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Mazmorras de la Cosecha (Archivo III)

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Elliot

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Recuerdo del primer mensaje :

El sueño engaña mis sentidos, empujandome a un lugar entre la realidad y el delirio, viajando entre mundos y épocas. Muy poco a poco, voy siendo consciente del frío que invade mi cuerpo y que penetra hasta los huesos haciendo que estos tiemblen como si el propio hielo del aire los agitase violentamente. Pero no es el frio lo que me despierta. Tampoco es la luz, que de tan escasa, apenas se puede ver mas que una ventanita, que ilumina parte del camastro en el que estoy tumbada. Lo que hace que me despierte es la inminente sensación de libertad. La sensación de que esos muros de piedra gris no son lo que me retiene en aquel lugar, la completa seguridad de que tras la puerta no hay un guardia listo para activar el collar eléctrico y hacer que me retuerza en el suelo... Al menos eso fue lo que la muerte me dijo en su visita. Tenía el pelo y la piel blanca, no podía ser otra cosa que la guía hacia el mundo de los muertos.

Poco a poco abro los ojos, sin ver practicamente nada. No me muevo de la cama hasta que me acostumbro un poco a la oscuridad y consigo distinguir algunas formas en la habitación. Me envuelvo en la sábana que me cubre, del color de la muerte, como si fuese una capa, tratando de no castañear los dientes. Cuando me fijo en que el collar sigue alrededor de mi cuello, una tremenda sensación de miedo me recorre, aunque al detenerme a pensar, me doy cuenta de que el cosquilleo permanente que este emite cuando está activado ha desaparecido. Eso me tranquiza en parte. Mi ropa sigue siendo la del centro en el que estaba. Un vestido azul cyan, del color de la sangre, cuya manga derecha se enrolla alrededor de mi brazo y el pico de la falda, corta por la derecha, se alarga hacia mi pierna izquierda enrollandola, recordando a quien lo mire que está atado.
Me doy cuenta que la muerte ha limpiado mi piel de sangre, pero no ha conseguido quitar todas las manchas del vestido. Lo siguiente que llama mi atencion es el olor. El aire no huele como debería oler. Huele a rancio, a amargo a agrio. Huele a miedo y a muerte. Huele a libertad.

Me pongo de pie, sintiendome algo debil y me acerco a la puerta, que es de una tosca madera marrón. ¿Quien habrá hecho eso? ¿Porque la hizo así? ¿Porque no la pulió y la pintó para hacerla mas agradable?¿Porque la sabana es tan áspera? ¿Porque el aire estan gelido? ¿Porque no hay luz? ¿Porque no hay color?
Aun no sé si estoy soñando, si todo esto no es más que un delirio provocado por la perdida de sangre o si realmente la muerte me ha ido a visitar. En tal caso, ¿me ha acogido el demiurgo entre sus brazos ya? ¿Es éste el mundo anterior con el que tantas veces mi raza ha soñado? No... no puede ser. ¿Como iba esta habitacion fria y gris a formar parte de un mundo tan maravilloso como el que describen las historias, como el que tratamos de alcanzar? No es el mundo anterior. Me niego a que lo sea.

¿Estoy viva entonces? ¿Estoy soñando? ¿Estoy realmente en otro mundo? El nombre aun resuena en mis pensamientos. Rocavarancolia. Yo siempre me había imaginado un nombre mas... armonioso, pero no dejaba de ser musical. Hay un millon de dudas en mi interior, no se lo que es real o lo que no, no se si estoy viva o muerta y la verdad es que tampoco me importa. Yo he elegido mi camino. Sea como sea, esté donde esté, soy mas libre de lo que era antes.


_________________________________________

Me haré una cama con tus huesos, Invitado, Muajajaj!


Taceant Colloquia.
Effugiat risus.
Hic locus est ubi mors gaudet succurrere vitae.

¡Superpor la aceptación, la integración y los derechy'x Frivy's!

Spoiler:




Click en la imagen para ver el esquema de relaciones entre los Cosechados del Rol

Muffie


“Lo he asustado” pensó Wen soltando una risa socarrada. El niño, ante la amenaza, se dió la vuelta empuñando una pata de mesa.

- No creas que eso te va a ayudar contra mí. - le murmuró con superioridad la morena.

