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Rocavarancolia Rol » Rocavarancolia » Área Norte » Cementerio

Cementerio

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1Cementerio - Página 16 Empty Cementerio el 03/08/11, 10:54 am

Rocavarancolia Rol

Rocavarancolia Rol
Recuerdo del primer mensaje :

Situado en una hondonada a la que accede a través de ocho rampas. En el centro se alza majestuoso el panteón real, de planta pentagonal y coronado por una cúpula negra. A su alrededor, en los cuidados jardines, se alzan tumbas y obeliscos, fuentes y estatuas. Y en este paraíso resuenan sin descanso las voces de los muertos.


181Cementerio - Página 16 Empty Re: Cementerio el 14/02/19, 07:28 pm

Tak


GM
Nime tenía los morros más largos cada vez que alguien volvía a decir lo perigrosos que eran los insectos de Rocavarancolia. Ella tenía una buena colección y todavía estaba viva. A lo mejor es que todo el mundo allí era un poco como Sisek, que siempre chillaba cuando le ponía un bicho demasiado cerca de la cara.

Al final acercarse al panal quedó completamente prohibido, aunque no descartado a largo plazo. Le fastidiaba, porque se habían enfrentado a cosas que daban bastante más miedo que unas picaduras de insecto, pero lo dejó correr. Especialmente porque el sol empezó a ponerse y recordó el verdadero motivo por el que estaban allí.

Observó, estupefacta, la transformación de Eitne. Puede que llevasen un día entero siendo monstruos, pero era imposible acostumbrarse tan rápido a todos aquellos cambios. Ella misma se sorprendió de los suyos cuando, azuzada por la alegría de Eitne y los demás, echó a correr con ellos. No recordaba que pudiese correr tanto ni tan rápido sin cansarse. Se sintió poderosa, y eso la hizo olvidarse de todos los problemas durante el tiempo que pasó correteando y riendo.

Pero el momento no podía durar eternamente y, aunque todavía estuviese de buen humor durante el camino de vuelta, continuó dándole vueltas a cómo iba a resolver sus nuevos problemas, siendo la falta de habilidad para hacer magia el mayor de ellos.

Sigue en la sede de los Taumaturgos.

182Cementerio - Página 16 Empty Re: Cementerio el 18/02/19, 04:25 pm

Evanna


Evelhan les miro con curiosidad en ese tiempo un poco aliviado con que se pensaran mejor lo de las abejas.Sus estirges, observaban a l grupo quedándose con sus caras, memorizándolas a la perfección tal y como el brugho le tenia ordenado hacer siempre que conocía a alguien. Nunca se sabia cuando tendría la necesidad de que sus estirges encontrase a alguien, por uno u otro motivo. Y aunque podría hacerlo también con magia, Evelhan prefería darle esa labor a las estirges siempre que podía, le ayudaba a afianzar su dominio sobre ellas.

Fue testigo de como, al llegar la anochecer el cuerpo del daeliciano cambio."Bestia del crepúsculo"  había dicho ser. La visión del enorme felino oscuro en el que el pequeño daeliciano cambio le dio mas sentido a aquella transformación que hasta entonces Evelhan desconocía. No pudo evitar verle curiosos y asombrado, al notar como la pierna perdida era obtenida con aquella forma. Su voz tintineante cambió, pero no perdió aquel toque.

<< Supongo que tu transformación puede considerarse mas una bendición que un castigo >>  No podría correr como daeliciano peor lo haría como bestia.AL menos la luna había sido un poco magnánima con el para permitirle volver a correr al menos en una de sus dos formas, no siempre era tan amable.

Miro en dirección Rox, allí sentado observando al grupo de niños que lo acompañaban, corretear por aquí y por allá. Su trasformación aun le era una incognita. No era brujo, ni era algo que cambiase en la noche o por el día aparentemente, tampoco olía como el mismo, como un no-muerto. <<O es otra transformación que no conozco o su transformación es tan obvia que no termino de verla...>> pensó Evelhan decidido a rendirse de seguir dándole vueltas, no es como si el no saberlo fuese a hacerle daño alguno, era simple curiosidad.

Podia escuchar a los muertos quejarse del ajetro sobre sus tumbas de aquellos que correteaban su alrededor, pero el brugho los ignoró, tan solo se acerco a Rox que se mantenía allí sentado para hablarle, dispuesto a dejarles disfrutar  de esa primera noche de Luna sin el dolor y el trama del cambio.

