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Pablo Matthies Fonseca

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Torreón Letargo (Archivo IV)

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1 Torreón Letargo (Archivo IV) el 08/08/13, 11:29 am

Dal

avatar
Recuerdo del primer mensaje :

-Uffff, menos mal que llegamos, este tío no se vuelve ligero por momentos,- digo llegando al fin frente al torreón,- que alguien busque la puerta entre toda esa maraña de plantas.- dejo el cuerpo de Ozzchreanos en el suelo y segundos después encuentran la puerta.- Yo entraré sola, no quiero peros,- digo mientras compruebo la expresión que empezaba a formarse en sus caras,- Si he de pelear puedo protegerme a mi misma, si venís vosotros ahora mismo solo me estorbaríais. No os preocupéis, estaré bien, en cuanto vea si es seguro os pego un grito.- Voy a entrar pero antes prefiero repetirles una cosa,- No me sigáis,- digo en tono de orden.

Sin esperar mas me adentro en el torreón en completo silencio. Lo primero que me llama la atención es la ingente cantidad de polvo, <<Joder, ni en los barracones estaba tan sucio, y mira que nos encargábamos de ensuciar ¿eh?>>. Lo segundo que me llama la atención es algo escrito en la pared, "estamos rodeados". <<Sí, si que vamos a estar rodeados, de porquería hasta que no limpiemos>>. Me acerco con cuidado a ese mensaje y lo borro, no quiero inquietar a los demás, y desde luego no el primer día.

Abro una puerta que casualmente da a una especie de patio, que seria bastante bonito de no ser por la estatua que esta en el centro. <<En esta ciudad tienen un sentido del gusto encantador>>. Más allá hay mas puertas que al abrir veo que llevan a las letrinas. <<Bueno, al menos tenemos algún lugar donde hacer nuestras necesidades, pensé que tendríamos que hacerlo en el foso>>. Casi al irme veo lo que parecen ser unas tumbas, me acerco y compruebo que realmente son eso. <<Gente que murio aqui, yo no pienso cavar tumbas>>.

Vuelvo al torreón y aseguro el primer piso mirando en lo que parece ser una cocina. Subo al primer piso lentamente por las escaleras, tratando de no hacer ruidos, veo varias puertas y las escaleras que dan al segundo, miro en cada puerta y todos parecen despachos o cosas parecidas, me sorprende lo revuelto que esta todo allí. La ultima puerta que abro me pone de buen humor, hay una bañera.

Sigo subiendo y veo dos puertas, al abrir ambas veo dos habitaciones comunales con unas cuantas camas en un estado mediocre. <<Mira, cada vez se parece mas a los barracones, de lo malo un sitio en que dormir>>.

Subo al último piso ya sin tanto cuidado, si no ha habido peligro hasta ahora dudo que vaya a haberlo ahora. El último piso resulta ser una sala de entrenamiento, algo que me vendrá bien a mi y a los que quieran entrenar conmigo <<Bueno, y a los que no quieran también, por que de este torreón no salen si no es conmigo o entrenados>>.

Bajo ya sin cuidado y abro la puerta.

-Ala podéis pasar, no hay nada peligroso, a excepción de las arañas que hay un huevo y más.- les digo tratando de comprobar cuan valientes son,- Bienvenidos a vuestro nuevo y sucio hogar, iros acostumbrando por que hasta que no limpiemos seguirá así, hay habitaciones, una cocina, un patio, baños, una bañera, una sala de entrenamiento y.....-dejo pausa para darle emoción- arañas, así que aprended a convivir con ellas,- y me alejo riéndome en busca de un cubo para empezar a limpiar. Pero cuando doy dos pasos me acuerdo de Ozzchreanos y salgo a por el, lo levanto y lo dejo tumbado en un sofá.



P.D.: No ha examinado los sótanos por que no se ha fijado en las escaleras, asi que el que se fije que avise o algo ^^



Última edición por Aleazar el 08/08/13, 10:07 pm, editado 1 vez


_________________________________________

Soy Dal, hijo del Estío y el Crepúsculo. Señor del Vacío y Amo del Infinito. Destructor de Mundos y Artífice de Infiernos. Conde de la Nada y Duque de los Océanos. Rey del Purgatorio y Terror del Cielo. Marqués del Inframundo y Barón de la Muerte. Por todos estos titulos, Invitado, reclamo tu vida para mí .

25 Re: Torreón Letargo (Archivo IV) el 11/08/13, 12:54 pm

Lupin


Un observador externo hubiera jurado que Ozzchreanos ni siquiera prestó atención a las indicaciones de Marsi. Es más, la inmutabilidad de su rostro y su falta de gestualidad fue tal que ni la varmana debía saber si le entendió o no. Mientras se desarrollaba la primera discusión entre el grupo de jóvenes habitantes de Letargo, el aletargado decidió instintivamente que hoy no encontraría más elementos de su rutina que el sueño. O tal vez es que estuviera cansado. El hecho factible es que no tardó demasiado en subir a los cuartos para dormir. Ni cielos oscuros ni murciélagos de fuego: se lo perdió todo. Tampoco es que le hubiera importado. Cuando llegó a uno de los cuartos comunales, no tardó ni un instante en decidir cuál de las camas sería la suya. Así durmió Ozzchreanos en el Letargo.

26 Re: Torreón Letargo (Archivo IV) el 11/08/13, 01:22 pm

Dal


Marsi me niega el pescado, suspiro tratando de dar pena, obviamente se que tiene razon en eso de racionar la comida, pero aun así me apetecía el pescado. A la gente parece sorprenderle lo del diente, enarco una ceja pensativa, me llevo una mano al pelo y respondo.

-No se como sera en vuestro mundos, pero en Ulterania tenemos dos filas de colmillos, y se nos caen continuamente, pero al día siguiente volvemos a tenerlos, los regeneramos por decirlo de alguna manera, y creo que me habría dolido mas de no haberlo quitado yo ahora. Cuando comienza a moverse lo arranco,-digo encogiéndome de hombros.

Se produce una conversación sobre sabanas y el color de la muerte, el la intervengo diciendo mi opinión.

-El blanco es color de pureza, aquellos que portan ese color en su pelo pertenecen a la familia del emperador.

Álvaro menciona lo de la sabana y le dirijo una mirada de profunda desaprobación, niego con la cabeza mientras pienso que si la gente entra ahora en pánico va a ser difícil dormir. Un grito proveniente del patio me hace levantarme de la silla a toda velocidad, llego allí preparada para luchar pero el no ver ningún tipo de enemigo me deja perpleja unos instantes. Cuando comprendo el por qué de los gritos de Lhelian me relajo notablemente, pongo los ojos en blanco y miro en el cielo lo que señala el humano.

