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Subterráneos

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1 Subterráneos el 03/08/11, 11:04 am

Rocavarancolia Rol

avatar
Recuerdo del primer mensaje :

Los subterráneos ocupan todo el subsuelo de la ciudad y están plagados de horribles criaturas. Se puede entrar en ellos desde cualquier punto de la ciudad y puedes salir en cualquier sitio.

Descripción más detallada sacada de la saga:
Cientos de aberraciones se daban cita en las entrañas de la ciudad, algunas tan desconocidas para él como la fauna alienígena que podía poblar el planeta más lejano. Allí merodeaban los cadáveres pálidos que se alimentaban del tuétano de sus víctimas; los espectros errantes a la caza siempre de cuerpos que poseer… En las profundidades de Rocavarancolia todavía era posible encontrar a los descendientes de los seres humanos a los que Eradianalavela había injertado almas de bestias; o a los vampiros de Rádix, capaces de succionar la sangre, las vísceras y los huesos de sus víctimas con sólo tocarlas; y a criaturas aún más terroríficas que aquéllas. Y los peligros no se reducían sólo a monstruos:
bajo la ciudad había escapes de magia asesina, turbulentas nubes de humo venenoso procedentes de la combustión de residuos mágicos…

La inmensa gruta era de origen natural, un lugar húmedo y rebosante de ecos que avanzaba en
dirección oeste. No había más aportación visible de los moradores de Rocavarancolia que las columnas que aseguraban el techo. Las había a decenas, esparcidas sin pauta ni orden alguno, apiñadas en compactas manadas o velando solitarias por la integridad de la galería; eran de piedra negra, extraordinariamente finas. Se trataba a todas luces de columnas mágicas. A pesar de su número, su aspecto era demasiado frágil como para poder sostener por sí mismas el techo de la caverna y el peso de los edificios que se levantaban sobre ésta. Resultaba difícil concebir que Rocavarancolia quedara sobre sus cabezas.
El suelo estaba encharcado y chapoteaban a la carrera, salpicándose unos a otros.


25 Re: Subterráneos el 25/04/12, 08:19 pm

Giniroryu


GM
Mientras corríamos despavoridos Gael se acercó a mí y me dijo a gritos para que pudiera oírle si podía decapitar a un monstruo por él.
-Lo intentaré -contesté yo también a gritos-. ¡Marchando decapitación!
Me fijé durante unos instantes en los seres que se nos acercaban para tratar de discernir cual podría ser lo bastante ágil como para que Gael pudiese correr bien en su interior. Veo venir a un cuadrúpedo cuya cabeza se asemeja a la de un oso hormiguero que parece avanzar bastante rápido. Desenvaino la espada y de un tajo le corto la cabeza cuando pasa a mi lado. Tenía miedo de fallar ya que era la primera vez que decapitaba algo en movimiento, pero gracias a todo el entrenamiento lo pude hacer con la suficiente velocidad. Hace seis meses no habría podido ni desenvainar la espada a tiempo. Sin embargo no logré que la cabeza se desprendiera del todo. << Tch... no se la pude cortar por completo >>. Gael me da las gracias y se introduce en el animal ya muerto y cuya cabeza todavía cuelga del cuello. Seguimos corriendo y Gael logra desembarazarse de la cabeza durante la carrera. Es una escena bastante grotesca, el ser no para de chorrear sangre por el cuello mientras sigue corriendo. En cierto modo también es bastante cómico. Nos paramos a tomar aliento cuando dejamos de escuchar el sonido de las enredaderas y las fauces, pues habíamos sprintado para huír de aquella cosa lo antes posible. Gael abandona el cuerpo del animal y nos pregunta cómo nos encontramos.
-En...tero... de momento... -contesto con la respiración entrecortada.

Pocos segundos después de detenernos, queda claro que los subterráneos no pretenden brindarnos ni un solo minuto de descanso. Comienzo a escuchar de nuevo el sonido susurrante de las enredaderas, acompañado del abrir y cerrar metálico de la dentadura un poco más alejado.
-¡Mierda! -exclamo- ¡Viene hacia aquí!
Estaba pensando en si debíamos echar a correr de nuevo cuando Giz sugiere algo. Su plan parece buena idea y nos quedamos esperando, inquietos la aparicio del monstruo. Pronto las enredaderas aparecen cerca de nosotros y en la distancia se puede ver de nuevo la dentadura brillante. Cuando ya está bastante cerca puedo ver que es una especie de gusano enorme. Mis compañeros no se hacen esperar y le lanzan un hechizo de intangibilidad. Yo no participo en el hechizo pues no sé de cuánta magia dispongo y puede que luego la necesite, ellos tres tienen poder más que de sobra para esta tarea. Por acto reflejo me agacho cuando el monstruo ya casi se nos echa encima, pero nos atraviesa limpiamente gracias al hechizo. El monstruo no se detiene, sino que sigue su loca carrera hacia delante sin cambiar de dirección, para nuestro alivio.
-Espero que no haya más de esas cosas -comento con desagrado-. Sospecho que la otra vez que estuviste aquí no te encontraste con tantos problemas, Gael. ¿Se han puesto de acuerdo para ponérnoslo difícil o qué?
En cierto modo me sentía satisfecho al comprobar que hasta ahora habíamos podido apañárnoslas, pero no dejaba de ser una experiencia aterradora. Y emocionante...

