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Sede de los Taumaturgos (Archivo II)

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1Sede de los Taumaturgos (Archivo II) - Página 49 Empty Sede de los Taumaturgos (Archivo II) el 17/10/11, 03:01 pm

Nihil

Nihil
Recuerdo del primer mensaje :

Cicatriz aguardaba frente a la puerta del edificio con las patas delanteras cruzadas sobre el pecho. Poco a poco los cosechados se fueron acercando algunos con reticencia, otros con ilusión y escucharon con atención a la loba.
-Bienvenidos al que será vuestro nuevo hogar.- dijo con voz firme- Aquí podréis continuar con vuestra formación como guerreros, avanzar y aprender, desarrollar vuestras habilidades y adquirir otras nuevas. Puedo aseguraros que no os faltará de nada, podréis disponer de todo el material que necesitéis y la comida y el agua no serán un problema. Pero, nosotros no mantenemos a vagos ni a parásitos, por lo que tendréis que demostrar vuestra valía si queréis continuar viviendo aquí.- señaló la puerta- En la entrada encontraréis un libro, que explica las dependencias de las que dispone el edificio, una vez hayáis decidido si queréis quedaros tenéis que firmar en las hojas en blanco. Así quedaréis registrados com inquilinos oficiales. También podéis llevar la cuenta de los logros y créditos que conseguiréis tanto en las misiones como en los entrenamientos. Eso es todo- al acabar, Cicatriz se hizo a un lado para permitir la entrada de los cosechados.


_________________________________________

Y con este nombre yo te maldigo, y ni tan siquiera la muerte podrá librarte de tu condena, pues todo aquel que intente matarte recibirá siete veces tu castigo.

Evanna


El tiempo transcurrió sin mayor problemas entre besos caricias y bromas, lentamente la noche llego ala ciudad y con ello la decisión de Shizel de para aquello siendo evidente la somnolencia que empezaba a sentir. A DL no le importaba demasiado el ser usado en esas circunstancias, no es como si fuer a quejarse precisamente, lo que si le resulto curioso fue la decisión del idrino de dormir en la Sede, que si DL no estaba equivocado seria la primera vez.

-No creo que le moleste a nadie, pero no tengo claro si habrá alguno en condiciones- respondió sinceramente ya que el mismo tuvo que limpiar un poco cuando se metió al suyo así que no sabia como estarían los no habitados ya que nunca entraba en estos- ¿Porque no duermes conmigo? Y sino quieres por no compartir cama, puedes dormir aquí igual, de todos modos yo no tengo sueño aun y suelo quedarme la mayoría de noches en vela- añadió encogiéndose de hombros invitándolo a dormir allí si quería, se ahorraba el buscar un cuarto de ese modo.

Naeryan


Shizel arrugó la nariz cuando DL mencionó la posible inhabitabilidad de los cuartos. Serpentaria era una sede mágica y se ocupaba de mantenerse permanentemente limpia de la misma forma en que sus muebles mutaban, pero no podía decirse lo mismo del minarete de guerreros.

Tampoco le hizo mucha gracia la idea de compartir espacio: él estaba acostumbrado a camas amplias hasta tal punto que la suya en Serpentaria ya casi era más ancha que larga. Sin embargo también estaba acostumbrado a aceptar las cosas que le ponían en bandeja, así que mientras no tuviese que apretujarse contra nadie decidió aprovechar la oportunidad de descansar sin tener que gastar magia, tiempo y paz mental en limpiar una habitación o levitar a Serpentaria.

-Vale- aceptó de forma aún reluctante. Entre foner e idrino ya había la suficiente confianza como para que el ofrecimiento le pareciese normal-. Pero sólo echaré la siesta, no voy a ocuparte la cama toda la noche. Después me marcho.
Deshizo el hechizo térmico con un ademán perezoso, aplicó sendos velos de oscuridad y silencio sobre sí para evitar que la luz y el sonido lo molestaran y se acomodó entre las sábanas. Envolverse con ellas era más fruto de una costumbre que iba perdiendo poco a poco, ya que no sentía necesidad de protegerse de frío alguno.

Una siesta de pocas horas había sido efectivamente su intención pero al poco tiempo su respiración se hizo más profunda y regular, y el idrino cayó en un sueño que le duraría hasta la mañana siguiente.

NH


Las cosas mejoraron un poco para Zmey, y en consecuencia también para Yoel. El piromante había intensificado sus sesiones de meditación para intentar controlar su inestabilidad emocional. Buscaba nuevas formas de descargar su ira que no incluyeran romper cosas, o por lo menos no cosas que no pudiese arreglar sin gastar demasiada magia. Su capacidad de concentración mejoró, gracias a sus prácticas con los hechizos térmicos. Había empezado haciendo trufas de chocolate, cuya preparación requería de una temperatura exacta durante cierto periodo de tiempo y que podía echarse a perder por un grado de diferencia. También había hecho agujeros en cubitos de hielo sin derretirlos enteros y fundido distintos tipos de cristal, entre otras técnicas. Al final había quedado el dormitorio lleno de extrañas figuras de metal y vidrio de colores que cambiaban de forma, tamaño y sitio según pasaban los días, y que Zmey estaba empeñado en no tirar.

