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Torreón Maciel

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1 Torreón Maciel el 31/10/15, 02:16 pm

Rocavarancolia Rol

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Recuerdo del primer mensaje :

Torreón de cuatro plantas de piedra azulada, cuya azotea y última planta fueron destrozadas por una ballena, de la que ya solo queda el esqueleto. Allí anidan las estirges. Se accede por un puende levadizo y un portón. El corredor de la entrada está plagado de pintadas y mensajes y termina en una reja llena de púas. El patio, donde se reparten algunas vértebras del animal del techo, está rodeado de un muro coronado con cristales, y en el centro de éste hay una estatua de gran pájaro negro con el pico serrado en cuya base está apoyado el reloj robado del torreón Margalar. A partir de la séptima cosecha también hay un reloj de sol.

Ver mensajes anteriores:

Click para un recordatorio de cómo funciona nuestro anillo mágico:
Estado de carga actual: 24 unidades/41 (suficiente para dos usos clavados)
Perteneció a una bruja de su propio dolor y está equipado para ofrecerle los mayores beneficios posibles:

*) ONROL

—El contacto con el cristal engarzado detona un hechizo de curación activa, configurado de tal forma que ralentiza el proceso curativo y amplifica el dolor sufrido. El proceso completo depende de la extensión y profundidad de los daños, pero en media dura varios minutos. El dolor es más intenso que al recargar, pero localizado a los lugares donde están situados los daños.

—El anillo se puede cargar llevándolo puesto, lo cual provoca un dolor intenso repartido por todo el cuerpo. El dolor es tal que los músculos se tensan de forma espasmódica; dificulta el pensamiento y, en general, la vida. Se recomienda vaciar los intestinos y la vejiga antes de cargarlo. El tiempo posible de aguantar llevándolo puesto depende de la fortaleza del cosechado y lo acostumbrados que lleguen a estar con el anillo; aun así los cosechados que lo lleven puesto más de una hora seguida se arriesgan a caer desmayados.

—Una referencia del tipo de dolor la proporciona Yber aquí a partir del minuto 13. La intensidad del dolor del anillo es menor que ésa al cargar, y parecida cuando está curando. Ha dado el visto bueno a lo que hemos estado roleando previamente a la existencia de este post de recordatorio, de modo que no tenemos más que seguir en la misma línea.

—Cuando está completamente cargado el anillo deja de doler.

*) OFFROL

—El anillo tiene una capacidad de unas 42 unidades mágicas y cada uso del hechizo consume 12 unidades mágicas. Completamente cargado, tiene para tres usos. La energía que sobra queda almacenada para luego.

—Mientras se lleve puesto, el anillo roba a su usuario una unidad mágica (un asterisco) por hora. Si habéis estado menos de una hora quitaos un asterisco sin más, para simplificar. El proceso empieza en cuanto se pone y se da de forma gradual.

—El anillo no se carga mientras el portador está inconsciente, pero sí puede curar a una persona que haya perdido el conocimiento.

—Aquellos de nivel de magia "normal" pueden cargar el anillo, aplicándoseles las mismas consecuencias que en un traspaso (detalladas en el hilo de Sistema de magia).

—Yber nos da cierta libertad con la forma de rellenarlo mientras seamos razonables, así que no tenemos que rendir cuentas exactas.

  • Podemos usar inactivos, pero no exclusivamente y teniendo en cuenta que son cosechados como cualquier otro y no van a servir de mulas de carga (aka aguantarán lo que aguanten los nuestros).

  • No hay que describir siempre el dolor en directo, pero sí es recomendable mencionar con regularidad qué personajes activos lo recargan. Ejemplos como mencionar que X PJ se une a una conversación después de haber estado cargándolo, o decir que después de la cena pasó un turno con él, son suficientes.

  • De la misma forma inrol no hay que ir contando con exactitud los tiempos de recarga de cada uno: poniendo aproximadamente en tu post el tiempo que se ha estado es suficiente, y podemos dar por hecho que entre todos, activos e inactivos, suman X cantidad razonable. Si nos hace falta podemos rellenar X cantidad que nos haga falta en un minisalto para completar la que necesitemos, sin necesidad de ir contando tediosamente.



Click para un recordatorio de los hechizos de que disponemos:

-Sanación superficial: cierra cortes, desgarros en la piel (*), heridas de profundidad moderada (**). Funciona de forma diferenciada por cada tipo de herida (heridas de corte limpio o de corte irregular como un desgarro).
Lanzamiento a ojo: el mago traza en el aire unos centímetros por encima de la herida el contorno de ésta (una línea por ejemplo). Conjuración de muy rápida a rápida.

-Térmico: aumenta o disminuye notablemente la temperatura de un objeto de tamaño pequeño (*). Con práctica pueden limitarse esos cambios a una dirección controlada por el mago (chorros de calor, [**]). Puede anclarse a una sala concreta, creando una cámara frigorífica (***): no obstante es necesario repetir varias veces el hechizo si se quiere usar una habitación como congelador ya que este hechizo supone solamente un descenso térmico. Van de fuera a dentro.
Lanzamiento a ojo. Conjuración rápida-media.

-Levitación: un hechizo exigente mentalmente, cansa más de lo acostumbrado. Cuando una persona levita lo más normal es caminar sobre el aire; uno puede dejarse arrastrar simplemente por el hechizo sin moverse, pero la sensación de indefensión es mayor.
Lanzamiento a ojo. Conjuración rápida.


  • Brujos bajos: objetos ligeros (por ejemplo una manzana)(*) con poca práctica, un baúl (**) con práctica.
  • Brujos altos: Un baúl con poca práctica, una persona (***) con práctica.
  • Magos: Una persona con algo de práctica, objetos muy pesados (****)con mucha práctica.


-Esculpir llamas (*): La precisión del esculpido depende de la capacidad mágica. Los brujos bajos pueden hacer figuras sencillas como esferas o alargar las llamas. Los brujos altos pueden ondularlas o sacar figuras secundarias. Los magos pueden tratar de imitar imágenes.
Lanzamiento a ojo. Conjuración rápida-media.

-Nudo de Cerática (*): ¿Harto de que se le desmoronen los sándwiches de más de dos pisos? ¿Cansado de que, al cortar una tarta, la mitad de la nata que la rellena se salga por los lados? ¡No se preocupe más! El Nudo de Cerática tiene la solución. Con este simple hechizo, podrá hacer una hamburguesa de diez pisos, luego cortarla en rodajas perfectas, ¡y hacerse un bocadillo de hamburguesa! El Nudo de Cerática lo mantiene todo en su sitio perfectamente. ¿Los sanjacobos le estallan llenándole el plato de queso? ¿Teme morder un taco por miedo a llenarse el regazo de salsa picante? ¡Se acabó, gracias al Nudo de Cerática! ¡No me puedo creer que no sea una variación del hechizo tapón!
El Nudo de Cerática se anula al cortar rodajas o mordiscos lo suficientemente finos, o con los ácidos gástricos. Cuesta más cuanto más endeble, complejo y líquido sea su sándwich.
Lanzamiento a ojo. Conjuración rápida.

-Colorear llamas (*): cuanta más habilidad mágica tenga quien lo emplee, más colores diferentes y texturas podrá darle a la llama. Los brujos altos pueden llegar a teñir llamas, mientras que los magos podrán incluso hacer gradaciones y texturas.
Lanzamiento a ojo. Conjuración media.

-Hechizo de Dentera (*): transforma la voz del usuario en un sonido muy alto y desagradable, similar a uñas raspando metal oxidado. Puede espantar a muchos monstruos, pero también atraer a otros.
Lanzamiento por voluntad. Conjuración muy rápida.

