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Sede de los Taumaturgos

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1 Sede de los Taumaturgos el 02/08/11, 06:38 pm

Rocavarancolia Rol

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Recuerdo del primer mensaje :

Minarete de madera rojiza de tres plantas decorado con cenefas y arabescos. El interior es amplio principalmente iluminado por antorchas. Se divide en dependencias individuales donde imperan los muebles de madera ignífuga, los colores cálidos y el cuero. También hay áreas comunes como una cocina, dos salas de entrenamiento bien equipadas, un pequeño estudio y un salón decorado con tapices que narran batallas importantes de la historia de la ciudad.

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625 Re: Sede de los Taumaturgos el 18/11/18, 11:21 pm

Evanna


La respuesta de 'Pecas' se acercaba bastante a lo que había imaginado por lo que no se sorprendió en lo mas mínimo. Había tenido algún que otro encontronazo con habitantes de la ciudad como para saber ya un poco como se manejaban. Casi podía ver estallar ante sus ojos el sarcasmo usado en cada una de las palabras dichas por este.

La niña podría decir muchas cosas al respecto con un tonto tan o mas sarcástico que el suyo pero se lo ahorro, al menos en gran medida.

-¿Despreocupados? Claro que no...¿que te hace pensag eso? Mira que se aseguraron de que estuviéramos calentitos y seguros en esa abandonada mazmorra - comento Pelusa rodando los ojos con tal matiz de sarcasmo y acidez en su suave voz que casi chirriaba con su apariencia de muñeca- Incluso con discurso no nos dijeron mas que lo que ya imaginábamos con el panorama que nos rodeaba: Hay un refugio, encontrarlo...y arreglaosla para sobrevivir...no os pegdisteis demasiado- aseguro la niña ante las palabras de 'Pecas', que seguidamente se dirigió a Tayron en un murmullo que Pelusa medio logro oír y que básicamente le informaba de lo mismo que ella ya había hecho.

Decir que el chico de larga cola había recibido un doble corte tanto suyo como de su compañeros por hablar sin saber, era quedarse corto. Pelusa aun así no estaba molesta, menos cuando lo escuchó disculparse e intentar solventar su error al expresarse. 'Intentar' era la palabra principal, porque dudaba que querer hacerle rememorar recuerdos no muy alegres de sus días de cosecha, fuesen un buen inicio de conversación para la gran mayoría de la gente. Por suerte para el, Pam ya había llorado todo lo que tenía que llorar por los compañeros muertos, como para ser capaz de hablar de ellos en cierta medida sin alterarse.

-¿Cosas? Si...bastantes, no solos la misma cantidad que llegamos al refugio...fueron cayendo por la ciudad y sus monstruos o por los propios ciudadanos,...algunas muegtes aun son difíciles de olvidar. Imagino que os paso algo similar- añadió la mona del queso bajando un poco la mirada sin mover mucho la cabeza, al pasar por su mente por escenas cada una de las muertes que habían sufrido, algunas sintiéndolas mucho mas pesadas que otras, incluyendo la desaparición de Hyun que personalmente no había vivido, y al que nunca lograron encontrar- Las heridas de algunos de esos encuentros aun son visibles en algunos de mis compañeros -suavemente terminó de hablar  levantando la vista para mirarle con una mirada clara. No iba a explicarse demasiado, no daría detalles morbosos sobre lo que vivido, no creía que fuese momento ni lugar. Porque no solo era ella, ahí también se encontraba involucradas la intimidad y emociones de sus compañeros. Tanto de Rox, que se había quedado con ella, como de los que no estaban allí.

Pam tomó de nuevo cuidadosamente las cosas en ambos brazos, cuando Tayron soltó su mano y le miro con atención ante la pregunta y la curiosidad que se dejaba ver en ella.

-Hay tres, dos niños y una niña, todos son mas jóvenes que yo...el resto son mayores- explico Pelusa no viendo mucha necesidad en ocultar ese punto, aunque tan curiosidad al respecto le hacia pensar que o era uno de esos gigantes con instintos protectores con los niños pequeños, que de esos tenían unos pocos entre sus compañeros o había algo mas-Tengo 13 años, ninguno de los mas pequeños supegan los 10, creo.-añadió Pam con un aire pensativo al final. Sabía que Nime tenía 9 años porque había celebrado su cumpleaños durante la cosecha y estaba segura que Eitne también era mas pequeño. El que no le quedaba claro era Guille, porque aparentaba por su comportamiento ser bastante pequeño, pero según recordaba tenia 9 años también ¿no?.

626 Re: Sede de los Taumaturgos el 19/11/18, 02:05 pm

Zarket


GM
Desde la óptima de Rad Tayron siguió cubriéndose de gloria, ahora preguntando por si les habían sucedido sucesos traumáticos en su criba. El carabés se pasó una mano por su cara, preguntándose si el belga estaba intencionadamente tratanto de hacer que aquella chica le tuviera tirria. Incluso con su educación carabesa tenía claro que había cosas que no se debería preguntar en aquella ciudad a alguien que no conocía. En especial si aquel alguien era, igual que ellos, un monstruo recién nacido a la luz de la Luna Roja.

La mención a que los ciudadanos también les habían atacado aceleró su pulso, volviendo a sentir cierta ira latiendo en sus venas. Aquella ciudad se tomaba muy en serio la prohibición de ayudarles, pero parecía tener infinitos agujeros a la hora de no poder perjudicarles. Agujeros que no se explicaban, lo peor de todo desde su óptica. Daba igual lo brutal que fuera una norma, si la conocías, si la podías conocer, al menos tenías la oportunidad de cumplirla.

Que hubieran sobrevivido niños en su grupo era algo que le aliviaba algo. Un poco. Todavía recordaba el peso del cadáver de Nad en sus brazos, todavía recordaba aquella absurda injusticia. Y todo por la manía de Rocavarancolia de no hacer normas claras, de límites inequívocos para todo el mundo. Parecía que en aquella ciudad costaba la misma vida dejar los hechos sin traza alguna de ambigüedad.

¿Podemos seguir la charla mientras le indicamos las habitaciones libres? —dirigió la pregunta principalmente a Tayron, al ser el que estaba continuamente siguiendo con aquellas torpezas sociales—. Por interesante que pueda ser hablar de los numerosos traumas que nos ha provocado esta encantadora ciudad, imagino que ponerse al día después de realizar las tareas será infinitamente más cómodo.

627 Re: Sede de los Taumaturgos el 19/11/18, 03:53 pm

Nihil


Rena reaccionó instintivamente; su único brazo comenzó a transmutar en una garra, pero se quedó a medio camino al ver que Barael se calmaba y se disculpaba por su reacción. La irrense dijo que no importaba, aun así todavía notaba erizado el vello de la nuca. No le quitó el ojo de encima a Barael en todo el camino de vuelta.

