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Casa de los Dulces

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1 Casa de los Dulces el 03/08/11, 10:53 am

Rocavarancolia Rol

avatar
Recuerdo del primer mensaje :

Una modesta casita hecha principalmente de chocolate y otros dulces. Está protegida por un hechizo de gula que te obliga a comer y comer dulces sin parar hasta que la casa decide que ya estas bastante gordo para ir al horno en el que te chamuscarás hasta las cenizas.


97 Re: Casa de los Dulces el 05/03/17, 05:08 pm

NH


-¡Argh, ugh, qué asco!

Rena se tapó el hocico ante la comida podrida ¿Cuánto llevaría abandonado este sitio? Soltó algunas maldiciones más por lo bajo, estaba empezando a frustrarse, pero al desviar el haz de luz de su brazo y la cara para evitar la peste enfocó accidentalmente una de las puertas que no habían logrado abrir. El humo salía por el hueco de abajo ¿significaba eso que era la salida? Iba a comunicarlo, pero Adru les hizo una pregunta.

-¿Ain? Sí, le pedí que abriera...

La puerta estaba efectivamente abierta, pero no había señales de su compañero. Rena se acercó para echar un vistazo al interior de la habitación, iluminándola con la linterna, pero allí no hay nada. Ni siquiera trastos abandonados y basura como en las demás, estaba completamente vacía. Entró para asegurarse de que no se había dejado nada, palpando las paredes desnudas por si había puertas ocultas o vete túa saber qué.

-¡Ain! ¡No tiene gracia, ¿dónde cojones estás?

Aparte de enfado en su voz había miedo. No podían perder a uno, no ahora. Tenían que salir, tenían que encontrar a los demás. Llamó varias veces, subiendo el volumen con cada una.

98 Re: Casa de los Dulces el 06/03/17, 03:29 pm

Lathspell


¡Era útil!  Zob no podría tumbar una puerta pero si podía hacer otras cosas. Asintió con la cabeza en silencio a las palabras de su amiga mientras Rena usaba la tela que le paso y tomo lo que la capitana le daba para ponerse con eso. Un poco mas de esfuerzo le brindo varios trozos de tela. No estaba consciente aun del desgaste mágico que podía producirle pero se puso a trabajar  rápidamente.

Alrededor la casa crepitaba  y se sacudían algunos escombros  por lo que sus amigos hacían. Cuando había terminado con el segundo pedazo de tela volteó extrañado ante las palabras de Adru. ¿Que Ain que?

  Claro... Estaba allí.. -llego a decir con recelo en la voz. Si había una salida Ain no los habría abandonado y salido por su cuenta. No era capaz...-   ¿Que quieres decir? - Se levanto trastabillando un poco por lo que el pensó era estrés y presión del momento. Se apoyo en lo que pudo, si tiendo la suciedad y el humo mas que antes, y se acerco a la puerta después de que la irrense empezó a buscar y gritar.

Eso no estaba bien. Nada bien. ¿Le había pasado algo a Ain ? Seguía habiendo trampas como en la casa de nieve esa. Solo que esta vez irónicamente estaban en una casa de fuego que parecía haberse tragado a Ain. -   Te-tenemos que salir. Tenemos que irnos...al menos tenemos que buscar la salida y podremos volver por el... - Dijo el nublino con amargura dentro de el. No quería dejar a su amigo en ese sitio ,pero si no salían, ninguno podría regresar a buscarlo. -   ¡Rena, Adru ! Tenemos que salir rápido ... - les grito mientras regresaba por las prendas congeladas. No podía ser. Su compañero no había hecho nada y ahora solo no estaba. No era como lo de Verael. Zobriel ya no entendía que diablos pasaba allí. ¿Acaso el castigo de los dioses continuaba ? Regresó cerca del umbral de aquella maldita habitación y le tendió un trapo a la sinhadre para que se pusieran en marcha. No sabia por donde irían pero quedarse allí mas tiempo no era una opción.

99 Re: Casa de los Dulces el 08/03/17, 12:47 am

Goliat


Al coreano no se le podía remover más el estómago. Había alcanzado tal punto que, volver a ver sangrar a Verael no pudo afectarle más. Su reacción se limitó en apartar la mirada, emitir un suspiro y una mueca de dolor empático. No podía estar más de acuerdo con la mona del queso, si el nublino seguía dando tales placajes terminaría hecho un despropósito. La puerta daba a una cocina llena de trastos, los cuales prefirió ni tocar. La velocidad en sus pasos era bastante torpe, así que atrasarse buscando cosas cuando tenían compañeros desaparecidos no era una opción. La imagen del fuego en la segunda planta, por su lado, le incentivó a ponerse las pilas de verdad.
Mierda. —murmuró, tras quedarse momentáneamente paralizado. Instantes después, la adrenalina le aceleró el corazón. Asintió a Pelusa, deseando que estuviese en lo cierto—. Sí. T-Tienen que estar aquí.

Sin embargo, los pensamientos positivos le estaban abandonando con una velocidad vertiginosa. La segunda propuesta de Pam le hizo arrugar la nariz mientras otro nudo se le formaba en la garganta. No quería quedarse a solas con Verael. Que sintiera compasión y lástima por él no significaba que fuera idiota: ya le había mordido estando en mejor juicio, ahora que estaba agotado y posiblemente, más agresivo, el coreano no iba a tentar a la suerte, así fuera algo tan simple como verificar una puerta a escasos metros de la mona del queso.
Se mordió la lengua y perdió la mirada en el fuego al darse cuenta de lo desconfiado que estaba siendo. Les estaba ayudando después de todo, él mismo le había suplicado por ello, mas le era inevitable tener aquel choque de pensamientos. Quería tener fe en el nublino, pero las escasas posibilidades que tenía de defenderse le instaban a lo contrario.
Miró a Verael por el rabillo del ojo. Si realmente quería atacarles, pensó Rox, podría haberlo hecho antes. Apretó los dientes, el mango de su alabarda y dio media vuelta, dispuesto a revisar la salida. El crepitar del fuego le obligaba a moverse lo más deprisa posible. Para colmo, el dolor en su hombro había pasado a ser sordo.
Fue un grito distante el que le hizo pararse en seco; lo que parecía la voz de Rena. Abrió los ojos como platos antes de olvidar por completo su tarea y volver sobre sus pasos, acercándose a su compañera.