-Hechizo humedecedor (***): envuelve la superficie deseada de una fina película de agua que no empapa los otros objetos en los que esté en contacto. Aplicable sobre la piel y sábanas, por ejemplo.
Lanzamiento por área. Conjuración rápida-media.


HECHIZOS SIN TRADUCIR

-Imagen de Néctar: invoca una espectacular orquídea hecha de magia, de textura acuosa y brillo tenue. Esta flor etérea atrae a todos los mantófagos en aproximadamente un kilómetro a la redonda. El efecto es mucho más intenso cuanto más cerca, y no atrae a todas las especies por igual. Al cabo de un rato, acaban consumiéndola por completo, y la proliferación consecuente puede ser un peligro. Existen variantes menores: las Hojas de Néctar, que invocan una pequeña brizna con un radio de efecto de unos diez metros.
Lanzamiento por voluntad. Conjuración lenta.



Click para un recordatorio del calendario y nuestra posición en él:


Tiempo de cosecha transcurrido: cuatro meses y una semana aprox.

Tiempo hasta la Luna Roja: algo menos de tres meses.

—Maciel: tercera semana de marzo aproximadamente, alrededor de una semana y media tras la salida de la Emisaria.

—8 marzo: salida de la Emisaria.

Emisaria en adelante: poco a poco van apareciendo más estrellas en el cielo. Algún día suelto pueden observarse tupidas nubes en el cielo. Una semana después comienza a terminar la monotonía climática de Rocavarancolia.

Última semana de marzo en adelante: la Luna Roja comienza a aumentar el poder de los capaces de hacer magia.

Primera semana de abril en adelante: las noches son suficientemente frías para que aparezca rocío. Para entonces hay 12 estrellas en el cielo, que forman dos constelaciones en forma de tridente y lágrima.

Segunda semana de abril en adelante: un sector entero del cielo se llena de estrellas una noche de esta semana.

Tercera semana de abril en adelante: empieza a reaparecer vegetación en los jardines de las casas abandonadas, enredaderas en torno a ventanas, hierba en patios abandonados...

Primera semana de mayo en adelante: días de clima caótico, por ejemplo un día muy caluroso seguido de otro día de crudo invierno. Durante las noches más frías la superficie del río puede congelarse levemente y la fachada de los edificios tener escarcha.

Segunda semana de mayo en adelante: a veces aparecen nubes blancas en el cielo.

Tercera semana de mayo en adelante: leves temblores de tierra comienzan a sacudir la ciudad.

Cuarta semana de mayo en adelante: el aura de Rocavaragálago cubre la ciudad entera.

—2 junio: ¡Luna Roja!


Click para un recopilatorio de lo importante que tener en cuenta para el siguiente salto que tengamos:

Se terminan de traducir casi todos los hechizos, exceptuando el de néctar.

Tuétano sobrevuela el torreón varias veces.

—Una noche a mediados del salto un sector entero del cielo se llena de estrellas. El resto de noches el ritmo de salida de estrellas será superior al que ha habido hasta ahora (mínimo una o más por noche)

—El tiempo climático es ya frío, con rocío formándose por la noche.

—Hay un librito de bolsillo sobre episodios de la historia de Rv, por si alguien quiere echarle un ojo a algunos pasajes.

Click para leer nuestro almacén de ideas:

Salidas:


Rocavaragálago.

Malyadar (+montañas opcionalmente)

Barrio quemado.

Cementerio.

Capilla de los nombres.

Social links:
Grupales:
—Traducir los textos/distinguir los textos que son morralla de lo que realmente les puede ser útil. Social link varios grupales o individuales sobre fragmentos pasajeros de la historia de Rv.

—Hablar de discotecas y posiblemente de todo (o lo que más) lo que echen de menos de sus mundos.

Fiestecilla de celebración por una salida potencialmente peligrosa que les haya salido bien / una celebración más sobria el día de la luna mientras esperan, meramente por haber llegado al final del recorrido.

Noche helada. Despiertos a las cuatro de la mañana para buscar mantas y Rad menciona casualmente que son las cuatro de la madrugada, no es hora para estar despierto. Tapar las ventanas con algo para que no escape el calor.

Día muy caluroso, y que usen el hechizo humedecedor para mantener empapada la cara interna de unas sábanas sin manchar el sofá o las camas, o sus camisetas para mantenerse algo más frescos.

Tetrakill+ social links de duelo. Abiertos a sorpresa de cualquier tipo; preferencia por un Lizbeth, un Roallen, un monstruo grande, sangre, vísceras...

—Post-tetrakill: entrenamiento mágico colectivo.

—Contar el número de gente que queda al final (presumiblemente seis) en comparación a los diecisiete del principio.

—Social links sobre la cercanía de la Luna, lo que les aguarda y qué poder les gustaría recibir.


Individuales:
—Social link entre Eriel y Siete sobre sus familias y costumbres, posiblemente derivando a que Siete confiese que viene huyendo de algo que hizo en su mundo.

—Siete se da cuenta de que Barael miente sobre por qué cogió el anillo cuando lo de Tuétano.

—Alguien ofrece a Siete usar el hechizo humedecedor en alguna sábana para que pueda mantener húmeda la piel.

—Competición de tiro al blanco entre Sox y Eriel. Si más gente quiere socialinkear, pueden estar mirando y/o llevando la puntación.  

—Sox cocina cosas distintas con Siete.

—Posiblemente Sox se trague el orgullo tras una salida complicada en la que no le baste la ballesta y le pida a Rad que le dé algunos consejos sobre la espada (opcionalmente cambiarse de arma a una vara o lanza)

—Levitarse unos a otros para que cuando lo hagan en un apuro y por ejemplo es un arquero, éste pueda apuntar con fiabilidad mientras lo están desplazando.


901 Re: Torreón Maciel el 09/08/18, 01:16 pm

Alicia


Siete trató de asentir, pero se podía leer en su rostro que no quería acercarse a menos de dos metros de Sox.

Se tambaleó en sus nuevas piernas tratando de acunclillarse.
- S-sox- probó desde donde estaba, arrastrando las letras de su nombre. Sin embargo, Siete descubrió que podía correr en el momento que llegó un grito inesperado y él saltó hacia atrás, alejándose en cinco zancadas del origen.

Hyun. Estaba vivo. Siete se sintió inmediatamente culpable por haber huido de él. Balbuceó, intentando encontrar las palabras correctas en aquel momento, sin éxito. Se habían prometido estar juntos en la Luna Roja, pero cada cual sufría a ritmos distintos y cambios incomparables. Apestaba a sangre. Desde el momento que les había tocado la luz ya eran otros, despojados del todo de la última sombra de control que habían querido pretender. Esta era la respuesta que la Luna les daba a sus preguntas: un sinsentido. Más desesperación.

- Hyun - ¿resiste? ¿Calmate? Sonaba absurdo-. Somos nosotros.

902 Re: Torreón Maciel el 09/08/18, 06:49 pm

Naeryan


La ausencia de dolor le empujó de vuelta a la realidad con la brusquedad propia de un latigazo, pero aquel repentino silencio en su cuerpo donde antes había habido sólo dolor le indujo al carabés, por el contrario, la paranoia de una presa acosada que advierte que su perseguidor ha desaparecido sin previo aviso. Sox abrió un ojo a modo tentativo, luego el otro, pero no movió todavía ni un solo músculo.

Oyó su nombre. Parecía Siete, al que había visto por última vez retorciéndose de dolor. ¿Cómo estaba ahora? Los otros también habían dejado de gritar, poco a poco. Ya no oía todas las voces.