Echamos a andar por una galería cercana que el gusano había pasado de largo para evitar encontrarnos de nuevo con él. Más seres aparecen a nuestro paso, pero no nos atacan. La mayoría parecen una especie de insectos gigantes que nunca había visto. Tras caminar durante varios minutos, uno que parece una mezcla de mantis y libélula se posa en mi bota. Sacudo la pierna para ahuyentarlo. Mientras observo como se va volando una sala más ancha se abre ante nosotros. En la distancia, distinguimos unas figuras que caminan delante de nosotros. Conforme nos acercamos podemos ver lo que son ya que se giran de repente hacia nosotros. Su aspecto es decididamente humano, pero tienen un aire salvaje que casi parece que se puede palpar a su alrededor. Están bastante delgados y demacrados y su piel es muy pálida, siendo esto último consecuencia sin duda de vivir bajo tierra. Al vernos emiten sonidos que recuerdan a gruñidos de algún animal. Se ponen a la defensiva pero no se acercan. Entonces echan a correr, quizás consideraron que era mejor no enfrentarse a nosotros por aventajarles en número. No podía dejar que se escapasen, sin duda estos eran los humanoides que estaba buscando. Hombres bestia.
-¡No puedo perderlos de vista, para esto he venido aquí!
Como la galería es amplía alzo el vuelo y voy tras ellos. Siguen corriendo alocadamente y yo les sigo a una distancia prudencial. Mientras los persigo una idea se forma en mi mente. Sólo dos no me iban a servir de mucho. Esperaría a que se reuniesen con más de su especie. Por lo que había leído sobre ellos habitaban bastantes en estos subterráneos y es posible que estos dos salieran en busca de ayuda. Cuando veo que se acercan a una sala que de lejos se ve iluminada decido ocultarme rápidamente tras una roca lo bastante grande. Los oigo detenerse y volverse, esperando encontrarme detrás suyo. No se detienen a buscarme sino que prosiguen la marcha. Me asomo con cuidado para ver justo a tiempo como entran en la sala iluminada. Pronto escucho más gruñidos similares en la distancia. Allí dentro había más... Esto era lo que estaba esperando. Espero un instante para que mis amigos me alcancen.
-Han entrado ahí -les señalo-. Ahí dentro hay más hombres bestia. Voy a tratar de entrar de golpe para asustarlos y así hacer que griten -les cuento con gran nerviosismo-. Es mejor... que vosotros no paseis, yo puedo volar y les será más difícil atacarme. Quedaos fuera y os avisaré si necesito vuestra ayuda. Sólo... no voy a matarlos. En cuanto vea que las cosas se ponen difíciles saldré. Creo que tendremos que salir huyendo de nuevo, parecen muy salvajes. Pero mientras esté dentro... ¿me podéis ayudar evitando que salgan de la cueva? -inquiero a mis compañeros.
<< Espero que no tengan arcos o ballestas >>, pienso sin decirlo en voz alta para no preocupar de más a mis amigos.
Me acerco nervioso a la entrada a la sala iluminada y, unos metros antes, alzo el vuelo de nuevo. Con el corazón latiéndome a toda prisa preparé un hechizo de impuslo y lo lancé contra mi mismo. Entré de esta forma, a gran velocidad en la caverna iluminada. Los seres gritaron al verme aparecer repentinamente, tal como había previsto. Sentí como sus gritos me nutrían de magia. Eran algo más de diez. Una vez se terminó el hechizo de impulso comencé a dispararles plumas desde lo alto. No parecían utilizar armas ya que sólamente se dedicaban a gruñirme amenazantamente mientras miraban hacia arriba. Les ataqué lanzándoles plumas en tandas de un buen número de ellas cada vez. Tratando de apuntar con cuidado. Los cortes que estas les producían les arracaron más gritos. Sentí como una nueva fuerza invadía mi cuerpo. Me nutría de magia con cada grito de dolor o miedo que producían. El pánico que sentían al no poder atacarme en respuesta también ayudaba. Entonces empezaron a lanzarme piedras y a duras penas conseguía esquivarlas todas. Desvié algunas con un rápido hechizo de impulso, pero si seguía así gastaría la magia que había conseguido allí mismo.
-¿Podéis ayudarme con esto? -grité para que me escuchasen mis amigos. Enseguida veo como la mayoría de las piedras eran desviadas por sus hechizos. Algunas, sin embargo, me acertaron, produciéndome golpes y magulladuras. Sin que esto me importara, continué haciendo sufrir a aquellas bestias. Me sentía... bien. Muy bien, de hecho. Una sonrisa despiadada apareció en mi rostro mientras me arriesgaba a bajar un poco y desenvainaba la espada para realizar un corte en un brazo a una mujer bestia. Sin pensarlo me eché a reír de una manera que me habría producido escalofríos si se la hubiese escuhado a otra persona en otra situación. Pero en aquel momento nada me parecía fuera de lugar. Disfrutaba haciéndolos sufrir y no era algo malo. Y el caos que había formado entre ellos era muy satisfactorio. Me sentía bien en medio de todo aquello. Mientras seguía haciendo daño a los hombres bestia, de pronto escuché los gritos de mis amigos. Esto me hizo reaccionar casi enseguida. Estaban en peligro. Pasé de un estado de satisfacción a uno de pánico en escasos segundos. ¿Qué diablos había estado haciendo? Sin pensarlo más salí volando de la sala para encontrarme con mis compañeros. Un enorme murciélago había aparecido ante ellos y estaba atacándoles. Por lo que había oído era el vlakai que estaba buscando Gael. Aterricé a su lado, dispuesto a ayudarles. Nada más tomé tierra me sentí mareado... y asqueado por lo que acababa de ocurrir. Pero mis amigos necesitaban ayuda, ahora era lo único que importaba. Con la sangre hirviendo a partes iguales de excitación, miedo y repugnancia por mí mismo, luche contra el torrente de sentimientos encontrados para tratar de centrarme en el nuevo oponente que teníamos delante.

26 Re: Subterráneos el 25/04/12, 11:41 pm

Tak


GM
Todos parecen estar bien, pero agotados por la carrera. Por desgracia enseguida volvemos a escuchar el sonido de aquella cosa que nos perseguía entre los pasos de los demás monstruos que también huyen. El primero en sugerir una idea es Giz, y me parece genial.
-¡De acuerdo! Tiene que funcionar, somos tres... -la última parte de la frase la digo más para mí que para los demás y me preparo para lo que se acerca. Nervioso, trato de mantener las manos firmes y cuando sentimos que está cerca nos preparamos para ir todos a la vez.
Trate de no temblar mientras lo pronunciaba y veía a esa cosa venir hacia nosotros, y al completar el hechizo todavía tuvimos que ver como nos engullía sin que al instante siguiente pasase nada que no fuera estar rodeados de oscuridad.
Después todo termina, o por ahora parece hacerlo. Pero no podemos descuidarnos ni por un instante. Noel me hace una pregunta y resoplo antes de contestar.
-Ni de coña me encontré bichos tan grandes... y no lo entiendo, era un entrenamiento pero no hicieron nada por ayudarnos... o eso creo. Debemos de tener muy mala suerte.
Todavía siento como me estremezco, vuelvo al cadáver decapitado, no sin antes cauterizar un poco la herida con fuego. Quería que al menos dejase de sangrar, porque a Alicia se la veía incómoda con el cadáver. Después, continuamos caminando buscando una nueva salida. Ahora volver atrás sería imposible, pero confiaba en que podríamos encontrar otra forma de subir.

Tras alejarnos un poco de la galería del incidente terminamos por ver a lo lejos aquello que habíamos venido buscando. Se diferenciaban bien de los demás monstruos de los subterráneos por su aspecto casi humano. Parecían eslabones perdidos de la evolución, o pienso eso porque parecen humanos pero no del todo, y están sucios, demacrados y emiten gruñidos. De pronto Noel se lanza tras ellos desplegando sus alas. Le hubiera gritado que esperase, pero desde el cadáver descabezado simplemente me limité a seguirlo. Giz era el que hacía que hubiese luz, y noté como él también se echaba a la carrera porque la luz nos seguía. No era prudente que Noel saliese de la zona iluminada. Lo perdimos de vista unos momentos, pero después lo encontramos espiando un lugar con luz más adelante. Nos cuenta su plan y asiento con el cuello cercenado por si se da cuenta. De todas formas, los demás también aceptan, y saben que pueden contar conmigo. Seguimos a Noel hasta la entrada de la cueva y a partir de ahí continúa el solo. Pronto los gritos empiezan a oírse. Al principio son de sorpresa, furia, miedo... pero después empiezan los de dolor, alguno de desesperación, ira... No me estaba atreviendo a mirar. Pero debía hacerlo, porque ellos miraban a mis cadáveres sin poner pegas. Entonces Noel nos pide ayuda para que no lo hieran y vuelvo a mi forma para poder ser de utilidad. Trato de desviar las piedras que puedo, coincidiendo a veces hechizando las mismas que los demás y dejando que otras sí le llegasen por esas equivocaciones. Me fijo en la cara de Noel, no puedo evitarlo. Ahí está el Draco de Estínfalo. Empieza a reírse, pero aunque algo me dice que debería ver algo equivocado en ello, no lo encuentro. Todos los animales siguen sus instintos, ser racional no te libra de ello. Sonrío de forma torva y observo el espectáculo con la mirada perdida. Somos monstruos. Pero no hay ningún problema en ello.

