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Torreón Maciel (Archivo V)

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1 Torreón Maciel (Archivo V) el 06/08/13, 02:56 pm

Leonart

avatar
Recuerdo del primer mensaje :

El único que comentó fue el insectoide, mientras que tan solo se ganó las miradas reprobatorias de los demás. No tardó en contestar al clinger.
-Quizás no será agilidad en tu planeta, Kamen Rider. Pero en mi planeta la agilidad es lo que te permite, por ejemplo, minimizar el daño de una caida, el accionar ciertos aparatos, abrir algunos temas de conversacion o el poder cargar con más o menos peso... Eso solo en ocasiones, claro que luego está la fuerza.-meditó unos instantes.- Luego tambien, a veces, el tener agilidad, implica que puedes potenciar tu velocidad, pero solo si no sabes decir otra palabra que el nombre de tu especie... Es un concepto bastante raro...-
Tanto Lara Croft como el clon de geonosiano tuvieron una breve discusión sobre que camino tomar. Aunque le doliera, el clinger tenia razón sobre el tema, pero la propuesta de Lara Croft era ampliamente más interesante y divertida. No vaciló en aquella ocasion y tomó la inciativa, mientras todavia tenian la discusión reciente.
El joven ruso abrió el camino del grupo. Aunque el insecto alienigena habia desbaratado sus planes la otra vez, él ya sabia a donde se dirigian y el guiar al grupo no le costó mucho, sobretodo teniendo en cuenta que en cuanto se habia callado, todos habian decidido unanimemente pasar de él.

-Estupidos Heart Ratings...-dijo en voz baja, al comprobar lo bajos que estaban. La tabla se extendia en siete columnas y, más abajo de cada una, una cara simpática dibujada que representaba a cada uno de los miembros del grupo. Justo debajo de esta, habia un número. Las columnas se llenaban de corazoncitos palpitantes dependiendo de este y, en estos momentos el número en todos era cero o cercano a este.

>> ¿Por que no me quieren? Soy adorable hasta el estandar de adorabilidad mortal -3-
>> Parece que va a llevarte un tiempo el entender el porque.

Pronto logró vislumbrar, en la lejania, el que era su objetivo actual, a donde les estaba llevando. Era un lugar algo desolado y tétrico. El último piso parecia estar construido con huesos de algun animal gigantesco. Aquello le dio un escalofrío. Unos olores le llegaron a la nariz. Una mezcla de olores que no podia distinguir unos de otros, pero que no olia igual que el resto de la ciudad. Algo perplejo, se fijó en las múltiples aves que sobrevolaban el torreón.
-Hay un nido de pajarracos.-les señaló, para indicarles que la cantidad de aves que iban y venian al torreón no era normal. Un mal presentimiento se acogió dentro de él. No le gustaban los pájaros negros.

Atravesaron los muros, franquearon el portón roto y finalmente llegaron a la puerta. Por el patio, habia huesos enormes repartidos. Algo le decia que fuera lo que fuera que hubiera pasado en aquel lugar años atrás, habria merecido más de una historia buena y graciosa. Se apoyó en la puerta de la entrada, como para intentar forzarla de alguna manera, para descubrir que en verdad estaba abierta. La pesada puerta se abrio con un chirrido y les abrio al que seria su nuevo hogar durante los próximos meses.
El joven atravesó el umbral con la mandibula colgándole y una expresión de pasmo increible, al contemplar lo que contenia la primera sala. Casi sin pararse a respirar, agarró las escaleras de caracol e intentó escalar de ellas, extasiado por aquel lugar. El metal rechinó y le hizo quedarse congelado con un pie sobre la barandilla. Quizás no seria muy sabio subir las escaleras del modo divertido. Lentamente, bajó el pie y subió las escaleras, al principio con un poco de duda pero luego aceleró el paso, hasta que se convirtió en una carrera, otro juego más.
Se paseó por la segunda planta, explorándolo todo, las camas y el escritorio con la silla a toda velocidad, emocionado por descubrir aquel lugar, dejó escapar una risilla divertida. Corrió de vuelta por las escaleras y llamó a los demás por la escalera para que subieran tambien para, a continuación, volver a retomar la subida por las escaleras como un crio que iba a abrir sus regalos de navidad.
Llego al tercer piso y no pudo hacer otra cosa que dar saltitos y retozar de felicidad. Aquella parecia ser un piso dedicado a entrenamiento. Asi que dedujo que pensaban, como mínimo, darles las herramientas para entrenar. Feliz, no tardó mucho en explorar el resto de aquel piso, porque de verdad tenia ganas de subir a la cuarta y última planta.
Cuando llegó, vio lo que esperaba ver. Infinitud de pájaros negros apuntando sus pares de ojos hacia el enclenque joven, intentando analizarle para saber si era una amenaza. Dejó escapar un grito ahogado de una mezcla de sorpresa y terror para entonces retroceder sobre sus pasos.
Bajó las escaleras, positivamente más feliz de poder alejarse de aquella cuarta planta cuanto antes y avisó a todos los que encontró que no debian acercarse a la cuarta planta, para luego describirles lo que vio.
Finalmente, de nuevo en la planta baja, se giró hacia los que estaban ahí presentes.
-¡Tenemos camas y un piso de entrenamiento! ¡Y hasta puede que un remake malillo de una peli de las de Hitchcock! ¿Habeis encontrado algo interesante por aquí abajo?-


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TFW le pones dos velas a la Virgen pa que os saque de aquí pero a un ingrato le da por ser ateo
Spoiler:

37 Re: Torreón Maciel (Archivo V) el 09/08/13, 11:26 pm

Yber


GM
Lara seguía ocupada con calmando bebés, ajena al resto. Al llanto del primero, que parecía haberse calmado, habían acabado uniéndose el de los otros dos retoños que habían aguantado más tiempo dormidos. Lara los sujetaba a los tres entre los brazos de forma que la propia ordesa consideraba puro arte materno y los mecía canturreando cosas al azar. Cuando se le acabaron las nanas, decidió inventarse canciones sobre la marcha.

-Duermete, pequeño ordés, o tu madre se cabreará y no te dará de comer (...)-Tras lo que no tardó en catalogar como la mejor nana sobre las mazmorras de Rocavarancolia, Lara se vio interrumpida por Archi. <<Quién sabe, lo mismo en el futuro otras madres cantan mis canciones de cuna y se preguntan quién fue la fabulosa y bella autora que las compuso>>. De hecho incluso llegó a pensar que el soldadito mediano se acercaba para darle la enhorabuena. Obviamente no fue el caso.

El chico parecía interesado por sus bebés y la cantidad de comida que necesitaría para ellos. A pesar de la decepción inicial, por no venir a hablarle de su improvisación, Lara no tardó en verle la parte positiva a todo el asunto.

-Siguen con la lactancia-comenzó explicando-. Pero verás... Por... bueno, no soy la persona más científica, ¿sabes? Pero por cosas del interior corporal y tal-se señaló el cuerpo de forma grotesca con un pie-. Para que los niños consigan el... nutricionismo necesario, es.. necesario valga la redundancia, que la madre, es decir, yo, coma mucho requesón ordés. Hay en las cestas, se reconoce por su buen olor-trató de sonreír lo más sinceramente posible, para eclipsar su mentira píadosa. <<Estoy mintiendo por una buena causa>> se dijo. <<Además, la culpa es del requesón por estar tan rico>>. Y tras quitarle a su mala acción cualquier carga de negatividad, preguntó:-¿Alguna cosa más?-lo cierto es que quería acabar pronto con la conversación. Los niños seguían dando guerra y las miradas de Archi le empezaban a resultar incómodas, aunque achacara ese detalle a lo difícil que era de entender su cara. <<Podrían haberme hecho mal de ojo y no lo sabría, con esos ojillos menudos que tienen la mayoría>>.

