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Torreón Maciel

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1 Torreón Maciel el 31/10/15, 02:16 pm

Rocavarancolia Rol

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Recuerdo del primer mensaje :

Torreón de cuatro plantas de piedra azulada, cuya azotea y última planta fueron destrozadas por una ballena, de la que ya solo queda el esqueleto. Allí anidan las estirges. Se accede por un puende levadizo y un portón. El corredor de la entrada está plagado de pintadas y mensajes y termina en una reja llena de púas. El patio, donde se reparten algunas vértebras del animal del techo, está rodeado de un muro coronado con cristales, y en el centro de éste hay una estatua de gran pájaro negro con el pico serrado en cuya base está apoyado el reloj robado del torreón Margalar. A partir de la séptima cosecha también hay un reloj de sol.

Ver mensajes anteriores:

Click para un recordatorio de cómo funciona nuestro anillo mágico:
Estado de carga actual: 24 unidades/41 (suficiente para dos usos clavados)
Perteneció a una bruja de su propio dolor y está equipado para ofrecerle los mayores beneficios posibles:

*) ONROL

—El contacto con el cristal engarzado detona un hechizo de curación activa, configurado de tal forma que ralentiza el proceso curativo y amplifica el dolor sufrido. El proceso completo depende de la extensión y profundidad de los daños, pero en media dura varios minutos. El dolor es más intenso que al recargar, pero localizado a los lugares donde están situados los daños.

—El anillo se puede cargar llevándolo puesto, lo cual provoca un dolor intenso repartido por todo el cuerpo. El dolor es tal que los músculos se tensan de forma espasmódica; dificulta el pensamiento y, en general, la vida. Se recomienda vaciar los intestinos y la vejiga antes de cargarlo. El tiempo posible de aguantar llevándolo puesto depende de la fortaleza del cosechado y lo acostumbrados que lleguen a estar con el anillo; aun así los cosechados que lo lleven puesto más de una hora seguida se arriesgan a caer desmayados.

—Una referencia del tipo de dolor la proporciona Yber aquí a partir del minuto 13. La intensidad del dolor del anillo es menor que ésa al cargar, y parecida cuando está curando. Ha dado el visto bueno a lo que hemos estado roleando previamente a la existencia de este post de recordatorio, de modo que no tenemos más que seguir en la misma línea.

—Cuando está completamente cargado el anillo deja de doler.

*) OFFROL

—El anillo tiene una capacidad de unas 42 unidades mágicas y cada uso del hechizo consume 12 unidades mágicas. Completamente cargado, tiene para tres usos. La energía que sobra queda almacenada para luego.

—Mientras se lleve puesto, el anillo roba a su usuario una unidad mágica (un asterisco) por hora. Si habéis estado menos de una hora quitaos un asterisco sin más, para simplificar. El proceso empieza en cuanto se pone y se da de forma gradual.

—El anillo no se carga mientras el portador está inconsciente, pero sí puede curar a una persona que haya perdido el conocimiento.

—Aquellos de nivel de magia "normal" pueden cargar el anillo, aplicándoseles las mismas consecuencias que en un traspaso (detalladas en el hilo de Sistema de magia).

—Yber nos da cierta libertad con la forma de rellenarlo mientras seamos razonables, así que no tenemos que rendir cuentas exactas.

  • Podemos usar inactivos, pero no exclusivamente y teniendo en cuenta que son cosechados como cualquier otro y no van a servir de mulas de carga (aka aguantarán lo que aguanten los nuestros).

  • No hay que describir siempre el dolor en directo, pero sí es recomendable mencionar con regularidad qué personajes activos lo recargan. Ejemplos como mencionar que X PJ se une a una conversación después de haber estado cargándolo, o decir que después de la cena pasó un turno con él, son suficientes.

  • De la misma forma inrol no hay que ir contando con exactitud los tiempos de recarga de cada uno: poniendo aproximadamente en tu post el tiempo que se ha estado es suficiente, y podemos dar por hecho que entre todos, activos e inactivos, suman X cantidad razonable. Si nos hace falta podemos rellenar X cantidad que nos haga falta en un minisalto para completar la que necesitemos, sin necesidad de ir contando tediosamente.



Click para un recordatorio de los hechizos de que disponemos:

-Sanación superficial: cierra cortes, desgarros en la piel (*), heridas de profundidad moderada (**). Funciona de forma diferenciada por cada tipo de herida (heridas de corte limpio o de corte irregular como un desgarro).
Lanzamiento a ojo: el mago traza en el aire unos centímetros por encima de la herida el contorno de ésta (una línea por ejemplo). Conjuración de muy rápida a rápida.

-Térmico: aumenta o disminuye notablemente la temperatura de un objeto de tamaño pequeño (*). Con práctica pueden limitarse esos cambios a una dirección controlada por el mago (chorros de calor, [**]). Puede anclarse a una sala concreta, creando una cámara frigorífica (***): no obstante es necesario repetir varias veces el hechizo si se quiere usar una habitación como congelador ya que este hechizo supone solamente un descenso térmico. Van de fuera a dentro.
Lanzamiento a ojo. Conjuración rápida-media.

-Levitación: un hechizo exigente mentalmente, cansa más de lo acostumbrado. Cuando una persona levita lo más normal es caminar sobre el aire; uno puede dejarse arrastrar simplemente por el hechizo sin moverse, pero la sensación de indefensión es mayor.
Lanzamiento a ojo. Conjuración rápida.


  • Brujos bajos: objetos ligeros (por ejemplo una manzana)(*) con poca práctica, un baúl (**) con práctica.
  • Brujos altos: Un baúl con poca práctica, una persona (***) con práctica.
  • Magos: Una persona con algo de práctica, objetos muy pesados (****)con mucha práctica.


-Esculpir llamas (*): La precisión del esculpido depende de la capacidad mágica. Los brujos bajos pueden hacer figuras sencillas como esferas o alargar las llamas. Los brujos altos pueden ondularlas o sacar figuras secundarias. Los magos pueden tratar de imitar imágenes.
Lanzamiento a ojo. Conjuración rápida-media.

-Nudo de Cerática (*): ¿Harto de que se le desmoronen los sándwiches de más de dos pisos? ¿Cansado de que, al cortar una tarta, la mitad de la nata que la rellena se salga por los lados? ¡No se preocupe más! El Nudo de Cerática tiene la solución. Con este simple hechizo, podrá hacer una hamburguesa de diez pisos, luego cortarla en rodajas perfectas, ¡y hacerse un bocadillo de hamburguesa! El Nudo de Cerática lo mantiene todo en su sitio perfectamente. ¿Los sanjacobos le estallan llenándole el plato de queso? ¿Teme morder un taco por miedo a llenarse el regazo de salsa picante? ¡Se acabó, gracias al Nudo de Cerática! ¡No me puedo creer que no sea una variación del hechizo tapón!
El Nudo de Cerática se anula al cortar rodajas o mordiscos lo suficientemente finos, o con los ácidos gástricos. Cuesta más cuanto más endeble, complejo y líquido sea su sándwich.
Lanzamiento a ojo. Conjuración rápida.

-Colorear llamas (*): cuanta más habilidad mágica tenga quien lo emplee, más colores diferentes y texturas podrá darle a la llama. Los brujos altos pueden llegar a teñir llamas, mientras que los magos podrán incluso hacer gradaciones y texturas.
Lanzamiento a ojo. Conjuración media.

-Hechizo de Dentera (*): transforma la voz del usuario en un sonido muy alto y desagradable, similar a uñas raspando metal oxidado. Puede espantar a muchos monstruos, pero también atraer a otros.
Lanzamiento por voluntad. Conjuración muy rápida.