-No parecen peligrosos,- dictamino tras unos segundos de observar los extraños murciélagos llameantes,- sin embargo por precaución será mejor cerrar las ventanas.- el cielo sin estrellas ni satélites no me extraña tanto, después de haber visto las cosas de esta ciudad uno acaba inmunizándose a las sorpresas.

Me muevo por el torreón cerrando cualquier ventana que este abierta y cuando acabo me voy a una de las habitaciones, sin fijarme en quien esta en la habitación me desnudo hasta quedarme en ropa interior y me tumbo sobre una cama sin taparme. Antes de que me de cuenta un ligero sueño se adueña de mi.

27 Re: Torreón Letargo (Archivo IV) el 11/08/13, 04:38 pm

Jack


Kora fue de las primeras en hablar de las habitaciones, aunque su respuesta me dejó estupefacta durante unos segundos. El color de su piel y su forma de hablar me recordaron que era de otro mundo y entonces lo entendí todo. Sin embargo, Neith se apresuró en intervenir, y también me fijé en que había pasado algo con la comida <<Al ir al pozo me lo perdí... ¿También tienen comida diferente allá en su mundo? Qué rápido esto de venir de mundos distintos... ¡Mundos de todo tipo, hasta con ratas inteligentes gigantes! Es de locos, no, es increíble... Lo de Tolkien o Lewis se queda corto con esto>> Al parecer, el color blanco era como el negro para nosotros: luto. Algo comprensible viendo los colores que visten y sus pieles. Marsi le respondió y, tras un suspiro <<Le pasa algo...>> subió a uno de los dormitorios, seguida por Neith en cuanto terminó de hablar. Al final decidieron dormir en el sofá. Si la situación estaba tensa... De pronto Álvaro dijo algo de unas sábanas rasgadas y ensangrentadas.

-¿Qué? ¿En serio?-pero al ver la mirada de Sura, me callé. <<Lo sabía y no dijo nada... Sí, vale, pueden asustarse, pero también sería digno de investigar. Mañana veré>>

Casi al momento, Lhelian soltó un grito desde el patio. Sura llegó la primera y yo detrás, con una sartén en la mano que escondí a mi espalda en cuanto supe que no pasaba nada peligroso. Simplemente un hecho curioso: cielo negro, vacío. Sabíamos que había cielo por el sol y las nubes de antes, pero ahora... Cualquiera podría decir que este mundo estaba dentro de una caja de zapatos negra y le creería. Pero eso no era lo mejor.

-¡Murciélagos en llamas! Este sitio es increíble.  Harán falta velas entonces, a ver si hay en la cocina...

Claro que había. Encendí una y salí al patio, para descubrir que ya habían subido todos a dormir, excepto por Kora y Lhelian que se quedaron en el sofá. Los murciélagos seguían revoloteando por la zona pero sin atreverse a acercarse. Con la vela en el borde de la estatua, hice un boceto rápido de la escena y volví al salón. Las ventanas estaban cerradas y la puerta igual pero... <<Pasamos por un puente, ¿lo han subido?>>

Y, pese a lo esperado, estaba abajo. Ni rastro del mecanismo en la planta principal y tampoco estaba en los dormitorios así que... Abajo. <<Imagino que habrá bajado Sura antes>> Armada con la vela y la sartén bajé a explorar para descubrir una armería, un par de celdas y el mecanismo del puente en "perfecto" estado.

-Tantas armas... Sábanas rasgadas y manchadas de sangre... Casas que nos tientan para comernos... El discurso...-solté una risilla nerviosa.-Aquí tiene que haber más que arañas que se camuflan y murciélagos en llamas... Más razón para subir el puente.

Estuviera el mecanismo perfecto o no, parecía funcionar, aunque crujía un tanto al levantar el puente. Y las celdas... <<¿Quizá este torreón no se usaba antes para refugiarnos? Ni idea... Pero mira qué de espadas y yo con una sartén>> Me quedé un rato curioseando, sin coger nada, pero un bostezo me impidió seguir allí más tiempo. Pasé en silencio por el salón y llegué al dormitorio donde dormía Marsi, para ocupar una cama a su lado. Me quedé un rato despierta, tanto mirando al techo como mirando a los demás durmientes. <<Todo bicho viviente duerme, sean del mundo que... -bostezo- sean>>

Lo siguiente fue zambullirme en el sueño cual piscina, o cual fue casi literal pues soñé con las amistades de casa jugando en la piscina. Cosa que se fue tornando fantasioso y mágico, ya que si algo le faltaba al sitio era magia. ¿Y si no faltaba? Sólo llevábamos un día... ¡Alice, deja de decir tonterías y salta al agua, cobarde!

28 Re: Torreón Letargo (Archivo IV) el 11/08/13, 06:01 pm

Zarket


GM
La reacción de Lhelian al cielo que mostraba aquella ciudad me dejó extrañado, sin saber qué podía horrorizarle tanto de aquello. «Vale que todo está oscuro, pero no es para tanto. Por lo menos no hay monstruos asesinos ni nada parecido». Sura también vino, y el que tan solo dijese de cerrar las ventanas hizo que pusiese los ojos en blanco.

—Sois unos unos sosos —dije bromeando—. Para algo bonito que nos enseña la ciudad y reaccionáis así.

La reacción de Alice sí me gustó más. Aquellos murciélagos eran bastante curiosos, una muestra más de la magia de la ciudad. «Aunque no tan peligrosa como las casas, espero». Reprimí un bostezo y decidí que, cansado como estaba de todo el día, era ya tiempo de irse a dormir. Ni siquiera me desvestí antes de tirarme en la cama, donde caí dormido al instante.



Última edición por Zarket el 11/08/13, 06:03 pm, editado 1 vez

29 Re: Torreón Letargo (Archivo IV) el 11/08/13, 06:03 pm

Elliot


Neith pasó una noche horrible. No dejó de soñar con casas que pretendían devorarla, con monstruos que le perseguían y con ejércitos de huesos que luchaban en el marco de una ciudad destruida. Abrir los ojos esa mañana no fue de ayuda, pues no hizo mas que devolverla a la realidad, una pesadilla en la que si podía morir.

Por un instante se sintió desconcertada. No sabía demasiado bien donde estaba. El tacto de las sabanas no le era familiar, la luz que le rodeaba era demasiado verde y todo tenía un olor extraño. Le costó varios segundos recordar donde se encontraba exactamente, y cuando lo hizo, un suspiro salió de su boca.