El chico tiró al suelo la pata de la mesa e hizo una reverencia. Esa reacción desconcertó en grado sumo a Wen. “¿se puede saber qué hace? ¿Le doy demasiado miedo?” sonrió socarradamente de nuevo ante su ultimo pensamiento y continuó escrutándole con la mirada. Como ella había predicho, era un chico de unos 12 años y, aunque parecía empuñar su patética arma con ferocidad, ante ella se mostraba sumiso. No pudo evitar que otra sonrisa socarrada se escapara de su boca. Podría aprovecharse de esa sumisión si en algún momento la necesitaba.

El chico balbuceó algunas palabras que, aunque Wen oyó con toda claridad, no entendió. “No es inglés, eso está claro. Tampoco parece francés ni español ni alemán y, desde luego, no es japonés ni chino.” Pensó frustrada al no encontrar similitud con ningún idioma que alguna vez hubiera oído.

Observó de nuevo a su oponente. En cuanto vió los ojos rojos del muchacho se dió cuenta de lo significativas que eran sus diferencias respecto a ella misma. No era raro encontrarse gente disfrazada así en Londres, sobre todo en una noche de Halloween, pero ahora se encontraba en la ciudad de la magia y no iba a descartar tan fácilmente que el niño fuera realmente albino con ojos rojos. Mantendría las precauciones con él, pero todavía no enseñaría su arma o se encontraría indefensa ante la posibilidad de que él estuviera escondiendo la suya.

Escuchó ruido en el piso de abajo. “Hay otros. Como yo o como el niño, da igual, pero hay otros.” Pensó que quizás, como ella era de un lugar ajeno a esta tierra, no solo hubieran traído a niños como el albino, aunque seguía existiendo la posibilidad de que él fuera natural de aquí, sino que también de otras partes del mundo… hasta de otros mundos. Rió mentalmente. “¿otros mundos? Vaya bobada…”

- Mira chaval, no quisiera hacerte daño, así que apártate de mi camino, voy a bajar. - y, dicho esto y sin esperar una respuesta que seguramente no entendería, comenzó a bajar al piso inferior.

Se ajustó la mochila para no hacer ruido y delatarse y se agazapó a mitad de las escaleras, escrutando con la mirada los dos personajes que se encontraban abajo. Una niña lila que parecía tan dulce y tierna que a Wen le entró una arcada por la repentina sensación de todo ese azúcar en la boca. Y un chico, normal si se comparaba con el albino y la chica-azúcar glas, alto, imponente y atractivo; al instante una imagen de Church llegó a su cabeza, no se parecían prácticamente en nada, excepto en la altura, pero a Wen se le antojó ver la mirada y la sonrisa picaras de Church en la cara de ese chico. Además, tenía la característica forma de fumar con aire despreocupado de Church.

No pensó en ningún momento en bajar, todavía no. Primero, esperó a que siguieran hablando o alguna reacción por su parte. El único chico que había encontrado más parecido a las personas normales era el que se encontraba observando y quería verificar que también supiera su idioma o uno conocido. También quería observar con detenimiento a la niña azúcar glas, tenía algo que le hacía querer romperla de un abrazo y eso no le daba buena espina. No, definitivamente era una sensación que le desagradaba.

Así que se mantuvo en su posición, agazapada, en mitad de la escalera, pendiente de los personajes de la planta baja y, a la vez, de cualquier ruido de sus espaldas que pudiera decirle que el albino la había seguido. Y esperó.




Última edición por Muffie el 02/04/12, 02:02 am, editado 1 vez

dama draco


¡Pero que descarado es este chico! ¿Qué hace aquí? Ni siquiera le había visto…”pensaba Lía mientras bajaba de la ventana. -¿Sabes dónde estamos?- Pregunta. Lía no le hace mucho caso, Acaba de descubrir que hay una gran mancha de sangre en el suelo, y es suya. Tiene un corte en la muñeca, como si un enfermero torpe hubiera errado en su intento por obtener su sangre. El chico se impacienta así que le digo-Estamos en Rocavarancolia claro, ¿No te lo dijo… miseria…? bueno no me acuerdo como se llamaba, soy muy mala para los nombres-Ahora parece que esta sediento, pregunta por el agua, pero no sé dónde está, yo también tengo sed. -No sé dónde hay agua, soy tan nueva aquí como tú.-El chico avanza hacia la puerta. Parece querer abrirla. Me acerco para ayudarle y le pregunto-¿Cómo te llamas, de dónde eres?-Lief dice ¿Qué tipo de nombre es ese?. Está concentrado mirando a la puerta como si tuviera miedo de abrirla. Doy un paso al frente y la abro yo, aunque al otro lado tampoco hay nada parecido a lo que esperaba ver. “Menudo día de decepciones llevas Lía”Pienso.Es un largo pasillo, de piedra ennegrecida por la humedad. Hay charcos en el suelo y aunque parezca imposible está más oscuro aún que la celda anterior. Oigo voces al final del pasillo.-Espera- Le digo al chico. Entro de nuevo en la celda y recojo las pocas pertenencias de las que dispongo que siguen encima del jergón, es decir el catalejo y mis zapatos y arranco una barra de hierro de una especie de mesita destrozada que hay en la esquina Después salgo fuera-Por si acaso…-Le digo al chico mientras empiezo a andar por el pasillo en dirección al resto de las voces…



