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Pablo Matthies Fonseca

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Torreón Letargo (Archivo IV)

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1 Torreón Letargo (Archivo IV) el 08/08/13, 11:29 am

Dal

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Recuerdo del primer mensaje :

-Uffff, menos mal que llegamos, este tío no se vuelve ligero por momentos,- digo llegando al fin frente al torreón,- que alguien busque la puerta entre toda esa maraña de plantas.- dejo el cuerpo de Ozzchreanos en el suelo y segundos después encuentran la puerta.- Yo entraré sola, no quiero peros,- digo mientras compruebo la expresión que empezaba a formarse en sus caras,- Si he de pelear puedo protegerme a mi misma, si venís vosotros ahora mismo solo me estorbaríais. No os preocupéis, estaré bien, en cuanto vea si es seguro os pego un grito.- Voy a entrar pero antes prefiero repetirles una cosa,- No me sigáis,- digo en tono de orden.

Sin esperar mas me adentro en el torreón en completo silencio. Lo primero que me llama la atención es la ingente cantidad de polvo, <<Joder, ni en los barracones estaba tan sucio, y mira que nos encargábamos de ensuciar ¿eh?>>. Lo segundo que me llama la atención es algo escrito en la pared, "estamos rodeados". <<Sí, si que vamos a estar rodeados, de porquería hasta que no limpiemos>>. Me acerco con cuidado a ese mensaje y lo borro, no quiero inquietar a los demás, y desde luego no el primer día.

Abro una puerta que casualmente da a una especie de patio, que seria bastante bonito de no ser por la estatua que esta en el centro. <<En esta ciudad tienen un sentido del gusto encantador>>. Más allá hay mas puertas que al abrir veo que llevan a las letrinas. <<Bueno, al menos tenemos algún lugar donde hacer nuestras necesidades, pensé que tendríamos que hacerlo en el foso>>. Casi al irme veo lo que parecen ser unas tumbas, me acerco y compruebo que realmente son eso. <<Gente que murio aqui, yo no pienso cavar tumbas>>.

Vuelvo al torreón y aseguro el primer piso mirando en lo que parece ser una cocina. Subo al primer piso lentamente por las escaleras, tratando de no hacer ruidos, veo varias puertas y las escaleras que dan al segundo, miro en cada puerta y todos parecen despachos o cosas parecidas, me sorprende lo revuelto que esta todo allí. La ultima puerta que abro me pone de buen humor, hay una bañera.

Sigo subiendo y veo dos puertas, al abrir ambas veo dos habitaciones comunales con unas cuantas camas en un estado mediocre. <<Mira, cada vez se parece mas a los barracones, de lo malo un sitio en que dormir>>.

Subo al último piso ya sin tanto cuidado, si no ha habido peligro hasta ahora dudo que vaya a haberlo ahora. El último piso resulta ser una sala de entrenamiento, algo que me vendrá bien a mi y a los que quieran entrenar conmigo <<Bueno, y a los que no quieran también, por que de este torreón no salen si no es conmigo o entrenados>>.

Bajo ya sin cuidado y abro la puerta.

-Ala podéis pasar, no hay nada peligroso, a excepción de las arañas que hay un huevo y más.- les digo tratando de comprobar cuan valientes son,- Bienvenidos a vuestro nuevo y sucio hogar, iros acostumbrando por que hasta que no limpiemos seguirá así, hay habitaciones, una cocina, un patio, baños, una bañera, una sala de entrenamiento y.....-dejo pausa para darle emoción- arañas, así que aprended a convivir con ellas,- y me alejo riéndome en busca de un cubo para empezar a limpiar. Pero cuando doy dos pasos me acuerdo de Ozzchreanos y salgo a por el, lo levanto y lo dejo tumbado en un sofá.



P.D.: No ha examinado los sótanos por que no se ha fijado en las escaleras, asi que el que se fije que avise o algo ^^



Última edición por Aleazar el 08/08/13, 10:07 pm, editado 1 vez


_________________________________________

Soy Dal, hijo del Estío y el Crepúsculo. Señor del Vacío y Amo del Infinito. Destructor de Mundos y Artífice de Infiernos. Conde de la Nada y Duque de los Océanos. Rey del Purgatorio y Terror del Cielo. Marqués del Inframundo y Barón de la Muerte. Por todos estos titulos, Invitado, reclamo tu vida para mí .

37 Re: Torreón Letargo (Archivo IV) el 12/08/13, 02:31 pm

Jack


Volvía a escuchar voces mientras la luz retomaba su asalto, aunque me defendi con "uñas y dientes" y seguí medio dormida, aunque los movimientos para esquivar la luz eran menos lentos y pesados. Reconocí la voz de Marsi llamándome, lo cual me chocó con lo que pensaba que pasaba fuera.

Unos minutos después, ya no era domingo. Ni estaba en casa de nadie a punto de irnos a nadar. No, estaba en un cuarto desordenado, viejo.
-Hmm... Rocavarancolia... ¿Qué hora... Gah no hay reloj...-mascullé, tanteando en el aire donde habría una mesita.

Adormilada, me quedé unos segundos con el brazo en el aire, buscando, hasta que el golpe de este contra el colchón me espabiló. Sin mover más que las piernas, logré sentarme en la cama, aún con la espalda echada en el colchón, mirando al techo entre el pelo hecho un lío. Así estuve hasta que las tripas rugieron pidiendo alimento.
-Desayuno... Cerebros...-mascullé al salir, ¡por fin/maldita desgracia! de la cama e incorporarme.-Qué pelos, por favor.

Descalza, bajé hasta el patio sin saludar ni fijarme en nadie, donde, de puntillas, fui directa al pozo a echarme agua y arreglar el estropicio del pelo. Ahora sí. Despierta por fin, vuelvo a por mis botas y retorno al salón, donde saludo y señalo a Marsi.
-¡Buenos días! He soñado contigo y Álvaro y... Ah, que se quedó con el otro grupo; Shaco. Era una tontería de sueño, realmente...-de nuevo el ruido de tripas.-Cerebros. Hambre. ¡No hay vegemite!-me lamento entonces.

<<Ozzy desayuna caviar... Qué curioso>> Imito a los dos por evitar el pensar qué desayunar y luego friego lo mío sin dejar de mirar a Ozzy <<Sigue como ayer. Akasha no estaba así, ¿por qué este sí? ¿Plan de combate? ¿Marsi?>> Ah, limpieza. <<¡Nos quedamos entonces!>>

-Me apunto.-digo rápidamente, saliendo de la cocina.-Y me pido la armería, que hay muchos muebles viejos y armas y seguramente habrá más bichos que en otro sitio.-pero al ver las caras de incognita, señalo las escaleras.-Está abajo, en el sótano. Y también hay una especie de celda, ¿voluntarios para probar las argollas?