Pelusa, ¿has escuchado eso? —dijo agitado, casi sin hacer pausas entre palabra y palabra. Otro grito le hizo girar la cabeza en busca de su procedencia. Esperó un tercero a la entrada del despacho, clavando la vista en la puerta antes mencionada por Pam en lo que este llegó a sus oídos. No entendía lo que decía, pero eso daba igual ahora—. Ahí. Creo que es ahí. Es Rena.

Se apresuró en ir hasta la puerta, dispuesto a embestirla si era necesario. Para suerte suya, el pomo cedió con normalidad. Les convenía confirmar previamente que estuvieran allí, ya que más allá la estructura parecía descender a un sótano y no había tiempo que perder de ser la sala errónea.

¿Rena? ¡Zobriel, Adru! —gritó, llevándose ambas a la boca a modo de altavoz.

100 Re: Casa de los Dulces el 08/03/17, 08:37 pm

Giniroryu


GM
La edeel permaneció inmóvil cuando Rena pasó a su lado para inspeccionar el cuarto. Aquella situación sí era una auténtica pesadilla, y por eso no podía evitar que constantemente acudiesen a su cabeza las horribles imágenes que habían invadido su sueño aquella noche. Reaccionó al cabo de unos segundos cuando sus amigos se pusieron a llamar a Ain a gritos, y simplemente hizo lo mismo, alzando la voz todo lo que podía. Ain tenía que estar allí, ¿verdad? La gente no podía simplemente desaparecer. A menos que…
<<¿Y si Ain cayó en otra trampa?>>. El pensamiento la aterrorizaba. Por primera vez estaba sintiendo auténtico pánico: ya había un amigo y herido y ahora cabía la posibilidad de que le hubiese pasado algo a otro. Resultaba demasiado para asimilar de golpe y por ello no se podía permitir darle vueltas al asunto. Ain tenía que estar allí y lo iban a encontrar.

El sonido de una puerta en la distancia le hizo girarse hacia donde creía que venía y correr a trompicones, con el brazo colgando.
¿Dónde estabas, Ain? ¡Estábamos…! —Se detuvo en seco ante la puerta, sorprendida por escuchar la voz de alguien que no esperaba. Su expresión mostró alegría, no bstante—. ¡Sois vosotros! Ahora solo tenemos que encontrar a Ain e irnos de aquí…
La sinhadre forcejeó con la puerta, pero esta no parecía querer ceder. Estaba nerviosa y su brazo dolía, por lo ni siquiera intentó echarla abajo enseguida como hubiera hecho en cualquier otro momento.
>>¿Te encuentras bien, Rox? Ya sé, echamos esta puerta abajo y después deberíais volver con Rox al torreón para curarle y yo me quedo buscando a Ain… Sí —asintió decidida.
La edeel no podía dejar de parlotear, tratando de ignorar el dolor y cómo se sentía. Ello no significaba que su propuesta no fuese seria.

101 Re: Casa de los Dulces el 08/03/17, 10:25 pm

Yber


GM
El humo, el calor y el dolor horrible que aun le recorre el cuerpo provocan que la consciencia de Verael se tambalee. El nublino siente que se está muriendo de varias cosas a la vez: le falta el aire, le falta sangre y le falta parte de su humanidad. Pierde el equilibrio durante un instante, en el cual cree que se va a marear, pero el trasgo arruinado logra aferrarse a la realidad de nuevo. Verael aprieta la mandíbula con tanta fuerza que la piel sobrante cuelga flácida de sus mejillas y uno de sus nuevos colmillos se parte y se cae por el agujero.

—Apartad —urge a Rox y a Pam, antes de adelantarlas. Si no lo logran a tiempo, él mismo las empuja a un lado.

El humo ayuda, pero el olor apetitoso que desprenden aún le llega a la nariz y le hace salivar. Verael traiciona a sus instintos y, en lugar de abalanzarse sobre la mona o la humana para saciar un hambre enfermizo, agarra el pomo y tira con toda la fuerza que aún le queda en el cuerpo. Incluso al semitrasgo le cuesta un par de intentos, pero finalmente cede. La puerta se abre de tal manera que se desencaja de los goznes y los letarguinos de abajo pueden ver cómo el nublino se desploma contra los escalones.

Lo único que le queda a Verael en ese momento es la fe. Fe en sus dioses, en que tal vez alguno de los que está salvando ahora logre llegar allí donde él no ha podido; pero sobre todo, fe en que está maltratando tanto su propio cuerpo que no tardará en morir. Y no se equivoca: la regeneración no trabaja lo suficientemente rápido en él.

---

Abajo, Ain se despierta desorientado en una de las celdas que había al fondo. Mira a un lado y a otro y se levanta. Tarda varios segundos en reconocer el sitio y unos pocos más en darse cuenta de que la puerta está cerrada.

—¿Chicos? —tose. La voz le tiembla y el muchacho siente que le falta el aire. Aspira con fuerza para gritar—. ¡CHICOS!

---

Escasos segundos después de que Verael abra la puerta y de que Ain les llame, el techo del pasillo comienza a derrumbarse y los escombros en llamas se amontonan entre ellos y el letarguino encarcelado. Pueden oírle, pero no pueden llegar hasta él. 

102 Re: Casa de los Dulces el 09/03/17, 12:15 am

Evanna

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Las palabras de Rox avisándole de que había escuchado algo proveniente de la puerta que había detrás de las escaleras captó la atención de Pam lo suficiente para que se olvidara momentáneamente de investigar el despacho frente a ella. Cuando el humano confirmo que había escuchado a Rena, Pam atravesó rápidamente la distancia que separaba el despacho, viendo como Rox gritaba y era respondida por Adru desde el piso de abajo. Vio también como Verael se habría Paso a empujones y literalmente arrancaba la puerta de sus goznes antes de caer desplomado << No aguantara mucho mas >> no era ni un pedido ni un deseo, era una simple realidad. Si el trasgo vivía o moría no le importaba especialmente, menos cuando veía al otro lado e la puerta a sus compañeros, no tardando en percatarse del estado de Adru y de la falta de uno de ellos.