Última edición por dama draco el 01/04/12, 04:44 pm, editado 5 veces

Sepalian Xila


Aviso a dama draco: ni puedes manejar a los personajes de los demás ni inventarte que son varmanos. Edita ahora mismo

C.a.e


Para mi sorpresa, la puerta estaba abierta. Ante mi, había un largo pasillo desierto y bastante ruinoso.

Salí cuidadosamente de la habitación y me adentré en esa Rocavarancolia que no conseguía recordar. Lo que más me llamó era el olor, era diferente, y de alguna manera me despejó la cabeza.

Me apoyé en la pared, y caminé a tientas por pasillo, buscando la fuente de la luz que lo iluminaba todo. Era un gran boquete en la pared, desde el cual podía ver un lugar increíble.
Así que esto era Rocavarancolia, ante mí, había una ciudad mágica y viva. Lo podía notar con todos los poros de mi piel.

Me alejé del boquete por si las moscas, mi cuerpo todavía estaba adormilado por la droga de mis padres. Entonces oí ruidos al final del pasillo.

¿Habrá más cómo yo?

Fui a buscarles.

Elliot



El chico continua hablando sin parar en otro idioma. ¿Porque no habla el idioma de Las Ciudades? ¡Todo el mundo debe conocer el lenguaje que el demiurgo nos dio! No lo comprendo... ¿Es que no quiere ayudarme? ¿Es que quiere hacerme enfadar? Disimulo un suspiro de frustración con una risilla nerviosa. A lo mejor nació aqui y por eso no sabe hablar como debe. Y a lo mejor por eso su piel no es del color apropiado, y su tono es tan descuidado y su ropa tan rara. Quizá le trajesen aqui cuando era muy pequeño y se ha olvidado de como hablar. A lo mejor no lo hace a proposito. Esa idea me tranquiliza un poco... pero mi paz no dura mucho.

El chico tranquilamente se sienta en la mesa de nuevo, con movimientos mas bien torpes, pesados y con poca gracia, mientras habla y saca un objeto extraño y alargado. Luego, la cajita metálica se abre sacando una llama de su interior que hace que mi mano vuele al mango del cuchillo que hay en mi pierna, aferrandolo con fuerza, pero sin mostrarlo. No me gusta el hecho de que el chico puedallevar al fuego con él. El fuego no es un juguete. Enciende el objeto alargado poniendoselo en la boca mientras por el otro extremo una delicada voluta de humo gris asciende hacia el techo, disolviendose antes de rozarlo y llenando el ambiente de un olor desagradable y molesto que me hace retroceder otro paso.

El chico no se come la barrita, pero parece querer sacar el aire de dentro. CUando se lo quita de la boca, de ella sale otra filigrana de niebla y eso me asusta. ¿Está quemándose por dentro? No... no parece que le duela, asi que dudo que el fuego haya pasado adentro. ¿Come humo? ¿Porque se come el humo? ¿Será un humo especial? Alimentará? Sea lo que sea, no huele apetitoso para nada y espero que ese no sea el unico sustento disponible por aqui. De todas formas tengo curiosidad por saber como funciona esa barrita y exactamente para sirve.

Parece que se ha dado cuenta de que no le entiendo y ahora me hace señas. Me indica mediante gestos que mire la puerta y yo, obediente, lo hago, tratando de adivinar en qué exactamente quiere que me fije. Sigue hablando mientras se sonríe y señala a la puerta. Mi mirada vuelva a su cara y me encojo de hombros en un gesto teatral e infantil para indicarle que no entiendo lo que me quiere decir. Miro a la puerta de nuevo esperando que pase algo, pero parece que nada va a ocurrir.

Se pone de pie y comienza a pasear por la habitación buscando algo entre los estantes mientras murmulla cosas inconprensibles riendose y mirandome de vez en cuando. Parece que por ahora el enfermito no me va a servir para mucho mas. ¡Que aburrido! Si por lo menos hablase mi idioma podría divertirme un rato, pero asi... me va a costar bastante conseguir alguna utilidad de un ser tan tonto, torpe y aburrido.

