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Torreón Maciel (Archivo V)

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1 Torreón Maciel (Archivo V) el 06/08/13, 02:56 pm

Leonart

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El único que comentó fue el insectoide, mientras que tan solo se ganó las miradas reprobatorias de los demás. No tardó en contestar al clinger.
-Quizás no será agilidad en tu planeta, Kamen Rider. Pero en mi planeta la agilidad es lo que te permite, por ejemplo, minimizar el daño de una caida, el accionar ciertos aparatos, abrir algunos temas de conversacion o el poder cargar con más o menos peso... Eso solo en ocasiones, claro que luego está la fuerza.-meditó unos instantes.- Luego tambien, a veces, el tener agilidad, implica que puedes potenciar tu velocidad, pero solo si no sabes decir otra palabra que el nombre de tu especie... Es un concepto bastante raro...-
Tanto Lara Croft como el clon de geonosiano tuvieron una breve discusión sobre que camino tomar. Aunque le doliera, el clinger tenia razón sobre el tema, pero la propuesta de Lara Croft era ampliamente más interesante y divertida. No vaciló en aquella ocasion y tomó la inciativa, mientras todavia tenian la discusión reciente.
El joven ruso abrió el camino del grupo. Aunque el insecto alienigena habia desbaratado sus planes la otra vez, él ya sabia a donde se dirigian y el guiar al grupo no le costó mucho, sobretodo teniendo en cuenta que en cuanto se habia callado, todos habian decidido unanimemente pasar de él.

-Estupidos Heart Ratings...-dijo en voz baja, al comprobar lo bajos que estaban. La tabla se extendia en siete columnas y, más abajo de cada una, una cara simpática dibujada que representaba a cada uno de los miembros del grupo. Justo debajo de esta, habia un número. Las columnas se llenaban de corazoncitos palpitantes dependiendo de este y, en estos momentos el número en todos era cero o cercano a este.

>> ¿Por que no me quieren? Soy adorable hasta el estandar de adorabilidad mortal -3-
>> Parece que va a llevarte un tiempo el entender el porque.

Pronto logró vislumbrar, en la lejania, el que era su objetivo actual, a donde les estaba llevando. Era un lugar algo desolado y tétrico. El último piso parecia estar construido con huesos de algun animal gigantesco. Aquello le dio un escalofrío. Unos olores le llegaron a la nariz. Una mezcla de olores que no podia distinguir unos de otros, pero que no olia igual que el resto de la ciudad. Algo perplejo, se fijó en las múltiples aves que sobrevolaban el torreón.
-Hay un nido de pajarracos.-les señaló, para indicarles que la cantidad de aves que iban y venian al torreón no era normal. Un mal presentimiento se acogió dentro de él. No le gustaban los pájaros negros.

Atravesaron los muros, franquearon el portón roto y finalmente llegaron a la puerta. Por el patio, habia huesos enormes repartidos. Algo le decia que fuera lo que fuera que hubiera pasado en aquel lugar años atrás, habria merecido más de una historia buena y graciosa. Se apoyó en la puerta de la entrada, como para intentar forzarla de alguna manera, para descubrir que en verdad estaba abierta. La pesada puerta se abrio con un chirrido y les abrio al que seria su nuevo hogar durante los próximos meses.
El joven atravesó el umbral con la mandibula colgándole y una expresión de pasmo increible, al contemplar lo que contenia la primera sala. Casi sin pararse a respirar, agarró las escaleras de caracol e intentó escalar de ellas, extasiado por aquel lugar. El metal rechinó y le hizo quedarse congelado con un pie sobre la barandilla. Quizás no seria muy sabio subir las escaleras del modo divertido. Lentamente, bajó el pie y subió las escaleras, al principio con un poco de duda pero luego aceleró el paso, hasta que se convirtió en una carrera, otro juego más.
Se paseó por la segunda planta, explorándolo todo, las camas y el escritorio con la silla a toda velocidad, emocionado por descubrir aquel lugar, dejó escapar una risilla divertida. Corrió de vuelta por las escaleras y llamó a los demás por la escalera para que subieran tambien para, a continuación, volver a retomar la subida por las escaleras como un crio que iba a abrir sus regalos de navidad.
Llego al tercer piso y no pudo hacer otra cosa que dar saltitos y retozar de felicidad. Aquella parecia ser un piso dedicado a entrenamiento. Asi que dedujo que pensaban, como mínimo, darles las herramientas para entrenar. Feliz, no tardó mucho en explorar el resto de aquel piso, porque de verdad tenia ganas de subir a la cuarta y última planta.
Cuando llegó, vio lo que esperaba ver. Infinitud de pájaros negros apuntando sus pares de ojos hacia el enclenque joven, intentando analizarle para saber si era una amenaza. Dejó escapar un grito ahogado de una mezcla de sorpresa y terror para entonces retroceder sobre sus pasos.
Bajó las escaleras, positivamente más feliz de poder alejarse de aquella cuarta planta cuanto antes y avisó a todos los que encontró que no debian acercarse a la cuarta planta, para luego describirles lo que vio.
Finalmente, de nuevo en la planta baja, se giró hacia los que estaban ahí presentes.
-¡Tenemos camas y un piso de entrenamiento! ¡Y hasta puede que un remake malillo de una peli de las de Hitchcock! ¿Habeis encontrado algo interesante por aquí abajo?-