-Sigue en pie mi oferta si alguna vez queréis ir a algún lado o para lo que sea, vivo en Serpentaria...igualmente si alguna vez queréis hablar conmigo y no estoy allí, solo decidle a una de ellas...- dijo Evelhan señalando a las estirges que pululaban por el cielo observándoles-....que queréis hablar con Evelhan Kaw. No os harán nada y se encuentran por toda la ciudad, dadle el mensaje que me queráis decir, por hablado o escrito y podréis dar conmigo. - indico Evelhan sonriendo, sabia que probablemente no lo intentaría a menudo, si es que alguna vez lo hacían, todo el mundo prefería usar la magia en estos casos, pero la magia podía bloquearse y en todo caso no era usable por todo el mundo.

No esperaría que Rox dijese nada, ya fuese que aceptase o no, Evelhan terminaría dejandoles allí, jugando en el cementerio, mientras el juguetonamente salio del lugar con intención de volver a Serpentaria a descansar un poco. Hugin, y Munin le siguieron y varias estirges de la bandada también. Aun así, curiosas y expectantes varias aves se quedaron libremente en las cercanías del cementerio sin que el brugho les diese ninguna orden mas allá de no atacar sino eran amenazadas.

Evelhan tenía ojos por toda la ciudad, incluso sino les daba ordenes para ello.

183Cementerio - Página 16 Empty Re: Cementerio el 10/03/19, 05:00 pm

Zarket


GM
El cortejo fúnebre salió desde el castillo. Lo encabezaba el rey, a cuyo lado (aunque siempre unos pasos por detrás) iba Cicatriz. Detrás de ambos, levitando, los féretros. Sus paredes eran de oro macizo, mientras que en su tapa había cristales tan transparentes y limpios que resultaba difícil percatarse de su existencia. Tras los dos ataúdes iban Gahna y Garoni.

Todos iban vestidos con las mejores prendas de luto a las que el gobierno de Rocavarancolia tenía acceso, incluyendo los dos muertos. Las caras de Silente y Doce Punto mostraban expresiones apacibles y tranquilas: no había rastro de suciedad, angustia, terror o dolor dentro de aquellas urnas. Engalanados para una última despedida, aquellos cuerpos no parecían de muertos, sino de dormidos que en cualquier momento se levantarían de un merecido descanso.

La expresión de los pocos gobernantes vivos que quedaban en Rocavarancolia mostraba una seriedad mortal. Sus galas eran más oscuras que la propia alma de la ciudad. Resultaban enmarcadas por finos bordados que mostraban motivos mortuorios. Tras ellos se fue concentrando una comitiva de engendros y maravillas, de atrocidades y milagros que acompañaban a dar el último adios al anterior jefe de espías, y al último demiurgo de Rocavarancolia y custodio de Altabajatorre.

La comitiva luctuosa seguía un sendero iluminado por decenas de velas. Sobre sus cabezas la tormenta había amainado hasta casi desaparecer: quizás una despedida de la Sagrada Luna Roja al anciano que tanto sufrió en su criba y al niño que pudo cambiar el destino de Rocavarancolia para siempre, quizás un signo de que el Astro Rey de Rocavarancolia pronto abandonaría los cielos, quizás el resultado de algún sobreesfuerzo inhumano de hechiceros meteorológicos. Bajo las nubes, pero sobre la comitiva, volaba Ceniza en círculos.

—¿Por fin ha llegado el niño vacío? Ha sido impuntual, muy pero que muy impuntual...

—¡Calla, calla! No sea que llames a las adversidades de otros futuros.

—El tuyo es un esfuerzo inútil: de otros futuros vendran adversidades y recompensas, igual que las nuestras se irán a ellos. El destino de Rocavarancolia siempre es el mismo: puede cambiar el sendero, pero no el final.

Una mirada gélida de Andras Sula enmudeció a los muertos del cementerio. La severidad regia, de la cual hacían gala todos los integrantes del magro cortejo, fue suficiente para acallarlos, salvo por dos frases.

—En todas las posibilidades del porvenir resulta muy irritante, pero en la que vivimos es, con mucha diferencia, el peor.

—Probablemente porque es el último que queda. Si para resucitar a Rocavarancolia hubieran sacrificado la sangre vieja en lugar de la sangre nueva no estaría tan solo.

El silencio cayó sobre el cementerio a tiempo para evitar que el rey calcinara aquel lugar hasta los cimientos, pero el niño antiguamente llamado Adrian no pudo abandonarse a la ira. Allí, al frente, al pie de la estatua cambiante que representaba a todos los reyes de Rocavarancolia, se encontraba dama Gato.