Vacilante, se convenció de que el dolor no iba a volver y fue atreviéndose entonces a salir de su inmovilidad poco a poco: asimilando que había sobrevivido, que el cambio parecía haber terminado. Jadeando se incorporó, aún con la espalda encorvada y tensa como temiendo que el dolor se reanudase como castigo por haberse confiado. Se dio cuenta de forma distante de que ya no llevaba camiseta. Se notaba empapado de sudor, de sangre y de lluvia. Cuando reposicionó las piernas para probar a levantarse notó un peso que tiraba de él hacia atrás, un peso muy considerable.

Las peores posibilidades se abalanzaron sobre él en aquella décima de segundo. Imaginó un tumor gigante, tentáculos, las patas de la araña de Margalar.

Un borrón escarlata que captó por el rabillo del ojo detuvo en seco su tren de pensamiento.
Eran alas. Rojas, completas, imposibles.
Se quedó completamente inmóvil de nuevo, aún a medias de rodillas y mirando fijamente por encima de su hombro, como si no parpadeando pudiera pillar a aquellas alucinaciones desapareciendo momentáneamente fuera de la existencia.

Pasado un tiempo indefinible para él continuó incorporándose lentamente, con infinito cuidado. Las alas siguieron ahí, testarudas en su inverosimilitud. Dos, advirtió, de cerca de metro y medio de envergadura cada una y membranosas, como de murciélago. Goteaban sangre, su sangre.
Sólo entonces se le vino encima de golpe lo cansado que estaba. Todo lo que sus músculos habían sufrido con la tensión del cambio, toda la energía que le había sorbido el dolor y lo mareado que se sentía por la pérdida de sangre.

Nada más ponerse en pie notó el peso de las alas (sus alas. Sus alas) tirando de él hacia atrás, y se sintió ridículo encorvándose hacia adelante para no caerse. El peso de su cuerpo se había redistribuido de una forma totalmente nueva, y Sox plantó los pies en tierra de forma inestable, desorientado.

Barael acudió para estabilizarle y llevarle dentro. Había algo de incorrecto, que no cuadraba, en el hecho de que el nublino pudiera sujetarle de aquella manera, pero el carabés no lograba atar los cabos de por qué. Sox se encontró mirándole fijamente a la cara en su lugar: el nublino era la imagen de la irrealidad. Tenía la mandíbula desencajada de donde la recordaba y más prominente; existía el inicio de pelaje en algunas de las partes que la ropa dejaba al descubierto. El carabés tenía mil preguntas en el cerebro pero no lograba darles salida.

Cuando el nublino le dejó ir Sox reposicionó las piernas y probó de nuevo a incorporarse con cuidado. Las heridas abiertas de la espalda le protestaron pero el dolor ahora era manso, soterrado bajo un escozor nuevo, exigente. La piel parecía chispearle por dentro, electrizada con el cambio. Este no solo tenía lugar en su espalda sino bajo su piel, en todo el cuerpo, en lo más profundo de sí.

No sabía exactamente lo que iba a pasar ahora, pero algo en sus entrañas le comunicaba que su cuerpo estaba entablando un intercambio silencioso con la Luna Roja; un diálogo en que la segunda ladraba órdenes y el primero obedecía. Sox se quedó mirando hipnotizado al inmenso astro durante un momento largo, clavando la mirada en el firmamento más allá de la puerta del patio. La tormenta no hacía nada por ocultar a la Luna Roja. Se sentía ingrávido, como si la inmensa masa carmesí que pendía del cielo tirase de él. Necesitaba salir al aire libre, necesitaba... ¿Qué necesitaba?

Soltó una risa incrédula a media voz al oír las palabras del menor de los nublinos.
—Sí —coincidió. Dejó que su mirada paseara por los nuevos rasgos de Eriel, apabullado, y ésta se detuvo especialmente en los dos bultos que se abrían paso por su espalda—. Te han salido alas a ti también —dijo todavía sin lograr creérselo del todo. Paladeó la palabra "también" con fascinación. Las notaba tirándole de la espalda, podía sentir la juntura donde se unían a su torso. Eran suyas. ¿Era ése el cambio para él?
La risotada sin humor volvió sin permiso, una mezcla extraña de escape al nerviosismo y la euforia que parecía contagiar el ambiente, cada partícula de aire que iluminaba la Luna Roja. Sox se tapó la boca con la mano para contenerla.
—¿Qué nos está pasando? ¿Ha terminado ya?

El picor se le extendía al brazo derecho, bullendo atareado. La maraña de cicatrices que le había dejado la hiena estaba siendo sustituida lentamente por piel nueva aunque el carabés no se diera cuenta, negra y coriácea. Lo mismo estaba sucediendo, a medida que avanzaban los minutos, con los tatuajes con los que había llegado a Rocavarancolia, los agujeros que se había hecho en Carabás para dejar espacio a los piercings y los pendientes. La Luna Roja estaba borrando todo lo que había traído consigo de su antiguo mundo.

El grito le sobresaltó. Se giró con brusquedad y a su espalda aquellos dos cúmulos rojos que a Sox aún le costaba reconocer como propios se movieron con él. Hyun estaba vivo, y a cierta distancia de él Siete estaba irreconocible de cintura para abajo. A Tay le colgaba lo que inconfundiblemente era una cola tras de sí. Rad era el único que parecía normal. Quiso preguntar, expresar su incredulidad en voz alta de alguna forma, pero no fue capaz. El terror del coreano le hizo seguir su mirada y ésta topó con la imitación de Dafne.

Sox miró con intenso recelo a la aparición. Algo a su espalda se acartonó sin permiso, afilado, en respuesta a la amenaza percibida, pero apenas lo notó.
—¿Qué es eso? ¿Por qué está aquí? —la confusión y la alarma se traslucían con claridad en su tono. Se refería tanto a Dafne como a la sombra difusa que rodeaba a Hyun.

903 Re: Torreón Maciel el 10/08/18, 01:07 pm

Aes


Tayron miraba el suelo agónico sintiendo los últimos tirones tras de sí como si de un parto se tratara cuando se llevó el golpe. Rodó hasta darse la vuelta, cayendo sobre su nueva cola y esgrimiendo palabrotas sin cesar. ¿Qué había sido eso?. De no ser porque estaba en el suelo lo habría tumbado sin lugar a dudas. Intentó levantarse pero un último movimiento de su nueva extremidad le redujo a ponerse de rodillas. Tayron abrió la boca con los ojos llorosos en una mueca de dolor final, con la voz rasgada y los dedos ahora negros apoyados en el suelo. Su aullido cayó en silencio al instante en que terminó y quedó resoplando. Giró la vista hacia atrás asustado. Una enorme cola embadurnada en vino se extendía más a lo largo que su propio cuerpo, de momento inerte y ajena. Tay podía sentir que estaba ahí porque tiraba de él hacia atrás pero la percibía como un parásito, sin poder llegar a creer que aquello había brotado realmente de él. Deshaciéndose de las lágrimas con el dorso de la mano pudo comprobar que no era completamente lisa, más bien parecía estar dotada de dos colores, uno más claro que el otro pero cualquiera lo díria con la sangre encima. Fue capaz de moverla tirando de sus nuevos músculos pero sin llegar a alzarla en alto.

Tras aquello por fin pudo contemplar a su alrededor, a su lado su amigo Hyun azotaba el suelo con una fuerza fuera de lo común en él y envuelto en una aura negra que lo abrazaba como si fuese su propia sombra, debía haberle golpeado él. Un cambiado Siete intentaba calmarlo, Tay le echó un vistazo, a sus nuevas patas, a las alas de Sox, al pelaje con motas de Barael. A Rad y sus pecas. Sintió rabia, porque él se salvara de todo aquel sufrimiento a pesar de saber que por ser su amigo tendría que desear lo contrario.
Tayron estalló en una risa espontánea y llena de resentimiento, sin ningún motivo aparente y sin pizca de cordura para al final volverse en más sollozos amargos. Se abrazó así mismo como si pudiera deshacerse de toda el agua sucia que le cubría y entonces reunió el valor para volver a mirarla, creyendo que habría decepción en sus ojos por ver en qué se había convertido. Pero cuando encontró una expresión infinita de amor y tristeza se le cayó el alma a los pies. Y el tormento seguía desatándose cuando Sox hablaba de Dafne de esa forma, quiso partirle la cara. Irónico, porque él mismo se hacía aquellas preguntas. Solo que creía que merecía decirlas en voz alta y no ninguno de ellos.