_________________________________________

TFW le pones dos velas a la Virgen pa que os saque de aquí pero a un ingrato le da por ser ateo
Spoiler:

2 Re: Torreón Maciel (Archivo V) el 06/08/13, 03:43 pm

Tak

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GM
El pelirrojo gritón no paró de hacer el ridículo en toda la caminata, y con un berrido les asignó el mismo mote a los tres irrenses. Cío enarcó una ceja pero no se atrevió a preguntar. De hecho parecía demasiado desequilibrado para razonar con él, aunque no lo tenía claro. La peludita con alma de líder se puso también a armar barullo. «¿Cómo puede gustarle tanto hacer chirriar esa cosa?». El insecto se adelantó, y con buenos motivos. Si no la hubiera hecho callar el insecto probablemente él habría abierto por fin la boca para hacer lo propio. Después de algunas discusiones absurdas volvieron a ponerse en marcha. Estaba harto de caminar, lo único que deseaba en ese momento era sentarse ante una mesa con comida. El estómago no paraba de darle pinchazos, recordándole que no había probado bocado desde la cena de la noche anterior.

El torreón que había visto el insecto apareció por fin en la distancia. Parecía un sitio razonablemente seguro, «por lo menos no está ruinoso y tiene un muro y un foso… parece un castillo enano de las leyendas clásicas». Desde fuera se veía que tenía aves volando alrededor de la última planta, negras, muy diferentes a las que había en su mundo, aunque bien podían parecerse a muchas especies extintas. El chico al que tanto le gustaba chillar se adentró el primero, como un chiquillo emocionado. Cío lo siguió con cautela, viendo el aspecto poco salubre y tétrico del torreón y del patio. Mientras el otro chico desaparecía escaleras arriba, él pasó la mano por los muebles hasta que se dio cuenta de la capa de polvo que los cubría y se limpió disimuladamente las manos contra la funda térmica. De las esquinas colgaban telarañas, parecía haber muchos insectos vivendo allí en libertad «a lo mejor podemos conseguir un terrario para meterlos dentro, aunque son especies demasiado enanas». Se acercó a una araña que tenía frente a él, paticorta y peluda, y le tendió un dedo para que se subiera. Le costó que el insecto siguiera el camino que él quería, pero cuando la tuvo sobre el dedo se le escapó una pequeña sonrisa de satisfación y se acercó al grupo jugueteando con la araña, que buscaba una forma de escapar y solamente podía acabar en la mano contraria.
¿Y ahora qué? —habló por primera vez para todo el grupo. «¿Dónde está la comida?».

3 Re: Torreón Maciel (Archivo V) el 06/08/13, 04:49 pm

Red

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El último piso de aquel torreón parecía haber sido sustituido por el esqueleto de un cetáceo de gran tamaño, posiblemente una ballena. Keiria observaba las evoluciones de las aves negras en el cielo, impresionada por el enorme número que parecía habitar entre aquellos huesos y con ganas de verlas mas de cerca. El torreón era de piedra azulada, y el muro que lo rodeaba era bastante amenazante, pero el conjunto a la pelirroja le gustaba. Siguió a los demás al interior, lamentándose mentalmente por la cantidad de suciedad que parecía haberse juntado en aquel lugar y pensando en la forma mas eficiente para ponerlo todo en orden. El mobiliario además parecía algo escaso para el tamaño de aquella planta, pero cuando la chica vio la cocina, un quejido de su estómago la empujo a acercarse a rebuscar en ella, olvidándose por el momento de la decoración de interiores.

La ulterana abrió todas las cestas que encontró, pensando que contendrían alimentos, pero solo encontró cazuelas, sartenes y platos cubiertos de telarañas, algo que obviamente no podía comerse. Cerró la última y se apoyó en la encimera a esperar a que sus compañeros terminasen sus propias exploraciones, y se entretuvo mientras tanto trazando lineas en la capa de mugre que había en la mesa. La nube de polvo que levantó la hizo estornudar de nuevo, por lo que se alejó de allí frotándose los ojos y se unió al grupo para poner ideas en común.
-Parece un buen lugar para pasar el tiempo, y mejor aquí que ahí fuera, solo tenemos que poner de nuestra parte para adecentarlo un poco -dijo-. Nada remarcable, Shaco, solo cacharros de cocina y telas de araña -respondió al humano-, no se los demás. Pero el tema de la comida... no hay nada en la cocina -informó-, ¿tal vez debamos encontrar las cestas de las que nos hablaron esos dos tipos tan agoreros? -sugirió, no muy segura de por donde empezar-. Las que hay en la cocina hacen las veces de armarios, así que no son las que no interesan.