La custodia del Panteón Real vestía ropas más sencillas que sus compañeros: no había oro ni adorno alguno en su vestimenta, un largo vestido negro con una cola que podía confundirse con manto. Un velo negro ocultaba casi por completo su cara. En aquel momento no era meramente la custodia del Panteón: también ocupaba el papel que iba sin remedio unido a aquel, aunque pocos en Rocavarancolia lo recordaran.

El cortejo fúnebre sobrepasó el último par de velas y se internó en aquel lugar sagrado donde descansaban casi todos los reyes y miembros del Consejo Real desde la fundación de la ciudad. Avanzaron hasta situarse a la altura de la bruja de los gatos, momento en el que el rey empezó a hablar.

—Dama Gato, custodia del Panteón Real de Rocavarancolia y sepulturera; vengo como legítimo monarca de Rocavarancolia, así reconocido por el Trono Sagrado, portador de las joyas de la iguana —Andras Sula resultaba mortalmente serio en aquel momento. Enfundado en su papel de rey de Rocavarancolia su tono, su mirada, su pose, en aquel momento no podían definirse sino con la palabra regio—, a entregarte los cuerpos de dos miembros recientemente fallecidos del Consejo Real de esta ciudad.

—¿Quienes son estos muertos?

—Silente, jefe de espías, y Doce Punto, demiurgo de Rocavarancolia y custodio de Altabajatorre.

—¿Y han cumplido con sus obligaciones? ¿Han trabajado por la gloria de Rocavarancolia?

—La han salvado en su hora de mayor necesidad.

—Traelos, entonces —el suave tono de dama Gato era perfectamente audible en el silencio de aquel lugar sagrado—. Sin duda merecen estar entre los héroes que aquí descansan.

El rey se apartó, dejando que los dos ataúdes se adelantaran. Dama Gato se ocupó a partir de aquel momento de ellos. Los llevó hacia un lado, un par de nichos mortuorios de la pared que habían estado destinado a aquellos miembros del Consejo.

Primero fue Silente el introducido en el suyo, luego Doce. Mientras el demiurgo era introducido en aquel lugar donde descansaría eternamente la bruja de los gatos no pudo reprimir una sonrisa triste, y un murmullo que ninguna persona sería capaz de oír.

—Adiós, amigo mío. Espero que la muerte te otorgue la paz que deberías haber disfrutado en vida.

Luego ambos nichos quedaron sellados con lápidas que mostraban el nombre y las principales hazañas de los susodichos, señalando por toda la eternidad a aquel que otorgó la información crucial para desbaratar los planes de Corann y a aquel que, aunque nadie lo supiera jamás, podría haber derrotado a Hurza y Harex con un ejército de huesos andantes.

[Nota GMil: no habrá más posts en este evento, no obstante si alguien desea postear a alguno de sus personajes reaccionando a esto es libre de hacerlo.]

184Cementerio - Página 16 Empty Re: Cementerio el 13/03/19, 10:43 pm

Cuervo


Guillermo nada mas enterarse entro en el plan sin pensárselo, hacer trastadas y correr aventuras era su especialidad. Se preparo para ello y en una bolsa fue poniendo todo lo que se le ocurría que fuera a ser necesario para Operación P.A.N.A.L (plan asistencia necesaria abejas liberales), nombre que le había puesto sin mucho sentido. Se preparo como pudo y cuando oyó la señal de Eitne fue a reunirse con él.  Se había puesto una bufanda para taparse parte de la cara, al estilo de un ninja.

-Esperando ordenes- dijo al presentarse caminando de manera sigilosa.

Durante el camino fue fingiendo andar con cuidado sin hacer ningún ruido y caminado de puntillas. Mientras tanto y durante todo el camino fue tarareando la canción de la pantera rosa.

185Cementerio - Página 16 Empty Re: Cementerio el 14/03/19, 01:38 am

Muffie



Neil había terminado bastante obsesionado con el tema de las abejas. Desde que habían vuelto de su pequeña excursión al cementerio de la ciudad, Neil le había preguntado a todos aquellos que conocía sobre su conocimiento sobre abejas, incluso había aprovechado las pequeñas excursiones que se habían establecido a Serpentaria y a la biblioteca a estudiar magia para buscar cosas sobre las abejas. Sabía que los picotazos eran algo a tener en cuenta y más aún si no eran abejas corrientes o tenían algún tipo de modificación, pero Neil tenía mucha confianza en un ungüento que había encontrado para repeler o evitar picotazos. Todavía no había podido probarlo con abejas de verdad, pero había medido minuciosamente las cantidades y había tenido cuidado de seguir paso por paso la receta. También había sido capaz de encontrar algún libro sobre especies de abejas con imágenes de referencia y había catalogado las especies que más miedo le daban para saber cómo eran y no acercarse a ellas en caso de encontrarlas. ¡Incluso había conseguido una caja de madera con agujeros! Por el momento había ido recolectando cera en ella, pero su intención era llenarla de panales y construir un bonito hogar en ella para sus abejas.