38 Re: Torreón Maciel (Archivo V) el 09/08/13, 11:54 pm

Giniroryu


GM
Archime atendió a la explicación de Lara 37 en silencio y cuando la chica terminó de hablar, asintió quedamente antes de volver a desviar su mirada. Desconocía qué significaba "ordés" pero simplemente anotó la palabra para indagar en otro momento sobre ello. En aquel momento estaba ocupado reconcomiéndole el hecho de haber tenido que priorizar debido a las circunstancias el resolver sus cuestiones en un orden distinto al inicial. Tendría que convivir con ello hasta que no las resolviese todas porque estaba claro que aquel no era el mejor momento para continuar resolviendo la duda de Keiriarei, quien seguía cocinando la cena.

Observó con aprobación que Ippon ya se había colocado su nuevo collar térmico bien hecho y siguió al pequeño hacia la cocina. La observación de este le hizo alzar la vista hacia la cocinera y vio que efectivamente se había desprendido del parche que anteriormente cubría su ojo, revelando su heterocromía y confundiendo a Archime al respecto, pues sus suposiciones se basaban en que Keiriarei ocultaba su globo ocular por alguna malformación o porque llanamente le faltaba, motivo por el cual le iba a inquirir acerca de los avances biónicos en su mundo, si es que existían. No preguntó nada al respecto del ojo por el momento ya que ambos irrenses ya lo habían hecho, considerando innecesario repetir la cuestión dándose el caso.

Al grupo que se estaba formando en torno al almuerzo de apetecible olor se unió Shaco, al cual Archime se había limitado a observar de tanto en cuanto su extraño comportamiento, pero que presentó un tema de conversación al que tenía intención de atender. Por otra parte analizó por partes el ejemplo que dio, poco aclarador si lo que pretendía era compartir información sobre su mundo al igual que improbable según lo poco que sabía hasta ahora. Aún así asintió sin levantar la cabeza ante la propuesta, pero decidió permanecer en silencio por el momento. Si lo necesitaba ya añadiría información a lo que contasen Cío e Ippon sobre Irraria.

39 Re: Torreón Maciel (Archivo V) el 10/08/13, 01:35 pm

Red


Cío se le acercó mientras el estofado se espesaba a fuego lento, le preguntó sobre la cena y se sorprendió al descubrir su ojo, pero no había ningun signo de rechazo en su expresión, por lo que la ulterana agradeció que aquel rasgo físico no les afectara del mismo modo que a un habitante de su planeta.
-Yo soy Keiria, encantada -le sonrío, pero antes de poder decirle que había en la olla, la actividad en la cocina empezó a incrementarse. En apenas unos segundos, Lara e Ippon aparecieron allí, la primera casi metiendo la nariz en la olla y el segundo haciendo una batería de preguntas. La pelirroja no pudo evitar sentirse algo incómoda ante las referencias a su ojo oscuro, no estaba acostumbrada a que causara ningun tipo de admiración, y los halagos no terminaba de entenderlos.
-Estofado de carne y verduras, eso estoy cocinando -informó a ambos irrenses cuando la pequeña ordesa se alejó a atender a sus retoños-, un plato muy nutritivo. Es justo lo que necesitamos después de estar tanto tiempo sin comer.

En cuanto al tema de porqué ocultaba su ojo le costó mas tratar de explicarlo, aparte de que no se sentía muy cómoda haciéndolo.
-Es complicado -comenzó titubeante-. En mi mundo los rasgos físicos oscuros no están muy bien vistos... no se exactamente el porque, pero es así -se cayó al no saber como continuar, su padre no le había explicado del todo el odio que existía hacia los rebeldes y lo oscuro-. La otra ulterana que conocisteis en la plaza posiblemente me hubiera despreciado si hubiera visto mi ojo izquierdo. Podría incluso haber llegado al extremo de atacarme de algún modo, al fin y al cabo era una soldado del ejército del emperador -añadió sin demasiada emoción.
Atendió a los fogones mientras Shaco y Archi se unían al grupo poco a poco. Agradeció la apreciación del humano hacia a comida con un ligero asentimiento de cabeza y una pequeña sonrisa, y avivó ligeramente el fuego. Les pidió que pusieran la mesa ante el ofrecimiento de ayuda del pelinaranja, y cuando este empezó a contar cosas sobre su mundo en aquel tono siniestro, la muchacha no pudo evitar la risa al darse cuenta de que solo era un chiste.
-La cena esta lista -anunció mientras esperaba a que los demás terminaran de poner la mesa.

40 Re: Torreón Maciel (Archivo V) el 10/08/13, 02:15 pm

Tak


GM
No le sonó mal el nombre de la chica para ser de otro mundo, pero no hizo ningún comentario al respecto. Más gente se acercó a la cocina entonces, por el olor de la comida, supuso. La peludita, aunque tuvo que irse enseguida porque una de sus crías empezó a hacer ruido, Ippon, el flipado de las armas y, un poco después, Archi. La explicación de la pelirroja le resultó extraña. En su mundo los rasgos se habían mezclado totalmente en los dos últimos milenios.
No lo entiendo —dijo sin más—, ¿qué gana atacándote? ¿Es que ese ojo es peligroso para ella? —preguntó medio en broma, medio temiéndose que tuviera algún poder desconocido. Curado de espanto como estaba ya se esperaba cualquier cosa.

La intervención del chico que era como el cosechador, aunque estúpida, le pareció apropiada. Después de escuchar lo que había dicho la de los ojos de dos colores se dio cuenta de lo interesante que podía ser la diversidad de cada mundo. Por ejemplo, un poco más allá tenía a una madre que guardaba hijos demasiado poco formados en una bolsa, ¿qué más cosas tendría que contar aquella gente? Apartó la vista del bebé rosado cuando empezaron a pasar platos y cubiertos para poner en las mesas, y cuando terminaron se apoyó en el respaldo de una silla. La cena ya estaba lista.
Poner cosas en común está bien, pero no sé ni por dónde empezar —dijo distraído mientras examinaba un cubierto antes de dejarlo ante una silla—. ¿Vosotros no tenéis órgano bioeléctrico?

Se sentaron a la mesa y repartieron el estofado, mientras la charla continuaba. Tenía una pinta excelente, pero cuando se metió el primer bocado en la boca paladeó notando algo en falta.
Azúcar —murmuró. Después se levantó a revolver en las cestas. No sabía exactamente qué podía encontrar, pero desde luego saquitos de azúcar no había. Había un tarro con una sustancia de consistencia viscosa, a la que le metió una cuchara para cerciorarse de que era lo que parecía. El regusto dulce le convenció y se lo llevó a la mesa, repartiendo la miel sobre la porción de comida y revolviendo para que se mezclase—. Es dulce, ¿queréis? —preguntó mirando a Archi e Ippon.

41 Re: Torreón Maciel (Archivo V) el 10/08/13, 05:36 pm

Poblo


La sensación de alivio que experimentó el clinger al comprobar que la pelirroja sabía cocinar, si bien no se noto externamente, fue considerable. Xalkoth apenas sabía preparar alimentos. Solo conocía lo básico para apañárselas si acababa varios días en la intemperie, y desde luego no utilizaba ni la mitad de los instrumentos de cocina que vio distribuidos. De hecho desconocía la función de la mayoría.