Última edición por Red el 06/08/13, 05:52 pm, editado 1 vez

4 Re: Torreón Maciel (Archivo V) el 06/08/13, 05:27 pm

Giniroryu

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GM
Archime analizó en silencio la discursión entre Xalkoth y Lara 37, preparado para intervenir en caso de que hiciese falta para delucidar en voz alta lo que era lógico. Pero dado que la situación no se agravó, el irrense optó por permanecer en su halo de silencio habitual, ya que era como más cómodo se sentía. Al fin y al cabo el insecto había establecido una premisa sensata que no debía ser motivo de réplica en aquellos instantes. Las palabras de Lara 37, en cambio, le hicieron tomar nota de que aquella chica presentaba una peligrosa tendencia a fiarse de métodos como la intuición y el azar. Archime no dijo nada, pero cuando pasó caminando a su lado le dirigió una breve mirada escrutadora que finalizó subiéndose el puente de las gafas antes de que seguir a los que encabezaban el grupo.

Shaco, quien presentaba una tendencia mayor que la de Cío a olvidar sus nombres y cuya perorata el irrense intentó analizar sin éxito, les anunció de lo que había encontrado en aquella aparentemente sólida construcción. Desde el exterior había mirado hacia arriba y desaprobó las malas condiciones de la última planta, que parecía haber sido impactada por un ser de proporciones descomunales por el aspecto que presentaba. Antes de entrar sacó varias fotos desde los ángulos que le fue posible. Se interesó por las aves que Shaco había mencionado, resultando evidente que su nido se encontraba en el último piso del torreón. En Irraria ver un pájaro era algo muy poco común y Achime nunca había visto ninguno real debido a que jamás había salido a la superficie.

Se le quitaron las ganas momentáneamente de explorar los cuartos de arriba al ver las escaleras. Ya estaba jadeando considerablemente y ahora que se había detenido sus piernas se negaban a moverse en dirección a aquel anticuado sistema de desplazamiento. Empezaba a echar de menos las cintas transportadoras de Ío muy a su pesar. Se dijo que el orden era importante, así que comenzar con la planta baja era lo adecuado. Sí, sin duda lo era.

Autoconvencido, observó e hizo fotos del salón, un lugar que no tenía nada de especial salvo por la apariencia mugrosa y anticuada que ya empezaba a resultarle poco remarcable debido a la uniformidad de esta. Salió después al patio y sacó varias fotos de aquella estatua que representaba a un ave gigante. Se preguntó el por qué había un elemento decorativo como aquel en un edificio destinado a lo que parecía ser el atrincheramiento opcional de los elegidos. No parecían el tipo de personas que se preocupasen por la decoración y le estuvo dando vueltas abstraído un buen rato a lo que podía significar. Salió de su ensimismamiento con un respingo, decidiendo que la aletoriedad parecía ser un factor a tener en cuenta en aquellos momentos y comprobó las letrinas. No hizo ningún apunte mental sobre ello, ya que calificarlas de "anticuadas" a aquellas alturas era muy redudante.

Pero la cocina le hizo recordar que debían alimentarse con prontitud. En su casa a él solía pasársele la hora de comer mientras trabajaba y a menudo Sorrina era la que se encargaba de pasarse por allí para obligarle a tener un horario de comida regular. Sin embargo, el que comiese fuera de hora cuando nadie se lo recordaba no quería decir que comiese poco, sino todo lo contrario. Consumía mucha energía a lo largo del dia y el biomecánico comía con bastante avidez. Observar aquel primitivo sistema de preparación de alimentos para su ingesta hizo que le sonasen las tripas y provocó que el programador dejase su ordenador en suspensión por el momento y atendió a la conversación que se estaba manteniendo en aquellos momentos sobre la cuestión.

—Sin lugar a dudas abastecernos de comida debe ser una de nuestras prioridades en estos instantes —dijo mientras caminaba mirando hacia el suelo pasando de largo a Keiriarei y Cío, que eran quienes habían hecho hincapié en la cuestión—. El objetivo parece tratarse de sobrevivir, por lo que es probable que se nos advierta de algún modo cómo podemos obtener alimentos ya que los rocavarancoleses mencionaron específicamente en su discurso...

