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Calle de las trampas

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1 Calle de las trampas el 04/04/14, 01:22 am

Rocavarancolia Rol

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Recuerdo del primer mensaje :

Situada en uno de los recodos de la Avenida de las Casas Carnívoras, las trampas que le dan su nombre no residen en los adoquines sino en las propias mansiones y callejones: casi todo lo que está construido en esta bocacalle está encantado. Entre los edificios más destacables está la casa envenenada, construida en enfermizo ladrillo verde, que mata al cabo de una hora a todo aquel que se atreva a entrar por su puerta. También existe la casa melancólica, en la que quien entra olvida qué razones tenía para seguir vivo y cuyo desván está lleno de sogas y el baño de cuchillas; y la casa enamoradiza que, celosa, se encapricha de todo el que entra en ella y no lo deja salir. A lo largo de la calle también hay puentes y pozos malditos, callejones condenados...


13 Re: Calle de las trampas el 07/07/14, 07:12 pm

Giniroryu


GM
Gracias al hechizo de amplificación sensorial pudo escuchar a Kudryavka como si lo tuviese a escasos centímetros. Acudió al lugar donde les llamaba y frunció ligeramente el ceño ante el medio audiovisual que se encontraba en medio de aquella sala de estar. Podría tratarse de algo completamente anticuado, pero no dejaba de tratarse de un elemento mucho más avanzado tecnológicamente de lo que cabía esperarse de Rocavarancolia tras constatar su completo atraso en ese ámbito a lo largo de los meses. Contempló durante unos instantes aquella extraña producción de extravagantes coreografías y atuendos altamente estrafalarios antes de dirigirse al ruso.
No deberías tocar nada, Kudryavka, podría ser peligroso —le advirtió—. Y en caso de que viva alguien en este lugar podría encolerizase por utilizar sus efectos personales sin permiso.

Con la seguridad que le daba el poder escuchar con claridad a sus compañeros en el caso de que les sucediese algo aun estando en otras habitaciones, el irrense continuó explorando la casa más por curiosidad que por otro motivo. A aquellas alturas lo más probable era que estuviese habitada y por tanto no podían apropiarse de ella, pero la sucesión de diferentes elementos que claramente no encajaban con la noción que tenían de la ciudad le llamaba poderosamente la atención. El irrense se preguntaba si el dueño de la casa había traído todas aquellas cosas atravesando los portales que teóricamente empleaba la ciudad para trasladarse a los distintos mundos.

La siguiente habitación a la que accedió, no obstante…
¿Un taller biomecánico?
Ni siquiera se dio cuenta de que lo había dicho en voz alta de la impresión que se llevó cuando abrió la puerta de la estancia. Aquella sala, amplia, correctamente iluminada y equipada con mesas de trabajo, guardaba un gran parecido con su taller en Ío. El ingeniero se acercó a una de las mesas y dedicó una mirada anhelante a las herramientas que allí había, comenzando a alargar una mano para tocar una de ellas…
La retiró casi instantáneamente. No, empezaba a ver un patrón en aquella casa que olía cada vez más a chamusquina. El humano había encontrado algo claramente perteneciente a la Tierra y que al parecer era de su agrado, mientras que él se había topado con lo último que esperaría encontrar en Rocavarancolia y que era lo que sin duda más había echado en falta desde el primer día. La teoría de que la casa estaba habitada comenzó a ser sustituida por la cuasi certeza de que aquello era alguna clase de engaño.

Pero antes de abandonar la sala e ir en busca de sus compañeros para tratar de imponer la lógica sobre ellos, algo le llamó poderosamente la atención. Un bote de aceite, justo del que necesitaban para el mantenimiento de implantes. La mente del ingeniero entró inmediatamente en conflicto. Por un lado no le parecía racional desoír sus propias advertencias, pero por otro… ¿Y si aquel frasco era real? Podría estar desaprovechando la oportunidad de evitarle a Cío perder la movilidad de su brazo. Dudó. Durante largos segundos permaneció en el umbral de la puerta mordiéndose el labio inferior y observando alternativamente el bote de aceite y el pasillo de la casa.

Finalmente, el Archime actual venció la batalla al biomecánico impertérrito de hacía cinco meses y, con cautela, recogió el bote y lo introdujo en uno de los bolsillos de su bata. En silencio, todavía dándole vueltas en su cabeza a lo que acababa de hacer, regresó en busca de sus compañeros.

Siguiendo el estruendo producido por lo que parecía algún instrumento, acabó por encontrar al carabés en otra de las habitaciones.
Taro, este lugar…
El irrense observó a su alrededor, fijándose en aquellos instrumentos clásicos que poblaban aquella estancia. A juzgar por lo interesado que se veía al carabés en el que tenía entre las manos, el ingeniero tan solo pudo reafirmar su teoría al ver que el patrón volvía a repetirse. En cuanto el carabés, y quien quiera que se acercase a aquella habitación, le escuchase, explicaría su hipótesis y los instaría a que saliesen de allí cuanto antes. No contaría a nadie, sin embargo, que la mano izquierda, metida en uno de sus bolsillos, jugueteaba con un bote de aceite para asegurarse de que seguía siendo sólido.