La segunda semana la dedicó especialmente a prepararse para las pruebas del ejército. Se centró en combate con armas y hechizos ofensivos. Por ser piromante le hicieron un examen de dominio y una prueba psicológica que aunque dio como resultado que Zmey no estaba muy bien de la cabeza, al ser perfectamente capaz reducir a cenizas una ciudad o lo que el Consejo le pidiera concluyeron que era apto para formar parte del ejército. Zmey celebró ese día con Saren y Yoel, haciendo una comilona en la playa a la caida de la noche, donde pudo poner por fin en práctica los trucos de hacer figuras con fuego. Shizel se pasó, pero solo estuvo un rato, pues Atol y Karime también habían pasado las pruebas de acceso al ejército.

Con Saren no pudo quedar tan a menudo como le hubiese gustado, pero coincidían en la sala de entrenamiento y en las zonas comunes de vez en cuando, e incluso hicieron juntos alguna excursión. Llevaba a Yoel a todas partes, mostrándole la ciudad poco a poco, algunas zonas para asustarle y otras como descanso, para pasar un buen rato.

Por su parte, el sinhadre había empezado una especie de terapia encubierta valiéndose de Seon como apoyo externo. Yoel pasaba muchas horas estudiando, y las de sueño intercambiando tácticas e ideas con la soñadora cuando esta iba a visitarle. A pesar de que el piromante no era un paciente fácil de tratar precisamente, creyó haber hecho algún avance, o al menos eso le parecía al ver que su humor había mejorado y lo trataba un poco mejor. Había notado que pasaba largos ratos mirándole, pensativo, como si lo estuviese evaluando. Aquello le ponía los pelos de punta. Había aprendido a cocinar más o menos aceptablemente, y a hacer otras tareas como afilar armas cortantes, manejar sustancias peligrosas, y Zmey le estaba enseñando a reconocer runas, por si a lo mejor le servía para evitar trampas. Si la cosa seguía así, reuniría el valor suficiente para pedirle al piromante que le enseñase a pelear. Aunque la convivencia había mejorado, Zmey le seguía dando miedo. Estaba claro que ya no era Yrio, algo lo había marcado de tal forma que incluso cuando se reía tenía matices de malicia unas veces, matices de tristeza otras.

Zmey había tachado muchas cosas importantes de su lista, pero aún le quedaban bastantes por hacer. Había tenido que sacrificar sus clases de alquimia en pos de las pruebas para el ejercito, pero ya que estaba dentro, podía dedicar las horas que no entrenaba a su proyecto. Era algo complicado de hacer, por eso tendría que ser paciente. En cuanto a Yoel, seguía sin tener muy claro qué hacer con él. Podría borrarle la memoria y patearlo de vuelta a Sinhdro, pero después de la que había liado por traerlo a la ciudad su propio orgullo le impedía hacerlo. Se ocuparía de adaptarlo a la ciudad, era su responsabilidad, y tenía algunas ideas de por donde empezar.

LEC


Dama Yttria cargaba con los tres libros de Tap y con uno que había acabado cogiendo, una novela de Julio Verne adaptada al rocavarancolés. Su reacción al verla fue, tal vez, algo exagerada, aunque para ella fuese coherente; no en vano llevaba desde la primera vez que había puesto un pie en aquel edificio buscando una novela de ciencia ficción. Al llegar a la sede, la bruja se quedó frente la puerta a la que Tap le había guiado, marcando un ritmo con el pie sobre el suelo, que terminó acompañando con el sonido de sus dedos tamborileando sobre las  cubiertas de los libros. Siempre había sido algo inquieta cuando tenía que esperar, pero desde la salida de la Luna se había vuelto aun más inquieta.

Layó la nota de Tap con una sonrisa infantil. «Vale, es como jugar a “El suelo es lava”. No tiene más misterio». Pasó a la habitación pisando sobre las alfombras, para acabar sentada en la silla observando al robot que poseía Tap y la habitación en sí. —¿A qué vienen tantas trampas? —preguntó, curiosa, tras leer la nueva nota, cuya pregunta no tenía que contestar. El tener el metal flotando delante de sus narices le suponía tener que controlarse para no lanzarse a golpear cada trozo que contenía la caja. Se distrajo intentando reconocer cada tipo de metal que había, mientras sus dedos hacían girar una de sus pulseras para distraerse. Lo mismo tocaba algo con otra trampa. —Gracias por enseñármelos, Tap. Son bonitos —sonrió.

Evanna


La mañana siguiente al encuentro con Shizel despertó solo en la habitación sin saber en que momento exactamente el idrino se había marchado. No supuso mucho problema para el cambiante que comenzó como habitualmente con su rutina encaminada a mejorar sus habilidades. Para ello se enclaustro un tiempo en la biblioteca, absorbiendo todo lo que pudiera obtener sobre bestiarios, en cuanto a especies que habitaban rocavarancolia y otros mundos y sobre transformaciones varias, absorbiendo cuantos detalles encontrara sobre transformaciones. Aquellas visitas a la biblioteca se fueron superponiendo con contantes visitas al mercado donde podía observar con total libertad, no solo los puestos y lo que se vendía, sino también al resto de transformados que pululaban por el lugar, fijándose no solo en su formas de comportarse, sino también en la manera en la que movían  sus cuerpos y las voces que usaban. Otro lugar donde sabia podía obtener información era la Taberna, pero no era un lugar al que pudiera acceder sin dinero, así que eso lo dejo en un espacio de su mente para pensar sobre ello mas adelante.