Decido dejarlo durante un rato, hasta que encuentre alguna manera de hacerle entender lo que quiero o hasta que me aburra del todo y compruebe si es comestible. No tiene pinta de estar rico, pero he oido de gente que con hambre comió cosas peores. ¿Si me como a un enfermo, me pondré enferma? Lo mejor sería que alguien probase la carne antes que yo... pero claro, si hubiese otra persona para probar la carne, podría comerme a esa persona y estar segura de que estaría sana. Bueno, de todas formas aun no es necesario... si se da la situacioón ya lo pensaré con mas detenimiento. Aunque podría cocinarlo con el fuego que lleva en la cajita metálica...

Voy andando despacio hasta la otra punta de la habitación, sin quitarle la vista de encima mientras mis pensamientos trazan planes bastante utiles para el muchacho, tanto si está de acuerdo como si no. Me siento en una esquina, en silencio mientras acaricio con suavidad, casi con ternura las runas azules de mi brazo muentras jugueteo a escondidas con el cuchillo.

MewtwoEsMiAmanteBandido

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Las voces y ruidos no me dejan seguir durmiendo. Abro los ojos un tanto aturdido, pero enseguida me siento listo para empezar otro día, junto con la desconocida sensación de que, quizás, este vaya a ser diferente… Rio irónicamente. “lo dudo” pienso con sarcasmo.

Me dispongo a levantarme aunque no tengo nada que hacer, ninguna obligación. El muchacho que parecía Nasandra me prometió diversión y, ahí no la iba a encontrar,… por ahora.

Rocavarancolia, vaya nombre. Aunque para mi estar aquí no hace que la situación cambie demasiado. De nuevo, iré a buscar gente, esta vez en otro mundo, sí; pero gente al fin y al cabo, a la que poder desmembrar, comer su esencia,...y, quizás, algo más. Será divertido, puede que no más de lo que era en mi mundo, pero eso fue lo prometido ¿no?

Me incorporo y salto al suelo. El suelo es frio e irregular, pero no incomodo. A mi alrededor solo hay cuatro paredes oscuras y negras, no veo ventanas. Mejor, la luz intensa me molesta. Por ahora, me siento seguro aquí dentro. Sólo hay una entrada, la observo: está cerrada. Decido que por muy a guasto que esté aquí he de salir porque ya no aguanto más. Necesito comer, necesito matar. Convertiré esas voces que me despertaron en gritos, en dolor. Necesito ahogar esas voces, quiero estar solo, sentir el placer de violar, matar y comerme el alma de alguien...

He de controlarme hasta saber lo que pasa, esperar, allanar el terreno; pero, sobre todo, tengo que salir de aquí; tengo que saber si lo prometido es verdad.

Me acerco a la puerta y con una patada la desencajo de sus bisagras. Ha sido fácil abrirla; aunque, quizás, no estaba el seguro y, simplemente, podría haber... girado el pomo.

LEC

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Camino despacio hacia la puerta, intentando no descontrolarme por la ausencia de luz. Aprieto los dientes y empujo suavemente la puerta, pensando en el lugar al que me llevará. ¿Será un pasillo oscuro, el exterior, luminoso, una sala parecida a esta…? Las opciones son muchas. La puerta no se abre al empujarla, aunque tal vez sea porque más que empujarla la he rozado.

«Relájate. Está oscuro. ¿Y qué? Es un sitio que no conoces. ¿Y qué?»

Mentira, sí que conozco este sitio. Es Rocavarancolia, la ciudad de las maravillas y los portentos. La ciudad de la magia. La ciudad donde la Luna Roja aparecerá.

La Luna Roja. Maravillosa, según lo que sé. Sé que cuando salga pasarán cosas extraordinarias. En Nubla había doce lunas. Se me va a hacer muy difícil no ver ninguna hasta la salida del astro Rojo, pero puedo imaginarme que están ahí, como en casa.

Tras esto recuerdo que no he abierto la puerta. Algo más relajada que antes empujo la puerta con decisión. Esta se abre con un chirrido que hace que ponga una mueca. No me gusta el chirrido que ha hecho, pero ¿qué se puede esperar de una puerta vieja que lleva años sin engrasarse?
Salgo al pasillo y reprimo un grito. No hay ventanas y está completamente a oscuras. Ando lo más rápido que puedo, aunque sin llegar a correr, cegada por el pánico y sin pensar en las consecuencias que puede acarrear.

