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Torreón Letargo

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1 Torreón Letargo el 31/10/15, 02:22 pm

Rocavarancolia Rol

avatar
Recuerdo del primer mensaje :

Este torreón de cuatro plantas está completamente cubierto de enredaderas, por lo que en un inicio es un poco complicado encontrar la puerta, algo más pequeña que en los otros torreones. El puente levadizo suele estar bajado, y da a una franja de tierra que rodea la parte delantera del torreón. Los capullos de las flores, que solo se abren con la Luna Roja, despiden al anochecer una fragancia que atonta y adormece a quien la huele. En el patio tiene suelo de tierra y también está repleto de plantas, en su mayoría secas o raquíticas. En el centro hay una estatua de una ninfa atravesada por cientos de estacas.

Ver mensajes anteriores (click aquí):


Hechizos que conocemos:

-Hechizo térmico.
-Pulso púrpura.
-Curación superficial.
-Lumínico.


13 Re: Torreón Letargo el 25/11/15, 11:43 pm

Tak


GM
Los primeros momentos de su carrera fueron un caos. Tras ver que los que no habían ido a por las cestas corrían más rápido que ella y que incluso los que venían con cestas podían pasarle por delante, trató de dar lo mejor de sí para no rezagarse, muy dispuesta a no ser menos que los demás. Escuchaba los golpes de las espinas que volaban en su dirección, y vio cómo se acercaba Ain con Eitne en brazos. ¿Se había rezagado aún más que ella? Durante el caos, la niña apenas había sido capaz de mirar más que por sí misma.

Entonces sintió con alguien la levantaba y soltó un grito de sorpresa. Reconoció la espalda de Rena en cuanto esta la estabilizó sobre su hombro, y durante varios segundos se quedó paralizada.
¿Por qué me subes? ¡Puedo yo! ¡Puedo yo sola! —pataleó. Era consciente de que el peso extra podía retrasar a la irrense, además de la vergüenza que le daba que la cargasen de aquella manera.

Sin embargo no consiguió nada, y cuando se consideraron fuera de peligro regresó al suelo. Miró con los labios fruncidos a Rena, pero estaba demasiado ocupada tomando aliento como para verla, y la libense terminó por no decir nada. Puede que no protestase más, pero tampoco le daría las gracias. A fin de cuentas ahora, como Eitne, parecía un poco menos digna de estar en Rocavarancolia.

Siguiendo a los demás divisó por fin la torre con enredaderas. El muro estaba en buen estado, al menos, pero del edificio era difícil hablar por culpa de la vegetación que lo cubría. A pesar de ella, en principio no parecía derruido. Se quedó a cierta distancia mientras otros trataban de entrar, siendo la sinhadre la primera. Se sobresaltó al verla caer, pero logró hacer sonreír a Nime de nuevo, ya que ni siquiera parecía haberse hecho daño a juzgar por sus ganas de bromear. La niña no la creyó ni desde el principio, porque no habiendo calado aún a la sinhadre, pensba que de estar en su lugar habría reculado y cerrado la puerta a toda velocidad si hubiese rataespines al otro lado.

Nime se apresuró a entrar detrás de los primeros en atravesar el portón. El torreón, por dentro, estaba sorprendentemente bien equipado y en buen estado. Aquel sitio era perfecto para refugiarse por el momento, y parecía llevar sin ser habitado algún tiempo «pero así si vuelven los dueños, como en los cuentos, podemos defendernos diciendo que estaba abandonado cuando llegamos». Había telarañas y polvo, pero esa era la única pega. La niña exploró la planta baja en muy poco tiempo, correteando de un lado para otro. Primero miró la cocina, luego los sofás –tirándose en uno para probarlo y levantando un poco de polvo en el proceso–, y se asomó al hueco de las escaleras, pero desde allí se desvió al patio directamente. Lo primero que atrajo su mirada fue la estatua, tal vez representativa de alguna leyenda de la ciudad, pero luego vio las letrinas y se fue a curiosearlas. El huerto marchito no llamó especialmente su atención, pero tampoco se le pasó por alto. Mirándolo estaba Eitne, y eso la hizo acercarse a él, con las manos entrelazadas detrás de la espalda.
¿Crees que aquí vivió antes alguna persona de Rocavarancolia? ¿Volverá? ¿Te imaginas que fuese alguien como la mujer de las escamas? —rio. En realidad a ella le hacía ilusión, todo menos que regresase a echarlos a patadas—. Pero algunos creen que es donde nos podemos quedar.
Nime se agachó y empezó a tirar de una planta marchita. Las raíces salieron acompañadas de unos racimos de tubérculos del tamaño de avellanas. La niña soltó una exclamación de sorpresa y cogió uno en la mano para juguetear con él. Eran duros pero cedían al clavarles las uñas.

14 Re: Torreón Letargo el 26/11/15, 01:55 am

Goliat


En la Tierra no habría pisado aquel torreón por gusto ni de broma. ¿Una noche de Halloween temática? Puede, pero en su sano juicio, ni de broma.
Sin embargo, después de compararlo con el resto de edificios, la carrera contra los rataspines y haber visto un espantapájaros cantar a lomos de una bañera voladora, aquel sitio cubierto de enredaderas era el lugar más precioso que podían encontrar.

Aún tenía el corazón acelerado, razón por la que no se ofreció voluntaria para entrar primero. Entendía el miedo de Hyung a pasar, pero visto que Adru y Nime tendían a adelantarse a los acontecimientos, no era el mejor comportamiento a tener en cuenta. Si los mayores no se interponían, las dos más pequeñas terminarían haciendo de escudo "humano", y a Rox no le gustaba la idea de que algo así sucediese.
Como si el destino fuera a confirmar sus terrores, esta vez no fue la morena quien cayó al suelo, sino la pecosa de pelo lila, teniendo que contenerse la coreana en remangarse y darle una colleja por la broma que le siguió a la caída. Rena debió pensar lo mismo y se le adelantó en acciones, susurrándole Rox un "gracias" con una sonrisa llena de picardía por el golpecito que le dio.

Siguió al grupo, viendo poco más de lo que la luz de la pantalla de la irrense iluminaba del lugar, soltando un corto y flojo grito alarmado al haber estado a punto de pisar un escarabajo que correteó bajo sus pies. No por asco, sino por haber estado a punto de matarlo. Se agachó para recogerlo, dejando las cestas en lo que parecía la encimera de la cocina, y aprovechando el descubrimiento de un patio interior, soltar al bichito fuera.

La gente que vive en esta ciudad tiene MUY mal gusto... —se acercó despacio a la estatua, sin despegar los ojos de esta. Corea del Sur estaba lleno de arte moderno, pero una ninfa empalada de esa forma ya se pasaba de castaño oscuro. El frío de fuera y el no querer pasar más tiempo observando la escultura le hizo prestar atención a la voz de Milo, entrando de nuevo para atender mejor. La polvareda que Nime iba levantando según corría de un lado a otro le hizo toser y apartarse el polvo de la cara con una mano, entrecerrando los ojos de forma cómica para que no le entrase en ellos—. Hah, sin duda. Un asmático aquí se lo tiene que pasar de lujo, ¿uh? Voy a buscar lo que sea.