Fue inmediato, tan rápido que el derrumbe hizo que Pam perdiera el equilibrio y cayera sobre sus rodillas, varios escalones, raspandolas y empezando a sangrar, habiéndose aguantado a dura apenas de no acabar rodando escaleras abajo. El dolor la espabilo aun mas de lo que estaba y apoyándose en la pared se levanto, captando un grito mas allá de la puerta, de sus amigos, del derrumbe que había ocurrido en algún lugar de aquel sótano.

Las palabras de Adru que había logrado oír tomaban mayor peso. Ain no estaba con ellos y a juzgar por el grito del humano que parecía lejano y ahogado, iban a tener que llegar bastante profundo para sacarlo. Pam intento pensar a toda velocidad, el dolor de sus rodillas, que aunque no era grave mantenía su sangre corriendo a toda velocidad, intentando pensar en algo, en alguna forma en la que todos salieran de allí sin perder mas tiempo.

Pam bajo los escalones que le faltaba, pasando por entre sus compañeros para ver en el fondo del pasillo, la confirmación de sus presagios de mala suerte. Un enorme cúmulo de piedras bloqueaban el camino y desde detrás de estas era desde donde se escuchaba los gritos de Ain. Ni todo el positivismos de Pam podría hacer nada en esos momentos. << No tiene escapatoria >> pensó mordiéndose el labio inferior, sintiendo un nudo en el estomago, resultando mucho mas inquietante y amargo el confirmar la desgraciada suerte de Ain, que la caída de Drake o la pronta muerte de Verael. Sentía cierta congoja que no lograba definir, no es que su relación con Ain fuese especialmente estrecha, pero si había tenido mas contacto con el, de la que nunca tuvo con Drake. Imaginarse al humano encerrado, ahogándose con el humo primero o quemándose hasta ser cenizas era una imagen que hubiese deseado su cerebro no le entregara.

Quería salir de allí, rápido, corriendo, llegar al torreón y no mirar a nadie. Porque sentía la ansiedad empezar a crecer en ella, no le gustaba sentir esa incomodidad ¿así se sentía uno cuando veía que alguien cercano iba a morir? Era horrible, incluso si era una mínima parte de como se había sentido Rox o como debían sentirse Adru o Rena, no lo deseaba. << Prefiero seguir siendo preocupandome solo de mi misma si lo contrario supone sentirse así >> pensó mordiéndose el labio inferior, con su mente intentando encontrar lo único que podían hacer en ese momento. Miro a sus compañeros, una nueva dilema instalándose en ella. << No querrán irse, porque son así, porque tienen mas corazón y son mas estúpidos de lo que yo nunca seré...querrán quedarse estúpidamente intentando salvar algo insalvable >> incluso si la situación de Ain le resultaba sumamente agobiante, negar lo evidente no iba a servir de nada.

-No podemos sacarlo de aquí- murmuro sin mas emoción que la simple seguridad de lo inevitable, cerrando los ojos con fuerza, esperando que la escucharan, que entendieran por una maldita vez, que lo imposible era simplemente imposible. No tenían magia suficiente para salvarlo, no tenían suficiente fuerza para sacar piedra por piedra lo que bloqueaba el camino. La casa estaba en llamas y en cualquier momento se derrumbaría sobre sus cabezas. Debían entenderlo, era necesario, no tenían las cartas a su favor y si se arriesgaban aun así a jugarlas iban a todos a perder. Ella no quería perder de esa forma. Sentía una enorme impotencia que podía verse en el temblor de sus puños cerrados y en su postura rígida.

Lamentaba la situación de Ain mas de lo que había llegado a sentir por otro ser vivo hasta ahora, pero su prioridad era y seguiría siendo ella misma, no podía ser de otra forma. << Ya he sido lo suficientemente estúpida por hoy para toda una vida, no voy a serlo mas...ya fue suficiente >> pensó negando con la cabeza y dirigiéndose de nuevo hacia las escaleras, no volviendo a mirar hacia aquel pasillo bloqueado. No iba a servir de nada y era un certeza inamovible como el hecho de que nunca podría ser tan altruista y tener tan buen corazón como los demás.


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103 Re: Casa de los Dulces el 09/03/17, 04:27 pm

NH

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No había ninguna señal por nignuna parte, o por lo menos ella no la encontraba. Dejó de buscar en el momento en que oyó la voz de Rox a lo lejos.

-¿Rox? ¡Rox!

Adru también la habría oído, porque le estaba respondiendo, estaban hablando. Salió a toda prisa del cuartucho y se pegó a la puerta atrancada.

-¿Estáis todos bien?

No tuvo tiempo de preguntar mucho más, la puerta saltó de los goznes y se abrió, dejando paso al enorme cuerpo del trasgo arruinado. Movida por in resorte, Rena lo bloqueó con el escudo, pero al darse cuenta del estado en el que se encontraba trató de impedir que se estampase contra el suelo, consiguiéndolo muy a duras penas. Lo dejó a un lado para centrarse en sus compañeros. Rox y Pelusa, parecían enteros, podían moverse.

-¡Estáis bien! ¿No os ha pasado nada? ¿Drake está arriba?

Le había vuelto la sonrisa, esperanzada por ver que a sus amigos no les había ocurrido nada malo, pero aún quedaba encontrar a Ain. Y lo encontraron. La sonrisa de Rena no duró mucho más. Su rostro cambió, como a cámara lenta, a uno de absoluto horror cuando el techo del pasillo se derrumbó. No podían hacerles eso, estaban muy cerca, ya tenían la salida, estaban juntos, no podía...

-¡Ain! ¡Ain sigue hablando!

Rena era terca y estúpida, era algo que sabía como sabía su propio nombre y dónde había nacido. Sabía que le iba a pasar factura algún dia, como le había ocurrido con Verael. Pero no podía abandonar a alguien a su suerte. Al menos esta vez no dejaría que otra persona pagase.

-Lleváos a Adru y a Rox a torreón. Zob, tu puedes hacer magia y Pelusa y tú estáis bien, seguro que os las apañáis. Lleváos a este- señaló a Verael- Si podeis, yo intentaré sacar a Ain. Os alcanzaré en cuanto pueda.