Archime se había lanzado a hablar y cuando era así no se detenía hasta pormenorizar los detalles de la discursión, pero una vez más fue interrumpido por un agente externo. Alzó la vista del suelo y permaneció en silencio escuchando aquella voz que canturreaba algo, demasiado lejano como para escucharlo. El irrense lanzó una breve mirada a sus compañeros antes de dirigirse hacia la puerta del torreón y salir a mirar, esperando que todos le siguieran si hacían uso de la lógica.

Aquel barreño volador fue fotografiado diligentemente por el programador, quien sintió de nuevo una chispa de emoción al constatar una vez más uno de los prodigios de la magia. El ser que lo pilotaba anunciaba el contenido de su vehículo.
—Me atrevo a suponer que se trata del abastecimiento prometido a pesar de lo extravagante de su supuesto contenido. La lógica debería dictaminar que se trata de pseudónimos o quizás alguna clase de metáfora rocavarancolesa imposible de comprender para nuestra cultura con la que nombran a la comida en esta ciudad.

Eso último lo enunció con un deje de inseguridad que no habían oído en él hasta el momento, ya que no podía estar totalmente seguro de que en un planeta desconocido, en una ciudad que no presentaba más que decadencia y ruina, la comida fuese a parecerse a la que degustaban en Irraria habitualmente. Era más bien una especie de petición camuflada entre la indiscutible lógica que encerraban las palabras si se las consideraba como una probabilidad considerablemente lógica más que como un hecho.



Última edición por Giniroryu el 23/01/14, 07:25 pm, editado 1 vez

5 Re: Torreón Maciel (Archivo V) el 06/08/13, 05:47 pm

Yber

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GM
Para cuando llegaron al torreón, Lara ya se había recuperado por competo del agravio a sus capacidades cometido por Xalkoth y había retomado su saludable manera de desplazarse a saltitos. Al menos hasta que los niños empezaron a agitarse y decidió parar para no marearles. Parecía que estaban empezando a despertarse de tan larga siesta que llevaban y bastante tendría cuando tuviera que cambiarles los pañales sucios, no quería limpiar su marsupio de vómito de niños desperezados a saltos.

Volviendo al edificio que tenía enfrente, Lara se permitió un momento para lanzar un “te lo dije” mental al insecto. Sin embargo, se quedó en un simple pensamiento por la sencilla razón de que, a pesar de que le preocupaba lo de tener a un puñado de pájaros parasitando su nuevo hogar, sus graznidos y la cercanía de estos le daban al edificio un toque encantador y aterrador a la vez, mezcla de un cuento de hadas y otro de terror. <<Esta va a ser la partida de la historia>> supo enseguida. Tardaría varios segundos en apartar la vista del boquete-esqueleto de la parte superior para observar mejor el resto del edificio.

El corredor por el que tuvo que pasar para entrar estaba lleno de pintadas y Lara casi sintió la necesidad de colaborar con los pintores primigenios y seguir adornando el torreón con dibujillos. No tenía ni idea de arte, pero siempre podría defender su obra alegan cierta abstracción aleatoria. El interior tenía pinta de haber sufrido: zonas ennegrecidas  y muebles destartalados daban fe de ello. Cuanto más veía Lara, más le gustaba todo. La ambientación de la ciudad, tan tétrica y de fin del mundo, tenía a Lara emocionada. Generalmente estas cosas dependían de la imaginación de los jugadores, pero ahora todo era real.

Mientras Keiria disfrutaba con las cacerolas, Lara bajó al sótano para encontrarse algo impresionante. Una habitación llena de armas de todo tipo de clases y tamaños. <<Adiós a comprarlas talladas en madera>> pensó con diversión. Sin embargo, enseguida cayó en lo que significaba que las armas fueran reales: <<Habrá que usarlas de verdad>>. La idea la incomodó y casi la hizo sentir culpable por disfrutar de lo que estaba ocurriendo ese día. Pero en esta partida no podían caber sentimientos negativos ni dudas. Quería ganar el control sobre el Azar que le habían prometido para darle a sus hijos lo mejor y, para eso, estaba dispuesta a aprender a hundir espadas en carne. <<Lo que sea>>. Algo más seria, Lara subió de nuevo. Shaco preguntó si habían encontrado algo ahí abajo y ella asintió.

-Armas. Muchas armas-respondió escuétamente antes de subir hasta las habitaciones.

Una vez en el piso de arriba, se dedicó a curiosear dormitorios. Dentro de uno había baúles llenos de ropa, de los cuales rescató un puñado de calcetines para improvisarles unos pañales nuevos a sus muchachos. De vuelta a una de las habitaciones con camas, sacó a los bebés con mucho mimo y se puso manos a la obra. Tres de ellos dormían y los otros dos escudriñaban el lugar con los ojos muy abiertos. Uno de ellos parecía estar a nada de querer arrancar a llorar. Mientras cambiaba a los más somnolientos, se dedicó a hacerle carantoñas y cosquillas en la tripa.