-Te oímos alto y claro, Eitne -dijo en voz alta, con algo de burla en el tono. No se había dado cuenta de las particularidades de la voz del pequeño ni había oído la conversación que tuvo con Adru y Naeleth así que daba por hecho que el daeliciano solo estaba susurrando demasiado alto. Si acaso lo único raro eran esos cascabeles que acompañaban sus palabras, pero la parte hipnótica era automáticamente atribuida a la debilidad que sentía Rena por Eitne. Era un bollito de crema.

Llegaron a la Sede sin ningún percance. Naeleth acabó cargando con todos los libros, cosa que a Rena no le hizo mucha gracia a pesar de que era la forma más eficiente de hacerlo.

-¡Gente, estamos de vuelta! -anunció. Luego bajó el tono y se dirigió al grupo: -Vamos a pillar driv calentito y a mirar los libros en el salón ese enorme, así podemos saber todos los cambios de todos. ¿Os parece?

628 Re: Sede de los Taumaturgos el 19/11/18, 05:47 pm

Jack


Al final se disculparon o justificaron todos, pero se dio cuenta de que, o quiso convencerse de que, realmente, ya daba igual. Todos habían tenido su razón, en buscarles o no, dadas las circunstancias. Y había salido bien al final, ¿no? Ella seguiría con su espinita una temporada, eso sin duda, pero no había sacado ese tema para acabar en un cruce de quién se rindió más o menos o por qué decidieron intentarlo o no. Así que dejó correr el asunto y luego respondió a Mónica. Claro que seguía siendo ella. No necesitaba los espejos, sin embargo, ya que le sobraban ojos. Se lo agradeció, no obstante.

Pero borró la sonrisa de su cara sin ojos cuando escuchó a Rad y al nublino. No sabía qué era peor, si contarles lo de Fahran o preguntarles por el torreón. Contó con detalles cómo había sido el momento de empezar a transformarse. Mónica encerrada en el espejo, ella bajando con él al salón y Lorenzo retorciéndose con su nuevo cuerpo.
Acabamos juntándonos en el salón del Faro, como ves, pero Fah se quedó arriba, a saber dónde. Y de la nada la puerta se abrió como por arte de magia. Entró un tipo, nos quitó la voz con más magia, y se fue escaleras arriba. Yo ya no veía bien, estaba cambiando los ojos de la cara por los demás —se le ocurrió rematar la frase colocando las manos sobre las cuencas vacías de sus ojos, como si fuera una broma triste.

>>Volvió con Fahran, la animó a despedirse de nosotros pero no la escuchamos decir nada. Y se largó con ella, sin más. No hemos sabido nada de ella desde entonces —se encogió de hombros. No sabían más, no sabían quién era ni si había accedido a irse con él o si había sido un secuestro.

Al detener su relato, vio a los otros escaleras arriba y se quedó perpleja un rato. Les miraba, pero también vio a más gente en otras habitaciones. Era fascinante. Y útil. Y peigroso. ¿No podría controlarlo para no vulnerar la intimidad de los demás? Había mucha gente allí y el grupo de la biblioteca también viviría allí con ellos. No podía pasarse la vida viendo todo lo que hacían, pero siempre podía adaptar la ropa para tapar sus ojos y ver solo con los de las manos sin accidentes indiscretos, mientras se acostumbrase a llevarlos todos menos dos o tres bien cerrados. Pero fuera del torreón era abrumadoramente útil. Qué pena que los roquenses no tuvieran los conceptos "radar" o "dron", o podría haber bromeado con ello.

Se dio cuenta de su "ausencia ocular indiscreta" y volvió a mirar al grupo. Recordó el hilo de la conversación, su narración de los hechos y las palabras de sus compañeros. Casi se podría decir que revivió el día del mensaje de Tersa poco después de la muerte de Lebra y se dirigió a Mónica. No tenía un buen recuerdo de esos nombres, por muy justificada que estuviera la carta de Tersa, ¿por qué los ciudadanos no se oponían a esa ley si tanta rabia les daba no poder ayudarles? Su fastidio se reflejó en su forma de hablar.
¿Cuándo nos visitará nuestra amiguita de los caracoles? ¿Y qué plumas es eso de que se os vino el torreón encima? Aunque os ayudase después, ¿fue Tuétano? —inquirió después mirando a Eriel. Estaba alucinando <<¿A lo mejor se arrepintió o la ley de no intervenir seguía vigente? ¿A saber?>>

No mucho después regresó el otro grupo. Venían cargados con libros, ¡por fin! Se acercó a donde decían y esperó. Su agitación, visible, iba por otro lado: ¡libros! Le urgía más saber qué podían averiguar sobre sus nuevas habilidades, obviamente, pero necesitaba ir a aquel lugar, aquella Biblioteca. No solo sería la mayor herejía que podría describir a los miembros del Coro cuando volviera a hostigarlos con su tribu, sino que debía ser una maravilla digna de contemplar.

Recordó algo.
Le dije a Pelusa que os vais a aburrir de que os agradezca cosas, ¡así que gracias por los libros!

629 Re: Sede de los Taumaturgos el 20/11/18, 12:15 am

Giniroryu


GM
La nublina pasó al salón tras Rena y comenzó a sacar los libros de su bolsa sin fondo. Notó que junto al grupo que se había quedado había dos personas más que todavía no conocía: un lémur y un carabés cuya transformación deconocía. Se presentó a ellos también mientras colocaba los libros sobre la mesa.
—En estos libros encontraréis información sobre vuestras transformaciones: Barael me escribió cosas sobre vosotros para que las buscase —les indicó mientras se sentaba en uno de los sillones.


La sinhadre entró a la sede corriendo, como no podía ser de otra manera. Se había preocupado un poco por el estado de Barael, pero supuso que le estaría ocurriendo algo parecido a Pelusa y tampoco le dio mucha importancia.
¡Driv! ¡Claro! Neil y yo lo prepararemos.
Después de eso, la gamusino había desaparecido llevándose a su aurva del brazo en busca de la cocina, que por suerte no resultó difícil de encontrar porque no sabía dónde estaba en realidad. Lo único que hizo, realmente, fue abrir todas las alacenas hasta encontrar driv y mostrárselo a Neil sin dejar de moverse de un lado a otro parloteando con él acerca de las posibilidades y de lo que podrían descubrir sobre sus transfomaciones. Insistió en ayudar a llevar tazas, aunque tuvo que prometerle al chico que tendría cuidado. Así pues, la edeel apareció por el salón rebosando entusiasmo y colocó varias tazas sobre la mesa donde Naeleth había empezado a sacar los libros.
¡No es nada! —Le respondió a Sinceridad colocando los brazos en jarras y balanceándose ligeramente en el sitio, moviendo inconscientemente también sus orejas y cola de conejo—. Preséntanos a tus amigos en recompensa—añadió riéndose mientras señalaba a aquel chico lleno de pecas y al otro con una cola muy larga y peluda—. Hola, yo soy la Capitana.