Aun riendo voy a la cocina a por un trapo y otra escoba y me coloco en posición de firmes junto a la escalera.
-¿Vamos?

38 Re: Torreón Letargo (Archivo IV) el 12/08/13, 04:21 pm

Shylver


Akasha se revolvió en su cama mientras las horas pasaban a su alrededor, sin lograr conciliar el sueño. Se levantó por un momento para mirar por la ventana. La noche estaba tan apagada como cuando todos seguían despiertos, nada nuevo en el paisaje. Volvió a tumbarse. Una ilusión. Maldijo una y otra vez en un susurro a la ciudad y a todos sus habitantes, existiesen o no. ¿Qué clase de... monstruo utilizaba ese vil cebo, la ilusión de sus hermanos pequeños esperándola en la puerta de su casa para acabar con su vida? Gruñó furiosa y cerró los ojos.
Fue capaz de ignorar el sobresalto de Alice unos minutos después. No podía dormir gracias a uno de sus casos puntuales de insomnio, pero se encontraba lo suficientemente cansada después de aquel día de largo camino –y del incidente de las cestas– como para prestar la atención justa a sus alrededores. Suspiró, preguntándose por qué tenía que pasarle esto a ella. Mirando el lado bueno, al menos tenía con quien pasar esta absurda “aventura” a la que se había visto arrastrada, así que intentaría llevarlo lo mejor posible. Con un interminable torrente de pensamientos atravesando su cabeza, las horas pasaron lentamente. Finalmente, salió el sol.
La campesina había logrado dormirse al fin. De poco sirvió, pues el sonido de movimiento en la habitación logró penetrar a través de su ligero sueño. Se agitó levemente para luego abrir los ojos y levantarse con dificultad de la cama. Solo había sido capaz de dormir una hora, pero con eso tenía suficiente para recuperar unas cuantas fuerzas. O eso creía.
Ayudándose de la pared, bajó las escaleras con cuidado de no caerse. Se encontraba un poco aturdida, pero parecía que la sensación estaba remitiendo poco a poco. Al llegar al piso de abajo pasó de largo a Marsi y a Ozzy con un vago “Buenos días”, y salió al patio. Si quería ser útil para el grupo en ese nuevo día necesitaba urgentemente despejarse. Se aproximó al pozo, levantó el cubo y se echó agua en la cara. “Refrescante”, en cierta medida. Abriendo por completo los ojos y sacudiendo la cabeza, Akasha volvió de entre los muertos.
Entró de nuevo en la cocina de un salto, colocándose junto a Marsi y Alice, tomando una escoba desgastada del montón. Saludó con vitalidad.
-¡Buenos días!-exclamó.- ¿Toca limpiar hoy? ¿Por dónde empezamos?
Akasha se encontraba más o menos feliz. Quizás era por el hecho de que el día anterior no había sido capaz de colaborar lo más mínimo tras la llegada al torreón, perdida en sus propios pensamientos. O quizás era porque todavía seguía un poco dormida y no era capaz de pensar con claridad. De una forma u otra, podía limpiar. Estaba acostumbrada a los trabajos del hogar y al trabajo físico, por lo que una sesión intensiva de limpieza del torreón sería poco más que un desafío. Mientras esperaba alguna respuesta por parte de los demás presentes en la sala, se dio la vuelta y buscó algo que desayunar. Buscó algo ligero. No acostumbraba a comer demasiado.

39 Re: Torreón Letargo (Archivo IV) el 12/08/13, 05:07 pm

Evanna


Por el salón no tardaron en aparecer los durmientes que faltaban, a los que en principio Dhelian no presto atención, mientras dejaba el anorak con el que había dormido sobre el sofá y salia al patio donde había visto que sacaban agua. Ya allí con cierto esfuerzo saco agua del pozo, sufriendo un desilusión al ver que esa agua seguía siendo incolora, suspirando levemente tomo un poco antes de volver adentro llegando al momento de escuchar que se iba a dividir el trabajo de limpiar. "No estaría nada mal hacerlo, o nos va a comer el polvo y la suciedad del torreón" pensó escuchando como sus compañeros en un tono que no entendía porque resultaba enojado cuando estaban diciendo algo tan simple, escogían sus lugares y como decían de esperar a que todos desayunaran. Al oír eso los ojos de Dhelian se posaron en los contenidos de las cestas, todos con ese sabor extraño y amargo que el día anterior se había comido pero que dudaba poder comérselo sin saberlo cocinar. Aun así no queriendo abusar tomo un tarro de miel y algo de ese pan que había visto comer a Marsi huntandoselo y comiéndolo en silencio. Cuando termino se decidió finalmente por participar.

-Me gustaría poder limpiar también ese sótano con armas que Alice ha mencionado, a ser posible- añadió Dhelian mirándoles, sinceramente el no tenia mucha idea de armas, lo máximo que había tomado en su vida era los cubiertos de la comida y algún que otro cuchillo y dudaba que eso le fuera a valer contra cosas como la casa carnívora del día anterior. Igualmente no tenia ni la menor idea en como defenderse pero dudaba el poder sobrevivir sin saber como huir sin acabar herido, como mínimo. Con ese pensamiento y tomando fuerzas, tomó un trapo poniendo un poco de mala cara ante el color de este pero haciendo de tripas corazón y un cubo dispuesto a ponerse a limpiar, era lo principal sino querían acabar enfermando en aquel lugar con tanta mugre- Oh, algo mas que me gustaría comunicarles. Me preguntaba, si es posible y sino causa problemas, que cuando terminemos las labores de limpieza podamos hablar un poco entre nosotros...cometí un error ayer con lo de la comida y me disculpo por ello, pero pienso que esto en gran parte se debe a que no sabemos mucho de los otros ni de los lugares donde venimos. Pienso que estaría bien saber un poco mas, para evitar incidentes en la convivencia. ¿Que opinan de esto que dije? -añadió un bastante incomodo y con una timidez evidente, pues poco a poco su disfraz de Lhelian comenzaba a perder su fortaleza, Dhelian empezaba a hacer aparición de forma gradual. No podía estar siendo otra persona eternamente sin que algo de su real personalidad no saliera a la luz, esperando que decidieran todos que iba a hacer para ponerse a ello.En su casa nunca había hecho mucho realmente, pero aquí no tenia nadie que lo fuese a hacer por el y si algo habría aprendido como Lhelian, es la uncia forma de coger confianza y ser independiente era hacer las cosas por si mismo, aunque fuese con ayuda en un comienzo. De ahí que intentara ir contra su vagancia habitual, no deseaba vivir en un sitio sucio, por nada del mundo.