-Hechizo humedecedor (***): envuelve la superficie deseada de una fina película de agua que no empapa los otros objetos en los que esté en contacto. Aplicable sobre la piel y sábanas, por ejemplo.
Lanzamiento por área. Conjuración rápida-media.


HECHIZOS SIN TRADUCIR

-Imagen de Néctar: invoca una espectacular orquídea hecha de magia, de textura acuosa y brillo tenue. Esta flor etérea atrae a todos los mantófagos en aproximadamente un kilómetro a la redonda. El efecto es mucho más intenso cuanto más cerca, y no atrae a todas las especies por igual. Al cabo de un rato, acaban consumiéndola por completo, y la proliferación consecuente puede ser un peligro. Existen variantes menores: las Hojas de Néctar, que invocan una pequeña brizna con un radio de efecto de unos diez metros.
Lanzamiento por voluntad. Conjuración lenta.



Click para un recordatorio del calendario y nuestra posición en él:


Tiempo de cosecha transcurrido: cuatro meses y una semana aprox.

Tiempo hasta la Luna Roja: algo menos de tres meses.

—Maciel: tercera semana de marzo aproximadamente, alrededor de una semana y media tras la salida de la Emisaria.

—8 marzo: salida de la Emisaria.

Emisaria en adelante: poco a poco van apareciendo más estrellas en el cielo. Algún día suelto pueden observarse tupidas nubes en el cielo. Una semana después comienza a terminar la monotonía climática de Rocavarancolia.

Última semana de marzo en adelante: la Luna Roja comienza a aumentar el poder de los capaces de hacer magia.

Primera semana de abril en adelante: las noches son suficientemente frías para que aparezca rocío. Para entonces hay 12 estrellas en el cielo, que forman dos constelaciones en forma de tridente y lágrima.

Segunda semana de abril en adelante: un sector entero del cielo se llena de estrellas una noche de esta semana.

Tercera semana de abril en adelante: empieza a reaparecer vegetación en los jardines de las casas abandonadas, enredaderas en torno a ventanas, hierba en patios abandonados...

Primera semana de mayo en adelante: días de clima caótico, por ejemplo un día muy caluroso seguido de otro día de crudo invierno. Durante las noches más frías la superficie del río puede congelarse levemente y la fachada de los edificios tener escarcha.

Segunda semana de mayo en adelante: a veces aparecen nubes blancas en el cielo.

Tercera semana de mayo en adelante: leves temblores de tierra comienzan a sacudir la ciudad.

Cuarta semana de mayo en adelante: el aura de Rocavaragálago cubre la ciudad entera.

—2 junio: ¡Luna Roja!


Click para un recopilatorio de lo importante que tener en cuenta para el siguiente salto que tengamos:

Se terminan de traducir casi todos los hechizos, exceptuando el de néctar.

Tuétano sobrevuela el torreón varias veces.

—Una noche a mediados del salto un sector entero del cielo se llena de estrellas. El resto de noches el ritmo de salida de estrellas será superior al que ha habido hasta ahora (mínimo una o más por noche)

—El tiempo climático es ya frío, con rocío formándose por la noche.

—Hay un librito de bolsillo sobre episodios de la historia de Rv, por si alguien quiere echarle un ojo a algunos pasajes.

Click para leer nuestro almacén de ideas:

Salidas:


Rocavaragálago.

Malyadar (+montañas opcionalmente)

Barrio quemado.

Cementerio.

Capilla de los nombres.

Social links:
Grupales:
—Traducir los textos/distinguir los textos que son morralla de lo que realmente les puede ser útil. Social link varios grupales o individuales sobre fragmentos pasajeros de la historia de Rv.

—Hablar de discotecas y posiblemente de todo (o lo que más) lo que echen de menos de sus mundos.

Fiestecilla de celebración por una salida potencialmente peligrosa que les haya salido bien / una celebración más sobria el día de la luna mientras esperan, meramente por haber llegado al final del recorrido.

Noche helada. Despiertos a las cuatro de la mañana para buscar mantas y Rad menciona casualmente que son las cuatro de la madrugada, no es hora para estar despierto. Tapar las ventanas con algo para que no escape el calor.

Día muy caluroso, y que usen el hechizo humedecedor para mantener empapada la cara interna de unas sábanas sin manchar el sofá o las camas, o sus camisetas para mantenerse algo más frescos.

Tetrakill+ social links de duelo. Abiertos a sorpresa de cualquier tipo; preferencia por un Lizbeth, un Roallen, un monstruo grande, sangre, vísceras...

—Post-tetrakill: entrenamiento mágico colectivo.

—Contar el número de gente que queda al final (presumiblemente seis) en comparación a los diecisiete del principio.

—Social links sobre la cercanía de la Luna, lo que les aguarda y qué poder les gustaría recibir.


Individuales:
—Social link entre Eriel y Siete sobre sus familias y costumbres, posiblemente derivando a que Siete confiese que viene huyendo de algo que hizo en su mundo.

—Siete se da cuenta de que Barael miente sobre por qué cogió el anillo cuando lo de Tuétano.

—Alguien ofrece a Siete usar el hechizo humedecedor en alguna sábana para que pueda mantener húmeda la piel.

—Competición de tiro al blanco entre Sox y Eriel. Si más gente quiere socialinkear, pueden estar mirando y/o llevando la puntación.  

—Sox cocina cosas distintas con Siete.

—Posiblemente Sox se trague el orgullo tras una salida complicada en la que no le baste la ballesta y le pida a Rad que le dé algunos consejos sobre la espada (opcionalmente cambiarse de arma a una vara o lanza)

—Levitarse unos a otros para que cuando lo hagan en un apuro y por ejemplo es un arquero, éste pueda apuntar con fiabilidad mientras lo están desplazando.


877 Re: Torreón Maciel el 03/08/18, 10:31 am

Kial


9 horas, le dio otro salto el estómago, era tan poco. Tan inevitable. Hyun respiró una vez más con fuerza.

- Y a mi no me va el corazón bien.- Era extraño volver a decirlo en alto, también era raro que hablara de forma tan directa. Y Hyun era el primer sorprendido, pero ya estaban al filo de su final para bien o para mal. Y quizás en este caso si que funcionara el sistema que tenía su padre Jung de hacerle superar los miedos, quizás si enfrentaba, aunque fuera hablando, la realidad. Luego estaba lo de su sintoma, no lo escondia, pero sabia que quizás solo lo sabian Sox, Siete, Tay y poco más. - Quizás la luna me lo pare del todo y la palme sin más. Sería irónico.- Era un intento de chiste. Añadió una risa, que no pudo si no resultar amarga. No. Seguía siendo horrible hablar de ello y pensarlo. Se le saltaron un poco las lagrimas. - ¿Que significará eso para mi cuando salga la luna? - Miraba a Siete, pues no se sentia todavia comodo. Esperaba que la conversación siguiera siendo ese intento de alegre que llevaba todo el rato siendo. Que ésta siguiera escondiendo lo cagados que estaban, lo tristes que estaban.

El día siguió lento, más lento que nunca y desagradable a cada rato que había silencio. Era horrible, esperaba que la falta de sueño le permitiera dormir, le hiciera caer tras la comida y poder despertar al otro lado de lo que hubiera pasado pero no. Las horas siguieron sin más y Hyun solo podía dejar pasar los segundos. Sentía que quedaba menos y que no podía hacer nada. Era como si hiciera un mal trabajo en parar el tiempo y en el proceso eternalizara la horrible e inevitable espera espera. Pero aun así y aunque fuera lentamente, la hora llegaba. El nublino dio una de sus extrañas charlas "motivacionales", quizás la última. Ni Eriel ni Bandrael ni Zobriel sonaban tan extraños pero quizás era una cosa de su planeta, y Hyun empezaba a aceptarlo. Aun así no pudo evitar mencionar en voz baja:

- Esto no cambiara ni ayudara a nada.- Solo aquel que hubiera estado muy cerca del humano lo habría oido, si es que había alguien así de cerca.