Los demás se fueron organizando de diferentes formas, algo que el clinger aprovechó para ir observando a cada uno, de forma nada disimulada, y así ir tomando notas mentales de sus capacidades. 
A ojos externos se le podía observar mirando fijamente a los presentes, saltando de uno a otro a medida que consideraba que ya sabía bastante, o simplemente cuando se aburría. 

Dedicó tiempo sobre todo a la pastora, observando a los retoños con evidente curiosidad. Sabía que muchos mamíferos criaban directamente a sus hijos en lugar de dejárselos al cuidado de personas mejor preparadas, y ahora se preguntaba si, al ser seres inteligentes los que le rodeaban, no verían lo poco eficaz que resultaba esa práctica. 
Siempre es mejor dejar las labores de crianza a los que saben. Así se ahorra tiempo, Aunque por otro lado, tuvo que admitir que el hecho de poder guardar a los hijos dentro de uno mismo también tenía sus ventajas.

La aparición de uno de los metálicos y sus preguntas acerca de la lactancia no hicieron sino aumentar la curiosidad del clinger. Tanto que no solo los miraba fijamente, sino que se había empezado a acercar lentamente con la intención de poder escucharlo todo mejor. También tomo nota de las preguntas y comportamiento del chico. Su preocupación por los suministros y su disposición a preparar un racionamiento apropiado eran muestra de que su actitud era sin duda la correcta, a pesar de haber decidido salir antes sin estar preparado para ello. Con esto ya empezaba a ver qué tipo de labores podría asignarle.
A su vez se sintió aliviado de que los bebes aun fueran lactantes. De no haberlo sido, seguramente habría tenido que barajar la posibilidad de abandonarlos en caso de no recibir suministros continuados, y no creía que la madre fuera a estar de acuerdo.

Satisfecha su curiosidad acerca de la pastora y el otro desvió su atención en busca de cualquier cosa de interés, que vino a ser los ojos de la pelirroja, y por supuesto la cena.
-¡Halaaa!- Dijo mientras pegaba su cara a la de la ulterana. -¿Uno de cada color? ¿Y eso como se hace? Ah supongo que naciste así. Yo pensé en pintarme de gris los míos pero entonces no vería nada- 

Desvió su atención hacia el estofado, metiendo las antenas para olisquear, pero sin llegar a tocarlo.
-Menuda estupidez lo de los ojos. Yo no entiendo que se quiera matar a alguien por eso. Si fuera algo que te limitara de alguna forma entonces sí que sería lógico, pero si no...- 

No terminó la frase, aunque tampoco le quedaba mucho por decir. Había escuchado la pregunta del de los dos brazos metálicos y eso lo había convertido en su nuevo foco de atención.
-¿Órganos bioeléctricos? ¡¿Tenéis de eso?! ¡Entonces sois pilas con patas! ¿Dónde lo tienes? Déjame verlo ¡porfaaa!- Al mismo tiempo que hablaba se subió sobre el irrense de un salto, y comenzó a moverse por su torso y espalda buscando dónde podría estar.

42 Re: Torreón Maciel (Archivo V) el 10/08/13, 05:58 pm

Yber

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GM
Tras acabar la conversación con Archi y dirigir una mirada hosca a Xal por acercarse de una manera tan poco natural para ella, Lara decidió alejarse y seguír canturreándole a los llorones. Cuando la cena estuvo lista, Lara ayudó a Shaco a poner la mesa. Lo hacía única y exclusivamente por el hambre que tenía y porque estaba acostumbrada a poner mesas para grandes cantidades de comensales. En cuanto estuvo todo listo, cogió una silla y se sentó espatarrada. Los niños estaban despiertos, pero tranquilos por fin, al menos lo suficiente como para dejarle comer.

Estuvo a nada de hacer gala de sus modales metiendo la mano en la cazuela, pero parecía que a los monos no los habían educado igual y comenzaron a servir sin más en platos. Lara se encogió de hombros y, tras comprobar que no se quemaría, hundió su mano derecha en el caldo del estofado. En ese instante se le iluminó la cara.

-Está riquísimo-sacó la mano y la fue limpiando con la lengua. Cuando no quedó nada de caldo en ella, comenzó a comer. A veces usaba los cubiertos, a veces sus propias manos, sin importarle el pringarse demasiado. Cuando acabó de comer, para mostrar su aprobación a la cocinera, forzó un eructo-. Creo que sabía mejor que el que hace mi madre con carne de Lecherito, en serio.

El resto de la comida lo pasó escuchando con atención lo que los otros contaban sobre sus lugares de procedencia. Negó ante la pregunta de los órganos bionosequé y acabó creyendo que los soldaditos tenían un órgano para lanzar rayos y truenos, la única electricidad que la ordesa conocía.

-Pues… Yo de Ordesta no sé muy bien qué decir. Es muy como… ¿El típico mundo normal y corriente?-Lara estaba teniendo problemas para explicarse. Era incapaz de ver qué aspectos de su mundo podrían interesar a sus compañeros de aventura-. Quiero decir, los vuestros son raros. Con esos ojos o ese… todo-señaló a Xalk-o las armaduras que lleváis vosotros-se dirigió esta vez a Cio y Archi-o la calvicie. En Ordesta… como no os interesen los monos que usamos como mascotas o el requesón, no sé que os podría resultar relevante…-tras hacer algo de memoria, cayó en algo y rebuscó en su bolsillo hasta sacar algo y ponerlo sobre la mesa-.  Bueno, también está esto. Es piedra vibrante, como una alarma para el clima. Ya sabéis, lo típico en que se vuelve loco y nieva en verano. Pues eso-jugueteó con la piedra entre los dedos y luego inquirió-En vuestros lugares también habrá, ¿no?.


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No llores por no poder ver tu pierna,
las lágrimas te impedirán ver los cadáveres de tus amigos.

43 Re: Torreón Maciel (Archivo V) el 10/08/13, 07:29 pm

Leonart

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El joven aprendiz se fijó entonces en el rostro de la ulterana, mientras esta le pedia que pusiera la mesa, aprovechando de que se habia ofrecido. Aunque no se notó cambio alguno en su cara, gracias a sus gafas de sol tintadas de naranja, la expresión de sus ojos pasó desapercibida al desorbitarse estos desmedidamente al comprobar la heterocromia de la chica. Ya el hecho de que llevara un parche sobre un ojo era bastante llamativo para él como para que, debajo de este, escondiera un ojo aún más misterioso, con la ya de por sí llamativa apariencia de sus tonos rojizos. Casi que eran un saco de seres que parecian sacados de un circo. Asintio, a falta de palabras, y se dispuso a salir de la cocina, sin quitarle ojo a la oscura retina del ojo de la chica, casi dándose de bruces contra una pared.

Una vez los platos, vasos y cubiertos estuvieron dispuestos sobre la mesa, gracias a la ayuda combinada de Lara Croft y el valioso aprendiz, el joven humano ideó una nueva broma. Riendo por lo bajo, con una sonrisa mucho más oscura saliendo de sus labios, se sentó en mitad de las escaleras, dónde nadie podia verle a primera vista y extrajo un amasijo de plástico de uno de los bolsillos de su pantalón. Una vez lo desdobló, parecia una especie de globo desinflado. Y, en efecto, así fue, que se lo llevó a los labios y comenzó a inflarlo, usando del aire en sus pulmones hasta que este estuvo bien provisto de este. Ajustó la válvula de la boquilla y casi al instante el globo se sacudio, formando lo que parecia un cojín corriente, tan solo que un poco demasiado pequeño.
Se coló entre las sillas y mesas dispuestas para servir de comedor en la cena, sigilosamente, muy sigilosamente, colocó el cojín de manera que no se distinguiria a simple vista. Tuvo que luchar contra la imperiosa necesidad de desternillarse, pero se reservó las risas para cuando el desgraciado que fuese cayera en su trampa.

