a media frase para volver a alzar la voz— ¡Ain… Ain, escucha! ¡Tienes que salir de ahí como sea! ¡Utiliza el hacha! ¡Pero Rox está herido de gravedad y no podemos quedarnos más! ¡Lo…! Lo siento… Mucho… —finalizó con la voz ahogada, incapaz de continuar gritando para hacerse oír por encima del estrépito.
<<Y Neil… no es justo que Neil pierda a su otra mitad. Otra vez>>.

A aquellas alturas casi todos estaban convencidos de que tenían que irse. Sin embargo, la irrense… ella seguía decidida a tratar de rescatar a Ain. Adru podía comprender el sentimiento, y de hecho ya estaba empezando a odiarse por haber tomado aquella decisión. Pero no podía permitirlo, además había algo que solo Rena podía hacer.
¡Rena! Rox está demasiado grave para moverse por su cuenta. Está perdiendo mucha sangre, y eso es peligroso. Los demás no pueden cargar con su peso, y yo tengo un brazo roto. ¡Solo tú puedes llevar a Rox a salvo al torreón! Tenemos que confiar en que Ain encontrará la salida, pero si no nos ayudas a salir, Rox… ¡Podría morir!
Apenas le restaba fuerza para seguir hablando. Aquella última sentencia la había pronunciado con una firmeza que estaba lejos de sentir. Pero era necesario, incluso si ya no merecía el título, había decidido que ejercería como capitana una última vez, hasta que pudiese mantener a salvo al máximo número de personas posibles.

114 Re: Casa de los Dulces el 20/03/17, 12:46 am

NH

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A Rena se le congela la sangre en las venas. ¿Lo habían oído, habían oído los demás aquel sonido horrible? Rena se detuvo unos instantes para mirar a su espalda, y el trance en el que se había metido a sí misma para centrarse en cavar estalló como una busbuja de jabón, y sus restos le embotaron el cerebro. Todo era caos. Las voces de sus compañeros parecían llegarle de un lugar muy lejano, las llamas avanzaban como a cámara lenta, así como el monstruo herido que quería tomar su lugar. No respondió a Ain, ni a Zob, ni a Pam según se iba escaleras arriba. Volutas oscuras y pequeñas estrellas de luz le entorpecían la mirada. A su lado, Adru le llamó, directamente a ella.

-¿Eh?

Miró a Rox. Estaba en las últimas. Había perdido mucha sangre y el esfuerzo físico le estaba pasando factura. Las palabras de Adru se le clavaron en el pecho como esquirlas de cristal. ¿Había llegado al punto en el que incluso los más jóvenes tenían más cabeza que ella? Se pasó una mano por la cara, tiznándose de negro.

-Joder, ¿qué coño estoy haciendo? ¡Ain, intenta buscar el sitio por el que entraste, vendremos a por ti en cuanto dejemos a estos a salvo!- gritó. Su voz seguía afectada, pero ahbía recuperado algo de su fuerza habitual.

Se limpió la sangre de las pequeñas heridas de las manos en el pantalón y cogió a Rox, pasándose su brazo bueno por los hombros para cargarlo. El humo era mucho peor ahora, más en el piso superior, donde estaba la fuente, pero Rena esperaba que el pañuelo que les había dado Zob mantuviese la humedad más o menos. Subió laz escaleras a zancadas y al llegar a la planta superior miró horrorizada a su alrededor. ¿Dónde cojones estaban? Solo había cosas en llamas y muebles y puertas, parecía que habían acabado en la casa de alguien.

-¿Por dónde salimos? -le preguntó a Pelusa. Ellos habían venido de arriba, ¿habían entrado por algún sitio o ya estaban dentro?

El suelo estaba lleno de brasas y astillas. En cuanto decidieran una dirección cargaría a Adru bajo el brazo, al menos el trecho hasta la salida.

115 Re: Casa de los Dulces el 22/03/17, 03:57 pm

Lathspell

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Menos mal  la capitana pudo convencer a Rena de moverse. La irrense parecía haber salido de aquel trance  en el que estaba y paso a su lado junto con Rox solo para develarles otro infierno en la parte de arriba. El peso del trasgo  pareció aumentar cuando la visión de su camino de salida bloqueado alcanzo el cerebro de Zob. No podían estar condenados así sin más. En ese momento hasta Ain tenia un camino de salida, aunque incierto, pero parecía una cruel broma de los dioses.