Finalmente llegó la hora, la inmensa luna se alzaba delante suya sobre un fondo negro, bañando el patio con luz roja y robandole a Hyun el ultimo aire que quedaba en sus pulmones, cerrandole la garganta. Y tras los segundos más largos de la vida de Hyun, todo se volvió negro. La conciencia de Hyun no duró lo suficiente ni para sentir su caida al chocar con el suelo. Solo le dio tiempo a maldecir, a maldecir por su vida, su suerte y a maldecir porque no quería morir <<Me cago en todo>>. Se desplomó en la puerta al patio.



Última edición por Kial el 03/08/18, 12:28 pm, editado 3 veces

878 Re: Torreón Maciel el 03/08/18, 11:53 am

Dal


Eriel aventuró con el resto cosas de sus posibles transformaciones. No sabía ni qué pensar para sí mismo, le atraía una aurora. Qué significaba aquello no tenía ni idea, no sabía cómo iba a cambiar. Quizá no cambiara en absoluto. Al menos físicamente.

Eriel comió como no había hecho en meses. Hubo gente que apenas tocó la comida pero no le molestó. Entendía que por nervios hubiese gente que no comiese, él era todo lo contrario, cuanto más nervioso más comía.

Eriel se forzó a sonreír a todo el mundo. Era la mejor forma de darles ánimos, de decir que no pasaría nada, de darse ánimos a sí mismo. Después de esa noche todo cambiaría, aunque el más joven de los nublinos esperaba que no cambiase nada, si acaso la relación que todos tenían con Barael.

El tiempo pasó, Eriel no sabría decir cómo pes se le hizo eterno. Cuando echó de menos a su hermano salió a por él y lo llevó dentro. El gesto de su hermano le pareció muy tierno y le sonrió agradecido por aquello.

A falta de un minuto para la salida de la Luna, según Rad y Eriel se fiaba de la percepción de su amigo, salió al patio acompañado por su hermano para observar la salida.

Por la expresión del carabés el nublino fue prediciendo lo que quedaba en segundos. El sol se ocultó, la ciudad se oscureció y a lo lejos se oyó un relámpago.

La Luna Roja se alzó, apenas un trozo visible en el horizonte. Más hermosa de lo que Eriel jamás imaginó, mucho más que cualquier dibujo o grabado suyo. Era casi hipnótica, como si demandase atención de todo el mundo, y lo consiguiese.

El nublino miró a Rad y se fijó en algo que le aparecía en la cara. También otra cosa en el brazo. Se acercó y de pronto notó que le costaba ligeramente moverse, como si tuviese los músculos agarrotados.

-Oye, Rad, no quiero alarmarte pero creo que te están saliendo lunares por la piel - le dijo.- Mírate al agua a ver si no es cos... ¡AH! - Eriel sintió dos tirones muy dolorosos en la espalda y que algo le bajaba por ella. Metió una mano y tocó lo que le corría espalda abajo. Sacó la mano llena de sangre.

Rápidamente se quitó la camiseta, notaba los músculos raros. También sintió una sensación de agobio que nunca había experimentado.

-¿Qué rayos tengo en la espalda? - preguntó, no seguía doliendo pero escocía horrores. A su lado oyó a su hermano soltar un improperio y luego gritar de dolor. Cuando Eriel lo miró vio como se sujetaba el muñón. Más allá, junto a la puerta, Hyun estaba tirado en el suelo.

Aquello era la Luna, esa era su transformación y todos iban a pasar por ella quisieran o no.

879 Re: Torreón Maciel el 03/08/18, 03:35 pm

Aes


Tayron no tuvo mucho más que contestar a Rad, de hecho, no habló demasiado en el tiempo de espera. Era interminable la sensación de que lo que habían estado esperando tanto tiempo iba a llegar por fin. El “para qué”. No se sentía especial, sino desafortunado. Aunque al menos, entre sus amigos. Un grupo de desafortunados que habían tomado una decisión errónea.

Esperó y esperó hasta que Barael alzó la voz y lo miró con ojos empañados cuando descubrió en su mano una figura de Dafne. Su cara volvió a ser una mueca de dolor, pero esta vez estaba en el mundo real, lejos de su burbuja. Acercó la mano hacia la estatuilla, no le hacía falta para recordar quién quería ser pero necesitaba cualquier cosa que recordara a Dafne. La deslizó por sus dedos.
-Gracias- le habló directamente al nublino, conteniendo las ganas de marcharse solo a las mazmorras- gracias, Barael -era todo lo que podía decir.

El momento fue brutal, se hallaba sentado es las escaleras que precedían la planta baja cuando oyó un murmullo y supo lo que era al instante. Porque a penas hacía siete minutos le había preguntado al carabés cúanto quedaba, y aunque sin don, él también contó los últimos segundos en su cabeza. Como esperando unos fuegos artificiales, que la tierra se partiera en dos o que unas naves gigantes de otros mundos salvadores descendieran del cielo y aullaran “Se ha acabado, niños.” “Despertad”
Y lo haría en su cama, en su pueblo de bélgica, como antes.

Pero el sonido de un peso muerto y varios gritos y voces de alarma lo sacaron de su realidad paralela. El humano se levantó con rapidez agrupándose con sus compañeros. Cuando vio el cuerpo de Hyun echó a correr, alarmado.
-¡Tíos!- llegó hasta a él derrapando con la rodilla en el suelo, como hacía un mes lo hizo con la noruega. No podía repetirse, la escena no podía volver a ocurrir. Las lágrimas acudieron a él antes que cualquier otra cosa de nuevo. Estaba condenado a perder- ¡Hyun! Por favor, despierta- seguía llamando a voces al resto de sus amigos, no podía perder al coreano ahora, la ciudad terminaría por llevárselo a él para siempre entonces. Le dio algunas palmadas en la cara, pero no reaccionaba. ¿Qué le estaba pasando?. La luz fúnebre y roja de la luna parecía enfocarlos, Tay apenas la había mirado un segundo. Inmensa, sublime y dominante ante él. ¿Qué terminaría pasándole a él?- por favor... ¡eh, eh, Hyun!- en su mente las culpables eran las lágrimas. Pero ya llevaba un rato rascándose los ojos y a penas fue consciente de que ya estaba ocurriendo, cuando un dolor en la rabadilla le sorprendió.

880 Re: Torreón Maciel el 03/08/18, 04:01 pm

Reifon


No le dió ninguna estatua a nadie en particular, aunque sabía quién cogería o rechazaría la de Dafne inmediatamente, el nublino solo asintió mientras volvía a su apatía normal, esta vez con un claro nerviosismo que acabó por impedirle detallar nada más.

Siguió a su hermano afuera, que menos que ver la Luna al fin con él después de tantas cosas. Al menos eso se lo habían ganado, pasase lo que pasase, habían sobrevivido y se convertirían en dioses.

El momento estuvo claro pues la cara de Rad fue un poema del acercamiento, pero aunque sabía que iban a cambiar nada había preparado al nublino para aquello. Todo fue rápido, la luz roja bañándolos, el primer resquicio de la Luna, hermosa, superior e imponente sobre el cielo alzándose como el ente de poder que era y en un instante... Oyó detrás de si el caer de un cuerpo y se giró un segundo para comprobar a Hyun tirado en el suelo y a Tay yendo a por él. Volvió a girararse preocupado y nervioso solo para encontrarse la camiseta de su hermano empezando a sangrar por la espalda.