Última edición por Giniroryu el 20/11/18, 02:30 pm, editado 1 vez

630 Re: Sede de los Taumaturgos el 20/11/18, 10:08 am

Bellota

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Aunque Mon había dicho en tono de broma el reproche a sus compañeros por pensar que los sinhadres perdidos estaban muertos, parte de ella, al igual que sentía cierta rabia todavía para con Fahran y Lorenzo por no estar presentes en el suceso con Lebra, sintió un pinchazo de rabia también con sus excusas. Al menos ellos lo habían intentado. Sin embargo, camufló todos estos sentimientos bajo una sonrisa que se borró rápidamente con el relato del ¿secuestro? de Fahran.

—Y cuando pude salir de mi espejo —ni siquiera se dio cuenta del uso del posesivo— yo estaba herida y ellos ya se habían marchado. Solo pude gritar —acotó al final de la historia de Since.
Apretó la mano de la roquense cuando esta mencionó a Tersa, pero sonrió, incrédula, al saber que Tuétano había salvado a sus excompañeros al derrumbarse el torreón. —¿Sí? A lo mejor fue gracias a mis dulces… —fantaseó con ojos soñadores.

Se perdió la interacción Pelusa-Tay-Rad al estar distraída (se habría reído bastante de haberla presenciado), pero entonces fue cuando el grupo ausente regresó, cargados de libros.
—Bienvenidos —respondió tímidamente a la (anteriormente) osa (que todavía le intimidaba) antes de unirse a los agradecimientos de Sinceridad. Los pequeños sinhadres del grupo nuevo corretearon entonces a preparar algo de beber y, cuando la Abejonejo regresó cargada de tazas, Mónica se dirigió a la cocina a lavarse las manos y brazos concienzudamente. Inconscientemente, al volver al salón con un trapo entre manos, se puso a frotar los recipientes.

—¡Oh! Claro —respondió a la niña con una sonrisa, dejando una taza al considerar que estaba lo más limpia posible y cogiendo otra—. Esos son Rad y Tay. Rad y Tay… la Capitana.

Los motes de los letarguinos… hasta que Mon se acostumbre a ellos:
-Adru: ¿? (entre Abejonejo y Flash).
-Eitne: Cachorrillo.
-Neil: ¿? (barajando Grititos).
-Guille: ¿?
-Nime: ¿? (por ahora «con la que soñó Since»).
-Pelusa: ¿?
-Rena: ¿? (por ahora «OMG no me mates»).
-Milo: ¿?
-Rox: ¿?
-Zob: ¿?

631 Re: Sede de los Taumaturgos el 20/11/18, 03:39 pm

Aes

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De inmediato el humano advirtió que el tema salvavidas que había usado para tornar la conversación se iba a pique, y se dio cuenta también con notable pesar que ya no se le daba tan bien socializar como antes. En la tierra tenía la osadía de decir que quién no se reía de sus bromas era porque estaba sordo o simplemente carecía de humor. Ahora ante aquella chica y seguramente en general se encontraba torpe. Incluso inseguro, puede que la ciudad hubiera hecho mella en él, se veía incapaz de improvisar otro tema que no fueran tragedias o incluso mostrar alegría por la supervivencia de otros grupos. Tayron se tensó en cuanto Pelusa bajó la mirada, pareciendo recordar sucesos desagradables.

-Lo siento- fue capaz de decir, sin encontrar ninguna salida rápida. Ya la había cagado, tenía que mojarse- nosotros tampoco somos los mismos- y supo que no solo se refería al número, aunque lo más seguro es que la mona del queso no se hubiera dado cuenta- perdimos a gente, y encontramos a más luego- después, volvieron a perder, aunque eso se lo reservó. Ahora, contando con el nuevo grupo y los del faro el número de chicos que se habían aventurado a esa horrible ciudad volvía a aumentar. El belga se preguntó si estaban destinados a vivir ese ciclo continuamente en el que la balanza no parecía equilibrarse. Sacudió la cabeza- pero bueno... sí, sí mejor, vamos en marcha- respondió rápido al carabés entornando los ojos, no era precisamente de ayuda.



Tras ayudarla con las habitaciones libres un nuevo murmullo acudía a la Sede. Esta vez con una multitud de caras más desconocidas. Se sintió excitado, intentando ver los rostros nuevos tras quedarse un poco detrás de sus compañeros. Siguiendo la estela de Sinceridad (de quién ya empezaba a idear chistes sobre sus ojos), pensó que no pararía de agradecerles cuidar de los sinhadres.
-¡Gracias!- contestó animado a Naeleth, tomando el libro entre sus manos como si de una piruleta y un niño de recreo se tratase. Por otra parte Barael había sido muy considerado, quizás la Luna le hubiera hecho más bien que mal.
Quiso desaparecer e internarse en su habitación para leer con Dafne lo que el astro rojo le tenía deparado. Pero la emoción de conocer gente nueva era más fuerte, y tocaba ser cordial.

El humano se vio impresionado pronto al ver llegar tanta gente. Una chica grandota y enérgica fue la primera en entrar, seguida de gente también de su edad y haciendo justicia a las palabras de Pelusa, un pequeño coro de niños ilusionados. Sintió lástima al pensar que sus caminos se cruzaron tarde, y que podrían haber formado un núcleo más fuerte para sobrevivir, puede que con menos bajas, incluso imaginando puestos de vigilancia o algo similar más cerca de las zonas de recogida de comida.
Mónica les presentó.
-A mon se le ha olvidado mencionar “el feo y el guapo”- su cola se agitó detrás suya, reflejando nervios- yo soy Tay, el segundo del dúo, como habréis podido imaginar- bromeó con un codazo al carabés, intentando devolver el bochorno anterior a su amigo. Aunque seguramente sería demasiado práctico para caer en semejante provocación de guardería- entonces tú debes ser la que manda, capitana- dijo con una leve sonrisa, reparando en el llamativo color de su pelo y las orejas que crecían de él. Que bien habría encajado Nad entre ellos- ¿quién es el segundo al mando?.


_________________________________________

" Ya No Hay Fuego, Pero Sigue Quemando."

"Son Un Sentimiento Suspendido En El Tiempo, A Veces Un Evento Terrible Condenado A Repetirse."

632 Re: Sede de los Taumaturgos el 20/11/18, 04:59 pm

Evanna

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Pelusa estuvo de acuerdo en dejar la conversación ahí, realmente le era necesario encontrar habitaciones para ella misma y el resto, algo a lo que Rox pareció haberse adelantado cuando por fin se pusieron activamente a verificar que cuartos estaba desocupados. Al entrar en la habitaicon que había justo delante de las escaleras encontró a su vez las cosas de Rena ldejandole ya sin ninguna duda de donde se quedarían. Había habitaciones suficientes desocupadas para su grupo, teniendo en cuenta que probablemente Adru y Neil estarían juntos y a saber si Eorlir e Inna también, prefería que estuviera todos lo mas cerca que se pudiera. Que ya luego el resto no estuviera de acuerdo era cosa de cada cual. Ademas estando en la primera planta sería mucho mas fácil para Eitne moverse con las muletas cuando no fuese de noche.