Entonces, sin previo aviso, escuché un chillido a nuestras espaldas y algo se abalanzó contra mí, esquivándome en el último momento. Me vuelvo, preocupado, pero ya no veo nada. ¿Qué ha sido eso? Alguna alimaña voladora nos está acechando.
-¡Cuidado! -grito. Entonces veo algo moverse en una grieta del techo. Hay algo allí, oscuro, acurrucado esperando a que bajemos la guardia. Pero se mueve demasiado para estar acechando... y entonces veo que se ha hecho con el cuerpo decapitado que había a mis pies. Maldigo en voz alta al ver como cae un poco más de sangre desde el techo. Sea lo que sea, ya tiene su recompensa y tal vez no nos moleste más, pero necesito un cuerpo para moverme. De pronto, el cadáver se le cae al suelo y el animal alza el vuelo de nuevo para recogerlo, y lo identifico por fin como un vlakai. Contengo un grito de alegría y me abalanzo hacia el cadáver descabezado, ahora mordisqueado y prácticamente sin una pata.
-¡Es un vlakai! -digo mientras corro hacia el cadáver y lo recojo-. Vamos bicho, ven a por él -llamo retrocediendo con el cadáver. El murciélago gigante adopta una actitud amenazadora y justo en ese momento Noel aparece a mi espalda.
-¡Noel, vlakai! Intentad no dañarlo, por favor -pido preocupado. Aun así sé que no debemos arriesgarnos demasiado, así que hago un hechizo de impulso para desestabilizar al animal y que se desoriente-. Tengo una idea... Flotaré a su alrededor con su premio -explico moviendo el cadáver que sujeto-. Por favor, intentad paralizarlo levemente... haré un hechizo que aprendí de los libros alrededor de su cuello justo antes de que termine el efecto.
Sin esperar respuesta me lanzo hacia delante, pues el vlakai ya volvía volando. Empecé a casi danzar a su alrededor, pero el cadáver pesaba y mis llamas estaban débiles. Noto cómo se me va el poder a cada movimiento que hago, que se convierte en un suplicio, hasta que de pronto me encuentro girando alrededor de un cuerpo inmóvil. Me vuelvo hacia mis compañeros y veo a Giz todavía en posición de hacer el hechizo.
-¡Gracias! -suelto con una amplia sonrisa. Dejo caer el cuerpo estropeado y tomo aire-. Habrá que esperar un poco -digo en un suspiro. Preparo mentalmente el hechizo para no equivocarme y cuando, pasado un tiempo, noto que empieza a volver el movimiento al murciélago, trazo rápidamente unos símbolos alrededor de su cuello y ejerzo presión con un hechizo hasta que el vlakai cae fulminado habiendo vuelto a la normalidad. Me froto los ojos con cansancio y miro a los demás.
-Casi no me queda poder mágico, me quedaré dentro del animal. Gracias por este último esfuerzo, ahora centrémonos en salir de aquí, este cuerpo puede ser bastante útil.
Después poseo el vlakai y me pongo en pie estirando las alas a modo de prueba. Parece estar en buen estado por ahora. Al menos podré llevarme este trofeo de nuestra aventura. El agotamiento habrá valido la pena si ahora conseguimos salir de aquí sin mayores problemas, así que sin darle más vueltas sigo a los demás a ratos andando y a ratos haciendo breves vuelos para probar las alas del murciélago. Se parecían un poco a las del dragón, pero no su centro de equilibrio, lo que dificultaba bastante tanto el vuelo como el aterrizaje.

27 Re: Subterráneos el 26/04/12, 06:21 pm

Naeryan


La tranquilidad duró poco tiempo. Como si fuese un ser ancestral que aburrido de la falta de visitas ahora concentrara toda su atención en ellos, el subterráneo no parecía dispuesto a dejarles en paz.
Un olor dulzón inundó la galería. En otras circunstancias (y a un par de kilómetros de distancia del origen del efluvio) habría resultado incluso agradable, pero en aquella concentración y mezclado con el hedor a podrido de los subterráneos constituía una combinación que daba como resultado una peste nauseabunda.
Los pocos tallos que se habían colado por aquella galería secundaria se marchitaron y cayeron al suelo, como si ellos también reaccionasen a aquel olor que les resultaba tan desagradable.
Una nueva vaharada de perfume alcanzó a los jóvenes. El aliento de aquel ser, aquel depredador que se acercaba poco a poco por las galerías, olía a un aroma que intentase ser delicado y fallase miserablemente, a azúcar podrido, miel pasada hace mucho tiempo y flores descompuestas.
A la tenue luz que alumbraba la estancia, el ser que emitía aquel efluvio se dejó ver.
A primera vista parecía una inmensa masa humanoide, pero al avanzar aquella cosa unos metros más quedó claro que iba formándose y deformándose al buen tuntún. El monstruo estaba formado por un gigantesco cúmulo de carne negra informe que ocupaba casi todo el alto y ancho del túnel. Una bolsa translúcida que colgaba a sus espaldas parecía contener una serie de órganos, los vitales aparentemente escondidos entre todo aquel triperío. Constantemente parecía formar y deshacer una serie de apéndices, como si recompusiese una y otra vez su estuctura de acuerdo a las piezas, tales como huesos, garras y dientes, de las presas a las que había digerido. De sus extremidades goteaba un líquido rosado grisáceo que parecía mantener todo aquel desbarajuste orgánico engrasado y funcionando. Aquel olor excesivamente dulce, que parecía provenir de aquel mismo líquido, provocaba un contraste chocante con su apariencia. De alguna manera parecía que aquel aroma era el único recurso que poseía para atraer a alguna presa; sin embargo cualquier intento era infructuoso. Todo él parecía desprender hambre, deformidad y dolor.
Una horda de moscardones del tamaño de puños lo acosaban, zumbando furiosamente. Provistos de diminutos apéndices pinzados, siempre que se posaban sobre el engendro aprovechaban para arrancarle un nuevo pedacito de carne. El murmullo de sus alas al batir provocaba un efecto extraño con el eco de los subterráneos, dando la impresión de haber dotado a aquel ser de voz propia, con la cual les pedía que pusiesen fin a su miseria.
Sin embargo, su actitud decía algo bien diferente. Con un rugido que envió algunos pedazos de carne muerta de su improvisada garganta volando en su dirección, el engendro cargó contra ellos.

28 Re: Subterráneos el 26/04/12, 10:03 pm

Yber


GM
Noel se lanza contra el grupo de salvajes para asustarlos y, tras la sorpresa inicial que provoca sus primeros gritos, comienza a lanzarles plumas desde el aire. Los chillidos que brotan entonces me ponen la piel de gallina. << Si yo tuviese que hacer daño a alguien para conseguir magia...>> Está claro que no podría. Ya me había costado antes atacar al mediohombre sin sentirme mal por ello. Los humanoides parecen reaccionar ante el ataque de Noel y lanzan piedras contra él. Nos pide ayuda y desde fuera de la caverna, tratamos de de desviar tantos pedruscos como podemos. Aprovechando que Alicia y Gael comienzan a lanzar hechizos a mi lado, despliego la gola.

De repente, Noel parece perder las dudas que le rondaban acerca de su fuente de magia. Baja al suelo y, con una sonrisa que me habría asustado incluso a mí, desenvaina la espada y comienza a lanzar tajos contra los humanoides. La escena, salpicada de gritos, me produce un fuerte escalofrío. Sin embargo, parece que este lugar no quiere darnos tiempo para recrearnos ni el más mínimo segundo: una enorme críatura se acerca volando hacia nosotros. Las alas membranosas, el pelo oscuro y las grandes orejas me hacen idenfiticarlo enseguida << Un vlakai >>.

Gael nos echa el alto y nos pide que no intentemos no dañarlo, para poder hacerse con su cadáver. Lo paralizo tal y como pide y, después, él rodea su cuello cojurando un hechizo que desconozco. El fuego fatuo acaba bastante cansado y se mete en el cuerpo inerte del vlakai una vez lo ha rematado. Siendo sinceros, todos estamos bastante venidos a menos tras tanto correr y tanto monstruo, aunque quizá Alicia y yo seamos los menos agotados físicamente, pues Noel y Gael se las han visto con los humanoides y el vlakai.

Al poco de ponernos de nuevo a las andadas percibo un fuerte hedor. Dulzón, pero no del tipo de olor que suele salir de un horno con bizcochos, precisamente. Este está impregnado de pudredumbre.

-¿Seguro que es por aquí?-les pregunto tratando de no poner cara de asco-. Porque empieza a oler mucho peor que al principio-conforme avanzamos unos pasos, el olor se vuelve más fuerte. Insoportable. Me cubro las fosas nasales y la boca con la mano para evitar una arcada. Sin embargo, el olor es tan fuerte que al final me veo obligado a realizar un hechizo para camuflarlo, consiguiendo mezclarlo un poco con cierto aroma a las plantas del huerto de Letargo. Sigue siendo un olor rancio y asqueante, pero al menos consigo mantener el estómago en su sitio.

