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Torre Serpentaria

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1 Torre Serpentaria el 02/08/11, 06:42 pm

Rocavarancolia Rol

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Recuerdo del primer mensaje :

Una de las torres de hechicería. Está situada junto a la plaza de la fuente y su puerta protegida por un hechizo que solo pueden desactivar los inquilinos. Tiene cuatro plantas, la última de las cuales está coronada por una cúpula de cristal y solo pueden acceder a ella los magos, en ella se encuentra el estudio con una pequeña biblioteca y está surtida de amuletos y artilugios mágicos. En las plantas inferiores se encuentran las habitaciones, dos salas comunes con dos chimeneas centrales interconectadas y una cocina comedor. La mayoría de los muebles están hechizados y a algunos les gusta gastar bromas.

Ver mensajes anteriores:


385 Re: Torre Serpentaria el 13/06/17, 11:27 pm

Giniroryu


GM
Por sus palabras se hizo obvio que Kirés ya estaba familiarizado con aquella clase de forma de ganarse la vida. No podía decir que le sorprendiera, pero como tampoco había mantenido conversaciones personales con el enderth apenas, no había pensado en ello. En cualquier caso, no hizo ninguna pregunta al respecto porque la mención a la niebla venenosa distrajo su atención a ese punto.
¿Venenosa? Podría servirme como defensa si hubiese alguna forma de neutralizar su efecto en mí…
En su cabeza comenzaba a hacerse preguntas sobre cómo podría absorber una niebla potencialmente letal. También se planteó cómo de extraña sonaría aquella frase dicha en voz alta, fugazmente, pero ni siquiera tuvo tiempo para pensar si a Kirés le molestaría que disertase un poco sobre aquello, pues la propuesta del paladín llegó justo después. En esa ocasión sí que se sorprendió genuinamente, aunque enseguida se dio cuenta y adquirió un lenguaje corporal más neutro, no estaba segura de cómo podría interpretarlo y lo último que quería era que interpretase erróneamente su reacción.
>>Oh, pues… Si crees que no sería inconveniente me gustaría. He estado ayudado a la cosechadora de Kimbra, y a la propia Kimbra, en sus expediciones a Krabelin. Mi niebla resulta útil a veces… Y puedo compartir contigo hechizos que quizás aún no conozcas. ¿Hay alguno que sea de vital importancia que conozca para visitar tu mundo?
Aquella era la segunda vez que alguien la invitaba a un mundo vinculado en los últimos meses. Habiéndole asegurado dama Diurna que su dominio la había ayudado en Krabelin, siendo esta idea reforzada por la breve conversación que mantuvo con Vac en la taberna, se sentía un poco más confiada a la hora de aceptar una propuesta así al saber que no sería una completa carga.

386 Re: Torre Serpentaria el 15/06/17, 10:31 pm

Poblo


Kirés:

Quizás… –Dijo kirés sin más en respuesta comentario de Irianna sobre la niebla venenosa. Kirés no tenía ni idea de si una niebla venenosa podría ser absorbida por una bruja sin causar daños o no, aunque lo que realmente no sabía era que no importaba porque en realidad la niebla no era venenosa, lo era el aire de los lugares en los que esta salía, y como siempre coincidía los clinger habían asumido que la niebla era el problema.

No es inconveniente, al contrario. De hecho hay uno de mis objetivos en el que tu niebla podría evitarnos muchos problemas.

No se le había pasado la sorpresa de la idrina ante su ofrecimiento, algo poco común viniendo de su raza y sus costumbres, pero lo ignoró: lo que realmente contaba para el enderth eran sus palabras, no sus gestos. Ahora que ya estaba decidido que le acompañaba le explicó los hechizos que estaba buscando: magia de camuflaje y una variante de la niebla mágica para rastrear animales de sangre fría entre otros. Su plan era dedicar el día entero para prepararse y ayudar a la idrina en lo que necesitara. Al día siguiente saldrían para dryfus. Había pasado ya casi un año desde que había sido cosechado, volver iba a ser una experiencia interesante.

Sigue en Dryfus.

387 Re: Torre Serpentaria el 17/06/17, 02:08 pm

Zarket


GM
Siguió asintiendo, aunque soltó una risita una de las cosas dichas por su amiga.

—A los carabeses no se nos da bien la libertad —admitió, resoplando—. Siempre hay horarios, objetivos y marcas que cumplir, y los recorridos que puedes seguir para conseguir un trabajo están bien establecidos —suspiró, sin saber bien cómo seguir—. Yo... Me confunde todo esto. ¿Qué hago si no me dedico a nada? No hay institutos ni universidades ni academias ni nada que se le parezca —el demiurgo suspiró, confuso acerca de su devenir—. Cómo hacer las cosas en esta ciudad sigue siendo demasiado caótico para mi gusto. Y no es algo que me ayude a tomar decisiones.

388 Re: Torre Serpentaria el 25/06/17, 01:25 pm

Yber


GM
Un mensajero se había pasado hace dos días por Serpentaria para avisar a Hal del viaje que les esperaba. Virai cumplía siempre con su palabra, salvo que la hubiera dado borracho o salvo que no le apeteciera y no dañara su imagen. El brujo se plantó frente al torreón con su pelo arcoiris recogido en un quiqui de cristalitos y llamó a la puerta. Su ropa era mucho menos aparatosa que la primera vez que Hal y él se vieron. Virai había dejado la capa en casa.