-Eri... -Quiso comenzar, pero su propio cuerpo no se lo permitió. -¡MIERDA, ¿QUE?! -Su muñón empezó a arder y a chillar de dolor y Barael con ello mientras lo agarraba, solo podía compararlo a otra vez Tuétano reventándolo con su pie mientras el añillo lo curaba. Apretó los dientes y empezó a emitir una mezcla entre gritos y gruñidos humanos mientras luchaba por respirar y por mantenerse de pie, pero pronto la mandíbula se unió a aquella fiesta macabra y alguna zona en su cadera debió gustarle y decidió sumarse también.

Barael se tiró al suelo sin poder articular palabras coherentes ni ver nada. Lo único que veía, sentía, y pensaba, era dolor. Apenas podía siquiera respirar entre grito y grito.

881 Re: Torreón Maciel el 03/08/18, 04:43 pm

Zarket


GM
La luz sanguina se colaba por la puerta, aunque el peso sobre su conciencia era una prueba mejor que cualquiera visual. Rádar no miró más allá, no quería y no podía observar el astro que iba a cambiar sus vidas para siempre, no con la presencia perenne que había ocupado en su mente. Todavía necesitaba, al menos, unos minutos antes de enfrentarse a aquello.

La voz de Eriel lo sacó de su ensimismamiento. El tipo E intentó sobreponerse al ahogo que le provocaba aquella luna para comprender y decir algo ante las palabras del nublino. Un vistazo a su mano izquierda confirmó que, de hecho, habia dos lunares nuevos en su piel. Uno de un rojo intenso, otro de un azul casi tan claro como el blanco.

¿Esto es?

Su murmullo fue bajo y extraño. Rad sentía cierto sentimiento anticlimático, aunque no podía dejar de sentir que aquellas pecas no eran todo. Aquello se mezclaba con alivio, pero también con frustración. No podía ser que el "premio" a todo aquello que había pasado fueran unas simples manchas en la piel, no era justo. Resultaba casi ridículo que el miedo a perderse a él mismo desembocara en... aquello.

Los gritos acabaron con una línea que podría haber acabado en la mezcla de alegría, ira e histeria. A su alrededor sus compañeros sufrían dolores y heridas, que no provocaron sino alivio en el tipo E. Contempló horrorizado las heridas de Eriel, dando medio paso atrás, solo para escuchar las palabras de Tay. Su mente quedaba inundada por la Luna Roja y tantas emociones que resultaba imposible describirlas o, tan solo, deshacer el nudo que habían formado.

Contemplar a Hyun le provocó un terror abisal en sus entrañas, un terror que le hacía recordar las palabras del humano aquella misma mañana. A su alrededor los gritos de agonía seguían, incluso aumentaban. Rádar sacudió la cabeza, sobrepasado, ahogado y enterrado por el caos, por las circunstancias, por el astro que gobernaba en los cielos.

«Tengo que limpiarles la sangre» decidió, sabiendo que no podía curarlos y que no tenían anestesia alguna. Apenas lo único que podía hacer era intentar mantenerlos a salvo y lo menos sufrientes posible.

Sabiendo aquello decidió colgarse la vaina de su espada al cinturón, como cada vez que salía, y luego salir fuera. Se paró un momento ante Tay, quien seguía con Hyun, y lo tomó del hombro.

¡Tienes que meterlo adentro —era una petición urgente, más que una orden, aunque intentó que se le entendiera claramente entre el ruido de la tormenta y los gritos de dentro—. ¡No estáis seguro aquí fuera, Tay, y menos con esta tormenta! ¡Mételo en el torreón! —Tayron era el único que parecía un poco menos sufriente, por lo que Rad confiaba en que pudiera hacerlo.

En su salida al patio, donde pronto acabó empapado, no dejó de mirar al suelo, intentando mantenerse ajeno a la Luna Roja. La había visto de reojo, y aquello había sido suficiente para ahogarlo con su belleza, pero por esa misma razón se negaba a mirarla directamente. Rádar temía olvidar lo que debía hacer si la observaba.

Caminaba encorvado hacia el pozo, luchando contra el viento y la tormenta. El clima parecía haber enloquecido más allá de toda medida, como si solo aquella fuerza fuera digna de recibir a la Luna Roja. A medio camino el suelo volvió a temblar, un temblor mucho más notable que cualquiera que hubieran vivido aquel día y los anteriores. Rádar acabó cayendo por fin al suelo, sintiendo que se mordía la lengua y escupía sangre, pero aquello no lo detuvo. Se levantó, llegó al pozo y empezo a subir agua por el cubo.

«Aunque lo más probable es que el cubo acabe lleno del agua de la lluvia, no del agua del pozo» pensó, con cierta ironía.

882 Re: Torreón Maciel el 03/08/18, 04:52 pm

Giniroryu

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GM
Mientras Tayron aun estaba junto a Hyun, de pronto escuchó una voz.
—No os preocupéis: no está muerto.
El humano, y realmente cualquiera que se encontrase consciente y cerca, podría reconocer enseguida aquella voz. Pertenecía a alguien a quien conocían bien, aunque Tayron el que más, por supuesto.

La figura traslúcida de Dafne había llegado flotando por encima del muro en algún momento entre el caos.
—Hola... Estoy... Estoy de vuelta. Más o menos.
La chica parecía nerviosa, como si no supiera qué decir y desvió la mirada unos instantes. A fin de cuentas, ¿cuál era el protocolo para regresar tras morir y en forma de fantasma?

883 Re: Torreón Maciel el 03/08/18, 10:41 pm

Alicia

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- Yo tampoco noto nada- comentó Siete hacia Sox. Hasta entonces no había sido un motivo de ansiedad por sí mismo. Había tenido miedo de hacerse daño y de quedarse solo. Temía que la Luna solo marcase la ejecución del grupo por Tuetano, ya nunca visible en el cielo como el mar quieto antes de las tormentas. Pero entonces, con la cuenta atrás reducida ahora, la preocupación de Sox le era contagiosa. ¿Sería la Luna inmediata? O quizás se quedaran sin más, rodeados de otros dientes como los de Daer, porque no todo el mundo sirviese para aquello aunque estuviesen allí. Sugerirle a Sox la posibilidad de que ellos eran más débiles o que habían fallado, de alguna forma, la prueba de la que tanto hablaban al principio los carabeses, le parecía demasiado cruel y apretó los labios para callárselo.

Hyun le miraba y Siete le devolvió ojos preocupados. Había oído lo de su corazón antes. Entendía que estaba buscando una respuesta pero se quedó unos segundos en silencio, sin palabras.
- Lo sabremos pronto- fue lo mejor que pudo formular y le pareció haberse equivocado al poco de decirlo. Se relamió los labios y hundió la cabeza entre las manos.

“Pronto” se le hizo casi ingenuo. Las horas infinitas, de tiempo libre y silencios largos, se lo comieron por dentro. Siete no comía, y no limpió ni siquiera por buscar lo reconfortante de tener las manos ocupadas. Pensaba, de forma macabra, que quizás necesitara cubos con agua y jabón después. Para qué dejar las paredes limpias, si lo mismo se moría después. Le daba un poco igual donde salpicara su sangre. (Sacudió la cabeza con fuerza al pensar eso último).  El viento aullaba furibundo. Siete movía las piernas, o tamborileaba con sus dedos sobre el muslo, marcando el compás de sus últimos momentos.

Siete alzo la vista cuando escuchó que los llamaban y entendió que Barael volvía a hacer un esfuerzo por consolarlos. O eso creía. Miró las estatuillas con las emociones pintadas en la cara, incluida una buena cantidad de desdén y algo parecido a la ternura en un momento. La mayoría de figuras no significaban nada para él y el discurso le parecía vacío. Quizás, si lo hubiera dicho alguien que Siete pudiera pensar que creía en lo que decía. La duda estaba allí. Al menos, efectivamente estaban juntos. Siete deseó con todas sus fuerzas que se quedara así.  El dolor de cabeza iba en aumento y llegado un punto, cerró los ojos un buen rato.