Por poco tiempo. Enseguida aparece frente a nosotros la fuente de tal hedor: Un amasijo negro y putrefacto cuyo cuerpo se va deformando, mostrando todo tipo de extremidades yendo y viniendo de su interior. Sobre él, revoloteando, un enjambre de moscones enormes que se aprovechan de la carne que desprendía.

-Joder...-No sé la de veces que habré soltado maldiciones desde que estoy aquí, pero es que esto no es más que una serie de catastróficas desdichas. Salimos de un mal para meternos en otro peor. Puede que por el aspecto del monstruo, no sufro de los mismos reparos que antes a la hora de atacar. Sin embargo, esta vez lo que no sé es hacia dónde exactamente. Saco el carcaj, al que apenas le queda un puñado de flechas y decido comenzar con los bichos que lo sobrevuelan, dirigiendo las flechas que quedaban hacia ellos mediante hechizos de levitación e impulso.

29 Re: Subterráneos el 26/04/12, 11:40 pm

Giniroryu


GM
El Vlakai no nos dio demasiados problemas. Además Gael nos pidió que no le hiciésemos mucho daño, por lo que decidí permanecer al margen al ver que entre él y Giz lo tenían perfectamente controlado. El plan de Gael, el cual utilizó un hechizo nuevo para mí, funcionó sin problemas, aunque pude notar que mientras distraía al Vlakai se lo veía bastante agotado. Fui entonces consciente de mi propio cansancio. Habíamos corrido mucho, exigiendo bastante de nuestras piernas, y había pasado bastante tiempo en el aire utilizando mis plumas, moviéndome, lanzando tajos con la espada... Mantuve la mirada fija en los movientos de Gael y Giz con aire ausente y expresión seria. Estaba tratando de evitar pensar demasiado en lo que acababa de ocurrir, pero de vez en cuando apretaba fuertemente los puños porque el recuerdo, aplastantemente reciente, me atormentaba. Gael se hizo con el Vlakai y nos indicó que ya debíamos salir de allí. No me sentía con ganas de conversar, por lo que seguí a los demás por los túneles en silencio y con expresión sombría.

El destino no quería condecernos un respiro ni siquiera ahora. Era como si hubiese alguna entidad observando nuestros movimientos y que supiera que no deberíamos estar hoy aquí y trataba de impedir que saliésemos con vida. Lo primero fue la peste. Un olor nauseabundo que no se parecía a nada de lo que había olido jamás comenzó a penetrar en nuestras fosas nasales, siendo notado con gran desagrado por Giz en primer lugar. Pronto pudimos ser testigos de la procedencia del hedor. Un engendro. Enorme y de apariencia ignominisa. Todo en él despredía putefracción: su olor, su aspecto, su manera de arrastrarse por los túneles... Ocupando la mayor parte del espacio por donde pasaba. Era enorme y deforme. Unos moscardones desproporcionadamente grandes revoloteaban a su alrededor. Sentí unas fuertes náuseas según se acercaba y probablemente habría vomitado de no ser por el hechizo de olor de Giz. Y pánico. Un pánico arrollador como no había sentido hasta ahora, ni siquiera cuando el gusano nos persiguió. Con gran horror vemos como el ser comienza a acelerar en nuestra dirección. Estábamos demasiado cansados para correr... y para luchar. ¿Qué se supone que íbamos a hacer? Mi moral estaba por los suelos y provocaba que el agotamiento físico me resultase más evidente. Sin tiempo de pensar en nada más, vi como unos trozos de carne putrefacta salían despedidos hacia nosotros. Un trozo se carne de gran tamaño se precipitó muy cerca de mí... Iba en dirección a Alicia directamente. Esto consiguió hacerme reaccionar por fin.
-¡Alicia, cuidado! -grité mientras saltaba en su dirección y la empujaba unos metros para evitar el impacto. Los dos caímos hacia un lado. Ver a mi amiga en peligro me había despejado un poco. No podía quedarme parado. Me acerqué a Giz, que ya disparaba flechas al engendro y alcé el vuelo en un rápido aleteo.
-No estoy dispuesto a morir en este lugar.
Agotado como estaba, preparé unas cuantas plumas para lanzarlas. No tenía ninguna esperanza de que fuese a servir de algo, pero era mejor que permanecer paralizado en el sitio. Me detuve unos segundos para trazar la trayectoria de las plumas. Jadeando y con mucha más dificultad que antes hice que plumas de la espalda y brazos al mismo tiempo saliesen despedidas hacia arriba para luego lanzarles un hechizo de levitación e impulso. Hice que se juntasen todas en en el mismo punto y las impulsé lo más rápido que permitía el hechizo contra los ojos del engendro.

30 Re: Subterráneos el 27/04/12, 12:26 am

Tak

avatar
GM
No tardó mucho en pasar otra cosa particular. Un olor diferente a todo lo demás empezó a inundar los túneles. Era putrefecto, pero a la vez era diferente, porque era principalmente dulce. Pero dulce hasta lo vomitivo. Pronto noté algo en la distancia, y preocupado miro a los demás, que también parecen estar atentos a lo que se acerca. Pero ni con toda la creatividad del mundo podríamos esperarnos una criatura así... es increíble que viva en ese estado, no está herida ni nada parecido, sencillamente es así, un engendro asqueroso y deforme de carne y vísceras. Me impresiona tanto lo que veo que por un instante no puedo reaccionar, y cuando me quiero dar cuenta lo tenemos delante y nos ruge de forma amenazadora, lanzando carne en el proceso. La esquivo asqueado y veo como a pocos metros Noel ayuda a Alicia. En ese segundo me doy cuenta de que no solo yo estoy agotado, pero tenemos que salir de esta como sea.
Giz se arma con flechas y empieza a contraatacar, y Noel hace lo propio con sus plumas. Pero yo no se qué hacer desde el interior del vlakai, sin magia y sin armas. Las garras del animal no servirán de nada contra esa mole informe, no harán más daño del que ya parecen hacerle esas moscas enormes que pude ver sobre el monstruo antes de empezar a defendernos.
Entonces no me quedo parado más y echo a volar como puedo hacia la masa de carne. Al menos tengo que intentar distraerlo para que no ataque a los demás. Sería una lástima si no puedo sacar este vlakai de aquí, pero ahora no puedo pensar en eso. Me lo prometí a mí mismo antes de bajar aquí, no tiene ningún sentido salir de este lugar si no lo hacemos todos juntos, y el cadáver no entra en ese todos.
Revoloteo alrededor de él esperando que no centre su atención a los demás y trato de mantener el equilibrio lo mejor que puedo en el aire. En un momento dado me siento desfallecer, pero me poso unos segundos boca abajo agarrándome a un saliente del techo y hago un gran esfuerzo para echar a volar de nuevo. Tampoco quiero quedarme parado demasiado tiempo porque temo que a las moscas les de por querer probar algo que no sea la masa dulzona a la que persiguen.

31 Re: Subterráneos el 28/04/12, 11:41 am

Alicia

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Noel les instó a quedarse a fuera, y solo les pidió que no les permitiesen salir. Era tarde para plantearse problemas éticos sobre lo que iba a pasar. Azura estaba enterada de que precio le habían puesto a la magia de Noel, el sufrimiento, el miedo:
…los gritos.
Estaba agotada, física y mentalmente. Había pasado miedo , asco, y una vez más, miedo. Se preguntaba si esa era la sensación que había añorado, o si es que al aceptar bajar hasta allí, ya se había olvidado de lo que significaba “aventura”. Después de llevar allí un año, olvidarse de lo que era en realidad encarar el peligro, parecía tan estúpido que quería pegarse. Ella no estaba hecha para disfrutar aquello.
Noel bajó sobre los humanoides. Azura les miró consternada. Podías confundirlos de verdad con personas. Personas feas, blanquecinas y desnutridas. Personas deformes y poco humanas, y sin embargo, personas. Vio como caían las plumas afiladas sobre ellos, les oyó gritar. Vio a su amigo sonreir y sintió miedo. Porque no estaba segura de estar viendo a su amigo. A pesar de ello, desvió los proyectiles que lanzaron los humanoides contra él. Uno después de otro. Imaginaba que los talismanes que había cargado y traído, se estaban gastando. Que no debía de quedarle para mucho. Noel se ensañó con ellos.