Miro con ojos suplicantes a Pam mientras se acomodaba el cuerpo del nublino transformado para soportarlo el solo, mientras  le decía con voz ahogada. - Por…favor. ¡Debe haber otro camino! … Pam yo Cargo con…Verael… busca el camino por favor… - su voz llegaba pastosa por el cansancio y el humo que ahora se volvía también un enemigo mortal si no salían de allí.

Debía de haber algún lugar por el que salir. Tan vez no totalmente ilesos, eso lo tenía claro inconscientemente hacia un buen rato, pero debían Salir de allí.  Dio un paso más hacia arriba forzando su cuerpo a pesar del cansancio tratando de que no se vinieran abajo sus esperanzas. Quizá hasta Ain podría escapar o posiblemente refugiarse, pero debían moverse rápido

- Vamos…vamos todos…de una vez…Debe haber otra salida… – Dijo para que siguieran en movimiento.
 


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El Odio es por mucho el placer mas duradero. El hombre Ama con prisas, pero llega a Odiar con mucha calma.

116 Re: Casa de los Dulces el 22/03/17, 08:36 pm

Evanna

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No estaban atendiendo a razones y aquello estaba poniendo de los nervios a Pam, porque aunque se convencía de que no iba a conseguir hacerles cambiar de opinión y salir de esa prisión de fuego, no le agradaba en lo mas mínimo. Al menos hasta que la suerte decidido compadecerse de ella y darles un poco de cordura a la mente de sus compañeros. El humo empezaba a filtrarse en el sótano y por mas que quisieran el retirar escombros no ibas a servirle de nada. Pam logro escuchar vagamente el grito de Ain tras su prisión de piedras avisando de que posiblemente había encontrado una salida << Eso es, seguro hay otra forma de salir ¡ Y nosotros también debemos hacerlo ya ! >> nuevamente un nuevo golpe de suerte, bastante mas alarmante, cuando Rox perdió las fuerzas que le quedaba.

Pam se tenso, no sabiendo como el humano había aguantado tanto tiempo desangrándose de esa forma. Estaba en su limite y aquello inquieto a la mona del queso, pues ella era incapaz de cargar con Rox, que debía estar ya medio delirando por la perdida de sangre o algo así, por decía escuchar cosas mas allá que los esfuerzos de sus compañeras de sacar aun a Ain. Lo único positivo que sacaron del estado de Rox es que al fin sus tercas compañeras aparecieron reaccionar de una maldita vez y hacer lo mas coherente en esa situación: largarse de allí cagando leches.

Dejando a Zobriel a cargo de Verael ignorando las palabras del medio transformado, Pam subió rápidamente por las escaleras que daban al sótano, soltando un una exclamación de alarma cuando al salir al primer piso encontró que el fuego ya había consumido el lugar donde Rox y ella había despertado, así como el suelo parecía una zona de minas << ¡Mierda! No podemos salir por donde entramos. ¡Y no hay ventanas! >> pensó mordiéndose el labio inferior inquieta, habiendo notado ese ultimo detalle en la habitación de la que salieron y en el estudio donde el fuego parecía estar sebandose con buena parte de este, mientras Pam recorría el primer piso rápidamente intentando no pisar las brasas del suelo que se desprendían del piso superior y que podían quemar su precario calzado improvisado.

<< Solo dos opciones o esa enorme puerta bloqueada o subir al segundo piso y pedir a todos los hados de la suerte que haya una jodida ventana >>
pensó nerviosa y furiosa partes iguales. Habían tardado demasiado en atender a razones y la prisión en la que estaba estaba cada vez cerrándose mas y mas en tornos a ellos. No pudo ni acercarse al estudio, tosiendo se cubrió la boca y nariz con las manos intentando no respirarlo, pasando junto al para ir rápidamente hacia la enorme puerta. Intento empujar con todas sus fuerzas mas que intentando abrirla comprobando si sus terribles sospechas eran ciertas << ¡Por toda la mala suerte de este mundo! ¡Esta tan bloqueada como la que derribo Verael ¡Y ya nadie tiene fuerzas para esto! >> por un instante deseo tener cabellera, solo poder arrancársela a tirones y desahogar un de total frustración y agobio que sentía ante la perspectiva de morir ahí dentro.