La niña escogió también una de las habitaciones de la primera planta, aquella que daba justo al lado de la escaleras y al lado contrario donde estaban los baños y que estaba desocupada. Dejo allí sus cosa y las de Nime para que pudiera recogerlas luego marcando de algún modo la habitación propia antes de verificar el resto de cuartos libres en compañía de Taron y Pecas.

Un rato después Pam sentía la cabeza algo embotada por tanta ida y venida y resistiendo al tentación de encerrarse en su cuarto y no salí bajo  de nuevo, no queriendo perder en su habitación hasta ver que sus compañeros volvían de un pieza y a poder ser con libros, algo que por suerte no tardo en ocurrir, con la apariencia de una enérgica Rena avisando de que tenían los libros y de una siempre hiperactividad Adru que junto a Neil se dispusieron  preparar driv para tomar algo mientras revisaba los libros.

La energía de Adru y mas concretamente sus movimientos fugaces hicieron suspirar a Pam con algo de molestia, pero se resigno ya a esas alturas los mareos y decidido que este no iba a vencerle en esa situación. Necesitaba saber que ponía esos libros y para variar, quienes eran toda esa gente d ellos que solo conocía dos nombres. O al menos así fue hasta que al acercarse al grupo que empezaba a reunirse y por tanto a sus compañeros, la chica de ojos espejados cuyo nombre no recordaba haber oído y que acompañaba a Sinceridad y al tipo mitad caballo, le resolvió una de sus dudas. La niña, posos sus ojos en  'Pecas' pues en su mente aun se resistía a llamarle Rad, tal vez como castigo de por que este no se hubiese presentado por cuenta propia en todo ese rato. <<Seguirás siendo Pecas por el día de hoy >> sentencio finalmente Pelusa, despreocupada antes de escuchar la palabras de Tayron hacia sus compañeros o concretamente a Adru una vez volvió con el driv y todos estaban sentando en la sala. Pelusa se había sentado intencionadamente cerca de Naeleth pues las conservaciones la mareaban, así que quería enterarse bien del contenido de los libros o incluso tener la posibilidad de tomar alguno en sus manos.

Con la presentación de la chica de ojos espejados sobre Rad y Tayron también llego la de Sinceridad presentando al resto, cosa que Pelusa agradeció pues estaba precisamente dispuesta a preguntar sobre eso y sacarse de dudas de una vez. Teniendo por fin sus nombres Pelusa podía por fin dejar de darles vueltas al resto, dejando que sus compañeros se presentasen como gustase como ya había hecho Adru, con sus prioridades puestas en los libros traídos por Naeleth, tomando uno de  ellos.

-¿Es seguro que vendrán todas nuestras transformaciones en estos libros? -pregunto suavemente la niña especialmente la palabras dirigidas a Naeleth. No es que no lo creyera posible pero le resultaba de algún modo sorprendente tener un libro en sus manos, no simples hojas sueltas y que en este y en el resto pudieran haber explicaciones sobre lo que era. ¿Quien se tomo tanto molestias para pasar a escrito detalles sobre transformaciones propias o ajenas? << Es como los compedios de bichejos y plantas de Ordesta, inexistentes, porque no hay forma alguna de tener eso organizado por especies ni nada>> pensó recordando algunos momentos vagos en Ordesta cuando necesitaba según que plantas para la comida y debía asegurarse de que no fuese venenosa por pura tirada de suerte, porque no había registros de las dichosas plantas ya que todo cambiaba aun sin sentido cada cierto tiempo.

Era irónico que en Rocavarancolia, que brillaban por la ausencia de cuidado y organización en todo, pareciera tener tan bien registrado el tema de las transformaciones.


_________________________________________

Invitado, sueñas con un mundo perfecto...
...tu paraíso personal...
...donde lloras tu imperfecta realidad

633 Re: Sede de los Taumaturgos el 20/11/18, 07:37 pm

Dal

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Eriel escuchó el relato de Sinceridad y apretó los puños. Quiso creer que el ciudadano tenía buenos motivos para llevarse a Fahran. Que quería ayudarla con una transformación complicada. Pero en el fondo no lo creía y el nublino esperaba no encontrarse nunca con él. Le había hecho daño a sus antiguos compañeros, y aunque la ulterana no había sido santo de su devoción no por eso lo iba a dejar correr.

Tratando de mejorar el humor les contó el derrumbe de Maciel y cómo Tersa y Tuétano les habían ayudado. No quiso ahondar en el tema de la muerte de sus compañeros. No sin estar todos para hablarlo.

Oyó revuelo en la entrada y fue a ver si todos estaban bien. Ya eran dioses, pero demasiado nuevos para que algo de la ciudad no supusiese un problema.

Sinceridad los presentó cuando la chica que se hacía llamar capitana lo pidió. No entendió bien la broma de Tay pero aún así se rió.

-Sólo para que quede claro yo soy Eriel, y la alegría de la huerta de ahí es mi hermano Barael - dijo guiñándole un ojo a su hermano.- Somo de Nubla. No sé si habréis oído hablar de nuestro mundo.

-¿Haces los honores, Capitana? - preguntó el gárgola mirando al resto de desconocidos.

Viendo que otra gente se había acercado a los libros Eriel dijo en voz alta:

-Si alguien encuentra algo sobre gárgolas que me avise. Que al parecer esa es mi transformación.


_________________________________________

Soy Dal, hijo del Estío y el Crepúsculo. Señor del Vacío y Amo del Infinito. Destructor de Mundos y Artífice de Infiernos. Conde de la Nada y Duque de los Océanos. Rey del Purgatorio y Terror del Cielo. Marqués del Inframundo y Barón de la Muerte. Por todos estos titulos, Invitado, reclamo tu vida para mí .

634 Re: Sede de los Taumaturgos el 21/11/18, 12:05 am

Tak


GM
El punto de vista de Adru sobre la magia no la consoló demasiado. Sabía que tenía parte de razón, pero le parecía algo en lo que valía la pena esforzarse.

Terminó por admitir que tenía que esperar como todo el mundo para leer sobre su transformación y abandonó la biblioteca con impaciencia, aunque también cierta pena. No había explorado aquel lugar lleno de magia tanto como le habría gustado, pero estaba segura de que sus compañeros querrían volver pronto tanto como ella.

En el camino de vuelta hablaron de sus habilidades. Eitne empezó explicándoles que tenía una voz mágica, y la libense le mostró a los demás de forma práctica como los hechizos que conocía no le salían. Aunque se esforzó, tampoco consiguió repetir lo que había hecho antes de entrar en la biblioteca.

En el nuevo refugio se habían reunido más caras nuevas. Ninguna de ellas pertenecía al grupo de Erevelin, y Nime se preguntó si ellos se habrían dirigido a Serpentaria o todavía seguían en su torreón. El interés por los sendarios no le duró demasiado, porque en cuanto Naeleth puso los libros sobre la mesa echó una carrera hacia allí. La gente estaba presentándose, pero ella no tenía tiempo para eso. Podía hacerlo luego. Además, todos eran chicos.