A pesar de estar oscuro y polvoriento, el lugar le recordaba al ático que tenían en su casa de Australia, por lo que el miedo que pudiera sentir se fue desvaneciendo por añoranza a medida que aumentaba el olor a polvo. Además, dudaba que otro ser inteligente hubiera pisado ese sitio en mucho tiempo. Se asomó a las escaleras, tanto las que subían como las que bajaban, optando por la segunda opción e ir al sótano.

Si yo fuera una escoba... me escondería debajo.

La primera planta estaba oscura, pero el sótano estaba al nivel de un agujero negro. Tanteó a duras penas con las manos por delante, caminando despacio, hasta que sus ojos se acostumbraron a la falta de luz. No era un sótano donde guardar cachivaches, sino más bien un sótano donde guardar prisioneros. Rox se apresuró en continuar buscando, ni molestándose en hacer la broma de meterse en una celda para comprobar si era de verdad o no. Poco más al fondo tampoco estaba el cuarto de la limpieza, pero sí algo más apasionante: una armería.
Una risa entre nerviosa y emocionada inundó el lugar, alzando con cuidado las manos para recoger una de las armas que se encontraba bien encajada en su sitio para mirarla mejor. Camuflada entre los mangos de las armas más largas, irónicamente, había también una escoba. Quizás alguien pensó en la limpieza como algo tan peligroso como la muerte.
Ya tendrían tiempo de inspeccionar bien todas las cosas de las que disponían en otro momento, y a ser posible con más luz. Subió a toda prisa sujetando ambas cosas con cuidado, la escoba y el arma, con la ilusión de un niño al que le han regalado un objeto punzante y letal semi-nuevo. ¿Desde cuando se le había pegado el entusiasmo de las dos enanas?
Escondió el arma a sus espaldas de forma penosa, asomando primero la cabeza por las escaleras.

¡He encontrado una escoba!—su sonrisa se hizo más amplia, colocando una cimitarra igual de polvorienta que todo en el torreón por delante suya, acercándose al irrense—. ¡Mira que escoba más chula!

Otra risa tonta se le escapó, sintiéndose estúpida por llevar un objeto tan peligroso a un sitio repleto de críos, por fin dejando ver la escoba real y dejando la espada, igual que las cestas, en la encimera.

Abajo hay un montón de armas...—cogió el palo de la escoba con ambas manos, sin ser capaz de quitarse la sonrisa de la cara mientras empezaba a barrer el suelo—. Y también unas mazmorras. Pero están vacías, así que creo que sí que estamos seguros aquí. Me muero por ver que hay arriba.



Última edición por Goliat el 26/11/15, 09:52 am, editado 1 vez

15 Re: Torreón Letargo el 26/11/15, 07:31 am

Lathspell


La ciudad empezó a moverse a medida que Zob corría más y más. Todos habían echado a correr alejándose lo más que podían de las bestias. Ninguno salió herido, nadie tropezó. Quizá si eran los  elegidos y alguien, o algo, velaba por ellos. Los edificios ruinosos pasaban a los lados mientras ellos seguían su camino. No tenía tiempo para admirarlos, aunque bien poco había ya que admirar en ellos, pero la ruina y decadencia le traían un sabor amargo.  El polvo que levantaban se le antojaba añejo y depresivo, y aun asi, allí estaban maldiciendo y cargando a sus compañeros. Hubiese sonreído si no le faltara el aire. Cuando se detuvieron solo atino a inclinarse sobre si y respirar agitadamente, antes de  voltear hacia atrás. Habían huido, y con la respiración aun entrecortada, pudo ver a los demás. Adru y varios “patilargas” aun conservaban una buena dosis de animos y fueron los primeros en acercarse a aquel edificio.

El edificio era una cosa totalmente aparte. Cubierto de vegetación, era difícil compararlo con el promedio de cosas que habían visto hasta ahora.  Entró en medio de los demás, esperando que  no estuviese habitado, o que al menos quien viviera allí no tuviese espinas. El interior, a diferencia de la primera impresión, si concordaba con el resto de la ciudad. A pesar de todo parecía habitable y  posiblemente fuese algún tipo de refugio. Mientras los demás revisaban alrededor siguió los pasos de Eitne hasta el huerto, tenía intención de animarle un poco, pero Nime se le adelanto.  Se sentó apoyándose a los pies de la estatua, estaba cansado y la emoción habia dejado un vacio que se estaba llenado de in incipiente pánico.
-Extraño las lunas - dijo mirando al cielo de Rocavarancolia. La brisa fresca le habia traido un poco de nostalgia. Después de todo, nada será igual de aquí en adelante.

Se levanto y trato de llamar la atención de Nime y Eitne en medio del polvo que se levantaba.

- Deberiamos entrar y tratar de buscar algo con que cocinar - les dijo, no seria bueno quedarse con hambre después de haber sufrido tanto por las lenguas de bebes - mañana comenzaremos el mejor huerto de Rocavarancolia - añadió sonriéndoles. En verdad le gustaría trabajar en un huerto.

Se encamino hacia el interior del torreón pensando como Milo en la comida, y en que un poco de fuego hasta les serviría de proteción ,cuando Rox hablo de las armas. Había llegado a sentirse un tanto seguro en el torreón, junto a todos,  pero sabía que deberían buscar más comida eventualmente. Intranquilo por todo lo que pasaba, solo atino a sentarse en medio de la sala del torreón. Mientras estuvieran todos, el ayudaría en todo lo que pudiera, desde buscar fuego hasta lanzar algo mas mortal que huesos y piedra.

16 Re: Torreón Letargo el 26/11/15, 05:17 pm

Manasard


El edificio era distinto a todos los que habíamos visto, en especial por las enredaderas, lo único vivo que parecía que no quería vernos muerto. A la hora de entrar Hyung demostró lo que ya llevaba tiempo haciendo. Esperaba que al menos fuese consciente de ello, había que intentar que todos cogiesen más confianza. En ese momento la pelimorada se dio de bruces contra el suelo. <<Y más sensatez>>

Entré despacio mirando a todos lados. El sitio no era pequeño ni tampoco muy acogedor pero parecía seguro, que ya era más que el resto de la ciudad. Todo estaba cubierto de polvo, necesitaba una buena limpieza al menos para no rebozarnos en mugre. Salí al patio donde estaban Eitne y Nime, ya parecía menos asustado el pequeño. Fijé mi atención en la estatua del centro del patio <<Curiosa imagen, aunque un poco de mal gusto>> no tenía mucha idea de arte pero sabía que eso no era muy normal encontrar estatuas así en la Tierra.