Poco a poco mis ojos se van acostumbrando a la oscuridad. Sigo sin ver demasiado y el miedo no me deja pensar con claridad, pero es algo. Empiezo a andar más despacio, pues no quiero chocarme con una pared. Al cabo de muy poco rato veo unas escaleras. Me acerco a ellas y distingo una figura en mitad de las escaleras. Dudo si decirle algo, si acercarme a ella o no hacer nada. Opto por la primera opción, aunque no llego a pensarlo del todo bien. Odio esta oscuridad.

- ¡Hola! Soy Kaethe. ¿Cómo te llamas?


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Que ahora sea una transformada no quiere decir que odie menos los spoilers, Invitado, por lo que no te recomiendo hacerme ninguno.

Matt

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“¿Pero que leches se supone que hace la enferma esta?” Me sorprendo al ver como la chica lila pasa de estar completamente absorta mirando el humo que exhalo a irse a la otra esquina de la habitación y acuclillarse en una esquina. -Definitivamente cariño, estás enferma, tu tienes un problema.-

“Tss, como si me fuese a responder ahora, Matt lárgate de aquí antes de que la loca haga algo mas raro aun” Le doy una calada larga al cigarro y miro el humo ascender hacia el techo mientras le echo una última mirada a la chica lila – Señora, me voy a dar una vuelta por el sitio este, y espero que la próxima persona que me encuentre tenga una variedad cromática normal y hable en cristiano guapa- Con una gran sonrisa me despido de la chica lila con la mano y en un gesto algo teatral giro hacia la escalera por la que salimos los dos encaminandome hacia ella a paso rápido.

“ ¿A donde se supone que voy? Como me encuentre a otra cosa como esa me da algo seguro” Me digo mientras me encamino hacia la escalera. Voy mirando mis zapatos mientras le doy otra calada a mi cigarro cuando al mirar hacia las escaleras algo me detiene de golpe. Al fin descubro que no estamos tan solos como pensaba.

“Ostias, que susto.. por favor que sean normales por favor...” Me digo mientras observo a una figura en las escaleras. Ante mi se presenta una figura de espaldas. Parece humano, aunque no me fío. “ Matt no te confíes que la ultima te ha salido rana”. Por la espalda parecía humano, un niño, con poca ropa para mi gusto pero apariencia humana “Bueno algo es algo hijo mio asi que no te quejes”, al fijarme hacia donde miraba el niño me percaté que no estaba solo, había otra persona con el, “¿Es.. una mujer?. ¡Bien! ella parece normal a ver si hay suerte y no están locos. Tira y hablales” Me dije mientras observaba a los dos individuos que no se percataron de que les había visto. “Matt tira de una vez, que no me van a comer” diciéndome eso me encaminé hasta el primer escalón. Estando en la entrada de la escalera me doy cuenta de una tercera persona que no llego a identificar “ Bueno Matt ya que estás aquí dale y habla, haz amigos”. Me apoyo en la pared, carraspeo un poco, le doy una calada al cigarro. Después con un hilo de voz bastante gentil comencé a hablar soltando el humo de la última calada.

-Mmmmm ¿Holaa?

hechdi


La chica me dice que estamos en rocavarancolia, aunque mi pregunta no buscaba una esa respuesta. Se queda mirando al suelo, miro hacia allí, pero no veo nada. Se acerca ella también a la puerta.

- Me llamo Lief. Respondo. - ¿Cómo te llamas tú? Pregunto en un tono alto para intentar esconder el miedo que sentía.

Entonces ella abre la puerta. Lo que vi al otro lado fue exactamente lo que esperaba ver: un pasillo frío y oscuro, igual que la celda. Hay un par de charcos, en el suelo. Ella sale de la celda. Oímos unas voces al fondo del pasillo. Ella se dirige hacia allí. La sigo.

Mientras nos acercamos a las voces esquivo los charcos, nunca me gustó demasiado el agua.
"Mejor saltar los charcos que acabar empapado" Pienso mientras esquivo otro. La sed aumenta por segundos "Al final me voy a beber los charcos" Pienso en tono sarcástico, y me rio de manera disimulada. La ropa que llevo me empieza a molestar, todavia llevaba la ropa de la granja e iba descalzo. Me clabo una piedrecita en el pie. Doy un pequeño salto. "Tranquilo Lief, solo a sido una piedra, no hay que asustarse". Estamos bastante cerca de los otros, lo mas posible es que de un momento a otro se den cuenta de que estamos detras de ellos...