El primer temblor lo hizo echarse al sofá con las manos sobre la cabeza. Se agarró a la tela de los cojines al sentirlo de nuevo, emitiendo un gemido.
- Mierda- murmuró mordiéndose los carrillos.

El tiempo empeoraba, oía la lluvia fuera como si quisiera reducir a arena la piedra en una sola noche.  Siete tenía el corazón en un puño. Estaba tan asustado que iba a llorar.
Hyun se desplomó. Se hubiera querido levantar a ayudarlo, pero en cambio se dobló sobre si mismo, recogiendo las piernas.
- Mierda, mierda- sollozó. Alguien estaba gritando y una vez más, Siete no lo procesaba. Se llevó las manos a la cabeza, solo para topar con bultos y con algo mojado. El aire salió de sus pulmones tembloroso, como una risa incrédula. Ya había empezado a sangrar, caía por su frente y le teñía el pelo blanco. “Me voy a morir”. El dolor nubló el resto de pensamientos coherentes hasta que oyó una voz familiar.
La primera reacción de Siete fue pensar que ya había pasado, que ya se había muerto,hasta que la vio entre parpadeos furiosos. Dafne allí le dio casi el mismo miedo que haberse muerto de verdad.


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884 Re: Torreón Maciel el 04/08/18, 01:18 am

Aes

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Para el humano los gritos de Barael se perdían en la tormenta, sumado al picor de sus ojos y a su propios nervios producto del estado del coreano para él era imposible escuchar otra cosa que no fuera así mismo pidiendo ayuda. La intensidad de la lluvia y la humedad se calaba en sus huesos aunque todo a su alrededor parecía cobrar fuerza, como si los cimientos de la ciudad supieran que su maestra roja había llegado. Tayron aún se veía deslumbrado por la luz de la luna al tiempo que sacudía a su amigo cuando Rádar hizo acto de presencia. Que lo metiera en el torreón decía. Sí, eso debía hacer.
-¡Ayuda a los otros!- intentó alzarse por encima de la tempestad, viéndose sobrecogido por una fuerte ráfaga que alborotó su pelo e intentaba llevarse  su chaqueta de cuero favorita a toda costa.
Se dispuso a portar a su amigo aún con lágrimas cuando se paró en seco, sin haber llegado a cargar a Hyun en sus brazos aún. Si no hubiera estado de rodillas se habría desplomado.

Esa voz, su voz. “Me gustan tus nuevos ojos”. Y entró en la burbuja, una última vez, aislado totalmente de todos, inservible. Si nadie le ayudaba, por parte del humano el cuerpo inerte de Hyun seguiría en la entrada del patio, tan mojado como el suyo propio.
Seis palabras bastaron, en realidad, habría sido suficiente con una sola. Tayron no lo hizo lentamente, aquello solo pasaba en las películas, sino que lo hizo de sopetón y la visión que le llegó le obligó a sentarse en el suelo de un batacazo. Era su cuerpo, su rostro e incluso su voz, pero no podia ser ella. No era... su Dafne. No podía. El temblor se apoderó de él y Tay se ahogaba entre lágrimas, comprendiendo que se había vuelto loco, sin entender, que en realidad, estaba más lúcido que nunca. El llanto de aquel día volvió, en el fondo nunca se había ido, había permanecido al acecho. Fue el momento de soltarlo todo. Tayron se golpeó la cabeza como si fuese a sacarse aquella imagen translúcida a base de golpes.
-¡¿Tú?! No... no- le chilló con la garganta rayando su límite, el azote de la lluvia se unía a su propio llanto- no eres real, no eres real, no eres real- se abrazó a sí mismo. ¿Por qué la Luna le castigaba con aquello?. La chica pareció decir algo pero no conseguía oírla. Estaba atrapado en una vorágine de tristeza y rabia, y miedo. Veía ilusiones. Veía fantasmas del pasado. Su corazón se partía en dos, sencillamente se doblaba. No sabía que dolor era el peor, si el de ver a... a Dafne delante de él tras un mes muerta o el de la rabadilla, que le hacía gemir. Siguió sollozando- te vi morir, te vi... estabas... estabas...- se le emborronó la vista por un momento. Dafne, con él. Allí. Ahora. Retrocedió asustado, confuso y totalmente anulado, incapaz de pensar con claridad, incapaz de ver más allá, sin percatarse de que le había pisado la mano a Hyun con su pierna aunque fuera unos segundos- muerta- y aquella palabra se deshizo en sus labios antes de torcerse de dolor por algo que crecía en él y empezaba abrirse paso por su piel, buscando el vigor de la Luna.

Intercambiaron miradas, Dafne con tristeza y el humano derrotado en su dolor físico y emocional. Sintiendo que se desgarraba su corazón de nuevo, no podía creerlo. No sería débil ahora, lo estaba consiguiendo, le había prometido vivir por ella. Aquello era un espejismo producto de su delirio y mayores deseos. El de verla regresar.
-Estabas muerta.
-Pero estoy aquí.
-Pero estabas muerta- contempló entre pequeñas ráfagas de dolor punzante como el agua tampoco la tocaba. Su cuerpo se dividía, entre querer abalanzarse hacia ella y tocarla y sentir que por fin volvía a completarse, y huir lejos- y también ahora.


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" Ya No Hay Fuego, Pero Sigue Quemando."

"Son Un Sentimiento Suspendido En El Tiempo, A Veces Un Evento Terrible Condenado A Repetirse."

885 Re: Torreón Maciel el 04/08/18, 12:22 pm

Zarket

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GM
Rádar llevó el cubo por el patio contra viento y tormenta. Intentaba que no se derramara ninguna gota de su contenido, aunque lo que sucedía en realidad (y él lo sabía a la perfección) era que dicho contenido se veía continuamente sustituido por el agua que caía del cielo. Aun así el tipo E no cejaba en su empeño, sabiendo que limpiar la sangre era lo único que podía hacer por sus compañeros.

Cuando vio aparecer el fantasma de Dafne apenas pudo mantenerse en pie. Trastabilló y medio cayó en el suelo, con el cubo perdiendo la mitad de su contenido. Rad lo posó en el suelo casi en trance, mirando a la humana con una profunda mezcla de congoja y horror.

No... no... Dafne —"no deberías estar aquí" era lo que quería decir. "No mereces esa cárcel" también necesitaba que acudiera a sus labios, sin conseguirlo. Y, por encima de todo, estaba la fría seguridad de que si ellos hubieran reaccionado antes quizás Dafne no se viera condenada a sufrir la eternidad de la no-muerte.

886 Re: Torreón Maciel el 04/08/18, 02:19 pm

Kial

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Uno no sabe y mucho menos se pregunta cuando ha llegado o como ha llegado a donde ha llegado, pero estaba allí y entonces. En un mundo gris incluso en la luna supuestamente roja. Lo que le rodeaba era poco más que una intuición, los personajes y entorno que se desplegaban para él eran más como nubes difusas y cambiantes a las que solo él podía darles nombre con tanta certeza. Estaba en el patio de un torreón que se perdía verticalmente en una nube de oscuridad. Una nube que limitaba la realidad en la que se encontraba.