40 Re: Torreón Letargo (Archivo IV) el 12/08/13, 11:51 pm

Vlad


Yrfylltabgemesh no atendió demasiado a sus compañeros, como ya comenzaba a ser habitual. Cuando entraron en el polvoriento torreón, simplemente los acompañó y observó las estancias que componían el edificio, tomando nota de los comentarios que los no hagaloch hacían de vez en cuando, atesorando aquellos pequeños retazos de información aparentemente banal para luego poder montar en su mente un mosaico entero que pudiera darle datos útiles sobre sus mundos y sus costumbres.

Finalmente, un tanto hastiado de la compañía de aquellos lentos personajillos, descendió al sótano para continuar explorando. En la húmeda y lúgubre penumbra que se deslizaba por entre las rocas que conformaban las paredes de aquella extraña cripta, halló la que a partir de ese momento sería su habitación preferida.

Ante sus ojos llenos de pura satisfacción, se extendía una estancia cubierta hasta el techo de armamento. No tardó más de una milésima de segundo en lanzarse a comprobar la naturaleza de aquellos artilugios, con la esperanza de encontrar algo que pudiera sustituir su preciada arma perdida. Tardó un tiempo en orientarse en aquel maremagnum absolutamente carente de organización ninguna, tan distinto de las armoniosas armerías de su templo. Por otra parte, no pudo evitar pensar en el herrumbroso y deplorable estado en el que se hallaban todas las piezas, y un profundo sentimiento de desaprobación surgió de las entrañas del hagaloch al pensar en el artífice de aquella colosal chapuza. ¿Podía de veras un armero vivir con la vergüenza de contar aquellas birrias romas entre sus obras?

Pero el aspirante a asesino sabía que no podía ponerse exigente en un momento como aquel. Estaba preocupantemente desarmado, y aquello era a todas luces un problema inmenso en una ciudad que había engullido en tan calmo silencio a la mitad de los muchachos que había conocido en la plaza, y a los que aún se negaba a llamar elegidos. Tomó con precaución un ninja-to que estuviera aún afilado, así como unas cuantas dagas de repuesto y una ballesta de mano, que más adelante debería arreglar a los estándares de un asesino que se preciara, además de sus correspondientes virotes.

Dándose cuenta de que iba siendo hora de descansar, se acomodó en una de las celdas, aparentemente vacías, no sin antes dejar descansar su colgante, que lucía con un casi imperceptible fulgor verdoso, sobre una caja medio rota, buscando además un par de velas para conformar un altar a Chernogar improvisado.

Después de dedicarle unas breves oraciones al Gran Dios, el pequeño aprendiz de asesino se dejó caer, derrotado, sobre el frío suelo de piedra, manteniendo siempre cerca sus armas tanto nuevas como viejas, ojo avizor ante la posible intrusión de un enemigo que quisiera acabar con su vida aprovechando la nocturnidad.

Cuando, a la mañana siguiente, Yrfylltabgemesh despertó gracias al escándalo montado en el piso superior, ascendió con cautela en busca de la fuente del alboroto. Se encontró entonces con que los infraseres se estaban afanando por arreglar aquel sucio habitáculo que, por lo visto, habría de ser su hogar durante lo que restara de la prueba. No pudo sentir más que cierta satisfacción al comprobar que iban aceptando su papel como esclavos, para luego fijar su atención sobre el más que atrayente aroma a queso fundido que comenzó a acariciar las fosas nasales del hambriento hagaloch.

Sin más preámbulos, corrió hacia la cocina, dónde tuvo que trepar por encima del horno para alcanzar el preciado premio lácteo. A una velocidad sorprendente, incluso entre los de su especie, tomó una de las piezas y se la acercó al hocico, dónde lo ponderó con mucho cuidado, pero no poca presteza para, después de un par de olisqueos nerviosos, acercarse el manjar en la boca y comenzar a roerlo con gesto distraído, haciendo desaparecer poco a poco la pieza entre sus dientes con un sonido rápido, sordo y traqueteante.

41 Re: Torreón Letargo (Archivo IV) el 13/08/13, 01:24 am

Jack


Lhelian dijo algo interesante sobre saber más sobre nuestros sitios de origen y asentí vigorosamente con una idea en los labios.

-Para saber más cosas de nuestras culturas... ¿Por qué no lo hacemos por grupos? Quien venga a la armería, nos contamos de dónde venimos y lo que se nos ocurra, otro grupo d limpieza que se cuente lo suyo, y así hasta todos. Y luego en la comida o cuando acabemos lo ponemos todo en común en plan de "yo he aprendido de, " por ejemplo, "Lhelian, que esto, esto, y lo otro pasa en su mundo". ¿Hace?

Entonces apareció Yrfyll, con quien aún no había cruzado palabra por las circunstancias pasadas. Seguía llevando su máscara aunque esta vez colgaba del cuello. le habría dicho buenos días -además de darle una escoba- pero salió disparado a por... <<Queso. ¡Qué monada! Venía de la armería, ¿durmió allí? No le vi anoche, ni me enteré... Bueno, pues si piensa hacer su cama allí... Que limpie>> Decidido eso, esperé a que acabara, pero miré a Lhelian y le di un manotazo en el trasero.
-Ve bajando, bonita, que ahora bajamos Yrfyll y yo.

Acto seguido me acerqué con cierta malicia a rascarle la oreja ilesa y le dije, sin dejar de sonreír:

-Buenos días. Toca limpieza, así que coge un trapo o alguna escoba y a adecentar la armería. Como un equipo, ¡venga! El que no trabaja, no come, ¿eh?-exclamé, al verle un tanto reticente.



42 Re: Torreón Letargo (Archivo IV) el 13/08/13, 01:03 pm

Zarket

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GM
Sentí como una voz me despertaba, aunque preferí quedarme un rato en la cama antes que levantarme. «No estoy hecho para levantarme a esta hora. De hecho, no estoy hecho para levantarme...». Por desgracia, parecía que no se iban a quedar a gusto hasta que saliese de la cama, así que terminé por levantarme y, más dormido que despierto, bajar a la planta de abajo.

«Es verdad, que ya no estoy en casa» fue lo único que pensé al ver la habitación comunal. No era ninguna sorpresa que no funcionaba bien recién despierto, así que no me sorprendí mucho por despertar en una habitación llena de extraños. Con los ojos algo pegados y usando más el tanteo que la vista para bajar las escaleras acabé llegando a la cocina soltando bostezos. Pronto me dirigí a las cestas, aunque gemí al no encontrar lo esperado.

—Qué asco, si no hay café —todavía no había terminado de despertar y, viendo que no había nada que pudiese ayudarme con eso, cojí una de las tostadas y empecé a comérmela antes de sentarme sobre el sofá.

—Ey, ¿quién ha hecho esto? Está bastante buena —dije, feliz de haber quedado con gente que tenía más mano para la cocina que yo. «No quiero ni pensar cómo habría acabado esto si hubiese tenido que hacer el desayuno» pensé divertido.