Muffie

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En cuanto el chico abrió la boca supo que era estadounidense. Estaba más que claro: su inglés tosco, diferente del refinado acento británico, lo delataba. Siguió observando sus movimientos y conversaciones. Aunque la niña azúcar glas no habló, tuvo la certeza de que, si lo hiciera, no la entendería, al ver su incomprensión a lo que el americano le decía.

Su espionaje se vió frustrado al notar movimiento a su espalda. Alguien se aproximaba cautelosamente. “El niño albino.” Se dijo sin darle importancia y siguió observando a los dos personajes de abajo.

Unos pasos lentos y precavidos la pusieron en alerta. No era el albino porque se encontraba inmóvil, así que no solo estaban ellos y los de abajo, sino que había más. Wen se dio la vuelta al mismo tiempo que oía unas palabras incomprensibles.

Eran una chica, pequeña, de ojos grises y pelo negro. No pudo evitar pensar en ella misma a los 9 años. Solamente el color grisáceo de su piel la alertó de que no era una visión del pasado.

No tuvo que observarla demasiado como para darse cuenta de que no llevaba nada amenazante a la vista y no le pareció necesario llevar la navaja en la manga, incomodándola bastante, por lo que se agachó, lentamente para no asustar a la recién llegada, y la colocó en su bota de nuevo. En un principio, no parecía que nadie estuviera interesando en atacarla; pero, aun así, se aseguro que la navaja estuviera en una posición desde la cual fuera fácil sacarla.

- Oye, mira bonita, no te entiendo y no estoy muy por la labor de intentarlo. solo quiero fumarme un cigarro y saber que…-reprimió una palabrota, más por costumbre adquirida por la convivencia con los enanos, que por quererlo realmente.- “cosa” es lo que pasa. Así que, si no te importa, me bajo.

La verdad era que el pequeño proyecto de su clon no la desagradaba tanto como otras personas, pero no era capaz de reprimir su actitud y nunca había querido.

Al instante en el que la conversación terminó, sintió a alguien a su espalda. Estaba demasiado cerca, lo que hizo que se tensara al momento. Maldijo en su interior a la niña por haberla distraído y no haberse dado cuenta de que alguien se aproximaba. Se dispuso a coger su navaja, pero un único “¿Hola?” la paró al instante. Reconoció el acento tosco estadounidense con esa única palabra.

Miro al chico, lo suficiente cerca como para ver a la perfección el negro de sus ojos. Se sentía rodeada, como un animal enjaulado. Esa sensación tan conocida que creía que nunca más volvería a tener la enfureció.

- ¡tú! Me entiendes, ¿no? porque aquí nadie habla normal. - no pudo evitar quitarle el cigarro al chico y dar una profunda calada.- no he salido de una cárcel para entrar en otra.- y, con un último aspaviento de desagrado, comenzó a bajar las escaleras hasta el piso de abajo.
La niña azúcar glas no estaba y no pudo evitar sentirse complacida con ello, no podía soportar otra voz incomprensible de otro niño extraño.

Se sentó en una silla de forma despreocupada, altiva, arrogante, como si el mundo girara gracias a ella y siguió dando caladas al cigarro. Una tras otra.

Naeryan

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Un destello verde restalló en la noche rocavarancolesa. Los chispazos luminosos se colaron por los resquicios de las mazmorras, llamando la atención de los cosechados que habían despertado allí y forzándolos a asomarse por las escasas ventanas y grietas.
Varias calles más adelante la luz musgosa zigzagueaba en busca de un punto en concreto, finalmente deteniéndose y flotando por encima de una plaza a poca distancia de ellos.
El resplandor no dejaba lugar a dudas. Alguien les estaba convocando allí.

[Id a la Plaza de la Fuente y bebed de ella para poder entender el discurso. Rapidito que ya lo hemos atrasado bastante]



Última edición por Naeryan el 01/04/12, 05:23 pm, editado 1 vez


_________________________________________

"And if you gaze long enough into an abyss, the abyss will gaze back into you."
Al veros conspirar... (CLICK):