Tenía los huesos agarrotados, esa noche había pasado frío sin darse cuenta. se levantó de la cama y miró como los demás dormían. Con otro suspiro, fue hacia el armario de madera que estaba al fondo de la habitación y lo abrió. Dentro, solo había ropa sencilla, rota, y muy, muy usada. La verdad es que no se llevo una decepción, no aspiraba a mas que eso.

Cogió absolutamente toda la ropa de ese armario y también las sabanas de su cama. Luego, cargada, bajo hasta el salón. Buscó una pastilla de jabón y el cubo con el que habían fregado la noche anterior y salió al patio.

Surasara ya estaba allí, entrenando con una espada. ¿Una espada? ¿De donde la había sacado? Dejó caer la ropa al suelo del patio y se dirigió al pozo para llenar el cubo de agua.

-¿De donde la has sacado? - Le preguntó mientras. - ¿Hay mas? - Realmente no es que quisiese ella tener una espada. Las armas nunca le habían entusiasmado, pero si era una ciudad tan peligrosa como parecía...

La chica siguió su camino, y se sentó en el suelo con el cubo de agua y la pastilla de jabón. Luego, fue lavando prenda por prenda. No se iba a poner esa ropa sin lavarla antes, por supuesto. A saber quien la habría tenido antes...

Le llevó un largo rato, sobre todo el limpiar las sabanas. Cuando acabó, toda la ropa estaba tendida. No hacía calor, pero Neith esperaba que el sol consiguiese secar la ropa para esa noche. No quería tener que pasar tres días con la misma.

Luego entró al torreón y se comió una manzana, sentada en una silla puesto que el sofá estaba ocupado por las dos niñas. Neith decidió que lo mejor sería despertarlas. Había mucho que hacer, mucho que limpiar. El torreón parecía mas o menos seguro por lo que tendrían que adecentarlo bien. Les dio un par de toques en el hombro a ambas, tratando de no despertarlas muy bruscamente.

-Hey, es hora de levantarse. Id a llamar a los demás. Tenemos que arreglar esto y decidir que vamos a hacer. - Les dijo con una sonrisa.

30 Re: Torreón Letargo (Archivo IV) el 11/08/13, 06:43 pm

Dal

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Me despierto con la primera luz de la mañana, al mirar alrededor con expresión somnolienta me di cuenta de donde estaba y reprimí un sonoro bostezo. Con cuidado me muevo y recojo mis pantalones, saco el espejo y me miro, con el par de tentáculos me arreglo un poco el pelo y salgo de la cama. Me visto y bajo a la cocina con intenciones de comer algo, me pongo a buscar por la cesta y encuentro el pescado. Con una sonrisa de oreja a oreja pensando que nadie lo notara como un buen trozo, me relamo y quiero coger mas, pero si lo hago se darán cuenta por lo que lo dejo como estaba, salvo por una trozo de carne que agarro antes de separarme de las cestas.

Me giro para salir de allí y veo unas escaleras en las que no había reparado el día anterior. Algo preocupada por haber cometido un error de principiante bajo por ellas con la carne en la boca. Me encuentro con un par de puertas y abriendo una veo unos calabozos, <<Quizás esto fuera un puesto de vigía antes>>. Al abrir la otra puerta casi me atraganto con la comida. Me sorprende gratamente que haya una armería, veo que esta bien surtida, con armas anticuadas, pero bien surtida al fin y al cabo. Me paseo mirando las armas y veo algunas dagas con las cuales me hago de inmediato, meto dos de ellas en mis botas, otras dos que pongo en un cinturón que me ato. Me acerco a una estantería donde hay espadas grandes y pesadas, cojo una sin mucho esfuerzo con una mano y le doy un par de vueltas, <<No, este no es mi estilo, me retrasaría>>. Vuelvo a dejarla donde estaba y me encamino a otra parte donde veo estoques, algunos están en mal estado, pero de los que están en buen estado elijo uno y lo pongo en el cinturón, no me costaría mucho recordar las clases que me habían dado.

Vuelvo a subir, y busco algo de ropa que ponerme que no sea la que llevo, no quiero ensuciarla, encuentro unas vendas usadas, seguramente por otra mujer, y unos pantalones cortos, vestida tan solo con eso salgo silenciosamente al patio dejando dormir a las dos chicas en el sofá.

Tiempo después aparece Neith preguntando que de donde he sacado la espada.

-De la armería que hay en el sótano,- digo escuetamente.

Sigo entrenando hasta que cansada entro al torreón, veo a las chicas que duermen en el sofá desperezándose y subo a avisar a los demás, este día va a ser cansado, hay mucho que limpiar y necesitaremos todas las manos posibles.

Entro en una habitación y veo a Talento tumbado en una cama, me acerco y lo sacudo por el hombro para despertarlo.

-Venga, que es hora de despertar, hay mucho que hacer,- digo en voz alta para ir despertando al resto de los que duermen allí.

Después vuelvo al salón en busca de cubos y trapos.


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Soy Dal, hijo del Estío y el Crepúsculo. Señor del Vacío y Amo del Infinito. Destructor de Mundos y Artífice de Infiernos. Conde de la Nada y Duque de los Océanos. Rey del Purgatorio y Terror del Cielo. Marqués del Inframundo y Barón de la Muerte. Por todos estos titulos, Invitado, reclamo tu vida para mí .

31 Re: Torreón Letargo (Archivo IV) el 11/08/13, 07:31 pm

alpeca

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Noto como alguien me toca el hombro y me despierto, algo sobresaltado. Al principio no sé dónde estoy, pero enseguida lo recuerdo. Suspiro y me levanto. Surásara, quien me ha despertado, se encarga de levantar al resto.

He dormido bastante bien, dado el lugar donde me encuentro. Será que ayer acabé agotado y he aprovechado la noche para recargarme bien, no lo sé.

Me fijo en que Sura tiene una espada.

-¿Hay armas? ¿Dónde?-pregunto-. Ayer no exploré el torreón, por lo que se me pudo pasar una armería, y no está de más tenerla localizada.

Me comenta que la armería está en el sótano, pero que nada de coger armas por el momento, ya que no estamos acostumbrados a usarlas y, además, toca limpiar. Asiento, preparado para obedecer, y me dirijo a por unos cubos y trapos. Lleno los cubos con el agua del pozo del patio, donde hay una estatua un tanto peculiar. No le doy demasiada importancia a la escultura: no me suelen gustar, así que procuro ignorarlas. Al menos no tiene nada escrito...

Cuando acabo de llenar los cubos que llevo, subo de nuevo dónde está Surásara.

-Bueno, ¿por dónde empiezo?

Todos nos dirigimos al salón y empezamos a limpiarlo. Este no es que sea mi terreno, pero se me ha dado una orden y pienso cumplirla.