Terminé el dayuno mientras Lhelian decía que debíamos compartir información sobre nuestros mundos, cosa que no me parece mal y que probablemente ayudase a evitar más discusiones como las de la noche anterior. Y entonces apareció el último que faltaba, nuestro particular compañero ratonil. «Vaya, parece que poco importa el mundo del que seas, las ratas aman el queso», me dije, algo divertido al ver a Yrfy yendo al queso. Alice parecía pensar que no iba a limpiar, aunque yo dudaba que no nos fuese a ayudar. A menos que le gustase vivir en la mierda, claro.

—Bueno, yo voy a limpiar el primer piso. ¿Alguien se apunta?

43 Re: Torreón Letargo (Archivo IV) el 13/08/13, 07:11 pm

Vlad

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Yrfylltabgemesh se giró muy lentamente hacia Alice, clavándole sus ojos redondos y muy abiertos, con los labios apretados y una expresión que rebosaba de rabia contenida y de furiosa inquisición, cargado de una terribilidad que habría hecho parecer al Moisés de Miguel Ángel una colegiala ebria con una enorme afición por dar abrazos.

-¿Quécoñosesuponequehaces?- inquirió en un tono relativamente lento para lo acostumbrado, aunque aún lejos de llegar al término normal de un ser humano. Sus palabras se vieron acompañadas no sólo por los chasquidos de lengua habituales tras una pregunta, sino que también por un inquietante tic en la oreja derecha, que comenzaba a subir y bajar en pequeños pero evidentes movimientos espasmódicos, mientras que el párpado inferior de uno de sus ojos comenzaba a temblar de una manera semejante. Cualquier observador sin demasiados datos hubiera jurado que aquellos gestos no eran más que una evidencia somática de la ciclópea ira interna que contenía tan menudo espécimen de hagaloch, aunque uno más avezado y con algo más de información sabría que eran una mal disimulada muestra de placer ante las caricias. Ciertamente, a Yrfylltabgemesh le agradaba que le acariciaran el pelaje, cosa que jamás reconocería en público, a riesgo de convertirse en la mayor lacra de entre los de su gremio. Y ya bastantes problemas tenía para reafirmar su autoridad ante aquellos infraseres, dada su escasa estatura, como para que ahora le tomaran por una mascotita nerviosa y fácil de apaciguar con un par de caricias. Antes de eso, concluyó, preferiría que lo destriparan con una cucharilla y que le hicieran comer sus propios testículos.

Por otra parte, ¿estaba aquella esclava pidiendo, sugiriendo, o siquiera insinuando que se uniera a ella y a la restante chusma en las tareas mundanas de limpieza? ¿A él, noble asesino, elegido por el mismísimo Chernogar como su mensajero entre los vivos? ¿Cómo demonios podía atreverse a sugerir una blasfemia tan sucia y perversa? ¿A caso en el sucio agujero del que provenía su estirpe no le habían enseñado modales básicos?

Podría haber disparado una sarta interminable, veloz y difusa de improperios que harían ya no desmayado, sino asesinado a causa de una explosión craneal, a cualquier persona con un mínimo sentido del decoro. Podría haber sacado sus armas y haber descuartizado en aquel mismo instante el débil cuerpo de aquella blasfema hereje para luego profanar sus diseminados restos exangües. Podría haberle arrancado la mano con la que había cometido la osadía de despreciarle de un mordisco y haberla masticado ostensiblemente ante ella para después eructar los restos de sangre y hueso que quedaran en su cara. De hecho, podría haberlo hecho todo al mismo tiempo, pero la incredulidad lo mantuvo rígido e inmóvil, a la espera de que su mente se aclarara para decidir qué hacer, mientras que sus ojos expresaban en un despliegue de expresividad paralingüística rara vez vista en el multiverso todas las posibilidades que anteriormente se han enumerado.


_________________________________________

¿Qué es más divertido que matar a un bebé en una batidora?

Matarlo con la tapa abierta.

44 Re: Torreón Letargo (Archivo IV) el 13/08/13, 08:00 pm

Matt

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Lhelian decide que es buena idea ir a buscar algún tipo de sábana con la que cubrir el sofá por lo que ambas subimos los escalones hasta el primer piso. Entramos en la habitación donde aun dormían las chicas, el chico peludo y Álvaro. Aunque ella hacia todo lo posible por andar despacio y sin armar ruido yo no estaba en su misma posición de dejarlas dormir.

"Si yo he tenido que levantarme es justo que esta panda de vagas se levante también." Mientras rebuscamos en los baúles solo encontramos mantas y sabanas blancas. Algunas estaban blancas y otras, se podían intuir un blanco bajo los tomos de suciedad acumulada. Había un par de sabanas manchadas de una especie de material marrón rojizo que desprendían un olor metálico algo desagradable pero parecía muy curtido por el tiempo.

Casi desanimada ya en mi búsqueda al fin Lhelian saca unas mantas de colores algo apagados y bastante sucias pero había color al fin y al cabo por lo que sonrío aliviada con la idea de dormir caliente esta próxima noche. -Tienes razón. Habría que adecentar un poco las sabanas si queremos dormir en ellas pero no te preocupes si se quejan. Ellos son los que han decidido llamar a la muerte para que los recoja. Si tienen alguna objeción con las sabanas tendremos que ponernos serias al respecto.-

En ese instante noto movimiento a mi espalda por lo que me giro para comprobar que los chicos comienzan a despertarse con lo que con un movimiento de cabeza le indico a mi compañera que es hora de bajar al pasar por al lado de Alice y verla como volvía a caer en el sueño la zarandeo un poco mientras le susurro al oído. -Hora de levantarse. Tenéis muchas cosas que hacer en este cochambroso lugar. Es una alegría poder comprobar que la muerte no ha decido aparecer tras tu estúpida invocación anoche.- La chica farfulla algo por lo que suelto un suspiro acompañado de una sonrisa algo socarrona y continuo mi camino hacia la salida.

Bajamos al piso inferior y mientras que Lhelian sale con las sabanas al patio yo cojo de nuevo mi arma-escoba y comienzo a barrer bajo el sofá donde he dormido sacando gran cantidad de polvo y un par de insectos muertos. Al sacar los cadáveres pongo una mueca de asco al pensar en que eso estaba debajo de mi cuerpo pero continuo barriendo hasta dejar de sacar suciedad.

"Si voy a dormir en esta planta me niego a encontrarme ningún tipo de sorpresa indeseada. Lo mejor es repartir la zona en sectores e ir barriendo y limpiando poco a poco cada zona. El portón sigue cerrado por lo que no hay ninguna amenaza dado que si la hubiese habido dentro de este sitio hubiese aprovechado la oscuridad para atacarnos." Mientras barro el primero de los sectores Marsi baja las escaleras dando los buenos días a lo que le respondo alzando la cabeza y sonriendo.