La ordesa escuchó de pronto los gritos que hablaban de comida, se asomó rápidamente a la ventana, para ver volando una bañera y lanzó un grito al pasillo, para que la oyeran desde abajo.

-¡Los más rápidos deberían ir a por ella!-y siguió agujereando calcetines.


_________________________________________

No llores por no poder ver tu pierna,
las lágrimas te impedirán ver los cadáveres de tus amigos.

6 Re: Torreón Maciel (Archivo V) el 06/08/13, 06:18 pm

LEC

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El torreón era enorme. Cuatro pisos de piedra azulada que se erguían frete a Ippon y que le aterraban. O lo hubiesen hecho de no significar aquel sitio un lugar seguro. Le daba igual si debía volver a las mazmorras a dormir con tal de estar bajo techo y entre paredes, le daba igual haberse colado en una casa  a pasar la noche. Solo quería abandonar el exterior y adentrarse de nuevo en el terreno conocido que significaba una casa, por distinta que fuese a su habitación en la escuela de Ío. Antes de entrar sacó varias fotos, sobre todo de lo que parecía un esqueleto y de sus habitantes alados.

No se fijó en nada más y entró al torreón como una exhalación. Una vez dentro, toda la angustia y el temor que había sentido fuera se esfumó de su ser por completo. Estaba seguro en aquel torreón. Sólo cuando estuvo en mitad del salón se percató de dónde había ido a parar. Todavía se notaban zonas ennegrecidas, como si algo se hubiese quemado allí abajo. Había pocos muebles, e incluso algunos parecían una mezcla extraña de partes de diferentes piezas de mobiliario pegadas. Al irrense le dio igual. No era un palacio, ni era todo tan fantástico como en Irraria, peor era algo.

Los demás fueron explorando distintas partes del torreón. Shaco encontró camas «Sólo espero que sean mejores que en la que me desperté» y una sala de entrenamiento; Lara 37, armas «Nos harán falta si de verdad tenemos que sobrevivir», pensó, aunque sabía que no podría usar ninguna. Por su parte, Keiria mencionó una palabra que lo hizo correr hasta la cocina y observar fijamente las telarañas en busca de una mascota. Por desgracia, todas eran pequeñas y no le llamaron demasiado la atención. «Prefiero a Xalkoth de mascota»

Hubo gente que decidió salir a buscar la comida que les habían prometido. Ippon no lo dudó en ningún momento; no saldría de allí. —No contéis conmigo  —fue lo único que dijo, con la voz temblándole por la mera idea de salir fuera.


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Que ahora sea una transformada no quiere decir que odie menos los spoilers, Invitado, por lo que no te recomiendo hacerme ninguno.

7 Re: Torreón Maciel (Archivo V) el 06/08/13, 07:28 pm

Poblo

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Solo necesitó escuchar unas pocas palabras de lo que Lara le decía para decidir que podía ignorar el resto de la conversación. -No hay dos torreones, solo uno. Si hubiera otro lo habría visto, y la suerte no existe-
Fue lo único que le dijo mientras desviaba su atención a un tema mucho más importante: Decidir si aceptaba que la pelirroja acortara su nombre o no. No tardo mucho en decidirse. Mientras que el nuevo nombre fuera de longitud igual o inferior al original y que al menos una silaba fuera exactamente la misma a alguna de su nombre lo aceptaría, así que Xal quedó calificado como válido.


Fue el naranjito quien primero divisó el torreón. Era relativamente alto y, aunque presentaba desperfectos, parecía lo suficientemente entero como para que se pudiera usar.

-¿Pájaros? ¡Tengo que verlos!- Gritó entusiasmado cuando mencionó lo del nido.
Ni siquiera se molestó en usar la puerta. Se lanzó a la pared más cercana y trepó desde allí. Sería mucho más rápido que cualquier escalera retorcida del interior.
Una vez arriba se tomo un momento en contemplar a las aves más cercanas desde todos los ángulos, totalmente ajeno a lo que podrían estar pensando estas acerca de su intrusión. Luego centró su vista en el nido. “¿habrá huevos? ¡Quiero tocar uno!”

Ni siquiera llegó a acercarse. Apenas dio unos pasos en esa dirección las aves se le tiraron encima, soltándole picotazos en los brazos cuando el clinger intentó cubrirse. “¿Pero por qué? ¡Auch! Si no he echo nad... ¡Ay!”