Aquella información que obtenía  en el mercado luego la mejoraba con lo que iba leyendo y así poco a poco DL fue creándose aspecto claros físicos de los transformados que iba encontrándose, ya en la privacidad de su habitación. Posteriormente al llegar la noche practicaba los cambios directamente en su cuerpo intentando concentrarse en una sola forma específica de una transformación cada vez, intentando especialmente en cambiar las habilidades orgánicas, como había visto que podía hacer en el libro donde venia su transformación, de las criaturas en las que se transformaba con éxito bastante nulo por el momento. Aun así un día tras otro, siguió con su rutina que consistía de salir por la mañana la biblioteca, por la tarde al mercado y por la noche entrenaba con la información que había ido obteniendo, exceptuando cambios de planes por el medio si es que quedaba con alguien. Cambiando a formas humanoides cada vez más bestiales,  sin dejar de lado lo ya aprendido como el cambio de voces, con lo que tuvo que tener mucha paciencia, y el cambio de género, perfeccionando no solo el cambio a mujer sino también la actitud de una.

Aquello mejoro poco a poco su habilidad para cambiar, volviéndose bastante celoso en cuanto al cambiar frente a otros. Por otro lado durante aquel tiempo no solo estuvo entrenando por su cuenta, sino que también ayudo a Skarog con su armadura, buscando los errores que pudiera tener en enfrentamientos, obteniendo a cambio clases de repostería y dulces. En ese tiempo también se entero que tanto Karime como Atol e Yrio habían pasado las pruebas para entrar en el ejercito y evidentemente aquello se merecía una celebración por lo que el cambiante pospuso su rutina de entrenamiento para celebrar junto a los libenses y el resto de invitados de aquella pequeña fiesta, donde no estaba Zmey, del que luego se entero que había celebrado su fiesta en la playa junto Yoel, Saren y Shizel. Realmente resultaba un poco deprimente que aun conviviendo ni siquiera pudieran celebra todos juntos algo de ese calibre sin malo rollos.

Aparte de aquello y ya fuera de la Sede, mantuvo también encuentros con Shizel donde hablaba con el sobre un futura visita a Idris así como le pidió a manejar esa habilidad del idrino, de leer los gestos de la gente, a un nivel básico al menos. Toda aquella información supondría una mayor facilidad para el cambiante a la hora de obtener información para sus cambios así como con el trato con el resto de gente.

También hizo esporádicas visitas a Enredo  y en ocasiones lo acompaño al mercado para vender artículos que había obtenido del mundo de donde provenía Tap, así como mantuvo algún que otro entrenamiento mágico con Branniel lo que le permitió obtener detalles bastante curiosos de su transformación diferentes a la de un trasgo normal, como el hecho de que esas bocas que tenía en sus manos podían "comer" de algún modo cualquier cosa que pudiera caber en ellas. Donde terminaba lo que sea que se comiera no lo sabía, pero aquello le dio algunas ideas que añadió a su lista de cosas por intentar a un nivel mucho más simple.

Ya a un nivel un tanto más interno, casi al final de aquellas semanas inicio un practica un tanto más puntillosa y dolorosa, lo cambios externos era una cosa los internos eran otra. Cosa que descubrió en un enfrentamiento de prácticas con Skarog donde acabo herido y sangrando abundantemente de un brazo. Antes de que pudiera curarse logro ver sangre blanca saliendo de su herida y quitando el shock sufrido ante ese cambio tan drástico en su coloración, pensó en la posibilidad de no necesitar magia para cerrar sus heridas. Si podía cambiar de cuerpo, ¿por qué no cerrarse heridas? O al menos hacer que no siguiera desangrándose. Para ello tuvo que volver a la biblioteca para obtener libros, muchos libros de medicina, fisiología para mas especificaciones, algunos bastante extraños y que de poco servirían y otro bastante completos. Cuando tuvo esos libro en mano agradeció enormemente haber estado estudiando por su cuenta algo mas que informática aunque siguiera sin entender bastante de las cosas mencionadas no era todo jeroglífico. Aquello eran cambios a un nivel celular, y siendo que era imposible ver a un nivel celular debería intentarlo como siempre hacia: con prácticas de ensayo y error.

Para ello tuvo que cazar algunas alimañas para poder observar  y obtener datos de que órganos y de cómo funcionaba internamente el cuerpo de las bestiecillas cuando eran heridas y cuanto tardaba el sangrado en detenerse sin que la criatura muriera. Varias de las alimañas que cazo murieron desangradas antes de que sus cuerpos pudieran  cauterizar las heridas, otras acabaron moribundas pero sus heridas se cerraron cubriéndose con una costra alrededor de donde las heridas eran formadas. Durante días DL obtuvo datos antes de que comenzara a hacer los intentos consigo mismo, creándose pequeños cortes profundos que intentaba cerrar del mismo modo que había visto en las alimañas con las que había estado practicando.

Al final de aquellas semanas habían conseguido bastantes avances pero un cansancio evidente, aun así ya se sentía preparado para hacer lo que llevaba tiempo posponiendo, que pensaba realizar en breves. Por el momento ya tenía planes con Enredo de verse en la Biblioteca y ya se encontraba  saliendo de la Sede para ir con el brujo.