Mientras limpiamos, me vuelvo a acercar a Surásara.

-Oye, ¿tú eras militar, no? ¿Crees que podrías enseñarnos a usar estas cosas? Porque dudo que este sitio, tan mal como está, no albergue fieras salvajes que nos compliquen la vida…-pregunto, aunque no sé qué tipo de arma puedo usar yo, que no suelo destacar en esfuerzos físicos más allá del vuelo. Aun así, prefiero ser capaz de defenderme mínimamente.

32 Re: Torreón Letargo (Archivo IV) el 11/08/13, 10:44 pm

Matt

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Las palabras de Marsi sobre mi alimentación me hacen detenerme en mi placentera de gustación de la miel claramente daeliciana. "Si ellos comen todas esas comidas es muy posible que sea la causa de su mala alimentación que ellos enfermen hasta el punto de tener esos colores." No se han tomado muy bien mi comentario por lo que puedo deducir de su tono irreverente al dedicarme esas palabras sobre las sabanas blancas.

Pero la respuesta de la chica llamada Neith me acabo de encender haciéndome respirar profundamente e ignorar su comentario con el fin de no acabar enzarzada el primer día con alguna persona del Torreón por lo que prefiero continuar comiendo miel hasta que al fin me noto saciada. Las palabras sobre la extrañeza del tabú del blanco me hacen ladear la cabeza extrañada y las aclaraciones de Susásara me hacen caer mas en la pregunta que se me formula en la mente. "¿Es posible que en sus mundos de procedencia no conozcan cual es el color de la muerte? ¿Cómo puede ser el blanco un color puro?¿En su planeta el rey es la propia descendencia de la muerte?"

-El blanco es un color que en Daelicia significa muerte. La muerte es el final del camino en el que según los sacerdotes de mi mundo el alma asciende a encontrarse con el Demiurgo. Por eso tiramos a nuestros muertos al volcán. Para que vuelvan a ser uno con el mundo.- Digo en un tono aunque melodioso denota un profundo matiz de respeto al referirme de la muerte tras la salida de Neith mientras Lhelian adecenta un poco el sofá donde vamos a dormir. "No creo en ningún Demiurgo ni nada parecido. Lo único real es la muerte y está siempre viene cuando se le place."

Cada vez hay menos compañeros en la sala y, sobre todo, menos luz por lo que me cuesta bastante llegar a la cocina a depositar mi tarro acabando tropezando un par de veces con los adoquines levantados al no poder verlos con claridad. "¿Es que acaso vamos a seguir perdiendo luz? ¿Hasta cuanto desaparece la claridad en la noche? Cada minuto que pasa me cuesta acostumbrarme mas a la carencia de luminosidad y cada vez hace mas y mas frió."

Mis pensamientos quedan rápidamente cortados por los gritos de mi compañera por lo que me asomo tímida y temerosamente por la puerta para ver el rostro de la chica imbuido en terror diciéndome que la luz ha desaparecido por lo que la miro extrañada y la dejo buscando algo en las paredes. "¿No hay luz?¿Ni estrellas? ¿Ni si quiera una tímida luna? No puede ser posible lo que dice. Tiene que estar sufriendo algún tipo de alucinación."

Pero las palabras de la chica no tenían en nada ningún atisbo de alucinación. El cielo era negro, de oscuro insondable con unas pequeñas motas rojas que revoloteaban en la lejanía. Mi cuerpo se tensa hasta el punto de ponerme rígida y caminar de espaldas hasta acabar tropezando contra un adoquín del suelo acabando cayendo de culo contra sofá quedando con la nuca pegada a los cojines y las piernas en alto mirando a un techo ahora inexistente para mí.

Me maldigo incorporándome rápidamente cuando un fulgor procedente de la cocina me hace pensar en lo peor. El brillo proviene de una antorcha encendida por la chica por lo que en cierto modo me alegra ver la actitud de Lhelian. Enciendo otro palo de las paredes y subo a la planta primera para recuperar mi palo de madera y con en la mano bajo a encontrarme con la chica.

-Con estas luces podremos intentar dormir un poco aunque con el frío que hace es indispensable encontrar algo con lo que taparnos para no acabar muriendo o enfermando como ellos.- "Su calor puede serme de ayuda para pasar esta primera noche." Pienso mientras me recuesto en uno de los sofás con la escoba entre mis brazos preparada para atacar si fuese necesario. Un estruendo en la zona de la puerta me hace agarrar fuertemente el palo de madera encendido y mi escoba reculando nerviosa ante ese ruido. De pronto el estruendo cesa y Alice sube con una vela blanca encendida diciendo que ha conseguido levantar el puente. La idea de estar ahora aislados me da mas seguridad pero la invocación de la muerte por parte de la chica me dan ganas de soplar la llama y darle una bofetada a la chica.

La noche fue larga y fría. No conseguí dormir hasta que mi propio cuerpo se rindió al cansancio acumulado y al desgaste que sufría al solo poder estar atenta al circulo de luz danzante que nos proporcionaban las dos antorchas. La chica parecía estar atenta también pero ella consigue caer en brazos de morfeo antes que yo.

Unos pasos a mi espalda me hicieron despertarme y tensar todos los músculos de mi cuerpo preparándome para saltar y romperle la vara en la cabeza a quien fuese que estuviese merodeando en la sala. De reojo pude ver como el intruso es en realidad Surásara por lo que me relajo un poco al reconocerla.

La luz comienza a restaurarse en el interior del torreón por lo que al poder ver un poco mejor y tener a la militar despierta mi cuerpo se termina de destensar permitiéndome al fin descansar. El descanso duró poco al volver a detectar pasos en la zona por lo que levanto la cabeza para descubrir que esta vez es Neith la que me perturba el sueño. Ignoro a la chica cargada de ropa haciéndome una bola en el sofá afianzando fuertemente mi arma.

Al cabo de un rato noto un par de toques en mi hombro por lo que me hago la dormida para pasar de la chica enferma y sus estúpidos buenos días. Al ver que Lhelian se levantaba decido imitarla haciendo sonar mis huesos y soltando un dulce pero profundo suspiro.

Los chicos comienzan a despertarse y a limpiar el salón donde hemos dormido nosotras por lo que imito los mismos movimientos del día anterior barriendo mientras extermino todo insecto que se me presenta. Ya sea con la suela del zapato como a golpe de ramas secas. Me acerco a mi compañera daeliciana y le susurro. -Lhelian. Perdóname pero creo que seria necesario subir a buscar algún que otro tipo de cobertura por que yo esta noche he pasado bastante frío. ¿Me acompañas a buscarlas?- Le digo calentando mi piel rozando las manos con los brazos intentando crear algo de fricción.