Sentía miedo, esa era otra certeza. Los personajes frente a él eran sus compañeros de torreón, incluso los muertos excepto Daer. Entre ellos tambien estaban los de margalar, que recordaba que fueron con él a maciel, y que siempre habían estado allí. Todos gritaban, y se retorcían, se agarraban las cabezas y arañaban las caras. Mientras, sus extremidades crecían, sus manos se volvian garras, sus cuerpos se dislocaban en posturas imposibles. Hyun había empezado a andar hacia atras y ahora corria pero la puerta del patio no existía. A su espalda lo que antes eran amigos, ahora eran bestias casi tan altas como el torreón que se acercaban hacia el, iban a comerle. El coreano desesperado empezó a trepar por la pared del torreón, una habilidad que le parecía naturalmente intuitiva y facil. Como si no pesara trepaba sin parar, sin dejar de subir. La nube negra avanzaba con el permitiendole ver más alla. El torreón no tenía final.

Un impulsó lateral, originalmente pensado para buscar la parte por la que recordaba que había visto la luna y el cielo, le mando rodando por la pared. De nuevo como si no pesara o como si la pared fuera una cuesta en vez de completamente vertical. Las garras de las bestias ya lo recibían para comerselo. Pero lo que le estaba ocurriendo no le generaba miedo. Los arañazos y mordiscos no dolían si no que ardían calientes. Y Hyun odiaba, odiaba rocavarancolia, se odiaba a si mismo, a sus compañeros. Odiaba.

Esta no era la primera pesadilla que tenía, muchas otras que ya recordaba a medias la habían precedido. Pero sería la última.



Última edición por Kial el 05/08/18, 11:38 am, editado 1 vez

887 Re: Torreón Maciel el 04/08/18, 07:12 pm

Reifon

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El nublino se retorcía en el suelo, entre sangre, lágrimas y gritos. No sabría decir cuando los temblores y rayos inundaron sus oídos, ni cuando empezó a empaparse tirado en el patio.

Poco a poco sus uñas empezaron a cambiar, algún diente empezó a caerse de su boca, sangre se amontonaba alrededor de su rabadilla y algo se iba haciendo paso tanto por ahí como por aquel muñón que estaba deseando arrancarse.


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Un blanco mas oscuro que el negro.

Un negro mas claro que el blanco.

El gris se desborda en mil tonos.

Y el arcoiris se hunde en monotonia.

888 Re: Torreón Maciel el 04/08/18, 10:29 pm

Naeryan

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Tamborileó pensativo sobre la base de las estatuas con los dedos, sin llegar a cogerlas. Nad, que había sido la primera muerte que habían sufrido, una advertencia de la ciudad que no habían llegado a tomarse lo suficientemente en serio. Sak, Dafne, Daer. Resultaba extraño volver a ver a aquel último como era antes cuando su faz monstruosa de hacía un mes estaba grabada tan a fuego en su mente, y Sox se quedó mirando la efigie fijamente.

No sabía cómo de sincero era Barael, no cuando había soltado amenazas con aquella misma sinceridad, pero había algo de esperanza posible y trémula, de futuro lejano, en saber que todavía le importaba considerarse parte de aquel grupo de alguna forma.

-

Sox apenas salió del salón aquella tarde. Había consuelo en orbitar unos en torno a otros, compartiendo sus nervios  de forma silenciosa y tácita como si así fuesen a diluirse. Cuando alguien pidió a Rad la hora por última vez, apenas a minutos de la salida de la Luna Roja, Sox se inclinó sobre los codos sobre la mesa a la que seguía sentado y se pasó brevemente las manos por la cara, como si sufriera un sofoco. Luego simplemente aguardó. El silencio era ensordecedor pero se hacía más soportable en compañía. Era el de siete chicos que contenían el aliento, los siete que se habían quedado en aquel torreón hasta el final.

Lo habían conseguido. Habían llegado al fin de la prueba.

Lo notó sin necesidad de preguntar a Rad. Una vibración invisible, ondas repentinas en una superficie en calma, un gong en la distancia que solo ellos podían oír. Sox se tensó en la silla. El aire estaba cargado de repente, como si una presencia gigantesca y primordial hubiera acabado de materializarse. El pulso se le aceleró magnetizado por aquel reclamo sobrenatural. La Luna Roja exigía que el corazón de toda criatura viva en la ciudad batiera a su son.  
El suelo tembló. Sox se incorporó de la silla, alerta. Varios de sus compañeros estaban ya en el patio, bañados por la luz roja que empezaba a derramarse a través de la puerta y las ventanas abiertas, buscándoles: el astro rojo alargaba sus zarcillos hacia ellos dondequiera que estuviesen.  

Y como si aquella campana fatídica hubiera tañido por segunda vez todos empezaron a desplomarse uno por uno. Hyun cayó fulminado cerca de la puerta, Barael y Eriel se doblaron sobre sí mismos presas de un dolor fantasmal y súbito. A Siete le sangraba la cabeza y Tay se restregaba los ojos como tratando de expulsar de ellos la luz de Luna Roja.

Sox se quedó parado durante lo que duró aquel instante. Tuvo el tiempo justo de darse cuenta de que una vez más él no iba a sentir nada, y que una vez más no sabría si era buena señal o no.

Y llegó. La mano invisible de la Luna le tocó por fin, después de días y semanas y meses de indecisión y preguntas sin respuestas y de creerse a salvo de día y de noches sin dormir creyendo que lo peor estaba por llegar, y el dolor fue tan intenso y salvaje que Sox trastabilló casi hasta el suelo. Las dos puñaladas gemelas en la espalda se redoblaron, vengativas, y se le emborronó la vista por las lágrimas.

Volvía a suceder, se habían dejado engañar por la falsa calma, como la ciudad siempre hacía, y ahora algo horrible estaba pasándoles otra vez, el cambio dolería tanto que iba a matarles a todos. Los gritos de Tay le atenazaron el pecho con aquella certeza: habían vuelto a perder a alguien, Hyun no iba a levantarse, la ciudad les aplastaba bajo su peso una vez más. Sox se quedó allí de rodillas, mirando a Rad sin comprender desde el suelo, esperando que le alcanzase el dolor a él también y dándose cuenta de que no le llegaba. Las manchas de colores no parecían hacerle daño: la luz del astro le marcaba sin castigarle.

No lo entendía. ¿Habían llegado hasta allí solo para morir? ¿Era la Luna Roja el último obstáculo que salvar, la última prueba que determinada quién era digno? ¿Todo lo que habían sufrido, todo a lo que habían sobrevivido no había servido para nada? No podía ser, no podía tratarse de un final tan miserable. Que sólo Rad sobreviviera mientras el resto morían en un suspiro como Hyun o sucumbían lentamente al dolor. Era demasiado retorcido, demasiado injusto. A lo mejor Rocavarancolia sólo elegía al más fuerte del grupo, o de la ciudad, y no se conformaba con menos. La rabia le borboteó ultrajada dentro del pecho, entremezclada en una prieta tormenta de miedo y de la electricidad de la Luna Roja en sus entrañas.

La tormenta caía sobre ellos y se colaba por la puerta abierta. Sox gateó desde el suelo como pudo para acercarse a sus compañeros. La espalda todavía le chillaba con el solo pensamiento de levantarse, pero todavía era un dolor soportable. Todavía podía respirar a través de él. Tay y Rad se habían llevado al coreano adentro, pero Hyun seguía derrumbado en el suelo como si estuviera muerto y la espalda de Eriel estaba empapada de sangre, como la suya.  Tal vez si aguantaban lo suficiente todo pasaría, y habrían sobrevivido, agonizantes pero vivos; rotos otra vez y con menos gente. Como todas las veces anteriores. Como siempre iba a sucederles.  

La tromba de agua le golpeó y el charco que se formó a su alrededor arrastró sangre oscura. Sox sentía cómo le corría por la espalda a borbotones cálidos, ansiosos pero todavía contenidos. Cuando abrió los ojos el carabés alzó la mirada boquiabierto, convencido de que estaba alucinando. No podía ser. Dafne.