Se río.

No pudo reflexionar mucho sobre aquello. Sobre nada, en realidad. Azura estaba absorta en lo que hacía, y después, concentrada en la enorme criatura que descendió por la galería: el vlakai que Gael necesitaba.
La pelea no duró mucho. Giz lo paralizó y Gael lo remató con un hechizo que no reconoció, pero que pareció asfixiarlo. Metido dentro de su nuevo cadáver, ya habían cumplido la misión en los subterráneos y era hora de regresar. Pero según avanzaban por los pasillos oscuros, el olor empezó a ser asfixiante. Era una peste dulzona, tan fuerte que embotaba los sentidos y daban ganas de vomitar. Giz tuvo que hacer un hechizo para poder continuar. A la peste le siguió otro monstruo. O una montaña de cadáveres viviente. Se arrastraba componiéndose y descomponiéndose; una masa de carne muerta que no entendía como se mantenía unida.
Horrorizados, vieron que aceleraba hacia ellos. Alicia contuvo los gritos, las palabras.
“Otra vez no, más no…ya … no tengo más fuerzas”.
Oyó un grito de Noel, y algo la empujó, fuera del alcance de un proyectil hecho de carne y vísceras. Las ganas de vomitar fueron tan fuertes que no pudo ni murmurar “gracias”. No sabía si sería capaz de huir, y creía que no podría luchar. Todos estaban cansados. Oyó a Noel jadear arriba, mientras hacía un esfuerzo por plantarle cara al engendro. Y lo mismo pasaba con Gael. Parecían dispuestos a luchar. Eso le dio las fuerzas para espabilar.
Se preguntaba si, por eso de ser carne muerta, no sería bastante incendiario.
Repitió el truco de arrancarse un trozo de la ropa y envolver una piedra con ella, Le prendió fuego y dirigió la piedra hacia la “cara” del ser. Su camiseta ya estaba hecha jirones.


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32 Re: Subterráneos el 28/04/12, 06:39 pm

Naeryan

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El engendro despidió un aullido ensordecedor cuando las plumas de Noel alcanzaron su objetivo. Una sangre amarilla y espesa como la bilis resbaló empapando su pobre imitación de rostro, llevándose consigo los restos de esclerótica y humores que habían quedado de sus ojos. El engendro avanzó unos cuantos metros a ciegas. La bolsa translúcida cambió de sitio, reapareciendo en lo que podría tomarse por su abdomen. Una segunda exactamente igual se abrió paso en el mismo lugar que habían ocupado sus ojos.
Los pobres restos de inteligencia de aquel ser detectaron algo que revoloteaba en el techo sobre él. Carne muerta, carne que él necesitaba para recomponerse.
Uno de los apéndices de carne se abrió formando una masa blanda en forma de pinza, que se disparó en el aire en dirección al vlakai habitado por Gael, buscando tragárselo. La primera embestida falló, y el apéndice se retiró dejando pegados al techo restos pegajosos de hiel y entrañas. La segunda fue más certera y aprisionó en una masa pútrida una de las alas de Gael.
En ese momento actuó Azura. La bruja había tenido buena puntería y el proyectil incendiado había impactado en el apéndice que envolvía aún el ala de Gael. El monstruo no pareció darse cuenta y no reaccionó en absoluto, al contrario de como había sucedido al darle en los ojos. Sin que pareciera sentir dolor en ningún momento, el brazo improvisado cayó al suelo envuelto en llamas liberando a Gael, desprendido del resto de su "cuerpo". Resto de la masa viscosa había quedado adherida al vlakai, pero privada de su conciencia impulsora ahora era inerte e inofensiva.
A las fosas nasales de los transformados un nuevo hedor se sumó a los ya acumulados: olor a funeral; carne podrida, quemada y convertida en ceniza.
Inconsciente del pedazo de sí que había dejado atrás, el monstruo continuó arrastrándose hasta los jóvenes, dejando tras de sí aquel líquido rosado semejante a baba de caracol. El lado en el que había impactado el proyectil de Azura parecía arrastrarse junto al resto por inercia y no iniciativa propia; de él ya no manaba líquido.
Con un nuevo vibrar de cuerdas vocales rasposas, en una pobre imitación de rugido, más disparos de masa muerta buscaron los cuerpos de los incursores. Los huesos, dientes y garras de diverso tamaño revueltos entre la carne más blanda los hacían proyectiles peligrosos.


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"And if you gaze long enough into an abyss, the abyss will gaze back into you."
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33 Re: Subterráneos el 28/04/12, 07:24 pm

Giniroryu

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GM
Las plumas impactaron en sus ojos. Al controlarlas con magia era mucho más fácil que siguieran la trayectoria que yo quería. Comprobé en un breve instante de satisfacción como la criatura se desonrientaba. Sus ojos habían resultado seriamente dañados y unas cosas en forma de bolsa aparecieron en su lugar. Cansado y jadeante aterricé junto a Alicia y Giz. No tenía fuerzas para volver a alzar el vuelo. Observé horrorizado como el Vlakai donde se encontraba Gael era atrapado por el engendro. Por suerte Alicia reaccionó pronto y le lanzó un proyectil en llamas que lo liberó del ser. El fuego también parecía hacer mella en la criatura. Un nuevo olor asqueroso inundó la galería.
-¡Giz, deberías lanzar flechas en llamas como la otra vez! -exclamé mientras me tapaba la boca y la nariz con una garra.
Una bolsa parecida a la que le había salido en lugar de los ojos había aparecido más abajo y me fijé en ella por primera vez. Era semitransparente y se podía ver que dentro había algo...
-¿Qué es eso...?

Algo me desconcentró en ese momento. Un eco en el interior de mi mente. ¿Qué diablos era? Parecían palabras... pero me llegaban de una forma muy distorsionada y no entendía lo que decía. << Es como aquella vez, la noche que nos transformamos... >>. Alguien se estaba intentando comunicar conmigo, puede que con los demás tambien. Sin poder comprender nada de lo que decía decidí ignorarlo. Al cabo de un rato dejó de escucharse de todas formas.

Lo que el engendro llevaba en la bolsa parecían órganos. ¿Sus órganos? Era un lugar extraño donde tener órganos, pero... ¿qué es lo que tenía sentido en aquella criatura? Nada.
-¡Mirad esa bolsa! -grité para hacerme oír por encima del estruendo que provocaba el monstruo.
No pude decir más pues nuevamente unos trozos de carne salieron despedidos del monstruo hacia nosotros. A duras penas pude esquivar uno que venía directo hacia a mí alzando el vuelo con dificultad lo más rápido que me permitió mi agotado cuerpo. Volví a aterrizar, de forma brusca y desequilibrada.
-¡Creo que deberíamos centrar nuesros ataques en esa bolsa! -comencé a decir nuevamente-. ¡Si es lo que parece, ahí tiene sus órganos!

Esperando no equivocarme desenvainé la espada. Tras unos segundos los cuales dediqué a tomar aliento alcé de nuevo el vuelo, más saltando que volando en realidad y clavé la espada en la bolsa donde estaban los órganos. Tras asestar el mandoble volví al suelo, con el corazón y la respiración acelerados.