33 Re: Torreón Letargo (Archivo IV) el 11/08/13, 11:29 pm

Evanna

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Con cierta pereza y recibiendo un pequeño rayo de luz que se colo por sus ojos entre abiertos, escucho movimiento y pasos así como una voz que tardo algunos segundos en reconocer y que le sobresaltaron un tanto, pues sentía que había cierto enojo en ella, como en todas las anteriores veces que sus compañeros  hablaban. Por suerte no era el caso y cuando Dhelian despertó con autentica pereza y vio a sus compañeros, al menos a Neith y Surásara limpiando el salón como también a Kora que parecía haber despertado casi al mismo tiempo que el. Bostezando levemente se levanto sin quitarse el anorak con el que había dormido y que estaba siéndole un poco incomodo en esos momentos "Necesito un baño dentro de nada, espero que haya alguna prenda que pueda ponerme en este lugar" pensó al tiempo que se levantaba e iba por algo para ayudar un poco con la limpieza quitando algunas telarañas del sofá, que había estado medio molestandole en la noche. En eso estaba cuando Korasihanna se le acerco y en un susurro que era música para sus oídos, entre tanta voz enojada dentro del torreón, escucho su pregunta.

-Esta bien, estoy de acuerdo, he dormido caliente esta noche negra pero me gustaría poder encontrar algo de abrigo y ropa limpia a ser posible- murmuro en respuesta, subiendo a  los cuartos y asomándose con cuidado a una de las dos habitaciones con camas encontrando que había aun gente durmiendo, entrando silenciosamente en el cuarto donde aprecia estar descansando Alice y Marsi, sin hacer ruido se acerco a uno de los baúles del cuarto buscando algo de ropa y alguna manta que no fuese blanca, encontrando ropa, eso si sucia a matar- Antes de ponernos alguna de estas prendas va a tocar lavarlas a conciencia, ¿no era eso lo que había estado haciendo Neith?- pregunto en un murmullo pues recordaba que en su limpieza había visto a la chica poniendo ropa a secar en el patio. Buscando en el baúl encontrando algunas sabanas, blancas como no, con algunas manchas en rojizo que no significaron nada para Dhelian realmente, así como también un par de mantas algo descosidas, una de un tono rojizo palido seguramente por el tiempo y la otra de un tono verdoso apagado, ambas necesitando un lavado urgente ya que ambas tenían algunas manchas de origen desconocido- Mira esto esta bastante bien aunque esta algo sucio, con un buen lavado sera un buen cobertor para el frío de la noche - murmuro de una forma sutil de un mejor humor al notar que al menos podrían dormir calentitos, aunque algo apretujados si seguían durmiendo en el sofá "¿Pero que podemos hacer sino? Dormir en un lugar de luto es bastante incomodo" pensó Dhelian suspirando levemente, le estaba costando acostumbrarse a todo esas cosas raras de esa ciudad y lo peor es que sentía que o se acostumbraba o acabaría loco perdido, o peor, muerto, o como mínimo teniendo encontronazos con sus compañeros. Pensando en ello, recordó lo de la noche anterior con la lo de la miel no pudo evitar comentar algo al respecto- Espero que no haya problemas en esta ocasión por que cojamos esto- añadió pues no quería tener líos cuando apenas estaba iniciando esa forzada convivencia, tomando lo que había encontrado para poder llevárselo en principio al salón y al sofá, lugar donde dormía y que sentía que tendría que abandonar en algún momento.



Última edición por Evanna el 12/08/13, 04:39 pm, editado 1 vez


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Invitado, sueñas con un mundo perfecto...
...tu paraíso personal...
...donde lloras tu imperfecta realidad

34 Re: Torreón Letargo (Archivo IV) el 12/08/13, 12:09 am

Jack

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Nadando, de pronto nos avisan de que íbamos a llegar tarde al casting, así que salimos corriendo del agua a ducharnos y vestirnos. Una vez en la cola, me encuentro con Marsi y creo ver a Shaco un poco más adelante. Sin embargo, cuando voy a saludar, tropiezo y caigo en una gran fuente que salió de la nada. Estoy a punto de salir, pero al escuchar las risas decido quedarme a esperar. Cuando me falta el aire, intento sacar la cabeza pero me choco contra un cristal, lo cual desencadena el pánico hasta que noto que donde había suelo ya no lo hay. Cambio la dirección por pura supervivencia y al fin veo una luz.

Sin embargo, vuelvo a chocarme con otro cristal. Lo aporreo hasta que escucho unas voces apagadas y unos niños sin cara se acercan por el otro lado. El cristal se va aclarando hasta que logro ver... ¿Un acuario? ¡Estoy en un maldito acuario! Sigo aporreando la mampara mientras grito bajo el agua, lo cual hace que los niños se rían a carcajada limpia, aunque sus padres les hacen retroceder. Entonces me doy cuenta de que no me falta el aire y de que algo rojo flota a mi alrededor, suficiente para que mire hacia abajo...


Y desperté en mitad de la noche con un grito ahogado, tapándome la boca con las manos por el susto. Que vaya basura de susto, pero mira que soñar con eso de nuevo... <<No soy esa maldita "Sirenita", pase que me lo dijeran en la escuela de natación cuando niña, pero ya vale, ¿no? A ver si consigo dormirme de nuevo...>> Di un par de vueltas en la cama hasta que logré conciliar el sueño, de nuevo...

~~

Creo que noté que alguien me tocaba el hombro y hablaba en idioma marciano, a lo cual me abracé aún más a la almohada y murmuré una especie de "déjame en paz". También recuerdo la horrible luz en la cara, pero nadie había logrado despertarme así nunca y hoy no sería el primer día, ya que solía taparme la cala con el pelo, cosa que hice. Tampoco me desperté del todo al oír el miserable ruido que anunciaba el despertar de las demás... Eso sí, recuerdo que pensé en lo locas que estaban mis amigas por madrugar tanto en domingo, aunque fuera para ir a dar una vuelta o a nadar o algo...
-Id sin mí...-mascullé con la cara enterrada en la almohada, más dormida que despierta.


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Die wahre Macht, die uns beherrscht, ist die schädliche, unendliche, verzehrende, zerstörende, unstillbare Gier...
Spoiler:
El verdadero Poder que nos controla es la vergonzosa, interminable, desgastante, destructiva e insaciable Sed...

