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Despedida

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1 Despedida el 06/04/15, 04:41 pm

Alicia

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-“Pensé en olvidarlo todo” el suelo negro refulgía de estrellas. Peces orbitaban como planetas del color de galaxias. Pequeños soles en los ojos muertos. “Pensé en olvidar mi familia para poder pertenecer del todo a esto, sentirlo como mío” Los peces se enterraron la negrura, sumergiéndose en ella como semillas. Brotaron árboles. Se marchitaron. “Pensé en ser rocavarancolesa, si eso significaba ser tuya” Diminutas canicas de universos reducidos bailaron entre sus dedos. “Te quiero Seon. Te quiero tanto que duele. Te quiero hasta medioloca, hasta llena de ilusiones absurdas, hasta...hasta ausente en tus mundos te quiero.” Alder se había echado a llorar en ese punto. En la suave nada onírica, ligera como una pluma hecha de sal, como un collar de lágrimas dulces, podía incluso distanciarse de aquello. Como una narradora que observa su propio libro y trata de leer entrelíneas. ¿Cuánto había reprimido aquello? ¿Cuántas noches había evitado llorar? ¿Por qué...? ¿Por qué?
Arena roja de tacto de terciopelo, a las orillas de un río de rostros plateados.
“Me he adaptado. He luchado por una vida que no es mía.” Seon también había llorado. Alma, tenía que haber sido la discusión más absurda de presenciar. “ No termines esta explicación.” Tenía miedo. “Me voy”. “Y yo contigo”. “No.”

Alder se hizo de la materia de los sueños, reclamada a una mente que no era suya.
- No aquí, Seon....no...
- No podría hacerte infeliz- le tembló la voz- no puedo pedirte que te quedes.
-Seon...
- ¿Por qué no me llevas contigo? Soy inofensiva. Soy soñadora. Puedo soñar allí.
- Porque tu ya no perteneces a eso. Porque tu necesitas gente que entienda que la magia es real. Porque tu amas este lugar, con toda su perversidad y su ruina. Y yo no.
-¿No?- la proyección que era Seon rompió a llorar. Alder la abrazó. Su dolor sabía fatal, se le clavaba como espinas. Sentía las espinas en torno a su cuello. Y ella estaba tan débil.
- Yo amo demasiadas cosas en este lugar. Cosas que me han mantenido aquí. Tu, y Ka, y todos.
- ¡Pues olvídame! ¡Olvida esto! ¡Paga para que me creas muerta! ¡Paga para dejar de quererme! ¡Pero no te vayas diciéndome que me amas y no me dejes ir! ¡Soy tuya! Soy parte de ti, soy un aurva. Soy tuya antes que soñadora.

El aire se agrietaba como si su transparencia estuviese hecha de vidrio. Incluso en sueños, las esquirlas cortaban.

- Luces
- Puedes venir a verme- propuso tímidamente. Seon levantó el rostro y éste estaba seco. En los sueños las lágrimas no dejan surcos.
- Lo haría. Lo haré.
- No a menudo. Voy a tener que hacer que te crean muerta. Pero iré al bosque, me acercaré al portal.
- Suena a plan- que sonrisas más débiles se alzaron en ambas. Lloraron otro poco, soñaron que hacían el amor. Al día siguiente todo dolía igual pero ya estaba dicho.

-

En los meses que siguieron, Seon se retrajo y dejo su vida social reducida a breves encuentros oniricos. Seguía trabajando, pero practicamente nada. Tampoco tenía en que gastar su dinero. Perdió mucho peso y el pelo terminó por crecerle casi hasta la cintura, sin nadie que lo recortase. Cuando empezó a comportarse como la de siempre, por fin, había un nuevo tinte oscuro que chispeaba a veces cuando se distraía y miraba a la nada. Pandora había ganado mucho control desde la desaparición de Alder y los limites de la realidad estaban también cada vez más difusos.


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