Volví dentro del edificio, vi como la coreana bajaba por unas escaleras en busca de una escoba para limpiar el sitio. Me puse a dar vueltas sin saber muy bien que hacer. Me hubiese tumbado en un sofá de no ser por lo sucio que estaba. En vez de eso me acerqué a lo que parecía la cocina, interesado por el contenido de las cestas. Examine un poco por encima y cogí una manzana. La lance al aire y la volví a dejaren la cesta. –Por lo menos la comida parece fresca-

Cuando Rox volvió de lo que era el sótano vino con una escoba y una cimitarra y con la noticia de que había más armas abajo al menos teníamos algo con lo que defendernos. Dicho esto se puso a barrer. Vi que con una sola escoba no iba a ser demasiado útil que ayudase a barrer, y tampoco tenía mucha idea de cocinar apenas sabía hacer unos fideos fritos. Visto que no iba ser de mucha utilidad en ese momento decidí hacer algo que se me daba bien: explorar. Subí las escaleras hasta la primera planta y fui entrando en las habitaciones, más sillas y mesas. En una de ellas había unos baúles descaradamente fáciles de encontrar. En mi mente pasaron imágenes de tesoros, armaduras y dinero, pero por otro lado pensé en un cofre devorándome por completo y no me hacía mucha gracia repetir la misma historia.

Me acerqué al que más cerca tenía en caso de que fuese un monstruo solo tenía que correr lo más rápido que pudiese, pero como se dice “si uno no entra en la guarida del tigre…” con eso en mente abrí lo abrí de un tirón y mi decepción fue mayor que si hubiese sido un monstruo. –mantas, ¿en serio? Al menos no pasaremos frio…- Seguí explorando la primera planta y no encontré nada interesante. Así que decidí seguir subiendo a ver si tenía más suerte en mi búsqueda del tesoro.

La segunda planta siguió la tónica de la primera, nada interesante salvo unas habitaciones ruinosas que debían de ser dormitorios sin embargo la tercera planta sí que le llamo la atención me acerqué al muñeco de paja que había. Tenía pinta de ser de entrenamiento. También le eché un largo vistazo a las armaduras. Cogí una espada del suelo, era más pesada que la que usaban sus antiguos compañeros de entrenamiento para hacer las formas. Esta debía de servir para cortar más que para exhibirse. Sin soltar la espada baje a la planta baja para poner en común mi “gran y fructuosa” exploración.

-Arriba hay unas mantas, lo que parecen unos dormitorios y más armas- dije esto último dejando la espada cerca de la cimitarra –tampoco he encontrado mucho más.-

17 Re: Torreón Letargo el 26/11/15, 09:16 pm

Muffie


Para su suerte, no murió devorado por aquellas bestias, pero si se vio arrastrado por Adru haciéndole correr más rápido, tropezando constantemente y terminando con los pulmones ardiendo por el sobreesfuerzo. Si podía evitar correr tanto por el resto de su vida, Neil podría considerarse un aurva afortunado. El sinhadre se dejó arrastrar por su edeel hasta que esta le soltó, momento en el cual pudo pararse a recuperar el aliento. Al alzar la vista se topó con el edificio cubierto de enredaderas y sintiéndose algo molesto con el pensamiento, la imagen le gustó. Él no quería realmente que le gustara, Neil solo quería irse, volver a su casa, donde tres padres, una rica comida y un pastel le esperaban a Adru y a él, pero su edeel no parecía tan interesada en ello.

Neil jadeó asustado al ver a Adrune caer al suelo y luego soltó un chillido aterrorizado por culpa de su broma.

- ¡Dru!- exclamó reprobatoriamente cuando la edeel descubrió la broma.

A Neil no le agradaba demasiado la idea de entrar en aquel lugar, pero tenía hambre y Adrune había dicho que había una cocina. “Quizás pueda cocinar algo antes de echarnos a dormir. No son horas precisamente para estar despierto” pensó mientras entraba por la puerta, pero al instante se percató de las condiciones del lugar y una mota de polvo entró en su nariz haciéndole estornudar.

Oyó a varias personas del grupo explorar las distintas estancias del torreón y hablar de buscar escobas o algo para limpiar, por lo que él se dirigió a la cocina, ya que por el momento veía más urgente el limpiar esa zona para poder preparar aunque fuera un almuerzo. Si todos habían sido traídos a aquel lugar como ellos, posiblemente llevaran horas sin nada que comer.

Encontró varios utensilios, todos ellos sucios como ya se esperaba, además de trapos y cubiertos. Contento por el descubrimiento, salió al exterior por la puerta que habían usado otros en busca del pozo. A su entender, tenía que haber como mínimo uno no muy lejos y esperaba que fuera más cerca que lejos. No tardó en encontrarlo, más contento de lo que le gustaría reconocer. La perspectiva de poder ponerse a cocinar próximamente siempre le alegraba. Poniéndose de puntillas se asomó un poco por el borde y en seguida se dio la vuelta.

- ¡Druuuu!- gritó hacia el interior del torreón-. ¿¡Puedes venir a sacarme agua del pozooooo!?- preguntó, consciente de que él sería incapaz de sacar el cubo lleno de agua de aquel pozo.

Mientras esperaba a que su edeel apareciera, observó el patio. No era precisamente lo mejor que había visto, pero en una esquina había un intento de huerto y quizás, si alguien sabía trabajarlo, podría producir verduras frescas. Neil, aunque había ayudado algunas veces en el huerto, solo había sido para recolecciones, por lo que no tenía ni idea de plantar y cuidar una hortaliza.

- Voy a limpiar los cacharros y cocinar algo- les informó con una sonrisa amable a aquellos compañeros que se encontraban en el patio-. Posiblemente todos llevemos algo de tiempo sin comer y, aunque no son horas de estar despierto, no nos vendrá mal echarnos a dormir con algo en el estómago-. El sinhadre calló durante unos segundos pensando en las posibles diferencias en la alimentación-. No estoy seguro de si teneis alguna preferencia con la comida… y tampoco estoy seguro de si lo que hay en las cestas servirá, todavía no las he mirado. Bueno, siempre podemos experimentar- terminó ampliando su sonrisa.

18 Re: Torreón Letargo el 26/11/15, 10:08 pm

Evanna

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Al final fue Adru al encargada en abrir la puerta y Rena la primera en asegurarse que no existía nada mas peligroso que telarañas y polvo allí dentro. Sabiendo eso Pam se guardo con cuidado el cuchillo adentrándose en edificio y sintiendo que le picaba todo el cuerpo solo con ver la cantidad de suciedad acumulada.