Una vez se vio a sí mismo con el conocimiento suficiente como para ser capaz de enfrentar y cuidar unas abejas, decidió poner en marcha su plan. Sigilosamente el brujo consiguió hablar con Adru, Eitne, Guille y Nime, explicándoles su intención de volver al cementerio a por las abejas y ofreciéndoles acompañarlo, especialmente a Eitne, ya que necesitaba de su "afinidación" para conseguir que las abejas fueran con ellos.

Por una parte, el aurva se sentía muy mal por querer escapar a escondidas de los mayores. Él siempre había sido un buen niño y, aunque había participado en alguna de las travesuras de Adru, siempre lo había hecho con la intención de que ella no se lastimara y nunca había desobedecido a sus padres. Pero a pesar de sus reticencias respecto a su propio plan, finalmente había hecho el camino hasta el cementerio.

- Bien- suspiró mordiéndose el labio todavía con algo de duda-. Lo primero es que os echéis todos el ungüento. No sabemos qué tipo de abejas son y no queremos que nos piquen- explicó mientras repartía un poco de ungüento a todos y les enseñaba dónde y cómo debían ponérselo.

186Cementerio - Página 16 Empty Re: Cementerio el 14/03/19, 04:06 pm

Tak

Tak
GM
Nime había aceptado casi sin haber terminado de escuchar el plan. Le había quedado lástima por las abejas, y sobre todo por Neil, que parecía muy decepcionado al no poder llevárselas. A la libense no le daban miedo los insectos, ni aun cuando podían picar, así que aquello no le parecía una locura ni mucho menos. La edad promedio de los participantes tampoco le producia ninguna incomodidad.

Salió de su habitación con todo el sigilo que le fue posible y se juntó con los demás. Creyó que tenían que ser discretos, pero Guille no paró de tararear una canción en todo el camino.
¿Por qué cantas? ¿Estás nervioso? —le preguntó en susurros.

Llegaron más rápido que la primera vez, o esa era la sensación que tenía al conocer un poco el camino. Esta vez ya no le iban a asustar las voces de los muertos aun si era de noche desde el principio. Se sentía, de hecho, bastante bien. Estaba haciendo, por fin, lo que le daba la gana.

Cuando Neil les tendió el ungüento se lo quedó mirando con cierto repelús. No le apetecía cubrirse con nada por miedo a unos bichos, pero cedió porque los meses en Rocavarancolia la habían hecho un poco menos terca: había cosas con las que no se podía jugar.
Esto es una tontería, ya lo veréis —dijo, untándose de mala gana—. Y además huele mal. Seguro que espanta a las abejas.
Cuando terminó, que fue rápido al hacerlo de pasada, puso los brazos en jarras y esperó con cara de preguntarse «bueno, ¿y ahora qué?».

187Cementerio - Página 16 Empty Re: Cementerio el 15/03/19, 02:56 am

Yber

Yber
GM
La bestia nocturna se reía cada vez que escuchaba el tarareo de Guille y en más de una ocasión trató de imitarlo. Sentía un nerviosismo sano corriéndole por el cuerpo semigaseoso, excitación por aquella primera aventura y una pizca muy, muy pequeña de miedo a fracasar, como en todos sus intentos de afinidar criaturas rocavarancolesas. Poco sabía que el hecho de haber salido ileso de cada encuentro ya era una señal de éxito.

El cementerio seguía igual que cuando lo visitaron por primera vez, tan lleno de vida, y Eitne saludó a los muertos conforme cruzaba ante sus tumbas.

Hola, señor Tobías el Conquistador, descansa bien. Buenas noches, dama Lucero, menos mal que salvaste a Rocavarancolia. Que buena noche para charlar, Esteban… ¡Lo siento, es lo que pone en la lápida! Pero no pasa nada, todos no podemos tener nombres que suenen poderosos. Yo solo me llamo Eitne. ¡Ala! No sabía que era el primero de mi nombre… Jo, lo siento, Esteban, de verdad. ¡Hola, Tundra! Y… Ay, perdonad, que tengo que ir ya a por las abejas.

Así te piquen todas.

¡Oye!