El brujo de la iridiscencia iba vestido con un jersey negro de manga corta que le llegaba hasta las rodillas y un cinturón de piedras preciosas que lo apretaba contra la cintura. El brujo llevaba los brazos y las piernas al aire, mostrando a propósito todos los cristales que crecían sobre su piel. El injerto no había sido barato y le gustaba presumir. Además, calzaba unas deportivas negras con zonas de tela plateada a los lados y en la punta del pie y, por si no fuera brilli brilli suficiente, también iba hasta arriba de collares, anillos y pulseras.

Virai se cruzó de brazos y repiqueteó con sus dedos, impaciente, a pesar de que apenas habían pasado un par de segundos desde que llamó.

389 Re: Torre Serpentaria el 25/06/17, 01:27 pm

Zarket


GM
Veela y demiurgo charlaron un rato más, pero finalmente el día acabó apagándose. Y, con la ida de la Luna Roja cada vez más próxima, ambos se separaron. Hal intentó dormir lo mejor posible esa noche: tenía mucho que estudiar y preparar.

-

Habían sido dos semanas intensas, desde muchos puntos de vista. El primero había sido el emocional, pues Hal había estado especialmente inestable tanto por la desaparición de la Luna Roja del cielo de Rocavarancolia como por el temor a que al final el viaje quedara en nada. Sus típicos temores sociales le habían tocado mucho las narices, pero al final se había alegrado de comprobar que eran infundados. La llegada del mensajero fue uno de las mayores alegrías que había tenido nunca.

También había estado muy ajetreado. Deseaba ser útil si Virai necesitaba ayuda, y eso había supuesto dos semanas de entrenar a un ritmo casi demencial. Había optado por dos cosas principales: alas y ver a través de sus criaturas. El hechizo no había sido nada fácil, especialmente por ser de un nivel muy superior a lo que sabía hasta el momento, pero al final lo había conseguido. Más complicadas, muchísimo más, habían sido las alas: había habido infinitos prototipos completamente inútiles, había buscado en grimorios de magia de demiurgos cuantos hechizos le sirvieran para fortalecerlas, y también había usado no poco tiempo en leer la parte de la manualidad en sí, el cómo crearlas. También lo había conseguido, aunque no al nivel de excelencia que deseaba. Servirían para un apaño, pero las que había añadido a sus pruebas finales eran de todo menos estilizadas o bonitas. Eran funcionales y útiles, eso sí, y de momento servirían.

Cualquier otro entrenamiento había tenido que ser pospuesto, lo cual no dejaba de lamentar. El nuevo demiurgo tenía la sensación de que sus necesidades eran infinitas: tiempo para practicar magia, tiempo para practicar aquella parte de "manualidades", tiempo para practicar lo que era la demiurgia en sí... Tiempo, tiempo y más tiempo del que carecía. Había priorizado, y había sido útil, pero tenía claro que aquello solo valía para aquella vez. Apaños de un solo uso: cuando volviera a Rocavarancolia debería pulir muchas áreas.

El día que llegó el mensajero había acabado inmensamente cansado, pero aceptablemente satisfecho. Ya lo tenía todo. Solo quedaba descansar ese par de días, o correría el riesgo de dormirse durante la travesía.

Tenía ropa fina y ancha, y varios saquitos que había pedido prestado colgados de un cinturón, repletos de múltiples criaturas sin vida. Todas tenían, eso sí, anclado el hechizo para poder ver a través de ellas una vez les diera un poco de su propia esencia vital.

Bajó en cuanto se enteró de que el brujo estaba ya presente. En esta ocasión, por esperarlo, no se sintió tan asombrado por su estética, aunque sí se preguntó por su transformación. Otro punto que deseaba investigar, cuáles eran todas las posibilidades que daba la Luna Roja.

—Hola. Ya estoy listo.

Se encontraba nervioso y expectante, deseoso de comenzar por fin aquello para lo que había ido a Rocavarancolia: conocer otros mundos.

390 Re: Torre Serpentaria el 25/06/17, 01:28 pm

Yber

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GM
Virai hizo un gesto con los dedos a modo de saludo y, cómo no, lo examinó de pies a cabeza. Le sonrió. El aire de científico loco con tanto botecito a la cintura le favorecía, aunque la falta de colores vivos seguía puntuando en su contra. Fuera como fuese, a Virai le daba igual. El que tenía que llevar el conjunto era Hal, no él; al que tenía que gustarle el conjunto era a Hal, no a él, y eso era todo lo que contaba para el brujo.

—Muy bien —el brujo asintió levemente y echó a andar en dirección a la explanada.

Virai ponía toda su elegancia al caminar, pero de vez en cuando se veía a si mismo dando algún que otro bote. Le hacía ilusión el viaje que iban a hacer casi tanto como imaginarse la de sorpresas que se llevaría el demiurgo. Tan solo esperaba que no le diera un patatús, pues se había informado desde la última vez y sabía lo de sus problemas emocionales.

—¿Has visto algún portal de cerca alguna vez? Porque si no, vas a flipar antes de llegar al mundo, que, ¡por cierto!, se llama Ormivas. Y no te vas a creer lo graciosos que son los habitantes. Son como ranitas... —al igual que con los roquenses y otros bichejos, Virai los consideraba inferiores de forma inconsciente. Sin embargo, en esta ocasión no se notaba, ya que le recordaban a un sapete que tuvo de mascota en Varmania y le daban cierta ternura.

El brujo hablaría por los codos durante todo el camino. La cháchara era su segundo dominio.


Sigue en La explanada de los portales.


_________________________________________

No llores por no poder ver tu pierna,
las lágrimas te impedirán ver los cadáveres de tus amigos.