Yo yo yo, porfa. Algunos ya sabéis algunas cosas, yo no sé nada —protestó mientras se adelantaba hacia los libros casi haciendo pucheros. La niña no creía estar siendo egoísta, de ahí que no le importase en absoluto la educación en aquel momento.

Revisó los libros y descartó los que por el título no sugerían tener nada ver con ella. Agarró un tomo que, en su mano, la hacía parecer a ella más pequeña en comparación y se sentó en el suelo, revisando los puntos de libro que había hecho Naeleth. En uno de ellos encontró la transformación de Adru, pero como en ese momento estaba en la cocina preparando algo de beber con Neil pasó de página y no dijo nada. No quería que le quitasen el libro antes de encontrar la suya.

La palabra “mineral” no tardó en llamar su atención en una de las páginas marcadas. “Demonio mineral”. La parte del demonio no le decía demasiado, pero empezó a leer sobre los cristales, localizados exactamente donde los tenía ella, y se enderezó de repente.
¡La tengo! ¡La tengo! ¡Es demonio mineral! —exclamó, suficientemente fuerte como para que todos la oyesen. Había bastante barullo en aquel momento, mientras los libros pasaban de una mano a otra.

Nime se apuró a continuar leyendo para poder pasarle el libro a otra persona, pero no le resultaba muy fácil porque a veces sus ojos se negaban a enfocar las letras. Un escalofrío le recorrió la espalda según leía, aprendiendo más sobre sí misma. Toda aquella información de repente solo la hacía sentirse más extraña. Entonces llegó a la parte en la que explicaba que su transformación carecía de magia y, aunque tenía una habilidad muy fuerte, se vino abajo. «No es justo…» se dijo. Sentía cómo le temblaba el labio inferior, pero no quería montar un espectáculo. El libro decía que era muy fuerte, pero para ella la magia era el mejor de los caprichos, y ahora que tendrían más facilidades para aprenderla, ya no estaba a su alcance.

Había muchas cosas en el libro que no entendía, pero en vez de acapararlo durante más tiempo lo cedió para que otra persona pudiese leerlo. Se quedó extrañamente callada tras eso, esperando a que alguien le prestase atención para quejarse. Miraba de reojo a la bruja nublina, a la espera de un momento en que estuviese libre para preguntarle a bocajarro:
¿Hay alguna manera de recuperar la magia? El libro dice… Yo hacía magia pero el libro dice que no puedo… y no soy capaz.

635 Re: Sede de los Taumaturgos el 21/11/18, 03:59 am

Yber

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GM
Eitne frunció levemente el ceño cuando las respuestas no le llegaron de Nime o Guille, sino de Rena o el nuevo. ¿Cómo le habían oído susurrar desde tan lejos? Decidió que sería mejor esperar a ver qué decían los libros y, de momento, preocuparse con no tropezar con ningún escombro. Bastante tenía con faltarle una pierna, no quería romper la que sobrevivió al lagarto.

El viaje se le hizo corto, Eitne se había entretenido en escuchar cualquier conversación y en atender a Nime, que parecía frustrada porque la magia no le funcionaba igual. No fue capaz de consolarla porque, en el fondo, a él también le enfadaría perder la habilidad de conjurar hechizos. Más aún cuando no hacía ni un año desde que empezó. Según la yaya, un año de magia no era nada, para convertirse en una gran bruja dulce había que trabajar y trabajar y trabajar. Nime apenas había empezado y ahora se perdería todos los hechizos nuevos que encontrarían en los libros nuevos de la biblioteca y los refugios.

La pena por ella se diluyó rápido entre la emoción de su propio descubrimiento, la euforia lunar y la estampa que se encontraron al volver. La escena en la planta baja era tan extraña que todos los que se encontraban allí le parecieron gente normal. Daba igual que tuvieran pecas de colores u ojos raros o colas o la ropa todavía rota después de una caída aparatosa. Eitne se rio y su risa sonó por toda la habitación. A saltitos, el niño se acercó a dónde se encontraba la mona del queso que ahora era un hada. <<¡Soy amigo de un hada!>> pensó de repente, y se volvió a reír. Esta vez solo lo escuchó Pam.

¡Hola! —Tuvo que poner mucho énfasis en su voz, pues no podía agitar las manos sin soltar las muletas y los escudos, algo que haría enseguida, mientras se presentaba. De nuevo, todos podrían oírle a él y a sus cascabeles, acompañando su aura hipnótica—. ¡Yo soy Eitne y vengo de Daelicia! —Se unió a las presentaciones.

Antes había estado tan pendiente de reconocer su nuevo hogar que se había olvidado de la pregunta más importante: ¿Cómo te llamas?. Desconocer el nombre de alguien lo convertía en un extraño y Eitne no quería convivir con desconocidos, era peligroso. Se alegró mucho de que las presentaciones surgieran de forma tan espontánea.

Mientras él se desprendió de los escudos y las muletas, Naeleth llevó los libros a la mesa y comenzó la búsqueda. Eitne ahora se sentía libre de cojear de un lado a otro y casi corrió tras Nime para buscar a las bestias del crepúsculo, pero decidió esperar un poco para saber qué era la libense.

¡Qué guay! —exclamó solo para Nime cuando escuchó que lo había encontrado—. ¡Demonio mineral suena super fuerte!

El rostro de la libense, sin embargo, cambió para mal cuando siguió leyendo y Eitne se mordió las uñas con temor e impaciencia. Parecía que sí había perdido la magia...

¿A lo mejor se equivoca? —Eitne no sabía muy bien cómo animarla y esto se notó en su voz, tan insegura que resonó temblorosa en todos los oídos. Como veía que eso era trabajo de los mayores, intentó aparcar lo de la magia para preguntarle otra cosa—. De todas formas, ¡seguro que puedes hacer más cosas! —exclamó fingiendo seguridad—. ¿Verdad? ¿Qué más dice?


Se sentía tan mal por su amiga que no se atrevió a pedir la suya después, por mucho que se muriera de ganas.


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No llores por no poder ver tu pierna,
las lágrimas te impedirán ver los cadáveres de tus amigos.

636 Re: Sede de los Taumaturgos el 21/11/18, 04:45 pm

Zarket

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GM
Una vez instalada la nueva no tardaron mucho en llegar sus compañeros. Rad observó aquel desfile de monstruos y engendros recién nacidos con una sonrisa ladeada, preguntándose durante cuánto tiempo seguiría su cambio y si acabaría siendo más espanto que carabés. El único alivio que sentía era aferrarse con la mayor cantidad de esperanza posible a la convicción de que, en su interior, nunca dejaría de ser él mismo.

Como si quisiera negarle siquiera aquel pequeño desahogo en su mente pesaba la presencia imposible y salvaje de la Luna Roja. El astro que tanto les había dado y quitado. La única cosa del universo merecedora de llamarse milagro. Un milagro que todavía, parecía, no había terminado con él.