Sigue en la Biblioteca Mágica .



Última edición por Evanna el 11/12/13, 12:09 am, editado 1 vez

Yber

Yber
GM
Tap ofreció a Yttria que le acompañara a llevar los metales a Altabajatorre. Allí explicó a la demiurga que había añadido la madera en agradecimiento y dejó que la percusionista y ella hablaran largo y tendido sobre Irraria y metales. A partir de ahí comenzó su calvario. Tap hervía de impaciencia por obtener por fin un cuerpo y pasaron las semanas sin saber nada de él. Se había prometido no molestar, ya que le iban a avisar de alguna manera cuando estuvieran, y eso solo contribuía a la desesperación del poltergeist.

Por si la ansiedad y el nerviosismo por la espera no fueran suficientes, Tap se había encontrado otra barrera complicada de saltar que alimentaba su mal humor. Había decidido empezar con "lo fácil", estudiando telepatía, pero era de todo menos fácil. La difícultad que entrañaba el comunicarse con la mente hacía que para Tap fuera cada vez más necesario visitar la ratonera dentro de su maza. Llegó a un punto en el que ni espachurrar roedores le calmaba realmente y acabó matando el tiempo memorizando hechizos que quería utilizar en cuanto tuviera su cuerpo.

Su primer mensaje telepático fue enviado a los diez días, más o menos, desde que empezó a estudiar. Fruto de un enfado espontáneo en el que influían varios factores antes mencionados y su odio hacia los gigantes, consiguió mandar a Pablo un "Estúpido follacardos". Necesitó un par de días más para poder repetir hazaña, pero pronto se vió a si mismo paseando sus peluches por las zonas comunes con la intención de picar a otros gigantes que no eran Pablo. De momento solo era capaz de elaborar mensajes cortos, de un par de palabras, y no siempre se veía capaz de enfadarlos. Las frustraciones por la complejidad de la telepatía no desaparecieron, pero se difuminaron suavemente entre sus pequeños logros aquí y allá.

Así, pasaron tres semanas. Aquel día, Tap se encontraba en pleno salón, metido más que escondido dentro de su robot de juguete. Esperaba que alguien pasara para probar con un mensaje nuevo, más amistoso, que rezaba así: "échame la mano". En las manos del robot había un par de runas sencillas que daban descargas eléctricas al contacto. Para llamar más la atención, Tap presionaba de vez en cuando un botón que hacía que se encendieran unos LEDs de colores intermitentes.


_________________________________________

No llores por no poder ver tu pierna,
las lágrimas te impedirán ver los cadáveres de tus amigos.

Nihil

Nihil
Dama Puntada se presentó en la puerta de la Sede completamente vestida de blanco. Era un vestido sencillo, de manga larda, adornado con asfódelos y narcisos blancos. Traía un paquete entre los brazos, y en cuanto le abrieron la puerta, buscó a la persona a quien estaba dirigido el paquete.

Encontró a Tap sin mayor dificultad, y lo reconoció enseguida. Puso el paquete envuelto en tela delante del robot de juguete y entrelazó los dedos sobre la falda.

-Buenos días Tap- dijo, tratando de dedicarle una sonrisa, pero solo logró una mueca de pura tristeza- Yo... sé que dama Hálito tenía que entregarte tu encargo pero... ha ocurrido algo terrible, y por eso vengo yo a entregartelo en su lugar. Dentro del paquete estan las instrucciones del funcionamiento de tu nuevo cuerpo, espero que lo disfrutes.

Estaba realmente afectada, su voz se quebraba por momentos.

-Dama Hálito murió hace algunos días.-dijo por fin.


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Y con este nombre yo te maldigo, y ni tan siquiera la muerte podrá librarte de tu condena, pues todo aquel que intente matarte recibirá siete veces tu castigo.

Yber

Yber
GM
Con tanto odio que Tap acumulaba hacia todas las razas que le doblaban en altura, podría decirse que estaba libre de sentirse mal con noticias como la que acababan de darle; pero no fue el caso. Las palabras le pesaron en la conciencia de la misma manera que le había pesado en su momento el remate de Macak o las caídas a los subterráneos de Thras y la otra chica. Verbalmente les deseaba la muerte a todos, pero no era un deseo real, eran palabras fruto de distintos enfados que no significaban nada más allá de estos.

El poltergeist abandonó el juguete, saltó sobre la caja y concentró sus fuerzas con el fin de hacerse visible. Se dibujó una equis en el pecho y agachó la cabeza. "Siento la pérdida", trató de comunicarle a la mujer con telepatía. Realmente la sentía, Hálito le había mostrado la cara más amable de los gigantes, cara que apenas había podido apreciar en sus compañeros en lo que había durado el año. Tap había barajado incluso la posibilidad de ofrecerle su ayuda de forma frecuente a modo de seguro frente a roturas y ahora se había quedado un poco chafado. "¿Qué le ocurrió?" intentó preguntar al final.


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No llores por no poder ver tu pierna,
las lágrimas te impedirán ver los cadáveres de tus amigos.