391 Re: Torre Serpentaria el 30/06/17, 12:46 am

Dal

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Sura reptaba con falsa tranquilidad hacia la torre. En su mente y durante todo el camino se había repetido en bucle su conversación con el Violinista. No estaba triste, no estaba enfadada, en esos momentos no sentía nada. Había enterrado todos sus sentimientos para concentrarse en la venganza.

Pero, en el fondo, sus sentimientos bullían queriendo salir. Tristeza por la muerte de su amiga, enfado hacia la cosa que se la hubiera arrebatado. La naga no sabía cómo ni cuándo, pero lo iba a pagar, eso lo tenía muy claro.

Respiró hondo para serenarse aún más y pronunció la contraseña de la torre por segunda vez aquel día. Buscó a sus compañeros los cuales esperaba no la hubieran echado demasiado de menos.

-He hablado con el Violinista - anunció.- Ha prometido ayudarnos con lo que necesitemos - les dijo y, tras unos segundos de silencio añadió.- Quizá deberíamos ir yendo hacia la Sede.

Su voz sonaba fría y muerta, casi tanto como la dullahan que reposaba en un edificio no muy lejano.


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Soy Dal, hijo del Estío y el Crepúsculo. Señor del Vacío y Amo del Infinito. Destructor de Mundos y Artífice de Infiernos. Conde de la Nada y Duque de los Océanos. Rey del Purgatorio y Terror del Cielo. Marqués del Inframundo y Barón de la Muerte. Por todos estos titulos, Invitado, reclamo tu vida para mí .

392 Re: Torre Serpentaria el 30/06/17, 09:35 pm

Jack

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Dormía plácidamente cuando las onyces la sacaron del sueño. Apenas tardó un instante en volver en sí, pues lo que fuera que habían sentido se lo habían transmitido y podía palpar en el aire que algo iba mal (literalmente, ya que las sombras inundaban su habitación). Se puso la bata y fue a la puerta a ver qué... ¿Los demás despiertos? Saludó, sorprendida. Tuvo un mal presentimiento, sin referencias cómicas. ¿Sura? No pudo preguntar. Que la naga hubiera ido tan tarde y los hubiera avisado a todos no podía ser bueno. En lo que tardó su compañera en hablar, la bruja había entretejido mil situaciones posibles. Pero ninguna estuvo a la altura de lo que oyó. Sus palabras taladraron su cabeza, se colaron en la bruja como si hubiera recibido cien puñaladas. Y, como tal, apoyada como estaba contra el marco de la puerta, se fue resbalando hasta el suelo. La mayoría de las onyces se alejaron del grupo y se recluyeron en el dormitorio, mascullando sobre su fragilidad. Unas pocas se quedaron cerca, pues tenían curiosidad por cómo reaccionaría. Otras se quedaron a su alrededor, cubriéndola, y evitarían que cualquiera se acercase. Quería estar sola e imaginaba que los suyos intentarían hacerle compañía. Aún no. Si lo intentaban, las sombras les gruñirían, tanto por orden suya como por el odio que sentían ante ella en aquel momento. ¿Por qué estaban atadas a semejante criatura?

Y no les gustó. Onyx no dijo nada, no hizo nada. No gritó, no tragó saliva, no hizo gesto alguno a sus amigos. Ni siquiera vio cómo se marchaba Sura. Tan solo lloraría en silencio. Se abrazó las rodillas y echó la cabeza hacia atrás. Se haría daño en la espalda si estaba así mucho tiempo, pero ni aunque le explotase el corazón le dolería tanto. Y ya le había explotado y se había llevado todo lo demás tras de sí. Aquello no podía estar pasando. Estribo... Marsi... No podía estar pasando. No estaba preparada para afrontar aquello y no quería, no quería. No podía ser verdad. Sura no les mentiría. Debía haber un error. Oía a las onyces reírse de sus sollozos. Había agachado la cabeza sobre las rodillas y solo veía la oscuridad de sus párpados empapados. No dejaba de repetirse que no podía ser verdad, tanto que empezó a susurrarlo como un mantra. Como si aquel llanto pudiera repararlo todo. ¿Marsi? Mu... No podía ni pensarlo. Era como si no pudiera juntar dos conceptos tan... No podía, no quería. Su amiga, su novia, su mejor amiga, su familia, la maravilla de sus sueños en aquella ciudad esperpéntica... ¿Por qué? ¿No podían ser felices allí?

Marsi...

Las onyces del dormitorio dejaron de cuchichear y la miraron. Querían que se levantase y les acompañase en busca de venganza. A ellas les daba igual una dullahan más o menos en la ciudad, ellas solo querían sangre, de quien fuera, bruja incluida. Pero lo único que levantó la bruja fue la mirada. Gruñeron al tiempo que ella reposaba la barbilla en las rodillas y se abrazaba aún más fuerte. Miraba al infinito. No dejaba de derramar lágrimas, pero no podría frenarlas. De pronto, se rió, apenas unos segundos, un ápice, porque había oído un Se nos va a secar a este ritmo, ya veréis. Ojalá, pensó ella. Ojalá secarse y no sentir aquello que no sabía ni cómo definir. Estaba simple y llanamente destrozada.

Seguía allí cuando Sura volvió. No sabía cuánto tiempo había pasado ni le importaba. Cualquier segundo se le antojaba ahora una eternidad, ahora que... Es que no podía ni pensarlo, joder. Deshizo el manto de sombras y volvió a levantarse. Ahora se abrazaba a sí misma.

Gracias... Habrá que... hacer algo. M... Marsi... —hipó.