104 Re: Casa de los Dulces el 10/03/17, 01:47 pm

Lathspell

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- ¡No! - El grito había sido desesperado. –

Cuando entro en la habitación aquella, los ojos de Zobriel no habían ayudado en encontrar a su compañero. ¿Qué demonios estaba pasando allí? Su mente bloqueada no lograba asimilar que todo eso pudiera pasarles. Y seguía asi cuando escucho la voz de Rox. De alguna manera un resquicio de esperanza nació dentro de el. Salió de aquel nefasto espacio buscando a Adru y a los demás y se topo  con la nube de polvo y el cuerpo del… ¿dios? ¿demonio?  que fue ayudado por Rena.

Las esperanzas de salir de allí y sobrevivir al enfasto juicio de aquel ser  con cola de escorpión  estaban a punto de iluminar la cara de Zob con una sonrisa, cuando una nube de polvo y cenizas  derrumbo toda alegría. Cerrando los ojos ante la caída de aquellos escombros, el nublino se dio cuenta de lo que pasaba con Ain. La voz de Pelusa sonaba como una sentencia mas pesada aun  que la de cualquier dios. Estaba petrificado allí, y  tardo medio segundo mas en darse cuenta de lo que había dihco Rena y de lo que planeaba.

- ¡No! - El grito había sido desesperado.  Se movio decidido frente a la irrense y concentrado sus palabras, esta vez con furia en lugar de miedo, lanzo el único hechizo que sabia. La magia salió por sus manos y chocho contra los escombros en llamas. No paso nada. Aquel fuego que estaba destrozando el lugar y amenazaba con matar a Ain era demasiado para aquel hechizo. Zobriel bajo las manos mareado y trastabillando hacia atrás cayo sentado en el piso mientras aquel lugar le daba vueltas en la cabeza. Su boca logro articular difícilmente las palabras que su cerebro ya sabia ciertas.

- N-No… podemos sacarlo… de ahí. No…no tenemos como pasar. Y… si te quedas moriras con el…debemos irnos Rena.


Se sentía pésimo por decir aquello y dejar a Ain. Pero ni siquiera con todos juntos en buen estado podrían despejar aquel lugar antes que se les viniera abajo y los enterrara a todos. Trato de levantarse  percatándose de nuevo del otro nublio y su transformación arruinada. No estaba en condiciones de pensar ni de escapar corriendo pero  se incorporo para salir por las escaleras.

- Debemos irnos…los…los dioses nos han juzgado… mal…debemos salir de aquí y sobrevivir… - dijo con la voz llena de angustia. El mismo Zobriel no sabia si estaba hablándole a Verael o a Rena, o solo quería convencerse de que debían salir de allí inmediatamente.  


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El Odio es por mucho el placer mas duradero. El hombre Ama con prisas, pero llega a Odiar con mucha calma.

105 Re: Casa de los Dulces el 13/03/17, 02:15 pm

Giniroryu

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GM
Adru se encontraba junto a la puerta cuando Verael embistió, por lo que la polvareda que se levantó la hizo toser y estornudar fuertemente durante un buen rato, incapaz de escuchar correctamente lo que decían sus compañeros o de comprobar el estado en el que se encontraba el desgraciado nublino. Lo que sí oyó con claridad fue la voz de Ain, llamándoles a gritos. Inmediatamente dirigió su mirada en la dirección del sonido, aún entre accesos de tos. Empezó a moverse hacia allí a trompicones, y tan solo el hecho de que se encontraba aturdida y con un brazo roto impidieron que llegase antes de la caída de los escombros y de, posiblemente, quedar sepultada bajo ellos. Tuvo que detenerse en seco, una vez más recibiendo una nube de polvo directamente en sus fosas nasales.
¡A…in! —Su voz sonaba estrangulada y a duras penas conseguía pronunciar correctamente una palabra antes de que un estornudo o la tos le obligasen a dejar de intentarlo.

Necesitó unos instantes para que su cuerpo le permitiese hacer o decir nada, pero para cuando la tos casi había remitido escuchó a Rena decir que se la llevasen al torreón. La irrense pretendía quedarse allí sola para sacar a Ain, y todo el ser de la sinhadre rechazó violentamente en su interior la idea.
¡No! ¡No podemos dejarte aquí sola! ¡Yo sacaré a Ain! ¡Tengo que hacerlo yo! Es… es mi culpa.
Había corrido como pudo hasta colocarse frente a la irrense, presentando un lamentable espectáculo cubierta de polvo y con un brazo inerte. Su expresión era desesperada: estaba decidida a hacer lo que había dicho, pero ya no podía seguir ignorando el dolor del brazo por mucho que quisiese. Todo aquello le estaba recordando, una vez más, a la horrible pesadilla. Y por eso no podía dejar que el humano muriese allí por su culpa. No otra vez. Volvió a moverse, intentando entrar en alguna de las habitaciones en busca de otro hacha como la que había usado el propio Ain con la intención de abrirse paso a través de los escombros.

106 Re: Casa de los Dulces el 14/03/17, 12:18 am

Goliat

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Volver a escuchar a sus amigos y comprobar que estaban bien supuso un alivio momentáneo para Rox. Una sonrisa de alivio se dibujó en su rostro.
¡S-Sí, estoy bien! —dijo, sin escuchar las palabras de Varael—. ¡En seguida os sacamos de-!
El empujón le pilló por sorpresa, pero no se quejó en lo que intuyó sus intenciones. Verle momentáneamente en brazos de Rena le embargó de lástima. En semejante estado dudaba que darle las gracias por todo fuese a significar nada.

El coreano movió los labios para hablar, más el nombre de Drake le congeló cualquier gesto. Los tan recientes recuerdos le volvieron a la mente como flechazos, provocándole un cambio de expresiones involuntario. Como si los engranajes se le hubieran oxidados, fue el abrupto ruido del derrumbamiento el que hizo que se pusieran todos en marcha de nuevo. Todos los detalles le vinieron de golpe: la voz de Ain más allá de la pared de escombros, la apremiante inestabilidad de la casa, que Verael no parecía estar recuperándose... al pararse a inspeccionar a cada uno de ellos para comprobar que, efectivamente, el asiático faltaba, también se percató de la poco natural posición del brazo de Adru. Tantas cosas en tan poco tiempo, más de lo que podía morder.