Distraído por el ataque inesperado, fue dando pasos hacia atrás casi sin darse cuenta, hasta que en uno de esos pasos no pisó más que vacío.
La caída le permitió librarse de los pajarracos, que se marcharon  de vuelta a su nido, satisfechos de haber acabado con el invasor. Xalkoth por su parte tuvo que recurrir a sus alas para no acabar hecho puré contra el foso, y con las mismas planeó hasta la entrada del torreón, ahora abierta ya que los demás ya habían entrado.

-¡Que mal genio! ¿Pero qué os he hecho yo?- Gritó hacia la azotea mientras comprobaba sus brazos.  Al menos no tenía heridas, el exoesqueleto había resistido lo picotazos sin problemas, aunque de haber recibido más seguramente habrían logrado dañarlo.

Cuando entró, el resto ya se había dispersado, y pilló las conversaciones a medias, pero la gente parecía querer salir a buscar comida, algo en lo que el insecto no podía estar más de acuerdo. “Si no encontramos nada siempre podemos cocinar los bebés de la pastora, pero a ver como la convencemos para que nos deje”

-¿Las cestas? Podemos empezar por ahí si, pero donde...- La respuesta llegó sola. Unos sonidos extraños se escucharon desde el exterior, y tanto uno de los que tenían brazos raros como el propio Xalkoth salieron a averiguar qué era. Si salieron más no se fijó.

-La comida es comida. Y nos hace falta. Nos preocuparemos de lo extravagante que sea cuando la tengamos. Y mejor no perder tiempo o la perderemos de vista. ¡Vamos!-

Salió directamente, sin esperar a nadie ni comprobar quién iba con él. Confiaba en que los más rápidos y los mejor pertrechados le siguieran, pues en su mente no cabía la posibilidad de que no hubieran recibido adiestramiento de supervivencia.

Sigue en el Barrio de los Callejones Sin Salida.

8 Re: Torreón Maciel (Archivo V) el 06/08/13, 08:43 pm

Leonart

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Fue la pelirroja con el parche la primera en contestarle. Al parecer habia estado andando por la cocina, buscando cualquier cosa útil, o por lo menos comida. Los ojos del ruso se iluminaron ante la idea de la comida, pues se moria de hambre. Pero al recibir la negativa de la chica, se quedó cabizbajo, al mismo tiempo que un potente rugido salia de su estómago. Posó la mano en este y guardó las lágrimas para otro momento.
La siguiente en contar lo que habia visto era la ordesa de nombre Lara Croft. Aseguraba haber estado en el sótano y haber encontrado lo que parecia ser una armeria. El chico de pelo cobrizo casi pega un salto en el sitio al oir eso. Emocionado, su tono de voz se volvio a disparar.
-¿¡En serio!?-exclamó y a continuación un grito ahogado de emoción afloró en su garganta. Comenzó a dar saltitos, inquieto.-¡Me encantan las armas! ¡Yo las coleccionaba allá en mi planeta!-pero no tardó en corregirse.- No era de los que las usaba para herir gente... Hay mucha historia y tecnologia en el empeño de crear armas. Eso es muy interesante.-dijo con una risilla algo nerviosa.

Parecieron exponer en común sus ideas sobre la comida y el significado tras muchas de las palabras que los dos líderes de gimnasio habian pronunciado minutos antes, en la fuente de Salazar Slytherin. El joven aprendiz decidio quedarse callado mientras cada uno exponia sus teorias y ofrecia sus ideas, algunas de ellas más acertadas que otras, a ojos del chico, pero igualmente, con buenas intenciones. Cruzado de brazos asintio para despues sacar a relucir otra sonrisa animada.
-¡Está todo hablado entonces! ¡A por la comida!-dijo, poniendo ya un pie en la calle, pero eventualmente deteniendose para que nadie del grupo que fuera a salir en busca de la comida se quedara atrás. El clinger no se lo pensó dos veces y salio el primero, sin esperar a los demás. Esto causó que aparecieran un par de arrugas en el entrecejo del humano antes de girarse a los demás que venian.
-¡Y bueno, si al final son lo que dicen que son, no voy a ser yo el que se quede sin probar la comida local!-dijo de broma para luego romper a reir en otra de sus risas de mono, que empezaba a ser un trato en él.
-¡Vamos! ¡Me muero de ganas de volver con la comida ya para llenar el buche y revisar esa armeria!-les dijo a los demás mientras salian por la puerta.