-¡Ni por todos lo ceros existentes me pienso quedar aquí! - añadió Pam con decisión, mirando hacia el segundo piso con el ceño fruncido, se acerco a la entrada del sótano para avisar a los que seguían abajo- Vamos a subir al segundo piso, cubriros las bocas con alguna tela...por huevos tiene que haber alguna ventana ahí arriba por la que podamos salir o sino algún derrumbe del techo que de afuera. ¡Cuidad donde pisáis cuando llegues aquí, hay brasas! - dijo que por fin el resto conseguía subir, cargando como ibas, para luego seguir su propio ejemplo y con  fastidio,  se cogió su delantal para cubrirse boca y nariz para inhalar la menor cantidad de humo posible, para empezar a subir las escaleras intentando averiguar si los escalones podrían soportar su peso e intentando buscar las zonas que menos quemadas parecían estar. Sino soportaban el suyo, no lo harían con el de los demás.


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Invitado, sueñas con un mundo perfecto...
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117 Re: Casa de los Dulces el 22/03/17, 11:40 pm

Naeryan

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La viga cae como lo hacen los desastres de verdad: sin anuncios dramáticos. Un crujido súbito de madera despegándose de un armazón y luego el peso implacable de la gravedad la estrella contra el suelo del sótano. El estrépito se traga la respuesta de Ain.

Momentos después la parte del piso superior que sostenía viene abajo con ella. El mero volumen de escombros nuevos que cae al sótano aplasta los atisbos de fuego que había en él, y también todo lo demás. Los chillidos sobrenaturales de antes ahora son ensordecedores. Se apagarán de la misma manera súbita en que empezaron, en cuestión de un par de segundos.
Si llaman a Ain ahora, no responderá.

Hay ahora un agujero que ocupa cerca de un tercio de la planta baja donde están, y los pilares en sus proximidades no parecen muy estables. La escalera se mantiene en pie, y el derrumbe ha puesto un alto momentáneo al fuego. Lo que para uno ha significado la muerte les brinda ahora a los demás una oportunida distinta a avanzar voluntariamente hacia una pared de fuego.

El piso de arriba ofrece un espectáculo más dantesco que el primero. Las paredes están ennegrecidas, agrietadas en algunos puntos e incongruentemente impecables en otros y además de los focos de fuego constantemente caen del techo pequeños escombros en llamas. La exploración cuidadosa de Pam al subir las escaleras primero le valdrá, además de un camino seguro, varias quemaduras que tal vez habrían sido menos dolorosas en un cuerpo más grande. Las escaleras al piso todavía superior están cubiertas por completo por una muralla de fuego. No obstante parte del humo del incendio se ha precipitado a rellenar el aire hueco del sótano, y pueden respirar un poco mejor por ahora.

También hay ventanas, algunas de ellas una masa de vidrio derretido. Hay una salida más allá de ellas, si están dispuestos tanto a romperlas como a enfrentarse a la caída posterior. Habiendo sacado fuerzas de ninguna parte para no ser un peso muerto para el nublino, Verael resopla exhausto en brazos de Zob y hace ademán de ir hacia ellas. Las golpea, con incredulidad creciente que se refleja en un desfile de emociones en su cara. Pánico-rabia-desesperación-voy a morir aquí. No se rompen. Las malditas ventanas no se rompen.

La melodía sigue sonando en oídos de Rox, ahora más fuerte. En caso de seguirla le llevará hasta el cajón de un tocador, sellado con mimo y a cal y canto en lo que en su día fue un dormitorio de cortinas rosas que ahora son color ceniza. Sin embargo las brasas abrieron hace un rato un boquete en el lateral del mueble, reduciendo a inútil el hechizo protector que sigue manteniendo el cajón tozudamente cerrado, y se puede hurgar en él sin problemas.


[La próxima vez que algo esté a punto de pasar en un evento (la caída de la viga) no adelantéis tanto las acciones, Nibi y Digna, sin preguntar antes. Os habéis librado de editar porque por suerte resultó ser algo apañable.]