14 Re: Calle de las trampas el 07/07/14, 07:43 pm

Alicia


Había una estantería en la habitación. Tocó sin darse cuenta los tomos, con la punta de los dedos. Resultaban alentadores. Algunos estaban incluso medio sacados, tentandola a curiosear. Todos estaban curioseando a esas alturas.  Cogió un volumen dudosa, afianzando su agarre para abrirlo en una pagina al azar. Era una historia ilustrada, con letras caligrafiadas con cuidado en un margen. " Y ella le dijo: conmigo no se pasa hambre ni sed. ¿No ves que te quiero?". Ri cerró el libro y lo depositó en su sitio. Revisó un par con aire distraído. Los había bonitos, de palabras mullidas e historias suaves para dormir. Algunos, que prometían aburrimiento, parecían querer que se replanteara la cama.  El último era más lúgubre "Pero adónde vamos no lo sabemos. Tal vez podamos sobrevivir a las enfermedades y escapar a las selecciones, tal vez hasta resistir el trabajo y el hambre que nos consumen: ¿y luego? Aquí, alejados momentáneamente de los insultos y de los golpes, podemos volver a entrar en nosotros mismos y meditar, y entonces se ve claro que no volveremos. Hemos viajado hasta aquí en vagones sellados; hemos visto partir hacia la nada a nuestras mujeres y a nuestros hijos; convertidos en esclavos hemos desfilado cien veces ida y vuelta al trabajo mudo, extinguida el alma antes de la muerte anónima. No volveremos."

Se preguntó por el lugar del que hablaba, quiso saber que ocurría con el protagonista, pero también cerró ese libro. "No volveremos" danzaba detrás de sus orejas.  Bajó al sotano, reluctante, donde recordaba haber oido algo. A Kud lo arrastraría luego fuera.

-No me fío de esta casa- dijo nada más acercarse lo suficiente. Archi y Taro estaban alli. El segundo aun tenía las manos cerradas en un instrumento que ella no terminaba de reconocer. En cuanto al irrense, coincidían en puntos de vista-.Está hecha a medida. No querrría quedarme mucho más.

Cuando volvió a subir las escaleras, un escalón crujió bajo su pie y se hundió, haciendole perder el equilibrio momentaneamente. El resto los subió de dos en dos.

15 Re: Calle de las trampas el 07/07/14, 09:18 pm

Naeryan


Taro nunca había llegado a utilizar una guitarra electrónica carabesa de verdad, pero había pasado sus buenas horas en un arcade gastándose los créditos en un sucedáneo. No se podía decir que los acordes que sacaba fuesen melódicos, pero sí semi-pasables. No obstante paró instantáneamente de arrancarle chirridos al instrumento en cuanto Archi apareció, sin querer público. Escasos segundos después llegó Ri, corroborando las palabras del biomecánico.
-Sí...- terminó por decir con reticencia. Sí, maldita sea, era demasiado bueno para ser verdad. Se descolgó la guitarra sin mucho afán, sintiendo que la calma de aquellos últimos minutos le abandonaba y era sustituida por la familiar tensión. Un cosquilleo de alerta se le alojó en el fondo del estómago, y de repente tuvo muchas ganas de salir rápido de allí. Si lograsen salir sin ningún problema se reiría de sí mismo y de sus paranoias tontas, y Taro no deseaba otra cosa en ese momento que el confirmar que la mala espina que daba el que todo fuese tan perfecto fuese infundada.

Cuando iban en dirección a la escalera pasaron al lado de un mural en el que había pegados varios carteles de grupos musicales, no todos carabeses sino algunos de ellos residuos de los recuerdos de otras personas que habían pasado por la casa. De haber bajado un terrícola a esa estancia habría podido reconocer la letra de "Love me do" en uno de ellos, garabateada en una caligrafía tan redonda que parecía infantil.

-Kud, en el sótano no hay nada- dijo Taro cuando llegaron arriba, localizando al ruso todavía frente a la tele. Sí, sí que había algo y a Taro le estaba doliendo como nunca separarse de ello, pero se forzó a sí mismo a recordar que no buscaban una casa, sino un subterráneo, y el de allí era inservible a sus propósitos. No les quedaba nada que hacer en aquel lugar, y si efectivamente el edificio "tenía truco" ni siquiera les convenía volver a acercarse por allí-. Nos vamos.

Kud parecía de todo menos dispuesto y Taro tiró de él para levantarle del sillón, respondiendo con infinita paciencia ante sus quejas. ("Que es el final de la tercera temporada") " Ya sé que es duro tener que irse en mitad, tío, pero siempre las terminan con un final de esos con suspense de todos modos." ("Lucy Lawless en su plenitud") "Sí, ya, yo llevo perdiéndome a Ekko desde que he llegado y no me quejo. Venga, arriba." Sentía su dolor pero tenían que seguir avanzando.

Retrocedieron en tropel hasta la puerta de entrada, y Taro fue el primero en alargar la mano para retorcer el picaporte, con una decisión que camuflaba más bien algo de ansiedad. Al instante una reja se alzó desde el suelo para bloquearles la salida, y los pinchos que la coronaban le hicieron un corte de advertencia a la mano extendida del carabés.
Hubo unos segundos de silencio. Taro se miró incrédulo durante unos instantes el corte en la mano. Sangraba.
-Archi, intangibilízanos.
En su voz se traslucía un deje de ira. No iba a dejarse encerrar en una casa trampa. Otra vez no.