<<Esta asqueroso ¿hace cuanto no vive nadie aquí?>> pensó Pam que casi andaba de puntillas asqueada por la suciedad del suelo. Incluso las piedras de las calles estaban mas limpias que ese lugar y ya era decir mucho. Pam estornudo cuando Nime levanto la nube de polvo al tirarse en el sofá, pues justamente pasaba junto a este.

Recorrió la primera planta  ojeando con curiosidad tanto la estatua del patio como el huerto y el pozo, pues aunque raquítico el primero y sin saber si era potable el agua del segundo, era mejor que nada. En otras circunstancias la niña se habría puesto inmediatamente a limpiar junto a Milo y Rox, o buscando adecentar la cocina para cocinar, pero dado que el resto se encontraba adelantándose a se tomo su tiempo para explorar.

Bajo al sótano primero, fascinada ante la cantidad de armas allí presentes que hacia de su cuchillo una ridiculez.<<Al menos tenemos aquí con lo que defendernos. También agua, techo y comida...aunque tengamos que luchar por la última>> pensó la niña objetivamente antes de tener intención de dirigirse a la planta superiores justo cuando Ain bajaba con una espada, similar ala que Rox había subido del sótano un poco antes.

-Hay que lavar esas mantas antes de poder darles uso, así que debemos aprovechar las horas de sol-dijo Pam desde el primer escalón mirando al grupo que podía verse limpiando por el salón y la cocina- Si alguien me saca un par de cubos de agua y me ayuda a bajarlas, puedo ir lavándolas -pidió la niña, consciente que no podría sacar agua con su fuerza y estatura, a cualquiera que estuviera desocupado antes de subir a los pisos de arriba y empezar a recolectar las mantas en mejor estado. Entre tanto mataba los bichos que encontraba en estas al sacudirlas y tras conseguir un montoncito las bajo hasta el patio donde la voz del acompañante de Adru llamo su atención.

Miro a este atentamente mientras dejaba la ropa en el suelo para empezar a sacudirla, aturdida por sus palabras sobre la hora. <<¿Que no son horas de estar despierto? ¿Pero que tan flojo se puede ser como para seguir durmiendo a esta hora? >> pensó la mona del queso confundida ante eso y dudando de las dotes culinarias del niño con ese horario tan raro y poco practico.

El lo que a ella se refería podía cocinarse algo mas tarde, la mona del queso estaba acostumbrada a valerse por si misma en ese tipo de tareas y le era extraño el que alguien cocinara para ella cuando solía ser al contrario. No es como si el colaborar diligentemente con el resto fuese a conseguir que se volviese simpática y social, le convenía esta en un grupo visto los peligros de esa ciudad, pero no significaba que confiara en ellos.

Simplemente eran de utilidad, al menos parte de ellos.


_________________________________________

Invitado, sueñas con un mundo perfecto...
...tu paraíso personal...
...donde lloras tu imperfecta realidad

19 Re: Torreón Letargo el 27/11/15, 05:38 pm

Kial

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La primera en entrar fue la edeel, que no lo hizo de mejor forma que cayéndose. <<Si había algo dentro ya sabe nuestra presencia, y su primer plato será esta chica>> se asqueo un poco de sí mismo, había pensado que lo que hubiera dentro, si lo había, se comiera antes a esa chica que a él. Hyung se olvidó  rápido de aquel pensamiento egoísta al ver que dentro no había nada más que suciedad.

Todos fueron entrando e inspeccionando el lugar de arriba a abajo. Dentro era bastante tenebroso, seguramente por su falta de ocupantes <<humanos>>.  Un patio interior con un huerto marchito, fue lo que más intereso al coreano. Después de que Milo hablara sobre limpieza Hyung comentó:

- Me pondré yo a limpiar sin falta...- dijo en respuesta a Milo, después de pensar en el huerto, continuó. - ...y bueno haré todo aquello que me mandéis y en lo que pueda servir de ayuda.- Hyung no iba a decirlo directamente pues le parecía muy descarado pero esperaba que trabajando en aquel lugar lo suficiente, le perdonaran el salir de nuevo a aquella ciudad de atrocidades.

<< Que tontería>> se decía a sí mismo, preparándose, pues seguro que no se escapaba de volver a las calles de Rocavarancolia. Pero la esperanza no se le iba tan fácilmente. Hyung casi ni escuchó la siguiente frase de Milo, sin querer y salió diciendo:
- Pero antes de que me ponga dame un segundo para ver el patio.-  no se quitaba aquel lugar de la cabeza, pasando por completo de aquellos que lo rodeaban. Echó un largo vistazo a su alrededor. Bonito no era, a parte de una estatua acorde con la belleza del lugar y un pozo, no había nada más. Pero a Hyung le tranquilizaba aquel lugar <<Esta noche ya tendré a donde ir si se da la necesidad>> Hyung sufría a menudo ataques de pánico y solo salir le tranquilizaba salir a la calle, en Rocavarancolia aquel patio le salvaba la vida, pues a sus calles no saldría. Dio un suspiro profundo y se preparó a ponerse a trabajar.

  Escuchó a Rox desde fuera, ya tenían esco...<< Eso no es una escoba>> pensó Hyung remarcando lo que era evidente. Rox trajo consigo una cimitarra <<Además de donde dormir ya tenemos armas con las que defendernos, va a ser cierto que esto es el refugio>>. Hyung se mantuvo allí mucho no le atraía el hecho de tener armas. Seguía con la ilusión de no necesitarlas. Rox escondía la escoba detrás. Al sacarla, Hyung se inclinó hacía éste y agarró suavemente la escoba.

-Si quieres ya me pongo yo, gracias.- dijo intentando forzar una sonrisa patosa para aclarar que lo hacía en buen sentido. Y arrancó a barrer.

Mientras, uno de los pequeños, el que se mantuvo todo el tiempo agarrado al poncho de su compañera, le pidió a ésta que le sacara agua. Con planes de fregar y cocinar. A Hyung le impresionó la iniciativa del chico y se sintió estúpido. Solo había agarrado lo que había traído otro y únicamente estaba barriendo. No teniendo ninguna buena idea para ayudar en aquel lugar. La otra chica pequeña, que llevaba siempre el cuchillo empezó a dar indicaciones para la limpieza de las mantas. Esta chica se lo confirmaba, si seguía así poca utilidad iba a demostrar Hyung.
Intento evadir el pensamiento y siguió barriendo.



Última edición por Kial el 30/11/15, 10:49 pm, editado 1 vez

20 Re: Torreón Letargo el 28/11/15, 07:07 pm

Giniroryu

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GM
Agachó instintivamente la cabeza al sentir el golpe en la nuca, pero ya era demasiado tarde para evitarlo. La sinhadre frunció el ceño sin comprender qué había hecho mal, hasta que su cerebro llegó a una conclusión.
No me he tirado al suelo a propósito —hizo saber en tono de protesta.
Nora le regañaba a menudo por “no tener cuidado” y ella se defendía con argumentos que denotaban su completa ignorancia de donde se encontraba el problema. No se le pasó por la cabeza que su conclusión había sido errónea y se limitó a seguir a Rena al interior de la torre.