Tras acabar el primer sector de la entrada un gran tomo de polvo y alguna que otra criatura muerta hacen un buen montoncito en una esquina. Cuando me dispongo a comenzar con el siguiente punto a limpiar Marsi vuelve a entrar pasando directa a la cocina por lo que arqueo una ceja pensando en que no se le ocurriese coger mi bote de miel pero decido dejar el tema y continuar barriendo.

Mis acciones se ven interrumpidas por un nauseabundo olor proveniente de la cocina por lo que temiendo que la estúpida chica enferma haya echado a perder toda la comida me acerco rápido a la habitación viendo que no esta solo ella si no que el chico peludo y Akasha también se encuentran en la misma habitación comiendo lo que fuese que desprendiese ese olor que me levantaba el estomago.

Alice entra entonces en la cocina diciendo que ha soñado con ellos y con los del otro grupo. Dentro de mi un oscuro pensamiento me hace soltar una sonrisa algo oscura niego con la cabeza mientras rebusco en las cestas algo de fruta medio apetecible pero las únicas piezas que encuentro tienen un color algo desagradable y totalmente diferente a las jugosas frutas que suelo tomar como desayuno pero he llegado a comer fruta al borde de la podredumbre por lo que no creo que sea malo del todo.

Olisqueo la pieza verde de fruta intentando captar algún trazo de dulce pero no logro encontrarlo del todo. Es un tono fresco pero soso a mi parecer a comparación con las frutas Daelicianas pero haciendo de tripas corazón le doy un profundo muerdo. La sensación al romper la piel de la fruta solo puede describirse como el comer una chancla mojada. No tiene ningún tono dulce. Solo es fresco aunque un poco mazacote. Tras darle un par de mascadas comienza a convertirse en un jugo en mi boca que me hace paladear un poco lento con una cara algo agria acabo tragando por no escupir la comida y tener un posible enfrentamiento con Marsi.

"No voy a poder acabar de comer esto si no lo mezclo con algo mas dulce. Voy a acabar vomitando lo poco que tengo en el estomago si continuo probando estas cosas tan absolutamente asquerosas." Pienso mientras veo el hueco dejado por mis dientes en la pieza de fruta. De pronto una idea me asalta la cabeza haciendo que mi rostro se ilumine. Rebusco en la cesta sacando mi bote de miel sintiéndome aliviada de que siguiese ahí.

Abro el bote y vierto una cantidad de su contenido sobre el hueco de la fruta y le doy otro bocado. El bocado sobre la fruta hace que un poco de miel caiga por la comisura de mi labio llevándola de nuevo con mi dedo a su sitio y saboreando ahora la mezcla entre la frescura de la fruta con el empalagoso sabor de la miel haciendo que la mezcla sea perfecta a mi parecer. Por lo que puedo ver Lhelian ha tomado ejemplo haciendo lo mismo que yo por lo que me alegra no ser la única con un mediano sentido del gusto.

Mientras disfruto de mi nueva mezcla el otro peludo que no acabé bien de saber como se llamaba entra en la cocina y se encarama al horno cogiendo un trozo de esa cosa olorosa y se la empieza a comer paladeando cada mordisco. Verle comer eso con tanta tranquilidad me da un poco de asco pero no soy nadie para criticar los asquerosos y seguro poco saludables hábitos alimenticios de estas personas.

Dicen de comenzar a limpiar la torre por lo que carraspeo intentando llamar la atencion y comienzo a hablar. -Yo he comenzado a adecentar como medianamente puedo el suelo de esta planta. Casi la mitad del salón esta ya barrido pero siempre me viene bien un poco de ayuda para acabar cuanto antes con esto.-  Lhelian se pide hacer la armería con Alice lo cual me sorprende bastante al escuchar que hay armas en el torreón. Cuando acabe bajaré a ver si es cierto lo que dicen. Si es verdad voy a tener que tener mucho cuidado. No hay nada mas peligroso que unos enfermos rodeados de armas."

Alice se acerca entonces al chico comedor de ese material de olor poco apetecible rascandole la oreja y la reacción de la bestia peluda me hicieron soltar una pequeña carcajada dulce ante su movimiento de orejas. Acabo mi fruta y salgo de la cocina para tirar la basura al foso cuando recuerdo que la puerta sigue bloqueada por el puente elevado por lo que me encojo de hombros y tiro el hueso sobre el montón de polvo acumulado para continuar barriendo la zona tranquilamente al comprobar que ya no estoy sola para adecentar mi cuarto.

Marsi esta ya barriendo la zona del fondo por lo que cojo mi escoba y continuo con mis sectores desde la puerta de entrada. Tras un rato nos encontramos algo mas cerca la chica enferma y yo por lo que paro continuo barriendo mientras comienzo a hablarle. -Marsi. Me gustaría que supieses que ya hemos encontrado unas mantas de un color diferente. No se si te importara o no pero creo que es mi deber informar de lo que pretendemos usar en este torreón.- Dejo de hablar con ella para espachurrar con mi escoba a una araña salida de debajo de una silla. Tras un par de golpes secos me seco con el brazo el sudor de mi frente y le continuo hablando. -El blanco es un color tabú en mi tierra. Se que por suerte esto no es Daelicia pero deberías de entender que lo único que tenemos en común todos los presentes es la muerte. Por eso  me encantaría no llamarla usando sus colores.-

45 Re: Torreón Letargo (Archivo IV) el 13/08/13, 09:29 pm

Lupin

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Ozzchreanos era totalmente indiferente a humanos, varmanos, auros… En definitiva: a cualquier clase de ser o de no-ser más allá de su cuchara y el caviar ochrorio contenido en el bote. Siguió recogiendo el alimento en pequeñas cucharadas con su ritmo imposible de alterar, ni siquiera cuando Marsi metió su cubierto. Oía a gente hablar, a algunos empezar a discutir, incluso a quejarse; pero daba igual. Solo abandonó la cuchara y el caviar cuando su cuerpo estuvo satisfecho. Sabía lo que seguía al desayuno, pues así había ocurrido durante poco menos de dos mil mañanas: la sesión de meditación. Necesitaba una sala de espejos, necesitaba sus cánticos y la meditación. El día anterior fue extraño, pero estaba casi olvidado. El que acababa de empezar lo hizo con buen pie y para Ozzchreanos no había más opción que seguir su rutina, pues era una reacción tan instintiva como alimentarse. Aleatoriamente se encaminó hacia la armería.
Quiso la mala suerte que, antes de lograr llegar a las escaleras, topara una de sus plantas descalzas con una astilla desestimable para cualquier calzado, pero dolorosa para el pie desnudo. Más allá de lamentarse de su infortunio, el de mente aletargada ni siquiera se percató del pinchazo ni del goteo de sangre que dejaba allí donde posaba el pie. Así ofreció Ozzchreanos una primera visión de sus entrañas.