34 Re: Subterráneos el 29/04/12, 12:35 am

Tak

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GM
Noel logra inutilizar los ojos del monstruo de carne, pero eso no parece detenerlo por ahora, pues veo como sigue avanzando. Ahora que está ciego no sé si servirá de nada revolotear a su alrededor, así que pienso en retroceder y volver al lado de los demás por si están sugiriendo algún plan para hacerle frente. Sin embargo, al intentar retirarme, siento como algo se acerca silbando hacia mí y repliego las alas para descender rápidamente y luego planeo girando la cabeza para ver qué había sucedido detrás de mí. Una especie de tentáculo había salido de la masa de carne maloliente y había dado en el techo de la galería... y seguramente buscaba golpearme o agarrarme. No pierdo el tiempo y aleteo para alejarme todo lo que pueda, pero el apéndice cae sobre una de mis alas e impide mi huida. Trato de pedir auxilio pero de la boca del vlakai solamente sale un chillido agudo. Los siguientes segundos son muy confusos. Lucho contra esa carne pútrida, tratando de zafarme de ella mientras pienso incluso en cercenar el ala aprisionada con mis propias garras para liberarme antes de que la cosa se ponga peor. Pero de pronto siento como la masa que me aprisiona pierde consistencia y veo que ha sido separada del resto del cuerpo. Me la quito de encima mientras caigo y repliego las alas para que no se dañen en la caida, que trato que sea lo menos aparatosa posible. Corro aleteando hacia mis compañeros y me situo al lado de ellos. Justo en ese momento me parece estar escuchando algo, un eco, palabras. Pero no sé qué es ni de donde viene. Parecen más bien un producto de mi imaginación, y no tengo tiempo de pensar en ello ahora, porque sé que aquí abajo no hay nadie que se ponga a hablar tranquilamente como parece estar haciéndolo ese eco lejano que oigo entre mis pensamientos.

Al volverme de nuevo hacia la criatura veo que sigue su avance sin amilanarse, dejando un rastro asqueroso detrás de sí. Entonces Noel grita haciendo notar que tiene algo que antes no tenía. Cuando lo veo me quedo asqueado, parece tener varios cúmulos de órganos, uno en donde estaban los ojos hasta hace poco y otro en lo que podría ser el abdomen. De pronto el monstruo vuelve rugir y lanzar pedazos de carne pútrida que nos toca esquivar como podemos. Cuando Noel vuelve a hablar propone atacar directamente a esas bolsas de órganos. Asiento, esperando que alguien se fije, pero no sé exactamente cómo atacar, sin magia y sin poder acercarme por si trata de atraparme de nuevo. Pero Noel parece no tener miedo, y me avergüenzo de mí mismo al verlo alzar el vuelo e ir directo hacia el monstruo. Él no lleva un cuerpo que pueda abandonar a su suerte y sobrevivir a pesar de ello. Alzo el brazo tratando de decirle que no vaya, pero no puedo emitir más que un chillido y él no se detiene. Podría haberlo hecho yo, si el monstruo lo atrapa no podría perdonarme. Sin pensarlo más echo a correr hacia Noel, que acaba de dar un mandoble y posarse en el suelo, agotado, para rescatarlo como sea si el monstruo trata de tocarle una sola pluma.

35 Re: Subterráneos el 29/04/12, 05:23 pm

Jack

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Tras pasar por Serpentaria, Adara siguió el rasto de los desaparecidos y volvió, anunciando que estaban en los malditos subterráneos. Así pues llegamos a la máxima velocidad que toleraban los que iban corriendo y nos dirigimos a la entrada que usaron. Si la ciudad estaba a oscuras, el túnel era un pozo de noche pura. Al menos para los demás, yo lo veía con claridad y nada más entrar, los olores que lo poblaban me permitieron saber que, obviamente, no estábamos solos. Adara iluminaba el túnel y yo encabezaba la marcha, siguiendo el rastro de los jóvenes.

No sé cuánto tiempo llevamos caminando, solo espero encontrar alguna salida pronto, por la broma del sol. O me quedaré aquí todo el día... Sea como sea, necesito beber. No bebo casi nada desde ayer por la mañana, solo un poco antes, necesito beber y mucho. Pero ninguna de las criaturas que cruza con nosotros me sirve. Algunas pasan por delante, de pasaje a pasaje sin atacarnos, otras de pequeño tamaño que van en manada sí que nos atacan, pero son rápidamente abatidas. Sin embargo, de pronto empiezo a notar un rastro de sangre apetecible, deliciosa, que como por casualidad, se acerca a gran velocidad. Y en gran cantidad. Me adelanto sin avisar al grupo y al girar un recodo, lejos de la luz de Adara, puedo ocultarme para ver cómo un grupo de hombres bestia se acerca. No... No se acercan. Huyen de algo. Van gritando despavoridos, con las crías en el centro del grupo, directos hacia los demás. Trepo hacia el techo y cuando ya están a apenas unos metros...
-¡Hombres bestia!-grito con fuerza, tanto para alertar al equipo como para confundir a las criaturas.

Acto seguido lanzo un hechizo de oscuridad a los primeros, creando el caos y cegándolos con la sustancia viscosa. Después salto hacia uno de ellos y, cogiéndole por la espalda con su sangre ya manando a borbotones de un fugaz ataque. Mientras repelo a los demás con hechizos de impulso, su sangre me llena a velocidad vertiginosa, repartiendo calambrazos allá por donde pasa, pero no puedo estar así eternamente, así que me deshago con violencia del cuerpo, rompiéndole el cuello en el proceso por si siguiera vivo, y vuelvo al caos de hechizos y lucha. Es pronto para hacer algún hechizo de fuego, pero enfebrecido como estoy por la sangre aún caliente, prendo la espada y arremeto contra la marabunta de seres, repartiendo mordiscos y mandobles, haciendo huir a los que se libran de mi letal abrazo.

Pero cuando logro unos segundos de descanso, logro captar varios olores en los hombres bestia... ¿Huelen a lo que creo que huelen? Hasta mis manos huelen a los jóvenes... ¿Huían de ellos?
-Tienen que estar cerca...-susurro. Me convierto en humo para evitar conflictos pero aún no alcanzo a verles.

Entonces me alejo de la batalla y, nervioso por la sangre y por la proximidad cada vez mayor, no caigo en la cuenta de cuál es la profundidad del túnel hasta que les veo. Luchan contra algo que no distingo. <<< Si interrumpo a los jóvenes ahora, pueden confundirse y caer heridos... ¡Tengo que volver y avisar al resto! >>> Cosa que hago a la mayor velocidad posible...




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Die wahre Macht, die uns beherrscht, ist die schädliche, unendliche, verzehrende, zerstörende, unstillbare Gier...
Spoiler:
El verdadero Poder que nos controla es la vergonzosa, interminable, desgastante, destructiva e insaciable Sed...

Compis de Sinceridad:
De momento, estos son los deseos/nombres que Sinceridad coloca a sus compis:
Sox= Chamán
Nadzieja = Silencio
Mónica = SinGritos
Tay = Directo
Eorlir = Mapa
Ina = Tímida
Eriel = Fanático 1
Barael = Fanático 2
Dafne = Cría
Lorenzo = Enrevesado
Sakrilt = Sakosa
Siete = Dudoso
Rádar = Callado/Carabés
Fahran = Madura

Warning: estos nombres están sujetos a cambios según el parecer de Sinceridad.

36 Re: Subterráneos el 29/04/12, 08:11 pm

Lupin

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Entramos a los subterráneos por la entrada que he rastreado. Ahí dentro es el vampiro quien nos guía, mientras que yo genero luz para saber dónde pisamos y ahuyentar a las alimañas. Las pocas que se atreven a cruzarse con nosotros son despachadas sin problemas.

Cuando llevamos un rato caminando, de pronto Jack se transforma en niebla y se adelanta girando un recodo. ¿Adónde va? Maldición. Vamos detrás de él y lo vemos atacando a un grupo de hombres bestia, entre diez y quince. Los que no caen bajo su espada huyen de él, pero son rápidamente interceptados por nosotros. La magia de tres muertos más se suma a la ya obtenida de otras víctimas anteriores. No me hace gracia, ellos no han hecho nada, sólo huían de algo y... me repito que sólo es por la magia, esta ciudad no perdona a los débiles y uno no se debe descuidar ante nada.