>> Esto será divertido...

KFC los llamó a todos a comer y el joven ruso actuó casualmente, sentandose en una de las sillas opuestas a la de su trampa, para poder contemplar la reacción de la víctima con todo lujo de detalle. Aquel desgraciado resultó ser el Edward Elric en baja forma. Las risotadas que pegó el ruso entonces fueron inigualables a cualquier otra que hubieran presenciado los inocentes. Alargó el brazo para recuperar el cojín de vuelta mientras les explicaba.
-¡Esto, es uno de los tratos básicos en mi planeta! ¡Las bromas!-dijo, apretando el cojín, haciendo que se inundara la sala con el pedorreante sonido una segunda vez. Gimoteó de risa por lo bajo, mientras se limpiaba las lágrimas de las esquinas de sus ojos y se sumia en la comida.
Lara Croft, comenzó a intentar explicar cosas sobre su planeta de origen, no aclarandose mucho, ya que para ella describir "lo que era normal" no era fácil. Teniendo esto en cuenta, el joven ruso asintio con cara de querer decir "I feel you, sis" pero no dijo nada y siguio comiendo su estofado.
Le supo a una especie de Hóng Shão, pero de sabor más insípido, sin el toque de soja y no podia juzgar a la cocinera, que habia hecho su mejor esfuerzo con las herramientas y materias de las que disponia. Ya bastante que habia cocinado para todos. Su cuchara no paró de retintinear hasta que su plato se vio limpio del todo, inclusó lo relamió un par de veces. Habia pasado mucha hambre en el pasado para desperdiciar comida, por poca que fuera.

Se echó atrás en su silla, mientras escuchaba los comentarios de los demás, las preguntas cruzadas y curiosidades que se comentaban. Salvo por la mención de que mantenian como mascotas a monos en Ordesa por parte de Lara Croft que solo le hizo fruncir el ceño unos instantes, para luego acordarse que los humanos tambien lo hacian, por desgracia, o cual le hizo negar con la cabeza al recordarlo. A los segundos casi, se le olvidó el tema y volvia a brindar una flagrante sonrisa. Cuando hubieron todos terminado de comer y compartir anécdotas entre ellos sobre las diferentes culturas de las que provenian, el chico humano decidio hablar de la tierra.

-Pues bueno... de dónde yo vengo... Hay de todo. Hay gente buena y mala. Lugares bonitos y feos. Hay buena suerte y mala suerte. Quizás todo mi mundo se componga de una escala de grises hecha por alguna deidad con un sentido del humor negro que pocos comparten.-terminó con una cara un tanto amarga, antes de volcarse ligeramente por la mesa, haciendo una pausa de suspense mientras alzaba un dedo.- Pero por lo que puedo intuir, en vuestros mundos la magia no esta asentada del todo, no al menos como en mi cultura.-sus comisuras se curvaron, haciendo de su sonrisa una ligeramente más misteriosa.
-Si... En mi mundo, soy considerado un mago.-reveló como si fuera uno de los secretos mejor guardados de la historia de la Tierra.- Todavia un aprendiz, claro. Pero no por ello, no significa que no puedo hacer magia.-a continuación sacó la baraja de cartas y la colocó en la mesa, tras hacer espacio entre los platos, cubiertos y vasos.-¿Os apeteceria una demostración?-les propuso.


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TFW le pones dos velas a la Virgen pa que os saque de aquí pero a un ingrato le da por ser ateo
Spoiler:

44 Re: Torreón Maciel (Archivo V) el 10/08/13, 11:19 pm

Naeryan

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"¡¿Qué demonios era esa cosa?!"
Taro corría frenéticamente sin fijarse siquiera en adónde iba, perdida ya la serenidad por completo. Respiraba entrecortadamente, no ya por cansancio sino como si tratase de expulsar por la boca el pánico que le embargaba. No miraba a los laterales, con la vista fija solo en el frente mientras recorría las calles. Irracionalmente no se atrevía a mirar atrás por si se gafaba el frágil espejismo de haber despistado al monstruo, en el que quería creer con todas sus fuerzas. Sin embargo caía la noche y el carabés cada vez veía menos por dónde pisaba.

Su carrera podría haberse alargado indefinidamente hasta que el terreno o el cansancio le hiciesen una jugarreta, pero por fortuna, después del enésimo doblez de los callejones, ante él se mostró un torreón de piedra que inmediatamente marcó como línea de meta.
Mientras cogía carrerilla en su dirección barrió con la mirada el edificio, buscando puntos flacos por donde introducirse. Una ventana del primer piso estaba abierta de par en par, insultantemente cerca de una de las cadenas del portón.
"Bien."

En la parte frontal del piso bajo no parecía haber ventanas. Quizá las hubiese por los laterales, pero Taro no pensaba perder tiempo dando la vuelta al foso para comprobarlo. Se enganchó a una de las cadenas del puente levadizo y trepó por ella. Una vez llegó a la altura que necesitaba se columpió un par de veces para darse impulso y atravesó limpiamente el umbral de la ventana para aterrizar en el dormitorio que Lara había estado adecentando unas horas antes.

Sin aliento, volvió a sacar la cabeza por el ventanuco. La calle que llevaba al torreón fortificado estaba desierta, y Taro casi pudo oír físicamente el peso que se le cayó de encima. De haber sucedido lo contrario se habría atrincherado ahí dentro hasta que viniese otro chalado de túnica roja a proponerle cambiar de mundo.
Desde aquella posición privilegiada tenía una vista de pájaro sobre la parte más cercana de los callejones, y torciendo por uno de ellos entraron en su campo de visión dos estelas de color blanco y rosa oscuro.
-¡Por aquí!- hizo bocina con las manos y gritó con toda fuerza que le permitieron sus pulmones. Les debía una.

Sin fijarse demasiado en lo que había en la habitación en la que acababa de introducirse, Taro se apresuró a bajar las escaleras del torreón que suponía deshabitado para abrirles. Y con la intención tuvo que conformarse, porque se quedó parado en el rellano de la escalera al darse cuenta de que en ningún momento se le había ocurrido pensar que ese torreón tan conveniente pudiera estar ocupado.
-Vaya- fue todo lo que se le ocurrió decir-. Mierda.
Estuvo a punto de hacer un facepalm al darse cuenta de las brillantes palabras que acababan de salir de su boca.
"Hola, gente rara, soy Taro, un okupa y aparentemente también un retrasado."


_________________________________________

"And if you gaze long enough into an abyss, the abyss will gaze back into you."
Al veros conspirar... (CLICK):


Al poner un evento... (CLICK):
Durante el transcurso del evento... (CLICK):

45 Re: Torreón Maciel (Archivo V) el 11/08/13, 01:16 am

Alicia

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Perdido de vista el peligro ambos habían aflojado el ritmo, con lo que Taro les ganó terreno rapidamente. Solo cuando empezó a ser dificil de localizar en la distancia, Ri apretó de nuevo
No estaba segura de saber regresar al punto de partida y tres siempre serían mas utiles que dos.  " Excepto para huir". Nero no se había molestado en perseguir faldas. Bastaba con que Ri le diera alcance, si es que podía aportar algo aparte de compañía. Lo vieron deslizarse al interior del edificio desde lejos, y terminaron de frenar cuando los llamó desde una ventana. A Ri el corazón se le salía del pecho; aun quedaban posos del miedo que había pasado. Al menos el sol acaba de esconderse.
Nero llevó una mano a su frente herida, apenas rozandola.