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"And if you gaze long enough into an abyss, the abyss will gaze back into you."
Al veros conspirar... (CLICK):


Al poner un evento... (CLICK):
Durante el transcurso del evento... (CLICK):

118 Re: Casa de los Dulces el 27/03/17, 02:43 pm

Lathspell

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Mierda. Era absolutamente imposible que en solo unos momentos las opciones se les hubieran acabado tan rápido. Zob miraba incrédulo como Pam subía despacio, escuchaba como el edificio empezaba a caer  y  solo podía pensar que iban a morir allí. Y entre todo esto ni siquiera supo como Verael se incorporo y fue hacia las ventanas. Su cuerpo estaba tan cansado y en pánico que solo fue consciente del hecho de que ya no tenía al trasgo  con él, cuando lo vio golpear las ventanas y  al igual que él, se frustro al verse encerrado por aquellos ventanales.

- ¡Vamos Vamos! – exclamo caminado hacia la mona mientras  trataba de ver por donde caminaba ella  para pisar aproximadamente en esos lugares. - ¡¡Sube sube sube!! Vengan rápido... ¡rápido! – Grito volteando la cabeza hacia los demás. Debería jalar a Rox  para ayudarlo y que dos no subieran al mismo tiempo. Pelusa no pesaba mucho y el era también mas pequeño que los demás. Pero con Rena y Rox a la vez aquella escalera no…no podian arriesgar tanto. Tenían que salir de algún modo. Tosió y escupió al suelo sintiendo ansiedad, humo y algo mas. - ¡Rox ven! Tienes que subir solo  ¡rápido! – dijo tendiendo la mano y subiendo un escalón mas. Movió la mano apremiando a sus amigos. - ¡Vámonos! - Dijo con pánico en su voz mientras el humo y el calor seguian consumiendo el edificio y sus esperanzas.


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119 Re: Casa de los Dulces el 27/03/17, 06:07 pm

Goliat

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Rox no sabía decir a ciencia cierta que era lo que le impedía prestar atención y pensar con claridad. El humo, el calor, la pérdida de sangre, o puede que la necesidad de no darle vueltas al hecho de que estaban dejando al humano atrás. Las voces de Rena y Adru eran un simple ruido de fondo mezclado con el crepitar del fuego, y lo único que escuchaba de forma nítida era la música del piso superior. Sin embargo, no estaba en situación de quejarse o de cuestionar de qué se trataba, ni siquiera de responder a la sinhadre que no iba a morir.
Se dejó llevar por la irrense, esforzándose por contribuir y hacer la huida más fácil. Antes de subir lanzó una mirada fugaz a los escombros, rezando en silencio porque Ain saliera con vida. Arriba distinguió las figuras de Pam, Zobriel y Verael entre el constante tono rojo y gris que se había grabado en sus pupilas por el cambio de luz. Sacudió la cabeza, anonadado, en un intento desesperado de espabilar. ¿Cuánta sangre había perdido? El vendaje provisional de su hombro no era más que un trozo de tela roja y húmeda llegados a ese punto. Ya no tenía fuerzas ni para marearse.

Todo sucedía extremadamente deprisa, en especial a ojos del coreano. El ruido del derrumbamiento silenció la melodía y los chillidos retumbaron en sus oídos con el doble de ímpetu que antes, helándole lo poco que quedaba de sangre en sus venas. A pesar de las llamas, Rox sentía verdadero frío. Tan rápido como llegaron, acallaron, y sus compañeros se apuraron en subir al piso de arriba. Aquello era una locura, pero el medio australiano no parecía darse cuenta. Tan siquiera de la más que posible muerte de otro de sus compañero. Entre las cosas que había perdido estaba la capacidad de razonar, y el miedo a morir ahí era más poderoso. No podían marcharse por la planta baja, la cual para más inri se estaba cayendo a trozos, las escaleras estaban ardiendo... ¿qué iban a hacer? ¿Lanzarse desde un primer piso al suelo? Poco le importaba.

Se despegó de Rena y siguió los pasos de Zobriel, con movimientos casi robóticos, lentos y torpes, en respuesta al pánico y la urgencia en la voz del nublino. Subir sin pisar el sitio erróneo era una cosa: no quemarse en el intento, demasiado pedir. La visión del piso superior era desoladora, pero...
La música. Está... está en este piso.

Con el poco fuel que le quedaba para moverse de forma autónoma, Rox siguió la melodía. Si sus compañeros decían algo, el coreano no lo oiría. Era inconsciente de que tan surrealista resultaba a ojos de los demás. Puede que fuese alguna clave, pensaba, un último clavo ardiendo al que agarrarse. Estaban en una ciudad mágica, ¿no? La posibilidad de que fuera una trampa estaba lejos de sus razonamientos, y nada podía ir peor.
Escrutó el mueble con la mirada antes de meter mano al cajón, buscando la fuente del sonido



Última edición por Goliat el 27/03/17, 11:10 pm, editado 3 veces (Razón : er movris que malo es. EDIT 3: EN SERIO.)