16 Re: Calle de las trampas el 07/07/14, 11:14 pm

Leonart


Kudryavka

En respuesta a la información sobre el sótano proporcionada por Taro, el ruso soltó una especie de mugido propio de las criaturas que moran en sofás durante horas mientras miraba con la misma cara de ensimismamiento la televisión y las imagenes que en ella aparecian.
En el momento más tenso, en el que se retorcian contra los males que acechaban a los protagonistas, fue cuando Taro le arrancó de su asiento. Sabia que no podia decir que "No", pero intentaba convencer al chico de que, por lo menos, le dejase acabar el episodio, mientras soltaba varios argumentos, en su opinion, bastante convincentes mientras salian de la sala, giraba el cuello de manera que si lo pudiera desarrollar mediante lamarkismo, acabaria siendo un buho de tomo y lomo.

Y con un suspiro derrotado, se reunió con los demás. Todos tenian la misma sensación incómoda. Podia leer en sus ojos que habian, como él, encontrado algo que les invitaba a quedarse. Un suspiro en mitad de la tormenta caotica que era la ciudad y que él mismo no era el único que luchaba contra si mismo para salir de aquel lugar. Taro fue directo a abrir la puerta y, varias cosas pasaron a gran velocidad. La primera, que, por acto de alguna magia, una gran verja de aspecto amenazador se alzó. Aquello daba cierto sentido a la situación, ya que en Rocavarancolia no habia nada planamente bueno sin pedir algo a cambio y, al parecer, en aquella casa, el precio era ser su prisionero.
Y, por último, se dió cuenta de que era lo que sentia Taro, cuando con ira le dijo a Archi que les intangibilizase. Aun con esa verja, el ruso no se sentia atrapado. Siempre podrian abrirse paso por alguna ventana y si eso no funcionaba, bien podrian tirar de la magia, arrasando con la entrada o simplemente como se planeaba hacer: Con intangibilidad. Pero supo que para Taro era algo más, pues teniendo la experiencia que tuvo en las casas de las ilusiones, aquello deberia de afectar más. El ruso le palmeó el hombro y, con una sonrisa, le dijo unas palabras tranquilizadoras con una carcajada al finalizar.
-Claro. Bien podemos irnos o quedarnos, no lo decide esta casa, pinchos o no.-

17 Re: Calle de las trampas el 07/07/14, 11:31 pm

Giniroryu


GM
En cuanto intentaron salir, la hipótesis se convirtió en absoluta certeza empírica. El biomecánico se acercó a una ventana que se encontraba a la izquierda de la puerta de salida y, al intentar abrirla, tan solo la protección básica le libró de que algunos de sus dedos fuesen machacados por los barrotes súbitos que emergieron cubriendo toda la ventana. Incluso antes de que Taro lo hubiese pedido el irrense ya había decidido que los intangibilizaría a todos de inmediato y por ello se limitó a asentir al carabés mientras ya comenzaba a conjurar. En su fuero interno albergaba dudas: la casa hecha de dulces se había probado protegida contra toda clase de hechizos y tal vez fuese el caso de aquella. Mientras entonaba la intangibilidad paseó la vista por los cuadros del recibidor ya que las imágenes que en ellos se veían habían cambiado. Ahora la mayoría mostraban fotografías de ellos mismos en diferentes habitaciones de la casa. Archime se vio a sí mismo en el taller biomecánico y tan solo no se llevó la mano al bolsillo porque ello provocaría la interrupción del sortilegio.

Por suerte pudo suspirar internamente de alivio al comprobar que su brazo atravesaba la pared que daba a la fachada de la casa y pronto todo el grupo se encontró fuera de aquella trampa. Ahora sí, la mano izquierda del ingeniero palpó el bolsillo indicado y… nada. Como único signo externo de decepción, el hocico del irrense se arrugó ligeramente, pero internamente no podía dejar de pensar qué le había llevado a cometer aquella estupidez o a albergar alguna clase de esperanza con algo que sabía que no guardaba lógica alguna. Le hacía sentirse estúpido y el biomecánico no recordaba haberse sentido así tal vez nunca. Por supuesto, ello no conllevó ninguna modificación en absoluto de su expresión ni de su tono cuando se dirigió a los demás.
Tal vez esta casa y las del punto de abastecimiento del torreón Letargo no sean los únicos edificios con trampas de esta zona. Quizás deberíamos alejarnos si queremos continuar explorando.

18 Re: Calle de las trampas el 08/07/14, 12:14 am

Alicia

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Anriel se había sobresaltado al alzarse la valla frente a la puerta pero ya estaban fuera. Dudo unos segundos, y antes de seguir andando dijo:

- Yo no entraría en ninguna otra parte. La cierto es que el unico edificio que no ha tratado de matarnos a parte de los torreones es Gamides y ni siquiera sabemos si tiene subterraneo.

De alguna forma eso supuso decidir ir a Gamides, a pesar de que todo aquello no tenía mucha utilidad. No dejó traslucir su decepción y fue detrás del grupo. Al fin y al cabo, Kud era Kud por coger unas gafas y una bufanda de un par de ruinas y Taro había aparecido vivo. Quizás valia la pena cierta esperanza.