Poblo

Poblo
Sin tan siquiera la posibilidad de aprender nada sobre runas defensivas, acabé por dedicarme solo en las de ataque. Eso se notó en mis nuevos guanteletes: Al no poder protegerme mágicamente de una forma eficaz terminé por diseñar dos completamente diferentes. Uno para atacar, y el otro más centrado en la defensa.

Ambos de color negro mate, debido a que este era el color del metal irrense, Ahora tenían tres tubos para flechas en vez de dos, con el añadido de que si estaban descargados en vez de proyectiles dispararían hechizos de inyección en su lugar. A partir de aquí cada uno seguía un diseño diferente.

El de “ataque” se caracterizaba por dos cuchillas que salían de los dos espacios que había entre los tres tubos, llegando hasta la mano y sobresaliendo unos cinco centímetros cuando tenía el puño cerrado. Su principal función era volver mis puñetazos letales, pero también podría detener ataques si hacía falta, y si no eran excesivamente contundentes.
El de “defensa” era el más cambiado. Donde deberían estar los tres tubos había un escudo ovalado, con tres agujeros donde se colocaban ahora las flechas. Además el metal de este guantelete era algo más grueso. El “escudo” no era muy ancho, veinte centímetros como mucho, pero confiaba en que resistiera.

Aparte, el trabajo en la bodega siguió sin incidentes, y como no gastaba dinero casi empecé a acumular una cantidad decente, aun si el salario no lo era. Si quería seguir fabricando aparatos para mis diseños pronto iba a necesitar más metal, y para ello  necesitaba dinero, y alguien que me lo proporcionara. Empezaba a tener algo de lo primero, pero de lo segundo nada aun. Además debería mejorar con la herrería. Mis diseños, aunque funcionaban, todavía eran bastante simples.

A los diez días más o menos sucedió algo que disparó todas mis alarmas: oír a Tap en mi cabeza. La tranquilidad de su silencio por su incapacidad de hablar resultaba casi un bálsamo desde la noche de la luna, y el hecho de volver a escucharle no era nada agradable, aun menos si teníamos en cuenta que me había insultado y que ahora taparme los oídos no ayudaba a que parase. En consecuencia comencé a investigar acerca de la telepatía, concretamente en maneras de bloquearla, tema en el que tuve un éxito relativo, pero que de momento bastaba para evitar que el poltergeist se metiera en mi mente. Por ahora al menos.

La noticia de que tanto los dos libenses como Yrio habían pasado las pruebas para el ejército no me pasó desapercibida, pero tampoco me importó demasiado, aunque felicité a todos eso si. Que no me importara a mi no significaba que no lo fuera para ellos. En cambio, desde entonces comencé a echarle el ojo a Atol. A la hora de forjar era mejor que yo, y podría necesitar su ayuda, pero no terminaba de decidirme en pedírsela. El tiempo lo diría.


-

Normalmente ni me enteraba si había visitas, pero aquel día esta me había pillado en las proximidades. Unido al hecho de que se buscaba a Tap mi curiosidad ganó y acabé por quedarme en las cercanías. No sabía que negocios tendría con los demiurgos y quería saberlo, especialmente si era algo preparado en mi contra. Así escuche la noticia de la muerte de Dama hálito.
No se puede decir que me diera pena, apenas la conocía. De hecho solo la había visto dos veces. Pero me caía bien, y siempre me había parecido una persona demasiado inocente para esta ciudad. 
“Pobrecilla. ¿Qué le habrá pasado?”

Red

Red
El priomante recuperó la compostura tras la conversación, y quedaron en que se verían mas a menudo de ahora en adelante. Saren no tenía ningun problema con eso, su horario era mas nocturno que diurno, y entrenar con alguien a horas tan tardías no era fácil, por lo que agradecía la oferta. De aquella forma además, también podría estar mas al tanto del brujo para ayudarle con lo que fuera si era necesario.

-----

Los días se sucedieron uno tras otro, y el norteño se ciñó a una rutina preestablecida para aprovechar bien el tiempo. Por las mañanas entrenaba en la bahía siempre que le era posible, mejorando sus habilidades de combate en sus dos formas. Practicaba el uso del hacha con Noel, y en el combate aéreo iban alternándose como maestros el draco, Adara, y en ocasiones Vac, el hermano del sueco, que no siempre podía asistir a las sesiones de ejercicio matutinas. El resto del día dormía todo lo posible, y las noches las dedicaba a estudiar. No se centró en un solo tema, y aunque le seguía interesando la cultura humana, empezó a practicar con mas seriedad la magia, rebuscando en la biblioteca viejos libros sobre el tema, buscando  alguna especialización interesante con la que empezar. También se hizo con un diccionario del lenguaje de signos idrino que devoró en cuestión de días, dedicando todo el tiempo posible a la práctica. Los distintos gestos los seguía conociendo, pues la fuente no le había hecho olvidarlos, solo les tenía que devolver su significado.

Trataba de estar al tanto del día a día de sus compañeros, y se esforzaba por abordarles a preguntas de vez en cuando. Al que mas veía era a Zmey, pues sus horarios eran bastante similares, y aun así no se lo tropezaba tan frecuentemente. De vez en cuando entrenaban juntos, charlaban un rato o simplemente se iban de excursión, en ocasiones con Yoel. Ka, Atol y el piromante pasaron las pruebas de acceso del ejercito, pero no lo celebraron juntos, pues los dos primeros organizaron una fiesta por su parte. El norteño estaba invitado, pero declinó la oferta a favor de la fiesta del sinhadre. La celebraron en la playa, Zmey, Yoel y el mismo, y Shizel se pasó un rato, pero terminó por volver a la otra fiesta, bastante mas concurrida. Fue una velada agradable, y los fuegos de colores del brujo fueron un agradable espectáculo.