Las palabras de Pam le sentaron casi como el empujón del quasi-trasgo, cortándole la voz. No podía decirlo en serio. ¿Abandonarle? Escrutó su rostro, seguido del de Zobriel en busca de algún rastro de broma en sus palabras. Al comprender que no era así un resquicio de rabia se mezcló con su miedo, debilidad e impotencia. Ya había muerto uno. Dejar a Ain ahí, incluso a Verael... era demasiado.
Se unió a Rena y Adru de forma casi desesperada, igual de penosa. Le daba igual que la irrense pretendiera que se fueran.

Su lado más razonable era perfectamente consciente de que aquello era inútil. Ain había quedado sepultado y no había manera de pasar más allá, Adru también estaba herida y la estructura no tardaría en caer por completo, mas era imposible que Rox entrara en razón en ese momento. Sintió el pecho arder más incluso que su herida al escuchar la última frase del nublino.

¡A la mierda con los dioses! ¡Si hay alguien que ha tenido la culpa de todo esto ha sido el maldito escorpión! No... ¡no ninguno de nosotros! —soltó, con la voz rota. Apretó la mandíbula en un intento de medir sus palabras; lo último que faltaba era que pagase la frustración con sus compañeros. Encajó su alabarda entre dos escombros, buscando hacer de palanca. Aquel esfuerzo, sumado al creciente calor hizo que su herida en carne viva se resintiese más si cabía—. ¡Ain!
Desencajó el arma antes de que el fuego se extendiese por el astil. Se giró deprisa a la mona del queso y el de piel gris. Al coreano, la rabia contra ellos poco podía durarle. Llegados a ese punto solo sentía miedo.

Marchaos. ¡Comprobad aunque sea que el camino está despejado!
Aquello era más una excusa para hacerles subir. Dubitativo, lanzó un vistazo significativo al suelo donde yacía Verael. No podía obligarles a llevárselo, mas eran los únicos junto con Rena que no estaban heridos.


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Spoiler:




x:



107 Re: Casa de los Dulces el 14/03/17, 01:28 am

Evanna

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A Pam no le entraba en la cabeza como sus compañeros podían ser tan obtusos anclándose a algo que era imposible de realizar. La mona del queso se mordió el labio inferior con fuerza, girando a ver a Adru y Rena con frustración, con rabia e impotencia, e incluso el hecho de que Rena quisiera poner su vida en riesgo para salvar a Ain y sacarlo de detrás de esa pila de escombros, le parecía hasta cierto punto lógico, desde un punto de vista mas emocional que pensante. Porque era Rena, y Rena actuaba y luego pensaba, y estaba totalmente sana en comparación los demás, lo que le daba mas motivación querer intentarlo. Pero que Adru también quisiera hacer eso cuando con su brazo seria mas un estorbo que una ayuda, no le entraba en la cabeza a Pam, y ya ni decir cuando Rox también se apunto a la comitiva. Si, ese Rox que llevaba no sabía cuanto tiempo vaciándose por la jodida herida del hombro y a que a saber cuanta sangre le quedaba aun en el organismo.

Pam les miro fijamente, dudando. ¿Ella estaba mal acaso? ¿Sus pensamientos eran los incorrectos? Se sentía impotente , impotente y furiosa. Porque había captado la mirada que Rox les había dirigido a ella y a Zobriel, que pensaba como ella de que debían irse, y aunque no podría decir con exactitud las emociones de esta, si había captado cierta rabia.

¿Estaba tal vez criticando su decisión de marcharse? ¿Por qué se sentía como si la vieran como si fuera un monstruo, igual al maldito escorpión, por querer abandonar una causa perdida?.  <<¿Os creéis que esto me gusta....¡fue vuestra puta culpa por meteros donde no os llamaban! ¿¡Por eso estamos aquí!? ¡¡Por eso vosotros dos estáis heridos! Por eso Ain está ahí encerrado, por eso Drake está muerto, por intentar meteros con alguien que a todos luces nos superaba en fuerza y poder, cuando os dije que debíamos largarnos!  No hemos salvado a nadie....se hizo solo un intercambios de una vida por otra vida, VErael por Drake, y ahora también perderemos a Ain. ¿¡Queréis quitar esos jodidos escombros, que pesan mas que ustedes tres juntos, con vuestras manos desnudas!? ¡Tenéis piedras en vez de cerebros! >>  quería gritarles tantas cosas que Pam sentía que si no lo vomitaba iba a implosionar, pero no lo hizo, solo les miro apretando los dientes, con una postura rígida y los ojos ardiendole. Su decisión de irse era lo lógico, hasta Zobriel lo apoyaba, ¿entonces porqué se sentía tan mal por ello?¿porque sentía ganas de llorar? Estaba empezando a volverse loca.

-Haced lo que queráis....es lo que hacéis siempre...y espero que tengáis suerte en sacar a Ain antes de que la casa se os derrumbe encima...largaros antes de que eso ocurra...porque me niego en rotundo a tener que explicarles a los demás, especialmente a Neil, porque Adru jamas volvió -termino diciendo la niña, cansada de discutir. ¿Querían morir sepultados o asfixiados? Que lo hicieran. Ella había intentado hasta la saciedad sacarlos de allí sin éxito. No podía llevarlos a rastras, así que no iba a insistir mas ¿para que? No iban a hacerle caso de todos modos, y ya eran lo suficientemente mayorcitos para hacerles de niñera << Espero que vuestra falta de sentido común os sirva para sacar a Ain al menos sin morir en el intento >> deseo la mona del queso, pues aunque veía poco probable cambiar aquello, siendo honesta no quería que el humano muriera de esa forma, a un a pesar de que su decisión era la mas lógica.

Volvió la vista hacia a Zobriel y Verael allí postrado. Je, ¿su vida valía mas que las de sus compañeros? Lo dudaba. Al final el medio transformado iba realmente a acabar con ellos de forma indirecta. Era como un cúmulo de mala fortuna. << Uno que intentare que jamas llegue al torreón >> pensó Pam decidida y con sus nervios bastante rotos ya para pensar en que era correcto e incorrecto.