Lo primero que hizo fue tirarse en el sofá imitando a Nime para ver si era cómodo y, una vez ofreció su veredicto, se levantó con la misma velocidad. En realidad había seguido a la niña porque le había parecido divertido, pero a Adru no solía gustarle quedarse quieta sentada en el mismo sitio, por lo que muy probablemente no fuese a darle demasiado uso a aquel sillón. A la edeel la capa de polvo que había sobre todos los muebles le pasó desapercibida, ya que no era aquella su prioridad tras haber encontrado aquel edificio. No, debía hacer una exploración a fondo de aquel lugar por si había tesoros, o lagartos, escondidos entre sus muros. El problema era que había demasiado donde mirar y no sabía por dónde empezar, por lo que buena parte del grupo se le adelantó en la exploración del edificio mientras ella tan solo correteaba de la cocina a la puerta del patio, indecisa. En una de sus idas y venidas oyó la voz de Neil llamándola desde el patio y corrió hacia el exterior para encontrarse con su aurva.
¡Déjamelo a mí! —Le respondió señalándose a sí misma con entusiasmo, contenta de tener una nueva “misión”.

Mientras deslizaba la cuerda haciendo bajar el cubo, su atención se desvió hacia los dos pequeños que observaban un huerto que tenía pinta de haber sido atacado por una plaga de escarabajos. O quizás simplemente hacía mucho que nadie se ocupaba de él, pero en su fuero interno la chica deseaba que todavía quedasen algunos de aquellos escarabajos. <<Pero no tengo red…>> pensó con cierta decepción mientras el cubo seguía bajando. De todos modos compartía con Eitne la pena por el estado del huerto y cuando Zobriel se acercó para decirles a los más pequeños que podrían ocuparse de él a partir del día siguiente, Adrune soltó la cuerda y se dirigió a ellos efusivamente.
¡Sí! En mi casa teníamos huerto y yo ayudaba a mis padres a cuidar de él. Yo sé cómo… ¡Oh, no!

La exclamación en aquella ocasión no fue acompañada de una caída de la sinhadre: simplemente se dio cuenta de que la cuerda se encontraba peligrosamente cerca de dar la vuelta completa a la polea. Adrune la sujetó al límite, justo antes de perder el cubo en el fondo del pozo. Tras unos segundos observando el fondo del pozo y el casi desastre que a punto había estado de provocar, volteó su cabeza hacia el resto de los presentes y les dedicó una gran sonrisa enseñando los dientes. Después de eso, finalizó la tarea que le había encomendado su aurva sin más percances y le llevó diligentemente el cubo lleno de agua, dejándolo en el suelo al lado de él.
¿Necesitas que te ayude a cocinar? —Le preguntó inocentemente mientras se balanceaba sobre sus pies con los brazos entrelazados en la espalda observando los movimientos de Neil.
Algo más, no obstante, atrajo su atención, por lo que olvidó instantáneamente la peligrosa oferta que le había hecho a su aurva y se giró hacia Rox.
>>¿Dónde están las armas? —Inquirió con un brillo en los ojos. Necesitaba algo más contundente que un palo para defender a los cadetes de los rataespines.

21 Re: Torreón Letargo el 29/11/15, 01:06 am

NH

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Rena arrugó el hocico. ¿Tenian que limpiar? No le hacía mucha gracia, pero no les quedaría más remedio. << La verdad es que el sitio sí que está hecho un asquito>> Echó un vistazo por la cocina, pensando que en su casa los productos de limpieza se guardaban bajo el fregadero, pero no había tal cosa. Ni pila, ni fregadero, ni agua corriente. Maravilloso. Los peques parecían saber mejor como funcionaba aquel sitio, y la pelimorada se ocupó de sacar agua del pozo del patio. Tampoco había luz eléctrica, es como si estuviesen en la edad de piedra, o en un juego cutre de alguna red social.

Cuando llegó Rox con la espada y la escoba la teoría del videojuego cobró fuerza. Rena inspeccionó el arma con curiosidad, era la primera vez que veía una espada de verdad. << Menudo metal de mierda>> pensó al rozar la hoja con los dedos. El humano había dicho que el sótano estaba lleno de armas, así que decidió bajar a echar un vistazo. Efectivamente había celdas, y un cuarto lleno de armas primitivas, algunas de las cuales ni reconocía. Curioseó lo justo, cogiendo en peso un hacha que fue lo que más le llamó la atención, pero prefirió dejar la exploración a fondo para más adelante ya que los demás se habían puesto ya a hacer tareas y no le parecía bien escabullirse del trabajo. Antes de subir miró tras una puerta más, y dió con un mecanismo. Después de trastear un poco pudo comprobar que era lo que subía y bajaba el puente levadizo. Una vez subido se sintió un poco más segura.

-¿Qué quereis que haga?- preguntó cuando volvió con los demás al salón.

La parte de los cubos y la cocina ya estaba cubierta, así que siguió a la monita calva a los pisos superiores para recoger sábanas y demases para limpiar.

-También va a haber que sacudir los colchones- dijo mirándo con desconfianza los somieres de aspecto cochambroso.

22 Re: Torreón Letargo el 30/11/15, 05:26 pm

Yber

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GM
Las preguntas de Nime provocaron de nuevo una expresión de terror en el rostro de Eitne. El daeliciano no estaba cómodo en aquel torreón, su interior era más oscuro que las noches daelicianas, y pensar en tener que vivir ahí durante... ¿Cuánto tiempo? se le hacía horrible.

Ihhhhhh —lloriqueó—. E-e-es mejor n-no pensar en eso —por desgracia, después de haber visto a las rataespín como las llamaba Adru, aquel lugar oscuro se le hacía ligeramente más acogedor que permanecer fuera más tiempo. Las palabras de Zobriel y Adru le animaron un poco y sacaron a relucir la poca motivación que tenía el daeliciano—. S-s-eguro que sí —Eitne atendió a cómo Nime extraia una de las plantas de cuajo y, con su escasez de entendimiento más allá de los huertos del pueblo, preguntó—. ¿Crees q-q-que podremos comernos eso?  —el muchacho señalaba a los tubérculos.

Mientras tanto, el patio se había llenado de vida. Había visto el pozo y había oído a Adru y Neil hablar de agua. Apostaba su pellejo morado a que aquel líquido seguiría siendo transparente y no naranja y dulce como en casa, pero al menos parecía potable. La gente a su alrededor comenzaba a tomar escobas o cubos o trapos y Eitne simplemente parpadeó y miró de unos a otros sin saber que hacer.