Óyeme tú: ojalá te piquen todas y se te llene el cuerpo de pústulas y de las pústulas te nazcan larvas y las larvas se conviertan en abejas que te piquen.

Eitne frunció el ceño y se dio la vuelta.

Por lo menos yo no me llamo Esteban ni estoy muerto.

Resopló, se volvió a sus amigos y puso los ojos en blanco. Tan en blanco como se pueden poner cuando están hechos de una suerte de humo negro (muy poco en blanco). Neil les ofreció un ungüento para que las abejas no les atacaran y no es que Eitne pensara que era mejor no llevarlo para no asustar a los insectos si debía afinidarlos, no. Eitne intentó mojar una pata en aquel pringue y descubrió que no empapaba bien porque no conseguía solidificarla. En su faz leonina se dibujó un enfado leve que el daeliciano disipó enseguida.

Quizás es mejor que no me lo eche, para que no se asusten de mí… —decidió.

Inmediatamente se acercó al árbol del cual colgaba el panal y se sentó sobre los cuartos traseros frente al tronco, con la cabeza alzada y la vista puesta en las ramas. Al ser de noche, no había ni rastro de las abejas fuera de la colmena.

Que voy, que voy… —susurró a sus amigos antes de alzar la voz hacia los insectos.

»¡Hola, abejas! ¡Perdón por despertaros tan tarde! Me llamo Eitne y estos son Neil, Adru, Nime y Guille. Son amigos míos y son buenas personas, como yo. Somos todos muy buenos niños, de verdad, aunque nos hayamos escapado de noche para venir a veros sin permiso ni avisar a los demás. —El león movió la cabeza de un lado a otro y torció el morro, reprendiéndose a sí mismo en silencio por decir eso en voz alta—. La cosa es que Neil necesita vuestra ayuda para hacer cera y miel y cosas bonitas y le gustaría que os vinieseis con nosotros.

Eitne no sabía muy bien cómo funcionaba la afinidación, así que esperaba que una breve presentación ayudara a que las abejas y ellos se entendiesen mejor. Miró primero a sus amigos y luego al panal. Le asustaba más decepcionar a sus compañeros que llevarse un picotazo. ¿Estaba haciendo algo mal?

¿Os apetece venir con nosotros? —preguntó como último recurso. Tal vez era importante tener el consentimiento de los animales.

Un par de abejas salieron entonces del panal y al león se le iluminó la mirada. Se giró hacia sus amigos con una sonrisa amplísima y zarandeó la cola. ¡Funcionaba! ¡Afinidar funcionaba! Daba igual que tan solo dos abejas hubieran salido y que tan solo describieran círculos alrededor del panal. Daba igual que Eitne no supiera qué era del resto de la colmena, para él aquello había sido un éxito rotundo.

¿Y ahora qué hacemos? —preguntó—. ¿Hacemos levitar el panal con cuidado hasta aquí? Seguro que no nos harán nada.


_________________________________________

No llores por no poder ver tu pierna,
las lágrimas te impedirán ver los cadáveres de tus amigos.

188Cementerio - Página 16 Empty Re: Cementerio el 15/03/19, 12:59 pm

Giniroryu

Giniroryu
GM
El plan de Neil le preocupó un poco al tratarse de desobedecer a lo que les había dicho Rox aquel día, pero si su aurva creía que era buena idea no podía ser al contrario. El brujo de la cera siempre había sido mucho más responsable que ella a fin de cuentas, y no podía negar que le entusiasmaba la idea. El cambiante les había dicho que no era tan fácil dedicarse a la apicultura y probablemente tenía razón, pero el gamusino echaba de menos las tareas de la granja y sabía que aquello era importante para Neil.

Divertida con la canción que cantaba Guille, solo pudo hacerle un gesto para que callase sin dejar de sonreír mientras salían de la Sede. El camino hasta el cementerio no fue digno de mención y una vez allí se echó el ungüento que le tendía Neil sin rechistar.
Es para que no nos piquen —replicó a Nime mientras se extendía ella misma la pomada—. No te gustaría que resultase que son venenosas, ¿no crees?

Lo siguiente era cosa de Eitne, a quien Adru había seguido, divertido, escuchando sus conversaciones con los muertos. Cuando escuchó la desagradable respuesta de aquel tal Esteban la sinhadre pateó el suelo de donde procedía la voz.
No vuelvas a decir eso o removeré la tierra a tu alrededor.
No tenía ni idea de si aquella era una amenaza efectiva, pero se alejó de la lápida con satisfacción.