-Vamos a llevárnoslo Zob, te ayudare en lo que pueda – indico, esperando que la suerte le diera un poco de paz y Zobriel no se negase también por vete a saber que miedo a los dioses, por eso si eso pasaba, Pam ya no se hacía responsable de sus actos. Respiro hondo, rasgando la propia ropa del medio transformado para vendar su torso temporalmente para que dejara de sangrar al menos mientras se regeneraba...cosa que notaba hacía muy lentamente- Verael, apoyate en mi para levantarte, vamos...Zobriel te ayudara a incorporarte y andar...debemos largarnos rápido de aquí- indico viendo a este esperando que hiciera fácil la cosa o iba a patearle en la herida a ver si terminaba de morirse y les quitaba, literalmente, un peso muerto de encima que bastante tenían ya.


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108 Re: Casa de los Dulces el 14/03/17, 08:52 pm

NH

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No solo no le hicieron caso, Adru y Rox se unieron a ella para intentar sacar a Ain. Rena les señaló la puerta, repitiendo el gesto efusivamente.

-¡No! ¡Marcháos! ¡Estáis heridos!

Por desgracia eran tan cabezotas como ella. No tenía tiempo de andar peleándose con nadie, se puso el pañuelo húmedo que le había dado Zob sobre el hocico y empezó a mover escombros lo más rápido que pudo, valiéndose de la espada para hacer palanca. Cada movimiento y cada palabra de sus compañeros se le clavaban en el pecho. Ppor un lado, Adru diciendo que todo era culpa suya << No lo es, peque, nada es culpa tuya>> Zob y Pelusa diciendo que tienen que salir o todos morirán << Tienen razón, deberían estar fuera y no aquí poniéndose en peligro>> Los temblores de la estructura que aún quedaba en pie le presionaban, crujiendo amenazantes sobre sus cabezas. Pero no podía dejar a Aín allí, estaba vivo detrás de las rocas, podía oirle gritar.

-¡No me hagáis esto, no puedo dejarlo aquí!- gritó. La voz se le quebró a media frase, ya no solo el humo y el polvo le impedían ver con claridad, también las lágrimas- ¡No quiero que os quedéis, tenéis que huir, es peligroso! ¡Pero no puedo dejarlo aquí, no sabéis lo que es!

Ella venía de un pueblo minero, la posibilidad de morir así pendía sobre sus cabezas todos los días. Ella había crecido con historias de gente quedándose atrapadas en la oscuridad, sin posibilidad de escapar, pero a distancia de voz. No era algo que ocurriese a menudo, pero cuando ocurría era horrible, incluso cuando podían sacarlos a tiempo. Allí no tenían los medios que había en Irraria, ningún equipo de salvación iba a traer sus máquinas para sacarlo, solo estaban ellos. Rena movía piedras todo lo rápido que podía, con desesperación, raspandose los dedos y partiéndose las uñas de la mano de carne. Su cerebro estaba a punto de colapsar.

109 Re: Casa de los Dulces el 15/03/17, 01:08 pm

Lathspell

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De alguna manera el instinto de Zobriel gritaba exactamente lo mismo que Adru y Rox. No podían dejar a su compañero así, y mucho menos en una situación  que planteaba una muerte tan terrible. Pero el también sabía que por mucho que lo intentaran no podrían hacer nada. La ira de Rox era hasta cierto punto entendible, y casi hubiera corrido a  tratar de congelar  el arma del humano o cualquier otra cosa que usaran de palanca, pero las palabras del herido lo detuvieron en seco.

Aquella mirada decía mucho mas de lo que podía comprender el nublino, pero le bastaba para  saber lo básico.  Se quedo de piedra con su culpabilidad  mientras Pam les hablaba a los demás  y solicitaba su ayuda, pero una frase quedo colgando en sus oídos.  Había mas personas que saldrían afectadas si se empecinaban en quedarse allí.

- Ninguno de nosotros tuvo la culpa de esto…pero tampoco podemos hacer…nada – dijo mientras se acerco al trasgo  y empezó a tratar de levantarle con cuidado. Estaba consciente que algo en el aun era Verael, y había ayudado a romper aquella puerta a la que ahora iban, pero también  había mordido a Rox y comido su carne. Sus movimientos eran cautelosos y el mismo no supo como lo pudo poner de pie y apoyar el peso en su cuerpo tratando de subir. Con la ayuda de Pam subieron unos escalones mientras la frustración  sacaba lágrimas de sus ojos ayudada del humo. -   ¡Rena!....Rena, Rox …por favor…Adru tu eres la capitana…¡no es tu culpa! ¡Ustedes no  tienen por que quedarse aquí! ….Ain…¡perdón….! – dijo sabiendo que el humano lo escuchaba, mientras iba  dando unos pasos más hacia arriba con el peso del trasgo y  cerraba los ojos. - ¡Por favor! ¡Salgan de allí!

Era mas difícil  de lo que parecía para él. El dejar a alguien allí  de esa manera, pero de alguna manera, tampoco quería dejar que los demás se quedaran allí por una causa perdida. No se quería engañar ni a el mismo ni a los demás con algo como: “tal vez sobreviva y podamos retirar los escombros después”. Una excusa así le parecía tonta y hasta despreciable, por eso solo repitió su petición. – Por favor…vámonos. ¡Suban de una vez!


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El Odio es por mucho el placer mas duradero. El hombre Ama con prisas, pero llega a Odiar con mucha calma.

110 Re: Casa de los Dulces el 15/03/17, 08:10 pm

Naeryan

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El fuego ha dejado de ser un espectáculo, elegante a pesar de sobrecogedor, hace mucho. Las llamas ya no lamen la estructura de la casa sino que la devoran descontroladas. El susurro ahora es rugido, entremezclado con el chirriar de las vigas de la mansión ennegreciéndose y cediendo bajo su propio peso. El calor está creciendo hasta hacerse insoportable y el humo empezará a inundar el salón de forma que sea progresivamente más difícil distinguirse unos a otros más allá de la silueta de sus cuerpos. Al sótano se filtra más despacio, pero de la forma lenta y sin prisa de quien está cerrando el nudo final de una trampa.