En cierto modo, las tres semanas siguientes se sucedieron muy deprisa.

-----

Aquella tarde Saren se había despertado con ganas de ver a Alder. Llevaba un tiempo sin verla, y tenía entendido que su habitual buen humor estaba empezando a desaparecer. Era posible que tuviera que ver con el piromante, pero el norteño estaba seguro de que había algo mas, y era esa incógnita la que quería descubrir. Después de darse una ducha rápida y vestirse con unos vaqueros y una camiseta gris, el idrino se encaminó a la cocina con su abrigo bajo el brazo y se preparó algo de cena que comió en solitario, pues no había señal de sus compañeros en las inmediaciones. Dejo todo limpio antes se salir de la Sede, asegurándose de que llevaba su piel encima y encaminándose hacia la Bodega.

Continúa en la Bodega .

Nihil

Nihil
Dama Puntada trató de sonreir como agradecimiento por el gesto del repoblador. La sonrisa se desvaneció rápidamente, tan pronto Tap formuló una pregunta.

-Se... suicidó. Se acercó demasiado al Abismo- explicó- Ella conocía los efectos de ese lugar, pero no sé a ciencia cierta si cayó en la trampa como accidente o si fue por decisión propia- enjugó con la manga una lágrima que le había empezado a caer por la mejilla- Fue una buena aprendiz, y no sé muy bien qué debería hacer, no tengo ningún cuerpo que enterrar...

La demiurga tomó una gran bocanada de aire y trató de serenarse. Tenía cosas que hacer, cubrir las tareas de dama Hálito al igual que la suyas, y derrumbarse delante de un recién transformado no entraba dentro de sus planes. Era una veterana y tenía que actuar como tal.

-Bueno, supongo que querrás probar tu nuevo cuerpo- le dijo, volviendo a entrelazar los dedos- Y yo debería volver al trabajo. Dama Hálito ya no está, pero si necesitas ayuda puedes acudir a mi. No suelo estar en un sitio fijo mucho tiempo, pero si preguntas en Altabajatorre sabrán localizarme.

Hizo una ligera reverancia a modo de despedida, y se dispuso a salir de la Sede.


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Y con este nombre yo te maldigo, y ni tan siquiera la muerte podrá librarte de tu condena, pues todo aquel que intente matarte recibirá siete veces tu castigo.

Yber

Yber
GM
Tap no dijo nada más. Se veía que la mujer estaba afectada y realmente él no era el ser más experto consolando gente. Normalmente hacía lo contrario (y no iba a negar que en ocasiones lo disfrutaba). Se volvió a dejar ver únicamente para hacerle un gesto de despedida a la segunda demiurga. "Gracias" le mandó telepáticamente. El poltergeist empezaba a sospechar que si todos los demiurgos eran la única buena gente entre los gigantes significaba algo. <<La transformación debe de convertirlos, porque de normales apestan todos>>.

En cuanto se quedó a solas con la caja, se le olvidó el mal trago que había sentido ante la noticia de dama Hálito. Olvidándose del robot con el que había bajado, Tap abrió la caja y sacó el que sería su nuevo cuerpo. Era la reproducción exacta de un repoblador: cuatro brazos, dos piernas y la cola. La demiurga había profundizado incluso en algunos detalles que resultaban innecesarios en cuanto a utilidad, pero resultaban vistosos. Estaba fabricado de diferentes metales irrenses, ligeros y resistentes, y piezas de plástico. Lo único que difería del cuerpo original de Tap era el tamaño. Este medía unos cuarenta centímetros, casi cuadruplicando la altura original del poltergeist.

Tap se metió dentro en cuanto lo hubo depositado con cuidado en el suelo. Tanto las extremidades como la cabeza eran articuladas y el repoblador tendría que aprender a sincronizarlas para moverse como en el pasado, pero le dio exactamente igual. Tenía todo el tiempo por delante para aquello. El modulador de voz era un aparato pequeño situado a la altura del cuello, dentro de este. A pesar de que no se había leído las instrucciones, lo poseyó y empezó a trastear.

Bzzksdfjñkalj Rrjjdfña Prrrrrgdjfkañ—el muñeco, poseído únicamente por el abdómen, empezó a volar como si a un juguete le hubiera dado por salpicar en el aire. Podría entenderse como que Tap estaba enrabietado, pero realmente solo se sentía eufórico. <<¡Voy a hablar de nuevo!>>. Solo tendría que leerse las instrucciones, claro.

"¿Has oído? ¡Es mi nueva voz!" trató de decirle a Pablo, emocionado. Sabía que el gigante intentaría protegerse de la telepatía, así que repitió el mensaje varias veces hasta que lo pillara desprevenido.


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No llores por no poder ver tu pierna,
las lágrimas te impedirán ver los cadáveres de tus amigos.