____

Dafne se veía acorralada entre la oportunidad que le ofrecía la muerte y lo que la vida, que tantas oportunidades le había dado, ahora le negaba. Mentiría si decía que no le importaban ninguno de ellos excepto Tayron, que no sintió dolor aún en su forma de espectro con los gritos de Hyun, con quién había compartido conversaciones y de quién se consideraba amiga. Y estaría mintiendo otra vez si las palabras de Sox no le dieran ganas de marcharse y pensar que aquello había sido otra mala idea. Una de muchas de las que tenía. Como el colgante. Porque tenía razón. ¿Qué hacia allí?.
-Dafne...- la chica miró al belga directamente. Sin despegar la vista de sus nuevos ojos, amarillos y deslumbrantes, como dos faros. Y se sentía como una náufraga. Sí, sí y Sí otra vez. Ahora lo recordaba. Todo era por él. Y no se había imaginado el momento como aquel, era cierto. Pero merecía la pena, incluso si no quería volver a verla más. Dafne se deslizó por el aire  cruzando el patio con timidez, como si el propio torreón fuera a cobrar vida y expulsarla. Como si no hubiera vivido allí con ellos meses atrás y fuera una extraña. Más parecida a Tuétano y Tersa que a una novia o amiga. Pero lo hizo, atraída por el dolor del chico, adivinando sus pensamientos de culpabilidad e inutilidad. Siendo consciente de que se sentía inservible, que estaría pensando que por qué a él la Luna le había dotado de una cola y a sus compañeros en cambio un par de alas. Pero ella lo veía tan hermoso... tan Tayron.
-Tay, me gustan tus nuevos ojos.

____

Parecía flotar como lo hacía ella. Tay se sentía cargado, más enérgico, algo nuevo y potencial circulaba por sus venas y era una sensación parecida a la de estar dos días sin practicar un solo hechizo. Pletórico. Pero su cuerpo y sus pensamientos no iban de acuerdo al vigor rojo.
-Dafne- y la noruega se acercó y realmente estaba cerca de su cara. A apenas un palmo cuando ella descendió a su altura- eres tú.
-Fui yo y nadie más- dijo sin corresponder a sus palabras- ni siquiera Daer. Yo lo causé.
No quería hablar de ello, no podía. Sentía que había algo mal en eso cuando ella misma había muerto ese día. Quería negarlo, decirle que no era verdad, gritárselo a todos. Pero el efecto de pensar que era capaz de todo y el de volver a verla le traicionó. Tayron se echó hacia adelante con impulso para abrazarla y estrecharla en sus brazos como siempre había pensado que haría, deseaba enterrar su boca en el cuello, entre sus pelos sin importar que le hicieran cosquillas. Pero la horrible verdad le hizo frente, desafiándolo. El muchacho encontró aire al principio donde debía estar Dafne y luego piedra fría y gris, acompañado de un escalofrío que nacía en su cuello para morir en su cola. La había atravesado.

904 Re: Torreón Maciel el 10/08/18, 06:32 pm

Kial


Estaba claro que no iba a responder. También lo estaba que a los demás no les importaba probablemente con la excepción de Sox. Daba igual, porque nadié iba a hacer nada. Y si "Dafne" les atacaba o resultaba otro monstruo de rocavarancolia estaban perdidos. Y Hyun no podía hacer nada. Si se movia la vista no le acompañaba, ya veía todo a su alrededor. Sus propios sentidos lo seguían detrás. Luego estaba el sabor, no en su lengua, tambien en el suelo, en los muebles, en su propia bilis que había expulsado y también, ahora reconocía el sabor, en la sangre de sus compañeros. Una vez más vomitó no le importó, ya estaba bañado en ella, ahogado en ella, en su olor, en su tacto. Recorría no solo su piel también partes que hubiera pensado que no existían, zonas que no sabía que tenía. Las nauseas no iban a parar. Notaba hasta aquello que hubiera estado seguro que no estaba tocando. Las lagrimas que creía llorar y expulsar, seguían dentro de él, la sal y el calor partían el espacio entre su cuerpo y aura. Su cuerpo ya no cubría sus sentidos, ni los protegía. La luna le había dado la vuelta desde dentro, se había metido en él como en un bolsillo y había tirado de su alma; la había desparramado a su alrededor.

La voz sin embargo seguía saliendole de dentro, y no con mucha fuerza todavía con el ardor del vomito.

- Te enterramos...- fue lo único que alcanzó a decir. Y escondió la cabeza en sus rodillas como si le cubrieran de algo. Pero Hyun seguía oyendolos, y oía a la Dafne hablar, y a Tayron. Levantó la cabeza alarmado al ver al otro humano acercarse a la fantasma, pero no pasó nada. Y eso venía con todo lo malo que significaba, principalmente para Tayron, por el que por un segundo olvidó su propía desesperación para sentir pena. Pena por el chico de pelos verdes desteñidos, que había sido tan buen amigo, y al que había abandonado las últimas semanas.

Tras un segundo de reflexión el coreano había vuelto a su propio dolor. Devolviendo la cara al sitio que no le escondía de ver, de oir, de vivir. Hyun veía todo, veía lo que le rodeaba y no le gustaba, no le gustaba la realidad que se presentaba frente a él. No le gustaba la situación en la que estaban, no le gustaba lo irreal que era ese grupo niños deformes. Odiaba rocavarancolia, y que ésta no les fuera a dejar irse ni al morir como demostraba Dafne. Él quería irse de ahí, más ahora que nunca, no quería seguir siendo el niño que sentía todo simultaneamente a su alrededor. Quería que esto terminara, que se pasase.

- Quiero irme a casa.- Lloraba como el niño que era. Se limpiaba sin control las lagrimas y mocos, a veces con sus manos reales, a veces a distancias que ni controlaba. Siempre tardando encontrarse la cara y luego los ojos. Con las manos envueltas en algo que no era capaz de ver, ni sentir en si mismo, porque era con lo que sentía. Y seguía llorando cada vez más fuerte, como si eso lo fuera a sacar de ahí, como si sus deseos fueran a ser cumplidos. - ¡No quiero seguir aquí! ¡QUIERO IRME A CASA!

905 Re: Torreón Maciel el 10/08/18, 07:46 pm

Zarket


GM
Las súbitas palabras de Eriel hicieron que Rad le mirara sorprendido, aunque pronto se unió a la risita de Sox. El tipo E podía ver que la paz volvía, poco a poco, al torreón, y eso aportó un poco de tranquilidad. No mucha: todavía sentía cómo la Luna Roja se quedaba clavada en las alturas, su presencia le aplastaba el alma de una forma asfixiante, con una fuerza que dejaba en nada a la que había sentido antes de su salida.

La Luna Roja. Os ha dado alas —contestó a su congénere, sin mencionar que también les había regalado una dosis de dolor sádica en exceso—. A mí me ha dado pecas —aquella frase fue dicha en un susurro mientras se miraba uno de sus brazos, donde le acababan de salir dos más. El tipo E suspiró, preguntándose si valía la pena no experimentar la agonía de sus compañeros a cambio de, básicamente, unos lunares.