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Spoiler:




x:



120 Re: Casa de los Dulces el 27/03/17, 06:32 pm

Evanna

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Lo primero que sintió Pam fue el estruendo, como si una enorme masa hubiese perdido su soporte y sorprendida, casi se cayo de culo sobre una de los escalones que apenas intentaba subir. Cuando se recompuso de aquel temblor que pareció mover todos los cimientos de la casa vio el agujero, incrédula, aquel enorme agujero que se había a abierto en la primera planta y que daba, indudablemente, al sótano. Sobre sus compañeros. Sobre Ain...que cada vez tenía mas certeza, jamas saldría de allí. Pam sufrió un escalofrío << ¡Ellos siguen ahí! >> exclamó intentando ver entre la repentina nube de humo a sus compañeros, ya fuera en el hueco que se había abierto casi a sus pies o subiendo por las escaleras del sótano, asomándose inquieta desde las escaleras del primer piso, tan nerviosa que que ni siquiera llego a sentir en esos momentos como el fuego quemaba dolorosamente su piel.

Vio aparecer a Zobriel medio cargando a Verael e intento respirar de nuevo. Los demás debían de venir detrás, seguro, no podía perder el tiempo, debía abrirles el paso. Ella era la que menos pensaba, si no podía subir las escaleras, ninguno podría. Apretó la mandíbula cuando una braza cayo del techo rozando su brazo y creando una quemadura que casi le hizo gritar de sorpresa y dolor. Aquello despertó sus sentidos, recordandole como no solo las brasas del techo podían lamer su piel, sino que sus pies también estaba sufriendo las consecuencias de subir por las escaleras, pues incluso con la protección de la ropa y el calzado, el fuego había hecho de las suyas y había quemado su fina piel, mandandole latigazos de dolor por todo el cuerpo.

Quiso gritarle a Zobriel que dejarle de meterle prisa, pues cada jodido paso era una tortura, pero decidido ni gastar salivas ni energía, debía usar toda la adrenalina que aquella precaria situación le daba para salir de allí. Nada mas.

Cuando llego arriba, se limpio la frente de sudor agradeciendo el poder respirar un poco mejor allá arriba, apretando aun los dientes tan fuerte para evitar gritar, que la mandíbula le empezó a doler. Un dolor por otro, le mantuvo en pie, mirando alrededor con apuro. Vio las ventanas tan derretidas que ya habían perdido parte de su forma original así como lo intentos nada fructíferos de Verael de intentar romperlas. Tras estas, como si se burlara de su desgracia, una salida a cielo abierto <<¡ No, no puede ser....yo les hice subir....no puede terminar así! ¡Ahí esta la salida, enfrente de nuestros ojos y no podemos llegar a ella!! ¡Tiene que haber alguna forma de romperla! >> pensó nerviosa y furiosa apartes iguales. Si no conseguían salir la culpa de que todos murieran allí ya fuesen calcinados o asfixiados sería unicamente suya por meterlos de lleno en pleno centro del jodido incendio. No iba a permitirlo, no iba a morir de esa condenada forma, nunca.

Miro alrededor intentando centrarse pese a que  las punzadas de las quemaduras no ayudaban mucho y solo la invitaba a ovillarse en cualquier lugar, cosa a lo que no hizo caso,  buscando con la mirada fervientemente otra vía de escape. La segunda planta estaba hecha un desastre, tan carbonizada que apenas sabía como era que aun se mantenía en pie, no solo las ventanas parecían medio derretidas y retorcidas sino que las paredes estaba completamente negras, con fisura aquí y allá y el techo,...el techo era un misterio como aun no se había caído sobre ellos. << En el momento que abramos algún otro agujero en la pared, seguramente no lo soportara y se nos caerá todo encima....¡Mierda! Incluso si Verael rompe la ventana tendremos que salir todos rápido antes de que lo cimientos cedan. >> pensó Pam mordiéndose insistentemente el labio inferior, pensando a toda velocidad.

En medio de su inspección, esquivo sorprendida una braza que casi cayo sobre su cabeza,, chocando con algo de fuerza contra la pared tras ella intentando evitar quemarse mas de lo que ya lo estaba. No eran quemaduras graves pero si lo bastante dolorosas y angustiantes como para no desear recibir aun mas.