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9 Re: Torreón Maciel (Archivo V) el 06/08/13, 09:27 pm

Tak

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GM
La palabra «adecentarlo» pronunciada por la del pelo rojo y larguísimo le dolió en los oídos. ¿Cómo se podía adecentar aquello? Al menos la cocina estaba equipada, y había más cosas que ver, como habían ido comentando todos los que se habían puesto a explorar el torreón. Él mismo se apartó un momento para echar un vistazo rápido a la armería, repleta de armas que conocía si acaso de algún videojuego, y otras que no había visto en su vida. También subió por las escaleras, preguntándose si en aquel mundo existían los ascensores, y echó un vistazo a las habitaciones, al baño –notando que allí tan solo se iban a poder bañar–, y al piso rematado por unos costillares gigantes que daban un ambiente tétrico. Allí anidaban los pajarracos que tan bien habían recibido al insecto gigante, así que bajó prácticamente nada más haberse asomado. En la lejanía se oía un cántico que le hizo asomarse a una ventana cubierta de telarañas. Lo poco que pudo oír hablaba de las cosas más extrañas que hubiera escuchado jamás como si fueran manjares deliciosos, aunque muchas ni siquiera sabía qué eran.  Le llegaron las voces del piso inferior y al bajar encontró a los demás diciendo que debían seguir a aquel artilugio volador. El bicho y el gritón ni siquiera tuvieron que pensárselo. Él tampoco se lo pensó mucho, en realidad, porque sospechaba que quedarse implicaba limpiar el torreón, y si se moría de ganas por algo, era por comida. Todavía le preocupaba no haber visto un baño real en todo el torreón, y le faltaba explorar el patio, pero los otros dos se marchaban con tanta prisa que no quería quedarse atrás. Dejó a la araña sobre una mesa y los siguió a paso ligero.
Yo voy con ellos —anunció señalándolos.

Sigue en el Barrio de los Callejones Sin Salida.

10 Re: Torreón Maciel (Archivo V) el 06/08/13, 11:17 pm

Red

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La mayoría parecía dispuesta a salir tras aquellas bañeras voladoras, pero al ver la cantidad de trabajo que tenía a su alrededor, la pelirroja declinó la tarea de ir a por la comida en el resto de sus compañeros, al menos aquella vez.
-La historia siempre es interesante -dijo apresuradamente cuando oyó el comentario de Shaco sobre las armas, tras lo que empezó a divagar-. Es cierto que la tecnología armamentística de un pueblo cuenta mucho sobre él, pero también hay que tener en cuenta otros factores. Las sociedades y las formas de gobierno influyen en la dirección que dichos... -se cayó al darse cuenta de la espontaneidad de la que había hecho gala y de lo poco que tenía que ver con las palabras del humano, por lo que les dedicó una sonrisa incómoda de disculpa a sus compañeros. Siempre que surgían temas históricos la pelirroja no podía evitar saltar, pero no era el mejor momento.

Cuando el grupo que se formó para ir tras la la bañera hubo partido, Keiria se puso en movimiento sin mediar palabra, acostumbrada como estaba a hacer las cosas por su cuenta. No tardó encontrar un pequeño armario en el que había varios útiles de limpieza: escobas, fregonas, trapos y cubos. El agua era un problema, pero recordó que alguien había mencionado un pozo en el patio y hacia allí fue con un par de cubos en cada mano, sacando una buena cantidad de agua del pozo y regresando al interior con su carga. Iba a llevarle un buen rato, pero esperaba tener adecentada aquella planta antes de volvieran con la comida, y con esta idea se puso a trabajar.

Keiria dejó su camisa roja en el respaldo de una de las sillas, quedándose con la camiseta de tirantes, y se anudo un trapo en la nunca, cubriéndose la nariz y la boca para no tragar polvo. Armada con unos cuantos trapos, la chica se dedicó a eliminar sistemáticamente el polvo de todos los muebles y rincones, deshaciéndose de las telarañas que colgaban de las esquinas de los techos ayudándose de un par de palos de escoba atados entre si con unos trapos en el extremo. Dejó impolutos todos los cacharros de la cocina, poniendo en orden la encimera y los fogones, y colocó todo de forma que fuera accesible para el cocinero y no tuviera que rebuscar demasiado. Barrió toda la planta baja, esquivando con soltura a Lara y a Ippon para no molestarles, y sacó toda la mugre que reunió al patio, echándola al foso sin demasiados miramientos. Se tomó unos instantes de respiro antes de continuar, tras los cuales volvió al ataque.

Mientras fregaba el suelo de piedra para mantener la estancia fresca y asentar el poco polvo que podía quedar, la ulterana estaba dedicando gran parte de su mente a imaginar las aplicaciones que podían tener los brazos de Archi y Cío, y gracias a las palabras de Shaco, a la utilidad armamentística que supondría tener órganos bioeléctricos. Keiria tendía a divagar cuando estaba ocupada con tareas mecánicas, y aquellos pensamientos eran una muestra de ello.