Menudas antiguallas —comentó cuando se acercó a observar los libros, aunque no los tocó en ningún momento. No los había cogido él, por lo que tampoco es que fuera a quitarlos a aquellos desconocidos—. Supongo que ni siquiera ser ciudadano de Rocavarancolia te da acceso a ordenadores o tablets.

Cuando aquella chica de pelo morado se presentó el carabés alzó la vista, parpadeando muy lentamente al escuchar el nombre. Había estado a medias dormido al escuchar el nombre de Pelusa y por eso había tardado en percatarse de que era un nombre muy... autodescriptivo, y además en un mal sentido, pero esto lo superaba con creces.

Encantado«¿se llama a sí misma como un puesto de liderazgo?» se preguntó, figurándose que o bien era demasiado ególatra, o demasiado inmadura o venía de un mundo incluso más extraño que Rocavarancolia.

Los niños empezaron a hablar, quejándose o diciendo cosas que en su inocencia no se percataban de lo absurda que sonaban. El joven con aquella extraña voz, en especial, no parecía percatarse de lo inadecuado que era su tono para animar a una amiga. Rad sonrió con tristeza, recordando a Nad y preguntándose, no por primera vez, cómo los rocavarancoleses podían secuestrar a niños tan pequeños. Ya era suficiente duro para los más mayores, no quería ni imaginar cómo sería para ellos.

En las personas normales, que no se han transformado a la luz de la Luna Roja, la capacidad mágica puede variar hasta que termina la adolescencia, cuando se fija... Pero no sé si se aplica lo mismo a nosotros —admitió a aquella niña con una sonrisa casi de disculpa—. Si tu cuerpo es incapaz de metabolizar energía mágica no hay nada que hacer, pero tampoco pasa nada. Seguro que hay otras cosas que puedes hacer, con transformación o sin ella.

Le habría dicho que aquellos cristales no podían ser meramente decorativos, pero había límites que Rad no podía cruzar. Consolar a alguien con datos de los que no tenía certeza absoluta era uno de ellos.

637 Re: Sede de los Taumaturgos el 21/11/18, 07:22 pm

Giniroryu

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GM
Devolvió el saludo a Rad y Tay cuando los presentó la chica de los ojos de espejo, dándose cuenta en ese momento que no sabía cómo se llamaba.
¿Y tú cómo te llamas? —Aprovechó para preguntarle. A continuación se giró hacia Tay cuando este le hizo una pregunta—. ¿Yo? Bueno, no, solo intento ser una buena Capitana… Pero los mayores como Rena y Rox lo hacen mejor —dijo señalando a la irrense y dándose cuenta de que el humano no se encontraba a la vista.

El chico nublino que era el hermano pequeño de Barael habló después presentándose al fin, y le respondió señalando a Zobriel.
Claro, Zob también es de Nubla. ¿Los honores? —Durante un instante compuso una expresión de desconcierto, pero al cabo de unos instantes dio un golpe con el puño en su otra mano—. Ah, quieres que los presente. Sí, claro. A ver… Este es Zob, aunque ya te lo he dicho. Neil es mi aurva. Ella es Pelusa, aunque igual ya te dijo su nombre antes… Y estas son Rena y Nime. Guille, Eitne…
Siguió enumerando a sus compañeros mientras los señalaba, hasta que se dio cuenta de algo cuando terminó.
>>Ah, y yo soy Adrune el gamusino. Podéis llamarme Adru. Capitana también está bien.


Naeleth por su parte atendía a las preguntas que le llegaban, empezando por Pelusa.
—Todas no lo sé, de algunas había información insuficiente o imprecisa... Pero estoy bastante segura de haber encontrado la tuya. —La nublina le tendió un libro en el que había marcado una página con el nombre de la mona del queso—. Pásaselo a él cuando le eches un vistazo: las gárgolas vienen ahí también —añadió ante la petición de Eriel.

Vio como Nime leía sobre su transformación, preguntándose si la niña se sentiría más conforme al leer acerca de lo que podía hacer tras ver cómo había reaccionado en la biblioteca. Al parecer la libense no se había quedado del todo conforme, y el intento por animarla de la bestia del crepúsculo hizo que sintiese aún más lástima por ella. Esperó a que el carabés finalizase su explicación antes de tomar la palabra.
—Bueno, no creo que sea exactamente eso, pero es algo parecido... Hay transformaciones que no tienen capacidad mágica, incluso si durante el proceso de maduración de la esencia esa persona sí podía realizar. No ocurre con tanta frecuencia, pero conozco varios casos aún así. —La nublina compuso una expresión pensativa unos instantes antes de continuar—. Oh, bueno, vosotros no debéis saber lo que es la esencia... pero es como una energía mágica dentro de nosotros que hace que la Luna sea capaz de transformarnos en lo que deberíamos ser. Solo algunas personas nacen con esencia y por eso nos cosechan. No soy ninguna experta en la materia, pero creo que en el caso de las transformaciones que carecen de capacidad mágica la esencia se canaliza en fuerza física y otras habilidades. Además seguro que puedes pedirle a tus amigos que te anclen hechizos en los cristales o utilizar runas... Hay muchas posibilidades, ya lo verás —añadió tratando de consolar a Nime.


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El quinto GM oculto representado en un gif:

638 Re: Sede de los Taumaturgos el 21/11/18, 11:06 pm

Cuervo

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Guillermo se quedo alado de Nime y Eitne, no dijo mucho, la verdad tampoco podía hablar, no sentía que hubiera cambiado y ver a la gente preocupada por sus trasformaciones, por sus cambios tan bruscos y confusos por sus dudas, Guillermo se sentía avergonzado y un poco mal por no tener cambios, no quería que se enfadaran con él.

Las manos que se habían aburrido en la puerta, incluso algunas se habían marchado, intentaron llamar la atención de él todo el camino, sin mucho éxito.

Continúo caminado y al llegar a la sede, se dirigió donde iban a comenzar a leer los libros, le entro un poco de timidez por ver a tanta gente desconocida, pero cuando la capitana le presento levanto la mano saludándolos. Pero su atención fue desviada al ver que la gente comenzaba a buscarse en los libros.

-Si veis algo, que pueda ser mío me lo decís- dijo mientras intentaba pillar algún libro que no estuviera ocupado.

Después de dar vueltas por los libros, no sin ayuda, pudo encontrar que era un brujo y también que algunos tenían dominios vivos, y algunos como él, criaturas de otros planos que se sentían atraídos a su brujo. Buscando con ayuda pudo saber que los brazos que le seguían eran criaturas de otros planos. Y que tendría que aprender a darles ordenes claras, a saber desinvocarlas para que no molestaran. Guillermo no estaba muy seguro de conseguirlo, nunca había dado órdenes a nadie.