Al poner un evento... (CLICK):
Durante el transcurso del evento... (CLICK):

alpeca

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A medida que me voy acercando a las mazmorras me vuelvo más precavido. No quiero que mi cabeza ruede por haberme "relacionado" con la cosecha.
Cuando llego, desacoplo mi brazo y dejo mi espada escondidos fuera para hacer menos bulto, aunque conservo el escudo por si acaso. Respiro hondo y entro.
Hacia mí llega un rumor de voces. Hablan en un idioma que no entiendo aunque me hace sentir algo de nostalgia. Probablemente sea un idioma que hablaba antes.
Me asomo con cautela y veo a dos chicos y a dos chicas.
Uno de los chicos parece ser el típico guapito que sale en las series malas americanas. Lleva un cigarro. "Pues si quieres fumar aquí, lo llevas claro..."pienso.
Una de las chicas es muy muy muy menuda y de aspecto frágil. Me entristece, porque si no se rodea de buenos compañeros no durará di dos días aquí, aunque quizá me deje llevar por las apariencias. De todos modos, tengo algo de miedo por ella. "Espero que tengas mucha suerte y que aprendas magia pronto, porque si no lo llevas claro..."
El otro chico parece muy pequeño...me pregunto en qué estarían pensando al cosecharlo. Aunque puede que me vuelva a dejar llevar por la fachada. Parece muy...blanco, a falta de adjetivos. De hecho, es tan blanco que la nieve a su lado parecería negra. Y aunque están algo lejos, capto un detalle: sus ojos son rojos. Esto me hace reprimir un escalofrío, ya que no he visto nunca unos ojos así. ¿A ver si tendré a uno de los fuertes delante...?
Por último, la última chica: parece bien preparada físicamente. Sus piernas delatan que sabe correr y eso es algo que le puede salvar la vida. Parece que su actitud es algo fría con los otros, aunque no entienda un pijo de lo que dice. Espero que solucione este problema, porque estar sola aquí podría resultar fatal. Aun de lejos, distingo una cicatriz en su brazo, que me indica que tiene experiencia en peleas. De los cuatro, me parece la que más posibilidades tiene de sobrevivir a simple vista.
Después de un análisis minucioso me retiro en silencio. Salgo sin hacer ruido y me acoplo el brazo y cojo mi espada. Luego me escondo en las cercanías, atento a los movimientos de los cosechados, a los que seguiré cuando salgan en dirección a la 'plaza de la fuente. Tengo ganas de oir el discurso.

LEC

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La chica se gira al oírme llegar. Malamente, la observo mejor: pelo negro liso y ojos grises, algo normal… ¿Pero esa piel blanca? Eso no es normal. Además, parece bastante mayor que yo y más fuerte. ¿Será realmente de Nubla? Lo dudo, seguro que es de un mundo vinculado a Rocavarancolia.

La chica se agacha despacio y mete algo en ese calzado raro que lleva. ¿Eso es algo normal en el sitio de donde viene? Porque en Nubla no. Su ropa también es extraña.

Mis sospechas sobre su origen se confirman al oírla hablar en un idioma que no entiendo. Decididamente, la chica no es de Nubla. Intento descifrar lo que dice, pero me resulta imposible entenderla. Detrás de ella aparece otro chico. Se parece a ella en lo de la piel blanca y en que es bastante alto. Pero su pelo es marrón y sus ojos, negros. Su ropa es extraña, como todo en él. Otro rarito que dice algo que no entiendo. El chico este lleva algo en la boca. De esa cosa sale humo. ¿Qué es eso? Me da igual preguntarlo, no me entienden. Entonces la chica le quita la cosa rara que hace humo y se la pone en la boca. Después, baja por las escaleras.
Miro hacia abajo intentando ver a alguien más. No veo a nadie, así que me doy la vuelta. Un chico en el que no me fijé antes, de piel blanca, pelo blanco y muy poca ropa está de espaldas a mí. ¿Por qué no hay nadie de Nubla aquí?

Murmuro cosas ininteligibles, quejándome de no entender a nadie, cuando vislumbro un destello. Automáticamente me acerco a una grieta que hay en la pared y observo el destello, moviéndose hasta llegar a un punto situado no muy lejos de aquí, sobre una plaza.


«La Plaza de la Fuente»

Sí, es como en la historia que contaban mis abuelos. En la Plaza había una fuente que te enseñaba el idioma de Rocavarancolia. Si consiguiese que todos los que están aquí me hiciesen caso y bebiesen de ella nos entenderíamos. Ahora el problema es convencerles. Si no me entienden, difícilmente me van a hacer caso. Pero habrá que intentarlo. Me acerco al chico de los ojos negros. No me va a entender, no es de Nubla, pero siempre puedo intentar comunicarme por gestos. Señalo una grieta, intentando decirle que mire. Si ve el destello y no es muy idiota, llegará a la conclusión de que tenemos que ir allí él solito. Y si los demás hablan su idioma, le harán caso e iremos a la Plaza.