46 Re: Torreón Letargo (Archivo IV) el 13/08/13, 11:19 pm

Evanna

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Sintió alivio inmediato al notar que su palabras sobre hablar de los respectivos lugares donde provenían eran bien recibidas, y en el caso de Alice, con una forma de ir tomando datos sin que se volviera todo un caos.  Con eso ya medio solucionado, vio ala rata, a la que aun no había podido asignarle un nombre pues la vez que se presento no entendió ni media palabra, subió desde las mazmorras y comenzó a comerse un trozo de queso que para el olfato de Dhelian, era tan fuerte que tiraba para atrás. "Como no te acostumbres pronto a las costumbres alimenticias de tus compañeros lo vas a pasar muy mal" pensó frunciendo un poco la nariz, pegando un brinco sorprendido pues no se lo vio llegar en el momento en que Alice le dio un a palmada en el trasero invitándole a bajar primero. El rostro de daeliciano tomo un moradito mas fuerte en las mejillas lo que en la piel de aquellos enfermizos podrían calificarse de cierto sonrojo, echándose a reír ligeramente al ver como Alice iba después por la rata acariciándole tras la reja y la expresión de esta. Resultaba un poco raro ver a una rata de ese tamaño y con apariencia tan inquietante con esa mascara al cuello, resultando incluso adorable.

-Esta bien pero por favor no tardes mucho en bajar, no creo poder hacerme cargo yo sola de todo y si hay mas ayuda, pues bienvenida sea, porque no creo que podamos llegar alas telarañas del techo- dijo sonriendo un poco antes de bajar alas mazmorras con cubo y trapo, descubriendo tan cantidad de telarañas y polvo que echaba para atrás- Ugh, desde luego esto necesita no solo una limpieza, sino desinfectarse hasta lo mas profundo -murmuro el daeliciano apoyando el palo de escoba en el suelo y su otra mano en la cintura, tras colocarse un pañuelo que traía en su riñonera cubriéndose la nariz y la boca con este y atándolo detrás de su cabeza, mientras con escoba en una mano y con el trapo y cubo en la otra se dirigió a una de las celdas dispuesta a dejar aquel lugar lo mas decente posible, comenzando con barrer el polvo y quitar las telarañas a su paso, con el consiguiente matar de alguno de esos inquilinos.


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47 Re: Torreón Letargo (Archivo IV) el 14/08/13, 12:14 am

Jack

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En cuanto vi su reacción, pensé automáticamente <<¿Qué mosca le ha picado?>> Me fijé en sus gestos; moverse lentamente, labios apretados, ojos muy abiertos y casi con rabia. Y de lo que dijo capté lo suficiente, ya que además habló más lentamente que ayer. Chasqueé la lengua y puse los brazos en jarras mientras observaba esa especie de tic en la oreja derecha, así como el de un ojo. <<Entre lo que ha dicho y esto... Una de dos, o le choca por su cultura o simplemente quiere librarse>>

-Mira, sé que eres una criatura inteligente. No sé quién o qué eras en tu mundo de origen o si allí os prohibían limpiar, pero aquí limpiamos todos. Si esto es por rascarte la oreja, podrías decirlo de otra forma.-y luego, ofreciéndole de nuevo el paño, insisto.-Si vas a vivir aquí, como inteligente que eres sabrás de antemano que nadie va a vivir por encima de nadie, así que colabore, señorito. Y si no quieres limpiar, duerme en el patio, pero la armería es de todos y si quieres usarla, a limpiar. Te esperamos abajo.

Dicho eso, bajé junto a Lhelian, pero por el camino me topé con Ozzy que iba como siempre. Le habría tocado en el hombro pero entonces vi las gotitas de sangre que sus pasos dejaban atrás.
-Hey, ¿te has pinchado con algo? ¿Eh? No reacciona ni así, ¿qué le han dado para que vaya tan colocado?

Sura apareció por detrás y al ver el panorama, dijo que se encargaría ella.
-Mejor, porque tiene pinta de pesar una barbaridad. ¡Con permiso!-exclamé antes de adelantar a Ozzy en las escaleras.

Al llegar junto a Lhelian, le advertí, medio en broma, mientras blandía la escoba:
-Cuidado con ser cruel con las arañas o la palmada te parecerá una caricia muy suave. Tenemos que dejar al menos una, para que se coma al resto de bichos. Y no quiero un no por respuesta.-y mirando a las armas, me embobé un rato.-Qué pasada... ¿Crees que tendremos que usarlas y por eso hay tantas? Están viejas y sucias, algunas oxidadas incluso... Alguien las ha usado... ¡Zafarrancho de limpieza!-exclamé de golpe, asestando un escobazo al suelo.

A continuación me puse a barrer, limpiar, vaciar muebles para adecentarlos, sacudir escobazos a insectos varios, arañas incluidas, así como a quitar telarañas de los muebles, pero dejando las de los rincones.


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48 Re: Torreón Letargo (Archivo IV) el 14/08/13, 02:30 am

Evanna

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No tardo en ver aparecer a Alice con lo que parecía ser su excesiva energía y como se armaba con paño y escoba apra barrer.

-Eso es algo que ya se, no te preocupes no las matare a todas, pero tampoco podemos dejar que nos vayan picando mientras descansamos, no podemos saber si no hay alguna que sea venenosa- dijo quitando las excesivas telarañas y el polvo tosiendo bajo el pañuelo, antes de ponerse con el suelo de uno de los cuartuchos encotnrandose sobre una caja algunas velas apagadas y casi consumidas- ¿A quien se le puede ocurrir encender unas velas  en un lugar sin ventilación como aquí abajo?- pregunto en un murmullo sacudiendo la cabeza, mas aun las velas eran blancas, encima invocando a la muerte, suponía que era cosa de la rata de la que aun no sabia su nombre, pues era la que había visto salir de allí. Con un suspiro limpio estas así como quito la caja de en medio ya que estorbaba en su limpieza, escuchando las palabras de Alice desde otro punto de las mazmorras.