Sigue en Gamides


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19 Re: Calle de las trampas el 10/04/15, 07:50 pm

Naeryan

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—¿Aquí? -no pudo evitar preguntar Shizel extrañado.

Era una calle que daba mala espina. Silenciosa de más, tranquila de más, sin nada especial en apariencia. Todo lo que en Rocavarancolia parecía decir a gritos "lugar seguro" a un recién llegado, y "zona anormal" a habitantes más experimentados.

—Aquí, muchacho -le confirmó su cliente con un tono que tenía un deje de alegría teatral. Algo en él también le producía inquietud al skrýmir, de la misma forma en que una vibración, por discreta que fuese, le impedía a uno dormir. Quizá tuviese que ver con el hecho de que no había detectado en ningún momento vacilación alguna en aquella sonrisa de dientes blanquísimos que llevaba esbozando desde que se había presentado como Lapis Lázuli.

Shizel le siguió a lo largo de la calle. Había alzado su escudo antes de llegar, ya que había aprendido que disimulaba la juventud de sus rasgos, pero no detectaba hechizos chispeando en el aire. Solo aquella intuición queda que dejaba huella en el aire, la propia de la magia que se ha anclado, ha echado raíces y ha crecido adoptando vida propia. El idrino tenía la irracional sensación de que las casas le observaban.

—Este barrio no surgió de la nada, ¿sabes? -le sorprendió la voz de Lapis frente a él. El humano caminaba rápido, los faldones de la levita azul marino ondeando tras su propietario a ritmo pausado-. Podría decirse que surgió de la avenida de las casas carnívoras. ¿Has pasado alguna vez por allí, Desidia? ¿Mientras eras cosechado, tal vez?
El skrýmir negó con la cabeza.
—No he tenido la oportunidad -dijo con lentitud, sin saber adónde quería ir a parar su interlocutor-. Tengo entendido que es una parte curiosa de Rocavarancolia -aquella era una frase tan genérica como cabía imaginarse. ¿Qué sitio no era excéntrico en aquella ciudad?
—Ah, es un lugar exquisito -y Shizel intuyó, a pesar de que no le veía la cara, que Lapis afilaba la sonrisa-. Experimentarlo de cosechado o de recién transformado son las dos mejores oportunidades, aunque una visita allí nunca se da por perdida sin importar cuánto tiempo lleves en la ciudad. Pero se desean tantas cosas y tan contradictorias entonces, ¿sabes? Las casas deben superarse a sí mismas para atraer a sus presas.

A Shizel le recorrió un escalofrío.
—Interesante. ¿Y dice que esta calle es similar?
Lapis soltó una carcajada despreocupada.
—Ah, amigo mío, esta calle son palabras mayores. No, las casas carnívoras son un feliz accidente, una chispa de vida que ha surgido de las mismas entrañas de Rocavarancolia. Pero todo lo que ves aquí ha sido intencional.
—Son edificios. Difícilmente pueden ser otra cosa que intencionales -señaló Shizel con falsa tranquilidad.
—Cierto, cierto- coincidió el otro, y a Shizel cada vez le inspiraba menos confianza. Era chirriante el que todo lo que dijera pareciese resultarle tan divertido al otro, pero todavía más el que su oído idrino siguiese sin detectar otra cosa diferente a entretenimiento genuino. O mentía espeluznantemente bien o de veras encontraba aquella charla morbosa agradable, y el skrýmir no sabía cuál de las dos opciones le provocaba más desconfianza.

—Disculpe, ¿y en qué dijo que le transformó la Luna Roja? -fingió haber olvidado. Mentía, dado que Lázuli no lo había mencionado en ningún momento.
—Soy un humilde artista - con agilidad Lapis se volvió hacia él mientras aún caminaba e hizo una breve inclinación como si se hallase delante de un público-. Prefiero decir que la Luna me ha transformado en artesano.
Sutil, advirtió Shizel. No había forma de ahondar en el asunto sin resultar maleducado.
—Todo lo que ves aquí ha sido creado por mano rocavarancolesa. Maravillas, te digo- prosiguió Lapis-. Cada rincón está encantado, cada ladrillo rezuma magia. Todo creaciones intencionadas de genios bendecidos por la Luna Roja.

—¿Máquinas mágicas?- era un gran indicio de su intranquilidad que aquello no despertase la curiosidad de Shizel tanto como debiera-. ¿Se refiere a las casas?
—En efecto.
—No llego a comprender por qué son más especiales que los hechizos de guardia que revisten Serpentaria, por ejemplo -señaló el skrýmir. Centrarse en dilemas racionales le ayudaba a mantener la preocupación a raya-. En el fondo se reduce a embrujos anclados a determinados ladrillos, por muy compleja que sea la combinación.

—Una máquina es más que la suma de sus partes, Desidia -la sorprendió la repentina pasión en la voz de Lázuli a la hora de hacer esa afirmación-. Y ahí reside la maravilla de este lugar. Todas estas casas superaron lo que sus creadores pedían de ellas. Crecieron, desarrollaron voluntad. Cobraron vida propia. Atraen, envenenan, asesinan, matan de amor, pero no porque unos circuitos rúnicos lo demanden o un hechizo de hace años se lo pida. Porque lo desean.

