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Fase 1, Ronda 3: Malahierba vs Dama Gula

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Giniroryu

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GM
Recuerdo del primer mensaje :


Cain


Dama Gula miró la daga con incredulidad cuando dejó de moverse, y estuvo a punto de maldecir cuando oyó a su contrincante en su cabeza, pero también sintió la saeta cortando el aire. No se clavó muy profundo, principalmente porque Gula tenía sus protecciones de cuero. La trasgo se arrancó la flecha sin dudar, con un rugido, y la partió. La alabarda seguía clavada en el suelo, aprisionando la daga. Gula la desclavó, no sin antes pisar la daga para que se quedase en el sitio, y se puso en guardia mirando a su alrededor con ferocidad.

Yber


GM
Cuando dama Gula rompió la flecha, Tap acabó en el lado equivocado: la punta trasera. Hizo un barrido desde la seguridad de aquel medio palo y buscó la parte delantera. <<Enhorabuena, has demostrado tener fuerza suficiente para partir una flecha. Cualquiera lo diría...>>. En cuanto vio la media saeta con la punta de hierro, saltó al interior de esta. Dirigió una nueva mirada a la trasgo para comprobar que su daga seguía inutilizada.

>>Te huelen los pies. ¿Cuándo fue la última vez que te lavaste?—Tap hizo esto con la esperanza de que dama Gula creyera que estaba de nuevo en el arma que tenía atrapada y volvió a lanzarse con la media flecha que en realidad poseía. Esta vez, la dirigió a la parte trasera de las rodillas. Era el punto vulnerable que tenía más accesible desde su posición. Si la media flecha se clavaba, Tap se aseguraría de apretar con saña desde dentro.

Cain


-Huelen a las vísceras de los cobardes como tu a los que he pisoteado- gruñó, pisando la daga con más fuerza.

No iba a permitir que un renacuajo invisible le hiciese perder los estribos, seguía en guardia, seguía atenta. Sabía que podía saltar de un arma a otra, y aún le quedaban. La flecha cortó el aire, y dama Gula logró desviarla con la hoja de la alabarda, lo suficiente como para que no se clavase, pero igualmente le hizo un corte en el lateral de la articulación. La flecha se clavó en el suelo. Gula hizo una mueca, la agarró con presteza, y la lanzó todo lo lejos que pudo, haciendo que chocase contra uno de los muros que rodeaba la arena, sin clavarse.

-Sucia comadreja rastrera...- siseó entre dientes.

Yber


GM
Tap no esperaba que la trasgo lo parara a tiempo y eso le impidió hacer nada para salir volando. Logró saltar fuera de la flecha, pero lo hizo tarde y bastante cerca de la pared. Maldijo en silencio y echó a correr olvidándose del proyectil roto. En cuanto desandó el camino y llegó al lugar donde había dejado toda su equipación, el poltergeist poseyó el lucero del alba. Llevaba desde que se instaló en la sede utilizando ese cacharro y era con el que más suelto se sentía. Ya había aplastado muchas ratas con aquel arma y Tap no pensaba que esta de tres metros se le escapara.

La elevó en el aire y avanzó lo justo para no recibir un alabardazo. Dio un impulso hacia abajo y golpeó el suelo con fuerza.

>>¿Habíamos quedado en que no te lavabas tras matar gente, no? ¿Por qué no traes tu fétido trasero hasta aquí y me cuentas más?—esta vez no le iba a dar el gusto de volver a salir volando. El repoblador estaba preparado para oponer resistencia al golpe.

Cain


En el rostro de dama Gula se dibujó lo que podría ser una sonrisa, pero solo parecía una mueca horrible llena de dientes afilados. Viendo el lucero del alba alzarse ante ella, ya nada de cuchillitos ni flechas, algo grande a lo que atizar. Aun se lamentaba que su contrincante no tuviese cara, pero no se podía tener todo en esta vida.