Jack

Jack
Entré como una exhalación en el torreón, lo más rápido que mi transformación me permitía, hasta darme de narices con una notita, con muchos dibujos y caras sonrientes, de K en mi puerta. <<Que qué... ¿¡Qué!? ¡Nonononono! ¿Precisamente ahora? ¡Maldita la hora! Esas pisadas... Corre, corre, ¡que viene detrás!>>

-¡Ahora bajo! ¡Dame un momen...

No me dio tiempo a acabar, ya que me saltó a la espalda y se colgó de mi cuello.
-¡Agh! ¡Hola! ¡Ya me has visto! ¡No me mires, que estoy horrible!-grité, agachando la cabeza con rapidez.-Muy rara tienes que estar o te ha pasado algo muy emocionante para querer verme la cara, por favor...-dije, limpiándome la nariz de nuevo.

Al azul de la nariz había que sumarle el rojo de nervios, vergüenza y cabreo. Mala mezcla.


_________________________________________

«Die wahre Macht, die uns beherrscht, ist die schädliche, unendliche, verzehrende, zerstörende, unstillbare Gier nach Liebe!»
Spoiler:
«El verdadero Poder que nos controla es la vergonzosa, interminable, desgastante, destructiva e insaciable Codicia de Amor!»


New Sincy:

Sede de los Taumaturgos (Archivo II) - Página 49 Birds_in_the_buff_3


Alt:
+0171 / +0187 / +0151


Banda sonora de mis pjs:

Muffie

Muffie

La libense le dio un sonoro beso en la mejilla al idrino antes de dejarle ir ya que le había prometido que le acompañaría a Libo. Branniel, por su parte, bromeó con la posibilidad de que su presencia asustara a las buenas gentes de su tierra, pero la loba le contestó que hacía falta mucho para asustar a un libense. Finalmente, el trasgo aceptó el viaje y la licántropa lo besó de la misma manera que había hecho con Shizel y Saren. Intercambiaron algunas palabras más y luego el trasgo se despidió no sin antes prometer que estaría en esa misma puerta el día indicado a la hora indicada.

La libense se encontraba cenando algo sencillo con la intención de ir luego a Serpentaria a hablar con Alder y Ariv, pero entonces oyó la puerta y vio a Atol pasar como una exhalación rumbo a su habitación.

- ¡ATOL! ¡NOTICIAS, NOTICIAS FRESCAS Y FANTASTICAS!- gritó mientras le perseguía. En cuanto lo alcanzó le saltó al cuello a abrazarle.- ¡SON NOTICIAS FANTASTICAS! ¡NOS VAMOS A LIBO!- gritó sin percatarse de los cambios físicos del libense.- Ha venido la embajadora de Libo y me ha dado unas invitaciones para ti y para mí. ¡Van a montar una fiesta en Libo por nosotros! Ven a mi habitación que te voy a dar el sobre.

La libense soltó al helión, todavía sin darse cuenta de su cambio, y se transformó en loba sin quitarse la ropa, ya que era ancha y no se rompería. Atol solo tenía que seguir a la gran loba vestida con camiseta y pantalón bajo el cual una cola hiperactiva luchaba por escapar moviéndose de un lado hacia otro.




Jack

Jack
Sus palabras, cosa inaudita dadas las circunstancias, lograron quitarme toda gana de encerrarme en el cuarto. Dos palabras hicieron mella por nosotros en mi cabeza, tanto que todo lo que había montado a mi alrededor empezó a desmoronarse.
-Fiesta... ¿Por nosotros?

Eso lo repetí poco convencido. ¿Por qué iban a dar una fiesta por una mujer convertida en lobo y un hombre con magia sin esfuerzo? No tenía sentido... Pero se la veía tan convencida... Y lo de embajadora de Libo le daba fuerza a sus palabras. <<¡Pero no tiene sentido! ¡No puede tenerlo!>>

-Sobre... Voy.-murmuré mientras la seguía a su dormitorio.

<<¿Cuándo se ha convertido en loba que ni cuenta me he dado?>>
-¿Va en serio? Parece serlo pero... Podrían haber avisado antes de tirarme meses pensando que me rechazarían nada más pisar Libo...-murmuré de nuevo, apoyado en la pared.

Ya no me importaba en absoluto lo de la cara. Total. Todo lo del nombre, los pensamientos sobre Libo, para nada. Me había hecho a la idea de que Rocavarancolia sería mi hogar y de pronto me llegó esto de golpe. <<Y siendo como es Libo, no podré negarme...>> Inmediatamente, seguí hablando.

-Ya sé que me sigues llamando Atol, que realmente me da igual, pero lo del cambio de nombre... Lo hice pensando que no podría volver a Libo... Y ahora esto... Ya podría habérsele ido la mano a Nia y haberme envenenado o algo.-mascullé.

Ahí ya hice una pausa. Lo de Nia había ido en serio. Creer que no podría volver a Libo no fue nada placentero. Destrozada esa teoría, ahora lo del nombre y mi forma de entender el mundo no cuajaban en absoluto con Libo ni con el Atol que habían sacado de allí. ¿Cómo demonios iba a volver? ¿Con un puñetero disfraz que cubriera cuerpo y mente? <<Pff, cuerpo sería algo estúpido. No puedo volver con estas pintas ni loco. Porque me van a obligar, eso seguro>>

Mientras el caos bullía en mi interior, miré y observé a Karime. No me decidía a contarle todo esto como hice con Melodes, ya que no era lo mismo: el soñador tenía esta ciudad como su hogar mientras que K... <<No hacen falta palabras, mírala...>>

-Lamento haberte chafado la noticia...