Se aproximó al nublino despacio y sin despegar la vista de la aparición que hablaba con Tay, hermanados por el mismo tipo de sufrimiento. Cerca de él Barael gritaba tan fuerte, con tanta agonía, que apenas consiguió hacerse oír.
—Eriel —resolló, pero una nueva puñalada de dolor le cortó la respiración. Eran punzadas espaciadas, de advertencia. Sox sabía, de alguna forma primaria e inequívoca, que iba a doler más, que el cambio iba a hacerle desear estar muerto. Lo que iba a decirle al nublino se quedó en nada: si él también estaba viendo a su compañera muerta delante de ellos, si también intuía todo lo que quedaba por dolerles, si lo notaba él también bajo la piel. El inicio de una presencia, algo que ocupaba espacio. Algo se agazapaba bajo su piel.

Inequívoca, terroríficamente, ese algo se movió.

Sox se llevó las manos a la boca, tan aterrado que durante un momento hecho de fuego blanco y candente olvidó a todos sus compañeros a su alrededor, y dejó de oír los gritos, y se olvidó de la chica que acababa de resucitar en el salón y de la misma luna en el cielo. Joder, joder, joder, joder, hostia puta, mierda, tenía algo en la carne que se movía, que no dejaba de rebullirse, que le hacía daño, joder, estaba dentro, quería salir-
—¡Rad! —la alarma, el miedo salvaje a lo que fuera aquella cosa y el dolor hicieron que su voz se alzase claramente, aunque también temblase con violencia—. ¡Véndame la espalda!
Entera, fuerte hasta que le aplastase las costillas, hasta sellar aquello bajo su piel, hasta que dejara de moverse.


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889 Re: Torreón Maciel el 05/08/18, 12:15 am

Alicia

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Siete resbaló del sofá y se quedó en el suelo, resollando. Sentía los pies encogerse de dolor, hundirse en sí mismos como si alguien le retorciese los dedos. La carne se pegaba entre si, como harina amasada con agua.  Se arrancó los zapatos, llorando, pero no era lo que le oprimía y hubiera preferido no verse.

Como cada vez que había sufrido, Siete notaba sal y hierro en la lengua, y la memoria misma hubiera sido suficiente para que quisiera vomitar. En cambio, babeó bilis.

- ¿Qué esta pasando? - imploró, a nadie en concreto. Un trueno amenazó con detenerle el corazón entonces, pero el mundo no era piadoso, y Siete estaba vivo todavía. Aulló mientras se agarraba las cosas que le salían del cráneo, empujandolas hacia dentro. La sangre se pegó a sus muñecas y le resbaló por el codo, donde sentía pelo ajeno y mojado.
Se aplastó los oídos después, pero se le movían bajo la palma de las manos.

Siete hizo un esfuerzo por suplicar, con los ojos cerrados, por su vida. Balbuceaba sin sentido, en sollozos, como un niño abandonado a su suerte.  Se retorció en las losas de piedra mientras el dolor tomaba sus huesos y la columna se le salía de sitio. Los talones retrocedieron, sus pies se estrujaron, se alargaron em muñones irreconocibles. Las uñas incrustradas en la piel estaban cubiertas de sangre y se extendían de forma pegajosa para tomar formas nuevas.

Siete ya no miraba. La cabeza le ardía. Una única membrana quedaba de sus orejas, se doblaba para arquearse, rosada y sangrienta. Las dos astas se habían detenido, pero todavía dejaban regueros en su pelo y su frente.  El dolor se había extendido hasta sus lagrimales, mientras Siete retorcía la cara y se tapaba los ojos.

Por primera vez, Siete encontró que suplicaba para morirse, aunque nadie le entendiese. La agonía lo arrastró a desear la paz de forma nueva.


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890 Re: Torreón Maciel el 05/08/18, 11:16 am

Aes

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El cuerpo de Tayron empezó a sufrir temblores de los que era incapaz de deshacerse debido a todo lo acumulado. Comenzó por los muslos, extendiéndose hasta las manos manchadas de sangre al haberse tocado la rabadilla. Sentía ardores, y un revuelo familiar en su estómago que quería dominarlo. El humano se llevó las manos a los ojos, que le ardían, a su pecho, que iba a estallar. A todos lados pero sin frenar aquella agonía y al ser translúcido que afirmaba ser su novia. La había visto morir entre sus brazos como una obra de arte de mal gusto firmada por la muerte, había sentido que le arrancaban el corazón de cuajo sin miramientos, un huracán que arrasó tanto sus sentimientos que casí acabó olvidando por lo que había venido allí. Y ahora... ahora tenía que hacer frente a la posibilidad de que....
-Soy real- otra vez aquel martilleo en los oídos, como si sus orejas quisieran cerrarse o negar la horrible verdad de aquella voz. Y entonces hizo algo que volvería a marcarle tan fuerte que nunca podría olvidarlo.

Tayron gritaba sin deshacerse del contacto visual y ello le desveló lo que había estado negando desde que la Luna estaba en lo alto. La expresión de Dafne era de inconfundible tristeza, mirándole a él, cierto, pero también horrorizada por lo que les pasaba a sus amigos. Tan asustada como ellos se dispuso a lanzar hechizos de sanación superficial a quienes estuvieran más cerca, sin ser consciente de que ya no era la misma que en vida.

No le hizo ni cosquillas, el humano pataleó el suelo, sintiendo como algo nuevo y profundo destrozaba su carne y crecía y crecía hasta que con los dedos pudo notarse unos centímetros de pelo mojado en rojo. El dolor iba y venía como un vaivén, o era su consciencia sin poder mantenerse despierto del todo. Solo comprender que aquel acto de humildad solo podía significar que era Dafne le mantenía con la vista fija en algo. Dafne, a quién había llorado hace un mes y enterrado su cuerpo bajo tierra. Una terrible afirmación tan cruel como destapar la manta de un cadáver amigo para reconocerlo. Solo que esta vez a la inversa.
Y se vio superado, vomitó de rodillas tan fuerte que parecía estar echándose a sí mismo en respuesta a lo nuevo que la Luna le daba. Cuando terminó cayó de lado, sin importarle que el vómito tocara su pelo. Ya solo podía estar atento entre lágrimas y picores como la figura translúcida se acercaba hacia él sin tocar el suelo. A lo mejor venía a llevárselo con ella. ¿No era ese su destino?.
“Hasta que la muerte os separe”.
Rocavarancolia cambiaba hasta las leyes más simples.


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891 Re: Torreón Maciel el 05/08/18, 12:02 pm

Zarket

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GM
El mundo se había convertido en horror y sufrimiento, y por alguna especie de retorcida clemencia la Luna Roja había dejado a Rad intacto para que contemplara la agonía de sus amigos. Y ahora, en un tortuoso quiebro final, le enseñaba lo que podía pasarles a todos si morían. La cárcel eterna que simbolizaba Dafne solo contribuía a la asfixia que el carabés iba sintiendo, incapaz de decidir. Con los gritos inundándolo todo, ¿a quién debía ayudar?

Si no los salvaba, ¿estaría condenado a vivir con sus fantasmas?

Rádar se levantó como pudo, arrastrando al cubo hacia dentro e ignorando los gritos. Su mente intentaba priorizar: Tay y Bara se retorcían en el patio, así que arrastrarlos adentro no sería fácil. Se dirigió, por tanto, hacia Hyun.

El breve instante en el que lo recogió vio la nueva cola que le estaba saliendo a Tayron. El tipo E tragó con dificultad, no sintiendo particulares ganas de contemplar aquella carnicería.

Dejó el cuerpo del humano en el suelo, aunque no con demasiada delicadeza: un nuevo temblor casi le hizo caer de bruces. Rad jadeaba con fuerza, al borde de una hiperventilación, sintiéndose superado por todo y todos. A su alrededor solo había gritos, que empezaban a provocarle un fuerte dolor de cabeza, y que había tiempo que lo habían sumido en un pozo de impotencia. El mundo cambiaba de forma horrible, y él no podía hacer nada para evitarlo.