35 Re: Torreón Letargo (Archivo IV) el 12/08/13, 10:51 am

Lupin

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Un sueño vacío.
***
El cuerpo de Ozzchreanos, acostumbrado a que le levantaran de esta forma, despertó al primer toque de la humana. Los segundos aún se pueden contar con las manos entre el momento en que abrió los ojos y el que se incorporó, pero cualquiera hubiera pensado que ese alzamiento rápido no fue más que un espejismo si presenciara la parálisis en que se vio sumido de repente. Sin duda, no era el lugar más extraño donde había amanecido, pues la mazmorra le ganaba por goleada, pero se veía igualmente desorientado. En buena parte esto era debido a no ver más túnicas blancas con sobreveste negro que la suya y, por tanto, no tener más novicios que seguir. No tardaría en buscar la rutina instintivamente pero, por un momento, se había detenido.
No llegó a pensar ni a considerar nada hasta que la necesidad le asaltó de nuevo. Recordó el camino por el que había subido y que allí hubo comida la noche anterior, así que inmediatamente lo clasificó al mismo nivel que el comedor comunal de sede de la Iglesia Espiritual Rocuo. Y su experiencia diaria le dijo que allí habría comida de nuevo, pues ese era el momento de desayunar. Una gran decepción se hubiera llevado de estar consciente al llegar al comedor, pero para él no fue más que otro hecho inesperado que le costó otro minuto de parálisis hasta que recordó las cestas. Y curiosamente encontró algo familiar en ellas, que llevaba muchos años sin comer pero que sin duda conocía mucho más que cualquier otro alimento de la cesta: caviar ochrorio. Es indudable que no hubo sorpresa, ni extrañeza. Es más, ni siquiera le llamó la atención; pero su mano se dirigió hacia el bote inmediatamente. Necesitaba algún cubierto, el que fuera… y acabó agarrando uno de los lavados el día anterior, a saber de quién. Sin moverse del lugar, empezó a ingerir el alimento familiar con ritmo metódico, pero sin pausa de nuevo. Así empezó a despertar Ozzchreanos.

36 Re: Torreón Letargo (Archivo IV) el 12/08/13, 01:07 pm

NH


Marsi se había desvelado en mitad de la noche, sobresaltada por el grito de Alice a su lado, y le había sido prácticamente imposible dormirse de nuevo. Cuando fueron a despertarla había logrado entrar en un estado de duermevela que le había permitido descansar un poco, pero se seguía sintiendo como si le hubiesen pegado una paliza. Tenía los párpados pegajosos, las mejillas saladas y tirantes por las lásgrimas secas, y horrible dolor de cabeza. Tardó unos minutos de remoloneo, pero se acabó levantando.

Lo primero que hizo fue abrir las ventanas para ventilar, asomándose a una y apoyando los brazos cruzados en el alféizar. Se podía ver el patio, y a Neith lavando ropa en un barreño. Se oían voces de lo que ya se habían levantado, suaves y tranquilas, típicas de la mañana en cualquier sitio. También tenía que reconocer que había un día precioso; brillaba un sol pálido pero no había calor, y el cielo estaba totalmente despejado a excepción de alguna nubecilla perdida, y corría briza suave que olía a piedra mojada, y a salitre. << Estoy en un campamento, todo esto es un campamento de un año>> Se dijo mentalmente para animarse. Cuando acabase el campamento volvería a casa. Respiró hondo y fue a vestirse. Se quitó la camisa, que reservaría para las salidas al ser su única ropa ''buena'' y sacó de los arcones un blusón amplio de tela tosca color tostado que se ajustó con un cinturón ancho al que peleó por hacerle un agujero nuevo. Se calzó, y antes de salir llamó una vez más a Alice y Álvaro. Ozz ya se había levantado.

Fue al patio, dando los buenos días con un gesto a los compañeros con los que se iba cruzando. Las niñas fruta habían dormido encogidas en un sofá, y Marsi se preguntó si no les dolería todo. Sacó un cubo de agua del pozo y se lavó la cara en plan rápido, para quitarse los restos de lágrimas y acabar de despertarse. Luego fue a la cocina y encendió el horno para tostar pan. Puso varias rebanadas y en algunas echó queso que se fundió con el calor. Ozz estaba en la cocina también, atacando un bote de lo que parecía caviar.

-Eh, no te lo acabes todo- le reprendió Marsi, robándole una cucharada para echársela en la tostada.

El queso era blanco y cremoso, y el caviar le daba un toque salado. Se puso un vaso de leche fría y se sentó a desayunar tranquilamente. Los demás ya sacaban cubos y trapos para empezar a limpiar. << Supongo que empezaremos por el salón e iremos subiendo...>> pensó << Aunque también deberíamos darle un repaso al patio, a lo mejor le podemos sacar partido al huerto y todo>> Acabó su desayuno y lavó lo que había usado, dejándolo secar sobre un trapo extendido. Se sacudió las miguitas del pan y buscó a los demás.

-Vale, plan de combate. Una vez hayamos desayunado todos, hay que moverse. Podemos dividirnos por plantas para ir más rápido, somos bastantes. Yo puedo empezar por el salón...

Cogió una escoba y la empuñó como si fuera un arma. Aquel montón de polvo y arañas no era nada en comparación con las cuadras de los osogrifos.

37 Re: Torreón Letargo (Archivo IV) el 12/08/13, 02:31 pm

Jack

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Volvía a escuchar voces mientras la luz retomaba su asalto, aunque me defendi con "uñas y dientes" y seguí medio dormida, aunque los movimientos para esquivar la luz eran menos lentos y pesados. Reconocí la voz de Marsi llamándome, lo cual me chocó con lo que pensaba que pasaba fuera.

Unos minutos después, ya no era domingo. Ni estaba en casa de nadie a punto de irnos a nadar. No, estaba en un cuarto desordenado, viejo.
-Hmm... Rocavarancolia... ¿Qué hora... Gah no hay reloj...-mascullé, tanteando en el aire donde habría una mesita.

Adormilada, me quedé unos segundos con el brazo en el aire, buscando, hasta que el golpe de este contra el colchón me espabiló. Sin mover más que las piernas, logré sentarme en la cama, aún con la espalda echada en el colchón, mirando al techo entre el pelo hecho un lío. Así estuve hasta que las tripas rugieron pidiendo alimento.
-Desayuno... Cerebros...-mascullé al salir, ¡por fin/maldita desgracia! de la cama e incorporarme.-Qué pelos, por favor.

Descalza, bajé hasta el patio sin saludar ni fijarme en nadie, donde, de puntillas, fui directa al pozo a echarme agua y arreglar el estropicio del pelo. Ahora sí. Despierta por fin, vuelvo a por mis botas y retorno al salón, donde saludo y señalo a Marsi.
-¡Buenos días! He soñado contigo y Álvaro y... Ah, que se quedó con el otro grupo; Shaco. Era una tontería de sueño, realmente...-de nuevo el ruido de tripas.-Cerebros. Hambre. ¡No hay vegemite!-me lamento entonces.