- No tengo sintomas de contusión, estoy bien .- contestó a lo que creía leer en su
cara. La mano hizo una leve caricia y luego pasó a sus dos mejillas, trazando una linea horizontal en cada una con lo que por fuerza era su sangre, y el motivo para haberle tocado. Su gesto se ensombrevió, arrancandole una sonrisa al edeel.- pintura de guerra -.

- Hey, seguimos aqui!
- se volvió hacia el puente levadizo aun sonriendo. Pero no les abrío el aurva de ojos amarillos, sino un animal grande de ojos claros, erguido sobre sus patas traseras. Ciertamente pequeño, regordete e inofensivo comparado con lo  dejaban atrás. Los sinhadres se lo quedaron mirando un rato largo, que solo se prolongó al oirlo hablar. Nero fue el primero en pasar, con una risilla. Anriel le siguió poco convencida.
La poca tranquilidad que le había infundado la simpatia de su recibimiento, se borró de golpe al terminar de pasar. Había un grupo nutrido, pero lo primero que vio fue a a
go o alguien derribado, y pocos metros mas alla a Taro bajo un insecto gigante.
La cara de Ri solo vario el primer instante en el que se le abrieron los ojos como platos y la inunfò el terror. Lo siguiente fue una patada rapida al costado del bicho, que nunca llegó a su objetivo. "Aquello" se pegó al techo de un salto, haciendola retroceder y dandole un susto de muerte.[/color]


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46 Re: Torreón Maciel (Archivo V) el 11/08/13, 02:18 am

Baurus

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Quedé sentado un buen rato, sin saber que hacer ni que pensar. Ya cuando las piedras empezaban a pincharme el trasero con mayor fuerza decidí levantarme. Volví hacia la puerta del torreón, y el olor a comida me embriagaba por completo. Tsk.. Si al final acabaré siendo echado, que más da intentar pedir algo al menos.
Continué por el Torreón despacio, guiándome por el ruido de la estancia donde comían. Cuando llegué me quedé sin ideas, oculto de ellos detrás de una pared fuera del comedor donde se encontraban todos.
Vale, vale, hasta aquí todo bien. ¿Y ahora que se supone que puedo hacer? ""¿Hola, que tal, perdonad por trataros como monstruitos pero tengo hambre?"" Me masacrarían vivo... Nuestros antepasados tendrían que haber inventado la telepatía y no el lenguaje verbal. Solucionaría bastantes problemas...
Espera, ¿Qué cojones estoy pensando? No tengo tiempo para chorradas...


Los segundos pasaban y no había movimiento alguno por mi parte, hasta que parece que alguien más se me adelantó. Apareció una nueva voz en aquella sala, continuada por un estruendo causado por movimientos bruscos, casi una pelea provocando un alboroto adentro.

Después de aquello, decidí por fin sin miedo asomarme para ver que ocurría. Tres nuevas personas se habían adentrado en el torreón. Un chico de piel blanca y cabello completamente negro se encontraba tirado en el suelo, más atrás un joven alto de un pelo rosado o morado, y de cuerpo atlético, y cerca otra chica delgada y al igual que a mi, con el pelo de semejante color, pero en su caso ella lo tenía de un tono blanco muy puro. Sabía que aquella chica no era de su misma "especie", pero en tal caso le pareció a primera vista bastante hermosa.

La joven parecía asustada. Fue entonces cuando aparté la vista de ella y la fijé en el techo, donde se encontraba aquel enorme bicho.

-¡Hostia! Y yo que pensaba que esa cosa era un muñeco de estos... todo... ¿Modernos? Hice una pausa en la que puse la mirada perdida, y con rostro extrañado. -Creo que estoy hablando en voz alta...

47 Re: Torreón Maciel (Archivo V) el 11/08/13, 04:29 am

Naeryan

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La reacción instintiva de Taro al bicho que se le había abalanzado fue forcejear con todas sus fuerzas para quitárselo de encima. En cuanto recibió un respiro alzó la cabeza para incorporarse, y sólo su rapidez de reflejos le permitió volver a bajarla a tiempo para no recibir en plena cara la patada de la chica albina.

-Vaya- dijo aún recuperándose de la impresión, mientras se levantaba comprobando que no había moros en la costa-. Gracias, eh...- cayó en la cuenta de que no sabía su nombre. Salvó el momento incómodo girando en torno a sí en busca del insecto.

No le costó encontrarlo: estaba en el techo. "Un bicho de metro y pico, colgando a dos metros de altura en mitad del puto techo", constató estupefacto. Sin embargo comparado con el titán del que acababan de escapar la mente saturada de Taro estaba dispuesta a aceptar esa bizarrada de mil amores.

Entró otra persona más, pero dentro de la fauna que había allí reunida era la que más se adecuaba a los cánones de Taro a excepción de la pareja colorida. Aquel cambio inofensivo en la situación activó un interruptor en su cabeza y sintió que ésta empezaba de nuevo a funcionar debidamente.
-Cerrad la puerta- dijo de sopetón-. Hay una bestia parda de cinco metros dando vueltas en un callejón por aquí cerca.
"Al menos si insiste en cogernos que haga el esfuerzo de pisar el torreón", pensó, presa de los nervios al ver el puente levadizo flagrantemente bajado.



Última edición por Naeryan el 11/08/13, 07:03 pm, editado 1 vez


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"And if you gaze long enough into an abyss, the abyss will gaze back into you."
Al veros conspirar... (CLICK):


Al poner un evento... (CLICK):
Durante el transcurso del evento... (CLICK):

48 Re: Torreón Maciel (Archivo V) el 11/08/13, 03:58 pm

Poblo

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Xalkoth había actuado por instinto. Había visto a un ser desconocido aparecer de repente, y en cuanto vio que no era reptil y que no parecía mucho mas grande que él se había lanzado sobre este. En su salto había derribado tanto al metálico de los dos brazos, por usarlo como superficie de apoyo, como al desconocido, al caer sobre este.

Habían forcejeado un poco, pero el clinger partía con ventaja, y habría acabado por inmovilizarlo de no ser por el ataque que vio venir por uno de sus costados. 
Dándose impulso extra con la salas pegó un salto para esquivar la acometida, que fue a ser una patada, y, una vez agarrado en el techo, se movió por este hasta encontrarse a una distancia prudencial, comprobando a su vez que no eran ni uno ni dos, sino tres desconocidos, mamíferos en apariencia, y hablaban. “Vale, falsa alarma. Deben de ser como los otros que ya están aquí”

-¿Bestia parda? ¿Puerta? ¿Quién ha abierto la puerta? Hmmm ¡Ah vale! Así es como entraron los blanquinosos. Voy a cerrarla-

Se descolgó del techo y aterrizó en el suelo. Luego fue a cerrar la puerta, pero antes se asomó en busca de la bestia de la que habían hablado. No vio nada, pero bien podía ser capaz de camuflarse como las iguanas arbóreas.