No podía. No le salían las palabras. Era pensar en ella y se le agolpaban los recuerdos como si la tuviera ahí delante. Cerró los ojos, inspiró profundamente y ladeó la cabeza hacia una de las onyces que llevaba encima. No volvería a abrirlos hasta que la sombra terminase. No quería ver tantos recuerdos y sueños rotos.

Habrá que hacer algo con el cuerpo, ¿no? O buscar pistas o lo que sea. Vamos a la Sede, joder, aquí no hacemos nada, panda de...

A la sombra le costó acabar sin lanzar ninguna pulla, pero de haberlo hecho... mejor no tentar a la suerte, que aquella dimensión no estaba tan mal como para jugársela así. Pero no soportaba aquello así que les miró imperiosa e hizo aspavientos con las manos para que salieran de allí. A espaldas de Onyx, una garra oscura hecha de sombras abrió un armario y tendió camiseta y pantalón a la bruja, quien se cambió en un momento. También le dieron sus armas y después salieron en tropel por la ventana, excepto las típicas que se sentaban en sus hombros y brazos, o incluso la cabeza. Se limpió las lágrimas, que parecían haber invadido sus ojos para siempre, se apartó el pelo de la cara y les miró. Si... si la habían matado e iban a salir, necesitaba estar lo más serena posible. Cuando estuvo lista, habló por sí misma.

Necesito... necesito verla.


_________________________________________

Die wahre Macht, die uns beherrscht, ist die schädliche, unendliche, verzehrende, zerstörende, unstillbare Gier...
Spoiler:
El verdadero Poder que nos controla es la vergonzosa, interminable, desgastante, destructiva e insaciable Sed...

Compis de Sinceridad:
De momento, estos son los deseos/nombres que Sinceridad coloca a sus compis:
Sox= Chamán
Nadzieja = Silencio
Mónica = SinGritos
Tay = Directo
Eorlir = Mapa
Ina = Tímida
Eriel = Fanático 1
Barael = Fanático 2
Dafne = Cría
Lorenzo = Enrevesado
Sakrilt = Sakosa
Siete = Dudoso
Rádar = Callado/Carabés
Fahran = Madura

Warning: estos nombres están sujetos a cambios según el parecer de Sinceridad.

393 Re: Torre Serpentaria el 01/07/17, 08:58 pm

Yber

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GM
Aquella noche, Saria se había ido a la cama con la sensación de que algo malo iba a pasar, nada nuevo desde hacía días. Sin embargo, al levantarse descubrió que sí que había ocurrido algo nuevo: esta vez SÍ había pasado algo malo. La noticia de la muerte de Marsi fue como recibir un puñetazo en el pecho. No era la mejor amiga de dama Estribo, pero la conocía lo suficiente como para que le doliera; la conocía lo suficiente como para que le recordara a las cinco muertes que habían roto su vida hacía menos de dos años.

A la ordesa se le apagaron la mirada y el entusiasmo con el que solía camuflar la negrura emocional que contenía en su cuerpo diminuto. Esta vez, las emociones que exteriorizaba no eran parte de una obra de teatro. La mala sombra quería acercarse a Alice para mostrarle sus condolencias, a pesar de que sabía mejor que nadie lo vacías que se sentirían en aquel momento. Saria se acercó hasta la habitación y se frenó en la puerta. Los pelos se le pusieron de punta al sentir el bullir de porcentajes, la mala sombra dio un par de vueltas nerviosas al pasillo y acabó por coger las escaleras de vuelta a la planta baja.

La muerte era así. No existía una forma buena de hablar de ella cuando te tocaba de cerca. Resignada, Saria saltó sobre uno de los muebles de la entrada y se sentó a esperar. Cuando llegó Sura y Alice se dejó ver por fin, la ordesa evitó cualquier cruce de miradas. Se sentía abatida por los recuerdos y las posibilidades de que algo saliera mal eran muy altas en torno a la onycemante.

Uno de los problemas de su sexto sentido era que no le decía cuales eran las palabras correctas para no cagarla. Así, Saria tampoco habló. De vez en cuando miraba a sus compañeros, visiblemente apenada, y eso era todo. Cuando el grupo dejó Serpentaria, Saria los siguió en silencio. Sus ojos amarillos no se apartaban de las onyces y no pudo evitar pensar que, en ese momento, no quedaban sombras buenas en torno a Alice.


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No llores por no poder ver tu pierna,
las lágrimas te impedirán ver los cadáveres de tus amigos.

394 Re: Torre Serpentaria el 02/07/17, 12:23 am

Evanna

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No fue la llamada de Sura lo que despertó a brugho aquella noche, fueron las estirges aquellas mas unidas a el...Hugin y Munin, siempre en contacto con todas las demás, le advirtieron de la llegada de Sura antes incluso de que esta atravesara la puerta del torreón. La presencia de la ulterana a a esas horas termino de despertar a Evelhan...fuese lo que fuese nada de eso podía ser bueno. Torpemente salio de su habitación, con sus dos fieles estirges sobre sus hombros, encostrarse con ese escenario que recordaría durante muchas noches mas.

<< No...no es bueno.. >> sus pensamientos alterados no encontraba una explicación positiva para el echo de encontrarse todos sus amigos despiertos a es ahora de la madrugada. La expresión de Sura era sombría, aterradora...triste. El niño no fue capaz de articular palabra cuando al fin la noticia salio de labios de la naga.