En su mente, la Luna Roja raspaba con saña, con ansia. Exigía pleitesía, y a pesar de todo él era casi incapaz de no darla.

Allí, en el momento en el que medio cayó con Hyun, se dio cuenta de algo más. Los dos lunares de sus mano había ascendido a ocho, y unos cinco más habían aparecido a lo largo de su brazo. Rad tragó con dificultad, preguntándose qué demonios significaba aquello. A lo mejor el dolor acababa llegándole, pero más tarde que al resto.

Esperaba que no.

Los gritos de Sox interrumpieron aquel breve segundo de reflexión, haciendo que se girara.  Acudió a él, pero sin vendas, solo para observar qué tal estaba. Lo que se entreveía bajo aquella camiseta empapada de sangre le provocaba un espanto difícil de describir. Por un momento sintió auténtico pavor porque Sox muriera y él quedara solo allí, sin nadie con quien pudiera sentirse conectado a su mundo.

Lo tocó por un segundo, y sentir algo removerse bajo la piel le provocó unas pocas arcadas. Eriel, al lado, estaba igual, y Siete parecía surgido de la más espantosa película de horror biológico. Rad se alejó un par de pasos, negando con la cabeza.

¡No! ¡Eso... eso se limitará a salir de alguna forma!

Era, o al menos parecía, una excusa aceptable. Perfectamente pausible, viendo la cola de Tay. Rad incluso se la creyó.

A un lado quedó el cubo lleno de agua, ya olvidado.

892 Re: Torreón Maciel el 06/08/18, 09:24 pm

Dal

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Dolor, eso era lo que dominaba la mente del nublino. El dolor que sentía Eriel en esos momentos tiraba por tierra el peor dolor que había sentido con el anillo. Era como si en ese momento la Luna se riése de él. "Nada de lo que has sufrido hasta ahora se compara conmigo" parecía decir.

Como pudo intentó arrastrarse hacia la puerta, la espalda sangrante le producía pinchazos de dolor contínuos yendo cada vez a más. Cerca de la puerta se encontró a Sox, también dolorido y la visión del nublino enfocó su espalda.

-Ojalá no te duela tanto como a mí, Sox - consiguió gruñir Eriel tras un pinchazo especialmente doloroso. Parecía sin embargo que el carabés sufría tanto como él.

Eriel trató de incorporarse para descubrir con horror que las piernas no le respondían. Las sentía todavía pero éstas se negaban a moverse.

El dolor sin embargo volvió con más fuerza y desplomó al chico sobre el suelo. Los gritos de Eriel podían oírse por todo el torreón.

Dolía, sentía que la espalda le quemaba y le picaba. Y entre tanto dolor Eriel comenzó a reír. No era una risa alegre, distaba mucho de aquello. Era una risa que bordeaba el masoquismo.

La lluvia arreciaba contra el cuerpo del chico, los relámpagos cruzaba el cielo con sus destellos fugaces seguidos del estruendoso trueno, la tierra entera temblaba ante la presencia de su señora Roja. Y Eriel reía, reía por estar vivo, reía por ganar la partida contra la ciudad, si dolía significaba que estaba vivo y aquello era maravilloso. Y Eriel lloraba, lloraba de dolor, lloraba de rabia e impotencia de no poder hacer nada por sus amigos, lloraba por aquellos que no habían podido llegar hasta allí con ellos.

Eriel no vio a Dafne y las palabras de los demás quedaban ahogadas por los gritos del joven.

Un picor insoportable además del dolor se extendió por su espalda y cuando Eriel intentó moverse apenas pudo. Una suerte de incorporación sobre sus brazos fue todo lo que consiguió.

Pronto todos dejaron de escuchar los gritos de agonía de Eriel. Si lo miraban lo verían paralizado, con una mueca de dolor indescriptible en el rostro y su ojo clavado en la Luna Roja.

Sin embargo y a pesar del dolor que sentía el nublino ya no pudo moverse más. Eso no hizo sino agravar su sufrimiento. Ahora sí oía el dolor de los demás, oía los gritos de Sox, la desesperación en la voz de Rad, el dolor de su hermano le quemaba en lo profundo.

Y entonces llegó el picor, un picor insoportable que se extendía por su cara y por cada cicatriz de su cuerpo. En especial se concentraba en su espalda.

Y entre el dolor y el picor de su espalda algo empezó a asomar. Cediendo poco a poco, milímetro a milímetro. Llevando al nublino a unas cotas de dolor que no habría imaginado nunca.


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Soy Dal, hijo del Estío y el Crepúsculo. Señor del Vacío y Amo del Infinito. Destructor de Mundos y Artífice de Infiernos. Conde de la Nada y Duque de los Océanos. Rey del Purgatorio y Terror del Cielo. Marqués del Inframundo y Barón de la Muerte. Por todos estos titulos, Invitado, reclamo tu vida para mí .

893 Re: Torreón Maciel el 06/08/18, 10:36 pm

Reifon

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"Crack"

Y los gritos cesaron. Su garganta había dado todo de sí y ahora se hallaba rota y sangrante por dentro, provocando que el sonido de la lluvia fuese todo lo que se oyera del cuerpo del nublino.

Pero el dolor seguía ahí.

Tiritaba en el suelo y ni siquiera sabía por qué. Aún no había notado la lluvia, ni los temblores, ni siquiera los rayos cruzando por encima de su cabeza, solo estaban la Luna y su agonía.

En algún punto algo empezó a moverse de manera extraña y no pudo si no mirar. Aquellas uñas negras empezaron a retorcerse y sus músculos a deformarse, y como si de una flor en primavera se tratase un capullo de carne huesos y venas coronado por aquellas deformidades se abrió paso por la piel del nublino. Intentó gritar, pero su garganta solo quemaba y picaba, a la par que los músculos de su mandíbula empezaron a desgarrarse.

"Crack"

Y esta vez su mandíbula se rompió y se desencajó, buscando espacio en aquella diminuta boca. El nublino solo pudo llorar tirado en el suelo mientras el agua entraba en su boca y el capullo se habría para mostrar una sátira de mano, agujereada e incompleta sin ni un rastro de piel.

Pero aquel dolor infernal pasó y solo quedaban picores y dolores más o menos soportables para aquel psicópata.

Y respiró. Poco a poco sintió la lluvia, dulce lluvia, acariciándole la piel, los temblores cosquilleando por sus huesos y los truenos rugiendo en el cielo. Y aún así nada de aquello era comparable al fulgor rojo que el astro brindaba sobre ellos.

Alzó su nueva mano hacia la Luna y la luz se filtró por los agujeros de esta. Era hermosa, por un instante nada tenía importancia para el nublino, nada estaba mal, no tenía porque hacer nada. Solo alabarla y mirarla, solo aquello lo llenaba.

Eriel...

Aquel pensamiento rompió el embrujo, había cosas que hacer, siempre había cosas que hacer. Se levantó con torpeza mientras la miraba, incapaz de dejar su visión hasta que no fuese estrictamente necesario, temblando de dolor y frío y temblando aun más por los terremotos. Pero lo hizo.

Una cola hecha de huesos, tendones y músculos se agitaba ya en su espalda. Ni siquiera había notado su salida en comparación al muñón.

Barael miró Sox y a su hermano, necesitaban ayuda y así fue a dársela. Un engendro con la mandíbula rota y algún colmillo y mano y cola hechas ambas solo por dentro.


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Un blanco mas oscuro que el negro.

Un negro mas claro que el blanco.

El gris se desborda en mil tonos.

Y el arcoiris se hunde en monotonia.

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