-¡Hay que buscar una ventana que pueda romperse cuyo techo parezca mas estable! ¡Usar cualquier cosa que veáis a mano para derribarla, en cuanto se abra un hueco hay que salir o el techo se nos podría caer encima si pierde su soporte! – dijo Pam a toda velocidad a sus compañeros que ya andaban subiendo las escaleras o estaban junto a ella, mientras su mirada inquieta buscaba por todos lados algo que pudiera usar como palanca para las ventanas o simple y llanamente, como maza.

Aturdida, vio a Rox avanzar hacia una habitacion aparentemente sin escucharle, pero creyendo que tal vez había encontrado algo que pudiera serles util, le siguió, observandole con suma extrañeza cuando comenzó a buscar algo en un mueble <<¿¡Que carajos...!? ¿¡Por que se poner a robar repetinamente cuando estamos apunto de ser calcinados, asfixiados o estrujados!? >> exclamo Pam en su mente exasperada de verdad, cada vez viendole menos sentido a las acciones de sus compañeros, que parecian niños pequeñitos incapaces de estarse quietos.

Y el hecho de que le dolieran las quemaduras, y claro, ¿por que no? estar metida en una hoguera gigante que queria convertirles en carne a la parrilla, no ayudaba precisamente a mejorar su estado de animo.


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121 Re: Casa de los Dulces el 28/03/17, 11:26 pm

NH

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Rena emitió un quejido estrangulado que fue engullido por el estruendo del derrumbamiento. No podía ser, Ain no podía haber muerto así. Ni siquiera se le ocurrió pensar que si se hubiesen quedado más tiempo allí abajo ellos también estarían muertos.

Tragó saliva, ahogando el llanto, y siguió a Pam hacia las escaleras. Al parecer el lugar por donde habían entrado ahora era inaccesible y el piso superior era su única esperanza. La escalera no aguantaría su peso y el de sus dos cargas, así que a su pesar dejó ir a Rox y soltó a Adru en cuanto alcanzó la base de la escalera. Aguardó a que todos sus compañeros subieran y, con mucho cuidado pero con impaciencia, subió pisando en los huecos que la mona había marcado como seguros.

El piso de arriba no estaba en muchas mejores condiciones, pero se podía respirar más o menos, por lo que Rena se retiró el pañuelo del hocico. Verael iba con ellos, y parecía esforzarse en ser útil, o simplemente quería vivir tanto como ellos. Rena lo sujetó tras su primer intento fallido de romper la ventana.

-Eh, eh, espera, vamos a buscar un mueble o algo mejor.

Toda la casa no podía ser de madera tendría que haber algún chisme de metal, aunque fuera un adorno, con el que pudiesen golpear los cristales. En realidad incluso una silla que no se estuviera cayendo a pedazos les valdría.

-Mirad a ver si ha sobrevivido alguna cortina o algo que podamos usar de cuerda.

Era poco probable, pero mejor saltar un piso con una cuerda a la que agarrarse que hacerlo a pelo. Rox se separó del grupo murmurando algo.

-¿Qué música? ¿De qué coño hablas?

Rena no oía ninguna música. Siguió a su compañero hasta el tocador, y frució el ceño al verlo hurgar en un cajón.

-Más te vale que haya un extintor ahí dentro porque no tenemos tiempo para esta mierda. -le espetó. Miró a su alrededor en busca algo que le sirviese para abrir la ventana.

122 Re: Casa de los Dulces el 01/04/17, 12:37 am

Naeryan

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Hay otros objetos en el cajón, pero la mano de Rox se cierra en torno a un objeto que cabe en su puño cerrado y que cuelga de una cadena. En cuanto lo toca la melodía deja de sonar, y en cuanto el coreano lo saque de su escondite podrá comprobar que se trata de un pequeño guardapelo rojo cuya tapa está tallada en forma de rosa. Está muy caliente al tacto, tal vez por el fuego.

Las ventanas han sido protegidas mediante magia. A pesar de estar deformándose por el calor del incendio, no se romperán ante ninguno de sus esfuerzos.