Evelhan tontamente había creído, que ya jamas volvería a poder afectarle una muerte. La muerte era una amiga, una aliada, aquella que permitía que el antiguo daeliciano que todos conocían, mantuviera su cuerpo intacto. Nada mas convertirse había tenido que tomar del cuerpo de un compañero para mantenerse...no, nada podía ser peor que eso, nada podía ser mas doloroso. Evelhan hubiera preferido no confiarse y preparase mentalmente a la perdida de alguien querido...porque el dolor que estabas sintiendo en esos momentos no se comparaba a ningún tipo de tristeza.

Las lagrimas caían silenciosas por su rostro con su respiración agitándose cada segundo, incapaz de fijarse en sus compañeros, en su dolor, rogando que aquella fuese una de esas horribles pesadillas que aveces se colaban a en sus sueños. Marsi no podía estar muerta. La fuerte Marsi, siempre cuidandoles como si fuese una madre...alguien tan fiable, responsable, incapaz de herir a nadie...no...no

-Eso...es mentira...Marsi...Marsi, no p-puede estar muerta- susurro incapaz de aceptarlo de comprenderlo, llevando unas mano temblorosas al cabeza, dando lentos pasos hacia sura. Su amiga, su hermana....su familia, esa pequeña familia que el mismo había encontrado- S-Sura...d-debes..d-debes estar confundida...s-solo...solo debe estar durmiendo profundamente...e-eso es -susurro con la voz congestionada por el llanto, sus manos temblaban visiblemente con la crisis nerviosa no dejandole pensar con claridad- No...no es g-gracioso...S-Sura...por favor- susurro no soportándolo mal se dejo caer de rodillas frente a ella, cubriendo el rostro con las manos ahogando su llanto tan silenciosamente como pudo. Las estirges de sus hombros se mantuvieron quietas sobre el, no marchándose ni burlándose por su debilidad, se mantuvieron acercando sus picos contra el en un mudo consuelo. Ellas entendían el concepto de familia, de pertenecer a un grupo...de una perdida. E igual que vengaban a cada perdida sufrida, también sabían llorarlas.

Pero nada de eso servia para Dhelian, que sentía como un trocito de su muerto corazón desaparecía, rodeado del llanto de Alice, de la presencia silenciosa de Saria. Un trocito de esa familia a la que nunca jamas vería avergonzarse con pequeñas explosiones de humo, su voz airada y consejera en su mente, esa conexión rota. Lloro como no había llorado en su vida, hasta que Surasara volvió con noticias donde se mencionaba la posibilidad de que la hubiesen matado.

“Duele mucho ...duele....paga el dolor con dolor. Venganza, niño...solo así dejara de doler”  escucho el suave sonido de la voz de Munin en su mente.

Dhelian apenas si le presto atención, levanto la vista con ojos tristes, vacíos de lagrimas y agotados para mirar a sus compañeros. Se levanto del suelo con dificultad, siguiéndoles hacia la Sede, pues las mimas Hugin y Munin, viendo a su brugho completamente indefenso, le trajeron sus dagas dentro de su cinturón y sus zapatos, pues iba descalzo y con su ropa de dormir, sencillos pantalones largos y una camiseta de tirantas. Pero poco le importaba, estaba medio ausente siguiendo al grupo vigilado por sus estirges, que de algún modo aun lo despreciaban pero igualmente lo cuidaban como si fuese un polluelo mas.

Los pensamientos de Dhelian mientras tanto viajaban por otros derroteros. No sabia si seria capaz de ver a Marsi...no, no podría verla...pues aunque deseaba verla, tenía miedo. Aunque no sabía a que. No había nada mas horrible que aquello.


_________________________________________

Invitado, sueñas con un mundo perfecto...
...tu paraíso personal...
...donde lloras tu imperfecta realidad

395 Re: Torre Serpentaria el 02/07/17, 06:53 pm

Lupin

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La noticia borró de un plumazo todo resquicio de sueño tuviera el sacerdote. Estaba despierto, sí, más de lo que había estado nunca en los últimos meses. Observó al resto de presentes y encontró lo esperable: furiosa tristeza, negrura, incredulidad, un mar lágrimas. Un silencio fúnebre, por encima de cualquier cuestión, gemido o grito, fue lo que pudo llegarle. Incapaz de oír, pero no de ver, pues las palabras de Sura fueron un racimo de granadas a oídos de Heraldo. La muerte no era una extraña para él, pero siempre lograba sorprender.

Las primeras palabras que pudo discernir hacían referencia a un asesinato. «Pues claro, ¿cómo si no?», fue lo primero que pensó. En aquel momento se hallaba incomunicado de cualquier lamento o deseo. Se tocó la cara con la mano y, cuando la retiró, se percató de que había desprendido su rostro. De forma mecánica, guardó la máscara en uno de sus saquitos. «Algo haré con ella», algo…

—Sean castigados… —susurró y, a continuación, sentenció con el mismo tono haciendo referencia a un cántico sagrado—: «alma de barro no contemplará salvación».

El vacuo ochrorio levantó su nuevo rostro terso y frío, inescrutable tanto en su composición como en su expresión. Cualquiera que no lo conociera diría que no le había afectado ni un ápice la muerte de Dama Estribo. Pero, aunque aún no hubiera atravesado el hielo, Heraldo gritaba por la amiga que ya era una con la Acromía.

Y así, se dejó llevar hasta el escenario del desastre.



Última edición por Lupin el 20/08/17, 03:27 pm, editado 1 vez

396 Re: Torre Serpentaria el 01/08/17, 07:20 pm

Zarket

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GM
El primer día tras la llegada a Ormivas Hal durmió casi quince horas.