Cuando acabamos con ellos, Jack sale disparado hacia no sabemos dónde. ¿Qué le ha pasado de repente a este chico? Le seguimos lo más rápido que podemos, pero lo acabamos perdiendo y no tenemos más remedio que detenernos al no saber dónde ir. Me dispongo a hacer un hechizo de rastreo cuando él vuelve a nuestro lado y nos dice que ha encontrado a los chicos, pero que están luchando contra algo que les está poniendo en problemas.

No hay tiempo para idear un plan, así que salimos corriendo hacia donde nos indica el vampiro. Al cabo de poco, logro ver a los chicos luchando contra un ser grande y sin una estructura muy definida, que va sacando apéndices por aquí y por allí para moverse y atacarlos.
Logro ver también gracias al último ataque volador de Noel que lleva como una especie de bolsa en la espalda. ¿Su punto débil? Al menos parece blando, así que empiezo a pensar algo deprisa... ¿qué tal una explosión en esa parte? Dejo que los demás se adelanten, pues ya hay luz donde el monstruo, y busco una piedra un poco grande para escribir runas. También necesitaré asegurarme que penetre en el monstruo, así que dibujaré una runa para hacerla salir disparada de mi brazo. Tengo la pierda, pero... ¡maldición! No tengo con que escribir, así que no me queda otra que improvisar: me hago un tajo en la palma de la mano y escribo con mi propia sangre. He de ir rápido pero no puedo descuidar mi escritura, o las runas no funcionarán o podrían tener efectos adversos.

37 Re: Subterráneos el 29/04/12, 08:48 pm

Leonart

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Toima estaba realmente nervioso. Siguio la silueta de Adara a medida que se acercaban al torreón. De loejos, el ulterano podia observar como habia menos presencias en el torreon de las que tocaria, pero no decidio apresurarse en sacar conclusiones y no fue hasta que lo ojó de labios de la mujer hasta que no se lo creyó. Los pequeños les habian desobedecido. Toima pegó un grito de rabia pura y corrío hacia la entrada de los subterraneos lo más rápido que pudieron sus piernas. El ulterano solo tenia una cosa en mente: Rescatarlos.
Cuando entraron, Adara hizo una luz y Toima comenzó a rastrear los túneles con sus ojos en busca de los chicos. Habia cosas demasiado grandes o demasiado pequeñas, pero pocas que pudieran ser ellos. Jack desaparecio, perdiendose por los pasillos y Toima se fio del instinto del vampiro y le siguio a paso veloz.
Llegaron a un claro habitado por una especie de cruce entre hombres y bestias que huian de algo más allá. Toima gritó de rabia una vez más y hendio la cara del primer desgraciado en su craneo, matandolo al instante y luego estalló Toima se encontraba en medio de un frenesí de rabia e ira. Todo lo que se cruzaba por su camino era aplastado, acuchillado y reducido a cenizas.
No fue hasta que se fijó, que, de más allá del lugar donde se encontraban, varias figuras que podian ser los chicos estaban moviendose alrededor de una presencia enorme. Extrajo el cuchillo de la garganta del ultimo hombre bestia que habia matado y corrío a zancadas hasta encontrarse cara a cara con una presencia gargantuesca. Ante él, un ser que no sabia catalogar como animal o monstruo se arrastraba lastimosamente y a su alrededor, los chicos procuraban esquivarle, le atormenaban y atacaba. Toima no pensaba con claridad en esos momentos.
-¿¡Qué diablos pasa aqui!?- gritó con una voz muy estridente. El ser se revolvio y Toima le lanzó varios de sus cuchillos contra la resbaladiza superficie del ser. Si bien su metal hizo efecto, la bestia no lo hizo aparentar. Tenia un par de organos por fuera, un brazo cercenado y lo que parecia un ojo estallado con plumas de Noel. Toima maldijo y extrajo un hilo mientras corria a toda velocidad hacia el animal. Ató varios de sus cuchillos en un instante y clavó uno en la carne del ser, mientras tiraba del hilo, desgarrandole la carne. Pasó el otro extremo del hilo alrededor del brazo, clavandosele cuchillos entonrno a este y tiró hasta arrancarlo de cuajo. Sin embargo, el animal se retorcia y seguia atacando. Toima se apartó de un salto jadeando.
-¿¡Y este mierdas porque no muere!?-


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!!SOICRET SOL NE ETATSILNE
Spoiler:

38 Re: Subterráneos el 30/04/12, 03:03 am

Yber

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GM
Koval consigue escapar de las "garras" del monstruo gracias a una roca envuelta en fuego de parte de Azura y Noel se ve obligado a aterrizar entre ella y yo. El ser aulla nuevamente, o al menos hace un intento chirriante de ello después de nuestros ataques, y vuelve a enviarnos tropezones de todo lo que una vez debieron ser seres vivos con poca suerte. Me obligo a dar un salto hacia atrás para esquivarlos, pero incluso así acabo utilizando un hechizo de impulso para repeler medio maxilar plagado de dientes y muelas podridas. Ante todo no quiero que me toque con esa sustancia negra, no parece sana en absoluto. El olor a engrendro quemado me provoca nuevas arcadas y me obliga a darme cuenta de que el hechizo para ocultar su olor ha sido una de las cosas más inútiles que he hecho hoy. Sin embargo, entre tanto hechizo por parte del resto, mi gola parece agitarse con vida propia, por lo que no tengo demasiado en cuenta el malgasto de energía que hice.

Noel sugiere que incendie las flechas y después se lanza espada en mano contra el saco de órganos que acaba de emerger a la superficie desde el interior de la mole negra. Hago aparecer una llama en mi mano mientras saco uno de los proyectiles del carcaj, aunque no llego a prenderlo. La gola me advierte de la presencia de magia cada vez más intensamente y giro la cabeza en dirección al túnel por el que llegamos justo a tiempo para ver corriendo hacia nosotros varias figuras. La primera es Adara y el cosquilleo de la gorguera parece susurrarme la palabra "runas" a su llegada. Al verla se me cae el corazón al suelo, tanto por la emoción de contar con ella como por el miedo a la que nos espera por intrépidos << Si escapamos vivos de aquí... >>. El segundo es Kaiser, o una vorágine veloz de ojos y cuchillos precipitándose sobre la bestia. Y a pesar de que me pica en la nariz que no son los únicos, de momento no consigo identificar a nadie más.

Mientras me digo a mí mismo que este no es momento de andar haciendo recuentos, hago arder el cuerpo de madera de la primera flecha y la lanzo con un hechizo de impulso contra el saco de órganos. Sigo los mismos pasos hasta que llega un punto que tan solo me quedan dos flechas en el carcaj y la llama que consigo invocar se vuelve más y más pequeña. Tras descartar desde un principio la idea de atraer de nuevo hacia aquí las que ya he lanzado, se me ocurre una última forma de utilizar las restantes. Prendo ambas flechas y las lanzo contra uno de los moscardones gigantes que levitan sobre la mole. Inmediatamente después hago levitar el moscardón dañado, hasta que las llamas lo envuelven por completo, e introduzco el cuerpo ardiendo en una de las oquedades del monstruo. Tras eso, una aspiración inunda de aire mis pulmones y viene seguida de una arcada. Lo poco que aún había aguantado en mi estómago durante nuestra incursión sale irremediablemente a la luz en forma de vómito, aunque en comparación al olor que reina aquí, bien podría tratarse de la mejor fragancia de la más aromática de las flores. Mi reacción no es más que un aviso: el olor de mi hechizo nos ha abandonado, por si cabe alguna duda, y el aroma a huerto de Letargo ha dejado vía libre a la peste que convivía con la críatura deforme.


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No llores por no poder ver tu pierna,
las lágrimas te impedirán ver los cadáveres de tus amigos.

39 Re: Subterráneos el 30/04/12, 01:58 pm

alpeca

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Pasamos por Serpentaria y Adara realiza un hechizo de rastreo que confirma lo que ya sabíamos pero que nos negábamos a creer: han ido a los subterráneos. Suelto una maldición.

-Lo sabía...en cuanto los pille, si nada de ahi abajo los ha matado, lo haré yo...