Las palabras de Sox le hicieron volver a mirar hacia el lémur y... la fantasma. Rad no era capaz de sentir otra cosa que un profundo pesar por la existencia torturada a la que Dafne había sido condenada, y aquel sentimiento se extendió a Tay cuando intentó abrazarla. «Ya no puedes» pensó, sin atreverse a decírselo. «Ya no pertenece a nuestro mundo» y, a pesar de todo, la joven se veía obligada a estar en él. Y Tay a contemplarla, con todo lo que aquello significaría, una situación paradójica donde ella ni se iba ni se quedaba.

Rad se apoyó contra la pared, exhausto y extasiado. La Luna Roja le exigía entregarse a su brutal belleza mientras que la escena a su alrededor le impelía a acurrucarse en un rincón.

Los gritos de Hyun interrumpieron sus pensamientos y, por un momento, el astrario pensó que había surgido algún peligro. Por suerte no era así: aquella escena solo era una pataleta, unos gritos desesperados de un niño. Él mismo había sentido aquello muchas veces, aunque nunca los había expresado de forma tan cruda, tan incorrecta para los estándares de su mundo. Rad, en parte, entendía a Hyun, aunque lo cierto era que ya no sentía aquel afán.

Por primera vez desde que había llegado no deseaba volver a Carabás. Lo único que ansiaba era, más bien, salir y entregarse a la Luna Roja. Y, de forma contradictoria, también subir a su habitación y dormir horas y días.

906 Re: Torreón Maciel el 10/08/18, 08:32 pm

Reifon

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Las palabras de su hermano hicieron todo aquello más ligero y que se olvidara de toda aquella agonía. La mandíbula se le recolocó con otro crujido y empezó a moverla y a hablar.

-Bueno, veo que estás perfecto. -Bromeó con él.

Acarició con más alegría a su hermano y se levantó de su lado no sin apoyarle contra un sofá, sorprendiéndose de lo fácil que era.

Miró a su alrededor preguntándose que les habría dado da Luna a todos más allá del cambio físico y extrañado de no ver todavía a Tuétano por ninguna parte. En el fondo se la había esperado tanto a ella como al fulgor de la Luna.

-En principio eso parece. -Respondió a Sox.

Quería reír con su hermano y salir a la Luna aunque la situación lo impedía, correr, saltar e incluso volar y probar que regalo les había concedido esta, en qué tipo de dioses se habían convertido. Pero primero lo primero. Se empezó a acercar a Dafne mientras intentó poner un poco de orden.

-Ya ha pasado Hyun, seguro que puedes visitar tu mundo dentro de poco. -Dijo sin acercarse a aquella negrura que lo rodeaba, tampoco había tenido trato con él y parecía que le tenía más odio incluso que el resto así que para que insistir.

Bordeó aquellas alas gigantes y puso la mano buena en el hombro de Sox. -Tranquilo. Observó el intento de Tay a sabiendas de lo que pasaría, preguntándose si él mismo llegaría a sentir aquello algún día pues la Luna no parecía haber interferido en ese tema. -Va a ser complicado. -Susurró a Sox. -Con calma.

Quería decirle algo a ambos pero paró, Tayron debía darse cuenta por sí mismo, ya luego lo apoyarían los más cercanos a él.



Última edición por Reifon el 16/08/18, 12:03 am, editado 1 vez


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Un blanco mas oscuro que el negro.

Un negro mas claro que el blanco.

El gris se desborda en mil tonos.

Y el arcoiris se hunde en monotonia.

907 Re: Torreón Maciel el 11/08/18, 08:54 pm

Yber

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GM
El batir de alas de Tuétano va acompañado de un traqueteo óseo. La quebrantahuesos vuela con furia contenida, masticando con desprecio una sensación desagradable para ella: la rabia mezclada con la euforia, el luto con la Luna Roja. No debería sentirse así, no en ese momento, ni con el destino que trae en mente. Debería llorar la muerte de su bruja, aun tan cercana, y aun así el fulgor rojo que la baña se clava en cada músculo de su cuerpo, le aprieta los pulmones para liberar el grito de júbilo que la parqia se esfuerza en contener. La vieja Qara jamás se sentó a solas con sus emociones, no las trabajó, ni aprendió a administrarlas cuando todavía le venían de una en una. Ahora Tuétano no sabe qué hacer con tantas, salvo aparcarlas de nuevo en pos de un par de fémures rotos.

La quebrantahuesos aterriza empapada en el patio de Maciel, provocando un leve temblor que sacude todo el edificio. Con una de sus patas aplasta la flor que apenas ha tenido tiempo de nacer. En cuanto sus pétalos se rompen, se escucha un sonido débil que nace de la tierra, como un aullido de dolor grabado en un viejo cassette; tal vez un mal augurio.  

Tuétano gruñe, estira su cuello y su armadura ósea repiquetea. Desde el patio puede ver a los cosechados. A los asesinos de Dana. Sabe que ellos también la ven a ella.

—¿Dónde está el anillo? —Hyun entenderá mejor que nadie el odio que mancha la voz grave de Tuétano. Su aura crecerá lo suficiente como para que el resto lo note.


***


A pocos metros de Maciel, una pequeña bruja frena su hechizo de vuelo y conjura niebla sobre sus ojos.


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No llores por no poder ver tu pierna,
las lágrimas te impedirán ver los cadáveres de tus amigos.

908 Re: Torreón Maciel el 12/08/18, 04:55 am

Alicia

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Siete observó consternado la escena. Entendió que Dafne estaba allí, de verdad, de alguna forma, y se le rompió el corazón. Por un instante, se dejó llevar por el recuerdo de lo que había sucedido hasta entonces y la imagen de lo que quedaba. Tayron, reunido con Dafne e incapaz de tocarla, los huecos que habían dejado otros, y el dolor y el miedo reducidos a ese resultado que nadie entendía. Siete parpadeó con los ojos acuosos, dejando lágrimas prendidas en sus pestañas. Su corazón resonaba con las exigencias de Hyun. Lloró con él, mordiendose los labios porque sentía que debía controlarse.

Se frotó la cara, frustrado. No tenía nada que decir. Nada que ofrecer excepto que lo entendía y estaba de acuerdo. Todo era una mierda. Echaba de menos su casa.

La tierra tembló de nuevo, sacándolo de pura sorpresa de la melancolía en la que se había hundido. Estaba grabado en él aquella sensación como precedente del dolor. La pérdida de equilibrio vino acompañada de una alarma clara, prendiendo fuego en su sistema nervioso. Siete corrió antes de pensarlo, robando solo un vistazo de Tuétano antes de lanzarse escaleras arriba conducido por el instinto. Resbaló hacia el final, y cayó de rodillas en el pasillo del primer piso aterrorizado. Se raspó las rodillas. Gateó como si el edificio fuera a ceder bajo sus piernas, temblando descontrolado. Esta vez no pudo corregir el impulso y volver a donde estaba. Esperó encogido, lloroso. Sus nuevas orejas se habían levantado para prestar atención a las voces.

Siete rezaba sin dioses.


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-

909 Re: Torreón Maciel el 13/08/18, 12:24 am

Dal

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-Alas ¿eh? - dijo en parte asombrado y contento. Una vez pasado el dolor y con la parálisis remitiendo, ya por debajo de sus hombros, la euforia se apoderó del nublino. Miró a Rad con sus dos ojos y le dirigió una carcajada.- No te preocupes, te llevaré a volar por ahí algún día - le prometió recordando que el propio carabés había dicho que estaría bien tener alas.

Le dieron ganas de espetarle a Hyun que se callara. Allí estaban, habían sobrevivido, se habían transformado, eran poderosos y la Luna estaba en el cielo, y aquel crío quería irse a casa, estaba claro que no se merecía los dones que la Luna le estaba dando. Quizá habría sido mejor que hubiera muerto él y no Dafne. Aquel pensamiento cruzó fugaz el pensamiento de Eriel y el nublino, sorprendido y asqueado consigo mismo enterró aquello. No, no era nadie para desearle la muerte a otra persona.