La voz de Lázuli atraía la atención de una forma a la vez semejante y decididamente diferente en que Miseria resultaba autoritario al hacer un pregón. Casi hacía parecer la historia que estaba contando fascinante en lugar de espeluznante.

—Dudo que me haya llamado para extraer los recuerdos a una casa. ¿O sí?
Lapis rió.
—No, aunque desde luego sería una experiencia fascinante que puede que te pida intentar otro día. Pero lo que voy a pedirte hoy es muy sencillo.
—Tiene toda mi atención.
—Verás, se trata de un experimento -le confió el humano-. Necesito que reviertas al objetivo al estado mental de un bebé en algunos sentidos. Nada más. El resto es cosa mía.
—¿Por qué no secuestrar uno?- aparentó indiferencia. Le habían encargado cosas peores.
El matiz de la sonrisa de Lapis ahora era indulgente.
—Necesito sujetos más crecidos.
Shizel se preguntó para qué, pero tuvo el sentido común de no formular la pregunta en voz alta.
—¿A qué aspectos se refiere?
—Recuerdos sobre su lugar de origen y lazos afectivos desde luego, la idea es que sea una tabla rasa. Pero lo importante es eliminar nociones tan simples como que el fuego quema, que algo afilado corta y que no comer resulta en hambre. Que olvide la misma sensación de dolor o infelicidad, y qué cosas pueden provocarlo.
—Volverá a aprenderlo enseguida- le advirtió el skrýmir. La respuesta le sorprendió.
—Que no lo haga corre de mi cuenta.

-

No sabía muy bien qué había esperado con la palabra "experimento". En el fondo había imaginado más de lo mismo que le servían sobre la mesa de la casa de Gar. Más represalias, más amenazas, más venganzas entre ciudadanos de las que pudiera desentenderse emocionalmente.

Pero era un niño. Un niño idrino.
—Por favor, señor -le suplicaba, naturalmente, en idrino, y ante aquel detalle añadido Shizel creyó que iba a morirse allí mismo-. Por favor, ayúdeme, no me deje solo con él, no sabe cómo es, por favor, por favor...

Shizel estaba petrificado frente a la burbuja de contención.
Viéndolo con frialdad era extraño no haberse visto contra las cuerdas antes. Ni siquiera había habido un cosechado idrino en aquel Samhein que pusiese a prueba su conciencia por las noches. Le bastó una mirada para comprender que aquella cara llorosa le perseguiría en sus pesadillas.

"Le estoy haciendo un favor", se repitió como un mantra, agitado. "Es mucho mejor que la alternativa. Mejor que el que lo abandonen en la ciudad."

A su lado Lapis seguía sonriendo continuamente sin meter prisa en absoluto, como si intuyese el sufrimiento del mentalista y lo estuviese disfrutando más que de la perspectiva de llevar a cabo el experimento pronto. Como si aquella coincidencia no fuese un "feliz accidente", sino algo fabricado por mano rocavarancolesa de principio a fin.

-

Shizel podía oír risas infantiles de contento al otro lado de la puerta, pero eso no le hacía sentir mejor.
—¿Qué le va a pasar ahí dentro?
—Oh, vivirá como un rey si se porta bien. La casa se encargará de ello: se enamora de todo el que traspase sus muros. No le faltará de nada ni sufrirá daño alguno hasta el momento en que yo decida sacarlo de ahí.
A Shizel le recorrió un escalofrío.
—¿Y entonces?
La sonrisa de Lázuli fue sanguina.
—¿Quién sabe?


Sigue en las inmediaciones del castillo.


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20 Re: Calle de las trampas el 24/06/15, 04:21 pm

Evanna

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A pesar de que no era la primera vez que pisaba aquella zona seguía resultandole un lugar inquietante. Aquel era uno de esos lugares de la ciudad que no diferenciaba a transformados de cosechados, eran trampas donde cualquier podía caer, por eso DL a pesar de verse relajado cuando logró unirse con Shizel y Enredo tras salir del trabajo, no dejaba de prestar atención alrededor. Volverte un transformado no te hacía inmune a las trampas al fin y al cabo.

-Este lugar siempre me pone el vello de punta, casi tanto como el abismo -comento cuando al fin consiguió encontrar al dúo y se acerco a estos con un saludo. Su apariencia distaba bastante de ser la suya habitual, su piel era un de tono verde apagado al contrario de sus cabellos de un verde oscuro, enmarcando unos irisados ojos violeta claro como el de los gatos. Una apariencia nunca antes vista por ellos. Llevaba casuales pantalones grises y una simple camiseta negra dejando los brazos desnudos donde podía verse dos circuitos rúnicos, uno en cada brazo antebrazo, que parecían directamente tatuados en la piel. Así como su espada sujeta a la cintura junto con los colgantes de Enredo y el de idioma irrense, que eran lo que lograban identificarle.

Observo a ambos sin decir nada por uno segundos pensativo, antes recorrer las casas y callejones con la mirada, desconfiado. Hacía unos días que había hablado con Shizel y había estado pensando sobre ambos, pero no era algo que tuviera intención de tratar en ese momento, no es como si tuviera prisa inmediata. Había ido a ayudar.