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Que ahora sea una transformada no quiere decir que odie menos los spoilers, Invitado, por lo que no te recomiendo hacerme ninguno.

Frikomid

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*Si... es una luz verde... ¡VERDE! tiene que ser bueno ¿y si es efecto de un Don de Flora? Como sea, algo verde en un mundo gris tiene que ser bueno*

Tan rápido como me permiten mis cortas patitas persigo a esa luz. Me tropiezo con piedras que hay tiradas por ahí y para colmo de males hago demasiado ruido al respirar... ojala nadie lo oiga... ¡ESCALERAS! ¡NOOOO! ¡MAS ESCALERAS! Bueno, al menos están vacias... Las bajo lo más rápido posible, pero acabo resbalando y aterrizo de mala manera.

*Mis brazos... ays*

No parece haber sido nada grave, los puedo mover bien, pero con dolor... ¡La luz se escapa! Tengo que seguirla... es verde... Tras un buen rato sigo los lugares por los que estoy seguro que ha pasado la luz hasta que llego a un punto en el que se abre un panorama bien diferente al que estaba acostumbrado. De repente y tras un marco rectangular con una puerta destrozada al lado se abre ante mi la ciudad de Rocavarancolia. Cojo una astilla grande de la puerta y a riesgo de no encontrar la luz verde, salgo.

Respiro lo menos que puedo para no hacer nada de ruido; pero no importa, hay un Sepalian Xila a mi lado. No es el que me trajo a Rocavarancolia, pero tiene su misma composición física... salvo porque no lleva máscara de madera. No viste de verde... no merece la pena arriesgarse a algo... podría ser peligroso, no se como actguan los Sepalians...


Sigue en la Plaza de la Fuente.





Última edición por Frikomid el 01/04/12, 12:53 pm, editado 2 veces

Sepalian Xila

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Aviso para frikomid: la plaza de la fuente está lejos y tienes que postear en su propio tema. Edita.


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C.a.e

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Mientras me dirigía hacia los ruidos, un chispazo verde iluminó la torre por el gran boquete. Me dirigí a ver lo que pasaba.

Una gran luz verde que parecía estar viva marcaba el camino hacia una plaza. ¿Así qué es ahí adónde quieren que vayamos?

Con mucho cuidado salí del boquete y me fui en su busca.




Sigue en la Plaza de la Fuente.

Matt

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“ ¡¡Aleluya!! Por fin alguien normal.... Británica por su pronunciación pero habla ingles que es lo que cuenta” Sonrío mientras que veo que se acerca hacia mí a pasos rapidos y me quita el cigarro de la mano casi sin darme tiempo a responder. - De nada hija mía, puedes darle una calada sin problemas, mejor quedatelo, es un regalo- Le dije de manera divertida aun que por dentro no me gusto en absoluto. “Me ha cogido desprevenido la muy cerda... Tss que se quede el cigarro total para dos caladas guarras”

“Venga aprovecha y hablale que esta si entiende, es la mas normal” Me acerco hasta la chica que apura mi cigarro como si no quedase nada mas en la vida. - ¿Perdona? Pero ya que me has quitado el cigarro creo que me he ganado saber como te llamas ¿No crees?- Intento poner mi mejor cara de pokér mientras me dirijo a la chica del pelo negro, en un momento desvío la mirada de la chica y me fijo en la chica lila que no para de mirarme por el rabillo del ojo, me pone algo de los nervios, es una mezcla entre pena e indiferencia “Pobre enferma”

De pronto un brillo verde entra por las ventanitas del salón tiznando todo de un color verde que hizo que esa sala pareciera el escenario de una película mala de terror de clase B, no duró demasiado el cambio de color de la sala. “Pero que coj...” Pensé y me acerqué a la puerta. “Para gilipollas que salir tiene que salir otro antes” A si que rápido cambié el rumbo de mis pisadas hacia una ventanita que daba a la calle.

El destello verde se movía, iba directo hacia una plaza en donde desembocaba esa misma calle “Se mueve, ¿Será una señal para que vayamos?” Me giro hacia la muchacha Británica y le digo de forma sarcástica:
-Creo que nuestro comité de bienvenida nos espera por allí, y a mi me gustaría decirle un par de cosas sobre el servicio de habitaciones.¿ Me acompañas?- Mientras que digo esto extiendo mi mano hacia ella en un amago de tenderle la mano, “Estoy demasiado lejos de ella como para que pueda tocarme así pues relajate”
(tengo permiso de LE para mover a enna cuando sea necesario)

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