<<Ozzy desayuna caviar... Qué curioso>> Imito a los dos por evitar el pensar qué desayunar y luego friego lo mío sin dejar de mirar a Ozzy <<Sigue como ayer. Akasha no estaba así, ¿por qué este sí? ¿Plan de combate? ¿Marsi?>> Ah, limpieza. <<¡Nos quedamos entonces!>>

-Me apunto.-digo rápidamente, saliendo de la cocina.-Y me pido la armería, que hay muchos muebles viejos y armas y seguramente habrá más bichos que en otro sitio.-pero al ver las caras de incognita, señalo las escaleras.-Está abajo, en el sótano. Y también hay una especie de celda, ¿voluntarios para probar las argollas?

Aun riendo voy a la cocina a por un trapo y otra escoba y me coloco en posición de firmes junto a la escalera.
-¿Vamos?


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38 Re: Torreón Letargo (Archivo IV) el 12/08/13, 04:21 pm

Shylver


Akasha se revolvió en su cama mientras las horas pasaban a su alrededor, sin lograr conciliar el sueño. Se levantó por un momento para mirar por la ventana. La noche estaba tan apagada como cuando todos seguían despiertos, nada nuevo en el paisaje. Volvió a tumbarse. Una ilusión. Maldijo una y otra vez en un susurro a la ciudad y a todos sus habitantes, existiesen o no. ¿Qué clase de... monstruo utilizaba ese vil cebo, la ilusión de sus hermanos pequeños esperándola en la puerta de su casa para acabar con su vida? Gruñó furiosa y cerró los ojos.
Fue capaz de ignorar el sobresalto de Alice unos minutos después. No podía dormir gracias a uno de sus casos puntuales de insomnio, pero se encontraba lo suficientemente cansada después de aquel día de largo camino –y del incidente de las cestas– como para prestar la atención justa a sus alrededores. Suspiró, preguntándose por qué tenía que pasarle esto a ella. Mirando el lado bueno, al menos tenía con quien pasar esta absurda “aventura” a la que se había visto arrastrada, así que intentaría llevarlo lo mejor posible. Con un interminable torrente de pensamientos atravesando su cabeza, las horas pasaron lentamente. Finalmente, salió el sol.
La campesina había logrado dormirse al fin. De poco sirvió, pues el sonido de movimiento en la habitación logró penetrar a través de su ligero sueño. Se agitó levemente para luego abrir los ojos y levantarse con dificultad de la cama. Solo había sido capaz de dormir una hora, pero con eso tenía suficiente para recuperar unas cuantas fuerzas. O eso creía.
Ayudándose de la pared, bajó las escaleras con cuidado de no caerse. Se encontraba un poco aturdida, pero parecía que la sensación estaba remitiendo poco a poco. Al llegar al piso de abajo pasó de largo a Marsi y a Ozzy con un vago “Buenos días”, y salió al patio. Si quería ser útil para el grupo en ese nuevo día necesitaba urgentemente despejarse. Se aproximó al pozo, levantó el cubo y se echó agua en la cara. “Refrescante”, en cierta medida. Abriendo por completo los ojos y sacudiendo la cabeza, Akasha volvió de entre los muertos.
Entró de nuevo en la cocina de un salto, colocándose junto a Marsi y Alice, tomando una escoba desgastada del montón. Saludó con vitalidad.
-¡Buenos días!-exclamó.- ¿Toca limpiar hoy? ¿Por dónde empezamos?
Akasha se encontraba más o menos feliz. Quizás era por el hecho de que el día anterior no había sido capaz de colaborar lo más mínimo tras la llegada al torreón, perdida en sus propios pensamientos. O quizás era porque todavía seguía un poco dormida y no era capaz de pensar con claridad. De una forma u otra, podía limpiar. Estaba acostumbrada a los trabajos del hogar y al trabajo físico, por lo que una sesión intensiva de limpieza del torreón sería poco más que un desafío. Mientras esperaba alguna respuesta por parte de los demás presentes en la sala, se dio la vuelta y buscó algo que desayunar. Buscó algo ligero. No acostumbraba a comer demasiado.

39 Re: Torreón Letargo (Archivo IV) el 12/08/13, 05:07 pm

Evanna

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Por el salón no tardaron en aparecer los durmientes que faltaban, a los que en principio Dhelian no presto atención, mientras dejaba el anorak con el que había dormido sobre el sofá y salia al patio donde había visto que sacaban agua. Ya allí con cierto esfuerzo saco agua del pozo, sufriendo un desilusión al ver que esa agua seguía siendo incolora, suspirando levemente tomo un poco antes de volver adentro llegando al momento de escuchar que se iba a dividir el trabajo de limpiar. "No estaría nada mal hacerlo, o nos va a comer el polvo y la suciedad del torreón" pensó escuchando como sus compañeros en un tono que no entendía porque resultaba enojado cuando estaban diciendo algo tan simple, escogían sus lugares y como decían de esperar a que todos desayunaran. Al oír eso los ojos de Dhelian se posaron en los contenidos de las cestas, todos con ese sabor extraño y amargo que el día anterior se había comido pero que dudaba poder comérselo sin saberlo cocinar. Aun así no queriendo abusar tomo un tarro de miel y algo de ese pan que había visto comer a Marsi huntandoselo y comiéndolo en silencio. Cuando termino se decidió finalmente por participar.

-Me gustaría poder limpiar también ese sótano con armas que Alice ha mencionado, a ser posible- añadió Dhelian mirándoles, sinceramente el no tenia mucha idea de armas, lo máximo que había tomado en su vida era los cubiertos de la comida y algún que otro cuchillo y dudaba que eso le fuera a valer contra cosas como la casa carnívora del día anterior. Igualmente no tenia ni la menor idea en como defenderse pero dudaba el poder sobrevivir sin saber como huir sin acabar herido, como mínimo. Con ese pensamiento y tomando fuerzas, tomó un trapo poniendo un poco de mala cara ante el color de este pero haciendo de tripas corazón y un cubo dispuesto a ponerse a limpiar, era lo principal sino querían acabar enfermando en aquel lugar con tanta mugre- Oh, algo mas que me gustaría comunicarles. Me preguntaba, si es posible y sino causa problemas, que cuando terminemos las labores de limpieza podamos hablar un poco entre nosotros...cometí un error ayer con lo de la comida y me disculpo por ello, pero pienso que esto en gran parte se debe a que no sabemos mucho de los otros ni de los lugares donde venimos. Pienso que estaría bien saber un poco mas, para evitar incidentes en la convivencia. ¿Que opinan de esto que dije? -añadió un bastante incomodo y con una timidez evidente, pues poco a poco su disfraz de Lhelian comenzaba a perder su fortaleza, Dhelian empezaba a hacer aparición de forma gradual. No podía estar siendo otra persona eternamente sin que algo de su real personalidad no saliera a la luz, esperando que decidieran todos que iba a hacer para ponerse a ello.En su casa nunca había hecho mucho realmente, pero aquí no tenia nadie que lo fuese a hacer por el y si algo habría aprendido como Lhelian, es la uncia forma de coger confianza y ser independiente era hacer las cosas por si mismo, aunque fuese con ayuda en un comienzo. De ahí que intentara ir contra su vagancia habitual, no deseaba vivir en un sitio sucio, por nada del mundo.