-Bien, cerrada queda. Y ahora tú, el de negro ¿Por donde entraste? Porque esos dos ya lo se-

49 Re: Torreón Maciel (Archivo V) el 11/08/13, 04:43 pm

Yber

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GM
Lara estaba preparada para acosar a Shaco, tras averiguar que era un mago y ofrecerse para hacer demostraciones, pero un tipo blanco, que habría pasado por un mono de leche de no ser porque iba vestido y tenía pelo, decidió irrumpir en la planta baja. La ordesa no tuvo tiempo casi ni de alarmarse, Xalkoth se había lanzado contra él, dejando al pobre Cio por los suelos. Una sonrisa divertida asomó en la cara de la ordesa <<Esto se pone interesante>>. Y observó con curiosidad al lechoso que peleaba por salir de debajo del bicho. Si en algún momento pareció ser una amenaza, Lara se olvidó de ello. El tío no tenía pintas de peligroso en absoluto.

-Xalkoth, quít…-llamaron a la puerta y Lara se llevó la segunda sorpresa de la noche. <<Esta ciudad es más divertida que participar en las tómbolas de las verbenas>>. Saltó de la silla y alcanzó la puerta a paso rápido. La abrió y miró hacia arriba para ver un par más de monos de colores raros-. También sois eleg…-la gente debía haberse propuesto dejarla esa noche con las palabras en la boca. Lara ni vio venir la patada que lanzó la chica a Xalkoth.

Por suerte (o por desgracia) el bicho ateo era rápido y saltó al techo, del cual se descolgó luego para cerrar la puerta. Las palabras del que había entrado por la escalera y la idea de una bestia parda de cinco metros la hizo estremecerse y lanzar una mirada lacerante a Xalkoth. <<Sabía que seguir su camino nos iba a traer problemas>>. Frunció el ceño. Lara había acabado por creerse su propia predicción hasta el punto de temer ahora por su vida. <<Si nos hemos desviado de la ruta del juego, es normal que ahora nos aparezca un berno* gigante del nivel tropecientos>> se dijo asustada. <<¿Qué narices hemos hecho… ?>>.

-Me llamo Lara 37 e imagino que vosotros sois más elegidos. Encantados todos de conocernos y toda esa pesca inútil-se presentó con signos de nerviosismo en la voz, que se veían reflejados en su cuerpo. Sus pies repiqueteaban en el suelo mientras trataba de evaluar la situación. Se quedó mirando a la puerta y pronto se vio iluminada-. Tú, Xakoth, acompañame. Vas a ayudarme a subir el puente.

Hizo un gesto al bicho para que lo siguiera y bajó corriendo a la armería. Le sonaba haber visto las cadenas del puente antes. Sin embargo, ahí abajo, se llevó una sorpresa.

-Me cago en…-refunfuñó al ver todo el suelo cubierto de armas-. ¿Quién coño ha armado este desorden?-se llevó una mano a la cabeza y enredó sus dedos bajo el pelo. Los nervios, el miedo y  la preocupación incipiente por sus niños estaba disipando su buen humor-. Es igual, es igual- suspiró y trató de caminar con cuidado de no pisar nada. En cuanto vio los mandos, le indicó a Xalkoth lo que tenía que hacer-.  Gira esa manivela hasta que… llegue al tope o algo-ni ella tenía claro si eso funcionaba así-si no sirve, prueba a tocar otra cosa. Supongo que hará algún ruido cuando el puente esté alzado.

Mientras dejaba que el bicho operara con los botones, Lara echó un vistazo al suelo y a las armas que lo salpicaban. <<La cosa se ha puesto fea por seguir al bicho>> se agachó y cogió una daga corriente y moliente, que era de lo poco que Lara podría sostener sin quedarse sin brazos. <<Será mejor que no ande por ahí indefensa>>.

* Conejos carnívoros de la fauna ordesa. Normalmente tienen el tamaño de un perro y entre otros colores pueden ser pardos. Se usan a veces en los cuentos con la misma función que los lobos aquí.


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No llores por no poder ver tu pierna,
las lágrimas te impedirán ver los cadáveres de tus amigos.

50 Re: Torreón Maciel (Archivo V) el 11/08/13, 06:52 pm

Giniroryu

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GM
Archime continuó tecleando en su ordenador mientras se ponía la mesa. A pesar de su aparente desinterés por el resto del mundo, el hecho de que no se hubiese colocado sus gafas de sumersión en el ambiente denotaba que seguía atento a lo que sucedía a su alrededor y, sobre todo, que quería estar atento. Tal y como lo estaba al reparto de comida hecho por la pelirroja, que le pareció aceptable por el momento, ya que aunque aún debía indagar acerca de las necesidades de cada uno, la necesidad de comida comenzaba a hacer mella en su raciocinio y eso era impensable.

La explicación de Keiriarei acerca de su ojo planteó muchas dudas en el irrense. ¿Por qué estaba mal visto tener rasgos oscuros? En Irraria tener, por ejemplo, el cabello oscuro como el de Ippon significaba ser portador de un gen poco común y que parecía llamar la atención a alguna gente. Se deducía que en Ulterania tampoco era un rasgo frecuente pero por alguna razón esto era motivo para ocultarlo. Archime observó el ojo gris de la chica unos instantes antes de volver a bajar la mirada, anotando mentalmente el averiguar más sobre ello.

Cuando Archime se sentó, un sonido vibrante cuyo parecido con una flatulencia resultaba evidente le hizo volver a levantarse de la silla, sin variar su expresión en ningún momento. Observó aquel extraño cojín y lo levantó, examinándolo. Parecía hecho de un material plástico y terminaba con una boquilla en un extremo. El irrense lo apretó y volvió a escucharse aquel sonido. ¿Para qué servía el que hiciese un ruido como aquel? Y, sobre todo, el programador se preguntó qué hacía allí algo hecho con aquel material, desentonando con todo lo que había visto hasta el momento de Rocavarancolia. No tardó en suponer que debía pertenecer a alguno de sus compañeros y entonces fue cuando relacionó la risotada de Shaco con el hecho. Anotó mentalmente que aquel artilugio se utilizaba, al parecer, para gastar bromas, aunque la mente del ingeniero no terminaba de procesar por qué resultaba gracioso, lo cual lo incomodó. Le devolvió el cojín al chico y se sentó de nuevo, asegurándose esta vez que no había más "bromas" esperándole.

La segunda vez que se sentó en la silla, al cabo de unos segundos, le sobrevino un extraño sentimiento que pocas veces había experimentado. Archime hacía años que comía completamente solo y de cualquier manera. El sentarse alrededor de una mesa para comer todos juntos era una costumbre solo vista en los pueblos de Irraria, algo que el biomecánico no había vuelto a experimentar desde que había realizado el test de traslado con tan solo seis años. Por primera vez desde que había salido de su casa en Ío, Archime se acordó de sus padres y se preguntó si habían visto en la red cómo era elegido por el cosechador. Probablemente sí.

Creo poder aventurar que efectivamente el órgano bioeléctrico no se trata de un vestigio evolutivo en sus mundos. Las diferencias biológicas apreciables, así como el principio de la causalidad previenen de la uniformidad fisiológica tratándose de planetas con características dispares, o el simple hecho de no ser el mismo —apuntó cuando Cío intervino en la conversación mientras seguía comiendo sin dejar de mirar su plato.

Aceptó, así mismo, sin nada más que un leve asentimiento de cabeza un poco de la miel que el irrense mayor les ofrecía. Era un producto realmente dulce y con toda probabilidad calórico, por lo que imitó a Cío mezclando un poco en su plato.