«Supongo que lo milagroso es que haya aguantado esas dos semanas y el viaje sin caer de agotamiento» pensó, todavía algo aturdido, mientras se hacía el desayuno. Comió con lentitud a pesar del hambre. Todo lo que había pasado desde encontrarse con Virai martilleaba en su cabeza. Sin mucha molestia, pero con insistencia.

Había pensado que podría dedicarse a explorar mundos, pero ahora lo dudaba seriamente. La experiencia había sido fabulosa, sin duda, y la había disfrutado, pero tampoco estaba deseoso de repetirla. Lo cierto es que Hal era un urbanita de pura cepa, y ni toda la magia del mundo podía conseguir que explorar la naturaleza de un mundo desconocido fuera tan cómodo como vivir en una ciudad. Incluso si esa ciudad era Rocavarancolia.

Se puso a tallar distraído en su habitación, mirando hacia fuera, al día límpido y claro que hacía. Rocavarancolia se seguía desesperezando tras la larga, larguísima fiesta que suponía la Luna Roja, como el borracho que, habiendo acabado una noche pletórica de desmadre, se disponía a encamarse y descansar. El demiurgo se estaba percatando de aquel ciclo y le parecía sumamente fascinante. Suponía que con la llegada de la cosecha la rueda volvería a empezar, incluso con aquellos rocavarancoleses que no tuvieran especial interés en los cosechados.

Hal no estaba únicamente cansado: se sentía algo vacío. Había jugado con la idea de explorar mundos, pero ahora que aquello se había terminado no se le ocurría qué hacer. En Carabás nunca se había preocupado mucho por qué rumbo poner a su vida, en parte por sus muchos problemas y en parte por su edad. Aquí ya no había un sistema educativo que todavía tenía que enseñarle cosas hasta llegar a la mayoría de edad: en cierto sentido el demiurgo era ya un adulto. Y no tenía ni idea de qué hacer con su vida.

Pasaron unos días mientras Hal se terminaba de recargar de su estudio intensivo y el viaje. No pasó el tiempo ocioso: se dedicó a un estudio más liviano pero más profundo de ver a través de sus criaturas y del enlace que compartía con estas. Los conocimientos que había usado en el viaje le habían sido útiles para aquella "urgencia", pero comprendía que para usarlos correctamente y con más asiduidad debía profundizar en ellos con más calma.

Sin saber bien qué hacer acabó optando por hacer un viaje a la biblioteca, deseoso y necesitado de contemplar otra vez la estampa de la vieja Rocavarancolia. La ciudad había ofrecido en su momento de gloria una heterogeneidad impresionando. En los dibujos y grabados se veía qué era aquel lugar: un sitio construidos a parchetazos de mundos distintos, cosidos entre sí de forma caótica. A pesar de todo resultaba hermoso, de una manera que el demiurgo sentía difícil de explicar. Dentro de sí ya comenzaba a comprender la verdad: efectivamente pertenecía a Rocavarancolia. En Carabás nunca habría podido sacar todo su potencial.

Qué potencial era ese se le escapaba.

Sigue en la biblioteca.

397 Re: Torre Serpentaria el 01/08/17, 08:11 pm

Zarket

avatar
GM
El demiurgo dormitaba en su cama, sin dejar de dar vueltas. Estaba indeciso con todo lo que había oído y hablado aquella tarde. Nombre, demiurgia y arquitectura mágica se mezclaban en su cabeza. ¿Realmente importaba tanto cortar todo lazo con su mundo de origen? ¿Debería dejarse de tonterías y dedicarse a fondo a entrenar los dones que le había regalado la Luna Roja? ¿Era la reconstrucción de aquella ciudad de mil estilos distintos algo a lo que podría (y querría) dedicar su vida?

Había acabado desvelado. Resopló, no del todo contento, y con un sencillo hechizo de levitación de asomó a la noche, asegurándose de tener a su preciada bufanda al cuello. Subió alto y más alto, mucho más allá de la línea de los edificios más grandes de la ciudad. Subió hasta tener Rocavarancolia entera a sus pies, y luego paró. Contempló y pensó.

«¿Qué veo? ¿Qué es esto? ¿Qué soy yo?» pensaba, casi delirando. A sus pies se encontraban las ruinas de un reino terrible, el lecho de una ciudad casi moribunda que se agarraba a la vida con garras y colmillos. Contempló, con una tristeza cada vez más desoladora, las muchas zonas de la ciudad, sus incontables barrios. Algunos vivos. La mayoría muertos.

Su más preciada creación contemplaba Rocavarancolia a través de botones que le había cosido. Hal la contempló, cayendo en que, sin Rocavarancolia y la Luna Roja, ella nunca habría vivido. En Carabás no podría haber podido convertirse en demiurgo, no cuando su habilidad era algo que se tenía, no que se aprendía. El potencial que ahora se le abría, la infinita posibilidad de sus creaciones, solo podía desarrollarse allí. Rocavarancolia podría haberle quitado mucho, pero...

«Al final Trazo tenía razón» pensó, casi con resignación. No cesaba de acariciar su bufanda, aceptando la verdad. Sí, era aquella ciudad de demonios y monstruos a la que él pertenecía. Porque Rocavarancolia también era de milagros. Y lo que él podía hacer, sin duda, lo era.

Y por todos los dioses incapaces de existir, también había encontrado algo que nunca habría en Carabás.

El demiurgo soltó el aliento, sin haberse dado cuenta antes de que lo había contenido. Luego comenzó a reír. Poco al principio, y en una progresión cada vez más histérica después.