11 Re: Torreón Maciel (Archivo V) el 07/08/13, 12:20 am

Giniroryu

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GM
Archime se distrajo momentáneamente de los artilugios voladores al escuchar a Shaco hablar sobre armas. Por lo visto aquel torreón estaba equipado con una considerable cantidad de útiles armamentísticos, atendiendo a las palabras de Shaco y Keiriarei acerca del tema. La mente del ingeniero comenzó a elaborar diferentes hipótesis sobre lo que aquello podía significar, y la palabra peligro aparecía en ellas con demasiada frecuencia. Sacudió la cabeza ligeramente, si querían que sobrevivieran no les dejarían en tan precarias condiciones, ¿verdad? Al fin y al cabo, salvo Xalkoth que llevaba unos cuchillos curvos colgando ninguno parecía saber manejarlas y no tendría sentido que los eligiesen si el objetivo era sobrevivir. En cualquier caso y por contraproducente que pudiese resultar, el irrense necesitaba comprobar con sus propios ojos cuán acertadas eran sus hipótesis y conocer el lugar y el modo en el que podían abastercerse de alimento.

Por otro lado estaba el terrible cansancio que sentía. Y es por ello que sopesó permanecer en el torreón en esta ocasión, ya que muy probablemente el suministro de comida fuese diario y podría unirse al grupo al día siguiente, pero cuando Keiriarei expuso sus intenciones de adecentar aquel lugar, tuvo un breve instante de pánico. Él no sabía limpiar, Sorrina lo hacía por él. El pensamiento de tener que realizar una tarea para la cual carecía de la habilidad necesaria le hizo tomar la decisión de acompañar a los que salían, a pesar de que sentía que necesitaba sentarse y entretenerse construyendo algo o seguir programando en su ordenador.

—Me uno a la expedición —anunció sin mirar a nadie y con un tono de voz neutro y moderado, saliendo justo detrás de Cío.

Sigue en el Barrio de los Callejones Sin Salida.

12 Re: Torreón Maciel (Archivo V) el 07/08/13, 01:23 am

Yber

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GM
Lara pasó un buen rato a solas desde que entró en la habitación. Tras acabar de improvisar unos pañales nuevos, jugó unos minutos con los retoños que habían despertado y luego los volvió a dejar en la seguridad de su marsupio. Una vez que se adjudicó una cama, se dedicó a sacar las sábanas y agitarlas en el pasillo para sacudir el polvo de encima. En cuanto las adecentó un poco,  volvió a ponerlas en su sitio, agarró las mudas sucias con cuidado de no mancharse y bajó con ellas. Al atravesar por la planta baja, vio de reojo como el más pequeño de los soldados trasteaba con cosas raras.

Tras deshacerse de los pañales, volvió dentro y se acercó a Ippon con actitud curiosa. De los tres de su clase, era el único que no llevaba armadura en los brazos, y por la altura debía de ser el más pequeño de todos. Se quedó mirando extrañada cómo pintaba en el aire y, con muy poco disimulo,  se sentó al lado. Mientras le observaba trabajar, Lara divagaba mentalmente en por qué hocicos habían salido casi todos si lo que hacía falta era precisamente darse prisa <<Ha salido hasta el regordete…>>. Estaba claro que ese chico no necesitaba abuela. De vuelta con su examen de las facciones del pequeño y, tras compararlas con lo que recordaba de los otros dos, no pudo evitar interrumpirle.

-¿Cuántos años tienes, Soldadito?-preguntó. La vena materna que llevaba dentro la obligaba a preocuparse. Ella ya tenía trece años y una edad mental lo suficientemente madura como para hacerse cargo de sus niños, pero si no se equivocaba, Ippon era demasiado pequeño-. Por cierto, ¿qué es eso que haces en el aire? ¿Es algún tipo de afinidad o solo es algún truco de ilusionismo currado?-además de su vena maternal,  Lara no podía evitar meter el hocico en lo le olía tanto a afinidad artística.

Un poco después, Lara vio entrar al tipo que les había ido siguiendo de lejos, el mono que no había hablado y que exhibía su calvicie corporal.

-¡Hey, tú!-lo llamó-. Si piensas quedarte aquí, estaría bien que nos dijeras tu nombre, ¿no te parece? Está mal ir haciéndole el cero a la gente-para evitar que se tomara su apelación a mal, cundió con el ejemplo-. El mío es Lara 37, Lara para los vagos y Lara Croft para el tal Shaco.

De vez en cuando veía pasar a Keiria con utensilios de limpieza, llegando al punto de que barrió ella sola toda la planta baja. Lara se sintió un poco culpable por no estar ayudándola, pero tampoco demasiado. Socializar era una buena excusa.



Última edición por Yber el 07/08/13, 02:30 am, editado 1 vez


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No llores por no poder ver tu pierna,
las lágrimas te impedirán ver los cadáveres de tus amigos.

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