-Pues es lo mas probable, solo hay que ver las casas carnívoras con las que nos encontramos o esos enormes gusanos de la brecha en la tierra. Si hay algo así en esta ciudad, puede haber de todo, y si hay criaturas como en las de mis libros seguro son peligrosas en su mayoría- susurro Dhelian con un suspiro nervioso, el no tenia idea de usar armas, era un inútil al respecto- No se que podre hacer, nunca he tomado un arma en mis manos durante toda mi vida. ¿La compañera Alice, tiene conocimientos en el uso de algún tipo de arma?- pregunto Dhelian con cierta curiosidad, frunciendo la nariz bajo el pañuelo mientras limpiaba el suelo a conciencia, Lhelian estaba haciendo un estupendo trabajo, uno tan bueno que Dhelian no tenia necesidad de dejarse a ver y tal vez era lo mejor, pues siendo como el realmente, su nivel de comunicación era casi nulo. "Me pregunto aun ahora cuanto aguantare" pensó el daeliciano, temiendo que en cualquier momento no pudiese seguir interpretando a otra persona, a esa otra persona que formaba parte de el mismo a esas alturas pero que implicaba un cierto cansancio a su cuerpo y mente. Nunca había estado tanto tiempo seguido como Lhelian, pero debía aguantar, tenia que mantener esa interpretación que le permitía ser espontaneo, confiado y social durante el máximo tiempo que pudiera, pues Dhelian aun no estaba preparado para ser el mismo frente a esa gente y probablemente nunca lo estaría.


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49 Re: Torreón Letargo (Archivo IV) el 14/08/13, 11:15 am

Jack

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Lhelian encontró algo sorprendente: una especie de altar en miniatura, ya que las velas no estaban puestas ahí sin más.

-Qué curioso. Que sepamos, aquí solo estuve anoche yo e Yrfy, quien además durmió aquí... Quizá es algo religioso suyo.

Lhelian también habló de criaturas peligrosas, armas y si sabía usar alguna. Recordé el casting de hace ya tanto tiempo, en el que hacia de campesina mientras me quedaba mirando las coreografias de los soldados.
-No, no sé usarlas. He leido y visto historias con armas de estas pero ni idea. Solo sé qué partes cortan y cuales no.-rematé riendo.-Eh, tampoco sé mucho de ti ni de tu mundo. Ya sé que os gusta lo dulce y solo coméis de eso, que sois coloridos y que la ropa no distingue de sexos. Nosotros tenemos ropa para mujer, para hombre y unisex, es decir, que sirve para ambos. Con respecto al color hay ciertos protocolos. Por ejemplo, nuestro luto es el negro. Pero el negro o gris también sirve para reuniones de trabajo o actos oficiales. El blanco se emplea para las bodas, lo llevan las mujeres, y un traje negro los hombres. El resto de colores... Bueno, también depende de a qué tribu urbana pertenezcas.-tomo aire y me percato de algo que rápidamente corrijo.-¿Tenéis tribus allí? Son grupos de gente, normalmente jóvenes, con gustos similares sobre música o ideología o sencillamente forma de vestir, que es como se les identifica. Y solo ahí está bien visto que un hombre se maquille, lo cual es una tontería, igual que la prohibición social para los hombres de llevar faldas.-hago otra pausa para tomar aire e inquiero finalmente.-¿Se maquillan allí los hombres? ¿O llevan falda? Va, cuéntame cositas. ¡Ciempiés! Corre, corre, tengo menos pies que tú pero...

Lo siguiente fue arrearle un escobazo y rematarlo con el pie.
-Si hay una cosa que odio son estos bichos. En tarros vale, pero sueltos... ¿Te imaginas uno caminando con todas sus patitas por tu cuerpo mientras duermes? Ugg.-mascullo mientras me estremezco y sigo barriendo.


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50 Re: Torreón Letargo (Archivo IV) el 14/08/13, 01:32 pm

Dal

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La gente se despierta por fin, y empezamos con las tareas de limpieza, para lo cual decidimos separarnos y aprovechar nuestro numero, algo imprescindible en una guerra, aunque sea contra la suciedad. Divide y vencerás.

-Talento....Si, estoy dispuesta a enseñaros técnicas de combate para que os podáis proteger, siempre y cuando estéis dispuestos a aprender.

Oigo que algunos bajan al sótano a limpiar y decido bajar con ellos, aunque solo sea por vigilarles un poco y que no se hagan daño. Para mi sorpresa Ozzchreanos decide bajar también, pero antes de llegar abajo noto que va dejando un rastro de sangre. Alice también se da cuenta.

-Ya me ocupo yo Alice, algo se de heridas, id empezando sin mi ahí abajo. Cuando acabe iré yo,- digo para que no piense que me voy a escaquear.- Ven Ozzchreanos,- le digo y me lo llevo arriba cogido de la mano.

Cuando llego arriba ya hay gente armada con escobas y trapos limpiando suelos y paredes.

-A ver chicos, necesito curar a este tonto de aquí,- aunque la palabra tonto no iba como un insulto si no mas bien un poco de burla.- Marsi, pon agua a hervir, la voy a necesitar, Talento búscame algo con que vendarle el pie que esté limpio.- Siento al atontado en un sofá y le levanto el pie para ver bien la herida, la localizo con bastante facilidad, saco uno de los cuchillos y extraigo la astilla de madera. Pronto me traen el agua,- Ozzchreanos lo siento, pero esto igual te duele un poco,- acto seguido sumerjo su pie en el agua caliente, el chico trata de revolverse y apartarse, pero se lo impido.- Es por tu bien,- me traen lo que había pedido y le vendo el pie para que la herida no se infecte.- A falta de desinfectante..., no dejéis que se mueva mucho, y a poder ser que tenga el pie en alto.- Me levanto y me pongo a su altura,- Has sido un paciente muy bueno,- y le doy un beso en la frente.

Bajo al sótano y me pongo a limpiar con las chicas la armería, voy colocando algunas armas en sitios fácilmente accesibles para que mas adelante queden a mano.

-Bueno chicas, ¿que me he perdido?,- mientras tanto con los tentáculos coloco unas dagas en su sitio.


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Soy Dal, hijo del Estío y el Crepúsculo. Señor del Vacío y Amo del Infinito. Destructor de Mundos y Artífice de Infiernos. Conde de la Nada y Duque de los Océanos. Rey del Purgatorio y Terror del Cielo. Marqués del Inframundo y Barón de la Muerte. Por todos estos titulos, Invitado, reclamo tu vida para mí .

51 Re: Torreón Letargo (Archivo IV) el 14/08/13, 01:55 pm

alpeca

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Surásara me confirma que nos puede enseñar a defendernos, lo que me parece una buena idea, ya que parece la más veterana en situaciones peligrosas de los que estamos aquí.

Nos dividimos para limpiar el edificio, y yo me encargo primero de las zonas más altas e inaccesibles para los demás, aprovechando mi capacidad de vuelo. Al ser una zona cerrada me cuesta más moverme, pero me las arreglo para ir limpiándolo todo y evitar ensuciar lo que han limpiado mis compañeros.

Al poco rato, Surásara me pide que le busque unos trapos limpios para vendarle el pie a Ozz, que parece haberse herido. Recorro el torreón volando, y al poco tiempo encuentro unos trapos que me servirán. Los cojo y vuelvo con Sura.