El humo también inunda las galerías de abajo, aunque los cosechados no sepan diferenciarlo del que viene de arriba: algo ha terminado quemándose también al otro lado del derrumbe. Los gritos de Ain en respuesta a sus compañeros se intercalan cada vez más a menudo con toses. Llega un punto en que apenas puede distinguirse "por favor": tal vez para que le dejen allí y se salven a sí mismos, tal vez rogándoles que no le abandonen abajo, a merced de las llamas y una muerte horrible. Se oye movimiento al otro lado: también está retirando escombros. El fuego no está cerca de él aún, les informa, pero la ansiedad le carcome la voz.

La planta baja ya no es del todo segura: en más de una ocasión quien salga a explorarla pisará brasas o se verá sorprendida por pequeños derrumbes de material o madera en llamas, cayendo a través de agujeros en la estructura desde el piso superior. Los focos de fuego no son grandes pero sí numerosos. Del despacho se desprende el olor a papel quemado pero aproximadamente la mitad está intacto, a pesar de desprender tal cantidad de humo que respirar se vuelve una tarea dolorosa. Las estanterías están más allá de toda salvación, pero los cajones permanecen intactos a pesar de que los pomos, de metal, estén al rojo vivo. La decoración de la mansión, en estados variables de destrozo, ofrecerán a Adru mil opciones caóticas. Espadas colgadas en la pared como decoración, cortinajes pesados de terciopelo, muebles a medio despedazar. Armarios, estanterías llenas de libros y papeles. Un joyero abandonado, todo su contenido derramado en mitad del pasillo.

El cobertizo por el que han venido es otro punto de incendio que crece. Ya no pueden regresar por donde minutos atrás los tres que despertaron en él habrían podido escapar. Las llamas bloquean la entrada que Verael abrió de una embestida, retando implacables a cualquiera de ellos a intentar abrirse paso a través de la cortina de fuego.

En brazos de Pam y Zob, Verael se remueve y murmura algo incomprensible.
—Dejadme —dice luego. Su voz está vacía, pero sus palabras cargadas de peso—. Prefiero cambiarme por él.
De soltarle resollará e irá a trompicones al lado de Rena; a tres patas, a cuatro. Parará resollando junto a la pared de escombros y, enfebrecido, ayudará a retirarlos poco a poco. De negarse Pam y Zob a dejarle ir solo le quedará voluntad para susurrar "por favor".

De las entrañas del sótano, al final del pasillo descendente por el que desdeñaron ir, se alza un sonido espantoso que parece congelar al mismo fuego. Un sonido agudo y fantasmal, como si una decena de almas gritaran de agonía a la vez. Está tan distorsionado y vibra con tal potencia en sus tímpanos que cuesta distinguirlos como humanos. Tal vez no lo sean.

Ain deja incluso de toser, sobrecogido.
—No lo sé —responderá si alguien le pregunta qué ha sucedido—. Tiene que haber algo ahí dentro. Algo mágico que eche abajo esta pared —suena a aferrarse a un clavo ardiendo. Suena a haberse dejado las manos en carne viva y aun así seguir emparedado en la oscuridad—. Voy a ir a mirar.


-


La pérdida de sangre ha debilitado a Rox, pero la que le queda no es lo único que corre por sus venas. Aun atribuible a los daños de la mordedura y al dolor el veneno de trasgo, maltrecho y defectuoso como su portador, pronto le impedirá mover el brazo que le han mordido.
En mitad del caos la mente de uno parece centrarse a veces en cosas irrelevantes, o tal vez imaginarias. Los oídos de Rox se centrarán en algo en particular:
Tira un dado:

1-33="un zumbido urgente, el crepitar de una viga que está a punto de ceder sobre su cabeza."
34-66= "algo está respirando al otro lado de la pared de escombros, aunque no puede precisar lo lejos que está. Algo que no es Ain."
66-90= "una leve melodía procede del piso de arriba. Es muy baja y está camuflada a los oídos de los demás por el rugir de las llamas, pero para el coreano es inconfundible."
90-100= "El crepitar de las llamas no es igual en todas partes: hay parches de techo donde éste es casi inexistente. No hay fuego en algún lugar del piso de arriba; está seguro de ello."


_________________________________________

"And if you gaze long enough into an abyss, the abyss will gaze back into you."
Al veros conspirar... (CLICK):


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Durante el transcurso del evento... (CLICK):

111 Re: Casa de los Dulces el 16/03/17, 01:37 am

Goliat

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A cuanto más pensaba en lo peligroso de la situación y en lo mucho que se estaban arriesgando, con más ahínco trataba de crear un camino de salida para Ain. Por cada excusa razonable que surgía en su mente para huir sin él, una excusa emocional se ocupaba de impedírselo. Pensaba en como habían entrenado con el asiático cada semana, en todas las salidas juntos, en que iba a decir a los demás si volvían sin Drake y él. Todo el diálogo a su alrededor le desesperanzaba; Rena y Zobriel rogándoles marchar, cada frase de Pam... pero toda sílaba pronto quedaba opacada por el rugir del fuego y sus propios sentimientos.

Las fuerzas de su brazo herido comenzaron a fallar drásticamente. Tragó saliva, temiéndose lo peor. Abrió y cerró la palma para comprobar que sucedía, pero esta actuaba con mucho retraso, entumecida. La sensación de ir a desmayarse era mucho más fuerte de lo que había sido hasta entonces, y el espectáculo del incendio no eran sino pinceladas borrosas para él.
Como era de esperar, cada vez le era más complicado mantenerse en pie, concentrarse o hincar la alabarda sobre los escombros sin riesgos de que ardiera por igual. Las llamas lamían todo cuanto veía y el calor ni siquiera era lo peor; la tos, la creciente debilidad, la falta de aire, la impotencia, que sus compañeros también estuvieran jugándose la vida... Rox podría continuar la lista y no acabar. Las lágrimas a causa del humo no ayudaban, y su brazo herido, pronto totalmente caído e infuncional, le dejó bien claro que no era sino un estorbo allí abajo. Fue entonces cuando se dio verdadera cuenta de lo que iban a conseguir entre los tres: matarse no era su meta, pero iban de cabeza a ella.