Lo único que le apetecía era tirarse en el suelo bocarriba y gritar o llorar o ambas cosas a la vez. Estaban completamente solos, sin adultos, y tenía miedo. Todo lo que supo hacer fue acercarse a la niña blanca pelona y mirarla con curiosidad y poca sutileza mientras ella lavaba. Eitne no estaba seguro ni de saber cómo se limpiaban los trapos correctamente, por lo que no se sentía cómodo ofreciéndose para ayudar. En casa usaban magia y productos alquímicos, nada que ver con lo que la enanita estaba haciendo.

¿C-C-Cómo te llamas? —se animó a preguntarle, para compensar que no podía ayudarla.


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No llores por no poder ver tu pierna,
las lágrimas te impedirán ver los cadáveres de tus amigos.

23 Re: Torreón Letargo el 30/11/15, 06:11 pm

Evanna

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Con la ayuda de Rena bajar las mantas y sabanas se hizo mas fácil y aunque esta menciono los somieres, la niña ahí si que no podía hacer nada aunque estaba de acuerdo en que estos necesitaban ser sacudidos a conciencia.

-Si se bajan, pueden sacudirse en el patio, pues tendrá bichos, y luego subirlos con ayuda -respondió la niña, dejando aquello a la elección de la irrense, pues ella ni aunque quisiera a podría bajar el colchón, a no ser que fuese subida encima y surfeara escaleras abajo.

Ya cuando estuvo en el patio se puso con el lavado de la ropa, sacudiéndola primero y aprovechando un cubo de agua para lavar la ropa concentrada en su quehacer, vio por el rabillo del ojo a Eitne acercarse a ella. El que mirara y no ayudara de modo alguno empezó a colmar la poca paciencia de Pam segundo a segundo y estaba ya a punto de decirle que ayudara o se fuera a contar las lozas del patio, cuando el niño al fin habló.

<<¿Y yo que le digo?>> pensó la mona del queso sin mirarle, aun fregando las sabanas. Ella se había puesto Pelusa en la granja, un apodo mas bien, y Pam era el nombre que le dio su amo.

-Pam o Pelusa, cualquiera de los dos me vale -respondió finalmente decidida a no complicarse demasiado, no le gustaba el nombre completo que le dio su amo, era horrible, "Pam" aunque fuese un nombre obligado al menos no sonaba tan feo. Miro al niño, con las manos metidas en el cubo de agua fría hasta los codos.

-¿Te dan miedo los insectos? -pregunto la niña antes de nada mirando atentamente a Eitne, que estando ahí parado como un pasmarote sin hacer nada estaba poniéndole de los nervios, así que iba a buscarle algo que hacer que no era especialmente difícil para un crió. Y con suerte lo mantendría ocupado el tiempo suficiente para que no se la pasara lloriqueando- Si no te da miedo, puedes ayudarme a cazar todos los bichos antes de que las lave- dijo señalando la montaña de sabanas. Cuando lavara ya buscaría donde tender toda la ropa, porque debía haber alguna superficie donde colgarlas, aunque fuese improvisado.


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Invitado, sueñas con un mundo perfecto...
...tu paraíso personal...
...donde lloras tu imperfecta realidad

24 Re: Torreón Letargo el 30/11/15, 10:56 pm

Kial

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Hyung ya llevaba un rato barriendo por ese primer piso. No sabía como pero aunque pasara mil veces la escoba por el mismo sitio seguía sacando mugre. << Cuando decían limpieza  en profundidad iba en serio>>. Por suerte para él estaba acostumbrado, los fines de semana él siempre limpiaba su casa. Era la forma que tenían sus padres de castigarle cuando sus notas no llegaban a lo esperado. Con su media aquel castigo se volvió un hábito. El resto del tiempo lo pasó imaginándose qué habría en la sala de las armas. Aunque demostrara una total indiferencia hacia esta, estaba muy interesado, todo era culpa de su hermana. Casi todos sus gustos venían de su hermana más mayor. Él era bastante pasota en lo que se refería a aficiones y gustos. Uno entre otros eran los animes de fantasía, de estos Hyung había visto poco y de pequeño. Antes de que su hermana fuera a la universidad, recordaba que le encantaban. Era una pequeña parte de su infancia que le hacía ilusión recordar.

  Al poco rato se dio cuenta ya había terminado de barrer y tenía a la derecha de su pie una montaña de pelusa, que le llegaba por poco a la espinilla. Hyung mirando aquel montón de pelusa hizo un intento de chiste que, con dificultad, solo los de aquella habitación fueron capaces de escuchar, pues cuanto más progresaba más bajaba su volumen por arrepentimiento.

- Eh! ya tenemos relleno para los... colchones.- Evitando oir la respuesta de su "público" por la vergüenza Hyung volvió a su expresión seria y su tono continuo y a bajo volumen.

- Voy abajo a ver si donde Rox encontró la escoba hay algo para recoger.- Dijó mientras arrastraba la colina de suciedad hacia la esquina. Era solo una escusa, no solo para huir de la incomodidad en la que él mismo se había introducido, sino también para cotillear aquella colección de armas de las que se había hablado. Añadió un movimiento de cabeza señalando las escaleras. Y empezó a dirigirse a éstas.

  Según bajaba las escaleras más emoción sentía. Un sentimiento que se le hacía más evidente en su estomago. <<Qué habrá abajo.>>. Abrió la puerta despacio con cierto miedo inducido más tarde por la tenebrosidad del lugar. Un primer crujido introducía a la habitación, haciendo al corazón de Hyung encogerse y acelerarse momentos después. Dio un paso lentamente abriendo la puerta a sus topes. Aquella habitación no se diferenciaba del resto en ese lugar, era lúgubre y sucia. Debido a la falta de iluminación no se veía mucho con las paredes de piedra de aspecto macizo. La habitación tenia forma rectangular con puertas a los lados de más de un candado, aquel lugar hacía de mazmorra. A lo largo de las paredes había armas colgadas. Algunos armarios y baúles, que Hyung fue abriendo, apoyados en las paredes, también contenían armas y protecciones. Éstas eran bastante simples y cutres no como en aquellos animes de su infancia. Sin florituras ni tamaños descomunales. Otras armas no habían sido vistas por Hyung nunca. Una de las armas en especial captó mucho su atención. Era un cuchillo de un largo considerable, con unas decoraciones en cobre a lo largo de su hoja, con mango de cuero. Aun encontrándose en mal estado, con el hierro de su hoja oxidado y confundiéndose las  decoraciones con ésta, a Hyung le atrajo especialmente. Estaba claro que iba a necesitar un arma por mucho que no le gustara   aceptarlo, y un martillo no le valía.  Se la calzó en el cinturón de su pantalón y se preparó para subir de nuevo.

  No tardó en darse cuenta de que no había sido una gran idea. Según subía la pierna para dar el primer paso se clavó el cuchillo en el pantalón, haciéndose  por suerte solo un agujero en éste. Sacó el cuchillo un pelín cabreado consigo mismo y siguió subiendo.