Corremos todos hacia la entrada a los subterráneos. Adara genera luz, gracias a Dios, aquí abajo no se ve tres en un burro. Corremos y corremos, hasta que Jack se dirige a atacar a un grupo de hombres bestia. Peleamos con ellos y los matamos, y de repente Jack se dirige rápidamente hacia una dirección transformado en humo. Le seguimos, sin saber a dónde se dirige, pero vuelve de pronto y nos dice que están ahí delante, peleándose con un bicho raro.

-Esto es Rocavarancolia...lo raro es que el bicho sea normal...

Nos dirigimos corriendo hacia donde nos indica el vampiro y vemos a los chicos peleándose contra una gran bola de carne...al menos eso es lo que parece.

-No voy a arriesgarme a un ataque cuerpo a cuerpo, así que...

Lanzo el escudo hacia delante y veo que se hunde en la carne con facilidad. El escudo vuelve a mí y me doy cuenta de que aunque el golpe le ha tenido que hacer daño, no parece que se lo haya hecho.
-¡Vale, el bicho no siente dolor! ¡Eso significa que no se cubrirá bien! ¡Debemos encontrarle una zona vital y atacarle ahí!

Entre todos, le provocamos heridas que habrían acabado con cualquier otro ser vivo, pero este parece obstinado en arrastrarnos a la muerte con él. Vuelo a lanzar el escudo y esta vez, en lugar de simplemente golpearte, el escudo se mete por uno de los agujeros que tiene el engendro por el cuerpo y, a modo de cuchara, saca órganos y vísceras. El plan es dejar al descubierto órganos vitales.

40 Re: Subterráneos el 30/04/12, 07:23 pm

Naeryan

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El impulso añadido que llevaba Noel hizo que el golpe asestado a la bolsa de órganos fuese aún más demoledor; la segunda bolsa situada a la altura de los ojos se arrugó y desapareció, un primitivo señuelo que no había servido de nada.
El monstruo notó que el pedazo de carne muerta animada se colocaba en actitud defensiva frente a su compañero, y se preparó para disparar un segundo apéndice que esta vez se lo tragaría. No obstante, una rápida sombra de rabia, muerte y filo se interpuso en su camino, segándole el brazo con el que había intentado la acometida. Más pedazos de carne cayeron al suelo víctima de los cuchillos del kaiser, pero la bestia no pareció acusar su pérdida.
El primitivo cerebro del engendro le permitió determinar que habían llegado más seres a aquella galería, más amenazas o potenciales presas. Seres que no le servían de nada vivos; debía matarlos primero.
Retrocedió reaccionando tarde. Demasiado poco evolucionado como para procesar sus estímulos como algo más que respuestas instintivas, no llegó a reconocer la magia de Adara trazando hechizos. En lugar de preocuparse por la inminente explosión que iba a tener lugar, se ocupó en recomponer su bastante maltrecha fisonomía. Una cohorte de espinas aparecieron, protegiendo los restos del verdadero saco de órganos y haciendo crecer una mediocre armadura a base de costillas.
No obstante, el fuego de las flechas incendiarias de Giz, añadido a la masa incandescente que era el moscardón que él había incendiado, hizo que su movimiento se ralentizara. El líquido rosa que era su aceite y su engrase, lo que le permitía moverse y mutar, se estaba secando.
Inmóvil, no fue capaz de defenderse del escudo de Aníbal, que arrancaba más montañas de carne podrida. El engendro chilló impotente cuando una de esas socavadas se llevó consigo algunos órganos vitales. Los pocos centros nerviosos que le quedaban chillaron, víctimas de la sobrecarga de información.
La llegada de la potente explosión rúnica de Adara fue casi un alivio. Con un último graznido agonizante aquella inmensa masa de líquido, sangre, carne, entrañas y pus estalló, rociando de inmundicia buena parte de la galería.
En el aire sólo quedó un frágil olor a miel.


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41 Re: Subterráneos el 01/05/12, 01:39 am

Jack

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Cuando logramos acabar con los hombres bestia, no con todos ya que algunos acabaron huyendo, volvemos al encuentro con los jóvenes. Adara tomó la iniciativa y yo pasé como una exhalación entre la criatura y los chicos, creando así hechizos de oscuridad y lanzándoselos a este para que al bicho le fuese más difícil atacarles. Noel iba en primera línea y rápidamente me interpongo entre él y un ataque de la criatura, obligándole a retroceder.

Y luego... Realmente no hago nada grave para el ser. Solo reparto mandobles, a veces con fuego en la espada, pero nada que parezca detener al maldito bicho. Al final los ataques combinados de todos logran debilitarlo y Adara con sus runas acaba destrozándolo, lanzando todo lo que fuera su cuerpo por todo el maldito túnel. Yo lo tengo fácil, hago un hechizo de impulso para intentar no pringar los que estén más cerca y luego me escabullo en forma de humo, pero los demás... Beej... Cuando todo pasa y vuelvo a tomar la forma sólida, el cuadro de los demás manchados es... es...beej.
-Dejad que haga algo útil, anda.

A continuación realizo varios hechizos de limpieza sobre ellos y cuando ya noto que me empiezo a cansar, paro. No debí haber usado la magia de fuego...
-¿Todos bien? ¿Sí? Voy a ver si el camino de vuelta está limpio... Y a ver si encuentro algo, maldita magia de fuego...-mascullo mientras me alejo.

Pero en cuanto vuelvo a girar el recodo, veo algo que corta la oscuridad. ¿Más bestias?
-Más te vale ser humanoide o sufrirás...-gruño, acercándome, espada en mano, pero empezando a sonreír en cuanto veo su perfil y su forma.

Una criatura humanoide, de gran tamaño, unos buenos dos, casi tres metros, avanzaba hacia mí. Humanoide en forma y en sangre. No pierdo ni un instante. Antes de que pueda alzar sus pesados brazos y lanzarse contra mí, me evaporizo y me escurro entre sus extremidades, para aparecer a su espalda y soltarle un tajo a la cintura, seguido de otros a los muslos, pero la espada ardiente cauteriza las heridas casi al momento, así que no malgasto sangre. Solo busco derribarlo, cosa que consigo con otro par de tajos repentinos en las rodillas, horizontales. Cuando cae al frío suelo del túnel sigue intentando cogerme con sus toscas manos, pero las pierde al segundo antes de que logren rozarme. La criatura no grita ni ruge... ¿Por qué?
-Da igual. Sangre. Eso es lo que importa.

O no. No debería ser lo único importante: hay otro de su especie detrás de este y los hombres bestia han vuelto. Genial. Sin pensarlo, clavo la espada a la altura del estómago de la criatura y mientras se retuerce le destrozo el cuello con mis colmillos, ansioso, enfebrecido por la cantidad ingente de sangre que mana de las varias heridas, poniéndome perdido pero sin importarme. La sangre pasa rauda, con maldita prisa, provocando jadeos y calambrazos a su paso, mientras sigo retorciendo la espada en su interior y le clavo las uñas de la mano izquierda en la base del cuello, haciéndole sangrar aún más. Pero los demás seres toman proximidad, así que de forma violenta me desprendo de la criatura y cojo el látigo, que arde a la vez que lo agito contra los hombres bestia, cruzándoles las caras con el cuero en llamas. El otro corpulento sí que se lanza a todo correr contra mí, pero la nube de polvo le sorprende y se detiene confundido, a tiempo de sentir cómo mi espada lo atraviesa de cabo a rabo, la giro sobre sí misma con fuerza y mientras le muerdo en la espalda y bebo su sangre, hago un hechizo de impulso para rechazar a los hombres bestia que se me acercan. Y sigo así, tengo que acabar de desangrar a ambos. Tienen sangre para días. ¡Días!

Para cuando el resto del grupo venga a mi encuentro se van a asustar un poco con la carnicería que hay a mi alrededor, pero estaba sediento... Sigo sediento...Y sigo bebiendo, sufriendo cada vez menos espasmos y sin perder la sonrisa de loco...


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