Estaba en una encrucijada entre dimensiones. En un mundo que se unía con decenas de mundos, y que a cada año se unía a más. En un mundo que, en el pasado, se había unido a más de cien distintos a la vez. Y de cada uno de esos mundos llegaban ciudadanos... ¿Cómo no iba Rocavarancolia a ser tan diversa, tan heterogénea? ¿Cómo no iba a impresionar, siendo, al menos en parte, decenas de mundos cosidos a parchetazos? ¿Y cómo no iba a ser tan increíble aquella noción? Rocavarancolia era un cruce entre caminos, entre realidades, entre miles de millones de seres vivos de mundos completamente distintos. Aquellos vórtices eran, sin duda, parte de la belleza del lugar.

Su bufanda le acarició la mejilla, y él no pudo más que acariciarla de vuelta, con una sonrisa desvaída. Como a cualquier persona de cualquier mundo a él le habían educado para amar su sociedad. Para pensar que no podía haber mayor utopía que el lugar en el que había nacido. Ahora, flotando en las alturas, comenzaba a dudar seriamente de aquello. Carabás era mejor a muchos mundos, de eso estaba firmemente convencido, pero... Vislumbraba ya que aquel exceso de reglamentación, aquella afición a ser tan estrictos...

Él se había despreciado durante años por no ser capaz de mantenerse en los puestos altos, y no podía sino preguntarse si de verdad un mundo que provocaba semejante autodesprecio era uno que mereciese respeto. En especial si, como era su caso, la incapacidad de mantener el ritmo nacía de la obsesión perfeccionista que provocaba el propio sistema carabés. Sí, quizás Carabás era su punto de partida, y seguía pensando que tenía cosas buenas, pero ahora veía que no era perfecto. Y no debía sentirse mal por renunciar a aquella parte de su bagaje que, en su opinión, estorbaba.

Quizás el piromante muerto tenía razón al afirmar que cambiar el nombre era un buen símbolo para aquello. Un buen rito de paso.

Suspiró, mirando aquellas ruinas con nuevos ojos. Sí, él trabajaría con ellas. Aquella tierra podía ser brutal, pero también le había dado una habilidad con la que muchos soñarían. Y ahora era su hogar. Un hogar inmisericorde, quizás, pero un hogar.

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Su primera acción fue crear un pequeño séquito de criaturas que volaran a su alrededor. Su cuerpo era de madera, con alas de alambres retorcidos y tela. Deseaba usar metal coloreado como elemento principal, pero de momento tenía que conformarse con los materiales de los que disponía. Tenía la esperanza de que, con el paso del tiempo, podría mejorar su técnica lo suficiente como para crear vida hermosa más allá de toda descripción.

Para eso tenía que mejorar, claro, y dedicó incansablemente su tiempo a ello. Cada ser que creaba era un poco mejor que el anterior. Por un tiempo dejó atrás su estudio de magia y se centró en lo principal de su transformación: si quería ser un gran demiurgo tendría que ser, antes, un gran hacedor de manualidades. Trabajó y trabajó a través de las horas, los días, las semanas, con un tesón que dejaba atrás sus anteriores dudas. Y en esta ocasión, cuando quedaba moderadamente satisfecho, les daba vida. También tenía que afinar su propia habilidad, al fin y al cabo.

Pero en el que iba siendo su séquito permanente solo dejaba entrar a lo mejor. A todas les puso ojos y les realizó el hechizo que permitía ver a través de ellos, que salía en cada ocasión con menos torpeza y más agilidad que en el anterior. Era siempre vida perenne, pero no anclada. Todavía podía mejorar mucho aquella manufactura, y era para aquel momento para cuando reservaba el hechizo de vida.

Fue cerca de Samhein cuando se dio cuenta que su piel había adquirido cierto matiz gris. No era mucho, apenas apreciable, de hecho. Pero su piel ya era grisácea, no el blanco casi nuclear que había sido antes. Y, tras muchas dudas, unió el nombre de aquel color al nombre que había elegido para sí: Lanor. Le hizo algo de gracia pensar en que muchos de su antiguo mundo mirarían con desdén aquel nombre: compuesto y autodefinido. Hasta él lo habría hecho, seguidor eterno de las corrientes de otros. Ahora, sin embargo, Lanor Gris no le parecía en nada malo, al contrario: buena conjunción y sonoridad compensada con la apropiada simpleza, que no estaba ausente pero tampoco era excesiva.

Entre medias fue eligiendo libros de arquitectura mágica de Serpentaria y la biblioteca. Al principio le había llamado la atención uno que trataba sobre la demiurgia aplicada a la arquitectura, pero pronto le quedó claro que todavía tenía mucho que aprender antes de poder crear edificios sintientes. Sin embargo se prometió a sí mismo que esa sería su casa: una vivienda pensante, una vivienda con una conciencia creada y cedida por él.

A veces, mientras estudiaba las bases de la arquitectura, se preguntaba cómo podría conseguir trabajo. Le había contado a sus amigos cercanos que aquella sería su profesión, pero no tenía ni idea de cómo darse a conocer más allá de allí. Esas ocasiones erna las más difíciles, cuando más le asaltaban sus dudas, pero Lanor se sobreponía a aquellas como podía. Por una vez luchaba contra su inseguridad, y a veces ganaba.