  Se le había olvidado el recogedor.

25 Re: Torreón Letargo el 01/12/15, 12:03 am

Manasard

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Después de dejar la espada me puse a pulular por la planta baja. Tenía bastante hambre pero había que esperar a que cocinasen mientras no tenía nada que hacer. Así que decidí salir al patio a ver si ahí podía hacer algo productivo pero parecía destinado a no hacer nada, aunque desde luego, no me iba a quejar. Me apoyé en la base de la estatua pensando un poco <<quizás todo sea un juego, de esos realistas. Hace poco oí acerca de que la realidad virtual ya casi era una realidad. Quizás ese fue el contrato que firmé con el hombre de gris, un contrato para probar su juego>> Hice un movimiento de arriba abajo con el dedo, nada. Agache la cabeza decepcionado. <<Quizás la interfaz no sea igual que en…>>

Rena y la pequeña calva entraron en el patio en ese momento con las mantas que había encontrado cuando subí a los pisos de arriba. Me acerqué mientras hablaba con Eitne para ver bien el estado de lo que usaríamos para dormir. No tenía muy buena pinta menos mal que Pam se ofreció a lavarlas. Volví a entrar siguiendo mi paseo, justo para ver que Hyung había barrido como si no hubiese mañana <<Se ha tomado enserio eso de limpiar a fondo>> Pasé a su lado justo para oír su “chiste” que irremediablemente me hizo soltar una carcajada –Viva el humor absurdo- Di otra vuelta sobre mí mismo, muriéndome de aburrimiento cuando me fijé en los sofás llenos de polvo. Tarde o temprano habría que limpiarlos.

<<lo siento Hyung>> empecé a sacudir los sofás intentando quitar todo el polvo que tenían acumulados cosa que no hice del todo pero al menos se podía tumbar uno sin morirse del asco. Lo único malo es que había llenado de polvo el suelo alrededor de los sofás. <<Al menos no es la capa de mierda que había al principio. >> cogí la escoba y barrí como pude hasta crear otro montoncito de mierda <<Ale, más relleno para los colchones>> y orgulloso de mi trabajo decidí tumbarme en el sofá que más limpio había dejado. Al hacerlo noté algo que me molestaba y saqué de mis bolsillos mi ipod. Intenté encenderlo pero estaba muerto, le di un par de vueltas sobre mis manos intentando que se arreglase mágicamente, visto que era imposible lo metí de vuelta al bolsillo y resignado deje caer la cabeza hacia atrás.

26 Re: Torreón Letargo el 01/12/15, 03:40 pm

Tak

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GM
Nime estaba tan entretenida espachurrando tubérculos que respondió a Eitne de forma ausente.
No lo sé, huelen raro.
Algunos parecían pensar que era buena idea retomar aquel huerto medio muerto, pero Nime no tenía ni la menor idea de cuidar cosechas, y de hecho le parecía un trabajo aburrido, aun sin haberlo probado. «Si les hace ilusión…».

La libense no se enteró de la mitad de tareas de limpieza que estaban teniendo lugar del interior del torreón, pero pudo atar cabos al ver a la gente salir a por agua y a la enanita bajando con Rena la ropa de cama. Todos parecían tener mucho ánimo para colaborar en las tareas, y ella no sabía si podía ser de ayuda siquiera, aunque tampoco tenía muchas ganas de trabajar.

Fue el ofrecimiento de Pam a Eitne lo que la hizo deslizarse tras el daeliciano. Aunque no se lo habían dicho a ella, había encontrado una tarea fácil y que no le importaba hacer. Su motivación había sido ver qué clase de bichitos podía encontrar allí.
¡Yo, yo quiero! Os ayudo. —Cogió una sábana y empezó a intentar extenderla solo logrando liarla un poco más. También la manchó de tierra con las manazas—. En mi mundo hay bichos muy bonitos. ¿Queréis verlos? —Dijo de pronto. Sin esperar respuesta comenzó a hurgar en el bolsillo en que guardaba un escarabajo y una cochinilla muertos.

27 Re: Torreón Letargo el 03/12/15, 07:14 pm

Red

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Mientras los nuevos letarguinos exploraban el torreón y empezaban a plantear algunas tareas, Milo encendió su ordenador para comprobar de nuevo si de verdad había dejado de entender su idioma. La prueba no salió bien, como esperaba, pero saberlo de antemano no le alivió en absoluto, y cuando regresó a la realidad tenía el ceño ligeramente fruncido. No tardó en relajar su expresión, sin embargo, pues en cuanto recordó que tenía hambre esbozó una amplia sonrisa y se puso a hurgar en las cestas. Tras una breve búsqueda el chico dio con unos bollos irrenses, y se llevó una a la boca antes de guardarse otro en un bolsillo.
¿Humpf? —masculló con la boca llena cuando Rox apareció por la puerta, casi atragantándose cuando le mostró el sable diciendo que era una escoba—. ¿De dónde has sacado esa chatarra? —logró preguntar entre risas cuando el ataque de tos remitió.

La coreana no tardó en explicarle que en el sótano había una sala repleta de armas arcaicas, dato que llamó poderosamente su atención, pero el irrense se abstuvo de volver a estar bajo tierra tan pronto. Hyung no tardó en aparecer para relevar a su compatriota con la escoba, y el norteño aprovechó la ocasión para anunciar lo que pensaba hacer.
Tal vez haya otros utensilios de limpieza en las plantas superiores. Subiré a echar un vistazo y si encuentro algo empezaré a limpiar mientras desciendo —comentó, acabándose el aperitivo y enfilando las escaleras. Imaginaba que Rox le seguiría, pues la muchacha acababa de anunciar sus ganas de ver lo que había arriba, pero Milo no se quedó a esperar y subió los escalones de dos en dos.

Cuando llegó a la tercera planta se detuvo a evaluar la enorme estancia, agachándose a recoger una pieza de armadura herrumbrosa que examinó con ojo crítico.
¿Para qué cuernos puede servir esto? Es un metal penoso... —murmuró para sí, volviéndola a dejar en el mismo sitio antes de enderezarse. Todo estaba lleno de mugre, nada que no se pudiera arreglar con un par de escobas y algo de agua, pero cuando se disponía a rebuscar por el lugar para dar con los huidizas fregonas una trampilla en el techo llamó su atención. El norteño, con cuidado, asió el cordón que colgaba de la misma e hizo descender las escaleras que daban a la azotea, esbozando una sonrisa de oreja a oreja cuando la atmósfera viciada del torreón empezó a renovarse.
¿Como se verá la ciudad desde ahí arriba? —se preguntó, subiendo para averiguar por sí mismo la respuesta.