-¿Querías investigar alguna de estas casas en especial, cierto Enredo?- preguntó mientras una casa verde casi al final de la calle atraía su atención por un momento. Habia escuchado de las casas y lo que provocaba alguna de ellas por comentarios del trabajo, pero no había entrado nunca a ninguna- Porque dudo mucho que entrar y salir de una de estas sea así de simple como para ir visitando varias -añadió señalando una casa cercana de un color amarillo mantequilla. Era espantosa por fuera, a saber que tipo de trampa tenia adentro- Y espero que tengáis alguna idea de como luce por fuera por que sino lo llevamos claro -añadió DL sonriendo con humor, que se escuchaba mas juguetona y suave que de costumbre.


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21 Re: Calle de las trampas el 24/06/15, 05:48 pm

Dal

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Me despedí de Shiz y me dediqué a estudiar durante unos días, también cuidaba de Sombra que poco a poco empezó a sentirse más cómodo en mi presencia, pero no lo bastante como para que lo tocara y no me bufase.

Avisé a DL de la exploración y determinamos un día en el que todos estuviéramos libres, Shiz y yo teníamos un horario más flexible que el del foner y eso se notaba.

Me reuní con Shiz y salimos hacia la calle, no le pregunté al idrino si había averiguado algo ya que había pasado poco tiempo y él también estaba ocupado, hablé de otras cosas sin importancia.

Saludé a DL cuando se acercó, a pesar de su cambio de aspecto el colgante y su actitud con nosotros lo delataba de sobra.

-Oh, es fácilmente reconocible - señalé la casa de ladrillos verdes del fondo de la calle.- Quiero entrar ahí, es venenosa y quiero examinar su veneno, tanto para ver si tiene aplicación práctica en algo como para elaborar un antídoto.


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Soy Dal, hijo del Estío y el Crepúsculo. Señor del Vacío y Amo del Infinito. Destructor de Mundos y Artífice de Infiernos. Conde de la Nada y Duque de los Océanos. Rey del Purgatorio y Terror del Cielo. Marqués del Inframundo y Barón de la Muerte. Por todos estos titulos, Invitado, reclamo tu vida para mí .

22 Re: Calle de las trampas el 24/06/15, 06:17 pm

Naeryan

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Era la primera vez que veía a DL desde la conversación extraña que habían tenido, y Shizel no supo si el hecho de que se presentase bajo un aspecto radicalmente diferente al usual le aliviaba o le molestaba por esa razón. Hasta la voz era diferente, y el idrino se removió inquieto. La mera presencia de las casas trampa no contribuía a mejorar su incomodidad.

—Muy bien —repuso, erigiendo la capa de hielo defensivo en torno a sí—. Dejad que entre yo primero. Si hay alguna clase de protección la notaré. ¿Qué protecciones recomiendas, Enredo?

Se le fueron los ojos en dirección a la dirección en la que Lapis le había guiado a la casa enamoradiza. Una incógnita más de todas las que Rocavarancolia había visto conveniente interponer en su camino. Sería fácil darle la espalda como a todas las demás.

"No."

—Hay un lugar que me gustaría visitar cuando terminemos —adujo con calma, y también con el tono de quien no va a añadir más detalles—. No tenéis por qué acompañarme.


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23 Re: Calle de las trampas el 24/06/15, 06:49 pm

Evanna

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No le paso desapercibida la incomodidad de Shizel, pero tan solo sonrió ligeramente sin decir nada, ya hablaría luego con el. Conocía ya a esas alturas su incomodidad cuando se presentaba con un físico diferente al de DL normal, pero aquello tenía su razón de ser. Miro la casa que Enredo señalaba pensando en lo que decía del veneno, podrían entrar, pero el veneno debía afectarle también a ellos, supuestamente.

-No sabemos como envenena la casa, así que espero que tengas algún plan para que no acabemos envenenados. -comento DL pensativo. Su cuerpo funcionaba como quisiera  igual que podría crear sustancias nocivas como lo haría un reptil, podía crear lo contrario, siempre que supiera contra que tipo de sustancia se enfrentaba, lo cual no era el caso. Y mas si era una mágica como parecían ser todas las trampas de las casas.

No le hacía mucha gracia que Shizel fuese el primero en entrar, lo que se hizo evidente por su ceño profundamente fruncido. Tal vez su escudo de hielo le avisara de la magia ¿pero podría protegerlo del envenamiento? La magia tal vez rebotara contra el, pero no estaba seguro si también lo haría algo mas físico, por decirlo de algún modo.

Observo al idrino detenidamente mientras decía lo de ir a otra aparte al final, sin compañía. Sus palabras desde luego no sonaban como invitación.

-¿Y si quiero acompañarte? Puedes negarte, claro -preguntó de todos modos mirándolo mientras se acercaba un poco a la casa verde, aunque sin llegar a entrar, esperando la respuesta del idrino ya fuese que lo dejara ir o no. Miró a Enredo, mentalizado para prepararse con las protecciones que este indicara.