Y hablando de Dafne Eriel se movió para tener a la vista a la fantasma.

-Hola Dafne, ¿qué tal la otra vida? - le preguntó.- Por aquí se te ha echado de menos. El torreón no ha sido lo mismo sin ninguno de vosotros. Pero al menos tú has vuelto - le dirigió una sonrisa.- Tengo que hablar contigo en otro momento si no te importa.

Poco a poco Eriel recuperó toda su movilidad y al incorporarse por poco se vuelve a caer. Las alas eran un peso extra al que su cuerpo no estaba acostumbrado, hizo contrapeso y consiguió mantener el equilibrio. Se miró las manos y las vio convertidas en garras, puntiagudas y seguramente peligrosas. Se miró también los pies y los contempló igual que con sus manos. Tenía cuatro dedos delanteros y uno trasero, también puntiagudos. <<Bueno, se acabó llevar zapatos>> fue el pensamiento que le asaltó.

De pronto se dio cuenta de algo y se echó a reír a carcajadas.

-Tengo otro ojo - dijo entre risas.- Un mes pensando que me había quedado sin él. Está claro que la Luna es más poderosa que cualquier anillo curador.

La felicidad le duró poco. Al parecer Tuétano había decidido aparecer por el torreón como había prometido, como si las palabras del gárgola la hubieran invocado. Tersa no había conseguido su propósito.

-Si te damos el anillo ¿nos dejarás en paz? - preguntó el nublino desde dentro del torreón.

Se encaró a su hermano cuando éste hizo además de salir con la joya.

-¿Estás loco? No pienso dejarte al alcance de esa bestia - le increpó.- La última vez que estuviste cerca de ella te arrancó una mano, ahora ya no hay ley que nos ampare. No pienso dejarte salir con él, antes lo hago yo.

A su espalda desplegó las alas de forma inconsciente. Dada toda su envergadura hacía difícil ver detrás del nublino.


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Soy Dal, hijo del Estío y el Crepúsculo. Señor del Vacío y Amo del Infinito. Destructor de Mundos y Artífice de Infiernos. Conde de la Nada y Duque de los Océanos. Rey del Purgatorio y Terror del Cielo. Marqués del Inframundo y Barón de la Muerte. Por todos estos titulos, Invitado, reclamo tu vida para mí .

910 Re: Torreón Maciel el 13/08/18, 07:30 pm

Naeryan

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Sox soltó el final de una risotada, cansada por el esfuerzo y el cambio, al oír el comentario de Rad.
—¿Gano yo o ganas tú entonces?

Las voces que daba Hyun aumentaron en intensidad. En su arrebato el coreano se manoteaba la cara de forma poco natural, como si estuviera ciego, y sólo entonces encajó algo para el carabés. Era parte del cambio. ¿Podía ser un ataque de nervios parte del cambio?
—Hyun —tuvo que alzar más la voz para que se le oyera por encima de los gritos resentidos del coreano. Se acercó a pasos cortos, cautos, pero se paró a poca distancia de él. Miraba con intensa desconfianza la sombra negra que orbitaba en torno al terrestre, receloso de tocarla—. Para.

Y aun así sus ojos no dejaban de volver a Dafne: de forma demencial ninguno de los cambios que estaba teniendo lugar abarcaba el escenario como lo hacía su mera existencia. La escena frente a él no se correspondía con todo lo que le habían enseñado. Sox no había visto nunca un fantasma con sus propios ojos, pero quería creer en todo ello. Era mucho más fácil que entender que la posibilidad de que la belga hubiera vuelto de verdad, con la marea de implicaciones desconocidas que podía cargar algo así.  
"No es ella, Tay", quiso decir pero se le atragantaron las palabras en la garganta al verles traspasarse. Era sólo una reminiscencia que ya no debería existir, un engendro, una sombra enloquecida que estaba allí por error. Pero si no había vuelto, ¿por qué hablaba igual? ¿Por qué se movía igual, por qué podría haber creído que estaba viva de no ser por la luz de la Luna que la atravesaba sin bañarla realmente? ¿Qué clase de mala copia creada como una burla de la vida, que alguien había atrapado en aquel plano para divertirse, era capaz de retorcer el cuchillo de esa manera?

Dio medio respingo al notar la mano de Barael en su hombro, su silueta ahora poco familiar en el borde de su visión. Sentía todo el cuerpo alerta bajo el cansancio y los músculos tensos. El pasmo de que el nublino tuviera que decirle precisamente a él que se calmara le ayudó a recordar mejor la necesidad de centrarse. Sox asintió desconcertado e hizo un esfuerzo consciente en intentar bajar más los hombros, exhalar el aire y relajar los músculos.

El suelo tembló bajo sus pies sin el aviso previo de un derrumbe y Sox se vio transportado momentáneamente al subterráneo, al segundo eterno de pánico antes de caer, de descubrir que bajo sus pies no había nada. Sus alas se agitaron tras él sin control.

Tuétano estaba allí. Aquella certeza brutal y aterradora envió un relámpago a través de su cuerpo, un intenso chispazo de rechazo a la intrusa que acababa de entrar y que buscaba pelea. Siete había subido las escaleras como una exhalación y aquella inesperada explosión de movimiento sólo contribuyó a intensificar aquella sensación. Las alas habían vuelto a tensarse sin su permiso, hostiles, y ahora se desplegaban lentamente tras él. Notaba su consistencia y sus filos de una forma definitivamente distinta pero ahora mismo no le podía importar menos.

Formuló un asentimiento para apoyar las palabras de Eriel. Que lo cogiese y se largase cuanto antes. La parte de él que había asistido a todas las curaciones se resistía con todas sus fuerzas a separarse de algo que les había salvado la vida tantas veces, pero con Tuétano también había regresado la amenaza de partirles las caras después de la Luna. Sox no dudaba ni por un momento de ella ahora que volvía a tener a la quebrantahuesos cara a cara.


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911 Re: Torreón Maciel el 14/08/18, 06:32 pm

Aes

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Tayron aterrizó con los codos y decidió que le importaba menos lo que sucediera a su alrededor. Eran indiferentes los gritos de Hyun, tanto como sus compañeros intercambiando impresiones. Solo existía un hormigueo en las manos, producto del terror de los amantes. El de vivir sin el tacto y gestos de afecto tangible. Tay lloró de nuevo, sin llegar a acostumbrarse a hacerlo tan continuamente ni a dejar fluir lo que su cuerpo no podía soportar. Era imposible, se decía, cómo vivir ambos en el mismo mundo pero condenados a no sentirse, era una presencia terrible, la del hueco, el abismo entre ambos. Como si vivieran junto al otro separados por un bloque de hormigón.

-Tayron... yo- iba a explicárselo, quiso decir la joven, desgarrada.
-Calla, por favor- rogó, y ella sintió que debía hacerlo aunque solo deseara aullar y zarandearle, traerle de vuelta hacia sí.
Tay no podía escucharlo de sus labios, era suficiente se dijo con los brazos caídos y las palmas de las manos hacia arriba. Demasiado que digerir. Un frío traicionero lo arropaba entre sus manos huesudas y gélidas, como un cepo que impedía ir más allá de lo inevitable. Tardó poco en entender que era Dafne fingiendo un abrazo. Y volvió a romper en sollozos, porque en aquello se resumirían ambos, en fingir.
Terminó por abrazarse así mismo, imaginando que sus dedos negros eran los de la noruega aventurando por debajo de su camiseta como antaño.
-¿Por qué tú y no los demás?- logró decir, sin contener el descaro y la brutez.
Dafne solo quería escapar, sintiendo que podía ser cobarde por una vez y deshechar a todos sus compañeros para no sentir que solo era una pesadilla flotante. Incluso a él. Pero algo la instaba a quedarse.
-¿Preferirías que no fuera así? Esto- inquirió, refiriéndose a su estado.
-Jamás- y la muchacha también dejó el dolor escapar, emocionándose con sus palabras y la determinación con la que el chico hablaba. Parecía quererla a su lado después de todo, necesitaba escucharlo más veces. Mil y una noche más a partir de ese día. Si estaba allí, si algo la mantenía retenida tenía que ser él. No se imaginaba otro camino si no. Solo una vida eterna relegada al más oscuro abandono. Hasta el de la muerte.