-Pues si éste se ha herido aquí, que se supone que es una zona segura, no quiero ni pensar lo que le pasará ahí fuera…

Muevo la cabeza y, cogiendo más trapos, limpio el rastro de sangre que ha dejado Ozz. Poco a poco, vamos dejando el torreón bastante decente.

Una vez acabo de limpiar el rastro de sangre de Ozzchreanos, hago una ronda por si me he dejado algún mueble alto sin limpiar. Una vez me aseguro de que todo está bien, me dirijo a la armería del sótano. Alice, Lhelian y Surásara están ahí. Las dos primeras se están preguntando mutuamente por su manejo de armas.

-Yo...bueno, yo no sé nada de armas. Ni siquiera había visto una hasta ahora, así que...creo que de coger una sería más peligroso para vosotros que para un enemigo.

Aunque no sé nada, confío en que Sura nos enseñe a defendernos. De otro modo, no duraremos nada aquí. Suspiro y ayudo a Surásara a colocar las armas, aunque sólo pueda coger las más pequeñas, dada mi poca fuerza física.

Me fijo en que Sura está colocando dagas con su pelo. Me quedo embobado unos segundos mirando la operación.

-Oye, Sura...¿es normal en tu mundo lo de...el pelo?

52 Re: Torreón Letargo (Archivo IV) el 14/08/13, 02:45 pm

Evanna

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Se le quedo mirando con curiosidad por unos segundos mientras iba limpiando l suelo y alguna que otra telaraña en las paredes, sorprendido de toda la información que la chica aprecia haber rescatado de daelicia en el poquito tiempo que se habían estado conociendo y aunque algunas cosas fuesen obvias porque era cosa de verlas, otras solo habían hecho mención en alguna ocasión. Oír de boca de la chica que el negro era el color del luto en ese lugar llamado Tierra y el blanco en las ceremonias de compromiso era un poco raro. Aunque cuando menciono lo de las tribu fue que Dhelian recordó que en Daelicia tenían algo similar, aunque no fuese muy numeroso.

-En el lugar de donde provengo, Daelicia, también tenemos de esas llamadas tribus, una especialmente donde los componentes de esta suelen vestir de blanco o llevan el cabello de la misma tonalidad...como yo habrás imaginado eso en Daelicia es igual que ir de luto de forma continua y es bastante incomodo - añadió Dhelian con un leve sonrisa que no pudo verse bajo el pañuelo que le cubría la boca, antes de proseguir con lo que decía tras escuchar las palabras de la humana, que tenia un nivel de socializacion que llegaban a sorprender al daeliciano, riéndose ligeramente de una forma suave y melodiosa cuando escucho lo del maquillaje- No hay una gran diferencia sexual entre ambos géneros, los hombres pueden llevar maquillaje perfectamente si lo desean, así como faldas...las temperaturas resultan ser bastante altas comparándolas a las de esta ciudad- explico quitándose el pañuelo de la boca ahora que parte del polvo había desaparecido pero quedando aun basura en el suelo comenzó a barrer a conciencia. En esos momentos apareció Surasara que comenzó a limpiar en la zona de las armas y recolocarlas y poco después tras ella Talento, que explico que tampoco había usado armas antes. Algo a lo que Dhelian presto atención a medias, pues se había quedado con expresión de sorpresa absoluta, al ver como el pelo rojizo de la chica de las armas se movía como si tuviese vida propia. Talento pregunto sobre el cabello y Dhelian espero que la chica respondiera tanto a su respuesta se dirigió a otros de los habitáculos para adecentarlo. "Estoy moviéndome mas que en toda mi vida junta, es cansador hacer esto" pensó el daeliciano con un suave suspiro, mirando las armas que Surasara había ido acomodando para que fueran fácilmente tomables.

-Tal vez resulte un poco contraproducente preguntar algo así, pero siento curiosidad, teniendo en cuenta la edad que aparentáis, al menos vosotras. No estoy segura de como calcular la edad de nuestro compañero Talento, discúlpame- susurro el daeliciano con un leve sonrisa de disculpa, preguntando de forma algo enrevesada la edad que tenían, pues si sus cálculos estaban bien alguna de las chicas presentes ya debía haber estado en la edad de comprometerse y tener hijos, al menos según ocurría en su mundo. Se acomodo un mechón rojo tras la oreja limpiando con cuidado cerca de las armas, su cabello necesitaba un buen lavado así que con suerte cuando terminasen podría conseguir darse finalmente un baño pues se sentía sucio.

-Perdonad por lo extraño de la pregunta, ¿pero hay alguna posibilidad para que alguien de mi tamaño y de mi poca fuerza física sea capaz de empuñar alguna de estas armas?- pregunto el daeliciano con una evidente sombra de duda en su rostro, viendo que la mayoría de armas era grandes y pesadas para su pequeño cuerpo que nunca había levantado algo mas pesado que unos pocos libros.


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53 Re: Torreón Letargo (Archivo IV) el 14/08/13, 05:31 pm

Jack

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Atendí a Lhelian, pensativa, tomando nota mental de todo lo que decía. Lo de los colores era una mera diferencia, pero lo del maquillaje me gustó, así como la suave risa que le precedió <<¡Al fin alguien que se ríe, milagro!>>

Poco después bajaron Talento y Sura, el uno hablando sobre su habilidad nula con las armas y la otra preguntando sobre qué se había perdido y... Espera, ¿se le mueve el pelo? No repetí la pregunta de Talento y esperé, mirando con el ceño fruncido los mechones que en realidad eran... ¿Tentáculos? Respondida la cuestión, me quedé perpleja unos instantes <<Dientes de tiburón y tentáculos en el pelo... Eso no se le ha ocurrido a nadie en la Tierra, toma ya>> Pero entonces Lhelian preguntó sobre la edad del roquense.
-Pues ni idea de cómo podemos saberlo. Allá en la tierra hay que talar un árbol para saber qué edad tenía, podríamos probar.-bromeé.-Y claro que podrás empuñar una espada o cualquiera de estas.

Dicho eso, me encamino hacia una espada corta y la cojo sin mucho problema, con la punta hacia abajo, y manteniéndola en el aire.
-Pesa más el carro de la compra o mi bicicleta. Si lo difícil de esto es manejarla sin cortarte. Pero me costa que Sura estuvo en el ejército, así que si allí sus armas son como estas, podría enseñarnos en caso de necesitarlo.-dejé la espada en su sitio y volví junto a Lhelian.-Y si no puedes, te ponemos a hacer pesas con cubos de agua y podrás, ya verás. ¡Bueno! Yo ya he acabado mi porción de la armería, voy a darme un baño que estoy hasta arriba de polvo.-y entonces, a Lhelian, con una sonrisa.-¿Me ayudas a llenar la bañera y así empiezas con las pesas?


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