Y finalmente el intento de “afinidación” de la bestia del crepúsculo comenzó. El edeel se movía detrás del daeliciano con impaciencia, como era costumbre siempre que tenía que esperar algo, pero muy atenta a lo que ocurría. Tenía fe en Eitne y creía que lo estaba haciendo muy bien así que no dudaba que lo conseguiría. Cuando se oyó el tenue zumbido que finalmente se descubrió como perteneciente a dos abejas dedicó una sonrisa de entusiasmo a Neil, Guille y Nime y se acercó con cautela a la bestia del crepúsculo y sopesó su propuesta con air pensativo. Unos segundos después alzó un dedo triunfante.
Neil sabe un hechizo para dormir. Si las de dentro siguen sin querer venirse con nosotros y nos intentan atacar podemos dormirlas.


_________________________________________

El quinto GM oculto representado en un gif:
Cementerio - Página 16 WLJLnOD

189Cementerio - Página 16 Empty Re: Cementerio el 15/03/19, 06:11 pm

Cuervo

Cuervo
-Es la canción de ir sigiloso, cuando quieres hacer algo secreto la tienes que tararearla- aclaro Guillermo cuando le preguntaron respecto a la canción.

Cuando le ofrecieron el ungüento para las picaduras se lo puso y puso un poco a Kétchup para que no le pasara nada, aunque las abejas no podrían atravesar su piel metálica.

Miro expectante a Eitne, hacer lo que quiera que estuviera haciendo hablándole a las abejas. Guille no vio mucho movimiento le daba la sensación de que quizás hubiera recurrir a otros métodos. Aunque estaba muy feliz de ver a Eitne tan contento.

-Podemos usar el hechizo para dormir, como dice Adru, aunque solo sea para asegurarnos- dijo intentado no herir los sentimientos de Eitne- en la tierra usaban el humo para adormilar a las abejas, y yo he traído un saco para meter el panal, ahora que lo pienso no se si les gustara…


_________________________________________

☽◯☾:


BRUJA 1.ª
Habla.
BRUJA 2.ª
Pregúntanos.
BRUJA 3.ª
Á todo te responderemos.

190Cementerio - Página 16 Empty Re: Cementerio el 15/03/19, 07:23 pm

Muffie

Muffie

Neil frunció el ceño cuando Nime dijo que el ungüento olía mal. Ciertamente no olía a pastel o a dulces y a él tampoco le gustaba echarse cosas en la piel, pero la precaución era necesaria. Aunque no lo parecían las abejas podían ser realmente peligrosas.

- Claro. Además, no está hecho para espantarlas, solo para que no quieran picarte aunque se posen en ti- explicó luego de agradecer las palabras de Adru con una sonrisa.

El brujo no pudo evitar fruncir más profundamente el ceño y murmurar "ya he dicho que no las espanta" cuando Eitne se negó a ponerse le ungüento, pero lo dejó pasar pensando que probablemente las abejas no podrían picar el humo.

Neil se mantuvo expectante mientras Eitne hablaba con las abejas, nervioso por los resultados, pero en cuanto vio salir a las dos abejas soltó un chillidito de alegría y comenzó a dar saltitos de triunfo.

- ¡Si! ¡funcionó!- exclamó entusiasmado-. Si, no. Quiero decir, levitación no hace falta, puedo manejar el panal solo por la cera sin que se deshaga o se rompa. Y si, en caso de que se asusten podemos dormirlas. De hecho, podemos dormirlas hasta mañana y que nos de tiempo a llenar la habitación de flores bonitas y así querrán quedarse con nosotros. ¡Podemos buscar las flores más apetitosas que haya!- exclamó alegre, pero al oir a Guille frunció el ceño-. No, un saco no. No las estamos secuestrando, no les gustaría.


_________________________________________

"Rocavarancolia es una ciudad llena de misterios y sorpresas, como un acertijo complicado y excitante."

191Cementerio - Página 16 Empty Re: Cementerio el 16/03/19, 12:12 am

Tak

Tak
GM
Nime asintió poniendo morritos cuando le insistieron en que el ungüento era necesario. Sabía que las precauciones eran buenas, y como los demás ya se iban a enfadar bastante cuando se enterasen, al menos no quería que los acusasen de imprudentes.

Cuando Eitne se acercó al panal, se quedó más atrás junto a los demás, pero fijó la mirada, intentando regular su vista sin éxito para ver de cerca los insectos. Le hizo gracia la presentación de Eitne, pero como no tenía ni idea de cómo funcionaba aquella afinidación suya no sabía si podía burlarse o no.