Quizás, después de todo, debió haberles hecho caso en su momento. Ahora iban a perder a cinco, no a dos.
No en mejor momento llegó aquel sonido infernal. Por unos segundos no solo fue su brazo lo único que no pudo mover. Rox dejó caer el arma, pero lo que realmente había chocado contra el suelo era el poco valor que le quedaba. Su miedo a morir era ahora más real que nunca.

Adru, Rena. —es lo único que logra decir varios segundos después, con la voz cargada de miedo. Las dos no son más que siluetas distantes tras una cortina de fuego. Lo inevitable se le atraganta. No quería decirlo, ni siquiera tenía fuerzas para hacerlo, y aún así lo hizo:—. No... no puedo más. Lo siento. No voy a aguantar mucho más. Ain, busca algo. Lo que sea... tiene que haber otra forma de escapar. Por favor. Tenemos que salir de aquí...

El coreano, totalmente debilitado, capta entonces algo que juraría no haber oído antes. Una melodía demasiado clara para ser real que viene de arriba.

¿Estáis oyendo eso? —dijo, con un último atisbo de voz, mirando hacia el techo. Es la música la que le hace alejarse de las llamas, entre confuso y desesperado por salir de ahí. Parece algo tan nimio... pero por eso mismo, por estar tan fuera de lugar es por lo que Rox no podía pasarlo por alto. Quizás lo hubiera provocado el horrible sonido de antes. Quizás...
«Me estoy volviendo loco», pensó. «No sabía que la muerte venía con banda sonora.»


mi personaje no es Aleksei pero esta es la ost de mi post:

Naer no ha dicho nada sobre como es la melodía así que oficialmente es esta



Última edición por Goliat el 17/03/17, 10:19 pm, editado 1 vez


_________________________________________

Spoiler:




x:



112 Re: Casa de los Dulces el 16/03/17, 01:37 am

Rocavarancolia Rol

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El miembro 'Goliat' ha efectuado la acción siguiente: Número Aleatorio


'Dado de 100 caras' : 83

113 Re: Casa de los Dulces el 17/03/17, 11:01 pm

Giniroryu

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GM
Adru no oía la súplica de Rena, tan solo tenía en mente buscar algo con lo que rescatar a Ain. Encontró una espada oxidada colgada de la pared, que logró descolgar de la misma tras unos segundos tirando desangeladamente con su brazo sano, y se dirigió lo más rápido que le permitía su cuerpo castigado de vuelta al lugar donde la irrense y el coreano ya había iniciado el intento de rescate. La sinhadre blandió la espada en dirección a los escombros, no obteniendo gran resultado y perdiéndola casi en el acto debido a que no era capaz de mantener correctamente el equilibrio en su estado. <<¡Este trasto no sirve!>> gritaba en su cabeza, tratando de canalizar su desesperación hacia el objeto incapaz de cumplir con su objetivo. Pero no tenía tiempo de buscar un hacha o algo parecido, tendría que usar las manos. No era el miedo a quemarse o hacerse daño lo que le había impelido a buscar un objeto con el que retirar los escombros, solo la premura. Sus pies ya hacía rato que se habían quemado y cada vez que se detenía tenía que reprimir un grito de dolor al volver a moverse, y sus manos no tardarían en alcanzar el mismo estado.

No había querido escuchar a Rena suplicar por que se fueran, pero no tuvo otro remedio que oír claramente a Pelusa cuando dijo que no le explicaría a Neil cómo había muerto. Oyó a Zobriel decirle que no era culpa suya, que debían irse. ¿Ella era la capitana? Ya no merecía que la llamasen así. Había fallado. De hecho, había fracaso por completo en la misión que le había encargado Milo. Y Rox… Por supuesto que no podía más. Los escombros parecían no solo no tener fin, sino acumularse cada vez. El fuego cada vez avanzaba más deprisa y el humo se había vuelto insoportable. Si continuaban allí…
El propio humano pareció hacerse eco de sus pensamientos. La edeel nunca había tenido que tomar una decisión tan dura en toda su vida, pero incluso ella sabía que no podían hacer otra cosa.

Estaba completamente agotada, como en la pesadilla. Y allí también había tomado la decisión equivocada. Tal vez, en aquella ocasión…
¡No oigo nada aparte del fuego, Rox, pero tenemos que irnos! —Exclamó entre jadeos y toses—. ¡Tú también, Rena! No podemos llegar hasta Ain y no puedo permitir perder a nadie más, aunque ya no me merezca ser la capitana. Incluso así yo… —Empezaba a divagar, pero se cortó a media frase para volver a alzar la voz— ¡Ain… Ain, escucha! ¡Tienes que salir de ahí como sea! ¡Utiliza el hacha! ¡Pero Rox está herido de gravedad y no podemos quedarnos más! ¡Lo…! Lo siento… Mucho… —finalizó con la voz ahogada, incapaz de continuar gritando para hacerse oír por encima del estrépito.
<<Y Neil… no es justo que Neil pierda a su otra mitad. Otra vez>>.

A aquellas alturas casi todos estaban convencidos de que tenían que irse. Sin embargo, la irrense… ella seguía decidida a tratar de rescatar a Ain. Adru podía comprender el sentimiento, y de hecho ya estaba empezando a odiarse por haber tomado aquella decisión. Pero no podía permitirlo, además había algo que solo Rena podía hacer.
¡Rena! Rox está demasiado grave para moverse por su cuenta. Está perdiendo mucha sangre, y eso es peligroso. Los demás no pueden cargar con su peso, y yo tengo un brazo roto. ¡Solo tú puedes llevar a Rox a salvo al torreón! Tenemos que confiar en que Ain encontrará la salida, pero si no nos ayudas a salir, Rox… ¡Podría morir!
Apenas le restaba fuerza para seguir hablando. Aquella última sentencia la había pronunciado con una firmeza que estaba lejos de sentir. Pero era necesario, incluso si ya no merecía el título, había decidido que ejercería como capitana una última vez, hasta que pudiese mantener a salvo al máximo número de personas posibles.

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