La madrugada posterior a Samhein, mientras en el Castillo medían esencias y la tormenta mística terminaba de azotar Rocavarancolia, metió una de sus creaciones en las mazmorras. Observó a los dormidos, preguntándose cuáles sobrevivirían a la Luna Roja, cómo cambiarían sus cuerpos y sus mentes. Sintió recelo al comprobar los carabeses que habían cosechado: puestos altos, sin duda, aquellas estéticas tan llamativas lo dejaba suficientemente claro.

Verlos estuvo a punto de despertar algunos de sus conflictos, pero el demiurgo se limitó a suspirar. Luego, antes de irse, deseó que todos aquellos ninños tuvieran suerte —en especial, a su pesar, los carabeses—. Suerte con lo que iban a empezar a vivir en pocas horas, claro, pero en especial con lo que vivirían muchos meses después, cuando la Luna Roja llenara el cielo.

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Se encontraba en la sala común de Serpentaria aquel día, haciendo unos ejercicios básicos de arquitectura. El tener que mirar constantemente el libro mientras apuntaba cosas era algo que le frustraba sobremanera, y ya comenzaba a pensar si podría crear lapices que apuntaran y dibujaran lo que él pensaba. Seguro que sí, pero tenía que investigar cómo.

Por el rabillo del ojo observó cómo entraba una mujer de pelo azul. La había visto alguna vez en los pasillos de la torre, pero nunca había hablado con ella.

398 Re: Torre Serpentaria el 02/08/17, 07:05 pm

Alicia

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Seon se había forzado a salir de la cama, empujandose mentalmente con las voces de sus personajes queridos. A veces imaginaba a Alder, pero el pinchazo era demasiado fuerte todavía y hacer una copia era una herejía. Dejaba que todo impulso de oír su voz muriera según nacía.

Había ocasiones en las que estar despierta en Rocavarancolia tenía casi tanto encanto como soñar, momentos donde el pulso de magia y los acontecimientos debían ser vividos de primera mano. Samhein era uno de estos. Había estado despierta toda la noche, y aun arrastraba unas horas despierta, asegurandose de comer y moverse para variar. Le gustaba también la confluencia de personas en el plano de la ciudad. "Debería viajar más" pensó. Otros meses el pensamiento no había tenido el mismo peso. En la época de más luz y soledad, en realidad nada tenía mucho más que un regusto culpable y transparente. Llevaba ya tiempo recuperandose; quizás podía empezar de nuevo con aquello también. Divisó una figura conocida en la mesa.

- Lanor- llamó, andando hasta el demiurgo. Seon no creía encontrar nada extraño en el tono afectuoso-. Llevo tiempo queriendo conocerte y presentarme. En un sentido, somos esquirlas de un mismo cristal. Y cuando creas almas, creas historias, es así como funciona. ¿Sabes si sueñan?


Se quedó mirando las creaciones, con intensidad desenfocada.


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399 Re: Torre Serpentaria el 04/08/17, 04:00 pm

Zarket

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GM
Al demiurgo le sorprendió que fuera a hablarle. Parpadeó un momento, comprendiendo el significado de la pregunta de aquella desconocida.

—Pues... no estoy seguro, la verdad —confesó, con una media sonrisa algo enigmática—. Creo que eso solo lo saben ellos —el progresivo mayor gusto hacia su transformación le había dado un mayor deseo de hablar de él, pero también de mantener sus secretos. Estaba bien que otros supieran qué hacían los demiurgos, pero dentro de unos límites.

Estaba mirando a su bufanda, que se deslizó por la mesa de esa forma que recordaba vagamente a las serpientes, rumbo a la desconocida. Comenzó a acariciarle la mano, casi preguntando si podía subir, mientras Lanor se preguntaba cómo seguir con aquella conversación. Entonces cayó en que aquella mujer sabía su nombre, y su transformación, pero él no sabía nada sobre ella.

—Por cierto, tú eres...

Había levantado la mano, con un gesto tan dubitativo como su expresión, confuso ante el hecho de que aquella completa desconocida, de algún modo, parecía conocerle.

400 Re: Torre Serpentaria el 04/08/17, 04:50 pm

Alicia

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Seon estuvo encantada al notar la atención de la bufanda en ella. Bajó la mano para permitirle serpentar hacia arriba y la acarició con delicadeza, luego cogió la mano que le tendía Lanor. Como sinhadre que era, su mano se cerró en torno a la muñeca del chico, como saludo, antes de soltarle de nuevo.

- Me llamo Seon- dijo, sonriendo-. Yo hago al revés que tú. Creo historias, y de ahí a veces salen conciencias. Solo me acompañan en la cabeza, por desgracia, al menos aquí, pero estaba segura de que compartiríamos ese entusiasmo.


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401 Re: Torre Serpentaria el 05/08/17, 02:02 pm

Zarket

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GM
Lanor escuchó las palabras de su interlocutora, intentando recordar alguna transformación que encajara con lo que decía.

—Bien, ya sabemos los nombres de ambos —sonrió, pensando al momento si aquellas palabras no sonarían ridículas. Sin exteriorizar sus dudas intentó ignorar aquella sensación, tambolireando suavemente con su índice y anular derechos en la mesa. Un momento después se le ocurrió una posibilidad acerca de la naturaleza de su interlocutora—. ¿Eres una... soñadora?

La pregunta desveló su interés, aunque lo contuvo un momento después. Lanor seguía sin tener claro cómo actuar con otras personas, pero lo poco que había leído de aquella transformación también le recordaba a la suya propia.

Uno de sus mosquitos se posó en su pelo y otro en el hombro, algo pasivos. Lo cierto es que a a aquel trío el demiurgo no les había otorgado gran conciencia, aunque sí el vínculo mental más fuerte que pudo hacer.

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