Dos abejas salieron del panal y a Nime se le ensachó la sonrisa mientras compartía miradas cómplices con los demás.
Es mejor no dormirlas —opinó cuando se empezó a hablar de aquella posibilidad—. A lo mejor se enfadan al despertarse de repente en un sitio nuevo. Tenemos que caerles bien, ¿no? Si Eitne les sigue hablando durante todo el camino seguro que les gusta.

Pero tuvo que admitir que la idea de Neil no era mala, y ya no sabía qué plan era mejor. Neil era el experto en abejas, o al menos el que había leído sobre ellas. No se iba a oponer a lo que él decidiese.
¿Buscamos flores, entonces? Van a hacer falta.

192Cementerio - Página 16 Empty Re: Cementerio el 18/03/19, 01:48 am

Yber

Yber
GM
Eitne sonrió orgulloso al ver el buen ánimo con el que se recibió su primer éxito afinidador.Lo que no tenía muy claro era cómo iban a proceder. No lo había pensado mucho de camino al cementerio: lo importante era afinidar… Después de eso no había pensado nada. ¡Si ni siquiera sabía si iba a salir bien!

Jo, no sé decir… Quizás si las dormimos no nos piquen, pero cuando se despierten en la sede se van a asustar mucho —dijo bajito. Ménos mal que de noche no podía proyectar la voz sin querer, que si lo llegan a oír las abejas… —. Yo mejor sigo hablando con ellas.

»¡Hola de nuevo, abejas! Estábamos hablando de otras cosas que no son vosotras, ¿estáis despiertas todas o solo ellas dos? —Uno de los dos insectos que había salido del panal descendió poco a poco, revoloteando cada vez más cerca de la bestia del crepúsculo—. ¡Bichín! Ven, que no te hago nada.

Eitne no supo si la abeja lo había entendido, pero en ese mismo instante se posó en su morro. El niño trató de disimular el pánico repentino que se apoderó de él. Por dentro era un “por el demiurgo, por el demiurgo, por el demiurgo” y por fuera simplemente se puso muy, muy bizco para ver bien al insecto y sonrió con nerviosismo.

Tú tampoco me vas a hacer nada a mí, ¿verdad? ¿Serás mi amiga? Bueno, o amigo. No sé cuál es tu género…

El león cornudo, bizco como estaba, no quería pestañear. Si el insecto le respondía de alguna manera, con cualquier tipo de gesto, él quería verlo. Sobre todo por si se tenía que alejar para evitar una picadura. Los ojos comenzaron a escocerle de tenerlos tanto tiempo abiertos.

Chiiiiiiiicos, miraaaaad con quien estoooooy —canturreó a la vez que se giraba hacia atrás en un gesto lento; no sabía si sus amigos se habían ido a por flores. Había algo en su voz que no cuadraba, una suerte de urgencia mezclada con el entusiasmo. Eso y gallos, muchos gallos.

La afinidación estaba funcionando bien, DEMASIADO bien.

***

Tardó varios minutos en entender que la abeja se sentía cómoda sobre su nariz, pero una vez hecho quedó tranquilo y dejó que el plan siguiera su rumbo. Mientras unos recogían flores, él continuó en línea directa con el panal a la vez que Neil utilizaba su dominio para hacerlo flotar hasta ellos. Con la primera sacudida salieron más abejas, muchas; más de las que Eitne podía contar sin ponerse nervioso. Pero el niño siguió hablando con ellas, rezando internamente al Demiurgo para que no pasara nada.

Varios de los insectos se fueron, o bien porque se quedaron atrás o bien porque no querían saber nada de ellos. Otros pocos volvieron al interior del panal y el puñado más pequeño siguió a Eitne, revoloteando a su paso.

Estoy un poco contervioso… —diría—. Contento pero nervioso.

Y es que ya había visto los aguijones: las abejas a veces se posaban sobre su cuerpo y le hacían cosquillas o zumbaban frente a él, tan de cerca que el niño podía ver los pelillos de su abdomen. Eitne desviaba su atención al suelo, hablando de vez en cuando en dirección al panal. Por precaución, acabó por conjurar una protección básica sobre sí mismo y a partir de ahí, si le preguntaban, todo fue rodado.

Ya se había acostumbrado a las abejas que lo rodeaban cuando escuchó un sonido leve, una suerte de piar que le hizo sobresaltarse y que provenía de unos arbustos.

¿Habéis oído eso?