La extravagante acción de Lara 37 tampoco quedó libre de la escrutadora mirada de Archime, el cual dedujo que podía tratarse de alguna costumbre en su mundo. Sin embargo, este hecho pasó a un segundo plano cuando la marsupial les habló del mundo llamado Ordesta del que al parecer provenía. La información que dio fue escasa, en cambio, pero había algún que otro dato como que tenía mamíferos como mascotas y no insectos probablemente. Y desde luego estaba la piedra, que captó la atención del biomecánico. La ordesa parecía dar por sentado que en sus mundos todo funcionaba de forma parecida al suyo por algún motivo. ¿No veía que las diferencias biológicas denotaban un derrotero evolutivo marcadamente distinto y por tanto era improbable que coincidiesen las características geográficas y sociales del mismo?

Perdido en sus divagaciones no inquirió nada al respecto ya que Shaco irrumpió en la conversación para ofrecerles más información inexacta sobre su propio mundo. La mención de magia captó el interés del programador, pero no albergaba muchas esperanzas de que lo que contase el chico fuese cierto, había observado una tendencia elevada en él a proporcionar información imprecisa, incierta o puede que inventada.

La respuesta del grupo a Shaco nunca llegó, pues primero la intervención de Xalkoth le hizo observar su comportamiento olvidándose momentáneamente del resto. Iba a responderle al insecto que era imposible que observase su órgano bioeléctrico sin una radiografía o similar, cuando alguien inesperado apareció.

Los pasos le hicieron volverse en su asiento y así fue como vio a aquel chico de piel blanquecina y vestido de negro. Lo primero que hizo fue compararlo mentalmente con todas las especies que había visto hasta ahora, y tan sólo le encontró parecidos evidentes con Shaco y Baurus. Podrían ser del mismo mundo, el color de la piel también variaba en su tonalidad en Irraria, aunque la diferencia era notable. Pero la duda que se le planteó inmediatamente fue la procedencia del extraño. Había venido de escaleras arriba y tenía constancia de que Shaco y Lara 37 habían registrado anteriormente las plantas superiores. Cabían dos posibilidades, la primera era que el extraño hubiese permanecido oculto en todo momento. La segunda que no había utilizado la puerta principal para entrar.

Debido a su expresión verbal que podría interpretarse como sorpresa o tal vez fastidio, dedujo que probablemente se trataba de lo segundo. Si se hubiera estado ocultando, no cometería una imprudencia tan flagrante para después asombrarse de haber sido descubierto. O eso le decía la lógica, ya que Archime había cuestionado ya varias veces la coherencia de la ciudad, dato que no cesaba de intranquilizarlo más que nada debido a sus innumerables trastornos.

La sucesión de los siguientes hechos transcurrió muy aprisa, y el resultado fue Cío derribado por Xalkoth mientras este se abalanzaba sobre el desconocido. El tiempo en el que tardó Archime en levantarse de la silla, ligeramente sobresaltado por lo inesperado de la situación, llamaron a la puerta. Lara 37 fue a abrir y dos nuevos desconocidos hicieron acto de presencia. Podrían tratarse de compañeros del chico de piel blanquecina por poseer un tono similar en la suya. Y sin duda parecían conocerlo pues la mujer de cabello blanco intentó agredir a Xalkoth, a quien Archime observó escrutadoramente cuando saltó al techo.

La afirmación del chico vestido de oscuro devolvió la mirada de Archime a los recién llegados. Los que habían llamado a la puerta presentaban contusiones visibles en el rostro, dando credibilidad a lo que había dicho. El biomecánico se abstrajo una vez más, pensando en lo que eso significaba. Significaba que las armas sí estaban en el torreón porque eran necesarias, y esta conclusión aumentó considerablemente la inquietud que había ido acumulando a lo largo del día. Si Rocavarancolia era un peligro, ¿por qué los elegían para sobrevivir? Especialmente una especie como la suya, en absoluto adecuada para aquellas condiciones debido a las características de su mundo. Nada tenía sentido y Archime necesitaba respuestas. Muy a su pesar tendría que volver a salir del torreón para encontrar respuestas, pues era poco probable que las hallase allí dentro o, a estas alturas estaba convencido a ese respecto, de que apareciesen los rocavarancoleses como más instrucciones o aclaraciones.

Dio un leve respingo, abandonando los confines de su mente para volver a prestar atención a lo que sucedía a su alrededor cuando Lara 37 habló sobre subir el puente. Desconocía aquel sistema, tan primitivo para un irrense, pero al parecer la ordesa tenía idea acerca de ello. Aunque la madre pidió la compañía de Xalkoth, Archime, tras lanzar una última mirada a los recién llegados, los siguió escaleras abajo. Si había un mecanismo allí tenía que verlo con sus propios ojos.

Archime escrutó la sala donde ya se encontraban Xalkoth y la ordesa, fijándose en los engranajes y en la cadena que cubría aquella manivela que intentaba, sin éxito, manipular el insecto.
Si no cesas ese movimiento el mecanismo se desestabilizará y se pasará de rosca. Considero oportuno solicitar que recaiga en mí la responsabilidad de su manipulación.

Cuando Xalkoth se apartó, Archime se ayudó de la fuerza de su brazo mecánico, ya que tenía cierto peso con el que ya había contado para completar el proceso. El sonido que se escuchó proveniente del exterior le pareció suficiente para constatar que había funcionado, aunque lo primero que haría al volver arriba sería comprobarlo. Comenzó a darse la vuelta para volver a la planta superior, pero se paró en el umbral de la puerta antes de volverse.
Lara 37 —llamó su atención mientras levantaba su vista hacia ella—. ¿En tu mundo son habituales los mecanismos como el que acabo de manipular?
Archime esperó su respuesta mientras regresaban con el resto. Era un sistema muy primitivo, pero el irrense también había estudiado los inicios de la mecánica y la posibilidad de que Rocavarancolia todavía estuviese en esa fase de desarrollo a aquel nivel le resultaba en parte atrayente. Tal vez la ordesa tuviera más conocimientos como el que había demostrado al conocer para qué servían las cadenas del puente.

51 Re: Torreón Maciel (Archivo V) el 11/08/13, 08:28 pm

Tak

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GM
Con un poco de miel la comida ya tenía un sabor más familiar, aún con aquella carne más fibrosa que el irrqin. Lo malo era que los modales de la peluda empezaban a sacarlo de quicio, que por si fuera poco había metido la mano en el estofado, afirmando que estaba delicioso con ese gesto.
¿Es que tienes la lengua en la manaza? —se le escapó por lo bajo. Hasta Barri, la araña de su hermano, tenía mejores maneras comiendo moscas. Por suerte se distrajo escuchando sobre otros mundos, aunque lo que decía el supuesto mago le sonó poco fiable, y más después de haberse puesto a hacer bromas tan burdas. «¿Qué tiene que ver la magia con cartas?». Para él tenía más de magia el correr por los tejados que aquello, no obstante lo miró interesado para que les enseñara el hechizo. «¿Por qué en su mundo pueden hacer magia y en el nuestro no? Si este tipo es el único que sabe algo de magia, estamos jodidos».

No tuvo tiempo a reaccionar cuando el insecto se le echó encima ante una nueva mención a los órganos bioeléctricos, haciendo preguntas y exigencias mientras pateaba toda su espalda.
¿Qué cojones haces? ¡Quítate de encima! —Trató de sacudírselo y por eso apenas vio a la figura que bajó por las escaleras antes de caer al suelo cuando el bicho tomó impulso. «Esta me la pagas, mascota parlante» pensaba mientras se levantaba sacudiéndose la ropa. Pero la caída dejó de tener importancia cuando todo empezó a girar en torno a los recién llegados. El tipo pálido de pelo negro que parecía confuso al verlos allí, como si realmente los intrusos fuesen ellos, ahora forcejeaba con el insecto. «¿No me jodas que esta es su casa?». Otros dos llegaron por la puerta principal, aparentemente heridos y agotados, y parecía que venían todos juntos. Los otros también eran pálidos, pero con pelos de colores llamativos. En definitiva, más gente rara, pero posiblemente en las mismas condiciones que ellos. Lamentó que la patada de la chica no llegara a acertar en su objetivo.