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123 Re: Casa de los Dulces el 05/04/17, 05:36 pm

Goliat

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La mano de Rox parecía tener un imán implantado, ya que fue directa al objeto tras un tanteo fugaz. De alguna forma, el coreano supo al segundo que se trataba de lo que buscaba. La melodía cesó al rozarlo (cosa que le extrañó sobremanera) mas antes de sacarlo el chico se dedicó a palparlo y examinarlo a ciegas. Para su sorpresa, no tenía nada que ver con la imagen mental que se había hecho: no era una cajita de música ni algo parecido. Supuso que se trataba de un colgante; el tamaño, el relieve de la superficie y la cuerda a un extremo. Super útil, sin duda.
Lo que el resto pudiera pensar le había traído sin cuidado hasta entonces; quería salir de ahí como el que más y había visto en la extraña música un pequeño rayo de esperanza. El problema es que cuando esa esperanza se presenta en forma de algo tan aparentemente inservible como una pieza de joyería vieja, empiezas a replantearte que tan jodido estás.
Sacó el guardapelo bajo la mirada de Rena con un nudo en la garganta, preguntándose en silencio de que forma podía ayudarles eso.
Esto es... lo que no dejaba de sonar. —lo inspeccionó e hizo ademán de abrirlo con ambas manos, pero su brazo no respondió—. Mierda.

Una nueva oleada de miedo ante la imposibilidad de mover el brazo en el futuro le abordó, sumándose a su enorme lista de preocupaciones y ganas de golpearse por ingenuo, idiota y malafortunado. No se permitió el lujo de recrearse en su desgracia y finalmente abrió la prenda.


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Spoiler:




x:



124 Re: Casa de los Dulces el 05/04/17, 07:39 pm

Naeryan

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El guardapelo vibra de forma ostensible en la mano de Rox, de manera tan intensa que se caerá de ésta al suelo. El golpe de suerte de no haber agarrado fuerte el colgante probablemente le ha salvado la vida.

Un fogonazo de luz les ciega a todos durante un momento y el crepitar del fuego se ve sustituido por el estruendo de una nueva masa de escombros derrumbándose desde el techo. El hechizo anclado al guardapelo se prolonga durante un par de segundos más, y luego la tapa vuelve a cerrarse por sí sola. Se había abierto hacia arriba, a unos pasos del coreano, y el derrumbe por poco no mata a quien estuviera inmediatamente cercano a Rox: Rena se libra por los pelos de que una nueva viga le abra la cabeza, llevándose apenas un golpe muy doloroso en un hombro. La masa de escombros forma ahora, junto al agujero que ha abierto la descarga de energía, un acceso accidentado pero libre de fuego al piso de arriba. Engañosamente inocuo, el guardapelo descansa a sus pies.


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125 Re: Casa de los Dulces el 06/04/17, 09:22 pm

NH

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Rena no entendía de qué demonios hablaba el humano. No había ninguna música, ¿acaso se había vuelto loco o es que la casa producía algún efeto mágico raruno en su cerebro? Debía ser lo segundo porque el trasto que había ido a buscar casi los mata a todos en un segundo. Pudo esquivar la explosión, pero no el trozo de viga que se le vino encima y le dio en el hombro. Retrocedió como pudo hasta caer de culo, protegiéndose la zona herida con la mano contraria. Ante ellos se abría un enorme boquete que mostraba el piso de arriba.

Parecía que tenían un colgante explosivo. Dentro de lo absurdo que resultaba, era bastante útil, de hecho Rena en ese momento solo podía pensar en las posibilidades prácticas, ya fliparía cuando tuviesen todos sus culos a salvo en el torreón. Se puso en pie con dificultad y cogió un madero chamuscado que debía haber sido la pata de una silla para pinchar el colgante. No ocurrió nada.

-Vale, no se qué coño es eso pero si puede abrir boquetes podemos salir de aquí. Podemos bajar al piso inferior y abrirnos paso sin mas o ver si hay arriba algo que podamos usar de cuerda para bajar desde aquí. ¿Opiniones? Hay que darse prisita.

Tiró el palo y se agachó junto al colgante para examinarlo desde cierta distancia antes de cogerlo. Mantenía el brazo pegado al cuerpo, todo lo quiero que podía. Sabía que seguramente le saldría un moratón muy grande y feo pero prefería no mirar. Había otros que estaban peor, no tenía derecho a quejarse. El colgante no tenía nada raro aparte del diseño alienígena. Parecía que podía abrirse.

-¿Qué hiciste para activarlo?- le preguntó a Rox.

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