La bestia del crepúsculo no pudo evitar desviarse brevemente y metió su morro entre los matorrales. Junto a los tallos encontró una criatura pequeñita, que perfectamente cabría en sus manos diurnas. Al principio lo confundió con un pajarito, por su pico y las alas, pero pronto vio un trasero similar al de un ratón y se le iluminaron los ojos. Las plumas eran marrones, de un tono muy clarito, y tenía manchas blancas, negras y amarillas en la cabeza y las puntas de las alas.

Por su piar lastimero, Eitne entendía que algo no iba bien.

¡No le piquéis! —pidió a las abejas. Luego se giró al pequeño grifo—. Tranquilo, tranquilo, que no te voy a hacer daño —le dijo con voz suave, tanto como se lo permitía su gravedad nocturna.

***

Eitne sacó la cabeza de los matorrales con la criatura flotando frente a él. Había dejado de quejarse, pero ahora que se extendía frente a él, podía verse con claridad la razón por la que lo hacía: tenía un ala rota.

Adru, Neil —se dirigió a ellos porque eran los más adultos del grupo—. ¿Me lo puedo llevar? No quiero que se lo coman… —pidió. Acto seguido aprovechó para añadir—: Ya le dije a las abejas que no lo podían picar, creo que lo han entendido.

Intentó poner cara de niño bueno, pero en su forma nocturna eso se traducía en un león con ojos de pena que enseñaba los dientes.


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No llores por no poder ver tu pierna,
las lágrimas te impedirán ver los cadáveres de tus amigos.

193Cementerio - Página 16 Empty Re: Cementerio el 18/03/19, 11:25 pm

Giniroryu

Giniroryu
GM
La sinhadre se quedó pensativa ante la exposición de posibilidades. Nime tenía razón, pero le hubiese gustado evitar cualquier problema con las abejas. Sabía que cuando se enterasen les iban a regañar, y no quería que hubiese más motivos para que la bronca fuese aún peor.
Está bien, si mueve Neil el panal con cuidado y Eitne las mantiene a raya… Si nos intentan atacar las habrá que dormir.
Mientras tanto Eitne se había seguido haciendo amigo de las abejas y el edeel miró en su dirección cuando llamó la atención sobre uno de los insectos posado tranquilamente en su nariz. Sonrió hacia la bestia del crepúsculo y a continuación se dedicó a buscar algunas flores con el resto.
>>Estas no van a aguantar mucho, necesitamos venir otro día y transplantar algunas  —explicó mientras recogía unas flores blancas bajo un árbol.

Una vez estuvieron listos e iniciaron el camino de vuelta el gamusino no quitaba los ojos de encima al panal aun si no podía evitar moverse nerviosamente en el sitio. Quería correr, pero no quería hacer movimientos bruscos que molestasen a las abejas. De pronto oyeron algo y asintió hacia Eitne. Se puso en alerta de inmediato y se acercó junto a la bestia del crepúsculo con la lanza sujeta por si acaso. Se relajó al comprobar que no parecía una criatura peligrosa si no un pequeño animal herido. Ante la petición del daeliciano tan solo intercambió una breve mirada con Neil, asintió y le respondió.
¡Claro que sí! —El efecto de la voz de Eitne no era tan abrumador durante la noche, pero no hacía falta hipnosis para que Adru respondiese positivamente—. Tenemos que curarle… Seguro que los demás lo ven bien, es un animal muy pequeño… ¿Qué es, por cierto?
Se había dado cuenta de que no era un pájaro, no del todo, y sintió mucha curiosidad por el pequeño animalillo, descuidándose bastante de vigilar el panal.


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El quinto GM oculto representado en un gif:
Cementerio - Página 16 WLJLnOD

194Cementerio - Página 16 Empty Re: Cementerio el 18/09/19, 07:02 am

Zarket

Zarket
GM
La tormenta de la noche de la cosecha parecía querer arrancar el mundo con su única fuerza. Rocavarancolia bullía en magia, un lejanísimo presagio de lo que sucedería en siete meses. Y, como siempre en tales ocasiones, los muertos charlaban.

—¡Que los dioses oscuros bendigan a la tormenta! ¡Corre, tempestad, inúndanos! ¡Borra esta pesadilla de la existencia!

—¡Por todos los dioses, otra vez no! ¡Qué tedio!

—Los niños caen y los viejos se alzan, ¿acaso no sabes eso?

—Solo sé que esta noche vienen nuevas semillas a Rocavarancolia. ¡Qué ganas de verlas germinadas!

—O aplastadas.

Todos rieron.

—¿Sabéis? ¡Cuánto agradezco estar muerto! Vuestra compañía es incalculable, y estar vivo es tan agotador...

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