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Invitado, sueñas con un mundo perfecto...
...tu paraíso personal...
...donde lloras tu imperfecta realidad

40 Re: Torreón Letargo (Archivo IV) el 12/08/13, 11:51 pm

Vlad

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Yrfylltabgemesh no atendió demasiado a sus compañeros, como ya comenzaba a ser habitual. Cuando entraron en el polvoriento torreón, simplemente los acompañó y observó las estancias que componían el edificio, tomando nota de los comentarios que los no hagaloch hacían de vez en cuando, atesorando aquellos pequeños retazos de información aparentemente banal para luego poder montar en su mente un mosaico entero que pudiera darle datos útiles sobre sus mundos y sus costumbres.

Finalmente, un tanto hastiado de la compañía de aquellos lentos personajillos, descendió al sótano para continuar explorando. En la húmeda y lúgubre penumbra que se deslizaba por entre las rocas que conformaban las paredes de aquella extraña cripta, halló la que a partir de ese momento sería su habitación preferida.

Ante sus ojos llenos de pura satisfacción, se extendía una estancia cubierta hasta el techo de armamento. No tardó más de una milésima de segundo en lanzarse a comprobar la naturaleza de aquellos artilugios, con la esperanza de encontrar algo que pudiera sustituir su preciada arma perdida. Tardó un tiempo en orientarse en aquel maremagnum absolutamente carente de organización ninguna, tan distinto de las armoniosas armerías de su templo. Por otra parte, no pudo evitar pensar en el herrumbroso y deplorable estado en el que se hallaban todas las piezas, y un profundo sentimiento de desaprobación surgió de las entrañas del hagaloch al pensar en el artífice de aquella colosal chapuza. ¿Podía de veras un armero vivir con la vergüenza de contar aquellas birrias romas entre sus obras?

Pero el aspirante a asesino sabía que no podía ponerse exigente en un momento como aquel. Estaba preocupantemente desarmado, y aquello era a todas luces un problema inmenso en una ciudad que había engullido en tan calmo silencio a la mitad de los muchachos que había conocido en la plaza, y a los que aún se negaba a llamar elegidos. Tomó con precaución un ninja-to que estuviera aún afilado, así como unas cuantas dagas de repuesto y una ballesta de mano, que más adelante debería arreglar a los estándares de un asesino que se preciara, además de sus correspondientes virotes.

Dándose cuenta de que iba siendo hora de descansar, se acomodó en una de las celdas, aparentemente vacías, no sin antes dejar descansar su colgante, que lucía con un casi imperceptible fulgor verdoso, sobre una caja medio rota, buscando además un par de velas para conformar un altar a Chernogar improvisado.

Después de dedicarle unas breves oraciones al Gran Dios, el pequeño aprendiz de asesino se dejó caer, derrotado, sobre el frío suelo de piedra, manteniendo siempre cerca sus armas tanto nuevas como viejas, ojo avizor ante la posible intrusión de un enemigo que quisiera acabar con su vida aprovechando la nocturnidad.

Cuando, a la mañana siguiente, Yrfylltabgemesh despertó gracias al escándalo montado en el piso superior, ascendió con cautela en busca de la fuente del alboroto. Se encontró entonces con que los infraseres se estaban afanando por arreglar aquel sucio habitáculo que, por lo visto, habría de ser su hogar durante lo que restara de la prueba. No pudo sentir más que cierta satisfacción al comprobar que iban aceptando su papel como esclavos, para luego fijar su atención sobre el más que atrayente aroma a queso fundido que comenzó a acariciar las fosas nasales del hambriento hagaloch.

Sin más preámbulos, corrió hacia la cocina, dónde tuvo que trepar por encima del horno para alcanzar el preciado premio lácteo. A una velocidad sorprendente, incluso entre los de su especie, tomó una de las piezas y se la acercó al hocico, dónde lo ponderó con mucho cuidado, pero no poca presteza para, después de un par de olisqueos nerviosos, acercarse el manjar en la boca y comenzar a roerlo con gesto distraído, haciendo desaparecer poco a poco la pieza entre sus dientes con un sonido rápido, sordo y traqueteante.


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¿Qué es más divertido que matar a un bebé en una batidora?

Matarlo con la tapa abierta.

41 Re: Torreón Letargo (Archivo IV) el 13/08/13, 01:24 am

Jack

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Lhelian dijo algo interesante sobre saber más sobre nuestros sitios de origen y asentí vigorosamente con una idea en los labios.

-Para saber más cosas de nuestras culturas... ¿Por qué no lo hacemos por grupos? Quien venga a la armería, nos contamos de dónde venimos y lo que se nos ocurra, otro grupo d limpieza que se cuente lo suyo, y así hasta todos. Y luego en la comida o cuando acabemos lo ponemos todo en común en plan de "yo he aprendido de, " por ejemplo, "Lhelian, que esto, esto, y lo otro pasa en su mundo". ¿Hace?

Entonces apareció Yrfyll, con quien aún no había cruzado palabra por las circunstancias pasadas. Seguía llevando su máscara aunque esta vez colgaba del cuello. le habría dicho buenos días -además de darle una escoba- pero salió disparado a por... <<Queso. ¡Qué monada! Venía de la armería, ¿durmió allí? No le vi anoche, ni me enteré... Bueno, pues si piensa hacer su cama allí... Que limpie>> Decidido eso, esperé a que acabara, pero miré a Lhelian y le di un manotazo en el trasero.
-Ve bajando, bonita, que ahora bajamos Yrfyll y yo.

Acto seguido me acerqué con cierta malicia a rascarle la oreja ilesa y le dije, sin dejar de sonreír:

-Buenos días. Toca limpieza, así que coge un trapo o alguna escoba y a adecentar la armería. Como un equipo, ¡venga! El que no trabaja, no come, ¿eh?-exclamé, al verle un tanto reticente.




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