Quiso explicar y Tay preguntar. Pero Eriel se dirigió a ella. Dafne le contempló, ceñuda, habría retrocedido un par de pasos antes, era a las cuestiones básicas que tendría que acostumbrarse. ¿Qué tal la otra vida?. Pensó, el nublino no podía imaginárse lo que era, y escocía la naturalidad con la que hablaba pero al menos no se había espantado de ella. Solo podía agradecer eso.

Tayron por su parte imaginaba silenciar las carcajadas de Eriel en sus oídos, no se contentaba con la felicidad de unos cuando él sufría. No era ese tipo de persona. Pero Tuétano impidió cualquier acción aterrizando, fiel a su promesa, aunque solo pidiendo el anillo. El belga contempló como Dafne se ponía delante suya en posición meramente defensiva, quizás impulsada por el hecho de no poder morir como tal.
Volvió a crecer el miedo en él, a la par que el aura de Hyun aumentaba y Siete se perdía por las escaleras. Tayron no tenía espacio para quedar resentido por nada, el temblor de sus rodillas delataba lo que sería su única respuesta.
-Dádselo de una puta vez- le gruñó a los hermanos aún así, únicamente permitiéndose hablar para reñir y agilizar la situación. Curioso, cuántas veces se había imaginado valiente y heroico frente a la quebrantahuesos y la realidad era bien distinta.


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" Ya No Hay Fuego, Pero Sigue Quemando."

"Son Un Sentimiento Suspendido En El Tiempo, A Veces Un Evento Terrible Condenado A Repetirse."

912 Re: Torreón Maciel el 15/08/18, 01:15 am

Kial

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La orden del carabés no lo paró. Tampoco lo hicieron las palabras del nublino. Le parecía triste que el nublino, alguien que ni le caía bien, se hubiera acercado antes que Siete o incluso Tayron. Dandole igual lo mal que estuviera Tayron y hasta olvidando que él lo abandonó antes. El "ya pasó", sin embargo, era un chiste, una burla. Claro que había pasado para ellos, que podían seguir con sus vidas, ahora quizás con la posibilidad de volar. No. Para Hyun esto era permanente. Nunca volvería a la normalidad, nunca volvería a sentir las cosas como antes. Sus llantos se intensificaron, porque odiaba ser él el único así, porque envidiaba a sus compañeros. Porque odiaba que ellos pudieran estar bien, odiaba lo poco que les importaba. Estaba tan ensimismado en su sufrimiento, que apenas escuchó las burradas a las que, cualquier día antes de la luna, hubiera respondido o saltado, pero que ahora Eriel le soltaba a Dafne, incapaz de leer el ambiente. Y el coreano, tampoco importandole demasiado el ambiente, cómo se encontraran el resto o que dijeran, seguía:

- ¡ODIO ESTO! ¡NO QUIERO ESTAR AQUÍ! ¡QUIERO VOLVER A CA- La llegada de la quebrantahuesos si que le hizo callar. No quería morir. Retrocedió como pudo, gateando con las manos hacia atrás. Mientras veía como Siete huía, aumentando el terror del coreano. Si alguién no podría salir corriendo de allí, era él, todos huirían y él se quedaría solo y abandonado para morir por algo en lo que ni si quiera había estado involucrado. Intentaba no hacer mucho ruido pero seguía llorando sin freno tras los macieleros. Y viendo que la escena se alargaba, coincidió con Tayron.

- ¡DADSELO! - dijo seguido de dos llantos que si que sonaron, quizás debido a que todavía iba a decir algo más. - ¡No nos mates porfavor!

913 Re: Torreón Maciel el 15/08/18, 09:59 am

Zarket

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GM
Ni idea —admitió ante Sox, con un resoplido. No sufrir la tortura de aquellos nuevos miembros estaba muy bien, al menos si se ignoraba el dolor de las garras de Daer, el sufrimiento de las muertes de sus compañeros, el suplicio de las hienas, la agonía de la caída en la avenida de las estatuas y del anillo, y tantas otras cosas que había vivido―. Supongo que depende del prisma desde el que lo mires.

Rad empezaba a verlo desde un ángulo muy particular. «Menuda mierda de meses para convertirme en un reloj con lunares».

Las palabras de Eriel a Dafne provocaron una mirada escandalizada por su parte. Sabía muchas cosas de los nublinos, y de la inmadurez del menor, pero aquella falta de tacto y de sentido común le parecía que subía hasta niveles que nunca había imaginado posibles. El astrario contempló por un momento al fantasma entonces, pero apartó la vista. Eriel podía alegrarse, mas él no: Dafne quizás era, de todos, la que menos merecía sufrir aquella prisión abominable.

Entonces apareció Tuétano. Rad se encogió un poco donde estaba, con el corazón martilleando un nerviosismo súbito y desquiciante, intentando luchar contra el recuerdo de sus gritos. La última vez que había oído su voz había gritado él mismo, con la agonía de sus heridas torturándole, un pecho convertido en carne picada y un tablón clavado en la pierna. El niño astrario tuvo que luchar contra aquellas imágenes y sensaciones que titilaban en su visión y su cuerpo, no sabiendo se debía gritar por la herida que sentía sin tener, huir con una cojera que no padecía o pelear con una espada que creía perdida cuando no era así.

Se sacudió varias veces la cabeza, con los oídos embotados, mientras Tuétano declaraba su exigencia y otros se ponían a discutir, a gritar, a asentir o a huir. Apenás había podido reprimir aquellas sensaciones en los terremotos anteriores, y la voz de la quebrantahuesos ya había sido demasiado.

Rad tenía que admitir que era una visión tan imponente como temible, en especial vista con tanta cercanía. Las pavesas que flotaban a su alrededor, además, le acrecentaban la tétrica sensación que provocaba Tuétano, de horror e imbatibilidad. Podían ser ya monstruos, pero eran unos monstruos recién nacidos, que desconocían lo que podían hacer. No tenían forma de derrotarla.

Por eso mismo gruñó a los nublinos. Si no se decidían pronto él mismo cogería la joya y se la daría la quebrantahuesos.

914 Re: Torreón Maciel el 16/08/18, 01:21 am

Reifon

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Por fin pudo ver a su hermano se levantaba y aparte de Tay y Dafne en aquella situación solo restaba Hyun con su pataleta, que no es que fuese ningún problema. La situación parecía bastante favorable para ellos.

Fulminó con la mirada a su hermano en cuanto abrió la boca para hablar con Dafne y se pregunto cómo cojones hablaba así teniendo en cuenta todo y sabiendo como las historias de fantasmas siempre acababan mal. Pero no le dio tiempo a reprenderle cuando Siete echó a correr delante suya. Y nunca había visto a nadie correr tan rápido.

La voz de Tuétano resonó por el cuerpo del nublino hasta su diestra, recordándole sensaciones que ahora tenía incluso más frescas por culpa del proceso que había pasado. Pero no sintió miedo si no cansancio. Todos los pensamientos y cavilaciones que había tenido sobre si mismo y como pararla se mezclaron con la visión de aquella figura amargando la euforia de la Luna y posándose sobre los hombros del nublino de golpe.