La advertencia del de pelo negro le hizo envararse. Habían caminado por muchas zonas de aquel barrio y no se habían encontrado nada como aquello. «Pero tampoco tendrá motivos para mentir, ¿no?». Parecía asustado de verdad.
¿Y lo habéis guiado hasta aquí? —Se le escapó en cambio. Evidentemente no era culpa de los recién llegados que el torreón estuviera en su ruta de escape, pero lo primero en lo que pensó fue en la poca gracia que le hacía que unos completos desconocidos atrajeran un bicho marrón de cinco metros o lo que fuese hasta allí. Los tres tenían cara de haber tenido problemas. El grupo se puso rápido en movimiento, aunque lo único que pilló fue lo de cerrar la puerta. Cío subió una planta y luego otra más solo para ver si podía averiguar qué era aquella cosa y dónde estaba. Se quedó asomado a la ventana pero en la oscuridad no veía ningún movimiento salvo destellos rojos que aleteaban en la noche. Algún pequeño grupo se acercó al torreón y pasó cerca de su cara, dándole un buen susto «¿Animales en llamas? ¿Qué cojones…?». Lo único que alcanzó a ver aparte de eso, fue como el puente sobre el foso se elevaba lentamente, incomunicando el torreón con el exterior. A pesar de no haber visto ningún peligro real, el hecho lo alivió.

Cuando regresó a la planta baja, buscó al que había llegado por las escaleras, preguntándose si había dicho la verdad, si era de fiar, y si habría usado magia de levitación o algo similar para entrar en el torreón.
¡Eh! —lo llamó—. Ahí fuera no se ve nada. ¿Qué era esa cosa y cómo has entrado?

52 Re: Torreón Maciel (Archivo V) el 12/08/13, 01:33 am

Leonart

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El aprendiz dejó que una risotada misteriosa aflorase en su garganta. Complacido de llamar la atención de sus compañeros, aunque fuera a costa de un inteligente juego de palabras, le complació de sobremanera. Comenzó a barajar las cartas a una velocidad endemoniada. Costaba seguirle con la mirada mientras manoseaba aquellas cartas de picas, corazones, treboles y diamantes con una facilidad pasmosa. Tras hacer un par de trucos con la baraja de aspecto impresionane, comenzó a barajar más en serio y, justo cuando se disponia a empezar el show, un chico les interrumpió de pronto.
Aquel extraño que no habia entrado en la puerta, dio claras señales de sorpresa al comprobar que habia ya un grupo reunido. Pero el ruso no le interesaba lo más mínimo. Tan solo sabia que habia llegado y le habia arruinado toda la atención que tan dificilmente le habia costado reunir del resto de sus compañeros. Lloró sendas lágrimas internamente.

A su llegada, que produjo un abanico amplio de reacciones que el ruso deliberadamente ignoró, muy sumido en su pena, se vio ensombrecida cuando, a través de la puerta, llegaron otras dos figuras. Un chico y una chica esta vez. El chico no era muy mencionable nada de él, salvo que parecia en forma. La chica era albina, cosa que no pasó por alto a la súcubo del suicidio.

>> Una albina ¿eh? - Relamerse los labios. -
>> Por favor Aluqa, era bastante obvio. Tenemos a la chica misteriosa del parche con heterocromia, al maniatico obsesivo-compulsivo de las máquinas, al matón con malas pulgas, al shota chara, a la mamá del grupo, a la...¿mascota? y al valiente y apuesto protagonista. Estaba claro que iba a haber un albino por ahi suelto... lo que me pregunto es que tipo de rol desempeñaran los otros dos chicos...

>> Quizás sea alguno de ellos dos el npc que tanto llevas buscando. Ya sabes, ese que te da consejos cuando necesitas avanzar en una ruta y estas atascado.

>> Puede ser... puede ser.

Se puso de pie en un salto. La tensión entre los dos grupos, si es que así se podian llamar, aumentaba a pasos agigantados, sobretodo con la mención de un monstruo gigantesco y las heridas de los otros dos. El aprendiz parpadeó tres veces antes de volver a su personalidad artificial.
-¡Yo me hago llamar Shaco! ¡Anagrama del Caos a su servicio y esas cosas! ¡Un placer!-dijo con una risotada que terminaba en la de un mono.-¿Teneis hambre? Justo estabamos terminando de cenar.-les ofrecio, plasmando una sonrisa amable en su rostro.

>> - Canturreando - Nadie es mejor que Gastón en hacer kickstarters en rutas tardías~

>> Insensato.
>> La palabra que buscas es hospitalario, Detective.


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TFW le pones dos velas a la Virgen pa que os saque de aquí pero a un ingrato le da por ser ateo
Spoiler:

53 Re: Torreón Maciel (Archivo V) el 12/08/13, 02:09 am

Alicia

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El comentario sin sentido de un recién llegado la hizo mirarlo brevemente de reojo. Estaba tensa, y tenía los puños a ambos lados del cuerpo, cerrados. Anriel seguía con la mirada fija en el insecto, todavía centrada en como se mataba a algo de esas proporciones sin un arma a mano. "Quizas una silla..."  
Pero el bicho hablaba. Con el vello de los brazos erizado por completo, se obligó a sí misma a bajar los brazos. No estaba más relajada, sin embargo.
Nero llevaba un rato observando.  Estaba muy tranquilo, divertido por el caos a su alrededor.
Se dedicó a analizar a la nueva compañía, mientras aun estaban ocupados hablando sobre la puerta abierta y el gigante. Su mirada se posaba lo justo, de pies a cabeza. Tres eran un hibrido entre animales y personas, o esa sensacion le dio. Tenían orejas diminutas, y la naricilla de muchos mamiferos, así como algo de hocico, pero aunque su piel era tirando a beige, solo tenían pelo en la cabeza y sus ojos eran inteligentes. Dos de ellos tenían unas curiosas prótesis de metal. Y los tres eran edeeles.
Quedaba un claro delgadillo de pelo gris, y otro cuyos ojos estaban tapados, pero con un color de pelo que lo situaría muy abajo en la escala social de ser sinhadre. Su mirada terminó por posarse en una chica. Se detuvo en ella mas tiempo, primero porque creyó que venía de Sinhdro, y eso aumentó su interes, aparte de que se cubría un ojo como si lo tuviera herido. Pero al poco retiró la mano, mostrando un iris de distinto color.
"Y que diría un sacerdote de ti?". Se hacía una idea aproximada: una anomalia, un ser con el alma entera dentro de sí. La mirada de Nero, clavada en la heterocromía de la pelirroja, se había vuelto penetrante, como si quisiese leerla. Cuando podría hacerse incomoda, y sin decir nada, la retiró sonriendo.
- ¿guiado?- preguntó el edeel a uno de los hombres-bestia.- no, yo no diría que se quedó con ganas de seguirnos. Siempre puedo equivocarme, claro.-La última parte era mera cortesía, y sonó como tal.

La presentación de Shaco y su invitación a cenar calmaron a Ri, que por fin adquirió una pose relajada.
- Suena bien, gracias.- aceptó. Solo entonces recordó que tenía la cara pintada de sangre y se la limpio incómoda, maldiciendo el sentido del humor de su pareja.


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