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24 Re: Calle de las trampas el 24/06/15, 06:59 pm

Dal

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-De acuerdo - respondí a Shiz cuando dijo de entrar primero.- Pues veamos, no toquéis nada, ni siquiera el suelo por si acaso, así que hechizo de levitación - enumeré otra serie de protecciones.- Y por último un filtro de aire, una vez me envenenaron así y no hace gracia creedme. Le pregunté a Tsusu y me remitió a un hechizo que se usa para entrar en Daelicia, como el aire es perjudicial el hechizo lo purifica según pasa a través del escudo. Más vale prevenir - sonreí, por si acaso también llevaba unos frascos con poción que purgaban el cuerpo de venenos, pero a ser posible prefería no usarlos ya que eran bastante desagradables.

-No seas tonto, claro que te acompañaré -respondí agitando una mano restándole importancia.- Tú me estás ayudando con esto así que...

Yo mismo empecé a ponerme protección tras protección.


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Soy Dal, hijo del Estío y el Crepúsculo. Señor del Vacío y Amo del Infinito. Destructor de Mundos y Artífice de Infiernos. Conde de la Nada y Duque de los Océanos. Rey del Purgatorio y Terror del Cielo. Marqués del Inframundo y Barón de la Muerte. Por todos estos titulos, Invitado, reclamo tu vida para mí .

25 Re: Calle de las trampas el 24/06/15, 07:53 pm

Naeryan

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Asintió meditabundo ante la respuesta de sus amigos. No sabía qué iba a encontrarse dentro, de modo que aún desconocía cómo se sentía respecto a su decisión de acompañarle.

Emuló las protecciones de Enredo, usando la magia obtenida de presenciar cómo el brujo se las aplicaba para convocar unas semejantes sobre DL. El idrino ahora tenía un aire ausente, con la mente ya puesta a unas cuantas cuadras de distancia, y la distancia impuesta por la apariencia diferente del cambiante ahora tuvo contrapartida por parte del idrino.

—¿Te envenaron? —alzó las cejas—. Espera, ¿estuvisteis en esta casa durante la cosecha?

Cuando estuvo listo pasó lentamente por el umbral de la puerta, y aun dentro patrulló toda la zona del recibidor para comprobar que el cordel de alarma simplemente no estuviese situado más adentro para despistar a los intrusos. No notó ninguna oposición en su escudo.

—Todo despejado —anunció. La siguiente frase salió en un tono más expresivo, dado que acababa de abrir la puerta que daba al salón—. ¡Vaya!

Era como si acabase de ver sustituidos sus ojos por sendas esmeraldas. Todo era tan verde que resultaba mareante, y Shizel se sintió sumergido en un ambiente diferente, como si hasta el aire fuese distinto. Tal vez se debiera a que el filtro estuviera funcionando, y eso no le gustó. Miró a su alrededor con desconfianza, como si así fuese a detectar algo previamente invisible en el aire.


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26 Re: Calle de las trampas el 24/06/15, 11:38 pm

Evanna

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Era evidente para el que Shizel mantenía las distancias y era comprensible por lo que no dijo nada al respecto, tendría tiempo luego para explicarle aquel cambio. Las palabras de Enredo sobre que fue envenenado le devolvieron a aquel momento y miro a este con sorpresa, pues era la primera vez que escuchaba eso, que el recordara.

-Recuerdo que fuiste rescatado de una de las casas carnívoras, pero no era algo como esto ¿o fuiste envenenado por alguien? -preguntó recordando lo que había ocurrido con Enredo en su cosecha y que había oído de sus propios compañeros de torreón en una de las tantas visitas que se hicieron. Que alguien pudiese tener interés en envenenar al brujo no era precisamente algo agradable de escuchar.

Vio como se echaban las protecciones tanto a ellos como a el mismo, pues su magia no daba para tanto. Se lanzo un hechizo de levitación adentrándose a la casa tras que Shizel les diera el visto bueno. Gracias al filtro no sentía diferencia alguna en el aire, pero igualmente le ponía la piel de gallina. El aire parecía limpio pero pesado y esa sensación se volvió peor al asomarse al salón. Tanto verde era un dolor, si hasta podría el confundirse con la casa en esos momentos.

-Este sitio es enfermizo, da la impresión de que la casa entera supurara veneno, paredes incluidas - murmuro con malestar, mirando alrededor sin tocar nada- El filtro desde luego esta funcionando, es agobiante -añadió mirando fijamente el lugar. La casa no era como las carnívoras, no estaba viva en si misma solo era una trampa gigante.

-Prueba a coger muestras de las paredes, porque del aire va a ser difícil -comentó DL acercándose a una segunda puerta que abrió con un sencillo hechizo, sin querer tocarla. No se fiaba un pelo de nada de lo que hubiese allí dentro. Tras la puerta, había una pequeña cocina de un color verde, aunque mas apagado y amarillento. No se adentró en la cocina sino que volvió con otros dos- Tiene varias habitaciones, tal vez deberíamos ver en varias, mejor verlo todo de una vez y no tener que volver a hacerlo por partes - añadió pues aunque no le hacia mucha gracia, ni le tranquilizaba estar mucho tiempo allí mejor era verlo todo para no tener que volver adentrarse en el futuro- No es probable...pero tal vez hayas diferentes tipos de veneno aquí dentro, podríamos tomar muestras de varios lugares. Si son el mismo, tienes mas con que trabajar- añadió mirando a Enredo a ver que opinaba sobre aquello y luego a Shizel. Este no había sentido magia alguna en su escudo y si alguna se activaba por casualidad se daría cuenta de inmediato.