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«El verdadero Poder que nos controla es la vergonzosa, interminable, desgastante, destructiva e insaciable Codicia de Amor!»


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Muffie

Muffie

Karime quedó completamente seria cuando Atol terminó de hablar. Lo escudriñó con la mirada durante algún tiempo y luego se decidió a hablar ella.

- ¿Por qué estas azul?- preguntó extrañada. Luego sacudió la cabeza y recuperó su sonrisa eterna.- Da igual. ¿por qué creías que te iban a repudiar? ¡Qué tontería! Tal y como yo lo veo no debería ser así. Es verdad que ahora somos rocavarancoleses, o al menos yo me siento así, pero sangre libense corre por nuestras venas, fiera y decidida, y la sangre llama a la sangre. Puedes renegar todo lo que quieras de tu familia, de tu tierra, incluso de ti mismo, pero la sangre es la sangre.- terminó mirándole fijamente a los ojos.- Bueno, yo no soy una experta, sobre esto puedes preguntarle mejor a Pablo.- siguió despreocupadamente. La licántropa cogió el sobre de encima de su mesa y se lo entregó al helión, le señaló su silla para que se sentara y ella lo hizo en la cama.- Rocavarancolia y Libo son aliados y Reina Madre quiere conocernos, conocer a los primeros libenses que han superado la criba tras el hermanamiento. ¡Volver como héroes, Atol! ¿Te imaginas?- la loba se cayó unos segundos y luego habló más calmada y a un volumen menor.- Mentiría si dijera que yo no tenía miedo. No a que me repudiaran, sino a no querer volver yo, ¿Y si un día descubro que ya no quiero volver a ver a Lima nunca más? ¿Y si un día me doy cuenta de que mis padres ya no significan nada para mí? ¿Y si algún día dejo de echar de menos a Ilol? No quiero que eso pase. Quiero ser lo que soy, me gusta ser lo que soy, pero no quiero perder lo que fui, no quiero olvidarlo. Me gusta la perspectiva de poder volver de vez en cuando a visitar a Ilol, a mis padres, a Lima,… ¿Sabías que el portal a la Tierra abre solo una vez al año y les borran la memoria a todos? Eso sería horrible…


Jack

Jack
Cuando la chica se decidió a hablar, empezó bien, pero según avanzó, me dejó con la boca abierta. <<¿Acaso no ha entendido nada? Claro que quiero volver a Libo, ¿cómo se le ocurre semejante tontería?>>

-Creo que... no me has entendido. Mírame: hombre, con magia que no se ganó con esfuerzo alguno. Transformación que me vino por una Luna Roja misteriosa. Quizá los libenses que piensen como tú no me pondrían pegas, pero ¿los que pensaban como yo cuando vine aquí? Esto sería un sacrilegio. ¡Un hombre con más magia que una mujer que, para colmo, no tiene ni una gota y se transforma en lobo! Por eso dije que pensaba que me repudiarían. Si yo hubiese nacido noble o hubiera tenido voz en la alianza, no habría aceptado, ya que esta ciudad destroza todas o casi todas las creencias libenses.

Ahí hice una pausa, ya que tenía varias dudas. O bien la chica no me había entendido, o bien me había explicado mal, o bien estaba loco y nada de lo que decía tenía sentido. <<En ese caso, más motivos para no volver>>

-Y además, ¿por qué iba a pensar lo contrario? ¿Qué gloria ve Libo en transformarse en esto? ¿Cómo se les explica que te has transformado en un lobo sin magia, además? No le veo sentido dentro de las creencias de Libo... Que no quiere decir que yo crea eso, ojo.-sacudí la cabeza y volví a lo que ella dijo.-No. No me has entendido. Quiero volver a Libo, claro que quiero. Ideología aparte, sigo siendo libense. Pero no quiero volver si tanto mis ideas como las suyas chocan. Allí algunos creen en las Brujas Antiguas, ¿dónde están los Brujos?

Ahí me callé, ya que no consideraba necesario explicar más ese punto. La chica había entendido lo que no y lo había explotado sin asegurarse de que era a lo que me refería, pero yo no tenía que extenderme tanto. Innecesario para algo tan sencillo.

O quizá no tanto. Por la reacción de la chica a mis palabras, entendí que algo fallaba en la conversación. ¿Y si había otra posible lectura a lo que me había dicho? ¿Y si era yo el que lo había malinterpretado?

-Y si... ¿Y si te entendí mal? ¿Te refieres a que ellos no pueden repudiarme por todo lo que me ha hecho la Luna por el mero hecho de ser libense? Lo de la sangre, vaya... Si te refieres a eso...-ahí la chica dio su afirmación y entonces suspiré.-Agh, perdón entonces...

Pero aun así, aun con todo lo de que había nacido libense, seguía siendo libense y por ahí me salvaba, aún así... Había otra cosa:

Pero que a mí me explique alguien cómo van a dar una fiesta en honor de dos... Blasfemias andantes. Es decir, ¿todo Libo está de acuerdo, alianza aparte? ¿También los más religiosos como yo lo fui en su momento? No me cuadra...


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