-Aquí dice que puedo hacer magia…Pero siempre que lo he intentado no me salía-dijo sorprendido-Pendicularias?… no se si voy a poder hacer que me hagan caso- dijo mientras el sonido de una taza contra el suelo sonaba. Una pendicularia se había acercado lentamente a una taza que había quedado encima de una mesa, si alguien la miraba iría más lentamente pensado que así no la veían. Después de tirarla se quedó quieta, fingiendo que no había sido ella.


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He aquí mi secreto:


"Lo esencial es invisible a los ojos"

"Reír para alejar a los fantasmas"

"Una vez que conoces a alguien, nunca lo olvidas realmente"

"Un corazón es una carga muy pesada"

"Eres mas valiente de lo que crees, mas fuerte de lo que pareces y mas inteligente de lo que piensas"

"Yo no estoy loco, mi realidad es diferente a la tuya"





639 Re: Sede de los Taumaturgos el 22/11/18, 12:32 am

Nihil

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-No tenéis que darnos las gracias por ser medio decentes, no íbamos a dejarlos morir. Y sobre los libros, ya íbamos de todas formas, así se ahorra tiempo -respondió Rena a las dos chicas del faro.

Se acercó a Pam para comprobar si estaba bien y preguntar por Rox, en cuanto supo que estaba en el cuarto que había elegido decidió que ya iría a verlo luego. Dejó que Neil y Adru se ocupasen del driv y de las presentaciones y cogió una cesta entera de bollos que había en la cocina, una cuña de queso y un cuchillo. No había comido nada desde que salieron del torreón y entre el cambio de cuerpo, el paseo y toda la información que tenía que asimilar estaba hambrienta. Giró la cabeza hacia el grueso del grupo cuando oyó su nombre.

-Sep, yo soy Rena. Soy irrense, igual que el payaso aquel -señaló a Milo. Fue cargada hasta la sala común donde habían extendido los libros. El comentario de Rad le llamó la atención -Vaya, por fin. No creo que tengan de esos siquiera, en la biblioteca no había ni rastro, si no pasamos horas buscando fue gracias al hechizo de Naeleth.

Se hizo un hueco en el sofá pero no empezó a comer. Nime había encontrado su transformación y no parecía muy contenta al respecto. Se inclinó sobre ella para ver el libro abierto y leer por encima, atenta mientras a los intentos de consuelo de unos y otros. Ella nunca había podido hacer magia pero si la hubiese tenido y se la hubiesen quitado probablemente habría querido asesinar a alguien.

-Eh, no tendrás magia pero puedes lanzar rayos destructores como el de antes, y sin palabras ni gestos ni chorradas -le dijo. No lo decía por decir, de verdad le parecía un poder cojonudo y según veía en el libro no era lo único.

Naeleth dijo algo y Rena se quedó mirándola, sorprendida. De pronto un montón de cosas encajaron en su cabeza.

-Por eso me trajeron aquí -dijo en un hilo de voz -En Irraria nos decían que nos traían aquí para aprender magia, pero yo no he podido hacerla, ni antes ni ahora, según los libros estos. Entonces es por la esencia esa que nos eligen, no porque podamos hacer magia…

Se sentía mucho menos mal sabiendo eso, menos fuera de lugar. Desde el primer día se había preguntado qué pintaba allí y ni el que la Luna Roja la hubiese convertido en un puñetero oso le había parecido suficiente respuesta.


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Y con este nombre yo te maldigo, y ni tan siquiera la muerte podrá librarte de tu condena, pues todo aquel que intente matarte recibirá siete veces tu castigo.

640 Re: Sede de los Taumaturgos el 22/11/18, 02:20 am

Goliat

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Para Rox toda la situación estaba siendo como el resacón de su vida, con la diferencia de que en vez de tener que recoger su ropa del suelo, lo que había tenido que guardar eran sus huesos. Toda la energía que había tenido la noche anterior había ido menguando, y al llegar al nuevo torreón estaba cargado de escepticismo. El recibimiento de la loba no hizo sino reforzar sus malas vibraciones, y tan pronto recibió el folleto lo arrugó hasta hacerlo bola con las manos. No abrió la boca más que para sonreirle a Eitne, conforme con que al menos alguien saliera contento.
Con la presentación de Naeleth la cosa no fue mejor, teniendo como guinda del pastel su explicación de la cosecha. Rompió su voto de silencio con un "tócate la polla" monótono en cuanto esta explicó la política de no intervención, y sin más dilación, desconectó de todo lo que tuviera que decir dándole la espalda para dedicar su atención a cualquier otra cosa. Claro que tenía curiosidad de saber que era, tanto él como sus compañeros (aunque algunos como el centauro fueran más que obvios), pero no estaba de humor ni para eso. Tanta amabilidad repentina le daba asco, viniera de furries, aliens o monstruos.

Sus amigos decidieron marchar a la biblioteca en busca de información sobre sus transformaciones, mas el coreano optó por quedarse. Tenía algo más urgente que hacer, y los libros no le cundían tanto. La incomodidad de quedarse a solas con Pam y todos los desconocidos le embargó, como si se tratase de una fiesta en la que no conoce ni al anfitrión, por lo que no tardó en hacer bomba de humo y desaparecer de escena. Admiraba las ganas de Pam para presentarse y quedarse a charlar con los otros supervivientes, aunque no era el momento para él. Lo primero que necesitaba era un espejo.

Procurando no llamar la atención, se coló en uno de los cuartos vacíos. En cuanto se aseguró de que este contaba con un espejo de cuerpo entero, cerró la puerta detrás de sí y dejó sus cosas -y huesos- en la cama. Echó un vistazo a su alrededor, entre agradecido y asqueado. De repente eran lo suficientemente importantes como para merecerse un techo decente, aunque ni su odio momentáneo le haría rechazar tal oferta.
Tras unos minutos curioseándolo todo, habiendo cerrado ventanas y asegurado que nadie entraría, el chico se acercó al espejo para ver su rostro, y el reflejo del mismo le repudió. Rox estaba en pleno valle de lo inquietante, reconocible como humano pero muy distante a serlo. Parecía un muñeco hiperrealista de sí mismo, que sinceramente, para haberse hecho con el reflejo de una olla y la confusión del momento, demasiado bien estaba. Aún así, sintió vergüenza de haber aguantado con esa cara toda la noche.
Tenía que arreglarlo primero, antes de pasar a desnudarse. Para su sorpresa, cambiar los detalles que le hacían inhumano no le resultó complicado. Sus hilos se movían de forma innata, y más ahora que veía donde tenía que mejorar cosas. No pasó por alto como su cerebro parecía recordar a la perfección como se veía cada trocito de su rostro o la textura de la piel, con una vívida imagen de si mismo en su mente. No supo decir si era cuestión del momento o de su cambio, pero fuera como fuere aprovecharía el tirón. Volvió a teñirse el pelo de su color original y pasó a quitarse la sudadera y la camiseta, respirando hondo ante el panorama.