Recogió la daga y se la colgó del cinto junto a su cuchillo. Se puso en posición y cargó, con la alabarda por delante. Su única opción era aguantar, tenía que ser rápida para esquivar los golpes e ir desestabilizando la maza.

Yber

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GM
Tap no esperaba que la asreniana recogiera su daga y, por alguna razón, la puso de mal humor. <<Además de sucia, ladrona>> pensó enfadado. No le parecía justo que ella pudiera guardarse su arma y él no pudiera poseer la de ella, de hecho veía claramente que el jurado lo hacía por favorecer a los de su altura. Pero le iba a dar un escarmiento.

Sacudió el lucero del alba un par de veces con más potencia que puntería, con el único fin de convencer a su contrincante de que estaba en el objeto correcto. La asreniana no tuvo problemas en esquivarle o parar los golpes y, tras la tercera embestida, la maza cayó al suelo. Tap se había impulsado fuera, para saltar al interior de su daga. La desenvainó del cinto de aquella giganta estúpida y fue directo a clavarse en su sobaco. <<Al final le cogeré cariño a su sudor>> pensó asqueado. El poltergeist no se conformó con clavarse y apretó con saña. Estaba yendo a doler. De nuevo.


_________________________________________

No llores por no poder ver tu pierna,
las lágrimas te impedirán ver los cadáveres de tus amigos.

Cain

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Dama Gula ahogó un grito, apretando los dientes con fuerza. La alabarda cayó al suelo. Agarró la daga y la arrancó de la herida. Estaba furiosa. Le habían dado un contrincante que no podía ver, que no podía dañar. Estaba harta de esa maldita daga, quería destrozarla ya que no podía destrozar al que la manejaba. Con ambas manos, dobló la hoja de la daga hasta dejarla inservible, sin importarle los cortes que se estaba haciendo en las manos, ni la sangre que manaba de la herida en su axila.

Rugió y recogió su alabarda. No sabía adonde mirar, ni de donde vendría el golpe, le dolía el brazo herido y le escocían las manos, pero la rabia le hacía olvidarse de eso. Quería una cara que golpear.


_________________________________________

Y con este nombre yo te maldigo, y ni tan siquiera la muerte podrá librarte de tu condena, pues todo aquel que intente matarte recibirá siete veces tu castigo.

Yber

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GM
El repoblador trató de oponerse al tirón de dama Gula, pero la trasgo era más fuerte que él y sacó el arma de su propio sobaco. Cuando Tap vio cómo iba a acabar su arma, saltó de ella al suelo. Corrió a por su maza consciente de la suerte que había tenido en el fondo. Los contrincantes tan altos le hacían sombra literal y metafóricamente, y eso les impedía verle a contraluz. <<Ser gigantes no les da más qué problemas>> escupió mentalmente.

La maza se elevó al tiempo que Gula gritaba enfurecida y Tap decidió sobre la marcha lo que haría. Se acercó volando hasta ella y buscó su flanco herido. Le daba igual si la giganta paraba sus ataques, el poltergeist comenzó a embestirla con fuerza. No era necesario golpear directamente con el lucero del alba para hacerle daño. Incluso los golpes que repeliera dama Gula contribuirían a desgarrar la herida que le había causado.


_________________________________________

No llores por no poder ver tu pierna,
las lágrimas te impedirán ver los cadáveres de tus amigos.

Cain

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Dama Gula estaba en pleno ataque de ira. Paraba los golpes del poltergeist, uno tras otro, y su herida sangraba más y más. Siguió golpeando incluso después del sonido del gong, y no se detuvo hasta que la pérdida de sangre y la herida desgarrada la hicieron desplomarse. Unos magos de apoyo la sacaron a rastras de la arena, pues la trasgo no se dejaba curar con magia, y estaba aun empeñada en atacar a su oponente.


_________________________________________

Y con este nombre yo te maldigo, y ni tan siquiera la muerte podrá librarte de tu condena, pues todo aquel que intente matarte recibirá siete veces tu castigo.

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