Al salir de la penumbra la luz lo cegó durante unos instantes, pero en cuanto su vista se acostumbró Milo estuvo a punto de perder el equilibrio debido a altura a la que se encontraba. Levemente mareado tuvo que apoyarse en una almena mientras la cabeza dejaba de darle vueltas, pero en cuanto se le pasó el acceso de vértigo no pudo evitar asombrarse con las impresionantes vistas.
En los buenos tiempos este lugar debía de ser increíble. —comentó en voz alta, repasando con la mirada la enorme extensión de ruinas que le rodeaba. El aire que se respiraba en aquella ciudad estaba plagado de decadencia, pero aún se podían atisbar destellos de la gloria pasada de Rocavarancolia en alguno de aquellos edificios.

28 Re: Torreón Letargo el 04/12/15, 10:31 am

Goliat

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Un ataque de risa casi la atragantó a ella al ver la reacción de Milo, poniendo una cara de falsa ofenda cuando llamó chatarra a un arma tan chula.

¿Qué pasa, que no barréis el polvo con esto en Irraria?—rió de nuevo, negando con la cabeza de forma irónica.
Poco a poco cada uno de sus compañeros encontraba algo que hacer, inspeccionaban el torreón y se repartían las tareas. A Rox no le molestó que Hyung le quitase la escoba, pensando que ya encontraría otra cosa que hacer: en un sitio tan sucio como aquel no era difícil, además, entendía que el coreano quisiera hacerse ver de utilidad después de sus pocas acciones anteriores. Ain bajó con una espada, lo cual hizo que la medio australiana tuviera cada ves más ganas de seguir explorando su nueva casa.
Ya estaba dispuesta a seguir a Milo plantas arriba cuando Adru requirió su atención, dejando que el irrense la adelantase.

Ehm, las armas... —se rascó con insistencia la punta de la nariz. No quería que Adru estuviera abajo, en los calabozos, a oscuras y toqueteando armas. La combinación parecía tan peligrosa como dejar un botecito de ácido sulfúrico al alcance de sus manos—. ¡Será mejor que esperemos a tener luz para ir a por más armas! Hagamos una cosa, cuando hayamos ordenado todo, vamos juntos a buscar más, ¿vale? Con todo este polvo podrían eh...¡oxidarse y estropearse! O caérsele a alguien en un pie y hacerle mucho daño... Y si hay que cocinar solo vamos a entorpecer llenando esto de cosas, ¿verdad?

Miró a Ain, aprovechando la cercanía, en busca de apoyo con la mirada con una sonrisa que indicaba claramente "por favor, no me hagas darle un arma". Al verle manejar su iPod recordó que también llevaba el suyo encima, sacándolo del bolsillo para comprobar si se encendía. Ella había tenido más suerte que el otro humano, ya que no parecía pasarle nada raro al suyo.

Te prometo que al terminar vamos. —Antes de que Adru tuviera tiempo de responder le dio varias palmaditas en la cabeza y subió, mirando hacia atrás por el rabillo del ojo para asegurarse de que no cogía la cimitarra.

No muy lejos empezó a escuchar a los que habían subido a organizar, así como la voz de Milo hablando solo. Echó un vistazo fugaz a los dormitorios y, mientras enrollaba y enchufada los cascos al iPod para guardarlo de forma ordenada, alcanzó al del brazo mecánico.
¡Ey, espera! —le vio desaparecer por la trampilla, no tardando en subir después. El aire exterior le removió el pelo, y aunque hiciese algo de frío, toda la caminata y el haberse puesto en movimiento en el torreón le hicieron quitarse la parka que le había dado el moreno una vez estuvo arriba—. ¡Wow, menudo sitio!

Sujetó el abrigo con ambas manos, lanzando un vistazo rápido hasta que vio a Milo mareándose. Se acercó deprisa, con una mezcla de preocupación, curiosidad y diversión.
Me da que tú aguantas poquito en mi mundo, eh... ¿Tienes vértigo? —rió. Hizo ademán de sujetarle, pero al ver que no tardaba en recomponerse Rox aprovechó para ver el paisaje. Considerando lo que había dicho, la ciudad debió de haber sido preciosa en su momento. Para romper hielo y evitar silencios incómodos, continuó hablando—. Ahora que lo pienso, creo que no te lo he dicho hasta ahora, pero gracias. Por el bollo, la parka y la parafernalia de coger las cestas.
Se estiró con una sonrisa, poniéndose de espalda a las almenas para, de un gesto rápido sentarse sobre una de ellas, colocándose la parka a modo de manta sobre el regazo. Movió las piernas de atrás adelante, mirando a ningún sitio en concreto de la ciudad.

Se me hace extraño que vayamos a pasar aquí todo un año, y a la vez... Creo que me hace ilusión. —se removió el pelo de forma distraída, pensativa.— Debe de sonar raro, la mayoría están asustados y tenemos que ocuparnos de un montón de enanos, pero no puedo evitar sentir que me atrae este lugar.


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Spoiler:




x:



29 Re: Torreón Letargo el 04/12/15, 08:19 pm

Lathspell

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El torreón se volvió un hervidero de actividad. Todos salían o entraban  buscando algo que hacer, mientras Zobriel estaba en medio sin saber qué hacer. La sonrisa en su rostro mostraba un optimismo que se había congelado con la actividad y con el saber que al menos estaban seguros…relativamente.

Cuando Adru desvió su atención hacia las armas que menciono Rox, no pudo evitar que se le escapara una risita. La chica parecía no poder estar quieta, así que se levantó de un salto y se acercó a su compañero.

- Déjame ayudarte en la cocina - le dijo dando un paso hacia el - no quiero quedarme sin hacer nada. Así podremos tener esto limpio más rápido y ninguno de nosotros comerá  tierra.

La perspectiva de mantenerse en actividad lo hizo pensar en cómo podrían preparase comidas de tantos mundos diferentes. Había visto cómo se las apañaba su familia en las celebraciones allá en Nubla, incluso los había ayudado muchas veces, pero no llegaba a imaginar qué clase de alimentos les habían dado, o si todos comerían cosas parecidas.  Además de que el fuego de la cocina siempre podría hacer aquel viejo torreón más confortable.
Sin embargo, Rox no llevo a Adru con las armas (algo que en su fuero interno Zobriel apoyaba), y subió a las plantas altas. Zob no sabía mucho de sus nuevos compañeros  así que, a pesar de quizá condenarla a una tarea aburrida, se plantó muy firme  y se dirigió a la muchacha, utilizando la palabra con la que Milo se refirió a ella.

- Me pongo a lavar trastos, capitana - le dijo esperando no quedar en ridículo – las lenguas de bebe no se cocinaran solas!!

Era totalmente consiente que no estaba en su mundo natal, pero el destino en esa ciudad dependía de ellos mismos. Y por lo menos aquel día el hambre no lucharía en su contra.

- Los elegidos nos merecemos una buena comida de bienvenida.


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El Odio es por mucho el placer mas duradero. El hombre Ama con prisas, pero llega a Odiar con mucha calma.

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