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27 Re: Calle de las trampas el 11/07/15, 09:45 pm

Dal

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-No, no entramos aquí - contesté a Shiz.- Ni me lo recuerdes, aún hay veces en las que tengo ganas de ir y volarla en pedazos. Si pudiera volvería atrás en el tiempo para darme una bofetada por caer en una trampa tan obvia - me reí.- Pero agua pasada no mueve molino, no tiene sentido preocuparse por lo que fue - me encogí de hombros.- Y no, la que me envenenó fue Urticaria, según ella para probarme -volví a encogerme de hombros.- Desde entonces llevo unos cuantos antídotos encima por si acaso.

Terminé de ponerme las protecciones y le cedí a Shiz el primer puesto para que comprobase si había hechizos dañinos. En cuanto entré comprobé el por qué de las reacciones de mis compañeros, el exterior era verde, pero que todo en el interior también lo fuera me mareó por unos instantes. No, no estoy hablando de que las paredes fuesen verdes o tuviera algún detalle de color verde, es que absolutamente todo era verde, incluido el sillón que se veía el salón, si en aquel lugar hubiese habido luz eléctrica me habría apostado a que también era de aquel color verde que me estaba empezando a dar náuseas. Por si fuera poco el filtro de aire reaccionó casi de forma inmediata lo que confirmó mis sospechas.

-Me gusta el color verde, pero esto es excesivo - comenté sobreponiéndome al mareo.- El color verde representa la vida, la esperanza, pero esto... esto es enfermizo - dije casi con asco.

-Lo que está claro es que en el aire hay veneno, si no la barrera no habría reaccionado de esa manera. Respecto a lo de poder coger muestras del aire se puede - dije de pasada.- Pero a no ser que toda la casa exude este veneno debería haber un foco donde se origina, de ahí me sería más fácil conseguir una muestra para estudiarla. Probemos a buscar en las habitaciones o en el sótano si tiene.


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28 Re: Calle de las trampas el 12/07/15, 05:52 pm

Naeryan

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Una vez sus ojos se acostumbraron a la penumbra verdosa, lo cierto era que Shizel podía apreciar cierta belleza en ella. El ojo se acostumbraba a las gamas, y el que solo existieran de un único color evitaba disonancias.

—Ahora podrías —comentó con aire ausente. Y era cierto. Eran transformados, tenían los recursos y la inmunidad. Nadie menos poderoso que ellos, incluso de importarle, se quejaría.
¿Lo haría él? En sus días de cosechado el deseo de revancha era lo que le había impulsado a explorar, a hacerse más fuerte, a llegar a la Luna. Pero ahora había perdido aquella inercia, el deseo de darle un puñetazo a Miseria ahora le resultaba al recordarlo infantil y estúpido. No sentía tampoco deseos de vengarse, por tanto, de cualquiera de las otras trampas que Rocavarancolia le había tendido. La ciudad era mortal, y simplemente era así.

Alzó las cejas ante el resto del relato. Aquello no hacía más que probar su postura: cualquier persona debía adquirir como mínimo un poso de letalidad para sobrevivir allí. No era lógico sorprenderse al encontrarlo en los demás.

—Espera —le pidió a DL cuando sugirió explorar varias habitaciones. Era un buen apunte, pero no se sentía tranquilo sin más información. A continuación se dirigió a Enredo—. ¿Sabes a ciencia cierta si algo más aparte del aire está envenenado? —inquirió—. Y qué otra clase de protecciones tiene. No soy un detector eficaz para estas cosas —solo cuando era demasiado tarde.
Shizel quería curiosear ya que estaba allí, pero no se fiaba un pelo de aquella zona de Rocavarancolia. Y nadie le aseguraba que un hechizo de rastreo no hiciese otra cosa que detonar algún mecanismo potencialmente letal.

Pensó en lo que había dicho Enredo, y se preguntó cómo le habrían rescatado. Una vez hubieran solventado esos detalles y se hallasen explorando en una zona distinta daría voz a esa pregunta.


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29 Re: Calle de las trampas el 19/07/15, 01:42 pm

Dal

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Me reí por el comentario de Shiz, lo había considerado un par de veces, pero lo cierto es que era estúpido y un comportamiento del todo infantil. Había salido vivo de allí y la experiencia me había enseñado a no meterme en casas sin la debida protección. Visto en retrospectiva había aprendido una valiosa lección.

-Pues no lo sé, pero podría comprobarlo con un hechizo. Respecto a qué otras protecciones puede tener estoy casi seguro de que sólo es venenosa, no debería explotar ni nada por el estilo - le contesté.- Quiero decir, la casa es letal sólo por entrar por lo que se cuenta, y por lo que me han comentado la mayoría han salido vivos para morir al rato.

-Pero no os preocupéis, si pasa lo peor tengo cosas que nos salvarán en caso extremo - comenté.- Pero no deberíamos llegar a ello, las protecciones que llevamos son buenas, y siempre y cuando no toquemos nada todo irá bien. Ahora sí, si algo os perfora la piel decídmelo de inmediato.


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