Ya estaba, la preparación había sido inútil, no había cartas que jugar.

El mayor de los nublinos dio entonces un par de pasos hacia la quebrantahuesos dispuesto a cumplir una parte de lo que creía como suyo, aunque fuese una mentira. Aquel era el trabajo de los que eran como él, mancharse las manos y lidiar con las situaciones difíciles para proteger a la familia.

A toda costa.

Pero su hermano se interpuso y el resto se sumaba ordenándole que se lo diera cuando ni siquiera lo tenía encima. El nublino no podía más, harto de todo y de todo el mundo pero sobre todo harto de él mismo. Las últimas cuatro palabras de su hermano fueron el colmo.

-Ni se te ocurra volver a decir eso. -Barael sonaba enfadado y triste a la vez, pero había una fuerte firmeza en su nueva voz. Barael apuntó a su hermano de manera agresiva como un padre que va a reprender a su pequeño. -Solo me quedan dos cosas y tú eres una de ellas. Así que DEJA DE INTENTAR QUITARME LAS DOS A LA VEZ Y HAZME CASO POR UNA PUTA VEZ EN TU VIDA ERIEL. AHORA VETE A DISCULPARTE CON DAFNE Y A ABRAZAR A TAYRON, ENCONTRAD A SIETE, AGARRAD A HYUN Y LARGAOS. -Barael estaba tan completamente cabreado que no pauso entre hablarle a su hermano y al resto y se giró sin aceptar réplica alguna encarándose a Tuétano. La miró directamente a los ojos, sin ningún atisbo de duda.

-El anillo está guardado en la armería.
-Le dio la espalda y comenzó a el paso hacia allí. -Ven. Te mostraré donde.


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915 Re: Torreón Maciel el 16/08/18, 01:47 am

Yber

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GM
El goteo discontinuo de un rugido contenido resuena a pesar de la fuerza con la que Tuétano cierra la boca. No sabe si reír a carcajada limpia por el cervatillo que se aleja corriendo o si partir con sus propias manos el duro cráneo del pedrusco con agallas. ¿Quién se ha creído que es ese niñato para salirle en tono conciliador? Tuétano no quiere hablar con ellos. No quiere hablar porque no sabe qué tipo de conversación podrían mantener sin acabar matándolos. No quiere escuchar de sus bocas recién bautizadas nada que suene parecido a una excusa. Tampoco quiere perdones falsos que nacen de la cobardía. ¿Tanto les cuesta entenderlo? Solo quiere el puto anillo.

—No tienes derecho a formular esa pregunta, Eriel —pronuncia su nombre con la boca llena de asco. Ha tenido tiempo de sobra para aprendérselo entre sus vuelos esporádicos y las conversaciones con Tersa. Tuétano avanza lenta hacia el umbral del arco que une el patio con el interior del torreón. Saborea cada uno de sus pasos y las vibraciones que provocan en el suelo. Poco le importa no ver tras la gárgola, al contrario que Dana el día que la mataron, Tuétano viene más que preparada—. O me decís dónde coño está el anillo o quien pueda moverse que me lo traiga, pero no me toquéis los huesos o bien saben los Padres que yo haré algo peor con los vuestros. —Su amenaza se dirige a los dos hermanos, especialmente a aquel que dejó manco hacía ya meses.

Los hermanos discuten. El que una vez fue manco gracias a ella interrumpe la riña y se le acerca con bravuconería. Tuétano clava los ojos en los del chico loco y le enseña los dientes en un sonrisa que habla de huesos rotos y macieleros muertos. Hay algo en su nueva mano que le asquea (no se la merece) y Tuétano decide que no le basta con ir tras él. ¿Quién se cree que es para vivir tan tranquilo? Con lo que hizo ante el cuerpo fresco de Dana... La parqia hace ademán de seguirlo y se sienta a mitad del camino, en pleno salón. Un charco de agua de lluvia se forma en torno a ella, diluyéndose con la sangre de aquellos críos.

—Vas a bajar tú —le ordenó—. Vas a bajar tú y me lo vas a devolver con tu mano limpia.

Mira a los nuevos hijos de la Luna uno a uno, con un gesto de rabia perenne. Solo los Padres y Dana saben el esfuerzo que está haciendo por no abalanzarse sobre ellos y dar rienda suelta a su deseo más instintivo. Solo Tuétano sabe la magnitud del conflicto que tiene cabida bajo su armazón de huesos.

—Yo me quedo aquí, junto a tu hermano. Date prisa, Barael, puede que necesiten el anillo.


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No llores por no poder ver tu pierna,
las lágrimas te impedirán ver los cadáveres de tus amigos.

916 Re: Torreón Maciel el 16/08/18, 02:50 am

Dal

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La mirada de Eriel se aceró por la respuesta de su hermano. ¿Quién se creía que era? ¿Padre? Barael no tenía derecho a hablarle así, nadie tenía derecho a hablarle así. No era menos que su hermano, la Luna le había tocado a él también, eran iguales.

¿Y encima la invitaba a entrar en el torreón? ¿Pero qué coño? Eriel se planteó una seria charla con Barael. Las cosas que su hermano decía no se veían reflejadas en lo que hacía. ¿Les decía que escaparan e invitaba al monstruo que les había ocasionado pesadillas al torreón? ¿De veras Barael pensaba que Tuétano los iba a dejar salir de allí?

La respues de la quebrantahuesos fue clara. Eriel irritado se alejó un par de pasos de ella y de pronto notó el chistido de advertencia. Cabreado el nublino se dejó caer sobre el sofá relativamente incómodo. Se rebulló buscando una posición cómoda para las alas.

-¿Disfrutas? - le preguntó a Tuétano con acidez en un tono bajo que seguramente sólo habría oído ella. Ciertamente también sentía algo de curiosidad. Curiosidad por saber si Tuétano era realmente un monstruo o sólo estaba resentida por la muerte de su amiga.


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917 Re: Torreón Maciel el 16/08/18, 07:11 pm

Aes

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Tayron era incapaz de mirarla a la cara, porque sabía que vería a Barael en el suelo, repleto de sangre y con el crujir de los huesos de su mano clavándose en sus oídos una y otra vez. Una y otra vez. Tay casi cerró los ojos, deseando que la mirada de Tuétano no se posara definitivamente en él. Cuando pronunció el nombre de Eriel su cola se enroscó lentamente entorno a él como una manta en un símbolo de protección. Conocía sus nombres.
-Para, por favor- ¿Cómo se atrevía a hablarle? Cuando había sido su propio hermano el mayor perjudicado la otra vez. Una parte temerosa también quería alzarse y chillar a la quebrantahuesos. Explicar que no tenía por qué tratarlos así, que fue un accidente y ellos solo un grupo de niños asustados. Pero se trataba de alguien superior. Y no estaba dispuesto a perder a nadie más. Si por culpa del nublino sucediera no se lo perdonaría nunca.

Las amenazas de Tuétano se hicieron eco en los hombros del belga, que se retorcía en su sitio y no podía esperar a ver a Barael aparecer de nuevo con el anillo en mano. Dafne se vio tentada a suavizar el ambiente, quizás consiguiera ablandar a Tuétano.
-Nos ha servido este tiempo- agradeció, alzándose un poco de la altura de Tay- pero está claro que te pertenece. Nadie lo duda- y esperó a que nadie metiera la pata. Ojalá pudiera decirle al chico en voz baja que si algo malo pasaba echara a correr, pero no podía arriesgarse ni siquiera en voz baja.

El humano se permitió reflexionar. Después de todo, Tersa no debió tener mucho éxito.


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