Cada trozo de "piel" que había estado cubierto por ropa, tal como sospechaba, era aún un manojo de hilos. Todavía con el binder puesto, reconstruyó su torso tal como lo recordaba (herida en el hombro incluida), acelerándose más y más su corazón según se acercaba a la parte tabú. Su piel cambiaba tan rápido que creía estar acumulando un nudo literal en la garganta.
Por fin, notó como el binder dejaba de hacer presión. Tuvo que morderse la lengua para contenerse los nervios y, con las manos temblando, desabrocharse la prenda para dejarla caer. El joven tardó unos largos segundos antes de palpar su nuevo pecho, absorto. En cuestión de segundos, su mayor fuente de disforia durante años se había evaporado como si tal cosa. Fuera de la habitación se podía escuchar el jaleo de los que habían regresado, aunque el rubio no parecía oír nada. Se había sentado en la cama, tapándose una sonrisa creciente con ambas manos, sin dejar de mirarse en el espejo. Toda la sal que había contenido esa mañana parecía haberse diluido.

Solo cuando el ruido de fuera fue lo suficientemente intenso, decidió darse prisa y rematar su trabajo. Se quitó los pantalones, aunque fuera solo para poner piel donde no había más que cuerda (no quería meterse en ese asunto tan deprisa)  y se miró una última vez en el espejo. Podía dejarlo así, pero decidió hacer dos últimos retoques antes de salir. Primero, se cortó el pelo tal como lo había llevado antes de llegar a Rocavarancolia: corto y despeinado estratégicamente, con la nuca rapada al 2. Después, afiló sus rasgos faciales para hacerlos al menos un poco más masculinos. Pasó una mano por el rapado, suave, haciendo que su cara doliese de tanto sonreír. Se sentía como Narciso embobado con su reflejo, y es que no recordaba haber estado tan contento consigo mismo en mucho, mucho tiempo. Volvió a vestirse, esta vez sin sudadera (ya podía ir olvidándose de llevar prendas anchas), y sujetó el pomo de la puerta unos segundos para mentalizarse antes de salir.

En el salón había mucha gente, tanta que por un instante tuvo ganas de dar media vuelta y escabullirse por donde había venido.

Ey.—dijo a nadie en particular, buscando refugio en los letarguinos. Su mejora de ánimos se notaba desde lejos—. ¡No habéis tardado nada!

Se acercó al grupo y echó un vistazo rápido a los que no conocía aún, aunque eso le bastó para quedarse con sus rasgos distintivos. Sus transformaciones eran lo suficientemente cantosas como para no quedarse con ellas. Lo difícil estaba siendo no mirarles descaradamente, más el pudor le invitaba a no hacerlo.
Yo soy Rox, encantado. —se presentó con una sonrisa suave, intentando que la vista no se le fuese a la cola anillada de uno de ellos—. Me había escondido un rato en el cuarto. —señaló con la cabeza por donde había venido, debatiéndose en si explanar algo más la presentación o irse directo a los libros. Vio a Naeleth demasiado cerca de estos, así que decidió quedarse a media distancia. Puede que la pobre no hubiera hecho nada malo, más su resquemor hacia cualquiera que no fuera de su quinta se mantenía fuerte—. Bueno qué, ¿ya sabéis todos lo que sois? ¿Me habéis encontrado algo? ¿La clave del Wi-Fi al menos?


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Mini referencia. UPDATED yas:



x:



641 Re: Sede de los Taumaturgos el 22/11/18, 06:32 pm

Lathspell

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El regreso fue mas rápido, incluso aunque hubiera prestado atención, no hubo nada que hiciera que levante sus ojos del camino. Aunque la magia de la Luna aun chispeaba en el ambiente, Zob se sentía demasiado ansioso sobre sí mismo, y cuando llegaron tomo uno de los libros que Naeleth había señalado. Las hojas estaban limpias y tuvo mucho cuidado pasándolas con sus garras con sumo  cuidado. Leía una a una algunas de las transformaciones que estaban por ahí pero se quedaba a la mitad del nombre. Las buscaría después, se enteraría de todo mas tarde. También estaba atento a cualquiera de las palabras que ya había oído antes, para que los demás pudieran saber lo que eran.

Cuando su cerebro proceso las siseantes "S" de Basilisco, se detuvo un momento. Empezó a leerlo como un niño pequeño, justo como cuando les enseñaba a sus primos y hermanos. Palabra a palabra, como queriendo empaparse de lo que se suponía que la Luna le había dado. Escucho su nombre mencionado por Adru y levanto la vista inconscientemente y se dio cuenta de que hablaban mencionando su mundo. Se quedo con la boca abierta un segundo antes de bajar la mirada al libro y tratar de enfocarla en una palabra.

- H-Hola, hola!...sssi  también vengo de Nubla....creo...creo que me acuerdo de vossotros...me llamo Z-ZZobriel... - termino sorprendiéndose de que ahora hasta su nombre se veía influenciado por lo que la Luna le hizo a su lengua. Trato de no parecer grosero mientras buscaba la frase en la que se había quedado. - Lamento no poder veross pero  por ahora mis ojosss son un peligro.. oalgoasi... - Termino antes de volver a leer, aun bastante ruborizado.

Típico de sí mismo, pensó, pasar tanto tiempo esperando la Luna y ahora estar así. Pasar buscando a los demás nublinos y ahora actuar así, como tonto. Estaba respirando agitado pero se calmo cuando empezó a leer mas sobre su nuevo ser.....saliva venenosa....lo del hechizo de desastre, sea lo que fuere eso, sonaba bastante a lo que Naeleth temía. Cada frase y nueva información lo abstraía un poco más. Parpadeo sin cerrar los ojos, justamente como en el libro decía que podían hacerlo los suyos, y lo dejo en su asiento antes de acercarse a la mentalista.

- D-Deberíass recoger eso....o inclussso Guille podría lastimarssse.. - Le dijo a la pendicularia que fingía inocencia. Lo de ver al suelo lo había hecho captar en detalle los movimientos de la mano. Una mano que rompe cosas en poder de Guille, eso podría ser mas caótico a corto plazo que muchas cosas más. Al llegar junto a la nublina se aclaro la garganta mientras miraba a diferentes partes del torso de esta para no levantar la vista.- Ehh..Naeleth...el libro afirma que puedo hacer magia, aunque no lo he intentado aun con esssta lengua, me ....¿me esscribiriass el hechizo que menciona para poder ver a travésss de una venda? - Ya lo había considerado antes el hecho de taparse los ojos sin más, pero muy dentro de el había corrido el riesgo de estar así porque quería saber más y disfrutar de ser lo que ahora eran todos, y si mencionaban en aquel libro que podía ver a través de los objetos....así no lastimaría a nadie. Zob estaba animándose poco a poco al "ver" las posibilidades, y también tendría que pedirle permiso a la chica de ojos de espejo para verse en ellos y probar si el mismo podía desmayarse.


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El Odio es por mucho el placer mas duradero. El hombre Ama con prisas, pero llega a Odiar con mucha calma.

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